Palabras para las 7291 personas mayores fallecidas durante la pandemia en Madrid, sin atención médica, a las que no olvido

Sevilla, 24/XI/2024

Ayer se celebró en Madrid una manifestación organizada por Marea de Residencias, con unos mensajes explicativos en su convocatoria que reproduzco a continuación por el respeto que merecen: ¡7291 murieron en las Residencias sintiendo el horror de no ser auxiliados! ¡Manifiéstate el 23 de noviembre! ¡7291 fueron abandonados, no los abandones tú también! ¡Por justicia, responsabilidades! ¡Por dignidad, derechos humanos!

Personalmente, no las abandono desde este humilde altavoz que busca siempre defender la dignidad humana y la lucha incansable por olvidar el olvido. Por este motivo, he vuelto a leer el resumen ejecutivo del Informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid, publicado el pasado 15 de marzo, al que dediqué un artículo en este cuaderno digital, elaborado por la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid, reteniendo hoy en mi persona de secreto y en la de todos, que decía Ortega y Gasset, las palabras finales, porque exponen de forma contundente el camino que se debe andar para abrir vías que propicien una actuación positiva, de una vez por todas, del Ministerio Público, que permita exigir “justicia, investigación y no repetición: «Para terminar, en lo general, lo aquí expuesto exige una revisión a fondo del modelo residencial y de cuidados de las personas mayores y de las personas con discapacidad e insta a impulsar un cambio cultural y social de fondo sobre la relación que la comunidad debe tener con las personas mayores, una relación que rechace de plano la discriminación edadista instalada invisiblemente entre nosotros. En lo particular —objeto preciso de este informe—, se urge al Gobierno de la Comunidad de Madrid y a las autoridades del ámbito judicial, especialmente al Ministerio Fiscal, a que cumplan escrupulosamente con su deber de transparencia y de protección activa de los derechos fundamentales de las personas, investigando lo sucedido, determinando los responsables si los hubiere y acordando los resarcimientos a que hubiera lugar. Realizando el derecho a la verdad, con todas sus consecuencias«.

Informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid

Como dije en mi artículo anterior, Un informe, imprescindible, para conocer la verdad de lo ocurrido en las residencias de mayores, en Madrid, la muerte de personas mayores por el «abandono» a su suerte, durante la pandemia en todo el país, pero especialmente en Madrid, debería seguir removiendo nuestras conciencias -más allá de las cifras frías- de una vez por todas y exigir responsabilidades políticas de todo tipo. Sentí una emoción especial al ver ayer a los manifestantes de la Marea de Residencias en Madrid, un grupo de personas, familiares fundamentalmente de personas mayores fallecidas durante la primera ola de la pandemia, manifestándose de nuevo para que no se olvide el olvido de los ocurrido durante la citada pandemia.

Como muestra de este recuerdo activo, está el documental «7291″, un documental dirigido por Juanjo Castro que habla sobre los fallecidos en las residencias de ancianos de la región durante la pandemia. Sobrevive en su lucha para que entre los circuitos de distribución cinematográfica en las salas del país, tarea que no está siendo fácil, a pesar de que es una muestra imprescindible para conocer de forma objetiva lo ocurrido en aquellos días. Como informaba ayer elDiario.es, «a mediados de octubre, ‘Marea de residencias’ y ‘7291: Verdad y justicia’, presentaron una nueva denuncia conjunta ante la Fiscalía Superior de Justicia de Madrid por la “discriminación sufrida” durante la pandemia. La denuncia fue presentada por 108 familiares de 115 residentes que vivían en 72 residencias distintas de la región y en ella se aportaba “documentación inédita” como “informes internos del Gobierno en los que se reflejaba la situación en la que estaban los geriátricos”, según explicaron las portavoces de las plataformas. Hasta el momento, la justicia ha cerrado todos los procedimientos iniciados al no acreditarse la comisión de delito alguno en relación a los protocolos de derivación de residentes».

Creo, a la luz del informe citado, que no hay que bajar la guardia en relación con este asunto de tanta transcendencia humana, personal, social y, también, de delimitación de responsabilidades políticas, caiga quien caiga, porque estos hechos no deberían quedar impunes. Es más, no deberían prescribir, ante la pasividad social de un país que está viviendo el ocaso de la democracia. Por esta razón de la razón y del corazón, público hoy esta reflexión, con objeto de que quien la lea contribuya a su difusión máxima, en homenaje a las miles de personas mayores que murieron por la indignidad política de quienes tomaron decisiones que avergüenzan cualquier conciencia en personas dignas. Por extensión, a sus familiares y a los profesionales que les ayudaron, como pudieron, a morir en medio de esta injusticia manifiesta.

Lean el informe, por favor, porque nos permite emitir juicios bien informados, no opiniones. Es lo mínimo que podemos hacer para contribuir al esclarecimiento final y justo de estos hechos. Colabore, por favor, en su difusión, porque en este caso, entre otros muchos, debemos olvidar este olvido. Soy consciente de que si se callan…, las personas que cantan, que componen, que escriben, que sueñan, que son blogueros o blogueras, o personas que ejercen una política digna, los y las artistas, o la ciudadanía anónima, con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y… la palabra, que aún nos queda.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Cada día hay más afiliados al Club de los cretinos vivos

Andrés Rábago, El Roto

Lo cretino, en ti, 
No excluye lo ruin. 

Lo ruin, en tu sino,
No excluye lo cretino. 

Así que eres en fin, 
Tan cretino como ruin.

Luis Cernuda, en La desolación de la quimera

Sevilla, 20/XI/2024

He leído en columnas y artículos de prensa recientes, varias referencias a una palabra que sobrecoge en estos momentos tan convulsos del país. Me refiero al adjetivo “cretino” o “cretina”, referido obviamente a personas y autoridades de este territorio patrio. En este contexto, recuerdo hoy que hace tan sólo tres meses que se cumplió el décimo aniversario del fallecimiento del actor Robin Williams, que nunca olvido en su papel del profesor John Keating, en “El Club de los poetas muertos”. En aquellos días escribí unas palabras a modo de pequeño homenaje dedicado a su memoria cinematográfica y a sus palabras sobre el “carpe diem” particular y, sobre todo, digno, que cada uno, cada una, vive a diario: “Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos”.

Pasen y lean aquellas palabras. Suenan de forma atronadora hoy, por la cretinez que nos invade. Estamos avisados. Además, deberíamos tomar conciencia de que la cita “carpe diem”, a secas, es incompleta. Le falta la segunda parte, esencial en sí misma, tal y como lo expresó el poeta romano Horacio (Venosa, Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C. – Roma, 27 de noviembre de 8 a. C), en su Oda (Carminum) I, 11, dedicada a Leucónoe: “Carpe diem, quam minimum credula postero” o lo que es lo mismo, Vive el día de hoy [Carpe diem]. Captúralo. No te fíes del incierto mañana. 

El problema radica, en la actualidad, en que necesitamos localizar a personas o poetas como Luis Cernuda, que nos ayuden a interpretar la vida porque, desgraciadamente, nos sobran “personas cretinas vivas” que la malogran a diario y hacen mucho daño a la sociedad. “Lo cretino, en ti, no excluye lo ruin”, que dijo mi paisano, se puede aplicar perfectamente a los mediocres aventajados que nos rodean por tierra, mar y aire, formando parte de un nuevo Club, el de los cretinos vivos. Es un hecho, ya tratado en bastantes ocasiones en este cuaderno digital: la mediocracia se instala día a día en nuestras vidas. En este contexto también, vuelvo a publicar hoy un artículo escrito en 2018, El club de los cretinos vivosque no necesita más actualización que la de la referencia expresa a Trump en estos momentos delicados para el bien común o el interés general que proclama nuestra Constitución, para la democracia, como representante de la ultraderecha mundial y futuro presidente de los EE. UU., aunque sigue haciendo de las suyas a diario, salvando lo que haya que salvar si identificamos a sus alumnos aventajados distribuidos por este loco mundo al revésincluyendo líderes de nuestro país, por supuesto. También, porque ya sabemos qué rumbo han tomado las derechas en nuestro «territorio patrio«, que les gusta decir a ellas de forma taimada, que se autoproclaman como “gente de bien”, sin rubor alguno, frente a la “gente de mal”, que somos para ellos el resto de la población. Han preferido la opción de un permanente «cretinismo enojado», como advirtió Manuel Rivas en la columna del artículo citado a continuación.

