Andalucía amarga, triste, por las listas de espera en su Sistema Sanitario Público

Rótulo de la calle Andalucía amarga, en el barrio de El Cerro del Águila, en Sevilla, al que tanto amó Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019)

No te creas si te dicen que ya no sufre mi pueblo, porque aunque los pobres reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro.

Ricardo Cantalapiedra 

Sevilla, 18/XI/2023

No me refiero ahora de manera formal a la obra que Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019) hizo famosa en 1979, Andalucía amarga, de feliz recuerdo ideológico por su acerado trato de la emigración en general y andaluza en particular, sino a una realidad lacerante en Andalucía, de fondo, desde hace ya bastantes años, en concreto, las listas de espera en atención especializada, que agregan mucha ansiedad a pacientes andaluces, al haber alcanzado porcentajes imposibles de asumir en muchos casos, afectando a la vida presente y futura, todavía más, a la vulnerabilidad física, psíquica y mental de muchas personas y familias en esta Comunidad. Abordo hoy esta cuestión “amarga” para Andalucía, porque ayer publicó el Ministerio de Sanidad los indicadores de la situación sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud, a 30 de junio de 2023, “fecha a la que corresponden los últimos datos enviados por las comunidades autónomas, de acuerdo con lo establecido en el Real Decreto 605/2003, por el que se establecen medidas para el tratamiento homogéneo de la información sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud”.

Como una imagen vale más que mil palabras y los datos, a veces, no dejan ver el bosque del problema latente y manifiesto que intentan expresar, adjunto la tabla siguiente que aparece en el citado informe, donde a modo de resumen se puede comprobar la situación de Andalucía en la realidad manifiesta de su situación preocupante en relación con las listas de espera quirúrgica, a 30 de junio de este año: 192.561 pacientes, un 11% más que hace un año, superando todas las medias del país, tanto en la tasa por 1000 habitantes, 23,24%, como en porcentaje de espera que supera los seis meses, el 25,0%, y en tiempo medio de espera, que se eleva a 139 días, ocupando la Comunidad y, obviamente, su Sistema Sanitario Público, puestos de cola del país en esta estadística tan relevante para los habitantes de Andalucía.

Fuente: Ministerio de Sanidad – Sistema de información sobre listas de espera en el Sistema Nacional de Salud – SISLE-SNS – Junio 2023

Si preocupantes son en sí mismos los datos anteriores, todavía tienen más relevancia, por la incertidumbre que llevan implícita para los pacientes, las listas de espera en consultas de especialistas, que también tienen su reflejo en la siguiente tabla, donde Andalucía ha mejorado en relación con el año anterior, pero con unas cifras todavía muy alarmantes, elevándose a un total de 841.731 pacientes, con diferente distribución en función de las diez especialidades más relevantes, destacando sobre ellas las de Traumatología y Oftalmología, por este orden, con cifras elevadísimas también en número de pacientes por 1000 habitantes, 101,57, tiempo media de espera, 121 días, con situaciones muy desiguales, que alumbran un problema grave en algunas especialidades, como Neurología, 213 días o Dermatología y Traumatología, con 147 y 135 días de espera, respectivamente, así como porcentajes de pacientes que esperan más de sesenta días, muy elevados y que agravan la situación descrita en general, un 40,8% del total.

Fuente: Ministerio de Sanidad – Sistema de información sobre listas de espera en el Sistema Nacional de Salud – SISLE-SNS – Junio 2023

Creo que los datos anteriormente expuestos, que se pueden enriquecer con una consulta detallada del informe general elaborado por el Ministerio de Sanidad, del que he extraído estos datos referidos a Andalucía, traducen una realidad en Andalucía muy preocupante, junto a los indicadores principales en relación con estas listas de espera, una situación que se debería abordar con un plan de emergencia sanitaria a corto plazo, preferentemente con recursos propios, antes de seguir la senda de externalización continua de estos compromisos ineludibles mediante recursos privados, porque se ha convertido en un problema estructural que requiere una estrategia pública de amplio espectro. En estos momentos, hablamos de una realidad lacerante: más del 12% de la población andaluza, 1.034.292 de pacientes, está en una lista de espera sanitaria, algo que se puede constatar con los datos anteriormente expuestos de forma sucinta. Contrasta esta realidad con el silencio oficial de la Junta de Andalucía al respecto, con permanentes evasivas de origen técnico para justificar que desde hace más de año y medio no se faciliten datos que debería ofrecer de forma transparente la Consejería de Salud y Consumo, sin que tuviera que mediar al respecto petición ciudadana alguna. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad pudiéramos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan. Con situaciones como las descritas anteriormente, tengo que reconocer que me entristece transitar por las calles de la Andalucía amarga, a las que no olvido, ni siquiera un momento.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La política no debe hacer daño a nadie

¿Cuántas iglesias tiene el cielo?
¿Por qué no ataca el tiburón a las impávidas sirenas?
¿Conversa el humo con las nubes?
¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, IV

Sevilla, 17/XI/2023

En política, como en casi todos los órdenes de la vida, unos ganan y otros pierden, pero de lo que estoy convencido es de que la política no debe hacer daño a nadie, porque la función principal de la democracia, de la que derivan las estructuras y funciones políticas, es hacer posible la convivencia y la consecución de objetivos que permitan llevar a cabo los principios de libertad, equidad y justicia social para todos, sin excepción alguna. El bienestar común, en definitiva. Lo dije el día después de las elecciones del pasado 23 de julio, donde hubo un hecho claro y contundente mediante el resultado obtenido en las urnas: el conjunto de la llamada izquierda progresista sacó un número mayor de votos que las derechas juntas y en unión, ´defendiendo la bandera de la santa tradición´ y, por tanto, de lo que se trataba a partir de ese momento es de que, de verdad, la política no hiciera daño a nadie.

Han pasado casi cuatro meses y los resultados se concretaron ayer con la elección del nuevo Presidente del Gobierno, legítimo, por mayoría absoluta, gracias a los votos emitidos en el Congreso de los Diputados. Por esta razón, a partir de ese momento estamos todos obligatoriamente obligados a aceptar el resultado, porque así lo ordena la democracia y la Constitución de nuestro país. Una vez más, sigo recordando una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo (1975), con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días, en democracia, por su mensaje final: todos, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque los votos son de los ciudadanos que votan a sus representantes legítimos, diputados y diputadas, en este caso. Sobre todo, porque hay una finalidad casi sagrada: pretendemos, con nuestro voto, ser dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros, a pesar de todo: […] El tema 83, la democracia, / el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, / las hambres, el casamiento / orgánico. / De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo. 

