Los cumpledías de Mario Benedetti en mi matusalénica edad

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Reinterpreto de nuevo el poema Como siempre, de Mario Benedetti, el día que cumplo ochocientos sesenta y cuatro meses, aplicando sus palabras en primera persona, porque así lo he leído siempre en lo más íntimo de mi propia intimidad. Es verdad, porque esta matusalénica edad no se me nota cuando en el instante en que vencen los crueles entro a diario a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores. He alcanzado una buena edad para cambiar estatutos y horóscopos, dejando que mi manantial mane amor sin miseria.

Soy consciente de que los que me desean hoy un feliz cumpleaños es a veces injusto, porque he tenido la suerte de disfrutar de felices cumpledías, no olvidando tampoco que aunque nada me ha sido fácil en mi vida, eso mismo me ayuda hoy a afirmar mi bienaventuranza diaria.

Para mí no es novedad que mucha gente de este mundo me aprecie, pero sé distinguir muy bien quien me quiere de veras, aunque mi corazón sabe quién me quiere un poquito más que el mundo.

Son palabras que regalo a los que me felicitan por mi cumpledías diario, sintiéndome alguien especial el día que cumplo ochocientos sesenta y cuatro meses, entrando a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias y desarbolando los nudosos rencores.

Como siempre

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Sevilla, 7/VI/2019

La libertad alada

LIBERTAD ALADA

En el Día Mundial del Medio Ambiente, a modo de relato que cuenta cómo unas mariposas nos prestan siempre el símbolo de la libertad de la Naturaleza libre y no contaminada, para que aprendamos de ella y la respetemos sin más demora. Como los sueños están permitidos para los que trabajamos en utopías realizables, que benefician sobre todo el alma de los que pensamos que nada humano nos es ajeno, he verificado que podríamos buscar un símbolo de la libertad a través de las alas de determinadas mariposas, como una lección de respeto a la naturaleza, protegiéndola con urgencia del cambio climático.

¡Despierta, despierta, / Mariposa dormida, Y seamos compañeros!
Matsuo Bashô, Primavera

Si uno las imágenes, no las alas disecadas, de las mariposas de la especia Metálica, de la Selva peruana y de las Guayanas, la Satúrnida de Ghana, la Noctuida negra de Venezuela, la Tigre nocturna de Boston, la Marrón de Guatemala, la Papilio de Nueva Guinea y la Apolo de Suiza, conformo con ellas la palabra LIBERTAD, porque ordenadas como acrónimo, todas ellas, enumeradas por el orden que he expuesto, nos brindan la oportunidad de leer en sus alas esta palabra mágica, libertad, a la que aspiramos alcanzar cuidando con esmero las quimeras de la dignidad. He unido las dos Metálicas, con la L y la I en sus alas; la Satúrnida, mostrándome una B hermosa; la Noctuida, son la E bien trazada; la Tigre, con una R resplandeciente; la Marrón, dibujando una T de Tierra; la Papilio, mostrando una A de asombro y, finalmente, la Apolo, con una D de decisión para volar siempre en sueños posibles. Me he paseado en ellas por el mundo, volando de norte a sur y de este a oeste, en mi mapamundi imaginario de libertad, mostrándome siempre que es urgente no faltar al respeto de la madre naturaleza, en todas y cada una de sus manifestaciones.

Esta reflexión simbólica ronda por mi cabeza desde que el escritor Manuel Rivas me orientó una lectura urgente para almas aladas, El alfabeto alado (1), un libro precioso de Mario Satz, que descubrí por un resumen apresurado del mismo, programático para almas entusiasmadas y por el trabajo llevado a cabo por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra psique para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa. Hoy es la fotografía la que documenta la vida de estos espléndidos insectos, cuya milagrosa existencia muestra a su vez cuán volátil y extraordinaria es la vida humana. Breves e intensos, los relatos que Mario Satz reúne en este bellísimo libro dan cuenta de las aventuras y desventuras de esas joyas aladas que han dado lugar a tantos mitos, leyendas y fábulas dignos de ser recordados”.

Libertad alada, libertad. Naturaleza libre y alada, naturaleza. Alma alada y libre, solo alma.

Sevilla, 5/VI/2019

NOTA: la imagen es un montaje fotográfico de elaboración propia, sobre el alfabeto alado descubierto por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved.

