La democracia se debilita cuando cedemos terreno al miedo global

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.

Eduardo Galeano, El miedo global, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 17/IX/2024

Leyendo estos días con atención reverencial un libro del filósofo coreano Byung-Chul Han,  La tonalidad del pensamiento (1), que me ha parecido extraordinario en su concepción y estructura, al romper moldes del canon oficial libresco, he llegado al capítulo tercero, Sobre la esperanza, donde recuerda una cita del expresidente de EE.UU, Barack Obama, extraída del discurso de despedida de su mandato presidencial, pronunciado el 10 de enero de 2017, que no he olvidado y la rescato hoy cuando asistimos a un hecho irrefutable que me ocupa y pre-ocupa en estos momentos complejos del país: «La democracia puede debilitarse cuando cedemos ante el miedo». No es la primera vez que escribo en este cuaderno digital sobre la terca realidad del miedo en democracia, un sinsentido si nos detenemos a reflexionar de forma pausada sus razones de existir en estos momentos.

Byung-Chul Han lo afirma con convencimiento pleno: «El clima de miedo que hoy está tan extendido ahoga cualquier germen de esperanza. Con el miedo, además, se extiende un ambiente depresivo. El miedo y el resentimiento empujan a las personas hacia el populismo de derechas. Atizan el egoísmo y el odio. Erosionan la solidaridad, la amistad y la empatía. El miedo y el resentimiento contribuyen a que la sociedad en su conjunto se embrutezca. […] Los discursos del odio son también producto del miedo que, en ultimo término, pone en peligro la democracia». De ahí su referencia al expresidente Obama, que advirtió en su discurso bastantes más referencias al miedo como agente destructor de la democracia, que las traigo a colación porque no han perdido valor alguno: «Pero la protección de nuestra forma de vida requiere de más que nuestros militares. La democracia puede debilitarse cuando cedemos ante el miedo [la cursiva es mía]. Por lo tanto, al igual que, como ciudadanos, debemos permanecer vigilantes contra la agresión externa, debemos estar en guardia contra un debilitamiento de los valores que nos hacen ser quienes somos. Por eso, durante los últimos ocho años, he trabajado para darle a la lucha contra el terrorismo una firme base jurídica. Por eso hemos terminado la tortura, trabajado para cerrar Gitmo [Guantánamo, en Cuba], y reformar nuestras leyes que rigen la vigilancia para proteger la privacidad y las libertades civiles. Es por eso que rechazo la discriminación contra los estadounidenses musulmanes. Es por eso que no podemos retirarnos del combate mundial – para expandir la democracia y los derechos humanos, los derechos de la mujer, y los derechos de las personas LGBT – no importa cuán imperfectos sean nuestros esfuerzos, no importa cuán oportuno pueda parecer hacer caso omiso a esos valores. Pues la lucha contra el extremismo, la intolerancia y el sectarismo son parte de la lucha contra el autoritarismo y la agresión nacionalista. Si el alcance de la libertad y el respeto al estado de derecho se reducen en todo el mundo, la posibilidad de una guerra dentro y entre las naciones aumenta, y nuestras propias libertades eventualmente se verán amenazadas».

Veo el miedo metido en su cuerpo en muchas personas de bien que conozco, sobre todo miedo distribuido por los profesionales de esa desesperanza que difunden a capa y espada, alistados en un ejército de personas mediocres en todo lo que se mueve en nuestro país, disfrutando de un aserto terrible: cuanto peor, mejor, caiga quien caiga. Son mediocres de profesión y lo repito hoy de nuevo hasta la saciedad: lo que representan sólo es mediocridad de mediocridades, porque (casi) todo es mediocridad. El miedo que proclaman estos agoreros mayores de su reino, es de calidad media, tirando a malo, como nos enseña nuestro Diccionario de la Lengua, pero está de moda. Lo digo una y mil veces: los mediocres que operan el miedo están haciendo de cada día su día, su mes, su año, de forma silenciosa, poniendo los cimientos de la mediocracia, el antónimo no inocente de la democracia en su sentido más puro, que también existe. Al igual que Diógenes de Sínope, tendremos que coger una linterna ética y gritar a los cuatro vientos ¡buscamos personas dignas y honestas, no mediocres, que no cedan terreno al miedo! Es probable que los mediocres y profesionales del miedo salgan huyendo porque no soportan dignidad alguna que les pueda hacer sombra, si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que entre tibios, hacedores de miedo, mediocres y tristes anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en determinados partidos que nos representan. Cuando los mediocres se instalan en nuestras vidas, en nuestra política o en nuestro trabajo diario, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que una persona mediocre con poder equivocado, además triste y tibia, sin dignidad alguna, que azuza el miedo continuamente. Pero es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones. Es la mejor forma de luchar contra la lacra social del miedo instaurado por mediocres y la mediocridad que los acompaña siempre, convirtiéndose casi sin darnos cuenta en sus indignos representantes, porque intentan invadirnos por tierra, mar y aire, sin compasión alguna. Cada vez tenemos menos tiempo para descubrirlos, aunar voluntades para ocupar su sitio y, de forma celular, boca a boca, recuperar tejido crítico social para crear nuevos liderazgos de esperanza en nuestro país, tan dañado en la actualidad y que tanto los necesita.

Obama llevaba razón cuando afirmó que la democracia puede debilitarse cuando cedemos ante el miedo, que nos rodea continuamente. Por esta razón, confieso que tengo miedo a no comprender bien qué quiso exponer Eduardo Galeano en su declaración del miedo global (2), fundamentalmente porque en él se dice algo verdaderamente sobrecogedor y porque reconozco que lo que está pasando y estamos viendo en Ucrania, Gaza, países del Sahel en África o con la migración de menores no acompañados, que huyen de esas guerras en el continente africano, da miedo, sintetizado en uno de sus versos: Las armas tienen miedo a la falta de guerra y un corolario anterior: Los militares tienen miedo a la falta de armas, porque la realidad es que estamos viviendo en un mundo al revés presidido por el miedo interesado que muchos meten en nuestras vidas:

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que será.
Miedo de morir.
Miedo de vivir.

Lo más trágico que dice Galeano es tener “miedo de vivir”. Es verdad que en su ocaso actual la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. Hoy he decidido no tenerlo y escribir esta reflexión leyendo el libro de Byung-Chul Han, con palabras de esperanza que me ayudan a obviar el miedo de soñar y vivir despierto: «Sólo a través de la esperanza recuperaremos una vida que sea algo más que mera supervivencia. Sólo la esperanza amplia el horizonte de lo que tiene sentido, lo que vuelve a avivar la vida, a darle alas, a inspirarla. Sólo la esperanza nos brinda futuro». Estas son las razones de la mi razón y de mi corazón para leer su nuevo libro, El espíritu de la esperanza (3), dedicado monográficamente a la esperanza, cuya sinopsis oficial nos muestra evidentes muestras de lo que significa su visión de la esperanza en un mundo cada vez más hostil: «De la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima. La esperanza nos lanza hacia lo desconocido, nos pone camino de lo nuevo, de lo que jamás ha existido. Guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis y pandemias: escenarios apocalípticos muy diversos nos confrontan con una inminente amenaza de hundimiento y extinción. Y mientras vamos de catástrofe en catástrofe, nuestra verdadera vida se asfixia y se ve reducida a una pura supervivencia. Sin embargo, la esperanza nos abre tiempos futuros y espacios inéditos, en los que entramos soñando. Es toda una manera de existir, que no resulta de hechos dados, sino que posibilita nuevos acontecimientos precisamente cuando más imposibles parecerían. […] En el espíritu humano anida la capacidad de hacer fecundo lo más yermo. Precisamente en los escenarios más desoladores el espíritu es capaz de remover ese viento que nos trae aires de esperanza».

