Los Santos Inocentes de Gaza

Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA)

¿Quién está traficando con todo este dolor humano? ¿A quién da de ganar esta tragedia? “La cara del verdugo está siempre bien escondida”, cantó, alguna vez, Bob Dylan.

Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 28/XII/2023

Jesús, el niño de Nazaret, supo hace más de dos mil años, lo que era buscar refugio como niño inocente que era, junto a su familia querida, iniciando un viaje sin retorno que le costó la vida, tal y como nos lo han contado como un relato mantenido en el tiempo y como creencia para quienes la han querido creer. Lo más incomprensible es que santos inocentes existen todavía a diario por la migración mundial, en guerras de todo tipo, aunque también se refleja, por ejemplo, en la pobreza infantil severa de este país, de mi Comunidad, sin ir más lejos.

Hoy, festividad de los santos inocentes, según el calendario católico y siete años después de haber hecho una reflexión sobre la tragedia de Siria en este cuaderno digital, vuelvo a escribir palabras cargadas de dolor por la guerra en Gaza. ¿Por qué? Sólo cambio el lugar de la reflexión que hice aquel año sobre aquel lugar, Alepo, ahora Gaza, y compruebo una vez más que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, por decirlo en roman paladino, dado que cuido mucho la sentencia de Terencio que tantas veces he citado en este cuaderno: nada humano me es ajeno. Mejor dicho, nada humano nos debería ser ajeno.

Dos meses y medio después del execrable ataque de Hamás a Israel, que marcó el principio de una guerra en la Tierra Prometida, vemos todos los días imágenes que hieren cualquier sensibilidad de los espectadores de la vida digna. Hemos llegado a estos días con la toma de conciencia de que algo grave pasa en el mundo porque muchas cosas funcionan al revés. Quizá sea la situación de Gaza la que más nos conmociona por su crueldad innecesaria. En el día que celebra la Iglesia Católica la festividad de los santos inocentes, he recordado el post que dediqué en noviembre de 2016 a la tragedia de Siria, No puedo aguantarlo más, donde una niña gritaba de forma desesperada que “Mataron a todo el mundo. Mataron a todo el mundo. ¿No basta con lo que han matado hasta ahora?”.

Vuelvo a leer hoy, siete años después, aquellas palabras que resuenan con fuerza en una celebración, el día de los santos inocentes, que debería recordarnos a estos niños y niñas gazatíes como representativos de los nuevos inocentes en el mundo que permanece en estado de guerra y exilio permanente, entre los que no se encuentra el Mesías Prometido que a veces buscamos desesperadamente entre los escombros de la vida que nos llega a través de imágenes no inocentes. Con responsabilidades internacionales de todo tipo, cubiertas de silencios cómplices que claman a los cielos que, paradójicamente, tanto se cantan y ensalzan en estos días.

Sevilla, 28/XII/2016

“No puedo aguantarlo más…”

La he escuchado en el informativo de las 21:00 horas y no logro borrar estas palabras de mi mente. ¡Qué paradoja, en la celebración hoy del día universal del niño! Reproduzco de forma íntegra la noticia que figura en Informativos Telecinco. Merece leerlas con atención, para que nos sirva en la lucha diaria por defender la vida digna de los demás, en cualquier sitio, porque es urgente recuperar credibilidad en la solidaridad humana todos los días del año, no solo hoy, tan trágicamente irreal:

“Zona este de Alepo. El periodista Amro Halabi, de Al Jazeera, graba un reportaje en este hospital infantil, uno de los pocos que quedan en pie a este lado, aun habiendo sufrido múltiples daños por la guerra. El reportero se centra en los problemas respiratorios de un padre y sus hijos, entre lágrimas, víctimas de un ataque reciente de la aviación del régimen sirio y el ejército ruso. Situación angustiosa, hasta que la oscuridad anuncia lo peor. El centro acaba de ser bombardeado, entre los gritos y el polvo, madres y padres buscan una salida con sus hijos en brazos. A unos metros está la unidad de neonatos. Dos enfermeras tratan de recoger a los bebés de las incubadoras. Rompen en llanto y se funden en un abrazo. Instantes después se improvisa una nueva sala de atención a los prematuros, en el suelo, entre mantas. Ha ocurrido este fin de semana. Lo mismo que este bombardeo este domingo en una escuela al oeste de la ciudad, bajo control de las tropas de Al-Assad. Aquí han muerto al menos siete niños. Entre los menores supervivientes, esta niña, que confiesa ante la cámara que ya no aguanta más porque le han matado a todo el mundo “No puedo aguantarlo más. ¿Cómo podría? Mataron a todo el mundo. Mataron a todo el mundo. ¿No basta con lo que han matado hasta ahora?” En el este, otro ataque con gases tóxicos en las últimas horas, ha matado a otros cuatro niños de una misma familia. Niños conscientes de la tragedia y otros que con dos meses de vida acaban rompiendo una de sus primeras sonrisas ante su padre antes del sobresalto por una bomba cercana. Menores en una guerra, a punto de cumplir seis años, que se ha cobrado ya la vida de casi medio millón de personas, unos 12.000 de ellos niños. Con casi 8 millones y medio de menores afectados por el conflicto, tanto dentro como fuera del país”.

La verdad es que no tengo palabras para comentar algo más. Solo quedarme en el rincón de pensar, para decidir qué hacer en este sinsentido de las guerras, que necesita atención mundial sin dilación alguna.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

La Navidad al revés: Mercurio frente a Jesús

Sevilla, 27/XII/2023

Basta con aproximarse a la lectura de este cuaderno digital para apreciar mi respeto a la obra literaria de Eduardo Galeano, de ideología no inocente, como pasa con todas, tal y como tantas veces he expresado basándome en la obra de George Lukács, El asalto a la razón, aunque lo verdaderamente importante es que tomemos conciencia de que todas no son iguales. En el contexto temporal de un mundo esquizofrénico de guerras y divertimento, tutelado por el Gran Mercado Mundial, donde todo se convierte en mercancía al mismo tiempo, castigando sin compasión el mundo de derechos humanos fundamentales, creo que es importante poner algunas reflexiones en su sitio, porque Pascal, por ejemplo, supo enseñarnos la diferencia entre compromiso y di-versión, engagement frente a divertissement, en su francés exquisito. No es lo mismo.

