Otro turismo es posible: el método para conocer Galicia

Luar Na Lubre – Romeiro Ao Lonxe (Con Diana Navarro)

Sevilla, 17/VIII/2024

Estamos asistiendo a una contestación generalizada al turismo que nos invade en toda la geografía española, sin excepción, porque se constata que morimos de éxito ante tantos desmanes y desbordamiento de situaciones que hacen la convivencia insoportable. Pronto lo veremos en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), como una de las preocupaciones principales en nuestro país. El ejemplo de la proliferación descontrolada de las viviendas de uso turístico que, en algunas zonas como Baleares, hacen un desalojo salvaje de los que residían en ellas hasta ahora, ha alcanzado unos límites también insoportables, injustos y faltos de toda ética. Otra realidad es la gentrificación galopante de los cascos históricos de muchas ciudades importantes del país, con desalojos abusivos por el capital de fondos de inversión que todo lo pueden, a cualquier precio y sin compasión alguna.

Sé que es un asunto controvertido, pero en este contexto he recordado un texto precioso que leí hace ya algunos años en Galicia, Galicia (1), del escritor al que admiro tanto, Manuel Rivas, que recupero hoy por su calidad intrínseca y porque pone muchas cosas en su sitio. En este libro, un libelo de repudio al conservacionismo gallego de viejo cuño, político incluido, Rivas explica un método para conocer su tierra que cobra hoy una especial actualidad. Viajamos a partir de ahora con él, porque al final, caemos siempre en lo mismo: criticamos hasta la saciedad a este turismo que nos invade, a los otros, sin caer en la cuenta de que nosotros también hacemos a veces un turismo descontrolado, por imperativo del mundo actual, acabando como turistas al uso, a veces sin sentido y viajando hacia ninguna parte.

Comienza Manuel Rivas su exposición, con una referencia a un escritor autóctono, Ramón Otero Pedrayo, que escribió la afamada Guía de Galicia, que también he leído personalmente al recuperarla para mi biblioteca desde una librería de viejo, sobre todo porque no la escribió como “volantista” en un coche, sino viajando en un autobús público de la empresa Castromil: “Y nosotros [dice Rivas], con la miseria de tener coche propio, debemos contentarnos con leer lo que él vio o poner, de viaje, una de las grabaciones de este patriarca que rescató Alfonso Monxardín. Encendemos el radiocasete y, con la mirada puesta en el cambio de rasante, murmuramos con saudade: “Ándele Don Ramón, cuénteme un poco cómo es Galicia”.

A continuación recojo el texto completo de este método para conocer Galicia, a título de ejemplo de dignidad turística por mi parte, con saudade, intentando comprender qué significan las herbiñas de enamorar visitando una vez en la vida San Andrés de Teixidó, siguiendo las indicaciones de Luar na Lubre, recomendando que cada uno, cada una, al leerlo, cambie nombres, apellidos y situaciones, pero intentando quedarse con el fondo de lo expuesto. Comprenderán entonces qué significa el turismo digno y ético que tanto necesitamos recuperar en nuestro país, abandonando el rol de volantistas por un tiempo y escogiendo un libro como la mejor guía para iniciar el mejor viaje posible a nuestra persona de secreto.

Método para conocer Galicia

Ahora que se multiplican las ofertas de viaje, yo no sé lo que escoger. El año pasado por estas fechas me dirigí a la agencia Otero Pedrayo, pagué un billete en la aeronave ‘Os camiños da vida’, e hice un viaje inolvidable por el tiempo y el espacio. Todo muy económico y maravilloso. Tengo otra agencia de confianza que nunca me falla, la Compañía Álvaro Cunqueiro. Ofrece unos vuelos charter, que ni Halcón Viajes. Y unos programas alternativos, tipo ‘Tesouros novos e vellos’, que ya quisieran los de Port Aventura. A precio de bicoca, con asiento asegurado en ventanilla, y parada con siesta de primera clase debajo de un roble que te toca ‘Para Elisa’ mientras duermes. Incluye una vuelta al mundo de feria en feria y un masaje curandero con las hierbas de San Juan. Vuelves como del trinque.

Otra propuesta para conocer bien Galicia por su envés más hechizante es la de la agencia Hortas Vilanova Tours, de la que es acionista mayoritario el poeta Manuel María, con una abundancia de opciones recogidas en el ‘Andando a terra” (Ediciones ANT). Trekking literario, Surfing imaginativo. Parapente auténtico. Desde el robledal de San Xusto a Florencia y desde Florencia a la Ribeira Sacra en una cabriola de sofá y libro.

Yo no sé cómo la gente se complica tanto la vida a la hora de viajar. Te sientas en casa, al fresquito de los libros y pronto te sientes un comandante de jetgaviota tomando pista en la playa de Traba de Laxe. Hablas por megafonía y anuncias con voz de vocalista de verbena: “Amigos viajeros, primero vamos a Carcasona y luego a los Caneiros de Betanzos, con paradita en Cuba y en el Ribeiro”.

Hay un dato para la meditación en lo relativo a los mejores pasajeros que dio Galicia. Ni Otero Pedrayo ni Álvaro Cunqueiro tenían coche propio, como tampoco lo tiene Manuel María. He comentado muchas veces con Paco Martín la desgracia de tener coche e ir por la vida de volantista. Gentes como Novoneyra, Pepe de Nora y algún otro no conducen y por eso conocen tan bien Galicia y ven cosas que los demás no vemos. El carecer de coche, y renunciar al volante, tiene además la ventaja añadida de que puedes escoger quien te lleve. Allá van los pasajeros gozando en la ventana de ese filme de culto llamado Galicia. Y donde tú ves un tractor, ellos ven la comitiva de Merlín. Y cuando tú ves un ceda el paso, ellos contemplan una hermosa cruz de piedra, las espinas del Cristo también de piedra. Y mientras tú maniobras para esquivar una gallina, ellos van viendo el crepúsculo del Antiguo Reino en pancolor.

Ramón Otero Pedrayo fue capaz de escribir la magnífica ‘Guía de Galicia’ porque viajaba siempre en el autobús Castromil. Y nosotros, con la miseria de tener coche propio, debemos contentarnos con leer lo que él vio o poner, de viaje, una de las grabaciones de este patriarca que rescató Alfonso Monxardín. Encendemos el radiocasete y, con la mirada puesta en el cambio de rasante, murmuramos con saudade: “Ándele Don Ramón, cuénteme un poco cómo es Galicia«.

(1) Rivas, Manuel, Galicia, Galicia, 2002, Madrid: Santillana – Suma de Letras.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Sobre lápidas de la Colonia Julia Romula (Sevilla), se asienta la Giralda

Lápidas funerarias en la base de la Giralda / JA COBEÑA

Sevilla, 16/VIII/2024

En mi singladura imaginaria de ayer por esta sacrosanta ciudad, fotografié por primera vez lápidas funerarias que sustentan una zona de la base de la Giralda, recuperadas junto a otras en obras de mantenimiento de este grandioso monumento, pertenecientes a ciudadanos de la Bética, que murieron en esta ciudad en el siglo II d.C., conocida entonces como la Colonia Julia Romula – Hispalis, denominación que se atribuye a Julio César, que fue “el instaurador de Hispalis, a la cual dio el nombre de Julia Rómula haciéndolo derivar del suyo y del de Roma. Debe su denominación de Hispalis al lugar en que fue emplazada porque se levantó sobre un suelo palustre, sostenida por maderos fijos en el fondo de las aguas, para que no se hundiera en aquel terreno resbaladizo e inestable”, tal y como lo recogió San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías. Se sabe desde hace siglos de la existencia de estas lápidas, pero probablemente pocas personas conozcan los textos de ambas en latín, que explican quienes fueron las personas a las que dedicaron palabras de reconocimiento a su trayectoria personal y profesional. 

