Concierto Año Nuevo 2024, bajo la dirección de Christian Thielemann (centro de la imagen).
Sevilla, 31/XII/2023
Mañana tendrá lugar el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, en la Sala Dorada del Musikverein, bajo la dirección del maestro Christian Thielemann (Berlín, 1959), muy presente en la historia de esta orquesta ya consagrada por su excelente trayectoria profesional. Es la segunda vez que el maestro Thielemann dirige este concierto, que ya lo hizo en 2019. Actualmente, es director titular de la Staatskapelle Dresden y como novedad que demuestra su calidad artística, se ha anunciado oficialmente que fue designado en septiembre de este año para suceder a Daniel Barenboim como director musical de la Staatsoper Unter den Linden, en Berlín, a partir de la temporada 2024/25.
Siempre recupero sentimientos y emociones especiales con motivo de este Concierto, porque recuerdo cuando estuve allí en 2007, sentado en la fila 7 de la citada Sala Dorada, no en este Concierto de Año Nuevo, pero sí en uno dedicado íntegramente a Mozart, como no podía ser menos en aquella ciudad en la que el músico pasó momentos transcendentales de su vida, entre los que recuerdo uno de especial significado en la mía, el estreno de la extraordinaria ópera La flauta mágica en el teatro sobre el río Viena, situado en un barrio de la esplendorosa ciudad, como elección meditada ante la realidad lacerante que vivía él y su familia, por el trato de la música que la Iglesia y la Corte practicaba a diario. En aquella ocasión, la sala estaba desnuda de flores y sin más decoración que las cariátides y los atlantes que llenaban todo por sí mismos, de forma sobrecogedora. Mañana, gracias al trabajo de los jardineros públicos de la ciudad, que para mí no pasa por alto, la sala estará adornada por más de 30.000 anturios, claveles, rosas y lirios, que hermosearán el concierto con sus tonos rojos, blancos, rosas y pastel.
Sobre la Orquesta Filarmónica de Viena no queda mucho más que ensalzar su trabajo, fruto de sus casi doscientos años de existencia, con algunos devaneos políticos durante la ocupación nazi en la ciudad, que posteriormente dio origen a este Concierto Anual. De todas formas, hay que destacar que poco a poco van eliminando la brecha de género porque de los 145 instrumentistas que la componen, 24 son mujeres, un porcentaje reducido que cada año se va superando afortunadamente, si tenemos en cuenta su historia también en este sentido, porque la participación de mujeres en la orquesta no fue posible hasta hace veinticinco años, concretamente en 1997. Como contra hechos no valen argumentos, es una triste realidad que nunca ha dirigido una mujer este Concierto de Año Nuevo y tampoco se las espera en un plazo breve de tiempo.
El programa oficial del Concierto es el que figura a continuación, del que quiero destacar un guiño a nuestro país a través de la Polca-Estudiantina de su ballet La perla de Iberia, de Josef Hellmesberger hijo, “que combina el wagnerismo con el exotismo español: una trama ambientada en Zaragoza y protagonizada por la gitana Paquita que, huyendo del gobernador de la ciudad, se sumerge en las aguas del Ebro, que suenan como un remedo de El oro del Rin y donde se le insinúa el mismísimo dios Neptuno”. En el Concierto de Año Nuevo de 2011, dirigido en esa ocasión por Franz Welser-Möst, ya se interpretó por primera vez una obra del ballet citado, Danza gitana, que refleja la admiración de los músicos austriacos por la cultura de nuestro país, de la que mañana se hará eco también el maestro Thielemann con la obra elegida para el concierto de este año.
Josef Hellmerberger, hijo, Danza gitana – Ballet La perla de Iberia
Estudiantina-Polka aus dem Ballett «Die Perle von Iberien»
Carl Michael Ziehrer
Wiener Bürger. Walzer, op. 419
Anton Bruckner
Quadrille, WAB 121 (Orchestr. W. Dörner)
Hans Christian Lumbye
Glædeligt Nytaar! Galopp
Josef Strauß
Delirien (Deliriums), Waltz, op. 212
Felicitación del Maestro Thielemann y la Filarmónica por el Año Nuevo
Johann Strauss, hijo
En el bello Danubio Azul – Vals, op. 314 con Ballet
Johann Strauss, padre
Marcha Radetzky, op. 228
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Tal como siempre, pues, pedid conmigo: Más fe, mucha más fe. Que en cierto modo, creer con fuerza tal lo que no vimos nos invita a negar lo que miramos.
Ángel González, en Alocución a las veintitrés
Sevilla, 31/XII/2023
Dedicado a todas las personas que viajan conmigo en la amura de babor, no inocente por su posición, de ‘La isla desconocida’, la carabela imaginaria de José Saramago de su ‘Cuento de la isla desconocida’, en singladuras para ‘personas imperfectas’, que soñamos en mundos reales más dignos, aunque no perfectos, para todos, porque creemos que cada día puede ser nuevo, sin tener que esperar a la celebración anual, como la de hoy, auspiciada y financiada por los mercados y sus mercancías.Esa es la razón de por qué debemos creer más en lo que no vimos en el cada día de este año, para así negar lo que miramosy contemplar un futuro diferente en el cada día de 2024.
Gracias por compartir la lectura de este cuaderno digital.Gracias.
En unos momentos difíciles para el país, asediado por discursos oficiales de «superiores diversos», vacíos de contenido y con una ausencia clamorosa de valores ciudadanos democráticos, en general, recurro de nuevo, un año más, al poeta Ángel González para buscar luz en este túnel ético en el que nos encontramos, ante el ocaso de la democracia, porque nos ofrece una visión personal de la vida en una alocución de fin de año cargada de historia de problemas recientes en este país y en el mundo que nos rodea, salvando lo que haya que salvar. Lleva por título “Alocución a las veintitrés” (1). Hoy, cuando quedan muy pocas horas para que finalice un año complejo, para olvidarlo quizás, vuelvo a leerla detenidamente porque siempre calma mi ardiente paciencia y conmueve mi alma de secreto.
Alocución es un discurso o razonamiento breve por lo común y dirigido por un superior a sus inferiores, secuaces o súbditos [sic, según la RAE]. Lo que sí tengo claro es que cuando cambie el año, suenen las campanadas y nos enfrentemos a las uvas, esta alocución va a ser un revulsivo a las veinticuatro horas para que aprendamos del valor de la libertad de la palabra de ciudadanos imperfectos que aún nos queda en este año bastante complejo y que, afortunadamente, no está a la venta en Amazon ni en los mercados porque, seamos sinceros, interesa escucharla solo a unos pocos. Porque la libertad de la palabra, que aún nos queda, nos ofrece, entre otras muchas cosas, tener fe en ella, aunque la terca realidad nos complique a veces la vida. Porque ahí está, a pesar de que algunos ciudadanos perfectos, instalados en la mediocridad, sólo ven el mundo del nunca jamás en todo lo que les rodea, sin mezcla de esperanza alguna. Lo que necesitamos esta noche es recordar, al tomar las uvas, que hace falta Más fe, mucha más fe. / Que en cierto modo, / creer con fuerza tal lo que no vimos / nos invita a negar lo que miramos.
Lo he dicho en referencias anteriores a este poema, a estas alturas del calendario: estas palabras de Ángel González son un símbolo de lo que a veces no queremos ver aunque es evidente lo que está pasando, aplicando el principio de realidad de Freud, el más terco de todos los principios, cuando finaliza este año, Las preguntas serias son las que enuncia metafóricamente el poeta: ¿quién se dirige a quién? ¿quién, con poder suficiente, sean reyes, reinas, presidentes, presidentas o ministros y ministras, se dirige así a sus subordinados con un discurso paradigmático de doble moral? ¿lo pronuncian solo los políticos o todas las personas que no quieren ver lo que miramos todos, solo por ejercer cierta prepotencia sobre los demás, sin compasión alguna?, ¿afecta sólo a los de arriba o a los de abajo también, a los de izquierdas o a los de derechas en su amplio espectro?, o ¿quizás, a todos los que se consideran ciudadanos perfectos?
ALOCUCIÓN A LAS VEINTITRÉS
Ciudadanos perfectos a estas horas, honorables cabezas de familia que lleváis a los labios vuestra servilleta antes de pronunciar las palabras rituales en acción de gracias por la abundante cena:
vuestra responsabilidad de sólidos pilares de la civilización y de Occidente, del consumo de bicarbonato sódico y del paternalismo hacia la servidumbre, exige de vuestra parte cierta ignorancia de hechos también ciertos, un esfuerzo final en bien de todos, la tozuda incomprensión de algunas realidades, la fe más meritoria, en resumen, que consiste en no creer en lo evidente.
Yo podría jurar que la tierra está fija –ya lo juré otras veces– y que el sol gira en torno a ella; yo podría negar que la sangre circula –lo seguiré negando, si hace falta– por las venas del hombre; yo podría quemar vivo a quien diga lo contrario –lo estoy quemando ahora–.
