El Calendario Pirelli es mucho más que un almanaque

Detalles. The Cal – Calendario Pirelli 2024.

Sevilla, 3/XII/2023

El Calendario Pirelli 2024, The Cal, cumple ya su 60 aniversario desde su lanzamiento en 1964 por la sección británica de Pirelli y el 50 como publicación anual real, por su ausencia desde 1975 a 1983 por la crisis del petróleo y en 2021 por la pandemia, se ha encargado este año “al artista visual Prince Gyasi, nacido y afincado en Ghana, que alcanzó la fama con sus vibrantes e impactantes imágenes, tomadas en su mayoría en Accra, su ciudad natal, fotografiará el Calendario Pirelli 2024. Este artista de 28 años, que ha alcanzado rápidamente la fama mundial, emplea colores vivos y contrastes en su arte. Sus imágenes narran historias visuales que captan la atmósfera y la vitalidad de su comunidad y su generación, al tiempo que pretenden cuestionar las narrativas tradicionales sobre África, el elitismo en el arte y los ideales de belleza centrados en Occidente. Aunque ahora utiliza cámaras de última generación, Gyasi empezó a fotografiar a los 16 años con un smartphone”.

El Manifiesto del calendario de 2924, no deja lugar a dudas al presentar su hilo conductor, “No nacemos atemporales. Nos convertimos en eternos”: «No buscamos la fama. No buscamos el éxito. No buscamos validación. Discípulos de nuestras propias capacidades. Desafiamos a quienes dicen que no podemos, que somos demasiado viejos, demasiado jóvenes, demasiado diferentes, demasiado, demasiado poco. Buscamos la opción de elegir el viaje y vivir bajo un firmamento de posibilidades de nuestra propia creación. No rompemos el techo. Quitamos el techo a todos porque el tiempo no es un camino solitario entre la vida y la muerte. Es un círculo de inspiración transmitido de generación en generación. Así que detén el reloj. No aceptes el evangelio de aquellos que no lo aceptan. Crea, inspira, presta. No prestes cuándo parar, sino cuándo ir, cuándo atacar, con miedo o sin miedo. Nuestra ayuda puede ser finita, pero el ejemplo puede ser infinito.
No nacemos atemporales. Nos volvemos atemporales”.

La empresa Pirelli ha sabido evolucionar desde su primera etapa, finalizada en 2015, en la que publicaba calendarios con mujeres en posturas y formas de presentación hoy no admisibles, compaginándolo con auténticas obras de arte también, como el encargo que hizo en la edición de 1974 al fotógrafo británico Robert Freeman, famoso por sus retratos de The Beatles, en una nueva visión del tiempo a través de su afamado calendario, hasta llegar a este de 2024, atemporal, eterno. Siempre ha mantenido la constante de elegir mujeres que representan todo tipo de culturas y artes, siendo este año la tercera en la que los artistas y líderes escogidos son todos negros, la tercera vez que ocurre después de los calendarios de 1987 y 2018, con figuras tan destacadas como Naomi Campbell, Idris Elba, Ángela Bassett, Margot Lee Shetterly y Amanda Gorman, de la que me alegra su presencia en el calendario, poetisa a la que personalmente ensalcé en este cuaderno digital, en 2021, de tan sólo 22 años, por su intervención durante la toma de posesión del presidente Biden, leyendo un poema precioso, La colina que escalamos, porque se dirigió a mi también en su introducción porque formo parte del «mundo» que citó, Señor Presidente, Dr. Biden, señora vicepresidenta, Sr. Emhoff, Americanos y el mundo, poema del que reproduzco sólo los primeros versos muy significativos también en el momento actual, como nuevo homenaje a una persona imprescindible: Cuando llega el día nos preguntamos / ¿Dónde podemos encontrar la luz en esta sombra interminable? / La pérdida que llevamos / un mar que debemos atravesar / Hemos desafiado el vientre de la bestia / Hemos aprendido que la tranquilidad no siempre es paz / Y las normas y nociones / de lo que simplemente es / No siempre es justicia / Y sin embargo el amanecer es nuestro / antes de que lo supiéramos / De alguna manera lo hacemos / De alguna manera hemos / resistido y presenciado / una nación que no está rota / sino simplemente inacabada / Somos los sucesores de un país y un tiempo / Donde una delgada chica de raza negra / descendiente de esclavos y criada por una madre soltera / puede soñar con ser Presidente / y encontrarse hoy recitando para uno. 