El club de los cretinos vivos

La primera vez que el lema “cretino” dio el salto mortal del vocabulario médico al social en este país, en el que abunda esta especie irredenta, la he localizado en el Diccionario general y técnico hispanoamericano, elaborado por Manuel Rodríguez Navas y Carrasco (publicado en Madrid en 1918 por la editorial Cultura Hispanoamericana), como adjetivo y con dos significados: que padece cretinismo y como traducción del alemán kraftlos, imbécil. Desde ese año no se vuelve a mencionar esta segunda acepción en la lexicografía española y hay que esperar a la edición 18ª del Diccionario de la RAE, publicado en 1956, cuando se acepta también una segunda acepción como sentido figurado del citado adjetivo: estúpidonecio (que se puede usar también como sustantivo). Es un término independiente ya de su pasado como enfermedad, aunque es en la edición de 1983, del Diccionario manual e ilustrado de la RAE cuando se desarrolla por primera vez una segunda acepción en el lema “cretinismo”, entendiéndose (en sentido figurado y familiar) como estupidez, idiotez y falto de talento

Sorprende constatar cuánto tiempo ha necesitado este vocablo para imponerse en la cultura española como voz de derecho en el uso del mismo y en su comprensión, cuando creo que tiene una vida muy dilatada en el tiempo, porque desde época inmemorial la existencia de cretinismo y sus correspondientes cretinos y cretinas han abundado por doquier. Es lo que me ha pasado al leer un artículo reciente de Manuel Rivas, La ola de cretinismo, que en su entradilla lo justifica de forma espléndida: “Es la piel del mundo la que está tumefacta, no por el humorismo amoratado, sino por la estupidez circundante”.  Es verdad que estamos rodeados de cretinismo galopante, de personas que pertenecen al Club de estúpidos, idiotas, imbéciles y faltos de talento (respetando las acepciones literales de la RAE nada más).

Dice Manuel Rivas en su artículo que “Existe un humorismo amoratado, viñetas que son puñetazos de luz, y ahí está El Roto, la mirada indómita, descerrajando lo que no se puede ver, desvelando lo que no está “bien visto”. Está El Roto y los rotos, los que se pelean contra las mordazas, legales o ilegales. Pero el cretinismo, y no hablo de la enfermedad, sino del talante estúpido, va ocupando espacio como pensamiento grosero, vociferante, pelotudo. Es la piel del mundo la que está tumefacta, no por el humorismo amoratado, sino por ese cretinismo circundante”. Da pánico contemplar lo que le pasa al mundo cada vez que Trump se pasea por él haciendo turismo cretino. O los aprendices de ellos que tenemos en nuestro país, que imitaron e intentan imitar a ciertos presidentes americanos (no me refiero a Obama), que poniendo los pies encima de la mesa y remedando su acento yanqui, se han vanagloriado de invadir y seguir invadiendo el mundo a cualquier precio, actitudes de las que el Sur paga siempre un precio muy alto.

Ante las noticias cretinas que recorren el mundo, solemos quedarnos muchas veces con el ojo amoratado y con el alma de color y dolor violeta, en un pantone moral como el que cita Rivas refiriéndose a lo que nos pasa cuando vemos las viñetas de El Roto. Estoy muy de acuerdo con los matices de cretinismo que analiza en su columna: “Ahora mismo no sabemos el rumbo que va a tomar la derecha, la vieja y la nueva, en España. Si va a recaer en un cretinismo enojado o abrirse a una inteligencia democrática y dialogante. En una época histórica muy amoratada, la descrita en La desintoxicación de Europa, Stefan Zweig se quejaba de una atmósfera en la que “tanto los individuos como los Estados parecen más bien dispuestos a odiarse mutuamente; la desconfianza mutua se revela infinitamente más fuerte que la confianza”.

En la confianza de luchar para ser más libres frente a los cretinos (serlo o no serlo, esa es la cuestión…), hay que identificarlos urgentemente para librarnos de ellos a la mayor brevedad posible. Estamos avisados, porque son legión. Ya los definió de forma magistral Luis Cernuda, un poeta vivo en mi corazón: “Lo cretino, en ti, / No excluye lo ruin. / Lo ruin, en tu sino, / No excluye lo cretino. / Así que eres en fin, Tan cretino como ruin (en La desolación de la quimera).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¿Qué pasa en el cerebro de las personas polarizadas, que mienten más que hablan para hacer daño a los demás?

Clara Pretus

En todas partes he visto / caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra, / y pedantones al paño / que miran, callan, y piensan / que saben, porque no beben / el vino de las tabernas. / Mala gente que camina / y va apestando la tierra…

Antonio Machado, He andado muchos caminos, 1903

Sevilla, 19/XI/2024 – 09:00 (UTC+1)

No es la primera vez que me aproximo a través de la ciencia a esta pregunta tan inquietante o lo que es lo mismo, ¿qué pasa por el cerebro de la personas que se convierten en agentes del mal? En los tiempos de maledicencia que estamos viviendo en la actualidad y que hemos podido comprobar de primera mano con  la DANA de Valencia, con mentiras y bulos para todos los gustos, por parte de instituciones y personas que las representan, medios de “incomunicación” y redes sociales muy próximas a las derechas ultramontanas, desinformación en estado puro, maledicencia expresa también a través de agentes anónimos del mal escondidos en esas redes sociales que la mayoría sabe cuáles son y quiénes son sus jefes, o los que sin ningún rubor dan la cara sin escrúpulo alguno, con fondos monetarios detrás de todo tipo que los financian, porque se sienten seguros a tenor de la desenvoltura con la que se mueven a diario, sin mezcla de control democrático alguno que amortigüe su maldad intrínseca, aparece algo de luz cuando leemos entrevistas científicas, como la que recientemente se ha publicado en el diario El País, con la neurocientífica Clara Pretus (Barcelona, 1988), que manifiesta sin ambages que  “hay agentes del mal que están sacando rédito al generar este nerviosismo”, estudiando “cómo las personas caen en el extremismo y cómo el cerebro procesa la desinformación en situaciones polarizadas”.

Me ha interesado entrar al detalle de sus manifestaciones y, sobre todo de sus trabajos antecedentes en este ámbito tan preocupante de la sociedad: “En su trabajo más celebrado, escanearon el cerebro de jóvenes que querían participar en actos violentos yihadistas para entender los mecanismos personales y sociales que activaban esa vocación. En un trabajo más reciente, lo que pusieron bajo la lupa fue la materia gris de votantes de Vox para entender por qué difundían mentiras en temas importantes para ellos, como la inmigración: lo que descubrieron es que al planteárselo se activaban áreas de su cerebro social. “No son las típicas zonas de toma de decisiones, sino las que sirven para inferir qué piensan los demás”, explica Pretus, de la Universitat Autónoma de Barcelona. Es decir, difundían bulos teniendo en mente la aprobación del grupo”.