No es que sean importantes los asuntos objeto de polémica: lo importante es la rígida firmeza en el error. Pues las mentiras viejas se convierten en materia de fe, y de esa forma quien ose discutirnos debe afrontar la acusación de impío. Con esto, y una buena cosecha de limones, y la ayuda impagable de nuestros coaligados, podemos esperar algunos lustros de paz como ésta de hoy, en una noche semejante a ésta de hoy, tras una cena lo mismo que ésta de hoy.
Tal como siempre, pues, pedid conmigo: Más fe, mucha más fe. Que en cierto modo, creer con fuerza tal lo que no vimos nos invita a negar lo que miramos.
(1) González, Ángel, Palabra sobre palabra, 2018. Barcelona: Austral, p. 176s.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Basta con aproximarse a la lectura de este cuaderno digital para apreciar mi respeto a la obra literaria de Eduardo Galeano, de ideología no inocente, como pasa con todas, tal y como tantas veces he expresado basándome en la obra de George Lukács, El asalto a la razón, aunque lo verdaderamente importante es que tomemos conciencia de que todas no son iguales. En el contexto temporal de un mundo esquizofrénico de guerras y divertimento, tutelado por el Gran Mercado Mundial, donde todo se convierte en mercancía al mismo tiempo, castigando sin compasión el mundo de derechos humanos fundamentales, creo que es importante poner algunas reflexiones en su sitio, porque Pascal, por ejemplo, supo enseñarnos la diferencia entre compromiso y di-versión, engagement frente a divertissement, en su francés exquisito. No es lo mismo.
Esta es la razón de por qué me refiero hoy, de nuevo, a las lecciones de la sociedad de consumo que figuran en su libro Patas arriba La escuela del mundo al revés, donde aparece una referencia a la Navidad que recojo íntegra en este planteamiento que hago hoy de la Navidad al revés: “No se sabe si en Navidad se celebra el nacimiento de Jesús o de Mercurio, dios del comercio, pero seguramente es Mercurio quien se ocupa de bautizar los días de la compra obligatoria: Día del Niño, Día del Padre, Día de la Madre, Día del Abuelo, Día de los Enamorados, Día del Amigo, Día de la Secretaria, Día del Policía, Día de la Enfermera. Cada vez hay más Días de Alguien en el calendario comercial. Al paso que vamos, pronto tendremos días que rendirán homenaje al Canalla Desconocido, al Corrupto Anónimo y al Trabajador Sobreviviente”. Lo que es evidente es que a la navidad la hemos dado la vuelta y es el apogeo de Mercurio desde su nacimiento en todas en todas las facetas de consumo posibles. A Jesús de Nazareth lo vemos poco, aunque al Mercado le siga interesando su existencia, porque para Mercurio su Reino imaginario es la Navidad al revés, Dadivan.
He elegido de nuevo a Eduardo Galeano como representante excelso de la denuncia de la Navidad al revés, a través de su referencia a los nadies, en su mundo de sueños, de días mágicos, de espera en la buena suerte, aunque cuando llega el momento ansiado de aproximarse al día mágico de la suerte constaten que todo sigue igual, que nada cambia en la vida. La lotería, la noche de paz, la fiesta de fin de año, el día de los Reyes Magos, con el ritual de la buena suerte en la sacrosanta Navidad, son solo momentos prefabricados para que los nadies descubran que no son dueños de nada, que siguen siendo ningunos y ninguneados por la vida y que su Banco sólo es el de Alimentos.
Galeano expone un catálogo de etiquetas sociales a título de ejemplo, para reconocer a los nadies, demostrando que estamos profundamente equivocados al ignorar a determinadas personas dignas en su forma de ser y sentir diferente porque, aparentemente, tienen menos aunque más son. Bastaría repasar las etiquetas que ponemos a veces a las personas cercanas, para descubrir que las estamos calificando a veces como nadies. Esta Navidad podría ser diferente si repasáramos este cuestionario ético y descubriéramos que determinados nadies próximos son alguien o algunos en nuestras vidas. Esa es la verdadera razón de buscar el sentido de la navidad al derecho, que no al revés.
Los nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados.
Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folclore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.
Es verdad, a la luz de lo expuesto, que para los nadies y para la personas que defendemos la dignidad humana, Mercurio y Jesús no son lo mismo.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
¡Madre, en la puerta hay un niño, tiritando está de frío! ¡Anda, dile que entre, se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá!
Villancico popular
Sevilla, 24/XII/2023
Salvando lo que haya que salvar, un cuento breve de María Lejárraga, Los desheredados, abordó en las postrimerías del siglo XIX la realidad de los nadies, personas dignas a las que describió de forma magistral Eduardo Galeano, en un poema que no olvido:
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folclore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.
Con este motivo y en el contexto de estas fiestas navideñas, vuelvo a recordar este cuento, al que el año pasado dediqué unas palabras y transcribí íntegro para general conocimiento de quien desee leerlo y vislumbrar sus profundos mensajes. Respetando algo que defiendo con ardor guerrero en este cuaderno digital, sobre mi escritura circular cuando hablo de principios, porque los expuestos son los que tengo y si no gustan no tengo otros, utilizo de nuevo el hilo conductor de aquella reflexión, porque pocas cosas han cambiado en este mundo al revés.
Sigo leyendo todo lo que puedo a la escritora española María Lejárraga, una más de las olvidadas por la memoria histórica de este país y silenciada hasta límites insospechados durante la dictadura. En este ir y venir por sus escritos y, sobre todo, por su biografía, localicé el año pasado la que se considera su primera publicación, Cuentos breves. Lecturas recreativas para niños (1899), en la que apareció su nombre y apellido por primera vez durante su prolongada vida, aunque este hecho fuera recriminado por su familia y se prometiera a sí misma que no volvería a utilizar su nombre en su actividad como escritora de todos los géneros imaginables, como así fue a lo largo de su vida, con escasas excepciones. Del total de los cuentos que figuran en esta publicación, he escogido para esta ocasión uno especial, Los desheredados, sin descontextualizarlo en las postrimerías del siglo XIX en este país, porque considero que salvando lo que haya que salvar cobra plena actualidad como metáfora en esta navidad y es importante compartirlo a pesar de su crudeza, fundamentalmente porque seguimos asistiendo a un espectáculo nada edificante en relación con la pobreza severa infantil y, muchas veces, con el maltrato físico, psíquico y social asociado a esta realidad por la propia sociedad, cuando se permite que esto ocurra con datos escalofriantes en pleno siglo XXI.
Lo describía recientemente en un artículo, Hay que denunciar la pobreza infantil en España, como el rayo que no cesa, en relación con un informe publicado recientemente por UNICEF, España: pobreza infantil en medio de la abundancia, para que se conozca, divulgue y podamos emitir los juicios pertinentes, bien informados siempre. Es verdad que se podría decir que soy como ´el rayo que no cesa´, al abordar en bastantes ocasiones´, en este cuaderno digital, la realidad de la pobreza infantil en España y, por cercanía, en mi Comunidad, Andalucía, pero creo que es una obligación ética acercarme a esta situación lacerante, que nos debería conmover y conturbar de forma directa, desde mi condición de ciudadano que hace ciudad (polis) y país, es decir, que hace política en su sentido más primigenio, con independencia de las obligaciones de Estado en este ámbito de responsabilidad pública, que son obvias, para buscar las mejores respuestas posibles a unos hechos irrefutables que afectan a un 28% de los niños y niñas de este país y, por proximidad física, de Andalucía. Escribo de nuevo con alma estas palabras, sobre lo que amo, la felicidad digna de los niños y niñas de este territorio en el que vivo, porque aprendí de Miguel Hernández su capacidad de amar, salvando lo que haya que salvar: Este rayo ni cesa ni se agota: / de mí mismo tomó su procedencia / y ejercita en mí mismo sus furores. / Esta obstinada piedra de mí brota / y sobre mí dirige la insistencia / de sus lluviosos rayos destructores.
Lo que no olvido tampoco en esta navidad laica es el villancico que sonaba en los planos finales de una película de culto en mi infancia, Plácido, de Luis García-Berlanga, que cantábamos en mi colegio sin darnos cuenta de lo que decíamos, aunque era una declaración del mundo al revés de los desheredados, de los niños y niñas nadies, en toda regla: ¡Madre, en la puerta hay un niño, tiritando está de frío! ¡Anda, dile que entre, se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá!
El cuento de María Lejárraga que sigue, Los desheredados, no es precisamente “recreativo”, como decía el título de su obra conjunta, pero traduce junto a los restantes relatos algo muy importante y digno de consideración en la fecha en que se publicó, 1899: que en sus relatos no se contemplara la diferenciación por sexos, cuentos para niños o para niñas, tan común en su época y que hay que preocuparse por la niñez que sufre, a veces muy cerca de nosotros. Las andanzas que viven en primera persona estos niños desheredados hoy, tan cercanos a todos, se pueden contar a miles. Otra cosa muy distinta es ser conscientes de que estas situaciones difíciles no son un cuento sino una realidad y que debemos contribuir en la medida de nuestras posibilidades para que no ocurran o minimizar su impacto. Las niñas, los niños no tienen por qué sufrir las consecuencias de este triste mundo con sus duelos y sus contrariedades, con sus crueldades y sus humillaciones, como expresa María Lejárraga en su cuento, ni esperar a que su merecida felicidad le venga del cielo, la que ese triste mundo les niega a veces a diario cuando lo justo, equitativo y saludable es que se la entreguemos a raudales por justicia social, por derecho propio, por deber de Estado.