Esta es la razón de por qué me refiero hoy, de nuevo, a las lecciones de la sociedad de consumo que figuran en su libro Patas arriba La escuela del mundo al revés, donde aparece una referencia a la Navidad que recojo íntegra en este planteamiento que hago hoy de la Navidad al revés: “No se sabe si en Navidad se celebra el nacimiento de Jesús o de Mercurio, dios del comercio, pero seguramente es Mercurio quien se ocupa de bautizar los días de la compra obligatoria: Día del Niño, Día del Padre, Día de la Madre, Día del Abuelo, Día de los Enamorados, Día del Amigo, Día de la Secretaria, Día del Policía, Día de la Enfermera. Cada vez hay más Días de Alguien en el calendario comercial. Al paso que vamos, pronto tendremos días que rendirán homenaje al Canalla Desconocido, al Corrupto Anónimo y al Trabajador Sobreviviente”. Lo que es evidente es que a la navidad la hemos dado la vuelta y es el apogeo de Mercurio desde su nacimiento en todas en todas las facetas de consumo posibles. A Jesús de Nazareth lo vemos poco, aunque al Mercado le siga interesando su existencia, porque para Mercurio su Reino imaginario es la Navidad al revés, Dadivan.

He elegido de nuevo a Eduardo Galeano como representante excelso de la denuncia de la Navidad al revés, a través de su referencia a los nadies, en su mundo de sueños, de días mágicos, de espera en la buena suerte, aunque cuando llega el momento ansiado de aproximarse al día mágico de la suerte constaten que todo sigue igual, que nada cambia en la vida. La lotería, la noche de paz, la fiesta de fin de año, el día de los Reyes Magos, con el ritual de la buena suerte en la sacrosanta Navidad, son solo momentos prefabricados para que los nadies descubran que no son dueños de nada, que siguen siendo ningunos y ninguneados por la vida y que su Banco sólo es el de Alimentos.

Galeano expone un catálogo de etiquetas sociales a título de ejemplo, para reconocer a los nadies, demostrando que estamos profundamente equivocados al ignorar a determinadas personas dignas en su forma de ser y sentir diferente porque, aparentemente, tienen menos aunque más son. Bastaría repasar las etiquetas que ponemos a veces a las personas cercanas, para descubrir que las estamos calificando a veces como nadies. Esta Navidad podría ser diferente si repasáramos este cuestionario ético y descubriéramos que determinados nadies próximos son alguien o algunos en nuestras vidas. Esa es la verdadera razón de buscar el sentido de la navidad al derecho, que no al revés.

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados.

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Es verdad, a la luz de lo expuesto, que para los nadies y para la personas que defendemos la dignidad humana, Mercurio y Jesús no son lo mismo.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Defendamos el derecho a la alegría

Sevilla, 22/XII/2023

Aunque el Club de los Tibios, Mediocres, Tristes y Apocalípticos, sin mezcla de alegría alguna, tiene cola para darse de alta y militar en él, en estos tiempos revueltos y difíciles, vuelvo a refugiarme hoy en un poema de Mario Benedetti, Defensa de la alegría, a modo de manual para contrarrestar esta corriente no inocente que suelen abanderar los líderes que propician el ocaso de cualquier democracia.

En estos días “navideños “ y de Loterías, en los que se nos obliga por parte del Mercado Global a estar alegres y muy pendientes de la suerte, en la dialéctica de azar y necesidad, como si lo que ocurre en nuestro alrededor no tuviera a veces importancia alguna, creo que es urgente defender la alegría [auténtica] como una bandera / defenderla del rayo y la melancolía / de los ingenuos y de los canallas / de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias.
Por encima de todo, como un derecho.

Abro su libro Cotidianas, escrito entre 1978 y 1979, para leer de forma pausada el poema citado, lleno de sentimiento y para escucharlo más fuerte que el viento, como aprendí de Rafael Alberti en un canto inolvidable a la dialéctica del verso cuando sólo es para algunos frío pensamiento.

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar y también de la alegría.

La realidad terca es que entre tibios, mediocres, tristes y apocalípticos anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en los que dudan de los grandes valores de la democracia y la alegría humana que lleva dentro. Cuando se instalan en nuestras vidas, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que un mediocre, además triste y tibio. No digamos, apocalípticos de vocación. Por ello, es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones.

Estoy muy preocupado con la perpetuidad de este Club de la Tristeza Global desde tiempos del Apocalipsis. He escrito con frecuencia en este cuaderno sobre esta realidad y un compromiso de los que pertenecemos al Club Virtual de las Personas Dignas es desenmascararlos con prisa existencial y de supervivencia: “Estamos instalados en el reino de la mediocridad. Hay que desenmascarar a los mediocres, dondequiera que estén, porque viven en un carnaval perpetuo. Este país no logra sacar distancia a esta lacra que nos pesa desde hace bastantes años porque ahora, en el país de los tuertos desconcertados, el mediocre es el rey. Es una plaga que se extiende como las de Egipto casi sin darnos cuenta. Los encontramos por doquier, en cualquier sitio: en la política, en las artes, en los medios de comunicación social, en la educación, en los mercados, en las religiones y en las tertulias que proliferan por todas partes en el reino de la opinión. Los mediocres suelen meter la mano en los platos de las mesas atómicas y virtuales, en las que a veces nos sentamos, con total desvergüenza. Son siempre de “calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, como dice el Diccionario de la Real Academia. También, tóxicos o tosigosos, que suelen complicar la vida a los demás por su propia incompetencia” (1).