Recomiendo la lectura de esta entrevista, pero adelanto algunas precisiones que me han preocupado bastante, en este caso como profesional de la salud mental, comenzando con la primera reflexión que se expone en la entrevista citada, vinculada expresamente a la DANA pasada: “Cuando estás en peligro, te vale más la pena creer cualquier información que pueda salvarte o que pueda favorecerte”, […] criticando a su vez algo que “se ha utilizado por varios actores políticos para sacar provecho”. Pretus sabe que en situaciones de peligro y ansiedad surgen actores interesados que saben que el uso de palabras de alta carga emocional nos “hackea el sistema nervioso. Debemos tenerlo en cuenta, porque cada vez habrá más emergencias de este tipo, muy propicias para la desinformación y sacar provecho político”, añade. En 2017 abordé ya esta realidad del “jaqueo” de cerebros humanos, cuando escribí que había leído “un artículo inquietante del historiador israelí Yuval Noah Harari, Los cerebros “hackeados” votan, con una entradilla demoledora: “Algunas de las mentes más brillantes del planeta llevan años investigando cómo piratear el cerebro humano para que pinchemos en determinados anuncios o enlaces. Y ese método ya se usa para vendernos políticos e ideologías”. En ese momento recomendé su lectura por activa y por pasiva, utilizando las redes al alcance de mis dispositivos móviles, porque consideré que era de lectura obligada ante la ingenuidad atómica que nos rodea. La verdad es que la lectura del artículo abría unos interrogantes que van dirigidos directamente a la línea de flotación de la humanidad. Creo que estamos avanzando históricamente con bastante falta de altura de conocimiento y libertad, no cuidando una inteligencia propia de los seres humanos a la que vengo llamando desde hace ya muchos años, inteligencia digital, que cubre el ciclo vital completo de todo ser humano, desde que nacemos hasta que morimos, porque nos va a acompañar siempre, llevando desde el equipamiento digital que corresponda a cada persona el manual de instrucciones para conocer el funcionamiento del gran artífice digital de la vida: el cerebro bien informado en mi yo y mis circunstancias.

Clara Pretus aborda también en su entrevista una cuestión fundamental: ¿por qué consumimos desinformación?: “para reafirmar nuestra pertenencia, no solo a nivel abstracto, sino también con nuestro entorno inmediato, la audiencia que tenemos en redes sociales. Estamos motivados a compartir información que sabemos que nuestra audiencia va a recibir bien y nos va a servir para reafirmarnos. Y esto es más importante cuanto más crítica es la información. Por ejemplo, en una emergencia o cuando es muy clave para la identidad de grupo”. Continúa abordando situaciones muy preocupantes en estos momentos y de extrema actualidad, tales como por qué se difunden los bulos de forma deliberada, la aparición de las estrategias de fact-checking (verificación de datos) combatiendo cada bulo, así como la necesidad de que se aprueben a corto plazo leyes contra los bulos.

La entrevista finaliza con una pregunta inquietante, acerca del ejercicio deliberado de desinformación que nos invade “para minar toda la confianza en las fuentes oficiales, ¿lo provocan porque cuando no se cree a nadie, se puede creer cualquier cosa?”. La respuesta de la doctora Pretus no está en el viento, pero plasma un presente muy preocupante: “Claro, todo el mundo está desautorizado, deslegitimado, como fuente de información. Es una muy buena estrategia para hacer un cambio de poder. Si tenemos un statu quo, unas instituciones que han estado décadas, es la mejor manera de dinamitar lo que hay”.

En este contexto expuesto por la doctora Pretus, acudo a la lectura del nuevo libro de Yuval Noah Harari, Nexus, autor al que sigo desde la publicación de Sapiens, una obra magna. La sinopsis oficial ayuda a comprender el hilo conductor de la nueva obra: “En Nexus, Harari contempla a la humanidad desde la amplia perspectiva de la historia para analizar cómo las redes de información han hecho y deshecho nuestro mundo. Durante los últimos 100.000 años, los sapiens hemos acumulado un enorme poder. Pero, a pesar de todos los descubrimientos, inventos y conquistas, ahora nos enfrentamos a una crisis existencial: el mundo está al borde del colapso ecológico, abunda la desinformación y nos precitamos hacia la era de la I.A. Con todo el camino andando, ¿por qué somos una especie autodestructiva? A partir de una fascinante variedad de ejemplos históricos, desde la Edad de Piedra, pasando por la Biblia, la caza de brujas de principios de la Edad Moderna, el estalinismo y el nazismo, hasta el resurgimiento del populismo en nuestros días, Harari nos ofrece un marco revelador para indagar en las complejas relaciones que existen entre información y verdad, burocracia y mitología, y sabiduría y poder. Examina cómo diferentes sociedades y sistemas políticos han utilizado la información para lograr sus objetivos e imponer el orden, para bien y para mal. Y plantea las opciones urgentes a las que nos enfrentamos hoy en día, cuando la inteligencia no humana amenaza nuestra propia existencia”.

Me quedo hoy con la última frase de la citada sinopsis: “La información no es el principio activo de la verdad; tampoco una simple arma. Nexus explora el esperanzador término medio entre estos extremos”. Es lo que busco ahora a bordo de mi patera virtual, en los mares procelosos de la desinformación, de la invasión de agentes del mal, convencido de que entre información y verdad anda el verdadero juego de la vida.

El cerebro contiene un instinto básico que nos lleva a actuar bien o mal con patrones construidos hace millones de años. La estructura cerebral reptiliana que todavía permanece en nuestro cerebro guarda un gran misterio de millones años que debemos descubrir. Es probable que de esta forma sufriéramos menos en el difícil día a día de nuestra existencia y comprendiéramos mejor nuestros propios actos sorprendentes y, lógicamente, los de los demás, aprendiendo día a día qué es la com-pasión (el sufrimiento con o junto a los otros). Básicamente en términos de responsabilidad personal y social, sabiendo que “responsabilidad” es la capacidad de dar respuesta individual o colectiva, con conocimiento y libertad entendidos como sus dos elementos esenciales, a cualquier situación que se nos presenta en el acontecer diario. Bien o mal, y hasta qué grado de compromiso o consecuencia, es harina de otro costal. Quizá, de un conjunto de estructuras cerebrales en funcionamiento permanente, sin descanso, que todavía no conocemos, bajo el mando del cerebro reptiliano todavía presente en las llamadas respuestas éticas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

 

 

A Mazón le faltó decir que la culpa de todo lo que pasó en la DANA “la tiene la gente”

Sevilla, 16/XI/2024 – 17:45 (UTC+1)

¡Qué escándalo, la comparecencia ayer del presidente de la Generalitat Valenciana, al no explicar lo que de verdad ha pasado por la DANA desde el 29 de octubre en su Comunidad! Su reflexión principal es que ha fallado de forma generalizada el “sistema”, sin concretar nada ni asumir responsabilidad personal e institucional alguna, solo “errores” y alguna disculpa genérica, derivando de forma manifiesta la responsabilidad de la tragedia al Gobierno central, un clásico popular estos días, nunca mejor dicho, que tienes dos responsables claros: el Presidente, Pedro Sánchez y la Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. La hemeroteca oficial de les Corts Valencianes permitirá leer próximamente docenas de folios exculpatorios de cómo ha actuado el Gobierno valenciano con Mazón al frente, en su lectura cansina de datos enrevesados, mentiras y medias verdades, con distribución no inocente de culpables ajenos a su Gobierno, de todo lo que le ha rodeado en estos trágicos días, sin cambiar el rictus a pesar de contabilizarse ya 217 fallecidos y 16 desaparecidos desde aquel fatídico 29 de octubre.

Lejos de optar por una obligada dimisión por tanta incompetencia, con resultado de muerte de muchas personas que, probablemente, podría haber sido mucho menos trágico si se hubieran tomado decisiones acertadas, Mazón sigue al frente del Gobierno valenciano, confiando en su propuesta de creación de una vicepresidencia que tendrá la responsabilidad de la reconstrucción de las zonas afectadas, una macrocartera para coordinar infraestructuras, economía, medio ambiente y emergencias.

