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“¿Por qué debería preocuparme por la posteridad?
¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”

Groucho Marx

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He esperado veinticuatro horas para dedicar unas líneas a UniCienBlog, el encuentro que durante el día de ayer tuvo lugar en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de Sevilla, para digerir bien la quintaesencia de lo vivido próximo. Y la espera genera siempre una “ardiente impaciencia” en la clave de Neruda. Tuve el honor de participar en la Mesa Redonda sobre Ciencia, compartiendo la experiencia con Juan de Dios Santander y su Memoria de Acceso Aleatorio, Juan Fernández – JuanJaén: Con nocturnidad, Juan Julián Merelo (Universidad de Granada) – Atalaya. A ellos mi agradecimiento por el tesoro aprehendido al compartir inteligencia digital y creadora con organizadores (entusiastas…, José Ramón PortilloRafael Poveda SantosJorge Vas MorenoCarlos A. García Vallejo y SOLFA, personas que asistieron y espectadores en red. La objetividad de lo ocurrido se mide de muchas formas, pero este cuaderno nació para expresar el pensamiento creativo y a él me debo en acontecimientos puntuales como éste. Fue extraordinario volver a la Universidad, espacio público al que reconozco su puesto en el cosmos de la inteligencia compartida. Quizá no en el formato actual, que tiene fecha de caducidad, sino en búsquedas incesantes de lo desconocido pero sustentado por el deseo de localización de hilos conductores (¡qué buena expresión de red!) que hagan más atractivo frecuentar espacios de aprendizaje de corte digital.

En mi intervención, vivida como un contrato desde la parte contratada (con Groucho Marx de fondo), intenté expresar la realidad del estado del arte de la aproximación de la Universidad a Internet, con datos llamativos sobre la llamada realidad nacional de ámbito digital. Y en ese marco comparable, comenté la importancia de los cuadernos de bitácora en su relación con la Universidad y la ciencia. Fundamentalmente porque me interesa sobre todo la ética científica, la que no engaña, la que tiene el suelo firme de justificación como justicia y no como mero ajustamiento. El conocimiento y su gestión adecuada (?) es tan complejo en sí, tan inabarcable, hablando con humildad existencial, que tratarlo con fórmulas tradicionales es una tarea imposible. Hablé de Michel Onfray, ateólogo por definición y profesor de la Universidad popular de Caen, y de la realidad de la Universidad digital/global que es en sí mismo Internet, a la que puedes asistir con pantuflas también, desde tu casa, donde se puede atisbar que el gran reto del siglo actual es trabajar al servicio de la inteligencia compartida, del cerebro, gran desconocido todavía desde el punto de vista científico.

Lo hilvané todo sobre la necesidad de contar siempre con la realidad de la inteligencia digital, entendida de cinco formas diferentes:

1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaz de ella.
2. capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
5. capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

Y manifesté algo radical: a la Universidad y a la ciencia le falta alma, entendida de esta forma, en el formato de pregunta y respuesta de un autor en actitud de compromiso:

P. ¿Cómo aporta un blog alma a la Universidad?
R. Con su acción celular (noosférica), alternativa y creadora, haciéndose visible mediante teoría crítica, con utilización plena de la inteligencia digital.
P.¿ Cómo aporta un blog alma a la ciencia?
R. Con su despertar múltiple a las preguntas de la vida, las de la ciencia de la vida, con una ingeniería renovada del porqué de todas las cosas, con utilización plena de la inteligencia digital.
P. ¿Cómo aporta mi blog alma a la Universidad y a la ciencia?
R. Con imaginación, con nuevas fórmulas de acción i+d+i: investigación, dedicación, imaginación, con utilización plena de la inteligencia digital compartida/conectiva.

Me despedí con un texto adaptado de Manuel Castells (La galaxia Internet), al que admiro, que reflejaba a todas luces que los blogs, como posibles monstruos tecnológicos del siglo XXI, pueden dar miedo, es decir, hoy día existen sesenta millones de posibilidades de crear miedo…: “Existen malas noticias para los que sólo quieren vivir su vida: si no nos relacionamos con las redes, las redes si se relacionan con nosotros. Mientras queramos seguir viviendo en sociedad, en este tiempo y en este lugar, [mientras que queramos trabajar con blogs], tenemos que tratar con la sociedad red. Porque vivimos en la galaxia Internet”.

A las cinco y media de la tarde salí a la Avenida Reina Mercedes y comencé a pensar que el conocimiento distribuido ya había volado a todas las latitudes por medios digitales. Y pensé que así le gusta trabajar al  cerebro. Algunas neuronas habían hecho su trabajo para dar ideas. Y ahí radica su secreto de proximidad a Internet.

Sevilla, 17/XI/2006