Casi 600 millones de personas damos brillo y esplendor al idioma español

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: “¡Cuidado!” El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: “¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?” Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Gabriel García Márquez, en Botella al mar para el Dios de las palabras. Zacatecas (México), 7 de abril de 1997.

Sevilla, 29/XI/2023

Cuido con esmero las palabras que escribo en este cuaderno digital, vinculándolas en numerosas ocasiones a su incorporación a la lengua española, a través de su huella histórica, teniendo una especial predilección por su aparición por primera vez en el Diccionario de Autoridades, publicado en el siglo XVIII. En este contexto, traigo a colación hoy una noticia importante para las personas que amamos las palabras, porque la Real Academia Española (RAE) presentó ayer la actualización 23.7 del Diccionario de la lengua española (DLE), incorporando 4381 novedades, nuevos términos, nuevas acepciones de entradas recogidas con anterioridad, enmiendas a artículos ya existentes y supresiones, así como una novedad extraordinaria, la incorporación, por primera vez en los casi 300 años de historia del diccionario académico, de la consulta de sinónimos y antónimos, 42 882 artículos “que contienen sinónimos o afines y 9790, que contienen antónimos u opuestos en algunas de sus acepciones. De todos estos artículos, sale un sumatorio de 260 188 sinónimos y 20 091 antónimos”.

Esta actualización incorpora como todos los años por esta época, “novedades de ámbitos tan diversos como la ciencia, las nuevas tecnologías, la gastronomía, el deporte o el derecho”. En la página oficial citada, se informa que “entre los nuevos artículos encontramos palabras como alien, chundachunda, georradar, oscarizar, regañá, supervillano, tecnociencia o videoarbitraje y el acrónimo VAR. También formas complejas, es decir, aquellas formadas por más de una palabra, como fila cero, línea roja, masa madre o pobreza energética. Se incorporan también extranjerismos que se han popularizado en nuestra lengua, como big data, cookie o banner, tan presentes en la era de la información, o como aquaplaning, bracket o bulldog. El medioambiente también suma nuevas entradas al Diccionario de la lengua española como biocapacidad, descarbonizar, corredor ecológico o las formas complejas huella de carbono, huella ecológica o huella hídrica”. Igualmente, se agregan al diccionario en esta actualización, “nuevos términos en el ámbito de la sexualidad y el género, como no binario o disforia de género. En el campo de la salud, el DLE añade nuevas voces como cardiocirculatorio, hormonación, implantología o presoterapia.

También considero de especial interés la incorporación de “nuevas acepciones a palabras que ya estaban recogidas, a las que se han sumado nuevos significados. El término porsiacaso, que hasta ahora solo se encontraba recogido como propio de Argentina y Venezuela para denominar un tipo de alforja, consigna ahora también el sentido «cualquier cosa que se tiene o se lleva en previsión de necesitarla». Algo parecido ocurre con el término tóxico, que ya no se aplica únicamente a una sustancia, también a aquello «que tiene una influencia nociva o perniciosa sobre alguien». En el ámbito de la gastronomía, viudo registra una acepción para referirse a un alimento «que se guisa o se toma sin ingredientes que le den sustancia». Asimismo, pico contiene una nueva acepción culinaria usada en el habla de España para referirse a un «colín de pan pequeño».

Somos casi 600 millones de personas las que hablamos el idioma español en el mundo,  con unos datos importantes, según informa al respecto el Instituto Cervantes en su anuario de 2022:

  • En 2022, más de 496 millones de personas tienen el español como lengua materna (el 6,3 % de la población mundial).
  • El grupo de usuarios potenciales de español en el mundo (cifra que aglutina al Grupo de Dominio Nativo, el Grupo de Competencia Limitada y el Grupo de Aprendices de Lengua Extranjera) supera los 595 millones (el 7,5 % de la población mundial).
  • El español es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín, y la cuarta lengua en un cómputo global de hablantes (dominio nativo + competencia limitada + estudiantes de español), después del inglés, el chino mandarín y el hindi.
  • El número de hispanohablantes seguirá creciendo en las próximas cinco décadas, pero su peso relativo disminuirá de manera progresiva de aquí a final de siglo. En 2100, solo el 6,3 % de la población mundial podrá comunicarse en español.
  • En 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo, después de México. El 27,5 % de la población estadounidense será de origen hispano.
  • Casi 24 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera en 2022. En concreto, 23.748.298.
Limpia, fija y y da esplendor – Lema de la Real Academia Española de la Lengua

Son cifras impresionantes que demuestran la fortaleza de la lengua española. Nuestra obligación es tener siempre presente el lema de la Real Academia Española de la Lengua, Limpia, fija y y da esplendor, junto a un crisol en el fuego, que desde 1715 da sentido a su trabajo diario y que ayer se hizo patente en el acto de presentación de la actualización de este año. Aprendí de Cervantes un aforismo que no olvido en relación con las palabras: El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho (El Quijote, Segunda parte, cap. XXV), una acción personal y colectiva que sólo es posible a través de la palabra. Afortunadamente, porque aún nos queda, a pesar de la difícil situación mundial que estamos atravesando, leyendo en este momento palabras de Blas de Otero, que tengo fijadas en mi alma e intento que brillen limpias ante acontecimientos adversos diarios, procurando darles siempre el esplendor que merecen, desde una perspectiva de humildad histórica y laica, recordando con profundo respeto y gracias a Gabriel García Márquez, que los mayas «tenían un dios especial para las palabras«, antes de que España llegara a aquellas tierras con sus divinas palabras: Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra. // Si he sufrido la sed, el hambre, todo / lo que era mío y resultó ser nada, / si he segado las sombras en silencio, / me queda la palabra. // Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.

NOTA: la imagen del lema de la RAE se ha recuperado hoy de https://artsandculture.google.com/asset/lema-de-la-real-academia-espa%C3%B1ola/dQE5teA0zBPlvg

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Gloria Fuertes, poetisa de guardia…, siempre

Sevilla, 28/XI/2023

Ayer se cumplió el 25 aniversario del fallecimiento de la poetisa Gloria Fuertes. Sigue viva en esta ciudad, de forma sencilla, tal y como lo describí en 2017 en este cuaderno digital, en una reflexión para la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad, que vuelvo a publicar hoy, como recuerdo imborrable de su buen hacer en el mundo, como persona imprescindible, ‘muy buena’, en el buen sentido de esa palabra, ‘buena’, que Antonio Machado ensalzó maravillosamente y para la posteridad.

Sé que sigue de guardia permanente entre las personas dignas. Siempre. En esta singladura de hoy, en La isla desconocida, la encuentro de nuevo a través de sus versos, con la garantía de que llevan cascadas de paz dentro.

