Sevilla, 3/III/2025 – 08:00 h (CET+1) / Actualizado 14:30 h
Como persona que ama el cine social y que sabe que “el cine es ver caminar a Henry Fonda”, que decía el famoso John Ford, porque conocía muy bien al actor y respondiendo a un periodista ante la pregunta clásica de ¿qué es el cine?, he sentido una emoción especial al conocer que la película brasileña Aún estoy aquí recibió anoche el Óscar 2025 a Mejor Película Extranjera. Es un justo reconocimiento a una película excepcional, a la que dediqué el pasado 26 de febrero unas palabras especiales en este cuaderno digital que busca islas desconocidas, en este caso una película con un mensaje esencial de respeto a la memoria histórica y democrática de un país, Brasil, en una época de dictadura militar que se prolongó 21 años.
Como me queda la palabra para casi todo lo que ocurre en estos tiempos trumpianos tan revueltos, en el mundo en general y en nuestro país en particular, vuelvo a publicar el artículo citado, La memoria democrática en una sola frase: “aún estoy aquí”.
La película está basada en unas memorias escritas por Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1971. La sinopsis oficial del libro ayuda a comprender la quintaesencia de este Óscar: “Verano de 1971. Eunice Paiva, recientemente liberada de un período de prisión e interrogatorio de doce días en DOI-Codi, en Río de Janeiro, pasa una corta temporada con amigos en Búzios. Según Antonio Callado, ella respiraba aliviada; el propio ministro de Justicia le había asegurado que su marido, Rubens Beyrodt Paiva, «ya había sido interrogado, estaba bien y en unos dos días estaría de vuelta a su casa». Rubens Paiva, sin embargo, capturado por hombres de la Fuerza Aérea el 20 de enero de 1971, fue torturado, asesinado y su cuerpo nunca más fue encontrado. «La cara de Eunice», escribe Callado, «continuó mojada y salada durante mucho tiempo, al igual que en esa mañana de Búzios. El agua ya no era del mar». En este libro, Marcelo Rubens Paiva hace un retrato emocionante de Eunice, su madre, y por primera vez traza una historia dramática de lo que ocurrió – y de lo que pudo haber ocurrido – con Rubens Paiva. «Mi padre, uno de los hombres más simpáticos y risueños que Callado conoció, murió por decreto, gracias a la Ley de los Desaparecidos, veinticinco años después de haber muerto por tortura», dice él, en este libro magistral. Eunice “levantó el certificado de defunción para la prensa, como un trofeo. Fue en ese momento en el que descubrí que allí estaba la verdadera heroína de la familia; sobre ella era la que nosotros, los escritores, deberíamos escribir».
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La memoria democrática en una sola frase: “aún estoy aquí”
Sevilla, 26/II/2025 – 09:25 (CET+1)
El presidente Lula felicitó el pasado 7 de enero a la actriz y escritora brasileña Fernanda Torres, por haber sido premiada con el Globo de Oro a la Mejor Actriz, por su interpretación en la película Aún estoy aquí, dirigida por Walter Salles, expresándole la satisfacción nacional en nombre de su país por el abordaje cinematográfico de un pasaje en la historia del país que siempre se quiso borrar: “Brasil se merecía esto, te lo merecías…».
La sinopsis de la película, multipremiada ya, incluso con el Goya de este año en nuestro país, a la mejor producción iberoamericana y con tres candidaturas a los Óscar 2025, a Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Película Extranjera, nos ofrece el hilo conductor de la misma resaltando la importancia del respeto a la memoria histórica y democrática de cualquier país, en este caso de Brasil: “Está basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1971”. Conviene recordar que esta dictadura se mantuvo en el país desde 1964 hasta 1985.
He comprendido bien esta sinopsis escuchando atentamente a su director en una entrevista: “Son recuerdos de mi adolescencia. Mi novia era amiga de una de las hijas de Paiva, pasé mucho tiempo con ellos. Esa casa era otro país, donde la discusión política era libre, se hablaba de libros y discos censurados. Pero allí también descubrí una violencia que desconocía. La desaparición de Rubens marcó un antes y después para todos los que participamos en ese microcosmos. Si teníamos algo de inocencia, la perdimos ese día”.
Si rescato hoy esta película y su mensaje es porque su estreno en Brasil ha sido un revulsivo ante la extrema derecha y el bolsonarismo, fenómeno mundial de un neofascismo que da miedo. De ahí mi interés por rescatar hoy también en nuestro país el respeto a la memoria histórica y democrática tan necesaria para no volver a cometer los mismos errores ante el ocaso de la democracia. Aprovecho, por tanto, esta oportunidad que me ofrece aproximarme a esta excelente película, para manifestar mi incondicional apoyo a la vigente Ley de Memoria Democrática en España, como ciudadano político, que cuido la democracia de este país y su memoria, así como la de mi Comunidad Autónoma, mi ciudad y mi barrio, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital. Es una ley que ordena en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.
Estamos avisados ante los nuevos vientos de la derecha, ultraderecha y su más allá en nuestro país y en el nuevo orden mundial que diseña de forma violenta Trump y su oligarquía tecnológica, aunque nos queda algo grandioso en democracia, la palabra, para poder denunciar lo que está pasando por todos los medios posibles, tal y como aprendí en un día ya lejano de Blas de Otero: Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.Para mí, lo importante es que la democraciatodavía está aquí. Así lo escribí recientemente en este cuaderno digital, El dinosaurio sí, la democracia también, recordando a Augusto Monterroso en su famoso cuento breve, que aplicado ahora a la democracia nunca he olvidado: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
¡Paz y Libertad!