Hoy, muy cerca ya de 2024, deseo compartir el contenido del proyecto de Pirelli en su calendario, con una sinopsis oficial plagada de mensajes positivos para un año que comienza: “Gyasi hace referencia a su legado, su comunidad, sus inspiraciones –desde la mitología que leía de pequeño junto a su madre al rey histórico del histórico imperio asante de África Occidental, su Majestad Otumfo Osei Tutu II (también retratado en el Calendario). Y como él mismo describe en el texto introductorio del almanaque –impreso en una tipografía especial que reproduce su letra– entre las protagonistas del almanaque de 2024 se incluyen las figuras a las que admiraba como niño y algunas nuevas inspiraciones. A todas ellas las define como “intemporales”. “Me di cuenta de que lo importante no es ser joven o viejo, fresco o sabio. Lo que convierte a esos iconos en lo que son va mucho más allá. Está en su foco, su dedicación, su pasión. Nunca se detienen. Nunca se dan por vencidos”, escribe. “Quiero explicar una historia que explore el poder de cómo se experimentan nuestros logros en los ojos de aquellos que inspiran. Al final, este proyecto no va de mi viaje o el tuyo; es sobre el suyo, mi comunidad, la juventud. Se trata de dar esperanza a niños como yo que vean estas imágenes y se inspiren para convertirse en lo mejor de sí mismos”.

En este contexto, recuerdo que pertenezco a una generación que cuidaba el tiempo a través de los almanaques (del árabe المناخ al-manākh, «el clima») y calendarios de pared, sabiendo que ellos se iban, físicamente hablando, se agotaban con el año, se iban con ellos, aunque nuestra vida se quedaba, cambiando de río. Las hojas que quedaban o fueron arrancadas paso a paso al declinar las veinticuatro horas de cada día, que tenían un nombre desde mi infancia, los tacos «Myrga» (acrónimo de Talleres Gráficos Miguel y Ramón Gilabert, desde 1898), se las llevó el oleaje de la vida, en el inmenso mar de lo desconocido. El almanaque nos recordaba la posición del sol y la luna, el / los santos de cada jornada y la máxima adecuada para empezar la tarea con el telón de fondo de Goethe, Shakespeare, Schopenhauer, Tagore o Alberti (prohibido este último en épocas en los que descubría la libertad, sin ira, libertad), cómo si no debiéramos conocer su obra premiada e inmortal, como si estos autores no tuvieran clarividencia para ser norte y guía de muchos marineros en tierra adentro, en la que éramos y estábamos día a día.

No olvido tampoco que el al-manaque sirvió como medio de comunicación para muchas personas. Fueron los primeros calendarios anunciantes de la astrología, santoral y actividades del monarca reinante. Desde el siglo XV tenemos noticias de los almanaques españoles, siendo los más famosos los de Torres Villarroel, que en el siglo XVIII tenían grandes admiradores sobre todo entre los curiosos del porvenir. Los «piscatores», eran vehículo de cultura diaria y mensual. Los de hoy no cesan de recordar lo de siempre: «tempus fugit», el tiempo pasa, se va, para no volver más, en la búsqueda incesante del recuerdo en aquellos días que nunca hubiéramos arrancado del nuestro, ese al-manaque (estado de ánimo, clima) interior que sabe bien de esperas y esperanzas, sin tener que recurrir a la frase del sabio de turno que presumiblemente está muy lejos de la vida impresa a fuego vital El año 2023 se nos va. Nos vamos con él, en un viaje de madrugada festiva que intenta por todos los medios simbolizar la necesidad de paz y amor que tenemos todos. Aunque a veces, tengamos que rodeamos de paisajes maravillosos, perros que parecen de porcelana, mujeres que han posado por miles de euros y con mensajes como los del calendario Pirelli del próximo año, entre los que destaco su idea fuerza como hilo conductor, No nacemos atemporales, nos convertimos en eternos, demostrando que en pleno siglo XXI el calendario Pirelli es algo más que un al-manaque, porque refleja valores de una sociedad que sobrevive en un mundo al revés: «No buscamos la fama. No buscamos el éxito. No buscamos validación. Discípulos de nuestras propias capacidades. Desafiamos a quienes dicen que no podemos, que somos demasiado viejos, demasiado jóvenes, demasiado diferentes, demasiado, demasiado poco. Buscamos la opción de elegir el viaje y vivir bajo un firmamento de posibilidades de nuestra propia creación».