Ambas lápidas, que los arquitectos almohades utilizaron junto a otras para la construcción de su gran alminar en el siglo XII d.C., por la consistencia que ofrecía el mármol para su sustentación, están situadas en la esquina del monumento, entre la Plaza Virgen de los Reyes y la calle Cardenal Carlos Amigo Vallejo. Respetando el orden de izquierda a derecha en la Giralda, en el enclave descrito, los textos que figuran en ellas son los siguientes:

Lápida funeraria en la base de la Giralda (detalle, en vertical, para facilitar la lectura) / JA COBEÑA

SEX. JULIO SEX. F. QUIR POSSESORI PRAEF. COH.III GALLOR, PRAEPOSITO NUMERI SYROR SAGITTARIOR. ITEM. ALAE. PRIMAE HISPANOR CURATORI CIVITATIS ROMULEMSIUM MAIUENSIUM TRIBUNO MILIrr. XII FULMINATAE CURATORI COLONIAE ARCENSIUM ADLECTO IN DECURIAS AB OPTIMIS MANISMISQUE IMP. ANTONINO ET VERO AUGG. ADIVTORI ULPH. SATURNINI PRAEFF. ANNON AD OLEUM A… UM ET HISPANUM RECENSENDUM. ITEM SOLAMINA TRANSFERENDA. ITEM VECTURAS NAUCULARIIS EXSOLVENDAS PROC. AUGG. AD RIPAM BAETISSCAPHARI HISPALENSIS OB INNOCENTIAM JUSTITIAM QUE EIUS SINGULAREM (C.A. 174 d.C.).

A Sexto Julio Posesor hijo de Sexto de la Tribu Quirina, prefecto de la tercera cohorte de los Galos, prepósito de número de los Flecheros de Siria, item de la primera ala de la Caballería Hispánica, curador de la ciudad de los romulenses maivenses, tribuno militar de la Legión XII Fulminata; curador de la Colonia de los Arcenses [Arcos de la Frontera], agregado a las decurias por los óptimos y máximos emperadores Antonino y Vero Augustos; adjunto de Ulpio Saturnino prefecto de los víveres para hacer la estadística del aceite de Africa y España; item para transportar los tributos en granos; item para pagar los fletes a los navieros; procurador de los Augustos en la ribera del Betis. Los navegantes hispalenses le consagran esta memoria por su probidad y singular justicia (traducción de Francisco Mateos Gago).

 

Lápida funeraria en la base de la Giralda (detalle, en vertical, para facilitar la lectura) / JA COBEÑA

 L. CASTRICIO Q. F. 

HONORATO P. P. HOMINI BONO

SCAPHARI
ROMUL. CONSISTOR;

INNOCENTIAM ET
SINGULAREM JUSTITIAM EIUS D. S. P. P. (siglo II d.C.).

A Lucio Castricio hijo de Quinto Honorato, primipilo [centurión] y hombre bueno, los navegantes del municipio de Rómula por su probidad y singular justicia dedicaron a su costa este recuerdo.

Las sensaciones experimentadas ayer simbolizan la necesidad de que respetemos la memoria histórica y democrática de nuestro país, de nuestras ciudades, asentadas sobre acontecimientos que no debemos olvidar. Lo que sucedió por ejemplo en el siglo XII en Sevilla, el siglo en el que se construyó e inauguró definitivamente el minarete (1195) que derivaría posteriormente en una Giralda, refleja también la acción pública de un emir, al-Muminin, a través de un ingeniero al-Hayy Ya´is, que se preocuparon, por ejemplo, de que la ciudad dispusiera de agua potable, respetando también lo que la cultura romana había dejado en la ciudad a través de huellas antiguas de un acueducto. Sobre esas huellas, construyeron e inauguraron un acueducto subterráneo y aéreo, lo que se denominaría posteriormente Caños de Carmona, una obra ciclópea que se mantuvo viva casi ocho siglos. Ayer, viendo de nuevo las lápidas que sustentan en parte la Giralda, me trajo a la memoria el valor de las obras públicas como bien común, gracias al esfuerzo de culturas anteriores, a las que hoy reconozco su probidad y singular justicia. Para que no se olvide.

NOTA: las traducciones de las lápidas se han recuperado de Arqueología de la Hispania romana: Lápidas romanas en la Giralda (arqueologiadelahispania.blogspot.com).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

 

 

Palestina y su cultura sumud en Belén

Pintura mural de Banksy en Belén

Sevilla, 15/VIII/2024

En Belén, la «casa del pan» en hebreo que conocí en mi infancia cristiana, la población palestina vive ahora separada de los colonos judíos en Cisjordania, por un tramo que forma parte del muro de hormigón de 700 kilómetros de longitud y 8 metros de altura, que hace visible la terrible realidad territorial de la guerra entre Israel y Gaza. En esta realidad defensiva del muro, el pueblo palestino ha encontrado una forma de manifestar su resistencia, inspirada en lo que llaman en su vida ordinaria «sumud», entendido «como «firmeza» o «perseverancia constante», un valor cultural palestino, un tema ideológico y una estrategia política que surgió por primera vez entre el pueblo palestino al experimentar la opresión y organizar la resistencia ante la ocupación israelí tras la guerra de los Seis Días de 1967″.

En el citado muro y, concretamente, en la calle de la Caridad, hay una exposición permanente muy especial, al estar colmatado de pinturas y grafitis en los que se ensalza el sumud palestino en múltiples manifestaciones. Quizás sea una representación especial lo que se encuentra en esta calle, en su número 182, un hotel inaugurado en 2017, The Walled off Hotel, El Hotel Amurallado, bajo los auspicios del artista oculto Banksy, que se cerró temporalmente el 12 de octubre del año pasado, como consecuencia del asalto de Hamás, de infeliz memoria, el día 7 de ese mes. El hotel explica así su vinculación con el mundo artístico: «Si te alojas en el Walled Off, podrías dormir literalmente dentro de una obra de arte. Hasta ahora, Banksy, Sami Musa y Dominique Petrin han personalizado habitaciones para huéspedes y seguirán haciéndolo más», mostrando una galería de imágenes que así atestiguan esas palabras. Cuenta con una habitación nominada como Panorama, al contar «con vistas panorámicas al hormigón lleno de grafitis desde casi todas las habitaciones. Y para los más exhibicionistas, muchas de ellas se encuentran dentro del alcance de la torre de vigilancia del ejército. Todas las habitaciones panorámicas tienen baño privado y están equipadas con wifi, nevera, radio, caja fuerte personal y aire acondicionado». Asimismo, la habitación rotulada como, Presupuesto, que se presenta como «equipada con elementos sobrantes de un cuartel militar israelí, ofrece una cama desde 70 dólares la noche. No tiene lujos, incluye taquilla, caja fuerte personal, baño compartido y tapones para los oídos gratuitos». Por último, se dan detalles escalofriantes de la Suite Presidencial: «está equipada con todo lo que un jefe de estado corrupto necesitaría: un jacuzzi con capacidad para cuatro personas, obras de arte originales, biblioteca, cine en casa, jardín en la azotea, bar tiki y una fuente de agua hecha con un tanque de agua acribillado a balazos. Incluye un juego completo de minerales para el baño del Mar Muerto y servicio de comedor en la habitación disponible a petición expresa. Tiene capacidad para cuatro adultos».

