Escribo con orgullo de socio que colabora con elDiarioes, para que pueda seguir manteniendo el aserto que defiende siempre Ignacio Escolar en su desempeño como director de esta publicación diaria, emblemática: no existe libertad editorial sin independencia económica. Es una lección práctica de que otro tipo de comunicación es posible en el mundo actual y por eso sueño en que algún día pudiera hacerse efectiva en otros medios y pseudo medios de comunicación del país, que rinden pleitesía a sus financiadores bancarios o institucionales, sobre todo en la derecha y su más allá, hasta el infinito, en su versión más casposa de interpretar la realidad social y política en este país dual y cainita, conforme al viento ideológico que más dinero sopla, poderoso caballero, no inocente por supuesto.
Por este motivo, comparto hoy la información que he recibido del director de elDiario.es, Ignacio Escolar, para demostrar que otro tipo de prensa, independiente, veraz y objetiva es posible. Lean la información económica facilitada, porque es una lección del periodismo que debe imperar en democracia: Las cuentas de elDiario.es en 2024: un periódico blindado por su comunidad vía @eldiarioes.
oooooOOOooooo
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Estamos rodeados de desánimo, desafección política y desaliento. No basta ya el recuerdo de la solución cinematográfica a nuestros males: “el mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”, aunque, siguiendo el famoso canon, lo que representan ciertas películas no es ya pura coincidencia con lo que está pasando y estamos viendo y sufriendo a diario. Recuerdo ahora que en 2023 ya escribí sobre esta realidad existencial, que hoy rescato al ser testigo directo de cómo se desarrollan los acontecimientos políticos de alcance mundial a la sombra del traje nuevo del emperador Trump. Vean por qué.
Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa?, lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos del Sur, por ejemplo, donde vivo, que también existe, como me recuerda con frecuencia Benedetti en su Soneto del pensamiento: «[…] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos«. Un antídoto extraordinario, también, es asumir el principio de realidad de unas palabras de Hannah Arendt, que no olvido: Hay un precepto bajo el cual he vivido: prepárate para lo peor, espera lo mejor y acepta lo que venga.
A pesar de estos refuerzos éticos, es muy difícil en estos tiempos tan modernos, tan críticos en diferentes frentes de nuestras vivencias diarias, permanecer inaccesibles al desaliento, no inasequibles, porque somos personas, no mercancías, como aprendí hace años de las lecciones magistrales de don Fernando Lázaro Carreter, cuando abordaba el mal uso de este adjetivo en su extraordinaria obra, El dardo en la palabra: […] la confusión no es sólo vulgar; pero es confusión, y debe ser evitada. Se trata, simplemente, de que no se aplica con rigor el adjetivo debido, y se acude a otro que se le parece. Tampoco los precios son asequibles, sino baratos, razonables, ajustados, justos… Son las cosas a que corresponden tales precios las que pueden serlo. O no, en cuyo caso son inasequibles. Lo que no puedo comprar o entender es para mí inasequible. Ténganlo en cuenta quienes se precian de ser «inasequibles al desaliento». Merecen nuestra enhorabuena, pero digan, por favor, inaccesibles y hablarán con propiedad”. Esta aclaración encomiable, viene precedida de un contexto lingüístico que tampoco tiene desperdicio: “Asequibles son sólo las cosas que pueden adquirirse para poseerlas; cosas variadísimas, que van desde las ideas a los garbanzos; y si no, léanse estos dos fragmentos tan dispares: «La gracia abrillanta las ideas, las adorna, las hace amar, las adhiere a la memoria, vierte sobre ellas una luz que las vuelve más asequibles y claras» (W. Fernández-Flórez, 1945). «Entre los garbanzos, tan vulgares y tan asequiblesentonces, la carne de morcillo era lo selecto» (A. Díaz Cañabate, 1936). Con tales pasajes a la vista, bien claro está que calificar de asequible a una persona, es prácticamente desacreditarla como venal. ¡Qué distinta cosa hubiera dicho de aquella condesita Bretón de los Herreros [«La condesita, / aunque bocado de prócer, / es humana y accesible» (1838)], llamándola así! Aunque el paso se ha dado: el canónigo Juan Francisco Muñoz y Pabón hace pensar de este modo a una dama, en una de sus espirituales novelas: «Era menester mucho aplomo y mucho dominio de sí misma para, sin preferencias por ninguno, ser con todos amable y asequible«. ¡Caramba con la dama! ¡Qué bien hubiese quedado el novelista escribiendo ahí accesible!”.
Aclarado este error histórico en el tratamiento no inocente de las palabras con las que nos relacionamos a diario, lo más importante de resaltar en esta locución es enfrentarse al significado de “desaliento”, lo que verdaderamente preocupa al mundo en este momento por su generalización, que el diccionario de la lengua española tiene claro desde el primer momento, decaimiento del ánimo, desfallecimiento de las fuerzas, llevándonos en directo a la palabra “desalentar” que, personalmente, es la que más me interesa en esta reflexión: quitar el ánimo a alguien. Con este circunloquio de palabras no inocentes, llegamos de nuevo a lo que pretendo analizar hoy: estamos viviendo una época en la que es difícil mantener una conducta inaccesible al desaliento. Si dejamos que las circunstancias actuales, los polémicos escándalos de corrupción en la política de nuestro país, por ejemplo, nos quiten el ánimo, es decir, la actitud, la disposición, el temple, el valor, la energía, el esfuerzo, la intención, la voluntad, el carácter, la índole, la condición psíquica de cada uno, de cada persona, es probable que perdamos la última acepción de este lema en nuestro vocabulario diario, porque al final nos quitan el fundamento principal del ánimo, el alma, el espíritu de cada uno como principio de la actividad humana.
Como a estas alturas de mi vida sólo me queda la palabra, sé el inmenso valor que tiene y lo importante que es su adecuado uso, no inocente casi siempre. Sobre todo porque temo un correlato fácil, el conformismo, si permito que cualquier acontecimiento o adversidad acceda a mi aliento, a mi ánimo, a mi alma humana. El conformismo por desánimo hace estragos allí donde nace, se desarrolla y muere, porque se instala en el confort de los tibios y tristes, mediocres en definitiva, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que me dan pánico, pero crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa está fatal. Pero ¿qué es la cosa? ¿su cosa?, que decíamos al principio. Ahí es donde hay que poner las barreras éticas de la vida digna para sí mismo y para todos. Es probable que aquí sí tenga sentido el uso ordinario de la frase en cuestión, permanecer inaccesibles al desaliento, como primer paso, porque el mercado actual puede comprarlo con facilidad. Basta tomar decisiones desde el despacho oval de la Casa Blanca o desde una torre de Manhattan, con una tableta digital o un teléfono inteligente, para hacer sufrir al mundo, quitándole el ánimo para seguir viviendo. Por tanto, hay que luchar para que esta realidad económica mundial, entre otras muchas, que a veces se convierten en guerras incomprensibles, no acceda a mi alma de secreto y a la de todos, porque deberíamos aprender a ser inaccesibles al desánimo colectivo, al desaliento.
oooooOooooo
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Richard Strauss (Munich, 1864 – Garmisch-Partenkirchen, 1949) / Lucas Macías Navarro (Valverde del Camino, Huelva, 1978)
Sevilla, 26/VI/2025 – 13:32 (UTC+2)
Anoche asistí al concierto “Gran Sinfónico 12”, que ofreció la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), bajo la dirección excelente del maestro Lucas Macías Navarro (Valverde del Camino, Huelva, 1978), a quien he dedicado varias páginas de reconocimiento artístico en este cuaderno digital, en el que se interpretaron dos obras consagradas en la historia de la música, el Concierto para violonchelo y orquesta, en La menor, Op. 129 (1850) de Robert Schumann (1810-1856) y Una vida de héroe (Ein Heidenleben), poema sinfónico, Op. 40 (1898), de Richard Strauss (1864-1949). En general, el concierto me pareció espléndido, destacando al violonchelista Pablo Ferrández, en la primera de las obras, interpretando pasajes de la misma con su habitual maestría y la perfecta conjunción armónica de la orquesta en la segunda, con una interpretación virtuosa de la violinista concertino, Alexa Farré, en la tercera parte del poema sinfónico de Strauss, La compañera del héroe, dando pleno sentido a una compleja interpretación orquestal de cuarenta minutos ininterrumpidos, para iluminar un poema sinfónico con seis partes perfectamente diferenciadas, El Héroe, Los adversarios del Héroe, La compañera del Héroe, El campo de batalla del Héroe, Las obras de Paz del Héroe, La retirada del mundo y la consumación del Héroe.
