Adán y Eva…

… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primeras fases de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta al mundo. Vamos, mudarse de sitio. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo.

Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vió Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso.

Sevilla, 30/V/2007

Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital.

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Lo prometido es deuda. Lo aprendí en mi casa cuando descubría el mundo propio y de mis alrededores en Madrid, en el barrio de Salamanca, en el marco incomparable del discreto encanto de la burguesía. Lo asimilé a la vida ordinaria y por ello agradezco aquellos principios de urbanidad preconciliar, predemocrática, que con el paso del tiempo te compromete con la propia forma de ser y estar. Afortunadamente es una forma de alcanzar la pequeña felicidad de las pequeñas cosas.

¿Recuerdas? El 15 de abril anuncié mi voluntad de publicar en este cuaderno y para toda aquella persona que quisiera ver y leer de forma diferente a la habitual, un libro sobre la inteligencia humana, en su vertiente digital. Llegó ¡por fin! el ISBN, ardiente impaciencia, aunque en unas condiciones que trascienden el mundo anecdótico hasta casi rozar el esperpento. Soy consciente de que formo parte de una estirpe en fase de extinción y a juzgar por la funcionaria que me llamó el viernes pasado al teléfono móvil, lo que motivaba el retraso tenía una causa clara: había cometido un error, porque había puesto un “0” en la casilla de “precio” y claro, ¡cómo se me ocurre solicitar un ISBN, si un libro que lleva por nombre Inteligencia digital no va a tener precio! La respuesta estaba servida: no hay que confundir valor y precio y después de un diálogo muy jugoso, me otorgó el traído y llevado número mágico en la modalidad de “méritos” (escrito a mano sobre la casilla de “0 euros”). A la inteligencia, humana, tuya y mía, rematadamente real como los méritos que tenemos que hacer diariamente para vivir en un mundo de mercado y diseñado a veces por el enemigo.

En esta jornada de reflexión para poder llevar a cabo mañana el acto democrático por excelencia, elegir la ideología teórica y práctica que mejor representa lo que soy y quiero ser (casi nada…), con los demás miembros de la ciudad (polis) en la que crezco a diario, quiero contribuir a reforzar un bien inasible a través de este libro: una interpretación sobre la inteligencia humana, que preside todos los actos del sinvivir, malvivir o porqué no, del vivir apasionadamente con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y telecomunicación, como es mi caso.

Al fin y al cabo, al entregarte esta ilusión encuadernada a través de 371 páginas, también con tipografía Garamond, me gustaría experimentar y compartir aquellas sensaciones que me sobrecogían cuando era niño y asistía al mayor espectáculo del mundo en el antiguo Circo Price, en Madrid. Sobre todo cuando anunciaron un sábado de hace muchos años aquél número de las “motos voladoras”, como las neuronas de cada una y cada uno, que en el interior de un cilindro metálico enorme (¿un cerebro?), en el centro de la pista, daban vueltas en todas direcciones, en trazados y cruces imposibles, mientras los presentaba el director de pista, con capa plateada, que decía con voz solemne y con grandes pausas: Silencio. Les presento un espectáculo maravilloso: vean y juzguen este número, donde por primera vesssss [sic] en el mundo, la palabra mieeeeedo[sic] se sustituye por intrepidésssss… [sic].

Sevilla, 26 de mayo de 2007

[NOTA] Para bajarte el libro, pulsa aquí: Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital. Ocupa sólo 4.55 MB, en formato PDF. Te llevará poco tiempo la descarga. Perdón: la llegada silente…

Gracias, por haber sabido esperar.

Teatro de barrio (publicación)

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El pasado 14 de mayo anunciaba en este cuaderno la publicación de mi libro Teatro de barrio, que recoge la experiencia de cuatro meses de colaboración durante el último trimestre de 1984 y enero de 1985, en un periódico de Huelva, La Noticia, a través de un hilo conductor, la ópera de Mozart «La flauta mágica», en homenaje al giro copernicano que Mozart imprimió a la existencia culta de la época, en un esfuerzo encomiable por vibrar con el pueblo auténtico, en la espera/esperanza de ver cantado y representado el amor sencillo de cada día.