A Mazón lo que le faltó decir es que la culpa de todo lo que pasó en la DANA “la tuvo la gente”, ante tanto silencio cómplice y falta de asunción de responsabilidades públicas personales e institucionales. Es verdad que todo pasa, pero no todo queda, porque lo nuestro es pasar, dado que la culpa de todo lo que ha pasado por la DANA en Valencia, nos dicen sus responsables directos, no la tienen ellos, sino “otra gente”, en concreto el Gobierno central, en la persona del presidente y una Ministra, Teresa Ribera, como cantaban María y Federico en mi juventud, cuando se preguntaban quién tiene la culpa de la “indiferencia que cierra los ojos para la decencia y los abre grandes a las apariencias; de la fe perdida, de los días sucios y de las mentiras; de que no cambie nada y tener las manos frías y gastadas; de este gran silencio”, o de que haya habido tantas personas fallecidas”:

“Quién tiene la culpa si la paloma sueña ser águila.

Quién tiene la culpa de que la flor se muera de espaldas.
Quién tiene la culpa de la indiferencia que cierra los ojos para la decencia y los abre grandes a las apariencias.

Estribillo
Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente. (BIS)

Quién tiene la culpa de la fe perdida, de los días sucios y de las mentiras.
Quién tiene la culpa que no cambie nada y tener las manos frías y gastadas.

Estribillo
Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente (BIS)

Quién tiene la culpa de este gran silencio.
Quién tiene la culpa de que yo esté muerto…

Estribillo
Ni yo, ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente (BIS).

Creo que la culpa de todo lo que ocurrido a la hora de atender la DANA que venía y sobre la que las autoridades competentes ya habían efectuado los avisos oportunos de sus posibles consecuencias, “eso”, la tiene la planificación pésima de las emergencias en la Comunidad Valenciana y su desastrosa organización, desde su Presidente, como responsable máximo, hasta todos los que le siguieron en silencios y ausencias múltiples.

Hoy, podríamos recordar de nuevo, con dolor de alma y corazón, la canción de María y Federico de mi juventud, que yo cantaba con ardor fuerte, con una estrofa final diferente y cambiando también el estribillo final, aunque tengamos que asumir la parte de responsabilidad que como ciudadanos nos toca cuando callamos ante determinados silencios cómplices a la hora de exigir las responsabilidades pertinentes:

Quién tiene la culpa de este gran silencio en Valencia.
Quién tiene la culpa de que 217 personas hayan fallecido y 16 sigan desaparecidas…

Estribillo
Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo lo ocurrido, no la tiene la gente (BIS).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

En memoria de Celeste Caeiro, símbolo de la revolución de los claveles en Portugal

Celeste Caeiro, junto a su nieta, en la celebración del 50 aniversario de la Revolución de los Claveles

Sevilla, 16/XI/2024 – 09:00 (UTC+1)

Ayer falleció en Leiría (Portugal) a los 91 años, Celeste Caeiro, Celeste de los Claveles, símbolo de la memoria democrática portuguesa, a la que se debe la intrahistoria en la denominación de “revolución de los claveles” en Portugal, el 25 de abril de 1974, junto a una canción que no olvido, Grándola, Vila Morena, cantada por Jose Zeca Afonso, porque la transformación de aquella sociedad anquilosada e instalada en la dictadura fue verdadera y porque demostró que la vida puede y debe ser más agradable para todos, sobre todo para los que menos tienen. Las revoluciones silenciosas o ruidosas existen, son necesarias y triunfan cuando compartimos ideologías, sentimientos y emociones, aunando voluntades. Aquella canción sonó de una forma especial a a las 0.20 horas del día 25 de abril de 1974 en el programa radiofónico Limite,  como segunda y última señal para dar comienzo al movimiento revolucionario en Portugal.

Celeste Caeiro, militante del Partido Comunista de su país, de madre española, “trabajaba en el ropero de un restaurante en el centro de Lisboa, el “Sifire”, cuando se produjo el levantamiento. Como ella misma explicó en una entrevista con EFE en 2014, los dueños del restaurante querían hacer una fiesta aquel 25 de abril de 1974 para celebrar el primer aniversario del establecimiento y habían comprado flores. Ese día cuando llegó al trabajo, se encontró con la puerta cerrada y el gerente les dijo a ella y al resto de empleados que no iban a abrir porque se estaba produciendo una revolución y que se llevaran las flores para que no se echasen a perder. Contra el consejo de sus jefes, Caeiro decidió no irse directamente a casa y enterarse de qué ocurría, no sin antes tomar bajo el brazo varios claveles rojos y blancos. Se fue en metro hasta la plaza del Rossio de Lisboa, justo al inicio del Largo do Carmo, donde los tanques de los sublevados aguardaban nuevas órdenes en una tensa espera desde la madrugada. “Miré para ellos y le dije a un soldado: ¿Qué es esto, qué están haciendo aquí? ‘Vamos para el Cuartel del Carmo, donde está Marcello Caetano, el presidente (heredero del régimen de Salazar)”, le respondieron, según la narración que Caeiro hizo a EFE. Eran cerca de las nueve de la mañana y el soldado, que ya llevaba unas horas de guardia, pidió a la mujer un cigarrillo. Como ella no fumaba, pero se sentía mal por no poder ayudar al militar, le ofreció uno de los claveles que llevaba consigo. “Cogí un clavel, el primero fue rojo, y él lo aceptó. Como soy así tan pequeñita y él estaba encima del tanque, tuvo que estirar el brazo, agarró el clavel y lo colocó en su fusil”, contó ella misma. Inmediatamente, el resto de soldados imitaron a su compañero y pidieron a la mujer uno de esos claveles, rojos y blancos, que llevaba bajo el brazo, hasta repartirlos todos”. Cuento lo anterior según lo publicó ayer elDiario.es, porque con pocas palabras resume perfectamente la intrahistoria del símbolo de la revolución portuguesa, conocida como “revolución de los claveles”.

Lo que de forma tan sencilla propició Celeste Caeiro, es un símbolo hoy para la democracia mundial, recordada cada 25 de abril, habiéndose cumplido este año el 50 aniversario de aquél gesto de una mujer del pueblo, a través de un clavel rojo y de su conciencia de clase dentro.

La revolución de los claveles, la del primer clavel rojo regalado por Celeste Caeiro a un soldado e introducido en el cañón de su fusil, de la que tuve noticia en mis años jóvenes, concretamente el 25 de abril de 1974, la asimilé junto al papel transcendental que jugó Jose Zeca Afonso, el cantor por excelencia de aquél levantamiento popular, porque debía hacerlo por su compromiso político. Me hice con su canción de forma un poco artesanal por imperativo del Régimen, pero Grándola, Vila Morena me ha acompañado siempre en mis revoluciones interiores, donde estuviera o viviese, que ha sido en muchos puntos cardinales del mundo. Desde entonces, la revolución del clavel rojo de Celeste, la canción de  Zeca, junto al célebre cartel del niño con el fusil, el clavel en la boca del arma y las manos anónimas militares sujetándola como símbolo de paz para todos, forman parte de mi persona de secreto, recordando hoy especialmente el día que compré en 1976, en Roma, aquél cartel muy cerca de Rafael Alberti, en la Librería Rinascita, en un edificio emblemático del Partido Comunista Italiano, el famoso PCI, en la planta baja de su sede central en el casco antiguo, donde hoy vive gente adinerada por la contradicción del comunismo, situado en la calle de las tiendas artesanales oscuras (delle botteghe oscure), que tantas veces paseé en busca de la libertad no vigilada por la conciencia insolidaria.