La mezcla casi imposible de lo expuesto por Banksy, fundamentalmente, en la intencionalidad ética del hotel como mensaje para visitantes, junto a las múltiples obras expuestas en el museo al aire libre de las pinturas y grafitis en el muro, algunas también de Banksy, traducen una realidad muy dura para la población palestina, haciendo de su concepción de sumud una manifestación artística múltiple a través de sus expresiones fijadas en las paredes frías del hormigón ciclópeo que las rodea, para quien lo quiera comprender así. Es triste constatar la realidad actual en aquél lugar, porque el Hotel cuenta también con una Galería de Arte que «goza de total autonomía respecto del resto del hotel. Es la plataforma permanente más grande para que los artistas palestinos muestren su trabajo en Palestina. Se invita a los comisarios locales a organizar la lista de exposiciones, que cambia periódicamente. Aquí se exhiben muchas de las obras de los artistas palestinos más destacados, entre ellos Suliman Mansour y Nail Anani. Un espacio contiguo está dedicado a exposiciones temporales de artistas emergentes. La galería vende obras originales, grabados y postales». Desgraciadamente, esta realidad artística ya no es posible en estos momentos. La guerra ha acabado con casi todo para el pueblo palestino. Belén es testigo de ello. Sólo quedan ahora las pinturas murales y los grafitis, símbolo del sumud palestino, que aún les queda.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La fotógrafa Lee Miller nos muestra de nuevo su deseo de libertad

Sevilla, 14/VIII/2024

Una vez más me aproximo a la vida y obra de la fotógrafa y polifacética en otras artes, Lee Miller (Poughkeepsie, Nueva York, 1907 – Chiddingly, Reino Unido, 1977), a la que he dedicado páginas especiales en este cuaderno digital por la admiración que la profeso. En esta ocasión, con motivo de la exposición que se inauguró el pasado 4 de agosto en Palafrugell, en la XIII Bienal de Fotografía Xavier Miserachs, cuya sinopsis oficial orienta bien sobre el objetivo de destacar la memoria histórica de la obra de Miller, con un hilo conductor como título: EL DESEO DE LIBERTAD: “Lee Miller es una de las fotógrafas imprescindibles del siglo XX. Modelo y fotógrafa de moda, fotógrafa surrealista, corresponsal y fotoperiodista de guerra, su vida se convirtió en una búsqueda y un ejercicio de libertad constantes que la han convertido en una personalidad vital y profesionalmente fascinante. Posó para importantes fotógrafos, convivió y aprendió con los representantes de las corrientes intelectuales y artísticas europeas más vanguardistas (Man Ray, André Breton, Jean Cocteau, Paul Éluard, Dalí, Picasso…) y se convirtió en una de las primeras mujeres fotógrafas y corresponsales de guerra que documentó, entre otros episodios bélicos, los bombardeos del ejército nazi sobre Londres, el desembarco de Normandía y la liberación de los campos de concentración de Buchenwald y Dachau. Pionera, precoz y creativa, con un importante bagaje de conocimientos técnicos y artísticos, imprimió en toda su obra un sello personal de gran fuerza expresiva y original composición. Esta exposición quiere ser un viaje a través de imágenes de cada uno de los ámbitos que abordó: la moda, el surrealismo, el retrato y la guerra, incidiendo especialmente en este último por su relevancia testimonial e histórica, así como por la mirada privilegiada que otorga en su obra a las mujeres en general y a las que participaron en la contienda en particular”.

¿Cómo descubrí la vida y obra de Lee Miller? Ocurrió al acercarme también a la obra de otro fotógrafo de talla internacional, Man Ray, en una imagen que no olvido, Le somneil, realizada en 1937 y en la que aparecen Consuelo de Saint-Exupéry (esposa-rosa del autor de El principito, tan de actualidad siempre) y Germaine Huguet, que figuraba en el programa oficial de una exposición sobre El surrealismo y el sueño, celebrada en Madrid, en 2014 en el Museo Thyssen-Bornemisza. Además, ese año se publicó un excelente artículo sobre la vida y obra de Lee Miller, Lee Miller: mucho más que la musa de Man Ray o la mujer en la bañera de Hitler, que sigo recomendando en una lectura atenta, en el que se reivindicaba el papel tan importante que jugó como mujer comprometida con su oficio de fotografiar la vida, reinterpretándola en determinados momentos de su carrera vital y profesional con toques surrealistas ante un mundo tan adverso con ella, sobre todo en su niñez americana. Con tan sólo 24 años saltó de América a París, un centro artístico mundial y en permanente ebullición para acercarse a Man Ray: “Pensé que la mejor forma era empezar estudiando con uno de los grandes maestros en la materia, Man Ray”, recordaba la propia Miller en una entrevista en In Town Tonight en 1946. “En aquel tiempo estaba en París, así que me acerqué a él y le dije: ‘Hola, soy tu nueva alumna y aprendiz’. Él respondió: ‘Yo no tengo alumnos ni aprendices’. Y yo le dije: ‘Ahora sí”. Aquel desparpajo le valió un puesto como ayudante en su estudio. Ella tenía 24 años y él, 40; pronto se hicieron amantes”. Gracias al trabajo desarrollado en el cuarto oscuro de Man, descubrió la técnica de la solarización, de la que se conservan imágenes extraordinarias realizadas en solitario por ella. Picasso y Dalí también estuvieron presentes en esta fase de reinterpretación de su azarosa vida.

Lee Miller, en su trágico mundo existencial se reinventó continuamente, dando un paso transcendental en su vida, olvidando el pasado en Vogue como modelo, para inmiscuirse en el difícil arte del fotoperiodismo de guerra, contribuyendo en las revistas Vogue (edición británica) y Life (edición mundial), con su testimonio gráfico, en mostrar al mundo su cara menos amable, terrible en ocasiones: “En abril de 1945, con unas ojeras inmensas, la bella Lee llega al campo de concentración de Dachau junto a los aliados. Así se lo contaba poco después a Withers [editora de la edición británica de Vogue] en un telegrama: “Te ruego que creas que esto es cierto. Generalmente no hago fotos de horrores, pero creo que abundan en cada pueblo y en cada zona. Espero que Vogue sienta que puede publicar estas fotos”. Acordaron sacarlas en las ediciones americana e inglesa, junto a un reportaje que titularon Believe It, Lee Miller cables from Germany. Por primera vez las brillantes páginas de la revista se abrieron a las atrocidades y el espanto. Las fotografías de Miller sin duda se encuentran entre los contenidos más cruentos que ha publicado la cabecera en más de 125 años de historia”.

Mi amor por la fotografía me lleva hoy a hacer un pequeño homenaje a la aportación profesional que Lee Miller hizo a la memoria histórica del mundo. Sigo creyendo que hay fotógrafos y fotógrafas que retratan almas especiales, en blanco y negro, como Man Ray, Lee Miller, Marc Riboud,  Robert Capa, Kati Horna, Sebastião Salgado o Ramón Masats en España, entre otras y otros grandes profesionales de la fotografía en todas y cada una de sus manifestaciones, que valoramos hoy de forma especial porque muchas veces estamos ciegos ante el color que dio al mundo la creación transcendental del hombre y la mujer, que tuvieron la oportunidad de ver durante un tiempo el paraíso de sus almas, como nos recuerda siempre y de forma magistral el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado en su obra Génesis. Gracias, hoy, a ellos y a tantos profesionales anónimos que aun jugándose a diario la vida nos han aportado y entregan tanta verdad a través de sus enfoques de momentos transcendentales de la vida, de sus ojos en definitiva, como aprendimos un día de Machado, ya que no son ojos porque los veamos, sino que son ojos porque a través de sus fotografías, nos ayudan a contemplar y amar mejor la vida. Incluso la vida compleja y atormentada de Lee Miller. No olvido qué significa esta profesión, fotografiar instantes de la vida, por una frase de un especialista en los cuidados del ojo, del siglo XIII, Pietro Spanno, que llegó a ser Papa bajo el nombre de Juan XXI: “El ojo es un miembro noble, redondo y radiante. Ver es el paraíso del alma”. Ese es el secreto y la magia del ojo humano cuando ordena el clic que fija momentos especiales de la vida para la posteridad. Igual que cuando se fotografía el dolor o la muerte, muchas veces con alto riesgo personal de profesionales excelentes, comprometidos, facilitando imágenes recientes sobre la invasión de Ucrania o el sufrimiento insoportable de la población civil en Gaza a manos del ejército de Israel, que desgraciadamente ya son habituales para el procesamiento de nuestra retina y que tanto nos deberían obligar a pensar y actuar consecuentemente, cumpliendo su función.