Gloria Fuertes, poetisa de guardia

A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo
–manantiales de versos encendidos y
cascadas de paz es lo que tengo–

Gloria Fuertes, Isla ignorada (1950)

Gloria fuertes, poetisa de guardia

Suelo volver, de vez en cuando, de mis asuntos a mi corazón. Hace tan solo unos días crucé mi mirada con la de Gloria Fuertes, en un dibujo troquelado en negro con fondo dorado y sobre una pared blanca, cubierta de cal, del Colegio Público “José María del Campo”, en el barrio de Triana, en Sevilla. Sentí una emoción especial, como si fuera una deuda moral hacia ella porque en el año del centenario de su nacimiento no la había recordado en este cuaderno digital en busca de islas desconocidas, quizá “ignoradas”, como ella las llamaba en su primera obra poética. Quien no la conozca bien puede recurrir a su propia autobiografía, en la que mediante sencillas palabras traza un hilo conductor vital, siempre buscando paz interior y exterior, incluso cuando quiso ir a la guerra civil para pararla, prestando un servicio especial a las niñas y niños de España y del Mundo, a las mujeres y hombres de España y del Mundo, porque ella era y sigue siendo nuestra poetisa de guardia:

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Es verdad, porque ella, en su isla ignorada, era gloria bendita…

Sevilla, 24/X/2017

NOTA: la fotografía se tomó por mí el 15 de octubre de 2017, en una pared pública de un Colegio Público de esta ciudad, donde ella estaba de guardia permanente…, sin descanso alguno para almas desconocidas e inquietas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cavo con una aguja el pozo de vivencias lejanas

Escribo porque solamente modificando la realidad puedo soportarla, […] escribo para ser feliz.

Orhan Pamuk, en el discurso del acto de entrega del Premio Nobel de Literatura 2006

Sevilla, 26/XI/2023

Estoy convencido de que el pintor que siempre ha vivido en la persona de secreto del premio Nobel de Literatura en 2006. Orhan Pamuk, nunca ha muerto: “Tengo que escribir sobre el placer que siento al escribir por encima de un dibujo. Esto es lo que hay que decir: entre los 7 y los 22 años pensé que iba a ser pintor. A los 22, murió el pintor que había en mí y empecé a escribir novelas. En 2008, entré en una tienda y salí con dos enormes bolsas llenas de lápices y pinceles; luego, entre el placer y el temor, empecé a dibujar en pequeños cuadernos. No, el pintor que había en mí no estaba muerto». Es lo que le ha llevado a la publicación de su última obra, Recuerdos de montañas lejanas, cuya descripción oficial nos ayuda a comprender su hilo conductor: “Desde hace quince años, Orhan Pamuk escribe y dibuja a diario en sus cuadernos. Anota sus pensamientos sobre la actualidad, dialoga con los personajes de sus novelas, confiesa sus miedos y preocupaciones, narra sus encuentros y viajes y reflexiona sobre el amor y la felicidad. Por primera vez, el escritor que soñaba con ser pintor nos muestra una cuidada selección personal de sus dibujos, una bellísima aproximación a la íntima y prolífica lectura que hace Pamuk del mundo y de la vida a través de un conmovedor mosaico de paisajes y reflexiones. Recuerdos de montañas lejanas se convierte así en un verdadero espacio artístico alejado del diario o las memorias tradicionales, dando lugar a un libro singular e inimitable”.

Si publico hoy este acontecimiento literario es por mi profunda admiración de este escritor, con el que comparto la justificación de por qué escribo, tal y como lo he reflejado en páginas de este cuaderno digital, en numerosas ocasiones, entre las que destaco una, fundamental, cuando recordé unas palabras suyas en el acto de entrega del citado Premio Nobel de Literatura, publicadas después en un libro con un título muy sugerente, La maleta de mi padre (1), en el que nos explicó qué significaba en su vida un dicho de su tierra con un valor especial: “escribir es como cavar un pozo con una aguja”, expresión fantástica a la que dediqué un artículo en este cuaderno digital con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro en el año 2017. Es verdad que la vida de un escritor se hace poco a poco, horadando la persona de secreto que todos llevamos dentro, aunque no todos lo descubran, es decir, cavando el pozo del alma con una aguja virtual a imagen y semejanza de cada uno. Esa es la razón de que existan pocos escritores que aporten al mundo sus pozos con agua, porque es su misión, no la de estar secos clamando solos en su desierto personal. Y sigo buscando cada día las razones de Orhan Pamuk cuando hablaba de la maleta que un día le entregó su padre y que reflejaba lo que había aprendido de él y de una premonición hecha hacia él después de un abrazo de silencio: “…me dijo de repente y como si tal cosa que algún día me darían el premio [Nobel de Literatura] que hoy recibo con gran alegría”.

En aquella ocasión dediqué aquellas palabras a las personas que desde que comencé a escribir por primera vez las páginas de este blog, en diciembre de 2005, se acercan cada día a este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, a cuantos sienten el placer de leer libros y palabras unidas en otros formatos, que dan sentido a sus vidas; a quienes descubren el sentido de la existencia a través de autores concretos, a las personas que se sienten acompañadas por libros de cabecera que nunca les abandonan, a quienes con fían en que quienes escriben tienen la paciencia turca de cavar pozos con un a aguja, porque solo desean transformar la realidad poco a poco para poder soportarla. Hoy, sigue teniendo el mismo valor esta dedicatoria, que reafirmo en todos sus términos, porque doy mucho valor a los recuerdos de vivencias lejanas, a esas montañas existenciales que tan sabiamente dibujaba Orhan Pamuk en sus libros de notas.

Después de muchos años de oficio vital, creo que comprendí qué significa escribir cuando leí a Pamuk en su memorable discurso en el acto de recepción del premio Nobel: “[…] el secreto del escritor no es la inspiración, pues nunca se sabe de dónde viene, sino la obstinación y la paciencia. Hay una hermosa expresión turca, “cavar un pozo con una aguja”, y a mí me parece que fue inventada pensando en nosotros, los escritores. Para mí, ser un escritor significa observar con atención las heridas que llevamos dentro, sobre todo las heridas secretas de las que no sabemos nada o casi nada, descubrirlas con paciencia, estudiarlas y sacarlas a la luz para luego asumirlas y hacer de ellas una parte consciente de nuestra escritura y nuestra identidad. Ser escritor es hablar de cosas que todos conocen sin saberlo. Descubrir este conocimiento, desarrollarlo y compartirlo, ofrece al lector el placer del asombro en el recorrido de un mundo que le es familiar”.

Estos son determinados principios existenciales a la hora de escribir, que tantas veces he reiterado en estas páginas y que hoy, al conocer la última publicación de Pamuk, me vuelvo a reafirmar en ellos, con el hilo conductor de transmitir una idea circular en este blog desde su primer día de vida literaria, utilizando de nuevo aquellas palabras que debo a él, “escribir es como cavar un pozo con una aguja”, salvando lo que debo salvar, simplemente por la actualización temporal, aspecto de forma que no de fondo, recordando a José Manuel Blecua, ex director de la RAE, cuando dijo en una ocasión que al escribir copiamos siempre de los autores que hemos leído a lo largo de nuestra vida y nos han marcado. En esta ocasión, lo hago copiando de él, porque estos siguen siendo mis principios y, si no gustan, no tengo otros, separándome por un momento de mi admirado Groucho Marx. En un tiempo en el que se arrojan valores por la ventana desde nuestro desvencijado vehículo vital, vuelvo a hacer una declaración de principios sobre por qué escribo en este blog, en una etapa de jubilación en la que sigo asumiendo, cada día que pasa, que lo nuestro es pasar, con ardiente impaciencia personal y social, sabiendo que ahora tengo un compromiso intelectual con la sociedad en la que vivo. A veces, siguiendo tan solo la ruta de un pájaro herido, leyendo de nuevo a Pamuk para no sentirme así, por no vivir así, perdido. Gracias anticipadas si está interesado o interesada en leer unas palabras necesarias en mi vida, casi imprescindibles para seguir escribiendo, porque escribo por tres razones.

