España Inteligente (Smart Spain)

He leído y analizado con atención preferente la experiencia Smart Nation implantada en Singapur en 2014 y con tres áreas de actuación de importancia extrema: la atención a los mayores, la movilidad urbana y la seguridad de los datos. Creo que es un ejemplo a seguir -salvando lo que haya que salvar- en la implantación de políticas digitales a nivel de Estado para convertir a España en una nación inteligente y, por extensión, en Comunidades Autónomas Inteligentes, perfectamente conectadas entre sí a través de ecosistemas digitales de amplio espectro. Es una oportunidad histórica que no debe esperar más tiempo para ser considerada cuestión o problema de Estado en nuestro país, sin fisura alguna y, probablemente, donde se podría mostrar que la cohesión territorial es más posible partiendo de esta concepción de inteligencia conectada y auspiciada por el Gobierno digital correspondiente.

Es asombroso constatar cómo lo que aquí se vive como un auténtico problema, en Singapur se considera una oportunidad. Me refiero por ejemplo al envejecimiento de la población, porque son conscientes con este programa de Smart Nation que las tecnologías van a ser el gran aliado para atender la demanda imparable de servicios de salud y dependencia que esta realidad mundial inexorable necesita atender con carácter de urgencia. Y esta realidad se hace patente, obviamente, si se atiende también de forma intensiva y por inmersión digital a su contrario existencial, a la educación en todos sus niveles, dotándola de medios digitales y programas curriculares donde la programación informática sea materia troncal desde la enseñanza primaria. Razón digital: la preparación masiva en ingeniería informática y ramas afines como la bioingeniería serán piezas clave en el tratamiento del envejecimiento poblacional y en sus antecedentes laborales y profesionales, porque se podrá intervenir digitalmente de forma antecedente y no solo consecuente, como hacemos habitualmente y solo con medios atómicos.

Para que se entienda bien esta cuestión, basta un ejemplo en el campo de la salud. Una historia de salud, digitalizada y tratada como dato masivo por el servicio público correspondiente, podría ser programada para ser atendida con medios digitales en ámbitos tan necesarios como dietas, rehabilitación en casa, aviso farmacológico, calendarios vacunales, visitas médicas virtuales, que permitirían desarrollar miles de aplicaciones informáticas para ser usadas mediante el teléfono inteligente y su proyección en televisiones también dotadas de la inteligencia necesaria para interrumpir un programa cuando esté indicado tomar un medicamento o irse a descansar. Una cuestión importante y nada baladí: debería ser una política digital de Estado porque las economías y beneficios de escala serían espectaculares.

smart-nation

http://www.smartnation.sg/

La tecnología informática es cara cuando solo se desarrolla por y para “exquisitos” digitales, que permite la proliferación descontrolada de chiringuitos digitales de amplio espectro, que suelen crecer como por esporas y, muchas veces, con intereses ocultos y mediocres. Cuando tiene vocación de servicio público, los costes se abaratan espectacularmente y los beneficios son extraordinariamente masivos. Es lo que diferencia una nación inteligente, Smart Nation, de otra que no lo es, porque en definitiva es una cuestión de tener muy clara la diferencia que existe entre políticas de inversión ética digital y las de gasto no controlado ni ético desde una perspectiva digital, como he abordado tantas veces en este cuaderno de inteligencia digital.

En un país tan descreído y autosuficiente como el nuestro, donde rápidamente juzgamos estas experiencias como de ciencia ficción, se debería atender el ejemplo de Singapur para extraer de él aquello que nos puede ser útil, porque “nosotros también podemos inventar” o copiar dignamente lo que hacen bien otros. Puede que con esta actitud entendamos mejor por qué nos deben preocupar los resultados del informe PISA en España y Andalucía. Singapur, es todo un ejemplo y la experiencia tan novedosa de lo que pueden hacer los niños y las niñas allí, mediante el programa Smart Nation, lo confirma. Quizá comprendamos mejor también las palabras de Tan Kok Yam, responsable gubernamental del programa Smart Nation, al querer convertir Singapur en “un lugar donde las ideas se hagan realidad en el menor tiempo posible”. Porque debería haber “prisa digital” atendida por el Gobierno correspondiente, obviamente.

Sevilla, 13/XII/2016

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