Varios menores palestinos se agolpaban para recibir comida, el pasado 2 de enero, en Rafah / DPA VÍA EUROPA PRESS
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo.
Eduardo Galeano, en Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Sevilla, 18/I/2025
Mañana, a las 7:30 horas, llega el alto el fuego a Gaza. Se abrirá la frontera de Rafah, palabra que paradójicamente significa “medicina” en hebreo, situada en el Sur de Gaza, junto a Egipto, lo que permitirá el paso para que pueda entrar de forma masiva la ayuda humanitaria de todo tipo para el pueblo palestino, se puedan evacuar heridos y se entreguen por parte de Hamás los tres primeros rehenes israelíes capturados en el ataque de octubre de 2023, en una denunciable acción terrorista.
Siguiendo al revés el esquema bíblico de aquellas tierras, Goliath ha vencido desgraciadamente a David. En este escenario terrible, ha llegado este día de débil paz tan esperada. Ahora toca continuar como siempre, en una situación insostenible para Palestina desde hace setenta y seis años, iniciándose un proceso de atención a los terribles daños colaterales de esta guerra, decenas de miles de personas masacradas sin piedad, más de quince mil niños y niñas como víctimas de este sinsentido mundial, con unos comportamientos por parte de Israel, consentidos con silencios cómplices internacionales que muestran la desnudez ética de este mundo al revés.
El mercado hará su enero y meses posteriores, dicho sin contención alguna, su calendario económico en la reconstrucción material de Gaza, pero quién restaura tanto daño personal en todo el territorio gazatí. Pasarán años, muchos años, para que Palestina recupere su “normalidad”, que no será posible sin que de una vez por todas se le reconozca su identidad histórica como Estado.
Hemos llegado a este día con la toma de conciencia de que algo grave pasa en el mundo porque muchas cosas funcionan al revés. Quizá sea la situación de Gaza la que más nos conmociona en determinados momentos por su crueldad innecesaria. También lo ocurrido en Líbano, Ucrania, Sahel o los niños y niñas que mueren durante travesías imposibles como migrantes africanos en dirección a Canarias.
Lo decía Eduardo Galeano en el artículo citado en la cabecera de estas palabras: Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Es verdad que nos debe consolar este alto el fuego, pero no debemos olvidar los daños irreparables que está absurda guerra ha ocasionado y seguirá haciéndolo en la población palestina, afectando de forma cruel a estos niños y niñas que necesitan crecer en una Palestina libre de yugos extraños, para recobrar de una vez por todas, ante este mundo descreído y al revés, su identidad personal y comunitaria.
NOTA: la imagen se ha recuperado hoy del diario EL PAÍS.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Rótulo de la calle Andalucía amarga, en el barrio de El Cerro del Águila, en Sevilla, al que tanto amó Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019) / JA COBEÑA
No te creas si te dicen que ya no sufre mi pueblo, porque aunque los andaluces y las andaluzas reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro.
Ricardo Cantalapiedra, cantautor (adaptado de la letra original, en la que en lugar de “andaluces” figura “pobres”).
Sevilla, 17/I/2025 / Actualizado a las 15:35 h
La noticia ha saltado en los medios de comunicación en Andalucía: «CCOO, UGT, SATSE y CSIF comienzan una campaña de recogida de firmas en plazas y calles de Andalucía en defensa de la sanidad pública y la dignificación de sus profesionales». Estoy totalmente de acuerdo con el inicio de estas reivindicaciones en las calles de Andalucía, que comenzó ya el pasado 15 de enero, porque lo que está sucediendo con la sanidad pública es muy alarmante. La situación es dramática y no es un juicio de valor sin sentido. Personalmente, he podido comprobar cómo mi última cita solicitada de atención presencial en Atención Primaria me la ha ofrecido el Sistema a los dieciséis días de necesitarla, en Sevilla capital, es decir, contra hechos no valen argumentos. La realidad terca es que Andalucía está amargada, triste, por las listas de espera en su Sistema Sanitario Público.
Las cuatro organizaciones sindicales van a montar mesas de recogida de firmas en defensa de la sanidad pública, se repartirán folletos informativos que explicarán las negativas consecuencias para la ciudadanía y profesionales, con un empeoramiento en calidad asistencial (listas de espera, demoras en citas, accesibilidad imposible, retraso en pruebas, reducción de servicios, etc.) y en las condiciones laborales y dignidad profesional de los trabajadores y trabajadoras del SAS: «Las organizaciones sindicales llevamos mucho tiempo exigiendo un cambio radical de esas políticas sanitarias que están dejando nuestros centros sin profesionales, sin directrices claras y, lo que es peor, sin una gestión que permita revertir la situación caótica en la que se encuentran. Dando lugar a una falta de profesionales más que evidente tanto en Atención Primaria como hospitalaria, un deterioro de los servicios que no cesa y una deplorable gestión de la Consejería de Salud que sigue sin cambiar un rumbo que nos lleva hacia el desastre de la sanidad pública y la privatización de la misma, con unos ciudadanos cada vez peor atendidos y más cabreados”.
En este sentido, vuelvo a publicar el artículo que escribí el pasado 23 de diciembre, La desatención continuada, un “regalo” de Navidad para los pacientes del Sistema Sanitario Público de Andalucía, porque es un botón de muestra de las últimas actuaciones «ocurrentes» de la Consejería de Salud y Consumo para dar respuesta a las reivindicaciones ya históricas sobre las diferentes listas de espera en Andalucía, en este caso en las de la puerta de entrada al Sistema Público, es decir, la Atención Primaria.
La desatención continuada, un “regalo” de Navidad para los pacientes del Sistema Sanitario Público de Andalucía
Una vez más, asistimos a la descomposición controlada del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA). El último eslabón de una cadena continua de errores en la ordenación y organización sanitaria del Sistema Público, se ha mostrado a través de una noticia impactante, hecha pública hoy por elDiario.es, en referencia a las nuevas medidas urgentes tomadas por la Consejería de Salud y Consumo para solucionar las demoras insufribles en las citas previas de Atención Primaria, con un titular sorprendente: “Mi regalo de Navidad”: un gerente de la salud andaluza ofrece por WhatsApp 250 euros por llamar a 40 pacientes más al día”.
Se trata de atender por profesionales desde diferentes Distritos de Atención Primaria, las citas de Centros de Salud con listas de espera constatadas y sufridas personalmente de hasta quince días, incluso más, mediante una novedad, la “continuidad de distrito digital”, un constructo críptico tal y como ha verificado el periódico citado en una copia de mensaje telefónico de directivos de distrito: “Se llaman continuidades de distrito digital y podéis hacer todas las que querais de lunes a viernes. No puede coincidir con la guardia o saliente de guardia. Quien esté interesado mandarme wuasap por privado. Necesito voluntarios para hacer continuidades tlf (40tlf= 250euros). Servicios centrales tras el éxito de nuestros profesionales me piden más voluntarios. Por ello pienso en vosotros. Las tlf son= renovar medicación, y resultados de pruebas complementarias, son demandas tlf de usuarios de Sevilla y Córdoba. Podéis hacer de lunes a viernes sin límite. No puede coincidir con guardia o saliente de guardia. Quien esté interesado en trabajar horas extras para ganar más dinero mandarme sms por privado. Necesito nombre y apellidos, DNI y días exactos de diciembre que queréis hacer estas continuidades. Y desde Sevilla se pondrán en contacto con vosotros y os explicarán cómo hacer las teleconsultas. Desde servicios centrales están sorprendidos de nuestro trabajo y labor y por ello he de presumir, por lo cual hablando con ellos me retan hasta ver a cuántos podemos llegar. Poniente es mucho poniente. Os animo”.
