
Sevilla, 28/VII/2026 – 16:06 h CET (UTC+2)
Esta visita íntima al Museo Miguel Hernández-Josefina Manresa, me permitió recordar y conocer determinados detalles de los últimos años compartidos al finalizar la guerra, así como las dolorosas consecuencias para ellos y para Manuel Miguel, el segundo hijo con sólo tres años de vida al morir el poeta, hijo muy querido después del fallecimiento, con sólo diez meses, de su primer hijo, Manuel Ramón. A Manuel Miguel fue a quien el poeta dedicó sus famosas Nanas de la cebolla desde la cárcel y a quien le construyó un carro de madera que pude contemplar en una vitrina del Museo. Me sobrecogió.
Entré en la quinta sala con cierto desasosiego, porque lo sucedido con el poeta fue una ignominia en su fondo y forma, un fiel retrato de las consecuencias del golpe de Estado del 1936, sus terribles ajustes de cuentas al finalizar la guerra y su proyección implacable en la dictadura. Se ha comentado en algún lugar que esta sala está dedicada al “poeta mártir”, bajo el protagonismo de su Cancionero y Romancero de Ausencias (1939-41). Fue una etapa durísima para Miguel, Josefina, los hijos de ambos y, obviamente, para sus familias.

Así presenta la sala el programa de visita: “Con el final de la guerra civil, Miguel comienza un dramático vía crucis carcelario. Sin embargo, ni la prisión, ni su delicado estado de salud, merman su esperanza por un mundo mejor. Así lo transmite a Josefina y a su hijo en diversas cartas”. Pude contemplar la recreación de una lúgubre celda similar a la que ocupó en Rosal de la Frontera (Huelva), aunque no he logrado borrar de mi mente la visita que me permitieron hacer en los años ochenta del pasado siglo, a la que ocupó en los sótanos del Ayuntamiento de Galaroza, también en Huelva, en su periplo hasta su encarcelamiento en Huelva capital, tras su triste detención en su huida a Portugal. Como se recoge en el programa citado, la cárcel, tras serle conmutada la pena de muerte, “sirvió al poeta para escribir algunos de sus más hermosos versos, como Nanas de la cebolla”:
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
Pasé finalmente a la última sala, en este encuentro fugaz pero eterno, por los recuerdos en la lucha por la democracia que, como el rayo, no cesan todavía hoy, espacio que explica en un clima de presente y futuro, por qué debía realizar la visita, su auténtico sentido. El legado de Miguel Hernández y Josefina Manresa, muy cuidado por los herederos, acabó finalmente en la Diputación de Jaén en 2012, tras múltiples vicisitudes en la tierra de origen del poeta, siendo Quesada un lugar digno para no olvidar la memoria democrática de una vida entregada a la lucha por un mundo mejor.

Mi agradecimiento es pleno. En la sala pude hojear publicaciones diversas del poeta y sobre su obra poética en general. Una sala llena de luz y vida. Como muestra, la posibilidad de escuchar sentado en cubos mágicos, diversas interpretaciones musicales de poemas del poeta, que forman parte de la banda sonora de nuestro país, por mucho que le pese a algunos. Elegí, con los auriculares bien ajustados para no perder nota y letra alguna, un poema interpretado por Joan Manuel Serrat, Hijo de la luz y de la sombra, que me sumió en un silencio atronador:
Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.
Eres la noche esposa,
eres la noche esposa,
yo soy el mediodía.
Eres la noche esposa,
yo soy el mediodía.
Me despedí en esta visita con gratitud plena, porque es un museo que hay que visitar para vivir una experiencia inolvidable de respeto a la memoria histórica y democrática de nuestro país. Gracias a Miguel Hernández y Josefina Manresa, creo que soy mejor persona y que luchar incansablemente por un mundo mejor es posible para curar las tres heridas de todos, la de la vida, la de la muerte, la del amor.
Gracias, lector, lectora, por acompañarme en esta experiencia vital, una isla desconocida si no salimos de nosotros mismos para encontrarla, a pesar de todo.
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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
¡Paz y Libertad!