La letra de aquella canción, Grándola, Vila Morena, que vuelve a sonar hoy en mi memoria de hipocampo, puede ser un perfecto guion para entender bien su significado a través de algunas de sus estrofas: en cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad, maravillosa letra para componer canciones para después de las guerras particulares; a la sombra de una encina de la que yo no sabía su edad, junto a el pueblo es quien más ordena, tampoco lo olvido en pleno siglo XXI, cuando la democracia sufre en varios frentes de convivencia por el odio que algunos se empeñan en instalar en nuestra forma de vida en este país tan dual. De ahí la necesidad de recordar lo que nos puede mantener vivos y despiertos en democracia (de otra forma no es posible) después de tantos desmanes políticos, públicos y privados.

Hoy, sigo pensando a estas alturas del siglo, rodeados de maledicencia de la derecha y asociados, así como de sus portavoces, que nos viene muy bien recordar a Celeste, por su significante y significado histórico, cuando la democracia en este país corre un riesgo alarmante de perder el control de la convivencia pacífica, por determinados pensamientos en corazones de personas que están muy lejos de la democracia y su aplicación en la vida ordinaria. Creo que al buen entendedor que debe proteger la libertad y la democracia, con pocas palabras basta. A Celeste, que está en su cielo particular, sólo le bastó un clavel rojo. De ahí estas palabras de reconocimiento y agradecimiento democrático, en su triste ausencia, desde mi persona de secreto.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de RTVE.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Ni vivimos en un Estado fallido, ni sólo el pueblo salva al pueblo

Sevilla, 15/XI/2024 – 8:44 (UTC+1)

Cuánto daño se está haciendo a la democracia en este país y por extensión obvia a los que la defendemos siempre, partiendo de la gran reflexión de Terencio, “nada de lo humano me es ajeno”, porque también se puede referir a cualquier acontecimiento humano que nos desborde desde la perspectiva ética de la vida, como por ejemplo el de la DANA de Valencia en estos últimos días. Las mentiras sobre lo ocurrido y las noticias falsas asociadas, que propician de forma letal un golpe bajo y persistente a la democracia, necesitada ahora y más que nunca en nuestro país, de un Estado de derecho, constitucional, ordenado y organizado, hacen un daño irreparable a esa democracia tan necesaria como imprescindible que confía en el Estado de Derecho para atender a la sociedad, en este caso tan maltrecha: “La desconfianza en el Estado, en la ciencia, en la prensa de calidad, en el prójimo, es lo que hace que se rompan las costuras del tejido social. Hay un batallón de soldados de la industria del odio coordinado y sembrando desconfianza sobre el barro valenciano. Solo nos queda defender esa confianza, porque el pueblo salva al pueblo: pagando entre todos el sueldo de médicas, enfermeros, bomberos, forenses y meteorólogos” (1).

Mejor no se puede expresar, pero los especialistas en máquinas de fango, no el valenciano precisamente, siempre están en estado de alerta para contaminar todo lo que tocan, apropiándose de expresiones de la izquierda latinoamericana de mi juventud, por ejemplo con la frase estereotipada y en las manos del temido merchandising capitalista, “sólo el pueblo salva al pueblo”, en camisetas y tazas por doquier, dándole la derecha global la vuelta a su honroso significado histórico, adulterándolo de principio a fin, llevándose por delante a personas dignas, jóvenes sobre todo, que también lo pintan y proclaman, porque es una frase que “mola” lo suficiente en estos momentos de DANA, pero sin mezcla para ellos de maldad alguna, los jóvenes auténticos del “puente de la solidaridad”, tantas veces lleno de almas nobles que hemos visto estos días, presa en muchos casos de una manipulación indecente de la derecha, de sus ultras y asociados. Eso es lo triste, la apropiación indebida de expresiones de la izquierda, con canciones incluidas, donde se dilapida el sentido profundo del “pueblo unido, jamás será vencido”, también, por no recordar ahora, por mi respeto reverencial a la Cantata de Santa María de Iquique, cuando cantaba Quilapayún aquella estrofa hermosa que decía “con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades”. Es que no es lo mismo, coreado, pintado o gritado por gente de mal, que utiliza esa maledicencia como fango arrojadizo y sin compasión alguna hacia nada y hacia nadie, fundamentalmente para hacer daño al Estado actual, porque lo consideran “ilegítimo” y, por supuesto, siempre “fallido”.

Igualmente, se ha hecho referencia a esta frase, descontextualizándola de la carta que Antonio Machado envió durante la Guerra Civil a su amigo ruso David Vigodsky, en la que afirmaba que “En España lo mejor es el pueblo. Por eso la heroica y abnegada defensa de Madrid, que ha asombrado al mundo, a mí me conmueve, pero no me sorprende. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva. En España, no hay modo de ser persona bien nacida sin amar al pueblo. La demofilia es entre nosotros un deber elementalísimo de gratitud”. Lo que ocultan, a sabiendas, es el final de esa carta, en la que Machado ensalza al Gobierno Republicano, el Estado: “En Madrid libertado o en Leningrado libre, yo también tendría sumo placer en estrechar su mano. Por de pronto me tiene usted en Valencia (Rocafort) al lado del Gobierno cien veces legítimo de la gloriosa República española y sin otra aspiración que la de no cerrar los ojos antes de ver el triunfo definitivo de la causa popular, que es – como usted dice muy bien – la causa común a toda la humanidad progresiva”. Personalmente, lo que le pido a la derecha de este país y sus derivadas, es que no use el nombre de Antonio Machado en vano.

Tiempo vendrá, en el día después de la DANA, para examinar lo que ha pasado en Valencia y juzgar lo que sea necesario, siempre que se haga mediante juicios bien informados. Lo merecen las personas que han fallecido o desaparecido, sus familiares y amigos más próximos, las miles de personas afectadas directamente por la tragedia DANA, las personas demócratas y con conciencia de clase de este país, porque desde el Estado es imprescindible y urgente que se atienda y restaure todo lo que han perdido, como está haciendo desde el primer momento de esta tragedia, sin dejar atrás la identificación legal de los dirigentes irresponsables, políticos de alta graduación y los que se esconden, aparentemente de graduación intermedia y baja, aunque se sabe quienes son, porque no estuvieron a la altura de las circunstancias por omisión, por incapacidad política manifiesta, a la que se le suma la maledicencia continua. Héroes aparentes de la mediocracia en este país, inútiles a sueldo público, que es necesario identificar para que se separe el trigo de la paja política, porque todos los políticos no son iguales, ni los Gobiernos a los que pertenecen tampoco, sea el Central o el Autonómico, que los especialistas en máquinas de fango los sitúan con responsabilidades diferentes, de forma interesada y no inocente, según sople el viento antidemocrático que corresponda.

En España no hay Estado Fallido, ni sólo el Pueblo puede salvar al Pueblo, sin más. La Constitución lo deja bien claro, en su artículo primero, con dos apartados que no admiten cambio de orden: 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político y 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Si el Estado no funciona o falla, los poderes de ese Estado, que emanan del Pueblo, reconocimiento posible gracias a la Democracia, pueden cambiar de signo político, gracias a la democracia, a través de los valores superiores de su ordenamiento jurídico: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, que se sustentan temporalmente en las elecciones generales. Ese es el camino y no mediante proclamas populistas adulteradas en su esencia, que tanto daño hacen a la sociedad en su conjunto.

Lo que es innegable es que miles de funcionarios públicos y militares, que forman parte del Estado que actúa, que atiende al pueblo, que aprueba las ayudas millonarias para devolver lo que la DANA se ha llevado por delante, inundan las calles embarradas de los pueblos afectados en Valencia por esta tragedia climática. Prestan servicios públicos al Pueblo, junto a él, para entregar lo que el Pueblo necesita ahora. En definitiva, para salvarlo también.

NOTA: la imagen de cabecera se recuperó de ValenciaExtra, el 5/XI/2024.