Una cosa mas, que diría Steve Jobs. El calendario Pirelli 2024 no está en el mercado, no es mercancía. La empresa lo distribuye según criterio propio.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!


Miguel Hernández vuelve con nosotros porque… aún tiene la vida

Imagen congelada del reportaje Telediario 2: Miguel Hernández, por primera vez en vídeo (rtve.es), en el que figura el poeta y que he destacado en rojo.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández, en El herido (II), publicado en El hombre acecha, 1937-1939.

Sevilla, 24/X/2023

Miguel Hernández aún tiene la vida, sigue con nosotros, desgraciadamente no con todos, sino sólo con los que tenemos conciencia democrática y respetamos día a día, golpe a golpe, verso a verso, la memoria histórica de este país. Anoche lo pude comprobar tras el reportaje que presentó Carlos del Amor en el Telediario2, donde se podía ver a Miguel Hernández en vivo, como asistente al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura, celebrado en el Ayuntamiento de Valencia el 4 de julio de 1937. La sinopsis de este hallazgo sorprendente lo deja claro: “Sabíamos cómo sonaba su voz y se conservan fotografías, pero nunca antes habíamos visto imágenes en movimiento de Miguel Hernández. El Telediario muestra la que probablemente sea la única filmación en la que aparece el poeta alicantino. Se rodaron en 1937, el autor del «Rayo que no cesa» tenía 26 años y acudía al segundo congreso de escritores en defensa de la cultura. Todo empezó gracias a un espectador de TVE”. Conviene verlo plano a plano, despacio, para sentirlo muy cerca, no sentado en butacas, sino en la escalera.

Me llamó la atención que este encuentro ya lo había citado en este cuaderno digital el pasado 31 de marzo de este año, en un artículo, Las imágenes de Walter Reuter refuerzan la memoria democrática, en el que resaltaba la importancia del hallazgo y posterior tratamiento científico de las fotografías encontradas en 2016, en lo que se conoce como “la lata de Walter Reuter”, una lata de película que guardaba celosamente el biólogo Guillermo Fernández Zúñiga “en lo alto de un armario”, creador del llamado “cine científico”, que compartió con el fotógrafo alemán misiones importantes durante la Guerra Civil, en el Comisionado de Propaganda de la República. En ella se encontraron más de cuatro mil negativos que, en un principio, se atribuyeron a Fernández Zúñiga, pero que después de un laborioso trabajo de investigación se sabe que unos dos mil doscientos eran obra indiscutible de Reuter. Fruto de este trabajo de investigación es el hallazgo de la foto que abría anoche el reportaje del Telediario2, porque la identificación de la camisa clara y el pantalón oscuro de Miguel Hernández, que se aprecian perfectamente en esta imagen, casaban perfectamente con los planos de una película muy deteriorada que se conserva de este evento y en los que se ve a Miguel Hernández, por primera vez, en movimiento, porque tenía todavía la vida.

Miguel Hernández, a la salida del Ayuntamiento de Valencia, al finalizar la sesión de apertura del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Domingo 4 de julio de 1937. ©Walter Reuter. FGFZ.

Personalmente, escucho con frecuencia la voz de Miguel Hernández, en el único archivo sonoro que se conserva, que invito a escucharla de nuevo, en una grabación realizada por Alejo Carpentier en París en 1937, cuando Miguel iba camino de Moscú. El poema que recita es la “Canción del esposo soldado», publicado primero en El mono azul y después en Viento del pueblo, dedicado a su compañera de vida, Josefina Manresa, embarazada de su hijo Manuel Ramón.