Si destaco hoy esta segunda obra, Una vida de héroe, es porque trasciendo lo que Bertolt Brecht enunció en un poema de su obra Elogio a los combatientes, en el que adaptando personalmente el vocablo “hombre” por un lenguaje de género más actual, decía que Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles, donde hacía especial hincapié en la importancia de las personas imprescindibles, a las que agrego hoy “las necesarias” en momentos puntuales de la historia de la humanidad. Digo que lo trasciendo porque agrego a los imprescindibles de hoy, a los héroes o heroínas, ante una situación mundial en la que nos falta el reconocimiento a personas heroicas que necesitamos identificar con urgencia que llevan el sello de heroicidad en tiempos convulsos en la democracia de este país. Héroes y heroínas en múltiples facetas de la vida, pero que en democracia hay que señalar en su acción política de cada día. El Diccionario de Autoridades fijó, limpió y dio esplendor en 1747 a esta palabra, en su extraordinaria obra: “El Varón ilustre y grande, cuyas hazañas le hicieron digno de inmortal fama y memoria. Los Antiguos llamaban assí a los que por sus acciones grandes los tenía el vulgo por deidades, y (como dice Luciano) por un compuesto de Dios y hombre”. Hoy, el Diccionario de la Lengua Española, también de la RAE, ha bajado esta palabra de su pedestal histórico y nos deja una interpretación bastante hermosa en sus dos primeras acepciones: “1. Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble – 2. Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes”.
Más allá de las interpretaciones que se han hecho a lo largo de la historia sobre el egocentrismo de Richard Strauss en Una vida de héroe, al tildarse de obra de excesivo culto a su yo para resaltar, sobre todo, su vida en una etapa romántica mundial, es importante rescatar esta figura del héroe y de la heroína, atendiendo curiosamente a las seis partes del poema sinfónico citado, porque es urgente identificar qué significa hoy ser héroes en una sociedad que machaca sistemáticamente al que destaca en algún orden de la vida que no sea el populista a palo seco, no digamos si se le caracteriza como político que nos representa en unas votaciones democráticas. En segundo lugar, es igualmente importante, justo y necesario saber quienes son los adversarios del héroe o heroína, para saber a quienes nos enfrentamos, porque entre silencios cómplices, anonimatos vergonzantes y síndrome de tapados anda el juego, sobre todo en las redes sociales, dado que a muchos adversarios no les gusta que les identifiquemos y nos quedemos con su cara. A continuación, habría que proteger a los familiares directos de estas personas tildadas de héroes o heroínas, a sus compañeros y compañeras de vida, porque se agrega mucho sufrimiento a determinados comportamientos heroicos de personas dignas. Es lo que intuí anoche al escuchar el violín armonioso de la concertino Alexa Farré. A continuación, es importante destacar la importancia de los campos de batalla en los que tiene que sobrevivir como pueden los héroes o heroínas que intentamos ensalzar en estas palabras, porque no todo el mundo está dispuesto a hacer felices a los demás, a través de la política por ejemplo, algo que este país defendió constitucionalmente en el Artículo 13 de la Constitución de 1812, que decía textualmente, El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política, no es otro que el bien estar de los individuos que la componen. Lo decía también José Mujica, expresidente de Uruguay, cuando afirmó que La política es la lucha por la felicidad de todos, frase pronunciada en su discurso de despedida de la presidencia del gobierno uruguayo el 27 de febrero de 2015.
Siguiendo el leit motiv de la obra de Strauss, la cuarta parte de su poema sinfónico hace referencia a Las obras de paz del Héroe, destacando por mi parte que este país no es muy dado a resaltar en vida las obras de paz, encomiables, que en política se desarrollan en una legislatura. Al buen entendedor con pocas palabras basta y así lo expresé en su momento respecto de la legislatura anterior y en la actual, ¿quién niega hoy que la ley de amnistía ha sido una obra de paz en nuestro país, avalada precisamente hoy por el Tribunal Constitucional en los aspectos esenciales de la misma y que también he resaltado en innumerables ocasiones en este cuaderno digital? Así lo afirma el Tribunal Constitucional: «la ley impugnada [por el Partido Popular] responde a un fin legítimo, explícito y razonable”. Por último, comparto plenamente la importancia de saber retirarse a tiempo, para que no se perpetúen los héroes hasta el infinito y su más allá, sabiendo interpretar el sentido de la obra de Strauss, en su sexta parte, La retirada del mundo y la consumación del Héroe. Saber entregar el testigo de la acción heroica a tiempo, es un factor determinante para que la estela de las heroicidades se perpetúe en más personas y el mundo sólo tenga interés si sigue hacia adelante. Lo decía muy bien en 2018 el expresidente uruguayo Jose Mujica, un héroe de pura cepa: «Los mejores dirigentes son aquellos que cuando se van dejan a un conjunto de gente que lo superan ampliamente”.
Estoy encantado y agradecido como ciudadano de a pie por la elección de Lucas Macías Navarro al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS). En el programa oficial de su concierto de ayer, se decía que con las obras que dirigía “la ROSS daba su ilusionada bienvenida a su nuevo director titular, Lucas Macias, en la primera interpretación tras su nombramiento con la que es ya su orquesta y a cuyo podio se incorporara plenamente en septiembre”. Lo escrito anteriormente es una metáfora sobre una obra de Strauss que él dirigió ayer de forma magistral, utilizando como partitura esencial su memoria, su inteligencia musical, dando a cada parte de la obra de Strauss lo suyo, musicalmente hablando, que me ha inspirado al extrapolarlo al momento político actual, convulso y preocupante, tan falto de héroes y heroínas ejemplares, necesarios e imprescindibles también.
Gracias, maestro Macías. Ayer comprendí de nuevo que la música siempre es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).
oooooOOOooooo
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Fotograma de “Titanic” (1997), con músicos de la Wallace Hartley Band, tocando en momentos trágicos del hundimiento
Sevilla, 22/VI/2025 – 12:46 h (CET+2)
Esta mañana he conocido la decisión alocada de Trump al bombardear Irán, siguiendo la estela de Israel y llevando al mundo a un precipicio bélico de daños incalculables, sin encomendarse a su Congreso y saltándose compromisos internacionales con la ONU. Se veía venir, conociendo su arrogancia política de cuño imperialista.