Al vivir en un país en el que funciona la democracia representativa, ahora toca de nuevo a los representantes a los que hemos delegado nuestros sueños y deseos más legítimos, tomar la responsabilidad de entenderse entre ellos, a pesar de lo que hemos visto y vivido en estos cuatro meses hasta llegar a la elección del nuevo Presidente del Gobierno -vuelvo a insistir que de forma legítima– por si cabe alguna duda, que la hay. Están obligatoriamente obligados a hacerlo en beneficio del país, de todos. La izquierda sabe que con el triunfo obtenido ayer, porque en los gobiernos es donde se hace posible la transformación de la sociedad de la mejor forma posible, por su capacidad legislativa, hay una palabra mágica que no hay que traicionar: unidad, para no ser vencidos. Eso sí, sin esperar milagros, porque es suficiente con que la política no haga daño a nadie, que es el principal ´milagro´, terrenal y cercano, como decía mi admirado escritor Manuel Rivas en su columna del domingo electoral de 26 de mayo de 2019, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

No espero milagros en esta nueva Legislatura, pero sí la continuidad del blindaje del Estado de Bienestar, que tanto he defendido a lo largo de los años de vida de este cuaderno digital, a través de un gobierno progresista que frecuente un presente y un futuro más amables para el país, sin discriminación alguna, pero con la imprescindible salvaguarda de la equidad en todo los terrenos posibles, sin dejar a nadie atrás, fundamentalmente a los que menos tienen, a los nadies señalados y defendidos por Eduardo Galeano, como los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida…  Igualmente y como utopiano de pura cepa, sigo pensando que las ideologías progresistas seguirán marcando el curso de la historia, tal y como lo expresó de forma excelente el filósofo George Lukács en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

La mediocracia, es decir, el gobierno de los mediocres, está haciendo estragos por donde pasa y ya está instalada en el país como actitud política, siendo conscientes, atendiendo a lo expuesto por Jorge Wagensberg en un aforismo que no olvido, que lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud, dado que todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir. Por esta razón concreta y visto lo visto con las derechas y ultraderechas, cerriles y mediocres por definición, me corresponde a partir de hoy, el día después, como ciudadano que defiende el Estado de Bienestar a ultranza, para todos y sin discriminación alguna, descubrir y desenmascarar las maniobras oscuras de la mediocracia con poder, especialistas en hacer daño, sin esperar que vengan los demás a solucionarnos los problemas que nos rodean y, para decirlo bien alto y claro, porque todos no somos iguales y porque estoy convencido de que la política no debería hacer daño a nadie. Sólo debe existir esta igualdad ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, como dice el Artículo 14 de la Constitución. Aunque dentro de unos días, cuando la mar política esté en calma y la dirección de la mina democrática en la que vivimos no sufra más sobresaltos, tengamos que volver con la cabeza bien alta a la contramina o a la sala de máquinas en la que tanto nos gusta trabajar, para seguir navegando y cavando en la igualdad que tanto necesitamos todos para alcanzar la libertad, sin excepción alguna. De lo contrario sucederá lo que ya nos advirtió Benedetti sobre los peligros del conformismo y la mediocridad: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos // la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío (2).

Una cosa más. Hoy, en el día después, con el triunfo progresista de ayer, al salir adelante un proyecto progresista para el país, que sólo se podrá llevar a cabo mediante el nuevo Gobierno de coalición, pienso, junto a Pablo Neruda y soñando despierto como utopiano irredento, dar una respuesta clara y objetiva a una de sus preguntas, en su libro de referencia (3): con el compromiso social activo de cada uno, de cada una, se puede regar todos los días con rocío la esperanza de vivir en este país, formando parte de un mundo diferente, equitativo, solidario y perfectamente posible.

(1) Lukács, G, El asalto a la razón, Barcelona: Grijalbo, pág. 5. 1976.

(2) Benedetti, Mario, Soneto del pensamiento, en Testigo de uno mismo. Madrid: Visor Libros, pág. 122, 2014 (2ª ed.).

(3) Neruda, Pablo, Libro de las preguntas, Barcelona: Seix-Barral, 2018.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¡No uséis el nombre de Antonio Machado en vano!

Hoy es siempre todavía

Antonio Machado, en Proverbios y cantares, VIII (Nuevas canciones, 1917-1930).

Sevilla, 16/XI/2023

Ayer, salvando lo que haya que salvar en el momento actual, con el trasfondo bíblico de lo expresado en el título, se citó al poeta Antonio Machado en la sesión de investidura de la presidencia al Gobierno del país, en primer lugar por el candidato en nombre del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en el contexto de su justificación política del abordaje de la amnistía para la normalización institucional, política y social de Cataluña, no como afrenta a la Constitución sino como una muestra de fortaleza, a través de la concordia y la reconciliación, “porque es posible y porque, como dijo el genial Antonio Machado: ‘Hoy es siempre todavía’”. Al intervenir en su turno de réplica el representante del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, comenzó la misma aludiendo a la frase de Machado, citada por el candidato socialista, diciéndole exactamente: “No le ha hecho ningún favor a don Antonio. ¿Hasta en las citas miente usted? Dice: ‘Hoy es siempre todavía, todavía la vida es ahora’. Y omite: ‘Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos’. Esta es la cita completa, señor Sánchez. Ahora es el momento de cumplir los compromisos que nos hicimos”.

Lo verdaderamente sorprendente vino después en la contrarréplica del candidato socialista, cuando aclaró a Feijóo lo siguiente: “La cita de Machado es una cita válida. El añadido que usted ha hecho desde esta tribuna fue una adaptación del cantautor Ismael Serrano”, tal y como el cantor acababa de explicar en la red social “X”: “No es por darme el pisto. Pero ese añadido no es de Machado. Es de un servidor. Forma parte de la presentación que hice de la canción ‘Ahora’ en la grabación de un concierto en vivo (‘Principio de Incertidumbre’)”. La cita verdadera fue la del candidato socialista, Hoy es siempre todavía, tal y como Antonio Machado lo había publicado en octavo lugar en sus Proverbios y cantares, dedicados a José Ortega y Gasset y recogidos en Nuevas canciones (1917-1930). A la luz de lo expuesto, lo manifestado por el representante del partido popular, fue un uso en vano del verso del poeta.

Creo que lo que sucedió no debe quedar como un desliz o una anécdota sin más, porque lo que transmite es una afrenta a la cultura, un insulto a la inteligencia digna y una falta de respeto memorable en relación con el significante y significado de la vida y obra de Antonio Machado, todavía hoy, en nuestro país. Es proverbial esta actitud de las derechas locales, que no sólo ignoran o tratan la cultura como pariente, hasta censurarla y tacharla de sus programas políticos cuando haga falta, sino que se utiliza en vano lo dicho en la vida y obra de sus representantes más insignes, como ha sido este caso, verdaderamente vergonzoso y vergonzante, que retrata a un político que se considera de “altura”, “de bien”. Es lo mismo que cuando estos días, en las manifestaciones de las derechas y ultraderechas ante la sede del PSOE, en la calle Ferraz, en Madrid, así como en otras localizaciones por todo el país, escucho y veo una frase, El pueblo unido jamás será vencido, a voz en grito o en pancartas, que llevo grabada en mi corazón, formando parte de la banda sonora de cualquier persona de izquierda y que nos suena siempre de una forma especial. Si lo traigo a colación hoy, unido a la cita de ayer de Machado, corregida lamentablemente por el representante popular, es por la utilización torticera actual de estas canciones, sus letras y su música, así como citas literarias o versos sacados de su contexto, muchas veces en actos políticos de todo cuño, llevados también a la mercadotecnia pura y dura, descontextualizándolo todo de forma no inocente y vaciándolo de su auténtico sentido primigenio.

Dentro de las aportaciones cada día más necesarias en pedagogía política o política pedagógica, que no es lo mismo, como pequeño homenaje al sentido primigenio de las grandes aportaciones democráticas a la cultura de la igualdad y solidaridad mundial, conviene recordar que la canción El pueblo unido, jamás será vencido, es una canción protesta chilena popularizada por el conjunto Quilapayún, que tantas veces he citado en este blog: “El título de la canción estaría inspirado en la frase del líder político colombiano Jorge Eliécer Gaitán pronunciadas en un discurso en la década de 1940, siendo popularizada por manifestantes de la Unidad Popular durante el gobierno socialista del presidente chileno Salvador Allende a comienzos de la década de 1970. Según el propio Sergio Ortega Alvarado, éste compuso la canción inspirándose inicialmente en un joven que gritó la conocida frase mientras él se dirigía caminando a su casa, en Santiago de Chile, en junio de 1973. La canción fue grabada por primera vez en Chile en 1973 durante un masivo concierto de Quilapayún en la Alameda de Santiago,​ sólo tres meses antes del Golpe de Estado de Augusto Pinochet que derrocó a Allende y dio inicio al periodo de dictadura militar. Poco antes de dicho concierto, Salvador Allende había nombrado a Sergio Ortega Alvarado como Embajador Cultural del gobierno de la Unidad Popular, cargo que compartió por un breve tiempo con Víctor Jara, quien fue asesinado días después del Golpe Militar” (1).