Después de escuchar su voz, vuelvo a ver estas imágenes extraordinarias de Miguel Hernández aún vivo, las únicas que hasta ahora se conservan. Escuchándolo y viéndolo ahora de nuevo, me consuela saber que nos quedan las palabras de su poema completo El herido (II), del que he extraído los versos de la cabecera de este artículo, para grabarlas en la mente y en el corazón de los que siempre hemos respetado lo sucedido en la guerra civil y defendemos a diario la reconciliación y transición después de la muerte del dictador, leyendo pausadamente e intentando comprender el mensaje de esas palabras escritas con el corazón por Miguel Hernández, porque sufro en muchos momentos de desconcierto político las heridas del amor, de la muerte y de la vida en mi cancionero de ausencias de ideologías y compromiso activo para luchar por un mundo mejor y lejos de las mentiras y medias verdades en las que nos tenemos que desenvolver a diario.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Ramón Masats retrató con su mirada la memoria democrática de este país

Ramón Masats, Mercado de San Antonio (detalle). Barcelona 1955

Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles

Adaptado de un texto de Bertolt Brecht en Elogio a los combatientes.

Sevilla, 3/X/2023

El pasado 1 de octubre, la televisión pública de este país (RTVE) arrancó la nueva temporada de un programa excelente, Imprescindibles, haciendo un homenaje merecido al fotógrafo Ramón Masats, en vida, que es como se deben hacer este tipo de reconocimientos, con un documental imprescindible para conocer una parte importante de la memoria democrática de este país y con un título sugerente: El ojo irónico. Ramón Masats: “Impactante, socarrón, disfrutón, misericordioso, rotundo, obcecado y siempre genial. Así describen a Ramón Masats en el documental El ojo irónico, que traza un recorrido cronológico por la vida y la trayectoria profesional del fotógrafo, uno de los grandes, maestro de maestros, un imprescindible. El documental empieza con sonidos que ya apenas escuchamos, los que hacen las cámaras analógicas que, por suerte, viven un nuevo momento de gloria. También con lugares que se resisten a desaparecer, como las habitaciones de revelado, espacios oscuros de donde salen las imágenes que los fotógrafos han visto a través de su objetivo. Masats nació en 1931 y su vida es la historia de la fotografía en España, pero también la historia de un país”.

Conocí la vida y obra de Ramón Masats, a través de un informativo público de la noche del 3 de julio de 2020, en plena pandemia, al igual que supe de nuevo de este excelente profesional a través de la televisión pública el pasado 1 de octubre, instalados ya en la llamada “nueva normalidad” que, sinceramente, no sé lo que es. En aquella ocasión, el presentador comentó que se había inaugurado una exposición retrospectiva en Madrid sobre el fotógrafo Ramón Masats. Pasaron rápidamente fotografías icónicas de este profesional que tanto nos ha contado sobre la historia de España en la posguerra. Fui rápidamente al ordenador, recuperé la emisión del citado informativo y capturé una instantánea de la fotografía mágica en los minutos finales, en los que pude captar la imagen de esta niña, que se me antojaba desde que la vi como perteneciente a una de las dos Españas de Machado. Esta imagen estaba incluida en la exposición Ramón Masats Visit Spain, que pudo verse dentro de la programación de PHotoESPAÑA en el espacio Tabacalera de Madrid hasta el 12 de octubre de ese año. Este descubrimiento de una isla desconocida en este país, me llevó a escribir unas palabras sobre este excelente fotógrafo con un título programático: La otra mirada.

La colección llevaba un título que tampoco era inocente: «Entre 1955 y 1965 Ramón Masats recorre la geografía de España con su cámara y una obsesión en su cabeza: retratar los tópicos con los que la cultura oficial, bendecía los valores patrios. Iniciaba entonces su carrera como colaborador de varias publicaciones, y este viaje le permitió el desarrollo de un trabajo innovador que revolucionó el triste panorama de la fotografía oficial, todavía enredada en su dependencia de los cánones estéticos que el orden clásico imponía a la nueva disciplina. En el tiempo, el trabajo de Masats coincide con el fin de la autarquía del Régimen de Franco y con la apertura diseñada por el gobierno con la creación del Ministerio de Información y Turismo (1951), y el Plan Nacional de Turismo (1953). Visit Spain fue ese primer mensaje que utilizó la propaganda oficial». De ahí el título de la exposición.