Cumpliendo con el compromiso contraído con la Noosfera, puedes bajarte ya el libro en formato PDF (teatro-de-barrio-libro.pdf), de fácil lectura e impresión, con un tamaño reducido de 14,8×21 cm (A5-medio folio), editado con fuente “garamond”, del cuerpo 12, en homenaje al tipógrafo Claude Garamond nacido en París en 1490, siglo que abrió la inteligencia por el conocimiento escrito de lo que sucedía en el mundo a través de los libros. Tal y como anunciaba también en relación con la publicación de otro libro querido, Inteligencia digital, de próxima aparición (con el permiso de la autoridad competente –Ministerio de Cultura- y si el tiempo no lo impide…), he mantenido la protección ética para que este libro se pueda copiar, distribuir y comunicar públicamente, bajo tres condiciones amparadas por la licencia de Creative Commons: Reconocimiento, para que se reconozcan los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de su obra); No comercial, para que no se pueda utilizar esta obra para fines comerciales y Sin obras derivadas, para que no se pueda alterar, transformar o generar una obra idéntica.

El libro tiene un Prólogo excelente, escrito por Juan Cobos Wilkins (En el corazón de la tierra, libro y película), poeta y escritor muy próximo a la realidad de Riotinto, en Huelva, que configura las mejores páginas de esta obra, desde la concha del apuntador de un teatro de barrio muy particular. Su obra literaria ha consolidado en estos veinte años una forma de entender el oficio de escritor desde una larga y alta atalaya de conocimiento sintiente.

Si te parece interesante su lectura, me gustaría saber tu opinión, en el siglo del cerebro, de la inteligencia digital, dirigiendo tus palabras a: diarioweb@joseantoniocobena.com. Gracias por sacar esta entrada para una sesión de teatro que no te defraudará…

Sevilla, 20/V/2007, horas antes de finalizar la Feria del Libro 2007.

Inteligencia digital (carta)

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Hoy han publicado en el dominical “Magazine” la carta que les envié sobre un reportaje muy sugerente del androide inmóvil, Geminoid (Magazine, 29/IV/2007), réplica de su creador, Hiroshi Ishiguro, profesor de la Universidad de Osaka, que intenta introducirlo en sociedad, porque “lo importante es la presencia no la inteligencia, pues para lograr un humanoide inteligente perfecto aún nos faltan décadas o siglos, con la tecnología a nuestro alcance”. La adjunto en un enlace a su reproducción facsímil, para no sacarla del contexto de la publicación. Sigo interesado en la tarea de la conectividad digital (crecimiento de la Noosfera) y esta publicación puede ser una muestra de ello.

Sevilla, 20/V/2007

Teatro de barrio

He decidido publicar en este cuaderno de inteligencia compartida, digital, un libro que edité con esmero en 1987, hace veinte años, con un nombre muy sugerente, Teatro de barrio, que explico en su breve introducción. Creo que es una oportunidad de hacer justicia a la intrahistoria, también breve, de una aventura ideológica que murió por dos razones fundamentales: la soledad de la libertad que navega en mares procelosos de mercado y porque la independencia –en clave marxiana- no tiene precio, ¡pero cuesta tanto…! Es un homenaje a las personas que con gran generosidad fueron compañeras y compañeros de un viaje hacia alguna parte, aunque algunas y algunos perdieran en ese momento la aguja de marear. Estoy preparando la edición digital (esta vez sin problemas de ISBN y Depósito legal, porque ya están…) y en unos días estará a disposición de toda aquella persona que le ilusione creer que otra realidad es posible. Doy fe de ello, en mi particular Feria del Libro.

Sevilla, 14/V/2007

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Antes del estreno…

«Teatro de barrio» es el resultado de una reflexión vinculada a la existencia del periódico «La Noticia de Huelva». A lo largo de cuatro meses del año 1984, aparecieron diecinueve artículos bajo el título genérico de «La flauta mágica», en homenaje al giro copernicano que Mozart imprimió a la existencia culta de la época, en un esfuerzo encomiable por vibrar con el pueblo auténtico, en la espera/esperanza de ver cantado y representado el amor sencillo de cada día.