Lo expuesto anteriormente justifica de forma sobrada estas palabras de recuerdo, reconocimiento y respeto a la vida y obra de Lee Miller. Que esta exposición en Palafrugell se haga en este país, en pleno mes de agosto, con la que está cayendo políticamente hablando, me reconforta anímicamente por el cuidado que necesita hoy más que nunca la cultura, respetándola a través de obras tan trascendentales como las que llevó a cabo Lee Miller, con una vida azarosa dentro. No la olvido. Sólo me queda hoy dar las gracias a la vida y a la cultura, que me han dado y siguen dando tanto. Dentro de muy pocos días se estrena un biopic dedicado a esta excelente artista, Lee, que ayudará a comprender mejor su trayectoria vital y artística.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El mar, la mar, ¡sólo la mar!, en un verano del joven Rafael Alberti

Sevilla, 13/VIII/2024

Un día trece de agosto y martes, me embarco imaginariamente en «La isla desconocida» y me caso de nuevo con la poesía de Rafael Alberti, al que tanto aprecio, como se puede comprobar buscando en este cuaderno digital mis reflexiones acerca de él, de su vida y obra. Por esta razón, vuelvo a publicar unas palabras que resumí en un artículo en agosto del año pasado, El verano, según el joven Alberti, porque una vez más descubro la profundidad del poeta gaditano a pesar de la aparente levedad en sus palabras.

Intentaré descubrir hoy, en un cine de verano imaginario, que la mar, ¡sólo la mar!, aunque no la vea aquí en Sevilla, es.

El verano, según el joven Alberti

Tenía tan solo 21 años cuando Rafael Alberti publicó, en 1924, Marinero en tierra, una de sus obras emblemáticas y por la que obtuvo el primer premio del Concurso Nacional de Literatura, en la modalidad de Poesía, en junio de 1925. En esta obra iniciática, excelente, figura un poema, Verano, que a pesar de su brevedad, dos veces buena, es de un calado especial, que hoy rescato del olvido para dar sentido a un verano complejo para la gobernabilidad del país:

—Del cinema al aire libre
vengo, madre, de mirar
una mar mentida y cierta,
que no es la mar y es la mar.

—Al cinema al aire libre,
hijo, nunca has de volver,
que la mar en el cinema
no es la mar y la mar es.

Es verdad que la aparente sencillez expresiva de Alberti en este poema no tiene nada que ver con su profundo mensaje, como bien se analiza en el Centro Virtual Cervantes cuando aborda la sinopsis de esta obra. “En lo que se refiere al lenguaje poético, la obra queda lejos de la espontaneidad irreflexiva. Muy al contrario, analizado en las sucesivas ediciones —y mudanzas— que Alberti revisó, Marinero en tierra es un conjunto ligado mediante un alto sentido de la madurez poética. Es Jesús Fernández Palacios quien destaca las virtudes del engranaje: «Desde “Sueño del marinero”, como prólogo en tercetos encadenados, pasando por los diez sonetos de la primera parte, las treinta y tres canciones de la segunda hasta los sesenta y cuatro poemas de la tercera —introducida esta última parte por una hermosa y alentadora carta de Juan Ramón Jiménez, fechada el 31 de mayo de 1925—, la obra entera se resume como un compendio de tradición y modernidad, donde se mezclan versos endecasílabos y alejandrinos con los de arte menor, las estrofas clásicas con las nuevas canciones, el lenguaje convencional con el experimental, los usos normales con los juegos de palabras, y las comparaciones más elementales con atrevidas, alógicas metáforas». («Marinero en tierra», Cuadernos Hispanoamericanos, n.º 485-486, nov.-dic. 1990, p. 288).

Verano, es la canción 22 en este poemario tan querido por mí y tantas veces leído y sentido. Creo que Juan Ramón Jiménez, cuando le escribió la carta entusiasta que se cita anteriormente, estaba convencido de la excelencia de las canciones a incorporar en la edición final de Marinero en tierra, tal y como lo expresaba con bellas y sentidas palabras, respetando la ortografía juanramoniana, dirigidas a su “querido amigo” Rafael Alberti: “[…] Las poesías de este libro -que yo había visto ya, el año pasado, en La verdad de nuestro fervoroso Juan Guerrero y en las copias que usted tuvo la bondad de enviarme para el primer – me sorprendieron de alegría; y sospechando que un brote así de una juventud poética no podía ser único, tenía grandes deseos de conocer el resto de sus canciones. No me había equivocado. Desde el arranque: … Y ya estarán los esteros rezumando azul de mar, hasta el final: Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar y dejadla en la ribera, la serie ésta del Puerto -que yo he elejido- es una orilla, igual que la de la bahía de Cádiz, de ininterrumpida oleada de hermosura, con una milagrosa variedad de olores, espumas, esencias y músicas. Ha trepado usted, para siempre, al trinquete del laúd de la belleza, mi querido y sonriente Alberti. La retama siempre verde de virtud es suya. Con ella, en grácil golpe, ha hecho usted saltar otra vez de la nada plena el chorro feliz y verdadero. Poesía «popular», pero sin acarreo fácil: personalísima; de tradición española, pero sin retorno innecesario: nueva; fresca y acabada a la vez; rendida, ájil, graciosa, parpadeante: andalucísima. ¡Bendita sea la Sierra de Rute, en donde la nostaljia de nuestro solo mar del sudoeste le ha hecho exhalar a usted, hiriéndole a diario con la espada de sal de su brisa, esa esquisita sangre evaporada! Le voy a decir a El Andaluz Universal que adelante un , paraque pueda lucir todavía en el aire lijero de esta goteante primavera, la tremolante cinta celeste y plata de su Marinerito”.

El poema Verano me ha recordado en este agosto presente el aviso clásico que figura a veces en los títulos de crédito de las películas, porque cualquier parecido de la mar en el cinema con la mar verdadera es sólo pura coincidencia: Al cinema al aire libre, / hijo, nunca has de volver, / que la mar en el cinema / no es la mar y la mar es. Al fin y al cabo como nos pasa en la vida diaria, cuando representamos determinados papeles en la película vital que, a veces, no es la verdadera vida, porque nuestra vida no es esa sino la que es. O lo que es lo mismo, cambiando lo que haya que cambiar en nuestra experiencia vital en cualquier forma que se exprese: los personajes y hechos retratados en esta película son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia. Es verdadera la reflexión de Alberti: en el cinema, la mar no es la mar, porque la mar es.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¡Gran noticia, han abierto una nueva librería en Sevilla!