No es lo mismo leer y comprender el sentido de los versos de Antonio Machado o cantar canciones de protesta, conociendo su letra y contexto histórico, que parafrasearlas con letras imposibles, citarlas en Parlamentos de forma equivocada para insultar al contrario, muy lejos todo ello de su verdadero significado. No es lo mismo, porque hoy, como símbolo de que todos no somos iguales, tomamos conciencia de que el nombre de este poeta no se debe usar en vano en las circunstancias políticas actuales, al margen del contexto en el que fue utilizada la frase de forma acertada por el candidato a la Presidencia del Gobierno. Así lo he sentido y así lo escribo hoy para quien lo quiera compartir en estos momentos de confusión de ideologías y principios éticos para personas dignas, en días en los que se adultera todo, la poesía también, a cualquier precio. Es verdad y así lo creo porque, gracias a la democracia, hoy es siempre todavía. Por tanto, queda claro que nunca se debe utilizar la poesía y el nombre de Antonio Machado en vano.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/El_pueblo_unido_jamás_será_vencido

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Primero de Democracia, en la escuela de España al revés

Noray (Puerto Calero, Lanzarote) – Puerta principal del Congreso de los Diputados – España / Fotocomposición JA COBEÑA

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana.

Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 14/XI/2023

Visto lo visto estos días, sin entrar en detalles de pura hojarasca antidemocrática, que tiene nombres y apellidos, en relación con la Proposición de Ley Orgánica de amnistía para la normalización institucional, política y social de Cataluña, documento que se registró ayer en el Congreso de los Diputados por parte del Partido Socialista Obrero Español, creo que es necesario recordar los contenidos de un programa real como la vida misma, de primero de Democracia, teniendo como telón de fondo la Constitución, para analizar bien el texto de la amnistía, en un hipotético Curso impartido con la urgencia que merece, en la escuela de España al revés.

No me considero con la preparación jurídica suficiente para valorar desde la perspectiva de técnica legislativa las 22 páginas del citado documento, que he leído varias veces, pero me quedo con algo trascendental que se dice en su extensa y didáctica Exposición de Motivos, once páginas de veintidós, en clave de política pedagógica, concretamente en su apartado II, porque estoy convencido de que en él se encierra todo el sentido de la citada Ley: “Así, con esta ley orgánica de amnistía las Cortes Generales acuden de nuevo a un mecanismo constitucional que refuerza el Estado de derecho para dar una respuesta adecuada más de diez años después del comienzo del proceso independentista, cuando ya se han superado los momentos más acusados de la crisis y toca establecer las bases para garantizar la convivencia de cara al futuro. De esta manera, al asumir las Cortes Generales esta decisión de política legislativa, no solo no invaden otros espacios, sino que, muy al contrario y en uso de sus competencias, asumen la mejor vía de las posibles para abordar, desde la política, un conflicto político. La aprobación de esta ley orgánica se entiende, por tanto, como un paso necesario para superar las tensiones referidas y eliminar algunas de las circunstancias que provocan la desafección que mantiene alejada de las instituciones estatales a una parte de la población. Unas consecuencias, además, que podrían agravarse en los próximos años a medida que se sustancien procedimientos judiciales que afectan no solo a los líderes de aquel proceso (que son los menos), sino también a los múltiples casos de ciudadanos e incluso a empleados públicos que ejercen funciones esenciales en la administración autonómica y local y cuyo procesamiento y eventual condena e inhabilitación produciría un trastorno grave en el funcionamiento de los servicios en la vida diaria de sus vecinos y, en definitiva, en la convivencia social”, porque España se caracteriza por ser una democracia y un Estado de derecho, en el que el principio de legalidad, el principio democrático y el respeto a los derechos fundamentales se configuran como pilares esenciales”, algo que se refrenda en el apartado siguiente, III: “Hoy, en el año 2023, España se caracteriza por ser una democracia y un Estado de derecho, en el que el principio de legalidad, el principio democrático y el respeto a los derechos fundamentales se configuran como pilares esenciales”.

Lo afirmado anteriormente, se rubrica en el citado apartado III cuando se afirma que “este es el marco jurídico general en el que se concibe la presente ley de amnistía, en el claro entendimiento de que, si bien no hay democracia fuera del Estado de derecho, es necesario crear las condiciones para que la política, el diálogo y los cauces parlamentarios sean los protagonistas en la búsqueda de soluciones a una cuestión política con una presencia recurrente en nuestra historia. Se trata, pues, de utilizar cuantos instrumentos estén en manos del Estado para procurar la normalización institucional tras un periodo de grave perturbación, así como seguir favoreciendo el diálogo, el entendimiento y la convivencia. Este proceso está inspirado, además, por la interpretación que ofrece el Tribunal Constitucional sobre las obligaciones políticas de los poderes públicos al decir que “la Constitución no aborda ni puede abordar expresamente todos los problemas que se pueden suscitar en el orden constitucional […]. Por ello, los poderes públicos y muy especialmente los poderes territoriales que conforman nuestro Estado autonómico son quienes están llamados a resolver mediante el diálogo y la cooperación los problemas que se desenvuelven en este ámbito” (sentencia 42/2014, de 24 de marzo).

Junto a la lectura de la citada proposición de ley orgánica de amnistía, he vuelto a leer el libro tercero de una obra magna de Aristóteles, Política (1), sobre todo en lo que se refiere a la relación del Estado con los ciudadanos y, más en concreto, a la teoría de los gobiernos y de la soberanía, porque recordaba que en ese texto se encontraba una frase que habría que grabar en estos momentos, tan cruciales en el Congreso, con letras de oro: a la Constitución es a la que debe atenderse [siempre] para resolver sobre la identidad del Estado (los corchetes son míos). Por tanto, no hay que despreciar el contexto en la que lo escribe: “Pero admitamos que el mismo lugar continúa siendo habitado por los mismos individuos. Entonces ¿es posible sostener, en tanto que la raza de los habitantes sea la misma, que el Estado es idéntico, a pesar de la continua alternativa de muertes y de nacimientos, lo mismo que se reconoce la identidad de los ríos y de las fuentes por más que sus ondas se renueven y corran perpetuamente? ¿O más bien debe decirse que sólo los hombres subsisten y que el Estado cambia? Si el Estado es efectivamente una especie de asociación; si es una asociación de ciudadanos que obedecen a una misma constitución, mudando esta constitución y modificándose en su forma, se sigue necesariamente, al parecer, que el Estado no queda idéntico; es como el coro que, al tener lugar sucesivamente en la comedia y en la tragedia, cambia para nosotros, por más que se componga de los mismos cantores. Esta observación se aplica igualmente a toda asociación, a todo sistema que se supone cambiado cuando la especie de combinación cambia también; sucede lo que con la armonía, en la que los mismos sonidos pueden dar lugar, ya al tono dórico, ya al tono frigio. Si esto es cierto, a la constitución es a la que debe atenderse para resolver sobre la identidad del Estado. Puede suceder por otra parte, que reciba una denominación diferente, subsistiendo los mismos individuos que le componen, o que conserve su primera denominación a pesar del cambio radical de sus individuos”.