(1) Byung-Chul Han, La tonalidad del pensamiento, 2024, Barcelona: Editorial Planeta.

(2) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

(3) Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza, 2024, Barcelona: Herder Editorial.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Ayer fui “escuchaor” de Miguel Poveda

Miguel Poveda (i) – Antonio López Sancho, Caricatura del I Concurso de Cante Jondo, organizado por Falla y García Lorca en Granada, 1922.

A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Federico García Lorca, extracto de la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

Sevilla, 15/IX/2024

Una de las señas de identidad de los andaluces y andaluzas es ser escuchaores de la realidad en Andalucía, en el Mundo al Revés también. Lo he expresado en diversas ocasiones en este cuaderno digital: las personas que vivimos en Andalucía, que respetamos su identidad, es decir, su extraordinaria «superficie espiritual», que decía García Lorca, porque llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez definía a Moguer, su pueblo y las personas que vivían en él, hemos aprendido a escuchar la vida de nuestro alrededor y llevarla al cante, al baile, al sentir cotidiano, el de todos los días. Luis Cernuda hizo un retrato precioso del andaluz porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera, como escuchaores y escuchaoras de todo lo que se canta con el dolor de esta tierra. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, aunque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos.

Ayer tuve la oportunidad de volver a ser escuchaor de esta tierra, del cante jondo a través del cantor, que no cantante, Miguel Poveda, dedicado a Federico García Lorca y el cante, explicado de forma sucinta en el programa del evento: “Federico García Lorca encontró en el flamenco y en los cantes populares una fuente inagotable de inspiración. Hoy es el flamenco quien encuentra en el poeta un manantial infinito en el que reflejarse y avivarse. Esta pasión de Federico por el flamenco cristalizó en dos hitos claves: la organización junto a su amigo y maestro Manuel de Falla del Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922 y la publicación del Poema del Cante Jondo en 1931. De esta devoción correspondida entre el poeta y el flamenco nace Federico y el cante, la propuesta que Miguel Poveda presenta en la Bienal de Sevilla. Un recorrido por la constelación de voces flamencas que dejaron impronta en la vida y obra del poeta desde su infancia en la Vega de Granada hasta sus últimos días. Poveda interpreta gran parte del devocionario flamenco de Lorca. Así los cantes de Manuel Torre, Tomás Pavón, La Niña de los Peines, Antonio Chacón, La Argentinita, Niño Caracol, El Tenazas, entre otros, resonarán en la voz de Miguel Poveda. Además, sigue los rastros de figuras legendarias como Silverio Franconetti o Juan Breva, de los que Lorca dejó vivísimos retratos en sus textos. Para la ocasión, Miguel Poveda ha querido acompañarse de un elenco excepcional. El espectáculo cuenta con la colaboración especial de Las Tatas del Barrio de Santiago (La Majuma, La Yoya, Luisa Garrido y Victoria Prado), Diego del Morao, la bailaora granaína Eva Yerbabuena, la Agrupación Musical Virgen de Los Reyes y la de un jovencísimo Manuel Monje, y toda la dramaturgia de la mano del poeta Alberto Conejero”.

Poveda conoce bien el cante jondo y lo interpreta a su manera, siempre con el sentimiento dentro, la elegancia de sus manos bailando al aire que marca el compás de su cante, sin excesos, comedido, pero con una expresión de voz jonda que lleva su alma dentro. Me llamó la atención el papel de Manuel Monje, un niño jerezano que lleva el cante jondo dentro a sus doce años, que fue el guionista acertado de lo que pasaba en el escenario. La guitarra de Jesús Guerrero brilló durante todo el espectáculo. Las obras elegidas mostraron el respeto de Poveda a la historia legendaria del cante jondo y las preferencias de García Lorca: Cabal de Silverio, Retrato de Silverio Franconetti (Seguiriya), La caña de Diego Bermúdez ‘El Tenazas’, Media granaína de Chacón, Taranto y Fandango de Manuel Torre, Tientos / Tangos de Pastora, Cantiñas Lorqueñas, Petenera Bulería de Jerez, Soleares de Tomás Pavón, Juan Breva (Malagueña y Verdial de Juan Breva), Bamberas, Sevilla (Poema del Cante Jondo) y Gitano de Sevilla (Saeta), como homenaje expreso a la ciudad que le escuchaba con devoción anoche.

Ser escuchaor ayer de Miguel Poveda y de su elenco artístico, me ayudó a comprender las palabras pronunciadas hace tan solo ciento dos años, en el primer Concurso de Cante Jondo, “canto primitivo andaluz”, tal y como rezaba en el cartel promocional del evento, celebrado en Granada en los días 13 y 14 de junio de 1922, porque me emocioné con su cante, porque la paloma blanca del amor me picó otra vez en mi corazón maduro, porque sigo siendo amante de la tradición engarzada con el porvenir, porque estudio los libros como al que ara la tierra. También, porque asistir anoche a este espectáculo de cante jondo, es sólo una muestra de que seguiré luchando para no dejar morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Es verdad que me queda la palabra de Federico García Lorca, interpretada ahora con la dignidad de un cantor, Miguel Poveda, que debe cantarlo jondamente y sabe hacerlo. En Andalucía ha tenido siempre un sentido muy especial la palabra “escuchaor”, vinculada al flamenco, porque una cosa es cantar y tocar la guitarra, cantaores y cantaoras, así como guitarristas y, otra, escuchar, por parte de los escuchaores o escuchaoras, como le gustaba decir a Antonio Mairena: ¨[…]  la actitud experimental, la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor -que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1).

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

NOTA: En la imagen de cabecera figura, junto a la imagen actual de Miguel Poveda, el cantaor Diego el Tenazas acompañado por el guitarrista Ramón Montoya y a la izquierda, en primer plano, La Niña de los Peines. Entre los caricaturizados: Manuel de Falla, Ignacio de Zuloaga, García Lorca, Santiago Rusiñol, Andrés Segovia, Fernando de los Ríos, Miguel Cerón. Imagen y texto recuperados de El Concurso de Cante Jondo de Granada, de 1922, organizado por Falla y Lorca, en la Biblioteca Nacional – Generación del 27 – Diputación de Málaga (malaga.es)

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Necesito leer “Nexus”, el nuevo ensayo de Yuval Noah Harari

Yuval Noah Harari, Nexus

Sevilla, 14/IX/2024

Ayer abandoné definitivamente el trasatlántico digital “X”, capitaneado por un peligroso líder, Elon Musk, convertido a la facción ultraderechista del mundo, para volver a mi patera de siempre: no tiene quilla, es insegura por definición y sólo depende de mi mente y mis brazos para navegar y tomar el rumbo adecuado en este mundo al revés. Lo he manifestado muchas veces en este cuaderno de inteligencia digital que busca islas desconocidas, porque pertenezco a una generación convencida de que todos no vamos en el mismo barco. Ese conformismo me rebela continuamente y prefiero el riesgo de navegar en patera surcando con mi ansiada libertad mares procelosos, algo en lo que se han convertido hoy las redes sociales.