Librería en el Centro Comercial Lagoh, en Sevilla, inaugurada el 8 de agosto / JA COBEÑA

Lo hermoso no es el brillo momentáneo, la atracción inmediata, sino la silenciosa persistencia de la estela. La belleza es una rezagada. No es hasta un tiempo después cuando las cosas revelan su fragante esencia, compuesta de sedimentos temporales de lenta fosforescencia.

Byung-Chul Han, en La tonalidad del pensamiento

Sevilla, 11/VII/2024

Es verdad, es una gran noticia la apertura de una nueva librería en esta ciudad, que es muy «de bares», acostumbrada ya en los últimos tiempos a asistir a cierres de otras, tal y como lo he recogido en páginas de este cuaderno digital. Para mí es un gran acontecimiento, culturalmente hablando, con la que está cayendo por tierra, mar y aire en el terreno ideológico de este país, donde la cultura es pariente pobre de determinadas políticas, uno más en la gran familia de la derecha ultramontana y su más allá, con sus censuras incluidas. Además, en el caso de La Casa del Libro, es algo especial para mí porque me recuerda mis primeras aproximaciones, cuando era un niño y hacía las cosas de niño, a sus grandes escaparates en lo que se denominaba la «casa madre» de esta librería, en la Gran Vía de Madrid, lugar al que iba con frecuencia porque en mi casa la llamaban también El Palacio del Libro, que así era su nombre fundacional, algo muy sugerente para mi alma lectora de niño. No en vano, el año pasado se cumplieron los cien años de su primera apertura, decían que con gran asombro de los que la visitaron por primera vez porque vieron que se podían hojear los libros en mostradores y así tocarlos, olerlos, no sólo pedirlos a dependientes para que los bajaran de las estanterías, muy lejos de los presuntos implicados en su compra.

Ayer fui a visitar la nueva librería con la ilusión rediviva de mi infancia en Madrid, como si fuera una cita obligada. Durante la obra de adaptación del local, aparecía ya un reclamo interesante: «una vida de libros, una vida más libre«. Me sentí como ese niño de Madrid con zapatos nuevos, Gorila por supuesto, hojeando los libros clasificados por materias en una superficie pequeña, sólo 200 metros, pero ajustada a las necesidades actuales de sedes físicas. Disfruté con algo que me llamó la atención: la presencia de bastantes familias, donde cada miembro cogía un libro, creo que porque les llamaba la atención, contando con el asesoramiento, en su caso, de una librera muy joven (¡que rol tan fundamental, perdido en muchas ocasiones!), que también acabó orientándome dónde podía encontrar un libro que andaba buscando desde que supe de su publicación este año. Se trataba de La tonalidad del pensamiento, del escritor norcoreano pero nacionalizado berlinés, Byung-Chul Han (1), porque coincido con él en el amor a la música y lo que es capaz de transmitir cada momento que se la escucha, así como la confianza plena en que el amor mueve el mundo y que la esperanza justifica nuestra ardiente impaciencia de vivir apasionadamente. También, porque la edición de este libro, es muy original por petición expresa del autor, en el sentido de que no quiere que sus intervenciones públicas aparezcan en las grandes plataformas de internet, convirtiéndolas en mercancía pura y dura, sino que a través de la editora, Paidós, a la que personalmente manifiesto un profundo respeto profesional desde hace ya muchos años, se pongan al alcance de los lectores los textos, las filmaciones y las fotografías de sus más recientes conferencias. ¿Cómo? utilizando el código QR al inicio de cada uno de los textos que figuran en el libro citado, dando acceso a los vídeos de dichas conferencias. Esta decisión ética del autor, justifica de forma sobrada que su libro se incluya en el equipaje cultural de cada uno, cada una, este verano.

Para comprender el alcance de lo expuesto por el autor, nada mejor que leer la sinopsis oficial de su libro: «En abril de 2023, Byung-Chul Han viajó por primera vez a Portugal e impartió unas conferencias en Oporto y Lisboa. Días después ofreció, también por primera vez, una conferencia musical en Leipzig. De ahí nace La tonalidad del pensamiento, el libro que el lector tiene hoy en sus manos y que reúne estas conferencias. En la primera de ellas, de título «Amor / Eros», el autor se pregunta por el sentido del amor en una sociedad en la que el otro se desvanece por falta de contacto físico y personal. La segunda, «Sobre la esperanza», es una reflexión sobre la transcendencia de esta virtud que, en palabras del filósofo, «es el espíritu de una idea que va más allá de lo que podemos imaginar». La última ponencia da título a esta obra: en «La tonalidad del pensamiento», Han expone los tonos y temas que atraviesan su filosofía. Sus libros, dice, no son repeticiones, sino variaciones: notas que van desplegándose en torno a grandes conceptos. Por ello, la conferencia contó con la interpretación en piano de las piezas favoritas del autor: las Variaciones Goldberg y las Suites francesas de Bach y las Kinderszenen de Schumann».

Profeso un respeto reverencial a la librerías y por esta razón recomiendo la lectura de un artículo que publiqué en enero de este año, Hay que cuidar las librerías de Sevilla, del país en general, porque son las clínicas del alma, porque en él expresaba mi dolor por el cierre de librerías en Sevilla. Creo que se comprende bien mi alegría, como lector empedernido, al conocer esta nueva apertura y disfrutar de ella.  Las librerías permiten cuidar el alma con la lectura (dispensación) de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a. C. Amo la lectura, los libros, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro. Las librerías son la antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”. No olvido tampoco el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, por su ilusión de poner una librería (que también tuve yo en una época de mi vida), que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros. Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué: – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.
Guido: – ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel! A ver dime algo que te caiga mal.
Josué: – Las arañas. ¿Y a ti?
Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos”. Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Ayer, cuando salía de la nueva librería en Lagoh, recordé aquellas palabras de compromiso activo de Guido Orefice, a través de uno de sus sueños, abrir una librería, sin dejar atrás los otros dos, leer a Schopenhauer y aprender a distinguir el Norte del Sur, que también existe… Inolvidable, en agosto de 2024.

(1) Byung-Chul Han, La tonalidad del pensamiento, 2024, Barcelona: Editorial Planeta,

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El escapismo político de Puigdemont

Imagen última de Carles Puigdemont antes de fugarse de nuevo, en Barcelona, el 8 de agosto de 2024

Sevilla, 10/VIII/2024

Hay personas que recuerdan con cierto asombro cinematográfico las actuaciones del gran escapista húngaro, Harry Houdini, que se hizo famoso por esta especialidad como mago. Lo he recordado estos días al presenciar el último número circense de la aparición y fuga de Carles Puigdemont, como por ensalmo, el pasado jueves en Barcelona, una hora antes de comenzar la sesión del Parlamento de Cataluña, un lugar soberano para el pueblo catalán y en el que Puigdemont tiene un escaño, en la que se votaba la candidatura, propuesta democráticamente, para la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Fue una actuación deplorable desde el ámbito democrático de “su país” y del nuestro, porque mientras no se diga lo contrario, constitucionalmente hablando, compartimos el territorio nacional a todos los efectos, políticos, judiciales y legales, sin excepción alguna como Estado. Fue visto y no visto, con un velo sospechoso de inacción deplorable de la policía catalana.

Estoy convencido de que Puigdemont se ha equivocado al elegir su carrera política. Es la segunda vez que lo hace, porque la primera vez ya dejó a los suyos tirados en la cuneta política, en 2017, en plena debacle del llamado “procés”, escapando de forma impresentable para hacer su batalla particular desde Waterloo, en una sesión pública de escapismo político de infeliz memoria, haciendo un auténtico Houdini, una representación imaginaria del mago húngaro. El jueves pasado se liberó de unos grilletes que pudieron ser reales, tan cerca de sus muñecas, acción que siempre llevaba a cabo y de forma impecable el gran mago húngaro.