(1) Satz, Mario (2019). El alfabeto alado. Barcelona: Acantilado-Quaderns Crema.

Décima contra la guerra

La escuché cantada por Mari Carmen, una alumna del Colegio Público San José Obrero, en Sevilla, durante el acto ISA Lee que tuvo lugar el pasado viernes 31 de mayo, en la Feria del Libro, organizado por la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta (ISA), cuya referencia extensa se puede leer con detalle en la página web de la citada Asociación. Desde aquella mañana ha resonado en mi memoria de secreto la voz de esa niña que ponía alma a una décima que ha aprendido de la voz de Jorge Drexler, interpretando La Milonga del Moro Judío:

No hay muerto que no me duela
No hay un bando ganador
No hay nada más que dolor
Y otra vida que se vuela
La guerra es muy mala escuela
No importa el disfraz que viste
Perdonen que no me aliste
Bajo ninguna bandera
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste.

Todos los días asistimos a guerras intestinas en nuestra sociedad más próxima, porque las que decimos “de verdad” siempre las percibimos como que están muy lejos. Las guerras hoy son solo noticias fugaces que figuran en una escaleta en informativos tibios. Cuando las tenemos muy cerca, las de todos los días, incluso las políticas con escasa altura de miras, resuenan estas palabras con la fuerza con la que la cantó Mari Carmen, en la Plaza Nueva de Sevilla. Me quedó claro que la guerra es una mala escuela, que no importa el disfraz que viste. Que, con dignidad, hay que gritar a los cuatro vientos que no nos alistamos bajo ninguna bandera y solo por una razón: vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste.

La voz de Mari Carmen resuena más allá de la Feria del Libro, desde un barrio olvidado muchas veces por la Sevilla de toda la vida. En un mundo tan diverso y diferente como es la realidad de nuestro país, que convive a diario con múltiples culturas aportadas por la emigración y el asilo político, resuenan con más fuerza que nunca otras estrofas de esta milonga: Yo soy un moro judío / Que vive con los cristianos, / No sé qué dios es el mío / Ni cuales son mis hermanos. Me lo enseñó también el cantaor Manuel Gerena, en un libro dedicado con mucho aprecio, “al compañero José Antonio, salud y libertad”, en unas letrillas que todavía recuerdo en su dialéctica del compromiso activo: Yo sólo sé lo que veo / y nunca vi ningún Dios. / Nunca precisé yo el templo. / ¡vaya quien busque perdón! Es verdad porque, a veces, no sabemos cuales son nuestros dioses, ni cuales son nuestros hermanos.

En Sevilla, en los barrios que conforman la Macarena, conviven niños y  niñas de 33 nacionalidades, de diferente raza, color y religión, con sus dioses y su forma de llamar hermanos a quienes siempre están cerca y con independencia de su origen. Esa es la gran lección, porque ellos sí saben quienes son los que los quieren y respetan en su búsqueda de paz permanente. Para ellos y ellas, para mí, más valen sus quimeras, nuestros sueños, que un trozo de tela triste.

Sevilla, 3/VI/2019

Una historia triste de libros robados

He leído una historia preciosa y triste al mismo tiempo porque, como ocurre muchas veces en la vida ordinaria, todo depende del color con el que se mire lo que sucede a nuestro alrededor. He conocido que en la Biblioteca Central y Regional de Berlín (ZLB), se está llevando a cabo una acción testimonial y humana, cargada de sentimiento y respeto hacia las víctimas del exterminio nazi, a través del proyecto de devolución a sus legítimos dueños de más de tres millones de libros incautados en Alemania que quedaron en instituciones públicas del III Reich y que actualmente siguen ocupando un lugar en sus estanterías.

El protagonista de esta historia se llama Sebastian Finsterwalder, bibliotecario en la ZLB, que aborda con paciencia benedictina la labor de identificación de “huellas” de cada libro expoliado, de sus legítimos dueños, examinándolos a través de anotaciones, dibujos y señales que puedan llevar a la devolución de cada ejemplar por respeto a la memoria histórica de unos años en un país y en un régimen de cuyos nombres no quiero ahora acordarme. Precisamente, me ha impactado conocer a través de un excelente artículo publicado en diario.es, la referencia a un ejemplar de El Quijote, un ejemplar en español que se encuentra entre los libros a devolver: “[…] una edición impresa en Leipzig fechada en 1874”.