Aprendí de Miguel Hernández, hace muchos años debido a mí matusalénica edad (que diría Benedetti), que para la libertad, sangro, lucho, pervivo, que para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Por ello creo que la gente de bien, frente a la gente de mal en las redes sociales, que son legión en el mundo, en nuestro país, en mi Comunidad, debemos crear, al igual que deseaba Miguel Hernández, futuras miradas, solidarias, respetuosas con los demás, dignas y luchadoras en favor de una democracia que proteja el bienestar para todos.

Estas son las razones para buscar conocimiento que me permita proteger valores inalienables y el nuevo libro de Yuval Noah Harari, Nexus, creo que lo ofrece por lo que he podido leer sobre él hasta ahora. Harari es un autor al que sigo desde la publicación de Sapiens, una obra magna. La sinopsis oficial ayuda a comprender el hilo conductor de la nueva obra: “En Nexus, Harari contempla a la humanidad desde la amplia perspectiva de la historia para analizar cómo las redes de información han hecho y deshecho nuestro mundo. Durante los últimos 100.000 años, los sapiens hemos acumulado un enorme poder. Pero, a pesar de todos los descubrimientos, inventos y conquistas, ahora nos enfrentamos a una crisis existencial: el mundo está al borde del colapso ecológico, abunda ladesinformación y nos precitamos hacia la era de la I.A. Con todo el camino andando, ¿por qué somos una especie autodestructiva? A partir de una fascinante variedad de ejemplos históricos, desde la Edad de Piedra, pasando por la Biblia, la caza de brujas de principios de la Edad Moderna, el estalinismo y el nazismo, hasta el resurgimiento del populismo en nuestros días, Harari nos ofrece un marco revelador para indagar en las complejas relaciones que existen entre información y verdad, burocracia y mitología, y sabiduría y poder. Examina cómo diferentes sociedades y sistemas políticos han utilizado la información para lograr sus objetivos e imponer el orden, para bien y para mal. Y plantea las opciones urgentes a las que nos enfrentamos hoy en día, cuando la inteligencia no humana amenaza nuestra propia existencia”.

En tiempos de polarización política, pensamiento único, deserciones políticas, corrupción, noticias falsas, desencanto con casi todo lo que se mueve, justificaciones imposibles, desafección del compromiso social y mala prensa del sector público, es fácil iniciar conversaciones en las que los que piensan de forma diametralmente opuesta a nuestras convicciones suelen rematar la faena dialógica diciendo con sonrisa sarcástica algo que me enerva: al fin y al cabo, da igual lo que estamos discutiendo porque estamos diciendo lo mismo. Por si había alguna duda sobre este aserto tan vano, agregan un estrambote final más impresentable todavía: es que todos vamos en el mismo barco. No. Hay que huir como de la peste de las personas que opinan de esta forma con maniobras envolventes, para agregarnos al Club de los Tibios, Tristes e Indignos, que todos los días fletan barcos de desencanto y conformismo, porque no soportan verte en la cola del Club que está siempre enfrente: el de las Personas Dignas, siempre abierto, sobre todo para los que navegan en patera, en mares sociales procelosos y no suelen tirarse al mar cuando la sociedad en general va a la deriva.

Me quedo hoy con la última frase de la citada sinopsis: “La información no es el principio activo de la verdad; tampoco una simple arma. Nexus explora el esperanzador término medio entre estos extremos”. Es lo que busco ahora a bordo de mi patera virtual.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Candidato Trump: los migrantes no se comen las mascotas

Debate Trump-Harris, 10/09/2024

Sevilla, 13/IX/2024

En el debate Harris-Trump del pasado martes, que escuché y vi completo, porque me preocupa conocer bien qué puede suceder en las elecciones presidenciales del próximo noviembre en EE.UU. y su impacto mundial, Trump dio una noticia falsa de las que conoce bien su impacto según el aforismo clásico de “hombre muerde a perro”, pero yendo mucho más allá: “En Springfield, [los migrantes] se están comiendo a los perros, la gente que ha llegado, se está comiendo a los gatos, se está comiendo a las mascotas de la gente que vive allí”. Es un ejemplo claro de las noticias falsas que están haciendo su calendario anual programado, a diario, contaminando la verdad todo lo que pueden y más.

Uno de los moderadores lo desmintió aludiendo a fuentes oficiales de Springfield, pero a Trump le daba igual, porque sabía que esa era una “noticia” impactante, sin inmutarse lo más mínimo. Para él, la verdad de la migración es lo de menos. Lo verdaderamente preocupante es que esta afirmación, para millones de personas, que la derecha ultramontana llama “gente de bien”, considerando que todos lo que no pensamos como ellos somos “gente de mal”, lo cree a pies juntillas, sólo porque lo ha dicho Trump. Palabra de Trump.

No contento con la barbaridad anterior, Trump volvió a la carga con la migración al afirmar lo siguiente: “Tenemos millones de personas que llegan a nuestro país procedentes de prisiones y cárceles, de instituciones psiquiátricas y manicomios”. Y se quedó tan tranquilo, cuando la realidad es que de un total de 10 millones de migrantes identificados que cruzaron la frontera de EE.UU. desde enero de 2021, sólo “un 1,4 millones de personas que cruzaron la frontera ilegalmente en lo que va de este año fiscal (hasta septiembre de 2024) unas 14.700 tenían condenas penales previas, constató la Patrulla Fronteriza de EE.UU., según un análisis llevado a cabo por BBC Verify, lo que “equivale aproximadamente al 1% de todas las detenciones fronterizas en este período y no asciende a los “millones” que afirma Trump”.

El filósofo Hobbes hizo popular una frase que marcó tendencia en el siglo XVII y que copió de Plauto (254-184 a. C.): el hombre es un lobo para el hombre (homo homini lupus), aunque en la construcción del comediógrafo latino la frase era más aleccionadora todavía: lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro. Efectivamente Trump es un lobo porque desconoce quienes son los otros, los migrantes y en el reino animal un lobo es un lobo, muy capaz para hacer daño. Luego seamos serios a la hora de tratar el problema de la migración, una realidad lacerante que sacude al mal llamado «primer mundo». Nuestro país conoce bien esta situación y muchos se refugiarán en Trump para soltar bulos de migrantes que acaban comiéndose mascotas por doquier, patos de los parque públicos, como les acusan también a los haitianos en Springfield, convirtiéndose en noticias que no son más que mentiras impresentables que hacen daño, mucho daño. Mucho más cuando se les culpabiliza de todo lo malo que nos rodea, sobre todos de cara a la violencia con mujeres, niños y niñas, robos y asaltos de locales, por no hablar de la responsabilidad adjudicada en las ocupaciones ilegales de pisos y propiedades ajenas de todo tipo. Nos deberíamos preocupar más por conocer las auténticas raíces de la migración mundial, también la que nos afecta en este país pero, por encima de todo, es una realidad que no se debe maltratar con bulos de la categoría que utiliza Trump, como modelo paradigmático de cómo hay que tratar a los migrantes, porque son «gente de mal» y de lo que nos puede pasar si no actuamos a tiempo (mascotas incluidas).