Como la cosa va de magia Borrás, visto lo visto en el inmenso fraude político de Puigdemont, me quedo hoy con la frase seria de nuestro mago mentalista, Anthony Blake, con la que despedía siempre sus actuaciones: «Todo lo que has visto ha sido producto de tu imaginación, no le des más vueltas, no tiene sentido». Lo verdaderamente triste es constatar que lo visto el miércoles pasado, con su texto y contexto escapista, no ha sido producto de nuestra imaginación, por muchas vueltas que le demos. Lo que ha vuelto a hacer el mago político Puigdemont no tiene sentido, o mejor dicho, en roman paladino (el lenguaje directo de Berceo), es que no tiene nombre, democráticamente hablando.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Crece el Club de los cretinos vivos

Andrés Rábago, El Roto

Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos.

John Keating (Robin Williams), en El club de los poetas muertos

Sevilla, 9/VIII/2024

El próximo domingo se cumple el décimo aniversario del fallecimiento del actor Robin Williams, que nunca olvido en su papel del profesor John Keating, en El Club de los poetas muertos. Las palabras que siguen las escribo a modo de pequeño homenaje dedicado a su memoria cinematográfica y a sus palabras sobre el carpe diem particular y, sobre todo, digno, que cada uno, cada una, vive a diario.

El problema radica, en la actualidad, en que necesitamos localizar a poetas muertos y vivos que nos ayuden a interpretar la vida porque, desgraciadamente, nos sobran personas cretinas vivas que la malogran a diario y hacen mucho daño a la sociedad, como mediocres aventajados que nos rodean por tierra, mar y aire, formando parte un nuevo Club, el de los cretinos vivos. Es un hecho, ya tratado en bastantes ocasiones en este cuaderno digital, que la mediocracia se instala día a día en nuestras vidas. En este contexto, vuelvo a publicar hoy un artículo escrito en 2018, El club de los cretinos vivosque no necesita más actualización que la de Trump en estos momentos delicados para el bien común, para la democracia, como representante de la ultraderecha mundial, aunque sigue haciendo de las suyas, salvando lo que haya que salvar si identificamos a sus alumnos aventajados distribuidos por este loco mundo al revésincluyendo nuestro país, por supuesto. También, porque ya sabemos qué rumbo han tomado las derechas en nuestro «territorio patrio«, que les gusta decir a ellas de forma taimada, que se autoproclaman como “gente de bien”, sin rubor alguno, frente a la gente de mal, que somos para ellos el resto de la población. Han preferido la opción de un permanente «cretinismo enojado», como advirtió Manuel Rivas en la columna del artículo citado.

Pasen y lean aquellas palabras. Suenan de forma atronadora hoy, por la cretinez que nos invade. Estamos avisados. Además, deberíamos tomar conciencia de que la cita “carpe diem”, a secas, es incompleta. Le falta la segunda parte, esencial en sí misma, tal y como lo expresó el poeta romano Horacio (Venosa, Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C. – Roma, 27 de noviembre de 8 a. C), en su Oda (Carminum) I, 11, dedicada a Leucónoe: “Carpe diem, quam minimum credula postero” o lo que es lo mismo, Vive el día de hoy [Carpe diem]. Captúralo. No te fíes del incierto mañana.

El club de los cretinos vivos

Lo cretino, en ti, 
No excluye lo ruin. 

Lo ruin, en tu sino,
No excluye lo cretino. 

Así que eres en fin, 
Tan cretino como ruin.

Luis Cernuda, en La desolación de la quimera

La primera vez que el lema “cretino” dio el salto mortal del vocabulario médico al social en este país, en el que abunda esta especie irredenta, la he localizado en el Diccionario general y técnico hispanoamericano, elaborado por Manuel Rodríguez Navas y Carrasco (publicado en Madrid en 1918 por la editorial Cultura Hispanoamericana), como adjetivo y con dos significados: que padece cretinismo y como traducción del alemán kraftlos, imbécil. Desde ese año no se vuelve a mencionar esta segunda acepción en la lexicografía española y hay que esperar a la edición 18ª del Diccionario de la RAE, publicado en 1956, cuando se acepta también una segunda acepción como sentido figurado del citado adjetivo: estúpidonecio(que se puede usar también como sustantivo). Es un término independiente ya de su pasado como enfermedad, aunque es en la edición de 1983, del Diccionario manual e ilustrado de la RAE cuando se desarrolla por primera vez una segunda acepción en el lema “cretinismo”, entendiéndose (en sentido figurado y familiar) como estupidezidiotez y falto de talento

Sorprende constatar cuánto tiempo ha necesitado este vocablo para imponerse en la cultura española como voz de derecho en el uso del mismo y en su comprensión, cuando creo que tiene una vida muy dilatada en el tiempo, porque desde época inmemorial la existencia de cretinismo y sus correspondientes cretinos y cretinas han abundado por doquier. Es lo que me ha pasado al leer un artículo reciente de Manuel Rivas, La ola de cretinismo, que en su entradilla lo justifica de forma espléndida: “Es la piel del mundo la que está tumefacta, no por el humorismo amoratado, sino por la estupidez circundante”.  Es verdad que estamos rodeados de cretinismo galopante, de personas que pertenecen al Club de estúpidos, idiotas, imbéciles y faltos de talento (respetando las acepciones literales de la RAE nada más).

Dice Manuel Rivas en su artículo que “Existe un humorismo amoratado, viñetas que son puñetazos de luz, y ahí está El Roto, la mirada indómita, descerrajando lo que no se puede ver, desvelando lo que no está “bien visto”. Está El Roto y los rotos, los que se pelean contra las mordazas, legales o ilegales. Pero el cretinismo, y no hablo de la enfermedad, sino del talante estúpido, va ocupando espacio como pensamiento grosero, vociferante, pelotudo. Es la piel del mundo la que está tumefacta, no por el humorismo amoratado, sino por ese cretinismo circundante”. Da pánico contemplar lo que le pasa al mundo cada vez que Trump se pasea por él haciendo turismo cretino. O los aprendices de ellos que tenemos en nuestro país, que imitaron e intentan imitar a ciertos presidentes americanos (no me refiero a Obama), que poniendo los pies encima de la mesa y remedando su acento yanqui, se han vanagloriado de invadir y seguir invadiendo el mundo a cualquier precio, actitudes de las que el Sur paga siempre un precio muy alto.

Ante las noticias cretinas que recorren el mundo, solemos quedarnos muchas veces con el ojo amoratado y con el alma de color y dolor violeta, en un pantone moral como el que cita Rivas refiriéndose a lo que nos pasa cuando vemos las viñetas de El Roto. Estoy muy de acuerdo con los matices de cretinismo que analiza en su columna: “Ahora mismo no sabemos el rumbo que va a tomar la derecha, la vieja y la nueva, en España. Si va a recaer en un cretinismo enojado o abrirse a una inteligencia democrática y dialogante. En una época histórica muy amoratada, la descrita en La desintoxicación de Europa, Stefan Zweig se quejaba de una atmósfera en la que “tanto los individuos como los Estados parecen más bien dispuestos a odiarse mutuamente; la desconfianza mutua se revela infinitamente más fuerte que la confianza”.

En la confianza de luchar para ser más libres frente a los cretinos (serlo o no serlo, esa es la cuestión…), hay que identificarlos urgentemente para librarnos de ellos a la mayor brevedad posible. Estamos avisados, porque son legión. Ya los definió de forma magistral Luis Cernuda, un poeta vivo en mi corazón: Lo cretino, en ti, / No excluye lo ruin. / Lo ruin, en tu sino, / No excluye lo cretino. / Así que eres en fin, / Tan cretino como ruin (en La desolación de la quimera).