Otro mensaje dice lo siguiente: “Necesito voluntarios para hacer continuidades telefónicas (40tlf= 250euros), Ahí lleváis mi regalo de Navidad. Quien esté interesado mandarme wuasap por privado” y uno más, “Son continuidades de 40 tlf [llamadas telefónicas al día] y se cobran unos 250 euros aproximadamente, y son usuarios de Sevilla a los que hay que llamar y resolver su demanda por tlf”.
Esta “ocurrencia”, denominada “continuidad de citas”, presentada por el presidente de la Junta de Andalucía en el último debate sobre el estado de la Comunidad, como una de las nuevas medidas de respuesta sanitaria a la lamentable situación actual de demoras en la cita previa de Atención Primaria, se puso en marcha el pasado 2 de diciembre en distritos sanitarios de tres provincias, a modo de protocolo de respuesta telefónica en 72 horas en fase de pruebas, en centros de salud de Sevilla, Córdoba y Jaén, para extenderlo posteriormente a toda la Comunidad Autónoma, centradas, en principio, en atender la renovación de medicación e informar de los resultados de pruebas complementarias, aunque la realidad de este tipo de llamadas suele extenderse, lógicamente, a otras consultas a discreción del paciente.
Por un puñado de euros, se intentará consolidar la continuidad digital, el llamado “regalo de Navidad” ahora, que después se mantendrá sine die por el SSPA, pagando con cargo al erario público 46,88 euros por hora, es decir, 234,4 euros al día, “más el prorrateo cuando el médico está de vacaciones”. A juicio de profesionales afectados, organizaciones sindicales y ciudadanía en general, esta “ocurrencia” es una forma de garantizar el “desorden digital” por la discontinuidades humanas y profesionales en la relación médico-paciente, que nunca se debe romper, en lugar de abordar de una vez por todas la situación dramática de las listas de espera en atención primaria, a las que hay que añadir las de consultas de especialistas y una gran derivada, la sempiterna lista de espera quirúrgica, ya tratadas en este cuaderno digital recientemente, en un artículo, La realidad de las listas de espera, que desesperan, en la sanidad pública andaluza, publicado el pasado 13 de noviembre.
Dar un resultado de unas pruebas con la continuidad digital en pruebas, por ejemplo, puede conllevar en muchas ocasiones informar telefónicamente de situaciones muy delicadas para el paciente, como puede ser anunciar una patología severa que no es anunciada por el doctor o doctora de familia, con nombre y apellidos conocidos por el paciente que, viceversa, conoce directamente sus antecedentes recogidos en la historia de salud y, lo que es más importante, comentados de forma presencial cuando así lo ha estimado el facultativo del cupo en el que figura el paciente. Por no hablar de la posible vulneración de la protección de datos personales, al intervenir nuevos interlocutores en la relación médico-paciente sin consentimiento expreso del paciente sobre esta nueva modalidad de atención primaria. Ese momento clínico crucial en la relación médico-paciente desbordará seguro una mera consulta telefónica atendida por un facultativo hoy, otro mañana, que no “conoce” personalmente al paciente atendido anteriormente por su médico o médica de toda la vida. De ahí mi denuncia de este proyecto de continuidad digital, telefónica exclusivamente, negando en parte la obligada presencialidad inherente a toda relación médico-paciente o la telefónica con él o la profesional designada por el Distrito al que pertenece el paciente. Para mí, una discontinuidad digital de Distrito en toda regla.
En definitiva, si vuelvo a exponer hoy el drama de las listas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía, es porque insisto en que se debería hacer un estudio urgente, riguroso y profundo para conocer las causas estructurales, no sólo económicas, que provocan estos graves desajustes de la atención primaria, especializada y quirúrgica a los pacientes andaluces, algo que llama la atención por el silencio continuado de la Junta de Andalucía al respecto. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad podamos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan. Seguimos recibiendo avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria es denunciar lo que está pasando, de boca en boca, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en Andalucía.
José Antonio Cobeña Fernández
Ex secretario general del Servicio Andaluz de Salud
NOTA 2: Ha comenzado a divulgarse una importante iniciativa de las Mareas Blancas «UN DOCUMENTAL MOSTRARÁ LA REALIDAD DE LA SITUACIÓN DE LA SANIDAD PÚBLICA ANDALUZA», financiado con la colaboración ciudadana: https://goteo.cc/mareablanca, en el que se detalla que el reconocido documentalista Pablo Coca, de acuerdo con las Mareas Blancas, va a iniciar la realización de *un documental en el que se muestre la realidad de la sanidad pública andaluza,* de su enorme deterioro, del sufrimiento de cientos de miles de ciudadan@s por las listas de espera, las demoras asistenciales en los centros de salud y el progresivo desmantelamiento de la sanidad pública… Frente a los discursos de medias verdades, datos manipulados, encubrimiento de la realidad y todo lo que supone la estrategia de derivación a la sanidad privada para su beneficio y expansión, es necesario mostrar la cruda realidad de lo que está sucediendo y que esto llegue a todos los rincones de Andalucía, barrios, municipios y provincias…, esta indignación ciudadana y las movilizaciones y alternativas de las Mareas Blancas y colectivos han de ser difundidas a todos los niveles. Para ello, este documental necesita una financiación de la propia ciudadanía que desea poner en evidencia este estado de cosas.
Esperamos la colaboración y el compromiso de tod@s. *Pincha aquí, en este enlace, que te llevará a la página de goteo.org que es la plataforma que se encargará de recaudar todas las colaboraciones de la ciudadanía. Gracias y Salud para tod@s.
Si tienes alguna duda sobre el procedimiento para las aportaciones, puedes consultar este tutorial aquí: http://goteo.org/blog/566
¡Divúlgalo, por favor, es otra forma de tomar las autopistas virtuales de Internet, para denunciar la situación actual en el Sistema Sanitario Público de Andalucía!
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SIRIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Todos podemos ser escultores de nuestro propio cerebro si nos lo proponemos
Santiago Ramón y Cajal
Sevilla, 17/I/2025
Cuando me enfrentaba a primera hora de esta mañana a la página en blanco, para hilvanar palabras con sentido en mi cuaderno digital, mis ojos me han inspirado el asunto a tratar hoy, al leer algo impactante, porque sigo pre-ocupado [así, con guion] con el estudio del cerebro, confiado en que este siglo nos deparará grandes descubrimientos, para que se amplíe el abanico del conocimiento de por qué se producen tantas enfermedades mentales, invalidantes en muchos casos, llevando la esperanza de salud integral a millones de personas que las sufren en la actualidad. Desde hace ya miles de años, el cerebro ha sido considerado como la sede de la vida y qué contrasentido experimentamos a diario cuando conocemos tanto sufrimiento humano por las enfermedades mentales. No olvido las palabras de Hipócrates, (Cos, 460 a.C.- Larisa, 377 a.C.), en Sobre la enfermedad sagrada (Perì hierēs nousou), cuando escribió palabras bellas sobre el cerebro: «El hombre debería saber que del cerebro, y no de otro lugar vienen las alegrías, los placeres, la risa y la broma, y también las tristezas, la aflicción, el abatimiento, y los lamentos«.