Los desheredados
Con los ojos clavados en el suelo, con el corazón triste y angustiado, y corriendo por sus rosadas mejillas lágrimas de dolor, caminaban silenciosos los dos niños por aquel camino estrecho y tortuoso, cuya dirección desconocían.
¡Qué terribles momentos! Huían al fin por verse libres del terrible yugo de aquella mujer sin conciencia, que durante dos años les había martirizado con incalificable crueldad.
Quedaron huérfanos, él de diez años, y la niña de ocho; al morir, el padre encargó a una hermana de la madre, muerta también poco tiempo antes, la tutela de los pedazos de su alma, otorgándole al mismo tiempo el poco dinero ahorrado, la casita pequeña y rústica, y el pedazo de tierra regado con el sudor de su frente.
¡Qué horrible lucha habían sostenido durante el tiempo que estuvieron bajo su cuidado!
Hartos de malos tratos, habían decidido abandonar el pueblo. Caminaban sin rumbo, donde la casualidad los llevara, dispuestos a pedir protección a la primera alma generosa que encontrasen en su camino.
Apenas andaban cuatro pasos, volvían la vista hacia el pueblecito que los había visto nacer… Infinidad de recuerdos, ya amargos, ya alegres, acudían a su imaginación…
La madre bondadosa y amante que tantas veces había cubierto de besos aquellos rostros rosados y sonrientes antes, pálidos y tristes ahora, pero siempre bellos y angelicales; que había padecido horriblemente cuando una lágrima cruel había bañado sus ojos; que ya no sabían más que llorar; que había arrullado sus inocentes y plácidos sueños con esos cánticos alegres que para la infancia tiene la vejez bondadosa y que, henchida de cariño, les acompañó en sus juegos, ahogó sus suspiros de pena, enjugó su llanto, fue partícipe de sus alegrías, vivió para ellos gozando sólo con sus dichas y sufriendo con sus dolores, siempre insignificantes y pequeños en realidad, pero grandes y amarguísimos para ellos, ángeles de candor, que ocultos en el amoroso regazo maternal, no habían podido ver aún el triste mundo con sus duelos y sus contrariedades, con sus crueldades y sus humillaciones…
El campo; los pájaros de picos de oro y vistoso plumaje que alegraban el alma con sus armoniosos cánticos; las vistosas flores que embriagaban los sentidos con sus suaves perfumes; el cielo azul; la tierra fértil; la Naturaleza rica en esplendores… todo, todo lo que fue alegre para ellos.
Como en un cinematógrafo, veían desfilar ante su vista las gratas escenas de sus primeros años felices y tranquilos, y caminaban, caminaban…
Después de algunas horas de marcha, les sorprendió la noche cuando ya las piernas luchaban por no doblarse, y los desnudos pies casi vertían sangre y el corazón latía con alarmante violencia…
Se sentaron en medio del campo. ¡Qué angustia! Ya no podían pasar de allí, estaban rendidos, tendrían que pasar la noche al descubierto.
La niña apoyó la cabeza sobre el pecho de su hermanito, que estrechaba fuertemente su cuerpo frío; no podían pronunciar una palabra; sólo sabían llorar…
Un negro manto cubrió el antes azul y sereno cielo; el brillo de las estrellas desapareció; reinaban las tinieblas…
Una furiosa tempestad se desencadenó de repente. Lluvia torrencial, relámpagos que cegaban, truenos que ensordecían… La Naturaleza quería poner de relieve su furor y su poder aquella lúgubre noche.
A la mañana siguiente hallaron unos campesinos, con las caritas juntas y los brazos enlazados, los yacentes cuerpos de los dos niños, muertos de terror, de frío, de hambre, de pena…
El Dios de los buenos, en su infinita misericordia, quiso sin duda llevar a su lado a aquellos dos ángeles para resarcirles crecidamente con las inmensas delicias de la mansión celestial, de la felicidad que el triste mundo les había negado.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Yo, una vez, dijo ahora O’Chanel, una vez me comí un alma.
Manuel Rivas, en La barra de pan, Cuentos de un invierno, 2005.
Sevilla, 13/XII/2023
La esencia del título de este artículo se la debo a un gran maestro de la literatura española, Manuel Rivas, de cuyo nombre quiero acordarme especialmente en estas fechas porque cuida como nadie las formas y los lugares del alma, que lo desarrolla en un libro breve, Cuentos de un invierno, de por sí, por breve, dos o muchas veces bueno, que también es de una navidad, según se mire, recopilado en una obra conjunta, Lo más extraño, cuya sinopsis oficial los integra ofreciendo un hilo conductor en el arte de escribir relatos: “Manuel Rivas reúne todos sus relatos en esta obra, que es también una psicogeografía, una zona de rescate de la memoria frente a la amnesia, donde el deseo lucha con la muerte y la imaginación levanta el vuelo. Así, emerge un mundo que parecería estar a la espera de su invención. En Lo más extraño aparecen relatos ya célebres como «La barra de pan» o «La lengua de las mariposas», cuentos extraordinarios por descubrir como «La llegada de Ingrid», y otros sorprendentes como «La sombra del sueño». Autor de novelas como El lápiz del carpintero, Los libros arden mal o Todo es silencio, Rivas presenta con este volumen una constelación narrativa singular, donde cada relato es un avance de la mirada, un logro sensorial. Los miedos, las pasiones, la emigración, la guerra, los naufragios, la religión, la culpa, la depredación, el arte y la vida, el poder y sus máscaras, el humor insurgente, la incomunicación, la resistencia de las voces bajas, el andar vagabundo del ser y las palabras a la búsqueda de una segunda existencia… Lo más extraño ahonda en el enigma humano, con un lenguaje incandescente e indócil”.
La lectura de nuevo, por mi parte, de este conjunto de cuentos, ocho en total, en su publicación original, considero que es un excelente trabajo preparatorio para “celebrar” estas fiestas, bastante alejado de los fastos acostumbrados, porque me lleva de la mano a conocer la quintaesencia de lo que Manuel Rivas quiere transmitirnos a través de unos relatos, en los que el telón de fondo es siempre el invierno pero, sobre todo, la navidad, como he podido leer en un trabajo didáctico, excelente, llevado a cabo por la Universidad Complutense de Madrid, centrado en esta obra para diseccionarla hasta el último detalle, en una relación profesor-alumno en la que hoy entro a formar parte como aprendiz de escritor con alma: “El invierno es el telón de fondo para este conjunto de cuentos escritos por Manuel Rivas como sólo él sabe hacer, relatos evocadores, nostálgicos, con una gota de humor y de ternura que transforma lo cotidiano en algo muy bello. Con el dominio de las técnicas narrativas, Manuel Rivas aborda con especial sensibilidad cuentos que hablan entre otras cosas de su Galicia natal, de la Guerra Civil y sus consecuencias etc… personajes, reflexiones, sentimientos que nos permitirán disfrutar leyendo, que nos gustarán, que conseguirán interesarnos y conmovernos. Argumento Los ocho cuentos presentan argumentos independientes, con el único nexo de la Navidad o el invierno como trasfondo, tanto en el presente, como en el recuerdo de los personajes. A partir de ese trasfondo, encontramos ocho tramas basadas en la emigración, la posguerra, la navegación, la resistencia al franquismo, el fútbol, el tráfico de drogas o las vacas locas; ocho historias que, además abordan temas universales como el desamor y la infidelidad, el egoísmo y el sentimiento de culpa, la superstición, la soledad y la idealización de los recuerdos, el amor como motor que nos impulsa contra cualquier adversidad, la integración de las personas con deficiencias psíquicas, la traición, la venganza y el amor a los animales. En «La llegada de Ingrid» una niña cuenta con inocencia, cómo la estabilidad familiar se vino abajo cuando su padre emigró a Alemania y en este tiempo, su mejor amigo siempre estuvo cerca de la familia. «La barra de pan» narra cómo una mísera barra de pan es considerada un objeto de ensueño… en tiempos del racionamiento de posguerra. «OK; OK; OK» narra la historia de un pescador que se resiste a aceptar su culpabilidad en el hundimiento del barco en el que navegaba. «El amor de las sombras» cuenta cómo un emigrante vuelve por Navidad con la mujer que cree sigue esperándole. En «El enamorado de María» narra cómo un ex-actor que había renunciado al amor de su vida por temor a la guerra, conocerá a un pobre diablo, el jefe de uno de los pocos grupos de maquis que aún existían en los montes gallegos, quien es capaz de meterse en la boca del lobo sólo para poder ver a su amada y al hijo de ambos. «El partido de Reyes» cuenta cómo un muchacho recuerda a Félix, un amigo con síndrome de Down, que vive su instante de gloria en un partido de fútbol contra los chicos de otro barrio. «El cartero de Papá Noel» presenta la historia de alguien que quiere retirarse de su vida de narcotraficante e intenta burlar a la policía y a los secuaces de su «jefe» disfrazándose de cartero de Papa Noel. En «Madonna» conocemos por boca de una niña, algunas historias de vacas, vacas individuales, con nombre, con humildes dueños que las amaban antes de que la locura de la enfermedad se las llevara”.