No hubiera sido posible escribir en clave mozartiana sin la vivencia, también diaria, de aquel periódico querido. Esta publicación quiere ser un homenaje a cuantas personas se esforzaron en el cada día de su aparición, porque en toda representación teatral o publicación diaria lo importante es el esfuerzo conjuntado, «sinfónico», de los que hacen posible la lectura de la partitura, en este caso, en clave de esperanza y creencia en el hombre, la sociedad y la naturaleza.

Huelva, 30 de abril de 1987

Top mente

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Recuperado de http://www.cronicasdelanzarote.es/imprimir.php3?id_article=160

Me han vuelto a sobrecoger las imágenes de los cayucos, pateras y lanchas neumáticas llegando en oleadas a diversos puertos de las Islas Canarias, con un pasaje humano hacia la esperanza. Es la historia interminable y hoy sólo son una mera noticia editada en los informativos correspondientes. Está integrada en la vida ordinaria y ya no son revulsivos de la conciencia social de cada una, de cada uno y, por extensión, de la conciencia social. Son personajes anónimos. Ayer, paseaba entre sus sábanas inconsútiles, por la milla de oro de Sevilla, donde nos vendían los diferentes top del consumo: perfumes de “marca”, collares, cinturones con hebillas de “marca”, relojes, discos, películas, todo de “marca”, etcétera, etcétera… De “marca”.

Y pensé en la posible definición que les podría aportar desde la llamada sociedad del “malestar”: deberíamos sindicar a los top manta en el top mente, donde podríamos hacer una clasificación de lo que se anhela desde la inteligencia social de estos navegantes solitarios, para darnos cuenta del gran fiasco del primer mundo en un diálogo imposible:

1. Lo que importa es la marca, el producto, no la esencia del mismo. Me lo quedo.
2. Lo que vale es llevarse por precio ínfimo el conocimiento de los demás. Me lo quedo.
3. Ten cuidado con tus alrededores: la policía siempre está acechando. Como mucho, te observo. No me lo quedo.
4. Para abrirse paso hay que pertenecer a unas bandas mafiosas donde yo soy un mero eslabón de la cadena, quizá el más débil. Lo sé, pero como comprador de sueños no puedo hacer nada. No me lo quedo.
5. Todo consiste en decir: bueno, bonito y barato. Son palabras que el primer mundo entiende bien. Me las quedo…

Así, cuando esta noche los vuelva a ver junto a los palacios del consumo sé que tendré siempre una deuda con ellos. No trabajar suficientemente en recuperar segundos de credibilidad hacia la inteligencia humana que permita crear ideologías más fuertes en la solidaridad humana y en la construcción de otro mundo posible: top mente. Ya lo sé: soy un idealista y no tengo remedio. Y es posible que ante una presencia policial, todos los sufridores anónimos del top manta me demuestren de forma cruel que otro mundo es difícilmente creíble y que todo es cuestión de saber vender el honor y la dignidad a cualquier precio para alcanzar el primer puesto en el top mente de la desidia social.

Sevilla, 12/V/2007

Cadencia

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Si algo le honra a Cadencia es que hace sentir, es que transmite, es que contagia, tanto en la alegría como en la nostalgia.

Estas palabras las he recogido como un regalo anónimo de su presentación, en la Noosfera (la malla pensante que se acerca diariamente a Internet), que ayer lo encontré por primera vez hecho realidad y vida, porque sintetizan bien el hilo conductor de un grupo musical de raíces flamencas, Cadencia, al que pude contemplar anoche, en el sentido más pleno de la palabra, poniendo la atención tanto en lo material como en lo espiritual.

Ayer asistí a un espectáculo de sensaciones. A una persona tan amante del cerebro y de sus estructuras, este tipo de experiencias solo hace reforzar la importancia de los sentimientos y de las emociones en estado puro. Fue con motivo de los actos programados por FNAC, en los días esplendorosos de su inauguración en Sevilla. Su composición escénica, y la música y las palabras que lanza al aire Dolores cuando canta, baila, cuando abre sus manos y sus dedos juegan con dibujos imaginables para todas y todos los asistentes, generan un sentimiento de participación activa haciendo muy grande el escenario, su forma de hacer música, dando el protagonismo a todas las personas que como ayer, llenábamos el pequeño espacio destinado a tal fin por FNAC.