(1) https://elpais.com/tecnologia/2024-11-02/solo-el-pueblo-salva-al-pueblo-las-redes-reaccionarias-a-la-carga-contra-el-estado-fallido.html


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Lucas Macías Navarro, nuevo director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla desde 2025, cree que la música enseña a escucharnos los unos a los otros

La Orquesta Mozart, dirigida por Claudio Abbado, interpreta el Concierto de Oboe en Do mayor (K. 314, 1777), de W. A. Mozart, actuando como solista Lucas Macías Navarro, en un CD que obtuvo el prestigioso Premio de Conciertos en el ICMA de 2015.

Mas el trabajo humano, con amor hecho, merece la atención de los otros…

Luis Cernuda, A sus paisanos, en La realidad y el deseo

Sevilla, 14/XI/2024 – 13:45 (UTC+1)

¡Qué gran noticia! Cuando voy en estos trágicos días de DANA en el país, de mi corazón a otros asuntos, como aprendí de Miguel Hernández en su soledad sonora, en su desconsuelo, y del timbo al tambo, como decía García Márquez, «peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”, conozco la noticia extraordinaria del nombramiento de Lucas Macías Navarro (Valverde del Camino (Huelva), 1978), como Director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) a partir de septiembre de 2025, por «su excelente valía artística, su ascendente trayectoria profesional como director de orquesta» y «su capacidad de liderar proyectos sinfónicos y conectarlos con la sociedad en la que desarrollan su actividad», que hace justicia a un oboísta de talla internacional, también como director de orquesta, al que ya he dedicado páginas en este cuaderno digital, ensalzando su maestría con un instrumento que le hizo merecedor de un gran premio en el ICMA (International Classic Music Awards) de 2015, en la categoría de CD de Conciertos, por el Oboe Concerto – Sinfonía Concertante – Mozart y Haydn, junto a Claudio Abbado y la orquesta “Mozart” de Bolonia, en el que Lucas tocó como oboe solista, que les invito a escucharlo accediendo al enlace de la imagen de la cabecera de este artículo.

El gran director italiano Claudio Abbado cantó siempre la excelencia de Lucas como oboísta de fama mundial. No he olvidado las palabras de Lucas que figuraban en el programa de mano que se entregó en el concierto de gratitud de la ciudad de Lucerna (Suiza) a Claudio Abbado, que se celebró en abril de 2014, unos meses después de su fallecimiento en Bolonia (Italia). Básicamente, porque me impresionó la crónica que publicó el diario El País, el 8 de abril de ese año, bajo un título muy sugerente: Sinfonía de lágrimas, porque el concierto dedicado a su director tan querido y respetado, “suyo”, sí, para siempre, fue eso una sinfonía adornada de lágrimas tal y como lo recogía el citado cronista: “El cierre tenía que ser con Mahler, y al final de la Tercera sinfonía explotó colectivamente la emoción. Los músicos empezaron a abrazarse entre ellos, el público se puso en pie en una ovación interminable y nadie quería saludar en solitario, ni director ni instrumentistas. Fue una sinfonía de lágrimas, sin histéricas apoteosis, recordando a un director que siempre ha creído que la música por encima de todo es un ejercicio espiritual, un diálogo del alma”. Sin lugar a dudas, mucho más cuando entre lágrimas se podía leer también en el programa de mano del concierto, probablemente a duras penas, una frase de su oboísta preferido, Lucas Macías: “Gracias Claudio por haber sido el Ángel de la Guarda de los jóvenes músicos. Gracias por enseñarnos que en la música, como en la vida misma, lo fundamental es escucharnos los unos a los otros”.

Creo que es importante que resaltemos los éxitos amables de Andalucía, no solo los momentos difíciles que te agitan el alma, entristeciéndola casi todos los días. Lucas se merece que se publique a los cuatro vientos su excelencia musical como oboísta y director de orquesta, puesto que viene ya ejecutando en los últimos años, como reconocimiento de sus paisanos andaluces a lo que él aprendió un día, siendo niño, en Valverde del Camino (Huelva), en un modesto conservatorio elemental que supo ofrecerle la acogida que necesitaba para llegar un día a ser reconocido como un intérprete genial, muy querido y respetado por grandes directores de talla internacional. Muy pronto, como director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), a partir de la temporada musical que se iniciará en 2025.

Gracias una vez más, Lucas, por ofrecernos la oportunidad de que se hable bien de Andalucía en España y a nivel mundial, por tu trayectoria y por esta designación en tu Comunidad querida, que ya disfruta también de tu elegante dirección orquestal desde 2020 en la Orquesta Ciudad de Granada. Lo necesitamos con urgencia vital ante noticias que nos hielan el corazón casi todos los días, escuchándote ahora en la maravillosa interpretación del Concierto de Oboe de Mozart (K. 314), en un primer movimiento, Allegro aperto, que recomiendo y que nos alegra el corazón cumpliendo una de las grandes misiones de la música, ser compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum).

Hoy, emulando a mi paisano Luis Cernuda, puedo decir con orgullo andaluz, que el trabajo humano del Maestro Lucas Macías Navarro, con amor hecho, ha merecido la atención de Sevilla, de su Real Orquesta Sinfónica.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La realidad de las listas de espera, que desesperan, en la sanidad pública andaluza

Sevilla, 13/XI/2024 – 19:05 (UTC+1)

El Ministerio de Sanidad ha publicado los indicadores resumen de la situación sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud en el corte del primer semestre de 2024, periodo al que corresponden los últimos datos enviados por las comunidades autónomas. Creo que para emitir juicios bien informados, necesitamos disponer de la información necesaria, objetiva y veraz, porque es la única forma de denunciar esta realidad tan preocupante en democracia. Esta es la razón de por qué utilizo sólo datos oficiales, transcribiéndolos a continuación tal y como han sido publicados.

LISTA DE ESPERA QUIRÚRGICA

En relación con la lista de espera quirúrgica, a 30 de junio de 2024, “848.340 pacientes se encontraban pendientes de una intervención quirúrgica no urgente en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. El tiempo medio de espera se situaba en 121 días y el 20,5 % de ellos llevaba incluido en lista de espera más de 6 meses. El volumen de pacientes incluidos en lista de espera para una cirugía electiva ha aumentado un 3,4 % respecto a junio de 2023. El tiempo medio de espera se sitúa en 9 días más respecto al mismo corte anterior y el porcentaje de pacientes con espera superior a 6 meses se incrementa en 3 puntos respecto a junio de 2023”.

Informan también que “las especialidades con menores tiempos medios de espera son Cirugía cardíaca, con 63 días y la Dermatología y la Oftalmología, con 65 y 84 días, respectivamente. La especialidad con mayor tiempo medio de espera sigue siendo Cirugía Plástica con 236 días, seguida de Neurocirugía con 189 días y Angiología y Cirugía Vascular, cuyos pacientes llevaban esperando un promedio de 148 días. Respecto a los 11 procesos frecuentes que se monitorizan específicamente en este sistema de información presentan un tiempo medio de espera de 96 días. En cuanto a los 5 procesos quirúrgicos sujetos a garantía de tiempo de espera en el SNS (180 días), la cirugía cardíaca coronaria (by-pass coronario) se sitúa en 43 días y ningún paciente espera más del plazo máximo establecido. La cirugía cardíaca valvular presenta 50 días de espera media y un 2,9% de los pacientes superan los 180 días. En la intervención más frecuente, la cirugía de cataratas, el tiempo medio de espera se sitúa en 73 días y un 6,6 % de los pacientes supera los 180 días. La prótesis de cadera (110 días) y la de rodilla, con 136 días, son los procedimientos con mayor demora y superación de tiempos máximos (15 y 23%). Los hospitales de la red del SNS realizan anualmente un total de más de 3,5 millones de intervenciones quirúrgicas, incluyendo tanto las urgentes/no programables como las programadas (estas últimas son las que conforman las Listas de Espera). En el año 2024 el incremento de entradas en la lista de espera para una intervención quirúrgica programable no urgente ha sido de un 3,2% respecto al año previo. El número de pacientes registrados en una lista de espera, objetivamente, muestra el volumen de indicaciones quirúrgicas programables que hay pendientes en un momento dado y lo que realmente califica la situación es que esos pacientes sean atendidos en unos tiempos adecuados”.