ZLB BERLIN

Biblioteca Central y Regional de Berlín (ZLB),

En una reciente lectura de un libro extraordinario de Alberto Manguel, localicé una cita de un diccionario del siglo VII antes de Cristo que nos indica la importancia de la permanencia de un libro en el lugar en el que lo sitúa su legítimo dueño: “Que Is^tar bendiga al lector que no altere esta tablilla ni la coloque en otro lugar de la biblioteca, y se alce airada contra aquel que ose retirarla de este edificio”. Se puede entrever el respeto reverencial que la historia ha manifestado siempre sobre el cuidado exquisito hacia los libros. Es lo que con el paso de los siglos se ha expresado en roman paladino sobre la “distracción” consciente de los libros, en los que se manifestaba incluso la reserva de excomunión a quien hiciera tal cosa.

No olvido nunca el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, por su ilusión de poner una librería que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros. Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.

Guido: ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel!. A ver dime algo que te caiga mal.

Josué: las arañas. ¿Y a ti?

Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos». Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Guido era un  judío pobre que tenía tres ilusiones en su vida humilde: abrir una librería, comprender bien a Schopenhauer (por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida) y saber distinguir el norte del sur (que también existe). Todo quedaría en nada excepto su dignidad humana y el ejemplo para su hijo en el campo de concentración, sin libros ya, casi sin nada.

Que los libros incautados por el III Reich permanezcan en la Biblioteca Central de Berlín, es una oportunidad de reencuentro con las familias de sus propietarios, básicamente por el tiempo transcurrido. Escenas de quema de libros por las facciones políticas fascistas de cualquier cuño, han impresionado muchas retinas, películas fotográficas y de cine. Lo que se ha demostrado siempre es que los libros arden mal, como nos enseña Manuel Rivas en un libro homónimo que inicia su narración en el levantamiento militar del 18 de julio de 1936 contra la República, periodo histórico en nuestro país, en el que lo que verdaderamente se quería quemar era la ideología republicana, con escaso éxito, fundamentalmente porque el alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide.

Sevilla, 30/V/2019

Obligatoriamente obligados a entendernos

[…] El tema 83, la democracia,
el ácido sulfúrico, los ceros,
el tacón, las hambres, el casamiento
orgánico.
 
De este mundo los dos sabemos poco.
Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo.

Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo

En el álbum musical de mi vida ocupa un sitio privilegiado una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo, con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días por su mensaje final. Ha finalizado ya un largo proceso electoral de casi cuatro años, con un acelerón último de uno, que muestra de forma clarividente que todos, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque los votos son de los ciudadanos que votan. Pretendemos, con nuestro voto, ser dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros.

Los más antiguos del lugar recordarán esa preciosa canción de Aguaviva y sus estrofas finales, sobre nuestro destino: “De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo”. Decía recientemente Manuel Rivas en su columna del pasado superdomingo electoral, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea, que “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

Aquella canción nos dejaba inquietos ante el permanente mundo al revés, tan frecuente en nuestras vidas:

Ni yo tampoco entiendo si se me abre
el grifo y sale una bala tras otra
bala, si abro la puerta y se nos entra
el fusilado y cierro y se me queda
fuera el dedo, si unto amor en el labio entreabierto
y nada, si miro al muro
y todavía distingo los boquetes

Unos días después de los resultados electorales y de los múltiples escenarios que se plantean al desaparecer la estructura monolítica de la política y haber sido sustituida por el multipartidismo, tenemos que reconocer que de este mundo de la política de pactos sabemos poco, pero estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo. Por encima de todo, amamos una política que no haga daño, “aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

Sevilla, 29/V/2019

Cuando un Colegio Público es una Isla Cosmopolita

Una isla cosmopolita

Con emoción y sentimiento, que pretendo que se escuchen más fuerte que el viento, según aprendí hace ya muchos años del poeta Rafael Alberti, comparto a continuación la información que ha publicado la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta, a la que tengo el honor de pertenecer. Se ha preparado una publicación,  Una isla cosmopolita, con motivo de la celebración de la Feria del Libro de Sevilla, que recomiendo leer con atención reverencial hacia quienes la han preparado con esmero y son auténticos protagonistas de una isla cosmopolita en Sevilla, ejemplar. Se trata de alumnos, alumnas, maestros y maestras del Colegio Público [con mayúsculas] San José Obrero, ubicado en el distrito Macarena Norte, que acoge a niños procedentes de barriadas extramuros de Sevilla, atendiendo a unos 400 alumnos de 33 nacionalidades diferentes y 13 niños del asentamiento de El Vacie. Para que no olvidemos su compromiso social diario, tan cerca, tan lejos, aunque creo que estamos obligatoriamente obligados a entenderlo.