Salvando las distancias y todo lo que haya que salvar, he recordado inmediatamente el hundimiento del Titanic, hace ya ciento trece años y a su afamada orquesta, la Wallace Hartley Band, para ofrecer divertimento al pasaje y cómo siguió tocando impertérrita hasta el hundimiento total del buque, hecho luctuoso en el que murieron 1.517 personas que iban a bordo, como tripulación y pasajeros. Soy consciente de que el bombardeo de Irán por parte de la aviación de los Estados Unidos, con sus fortalezas aéreas que da miedo describirlas por su poder mortífero, nos deja al borde del precipicio de un conflicto mundial de incalculables daños humanos y materiales. Creo que no hemos tomado conciencia todavía de que este tipo de escaramuzas guerreras las contemplamos como lejanas, a modo de música interpretada por los nuevos músicos de un Titanic imaginario, intentando seguir viviendo como si no pasara nada, a pesar de los avisos continuos de que el mundo se derrumba y nos coge distraídos en intereses mezquinos. Y lo que tengo claro, mirando de frente a los nuevos músicos de ese nuevo Titanic imaginario es que todos no vamos en el mismo barco y que no nos da igual lo que está pasando en Irán, Gaza o Ucrania, por señalar algo muy concreto. Bastaría una locura de Putin o una respuesta de Israel alocada, con su gran aliado, Donald Trump, para que la gran nave mundial se hunda con música de fondo siguiendo la estela del Titanic.
Creo que ha llegado el momento de reafirmarse en la elección del barco en el que va cada uno por la vida, porque si algo tengo claro es que todos no vamos en el mismo. En el mío, una patera, no cabe músico alguno para entretenerme hasta su hundimiento por la desazón de la vida, fundamentalmente porque su gobierno depende de mi cuaderno de derrota, en lenguaje marino, de mi responsabilidad ética en el cada día de la vida.
En 2016 escribí un artículo bajo el título En el mismo barco, en el que explicaba que en noviembre de ese año se había estrenado un documental,In the same boat (En el mismo barco), que resumía en su título una idea muy brillante del sociólogo Zygmunt Bauman: “ya estamos todos en el mismo barco, pero lo que nos falta son los remos y los motores que puedan llevar este barco en la dirección correcta”. Se refería al ecosistema social de escala mundial en el que navegamos en estos momentos casi hacia ninguna parte: “En tiempo de crisis siempre se ha dicho que no es conveniente hacer mudanzas, pero no estoy de acuerdo con este aserto ignaciano en situaciones tan dramáticas como las que se están experimentando a nivel mundial, con un impacto importante en este país, aunque se quiera ocultar casi a diario. Estamos viviendo en un mundo con una clamorosa ausencia de valores y, sobre todo, de ética, tal y como lo aprendí de un maestro en el pleno sentido de la palabra, el profesor López Aranguren, cuando la definía como el «suelo firme de la existencia o la razón que justifica todos los actos humanos», que tantas veces he abordado en este blog”.
Dije también que ante el contexto actual mundial, con la crisis de la pandemia que sobrevolaba sobre nuestras vidas y que tan rápidamente hemos olvidado, “estas razones nos obligan a dejar los supuestos puertos seguros y comenzar a navegar para intentar descubrir islas desconocidas que nos permitan nuevas formas de ser y estar en el mundo. Lo contrario es obvio y se ve venir porque navegamos en mares procelosos de corrupción y desencanto, en los que cunde el mal ejemplo de abandonar el barco metafórico de la dignidad, con la tentación de que el mundo se pare para bajarnos o arrojarnos directamente al otro mar de la presunta tranquilidad y seguridad existencial. Se constata a veces, en esa situación, que falta ya mar para acoger a todos los que se tiran a él. Lo que verdaderamente me enerva es contemplar cómo se suelen liquidar estas situaciones tan transcendentales con la consabida frase de que “todos vamos en el mismo barco” y eso no es así ni lo admito con carácter general, porque todos no somos iguales: unos van en magníficos yates y otros, la mayoría, en pateras”.
Me reitero en algo de lo que estoy muy convencido: es probable que a este barco ético y esperanzador no suban nunca quienes no están interesados en que el mundo mejore, porque los poderes fácticos que dirigen y protegen la maquinaria de la guerra en cualquier lugar del mundo, el terrorismo de cualquier cuño, así como los vestidos de negro, deciden desde hace ya mucho tiempo el funcionamiento y los altibajos del ecosistema económico y financiero mundial, desde una torre en Manhattan, a través de portátiles y teléfonos inteligentes. Ellos viajan en barcos privados, en cruceros del mal, que no surcan nunca estos mares, para ellos procelosos, contratando incluso a orquestas que los entretienen hasta el final de sus días. Lo que detesto también es el abandono de la lucha en situaciones difíciles, como las que estamos atravesando ahora, en las que aquellos que estaban a veces con los que deseamos estos cambios urgentes en las políticas mundiales, europeas y nacionales, se arrojan a un mar en el que cada vez hay menos sitio, porque dicen que esto no tiene remedio. Lo paradójico es que cuando se avance en la búsqueda de soluciones surcando mares diferentes que posibiliten otro mundo mejor, falte ya sitio o barco, según se mire, para recoger a los que en tiempos revueltos se tiraron al mar porque nunca quisieron buscar otras alternativas a este mundo que no nos gusta. El resultado es este aforismo personal:
1. A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco… 2. A veces, falta barco para recoger a todos los que se tiran a ese mar…
Mientras, los músicos del nuevo Titanic imaginario, dirigidos por el “maestro” Trump, seguirán tocando para este mundo al revés como si no pasara nada.
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
IRÁN, UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
[…] El tema 83, la democracia, el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, las hambres, el casamiento orgánico.
De este mundo los dos sabemos poco. Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo.
Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo
Sevilla, 21/VI/2025 – 15:14 h (CET+2)
Mi generación sabe mucho de desconcierto existencial bajo el yugo de una dictadura, en la que teníamos claro que el país sólo tenía interés personal y social si iba hacia adelante, hacia la democracia. Ya la tenemos, sin lugar a dudas, pero malherida y en pleno ocaso mundial y nacional, lo que nos lleva a un nuevo desconcierto político en este país tan dual y cainita, trufado de corrupción reciente desde la izquierda, que tanto nos duele, aunque Terencio nos recuerde cada segundo vital que “nada humano nos es ajeno”.
Lo he manifestado públicamente en este cuaderno digital a lo largo de sus veinte años de amable existencia: en el álbum musical de mi vida ocupa un sitio privilegiado una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo, con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días por su mensaje final. Estamos viviendo unos momentos dramáticos para el país, para su supervivencia democrática pura, por el estallido de la corrupción en la cúpula directiva del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que afecta directamente a la credibilidad del Presidente del Gobierno, por razones obvias, por decirlo claramente y sin medias tintas. Por esta situación, vemos inmerso el país en un desconcierto político mayúsculo, de consecuencias todavía desconocidas, pero que intuimos que no es para nada bueno. Por estas razones, creo que los demócratas, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque frente a lo que está pasando, en democracia somos dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros, cada uno con su cadaunada, con su ideología y su búsqueda de puntos de encuentro, constitucionales por supuesto, para romper el bloqueo político actual, que nos lleva al estancamiento insufrible en el que nos encontramos, por la obstrucción permanente de la oposición en su creencia lamentable de que el actual gobierno “no es legítimo”.
Los más antiguos del lugar recordarán una preciosa canción de Aguaviva y sus estrofas finales, sobre nuestro destino: “De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo”. En tal sentido, recuerdo lo que dijo el escritor Manuel Rivas en una columna del superdomingo electoral de mayo de 2019, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.