LISTA DE ESPERA PARA CONSULTAS EXTERNAS

“A 30 de junio de 2024, 84 de cada 1000 personas estaban registradas en una lista de espera para una primera consulta con un facultativo de Atención Especializada hospitalaria. Dicha tasa es superior en 5,2 puntos a la de junio 2023. El tiempo medio de espera de dichos pacientes es de 94 días, 7 días más que en el corte de junio de 2023. La proporción de pacientes que tenían una fecha de cita asignada para más de 60 días es del 54,6%, 3 puntos superior al del mismo periodo en 2023. Los menores tiempos se observan en Cirugía General con un promedio de espera de 48 días, Ginecología con 58 días y Cardiología con 68 días. Las especialidades con mayores tiempos de espera son: Neurología con 125 días, Dermatología con 118 días y Traumatología con 101 días.
El informe recoge, junto con los indicadores globales de las listas de espera del Sistema Nacional de Salud, la desagregación por comunidades autónomas”.

Transcritos los datos oficiales anteriores, detallo a continuación los datos referidos a Andalucía, muy preocupantes como siempre. Para comprobar la realidad sangrante de la listas de espera en nuestra Comunidad y valorar su posición respecto de las restantes Comunidades del país, reproduzco a continuación los datos oficiales que también ha publicado el Ministerio, a los que agrego un pequeño comentario en cada caso.

En relación con la lista de espera quirúrgica, a 30 de junio de 2024, Andalucía ocupa el primer lugar del Estado, con un total de 203.779 pacientes, lo que supone un 24,04% del total el país, con un tiempo medio de espera de 169 días, cuando la media nacional es de 121.

Los porcentajes también son abrumadores por especialidades, destacando Traumatología, Oftalmología y Cirugía General, por este orden.

Los tiempos medios de espera, contando con la media de 169 días, nos sitúan también a la cabeza del país, siendo los tres más importantes los correspondientes a Cirugía Plástica, Angiología/Cirugía Vascular y Neurología.

Respecto de la lista de espera de consultas, Andalucía ocupa el segundo lugar, 135 días, detrás de Canarias, cuando el tiempo medio en el país es de 94 días, a lo que se une la realidad de tener la tercera tasa del país por 1000 habitantes, concretamente 101,53, detrás de Madrid y Principado de Asturias, respectivamente.

Los datos son también muy preocupantes respecto de la lista global de espera por especialidades, patente cuando se aborda la totalidad de pacientes afectados, 848.747, seguida de Madrid, con 828.698 y Cataluña, con 537.839, siendo las tres especialidades en Andalucía con mayor lista de espera, Oftalmología, Traumatología y Otorrino, respectivamente.

Por último y en un esfuerzo de síntesis por el carácter divulgativo de este artículo, con datos que se pueden analizar con detalle en el documento referenciado del Ministerio de Sanidad, en relación con el tiempo medio de espera, en días, Andalucía ocupa el segundo lugar, detrás de Canarias, como ya se ha indicado anteriormente, siendo las tres primeras especialidades con días en lista de espera, Neurología, Dermatología y Traumatología, respectivamente.

Los datos expuestos son muy preocupantes, como conclusión final. La desigualdad territorial en relación con estos datos es muy significativa y traduce una vez más los desequilibrios injustos en este país en uno de los pilares básicos del estado de Bienestar, situación que están sufriendo millones de personas y con una perspectiva nada halagüeña por el ocaso de la democracia en el que avanza de forma soterrada este controvertido país. Hace un año analicé la situación de la lisas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía y, un año después, se constata que no hemos mejorado casi nada sobre la situación que describí entonces. En el artículo citado, escrito con dolor y rabia por la falta de transparencia de la Consejería de Salud en aquella ocasión, en relación con la publicación de las listas de espera quirúrgica y de especialidades del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que «que según el Ministerio, el total de pacientes en lista de espera quirúrgica en Andalucía, a 30 de junio de 2023, eran 192.561, mientras que en los datos facilitados ahora por el Servicio Andaluz de Salud figuran 203.375 pacientes, un desajuste de 10.851 pacientes más sin explicación alguna por parte de esta institución andaluza. Igualmente, la demora media pasa del dato del Ministerio, 139 días, a 144 en el informe del SAS. Curiosamente, en referencia a las lista de espera de consultas externas, en los dos informes figuran un total de 841.731 pacientes, sin que se produzca en estos indicadores desajuste alguno». Si valoramos los datos correspondientes a 30 de junio de este año, comprobamos que el número de pacientes en lista de espera quirúrgica es de 203.979, lo que se traduce en que la situación actual no ha mejorado nada, quedando prácticamente igual que el año anterior, a pesar de las actuaciones que se consideraron llevar a cabo por la autoridad competente en este sentido. Respecto de la lista de espera de consultas externas, el dato actual es de 848.747 pacientes, lo que supone un pequeño incremento sobre el dato del año pasado, 841.731 pacientes.

En definitiva, si vuelvo a exponer hoy el drama de las listas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía, es porque insisto en que se debería hacer un estudio urgente, riguroso y profundo para conocer las causas estructurales, no sólo económicas, que provocan estos graves desajustes de atención a los pacientes andaluces, algo que llama la atención por el silencio oficial de la Junta de Andalucía al respecto. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad podamos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan. Seguimos recibiendo avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria es facilitar estos datos, de boca en boca, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en el país y, obviamente, en Andalucía.

NOTA: la imagen de cabecera es una fotomontaje realizado por el autor, con la base de la imagen recuperada el 23/X//2023 de https://www.larepublica.net/noticia/defensoria-contabiliza-mas-de-siete-mil-recursos-de-amparo-por-listas-de-espera

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La inteligencia digital de las personas de edad avanzada

Imagen funcional del cerebro humano, donde se utilizan colores y forma para demostrar diferencias neurológicas entre dos personas. Cortesía de Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI), 2007.

Sevilla, 12/XI/2024 – 14:21 (CET+1)

La tercera acepción del adjetivo “mayor”, según la Real Academia de la Lengua, aplicada a las personas, se define como “entrada en años, persona mayor”. Hoy, quiero dedicar unas palabras en este cuaderno digital a la inteligencia digital de las personas mayores, entradas en años, de edad avanzada, como es mi caso, que asistimos en un momento de nuestras vidas a la aparición de un mundo digital nuevo, cuando todavía no éramos “mayores”, pero que nos cogió subidos en un tren analógico y atómico, del que nos tuvimos que bajar un día para prepararnos a sobrevivir en esta revolución marcada por un lenguaje que tuvimos que asimilar, cada uno, cada una, como pudo, escuchando por primera vez dos vocablos que tuvimos que incorporar a nuestro lenguaje ordinario: software y hardware.

El primero, software, se acabó incorporando a nuestro diccionario RAE con una definición algo problemática, como sustantivo, que necesitaba muchas palabras para poder explicarlo: “conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora”. Igualmente, otro vocablo inseparable, hardware, equipo, con una explicación breve agregada para entenderlo de forma adecuada: “conjunto de aparatos constituido por una computadora y sus periféricos”. Han pasado ya muchos años de proximidad y vivencia junto a estos dos vocablos y sabemos, también como personas mayores, lo que han significado en los últimos cincuenta años y significan en la actualidad, hasta llegar a nuestros días, en los que los teléfonos, tabletas, relojes, televisores, llaves de vehículos, tarjetas bancarias y casi todo lo que se mueve, tenemos asumido que son “inteligentes”. Pero ante este aluvión tecnológico, desarrollado de forma exponencial mediante las tecnologías de la información y comunicación, surge una gran pregunta para abordar el inframundo tecnológico, digital por supuesto, con el que se tuvo que enfrentar nuestra inteligencia, humana por supuesto también, cuando éramos jóvenes y, ahora, cuando ya somos personas mayores, entradas en años y de edad avanzada, sin eufemismo alguno.