A mayor abundamiento de lo que está ocurriendo con Trump y el apoyo incondicional de la red «X» (antes Twitter) en su campaña actual, he conocido hoy que un día antes del debate, el todopoderoso Elon Musk, dueño de esta red e íntimo amigo y colaborador del expresidente, publicó en «X» las afirmaciones de un estratega republicano de que 20.000 inmigrantes haitianos se habían mudado allí, cuando oficialmente no pasan de los 15.000 a lo largo de muchos años, y estaban matando y comiéndose a los animales de los residentes. «¡Voten por Kamala si quieren que esto le pase a su vecindario!», escribió Musk, y luego compartió una imagen generada por IA en la que figuraba Trump abrazando un patito y un gatito con el título «Sálvenlos». Bochornoso.

Para que no se olvide, ni siquiera un momento. Personalmente, cancelo hoy mi pertenencia a «X» después de quince años de vinculación con una red, entonces Twitter, que en su día deslumbró al mundo, a la malla pensante de la humanidad, la Noosfera en la que soñó tantas veces uno de mis maestros, Pierre Teilhard de Chardin. La comunidad migrante internacional lo merece. Su dignidad humana y verdad existencial, igualmente.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Cuido la memoria democrática, recordando a Salvador Allende

Sevilla, 11/IX/2024

Cuido la memoria democrática, porque es el ancla del futuro democrático que demandan nuestros pueblos, cumpliendo un compromiso como español, ciudadano del mundo, que admira al pueblo chileno, utilizando los términos que figuraban en el compromiso final de la carta «Compromiso: Por la democracia, siempre», firmada el año pasado, en el 50 aniversario del fatídico golpe de Estado, por el presidente actual Gabriel Boric, junto a cuatro expresidentes chilenos, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos Escobar, Michelle Bachelet Jeria y Sebastián Piñera Echenique, en la que hicieron una reflexión profunda y breve sobre los 50 años del golpe de Estado que puso fin al Gobierno de Salvador Allende y que dio inicio a la triste, injusta y malévola dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Hoy, en el 51 aniversario de aquel hecho luctuoso, recuerdo cómo viví en mis años jóvenes de dictadura franquista la muerte de Salvador Allende, excelente presidente democrático en ese país, que sigue muy presente en este cuaderno digital a través de su vida y obra política, así como sus inolvidables palabras de despedida del pueblo chileno, pronunciadas en la sede del Palacio de la Moneda y transmitidas al pueblo chileno por la Radio Magallanes, a las 9:10 a.m., aquel fatídico 11 de septiembre de 1973, que no olvido, algo que se puede constatar hasta en veintisiete artículos, en los que lo cito con respeto reverencial, porque ha significado mucho en mi vida y a pesar de mi matusalénica edad, que diría Benedetti: “¡Trabajadores de mi patriatengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Cuido la memoria histórica y democrática de Chile, también la de mi país. Por esta razón, hoy es un día especial en mi vida personal como ciudadano del mundo. Me consta que cincuenta y un años después de aquellos tristes acontecimientos que sumieron a Chile en un derrotero de falta de libertades y venganzas sin límite por parte de los golpistas, esas grandes alamedas, alojadas en mi memoria de secreto, siguen sorteando inmensas dificultades en el devenir político del país. 

En este sueño de pasear un día, de verdad, por las grandes alamedas de libertad en cualquier lugar del mundo, también en nuestro país, las palabras de Salvador Allende cobran una importancia especial cuando asistimos a un ocaso de la democracia en nuestro país, en un clima de polarización enferma, donde expresarse en libertad cuesta cada día más. Cada día es más difícil dialogar sin insultos y descalificaciones en cualquier ámbito, con un ambiente crispado vaya donde vayas, estés donde estés.

Como Chile cuida su memoria, el Presidente Boric inauguró ayer el Camino de la Memoria junto a otras autoridades del Gobierno y a la alcaldesa de Ñuñoa, Emilia Ríos, horas antes de que se cumpla el 51 aniversario del golpe de estado. «El Camino de la Memoria es un recorrido peatonal de 450 metros de extensión que conecta el anillo del Coliseo con la Caracola Sur del velódromo en el Parque Estadio Nacional que simula el recorrido de prisioneras y prisioneros políticos en dictadura. A partir del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, prisioneras y prisioneros políticos eran trasladados desde los camarines del Coliseo hacia el sector de tortura en los baños públicos del velódromo, conocidos como “caracolas”. Todos los días los militares hacían caminar a grupos de entre 30 a 100 personas detenidas, quienes llevaban sus cabezas cubiertas por sus frazadas y veían solo el camino de tierra». El “Camino de la Memoria” ha sido diseñado por el arquitecto y Premio Nacional Teodoro Fernández y «considera seis estaciones de descanso como espacios de contemplación, cada una con una pérgola sombreada, asientos y una obra de arte, parte del proyecto “Grieta”, que consiste en una línea negra serpenteante que recorre el camino, simbolizando una cicatriz en la memoria de Chile, incorporando «en letras de acero un texto poético elaborado por Raúl Zurita junto a los sobrevivientes del Estadio Nacional». El Presidente dijo en el acto de inauguración que «Desde el Gobierno, tenemos la convicción de seguir impulsando con mucha firmeza la memoria. A partir de la memoria podemos trazar el futuro que queremos para nuestro pueblo y por eso estos días son significativos. Mañana se cumplen 51 años del infame 11 de septiembre de 1973 y no vamos a dejar de recordar a quienes no están porque nosotros estamos gracias a ellos. Los invito a todos y todas a visitar este espacio, caminarlo lento, hacer de él un punto de encuentro, compartir aquí nuestra historia, contárselas a sus niños y crear de un futuro compartido de un Chile libre, democrático y justo en el que siempre prevalezcan los derechos humanos, la democracia y el compromiso por el Nunca Más”. 

Por todo lo expuesto anteriormente, recuerdo hoy a Chile y cuido la democracia dondequiera que esté presente. Las grandes alamedas resaltadas con fuerza democrática por Salvador Allende en sus últimas palabras al pueblo chileno, donde podrían pasear personas libres, mucho más temprano que tarde, resuenan hoy de forma especial en las palabras del vídeo que encabeza estas palabras, sentidas por el pueblo chileno democrático desde los balcones que sirven hoy para mirarse entre ellos, desde donde les saluda su historia, aunque hoy recordamos a escala mundial que un balcón del Palacio de la Moneda fue bombardeado el 11 de septiembre de 1973, que miles de compatriotas chilenos fueron víctimas de detención, tortura, exilio, asesinato y desaparición. Ha costado muchos años reconstruir Chile, reconstruir sus balcones, su democracia. No la olvidemos, cuidando sobre todo la memoria democrática, algo que nuestro país debe hacerlo día a día, en democracia, siempre.