Me vuelve a sorprender la imagen citada, titulada Mercado de San Antonio, Barcelona 1955, porque aparecen hombres en torno a unas mesas con libros, probablemente dentro de la lonja, en la que aparecen hombres, solo hombres, hojeando libros apilados sobre las mesas de tijera, humildes, sencillas, con libros de títulos desconocidos. Deducimos que era domingo, porque se aprecia que iban vestidos «de ese día» y porque se sabe que en este mercado los domingos lo dedicaban a la compraventa de libros, cromos y cuentos: «También se incorporarían libreros y coleccionistas los domingos dando origen al Mercado Dominical de Sant Antoni. Hoy es un mercado especializado en libros nuevos y antiguos y coleccionismo tradicional de postales, sellos o revistas y donde también encontrarás todo tipo de oferta vinculada a nuevas aficiones y colecciones como los cromos, los videojuegos o las películas» (1). Una imagen que captó con su magia tan particular Masats, fotógrafo de la verticalidad, en la que entraba en plano la niña sentada en un banquillo, con un cuento en las manos, pulcramente vestida (de domingo) y con la mirada fija en la cámara, posando para la posteridad del país.

Era otra mirada, inocente mirada, con el mensaje directo de Machado aunque ella no lo supiera: “El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve”. Al verla ayer, sentí que me miraba aquella España de mi niñez madrileña, como si quisiera interrogarme sobre qué estamos haciendo en la actualidad, alejándonos cada vez más de la educación y la cultura, como si fuéramos en este aquí y ahora los mayores que estaban a su espalda, hojeando libros, ajenos a lo que estaba sintiendo ella, distraídos de la vida. Como ocurre con las ideologías, las fotografías nunca son inocentes porque siempre hay un ojo humano detrás que ordena. Me pasó cuando supe del fallecimiento del fotógrafo francés Marc Riboud en 2016, que muchas personas recordarán por su famosa fotografía de la chica con la flor, por cierto, no inocente. He conocido el hilo conductor de su profesión, por una frase de un especialista en los cuidados del ojo, del siglo XIII, Pietro Spanno, que llegó a ser Papa bajo el nombre de Juan XXI: “El ojo es un miembro noble, redondo y radiante. Ver es el paraíso del alma”. Ese es el secreto y la magia del ojo humano cuando ordena el clic que fija momentos especiales de la vida para la posteridad. Igual que cuando se fotografía el dolor o la muerte, muchas veces con alto riesgo personal de profesionales excelentes, comprometidos, facilitando imágenes recientes que desgraciadamente ya son habituales para el procesamiento de nuestra retina y que tanto nos hacen pensar, cumpliendo su función.

Dije algo en aquella ocasión que recupero ahora en mi rincón de ver la fotografía de Masats: hay fotógrafos y fotógrafas que retratan almas especiales, en blanco y negro, como Marc Riboud,  Robert Capa, Kati Horna, Sebastião Salgado o Ramón Masats, ¿por qué no?, que valoramos hoy de forma especial porque muchas veces estamos ciegos ante el color que dio al mundo la creación transcendental del hombre y la mujer, que tuvieron la oportunidad de ver durante un tiempo el paraíso de sus almas. Gracias, hoy, a ellos y a tantos profesionales anónimos que aun jugándose a diario la vida nos han aportado y entregan tanta verdad a través de sus ojos, como aprendimos un día de Machado, ya que no son ojos porque los veamos, sino que son ojos porque a través de sus fotografías nos ayudan a contemplar y amar mejor la vida. Ya lo dijo en una ocasión Marc Riboud: «Sólo miran bien los niños: son inocentes y miran excitados, con atención, no son intelectuales».

El programa Imprescindibles, con este homenaje en vida a Masats, ha cumplido las premisas para utilizar esta palabra, imprescindibles, cuando se refiere a personas, tal y como lo aprendí de Bertolt Brecht hace ya muchos años y que sigue siendo un hilo conductor en mi vida: Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles (adaptado de un texto de Bertolt Brecht en Elogio a los combatientes, salvando la perspectiva de género).