En primer lugar, porque es la forma de expresar de forma especial, con palabras, la esencia de mi persona de secreto, interpretando la realidad que rodea permanentemente mi vida de forma voluntaria pero no inocente. Ser dueño de las palabras, es el acto humano por excelencia porque es una posibilidad que solo pertenece a mi especie, aunque genere en el acto de escribirlas un miedo cerval ante la página en blanco. En segundo lugar, porque considero que escribir es un acto de militancia activa en el compromiso intelectual, por varias razones: el mero hecho de cuestionar la existencia de uno mismo al servicio estrictamente personal, es decir, el trabajo permanente en clave de autoservicio, así definido e interpretado, rompiendo moldes y preguntándonos si lo importante es salir del pequeño mundo que nos rodea como privilegiada zona de confort y mirar alrededor, ya es un signo de capacidad intelectual extraordinaria que muchas veces no está al alcance de cualquiera por imperativos del mercado. Desgraciadamente. Además, porque al escribir se hace patente el compromiso con uno mismo y con los demás, fundamentalmente con los más desfavorecidos por la vida. Siempre lo he asociado con la responsabilidad social, porque me ha gustado jugar con la palabra en sí, reinterpretando la responsabilidad como “respuestabilidad”. Ante los interrogantes de la vida, que tantas veces encontramos y sorteamos, la capacidad de respuestabilidad al escribir (valga el neologismo temporalmente) exige dos principios muy claros: el conocimiento y la libertad. En tercer lugar, porque me transforma y renueva continuamente el alma, porque podemos escribir la historia mejor y jamás contada, pero si le falta alma, no es nada: Y eso el lector lo nota. Intuye que a esa perfección le falta algo. Se llama corazón, alma, un texto en el cual se nota si el autor se ha enamorado de su libro más allá de las ideas que quiere contar. Y me reafirmo en lo que ya he expresado en los últimos años sobre escribir con el alma, tal y como lo estoy haciendo ahora.

Vuelvo a Orhan Pamuk, del que me gusta “copiar” sus sentimientos, afectos y palabras, como dije anteriormente y citando a José Manuel Blecua, ex director de la RAE. Quizás, al escribir hoy estas palabras especiales, para decir algo especial, he copiado también una experiencia contada una vez por el escritor portugués António Lobo Antúnes, sobre una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, como si detrás de todo estuviera el alma humana que fabrica el cerebro. Porque según Lobo Antúnes “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días, los pequeños, escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas, como cavando un pozo del alma con una aguja, recordando nuestras vivencias, que algunas veces aparecen como montañas lejanas.

(1) Pamuk, Orhan, La maleta de mi padre. Barcelona: Random House Mondadori, 1997.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Publicadas, por fin, las listas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía

Sevilla, 23/XI/2023

Finalmente, en la página de Transparencia del portal web del Servicio Andaluz de Salud, que oficialmente “ofrece información relevante para garantizar la transparencia de la actividad que se realiza en el Servicio Andaluz de Salud, dando respuesta a los requerimientos por la normativa en forma de publicidad activa”, se publicaron el pasado martes 21 de noviembre, las listas de espera de Andalucía, a 30 de junio de 2023, tanto en consultas externas como en respuesta quirúrgica, que han sumido en tanto desconcierto a la ciudadanía de esta Comunidad, por su demora en hacerse públicas, desde que se hiciera por última vez en junio de 2022, justificada una y otra vez por la Consejería de Salud y Consumo por problemas técnicos en su elaboración. La citada página, mediante la que se puede acceder a toda la información por diferentes búsquedas y filtros, pero no formalizada en un documento fácilmente accesible para su análisis y evaluación pública, facilita información y datos sobre los tiempos de respuesta global en Andalucía, en ambas situaciones:

LISTA DE ESPERA QUIRÚRGICA

 – Total de pacientes pendientes en lista de espera quirúrgica, el mismo total por provincias y, finalmente, por hospital.

Fuente: Servicio Andaluz de Salud: Pacientes inscritos en lista de espera quirúrgica. Junio 2023

LISTA DE ESPERA DE CONSULTAS EXTERNAS

– Total de pacientes pendientes inscritos en lista de espera de consultas externas por provincias,  por hospitales y, por último, por especialidad.

Fuente: Servicio Andaluz de Salud. Pacientes pendientes inscritos en lista de espera de consultas externas por provincias. Junio 2023.

He cotejado inmediatamente esta información pública con los datos que publiqué el pasado sábado en este cuaderno digital, mediante un artículo, Andalucía amarga, triste, por las listas de espera en su Sistema Sanitario Público, en el que abordé las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud, una cuestión “amarga” para Andalucía, porque hasta el citado día 17 de noviembre no se sabía nada al respecto en esta Comunidad, cuestión que se pudo despejar al hacer públicos el Ministerio de Sanidad los indicadores de la situación sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud, a 30 de junio de 2023, “fecha a la que corresponden los últimos datos enviados por las comunidades autónomas, de acuerdo con lo establecido en el Real Decreto 605/2003, por el que se establecen medidas para el tratamiento homogéneo de la información sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud”.

Del cotejo citado surgen discrepancias en los datos que figuran en ambos informes, dado que según el Ministerio, el total de pacientes en lista de espera quirúrgica en Andalucía, a 30 de junio de 2023, eran 192.561, mientras que en los datos facilitados ahora por el Servicio Andaluz de Salud figuran 203.375 pacientes, un desajuste de 10.851 pacientes más sin explicación alguna por parte de esta institución andaluza. Igualmente, la demora media pasa del dato del Ministerio, 139 días, a 144 en el informe del SAS. Curiosamente, en referencia a las lista de espera de consultas externas, en los dos informes figuran un total de 841.731 pacientes, sin que se produzca en estos indicadores desajuste alguno.

Siendo una noticia muy importante para la Comunidad de Andalucía conocer con detalle la situación de las listas de espera tanto en relación con las consultas externas de diferentes especialidades, como las de respuesta quirúrgica, reitero de nuevo lo que manifesté en el artículo citado, en el sentido de que los datos son muy preocupantes, en ambas proyecciones, pero sobre todo los de las listas de espera en consultas de especialistas, donde es verdad que Andalucía ha mejorado en relación con el año anterior, pero con unas cifras todavía muy alarmantes, elevándose a un total de 841.731 pacientes, con diferente distribución en función de las diez especialidades más relevantes, destacando sobre ellas las de Traumatología y Oftalmología, por este orden, con cifras elevadísimas también en número de pacientes por 1000 habitantes, 101,57, tiempo media de espera, 121 días, con situaciones muy desiguales, que alumbran un problema grave en algunas especialidades, como Neurología, 213 días o Dermatología y Traumatología, con 147 y 135 días de espera, respectivamente, así como porcentajes de pacientes que esperan más de sesenta días, muy elevados y que agravan la situación descrita en general, un 40,8% del total. Obviamente,  dejo atrás el análisis de los principales datos en relación con la espera quirúrgica, que se ha incrementado en un 11% más que hace un año, superando todas las medias del país, tanto en la tasa por 1000 habitantes, 24,23%, como en porcentaje de espera que supera los seis meses, el 25,0%, y en tiempo medio de espera, que se eleva a 144 días, ocupando la Comunidad y, obviamente, su Sistema Sanitario Público, puestos de cola del país en esta estadística tan relevante para los habitantes de Andalucía.