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UCRANIA, GAZA Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Para la cultura guanche, Agosto es Beñesmer

Rafael Alberti y Nuria Espert, Lanzarote 1979

Sevilla, 8/VIII/2024

Me despido hoy de esta búsqueda de razones para vivir dignamente a través de la poesía social, en este mes de agosto, publicando de nuevo un artículo que cuando hago mi agosto particular, siempre lo recuerdo desde hace ya bastantes años, porque no olvido que agosto es «Beñesmer», con una traducción preciosa, «Luna de Agosto», tal y como se conocía en la cultura guanche, porque era la festividad más importante de los aborígenes de las Islas Canarias. Era la fiesta de la cosecha y el día central del año de magos. En él, los guanches ordenaban los asuntos materiales, y festejaban y veneraban las tradiciones culturales y espirituales. Era considerada como el «Año Nuevo Guanche», que coincidía con la recogida de la cosecha.

Esta tradición cultural me parece extraordinaria, junto a otras muchas de nuestro país en este mes de canícula especial, forzada a extremos difícilmente sostenibles por el cambio climático, porque crea una identidad del tiempo en una cultura muy desconocida, teniendo en cuenta que el Imperio Romano apartó e intentó fulminar todas las culturas existentes en el mundo, teniendo en cuenta, además, que el emperador Augusto hizo una de las suyas estableciendo este mes con su nombre y dedicado sólo por siempre y jamás a él. La Historia es implacable y como buscador incansable de islas desconocidas, en las que suceden historias con minúsculas que engrandecen el alma humana, vuelvo a publicar el contenido que dediqué en 2020 a esta palabra guanche, Beñesmer, que tiene hoy un sentido pleno en momentos difíciles para el mundo en generalEspero que esta «luz de luna llena» de agosto no se apague en los días y meses venideros, porque el mundo y este país en particular, necesitan salir del planificado ocaso de la democracia, para que podamos emprender un nuevo camino vital con ilusiones temporales que lleven la luz de luna dentro. En este mes, Beñesmer, con más razón todavía, respetando la cultura guanche.

Agosto 2020 / 1. Beñesmer

En la cultura guanche el mes de agosto se conocía como Beñesmer (Luna de Agosto). Dejamos por un momento la romanización del calendario, al haber dedicado este mes al emperador Octavio Augusto, que hizo lo indecible para que agosto no tuviera menos días que su antecesor, Julio, dedicado al emperador Julio César, porque entre emperadores estaba el juego, mejor dicho, el prestigio. Soy una persona enamorada de aquella tierra, Canarias, especialmente de Lanzarote, donde muchos veranos he recuperado su belleza lunar, su mar y su malpaís, algo tan contradictorio pero que César Manrique lo convirtió en algo muy bello. Recuerdo cómo Rafael Alberti expresó su impresión personal al describir aquella isla en una intervención inolvidable que hizo en 1979, en un acto cultural junto a Nuria Espert, en Los Jameos del Agua. Allí leyó un poema dedicado a César Manrique, que reproduzco íntegro por su belleza:

Lanzarote. Primera estrofa (31 de mayo de 1979) 

A César Manrique,
pastor de vientos y volcanes

Vuelvo a encontrar mi azul,
mi azul y el viento,
mi resplandor,
la luz indestructible
que yo siempre soñé para mi vida.

Aquí están mis rumores,
mis músicas dejadas,
mis palabras primeras mecidas de la espuma,
mi corazón naciendo antes de sus historias,
tranquilo mar, mar pura sin abismos.

Yo quisiera tal vez morir, morirme,
que es vivir más, en andas de este viento,
fortificar su azul, errante, con el hálito
de mi canción no dicha todavía.

Yo fui, yo fui el cantor de tanta transparencia,
y puedo serlo aún, aunque sangrando,
profundamente, vivamente herido,
lleno de tantos muertos que quisieran
revivir en mi voz, acompañándome.

Más no quiero morir, morir aunque lo diga,
porque no muere el mar, aunque se muera.
Mi voz, mi canto, debe acompañaros
más allá de las edades.

He venido a vosotros para hablaros y veros,
arenales y costas sin fin que no conozco,
dunas de lavas negras,
palmares combatidos, hombres solos,
abrazados de mar y de volcanes.

Subterráneo temblor, irrumpiré hacia el cielo.
Siento que va a habitarme el fuego que os habita.

En 2014 publiqué un libro en este cuaderno digital,  La Tegala de Saramago, dedicado al premio Nobel portugués, que vivió hasta su fallecimiento en Tías (Lanzarote), en un lugar que visité días después de su ausencia definitiva de esa tierra volcánica en 2010. Saramago, desde su tegala particular, nos ha dejado un legado de compromiso literario inolvidable. ¿Por qué la tegala de Saramago? Sencillamente, porque a él le gustaba incardinarse en la tierra que le acogió en 1993, en cualquier tierra que le respetara, y la tegala es un lugar de referencia para la población canaria, un lugar en altura suficiente para que los guanches pudieran comunicarse con señales de humo. Señales que desde Tías, desde la calle donde habitó y habitará por muchos años, La Tegala, Saramago hizo y hace al mundo entero para que nos comprometamos con la esencia de la vida, dejándonos llevar por el niño o la niña, ¿inocentes?, que todos llevamos dentro.

MESA DE TRABAJO SARAMAGO 2010
Mesa de trabajo de José Saramago, Tías (Lanzarote), agosto de 2010 / JA COBEÑA

Recuerdo como si fuera ayer la estancia en su biblioteca personal, que amablemente nos dejaron visitar. Su sencilla mesa de trabajo, unos libros con páginas marcadas por Pilar del Río, la manta roja de Ikea reposando en el brazo izquierdo del sillón que tantas veces lo acogió, diccionarios, bolígrafos, mapas, las mesas con correspondencia pendiente de responder, las estanterías llenas de escritura impresa facilitada por Saramago, traducida por Pilar del Río, en ese esfuerzo por entregarnos sus palabras a todas horas, para que todos lo comprendiéramos muy bien, levantándonos de cada suelo particular, en la interpretación de la ética que hizo en su momento López Aranguren, entendiendo la ética como el suelo firme en que se basan todas nuestras actitudes, la “solería” que vamos poniendo en nuestras personas de secreto a lo largo de la vida. Elefantes, libros, revistas, ediciones maravillosas de uno de mis libros preferidos: El cuento de la isla desconocida, que tantas veces regalo, incluso como ideario para familiares, amigos y funcionarios que en su día compartieron responsabilidades públicas en mi vida profesional.

En este beñesmer recuerdo los que he vivido durante bastantes años en aquella tierra tan acogedora que no olvido. Hoy he unido dos mensajes esclarecedores de Alberti y Saramago en referencia a la cultura guanche respetada hasta nuestros días. También, la obra ciclópea de César Manrique que siempre respetó la trazabilidad histórica del pueblo guanche que le permitió hacer su beñesmer tan particular. He leído muchos cuadernos de Saramago, en formato atómico y digital. Mi aprecio por la isla de Lanzarote me ha llevado siempre a buscar en cada página escrita en ellos, lugares y menciones específicas a una isla que tanto respeto por la vida y obra de César Manrique, pastor de vientos y volcanes, omnipresente en cada paso que das por sus dunas de lava negra, en la acertada expresión que le regaló Rafael Alberti, en una visita que hizo a Manrique en su casa, hoy Museo, de Taro de Tahiche: He venido a vosotros para hablaros y veros, / arenales y costas sin fin que no conozco, / dunas de lavas negras, / palmares combatidos, hombres solos, / abrazados de mar y de volcanes.