NOTA: la imagen de Marc Riboud se recuperó el 31 de agosto de 2016: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/31/actualidad/1472636848_761527.html

(1) https://www.mercatdesantantoni.com/es/quien-somos.htmlhttps://www.mercatdesantantoni.com/es/quien-somos.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Sobre Rubiales, ¡disculpen mi ignorancia!

Jugadoras de la selección española de fútbol celebran el triunfo en Australia / SAEED KHAN

Sevilla, 29/VIII/2023

La imagen que encabeza hoy estas palabras lo dice todo: ese fue el auténtico beso de la noche, entre otros similares, el que habría que resaltar por encima de todo y de todos. Aunque lo que debía haber quedado en el imaginario popular del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino, en Australia, en torno al éxito incontestable de la selección española, debía ser esta imagen y otras parecidas, los acontecimientos sobrevenidos no permitieron que fuera así. Por esta razón y en torno al llamado ya en medio mundo, “caso Rubiales”, no sé si en el otro medio también, que desgraciadamente ha dado la vuelta a este loco mundo al revés, he recordado algo que escribí en 2020 en este cuaderno digital, con motivo del fallecimiento de Maradona, cuando en cierta ocasión preguntaron a Jorge Luis Borges qué opinaba acerca de Maradona, a lo que el escritor -argentino como él- respondió: ¡Disculpen mi ignorancia! Cuando se lo contaron al jugador, hizo una jugada verbal perfecta y le devolvió la ironía de origen preguntando en qué equipo de fútbol jugaba Borges. Al escritor, todo lo relacionado con el fútbol lo sacaba de sus casillas: “La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible”. No llego a ese extremo de juicio, pero tengo que reconocer que el fútbol no me apasiona, aunque me asombra el seguimiento que tiene por millones de personas y el dinero que mueve, con frases de asombro vinculadas casi siempre a las cifras astronómicas derivadas de la compraventa de jugadores en los mejores mercados del mundo. Me reafirmo en el aserto de que todo necio confunde valor y precio. En estos días, ha recobrado un impacto mundial con el triunfo de la selección española femenina al ganar el campeonato del mundo y los hechos impresentables protagonizados por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, apartado de su cargo por la FIFA, por unas imágenes que conocimos en directo celebrando el triunfo con una jugadora de la Selección, que se definen por sí mismas.

Tengo que reconocer una vez más que este deporte, junto a la música militar, nunca me supo levantar. Volviendo a Borges, recuerdo ahora que escribió en 1967 un cuento junto a Adolfo Bioy Casares con un título críptico, Esse est percipi (Ser es ser percibido, en Crónicas de Honorio Bustos Domecq), pero evidente en nuestros tiempos modernos del caso Rubiales. He vuelto a leer un fragmento del mismo: “El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone”. Porque, agrega: “No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”.

Reconozco que en relación con el fútbol soy un espectador ignorante. Ya lo decía Hans Magnus Enszerberger, escritor sobre el que he escrito páginas en este cuaderno digital, cuando hablaba de la ciudadanía “ignorante y molesta”, al referirse a las personas alejadas de las tecnologías de la información y comunicación, que no es mi caso, aunque hace ya mucho tiempo que entré -a juicio de muchas personas- en el colectivo de ovejas descarriadas de lo que está pasando y están viendo a través del fútbol, que ahora se traduce en una pregunta no inocente: ¿No te has enterado de lo de Rubiales?

Sí, me he enterado, ¡como para no hacerlo con el bombardeo mediático, a todas horas, que ha tenido el “caso”! Soy consciente de que lo que ha ocurrido ha dado, efectivamente, la vuelta al mundo, en un momento en que gracias a lo acontecido y a pesar de ello, el feminismo en el deporte en general, no sólo en el fútbol, alcanza ahora el protagonismo que en este país debió haber tenido hace ya muchos años, Percibimos en estos momentos y en torno al caso Rubiales algo de sumo interés, el gran espectáculo del fútbol en un mundo que ya no es lo que era, porque en su vertiente femenina es una ilusión colectiva muy importante y contagiosa, cuando los estadios representan también con ellas, a veces, un género dramático, como fue siempre, donde unos ganan y otros pierden, eso sí, con gran dolor de Borges. Ahora, todo es diferente con lo ocurrido con el caso Rubiales, porque el fútbol tiene la gran oportunidad de reinventarse, hacer que desaparezcan las estructuras machistas sempiternas, como es el caso de la Real Federación Española (yo diría que ahora “y Machista” también) de Fútbol, que debería removerse desde sus cimientos como ejemplo de que otra forma de entender la cultura del fútbol en nuestro país es posible. Si no ocurre esto, el caso Rubiales se quedará en una mera “patraña” que alguien interesado nos ha contado, la que preocupaba tanto a Borges en su cuento Ser es percibido.