El descubrimiento, hoy, de una “isla desconocida” cerebral, es la influencia de la respiración humana en el funcionamiento del cerebro individual, fenómeno que ha sido analizado por la neurocientífica Nazareth Castellanos, en una breve intervención de siete minutos, patrocinada por el BBVA dentro de su proyecto «Aprendemos juntos 2030», iniciándola con una metáfora muy didáctica: «si el cerebro es una orquesta, la respiración es su directora», utilizando una anécdota de Einstein, de una conferencia que pronunció en Madrid, donde al final de la misma dijo: «Bueno, no espero que nadie me haya comprendido, pero no importa, porque lo importante es que en el intento de comprenderme, he introducido orden en sus cerebros». Cuando hacemos ese esfuerzo de «voy a leer un libro», «voy a prestar atención a algo», estoy haciendo que mi cerebro funcione como una orquesta. Podemos tener la Filarmónica de Berlín o la orquestilla del pueblo. ¿De qué depende eso? De lo que yo haya entrenado, ¿verdad?, de las veces que yo haya ensayado. Nuestro cerebro aprende a aprender, aprende a ordenarse. Una de las formas es con la respiración». El problema radica en que nosotros respiramos de una forma desordenada. A partir de aquí centra su intervención, que recomiendo ver y escuchar atentamente, en sus trabajos científicos sobre cómo influye la respiración en el cerebro, en «cómo tendría que ser el patrón respiratorio». El resultado fue sorprendente porque lo que se descubrió es que respiramos muy mal, porque hemos desevolucionado, respiramos de forma muy errática. ¿Por qué ocurre esto? Lo que se ha descubierto es que en el cerebro hay unos núcleos predictores de la respiración que requieren orden,,no desorden, porque lo volvemos «loco», para entendernos. Ante esta situación, la doctora Castellanos propone una solución, sentarse a respirar durante diez minutos con un ritmo, es decir, que sepa el cerebro cuando una persona va a inspirar, a modo de un marcapasos, que «va guiando los ritmos de las neuronas». A partir de aquí explica con detalle el proceso de ordenación de “la orquesta”, sabiendo cómo se dirige, comenzando por una «inspiración» ordenada, yendo directamente al cerebro a través del bulbo olfativo, en trescientos milisegundos, llegando a los hipocampos, sede de la memoria (como ya he explicado en numerosa ocasiones en mi etapa divulgativa de las estructuras del cerebro en este cuaderno digital), donde están esperando determinadas neuronas a recibir estos impulsos eléctricos. A partir de aquí, hace la simulación del proceso como si fuera una orquesta. En esta situación de los hipocampos (2), las neuronas se mueven como los diversos instrumentos de la misma, comenzando por la afinación. En un momento determinado, tasado en la investigación, que se produce trecientos milisegundos después de iniciar la inspiración, aparece de pronto «un director de orquesta» con un movimiento de batuta imaginaria al que todos responden al unísono, que se llama científicamente la «alienación neuronal en alfa inducida por la respiración», latidos eléctricos que es alfa, ocho, diez o doce veces por segundo, es decir, «la respiración induce orden, coordinación, sincronización en nuestro cerebro».
En definitiva, para que el cerebro pueda ejecutar bien sus funciones necesita estar «orquestado», convirtiéndose así en el gran ordenador de la dinámica neuronal, no porque sean el órgano [los pulmones] que más influye en el cerebro, que es el corazón, sino porque a diferencia del sistema digestivo o del corazón, la respiración es aquello que yo puedo moldear a voluntad. Entre inspiración y exhalación anda una gran parte del juego de la vida cerebral. Es de tan vital importancia analizar científicamente este proceso que, para la doctora Castellanos, es considerado como una llave fundamental para acceder al cerebro, lo que se considera ya como un predictor esencial de salud mental globalmente considerada como tal, solidaria con el género humano, de fácil acceso, con independencia del poder adquisitivo de cada persona, porque la realidad es que todos respiramos. Hacerlo bien, es harina de otro costal.
Es importante conocer con detalle la persona que es y siente lo que dice en lenguaje accesible para la Humanidad, la autora de este descubrimiento, en la sinopsis personal trazada por la entidad organizadora de estas intervenciones profesionales tan didácticas: «Nazareth Castellanos es física teórica y doctora en neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid, autora de “El espejo del cerebro: Neurociencia y meditación” y “Neurociencia del cuerpo”, combina una intensa labor investigadora con la divulgación científica. Pionera en el estudio de la influencia que la meditación tiene sobre el cerebro, y apasionada de la comunicación entre cerebro y corazón, para ella, es imposible estudiar el cerebro como algo aislado, independiente del cuerpo que lo habita. Asegura que en los últimos años se está viviendo una auténtica revolución en la neurociencia que está reconciliando el cerebro con el cuerpo, y aceptando que no se puede entender el comportamiento humano sin comprender la influencia que el corazón, la respiración o el intestino – entre otros – tienen sobre el cerebro. «Pero no solo eso – afirma con entusiasmo – existe un hilo invisible que nos une a otras personas, ahora mismo lo que está sucediendo en mi cuerpo también depende de lo que está sucediendo en los cuerpos de las personas que yo tengo alrededor. Por ejemplo, el corazón, la respiración, la postura, y a mí esto es algo que me parece muy bello, impresionante, porque nos habla de una humanidad común y porque nos hace pensar en la comunidad, la idea que tenemos de cómo podemos impactar sobre los demás y la responsabilidad social que tenemos».
Animo a ver su intervención, escucharla o leer sus palabras, porque no dejan indiferente a nadie. Si importante es lo narrado anteriormente, aprovechen la oportunidad de aproximación Nazareth Castellanos para profundizar en otra vertiente muy atractiva del cerebro: Los secretos de la comunicación entre el cerebro y el corazón. La transcripción literal de su intervención, de mayor duración, les ayudará a seguir muy de cerca sus palabras. Nos les defraudará. Emulando a don Santiago Ramón y Cajal podríamos decir hoy que todos podemos ser directores o directoras de nuestro propio cerebro, a modo de orquesta sinfónica, si nos lo proponemos. Afortunadamente, no necesitamos más capital que el propio, el humano.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Ayer puse en marcha la moviola particular de los movimientos asociativos, fundamentalmente reivindicativos, de los años setenta en nuestro país. Ocurrió viendo la película El 47, una historia sencilla, de profundas raíces sociales, en la que se hace un recorrido de lo que significaba en las postrimerías de la dictadura y los años de la transición, la migración en las grandes ciudades, en este caso en Barcelona, con suburbios que crecían gracias a la mano de obra migrante del Sur y, como en la película, de Extremadura.
La película, escrita y dirigida por Marcel Barrena, cuenta la historia real de un barrio pobre, Torre Baró, en Barcelona, un líder vecinal también real, Manolo Vital, “un conductor de autobús que se adueñaba del bus de la línea 47 para desmontar una mentira que el Ayuntamiento se empeñaba en repetir: los autobuses no podían subir las cuestas del distrito de Torre Baró. Un acto de rebeldía que demostró ser un catalizador para el cambio, de que las personas se enorgullecen de sus raíces, de una lucha del vecindario, de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna de los años 70”.