Aquella canción nos dejaba inquietos ante el permanente mundo al revés, tan frecuente en nuestras vidas:
Ni yo tampoco entiendo si se me abre el grifo y sale una bala tras otra bala, si abro la puerta y se nos entra el fusilado y cierro y se me queda fuera el dedo, si unto amor en el labio entreabierto y nada, si miro al muro y todavía distingo los boquetes
Todo lo que viene ocurriendo estos días atrás, que conocemos por los informes elaborados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, bajo supervisión judicial, sobre las andanzas corruptas e impresentables de dos exsecretarios de organización del PSOE, tan cercanos al presidente, uno de ellos exministro, junto a un asesor que lo grababa todo “para la posteridad”, echa por tierra la ideología que la izquierda, representada en este caso por el PSOE, estaba obligatoriamente a proteger y defender siempre: prestar los mejores servicios públicos a la sociedad, de forma limpia y transparente, teniendo en cuenta -solo y exclusivamente- el interés general de la población a la que el gobierno constituido sirve, teniendo en cuenta sobre todo a los más débiles, a los que menos tienen, a los que no tienen trabajo, a los que necesitan estructuras saludables para vivir y llegar a ser mayores con todas las garantías.
Creer en el interés público, el general, en el que tanto insiste la Constitución actual, por encima del personal o el de partido con siglas concretas, es la única solución para caracterizar la dignidad de un partido político, en este caso el PSOE y por extensión a quien ostenta en nombre de ese partido la presidencia de este país, aunque siga personalmente creyendo en su limpieza ética de gobierno. Merece la pena que la izquierda se entienda urgentemente en este galimatías de corrupción, incluso con la aceptación de una convocatoria de nuevas elecciones para que el pueblo decida ante la situación actual insostenible, aunque nos duelan desde la izquierda los presagios de una llegada en tromba de la derecha ultramontana, porque en la izquierda digna se sabe que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pasen las personas libres para construir una sociedad mejor. Palabra de Allende y ¿por qué no?, nuestra. Para quien la quiera seguir escuchando y practicando a pesar de todo.
Las estructuras tradicionales de la política en este país a través del bipartidismo han desaparecido, por mucho que a algunos votantes les cueste creerlo. El multipartidismo ha venido para quedarse definitivamente en el Congreso y en el Senado. Tenemos que reconocer que de este mundo de la política de pactos, legítimos por supuesto, frente a sus detractores, sabemos poco, pero estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo. Por encima de todo, amamos una política que no haga daño, “aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”. La izquierda constitucional está obligatoriamente obligada a entenderse por el bien de todos los ciudadanos que vivimos en este país tan heterogéneo por sus territorios, lenguas, creencias y culturas, y que, con el día a día de nuestro voto, aspiramos a vivir en paz en él y sin hacernos daño.
¿Reflexión buenista de un optimista redomado? No, aplicación del principio de realidad de un pesimista bien informado (Benedetti, dixit) sobre lo que está ocurriendo y estamos viendo, con profundo dolor ideológico desde la izquierda digna.
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
IRÁN, UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Salvador Bscarisse, Romanza, segundo movimiento del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, 1952 / Orquesta de la Universidad de Granada. Guitarra: Marcos Victora Wagner, 2011
Sevilla, 20/VI/2025 – 12:05 h (CET+2)
A tan sólo unas horas del solsticio (sol quieto) de verano, que tendrá lugar la madrugada próxima, concretamente a las 04:42 h (hora UTC o tiempo universal coordinado), hora peninsular española, según informa el Observatorio Astronómico Nacional, me acerco de nuevo a esta realidad temporal que se aproxima a nuestro país, puntual como siempre. Este largo y cálido verano durará, aproximadamente, 93 días y 16 horas, y terminará el 22 de septiembre con el comienzo del otoño.
Mañana, coincidiendo con la entrada en el verano, será también un día de celebración especial, dedicado al Día Europeo de la Música. Desde hace años tengo asociada esta fecha con el recuerdo de una obra memorable de Salvador Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, Romanza (con un tempo Andante), partitura completa que forma parte del legado de su obra a la Fundación Juan March, porque siempre me transmite paz en medio de tanta turbación y mudanzas del alma, sentimiento que deseo compartir hoy, de nuevo, con la Noosfera.
Siempre he pensado que la conjunción de esta llegada del verano y la celebración del día europeo de la música, ofrecen la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir permanentemente la vida en otro mundo diferente, que funciona al revés casi siempre, como ocurre ahora con Ucrania y Gaza, o en nuestro país, sin ir más lejos. Como no podía ser de otra forma, he elegido hoy, de nuevo, una obra que conjugara estas realidades y que guardo en mi banda sonora vital y en páginas de este cuaderno digital: el Concertino citado, pero interpretado por primera vez por la Orquesta de la Radiotelevisión Francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Lo he vuelto a escuchar con profundo respeto y admiración gracias al fondo que figura en la Fundación Juan March (1), como legado que su hijo cedió a la citada Fundación y al que se puede acceder para conocer en profundidad la vida en el exilio y la obra de Bacarisse. En concreto, en la página dedicada al fondo radiofónico en su etapa como productor en numerosos programas en lengua española de la RTF (Radiodiffusion-Télévision Française), A propósito de Salvador Bacarisse (1964). Programa-homenaje a Bacarisse con entrevistas a personalidades de la cultura. Presentador: Narcís Bonet”.
Como en aquella ocasión, reinterpreto hoy el título como Romanza para un verano de 93 días, que entra mañana y con música de fondo, donde los sentimientos y emociones pueden volar muy alto, cambiando también lo que ya hay que cambiar. Eso espero en la esperanza de que creamos siempre en la forma de ser nuevas personas en España, también en política, acompañados por la música y cantando, como diría Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).
La Romanza tiene un tempo deandante (ejecutado con dulzura, poco a poco), al que he dedicado palabras llenas de sentimiento en este cuaderno digital, fundamentalmente en una modesta operación rescate de un músico excelente que tuvo que salir de España en condiciones lamentables con motivo de la guerra civil. Esta obra completa de Bacarisse, el Concertino en La menor, a través de sus tres movimientos, Entrada (Allegro), Romanza (Andante lento) y Scherzo (Allegretto),en su particella original para clavecín y orquesta (que conservo), me entrega siempre paz interior y me permite viajar por sueños posibles. Hoy, más que nunca, necesitamos escuchar romanzas, porque son composiciones de aire tierno y sencillo, que solo quieren transmitir sentimientos y paz interior.
Cada vez que me aproximo a esta partitura busco comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ella. Hace años dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse y creo que me acerqué a su verdadero sentido: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto público organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto”. Recomendaba en aquella ocasión, como hago hoy de nuevo, que escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de músicos muy jóvenes de la Orquesta de la Universidad de Granada, que recogen el testigo de lo que quiso transmitir Bacarisse desde el exilio en París. El Sur también existe en el Día Europeo de la Música a través de jóvenes intérpretes, el futuro musical y más amable de nuestra Comunidad y de nuestro País.
Guardo también en mi persona de secreto un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado, con quien tuve la oportunidad en 2018 de cruzar un mensaje en el que me autorizó a disponer de una copia del manuscrito original del Concertino para clavecín y orquesta, op. 72 bis (a través de la Fundación Juan March) y en los que me agradecía la cercanía a su padre: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de “La música en la Generación del 27” que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”.
Conocí su extensa y desconocida obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Fue un hallazgo que me permitió acercarme a Bacarisse, a su vida y a su preciosa obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.
Cuando escribo estas palabras, deseo compartir hoy, de nuevo, este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su querido país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica. Es la razón de por qué lo he buscado tantas veces en el fondo de programas de radio en los que trabajó Salvador Bacarisse.
