Mascarón de proa / 5. El pirata Morgan

MORGAN

Sevilla, 14/VII/2019

Quizá era uno de los juguetes grandes de Isla Negra más controvertidos de Neruda, el pirata Morgan, que tenía una característica que lo distinguía de sus compañeros de estancia: era un mascarón de popa, no de proa, situado en ese castillo posterior que tenían los barcos del siglo XVIII. Hoy quiero dedicarle unas palabras a este pirata atrevido del que leí en cierta ocasión una historia de su mirada aviesa frente a Jenny Lind, una mascarona que le acompañaba en el comedor de Isla Negra: “Un día, Neruda, quiso que los mascarones del pirata Morgan y Jenny Lind se enamoraran y los puso frente a frente, cada uno en su pared mirándose… pero nunca se enamoraron. El poeta decía que era porque Jenny siempre miraba al mar, y ni tan siquiera se fijó nunca en Morgan…”. Historias, siempre historias.

Fue el propio Neruda el que confirmó que el mascarón Morgan era de popa, según lo cuenta en primera persona, acompañado por Matilde Urrutia, en un documental de la Universidad Católica de Chile que transcribo literalmente: “Esta cabeza ruda, extraordinaria y poderosa, me llamó la atención en una vitrina, andando por las calles de París. Él, el hombre, el bigotudo, el corsario, me devolvió la mirada. Pensé: será Morgan? Sin duda era Morgan. Quería salir de ahí, quería volver al mar. Aspiraba al océano que fue su gran escenario. Sin embargo, no es una estatua de proa. Es una estatua de popa, del castillo de popa. Años después, andando por el mundo, encontré una igual. Una exactamente igual. Eran las dos como dos inmensas gotas de agua, como dos grandes gotas de madera, como dos gotas de firmeza. Y aquí está, en su dominante estructura, dominando y mirando al océano desde la muralla de mi casa” (1).

Matilde Urrutia dio más detalles de la compra de este mascarón en París (2). Resulta que fue a visitar a un anticuario que, precisamente, había ido a Chile para comprarle a Neruda unos mascarones. Le compró el mascarón Morgan y Neruda lo colocó en Isla Negra donde recibía a sus amigos. Contó Mercedes que un día, estando Pablo de viaje, Morgan cortó las cadenas que lo sustentaban como en un acto de rebeldía, cayendo estrepitosamente al suelo. Todo el mundo quiso esperar a que Neruda volviera de su viaje para decidir qué se hacía con aquel imponente pirata que pesaba muchos kilos. Lo volvieron a suspender para intentar que Jenny Lind, su compañera de estancia, lograra atemperarle y así se quedó definitivamente, no conociéndose desde entonces ningún otro acto de rebeldía.

Isla Negra era mucho más que una casa en la arena, que dio acogida a los mascarones y mascaronas de proa y popa de Neruda. La donó en vida al Partido Comunista porque él quería que fuese para el pueblo y todos los bienes del Partido pasaron después a Bienes Nacionales. Incluido el pirata Morgan para que no siguiera haciendo fechorías, vigilado siempre por el pueblo chileno, aunque hay que reconocer que inspiró mucho respeto a las tropas de Pinochet que entraron un día de 1973 en Isla Negra para destrozarlo todo, marchándose sin hacer daños de consideración.

(1) Texto inédito escrito en 1970 para la serie televisiva «Historia y geografía de Pablo Neruda», sobre mascarones de la casa de Isla Negra que no figuraba en el libro “Una casa en la arena” publicado en 1966.
(2) Suárez, Eulogio. Neruda total, Santiago, Chile: Fondo de Cultura Económica, 2016.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.