La película es conmovedora, con una interpretación magistral de Eduard Fernández, junto a otros actores y actrices que bordan sus papeles, Clara Segura, Salva Reina, David Verdaguer, Zoe Bonafonte y Aimar Vega, acompañados de una banda sonora impecable, compuesta por Arnau Bataller.
El tema principal de ‘El 47’ es la canción El borde del mundo, compuesta e interpretada por la artista canaria Valeria Castro, a la que dediqué en 2023 unas palabras en este cuaderno digital, Valeria Castro, “chiquita” y muy grande al mismo tiempo, resaltando la letra de su canción La raíz, nominada ese año al premio Grammy, porque refleja el respeto que debemos sentir siempre por nuestras raíces humanas, con sus sentimientos y emociones, llevándonos a escucharla siempre con el corazón, más fuerte que el viento, adaptando personalmente su letra a través de su vida, porque hay que tener cuidado con lo que estaba cerca pero no en su mano / porque ella es consciente del alma que tiene su garganta / porque solo así se aprende a ver el mar en calma // Pasará lo que tenga que pasar / Sé que ella no piensa hacer nada más / más que quedarse cuidando… su raíz.
En esta película pone su voz a las escenas finales y títulos de crédito, sellando una obra cinematográfica maestra, que ella explica en la quintaesencia de su canción: “El borde del mundo” es ese sentimiento de quien vive en los sitios olvidados, de quien carga una historia, el peso de ese olvido y lo que lo rodea. Como compositora, sumarse como una pieza más al engranaje del cine es un soplo de aire fresco precioso, pero hacerlo en una película como ‘El 47’, lejana en espacio, pero con un punto en común tan importante como el sentirse en esas partes del mundo a las que nadie mira. Ha sido un verdadero lujo”.
No se la pierdan porque, en los tiempos que corren, es un lujo verla y sentirla para cuidar la ideología de compromiso con los que menos tienen, los nadies, tan cerca de nosotros a pesar de que les negamos su visibilidad en nuestra ciudades y barrios. Lo denuncia Valeria Castro con su encanto personal en el estribillo de El borde del mundo: Y aunque me quede en el borde del mundo / Y aunque no entiendan que por qué pregunto / Y aunque me traten siempre de extraño / Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
La locución verbal coloquial “estar cansado o cansada” hace estragos en nuestro país. Yo, tú, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos y ellas, demostramos a diario que no falta nadie para participar en el mantra que se propaga a diario con una etiqueta a modo de locución también: estamos cansados y todos formamos parte de la sociedad del cansancio. En este contexto, sigo compartiendo con la Noosfera las tesis del filósofo coreano Byung-Chul Han, casi un clásico popular ya en este cuaderno digital, en esta ocasión haciendo referencia a una publicación suya, La sociedad del cansancio, emblemática e iniciática en su trayectoria de conocimiento compartido, ahora en torno a este espinoso asunto.
Como suelo hacer habitualmente para no caer en espóiler, utilizo la sinopsis oficial de la obra para dar a conocer su hilo conductor: “La sociedad del cansancio puede considerarse una de las obras más emblemáticas de Byung-Chul Han. En ella, con una visión casi profética, se presentan los grandes temas que el filósofo surcoreano desarrollaría luego durante más de una década, alcanzando celebridad mundial. En conmemoración de toda esa trayectoria filosófica, y por su rotunda actualidad, volvemos a presentar ahora esta obra en una nueva traducción. Byung-Chul Han detecta que en las últimas décadas se ha producido en nuestras sociedades occidentales avanzadas un cambio de paradigma y que la anterior sociedad disciplinaria –basada en imperativos y prohibiciones externos– ha pasado a ser una sociedad del rendimiento, en la que los individuos se afanan por explotarse a sí mismos. Si antiguamente el quebrantamiento de la norma acarreaba el castigo, ahora el incumplimiento del anhelo provoca frustración. Cifrar la plenitud personal y el sentido de la vida en la incesante autoexigencia de rendir cada vez más conlleva como resultados culturales la nivelación de todas las diferencias, el infierno de lo igual y la pura positividad. Como consecuencias psicológicas acarrea cansancio, aburrimiento e indiferencia y como secuelas psiquiátricas ocasiona diversos síndromes: de hiperactividad, impaciencia, desatención y agotamiento. De este modo, el precio vital exige la renuncia al ánimo festivo, a la pura celebración de la vida”.
Para comprender desde el principio el significante y significado del cansancio humano, Byung-Chul Han presenta en el Prólogo un prototipo histórico: Prometeo extenuado: “EL mito de Prometeo se podría reinterpretar como una escenificación de la estructura psíquica del hombre contemporáneo: un sujeto que, viéndose forzado a aportar rendimiento, se inflige violencia y guerrea contra sí mismo. Aunque este sujeto forzado a aportar rendimiento se figura que es libre, lo cierto es que, en realidad, está tan encadenado como Prometeo. Un águila devora su hígado, el cual se va reproduciendo constantemente conforme es devorado. Esa águila es el alter ego del sujeto contemporáneo, y este guerrea contra aquel. Si lo pensamos así, la relación entre Prometeo y el águila es una relación del sujeto consigo mismo, una relación de autoexplotación. En principio, el hígado sería un órgano insensible, pero aquí sí sufre un dolor, que es el cansancio. Es seguro que a Prometeo, como sujeto que se explota a sí mismo, lo acometerá una fatiga infinita. Prometeo es el arquetipo de la sociedad del cansancio”.
Lo verdaderamente sorprendente viene a continuación en este prólogo: “En su críptico relato «Prometeo», Kafka hace una interesante relectura del mito: «Los dioses se cansaron. Las águilas se cansaron. La herida, de cansancio, se cerró». Kafka está pensando aquí en un cansancio curativo, en un agotamiento que no abre heridas, sino que las cierra. La herida, de cansancio, se cerró. Inspirado por esa misma idea, también este ensayo es una invitación a meditar sobre una fatiga lenitiva: un agotamiento que no es la irritada extenuación que nos entra cuando nos ensoberbecemos desaforadamente, sino la sana lasitud que nos sobreviene cuando deponemos cordialmente nuestro ego”.
Lo que me preocupa de verdad es la somatización hasta límites enfermizos, de esta manifestación humana, fabricada por un mundo que agota al más listo de la clase, porque cada día hay que tener más y más y poseer la última versión de todo, aunque de verdad no se comprenda nada de lo que está pasando y así, miles de veces, hasta la extenuación. El filósofo coreano nos invita a tomar conciencia del “desacuerdo” íntimo con lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, que nos cansa por su tozudez, siendo curiosamente el verdadero motor para salir de ese cansancio cansino, que nos lleva a actuar para vencer las situaciones sociales que ocasionan este mal físico, psíquico y social.