Necesitamos rescatar el principio alegría en nuestra vida, ante tanto desmán de los tristes, tibios, mediocres y apocalípticos, voceros del principio de que “todo va mal”. Sería recomendable que utilizáramos una linterna ética para descubrirlos, con un manual de instrucciones en el que se indique que una vez encendida y al igual que hacía Diógenes de Sinope cuando buscaba personas íntegras, debemos gritar a los cuatro vientos algo urgente: ¡buscamos personas dignas y honestas! Es probable que las personas tibias, tristes y mediocres salgan huyendo, rompiendo las filas de su Club, del que hablaba al principio, porque no soportan dignidad alguna que les puede hacer sombra. Si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad, en cualquier estamento, probablemente muy cerca de donde vivimos, estamos y somos.

Benedetti nos anima a defender la alegría ante tantos agoreros mayores del Reino, con palabras necesarias que hoy no olvido, sabiendo que hay que defenderla como un principio / defenderla del pasmo y las pesadillas / de los neutrales y de los neutrones / de las dulces infamias / y los graves diagnósticos.

(1) https://joseantoniocobena.com/2015/02/17/hay-que-desenmascarar-a-los-mediocres/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Mozart nos permite soñar despiertos en Navidad

MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

Sevilla, 20/XII/2023

Lo escribí en 2020 y lo repito hoy: la navidad que vengo denunciando desde hace años, tan cerca de la interpretación de mercado y tan lejos de su esencia histórica, es la que Gabriel García Márquez describía en un artículo extraordinario publicado en el diario El Pais, en 1980, como un tiempo en el que por la irrupción del poder del mercado lo que se celebra realmente es “[…] la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones” y donde es probable que los niños del mundo, por la presencia omnímoda de Papá Noel, pueden terminar “[…] por creer de verdad que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos”. Hace dos años estábamos intentando salir del túnel de la pandemia y hoy, en plena «normalidad» que se decía entonces, pero en un mundo al revés, la música puede ser  compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum), tal y como aparece en la tapa de mi clave. Es por ello por lo que creo, de nuevo, que podría ser una oportunidad, entre otras, para conocer a Mozart en su trayectoria vital y soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantes,andantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a «frecuentar el futuro» más optimista, como pesimistas bien informados. 

En aquella ocasión confesaba una debilidad a la hora de componer la lista de obras, playlist en términos actuales, que creé especialmente para una persona muy querida y que ocupa un lugar preferente en mi mente y en mi corazón, que ahora son dos, mis nietos, por igual, deseando compartirla de nuevo, hoy, con la Noosfera, la malla pensante y libre de la humanidad, en momentos difíciles para el mundo por las guerras que nos asolan el alma. Hago de nuevo esta declaración de principios porque elegí, mayoritariamente, movimientos de conciertos dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, director alemán con alma austriaca que falleció en 2016 y que estudió de forma pormenorizada el contexto histórico, instrumental y musical del genio salzburgués, que siempre llevaba dentro su alma de niño. De ahí la portada del disco que preside estas líneas. Junto al Concentus Musicus Wien, nos ofrece una selección de movimientos que suenan de forma diferente por su respeto histórico a la forma en que compuso Mozart estas obras y, en muchas ocasiones, con instrumentos del siglo XVIII, rescatados por Harnoncourt para no alterar la esencia de las partituras analizados compás a compás, frase a frase y en la partitura completa.

Incorporo también una breve descripción del año y motivo de su composición para contextualizar cada obra en el mundo interior de Mozart. Espero que disfruten con su música de sueños en tiempos tan convulsos como los actuales y les confieso otra debilidad personal: escuchar con cierto recogimiento el Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

PLAYLIST: MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

  1. Andante de la Sinfonía número 1, en Si bemol mayor, KV 16: https://youtu.be/NrLnuYvoiy8, que Mozart escribió en su viaje iniciático a Londres, junto a su padre, cuando sólo tenía 8 años (Ver El niño Mozart, artículo de mi blog).  
  2. Andante de la Sinfonía número 25, en Sol menor, KV 183, compuesta con 17 años y bajo la influencia de Haydn, utilizando en esta ocasión cuerdas con sordina: https://youtu.be/eDfEmlLCjdw, dirigida por Harnoncourt e interpretada por la Orquesta Concentus Musicus Wien. Es una obra muy querida por Harnoncourt y que cita de forma continua en sus conversaciones y obras musicales.
  3. Andantino del Concierto para flauta y arpa, KV 299 – 2nd mov., dirigiendo Harnoncourt al Concentus Musicus Wien.Esta obra fue escrita en París, en 1778, cuando Mozart contaba con 22 años. Fue un encargo del Duque de Guines, embajador de Francia en Inglaterra, que nunca pagó al compositor.
  4. Adagio non troppo del Concierto para oboe y orquesta, en Do mayor, KV 314, interpretado al oboe por Lucas Macías, oboísta valverdeño y bajo la dirección de Claudio Abbado. Lucas consiguió el Grammy de 2015 por esta grabación, exactamente el Premio Internacional de la Música Clásica. Este Concierto fue muy controvertido porque hay disparidad de opiniones musicales sobre su origen, dado que Mozart lo compuso, también con 22 años, para oboe y no para flauta como en un principio se creyó, dada la aversión a este instrumento.
  5. Adagio de la Sonata para piano número 12, en Fa mayor, KV 332, conocida como La Parisina número 4, por haberse escrito durante su estancia en París cuando tenía 22 años y en una etapa muy prolífica en su vida: https://youtu.be/Im_JIgP3fJg, interpretada por la excelente pianista Maria João Pires.
  6. Andante de la Sinfonía Concertante in Mi mayor, KV 364, compuesta en 1779 en Salzburgo, de vuelta de su viaje a París, con 23 años: https://youtu.be/5VsO9Ce-7_I, interpretada por el que considero el mejor violinista de los últimos treinta años: Itzhak Perlman, junto a Pinchas Zukerman, con la Orquesta Filarmónica de Israel dirigida por Zubin Mehta. Es maravilloso en este género Concertante, el diálogo que se establece entre los dos violines y la orquesta.
  7. Andante de la Sonata para 2 Pianos in Re mayor, KV 448, compuesta en Viena en 1781, con 25 años: https://youtu.be/ksUywh3vIgIinterpretado por Martha Argerich y Alexandre Rabinovitch. En su estreno, Mozart la tocó junto a Josepha Auerhammer, el 23 de noviembre de 1781.
  8. Andante del Concierto para piano y orquesta, número 21, en Do mayor, KV 467: https://youtu.be/df-eLzao63I, interpretado por la pianista Alicia de Larrocha, junto a la Orquesta Inglesa de Cámara y dirigido por Sir Colin Davis. Esta obra la finalizó Mozart en Viena, el 9 de marzo de 1785, cuando tenía 29 años. Fue una obra exaltada por Albert Einstein en su riguroso estudio sobre Mozart.
  9. Adagio del Concierto para piano, número 23, KV 488: https://youtu.be/vne1E6VH23s, interpretado al piano por Mitsuko Uchida, bajo la dirección de Nikolaus Harnoncourt. Este concierto fue presentado por el autor en Viena, el 7 de abril de 1786, interpretado también por él en una Academia de Cuaresma de ese año, cuando tenía 30 años, con un éxito arrollador.
  10. Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