Es necesario conocerlo y escucharlo, compartiéndolo de nuevo con el club virtual, con sede social en la Noosfera, de las personas dignas y libres. Disfruten de esta maravillosa composición a tan sólo unas horas de la celebración del Día Europeo de la Música, cuando entra el verano con el sol quieto (solsticio), que me sigue emocionando como la primera vez que decidí conservarla en mi memoria de secreto.
(1) El concierto fue emitido por la Radiodiffusion-Télévision Française en 1964, en un programa en homenaje a Bacarisse con el título “A propósito de Salvador Bacarisse (1964)”. Durante dos programas fue entrevistado Narciso Yepes y el Concertino en la menor fue emitido íntegro. Los dos programas completos están disponibles en la web de la Fundación en “Bacarisse y la radio”. No he podido localizar grabación alguna comercial de este evento y la referencia me ha sido proporcionada, amablemente, por la citada Fundación. De ahí la importancia de esta referencia, verdaderamente sobrecogedora, escuchando también a Narciso Yepes, su amigo e intérprete preferido y a quien dedicó Bacarisse esta obra excepcional.
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
IRÁN, UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Blanca siempre sobre el pinar siempre verde; rosa o azul, siendo blanca, en la aurora; de oro o malva en la tarde, siendo blanca; verde o celeste, siendo blanca, en la noche; la fuente vieja, Platero, donde tantas veces me has visto parado tanto tiempo, encierra en sí, como una clave o una tumba, toda la elegía del mundo, es decir, el sentimiento de la vida verdadera.
Juan Ramón Jiménez, La fuente vieja, en Platero y yo, 103.
Sevilla, 19/VI/2025 – 13:12 h (CET+2)
Ayer se firmó en Sevilla un protocolo entre el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y los 14 alcaldes del entorno de Doñana, para la integración y apoyo a los temporeros dotado con seis millones de euros para este 2025 y otros 14 millones para los siguientes dos años, financiados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Este acuerdo “sucede al suscrito el 3 de junio en Huelva entre el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana y los alcaldes de Moguer, Lucena del Puerto y Palos de la Frontera para mejorar las condiciones de habitabilidad de los trabajadores migrantes, cuya dotación total es de 10 millones -cinco para este año y otros cinco para 2026 y 2027-“, según publicó ayer el diario El País” y en el marco de lo establecido en la línea 13 del llamado Acuerdo de Doñana, sobre mejora de las condiciones de vida y habitabilidad de vivienda de los temporeros agrícolas, que es importante leer con la atención ética que merece. El diario citado expone además que «El sector de los frutos rojos emplea de manera directa en la provincia de Huelva a entre 80.000 y 100.000 personas, de acuerdo con los datos proporcionados por Interfresa, la patronal del ramo. De ellos, la mitad son españoles o extranjeros que residen en España, un 15% provienen de los programas de contratación en origen -18.000 este año, de acuerdo con los datos facilitados por el director general de Migraciones, Santiago Yerga-, fundamentalmente de origen marroquí, pero también de Guatemala, Honduras, Ecuador y Colombia, y el resto son trabajadores de estados miembros de la UE y un pequeño porcentaje de terceros países. En total generan el 8% del PIB de Andalucía, según la patronal». Son datos que matan relatos falsos en torno a esta realidad que acaba al final en nuestras mesas.
Según informa el Ministerio de Inclusión, su contribución “se concreta en tres actuaciones clave de la línea 13 [del Acuerdo de Doñana], dotadas con seis millones de euros en 2025 financiados por el MITECO-, a los que se les sumarán otros 14 millones de euros adicionales en los años 2026 y 2027, y que permitirán, entre otras medidas:
Impulsar la inclusión sociolaboral mediante itinerarios personalizados de acompañamiento.
Desarrollar campañas de información y sensibilización dirigidas a población de origen extranjero y temporeros agrícolas.
Promover la normalización documental y dar a conocer la nueva normativa en materia de Extranjería.
Prevenir situaciones de trata, explotación laboral o sexual y violencia de género.
El protocolo citado se firmó en la sede de la Fundación Biodiversidad, contando con la presencia de las autoridades ministeriales y representantes de Almonte, Aznalcázar, Bollullos Par del Condado, Bonares, Hinojos, Isla Mayor, Lucena del Puerto, Moguer, Palos de la Frontera, Pilas, La Puebla del Río, Rociana del Condado, Sanlúcar de Barrameda y Villamanrique de la Condesa.
Creo que este esfuerzo institucional para dignificar el trabajo de los temporeros agrícolas en el entorno de Doñana, es un paso más para acabar con situaciones deplorables que se mantienen todavía en esas localidades y en otras de la provincia de Huelva con asentamientos chabolistas inhumanos para una sociedad que debe erradicarlos con urgencia absoluta. Respuestas como el protocolo firmado ayer servirán para reforzar el trabajo encomiable llevado a cabo en la provincia de Huelva, día a día, en silencio activo casi siempre, de las ONG, sindicatos e instituciones municipales implicadas, con una carencia absoluta de recursos dignos de habitabilidad y residencia en los municipios implicados en este trabajo de temporeros en torno a los frutos rojos , que llegan a los mercados dejando atrás mucho dolor e indignidad de quienes lo recolectan y pasan temporadas de trabajo como migrantes en precariedad absoluta en su habitabilidad diaria.
Cuando se vayan cumpliendo estos protocolos y los que quedan por supervisar y aprobar, los frutos rojos deberían llevar una marca especial, protegida, llamada dignidad, como reconocimiento social a quienes los trabajan, como nos lo recuerda -salvando lo que hay que salvar- el lema histórico de «la tierra es de quien la trabaja». Cuando compremos frutos rojos, no olvidemos a quienes los siembran, cuidan y recogen, porque la dignidad de estas personas, trabajadores y trabajadoras temporeras, migrantes sobre todo, va siempre dentro de ellos. Sus condiciones laborales y de habitabilidad indignas, en muchas ocasiones, sabemos que es harina de otro costal y es lo que no deberíamos olvidar ni siquiera un momento, para denunciarlo y no participar en silencios cómplices.
Si Juan Ramón Jiménez volviera a pasear hoy con Platero por el camino de Montemayor, en Moguer, vería cómo aquel terreno se ha convertido hoy en una cooperativa que lleva el nombre de «Cuna de Platero», que cultiva millones de fresas, frambuesas, arándanos y moras, con manos trabajadoras que piden siempre dignidad con ellos y atención humana a su situación administrativa y de habitabilidad, dignidad que siempre reivindicó el poeta para su pueblo. La fuente vieja, el molino de viento, el pozo y el racimo olvidado, como cultivo de la época, siguen presentes hoy día en esos terrenos como testigos del poeta y de su inseparable Platero, cantando la excelencia de la Fuente Vieja, en un lugar privilegiado para el burro universal, porque encerraba en sí el sentimiento de la vida digna, verdadera:
Blanca siempre sobre el pinar siempre verde; rosa o azul, siendo blanca, en la aurora; de oro o malva en la tarde, siendo blanca; verde o celeste, siendo blanca, en la noche; la fuente vieja, Platero, donde tantas veces me has visto parado tanto tiempo, encierra en sí, como una clave o una tumba, toda la elegía del mundo, es decir, el sentimiento de la vida verdadera (Platero y yo, 103).
NOTA: el fotomontaje de la imagen es del autor.
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
IRÁN, UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan / por hacer de un gran panal un panal honrado. / Querer gozar de los beneficios del mundo, / y ser famosos en la guerra, y vivir / con holgura, / sin grandes vicios, es vana / utopía en el cerebro asentada. / Fraude, lujo y orgullo deben vivir / mientras disfrutemos de sus beneficios.
Bernardo de Mandeville, La fábula de las abejas: o Vicios Privados, Beneficios Públicos, 1705.