Un ejemplo de la justificación del “cansancio de clase” mal entendido lo conocí de forma sorprendente hace casi cincuenta años, durante una larga estancia en Italia. Personalmente, ya era consciente de que la tecnificación prometeica estaba jugando malas pasadas al ser humano, porque su secreto más íntimo se resistía a ser calculado a nivel de computadoras. También recuerdo a este propósito mi experiencia en el Hospital Psiquiátrico de Racconigi (Cuneo), pueblo italiano que me enseñó mucho sobre los problemas últimos de la enfermedad mental. Allí tuve la oportunidad de conectar con un eminente neuropsiquiatra turinés, profesor mío, que había trabajado en varios centros psiquiátricos de Turín y Cuneo. En una conversación inolvidable, salpicada de anécdotas escalofriantes, me recordó la realidad del Hospital de lvrea (Turín), un centro psiquiátrico famoso. Este pueblo «vivía» en torno a la fábrica «Olivetti», multinacional en aquella época que fabricaba máquinas de escribir y calculadoras electrónicas. El diez por ciento de los enfermos allí ingresados procedía de la fábrica, en concreto, de un departamento dedicado a la elaboración completa de un determinado tipo de calculadora. El esfuerzo que se exigía al trabajador era tal, azuzado por el famoso acicate del “tú puedes”, que no era raro acabar tarde o temprano en el hospital. Las preguntas que podemos hacemos a tenor de los hechos, afloran casi sin damos cuenta. ¿Es justo que se sacrifiquen cerebros humanos y familias enteras, en aras de alcanzar los mil objetivos que el trabajo o el mercado nos anuncia cada día? Esta anécdota de Olivetti e Ivrea, muy simbólica en el momento actual de la inteligencia artificial, que no deja de ser importante, es un pequeño botón de muestra de la «locura», de los cansancios patológicos que crea la sociedad actual por el atosigamiento continuo del tener frente al ser. Ante esta realidad, ¿debemos seguir aceptando de forma impasible este sinsentido?
Elaborar un esquema electrónico podía costar la vida y el cerebro a trabajadores de Olivetti, porque su cansancio no tenía límite, había que producir a cualquier precio y coste humano, pero elaborar la conducta de personas “cansadas” a través de los programas informáticos, puede llevar a la humanidad, a la sociedad del cansancio, a enfermedades mentales y sociales de todo tipo, mucho más grave cuando estas situaciones provocan discriminaciones terribles en una sociedad ya cansada, que no sabe reaccionar ante el poderoso caballero don dinero o don prestigio, para mí simbolizado perfectamente en aquella pancarta de los universitarios de Padua (Italia), en los años setenta del pasado siglo, que decía así: «Los hijos de los ricos siempre están cansados, pero los hijos de los pobres siempre están locos».
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. […] Es el tiempo del miedo.
Eduardo Galeano, El miedo global, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.
Sevilla, 14/I/2025
En democracia no deberíamos tener miedo de recordar, ni de decir lo que pensamos en defensa de un mundo mejor para todos, sobre todo para los nadies, por temor a censuras o ataques despiadados en redes sociales, pero comparto con Galeano su convencimiento de que vivimos con miedo. Ante esta realidad inexorable, mi búsqueda incesante del sentido esperanzador de la vida, a lo que Hermann Hesse llamaba obstinación, me ha llevado a una lectura anunciada el pasado mes de septiembre, en este cuaderno digital, del libro del filósofo coreano Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza. Contra la sociedad del miedo (1), en el que aborda tres proyecciones concretas de la citada esperanza, como acción, conocimiento y forma de vida. Sigo de cerca a este autor, en singladuras que surcan los mares procelosos en los que estamos obligatoriamente obligados a navegar a diario, cada uno como puede, en mi caso en una patera existencial, sin quilla, junto a cruceros y yates del Gran Mercado Capitalista Mundial, alimentado por las derechas y su más allá, de Norte a Sur y de Este al Oeste, que viajan hacia ninguna parte.
Estoy avisado por Eduardo Galeano del “miedo de vivir”, a perder el principio de tener esperanza en vivir y compartir un mundo mejor y nuevo. Es verdad que en su ocaso actual la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. De Byung-Chul Han aprendí en su obra La tonalidad del pensamiento, a valorar la esperanza como principio ético para obviar a diario el miedo de soñar y vivir despierto: «Sólo a través de la esperanza recuperaremos una vida que sea algo más que mera supervivencia. Sólo la esperanza amplia el horizonte de lo que tiene sentido, lo que vuelve a avivar la vida, a darle alas, a inspirarla. Sólo la esperanza nos brinda futuro» (2). En El espíritu de la esperanza, nos muestra en su sinopsis oficial lo que significa su visión de esta virtud revolucionaria en un mundo cada vez más hostil: «De la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima. La esperanza nos lanza hacia lo desconocido, nos pone camino de lo nuevo, de lo que jamás ha existido. Guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis y pandemias: escenarios apocalípticos muy diversos nos confrontan con una inminente amenaza de hundimiento y extinción. Y mientras vamos de catástrofe en catástrofe, nuestra verdadera vida se asfixia y se ve reducida a una pura supervivencia. Sin embargo, la esperanza nos abre tiempos futuros y espacios inéditos, en los que entramos soñando. Es toda una manera de existir, que no resulta de hechos dados, sino que posibilita nuevos acontecimientos precisamente cuando más imposibles parecerían. […] En el espíritu humano anida la capacidad de hacer fecundo lo más yermo. Precisamente en los escenarios más desoladores el espíritu es capaz de remover ese viento que nos trae aires de esperanza».
Ánimo a compañeros y compañeras de esta singladura virtual, lectores y lectoras de estas páginas, a leer este libro, a modo de carta de navegación o cuaderno de “derrota” en el lenguaje del mar, sentados de forma no inocente en la amura de babor de la carabela imaginaria de Saramago en su precioso cuento “La isla desconocida”. En mi lectura actual, he subrayado una frase de Byung-Chul Han, que deseo compartir hoy a modo de hilo conductor de su obra: “Las personas pueden actuar porque pueden esperar. No se puede recomenzar sin esperanza. El espíritu de la esperanza inspira para actuar. Infunde una pasión por lo nuevo. De este modo, la acción pasa a ser una pasión. Quien no sueña hacia delante, con la mente puesta en el futuro, no se atreve a recomenzar. Sin el espíritu de la esperanza, la actividad se reduce a mero hacer o resolver problemas” (p. 64). Es lo que pienso cada día cuando leo las palabras de Teilhard de Chardin que justifican el nacimiento de este blog, un cuaderno digital que se abrió por primera vez hace ya diecinueve añoscon un título especial: El mundo sólo tiene interés hacia adelante, palabras escritas por Teilhard en Tientsin, en 1923 y recogidas en sus Lettres de voyage, 1923-1939. No las olvido.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
En tiempos de turbación y de alejamiento de mudanzas del alma, recibí ayer una bocanada de esperanza en la espera, lucha y defensa diaria de un mundo mejor, a través de la música. Me la ha transmitido un documental, Por favor, llámenme Claudio, sobre Claudio Abbado, excelso director de orquesta milanés, fallecido en 2014.
En este contexto musical, recuerdo que Herbert von Karajan había marcado un estilo de dirección orquestal de respeto casi reverencial a su maestría con la batuta, en su prolongada etapa al frente de la Filarmónica de Berlín. Por diversos desencuentros con la Orquesta, dimitió en 1989, hecho que permitió abrir una nueva etapa de dirección de esta gran orquesta, dando paso a un experimentado Maestro, Claudio Abbado, que en los primeros ensayos dejó clara su relación horizontal con aquellos músicos tan elevados a los cielos.