– Guía de audición completa del Concierto (sobre todo, atención al Adagio)

K.622 0:00 – Allegro 0:27 – Adagio 12:58 – Rondo (Allegro) 20:07

– Ver: https://joseantoniocobena.com/2019/06/15/memorias-de-mozart/

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuando un libro nos cambia la vida

Sevilla, 27/XI/2023

Leer un libro bien elegido y no sólo por estar recomendado como best seller por la industria que lo controla, no es un bálsamo de Fierabrás para nuestra vida, por mucho que lo indicara el Quijote, con cierta sorna, en algunas ocasiones especiales, pero sí nos puede cambiar la vida si atendemos a la función del lector que nos enseñó Eduardo Galeano en su Libro de los abrazos (1): “Cuando Lucía Peláez era muy niña, leyó una novela a escondidas. La leyó a pedacitos, noche tras noche, ocultándola bajo la almohada. Ella la había robado de la biblioteca de cedro donde el tío guardaba sus libros preferidos. Mucho caminó Lucía después, mientras pasaban los años. En busca de fantasmas caminó por los farallones sobre el río Antioquía, y en busca de gente caminó por las calles de las ciudades violentas. Mucho caminó Lucía, y a lo largo de su viaje iba siempre acompañada por los ecos de los ecos de aquellas lejanas voces que ella había escuchado, con sus ojos, en la infancia. Lucía no ha vuelto a leer ese libro. Ya no lo reconocería. Tanto lo ha crecido adentro que ahora es otro, ahora es suyo”.

Es verdad lo que le pasó a Lucía, porque existen libros leídos a lo largo de la vida que se convierten en algo nuestro, lo más íntimo de nuestra propia intimidad, que decía en un latín perfecto San Agustín: intimior intimo meo. Soy consciente de que en un modo de vivir tan rápido como el actual, la lectura pausada y continua es un estorbo para muchas personas, donde el libro supone además un reto casi inalcanzable para el interés humano de supervivencia diaria. De lo que estoy convencido es de que también nos quedan palabras en los libros, como lo aprendí de Blas de Otero de la vida compleja y difícil de cada día. En estos momentos tan delicados para la humanidad, por los estragos de las guerras externas e internas, de todo tipo, que asolan el mundo y, algunas veces, nuestro país, tenemos la obligación ética de hacer una operación rescate de placeres útiles como el de la lectura, proclamándola como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer cuando vamos siendo mayores, porque la realidad amarga es que no lo sabemos hacer, ni hay un compromiso de Estado para que España lea: “¿Pero qué queremos decir con “saber leer”? Conocer el alfabeto y las reglas gramaticales básicas de nuestro idioma, y con estas habilidades descifrar un texto, una noticia en un periódico, un cartel publicitario, un manual de instrucciones… Pero existe otra etapa de este aprendizaje, y es ésta la que verdaderamente nos convierte en lectores. Ocurre algunas afortunadas veces, cuando un texto lo permite, y entonces la lectura nos lleva a explorar más profunda y extensamente el texto escrito, revelándonos nuestras propias experiencias esenciales y nuestros temores secretos, puestos en palabras para hacerlos realmente nuestros” (2).

Mi función de lector se refuerza día a día recordando a una escritora extraordinaria, Irene Vallejo, en su libro canónico “El infinito en un junco”, que recomiendo leer en un acto de agradecimiento reverencial a la historia de los libros y a la función del lector: “Hablemos por un momento de ti, que lees estas líneas. Ahora mismo, con el libro abierto entre las manos, te dedicas a una actividad misteriosa e inquietante, aunque la costumbre te impide asombrarte por lo que haces. Piénsalo bien. Estás en silencio, recorriendo con la vista hileras de letras que tienen sentido para ti y te comunican ideas independientes del mundo que te rodea ahora mismo. Te has retirado, por decirlo así, a una habitación interior donde te hablan personas ausentes, es decir, fantasmas visibles solo para ti (en este caso, mi yo espectral) y donde el tiempo pasa al compás de tu interés o tu aburrimiento. Has creado una realidad paralela parecida a la ilusión cinematográfica, una realidad que depende solo de ti. Tú puedes, en cualquier momento, apartar los ojos de estos párrafos y volver a participar en la acción y el movimiento del mundo exterior. Pero mientras tanto permaneces al margen, donde tú has elegido estar. Hay un aura casi mágica en todo esto” (3).

Es excelente la descripción anterior de la función de leer, pero tengo que pensar que en la historia de los libros, leer no siempre ha sido así. Esta es la grandeza actual que se me transfiere en mi función de lector de ese libro, como un ejemplo especial, porque tanto ha crecido adentro de mí, que ahora es otro, ahora es mío.

(1) Galeano, Eduardo, El libro de los abrazos. Madrid: Siglo XXI, 1993.