Una cosa más sobre el caso Rubiales: ¡perdonen mi ignorancia sobre el oscuro mundo del fútbol en general!, donde los silencios cómplices están a la orden del día, pero hoy que no cuenten con el mío, porque lo digo alto y claro: el comportamiento de Luis Rubiales, como Presidente de la Real Federación Española de Fútbol me pareció impresentable en los minutos que siguieron al triunfo de la Selección Española desde el palco presidencial del Stadium Australia de Sydney, el pasado domingo 20 de agosto, con gestos obscenos de un machismo recalcitrante, un beso no consentido en su esencia y unos comportamientos exculpatorios inadecuados, por parte de un representante del país en el deporte de élite, en todo el proceso que siguió a estos acontecimientos y que se siguen produciendo hasta el día de hoy por parte del citado presidente suspendido, así como por su círculo de allegados.

Perdonen que diga finalmente lo que pienso al respecto por lo sucedido: el fútbol, el llamado “deporte rey”, junto con Rubiales y su equipo al frente, va hoy desnudo, como el protagonista del cuento de Andersen, a pesar del silencio cómplice de los que aplauden a rabiar estos comportamientos indeseables y fuera de lugar.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://cadenaser.com/nacional/2023/08/21/cuanto-ganan-las-jugadoras-de-espana-por-la-victoria-del-mundial-2023-cadena-ser/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Mímesis, cuando el arte imita la vida

Sevilla, 12/VIII/2023

Ante el cambio climático, busco interpretaciones de la vida, de la naturaleza, de lo que hacemos con ellas, para aprender sus mensajes y copiarlos, por su histórica sabiduría y porque sé que “la vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida, pero cuando el arte imita a la vida se llama mímesis”. Así lo he escuchado en el vídeo promocional de la exposición que se inauguró el pasado mes de abril en Barcelona, en el Museo Europeo de Arte Moderno, cuya exposición Mímesis | Representational Art 2023, arte figurativo en definitiva, recogió 61 obras en las que destacaban pinturas de Antonio López, Gottfried Helnwein, Guillermo Lorca, Don Eddy, Jeremy Mann, Alex Kanevsky, entre otros.

En la sinopsis de esta exposición se decía que “El arte figurativo ha sido parte integrante de las artes visuales durante siglos, experimentando un enorme resurgimiento en popularidad en los últimos años. Las obras muestran el mundo que nos rodea, a menudo con un enfoque realista o una representación exacta, desde la condición humana, pasando por cuestiones sociales y culturales, hasta la percepción de nuestro entorno. La pintura figurativa se ha utilizado para representar una amplia gama de emociones, historias y temas, convirtiéndose en una poderosa forma de expresión que transmite mensajes de importancia social y política, además de captar la belleza de lo cotidiano. También la cultura popular se ha inspirado a menudo en la pintura figurativa, sobre todo el cine, a través de películas que exploran temas y cuestiones como el romance, la belleza, el miedo y la condición humana”.