Creo que los datos anteriormente expuestos, que se pueden enriquecer con una consulta detallada tanto del informe general elaborado por el Ministerio de Sanidad, como de los datos publicados por el Servicio Andaluz de Salud esta semana, bajo el epígrafe de “Tiempos de respuesta asistencial. Listas de espera”, traducen una realidad en Andalucía muy preocupante, junto a los indicadores principales en relación con estas listas de espera, una situación que se debería abordar con un plan de emergencia sanitaria a corto plazo, preferentemente con recursos propios, antes de seguir la senda de externalización continua de estos compromisos ineludibles mediante recursos privados, porque se ha convertido en un problema estructural que requiere una estrategia pública de amplio espectro. En estos momentos, hablamos de una realidad lacerante: más del 12% de la población andaluza, 1.045.106 pacientes, está en una lista de espera sanitaria, algo que se puede constatar con los datos anteriormente expuestos de forma sucinta.

Si vuelvo a exponer hoy el drama de las listas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía, es porque insisto en que se debería hacer un estudio urgente, riguroso y profundo para conocer las causas estructurales, no sólo económicas, que provocan estos graves desajustes de atención a los pacientes andaluces, algo que llama la atención por el silencio oficial de la Junta de Andalucía al respecto, con permanentes evasivas de origen técnico para justificar que desde hace más de año y medio no se facilitaran datos, hasta el pasado martes, que debería ofrecer de forma transparente la Consejería de Salud y Consumo, en tiempo y forma y sin que tuviera que mediar al respecto petición ciudadana alguna. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad pudiéramos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.larepublica.net/noticia/defensoria-contabiliza-mas-de-siete-mil-recursos-de-amparo-por-listas-de-espera

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La concordia debería seguir siendo posible en esta legislatura

Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerle e inquietarle y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia.

Federico Garcia Lorca, en la Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros, septiembre de 1931.

Sevilla, 22/XI/2023

Creo, ahora más que nunca, que es urgente pedir a los dirigentes políticos que conforman el nuevo Gobierno de coalición que, a pesar de la tempestad política en la que estamos instalados, no abandonen sus barcos de dignidad, especialmente aquellos que demuestran los auténticos valores de la política decente, que existe, porque son millones de personas las que con su voto les hemos dado respaldo en la buena fe política, aunque también nos compromete diariamente como ciudadanos de a pie, que hacemos ciudad (polis) y país a diario, como auténtico significado de la palabra «política». Porque cuando depositamos nuestro voto confiamos en un programa, en unas personas, en una ideología, en un progreso, etc. Queremos ser escuchados en el silencio, a veces, de los sin voz. Porque el silencio de la urna existe ante los ruidos propagandísticos. En pocos centímetros de papel una persona se proyecta y proyecta la sociedad. Soñamos con unir muchos papeles y así, casi pegados, afirmar conjuntamente que se cree en la posibilidad de ser pueblo y ser escuchado. El voto es, en definitiva, un compromiso activo a lo largo de una legislatura.

En este contexto, me acuerdo ahora, tal y como lo expresé en 2014, del epitafio que figura en la tumba del presidente Adolfo Suárez, “La concordia fue posible”, porque nos lleva siempre a una reflexión del pasado político de nuestro país, sintiendo de nuevo una cierta nostalgia al recordarlo, porque me gustaría pensar que esa concordia debería seguir siendo posible en el momento político actual, como el mejor homenaje que se puede tributar, en estos momentos cruciales para el país, a una persona que fue clave en la llamada transición política de España y para seguir avanzando en la democracia minada que estamos viviendo día a día. Hay que hablar mucho de concordia y pasar a la acción teórica y práctica de lo que significa en la realidad actual de España. En el diccionario de la lengua española de RAE, en su edición del Tricentenario (2022), cualquiera de las tres primeras acepciones del lema podría ser una buena proyección de cómo se debe entender en la política cotidiana y por políticos actuales responsables de llevarla a cabo: “1. f. Conformidad, unión. 2. f. Ajuste o convenio entre personas que contienden o litigan. 3. f. Instrumento jurídico, autorizado en debida forma, en el cual se contiene lo tratado y convenido entre las partes, junto con la locución adverbial, “de concordia”, con un significado rotundo: De común acuerdo y consentimiento. Para ser justos y benéficos con nuestra lengua, hay que reconocer el significado de «concordia» que ya aparece en el siglo XVII (1616), en el Suplemento al Thesoro de la lengua castellana, de D. Sebastián de Covarrubias, «unanimidad y consenso de partes. Su contrario es discordia», resaltando un texto de Salustio, historiador romano y republicano, por ideología, del siglo I a. C,, que dejó escrito en el capítulo 10 de la Bellum Iugurthinum, algo que no deberíamos olvidar tampoco en estos momentos en los que se esperan decisiones de gran importancia para la democracia en este país, cuando probablemente hay que ir paso a paso, intentando todos no cometer errores: concordia res parvae crescunt (las cosas pequeñas florecen en la concordia).

Es importante rescatar el sentido primigenio de la concordia, porque el país no está para muchos trotes y la desafección política es clamorosa. Probablemente, el recuerdo en estos días de la concordia practicada por el presidente Suárez, puede devolvernos la esperanza de que tenemos una necesidad urgente de recuperar actitudes imprescindibles y hacerla presente en estos momentos de tanta crispación política. Dicho sea de paso, la concordia no sólo fue, sino que debe ser, porque no hay otra salida en el momento actual. Una vez más, insisto en que necesitamos recordar siempre que durante las veinticuatro horas del día este país necesita rescatar segundos de preguntas, comprensión y perdón si el acontecer diario abre heridas de amor y muerte, que para unas y unos puede ser entregar por cansancio existencial lo más querido y para aquellas y aquellos, alcanzar el sueño más esperado, ir siempre hacia adelante, siempre con con-cordia, expresada en instrumentos jurídicos de común acuerdo y consentimiento, que se aprueben en el Congreso y en beneficio de todos. Así recuperaremos, al mismo tiempo, la dignidad política, que también existe, como cualidad de lo más digno, es decir, aquello que nos hace merecedores de algo tan importante como la comprensión de los demás. Además, sin necesitar el perdón, porque todas y todos aprendemos a comprender nuestras propias limitaciones, llevándonos de la mano al necesario tiempo de silencio nacional preconizado por Azaña: si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar. También, comprender la realidad para no tener que perdonar tanto, como nos recordaba Javier Wagensberg en un aforismo de concordia impecable: ¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano). Y ¿por qué no?, respetar siempre ese espíritu de concordia recordando también a Rafael Alberti, cuando nos decía que deberíamos escuchar la poesía mucho más fuerte que el viento, en este caso, la concordia mucho más fuerte que el viento porque, por ejemplo, si el indulto y la amnistía no tienen eso, concordia, comprensión y perdón, no es indulto, ni amnistía, por complicado que nos parezcan esos instrumentos jurídicos en este momento.