Fantástica tarea la que tengo por delante y a la que invito a participar a quienes lean estas líneas, porque ¿existe mejor tarea que escribir, por ejemplo, hacia atrás, sobre lo que de verdad nos emociona hoy, como le ocurre a la protagonista de “Madonna”? Lo comprendo perfectamente, porque así lo guardo en mi persona de secreto en esta forma proceder anímicamente, siguiendo al pie de la letra la frase que regaló el escritor y psiquiatra portugués, António Lobo Antunes, en el acto de recepción del Premio de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en noviembre de 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana, alada, que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas, entusiasmados con nuestras almas aladas. Lo mismo que me ocurre hoy, al aproximarme a una lectura responsable de unos cuentos preciosos y peregrinos, al ir del timbo al tambo de la vida en este invierno y en una navidad próxima, en las postrimerías de 2023. Hago, de todas formas, una confesión: me ha emocionado leer La barra de pan, porque he comprendido lo que significa comerse el alma humana, por azar o necesidad, por cosas que nos ocurren en el atrás de la vida. También en el presente o cuando frecuentamos el difícil futuro amable de cada día, incluso sí es invierno y navidad al mismo tiempo.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Este año, cada décimo de la “capilla”, en argot lotero, del Sorteo Extraordinario de Navidad, lleva la reproducción de un cuadro del Maestro de Sopetrán, La Natividad, autor que según el Museo Nacional del Prado, la prestigiosa pinacoteca que colabora un año más con este Sorteo, es un “artista flamenco del que no se conserva ninguna otra obra firmada ni documentada más que las tablas que proceden del Retablo de la Virgen, en la ermita [benedictina] de Santa María de Sopetrán (Guadalajara), por lo que se recurrió a este nombre convencional. La ermita fue fundada por el marqués de Santillana y finalizada por su hijo el I duque de Infantado, probablemente la persona que aparece retratada en una de las tablas, cuya indumentaria ha sido fechada hacia 1470. Las características técnicas de las tablas (ver Laura Alba, María Dolores Gayo y Maite Jover “Maestro Viajeros, obras importadas. Las tablas del Maestro de Sopetrán», en Rogier van der Weyden y España, Actas del Congreso Internacional (Lorne Cambell, José Juan Perez Preciado (eds.), Madrid, Museo del Prado, 2016, pp. 131-141) han probado que se trata de obras hechas en los Países Bajos, por lo que se trataría de obras realizadas allí por encargo de la familia Mendoza y posteriormente importadas a España, justificándose así la amalgama de influencias puntuales de artistas como Rogier van der Weyden o Hugo van der Goes, que demuestra el Maestro de Sopetrán en sus obras”.
En la presentación oficial del sorteo de este año, la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado ha expresado el alcance del mismo, 185 series, cada serie con 100.000 billetes y cada billete con 10 décimos, lo que hace un total de 185 millones de décimos de Lotería de Navidad, una ocasión imprescindible desde la óptica de difusión de la cultura, que al elegir este año la tabla de La Natividad del Maestro de Sopetrán, tiene un significado especial por su calidad artística, en primer lugar, “un cuadro de estilo flamenco en el que se aprecian los detalles y la belleza de los elementos que la componen y cuyos colores adquieren especial importancia. Asimismo, se da la circunstancia de que se desconoce la identidad del autor, fue anónimo, por lo que la elección de esta obra es un reconocimiento también a las miles de personas anónimas que trabajan cada día de forma excelente, y aunque no sean conocidos, aportan un valor incalculable a toda la sociedad y hacen de España un país que progrese y avance”.
Con los datos anteriores, debemos considerar que el alcance cultural de difusión de la obra La Natividad, del Maestro de Sopetrán, es inigualable en términos cuantitativos. Si lo interpretamos desde la óptica cualitativa, lo considero una oportunidad y una fortaleza para la cultura, siempre y cuando contribuyamos entre todos a la difusión de este acontecimiento artístico, más allá del verdadero alcance e hilo conductor del sorteo, la obtención de un premio con el señuelo del “gordo” de fondo, que poderoso caballero es. Cuando escribo estas palabras, hasta el infinito y más allá de la motivación cultural, hay un regusto no inocente en lo que se mueve unos días antes del Sorteo de Navidad de este año, lo que me lleva a recordar la dialéctica continua en nuestras vidas de azar y necesidad, todo ello jaleado por la mercadotecnia de la navidad. Al final, todo es lotería en la vida de este país y de este mundo al revés, en un sorteo continuo, con premios y sin ellos, quizás con un regusto borgiano a través de su relato La lotería en Babilonia, publicado en 1941 (1) en un contexto político mundial muy especial, un cuento muy profundo en contenidos y con un mensaje muy claro, que se explica al final del mismo: el azar es una necesidad social para que todo funcione y así hasta el infinito, porque todo, absolutamente todo, se sortea, incluso la muerte. Es el propio Borges quien manifiesta sin rubor alguno que este cuento no es inocente en sus simbolismos y que trata de una ficción política. El problema radica es saber identificar quién es el dueño de la Organización que está detrás de “la lotería” mundial, la Compañía actual, porque existir… existe.
El que quiera entender que entienda o que juegue al azar en su vida. Esa Compañía, bajo diversos nombres hoy, sigue viva. Tenemos un origen común, sin lugar a dudas también babilonio, una condición humana que compartimos, probablemente complicada y compleja, pero muchas personas, millones, no son culpables de nada, ni de la mala suerte en la lotería de la vida, porque a esa señora, la culpa de los falsos compañeros de viaje, nunca se la han presentado, ni se han quedado con su cara, no la conocen. Unos pocos, la Compañía actual según Borges, vinculados casi siempre a los fondos de inversión y que caben en un taxi, deciden en este momento que escribo estas palabras, en un piso de cualquier rascacielos de Manhattan, cómo se reparte hoy la miseria en la lotería del mundo al revés y la respuesta es pulsar un botón para distribuirla, nada más, bajo la apariencia de suerte en un sorteo nada inocente. Esa acción no está al alcance de cualquiera y la mayoría silenciosa o ruidosa mundial no acaba de entender nunca por qué viniendo de donde venimos, ya sean creacionistas o evolucionistas, incluso con interpretaciones tan bellas como La Natividad del Maestro de Sopetrán, estamos alcanzando la más alta cota de la miseria y mala suerte actual. Y lo que es peor, con el solo esfuerzo de algunos que han demostrado hasta la saciedad que no son inocentes. De lo que estoy convencido es de que la culpa de todo esto no la tenemos ni yo, ni usted, ni el vecino, ni siquiera sus parientes, ni la gente común, mucho menos los nadies de Galeano, los hijos de nadie, los dueños de nada.Los nadies: los ningunos, los ninguneados,corriendo la liebre, muriendo la vida. Los jugadores anónimos de una lotería mundial que reparte de todo menos esperanza y dignidad humana. La Compañía del siglo XXI, según la Historia.
(1) Borges, Jorge Luis, en Ficciones (El jardín de senderos que se bifurcan), Madrid: Alianza Editorial, 1996.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Georges de La Tour, El recién nacido(h. 1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)
Sevilla, 8/XII/2023
Una vez más y para intentar comprender la intrahistoria de este día, la Inmaculada Concepción, fiesta nacional en un país regido por una Constitución laica, donde en su artículo 16 dice textualmente algo que resalto en negrita: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos […] Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”, vuelvo a contemplar el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, porque busco entender la sorprendente concepción de María, más allá del dogma y de cómo nos lo ha contado la historia sagrada.
Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes“ (1). No hay vestigio alguno de collares o anillos, pedidos por José al platerillo de Alberti en un poema precioso, El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen María de mis mayores, una mujer muy sencilla y confundida que solo acepta el regalo de un beso a su Niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, porque como estampa familiar nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida.
A la Virgen, un collar y al niño Dios, un anillo, Platerillo, no te los podré pagar, ¡Si yo no quiero dinero! ¿Y entonces qué? di. Besar al niño es lo que yo quiero. Besa, sí
En este cuadro, esta sencilla mujer no tiene casi nada, solo el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño, fruto de una sorprendente concepción, en la que encontró, eso sí, a un gran compañero, José, al que también he reconocido siempre su difícil situación ante los demás descreídos y porque su papel en esta historia nunca ha pasado desapercibido en nuestras vidas y en nuestras fastuosas navidades blancas. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en una historia jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirse así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. En el óleo de Georges de La Tour, no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica, la sorprendente concepción de María. Todos comentaban siempre su silencio, aunque era un secreto a voces por la asunción de su papel en la historia difícil de María. Me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Creo, sinceramente, que fue un buen compañero.