Una cosa más, que nos obliga a cuidar la memoria democrática de este mundo al revés. Lo sucedido también hace veintitrés años en la Torres Gemelas, un 11 de septiembre como hoy, marcó un antes y un después en la democracia mundial y el terrorismo pasó a ocupar todas las cabeceras de los medios de comunicación del globo terráqueo. A partir de ese día, ya nada sería igual y veintitrés años después seguimos viviendo con dolor y espanto aquellas imágenes irrepetibles del derrumbamiento de las famosas torres y creo que de una forma de ser y estar en el mundo por parte de sus pobladores. Para que tampoco se olvide en los cuidados especiales, urgentes y necesarios de la democracia.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Noam Chomsky sigue iluminando la Autoridad Legítima de la democracia mundial

Noam Chomsky, Autoridad ilegítima

Sevilla, 9/IX/2024

Noam Chomsky, lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense, que ha cumplido 95 años y lucha para superar un ictus reciente que le ha afectado el habla y su movilidad ordinaria, acaba de publicar dos obras, Autoridad ilegítima y Sobre Cuba, esta última junto al historiador marxista Vijay Prashad. Su capacidad de trabajo y de comunicación de su teoría política, en la actualidad, demuestra con estas obras que sigue intacta a pesar de su avanzada edad.

Hoy, me voy a referir en este artículo a la obra citada en primer lugar, cuya sinopsis oficial ayuda a comprender su hilo conductor: “En estas cáusticas entrevistas, Noam Chomsky aborda las cuestiones más urgentes de esta época tumultuosa, hablando sobre el deterioro de la democracia en Estados Unidos y los conflictos geopolíticos que están tensionando el delicado orden global que resultó del fin de la Guerra Fría. Con extraordinaria lucidez, el intelectual norteamericano se detiene en el inexorable desgaste del tejido social, los incontrolables efectos de la polarización de la opinión pública, el incierto y accidentado camino de las potencias occidentales hacia una economía verde, o las consecuencias de la pandemia. No falta tampoco un análisis de las causas más hondas de la guerra de Ucrania y una mirada, como siempre aguda y polémica, al complejo trasfondo del conflicto entre Israel y Palestina. Autoridad ilegítima es una denuncia apasionada y apremiante, un compendio del pensamiento político de Chomsky, un j’accuse contemporáneo contra quienes ejercen el poder en búsqueda de su propio interés y en detrimento de la res publica. Pero es, a la vez, una valiosa guía que traza el rumbo hacia una resistencia pacífica y organizada frente a todas las prevaricaciones”.

Como he afirmado en otras ocasiones, las teorías del Chomsky lingüista sobre significante y significado, con Ferdinand Saussure de fondo, tuve que estudiarlas a fondo en mis años jóvenes, después enseñé sus teorías en la Universidad oficial y en “la de la calle” (Michel Onfray, dixit) y, más tarde, las asumí en mi persona de secreto y en la de todos, en pocas palabras, integré su eterna dialéctica en mi vida, hasta que comprendí bien aquel ejemplo fantástico de que “una pipa no es una pipa” (de Magritte) sólo por el mero hecho de verla. Por otra parte, me preocupa desde mis años jóvenes algo que Michel Foucault tradujo en una reflexión impecable: “La razón política no está al lado del poder, sino en su límite, en su borde” o lo que es lo mismo, el poder no se posee sino que se ejerce y la política no es solo una cuestión de poder, sino también de resistencia y lucha contra el poder. Esta es la razón principal de por qué comento esta obra de Chomsky, sobre todo porque expresa qué significan poder y política en el siglo XXI, en un auténtico mundo al revés, el que expuso magistralmente Eduardo Galeano en sus clases virtuales de la escuela de este mundo tan inhóspito.

Mediante estas palabras deseo compartir con la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad, mi pensamiento sobre la estrecha relación entre razón y política, expuesta ya por mi parte en estas páginas, pero que no me pertenecen sólo a mí desde la perspectiva de conocimiento compartido. Esto es así porque determinados mensajes éticos se pueden descubrir en la Universidad de la Calle.

Pintada mural / Marcos COBEÑA / 6 de febrero de 2010

Recuerdo que en un viaje que hice en 2010 a la sierra de Cádiz, descubrí en un pueblo muy querido por mí la preciosa frase de Foucault, LA RAZÓN POLÍTIKA NO ESTÁ AL LADO DEL PODER [así, con K], en una pintada mural, sobre la que sentí en esas fechas la necesidad de escribir desde la perspectiva de la ética de la razón política, que hoy rescato en su fondo y forma a la hora de enfrentarme a la lectura de Autoridad ilegítima. ¿Qué quiso expresar el autor o autora de la pintada, en la vertiente de significantes y significados en este aquí y ahora, según Chomsky, gran protagonista de la historia y superviviente de este siglo XXI? Me pareció muy sugerente el planteamiento reflejado en aquella tapia de la Universidad de la Calle, con unas reflexiones que escribí en los siguientes términos y que, hoy, catorce años después, comparto de nuevo porque creo que no han perdido su valor:

– La razón es una oportunidad para el poder, no para cualquier poder, pero a veces éste huye de ella, porque poder y razón son contrarios que están obligatoriamente obligados a entenderse en determinadas ideologías. A desentenderse, en otras, cuando el poder está fundado en la manipulación del conocimiento, de la ciencia, de la política y de la religión. En la sinrazón (Chomsky).

– La razón política suele vivir desesperadamente junto al poder autoritario, porque es irreconciliable para determinadas poderes fácticos con gran ausencia de valores (a pesar de que ostenten el poder).

– La razón política de determinados ciudadanos hace crisis con determinados poderes. Es cuestión de principios y de valores, porque no todo vale.

– La democracia suele estar muy atenta a la razón política, pero no a cualquiera. Esta es la razón de los partidos. Y por qué hay que elegir a uno en concreto (todos no son iguales).

– La inteligencia política es la capacidad de ser ciudadanos aun estando rodeados del poder.

– La auténtica razón política puede hacer libres a las personas que no buscan estrictamente cualquier poder, porque sabe que es mal consejero en determinadas ideologías, dado que ninguna es inocente, afortunadamente (pero no todas son iguales, afortunadamente).

– La auténtica razón política suele viajar en patera, al lado de los yates en los que suelen viajar siempre los que dicen que todas y todos viajamos en el mismo barco.

– El poder es necesario para cambiar la sociedad forjada en valores humanos y sociales, construidos de forma responsable con razones políticas.