Como vivo en una democracia en la que todavía está permitido soñar, sobre todo porque cada día me aferro más a un Libro, con mayúsculas, transcendental en mi vida, la Constitución, a modo de noray en mis singladuras de secreto y, también, en las de todos, he localizado una maravillosa interpretación de la concordia en Federico García Lorca, tal y como me lo recordó hace unos años la escritora Irene Vallejo, en un libro que es una pequeña joya literaria, Manifiesto por la lectura (1), en uno de sus capítulos caligráficos dedicado al estremecimiento de agua, trayendo a colación unas palabras de Federico García Lorca en el contexto de la alocución al pueblo de Fuente Vaqueros, un discurso leído por la inauguración de la biblioteca pública de Fuente Vaqueros en el mes de septiembre de 1931, sobre el que ya he tratado algunos de sus párrafos, en varias ocasiones, en este cuaderno digital: “Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces, un pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerle e inquietarle y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia” (2).

Si la referencia que hace García Lorca a los libros en general, la llevamos ahora al mejor libro de la democracia en este país, la Constitución de 1978, nos daremos cuenta que, coincidiendo con el gran poeta granadino, ella [la Constitución] nos puede estremecer todavía, inquietarnos y enseñarnos nuevos horizontes de superación y concordia, llevándolos al Congreso de los Diputados para mayor gloria legislativa de este país, que a veces duerme como el agua en un estanque en un día sin viento, salvando obviamente lo que haya que salvar en estos momentos, en los que cada uno, con sus cadaunadas, debe rebajar la tensión  en su forma de conducirse a diario, porque la violencia política, física y verbal, que ya vivimos en la calle, en familia, incluso con los amigos, en debates políticos imposibles, no es problema y responsabilidad sólo de los políticos en liza, sino de todos, y somos esos “todos”, sin excepción alguna, los que estamos obligatoriamente obligados a entender la concordia a diario, en beneficio de la democracia, es decir, del interés general, de todo y de todos. Repito, sin excepción alguna, porque creo que nos va la vida en ello.

(1) Vallejo, Irene, Manifiesto por la lectura, Madrid: Siruela. 2020.

(2) Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros. Discurso leído por la inauguración de la biblioteca pública de Fuente Vaqueros (septiembre, 1931) / Federico Garcia Lorca | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (cervantesvirtual.com)

NOTA: en la fotocomposición de la cabecera de estas palabras, figura una imagen de Federico García Lorca junto a su hermana Isabel, con un libro en sus manos (1914).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad! 

La cultura Disney, no inocente, cumple cien años

Sevilla, 21/XI/2023

Desde que era niño, haciendo las cosas de niño y pensando también como un niño, he vivido de cerca la cultura Disney en todas sus proyecciones posibles. He dibujado todos los protagonistas de mis años de infancia, con especial atención al pato Donald, Mickey Mouse, Minnie Mouse, Pluto y Goofy, imágenes que guardo en mi memoria de hipocampo. Es verdad que mí personaje preferido era Peter Pan, el de Disney (1953) y su mundo de nunca jamás. Este año, se cumple el centenario del nacimiento de esta factoría de sueños y deseos no inocentes, fundada en 1923 por Walt Disney junto a su hermano Roy, celebrándolo con la presentación de una nueva película, Wish. El poder de los deseos, rodada con tecnología de última generación, con algún guiño a las anteriores, en la que han intentado hacer un repaso visual a su intrahistoria y que, leyendo entre líneas, se puede atisbar en su sinopsis oficial: ”En Wish: El poder de los deseos, Asha, una optimista con mucho ingenio, pide un deseo tan potente que le responde una fuerza cósmica, una pequeña bola de energía ilimitada llamada Estrella. Juntas, Asha y Estrella se enfrentan a un imponente enemigo, el Rey Magnífico, gobernante de Rosas, para salvar a su comunidad y demostrar que cuando la voluntad de una persona conecta con la magia de las estrellas, pueden ocurrir cosas maravillosas. Con las voces en versión original de la actriz ganadora del Premio de la Academia,Ariana DeBose como Asha, Chris Pine como Magnífico y Alan Tudyk como Valentino (la cabra favorita de Asha), la película está dirigida por el ganador del Óscar, Chris Buck (Frozen. El reino del hielo, Frozen II) y FawnVeerasunthorn (Raya y el último dragón), producida por Peter Del Vecho (Frozen. El reino del hielo, Frozen II) y coproducida por Juan Pablo Reyes (Encanto). Jennifer Lee (Frozen. El reino del hielo, Frozen 2) es la productora ejecutiva y Lee y Allison Moore (Night Sky, Manhunt) son las guionistas del proyecto. Con canciones originales de la cantante y compositora nominada al Grammy, Julia Michaels y del productor/compositor/músico ganador del Grammy, Benjamin Rice, además de música del compositor Dave Metzger”.

El hilo conductor, una vez más, el poder de los deseos y cómo interviene la magia de una estrella para conseguirlos, frente al poder omnímodo de un rey malvado, porque de ellas, las estrellas, vienen casi siempre las soluciones a los grandes problemas de la vida, establece una dialéctica rey malo/ heroína buena, con la ayuda misteriosa de una estrella. Esto sucede porque los humanos no podemos hacer las cosas bien solos, lo que nos lleva a analizar este relato con detalle, para dejar a cada personaje en su sitio en este loco mundo, porque el mundo real no funciona así, a pesar de que la película se anuncia como portadora de “una historia que lleva un siglo esperando a ser contada”. Ha pasado ese siglo y visto lo visto, los reyes siguen estando desnudos, a la manera de Andersen, dejando mucho que desear en algunos casos; las princesas de toda la vida, que lo consiguen todo aunque vengan de extracción social pobre, ya no son tales, porque la mujeres han dado pasos de gigante por sí mismas, gracias a sus creencias de empoderamiento y no a Disney, huyendo despavoridas de esta representación sempiterna de la mujer “princesa rescatada”, de ese nombre; los sueños ya no necesitan de estrella alguna para ser alcanzados y para encontrar el auténtico sentido de la vida no es necesario seguir llamando a las puertas del castillo del rey, de cualquier patriarca, sobre todo a la de los regalos para ser felices, porque el secreto está en buscarnos a nosotros mismos para saber quiénes somos.

Exactamente, lo que nos recomendó José Saramago en su “Cuento de la isla desconocida”, donde la mujer que zurcía en palacio cerca del filósofo del rey, sabía cuál era la fórmula mágica para ser felices y dignos en la vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual”.

Un día, hace ya muchos años, a modo de una película íntima, sin factoría Disney alguna que me alumbrara la vida, decidí ampliar el horizonte de miras de este cuaderno de bitácora, con nuevas y blancas letras: cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas… Es lo que hicieron los protagonistas del cuento de Saramago al finalizar su microhistoria y, quizá, la tuya y la mía, la vuestra, queridos tripulantes digitales: “Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma”.

Les aseguro que, con profundo respeto a las historias de Disney, convertidas en guiones no inocentes para aprehender la vida, cualquier parecido de lo que he contado en este cuaderno digital, con la realidad de sus casi dieciocho años de vida, no es pura coincidencia. Sólo me viene a la cabeza, en el momento de escribir estas líneas, una petición a la vida, un “deseo”: ojalá llegue el día en el que se pueda rodar una película sobre el cuento de Saramago, como guion mágico, lejos de Disney, que nos permita descubrir la principal isla desconocida que existe en elmundo, la que cada persona lleva dentro, para que se cumpla el deseo más digno de cada uno, cada una, con sus cadaunadas: ser felices, sin estrellas que nos digan lo que tenemos que hacer en los momentos más difíciles, cuando en la penumbra vital hacemos camino al andar.