En este contexto de duda festiva, escucho de nuevo a un compositor francés, Michel Corrette (1709-1795), un perfecto desconocido que ha supuesto un descubrimiento extraordinario en mi aprendizaje diario para interpretar dignamente sus partituras en clave y violín. Todo surgió al localizar en su ingente obra seis sinfonías dedicadas a la Navidad, preciosas, de las que quiero destacar hoy un movimiento en concreto: José es un buen compañero (Sinfonía III, Allegro), porque me permite contextualizar una historia de una persona que ha supuesto mucho para el devenir de la sociedad creyente, una historia, entre otras, que habla siempre de soledad y silencio ante la libre elección para la difícil tarea de vivir dignamente. Escuchándola, comprendo mejor que nunca la categoría humana de José, ignorado hasta por el evangelista Marcos, porque sólo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”. José ignorado en este relato de identidades y solo ante el peligro. No aparecía por ningún sitio en la noticia contada por Marcos pero, dueño de su soledad y de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio.
Correttte sabía lo que componía. José fue un buen compañero y Marcos lo entendió así. Por esta razón es sugerente intentar comprender que José admiraba a este narrador de la época, que contó cómo el emperador César Augusto quiso acabar de una vez por todas con alternativas a su poder corrupto, a través de un niño-ciudadano de su imperio, no empadronado, llamado Jesús, rey de los judíos, un revolucionario que no quiso ser emperador, que contaba cosas muy interesantes, que formó un gran equipo y que quería atender sobre todo a los más desprotegidos, a los engañados por el poder, a los nadies y a los desheredados. Y era una persona corriente, lo que suele poner muy nerviosos a los malos gobernantes: cuando se cansaba, dormía sobre el cabezal del barco, como nos lo contó hace ya muchos años ese joven periodista ya citado, de nombre Marcos. Mientras, José, un carpintero humilde, seguía trabajando en silencio, como el de María, un momento mágico que pintó admirablemente George de la Tour.
Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Es verdad que se podría decir que soy como ´el rayo que no cesa´, al abordar en bastantes ocasiones´, en este cuaderno digital, la realidad de la pobreza infantil en España y, por cercanía, en mi Comunidad, Andalucía, pero creo que es una obligación ética acercarme a esta situación lacerante, que nos debería conmover y conturbar de forma directa, desde mi condición de ciudadano que hace ciudad (polis) y país, es decir, que hace política en su sentido más primigenio, con independencia de las obligaciones de Estado en este ámbito de responsabilidad pública, que son obvias, para buscar las mejores respuestas posibles a unos hechos irrefutables que afectan a un 28% de los niños y niñas de este país y, por proximidad física, de Andalucía. Escribo de nuevo con alma estas palabras, sobre lo que amo, la felicidad digna de los niños y niñas de este territorio en el que vivo, porque aprendí de Miguel Hernández su capacidad de amar, salvando lo que haya que salvar: Este rayo ni cesa ni se agota: / de mí mismo tomó su procedencia / y ejercita en mí mismo sus furores. / Esta obstinada piedra de mí brota / y sobre mí dirige la insistencia / de sus lluviosos rayos destructores.
En esta ocasión, traigo a colación un informe publicado recientemente por UNICEF, España: pobreza infantil en medio de la abundancia, para que se conozca, divulgue y podamos emitir los juicios pertinentes, bien informados siempre. Para comenzar, es importante señalar que este documento se emite por los Report Card de la Oficina de Investigación de UNICEF (Innocenti), como un “informe de investigación sobre la realidad del bienestar y los derechos de los niños y niñas en los países ricos que comenzó hace 23 años. Estos informes, con distintos enfoques temáticos, comparan la realidad y los datos en estos países respecto a distintos aspectos relacionados con la infancia (como la pobreza, la exclusión, la contaminación, la educación o la salud) y los clasifican según su mejor o peor desempeño. El Report Card nº18 (en adelante RC 18) está centrado en el análisis y la evolución de la pobreza infantil en los países ricos (Unión Europea y Unión Europea (UE) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este RC 18 retoma la línea de anteriores informes como el RC 10 (sobre pobreza infantil) y el 12 (sobre los impactos en la infancia de la Gran Recesión). Los contenidos principales son el análisis de la situación actual de pobreza de ingreso y el progreso en los últimos siete años. Con estos indicadores elabora una tabla clasificatoria en la que se incluyen 39 países, incluida España. Además, el RC 18 hace un recorrido por otras dimensiones no monetarias de la pobreza como la privación material y la percepción subjetiva, por la repercusión de la pobreza en determinados colectivos, y por las distintas políticas de protección social de las familias y los niños y su impacto en la reducción de la pobreza. El informe contribuye a responder a preguntas clave como: ¿Cuál es la situación de la pobreza infantil en los países más ricos? ¿En qué medida han sido estos países capaces de reducir la pobreza infantil durante los años de bonanza desde la Gran Recesión? ¿Cuál ha sido el impacto de la crisis del COVID? ¿Qué políticas están siendo más o menos eficaces para la reducción de la pobreza de los niños, niñas y adolescentes? En este documento, elaborado por UNICEF España, se hace un repaso de los resultados, los datos y los contenidos del RC 18 con una especial atención a los resultados de España. Además, incorpora puntualmente algunos datos adicionales, no mencionados en el Report Card, que contribuyen a completar el panorama de la pobreza infantil en nuestro país (señalados con un asterisco) y unas propuestas de políticas públicas adaptadas a la realidad de España”.
Del contexto explicado anteriormente, extraigo hoy algunas consideraciones que reflejan la situación en nuestro país, con datos suficientemente explicativos en sí mismo, así como siete recomendaciones generales y cinco propuestas. En relación con la pobreza infantil monetaria en la infancia (basada en los ingresos de los hogares) de la UE y la OCDE, se analizan dos indicadores, en los que primero responde a la situación actual, basada en una media de las tasas de pobreza infantil entre los años 2019 y 2021 (para evitar los problemas de datos derivados de la epidemia del COVID), mientras que el segundo indicador refleja la evolución de esa tasa de pobreza desde la media de 2012-2014 hasta 2019-2021. Un puesto alto en la tabla significa un mejor desempeño en la lucha contra la pobreza infantil y donde se puede observar que España está entre los países peor clasificados, en el puesto 36 de 39:
Respecto de la situación actual de la pobreza infantil, el informe señala que “se pueden remarcar algunos aspectos relevantes en relación con España, que se sitúa en la parte final de la clasificación, solo por encima de Rumanía, Turquía y Colombia. En este apartado del RC se analiza no solo la pobreza monetaria (usada para la tabla clasificatoria) sino también la privación material y la pobreza subjetiva como parte del concepto de “pobreza multidimensional”, es decir, usando sólo el dato más reciente, de ingresos de 2021, España es el país de la UE con la tasa de pobreza infantil más alta, con un 27,8%:
Los hallazgos fundamentales en este indicador, que reproduzco literalmente, muestran que:
• La pobreza infantil no depende en exceso de los niveles de renta de los países: España y Eslovenia tienen similares niveles de renta por habitante, pero Eslovenia tiene una tasa de pobreza del 10% y España del 28%. También se da el caso de países con rentas per cápita muy dispares con niveles semejantes de pobreza infantil, como la República Checa y Suiza (ver gráfico superior).
• En España el porcentaje de niños y niñas en pobreza persistente (dos o más años en situación de pobreza) es el cuarto más alto de los países europeos analizados, por encima del 20% en el periodo 2027-2019. La pobreza crónica o persistente se asocia con mayores problemas de aprendizaje, de salud o problemas emocionales y de comportamiento respecto a aquellos niños que no sufren la pobreza o lo han hecho de manera puntual.