(2) Manguel, Alberto (2015, 18 de abril). Consumidores, no lectores. El País, Babelia, p. 7.

(3) Vallejo, Irene, El infinito en un junco. Madrid: Siruela, p. 60s, 2020.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Palomar, la última obra de Ítalo Calvino

Sevilla, 24/XI/2023

Dedicado de nuevo a Ítalo Calvino, en el centenario de su nacimiento, el 15 de octubre de 1903, en Santiago de las Vegas (Cuba), como recuerdo agradecido por haber aprendido de él, en su conferencia póstuma ´El arte de empezar y el arte acabar´, lo que expresaba como algo esencial cuando escribimos, ante el momento mágico de enfrentarnos a la página en blanco, porque “… es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (1).

Estoy muy cerca de Ítalo Calvino, como saben bien los que hojean este cuaderno digital donde, siguiéndole de cerca, procuro siempre “decir algo especial”, pero ahora, todavía más, con motivo de la celebración de su nacimiento en Cuba, hace exactamente cien años, concretamente el 15 de octubre de 1903. Ante este acontecimiento, estoy interesado en conocer dos obras suyas a fondo, Ermitaño en París (2) y Palomar (3), por una razón muy clara. Ambas suponen aproximarme a su vida y obra, contadas por él en su esencia vital, para conocerlo como merece, siendo la primera una ´autobiografía´ publicada de forma póstuma, aunque ya contemplada por él en una carpeta guardada durante muchos años en su casa, con el detalle que figura en la sinopsis oficial de la misma: “La publicación de estas páginas autobiográficas inéditas aclara y precisa muchos de los aspectos más importantes de la vida y la personalidad de Italo Calvino: su infancia, su lucha partisana durante la Segunda Guerra Mundial, su militancia política en el comunismo, luego su alejamiento y decepción, las relaciones con los escritores de su época y el camino que le llevó a la literatura. La primera parte del libro pertenece a una carpeta guardada hasta ahora y que, con el título Páginas autobiográficas, llega hasta 1980. Lo completan dos textos entrañables y reveladores: Ermitaño en París y Diario norteamericano (1959-1960). El primero es una delicada dedicatoria llena de amor a París, ciudad de la que no se apartaría a lo largo de toda su vida, y de la que se iría apropiando a través de la lectura de muchos libros inolvidables: Los tres mosqueteros, Los miserables, Baudelaire, Balzac, Proust… Aparentemente el Diario norteamericano es una serie de cartas enviadas a un amigo sobre las impresiones y experiencias de su viaje. Pero no es sólo eso: la curiosidad, la sensibilidad, la ironía, el análisis ilustrado, benévolo y severo a la vez, se vuelcan en la mirada lúcida de Calvino sobre aquella sociedad de hace más de treinta años, ofreciendo al lector un fresco divertido, crítico y, en muchos aspectos, muy actual de una sociedad tan variada y contradictoria como era –y es– la norteamericana”.

La segunda, Palomar, la traigo a colación porque fue la última obra publicada por él, en 1983, dos años antes de su repentino fallecimiento en 1985, que interpreto como una lectura ´descriptiva´ del mundo que le rodeaba, en primera persona, a través del señor Palomar, tal y como se adelanta en la sinopsis oficial de esta obra: “Del mismo modo que el observatorio que lleva su nombre, el señor Palomar mira y analiza el mundo. El señor Palomar observa y piensa mientras parece no hacer nada, pero una actividad incesante, que se traduce en una evolución de su pensamiento acerca del mundo, bulle en su interior. Las experiencias de Palomar consisten en concentrarse en pequeños objetos y fenómenos a través de cuyo minucioso análisis encontrará una relación entre el objeto y el universo, o entre el yo y el universo, porque este se refleja, se verifica y se multiplica en todo lo que nos rodea. Todo es lo mismo y todo forma parte de lo mismo. El mar, el cielo, las estrellas, un prado, un pequeño queso en la estantería de un supermercado, el mármol ensangrentado de una carnicería, encierran las preguntas sobre la existencia. El itinerario de Palomar hacia la sabiduría recrea una historia en la que la anónima vida del protagonista se eleva como ejemplo del vertiginoso viaje interior que muy pocos osan realizar”. Calvino lo resume perfectamente en la Nota Preliminar de la edición en Cátedra (2023), en la que afirma como frase final de la misma que “la historia de Palomar puede resumirse en dos frases: Un hombre se pone en marcha para alcanzar, paso a paso, la sabiduría. Todavía no la ha alcanzado”.

Es lo que me ocurre en la actualidad con ese alcance de la sabiduría esencial, a esta altura de mi matusalénica edad, de la que soy consciente, en la soledad existencial de un ermitaño en Sevilla, que sólo sé que no sé nada. Hoy, he tenido especial cuidado de decir algo especial sobre este maestro de la literatura universal, al que tanto debo. La lectura de nuevo de estas dos obras, me entregan una perspectiva diferente de la vida, describiéndola, como él tan sabiamente hizo. También…,  admirándola.

(1) Calvino, Italo, Seis propuestas para el próximo milenio. Madrid: Siruela, 1989, págs. 45-67.

(2) Calvino, Italo, Ermitaño en París, Madrid: Siruela, 1994.

