El club de la dignidad

Comienza un año brindándonos la posibilidad de crecer en dignidad humana. Los que hacemos mudanzas en tiempos de crisis, sabemos que no debemos aceptar las invitaciones que recibimos a diario para ingresar en el Club de los Tristes, que avanza a pasos agigantados, sobre todo porque se nutre de noticias, nada halagüeñas, sobre lo que viene. Como tampoco pertenezco al Club de los Tibios, después del aprendizaje que hice durante años del Apocalipsis, donde Dios nos podía vomitar de su boca porque no somos, a veces, ni fríos ni calientes, sino tibios, tengo decidido desde hace mucho años hacer camino al andar, comprometer mi inteligencia en el servicio pÚblico, intentando innovar en el devenir diario y creando riqueza de espíritu al mi alrededor.

En definitiva, seguir esforzándome en alimentar la inteligencia creadora, aquella que forma parte de la inteligencia integrada que preconizó Howard Gardner, el precursor de las inteligencias múltiples, que nos abre hoy las puertas a un nuevo planteamiento de inteligencia digital, de gran impacto social, mediante una manifestación digna en su presentación de la teoría científica de las inteligencias múltiples en los siguientes términos: “Es de la máxima importancia que reconozcamos y alimentemos toda la variedad de inteligencias humanas y todas las combinaciones de inteligencias.  Somos tan diferentes entre nosotros, en gran parte, porque todos tenemos diferentes combinaciones de inteligencias.  Si llegamos a reconocer esto, pienso que, como mínimo, tendremos una oportunidad mejor de enfrentarnos adecuadamente a los muchos problemas que se nos presentan en el mundo.  Si podemos movilizar toda la gama de habilidades humanas, no sólo las personas se sentirán más competentes y mejor consigo mismas, sino que incluso es posible que también se sientan más comprometidas y más capaces de colaborar con el resto de la comunidad mundial en la consecución del bien general.  Tal vez, si podemos movilizar todas las inteligencias humanas y aliarlas a un sentido ético, podamos ayudar a incrementar la posibilidad de supervivencia en este planeta, e incluso contribuir a nuestro bienestar”.

El Club de las personas dignas, capaces de construir permanentemente teoría crítica, es una oportunidad para crecer en inteligencia creadora, aquella que nos permite resolver problemas que nos rodean en el día a día. Y a diferencia de lo que pensaba Marx (Groucho), yo si pertenezco ya a este Club que acepta e inscribe a personas como yo… ¿Y tú?

Sevilla, 1/I/2011

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