En relación con el indicador de privación material, este informe solo contempla la situación en los países de Unión Europea, los únicos para los que hay datos disponibles y comparables. Nuestro país se sitúa el sexto de la UE respecto a las tasas de privación material y social severa de niños, niñas y adolescentes, con un 10,3% en 2022 (cerca de 825.000) por detrás, entre otros, de Rumanía (30,8%), Bulgaria y Hungría. Los países con mejor desempeño (Finlandia, o Eslovenia) están por debajo del 2%. La evolución de la privación material y social severa de personas menores de 18 años en el conjunto de la UE, desde 2015 (el primer dato disponible de este nuevo indicador) hasta 2021, ha sido en general positiva, pasando del 11,8 al 7,5% en el conjunto de la Unión. La excepción son España y Suecia [la negrita es mía], con pequeños incrementos en ese periodo, pero partiendo de niveles de privación muy distintos. Suecia aumentó del 1,2 hasta el 1,7% y España del 10,5 al 10,8%. Respecto a los problemas de vivienda (presencia de goteras, humedades en las paredes, ventanas en mal estado…) la tasa de niños y niñas que se encuentra en esta situación en nuestro país es del 21,3% (uno de cada cinco) y sitúa a España en la cuarta peor posición de Europa junto a Francia. El informe también recoge una dimensión de la privación de la carencia material especialmente diseñada para los niños, niñas y adolescentes (en este caso menores de 16 años): La privación material infantil. El cálculo está basado en un listado de 17 artículos, especialmente pensados desde el punto de vista de los derechos de la infancia. La carencia de tres o más de ellos se considera privación. En este caso España, con un 19,7% de niños y niñas que están en esta situación, se coloca en la sexta peor posición de la UE, lejos de los datos de Rumanía (42,5%) o Bulgaria, pero también de los países en mejor situación: Eslovenia, Estonia, Finlandia o Suecia, todos ellos por debajo del 4%:
Cuando se aborda el indicador de desigualdad, es decir, situaciones en las que la pobreza infantil se agrava o se producen grandes inequidades en su impacto, se descubren inequidades flagrantes en las familias migrantes, como es el caso de España, donde la tasa de pobreza infantil se dispara al 70% cuando los dos progenitores son extranjeros, casi el triple que la tasa cuando ambos son españoles (24%). Respecto de los niños y niñas de la comunidad gitana, se aporta el dato facilitado por la Fundación Secretariado Gitano, al estimar que en 2018 existía un 89% como tasa de pobreza infantil en esta comunidad, triplicando la tasa general. El componente territorial también es importante, dando como resultado que en España se dan diferencias de tasas de pobreza infantil de más del doble entre distintas CCAA. También se aborda el indicador de ´tipo de familia´, donde “en Europa un niño o niña en un hogar con un solo adulto (mayormente una mujer) sitúa a ese hogar con el triple de posibilidades de estar en riesgo de pobreza respecto a hogares con dos adultos. En nueve países del RC (incluidos Bélgica, Canadá o Islandia) esta diferencia puede elevarse hasta cinco veces. Seis de estos países están entre los que mejores resultados alcanzan en la tabla clasificatoria, lo que demuestra que las tasas medias a veces esconden grandes diferencias. Según el RC 18 en España esta diferencia de pobreza entre hogares con uno y con dos adultos sería de algo más del doble”.
Cuando se aborda en el informe la evolución de la pobreza infantil en la última década, es decir, entre 2012-2014 y 2019-2021, se analizan dos periodos, “desde 2012 a 2018, años de crecimiento económico sostenido en la mayoría de los países y entre 2019 y 2021, periodo afectado por la crisis del COVID. Los años entre 2012 y 2018 fueron una excelente oportunidad para la reducción de la pobreza infantil. ¿Cuál fue el resultado?:
• 18 de los 32 países con datos disponibles, redujeron la pobreza, desde el 1% de la Republica Checa hasta más del 30% en Lituania y Polonia.
• España y Turquía permanecieron igual (en España comenzó la recuperación en 2014).
• 12 países incrementaron sus tasas de pobreza infantil, desde el 3% de Francia a más del 20% de Noruega Y Reino Unido.
• El promedio de pobreza infantil del conjunto de países pasó del 20,1% y 18,5% en esos seis años. Entre 2019 y 2021 las tendencias no son tan claras, en general se puede apreciar un limitado efecto del COVID en los ingresos de las familias, probablemente por las medidas de protección social que establecieron la mayoría de los países. El RC 18 se unen estos dos periodos en una tabla general de progreso desde el promedio 2012- 2014 y el de 2019-2021. Los países en verde han reducido su pobreza infantil en más de un 10%. En azul aquellos que han permanecido más o menos estables, con avances o retrocesos relativamente pequeños, entre los que se encuentra España. En naranja aquellos que han incrementado significativamente (más de un 10% sus cifras de pobreza de niños y niñas, con un destacado incremento en el Reino Unido”.
En la recta final del informe se aborda la protección social de la infancia, desde la Gran Recesión de 2008, que “mostró el devastador efecto de las crisis globales pueden tener en los niños y niñas”. Tiene un especial interés para nuestro país esta parte del informe cuando dice que “en los posteriores años de estabilidad económica muchos países, entre ellos España, perdieron la oportunidad de reducir la pobreza infantil. Sin embargo, la mayoría de los países fueron capaces de contener o, incluso, reducir la pobreza durante la crisis asociada al COVID 19”. Es por ello que “para lograr mejoras significativas y duraderas en los derechos y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes, los gobiernos deben invertir y mejorar las políticas en diferentes ámbitos (por ejemplo, educación o sanidad). Sin embargo, la protección social es una herramienta fundamental de los gobiernos porque permite aliviar directamente la pobreza complementando los ingresos de los hogares. Esto tiene un impacto inmediato en la capacidad de los hogares para satisfacer sus necesidades y, además, este tipo de políticas también puede tener efectos positivos a largo plazo para la salud, la nutrición, el logro educativo y el desarrollo de los niños. Respecto a las políticas de protección social, (en este RC el análisis está especialmente centrado en políticas de ayudas y prestaciones monetarias) se pueden destacar algunos datos en clave nacional”, donde interesa conocer las referencias a España, fundamentalmente por su escaso impacto en relación con las soluciones a los problemas de pobreza infantil señalados :
• La capacidad para reducir la pobreza infantil mediante transferencias monetarias en España es la segunda más baja de los países europeos. Solo es capaz de hacerlo en un 21,5% (7,6 puntos porcentuales). Junto con Turquía, Rumanía y Grecia lo hace en menos de un 25%, mientras países como Alemania, Irlanda o Finlandia se acercan e incluso superan el 60%. Además, esta capacidad ha disminuido sustancialmente desde 2012 hasta 20217.
• Clasificando los países por tipo y cobertura de las ayudas a familias e infancia: (universales o casi universales/limitadas por nivel de renta/ambas) 10 de los 43 países cuentan con ayudas universales, 17 solo con ayudas condicionadas por nivel de renta (entre ellos España) y 16 con ambos tipos.
• Inversión: España redujo ligeramente la inversión por niño como porcentaje del PIB per cápita en ayudas monetarias a familias e infancia desde 2010 hasta 2019.
• Adecuación: España tiene un grado de adecuación de las ayudas medio/bajo para las familias en desempleo y nulo en las familias de ingreso medio. Esta adecuación ha crecido entre 2012 y 2022 en España para una familia vulnerable (en desempleo) en un 37,9%, mientras que decae en la mayoría de los países. En general el informe insiste en la necesidad de indexar las ayudas monetarias a los índices del coste de la vida para evitar, como sucede en muchos casos, que vayan perdiendo capacidad a lo largo de los años.
Por último y quizás la parte más importante por señalar acciones de presente y futuro, se exponen en el infirme siete recomendaciones y cinco propuestas de actuación para abordar la pobreza infantil en esta legislatura, a la luz de los datos expuestos:
En relación con las propuestas, recojo literalmente las cinco señaladas en el informe:
1. Expandir las políticas sociales orientadas a la infancia. Ampliar la deducción fiscal reembolsable por hijo menor de tres años de 1.200 € hasta los 18 años de forma progresiva. Incrementando su importe, universalizando su alcance, eliminando las condiciones relacionadas con la situación laboral o contributiva y estableciendo su efectiva complementariedad con el IMV y su complemento a la infancia. Se establecería así un nivel mínimo a nivel nacional de protección social y económica para la infancia semejante al de la mayoría de los países de nuestro entorno. Este nivel mínimo de protección social debería ser completado y apoyado por las políticas autonómicas y locales, por ejemplo, focalizando su esfuerzo en los grupos de niños y niñas más vulnerables en cada territorio.
2. Mejorar el acceso a servicios esenciales para todos los niños y niñas. Impulsar la efectiva implementación y financiación de la Garantía Infantil Europea y su Plan de Acción por parte de todas las administraciones públicas y con el foco en los niños y niñas más vulnerables. La Garantía Infantil Europea tiene como objetivo garantizar en 2030 el acceso a: educación y atención a la primera infancia gratuitas; educación y actividades escolares gratuitas; una comida sana diaria en la escuela; asistencia sanitaria gratuita; acceso efectivo a la vivienda y una alimentación adecuada.
3. Ampliar la cobertura de medidas de conciliación y garantizar la educación 0-3. Aprobar una Ley de familias. Universalizar la gratuidad de la educación de 0 a 3 años comenzando por las familias vulnerables y de menores ingresos, como plantea la Garantía Infantil Europea. Ampliar la prestación de pago único por nacimiento o adopción de un hijo a todos los nacimientos, adopciones y acogimientos de larga duración. Incluir las situaciones no cubiertas ni por la actual prestación (en este momento acceden familias numerosas, monoparentales, y con discapacidad) ni por la prestación por nacimiento y cuidado de menor. Incorporar en el diseño de los servicios un enfoque desde los derechos de los niños y niñas.
4. Avanzar en la garantía de acceso a una vivienda adecuada. Garantizar el acceso a la vivienda adecuada para todos los niños y niñas y sus familias, proporcionando apoyo en términos de coste económico (incluyendo los suministros básicos) como mejorando la calidad y accesibilidad de la misma. Prevenir las situaciones de desahucio, garantizar soluciones alternativas de alojamiento que no pasen por la tutela pública, y acabar con el chabolismo y la infravivienda.