De vez en cuando contemplé también las fotografías que estaban a mi alcance de una exposición sobre “La vida alrededor”, que actualmente se puede visitar en el mismo espacio en el que Cadencia nos mostraba sus hermosas canciones y sus composiciones acompañadas de las flautas mágicas de Pepo (Papageno), el de Tomares, la maestría y profesionalidad consumada de Gori: guitarra, Sofía, aunando culturas afroarábigas, tocándolas ya con los dedos: djembé, darbuka, tumbadora, conga y cajón, Enrique: perseverante en la dedicación y estudio del bajo, y Dolores, con una voz a veces sensible y a veces desgarrada por cada palabra transmitida, con una sonrisa demostrativa de su calidad afectiva, con bailes elegantes y manos diestras en castañuelas, conga y las caricias al sartal de conchas. Los protagonistas de aquellas fotos, sumidos en la pobreza y en la enfermedad del SIDA, creo que vibraron también con la cadencia de este grupo, porque pueden integrar la nostalgia de las caras fotografiadas.

Soy un niño nacido junta a la Alameda. Exactamente, en Jesús del Gran Poder, detrás de la Casa de las Sirenas, en la esquina con Becas, y por un momento imaginé el sonido de aquellas películas que el Cine Ideal me llevaba hasta la habitación. Porque crecer entre ideales, alamedas de arte y ensueño, sirenas que me podían visitar en los sueños tempranos de la posguerra, en una Sevilla decadente que buscaba en la Alameda libertades para vivir mejor, sin economía de mercado, hace que la canción que transmitió Dolores con fuerza magistral sobre la Alameda de mi niñez, sea una muestra de que Cadencia puede llegar hasta donde se lo propongan, porque saben lo que quieren y lo que sienten. La Real Academia Española puede limpiar, fijar y dar esplendor a la cadencia, en sus diez formas de descifrar su mensaje, porque es su misión, pero creo que ellos optan por vivir y transmitir la octava: manera de terminar una frase musical, reposo marcado de la voz o del instrumento. Maneras de terminar un concierto.

La anécdota final me pareció trascendental: no se podía comprar su disco, no había llegado a tiempo, a pesar de FNAC… Casi me alegré, porque aunque sea por una vez, se rompían las leyes de mercado, de las mercancías, y solo nos podíamos llevar sus canciones y su música (¿top mente?) en el pensamiento y en el sentimiento, sin más coste que lo que habíamos sentido y por el afecto personal, surgido allí, sin intermediarios, hacia Dolores, Pepo, Gori, Sofía y Enrique, para que siguiendo los consejos de Rafael Alberti, se escuchen sus cadencias, eso sí, más fuerte que el viento…

Sevilla, 6/V/2007

El cerebelo: árbol de la vida

Sigo dando vueltas a la cabeza para conocer bien su estructura global. Además, estoy intentado ofrecer a la noosfera la divulgación de las estructuras propias y asociadas del cerebro, y de sus implicaciones inteligentes en clave de género. Llegamos así a otro gran protagonista de nuestra vida diaria y gran desconocido, el cerebelo (cerebellum), el cerebro pequeño, órgano responsable desde la perspectiva científica tradicional, de la coordinación motora, la postura y el equilibrio, que tiene forma de nuez, ubicada en la base del cerebro, con un peso medio de 140 gramos, siendo en realidad una lámina grande fruncida, de unos 17 cm de anchura por 120 cm de largo, cruzándose los pliegues en toda su estructura en forma de “láminas”.

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Figura 1: Cerebelo (imagen recuperada el 7 de agosto de 2006 de http://es.brainexplorer.org/brain_atlas/Brainatlas_index.shtml).

