Blogs y misión científica

Existen malas noticias para los que sólo quieren vivir su vida: si no nos relacionamos con las redes, las redes si se relacionan con nosotros. Mientras queramos seguir viviendo en sociedad, en este tiempo y en este lugar, [mientras que queramos trabajar con blogs], tenemos que tratar con la sociedad red. Porque vivimos en la galaxia Internet.

El texto entre corchetes es personal e intransferible, adaptado a una frase excelente del libro de Manuel Castells, La Galaxia Internet

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Leí ayer un artículo muy sencillo pero de amplio calado respecto de la ética de la comunicación científica que me animó a seguir reflexionando sobre la importancia de las diferentes formas de comunicar la ciencia, de divulgarla, de hacerla legible, entendible y asimilable para el común de los normales. Lo escribía en el espacio Tribuna de El País, Mónica Bradford, directora ejecutiva de la revista Science, premio Príncipe de Asturias de Comunicación en 2007. Es una nueva versión del empowerment (empoderamiento), entendido como la transmisión de poder decisorio a la ciudadanía, para retroalimentar la sociedad y que ésta se beneficie de los progresos de la ciencia desde primera hora y no cuando las multinacionales del sector decidan hacerlo público. Decía la autora del artículo que “La comunicación de la ciencia es esencial en un mundo cada vez más complejo (…) La libertad de comunicar abiertamente la ciencia es un derecho que nunca debemos dar por hecho, particularmente en países que están haciendo un gran esfuerzo para atraer más jóvenes a las carreras científicas. Una comunicación científica abierta es doblemente importante cuando las metas de la investigación chocan con valores políticos o religiosos. En EE UU, la información científica relevante para la política de cambio climático y el estudio de la evolución ha tenido que competir con las agendas política y religiosa por la atención del público. Sin buenos comunicadores para ayudar a informar sobre lo que nos dicen los datos científicos, la sociedad sería más vulnerable a tomar decisiones malinformadas” (1).

Estos días lo estamos viviendo directamente con las consecuencias del cambio climático. Es materialmente incalculable le medición de las consecuencias de una ignorancia consentida. Pero en la realidad científica que ahora nos ocupa deseo hacer una manifestación pública de la importancia de este medio, los cuadernos de bitácora (blog), que considero como medio excelente para anunciar, divulgar y hacer accesibles los contenidos científicos de áreas diversas y, sobre todo, las que impliquen un gran calado social por afectación personal y colectiva. Ha sido una constante de este blog desde que nació en diciembre de 2005, especializado en la inteligencia digital sobre la base de un cerebro accesible para todas y todos. Todavía no se ha llegado a vislumbrar el alcance de este medio pero ya hay cifras muy alentadoras de la función social en el ámbito científico porque el saber distribuido a través de la inteligencia conectiva puede alcanzar cotas estimables de equidad en el acceso a los grandes progresos de la ciencia, a la información distribuida, donde será imprescindible saber elegir aquella que gane a pulso la credibilidad social: “La blogosfera continúa creciendo rápidamente. Según el informe publicado por la empresa Technorati, existen más de 70 millones de weblogs en el mundo. Otros hechos significativos que evidencian este fenómeno son los 120.000 nuevos blogs que se crean al día, y que la blogosfera se duplica cada seis meses” (2).

Como alternativa de fundamentos expresados en este post, recojo también un gráfico del Informe publicado por Orange en 2007, que nos puede llevar a una reflexión sobre la “competencia” científica cuando se utilizan una de las puertas de entrada a los blogs: “Con el objeto de determinar cuál es el uso concreto que los internautas españoles hacen de los buscadores se ha considerado oportuno analizar el ranking de términos más utilizados en las búsquedas en Google durante el período que transcurre entre marzo y noviembre de 2006. La principal conclusión que se obtiene de este análisis es que los usuarios de Internet en España emplean los buscadores para buscar información relacionada con el ocio y la diversión. Más concretamente, los términos relacionados con el deporte gozan de gran popularidad”.

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Gráfico recuperado de eEspaña 2007. Informe anual sobre el desarrollo de la sociedad de la información en España. Fundación Orange: Madrid, p.179.

Considero de sumo interés el Informe y lo recomiendo. Hay una llamada de atención a la denominada Web Social, que recojo por su extraordinaria importancia: “Así, en esta edición, vuelve a destacar, con carácter continuista en términos de su consideración como sustrato de una Red de nueva generación, la Web Social. En esta ocasión, a los blogs, wikis, folcsonomías y la siguiente oleada de (servicios de gestión on-line de) redes sociales, hay que añadirle nuevos fenómenos globales de comunicación en la Red, así como evoluciones en los formatos y las formas de interacción que responden, en ciertos casos, a la lógica de la convergencia. Esta primera parte presenta algunas magnitudes del contexto global y particular de España, para luego incidir en dos tendencias claras. Por un lado, la consolidación del universo blog, donde se incluyen no sólo estos modernos cuadernos de bitácora como fenómeno, sino también los wikis –que parecen haberse quedado asociados con las iniciativas enciclopédicas abanderadas por Wikipedia– como paradigma de participación y contenido generado en colaboración por un usuario supuestamente más participativo; para terminar destacando dos vertientes sociales de la utilización de tales instrumentos infotecnológicos, como son la participación ciudadana y la integración en el debate social de los avances tecnocientíficos” (3).