Sólo me queda agradecer a Noam Chomsky, en este aquí y ahora político, que nos siga iluminando en el ocaso de la democracia que asola el mundo al revés en el que sobrevivimos a diario. También, doy las gracias al profesor o a la profesora de la Universidad de la Calle, en un pueblo de Andalucía, que pintó así, hace ya años, una página de la vida política inteligente, no confundiendo como todo necio, el valor y el precio que hay que pagar por administrar sabiamente el poder ético junto a la razón política. Para que no se olvide, ni siquiera un momento, que existe un valor con un poder inmenso, a veces perdido, la ética de la razón política.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Venecia premia con el León de Oro, la visión de Pedro Almodóvar sobre la decisión personal de morir dignamente

Sevilla, 8/IX/2024

Pedro Almodóvar ya alzó su voz cinematográfica en la Bienal de Venecia de 2020, con La voz humana, cortometraje rodado íntegramente en inglés y protagonizado por Tilda Swinton, presentado fuera de concurso. Ahora, ha cumplido un sueño, rodar en inglés un largometraje, La habitación de al lado, que finalmente ha sido premiado con el León de Oro del Festival de Venecia, tratando un asunto muy especial, el derecho a morir dignamente. Quien hojea páginas de este cuaderno digital, que busca siempre islas desconocidas, las de José Saramago en su famoso cuento homónimo, sabe mi amor al cine, pero no de cualquier cine sino el de compromiso social activo. Esta película de Almodóvar cumple con mis expectativas de forma sobrada sobre el derecho inalienable de elegir la muerte digna, porque aborda una realidad, la eutanasia, que he tratado en bastantes ocasiones en la escritura circular en este cuaderno de derrota, como metáfora, utilizando el lenguaje del mar o de la mar, según Rafael Alberti.

Todo presagiaba que los 17 minutos de ovación que recibió tras la proyección de su película el día asignado para su pase en el Festival, eran un aviso para navegantes en busca del mejor premio cinematográfico en Venecia. Así ha sido, en el momento en que Isabelle Huppert, presidenta del jurado de esta 81ª edición, anunció que el director ganador del León de Oro era Pedro Almodóvar, con su primera película en inglés, protagonizada por Tilda Swinton y Julianne Moore. 57 años después, otro director español recibe la afamada estatuilla, recordando la que recibió Luis Buñuel en 1967, en ese caso por una película francesa, Belle de Jour, por imperativo del régimen.

Me reconfortan las palabras de Pedro Almodóvar en el acto de recogida del Premio: «Acompañar a un enfermo terminal, saber estar al lado, a veces sin decir una palabra, es una de las grandes cualidades que poseemos las personas. La película habla, entre otras cosas, no solo de la solidaridad sin límites del personaje de Julianne Moore, sino también de la decisión del personaje de Tilda Swinton de terminar con su vida cuando ésta solo le ofrece un dolor sin solución”, para proseguir con un mensaje aleccionador y lleno de esperanza humana: «Despedirse de este mundo limpia y dignamente creo que es un derecho fundamental de todo ser humano. No es un asunto político, sino humano, y es desde la humanidad desde donde hay que abordarlo, aunque los gobiernos tengan que articular las leyes adecuadas para que esto se pueda llevar a cabo. Sé que este derecho atenta contra cualquier religión o credo que tenga a Dios como única fuente de vida y por lo tanto de terminar con ella. Yo le pediría a los practicantes de cualquier credo que respeten y no intervengan en decisiones individuales al respecto. El ser humano debe ser libre para vivir y para morir cuando la vida sea insufrible”.  

Mejor sinopsis oficial de La habitación de al lado, es imposible obtenerla. El cine es un medio extraordinario para crear conciencia y tejido crítico social sobre muchos asuntos de la vida ordinaria. Cumple una función cultural y social muy importante. Gracias, Pedro, desde una habitación del mundo, posiblemente lejana, por explicarnos qué has querido transmitir a la humanidad con esta película. La eutanasia regulada, como ya existe en nuestro país desde 2021, es un derecho individual para salvaguardar la dignidad humana. Necesitamos mensajes de esperanza ante esta realidad tan humana en un mundo diseñado a veces por el enemigo y tú eres capaz de entregárnoslos a través del cine en pleno ocaso de la democracia. Impecable función artística y de compromiso social. Por todo ello, gracias Pedro, gracias.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Las pesadas mochilas de 2,7 millones de niños y niñas de nuestro país, en riesgo de pobreza y exclusión

Sevilla, 7/IX/2024

Reconozco que soy como el rayo que no cesa cuando abordo en este cuaderno digital un asunto espinoso, la pobreza infantil en nuestro país, pero creo que es justo y necesario escribir sobre esta realidad social, mucho más lacerante cuando comienza en estos días el curso escolar, con una injusta discriminación social por la pesada carga en las mochilas de 2,7 millones de niños y niñas en riesgo de pobreza y exclusión.

La organización no gubernamental Educo, de la que me siento muy cerca, acaba de publicar un informe, Vuelta al cole, ¿vuelta al comedor?, en el que se analizan las dificultades de las familias más vulnerables para asegurar la alimentación de sus hijos e hijas y poder llevarlos al comedor escolar en la escuela pública.

La directora general de Educo afirma que “Nuestra denuncia sigue en pie este curso por todas estas familias que sienten como su economía se tambalea, pero, sobre todo porque el 34,5 % de la infancia en España está en riesgo de pobreza y exclusión y, sin embargo, las becas comedor solo llegan al 13,14 %. Es decir, se queda sin beca un millón de niños, niñas y adolescentes que deberían tener asegurado el uso y disfrute del comedor a diario”. En el informe citado se actualizan los datos de cobertura y asistencia al comedor, así como las becas que se dan, y se muestran las grandes desigualdades entre las distintas CC.AA.

Fuente: EDUCO, Vuelta al cole, ¿vuelta al comedor?, p. 13

Me ha llamado la atención conocer que “la brecha principal se da, sin lugar a duda, en el paso de primaria a secundaria. Tan solo el 16,7 % de los centros educativos públicos de ESO cuentan con comedor escolar. La asistencia en esta etapa no llega ni al 3 % (en primaria el 84,2 % de los centros tienen comedor y asiste el 47,4% del alumnado). “Son cifras muy preocupantes. La adolescencia es un periodo crítico a nivel educativo, pero también de desarrollo físico y psicológico. Los y las adolescentes han de tener asegurada una alimentación completa y nutritiva a diario, pero la mayor parte de institutos carecen de esta infraestructura”. 

La organización nos recuerda una vez más, que “septiembre, con la vuelta al cole, es el momento en el que más se evidencia que el derecho a la educación no es igual para todas y todos y lamentamos que esa inequidad además de visibilizarse en las neveras casi vacías lo haga en las pesadas mochilas que cargan los 2,7 millones de niños y niñas en riesgo de pobreza y exclusión. Muchas familias no han podido hacer vacaciones, sus hijos e hijas se han pasado el verano en casa, sin campamentos ni tiempo libre de calidad, y sin la comida nutritiva y completa que se da en la escuela”.

Fuente: EDUCO, Vuelta al cole, ¿vuelta al comedor?, p. 15

Ante la crudeza de lo expuesto, Educo reclama “incluir en los Presupuestos Generales del Estado para 2025 una nueva línea de transferencia estatal a las comunidades autónomas para ayudas de comedor de 468 millones de euros, tal como sucede, por ejemplo, con los libros de texto. “Además, volvemos a incidir en la necesidad de mejorar el diseño y la cobertura del sistema de ayudas y becas. También aumentar las plazas y conseguir mayor flexibilidad administrativa”, sentencia la directora general de la ONG. Todo ello como paso previo hasta llegar al comedor escolar universal y gratuito, como parte del derecho a la educación, del que puedan disfrutar todas los niños, niñas y adolescentes independientemente de la situación familiar y las capacidades de su hogar, un camino que han iniciado otros países”. 