Se encuentra detrás y debajo de los hemisferios cerebrales. Consta de dos partes como el cerebro, unidas por una masa central llamada vermis. La materia blanca de su interior lo comunica con otras partes del sistema nervioso, irradiando aquella en una forma especial que recuerda las ramas de un árbol. De aquí el nombre que recibe de árbol de la vida. Consta además de una corteza cerebelar y núcleos profundos (recomiendo el acceso a la página web siguiente http://www.iqb.es/neurologia/a004.htm#cerebelo, donde se puede profundizar de forma excelente en la anatomía de este órgano). Es un procesador silencioso de información proveniente de otras áreas del cerebro, de la médula espinal y de los receptores sensoriales con el fin de indicar el tiempo exacto para realizar movimientos coordinados y suaves del sistema muscular esquelético.

Junto a los elementos descriptivos de su estructura, lo que deseo destacar en este post es su funcionalidad y aquellas características que sobresalen en las causas científicas e irrefutables que nos permiten vivir de él en el acontecer diario de cada persona. Fundamentalmente en el área del conocimiento y su aportación a lo actos inteligentes llevados a cabo por personas. Una publicación científica llevada a cabo en 2004 (1) resaltaba que “aunque el cerebelo ha sido relacionado siempre con el control y la coordinación del movimiento, en las últimas dos décadas se ha acumulado un número importante de datos que sugieren su participación en los procesos cognitivos superiores. Estas evidencias proceden de estudios anatómicos, estudios de neuroimagen funcional y estudios sobre los efectos de las lesiones cerebelosas. En este trabajo revisamos los datos más relevantes sobre la función cognitiva del cerebelo”.

Es cierto que a partir de las investigaciones actuales a tal efecto, la evidencia de la participación del cerebelo en el funcionamiento de las actividades cognitivas humanas es concluyente, que su papel va más allá de la regulación del tono muscular o modulación del acto motor, de mantener una determinada postura y el equilibrio (con la información que procesa proveniente del laberinto) y de la coordinación, ajuste y corrección del juego antagonistas/agonistas del referido acto motor, aunque se reconoce que es un campo todavía por explorar y desarrollar adecuadamente: “Desde los estudios de neuroimagen se ha mostrado la activación del cerebelo en funciones tales como la generación de palabras, comprensión y procesamiento semántico, la articulación encubierta, la memoria verbal inmediata, el reconocimiento verbal y no verbal, la planificación cognitiva, imaginación motora, rotación mental, adquisición y discriminación sensorial, y atención. En el estudio de pacientes con lesiones focales se han obtenido evidencias de alteraciones en la velocidad de procesamiento, la realización de operaciones espaciales complejas y de carácter organizativo, la generación de palabras ante consignas, la planificación y flexibilidad, el razonamiento abstracto, la memoria operativa, la temporalización perceptiva y motora. Se han observado además cambios de personalidad, agramatismo [incapacidad de formar palabras idiomáticamente correctas], déficits lectores, disprosodia [dificultad para pronunciar correctamente las palabras con atenuación de la melodía del discurso (monotonía)], y dificultades para realizar cambios voluntarios rápidos y precisos en el foco atencional”.

La curiosa experiencia de la anticipación a la reacción a las auto-cosquillas refleja muy bien que el cerebelo controla el equilibrio, la homeostasis de nuestras sensaciones y emociones: los estudios llevados a cabo por Sarah-Jayne Blakemore investigadora del Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College de Londres, han demostrado que el cerebelo puede predecir las sensaciones cuando las causan tus propios movimientos, pero no cuando alguna otra persona las provoca: cuando tratas de hacerte cosquillas a ti mismo, el cerebelo predice la sensación, y esta predicción se emplea para cancelar la respuesta de otras áreas cerebrales a las cosquillas. En el procesamiento de las sensaciones causadas por las cosquillas intervienen dos regiones cerebrales. El córtex somatosensorial procesa el toque y el córtex cingulado anterior procesa las sensaciones de placer. Descubrimos que ambas regiones permanecían menos activas durante las auto-cosquillas que durante las cosquillas realizadas por una tercera persona, lo cual ayuda a explicar por qué no se siente ese placentero hormigueo cuando es uno mismo quien lo provoca (2).