Visto lo anterior y como ya lo he manifestado en este cuaderno digital en alguna ocasión y en clave de política pedagógica, nos tenemos que convencer de que nada es estático en política porque todo cambia, panta rei, siguiendo el adagio de Heráclito de Éfeso. Es verdad. Quienes no se adaptan a los entornos cambiantes, sufren mucho porque pierden seguridad en el quehacer y qué sentir político de todos los días. En España, ante la realidad de Cataluña, hemos reaccionado siempre tarde y mal, agarrándonos a la Constitución en su lado más punitivo como un clavo ardiendo, en lugar de entenderla como un noray al que se deben asegurar los cabos cuando llegamos de la alta mar de los conflictos o del que hay que quitarlos para poder navegar en mares abiertos de libertad. Y la historia demuestra que esta realidad viene de antiguo, desde la etapa presocrática, cuando Heráclito pretendió que las personas dignas nos acostumbráramos a pensar que todo fluye y que nada permanece, como actitud vital, incluso las Constituciones, porque solo hay que pensar en que nadie se baña dos veces en el mismo río o en el mismo mar. Porque no controlamos la perpetuidad de lo que legislamos, hacemos, vivimos, somos, sentimos y conocemos. Es verdad, porque si comprendiéramos estas palabras excelentes de Aristóteles en su tratado más político, pueden cambiar las asociaciones de ciudadanos (el que quiera entender que entienda), las Comunidades, la Constitución, pero hay un magma que aglutina todo, la propia Constitución, que es a la que debe atenderse siempre para resolver sobre la identidad del Estado. Aunque haya un cambio, incluso radical, de los individuos y las organizaciones en las que se integran, que son los que componen el Estado, como puede ser en este momento la asunción de la Ley de Amnistía registrada ayer en el Congreso.

Esta altura de miras en relación con la proposición de ley orgánica de amnistía, tantas veces citada, se refrenda con unas palabras esclarecedoras de lo anteriormente expuesto, que se encuentran en el capítulo IV del citado libro tercero de Política: “todas las constituciones hechas en vista del interés general, son puras, porque practican rigurosamente la justicia; y todas las que sólo tienen en cuenta el interés personal de los gobernantes, están viciadas en su base, y no son más que una corrupción de las buenas constituciones; ellas se aproximan al poder del señor sobre el esclavo, siendo así que la ciudad no es más que una asociación de hombres libres”. Dicho queda por Aristóteles hace muchos siglos y por Baltasar Gracián después: lo breve, si bueno, dos veces bueno.

Esta es la razón de por qué considero que leer detenidamente la Constitución, junto a la Exposición de Motivos de la proposición de Ley de Amnistía, nos permite vislumbrar que, efectivamente, como dice el documento, “Hoy, en el año 2023, España se caracteriza por ser una democracia y un Estado de derecho, en el que el principio de legalidad, el principio democrático y el respeto a los derechos fundamentales se configuran como pilares esenciales”. Por tanto, me reafirmo en algo que ya he afirmado con rotundidad en este cuaderno digital en repetidas ocasiones: quiero a la Constitución como para seguir leyéndola cada noche, como mi libro favorito, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. En estos días, todavía más, convirtiéndose en mi noray preferido. No la olvido en uno de los marcapáginas que utilizo en el libro de mi vida. El país, Cataluña, País Vasco y los brotes del nacionalismo en general, a lo que deben aspirar siempre es a ser asociaciones de personas libres articuladas por la Constitución, una Asociación escrita y hecha en vista exclusiva del interés general.

(1) Aristóteles. Política · libro tercero. Del Estado y del ciudadano. Teoría de los gobiernos y de la soberanía. Del reinado.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!  

Un Gran Concierto de Mozart ante el Gran Desconcierto Político en este país

Fotocomposición con la portada de la partitura original del Gran Concierto para clavecín o pianoforte, W.A. Mozart (1782), KV 414 / JA COBEÑA

Alza las palabras, no la voz. Es la lluvia lo que hace crecer las flores, no los truenos

En El pan de la guerra, 2018.

Sevilla, 13/XI/2023

La verdad es que estamos viviendo días muy desconcertantes en este país, instalado en el insulto y descalificaciones gruesas permanentes de los que no piensan igual, de la derecha en concreto y su más allá, que existen y ahí están, saltándose a la torera cualquier resquicio de comprensión y respeto hacia los demás, que somos más de doce millones de votantes que representamos los que al final, con nuestros votos respaldamos la democracia representativa y constitucional, aunque algunas de las decisiones finales que se han tomado por la llamada izquierda o bloque progresista no acaben de gustarnos a todos por igual. Pero la situación no va de gustos sino de llevar al país al progreso y a la eliminación de las barricadas y de su dualismo y cainismo sempiterno como señas de identidad de estas dos Españas que se intentan resucitar por algunos.

En este contexto, cuando me enfrento esta mañana a la pantalla en blanco, vuelve a sonar en mi conciencia la voz de Ítalo Calvino, en su conferencia malograda por su fallecimiento repentino antes de pronunciarla en Estados Unidos, en 1985, El arte de empezar y el arte de acabar, sabiendo que si sigo al pie de la letra su recomendación a la hora de escribir, tengo la oportunidad cada día de decir todo o nada, pero de los que se trata es de que me esfuerce en decir algo especial. Y lo especial hoy es que intentemos escribir palabras concertantes, con el espíritu de Mozart a la hora de escribir la partitura de este Gran Concierto para clavecín o fortepiano (KV 414), compuesto en 1782, que me rodea a diario a modo de banda sonora permanente en mis oídos, porque figura como imagen principal de la portada de la partitura de este concierto, en las cortinas de la habitación desde la que escribo a diario páginas en este cuaderno digital.

Nuestras Autoridades, que dieron sentido en el siglo XVIII al primer diccionario de la lengua castellana, permitieron que la Real Academia española de la Lengua publicara entre 1726 y 1739 suprimer repertorio lexicográfico, en que se explicaba el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua», lo que se conoce como el Diccionario de autoridades, “pensando que una lengua necesita contar con una norma culta sustentada en el uso de los mejores escritores (aquellos que, como se advierte en el prólogo, a juicio de la Academia «han tratado la Lengua Española con la mayor propiedad y elegancia: conociéndose por ellos su buen juicio, claridad y proporción, con cuyas autoridades están afianzadas las voces», si bien se puntualiza que «no por esta razón se dexan de citar otros [autores], para comprobar la naturaleza de la voz, porque se halla en Autor nacional, sin que en estas voces sea su intento calificar la autoridad por precisión del uso, sino por afianzar la voz»)”. He querido recurrir hoy a esta fuente, para alejar la palabra “concierto” de los llamados “adoctrinamientos” que utiliza la llamada “gente de bien”, frente a los que nos tildan de “gente de mal” en casi todas sus intervenciones. Es precisamente en su primera edición cuando el diccionario citado dice que “concierto”, en su primera acepción significa  “ajuste, pacto, convenio, tratado hecho de acuerdo y consentimiento de ambas partes, sobre alguna cosa”, pero cobra más valor aún cuando acudimos a la segunda, al decir textualmente que “vale también buena orden, disposición y método en el modo de hacer y ejecutar alguna cosa”, citando expresamente en su referencia a una autoridad más allá de toda sospecha, Fray Luis de León, cuando afirmó algo que se olvida casi siempre a la hora de enfrentarnos a conciertos de la vida ordinaria y, ahora, al concierto político y de Estado: “Dicen que no hablo en romance, porque no hablo desatadamente y sin orden, y porque pongo en las palabras concierto, y las escojo, y les doy su lugar (De los nombres de Cristo, 3, Proemium, 1583)”.