5. Involucrar a los niños y las niñas en el debate. Asegurar la participación infantil en el desarrollo y la gobernanza de los planes y estrategias tanto nacionales como autonómicas y locales relacionados con la pobreza y la exclusión social de la infancia. Seguir potenciando los consejos de participación infantil y adolescente a todos los niveles territoriales. Incorporar estudios y datos de forma sistemática sobre la percepción subjetiva de la pobreza y la exclusión entre los niños, niñas y adolescentes.
Si ha llegado hasta aquí en la lectura de estas reflexiones objetivadas con datos, ¡enhorabuena!, porque es una demostración de que le interesa evaluar lo que acontece en estos momentos en el país en relación con la pobreza infantil. Estoy muy de acuerdo con las palabras pronunciadas por el actual presidente de UNICEF España, cuando ha manifestado en la presentación de este informe que la pobreza infantil en este país es un problema estructural, con unas tasas inaceptables, porque “detrás de estas cifras hay niños, niñas y adolescentes que no pueden permitirse comer carne, pollo o pescado al menos una vez cada dos días, ni fruta y verdura a diario, que viven en casas sin una temperatura adecuada, que no cuentan con ropa, calzado o libros adecuados, o que no pueden participar en actividades de ocio o irse de vacaciones una vez al año”. Por estas razones y otras de profunda entidad, no se debe “volver la vista a otro lado” ante cualquier menor que no disfrute de unas “condiciones de vida dignas” […] El problema de la pobreza infantil en España es estructural y debe ser abordado como tal. Su reducción es posible, pero es una decisión política. Es necesario hacer un esfuerzo mayor y más rápido”.
Personalmente, creo que estamos ante un reto que el nuevo Gobierno progresista puede abordar ya sin más dilación y una muestra de ello es la creación del nuevo Ministerio de Juventud e Infancia, que sustituye al Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil, elevando su rango político y decisorio, reforzando de esta forma las piedras angulares del Estado de Bienestar.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Hoy se celebra el Día de la Bandera de Andalucía, una insignia -como la llamaba Blas Infante, el andaluz ideal– que simboliza una parte de las señas de identidad de esta Comunidad Autónoma, junto al escudo oficial que fue diseñado también por él, tomando elementos del escudo de Cádiz, adaptándolos a Andalucía, con un mensaje especial: Andalucía por sí, para España y la Humanidad. Las banderas, al igual que la música militar, nunca me han sabido levantar, pero como demócrata empedernido la respeto y procuro comprenderla en el espíritu y la letra del llamado padre de la patria andaluza, cuando en la Asamblea andalucista celebrada en Ronda (Málaga) en 1918, reclamó la bandera verde y blanca como uno de los símbolos propios del pueblo andaluz, correspondiendo los colores elegidos a los primitivos pendones del Califato de Córdoba y del Imperio Almohade. El verde no es claro, brillante o vivo, sino oscuro, más bien Omeya: “sus colores eran los más apropiados para representar la empresa de la restauración de un Pueblo, nunca bélico, y siempre creador de culturas originales, directoras de la Humanidad, como lo fue Andalucía”. Un año más tarde, en un artículo publicado en la revista Córdoba (173, 1919), vuelve a reafirmar la identidad de la “bandera nacional” andaluza: “En la Asamblea Regionalista de Ronda, 1918, se votó para Andalucía como bandera nacional, la bandera blanca y verde. Fueron los colores preferidos por nuestros padres. Verde es la vestidura de nuestras sierras y campiñas, prendidas por los broches de las campesinas habitaciones blancas; limoneros en flor son los árboles preferidos por los andaluces y blancas son nuestras villas y antiguas ciudades de blancos caseríos con verdes rejerías orladas de jazmines. Pura y blanca como un niño, es la Andalucía renaciente que en nuestro regazo se calienta”. Pasados unos años, se llegó a la guerra civil, momento en el que Blas Infante se reafirmó en la identidad de la bandera “nacional” de Andalucía, antes de ser fusilado en 1936: “La Bandera Andaluza, símbolo de Esperanza y de Paz, que aquí hemos izado esta tarde, no nos traerá ni la paz ni la esperanza ni la libertad si cada uno de nosotros no la lleva ya plenamente izada en su corazón”. Para que hoy no se olvide, ni siquiera un momento.
Con este espíritu y estas letras se refrendó la bandera de Andalucía en el Estatuto de Autonomía de 1981, actualmente vigente, una bandera que tiene ideología en su historia más reciente y que debemos al empeño del Pueblo Andaluz representado en la figura de Blas Infante, cuando hace tan sólo un año y con motivo de la celebración de esta efeméride, el presidente actual afirmó que el 4 de diciembre de 1977, fecha que se conmemora hoy, “no estuvo presidido por las ideologías”, obviando de un plumazo su rica historia , no inocente, a lo largo de los siglos. Hoy, vuelvo a sentir vergüenza ajena al recordar estas palabras cuando se instrumentaliza y contamina todo, recordándolo en estos días tan especiales y críticos en el país, del que forma parte esta Comunidad, aunque solo sea para respetar lo que ocurrió en Málaga ese día y ese año, 4 de diciembre de 1977, en una manifestación inolvidable y cargada de ideologías de izquierdas, no inocentes, afortunadamente, en la que se pedía tierra y trabajo, donde un joven ilusionado con una nueva Andalucía blanca y verde, Manuel José García Caparrós, militante de Comisiones Obreras, murió por una bala, perdida pero certera, no se sabe bien, disparada por las llamadas fuerzas del orden público, asunto que todavía sigue “clasificado” y sin poderse investigar a fondo.
Expuesto lo anterior, prefiero abundar hoy en el color blanco actual de la bandera andaluza, que permanece, porque siempre ha significado a lo largo de los siglos un símbolo de paz, concordia y bondad humana, frente a los que instrumentalizan esta realidad simbólica sin compasión alguna, como ocurre aquí en Andalucía con esta bandera “nacional”, sobre las que se ponen manos no inocentes y que no respetan el auténtico sentido de nuestra “insignia” a lo largo de los siglos, desde la arbonaida andalusí hasta la de nuestros días, con una clara ideología detrás. Si insisto en el color blanco es porque estoy interesado en resaltar esta franja de la bandera andaluza que ocupa su centro, aunque sea el de gravedad permanente de esta Comunidad, salvando lo que haya que salvar del estribillo de una canción de Franco Battiato grabada en mi alma de secreto, que en este día debería repetir sin cesar, adaptado a la situación actual en esta sacrosanta tierra para algunos: busco un centro de gravedad permanente en Andalucía, que nunca cambie lo que ahora pienso de las cosas, de la gente andaluza, sabiendo como sé, siguiendo de cerca a Luis Cernuda, mi querido paisano, que esa bandera que se conmemora hoy, es un enigma al trasluz, como cada andaluz, sea o no de cuna, que habita en Andalucía: Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz. Es más, reforzando ese color, el blanco, como el mismo compositor y cantor italiano deletreaba en su conocida bandera blanca (bandiera bianca): “¡Ah, qué difícil es permanecer tranquilos e indiferentes / mientras en nuestro entorno hay tanto ruido! / En este tiempo de locos lo único que nos faltaba eran los idiotas del horror / He escuchado los disparos en una calle del centro // En el puente hay una bandera blanca”.
En el contexto de lo manifestado anteriormente, creo que va siendo hora de que planteemos en Andalucía salir de nuevo a la calle como en aquel 4 de diciembre de 1977, para reivindicar que 46 años después estamos viviendo momentos muy difíciles como Comunidad Autónoma, en relación con el Estado de Malestar de la Comunidad, que tantas veces he citado en este cuaderno digital, con datos y en proyecciones concretas, a modo de banderas de denuncia de la situación que atraviesa Andalucía en realidades tales como la pobreza severa y exclusión, hecho manifiesto en barrios archiconocidos por su extrema pobreza sostenida en el tiempo, en décadas de colas de hambre y localizados en la extensa geografía andaluza, desde Huelva hasta Almería; el paro en general, sobre todo juvenil y crónico de personas relativamente calificadas como “mayores”; los afectados por las ayudas a la dependencia, en todas sus manifestaciones posibles; el difícil acceso y sostenimiento de la educación pública en todos sus niveles; los problemas existentes en la atención integral a la sanidad pública y gratuita, con especial foco en la salud mental, pariente pobre del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con serios problemas en la Atención Primaria, clave de la organización sanitaria, así como en las listas de espera quirúrgica y de consultas externas especializadas, vergonzantes e inadmisibles, que afectan a más de un millón, doscientas mil personas; las soluciones de urgencia que se deberían implementar para garantizar la equidad en el acceso inmediato y no burocrático al Ingreso Mínimo Vital y otras ayudas legítimas para los que menos tienen y así una lista de situaciones límite, a veces interminable, en nuestra Comunidad.