Finaliza el informe con cinco recomendaciones:

  1. El comedor escolar debe ser universal y gratuito.
  2. Es necesario aumentar la inversión en becas y ayudas al comedor, así como su cobertura, intensidad y ofertas de plazas para garantizar el acceso a todos los niños, niñas adolescentes en riesgo de pobreza y exclusión social.
  3. Para que esta inversión sea realmente efectiva deben revisarse las características de los sistemas a través de los cuales se otorgan estas ayudas y así asegurar la equidad educativa y que toda la infancia en situación de riesgo de pobreza tenga acceso gratuito al comedor escolar.
  4. Deben establecerse líneas de acción para que los centros de educación secundaria obligatoria ofrezcan servicio de comedor o alternativas que garanticen una comida saludable al día, y que se priorice el acceso al alumnado en riesgo de pobreza y exclusión social.
  5. Como medida efectiva para reducir la pobreza infantil, pedimos el aumento de la ayuda por menor a cargo hasta alcanzar los 2.600 euros anuales para las familias con rentas más bajas, como primer paso en el avance paulatino hasta conseguir la universalidad de la ayuda.

He querido compartir aspectos sustanciales del informe citado, Vuelta al cole, ¿vuelta al comedor, que recomiendo leer con la atención y respeto que merece y que viene a completar el que ya había publicado Educo anteriormente, Los derechos de la infancia no se van de vacaciones. Infancia en riesgo y alimentación saludable en verano, al comienzo del verano, sobre el que escribí también un artículo en este cuaderno digital, informes que deberíamos leerlos con atención casi reverencial, como documentos de obligado conocimiento para un nuevo curso ético, que también existe. Es la única forma de contrarrestar las noticias falsas y bulos, al respecto, para que se emitan juicios bien informados. porque sólo ante un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, se deben denunciar estas cifras que afectan a tantas personas, a tantos niños, a tantas niñas, a tantos jóvenes, con un objetivo claro: que se aprueben leyes y disposiciones con urgencia para solucionar esta situación. Es la única vía para que se transforme la sociedad española, permitiendo que la igualdad, solidaridad y justicia social permita a todos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas también, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies, tantas veces citados en este cuaderno digital desde la visión expuesta por Eduardo Galeano, que procuro no olvidarlos aunque a veces yo sea un pájaro herido por el principio de realidad de la pobreza severa y exclusión social que nos asola, con cifras -desde mi punto de vista- insoportables para atender como merece la dignidad humana.

Para que no se olvide: los 2,7 millones de niños y niñas de nuestro país, en riesgo de pobreza y exclusión, merecen nuestra atención, la que corresponda a cada uno, porque hoy, sin esperar a mañana, es una obligación ética dar visibilidad a esta situación y denunciarla, ofreciendo alternativas. Fundamentalmente, porque existe otra forma de atender esta situación tan dolorosa e inhumana y porque es un deber hacerlo y una responsabilidad pública del Gobierno correspondiente.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Balbino, un niño campesino, un ´neno labrego´, vuelve hoy a Galicia

Xosé Neira Vilas, Memorias dun neno labrego

Sevilla, 6/IX/2024

Un año y medio después vuelvo a escribir sobre una historia breve, real como la vida misma, que deseo compartir con la Noosfera, porque se ha repetido en una singladura reciente, personal, buscando islas desconocidas. En febrero de 2023 hice un viaje a Ibiza, siguiendo la estela del que hicieron Rafael Alberti y María Teresa León a esa isla en 1936 y donde vivieron de forma compleja los primeros días de la guerra civil. De forma fortuita, tuve un encuentro mágico con mi paisano Vicente Aleixandre, poeta al que admiro y al que he dedicado varias páginas en este cuaderno digital. Fue en un mercadillo hippie, muy conocido en la isla, en el que encontré una obra suya preciosa, Historia del corazón (1), editada en 1977, que conocía bien, porque en ella figura un poema, Mano entregada, al que dediqué un artículo en este cuaderno en 2015, Elogio de la mano, como pequeño homenaje a su obra y por una razón del corazón, como su historia: me apasiona la contemplación de la mano humana.

Al abrir el libro de Aleixandre, antes de comprarlo, descubrí que pertenecía al fondo de la “Casa de Cultura y Biblioteca Pública de Ibiza”, con páginas selladas y con el registro y signaturas oficiales de la citada Biblioteca. No me lo pensé dos veces y lo compré por una módica cantidad comparándola con el valor inmenso de lo que significaba para mí, no confundiendo la relación valor y precio que aprendí hace ya muchos años de otro paisano nuestro, Antonio Machado, con una finalidad clara: devolverlo a su legítima “dueña”, una Biblioteca Pública a la que le pertenece y, simbólicamente, a la ciudadanía de Ibiza, concretamente a la Biblioteca Pública Insular, con una denominación actual diferente a la de los registros y sellos que figuran en el libro, para que los niños y niñas, jóvenes y personas mayores, en Ibiza, puedan leer a este autor extraordinario a través de una obra simbólica y de una calidad excepcional, que vuelve a esa tierra preciosa desde la ciudad en que nació y para tener un sitio en sus estanterías de uso público. Vicente Aleixandre volvió a su casa, a Ibiza, a su Biblioteca Pública, lugar de donde nunca debía haber salido. Lo deposité en Correos para que volviera a esa Biblioteca Pública, un lugar en el que creí que volvería a estar a disposición de quien lo quisiera leer y comprender qué significa una historia preciosa del corazón. Nada más.

Un año y medio después, me ha ocurrido algo similar al regresar de mi último viaje a Galicia, donde visité un lugar emblemático, Sargadelos, fundamentalmente para conocer su paradigmático proyecto cultural, unido a la manufactura cerámica, con una dilatada historia de compromiso social desde 1963, a través del Laboratorio de Formas, con dos miembros fundadores de recuerdo obligado, Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane. También conocí la creación de Ediciós do Castro, vinculada a este proyecto, “una editorial que pretendía recoger y difundir las distintas manifestaciones de la cultura gallega y recuperar la memoria histórica, sobre todo la de las décadas anteriores a la Guerra Civil y a la del exilio, silenciadas por la Dictadura franquista”, que facilitó la publicación de una obra, “Memorias de un niño campesino” (Memorias dun neno labrego), escrita por Xosé Neira Vilas y publicada por primera vez en Argentina en 1961, considerado como el libro más leído de la literatura gallega.