Es verdad lo que decía al principio: cuando era un niño, hacía las cosas de niño y me aferraba en algunas ocasiones a Peter Pan, tan niño como yo, porque deseaba ser como él y no crecer en un mundo al revés, de cartón piedra, diseñado por el enemigo (o por la factoría Disney, la de toda la vida). Era mi deseo (wish) íntimo, sin estrella alguna que iluminara este sentimiento, que todavía perdura en mi niñez rediviva.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad! 

Cuando el cine nos ayuda a soñar y mirar de otra forma la vida

El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo: ¡la gente va allí a bañarse! Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos. Yo digo que no voy a ir porque tengo miedo de que me voy a ahogar.

Lucía Carranza, una alumna de la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba (Burgos), en el cuaderno El MarVisión de unos niños que no lo han visto nunca, enero de 1936.

Sevilla, 19/XI/2023

Anoche cumplí un sueño en el cine de gran pantalla, al contemplar, sentir y mirar detenidamente la mar imaginaria en una película imprescindible en los tiempos que corren, El maestro que prometió el mar, sobre la que ya he escrito en este cuaderno digital, donde se cuenta una historia que me conmovió al vivirla de cerca, la de un maestro, Antoni Benaiges Nogués, nacido en un pueblo de Tarragona, Mont-roig del Camp, en 1903, que ejerció su preciosa tarea en un destino rural desde 1934, concretamente en la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de Burgos, de infeliz memoria por su trágico fusilamiento, llevado a cabo el 25 de julio de 1936, recién iniciada la guerra civil, siendo enterrado en una fosa común que todavía no se ha podido localizar, para mayor escarnio de sus familiares y allegados más directos, así como para la memoria histórica y democrática de este país.

Hoy, recordando esta trágica historia en mi memoria democrática y como muestra de respeto a tantos maestros y maestras de este país, que también fueron fusilados y vejados durante la guerra civil y años posteriores de la dictadura, he recuperado un relato de Eduardo Galeano en El libro de los abrazos, con un título programático, La función del arte, I, que también podría ser la del cine, porque resume bien lo que sentí durante toda la proyección:   

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.  Viajaron al sur.  Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas dunas de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedo mudo de hermosura.  Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

– ¡Ayúdame a mirar!

Es lo que aquellos niños y niñas de la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, sintieron en los meses preparatorios para conocer ese mar que soñaban de diferentes formas y que dejaron plasmadas en su cuaderno monográfico elaborado artesanalmente en su pequeña imprenta artesanal, bajo la atenta mirada de su querido maestro, Antoni, a secas. Les ayudó a saber cómo era el encanto de su vida diaria y… el del mar, antes de verlo por primera vez, porque él les enseñó desde el primer momento a mirarlo. Ese cuaderno concreto tenía una fecha de edición: enero de 1936. Seis meses más tarde, la locura de la guerra civil acabó con todas las ilusiones de esos niños y niñas, forjadas durante días y meses de trabajo arduo y eficaz de su maestro. El 25 de julio de 1936, unos días después de su apresamiento infame, fue asesinado de un tiro en la nuca, de la manera más vil que se pueda imaginar, gracias al terrible silencio cómplice, que tanto detesto, de los salvadores de aquella patria y su bandera rojigualda, que no hicieron nada por evitarlo.

He recordado hoy estos hechos verdaderos, para que no se olviden ni siquiera un momento, en días aciagos para este país, en los que parece que no hemos aprendido nada de los trágicos sucesos de la pasada guerra civil, en un país tan dual y cainita por definición. Los niños y niñas de aquél pueblo, que fueron alumnos y alumnas de un maestro extraordinario, imprescindible para la historia de este país, como símbolo de otros muchos durante la guerra civil y los años posteriores de dictadura, que los ayudó a mirar la vida de otra forma, sintieron la necesidad de saber mirar el mar de la vida, porque soñar lo hicieron de forma expresa a través de sus redacciones en el cuaderno mágico que sus pequeñas manos imprimieron, uno a uno, sin descanso alguno y para la posteridad democrática de este país. En definitiva un ejemplo extraordinario para aprender a mirar, soñar y vivir democráticamente en común, en libertad y sin hacernos daño.

Tal y como finalizaba en mi artículo anterior, En memoria de Antoni Benaiges Nogués, un maestro imprescindible, escribo de nuevo estas palabras, con alma, para que no se olvide la maravillosa obra didáctica de este maestro rural, ni siquiera un momento, porque hay que decirlo alto, claro y fuerte: estamos avisados. Como ejemplo a secundar, podemos aprender y reforzar la historia democrática de este país, viendo esta película y leyendo una obra monográfica que ha servido para elaborar el guion de la misma,  El maestro que prometió el mar, una publicación coordinada por Francesc Escribano, difundiéndolas a los cuatro vientos para reforzar nuestra democracia, en momentos cruciales como los que estamos viviendo en la actualidad ante la legislatura progresista y de su futuro alentador, ya iniciada, cargada también de legítimas esperanzas. Como las que transmitió el maestro Benaiges a tantos niños y niñas de un pueblo burgalés, Bañuelos de Bureba, recordados hoy gracias a la magia del cine y de la memoria democrática, que nos enseñan hoy, una vez más, el arte de soñar y mirar.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad! 

Andalucía amarga, triste, por las listas de espera en su Sistema Sanitario Público

Rótulo de la calle Andalucía amarga, en el barrio de El Cerro del Águila, en Sevilla, al que tanto amó Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019)

No te creas si te dicen que ya no sufre mi pueblo, porque aunque los pobres reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro.

Ricardo Cantalapiedra 

Sevilla, 18/XI/2023

No me refiero ahora de manera formal a la obra que Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019) hizo famosa en 1979, Andalucía amarga, de feliz recuerdo ideológico por su acerado trato de la emigración en general y andaluza en particular, sino a una realidad lacerante en Andalucía, de fondo, desde hace ya bastantes años, en concreto, las listas de espera en atención especializada, que agregan mucha ansiedad a pacientes andaluces, al haber alcanzado porcentajes imposibles de asumir en muchos casos, afectando a la vida presente y futura, todavía más, a la vulnerabilidad física, psíquica y mental de muchas personas y familias en esta Comunidad. Abordo hoy esta cuestión “amarga” para Andalucía, porque ayer publicó el Ministerio de Sanidad los indicadores de la situación sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud, a 30 de junio de 2023, “fecha a la que corresponden los últimos datos enviados por las comunidades autónomas, de acuerdo con lo establecido en el Real Decreto 605/2003, por el que se establecen medidas para el tratamiento homogéneo de la información sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud”.

Como una imagen vale más que mil palabras y los datos, a veces, no dejan ver el bosque del problema latente y manifiesto que intentan expresar, adjunto la tabla siguiente que aparece en el citado informe, donde a modo de resumen se puede comprobar la situación de Andalucía en la realidad manifiesta de su situación preocupante en relación con las listas de espera quirúrgica, a 30 de junio de este año: 192.561 pacientes, un 11% más que hace un año, superando todas las medias del país, tanto en la tasa por 1000 habitantes, 23,24%, como en porcentaje de espera que supera los seis meses, el 25,0%, y en tiempo medio de espera, que se eleva a 139 días, ocupando la Comunidad y, obviamente, su Sistema Sanitario Público, puestos de cola del país en esta estadística tan relevante para los habitantes de Andalucía.