Ocurrió cuando ante las reiteradas manifestaciones del efecto Karajan, se dirigían a él como Maestro, incluso como Maestrísimo, lo que cortó de raíz al dirigirse a los músicos de la Filarmónica con las siguientes palabras que han pasado a la posteridad de este excelente director: “¡No soy Maestro. Llamadme Claudio, por favor!”.
Si escribo hoy estas palabras es como nuevo reconocimiento a su vida y obra, sobre todo a través de la Orquesta Mozart, fundada por Abbado, donde otorgó el puesto de oboe solista a Lucas Macías, el nuevo director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, a partir de septiembre de este año. Todavía recuerdo el concierto de gratitud de la ciudad de Lucerna (Suiza) a Claudio Abbado tres meses después de su fallecimiento en Bolonia. El año anterior, escribí también unas palabras de reconocimiento a él y a Lucas Macías, oboísta de gran prestigio internacional, tras la celebración de un concierto dirigido por Abbado, resaltando la figura de Lucas Macías, andaluz por más señas, natural de Valverde del Camino (Huelva), que vuelvo a resaltar hoy de nuevo como realidad positiva de Andalucía: “Lo decía el cronista del diario “El País”, en su edición de 26 de marzo de 2013: “No le gusta a Abbado que le llamen maestro. Prefiere que se dirijan a él como Claudio. Al oboísta Lucas Macías Navarro todos le conocen por Lucas. Claudio y Lucas demostraron ayer la importancia del diálogo intergeneracional en música. Realizaron juntos un Concierto para oboe y orquesta de Mozart verdaderamente antológico. El oboísta de Valverde del Camino nació en 1978 y es solista de su instrumento en la Concertgebouw de Ámsterdam y en la Orquesta del Festival de Lucerna. Es de los músicos más completos que han salido de nuestro país en mucho tiempo. Ayer demostró su musicalidad intachable, su técnica asombrosa, su instinto endiablado tanto cuando tocó como solista como cuando se integró en la orquesta. La comunicación musical entre Claudio y Lucas es absoluta”.
Este año acogerá Sevilla a Lucas Macías. Será una oportunidad extraordinaria de conocer su aprendizaje emocional y profesional junto a Claudio, porque conozco el aprecio y respeto que siempre le profesó y que como símbolo basta recordar las palabras suyas que recogió la crónica que publicó el diario El País en 2014, con un título muy sugerente: Sinfonía de lágrimas por Abbado, porque el concierto de homenaje de la ciudad de Lucerna a su director tan querido y respetado, “suyo”, sí, para siempre, fue eso una sinfonía adornada de lágrimas tal y como lo recogía el citado cronista: “El cierre tenía que ser con Mahler, y al final de la Tercera sinfonía explotó colectivamente la emoción. Los músicos empezaron a abrazarse entre ellos, el público se puso en pie en una ovación interminable y nadie quería saludar en solitario, ni director ni instrumentistas. Fue una sinfonía de lágrimas, sin histéricas apoteosis, recordando a un director que siempre creyó que la música por encima de todo es un ejercicio espiritual, un diálogo del alma”. Sin lugar a dudas, mucho más cuando entre lágrimas se podía leer también en el programa de mano del concierto, probablemente a duras penas, una frase de su oboísta preferido, Lucas (Macías): “Gracias Claudio por haber sido el Ángel de la Guarda de los jóvenes músicos. Gracias por enseñarnos que en la música, como en la vida misma, lo fundamental es escucharnos los unos a los otros”.
NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de la página oficial de la Filarmónica de Berlín.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
He leído unas palabras deslumbrantes en un artículo de Gabriel García Márquez, Los 166 días de Feliza, siguiendo los pasos de un escritor también colombiano, Juan Gabriel Vasquez, a través de su última novela, Los nombres de Feliza, una interesante incursión en un fenómeno existencial y a la vez clínico, la tristeza, al que Gabo llamó “agotamiento general”, en el caso de la escultora colombiana Feliza Bursztyn.
Cuenta Juan Gabriel Vasquez que esta obra nació al leer el artículo citado de García Márquez, publicado en el diario El País, el 20 de enero de 1982, según figura en la sinopsis oficial de esta publicación: “Me di cuenta de que entender a Feliza era una empresa difícil. Nada era sencillo cuando se trataba de ella”. El 8 de enero de 1982, la escultora colombiana Feliza Bursztyn murió en un restaurante de París. Tenía cuarenta y ocho años. En el momento de su muerte repentina la acompañaban su marido y cuatro amigos. Uno de ellos, el escritor Gabriel García Márquez, publicó días después un artículo que incluía tres palabras en apariencia simples, pero misteriosas en el fondo: «Murió de tristeza». Juan Gabriel Vásquez parte de esas palabras para investigar en la vida secreta o desconocida de una mujer extraordinaria. Feliza Bursztyn se enfrentó siempre a la sociedad en la que le tocó vivir. Hija de una pareja de judíos expatriados en Colombia, artista revolucionaria en un tiempo de revoluciones políticas, mujer de espíritu libre en un mundo que desconfiaba de la libertad de las mujeres, llevó una existencia que puso en escena las grandes tensiones del siglo XX y, sobre todo, el deseo de ser dueña de sí misma. En Los nombres de Feliza el autor funde con maestría la autobiografía, la realidad y la imaginación para entregar al lector una ficción asombrosa y desgarradora sobre cómo la vida íntima de un ser humano se ve inevitablemente arrollada por las fuerzas de la historia y la política”.
Mi generación creció también con una obra de Françoise Sagan (1935-2004), Bonjour Tristesse (Buenos días, tristeza, 1954), que inspiró la película homónima estrenada en 1958, ambas con un éxito social sin precedentes y con una fuente común, un poema de Paul Eluard, Desfigurada apenas, en La vida inmediata (1932), donde expone su concepción personal de la corriente existencialista y surrealista que afectaba a Europa, a París también, en años difíciles en su intrahistoria bélica y geopolítica:
Adiós tristeza
Buenos días tristeza
Inscrita estás en las rayas del techo
Inscrita estás en los ojos amados
No eres la miseria exactamente
Pues los labios más tristes te anuncian
Con una sonrisa
Buenos días tristeza
Amor de los cuerpos amables
Poder del amor
Cuya amabilidad surge
Como un monstruo sin cuerpo
Cabeza decepcionada
Tristeza con rostro bello.
Vuelvo al artículo de García Márquez, a sus palabras finales, para comprender la tristeza profunda de Felisa Bursztyn, su agotamiento general, tan común, tan extendido en determinados acontecimientos vitales por la ausencia de libertades, compartiendo la última cena con ella en París: “Feliza, sentada a mi izquierda, no había acabado de leer la carta para ordenar la cena, cuando inclinó la cabeza sobre la mesa, muy despacio, sin un suspiro, sin una palabra ni una expresión de dolor, y murió en el instante. Se murió sin saber siquiera por qué, ni qué era lo que había hecho para morirse así, ni cuáles eran las dos palabras sencillas que hubiera podido decir para no haberse muerto tan lejos de su casa”.
Todo lo anterior es lo que llevó a Juan Gabriel Vasquez a escribir Los nombres de Feliza, excelentemente explicado por Berna González Harbour en Babelia (El País), Juan Gabriel Vásquez encuentra a la Madame Bovary del siglo XX: “Quise saber por qué murió de tristeza”, con su habitual buen hacer periodístico, objetivo y veraz. A mí, hoy, la azarosa vida de una mujer, escultora por más señas, triste hasta la muerte por el exilio, por la pérdida de la vida ordinaria en democracia. Un ejemplo aleccionador. Para que no se olvide, ni siquiera un momento. Al buen entendedor o buena entendedora, demócratas, con estas pocas palabras basta.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
“No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo”
José Mujica, en su discurso de final de gobierno presidencial, en febrero de 2015.