Por último y como resumen de lo manifestado anteriormente, en este día de la Bandera de Andalucía, quiero enarbolar humildemente una simbólica, izándola en mi corazón, como aprendí de Blas Infante, en favor de los nadies de Andalucía, a los que Eduardo Galeano definió de forma impecable: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos. Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folclore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Han pasado tan sólo 48 horas de la presentación, por parte de la Real Academia Española de la Lengua, de la actualización 23.7 del Diccionario de la lengua española (DLE), incorporando 4381 novedades, nuevos términos, nuevas acepciones de entradas recogidas con anterioridad, enmiendas a artículos ya existentes y supresiones, así como una novedad extraordinaria, la incorporación, por primera vez en los casi 300 años de historia del diccionario académico, de la consulta de sinónimos y antónimos. Siendo esta realidad “académica” algo incontestable, me encuentro hoy con un artículo en el diario El País, Qué es la filosofía ‘delulu’ y por qué se ha convertido en el concepto de moda entre la Generación Z, en el que se aborda una cuestión no baladí en torno a una palabra de raíces coreanas y anglosajonas, ´delulu´, sobre todo porque afecta a millones de jóvenes de la llamada Generación Z, los nacidos entre dos siglos, situados en la cohorte estadística de los años 1996 a 2006, aunque existen varias interpretaciones internacionales de esta denominación atribuida un rango de edad, que clamarán pronto para que se incluya como “nuevo término”, como novedad del diccionario de la RAE para el próximo año.
Si lo traigo a colación hoy es porque, una vez más, cooptamos de principio a fin un constructo más al uso, en esta ocasión difundido a los cuatro vientos por la red TikTok, lo afirma la entradilla del artículo citado, ´con seis mil millones de visualizaciones, el término ‘delulu’ ya es todo un fenómeno en la red social TikTok bajo la promesa de que fingir una realidad mejor puede acrecentar tus posibilidades tanto a nivel sentimental como profesional´, estando convencido de que no tardará en llegar al Diccionario citado, aunque ya existe un lema que viene a decir lo mismo, desde hace varios siglos, concretamente ´delusión´. Pero vayamos por partes. Para empezar, hay que asumir, que “Delulu is the solulu” [Delirar es la solución]. Este el nuevo mantra que consigue cada día mayor hegemonía tanto en las mentes de los jóvenes de la Generación Z como en sus apéndices habituales en forma de perfiles en redes sociales. No hay una traducción exacta para el término, pero podría decirse algo así como que “delirar es la solución”. Porque el predicamento de la expresión delulu, que procede del inglés delusional (delirante), ha tomado por asalto la jerga centennial hasta el punto de contar con cerca de seis mil millones de visualizaciones solo en TikTok. Esta versión irónica, hipertrofiada y algo paranoica del pensamiento positivo ha salido de la nada, pero ya está en todos lados, hasta el punto de que la prensa generalista anglosajona teoriza sobre sus potenciales aplicaciones en el entorno laboral o el sentimental. “Creo que estar delulu es una de las claves más importantes para la felicidad de esta generación”, argumenta el tiktoker Moses Wong en un vídeo con 5 millones y medio de ‘Me gusta’ hasta la fecha”.
Aplicando el llamado principio freudiano de realidad, uno de los dos principios que rigen el funcionamiento mental y que forma un par con el principio del placer, al cual modifica, en la medida en que logra imponerse como principio regulador, sabemos que la búsqueda legítima de la satisfacción ya no se efectúa por los caminos más cortos, sino mediante rodeos, y aplaza su resultado en función de las condiciones impuestas por el mundo exterior. Por tanto, me llama la atención que en la mentalidad “delulu” se recurra una vez más en nuestro país a las raíces anglosajonas, cuando en español podemos decir lo mismo y con sentido pleno, aunque el problema no está en el vocablo en sí, sino en el significado actual, ilusión (concepto o imagen sin verdadera realidad), con sinónimos que no hay que despreciar: ilusión, espejismo, burlería y fatamorgana, no digamos ya cuando deriva en el constructo de fondo y se une a la palabra ´solución´, lo que en roman paladino, que diría Gonzalo de Berceo, sería algo así como “Delusión es la solución”, traduciendo la expresión “Delulu is the solulu” . Ahí está el elemento diferencial del problema en cuestión, no en la forma de expresarlo, sino en el fondo de lo que quiere transmitir la Generación Z o Centennial cuando lo utiliza en millones de visualizaciones, en los manidos ´me gusta´ y comentarios al respecto. Además, es importante conocer que el origen de la palabra ´delulu´ se sitúa en Oriente, “[…] siendo acuñada por los seguidores de la música pop coreana (K-pop) para describir a los fans más obsesivos y apasionados con ciertos ídolos. Ahora, sin embargo, la narrativa cambia: tú, el empoderado fan de ti mismo, dándole una vuelta a aquel manido dicho paulocoehliano de que “si deseas algo con mucha fuerza, el universo conspira para que suceda”.
En este contexto, me gustaría aclarar que siempre ha existido la ´delusión´, aunque pocas veces como filosofía que debe regir una vida, mucho más cuando se la aproxima a una patología preocupante, el autoengaño que acaba en síndrome de delusión o delirio pleno, sin límites, lo que lleva, en su interpretación más amable, a una negación del principio de realidad, que Freud explicó como teoría científica, junto a su par, el principio del placer, entendido como el conjunto de la actividad psíquica que tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer. Dado que el displacer va ligado al aumento de las cantidades de excitación, y el placer a la disminución de las mismas, el principio de placer constituye en sí mismo un principio económico, no inocente por cierto. Cada día que pasa toma más carta de naturaleza la necesidad de recurrir al principio de realidad a pesar de los esfuerzos por parte del capital de invadir nuestras conciencias con cosas y teorías pseudocientíficas que nos produzcan placer, tocando de cerca las emociones diarias, no los sentimientos, que son ámbitos psicológicos muy diferentes porque las primeras, las emociones, son estados pasajeros de bienestar, pero de usar y tirar, que es lo que interesa al poderoso caballero Don Dinero y sus secuaces, mientras que los sentimientos son estados afectivos permanentes que nos pueden acompañar toda la vida. De ahí a crear teoría de ficción sólo hay un paso y por eso en España la venta de libros e información de ficción sobrepasa de forma alarmante al de la realidad que se escribe en libros de ensayo.
Ante la realidad de la extensión millonaria del constructo “Delulu is the solulu”, que fonéticamente suena bien para recordarlo en campañas digitales no inocentes, unidas a mercadotecnia de todo tipo para divulgar este principio de no realidad, por ejemplo en libros de falsa autoayuda, camisetas y tazas de consumo diario, lo sigo de cerca desde hace algún tiempo a través del filósofo surcoreano y arraigado en Alemania desde su juventud, de nombre casi imposible, Byung-Chul Han, que desde hace años está publicando libros para ayudarnos a comprender el mundo desde el ensayo de divulgación, aplicando siempre el principio de realidad, muy patente en su última obra, No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy, en el que deja claro en su prólogo que estamos en la era de la transición de las cosas a las no-cosas, entendido este trasvase como las informaciones que nos ofrecen las cosas, como el teléfono inteligente, por ejemplo, porque al final es lo que determinan el mundo que vivimos, siendo una de sus proyecciones ahora la filosofía ´delulu´. Y si hay un protagonista que gana por goleada en el top-star de las no-cosas, ese es el smartphone, que incluso ha desplazado como término a la traducción lógica para que lo entendamos todos, donde la brecha digital está garantizada. Se sitúa en vanguardia no porque sea una cosa, que también lo es, sino porque nos facilita no-cosas muy importantes, traducidas en información de todo tipo, incluso el mundo de la desinformación total garantizada, interesada y no inocente, incluyendo todo lo que rodea al principio vital de marca ´delulu´.
Vuelvo a leer páginas del libro citado de Byung-Chul Han, un filósofo que nació en el lugar donde nació el constructo ´delulu´, Corea, preocupado por interpretar la vida de la mejor forma posible, porque nos ayuda en su sinopsis oficial a comprender mejor el mantra que sobrevuela nuestro mundo, la filosofía de la delusión, buscando la solución de los problemas que nos rodean a diario en un mundo lleno de insatisfacciones: “Hoy en día, el mundo se vacía de cosas y se llena de información inquietante como voces sin cuerpo. La digitalización desmaterializa y descorporeíza el mundo. En lugar de guardar recuerdos, almacenamos inmensas cantidades de datos. Los medios digitales sustituyen así a la memoria, cuyo trabajo hacen sin violencia ni demasiado esfuerzo. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero este no dura mucho. Rápidamente sentimos la necesidad de nuevos estímulos, y nos acostumbramos a percibir la realidad como una fuente inagotable de estos. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos ante las cosas silenciosas y discretas, incluso las habituales, las menudas y las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser”. Esto me lleva a pensar que la ´delusión no es la solución´ o, dicho en el lenguaje de las redes sociales, ´Delulu is not the solulu´.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.