Daniel Barenboim – Concierto para piano, número 12 in La Mayor K. 414: I. Allegro

Por lo expuesto anteriormente y con el Gran Concierto de Mozart de fondo, el nº 12, KV 414, creo que ahora y siempre debemos recuperar todos los esfuerzos posibles para lograr componer un Gran Concierto Político en este país, que permita buen orden, así como buena disposición y método en el modo de hacer y ejecutar la política en la actualidad, siguiendo de cerca a Fray Luis de León, sin hablar desatadamente y sin orden, poniendo todos las palabras como una partitura imaginaria del Gran Concierto de nuestras vidas, haciendo un esfuerzo por escoger las mejores, sin insultar o descalificar por principio a nadie, dándoles su lugar, porque afortunadamente, en ese principio, aún nos quedan, recordando a Blas de Otero en Pido la paz y la palabra (1955), que yo, hoy, también las proclamo alzando esa palabra, no la voz, porque es la lluvia lo que hace crecer las flores, no los truenos:

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

En las librerías siempre hay vida

Sevilla, 11/X/2023, Día de las librerías

No puedo dejar pasar la celebración del Día de la Librerías 2023 sin dedicar unas palabras a esta efeméride, sobre un lugar que tanto respeto, con sus libreros y libreras dentro. Además, este año, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), “ha encargado al ilustrador madrileño Javier Navarrete, conocido como El Chico Llama, diseñar la ilustración de la edición de este año, con la que hemos querido destacar que en las librerías hay vida. Sobre la ilustración Javier nos cuenta: “En la gran mayoría de mis ilustraciones siempre incluyo personas leyendo… Son instantes individuales y privados que no solemos dar importancia, pero que entrañan belleza en sí mismos. Siempre he tenido las librerías como un espacio casi mágico cargado de historias que te invita a abandonar el ajetreo de las calles y a viajar a lugares remotos simplemente cruzando la puerta. Tener la oportunidad de ilustrar el cartel del Día de las Librerías 2023 ha sido una suerte porque me ha permitido, en cierta manera, poder recrear esa sensación y representar con vectores lo que siento al visitar una librería de toda la vida, donde un libro en sí mismo se convierte en librería y te abre sus puertas a un mundo lleno de aventuras”. Sobran palabras para dar sentido a esta celebración en este año tan complejo y lleno de vicisitudes de todo tipo, en el que necesitamos más que nunca buscar sentido a la vida y las librerías pueden ser un lugar perfecto para encontrarlo.

CEGAL, ofrece servicios de librerías abiertas las veinticuatro horas, en alta disponibilidad, a través de la plataforma TodosTusLibros.com, una web de librerías independientes con locales de proximidad, como “servicio de consulta bibliográfica, de interacción con el público, difusión cultural y comercio del sector del libro fruto de la unión de las librerías a través de sus asociaciones y gremios que forman parte de CEGAL y la colaboración de las diferentes entidades operadoras del sector (editoriales y empresas de distribución), con el apoyo de las instituciones públicas”. En esta celebración tan especial, CEGAL quiere destacar “el esfuerzo de las librerías por mantenerse vivas y activas, generando cultura y comunidad a través de los libros y la lectura. Además, queremos dar las gracias a todas las personas usuarias que eligen las librerías independientes para preservar su espacio en el mundo de la lectura”. Es muy interesante el enfoque de CEGAL ante la arrolladora maquinaria de la industria del libro, ofreciendo servicios y herramientas en red, teniendo en cuenta y con carácter prioritario que existen librerías que están situadas en localidades por debajo de los 5.000 habitantes, a las que hay que hacerles llegar todas las posibilidades para que puedan llevar a cabo su tarea de forma digna, profesional y cercana al lector, profesionalizando la gestión de las mismas.

Quien lee este cuaderno digital sabe que estas páginas están impregnadas siempre de un amor profundo a las librerías, porque alguna vez he escrito que estos espacios, con el tiempo dentro, son la atención primaria del alma, siendo este el motivo por el que cuido la mía con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, los libreros y libreras, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que, repito, he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro.

Las librerías son una antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”. Como ya he escrito en ocasiones anteriores en páginas de este cuaderno digital, nunca olvido el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de la preciosa película La vida es bella, por su ilusión de poner una librería, que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros.  Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué: – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.
Guido: – ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel! A ver dime algo que te caiga mal.
Josué: – Las arañas. ¿Y a ti?
Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos”. Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Guido era un judío pobre que tenía tres ilusiones en su vida humilde: abrir una librería, comprender bien a Schopenhauer (por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida) y saber distinguir el norte del sur (que también existe). Todo quedaría en nada excepto su dignidad humana y el ejemplo para su hijo en el campo de concentración, sin libros ya, casi sin nada. En la celebración del Día de la Librerías, estas palabras son un pequeño homenaje a los libros con alma y a Guido Orefice, un librero digno, como tantos miles que en este país, en esta Comunidad, intentan abrir sus puertas todos los días, para una comprensión de la vida diferente, como cooperantes necesarios e imprescindibles para la promoción y consolidación de la cultura, porque casi todo está en los libros, hasta la posibilidad de ser más felices en tiempos de dolor y mudanzas del alma, cuando la situación actual no nos da, a veces, la vida.

Hay silencios al leer que hablan por sí solos y que cuidan con mimo nuestra alma. Es el motivo principal de por qué se hace imprescindible proclamar la necesidad de la lectura como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer siendo mayores, porque la realidad amarga es que muchas veces no lo sabemos hacer. El alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide en un día tan importante como hoy, porque cómo lo ha expresado muy bien el ilustrador del cartel oficial de este año, en las librerías hay vida.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

En memoria de Antoni Benaiges Nogués, un maestro imprescindible

El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo: ¡la gente va allí a bañarse! Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos. Yo digo que no voy a ir porque tengo miedo de que me voy a ahogar.

Lucía Carranza, una alumna de la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba (Burgos), en el cuaderno El Mar, Visión de unos niños que no lo han visto nunca, enero de 1936.

Sevilla, 8/XI/2023

En mi singladura diaria por el mar abierto de mi vida, he llegado a una isla desconocida por mí, la vida y obra de Antoni Benaiges Nogués, un maestro olvidado por la España que, todavía hoy, siempre hiela el corazón, que decía Antonio Machado, una persona de las imprescindibles de Bertolt Brecht, de cuyo nombre quiero acordarme especialmente mediante este pequeño homenaje que deseo tributarle con palabras, que nos quedan, en este cuaderno digital, pero no sólo a él, sino a miles de maestros y maestras que fueron maltratados de mil formas indeseables, incluso con la muerte, durante la guerra civil y años posteriores de dictadura.

Esta localización extraordinaria la he podido llevar a cabo gracias al cine, ¡bendito cine!, a una película, El maestro que prometió el mar, que se presentó en la Semana Internacional del Cine (SEMINCI), de Valladolid, en octubre pasado, dirigida por Patricia Font y cuya sinopsis ya es atractiva, de por sí, para almas inquietas: “Ariadna, descubre que su abuelo busca desde hace tiempo los restos de su padre, desaparecido en la Guerra Civil. Decidida a ayudarlo, viaja a Burgos, donde están exhumando una fosa común en la que podría estar enterrado. Durante su estancia allí, conocerá la historia de Antoni Benaiges, un joven maestro de Tarragona que antes de la guerra fue profesor de su abuelo. Mediante un innovador método pedagógico Antoni inspiró a sus alumnos y les hizo una promesa: llevarlos a ver el mar”, poniendo en valor la lucha de tantas familias que todavía buscan a sus familiares enterrados anónimamente en fosas comunes a lo ancho y largo de este país. He procurado buscar antecedentes históricos de esta historia verdadera, porque en esta ocasión cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, al estar basado el guion en la vida y obra de un maestro, nacido en un pueblo de Tarragona, Mont-roig del Camp, en 1903, que ejerció su preciosa tarea en un destino rural desde 1934, concretamente en la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de Burgos, de infeliz memoria por su trágico fusilamiento, llevado a cabo el 25 de julio de 1936, recién iniciada la guerra civil, siendo enterrado en una fosa común que todavía no se ha podido localizar, para mayor escarnio de sus familiares y allegados más directos, así como para la memoria histórica y democrática de este país.