Sevilla, 11/I/2025
Este cuaderno digital conserva páginas especiales dedicadas a José Mujica, una persona coherente en su larga trayectoria vital, en la que hay que destacar su etapa presidencial en Uruguay (2010-2015), trufada de discursos memorables y de una acción política muy centrada en los nadies, a los que siempre encumbró su paisano Eduardo Galeano.
Si escribo hoy sobre Mujica es a modo de reconocimiento y respeto ante las palabras que ha recogido el semanario uruguayo Búsqueda, pronunciadas el pasado jueves, en una entrevista realizada en su “chacra” en Rincón del Cerro, en la periferia de Montevideo: “Lo que pido es que me dejen tranquilo. Que no me pidan más entrevistas ni nada más. Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso”.
Es consciente de que se está muriendo y él mismo lo atestigua: “Me estoy muriendo, […] El cáncer en el esófago (que anunció que tenía el 29 de abril de 2024) me está colonizando el hígado. No lo paro con nada. ¿Por qué? Porque soy un anciano y porque tengo dos enfermedades crónicas. No me cabe ni un tratamiento bioquímico ni la cirugía porque mi cuerpo no lo aguanta”.
Sobran palabras mías en este momento de silencio pedido por José Pepe Mujica. Sólo deseo reconocerle su lección de ejemplaridad y coherencia personal y política en tiempos convulsos y de desafección ética en el ocaso de la democracia. ¡Qué ejemplo, tan extraordinario, para la urgente y necesaria regeneración política en nuestro país! Por esta razón, vuelvo a publicar las palabras de elogio que le dediqué el año pasado, con motivo de su intervención en la conferencia de prensa del 29 de abril de 2024, en la sede del Movimiento de Participación Popular, en Montevideo (Uruguay).
José Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, anunció ayer que tiene un tumor en el esófago: Es un referente en mi vida desde hace muchos años y siento su situación actual, aunque leyendo su comunicación oficial sobre lo que le acontece en estos momentos, tomo conciencia de que sigue con una lucidez encomiable, como ejemplo de una auténtica regeneración política de la que deberíamos aprender en nuestro país, en este tiempo político actual tan complejo. Reproduzco a continuación su intervención en la conferencia de prensa de ayer, en la sede del Movimiento de Participación Popular, en Montevideo (Uruguay), del que es líder en la actualidad:
“Necesito informarles que el viernes pasado concurrí al Casmu a hacerme un chequeo. Resultado del cual se descubrió que tengo un tumor en el esófago, que es algo obviamente muy comprometido y que es doblemente complejo en mi caso, porque padezco una enfermedad inmunológica hace más de 20 años que me afectó, entre otras cosas, los riñones.Lo cual crea obvias dificultades para técnicas de quimioterapia o de cirugía. Todo eso lo están evaluando los galenos, haciendo análisis celular, para ver cómo sigue esta historia.
Yo les quiero transmitir que, en mi vida, más de una vez anduvo la parca rondando el catre. Pero me siguió pastoreando todos estos años. Seguramente que, por obvias razones, esta vez me parece que vengo con la guadaña en ristre. Veremos lo que pasa.Mientras tanto, mientras pueda, yo voy a seguir militando con mis compañeros, fiel a mi manera de pensar. Entretenido con mis verduras, con mis gallinas. Porque no se cambia de matungo [caballo] al final del río. Siempre he sido un terrón con patas y amo a la tierra. Y mientras el rollo aguante, voy a estar.
Quiero sí agradecerles y, además, transmitirles a las pibas y pibes de este país, a los jóvenes, que la vida es hermosa, que se gasta y se va. El quid de la cuestión de triunfar en la vida es volver a empezar cada vez que uno cae. Y que, si hay bronca, que la transforme por la esperanza.Que luchen por el amor. No se dejen engatusar por el odio. Si los llega a atrapar la droga, no se queden solos. Nadie se salva solo. Pidan colaboración, luchen. La única libertad está en la cabeza y se llama voluntad. Y si no la utilizamos, no somos libres. Esto hay que entenderlo.
Este desafío lo tienen las próximas generaciones. La vida es tan hermosa que no tiene sentido que la sacrifiquen por estupideces.
Por lo demás, estoy agradecido. Y al fin y al cabo, que me quiten lo bailado”.
En el buscador de este cuaderno digital se puede verificar que José Pepe Mujica es un referente para mí por su forma de entender y vivir la política digna. En este contexto, he elegido para publicarlo de nuevo hoy, el último artículo dedicado a él en 2023, Noam Chomsky y Pepe Mujica sobreviven en un mundo al revés, en el que intenté reflejar el elogio a su dignidad política, porque resaltaba la auténtica misión de un mandatario político. La vida es una dialéctica en la acción de cada día, que tiene su poso en la condición humana, centrada siempre, según Mujica, entre la defensa de la solidaridad frente al egoísmo. Sorprendente, pero estoy de acuerdo con Mujica en que nada de lo humano nos debe ser ajeno. Todavía resuena en mi alma de secreto la frase final de su discurso final de gobierno en febrero de 2015, convertido en un discurso de agradecimiento al pueblo uruguayo: “No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo”.
Por último, deseo compartir hoy, en un tiempo nuevo de regeneración política, una lección imprescindible en la escuela del mundo al revés, la de Galeano, a través de un mensaje a la militancia de su querido Movimiento de Participación Popular, que pueden escuchar atentamente a través del vídeo que acompaña a estas palabras. Me ha emocionado escuchar la palabra de Mujica que, afortunadamente, aún nos queda.
NOTA: la imagen que encabeza esta publicación, se ha recuperado hoy del semanario uruguayo Búsqueda.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Crisis de identidad, angustias del desarraigo, fantasmas que acosan, que acusan: el exilio plantea dudas y problemas que no necesariamente conoce quien vive lejos “por elección”.
Eduardo Galeano, El exilio: entre la nostalgia y la creación, 1979.
Sevilla, 10/I/2025
Ayer se inauguró en la Fundación Hassan II para los marroquíes residentes en el extranjero, en Rabat (Marruecos), la exposición “Cartografía del desarraigo” del artista marroquí-español Yassine Chouati, en el Espace Rivages, que permanecerá abierta hasta el 8 de febrero. La exposición invita a una profunda reflexión sobre el exilio, el desarraigo y la soledad, a través de dibujos, serigrafías y litografías.
Con motivo de esta muestra, Yassine ha explicado su hilo conductor: “Busco transcribir la soledad y la alienación del exiliado, reconociendo al mismo tiempo los límites del lenguaje frente a la intensidad y complejidad de estas experiencias. Sin embargo, mi enfoque se distingue por su naturaleza visual y sensorial, donde busco traducir lo intangible con una puesta en escena que desestabiliza al espectador”.
Conozco bien a Yassine y las páginas de este cuaderno digital recogen muestras del respeto personal y profesional que le profeso. Quizá sea esta cercanía la que ha propiciado que me invitara a incluir en el catálogo oficial de esta exposición unas palabras mías, que agradezco profundamente, a modo de crítica artística, en su sentido helénico primigenio, es decir, procurando emitir juicios bien informados sobre su azarosa y ejemplar vida personal y profesional, en esta muestra concreta en Rabat.