«La Asociación Iniciativa Sevilla Abierta participa por décimo año consecutivo en la Feria del Libro de Sevilla mediante el acto ISA Lee 2019, que tendrá lugar en esta ocasión el viernes 31 de mayo, de 12:00 a 13:00 en el espacio La Red (situado a la espalda del mostrador de información), frente a la fachada del Ayuntamiento de Sevilla de la Plaza Nueva, presentado por la periodista Pilar Lebeña, socia de ISA. El acto ISA Lee está concebido como un acto de entrada libre, ofrecido a toda la ciudadanía porque el espíritu de ISA Lee es reivindicar la vivencia cultural y cívica por parte de los habitantes de Sevilla en los espacios públicos, con las plazas como ágoras de la palabra y del pensamiento.

EL COLEGIO PÚBLICO SAN JOSÉ OBRERO, UNA ISLA COSMOPOLITA

El acto ISA Lee nació en el año 2009 como una manera de expresar públicamente, a través de la lectura, una selección de textos literarios sobre un motivo relacionado con los valores cívicos en nuestra ciudad. En su gestación, la Asociación pensó que la Feria del Libro era de las pocas celebraciones públicas existentes en la ciudad que nacieron de la sociedad civil, y quería contribuir a su desarrollo y consolidación con un acto abierto de participación ciudadana, mediante la selección de los textos y su posterior lectura por parte de ciudadanos con responsabilidad cívica. Asimismo, en la edición del 2016 ISA recibió por parte de la asociación Feria del Libro de Sevilla, el premio de fomento de la lectura por nuestra aportación a la reflexión y a la cultura en nuestra ciudad.

Para el décimo aniversario de ISA Lee hemos elegido el título de ‘Una isla cosmopolita‘, que hace referencia a la canción ‘Movimiento‘ de Jorge Drexler: “Todos somos de ningún lado del todo y de todos lados un poco”. Con este título queremos marcar el derrotero de nuestra circunnavegación por la ciudad hasta encontrar el lugar donde conviven niños de diferentes países y culturas, y en el que se ha creado un viento propicio para que se puedan manifestar todos a través de sus identidades. Nos referimos al Colegio San José Obrero, ubicado en el distrito Macarena Norte, que acoge a niños procedentes de barriadas extramuros de Sevilla, atendiendo a unos 400 alumnos de 33 nacionalidades diferentes y 13 niños del asentamiento de El Vacie. Esta diversidad de alumnado, con culturas, religiones, hábitos, costumbres y formas distintas de ver y vivir la vida, es respetada mediante un modelo de aprendizaje responsable y de contacto continuo con el diferente lo que crea un hábito muy saludable para la convivencia. Dicho colegio ha sido galardonado a nivel andaluz por la calidad de su labor educativa, tanto por el nivel de conocimientos que alcanzan los alumnos como su exitosa integración».

LECTURAS DEL ACTO ISA LEE 2019

«Asimismo, este año queremos destacar la diversidad cultural como herramienta de convivencia y educación inclusiva. Es por ello que hemos pedido a socios y simpatizantes de ISA, así como a alumnos y profesores del Colegio San José Obrero, que nos proporcionen textos de otros países y autores, que destaquen la multiculturalidad como una riqueza mundana; que en muchos casos ha servido para contar historias de valores universales, otras para inspirar a artistas e intelectuales, y otras para sentir más cercano al diferente. De esta manera, en la programación de este acto, los alumnos y alumnas de Infantil y Primaria de dicho centro escolar realizarán lecturas e interpretaciones musicales de los textos seleccionados por los socios de ISA, así como en torno al V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo de Magallanes.