(3) Calvino, Italo, Palomar, Madrid: Cátedra, 2023.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La cultura Disney, no inocente, cumple cien años

Sevilla, 21/XI/2023

Desde que era niño, haciendo las cosas de niño y pensando también como un niño, he vivido de cerca la cultura Disney en todas sus proyecciones posibles. He dibujado todos los protagonistas de mis años de infancia, con especial atención al pato Donald, Mickey Mouse, Minnie Mouse, Pluto y Goofy, imágenes que guardo en mi memoria de hipocampo. Es verdad que mí personaje preferido era Peter Pan, el de Disney (1953) y su mundo de nunca jamás. Este año, se cumple el centenario del nacimiento de esta factoría de sueños y deseos no inocentes, fundada en 1923 por Walt Disney junto a su hermano Roy, celebrándolo con la presentación de una nueva película, Wish. El poder de los deseos, rodada con tecnología de última generación, con algún guiño a las anteriores, en la que han intentado hacer un repaso visual a su intrahistoria y que, leyendo entre líneas, se puede atisbar en su sinopsis oficial: ”En Wish: El poder de los deseos, Asha, una optimista con mucho ingenio, pide un deseo tan potente que le responde una fuerza cósmica, una pequeña bola de energía ilimitada llamada Estrella. Juntas, Asha y Estrella se enfrentan a un imponente enemigo, el Rey Magnífico, gobernante de Rosas, para salvar a su comunidad y demostrar que cuando la voluntad de una persona conecta con la magia de las estrellas, pueden ocurrir cosas maravillosas. Con las voces en versión original de la actriz ganadora del Premio de la Academia,Ariana DeBose como Asha, Chris Pine como Magnífico y Alan Tudyk como Valentino (la cabra favorita de Asha), la película está dirigida por el ganador del Óscar, Chris Buck (Frozen. El reino del hielo, Frozen II) y FawnVeerasunthorn (Raya y el último dragón), producida por Peter Del Vecho (Frozen. El reino del hielo, Frozen II) y coproducida por Juan Pablo Reyes (Encanto). Jennifer Lee (Frozen. El reino del hielo, Frozen 2) es la productora ejecutiva y Lee y Allison Moore (Night Sky, Manhunt) son las guionistas del proyecto. Con canciones originales de la cantante y compositora nominada al Grammy, Julia Michaels y del productor/compositor/músico ganador del Grammy, Benjamin Rice, además de música del compositor Dave Metzger”.

El hilo conductor, una vez más, el poder de los deseos y cómo interviene la magia de una estrella para conseguirlos, frente al poder omnímodo de un rey malvado, porque de ellas, las estrellas, vienen casi siempre las soluciones a los grandes problemas de la vida, establece una dialéctica rey malo/ heroína buena, con la ayuda misteriosa de una estrella. Esto sucede porque los humanos no podemos hacer las cosas bien solos, lo que nos lleva a analizar este relato con detalle, para dejar a cada personaje en su sitio en este loco mundo, porque el mundo real no funciona así, a pesar de que la película se anuncia como portadora de “una historia que lleva un siglo esperando a ser contada”. Ha pasado ese siglo y visto lo visto, los reyes siguen estando desnudos, a la manera de Andersen, dejando mucho que desear en algunos casos; las princesas de toda la vida, que lo consiguen todo aunque vengan de extracción social pobre, ya no son tales, porque la mujeres han dado pasos de gigante por sí mismas, gracias a sus creencias de empoderamiento y no a Disney, huyendo despavoridas de esta representación sempiterna de la mujer “princesa rescatada”, de ese nombre; los sueños ya no necesitan de estrella alguna para ser alcanzados y para encontrar el auténtico sentido de la vida no es necesario seguir llamando a las puertas del castillo del rey, de cualquier patriarca, sobre todo a la de los regalos para ser felices, porque el secreto está en buscarnos a nosotros mismos para saber quiénes somos.

Exactamente, lo que nos recomendó José Saramago en su “Cuento de la isla desconocida”, donde la mujer que zurcía en palacio cerca del filósofo del rey, sabía cuál era la fórmula mágica para ser felices y dignos en la vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual”.

Un día, hace ya muchos años, a modo de una película íntima, sin factoría Disney alguna que me alumbrara la vida, decidí ampliar el horizonte de miras de este cuaderno de bitácora, con nuevas y blancas letras: cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas… Es lo que hicieron los protagonistas del cuento de Saramago al finalizar su microhistoria y, quizá, la tuya y la mía, la vuestra, queridos tripulantes digitales: “Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma”.

Les aseguro que, con profundo respeto a las historias de Disney, convertidas en guiones no inocentes para aprehender la vida, cualquier parecido de lo que he contado en este cuaderno digital, con la realidad de sus casi dieciocho años de vida, no es pura coincidencia. Sólo me viene a la cabeza, en el momento de escribir estas líneas, una petición a la vida, un “deseo”: ojalá llegue el día en el que se pueda rodar una película sobre el cuento de Saramago, como guion mágico, lejos de Disney, que nos permita descubrir la principal isla desconocida que existe en elmundo, la que cada persona lleva dentro, para que se cumpla el deseo más digno de cada uno, cada una, con sus cadaunadas: ser felices, sin estrellas que nos digan lo que tenemos que hacer en los momentos más difíciles, cuando en la penumbra vital hacemos camino al andar.

Es verdad lo que decía al principio: cuando era un niño, hacía las cosas de niño y me aferraba en algunas ocasiones a Peter Pan, tan niño como yo, porque deseaba ser como él y no crecer en un mundo al revés, de cartón piedra, diseñado por el enemigo (o por la factoría Disney, la de toda la vida). Era mi deseo (wish) íntimo, sin estrella alguna que iluminara este sentimiento, que todavía perdura en mi niñez rediviva.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad! 

En democracia, no hay que cultivar odio en el jardín de la libertad

José Mujica – Discurso de despedida y renuncia a su escaño de senador – Octubre 2020

Sevilla, 15/XI/2023

Hoy comienza el debate de investidura del que saldrá el nuevo presidente del Gobierno, el maltratado y vilipendiado Pedro Sánchez, actual presidente en funciones y ariete de las derechas cerriles y ultramontanas. Es un día en el que deberíamos comprometernos en democracia a no azuzar el fuego de la violencia política verbal y de calle, sino cuidar el jardín personal y colectivo, para que en él nunca se cultive el odio.

Aprendí esta reflexión de José (Pepe) Mujica en su discurso de despedida y renuncia a su escaño en el Senado de Uruguay, en octubre de 2020, del que resalto -por nuestro aquí y ahora- sus palabras contra el odio y la necesidad de conocer qué significa hoy la libertad para la Política con mayúsculas, con una tarea que está por encima de otras: luchar por la felicidad humana, aunque parezca hoy una quimera, según sus propias palabras.