NOTA: la imagen de Rafael Alberti y Nuria Espert se recuperó el 1 de agosto de 2020 de https://biosferadigital.com/noticia/pastor-de-vientos-y-volcanes-el-rastro-de-alberti

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Para Luis Cernuda, ser español era dar, desde el exilio y a través de su poesía, voz y libertad a las bocas mudas de los suyos

Ramón Gaya, Retrato de Luis Cernuda, 1932 (Ver nota)

Sevilla, 7/VIII/2024

En estos días olímpicos, que vemos y sentimos en pleno agosto, donde se resalta tanto lo español y su bandera roja y gualda, que algunos enarbolan como propia y como patrimonio suyo, ni siquiera nacional, he recordado unas palabras hermosas de un poeta español, sevillano por más señas, tal y como él concebía esta etiqueta territorial de pertenencia, transido de dolor por el exilio y el poco aprecio que le profesaban sus paisanos, a los que nos dejó palabras inolvidables, que todavía me duelen: Más el trabajo humano  / Con amor hecho, merece la atención de los otros (A sus paisanos, en La desolación de la quimera).

En este contexto actual tan “españolista”, ¡con perdón!, vuelvo a leer su “Díptico español” (1), dedicado a Carlos Otero (un amigo que conoció en Los Ángeles en 1959), en su primera parte, con un título a modo de aviso para navegantes, “Es lástima que fuera mi tierra”:

Cuando allá dicen unos
Que mis versos nacieron
De la separación y la nostalgia
Por la que fue mi tierra,
¿Sólo la más remota oyen entre mis voces?
Hablan en el poeta voces varias:
Escuchemos su coro concertado,
Adonde la creída dominante
Es tan sólo una voz entre las otras.

Lo que el espíritu del hombre
Ganó para el espíritu del hombre
A través de los siglos,
Es patrimonio nuestro y es herencia
De los hombres futuros.
Al tolerar que nos lo nieguen
Y secuestren, el hombre entonces baja,
¿Y cuánto?, en esa escala dura
Que desde el animal llega hasta el hombre.

Así ocurre en tu tierra, la tierra de los muertos,
Adonde ahora todo nace muerto,
Vive muerto y muere muerto;
Pertinaz pesadilla: procesión ponderosa
Con restaurados restos y reliquias,
A la que dan escolta hábitos y uniformes,
En medio del silencio: todos mudos,
Desolados del desorden endémico
Que el temor, sin domarlo, así doblega.

La vida siempre obtiene
Revancha contra quienes la negaron:
La historia de mi tierra fue actuada
Por enemigos enconados de la vida.
El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora,
Sino de siempre. Por eso es hoy
La existencia española, llegada al paroxismo,
Estúpida y cruel como su fiesta de los toros.

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo
En creer que la razón de soberbia adolece
Y ante el cual se grita impune:
Muera la inteligencia, predestinado estaba
A acabar adorando las cadenas
Y que ese culto obsceno le trajese
Adonde hoy le vemos: en cadenas,
Sin alegría, libertad ni pensamiento.

Si yo soy español, lo soy
A la manera de aquellos que no pueden
Ser otra cosa: y entre todas las cargas
Que, al nacer yo, el destino pusiera
Sobre mí, ha sido ésa la más dura.
No he cambiado de tierra,
Porque no es posible a quien su lengua une,
Hasta la muerte, al menester de poesía.

La poesía habla en nosotros
La misma lengua con que hablaron antes,
Y mucho antes de nacer nosotros,
Las gentes en que hallara raíz nuestra existencia;
No es el poeta sólo quien ahí habla,
Sino las bocas mudas de los suyos
A quienes él da voz y les libera.

¿Puede cambiarse eso? Poeta alguno
Su tradición escoge, ni su tierra,
Ni tampoco su lengua; él las sirve,
Fielmente si es posible.
Mas la fidelidad más alta
Es para su conciencia; y yo a ésa sirvo
Pues, sirviéndola, así a la poesía
Al mismo tiempo sirvo.

Soy español sin ganas,
Que vive como puede bien lejos de su tierra
Sin pesar ni nostalgia. He aprendido
El oficio de hombre duramente,
Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero
No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía,
Cuyas maneras rara vez me fueron propias,
Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto
Y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron.

No hablo para quienes una burla del destino
Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas
(Quien habla a solas espera hablar a Dios un día)
O para aquellos pocos que me escuchen
Con bien dispuesto entendimiento.
Aquellos que como yo respeten
El albedrío libre humano
Disponiendo la vida que hoy es nuestra,
Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida.

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?

¡Cuantos mensajes para este aquí y ahora en nuestro país! Si tuviera que elegir me quedaría hoy con varias estrofas de un calado especial, por ejemplo, cuando dice: Si yo soy español, lo soy / A la manera de aquellos que no pueden / Ser otra cosa: y entre todas las cargas / Que, al nacer yo, el destino pusiera / Sobre mí, ha sido ésa la más dura. / No he cambiado de tierra, / Porque no es posible a quien su lengua une, / Hasta la muerte, al menester de poesía. Lo comprendo mejor cuando lo reflexiono a solas, apoyado también en el retrato autobiográfico de Antonio Machado, como él lo expresa, No hablo para quienes una burla del destino / Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas / (Quien habla a solas espera hablar a Dios un día), porque escribo en este cuaderno digital para aquellos pocos que me escuchen / Con bien dispuesto entendimiento. / Aquellos que como yo respeten / El albedrío libre humano / Disponiendo la vida que hoy es nuestra, / Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida”.

Lo aprendido de Luis Cernuda es la herencia que recibí como españolito que vino al mundo hace ya muchos años y de ese mundo me guardó Dios, aunque una de las dos Españas me sigue helando el corazón. Este es el motivo de haber escogido hoy a Luis Cernuda para interpretar este día español en agosto, porque soy español como el poeta lo era, aunque haciéndome todavía hoy sus dos preguntas finales ante esta realidad actual:  ¿Qué herencia sino ésa recibimos? / ¿Qué herencia sino ésa dejaremos? La de la amada libertad a través de la inteligencia humana, la única que nos puede hacer más libres.

(1) Cernuda, Luis, La realidad y el deseo (1924 – 1962), XI – Desolación de la quimera (1956-1962), 1998, Madrid: Alianza Editorial, p. 420-426.

NOTA: El 27 de diciembre de 2018, el Estado adquirió por 10.000 euros, en el remate final de una subasta de Durán, el Retrato de Luis Cernuda, 1932 (O/L, 65 x 55 cm.), pintado por Ramón Gaya: “Se ofrecía, también de su mano, un dibujito previo, a tinta, muy sencillo, pero como una especie de primera idea o boceto del óleo (23 x 18,5 cm.), fechado también en 1932. Ambos habían estado presentes en la muestra Entre la realidad y el deseo. Luis Cernuda 1902-1963, en la Residencia de Estudiantes en Madrid y en el Convento de Santa Inés en Sevilla, en 2002, y aparecían también, con otras piezas que se subastaban, en el libro A una verdad. Luis Cernuda (Sevilla-Madrid, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1988), edición coordinada por Andrés Trapiello y Juan Manuel Bonet. Ambos fueron vendidos por los precios iniciales, 10.000 euros el óleo y 3.000 la tinta, y en ese precio fueron adjudicados al Estado cuando ejerció su derecho”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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