Bajo el título general de ‘Saramago, el Teatro y una Décima’, en la publicación, diseñada por el socio Jesús Sánchez, puede verse en el índice de lectura, por ejemplo:

“El cuento de la isla desconocida” (José Saramago), aportado por el socio José Antonio Cobeña:

El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí,
para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar,
decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo,
visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es
necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos
salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir,
No es igual…

“Cuando los actores se vuelven verdaderos”, texto aportado por la socia Rosalía Gómez:

Cada persona empezó a creer que formaba parte de una
cultura específica, y poco a poco descubrió que lo que creía que
era su cultura solo era el manierismo superficial de esta cultura;
que su cultura y su individualidad más profunda se reflejaban
en algo muy diferente. Para permanecer fiel a sí misma, tuvo que
deshacerse de los rasgos superficiales que se conservan y cultivan
en cada país para propagar la cultura nacional. En varias ocasiones
vimos que solo surge una nueva verdad cuando se destruyen
ciertos estereotipos. […]

Son Jarocho, Canto de Mejorana, Repentismo, Galerón o Payada. La Milonga del Moro Judío” (Jorge Drexler), texto aportado por el socio Eliseo Monsalvete, presidente de ISA:

Por cada muro un lamento
En Jerusalén la dorada
Y mil vidas malgastadas
Por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
Y aunque sangro de tu herida,
Y cada piedra querida
Guarda mi amor más profundo,
No hay una piedra en el mundo
Que valga lo que una vida».

Sevilla, 28/V/2019

NOTA: la imagen es un trabajo escolar del proyecto “Los Cuadros de mi Cole”, realizado por alumnos de Sexto del CEIP San José Obrero, coordinado por la maestra Mercedes Melero Pozo.

La jornada de reflexión hermosea la democracia y el voto

ENCRUCIJADA

Pensaba lo mismo hace tan solo un mes, con ocasión de las elecciones generales en este país y vuelvo a suscribir el contenido de lo que he escrito en reiteradas ocasiones en este cuaderno de bitácora que guardo a buen recaudo en el cuarto de derrota personal, utilizando el lenguaje del mar. Todo tiene su tiempo y su momento, respetando el fondo y la forma de una reflexión del Eclesiastés (Qohélet) al decirnos alto y claro que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar de un regalo llamado tiempo a lo largo de la vida: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz.

Ahora agrego dos más, el tiempo de reflexionar y el de votar en las elecciones municipales y europeas: «Me he detenido a leer con detalle las diferentes modalidades del lema “reflexión” y sus derivados en el Diccionario de Autoridades que tanto aprecio y en su contexto he descubierto una palabra vinculada con el adverbio de modo “reflexivamente” que recupero para festejar esta jornada. Se trata del verbo “hermosear” que vinculo hoy a la democracia porque ésta se hermosea con la reflexión que podemos llevar a cabo antes de acudir al acto de votar. Votar enriquece la democracia, la hermosea que decían los clásicos, porque mediante el voto responsable se considera y se da una segunda oportunidad a nuestro acto de decidir porque, en definitiva, se piensa más cuidadosamente todo.

Así reflexionaban nuestros antepasados del siglo XVIII en este país y así lo recogió el Diccionario de Autoridades (1734) para la posteridad, enriqueciendo ese acto tan sencillo, aparentemente, de reflexionar. La calidad intrínseca que contiene el verbo hermosear también lo recoge el citado diccionario con una acepción preciosa: “Hacer vistosa, perfecta y hermosa una cosa”. Quizá está ahí su encanto, porque si reflexionamos hoy sobre lo que va a ocurrir mañana a través de mi voto responsable, con sus consecuencias obvias, hacemos vistosa, perfecta y hermosa la democracia.

Para que no se olvide ni siquiera un momento en esta jornada tan vistosa de reflexión».