Estoy convencido de que la exposición será un éxito rotundo en su país de origen y un refuerzo positivo en su trayectoria artística, en el sentido que el gran poeta andaluz, Luis Cernuda, expresó desde el exilio a sus paisanos: “Más el trabajo humano / Con amor hecho, / merece la atención de los otros”.
EL ARTE DE CARTOGRAFIAR EXILIOS
Cartografiar la vida propia es el arte de trazar, dibujar, pintar o fotografiar momentos vitales que fijan, de la mejor forma posible y hasta el último detalle, los sentimientos y emociones que nos acompañan a lo largo de la vida, a modo de guía de “instantes” que, siguiendo a Heráclito, tienen el valor de lo que ocurrió en un momento dado en el alma del artista porque nadie se baña dos veces en el mismo río. La exposición Cartografía del desarraigo, de Yassine Chouati (Tánger, 1988), artista plástico marroquí, doctor en Arte y Patrimonio de la Universidad de Sevilla (España), es un claro ejemplo, didáctico por supuesto, de lo que significa entrar en el alma desarraigada de quien vive su propio exilio, para intentar comprender el significado de los desgarros vitales que quedan grabados para siempre en la memoria del hipocampo alojada en su cerebro.
A través de cuatro cartas de navegación interior, Cartografía del desarraigo, Hogar, Ecos de distancia y Mi piel es mi hogar, Yassine nos invita a explorar su noción del tiempo de exilio en su persona de secreto y en la de todos, como afirmaba Ortega y Gasset, para que nadie convierta su obra objetiva, llena de instantes de exilio, en objetos, sino que, al visionarla, se conozca su alma, plena de experiencias existenciales irrepetibles, fugaces, pero grabadas a fuego en su memoria de artista hecho a sí mismo, a través del dibujo en negro o la pintura que muestra también el arco cromático, negando la acromatopsia humana, la de las personas ciegas al color, que tan maravillosamente explicó Oliver Sacks a lo largo de su vida, para finalizar en esta exposición con la fotografía fija y su proyección con medios audiovisuales de gran impacto emocional, “buscando siempre desestabilizar” emocionalmente al espectador.
Yassine pretende con su obra artística, presentada en esta excelente muestra, lejos del hermetismo de los academicismos canónicos al uso, exponer abiertamente “su melancolía asociada al exilio”, sin llegar a lo sentido por Víctor Hugo cuando decía que “la melancolía es la felicidad de estar triste”, porque es un artista que busca en su obra los intermedios continuos que vive en su exilio interior, lo más íntimo de su propia intimidad (intimior intimo meo) que decía San Agustín, en una dialéctica permanente entre lo que es y lo que podría ser. Lo verdaderamente atractivo de su exposición, es constatar que hay una búsqueda permanente de diálogo entre quien contempla su obra y los mensajes manifiestos del artista.
Significantes y significados están presentes en esta muestra, utilizando dibujos, serigrafía y litografías, con temas recurrentes en torno a la melancolía, la nostalgia, la muerte, el tiempo, la identidad y otras cuestionesexistenciales profundas, como la pérdida de pertenencias queridas y desarraigos dolorosos de todo tipo. No he olvidado el día que contemplé en una exposición suya en Sevilla, la imagen de un pasaporte que un día perteneció a alguien que buscaba un mundo diferente donde poder realizarse como persona digna, cruzando a la otra orilla del mal llamado primer mundo. Este espacio situaba al espectador en el estrecho de Gibraltar, donde las imágenes que se contemplan en sus cuadros recogían el sentimiento de pérdida de identidad del fenómeno migratorio, porque en esa dura travesía en busca de la dignidad, se pierde casi todo, incluso lo más preciado del ser humano, la vida.
Es en esta ocasión cuando aparece de forma esencial el niño que siempre fue Yassine en Tánger, llevando a la pintura en blanco y negro símbolos, como en las películas de los mejores tiempos del celuloide, aunque al contemplarlas se comprende bien que lo que allí figura no es como se decía en los títulos de crédito, “pura coincidencia”, sino su vida misma. En el proyecto “Hogar”, lo afirma de forma rotunda el artista: “La obra puede interpretarse como un viaje metafórico que refleja la experiencia de desarraigo y cruce del Estrecho de Gibraltar, a menudo descrita como una frontera líquida entre dos mundos”. Nadie mejor que él para expresar estos sentimientos, como estados afectivos permanentes, grabados en su alma migrante envuelta en ropaje de exilio. Como buen cartógrafo, evoca “fragmentos dispares de un mapa emocional inacabado”.
La exposición quiere dejar también una huella especial indeleble para sus visitantes, la del desarraigo, íntimamente unida al exilio en su intrahistoria, quizás uno de los espacios de más difícil comprensión, porque el autor “sabe lo que entrega” a través de sus obras, “pero no lo que se recibe”, como bien expresaba el poeta Antonio Porchia en Voces (1958). Yassine Chouati nos muestra cómo su cartografía emocional y sentimental del exilio, que conlleva inexorablemente desarraigos de todo tipo, es un esfuerzo de dibujar, pintar o fotografiar instantes existenciales a modo de piezas de un puzle humano, para ir completando una forma de ser en el mundo especial, diferente, diversa, a través de su obra. Obstinación artística y existencial en estado puro, buscando su propio sentido, el que definió de forma magistral Herman Hesse.
Sé que su piel es su casa. Yassine vive sin vivir en él porque camina siempre con ardiente impaciencia, próxima a la de Neruda, para transmitir lo que vive en sus “instantes” artísticos, expuestos anteriormente. Algo parecido a lo que describió Francisco de Quevedo en A la brevedad de la vida: Cualquier instante de la vida humana / es nueva ejecución, con que me advierte / cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana. También, porque en un reciente encuentro personal, me explicó algo muy importante en su vida artística, porque para él “lo personal es análogo a lo político, la comunicación en mi práctica se logra mediante el acto de sugerir más que de informar. Así pues, no pretendo convertir la estética en una forma de activismo, sino que, a través del arte busco plantear preguntas abiertas, interrogar al espectador y hacer que se cuestione a sí mismo”. Es lo que al fin y al cabo, pretende con esta excelente exposición.
Yassine, doctor hoy en Arte y Patrimonio en la Universidad de Sevilla, fue un niño marroquí que dejó un día ya lejano sus zapatos en la orilla de Tánger y quiso navegar hacia la libertad sin olvidar nunca su pasado, su tierra y su parentela, con un mensaje claro de revolución activa, dándole una vuelta a la forma de ser y estar muchas personas en el mundo propio y de los demás. Para que él y su pueblo, también el arte árabe en general, puedan estar arriba después de años de estar abajo, dejando de ser alfombra roja de los poderosos. Y me ha emocionado saber que gracias a personas como él podemos confiar, tal día como hoy, en que otro mundo aún es posible, respetando la migración continua en nuestro país, en Andalucía, mi Comunidad, su Comunidad también, en su país, en su pequeño mundo. En definitiva, porque nos entrega con su obra una excelente cartografía de lo que significa el desarraigo, el exilio (no por elección, según Galeano), en su alma humana.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
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