Fuente: Ministerio de Sanidad – Sistema de información sobre listas de espera en el Sistema Nacional de Salud – SISLE-SNS – Junio 2023

Si preocupantes son en sí mismos los datos anteriores, todavía tienen más relevancia, por la incertidumbre que llevan implícita para los pacientes, las listas de espera en consultas de especialistas, que también tienen su reflejo en la siguiente tabla, donde Andalucía ha mejorado en relación con el año anterior, pero con unas cifras todavía muy alarmantes, elevándose a un total de 841.731 pacientes, con diferente distribución en función de las diez especialidades más relevantes, destacando sobre ellas las de Traumatología y Oftalmología, por este orden, con cifras elevadísimas también en número de pacientes por 1000 habitantes, 101,57, tiempo media de espera, 121 días, con situaciones muy desiguales, que alumbran un problema grave en algunas especialidades, como Neurología, 213 días o Dermatología y Traumatología, con 147 y 135 días de espera, respectivamente, así como porcentajes de pacientes que esperan más de sesenta días, muy elevados y que agravan la situación descrita en general, un 40,8% del total.

Fuente: Ministerio de Sanidad – Sistema de información sobre listas de espera en el Sistema Nacional de Salud – SISLE-SNS – Junio 2023

Creo que los datos anteriormente expuestos, que se pueden enriquecer con una consulta detallada del informe general elaborado por el Ministerio de Sanidad, del que he extraído estos datos referidos a Andalucía, traducen una realidad en Andalucía muy preocupante, junto a los indicadores principales en relación con estas listas de espera, una situación que se debería abordar con un plan de emergencia sanitaria a corto plazo, preferentemente con recursos propios, antes de seguir la senda de externalización continua de estos compromisos ineludibles mediante recursos privados, porque se ha convertido en un problema estructural que requiere una estrategia pública de amplio espectro. En estos momentos, hablamos de una realidad lacerante: más del 12% de la población andaluza, 1.034.292 de pacientes, está en una lista de espera sanitaria, algo que se puede constatar con los datos anteriormente expuestos de forma sucinta. Contrasta esta realidad con el silencio oficial de la Junta de Andalucía al respecto, con permanentes evasivas de origen técnico para justificar que desde hace más de año y medio no se faciliten datos que debería ofrecer de forma transparente la Consejería de Salud y Consumo, sin que tuviera que mediar al respecto petición ciudadana alguna. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad pudiéramos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan. Con situaciones como las descritas anteriormente, tengo que reconocer que me entristece transitar por las calles de la Andalucía amarga, a las que no olvido, ni siquiera un momento.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La política no debe hacer daño a nadie

¿Cuántas iglesias tiene el cielo?
¿Por qué no ataca el tiburón a las impávidas sirenas?
¿Conversa el humo con las nubes?
¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, IV

Sevilla, 17/XI/2023

En política, como en casi todos los órdenes de la vida, unos ganan y otros pierden, pero de lo que estoy convencido es de que la política no debe hacer daño a nadie, porque la función principal de la democracia, de la que derivan las estructuras y funciones políticas, es hacer posible la convivencia y la consecución de objetivos que permitan llevar a cabo los principios de libertad, equidad y justicia social para todos, sin excepción alguna. El bienestar común, en definitiva. Lo dije el día después de las elecciones del pasado 23 de julio, donde hubo un hecho claro y contundente mediante el resultado obtenido en las urnas: el conjunto de la llamada izquierda progresista sacó un número mayor de votos que las derechas juntas y en unión, ´defendiendo la bandera de la santa tradición´ y, por tanto, de lo que se trataba a partir de ese momento es de que, de verdad, la política no hiciera daño a nadie.

Han pasado casi cuatro meses y los resultados se concretaron ayer con la elección del nuevo Presidente del Gobierno, legítimo, por mayoría absoluta, gracias a los votos emitidos en el Congreso de los Diputados. Por esta razón, a partir de ese momento estamos todos obligatoriamente obligados a aceptar el resultado, porque así lo ordena la democracia y la Constitución de nuestro país. Una vez más, sigo recordando una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo (1975), con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días, en democracia, por su mensaje final: todos, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque los votos son de los ciudadanos que votan a sus representantes legítimos, diputados y diputadas, en este caso. Sobre todo, porque hay una finalidad casi sagrada: pretendemos, con nuestro voto, ser dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros, a pesar de todo: […] El tema 83, la democracia, / el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, / las hambres, el casamiento / orgánico. / De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo. 

Al vivir en un país en el que funciona la democracia representativa, ahora toca de nuevo a los representantes a los que hemos delegado nuestros sueños y deseos más legítimos, tomar la responsabilidad de entenderse entre ellos, a pesar de lo que hemos visto y vivido en estos cuatro meses hasta llegar a la elección del nuevo Presidente del Gobierno -vuelvo a insistir que de forma legítima– por si cabe alguna duda, que la hay. Están obligatoriamente obligados a hacerlo en beneficio del país, de todos. La izquierda sabe que con el triunfo obtenido ayer, porque en los gobiernos es donde se hace posible la transformación de la sociedad de la mejor forma posible, por su capacidad legislativa, hay una palabra mágica que no hay que traicionar: unidad, para no ser vencidos. Eso sí, sin esperar milagros, porque es suficiente con que la política no haga daño a nadie, que es el principal ´milagro´, terrenal y cercano, como decía mi admirado escritor Manuel Rivas en su columna del domingo electoral de 26 de mayo de 2019, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

No espero milagros en esta nueva Legislatura, pero sí la continuidad del blindaje del Estado de Bienestar, que tanto he defendido a lo largo de los años de vida de este cuaderno digital, a través de un gobierno progresista que frecuente un presente y un futuro más amables para el país, sin discriminación alguna, pero con la imprescindible salvaguarda de la equidad en todo los terrenos posibles, sin dejar a nadie atrás, fundamentalmente a los que menos tienen, a los nadies señalados y defendidos por Eduardo Galeano, como los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida…  Igualmente y como utopiano de pura cepa, sigo pensando que las ideologías progresistas seguirán marcando el curso de la historia, tal y como lo expresó de forma excelente el filósofo George Lukács en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

La mediocracia, es decir, el gobierno de los mediocres, está haciendo estragos por donde pasa y ya está instalada en el país como actitud política, siendo conscientes, atendiendo a lo expuesto por Jorge Wagensberg en un aforismo que no olvido, que lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud, dado que todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir. Por esta razón concreta y visto lo visto con las derechas y ultraderechas, cerriles y mediocres por definición, me corresponde a partir de hoy, el día después, como ciudadano que defiende el Estado de Bienestar a ultranza, para todos y sin discriminación alguna, descubrir y desenmascarar las maniobras oscuras de la mediocracia con poder, especialistas en hacer daño, sin esperar que vengan los demás a solucionarnos los problemas que nos rodean y, para decirlo bien alto y claro, porque todos no somos iguales y porque estoy convencido de que la política no debería hacer daño a nadie. Sólo debe existir esta igualdad ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, como dice el Artículo 14 de la Constitución. Aunque dentro de unos días, cuando la mar política esté en calma y la dirección de la mina democrática en la que vivimos no sufra más sobresaltos, tengamos que volver con la cabeza bien alta a la contramina o a la sala de máquinas en la que tanto nos gusta trabajar, para seguir navegando y cavando en la igualdad que tanto necesitamos todos para alcanzar la libertad, sin excepción alguna. De lo contrario sucederá lo que ya nos advirtió Benedetti sobre los peligros del conformismo y la mediocridad: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos // la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío (2).