Sevilla, 16/VI/2025 – 12:05 h (CET+2)
Escribo de nuevo una variación ética sobre el mismo tema, con idéntico título, en este cuaderno digital, que vuelvo a utilizar hoy en su quintaesencia cuando hemos conocido las últimas noticias sobre la corrupción que impregna la alta dirección de organización del Partido Socialista Obrero Español, que conlleva un maremoto político de desconocidas consecuencias para la supervivencia de la democracia digna en nuestro país. Esta situación nos lleva de nuevo a una reflexión sobre la no ejemplaridad política, que he tratado ya en este cuaderno digital en bastantes ocasiones y que ahora retomo por la situación creada. Vicios privados, públicas virtudes, en pocas palabras. Silencios cómplices, también.
Ante lo ocurrido, hay que responder, políticamente hablando, con ejemplaridad a marchas forzadas. Hace tanto daño público lo que pasa casi a diario, que acusamos cansancio ético, un hartazgo en caída libre, porque estamos rodeados y, lo peor, se extiende como mancha de aceite la desafección política, a veces irrecuperable.
Hace quince años escribí el post que sigue, con un título aparentemente cinematográfico, Vicios privados, públicas virtudes, aunque ya advierto, desgraciadamente, que en este caso cualquier parecido con la realidad de lo allí expuesto y hoy vivido y sentido, no es pura coincidencia. Cuando vivía en Roma, ciudad que siempre es un peligro para caminantes sensatos, vi durante muchos meses el cartel de la película con este título (Vizi privati, pubbliche virtù) y no lo he olvidado. Tal cual, sobre todo cuando esta dualidad impresentable se lleva a cabo como eterno retorno en política.
El hartazgo de determinadas actitudes políticas hace estragos y mucho daño en democracia, por lo que no me resisto a seguir defendiendo a capa y espada la honradez de miles de personas que ejercen la política dignamente, aunque la condición humana, que no me es ajena, se aproxima con demasiada frecuencia a estos precipicios de indignidad. Todas las personas que ejercen la política,no son iguales. No hace falta dar nombres, porque nos hemos quedado con la cara de los que ocupan el desgraciado ranking de la indignidad. Pero necesitamos protegernos de este maremoto político con olas de corrupción que nos sobrepasan en el acontecer diario.
Vuelvo a publicar aquellas palabras, a las que no quito punto o coma de la época en que se escribió, porque es también lo que sucede en la actual, salvando lo que haya que salvar. La última frase, mezcla de enigma y desasosiego social, sigue teniendo gran valor en el momento actual: «Es probable que el conocimiento nos permita comprender entonces que los vicios son públicos cuando personalmente ya no sabemos vivir con nosotros mismos, porque hemos perdido el espacio privado y necesario de la virtud en un panal social que nos desborda, aceptando desgraciadamente el principio del conformismo cómplice e impresentable del manual ético de Bernardo de Mandeville: Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado«.
Al fin y al cabo, muchas personas acaban mirando sin pestañear a la mujer del César.
______________________________
VICIOS PRIVADOS, PÚBLICAS VIRTUDES
Un gran panal, atiborrado de abejas que vivían con lujo y comodidad, mas que gozaba fama por sus leyes y numerosos enjambres precoces, estaba considerado el gran vivero de las ciencias y la industria.
Bernardo de Mandeville (1670 (?)-1733), El panal rumoroso: o la redención de los bribones
Para los que pertenecemos a la generación en la que sabemos que todavía, en tiempo de crisis, nos queda la palabra, escribo este post como microacto solidario para romper silencios cómplices, conformistas, acerca de personas y situaciones que sufren en democracia: niños amenazados por la larga sombra de la pederastia en la Iglesia y fuera de ella, personas que ejercen la política y son honrados, porque no todos son iguales, jueces dignos como Garzón y otros muchos como él preocupados para que no pase sin pena ni gloria el dolor que perdura por los efectos de la Guerra Civil, y mujeres al borde de la muerte física, psíquica y social porque existen hombres e instituciones que no aceptan que desarrollen su inteligencia en libertad.
Desde la ventanilla del autobús 881, en Roma, veía en 1976 el cartel de la película de Miklós Jancsó que llevaba este título, Vicios privados, públicas virtudes. El cine que la proyectaba estaba a solo unos metros de la Ciudad del Vaticano (¡qué paradoja!) y, una y otra vez, la he recuperado en mi memoria de hipocampo en estos últimos días de desasosiego ético nacional e internacional, con las noticias de la pederastia en la Iglesia, la trama de corrupción Gürtel, el proceso abierto contra el juez Garzón y el azote de la violencia de género, por poner ejemplos reales. La tentación inmediata es agregarnos inmediatamente al grupo de opinión mayoritaria de este país alejado de la teoría crítica constructiva y ver siempre en los otros lo que no somos capaces de integrar como una realidad de la condición humana que hay que saber enjuiciar con frialdad para no cometer errores dogmáticos e inquisidores, y para no caer, obviamente, en el determinismo cruel del mal y del bien necesarios, propugnado ya en el siglo XVIII por Bernardo de Mandeville, en un poema “anónimo” que publicó en 1714 (1), que formaba parte de un libro titulado The Fable of the Bees: or Private Vices, Public Benefits(La fábula de las abejas: Vicios Privados, Públicos Beneficios):
… empeñados por millones en satisfacerse mutuamente la lujuria y vanidad. … Los abogados, cuyo arte se basa en crear litigios y discordar los casos, … Deliberadamente demoraban las audiencias, para echar mano a los honorarios; … Los médicos valoraban la riqueza y la fama más que la salud del paciente marchito … Y la misma Justicia, célebre por su equidad, aunque ciega, no carecía de tacto; su mano izquierda, que debía sostener la balanza, a menudo la dejaba caer, sobornada con oro … El curioso resultado es que mientras cada parte estaba llena de vicios, sin embargo todo el conjunto era un Paraíso.
Este espectáculo, al que asistimos como testigos de cargo casi siempre, al grito de los tahúres de Mandeville, «¡Dios mío, si tuviéramos un poco de honradez»!, traduce la realidad cruel de una sociedad que está tocada en su alma. No nos engañemos. Mientras que la preocupación social más extendida del triunfo a toda costa y la exigencia de la felicidad como derecho constitucional siga campando en el terreno de la violencia reactiva, porque la llamada crisis de valores, de la que todo el mundo habla pero que casi nadie concreta, no acaba de analizarse con el rigor y urgencia que necesita, es muy difícil exigir de los demás la ejemplaridad, sin que empiece la auténtica conversión por uno mismo.