Gracias a la búsqueda citada, he localizado también una obra imprescindible para conocer detalles necesarios para comprender el alcance de la vida y obra de Antonio Benaiges, El maestro que prometió el mar, una publicación coordinada por Francesc Escribano, junto a textos de Francisco Ferrándiz y Queralt Solé, con trabajo de documentación y fotografías de Sergi Bernal, en una coedición llevada a cabo por las editoriales Blume y Ventall, que ha servido de base para el guion de la película, cuya sinopsis amplia la intrahistoria de esta vida ejemplar llevada al cine: “Antoni Benaiges, un maestro de Mont-roig del Camp, Tarragona, fue destinado a la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, en 1934. Gracias a una metodología de enseñanza pionera y revolucionaria para la época, basada en la participación activa de los niños y el uso de la imprenta, comenzó a transformar la vida de sus alumnos y la del pueblo. A finales de julio de 1936, el maestro desapareció. Durante más de 75 años, su trabajo y personalidad permanecieron en la intimidad del recuerdo de sus antiguos alumnos y su familia, hasta que, en agosto de 2010, a pie de fosa, un vecino de Bañuelos haría emerger la figura del maestro asesinado en 1936 y la conmovedora historia de una promesa que no se pudo cumplir. «El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo. La gente va allí a bañarse. Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos».

Me ha sobrecogido conocer algo que deseo compartir con quienes me acompañan a menudo en esta singladuras hacia islas desconocidas. Se trata del pequeño homenaje que el 18 de julio de 2021 se celebró en el cementerio de Bañuelos de Bureba, al levantarse un cenotafio, un pequeño monumento funerario dedicado a este maestro inolvidable, imprescindible, sin su cadáver, porque no se sabe dónde está, en un nicho en el que depositaron objetos y recuerdos actuales sobre su vida y obra, el guion de la película citada, por ejemplo y en el que sobre una lápida roja se colocó una inscripción que todavía, al escribirla, me emociona y conturba: “ANTONI BENAIGES NOGUÉS, MAESTRO DE NUESTRA ESCUELA.  Nos dejó ser niños, antes de ser hombres, nos enseñó el valor de la palabra, nos prometió el mar”.

Como una premonición de la censura que viene y que ya está presente en las ciudades y pueblos gobernados por la derecha y su más allá en este país, la ultraderecha intolerante por principio, esta historia real llevada a una producción teatral dirigida por Xavier Bobés y Alberto Conejero, El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca, fue vetada durante el verano pasado por el alcalde de Briviesca (Burgos) del Partido Popular, recién formado el nuevo gobierno de la localidad, aludiendo a razones “económicas y técnicas”, cuando con el consistorio anterior todo habían sido facilidades para su representación.

Para que no se olvide la maravillosa obra didáctica de Antoni Benaiges Nogués, ni siquiera un momento, hay que decirlo alto, claro y fuerte: estamos avisados. Como ejemplo a secundar, podemos aprender y reforzar la historia democrática de este país, viendo esta película a partir del próximo viernes 10 de noviembre en cines de este país, difundiéndola a los cuatro vientos para reforzar nuestra democracia, en momentos cruciales como los que estamos viviendo en la actualidad ante la próxima investidura progresista y de futuro alentador, cargado también de legítimas esperanzas. Como las que transmitió el maestro Benaiges a tantos niños y niñas de un pueblo burgalés, Bañuelos de Bureba, recordados hoy gracias a la magia del cine y de la memoria democrática.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad! 

Las guerras transmiten un miedo global a denunciar

UNRWA ESPAÑA – Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo. 

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.

Eduardo Galeano, El miedo global

Sevilla, 2/XI/2023

No tengo miedo de decir y denunciar una gran vergüenza mundial por los silencios cómplices internacionales ante el exterminio gradual de la población civil palestina en Gaza, en una aplicación inapropiada de la Ley del Talión en Gaza, como respuesta a los asaltos de Hamás, también injustificables, que propició la respuesta desproporcionada de Israel. En este contexto, Eduardo Galeano está muy presente en mi vida ordinaria y recurro a él casi a diario para intentar comprender este mundo al revés y patas arriba. Precisamente en su afamada escuela de ese loco mundo, escribió unas palabras en un libro de texto que llevo siempre en mi mochila de viaje interior, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, con un título muy cercano a la realidad mundial actual, El miedo global (1), no sólo en Ucrania, Israel y Hamás en Gaza, sino también en otras guerras casi olvidadas, pero que existen, fundamentalmente porque en él se dice algo verdaderamente sobrecogedor, reconociendo en estos momentos que lo que está pasando y estamos viendo en Israel y Gaza da miedo, sintetizado en uno de sus mensajes manifiestos: Las armas tienen miedo a la falta de guerra y un corolario anterior: Los militares tienen miedo a la falta de armas, porque la realidad es que estamos viviendo en un mundo en el que la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir:

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que será.
Miedo de morir.
Miedo de vivir.

En 2009 escribí unas palabras en relación con la sempiterna ocupación de territorios palestinos, concretamente Gaza, por parte de Israel, Puentes para la franja de Gaza, en una guerra larvada durante muchos años, que llega a nuestros días: “Desde que comenzó la invasión de la franja de Gaza estoy intranquilo por coherencia con la perspectiva ética digital que propugno, en el sentido de que la Noosfera, de la que formo parte activa mediante este cuaderno, no debe quedarse tranquila en este caso con la mera visualización de imágenes dantescas, en aquel escenario, transmitidas de forma puntual por las agencias de información. Y he recordado la simbología del puente, desde sus orígenes arquitectónicos, como forma de establecer elementos de comprensión y diálogo entre las partes implicadas, las latentes y manifiestas, para que este duro proceso atisbe su fin inmediato. Desde nuestras posiciones a distancia el conflicto no pasa a veces de ser una mera noticia, luctuosa por supuesto, pero como algo lejano sobre lo que como ciudadanos nuestra implicación parece algo imposible. Pero no es así. Todo es desproporcionado, simbolizado en la lucha permanente entre David y Goliat. Y el mundo calla. Callamos casi todas, casi todos. Lo verdaderamente curioso es que tenemos ejemplos extraordinarios de activismo pro-diálogo de Palestina e Israel, tales como el esfuerzo del director Barenboim, a través de la Fundación Barenboim-Said, para aunar esfuerzos en diseñar puentes entre jóvenes músicos judíos y palestinos, con la orquesta “West-Eastern Diván”. Los esfuerzos diplomáticos, múltiples, que desde hace años se llevan a cabo para desterrar el principio bíblico acerca de que los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz. La perspectiva de bloqueo y descalificación mundial en relación con cualquier atisbo terrorista, lleve la marca que lleve. Pero, de nuevo vuelve la guerra abierta, con resultados de muerte física, psicológica y social, de un millón y medio de personas que malviven en la franja de Gaza”. Por eso pensé en aquella ocasión en los puentes, con una idea que aprendí un día de un ingeniero romano excelente, Cayo Julio Lácer, el autor material del puente de Alcántara, en Cáceres, al expresar de forma rotunda que “la grandeza misma del arte es superada por la grandeza de la obra (ars ubi materia vincitur ipsa sua). Sería una gran lección en estos días, que el mundo cercano y lejano al Oriente en guerra demostrara que la grandeza misma del diálogo, que también es arte, es superada por la grandeza del diálogo sincero y comprometido con la justicia y el derecho internacional en el escenario palestino-israelí. Por esa gran obra: “Puentes, puentes, puentes. Sería una buena forma de completar una nueva inscripción mundial para los derechos humanos compartidos que recogiera también las palabras que seguían al primer aserto comentado: “El ilustre Lácer, con divino arte, hizo el puente para que durase por los siglos en la perpetuidad del mundo”. O lo que sería lo mismo: los ilustres mandatarios israelíes y palestinos, una vez demostrado que el diálogo supera el arte de hablar y callar, construyen la paz entre los dos pueblos para que dure por los siglos en la perpetuidad de su pequeño mundo”.