Una cosa más. Hoy, en el día después, con el triunfo progresista de ayer, al salir adelante un proyecto progresista para el país, que sólo se podrá llevar a cabo mediante el nuevo Gobierno de coalición, pienso, junto a Pablo Neruda y soñando despierto como utopiano irredento, dar una respuesta clara y objetiva a una de sus preguntas, en su libro de referencia (3): con el compromiso social activo de cada uno, de cada una, se puede regar todos los días con rocío la esperanza de vivir en este país, formando parte de un mundo diferente, equitativo, solidario y perfectamente posible.

(1) Lukács, G, El asalto a la razón, Barcelona: Grijalbo, pág. 5. 1976.

(2) Benedetti, Mario, Soneto del pensamiento, en Testigo de uno mismo. Madrid: Visor Libros, pág. 122, 2014 (2ª ed.).

(3) Neruda, Pablo, Libro de las preguntas, Barcelona: Seix-Barral, 2018.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¡No uséis el nombre de Antonio Machado en vano!

Hoy es siempre todavía

Antonio Machado, en Proverbios y cantares, VIII (Nuevas canciones, 1917-1930).

Sevilla, 16/XI/2023

Ayer, salvando lo que haya que salvar en el momento actual, con el trasfondo bíblico de lo expresado en el título, se citó al poeta Antonio Machado en la sesión de investidura de la presidencia al Gobierno del país, en primer lugar por el candidato en nombre del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en el contexto de su justificación política del abordaje de la amnistía para la normalización institucional, política y social de Cataluña, no como afrenta a la Constitución sino como una muestra de fortaleza, a través de la concordia y la reconciliación, “porque es posible y porque, como dijo el genial Antonio Machado: ‘Hoy es siempre todavía’”. Al intervenir en su turno de réplica el representante del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, comenzó la misma aludiendo a la frase de Machado, citada por el candidato socialista, diciéndole exactamente: “No le ha hecho ningún favor a don Antonio. ¿Hasta en las citas miente usted? Dice: ‘Hoy es siempre todavía, todavía la vida es ahora’. Y omite: ‘Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos’. Esta es la cita completa, señor Sánchez. Ahora es el momento de cumplir los compromisos que nos hicimos”.

Lo verdaderamente sorprendente vino después en la contrarréplica del candidato socialista, cuando aclaró a Feijóo lo siguiente: “La cita de Machado es una cita válida. El añadido que usted ha hecho desde esta tribuna fue una adaptación del cantautor Ismael Serrano”, tal y como el cantor acababa de explicar en la red social “X”: “No es por darme el pisto. Pero ese añadido no es de Machado. Es de un servidor. Forma parte de la presentación que hice de la canción ‘Ahora’ en la grabación de un concierto en vivo (‘Principio de Incertidumbre’)”. La cita verdadera fue la del candidato socialista, Hoy es siempre todavía, tal y como Antonio Machado lo había publicado en octavo lugar en sus Proverbios y cantares, dedicados a José Ortega y Gasset y recogidos en Nuevas canciones (1917-1930). A la luz de lo expuesto, lo manifestado por el representante del partido popular, fue un uso en vano del verso del poeta.

Creo que lo que sucedió no debe quedar como un desliz o una anécdota sin más, porque lo que transmite es una afrenta a la cultura, un insulto a la inteligencia digna y una falta de respeto memorable en relación con el significante y significado de la vida y obra de Antonio Machado, todavía hoy, en nuestro país. Es proverbial esta actitud de las derechas locales, que no sólo ignoran o tratan la cultura como pariente, hasta censurarla y tacharla de sus programas políticos cuando haga falta, sino que se utiliza en vano lo dicho en la vida y obra de sus representantes más insignes, como ha sido este caso, verdaderamente vergonzoso y vergonzante, que retrata a un político que se considera de “altura”, “de bien”. Es lo mismo que cuando estos días, en las manifestaciones de las derechas y ultraderechas ante la sede del PSOE, en la calle Ferraz, en Madrid, así como en otras localizaciones por todo el país, escucho y veo una frase, El pueblo unido jamás será vencido, a voz en grito o en pancartas, que llevo grabada en mi corazón, formando parte de la banda sonora de cualquier persona de izquierda y que nos suena siempre de una forma especial. Si lo traigo a colación hoy, unido a la cita de ayer de Machado, corregida lamentablemente por el representante popular, es por la utilización torticera actual de estas canciones, sus letras y su música, así como citas literarias o versos sacados de su contexto, muchas veces en actos políticos de todo cuño, llevados también a la mercadotecnia pura y dura, descontextualizándolo todo de forma no inocente y vaciándolo de su auténtico sentido primigenio.

Dentro de las aportaciones cada día más necesarias en pedagogía política o política pedagógica, que no es lo mismo, como pequeño homenaje al sentido primigenio de las grandes aportaciones democráticas a la cultura de la igualdad y solidaridad mundial, conviene recordar que la canción El pueblo unido, jamás será vencido, es una canción protesta chilena popularizada por el conjunto Quilapayún, que tantas veces he citado en este blog: “El título de la canción estaría inspirado en la frase del líder político colombiano Jorge Eliécer Gaitán pronunciadas en un discurso en la década de 1940, siendo popularizada por manifestantes de la Unidad Popular durante el gobierno socialista del presidente chileno Salvador Allende a comienzos de la década de 1970. Según el propio Sergio Ortega Alvarado, éste compuso la canción inspirándose inicialmente en un joven que gritó la conocida frase mientras él se dirigía caminando a su casa, en Santiago de Chile, en junio de 1973. La canción fue grabada por primera vez en Chile en 1973 durante un masivo concierto de Quilapayún en la Alameda de Santiago,​ sólo tres meses antes del Golpe de Estado de Augusto Pinochet que derrocó a Allende y dio inicio al periodo de dictadura militar. Poco antes de dicho concierto, Salvador Allende había nombrado a Sergio Ortega Alvarado como Embajador Cultural del gobierno de la Unidad Popular, cargo que compartió por un breve tiempo con Víctor Jara, quien fue asesinado días después del Golpe Militar” (1).

No es lo mismo leer y comprender el sentido de los versos de Antonio Machado o cantar canciones de protesta, conociendo su letra y contexto histórico, que parafrasearlas con letras imposibles, citarlas en Parlamentos de forma equivocada para insultar al contrario, muy lejos todo ello de su verdadero significado. No es lo mismo, porque hoy, como símbolo de que todos no somos iguales, tomamos conciencia de que el nombre de este poeta no se debe usar en vano en las circunstancias políticas actuales, al margen del contexto en el que fue utilizada la frase de forma acertada por el candidato a la Presidencia del Gobierno. Así lo he sentido y así lo escribo hoy para quien lo quiera compartir en estos momentos de confusión de ideologías y principios éticos para personas dignas, en días en los que se adultera todo, la poesía también, a cualquier precio. Es verdad y así lo creo porque, gracias a la democracia, hoy es siempre todavía. Por tanto, queda claro que nunca se debe utilizar la poesía y el nombre de Antonio Machado en vano.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/El_pueblo_unido_jamás_será_vencido

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!