Por último, es necesario destacar que determinadas funciones ejecutivas y emocionales también se regulan por el cerebelo. El rol a desempeñar por la conexión sistema límbico/cerebelo es de gran importancia en determinadas manifestaciones humanas. Y una de las inteligencias múltiples analizadas por Howard Gardner, la musical, responde a este patrón científico porque la coordinación motora, con las aferencias de y hacia el sistema límbico y la corteza cerebral hacen muy comprensible la diferenciación del potencial musical que llevaba al niño Mozart a interpretar seis creaciones maravillosas cuando solo tenía cinco años (sobre todas el Minueto para piano en fa mayor (K. 1d): seis manifestaciones de un maestro del clavecín, que suman tan solo tres minutos y cincuenta y cuatro segundos, como introducción a una clase magistral de inteligencia aplicada en su tiempo y en su espacio, controlada por un procesador excelente: el cerebelo.

Sevilla, 5/V/2007

(1) Nieto Barco, A., Wollman Engeby, T. y Barroso Ribal, J. (2004). Cerebelo y procesos cognitivos. Anales de psicología, vol. 20, nº 2 (diciembre), 205-221.
(2) Blakemore, S.J. y Sirigu, A. (2003). Action prediction in the cerebellum and in the parietal lobe. Exp Brain Res (2003) 153:239–245.

El cerebro: artista invitado (guest star)

En los últimos días seguimos asistiendo al estreno de grandes novedades en la investigación del cerebro. Estoy entusiasmado con las posibilidades que se abren a diario para seguir profundizando en la investigación de la corteza cerebral, como sede demostrada de la inteligencia humana. El pasado 13 de abril saltaba a la prensa mundial (Science) una noticia para seguir asumiendo con bastante humildad nuestros orígenes inteligentes: el genoma del macaco rhesus es igual al humano en un 97,5%. La secuenciación del primate ayudará a conocer al ‘Homo sapiens’ (1). En seis años se han ganado veinticinco millones de años en la historia de la evolución de los primates, los antropopitecos (hombres-mono) hacia el ser humano. Por primera vez se sabe que ante esta revolución genómica será más fácil saber “cosas” sobre nuestros antepasados y calibrar bien el porqué de tantos interrogantes evolutivos, de los recursos cognitivos que compartimos con chimpancés y macacos (exactamente por este orden genómico) a pesar de los esfuerzos que se hicieron para que en 2001 se descifrara por primera vez el genoma humano y en 2005 el del chimpancé.

Lo verdaderamente apasionante es saber que “el interés por el genoma del macaco no reside únicamente en compararlo con los demás primates. Los científicos esperan que permita mejorar la investigación en muchas áreas de la medicina, como las neurociencias, la endocrinología y el área cardiovascular. El macaco se considera el mejor modelo animal para estudiar el sida y otras infecciones humanas e investigar nuevas vacunas, y su genoma permite hacer chips de ADN específicos para éste. Históricamente, su papel en hallar el factor Rh y en el desarrollo de la vacuna de la polio fue fundamental” (2). Por eso merecen todo nuestro respeto estos logros científicos, porque nos permiten saber que nuestros orígenes nos abren posibilidades extraordinarias para “intervenir” en sus cerebros y, de esta forma, poder conocer el porqué de la inteligencia humana, sana y enferma.