En 2020, año central de la pandemia, escribí en una serie dedicada al futuro imperfecto sobre lo que vendría después de la pandemia, que necesitamos ahora más que nunca: seríamos capaces de superar el miedo. Decía también algo que era necesario rescatar en su fondo y forma, cambiando lo que hay que cambiar en referencia a la guerra en Ucrania e Israel con Hamás, porque en este tiempo de miedo existencial, a lo que fue, a lo que será, a lo que ahora mismo está pasando y estamos viendo, creo que Galeano lo resume todo en un futuro imperfecto que supone tomar conciencia del miedo a la libertad de asumir o no lo que será después de esta guerra y a lo que será de y en nuestras vidas, si el espíritu imperialista de Rusia o de ocupación de territorios de la Palestina histórica, por parte de Israel, siguen por estos derroteros, después de años de guerra asfixiante parta Ucrania y casi un mes en Gaza, para el mundo global. En el fondo, es el miedo legítimo a la libertad del día después de unos acontecimientos de la magnitud que nos está tocando vivir.

Por estas razones bélicas, he vuelto a buscar razones de la razón humana en la clínica del alma cercana a mí, mi biblioteca, leyendo palabras que tengo grabadas en mi persona de secreto, que también rescato ahora junto a las de Galeano, en un esfuerzo por encontrar sentido a la vida. Cuando leí por primera vez El miedo a la libertad, de Erich Fromm, recuerdo que lo que más me impactó fue su página de presentación anterior al prefacio, que me ha acompañado a lo largo de mi vida, siendo uno de los libros que llevo siempre en mi búsqueda permanente de islas desconocidas viajando en patera, en mar abierto, como tantas veces he descrito en este cuaderno de derrota, en el lenguaje del mar:

No te di, Adán, ni un puesto determinado ni un aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar, con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los obtengas y conserves según tu deseo y designio. La naturaleza limitada de los otros se halla determinada por las leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinarás sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. Te puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde allí todo lo que existe en el mundo. No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que —casi libre y soberano artífice de ti mismo— te plasmaras y te esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás —de acuerdo con la decisión de tu voluntad— regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas”.

Este texto, presentado bajo el epígrafe de “El discurso de Dios al hombre”, corresponde a la Oratio de hominis dignitate, un texto introductorio de Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494) a las 900 Tesis (Conclusiones Filosóficas Cabalistas y Teológicas) que presentó a la Iglesia de Roma en 1486, en las que buscaba una confluencia sincrética entre diversas creencias y postulados religiosos de la época, con una trazabilidad importante de filósofos y teólogos latinos y árabes. Es importante conocer este contexto histórico, que le costó finalmente la excomunión al poner al hombre (como ser humano primigenio) en un puesto muy importante en la vida humana gracias a su libertad. Tras este breve análisis, comprendo mucho mejor por qué Fromm lo eligió como texto introductorio de su libro, de su miedo personal a la libertad y por qué ha pasado a la posteridad como el Manifiesto del Renacimiento.

Vuelvo a repasar hoy, palabra a palabra, el texto expuesto en el libro de Fromm, porque nos puede ayudar a comprender lo que se llegó a pensar de la libertad humana en tiempos en los que lo más importante que había que hacer, visto cómo estaba la sociedad en general, una época también de guerras mundiales, era reforzar al ser humano por encima de todas las cosasTe puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde allí todo lo que existe en el mundo. No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que —casi libre y soberano artífice de ti mismo— te plasmaras y te esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Se comprende perfectamente que el miedo a la libertad estriba en la decisión de abordar el futuro imperfecto actual como brutos (no hacen falta muchas explicaciones) o hacer “cosas superiores” que nos devuelvan la alegría de vivir despiertos y libres en el necesario Renacimiento del Mundo, que algunos llaman ahora “Resiliencia Mundial”, que nadie entiende ahora con guerras como la de Ucrania o Gaza. Ese es el gran reto para saber qué significa tener miedo a la libertad de querer vivir con dignidad en un mundo que las guerras ponen otra vez al revés, como si no supiéramos lo que son.

Hoy quiero compartir con quienes hojean las páginas de este cuaderno digital, personas que están pre-ocupadas (con guion) como yo, lo que está pasando en el mundo, en Ucrania, en Israel y Gaza, en nuestro país, en nuestra Comunidad Autónoma, porque las guerras y sus daños colaterales nos afectan a todos, aunque de forma desmesuradamente desigual. Nada nos es ajeno, las guerras actuales tampoco, porque es humano lo que analizamos a diario, con noticias de actualidad que nos conmueven y nos conturban, que nos dan miedo. Eduardo Galeano hace el resto, para enseñarnos a convivir con el mundo al revés, para entenderlo sobre todo, porque sé que estamos obligatoriamente obligados a hacerlo. Fundamentalmente, porque sabemos que la democracia tiene miedo de recordar / el lenguaje tiene miedo de decir. / los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas. Y que… las armas tienen miedo a la falta de guerra.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Es urgente la respuesta ante los abusos sexuales en la Iglesia Católica y el papel de los poderes públicos

Sevilla, 31/X/2023

Una vez más, he sentido el síndrome de Bartleby el escribiente, a través de su famoso aserto, preferiría no hacerlo, es decir, mi contención a la hora de abordar un problema lacerante de la Iglesia Católica, los abusos sexuales, pero la respuesta tibia de ayer, por parte de la Conferencia Episcopal Española, me ha dado el último empujón ético para escribir la palabras que siguen. He necesitado unos días para conocer con el detalle que merece el documento que ha presentado el Defensor del Pueblo, “Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos. Una respuesta necesaria, con casi 800 páginas, dando cumplimiento a la encomienda recibida del Congreso de los Diputados tras la aprobación de una Proposición no de Ley (PNL), el 10 de marzo de 2022, que contó con el voto a favor de la mayoría de los grupos políticos de la Cámara Baja, redactada en los siguientes términos: “El Congreso de los Diputados encomienda al Defensor del Pueblo, Alto comisionado de las Cortes Generales para la defensa de los derechos fundamentales, que proceda a constituir una Comisión independiente, presidida por él, con el encargo de elaborar un Informe sobre las denuncias por abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos”.