En mi intervención del año pasado (16/XI/2006), en las Jornadas de Blogs, Ciencia y Universidad, celebradas en Sevilla, manifesté públicamente mi posición al respecto: “Es la nueva visión de la democratización del saber, que obliga a adoptar nuevas formas de aprendizaje. Internet es una escuela de alta disponibilidad, no cierra nunca, y aquí no es posible reeditar la famosa frase de Larra. “vuelva usted mañana”, que tanto caracteriza la formación e información trasnochada. Es verdad también que podemos digitalizar el desorden y el caos, en una nueva visión de caos digital, más propio de las tesis de los tecnófobos (…) El conocimiento y su gestión adecuada (?) es tan complejo en sí, tan inabarcable, hablando con humildad existencial, que tratarlo con fórmulas tradicionales es una tarea imposible. El mismo Onfray lo resume de forma espléndida: “Si siguiera trabajando dentro del Ministerio de Educación debería respetar un programa, unos autores, unos conceptos, preparar a los alumnos para superar unos exámenes de acuerdo con unas determinadas fórmulas… todo eso está bien pero hay mucha gente que satisface esa demanda, que se adapta al molde. En el Ministerio te dejan enseñar la filosofía como quieres, pero sólo oficialmente porque hay que hablar de Platón, de Aristóteles, de todos los grandes autores, antiguos y modernos… no queda tiempo para adentrarse en otros terrenos”. Si a esto agregamos la realidad de la Universidad digital/global que es en sí mismo Internet, a la que puedes asistir con pantuflas también, desde tu casa, podemos atisbar que el gran reto del siglo actual es trabajar al servicio de la inteligencia compartida, del cerebro, gran desconocido desde el punto de vista científico”.

También abordé las siguientes cuestiones:

– El siglo XX fue un siglo dedicado al corazón. El actual debería ser el “siglo del cerebro”. Es decir, estamos en pañales respecto del conocimiento humano, de su estructura, de su razón ser, de su enfermedad. Solo nos ha preocupado la locura, pero estar locos por saber ha sido cosa de unos pocos privilegiados. Solo atisbamos que nos desborda en la actualidad.

– El médico, por ejemplo, se sorprende porque el enfermo ha cambiado de rol: cuando se presenta en la consulta puede que lleve las últimas investigaciones sobre el diagnóstico que le comunicó la semana pasada. Los maestros están desbordados porque cuando encargan un trabajo a sus alumnos, rápidamente recurren a Internet, a las enciclopedias digitales, a las galerías de imágenes y les presentan unos trabajos excelentes, ellos dicen que “copiados”, sin que se estimule la inteligencia clásica (que se lo digan a Onfray). Los trabajadores son acusados de “hurto” del tiempo laboral porque envían correos no deseados para la “empresa”, para la “Administración”, chatean, entran en los buscadores, en sus bancos, en sus intereses… durante la jornada laboral. Los hijos más despabilados dejan cautivos y desarmados a los padres de segunda y tercera generación con las capacidades que desarrollan mediante Internet: chats, foros, videoconferencias, mensajería, etc. Y dicen.: “¡si es que yo no sé lo que hace mi hijo con el ordenador, si no sé manejar el Internet ése!”.

– Es decir, estamos ante el mayor espectáculo del mundo y algunos, sin entradas…

Así nació mi intervención mediante este medio, convencido de que los blogs tienen una misión científica cuando así se conciben: Inicio una etapa nueva en la búsqueda diaria de islas desconocidas. Internet es una oportunidad preciosa para localizar lugares que permitan ser sin necesidad de tener. La metáfora usada por Saramago será una realidad cuando ante el fenómeno de la hoja en blanco, teniendo la oportunidad de decir algo, esto sea diferente y sirva también para los demás. Puerta del Compromiso. Es lo que aprendí hace muchos años de Ítalo Calvino en su obra póstuma “Seis propuestas para el próximo milenio”: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar). Después de casi dos años sigo plenamente convencido de este compromiso social. Han sido muchas islas desconocidas las que he descubierto, científicamente hablando, también para los demás.

Mi enhorabuena para Science y Nature. Mi agradecimiento y reconocimiento porque también me acompañan habitualmente en esta singladura, en una apasionante misión científica.

Sevilla, 28/X/2007

(1) Bradford, M. (2007, 26 de octubre). Celebremos las historias de la ciencia, El País, p.40.
(2) Fundación Orange (2007). eEspaña 2007. Informe anual sobre el desarrollo de la sociedad de la información en España. Madrid: Fundación Orange.
(3) Fundación Orange (2007).Ibídem, p.207. Se cita el término “folcsonomía” que se define como: “calco del inglés folksonomy es un neologismo que da nombre a la categorización colaborativa por medio de etiquetas simples en un espacio de nombre llano, sin jerarquías ni relaciones de parentesco predeterminadas. Se trata de una práctica que se produce en entornos de software social cuyos mejores exponentes son los sitios compartidos como del.icio.us (enlaces favoritos), Flickr (fotos), Tagzania (lugares), flof (http://flof.com.ar/bin/home/)(lugares) o 43 Things (deseos)”.

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