Hoy, la noticia se centra una vez más en nuestros antepasados conocidos como “primates”: Casi humanos y a veces más inteligentes. Más de 300 primatólogos y otros científicos evalúan las capacidades cognitivas del chimpancé. Y el artículo publicado en origen en el The New York Times, por John Noble Wilford (3), con motivo de la celebración reciente de un simposio sobre La mente del chimpancé, en el Lincoln Park Zoo de Chicago, donde se ha llegado a la conclusión de que los chimpancés tienen una “reserva cognitiva” o inteligencia subyacente que supera incluso a la humana. Se ha demostrado a través de experiencias allí expuestas, entre las que destacó de forma asombrosa la de Tetsuro Matsuzawa, un primatólogo de Kioto (Japón), que “describió a un chimpancé joven que veía cómo aparecían sucesivamente números, del uno al nueve, parpadeantes en la pantalla en posiciones aleatorias. Los números desaparecían en menos de un segundo. Donde habían aparecido los números quedaban unos cuadrados blancos. El chimpancé pulsaba los cuadrados de manera despreocupada pero rápidamente, haciendo reaparecer los números en orden ascendente: uno, dos, tres, etcétera. El ensayo se repitió varias veces con los números y los cuadrados en distintos lugares. El chimpancé, que recibió un entrenamiento durante meses acompañado de la promesa de recompensas en forma de alimento, casi nunca falló y recordó dónde habían aparecido los números. El vídeo incluye escenas de un ser humano que no supera la prueba, y rara vez recuerda más de uno o dos números, si es que recuerda alguno. “Los humanos no pueden hacerlo”, asegura Matsuzawa. “Los chimpancés son superiores al hombre en esta tarea”. Matsuzawa indica que las primeras especies humanas “perdieron la memoria inmediata y, a cambio, aprendieron simbolización, las habilidades del lenguaje. Yo lo llamo la teoría de la compensación. Si quieres una capacidad, por ejemplo, una memoria inmediata mejor, debes perder otra”.

Hace un año ya escribí un post sobre la investigación del primatólogo español Josep Call y me reafirmo en su contenido a través de las noticias anteriores: “La verdad es que de nuevo salta a la opinión pública la eterna dialéctica del creacionismo y el evolucionismo. Siempre me ha interesado sobremanera el estudio del ser humano. Soy antropólogo por vocación, aunque también ha sobrevolado sobre mi cabeza la eterna duda –más bien afirmación- del rabino jasidista Bunam de Przysucha: pensaba escribir un libro cuyo título seria «Adán», que habría de tratar del hombre entero. Pero luego reflexioné y decidí no escribirlo. Estas experiencias del profesor Call me han llenado la vida de nuevo, me han pre-ocupado (el guión no es inocente) con nuevos interrogantes y me ponen sobre la mesa las eternas preguntas sobre la primera maravilla del mundo: el cerebro humano. Los humanoides, que son legión, siguen sorprendiéndonos con reacciones de comprensión inmediatamente anteriores al “salto” del lenguaje. La mano abierta, con la palma hacia arriba, es un gesto de hambre, necesidad de comer algo, en el mundo de los primates. Pero la cognición voluntaria, es decir, la decisión de cómo voy a pedir de comer es una superestructura del conocimiento que solo corresponde a la especie humana. Es más, la construcción mental de qué va a ocurrir con la comida, la decisión de comer solo o acompañado, poner la mesa, rodear de encanto personal con objetos y palabras el acto de comer es lo que nos sigue volviendo locos a los que nos gusta investigar su por qué”.

Y en el encuentro del Lincoln Park Zoo, hemos sabido que cuando a los chimpancés “se les plantearon problemas para obtener alimentos desde el otro lado de una valla, los chimpancés no sólo fueron inteligentes por sí solos y a menudo competitivos con otro ejemplar, sino que también mostraron una disposición a cooperar unos con otros para realizar el trabajo”. Algo grave ha tenido que pasar en estos millones de años transcurridos, para saber hoy que los chimpancés mayores se alejan del grupo, solos, cuando descubren que los más jóvenes se ríen de ellos porque ya no pueden saltar de un árbol a otro. Y más sobrecogedor todavía, en los datos facilitados en 2006 por el profesor Call: “Los chimpancés son muy sociales, pero los humanos se distinguen de otros primates en que son ultrasociales”. Una prueba rotunda de nuestra inteligencia social que algunas y algunos desarrollan como artistas invitadas e invitados al gran teatro del mundo.

Sevilla, 2/V/2007

(1) M.R.E. (2007, 13 de abril). El genoma del macaco rhesus es igual al humano en un 97,5%. La secuenciación del primate ayudará a conocer al ‘Homo sapiens’, El País, p. 49.
(2) M.R.E., ibídem.
(3) Wilford, J.N. (2007, 2 de mayo). Casi humanos y a veces más inteligentes. Más de 300 primatólogos y otros científicos evalúan las capacidades cognitivas del chimpancé. El País, p. 36.