Ante la citada petición parlamentaria, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo Pujol, de cuyo nombre quiero acordarme hoy, como signo de agradecimiento por el trabajo llevado a cabo bajo su dirección, que culmina con el citado Informe, afirma en la presentación del mismo, concretamente en el resumen elaborado a tal fin ante la abrumadora información que contiene el informe general, que “[…] es necesario dar una respuesta a una situación de sufrimiento y de soledad que durante años se ha mantenido, de una u otra manera, cubierta por un injusto silencio. Cabe decir que lo que ha sucedido ha contado con ese silencio, el de quienes pudieron hacer más, o de otro modo para evitarlo. Se subraya que no es cierto que todos lo sabían, pero es así mismo cierto que no es verdad que nadie lo supiera. El presente informe responde a una necesidad social, ética y política expresada por la ciudadanía. A la par, y esto es lo decisivo, responde a lo que las víctimas de abusos sexuales vienen requiriendo. Para empezar, ser escuchadas, atendidas y correspondidas. Ellas son el sentido primero, el sentido último y el sentido central de este informe. Lo que en última instancia pretende este informe es que se asuma la responsabilidad, lo que implica responder de, responder ante y responder a. Y esta respuesta necesaria exige que el presente Informe contribuya a una toma de conciencia aún mayor de la cuestión, y a dar efectivamente una respuesta a las víctimas, una respuesta exigida por ellas con buenas razones, y por la sociedad. Sin duda, este asunto tiene no poco de escandaloso. Lo es y lo sería aún más el pretender hoy no abordar lo sucedido, amparándose en la conciencia mal entendida de que pueden perjudicarse convicciones, valores o principios vinculados a las creencias de personas concretas, o de determinados sectores de la ciudadanía. Ahora bien, parece haberse asentado ya, incluso en no pocos de esos ámbitos, la percepción de que tratar de evitar el escándalo de que se conozca lo sucedido produciría un daño mayor, el mayor de los escándalos, el escándalo de lo silenciado, con repercusiones institucionales graves e imprevisibles. Y, desde luego, personales. Entonces, la conciencia social asentaría, con buenas razones, un verdadero juicio social. Porque, en todo caso, siempre ha de tenerse presentes a las víctimas y anteponerlas a cualquier otra consideración. Es necesario responder”.

Recomiendo la lectura, comenzando por el citado Resumen, para hacer más llevadera la comprensión de lo que allí se describe, con datos que se pueden corroborar de forma objetiva en el informe general y en los anexos correspondientes, porque creo que es la única forma de emitir juicios bien informados. Hoy, comprendo mejor que nunca las palabras atribuidas por Rafael Alberti a San Pedro en la Basílica romana de su nombre en relación con el ciudadano Jesús, al que recordamos todos los años en dos acontecimientos cruciales de su vida, el nacimiento y la muerte, para “salvar al mundo”. Pedro (Francisco hoy), como responsable de lo que pasa en la Iglesia con lo expuesto en el Informe citado y como símbolo también del Papa, cardenales y obispos varios, con un insoportable silencio cómplice de algunos príncipes de la cita Iglesia, porque todos no son iguales, creo que hoy diría de nuevo las palabras asombrosas escritas por Alberti ante tanto escándalo protagonizado por sus variados representantes en la Tierra, como bien se detalla en el documento:

Di, Jesucristo, ¿Por qué
me besan tanto los pies?

Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río;
volver a ser pescador,
que es lo mío.

Espero que la iglesia de “pescadores” en el río revuelto actual, que también existe, dé una respuesta digna a las víctimas de lo ocurrido, anteponiéndola a cualquier otra consideración. No hay lugar a duda alguna: es necesario y urgente responder, asumiendo previamente las responsabilidades correspondientes, tanto de la Iglesia como de los poderes públicos, que tampoco han hecho mucho por descubrir y atender dignamente esta dura realidad a lo largo de décadas de sufrimiento para centenares de miles de víctimas de los hechos constatados y descritos.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Feria del Libro, del Libre, porque la cultura no es adorno, sino ancla

Irene Vallejo

Sevilla, 29/X/2023

Visitando ayer la Feria del Libro de Sevilla, recordé a la excelente escritora Irene Vallejo, por el contenido aleccionador del pregón que pronunció en el acto inaugural de la Feria del Libro de Zaragoza, en 2019, que transcribo en sus frases finales, porque resumen a la perfección el amor a los libros, el hechizo de la lectura y su poder transformador de la sociedad:

“Es maravilloso encontrar los libros en la calle, los lunes y los martes y los viernes al sol. Durante muchos siglos permanecieron guardados en los palacios de los ricos, en los grandes conventos, en las mansiones más suntuosas, en los pisos principales de las casas nobles. Eran emblema de lujo y privilegio. Las bibliotecas solían ser estancias en mansiones con techos pintados y escudos heráldicos. Exigían un conjunto de accesorios básicos: muebles de madera con volutas y puertas acristaladas, escaleras de mano, atriles giratorios, enormes mapamundis, mayordomos con plumero. Hoy hemos quitado los cerrojos a los libros y les hemos calzado zapatos cómodos. Los hemos traído a la plaza, donde nadie tiene negado el acceso. Esto no ha sucedido por arte de magia. Es la cosecha de años de educación y transformaciones sociales. En escuelas. En institutos. En universidades. En bibliotecas ciudadanas y rurales. Desde las Misiones Pedagógicas a los clubs de lectura. Desde las instituciones públicas a los dormitorios donde los niños cierran los ojos acunados por un cuento de buenas noches. Ha sido un gran esfuerzo colectivo.

Tres de mis abuelos fueron maestros rurales. Conocieron una época en la que no todos aprendían a leer, y mucho menos podían tener libros. Ellos, mis dos abuelos y mi abuela, se ganaron la vida humildemente enseñando las letras, las cuatro cuentas y muchos cuentos. Quiero recordar a la gente de esa generación, que vivió los años duros de guerra y posguerra, y tuvo que trasplantar sus esperanzas a la vida de sus hijos y nietos. Nos quisieron más listos, más libres, más sabios, más lectores, más viajeros, con más estudios que ellos. Nos enseñaron que la cultura no es adorno sino ancla. Se vieron obligados a podar sus ilusiones, pero regaron las nuestras. Nos animaron a crecer, a leer y a levantar el vuelo.

Somos su sueño.

Por eso, por ellos, por nosotros, por el futuro, bienvenidos todos, bienllegadas todas, a la feria de las dobles y las triples vidas. A la feria de los libros y de los libres”.

En otra parte del pregón, comprendí bien el significado del lema de este año en esta Feria de Sevilla, El hechizo de la lectura, a través del cartel que contemplé, una y mil veces, a lo largo de mi recorrido por las diferentes casetas, porque Irene Vallejo descubrió, siendo niña, que leer era un hechizo:

Fui una niña a la que contaban cuentos antes de dormir. Mi madre o mi padre me leían todas las noches, sentado el uno o la otra en la orilla de mi cama. El lugar, la hora, los gestos y los silencios eran siempre los mismos: nuestra íntima liturgia. Aquel tiempo de lectura me parecía un paraíso pequeño y provisional –después he aprendido que todos los paraísos son así, humildes y transitorios.

Y yo me preguntaba ¿cómo caben tantas aventuras, tantos países, tantos amores, miedos y misterios en un fajo de páginas claras manchadas con rayas negras, con patas de araña, con hileras de hormigas? Leer era un hechizo, sí, hacer hablar a esos extraños insectos negros de los libros, que entonces me parecían enormes hormigueros de papel. Después aprendí yo misma la magia de leer patas de araña. Qué maravilla entonces acompañar a mis padres a las librerías y elegir mis propios libros: flores de papel, cordilleras plegables, letras minúsculas, mares mayúsculos, planetas portátiles. No había ya vuelta atrás. Desde entonces tengo que zambullirme a diario en el océano de las palabras, vagar por los anchos campos de la mente, escalar las montañas de la imaginación”.

Lo expuesto anteriormente lo sentí ayer, en su fondo y forma en mi persona de secreto, porque es verdad que la Feria del Libro, también lo es para las personas Libres, las que piensan que la cultura no es un sueño imposible, un adorno inocente, a veces inútil, sino un ancla o un noray cuando arrecia la tempestad de la cara menos amable de la vida. Sobre todo y como aprendí en un libro sobre las preguntas de Pablo Neruda, porque en estos tiempos tan revueltos, es verdad también que la esperanza en un presente y futuro mejor, para todos, hay que regarla todos los días con el rocío de la lectura. Y no olvido que este mensaje aleccionador lo descubrí, un día ya lejano, en un libro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!