En el texto y contexto de su discurso, expresó un canto al diálogo y convivencia política entre desiguales y con posturas antagónicas: “Yo tengo mi buena cantidad de defectos, soy pasional, pero en mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, porque aprendí una lección que me puso la vida: el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye. Una cosa es la pasión y otra el cultivo del odio”.

Deberíamos tomar nota todos, sin excepción, de esta reflexión en tiempos tan complejos como los actuales. Mujica nunca lo tuvo fácil, tildado de terrorista durante muchos años, por lo que sufrió torturas, prisión y cárcel: “En política no hay sucesión, en política hay causas y los hombres pasamos y las mujeres pasamos, todos pasamos, algunas causas sobreviven y se tienen que transformar y lo único permanente es el cambio. La biología impone cambios, pero también tiene que haber una actitud de cambio, de dar oportunidad a nuevas generaciones. Construir, ayudar a construir el porvenir, ya que la vida se nos va y es inevitable pero las causas quedan. Por eso, he pasado de todo en la vida: estar 6 meses atado con alambre con las manos en la espalda, irme de cuerpo por no poder aguantar en un camión, ni estar dos días o tres, estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con un frasco, con una taza de agua, con un pañuelo. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie y le quiero transmitir a los jóvenes que hay que darle gracias a la vida, triunfar en la vida no es ganar, triunfar en la vida es levantarse cada vez que uno cae”.

No vendría mal recordar hoy estas palabras en el Congreso de los Diputados, en todas y cada una de las sesiones de debate que culminarán mañana con la votación para elegir al nuevo presidente del país. Mujica lo resumió muy bien en pocas palabras: “el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye. Una cosa es la pasión y otra el cultivo del odio”. Tomo nota.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Cervantes, como cine, sigue también con nosotros

Sevilla, 3/XI/2023

Un documental premiado en la Semana Internacional del Cine de Valladolid 2023, Retratos fantasma, me ha recordado lo que hemos vivido en esta ciudad en relación con la feliz reapertura del cine Cervantes, la sala cinematográfica más antigua de Sevilla, que data del siglo XIX, al haber cumplido en el pasado mes de octubre 150 años de existencia. No ha sido fácil el proceso de supervivencia sufrido desde su cierre con motivo de la pandemia y gracias al esfuerzo encomiable de una plataforma ciudadana, Cervantes es cine, así como de la empresa que ha decidido continuar con la actividad cinematográfica de esta sala legendaria, podemos disfrutar ya de su misión posible como espacio para los reencuentros ciudadanos a través del cine.

Cine Cervantes – Sevilla

El pasado mes de febrero, la empresa hizo un comunicado oficial del que destaco algunos de sus párrafos: “Nos complace informar que en el último consejo de administración de MENDIVIL SA (UNIÓN CINE CIUDAD) se acordó por unanimidad suspender el desmantelamiento previsto de las instalaciones del CINE CERVANTES, con objeto de conceder un plazo destinado a facilitar una posible reapertura del mismo, adecuando la viabilidad económica del local. Se encomienda al presidente del consejo el realizar las gestiones necesarias que posibiliten la apertura y la continuidad del cine, manteniendo en todo caso la función original y nuclear de exhibición comercial de películas cinematográficas y añadimos también que conservamos la esperanza de celebrar en el próximo mes de octubre sus 150 años de historia, de entretenimiento y de espectáculo para disfrute de la ciudad de Sevilla con el local abierto y en pleno funcionamiento. Agradecemos igualmente la intensa y desinteresada actividad de la plataforma cultural de apoyo “Cervantes es cine” y la de todos y cada uno de los miles de ciudadanos que la han apoyado con su firma, que han conseguido, con su ilusión y con su aliento, insuflarnos los ánimos necesarios para reemprender el duro e ingrato camino que ya habíamos abandonado ante la desidia, el desinterés y la pasividad que hasta ahora habían mantenido las administraciones públicas”.

Asimismo, las palabras finales de este anuncio, que finalmente se han convertido en una realidad con la reapertura llevada a cabo la semana pasada, dan feliz cumplimiento a los compromisos adquiridos con la ciudad, sin dejar atrás el esfuerzo llevado a cabo por la plataforma “Cervantes es cine”: “Agradecemos igualmente la intensa y desinteresada actividad de la plataforma cultural de apoyo “Cervantes es cine” y la de todos y cada uno de los miles de ciudadanos que la han apoyado con su firma, que han conseguido, con su ilusión y con su aliento, insuflarnos los ánimos necesarios para reemprender el duro e ingrato camino que ya habíamos abandonado ante la desidia, el desinterés y la pasividad que hasta ahora habían mantenido las administraciones públicas”.

Creo que lo sucedido con el cine Cervantes en esta ciudad, en pleno auge de la gentrificación, es decir, la okupación del centro de la ciudad por el capital puro y duro, permite comprender bien el mensaje que el cineasta brasileño nos transmite en Retratos fantasma, expresado con hermosa objetividad en el artículo dedicado a este director y a esta película en eldiario.es, Cerraré los cines con mis lágrimas, la emotiva carta de amor a las salas de Kleber Mendonça Filho, del que recomiendo su atenta lectura: “Aunque en Retratos fantasma se muestre ese deterioro del tejido cultural en el centro, también presenta a las salas que resisten pese a todo y todos. Por ello, Mendonça Filho no es pesimista. “Fui a ver la nueva película de Scorsese al cine Max Linder en París, que tiene 600 butacas, era el pase del mediodía y estaba lleno. Salí, y la siguiente sesión también estaba llena. Es verdad que París es una ciudad especial en este aspecto, pero en Recife quedan dos cines espectaculares. También es cierto que hay 90 pantallas de multisalas en las que no puedes distinguir mucho lo que se proyecta en ellas y que tienes la nueva de El exorcistaen 25 salas, y eso es deprimente. Yo no tengo problemas con el streaming, veo películas en plataformas, en Blu-ray… creo que el problema es el mercado, que te dice que no consumas más música en formato físico porque todo lo tienes en tu móvil en streaming. Soy optimista, pero se necesita inversión. Inversión pública para crear una red de cines públicos, bien equipados, que tengan diversidad en la programación”. Una defensa de lo público como forma de defender el urbanismo de los ataques exteriores y para convertir a los cines en centros neurálgicos de las ciudades porque, como se escucha en Retratos fantasma, “los cines son lugares para la bondad”. Excelente definición del cine como medio de encuentro de personas y del gozo legítimo, humano, cuando contemplamos la magia de sus imágenes y actores con mensajes dentro.