Vicios privados y públicas virtudes, es una expresión que va más allá del título de una película, porque la trasciende y recoge una realidad notoria en la sociedad actual. En un Estado de derecho debemos confiar siempre en la Justicia para abordar los delitos privados y públicos. Pero la solución está también y, básicamente, en otro ámbito: en la generación de responsabilidades públicas y privadas, individuales y colectivas, basadas en dos grandes principios, el del conocimiento y el de la libertad. Conocimiento, para saber por qué ocurren las cosas, por qué debemos recurrir siempre a la inteligencia para resolver conflictos, con su gran carga de sentimientos y emociones a la que siempre está ligada. Y, por supuesto, la libertad para educarla en el sentido más pleno del término. Educación y saber ser y estar en clave de ciudadanía, son dos grandes principios que necesitan ser reforzados y blindados a marchas forzadas en nuestro país, en todos los niveles sociales posibles. De esta forma, sabremos analizar mejor, con humildad, por qué el ser humano es capaz de practicar la violencia con los niños, robar dinero público, quitar legitimidad a un juez o hacer daño a una mujer, de muchas formas, sin caer tampoco en el diseño de un mundo feliz que no existe de forma global, aunque sí individual para quien se lo propone, sin necesidad de dioses o de la fatal aceptación del mal como “semilla” necesaria del bien, volviendo a Mandeville, al intervenir esos dioses salvadores (de cualquier tipología) que citaba anteriormente, para poner orden en un mundo tan enloquecido:
Pero, ¡oh, dioses, qué consternación! ¡Cuán grande y súbito ha sido el cambio! Los tribunales quedaron ya aquel día en silencio, porque ya muy a gusto pagaban los deudores. … Quienes no tenían razón enmudecieron, … con lo cual nada podía medrar menos que los abogados en un panal honrado. … La Justicia, no siendo ya requerida su presencia, con su séquito y pompa se marchó. Abrían el séquito los herreros con cerrojos y rejas, luego los carceleros, torneros y guardianes. … Todos los ineptos, o quienes sabían que sus servicios no eran indispensables se marcharon; no había ya ocupación para tantos. … ¡Contemplad ahora el glorioso panal, y ved cómo concuerdan honradez y comercio!
Es probable que el conocimiento nos permita comprender entonces que los vicios son públicos cuando personalmente ya no sabemos vivir con nosotros mismos, porque hemos perdido el espacio privado y necesario de la virtud en un panal social que nos desborda, aceptando desgraciadamente el principio del conformismo cómplice e impresentable del manual ético de Mandeville: Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado.
🕵️♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
IRÁN, UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?
Pablo Neruda, Libro de las preguntas, IV
Sevilla, 15/VI/2025 – 12:32 h (CET+2)
En un mundo plagado de desconciertos de todo tipo, ideológicos fundamentalmente, Pablo Neruda plantea en el capítulo IV del Libro de las preguntas un interrogante muy llamativo que puede tener respuesta dependiendo del color del cristal con el que se mire. Si me quedo hoy con esta pregunta es porque en tiempos de turbación ideológica hay que buscar apasionadamente las esperanzas, tantas como ilusiones y sueños tengamos en la actualidad, aplicando indefectiblemente el principio freudiano de realidad, el más terco de los principios, pero siendo conscientes de que necesitan “regarse con rocío” constantemente. Su ideología no era inocente, como militante del partido comunista chileno, según he manifestado en reiteradas ocasiones el adjetivo “inocente” en este cuaderno digital al citar al filósofo neomarxista Georg Lukács (1885-1971), en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y, por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).
Hace 48 años escribí un artículo sobre un gran teórico de la esperanza, Ernst Bloch, porque siempre ha sido una virtud que he cuidado en mi azarosa vida, en una permanente búsqueda de islas desconocidas que aportaran esperanzas. Decía en aquella ocasión que cuando muere un filósofo, el ser humano [él decía “hombre”, en un contexto filosófico universal del ser humano] se resiente, porque es algo parecido a que la vida se roba sabiduría a sí misma. La obra de Ernst Bloch, me obligaba en mi juventud, de una forma u otra, a recordar algunas reflexiones suyas que todavía hoy aportan luz en el camino de búsqueda de la verdad a través de la esperanza. Bloch, por encima de teorías y prácticas, era filósofo. Su espíritu abierto y en camino le hizo adoptar una postura de sabio ante un mundo pluriforme. Era hijo de su época y debido a su experiencia frente al irracionalismo, su filosofía se hace más auténtica, más veraz. En definitiva, su marxismo era muy puro, bien estructurado, enormemente esperanzador. Aquí radica la quintaesencia de su doctrina: concebir la esperanza como principio humano para vivir la trascendencia, es decir, la posibilidad permanente de que el ser humano se realice plenamente en comunión con otros.
Para esto es necesario, por encima de todo, vivir una fe secular con la fuerza del mensaje “mesiánico” que aporta el marxismo. Para Bloch, el primer fallo del marxismo llamado oficial u ortodoxo radica en su negación de la religión como dínamis, como fuerza arrolladora que es capaz de saciar el hambre de realización personal que tiene todo ser humano. Es un planteamiento idealista, pero quizá el único camino. Bloch insiste en la profundización del marxismo como idealismo impregnado de realidad, que lleva a la revolución social dentro de unos parámetros humanos, no estrictamente materiales. Planteamos así una perspectiva de futuro donde el ser humano es el gran artífice del mundo, sirviéndose de la naturaleza, de los valores morales e incluso de la estética. Indicaba también, que no debemos olvidar su conexión con el pensamiento de Georg Lukács. La realidad analizada por Bloch no es un todo presente, ya hecho. Si existe la realidad es gracias a un proceso (ya, pero todavía no). Y si hay proceso, hay pasado, presente y futuro. Este futuro-presente es, para Bloch, la autoconciencia.
Esta realidad (futuro-presente) es dialéctica y asume sus limitaciones propias. La filosofía sería la encargada de transformar el mundo de la dialéctica sujeto-objeto, llevando al hombre al autoconvencimiento de la necesidad de desaparición del proletariado: “La filosofía no puede realizarse sin la supresión del proletariado y el proletariado no puede autosuprimirse sin que se realice la filosofía”. En un mundo dominado por la economía, Bloch se admira del poder intelectual y cultural como agentes transformadores de la sociedad, donde el ser humano, una vez más, es el centro por la asunción de su conciencia. Frente al principio materialista de Marx de que la realidad social determina la conciencia del hombre, Bloch presenta a la conciencia individual del hombre como determinante de la historia y de su historia, enfrentándose cotidianamente con la insatisfacción humana vivida en necesidad y negación. Por ello, el ser humano lucha por alcanzar su plenitud. El hecho es que todavía no la ha alcanzado. Esta “hambre cósmica” se experimenta en el deseo de alcanzar un sentido pleno de la vida: “La sustancia, la materia humana no está todavía ni determinada ni completa sino que se halla en un estado utópico abierto, un estado en el que todavía no ha aparecido su auto-identidad. Por consiguiente, no sólo el existente específico, sino toda la existencia dada y aún el mismo ser tiene márgenes utópicos que rodean la actualidad con posibilidades reales y positivas”.
La esperanza surge al experimentar el ser humano que si todavía no ha alcanzado el futuro, el presente no es el fin. Y el hecho de vivir éste no le motiva para lograr la plenitud de su ser. Esta hambre es impulso cósmico y la esperanza consiste en dejarse impregnar de este impulso. El ser humano no acaba su existencia con la muerte. Aquí Bloch se separaba una vez más del marxismo oficial. Argumentaba que una lucha por un no existencial, no tendría sentido. Es necesaria, por tanto, la inmortalidad personal. El proceso de unión de almas cantará un día la sociedad sin clases, siempre y cuando el hombre no abandone la lucha en el sentido de que todo cuanto vivimos y experimentamos todavía no es la realización plena o el futuro aparentemente “utópico”.
He querido compartir hoy un principio ético llamada “esperanza”, que he mantenido en mi vida y que he ido alimentando hasta hoy de lecturas ideológicas “no inocentes” (Lukács, dixit). El éxito filosófico de Bloch, con su teoría del principio “esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia sin un Trascendente alienador. Por ello, hay que rechazar de base la superstición y la mitología de la religión. Sólo así, el ser humano adquirirá su desarrollo pleno. En definitiva, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, aprendiendo a ser felices cada día, una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos de turbación, indignidad política, continuas mudanzas, hartazgo y deserciones ideológicas que, personalmente, tanto me duelen.
(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Por los caños de Carmona – por do va el agua a Sevilla, por ahí iba Valdovinos – y con él su linda amiga. Los pies lleva por el agua – y la mano en la loriga, con el temor de los moros – no le tuviesen espía.