Sevilla, 25/V/2019

NOTA: la imagen se recuperó el 1 de diciembre de 2018 de http://blog.cristianismeijusticia.net/2015/04/10/inmigracion-y-nuevas-encrucijadas-como-ser-profeta-en-un-mundo-diverso

Todo se discontinúa, nada permanece

DISCONTINUAR

En el mundo digital existe un enemigo público número 1 que se denomina “discontinuar”, es decir, se rompe o interrumpe la continuación de algo o lo que es lo mismo, el software de un teléfono móvil “se discontinúa” y ya no va ser posible actualizarlo o el “hardware” se discontinúa y ya no puede soportar las actualizaciones del software necesarias para seguir utilizándolo con la seguridad necesaria o con las prestaciones que requiere la nueva actualización. O Trump decide que Google no dé soporte alguno a Huawei, ni de software ni de hardware, «discontinuando» su colaboración no inocente por cierto. Tanto monta, monta tanto, desde la perspectiva digital de mercado. En mi etapa de directivo de estrategias digitales, me daba pánico escuchar la posible “discontinuidad” de un sistema operativo o de una plataforma tecnológica, por los daños colaterales gravísimos que podían ocasionar a personas, bienes y servicios públicos, afectando de forma directa al interés general de las personas.

El apetito insaciable de las multinacionales de amplio espectro, entre las que destacan las de telefonía móvil, programa la obsolescencia de sus aparatos discontinuando todo lo que se mueve para llevar al consumidor al síndrome de la última versión porque lo que me servía ayer deja de serlo porque se discontinúa todo. Apple ha lanzado ya un aviso para navegantes digitales con la nueva versión de su sistema operativo iOS, el 13, porque ya no se podrán actualizar los iPhone SE, iPhone 6 y iPhone 5S, llamando la atención, sobre todo, el caso del modelo SE porque ¡solo tiene tres años de antigüedad! La palabra temida campa a sus anchas en el mercado tecnológico, es decir, se discontinúan a partir de la nueva versión del sistema operativo, con el mágico número 13, metiendo a todo el mundo el miedo en el cuerpo o en la mente, que no es lo mismo.

Algo habrá que hacer ante esta locura digital y todo pasaría por garantizar un periodo de tiempo razonable en el uso y consumo de los teléfonos móviles y de aparatos y sistemas operativos que llevan embebidos. El síndrome de la última versión ya está aquí hace años y ha venido para instalarse en nuestras vidas gracias a la discontinuidad tecnológica. Cuando era pequeño se cantaba en mi casa una canción que llevaba por título “Todos queremos más”, cuya letra la tengo grabada en estos tiempos de discontinuidad absoluta, porque no solo los aparatos electrónicos, sino en casi todo y en todos los tiempos posibles se conjuga el verbo discontinuar, permaneciendo casi nada: Todos queremos más / todos queremos más / todos queremos más / y más y más y mucho más. / El pobre quiere más / el rico mucho más / y nadie con su suerte / se quiere conformar. […] La vida es interés / el mundo es ambición / pero no hay que olvidarse / que uno tiene un corazón. La suerte “tecnológica”, por supuesto, porque todos “queremos más tecnología” y cuanto más moderna mejor.

Si Heráclito de Éfeso levantara la cabeza comprendería perfectamente el argumento expuesto, pero sorprendiéndose por la situación actual de discontinuidad de todo lo que se mueve, llevándose las manos a la cabeza, porque su aserto “Todo fluye, nada permanece”, no estaba expuesto para dañar la vida de las personas sino para que se comprendiera el secreto de la evolución de las especies y el necesario desarrollo que surge cuando tenemos visión de amplio espectro en la vida.

El que quiera entender que entienda en el contexto tecnológico actual. Estamos avisados por la Historia y por Trump con sus últimas veleidades tecnológicas del proteccionismo tecnológico americano representado en estos momentos por el Dios Google ante el gigante chino de nombre Huawei, aunque recuerdo siempre a Mercedes Sosa, afortunadamente, cantando en Todo cambia que Cambia el rumbo el caminante / Aunque esto le cause daño / Y así como todo cambia / Que yo cambie no es extraño. No es lo mismo, no es lo mismo.

Mientras, repaso el presente de indicativo del verbo “discontinuar”, según la Real Academia Española, para ver si me afecta algo en cada uno de sus tiempos de conjugación.

Sevilla, 22/V/2019

 

¡Busquen a un niño o a una niña en el Congreso!

Hoy es un día muy importante para la democracia de este país, al constituirse el Congreso de los Diputados en su XIII Legislatura y vuelvo a recordar algo que aprendí hace ya muchos años de unas palabras de Nicholas Negroponte, en un libro de consultoría en estrategia digital (1) que me ha acompañado durante años de vida profesional, porque necesitamos a los niños y a las niñas para solucionar problemas complejos de la vida: “Mi consejo para cualquier directivo no-digital (es decir, la mayoría de los directivos actuales) es que no deben tener en cuenta a su departamento de informática y lo que deben hacer es “contratar a un niño”. Lo decía en 1998 en referencia a que el mundo tecnológico lo iban a dirigir en un futuro no lejano los niños porque influyen en el mercado, marcan tendencias y en última instancia “tenemos que aprender de ellos”.