NOTA: la imagen del Cine Cervantes ha sido recuperada de https://www.sevillaactualidad.com/cultura/531600-el-cine-cervantes-anuncia-su-reapertura-y-volvera-el-27-de-octubre/

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UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Es urgente la respuesta ante los abusos sexuales en la Iglesia Católica y el papel de los poderes públicos

Sevilla, 31/X/2023

Una vez más, he sentido el síndrome de Bartleby el escribiente, a través de su famoso aserto, preferiría no hacerlo, es decir, mi contención a la hora de abordar un problema lacerante de la Iglesia Católica, los abusos sexuales, pero la respuesta tibia de ayer, por parte de la Conferencia Episcopal Española, me ha dado el último empujón ético para escribir la palabras que siguen. He necesitado unos días para conocer con el detalle que merece el documento que ha presentado el Defensor del Pueblo, “Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos. Una respuesta necesaria, con casi 800 páginas, dando cumplimiento a la encomienda recibida del Congreso de los Diputados tras la aprobación de una Proposición no de Ley (PNL), el 10 de marzo de 2022, que contó con el voto a favor de la mayoría de los grupos políticos de la Cámara Baja, redactada en los siguientes términos: “El Congreso de los Diputados encomienda al Defensor del Pueblo, Alto comisionado de las Cortes Generales para la defensa de los derechos fundamentales, que proceda a constituir una Comisión independiente, presidida por él, con el encargo de elaborar un Informe sobre las denuncias por abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos”.

Ante la citada petición parlamentaria, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo Pujol, de cuyo nombre quiero acordarme hoy, como signo de agradecimiento por el trabajo llevado a cabo bajo su dirección, que culmina con el citado Informe, afirma en la presentación del mismo, concretamente en el resumen elaborado a tal fin ante la abrumadora información que contiene el informe general, que “[…] es necesario dar una respuesta a una situación de sufrimiento y de soledad que durante años se ha mantenido, de una u otra manera, cubierta por un injusto silencio. Cabe decir que lo que ha sucedido ha contado con ese silencio, el de quienes pudieron hacer más, o de otro modo para evitarlo. Se subraya que no es cierto que todos lo sabían, pero es así mismo cierto que no es verdad que nadie lo supiera. El presente informe responde a una necesidad social, ética y política expresada por la ciudadanía. A la par, y esto es lo decisivo, responde a lo que las víctimas de abusos sexuales vienen requiriendo. Para empezar, ser escuchadas, atendidas y correspondidas. Ellas son el sentido primero, el sentido último y el sentido central de este informe. Lo que en última instancia pretende este informe es que se asuma la responsabilidad, lo que implica responder de, responder ante y responder a. Y esta respuesta necesaria exige que el presente Informe contribuya a una toma de conciencia aún mayor de la cuestión, y a dar efectivamente una respuesta a las víctimas, una respuesta exigida por ellas con buenas razones, y por la sociedad. Sin duda, este asunto tiene no poco de escandaloso. Lo es y lo sería aún más el pretender hoy no abordar lo sucedido, amparándose en la conciencia mal entendida de que pueden perjudicarse convicciones, valores o principios vinculados a las creencias de personas concretas, o de determinados sectores de la ciudadanía. Ahora bien, parece haberse asentado ya, incluso en no pocos de esos ámbitos, la percepción de que tratar de evitar el escándalo de que se conozca lo sucedido produciría un daño mayor, el mayor de los escándalos, el escándalo de lo silenciado, con repercusiones institucionales graves e imprevisibles. Y, desde luego, personales. Entonces, la conciencia social asentaría, con buenas razones, un verdadero juicio social. Porque, en todo caso, siempre ha de tenerse presentes a las víctimas y anteponerlas a cualquier otra consideración. Es necesario responder”.

Recomiendo la lectura, comenzando por el citado Resumen, para hacer más llevadera la comprensión de lo que allí se describe, con datos que se pueden corroborar de forma objetiva en el informe general y en los anexos correspondientes, porque creo que es la única forma de emitir juicios bien informados. Hoy, comprendo mejor que nunca las palabras atribuidas por Rafael Alberti a San Pedro en la Basílica romana de su nombre en relación con el ciudadano Jesús, al que recordamos todos los años en dos acontecimientos cruciales de su vida, el nacimiento y la muerte, para “salvar al mundo”. Pedro (Francisco hoy), como responsable de lo que pasa en la Iglesia con lo expuesto en el Informe citado y como símbolo también del Papa, cardenales y obispos varios, con un insoportable silencio cómplice de algunos príncipes de la cita Iglesia, porque todos no son iguales, creo que hoy diría de nuevo las palabras asombrosas escritas por Alberti ante tanto escándalo protagonizado por sus variados representantes en la Tierra, como bien se detalla en el documento:

Di, Jesucristo, ¿Por qué
me besan tanto los pies?

Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río;
volver a ser pescador,
que es lo mío.

Espero que la iglesia de “pescadores” en el río revuelto actual, que también existe, dé una respuesta digna a las víctimas de lo ocurrido, anteponiéndola a cualquier otra consideración. No hay lugar a duda alguna: es necesario y urgente responder, asumiendo previamente las responsabilidades correspondientes, tanto de la Iglesia como de los poderes públicos, que tampoco han hecho mucho por descubrir y atender dignamente esta dura realidad a lo largo de décadas de sufrimiento para centenares de miles de víctimas de los hechos constatados y descritos.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!