Lo que me ha vuelto a ocurrir ha sido algo similar a lo narrado anteriormente sobre el libro de Aleixandre en Ibiza. Habiéndome quedado con la idea de leer con profunda atención, en gallego, el libro de Xosé Neira, Memorias dun neno labrego (Memorias de un niño campesino), intenté localizarlo inmediatamente en su edición clásica de la citada editorial Do Castro, ejemplar que conseguí comprar, en la edición 21ª, de 2001, a través de una plataforma online de compraventa de libros. Lo recibí ayer y al abrirlo descubrí que tenía un sello oficial de un Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) situado en Covelo (Pontevedra), que me ha recordado la experiencia ibicenca, llevándome a “devolverlo” hoy a su legítimo dueño, ese Colegio, lugar de donde nunca debería haber salido, porque imagino que figuraría en su Biblioteca y porque estimo que, como dice el autor en su dedicatoria, a mí no me pertenece sino “a todos os nenos que falan galego”.

Puedo asegurar que me ha conmovido leerlo en la lengua galega, porque es una historia que refleja a la perfección una parte de la memoria histórica y democrática de esa Comunidad, de este país. Al devolverlo al Colegio Público de Covelo creo que he cumplido un deber ético de solidaridad y respeto con Galicia y con una obra emblemática de esa preciosa Comunidad, a la que tanto admiro. De ese lugar, nunca debió salir.

(1) Aleixandre, Vicente, Historia del corazón, 1977 (3ª ed.), Madrid: Espasa-Calpe.

(2) Neira Vilas, Xosé, Memorias dun neno labrego, 2001 (21ª ed.), Sada: A Coruña: Ediciós do Castro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Quienes mienten la palabra, traicionan el alma humana (II)

Eduardo Galeano

Sevilla, 4/IX/2024

Me queda la palabra. Escribo hoy, de nuevo, sobre esta realidad existencial, gracias a Blas de Otero, que me acompaña desde que tengo uso de razón, frase que aprendí durante la etapa vivida en el discreto encanto de la burguesía madrileña, en el siglo pasado. En este cuaderno de escritura circular, me he referido en alguna ocasión a un hecho irrefutable: las palabras, a pesar de los esfuerzos encomiables de la Real Academia Española de la Lengua, al limpiarlas, fijarlas y darles esplendor, están atravesando momentos complicados, porque están sobrepasadas por las imágenes y los símbolos que se han atrincherado en las redes sociales y en los teléfonos móviles, reforzando a diario la expresión que conocemos bien: “una imagen (o un emoticono) vale más que mil palabras”. Además, están muy devaluadas en el contexto político actual en nuestro país, ante tanta mentira y fango que las envuelven, lanzado por máquinas perfectamente identificadas y financiadas por el poder de siempre, no democrático por cierto.

Personalmente, no creo que ocurra en todos los casos, porque pertenezco a una escuela vital que sigue defendiendo el poder de la palabra, al estar convencido de que lleva dentro el alma de cada uno, de cada una, como seña de identidad humana. No lo digo como una ocurrencia a título de salvavidas del momento, sino que sé que “en lengua guaraní ñe’e significa «palabra» y también «alma». Creen los indios guaraníes que quienes mienten la palabra, o la dilapidan, son traidores del alma”, tal y como lo conocí a través de Eduardo Galeano en una obra sugerente, Las palabras andantes (1), que recomiendo como manual de supervivencia en estos tiempos tan modernos, en los que se falta tanto a la palabra con alma, verdadera, en los que tanto se miente. Es un mal endémico, “un mundo sin alma, desalmado, que practica la superstición de las máquinas y la idolatría de las armas: un mundo al revés, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies”, en palabras suyas también.

Como casi todos los días, he entrado en mi clínica del alma, mi biblioteca, buscando desesperadamente este libro de Galeano, que publicó en 1993 como un conjunto de reflexiones personales -ventanas e historias las llamaba él-, que me recordó algo que aprendí cuando me acerqué hace ya muchos años a la filosofía presocrática y descubrí que los atenienses, que amaban las palabras quietas y andantes, corrían todos los días hacia el Areópago porque estaban “ávidos de las últimas noticias”, que “volaban” también, aunque su primer deseo, el de los emisores de aquellas palabras fugaces, fuera andar acompañando a la ciudadanía política, en su sentido primigenio, a las personas que a través de ellas conformaban con sus actos la Ciudad, la Polis. Era un círculo saludable y perfecto, que ha perdurado a lo largo de los siglos.

En este contexto, comprendo mejor que nunca lo que significa “mentir la palabra” y las traiciones que vivimos cada día tan cerca y en este aquí y ahora. Es lo que justifica que recuerde hoy la conceptualización doble de los guaraníes para expresar al mismo tiempo palabra y alma. Galeano lo explica también en este sentido, cuando abre su “ventana” del libro que quería escribir con palabras andantes, con alma, que, personalmente, me sobrecogió cuando lo leí por primera vez: “Una mesa remendada, unas viejas letritas móviles de plomo o madera, una prensa que quizás Gutenberg usó: el taller de José Francisco Borges en el pueblo de Bezerros, en los adentros del nordeste del Brasil. El aire huele a tinta, huele a madera. Las planchas de madera, en altas pilas, esperan que Borges las talle, mientras los grabados frescos, recién despegados, se secan colgados de los alambres. Con su cara tallada en madera, Borges me mira sin decir palabra. En plena era de la televisión, Borges sigue siendo un artista de la antigua tradición del cordel. En minúsculos folletos, cuenta sucedidos y leyendas: él escribe los versos, talla los grabados, los imprime, los carga al hombro y los ofrece en los mercados, pueblo por pueblo, cantando en letanías las hazañas de gentes y fantasmas. Yo he venido a su taller para invitarlo a que trabajemos juntos. Le explico mi proyecto: imágenes de él, sus artes de grabado, y palabras mías. Él calla. Y yo hablo y hablo, explicando. Y él, nada. Y así sigue siendo, hasta que de pronto me doy cuenta: mis palabras no tienen música. Estoy soplando en flauta quebrada. Lo no nacido no se explica, no se entiende: se siente, se palpa cuando se mueve. Y entonces dejo de explicar; y le cuento. Le cuento las historias de espantos y de encantos que yo quiero escribir, voces que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto, realidades deliradas, delirios realizados, palabras andantes que encontré —o fui por ellas encontrado. Le cuento los cuentos; y este libro nace”.

Al final, las auténticas palabras deben ser cuentos, porque las palabras no se explican, son auténticas cuando se mueven y van a todas partes, así como las noticias decimos que “vuelan”, aunque nosotros “volemos” menos para escucharlas a diferencia de los atenienses en el Areópago. Es lo que le ocurrió a Galeano en su encuentro con José Francisco Borges y así lo transmito: “Le cuento las historias de espantos y de encantos que yo quiero escribir, voces que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto, realidades deliradas, delirios realizados, palabras andantes que encontré —o fui por ellas encontrado. Le cuento los cuentos; y este libro nace”. O lo que es lo mismo, hoy, en este artículo: las palabras que lo integran nacen llevando el alma dentro, porque cuentan lo escuchado contando palabras, voces, que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto. Lo que tengo claro es que al comunicarlas, no traiciono el alma humana, porque no las miento, son verdaderas. Las escribo hoy haciendo uso de la razón, aquellas palabras que me enseñaron cuando sólo era un niño.

(1) Galeano, Eduardo, Las palabras andantes. Madrid: Siglo XXI, 2003.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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