Lo que cuento a continuación es un resumen de mi vivencia al respecto, porque mi mundo hace cincuenta años era analógico y atómico, sorprendido por la entrada en tromba de las tecnologías de la información y comunicación. Me ayudó mucho a entender lo que estaba pasando y viendo, la lectura de un libro didáctico escrito por Nicolás Negroponte, El mundo digital, que me ha acompañado a lo largo de mi trayectoria vital y profesional, fundamentalmente porque aprendí lo que se nos venía encima y que era imprescindible subirse al tren digital de la vida si queríamos progresar adecuadamente en un mundo al revés, diseñado a veces por el enemigo. También, me sirvió para poner los pies en el suelo atómico, cuando decía al finalizar su libro: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Han pasado muchos años desde aquél descubrimiento personal del mundo digital a través de Negroponte y ahora, como persona mayor preocupada por estas cuitas digitales y solidaria con millones de “personas de edad avanzada”, a las que se nos considera en muchas ocasiones “ciudadanos y ciudadanas molestos”, olvidados por los Gobiernos y Administraciones correspondientes, recuerdo algo que expuse en este cuaderno digital en 2001, en un momento especial en mi vida profesional: “No pertenezco a la legión de embajadores del tratamiento de la informática como los proclamadores de la buena nueva digital, del evangelio digital, en frase de Hans Magnus Enzesberger, aquellos que declaran a los ciudadanos como ignorantes molestos. No soy tampoco vendedor de cajas de trucos pragmáticas, en expresión del mismo autor. No me gustan las brechas digitales… Lo que he venido haciendo desde que tengo uso de razón es buscar sentido a la vida cualquiera que sea la posición que se ocupa en ese momento en el vivir diario”. Si cité a Enzesberger en aquella ocasión, fue porque aprendí mucho de él en un artículo entrañable suyo publicado en Revista de Occidente, El evangelio digital, que me conmocionó en momentos transcendentales de mi carrera pública digital, fundamentalmente porque hacía una defensa de la ciudadanía tildada presuntamente de “ignorante”, sobre todo por las precauciones que hay que tomar en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, así como por lo que fabrican algunos intelectuales a través de los departamentos de tonterías [sic], que incluso algunas pueden ser digitales por el uso y abuso desordenado de medios electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas, televisión, etc.), que reflejaba en una entrevista concedida a Juan Cruz, en el diario El País, en torno a  la publicación de un libro suyo excepcional, Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes, cuando ya había alcanzado 87 años de edad: “Sí, en ese sentido hay una parte reaccionaria del señor Z. Naturalmente estos aparatos no le gustan: no tiene móvil, lo rechaza, por tanto no tiene Twitter, ¡no, por favor, qué horror! En él hay todos los aspectos: el sabio, pero también el provocador, el gurú, el payaso… ¡Sí, está entre Sócrates y Jeff Koons! [risas]. Y sí, esta es una enciclopedia que alerta contra la estupidez humana. Pero tengo la cortesía de escribir libros breves; creo que es más amable que imponerle al público libros de mil páginas”.

En este contexto, lo que me ha preocupado siempre es su reflexión acerca de que a veces digitalizamos tantos procesos humanos que se llega a considerar a los ciudadanos, sobre todo, los mayores, como ignorantes molestos por el mundo analógico en el que creen los gurús tecnológicos que estamos instalados, pasando a formar parte del macromundo de torpes digitales, sin mención alguna de la intrahistoria de brecha digital que ha existido y existe en nuestro país. En todo se debe marcar siempre una delgada línea roja, sobre todo cuando la equidad digital sigue siendo una quimera en la sociedad actual donde se están tomando decisiones desde determinados centros de poder digital, por personas que caben en un taxi (digital, por supuesto) y que pueden llegar a afectar a la quintaesencia del ser humano (1). Recuerdo de nuevo a Enzesberger, en estado puro: “Yo también digo que en este momento todos los medios hablan de la digitalización y predicen que todo ha de ser digital. ¡Abajo con el papel, es demasiado analógico! No estoy de acuerdo: yo como analógicamente, duermo analógicamente… Este es un sistema analógico. La rodilla es analógica, la lengua no es un ordenador. ¡No hay que exagerar con lo digital, no es la solución de todo! Los industriales dicen que hay que digitalizar lo más posible, porque hay capacidad de reducir el tamaño de las máquinas… ¿No te parece que se muere también analógicamente, no digitalmente?”.

Estoy convencido que nosotros, personas mayores, entrados en años y de edad avanzada, disponemos también de una de las inteligencias múltiples que vienen de serie en nuestro cerebro: la inteligencia digital. A esta investigación he dedicado muchos años de mi vida, resumiendo hoy el constructo “inteligencia digital” en pocas palabras y como definición posible desde una perspectiva científica, como la “capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía”, es decir, cuando han superado la dialéctica infernal del doble uso” (2). Inteligencia digital, aplicada también a las personas mayores, con cinco acepciones:

1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que manejan y tratan las personas mayores, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaces de ella.

2. capacidad que tienen las personas mayores de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural en el que son y están, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada persona mayor en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

5. capacidad y habilidad de las personas mayores para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

NOTA: La imagen de cabecera fue una cortesía de Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI), y director del Centro para la biología computacional, que es apoyada por bioinformáticos adscritos a la hoja de ruta del NIH para la investigación médica (2007), autorizada para su publicación en mi libro citado, Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, 2007, p. 71.

(1) Morozov, Evgeny (2015, 16 de mayo). Siervos y señores de Internet, El País.com. Artículo extraordinario que demuestra que Internet tampoco es inocente.      

(2) Cobeña Fernández, José Antonio, Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, 2007, p. 22.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Día de las librerías, día de las clínicas del alma

Sevilla, 11/XI/2024 – 23:49 (UTC+1)

Hoy se celebra el Día de las Librerías, para mí, de las clínicas del alma. Siempre me acerco a CEGAL, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, porque merece mi respeto por su esfuerzo diario por cuidar el mundo del libro y de las librerías como lugares que tienen un poder transformador, “dinamizando sus entornos, generando cultura y comunidad a través de los libros y la lectura, y fomentando la bibliodiversidad”.

El cartel de este año, ha sido realizado por la ilustradora Helena Pallarés, que cuenta personalmente lo que quiere expresar en su obra gráfica: “Una lectora se adentra en las primeras páginas de un libro, que al mismo tiempo es una librería, y sale de ella transformada y llena de color, llevando en una mano varios libros y, en la otra, un globo, como símbolo de dicha y libertad. Con esta ilustración he querido representar el poder transformador de las librerías en nuestra forma de apreciar el mundo, la capacidad de una historia de cambiar un poco o del todo nuestras vidas. El globo representa ese regalo, «salir» de una librería con la sensación de haber vivido una experiencia propia, el de una historia que te acompaña para siempre”.

En este contexto creo que tienen hoy un sentido especial las palabras que escribí en 2021, Las librerías son la atención primaria del alma, dedicadas al Día de las Librerías de ese año, que para mí es cada día que nos ofrecen la oportunidad de cuidar nuestra alma, como Boticas o Clínicas, cada uno o cada una según lo necesite: “Cuido el alma con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro. Las librerías son la antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”.

Hoy es el Día de las Librerías, también de las mías, a las que acudo con frecuencia, aunque creo que no sólo hoy, sino todos los días, son motivo de celebración anímica, porque son lugares que ofrecen su poder de transformación, sin tener que esperar esta hoja concreta de calendario. Personalmente las cuido mucho, porque ellas cuidan de mi alma. Siempre.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!