La cita del libro citado anteriormente, que me regalaron en una magnífica conferencia de Punset a la que asistí hace ya muchos años, la he asociado siempre a la genialidad de Groucho Marx, en aquella frase gloriosa en Sopa de ganso en una reunión memorable de la Cámara de Diputados de Freedonia: “¡Hasta un crío de cuatro años sería capaz de entender esto!… Búsqueme un crío de cuatro años, a mí me parece chino“. Es lo que tendría que gritar hoy la gente rodeando el Congreso de los Diputados, porque están obligatoriamente obligados a entenderse, cuando les parece chino el diálogo de sordos en el que están instalados en el multipartidismo político. La situación política de este país les debería llevar a comprender que el resultado de las urnas es un mandato explícito para que se busquen acuerdos de gobierno y legislatura que… hasta un niño o una niña de cuatro años son capaces de entenderlo.

Sevilla, 21/V/2019

(1) Downes, Larry y Mui, Chunka (1999). Aplicaciones asesinas. Estrategias digitales para dominar el mercado. Harvard Business School Press: Boston (Massachusetts). El título, que se antoja como imposible, ha intentado respetar el del original en inglés, aunque hubiera sido más correcto el de Desarrollos devastadores. Recomiendo consultar el constructo “aplicación asesina” (killer app) en el mundo digital, para comprender bien su significado exacto.

La niña celeste

NINA CELESTE

Cuenta Mario Satz en su libro El alfabeto alado (1), que Pitágoras tuvo un espejo egipcio de bronce que le había regalado un sacerdote de Isis, a orillas del Nilo, tras decirle: el espejo es el reflejo de la luz, la luz un fluido espejo que viaja en pos de identidades. Aquello era un mensaje programático de lo que le sucedería tiempo después cuando una mariposa niña celeste se posó en el cristal del espejo creyendo que era una lámina quieta de agua: “De un azul pálido pero vivo, la cara superior del insecto fue para Pitágoras un relámpago del cielo, un resplandor de mediodías pulidos por el viento, mientras que la inferior, con sus muescas y sus puntos, de un color pardo y gris, le pareció la tierra misma, plural, múltiple, opaca y vasta”. Pitágoras se acercó para verla mejor y en un abrir y cerrar de sus alas “aceptó que así vive el ser humano, con frecuencia ignorante de que su parte superior mira la profundidad de su origen y la inferior la superficie de su fin”.

He recordado cuando era niño y cazaba, desgraciadamente, mariposas, casi todas blancas, que si las veía volar era un presagio de que cuando volviera a casa me encontraría una carta. No vi nunca a esa niña celeste, ni tuve espejos donde posarse, pero pasaba horas con mi cazamariposas de red verde buscando mensajes ocultos en las alas de aquellas frágiles danzarinas con trajes de fiesta, que me dejaban en los dedos un polvillo que me maravillaba mantener intacto hasta volver a casa. Es como si buscara desesperadamente un mensaje en sus alas, imposible de descifrar, aunque fuera verdad que aquel día de caza había asegurado recibir una carta, porque las había visto de color blanco como la nieve.

Pitágoras tenía razón. En aquel momento, en el que yo era tan solo un niño, ignoraba que aquellas mariposas blancas, de cuyo nombre no recuerdo nada, me permitían mirar la profundidad del origen de mis sueños con mis ojos, mientras que, con mis pies, corriendo tras ellas, solo quería retenerlas en una cárcel absurda aquí en la tierra. Lo que no sabía tampoco es que a Pitágoras le había ocurrido lo mismo, un día ya muy lejano, al ver una niña celeste posada en su espejo egipcio de bronce.

Sevilla, 20/V/2019

NOTA: la imagen de la mariposa “niña celeste”, se ha recuperado hoy de http://www.ukbutterflies.co.uk/species_chart.php?family=Lycaenidae&stage=imago

(1) Satz, Mario (2019). El alfabeto alado. Madrid: Acantilado-Quaderns Crema.