VALDOVINOS SUSPIRA, romance anónimo, 1605
Sevilla, 13/VI/2025 – 09:09 h (CET+2)
Ayer presenté en el Club Santa Clara de esta ciudad, un trabajo de investigación que he realizado sobre la identidad histórica del barrio “Santa Clara”, “por do vino el agua a Sevilla”, con un objetivo claro, demostrar con resultados científicos una hipótesis de partida muy importante: el barrio de Santa Clara tiene una intrahistoria multisecular a través del agua, concretamente la que fluía por los Caños de Carmona, en su tramo superficial, por la denominada Acequia Real o Atarjea Real, tanto monta, monta tanto, con la implicación que también tuvieron en ella los reyes Fernando III, el Santo, Alfonso X, el Sabio y los Reyes Católicos. Además, en esta Acequia se encontraba el Molino del Pico junto a los otros ocho molinos, que el rey Alfonso X, cedió a la ciudad de Sevilla, con dos fines, según se recoge en el llamado Privilegio de los Molinos, un Privilegio Rodado otorgado en Toledo el 22 de marzo de 1254, por el que se concedía a la ciudad la renta de los citados molinos, “los mios molinos”: para “hacer venir el agua de los Caños a sus palacios del Alcázar de Sevilla, a sus cocinas y a la huerta mayor de Aben Ahofar, tanta cuanta fuera menester de puertas adentro. Y que hagan venir también el agua como solía venir en tiempos de los moros a dos fuentes en Sevilla”, debiéndose tener “hombres, tablas y estopas”, así como todo lo que fuera menester para guardar las puertas de la villa, la ciudad también, de las avenidas del río [Guadalquivir].
También he analizado el trazado histórico de los Caños de Carmona, que demuestra con datos fehacientes la ubicación del Molino del Pico en su recorrido, fundamentalmente en la Acequia Real o canal superficial del mismo, habiéndose mantenido en pie durante casi ocho siglos, como se ha verificado en las investigaciones llevadas a cabo en el Archivo Municipal de Sevilla y otras fuentes documentales de gran valor histórico, con múltiples referencias a su existencia, desde el donadío de Alfonso X el Sabio a la ciudad de Sevilla, hasta su desaparición con motivo de la construcción de la Ciudad-Jardín Santa Clara.
Igualmente, he demostrado científicamente que el Molino del Pico ocupaba parte de la superficie actual del Parque Santa Clara, aunque no quede vestigio arqueológico alguno al haberse derribado por su estado ruinoso, en el que probablemente se encontraba a mediados del siglo pasado, durante las obras de la construcción de la “City Garden Santa Clara”. Lo que se ha pretendido también a lo largo de esta investigación es demostrar que el origen del barrio debe situarse históricamente teniendo en cuenta que formaba parte de la citada Acequia Real creada en etapa almohade e inaugurada en el siglo XII, integrada en los Caños de Carmona. De ahí el interés de recuperar una seña de identidad del barrio que siempre se debería tener en cuenta y explicarse con detalle a los vecinos y vecinas del actual barrio94 de Sevilla, mucho más allá de seguir acuñando la teoría de que este barrio proviene exclusivamente de la construcción de la Garden-City Santa Clara, urbanización de marcado carácter militar, pero con un alcance muy delicado: cobertura a las fuerzas americanas durante la guerra fría de los años cincuenta del pasado siglo en nuestro país y con una temporalidad muy corta, tan sólo quince años.
Conocida ya a través de este trabajo la intrahistoria romana, almohade, medieval y moderna del barrio, recuerdo el lema del 3973 Escuadrón de Defensa en Combate (Combat Defense Squadron), de la USAF, cuyos oficiales integrantes y residentes en la Ciudad-Jardín militar, Santa Clara, exhibían con orgullo en las bases americanas de Morón y San Pablo: Nuestra profesión es la paz. A partir de los datos históricos aportados, creo que ha llegado la hora de declarar también que, junto al homenaje que se deberá hacer siempre a la cultura del agua, porque a través de los terrenos del barrio “vino el agua a Sevilla” desde el siglo XII, su responsabilidad ahora, como barrio 94 de Sevilla, es promover y mantener la convivencia pacífica de su vecindad, junto a la sostenibilidad integral, solidaridad y defensa de su identidad vecinal, a través de la conciencia de pertenencia al barrio, respetando su intrahistoria histórica, mucho más allá de los meros sentimientos que nos genere el día a día de su etapa militar, participando en las diferentes proyecciones de compromisos sociales, convivencia y asociacionismo que existen en la actualidad para recuperar sus auténticas señas de identidad.
El trabajo de investigación llevado a cabo, lo pongo a partir de hoy a disposición de la Noosfera (del griego “nóos” inteligencia y “sfaíra” , esfera: conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, aceptada desde 1984, como tercer nivel o tercera capa envolvente (piel pensante) de las otras dos: la geosfera y la biosfera), la esfera de la inteligencia (según Teilhard de Chardin, genio y figura que preside mi blog), lo que se conoce también como la malla pensante de la humanidad, formando parte de las páginas de este cuaderno digital que comenzó su andadura en diciembre de 2005, en coherencia absoluta con los objetivos que expliqué en el momento de su apertura en relación con la inteligencia conectiva y digital. En un libro recopilatorio de artículos de Tom Wolfe, El periodismo canalla y otros artículos, encontré en 2001 una referencia a Teilhard de Chardin (a quien debo mi interés manifiesto por el cerebro desde 1964), que tiene una actualidad y frescura sorprendentes: “Con la evolución del hombre –escribió-, se ha impuesto una nueva ley de la naturaleza: la convergencia”. Gracias a la tecnología, la especie del Homo sapiens, “hasta ahora desperdigada”, empezaba a unirse en un único “sistema nervioso de la humanidad”, una “membrana viva”, una “estupenda máquina pensante”, una conciencia unificada capaz de cubrir la Tierra como una “piel pensante”, o una “noosfera”, por usar el neologismo favorito de Teilhard. Pero ¿cuál era exactamente la tecnología que daría origen a esa convergencia, esa noosfera? En sus últimos años, Teilhard respondió a esta pregunta en términos bastante explícitos: la radio, la televisión, el teléfono y “esos asombrosos ordenadores electrónicos, que emiten centenares de miles de señales por segundo”. La cita es lo suficientemente expresiva de lo que Teilhard intentó transmitir a la humanidad a pesar del maltrato que sufrió por la Autoridad competente del momento, tanto científica, como ética y, por supuesto religiosa.
Quien lo desee, puede disponer de esta investigación a través del siguiente enlace, ldentidad histórica del barrio “Santa Clara”, “por do vino el agua a Sevilla”, como muestra de inteligencia conectiva, distributiva, circular, que también existe, no confundiendo el valor y precio del trabajo de investigación realizado, en beneficio exclusivo del interés cultural, general y público, por supuesto. Este trabajo está dedicado a todos los vecinos y vecinas actuales del barrio, sin exclusión alguna, así como a las generaciones venideras, para que conozcan la intrahistoria romana, almohade, medieval y moderna del actual barrio 94 de Sevilla, Santa Clara, más allá de su inicio reconocido y real a través de la creación de la Ciudad-Jardín Santa Clara con una finalidad claramente militar, pero que sólo ha sido temporal y circunscrita a unos quince años. Once siglos después de descubrirse sus raíces romanas y almohades, se ha rescatado su verdadera intrahistoria, sobre la que personalmente sigo investigando en líneas de trabajo de extraordinario interés.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Debe estar conectado para enviar un comentario.