Gottfried Helnwein, Los desastres de la guerra, en Mímesis | Representational Art 2023 / Museo Europeo de Arte Moderno

Personalmente es un arte que me emociona al contemplarlo y en España tenemos un gran maestro, Antonio López, entre otros, al que admiro y he dedicado bastantes páginas en este cuaderno digital, que en la exposición también está presente con obras inéditas junto a una de su mujer, María Moreno, gran artista figurativa también, ya fallecida. Para reforzar el hilo conductor de la misma y su realidad contemporánea en un mundo tan convulso, esta muestra tuvo como objetivo “dar visibilidad a la habilidad y creatividad de artistas contemporáneos que están superando los límites del arte figurativo tradicional además de descubrir los estilos artísticos y técnicas actuales, a través de obras que reflejan las diversas visiones y perspectivas, y de la exploración de nuevos temas que estudian la belleza y la relevancia de la experiencia humana. La temática en esta muestra se basa en la propia experiencia del autor o en su interpretación de los acontecimientos del mundo que le rodea. Algunas obras muestran un detallado realismo, capturando las complejidades del mundo natural con notable precisión. Otras son más abstractas y juegan con la forma y el color para crear imágenes dinámicas e impresionistas. A pesar de estas diferencias, todas las obras de la exposición están conectadas por su compromiso con el arte figurativo y su capacidad para atraer al espectador a través de su poderoso uso de la narración visual. Con un carácter vibrante, dinámico y atemporal, esta muestra introduce al espectador en una amplia gama de estilos y técnicas, y proporciona una comprensión más profunda del genio creativo del artista. Explorando esta exposición, se podrá obtener una visión única de las vidas y experiencias de aquello que se representa en las obras, y comprender más profundamente la condición humana en nuestros días. Los artistas de esta exposición han creado obras cautivadoras que desafían las percepciones del espectador y le invitan a mirar el mundo a través de una nueva perspectiva”.

Biomímico. Proyecto del artista mural Eric Okdec, en Sevilla / JA Cobeña

Si algo me admira es la capacidad de muchos artistas figurativos de retratar la condición humana en todas sus manifestaciones posibles. La pintura figurativa, realista, no me es ajena como tampoco lo es nada humano, recordando a Terencio. No la olvido, fundamentalmente porque he entendido su mensaje: La vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida, pero cuando el arte imita a la vida se llama mímesis. Una derivada de ella, la interpreté personalmente en este cuaderno digital como alumno de la Facultad de la Calle, por estar matriculado en la Universidad de la Vida. Los albores de Sevilla ofrecen siempre regalos inesperados, cuando en el paseo del amanecer claro y luminoso de esta ciudad, Sevilla, me encuentro frecuentemente unas palabras inolvidables en una pintura mural del Polígono de San Pablo, una obra esplendorosa del artista Eric Okdec: biomímico no es cosechar los recursos de la naturaleza, pero [sí lo es] el sentarse a sus pies como estudiantes. Así escrito, sin modificar palabra alguna, salvo los corchetes. Junto a este lema tan sorprendente, se encuentra otra acepción no menos aleccionadora: biomímica es la práctica de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza para crear más productos y procesos sostenibles. Maravilloso. Tampoco lo he olvidado, sobre todo en los en los tres mundos que tantas veces he estudiado en la Academia y en los que estamos instalados a diario: el mundo propio, el de nuestro alrededor y del de los demás, que dicho de forma petulante en alemán suenan extraordinariamente bien: eigenwelt, umwelt y mitwelt. Las dos definiciones anteriores en torno a la Mímesis son fantásticas si las analizamos con detenimiento. La primera, porque la cosa radica en no explotar los recursos de la naturaleza sin compasión alguna, sino aprender continuamente de ella “como estudiantes sempiternos”. Es lo que nos recuerda a diario el problema recurrente del cambio climático y de la Suciedad Plástica instaurada en la superficie y fondos de los océanos y mares que nos rodean. La segunda acepción, es reveladora de lo que podemos aprender de los diseños de la propia naturaleza, porque si lo hiciéramos podríamos vivir mejor, creando nuevos productos con diseños naturales prestados sin interés comercial alguno y, por tanto, más sostenibles.

Volvemos a lo mismo con esta pintura mural figurativa: la vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida, pero cuando el arte imita a la vida se llama mímesis.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Nada humano, en este mundo al revés, me es ajeno

RTVE – Túnez, un infierno para los migrantes

Sevilla, 27/VII/2023

Anoche, después de semanas centrado en lo que está ocurriendo en nuestro país, me enfrenté a una noticia dolorosa en sí misma, el problema de la migración subsahariana a su paso por Túnez, en las proximidades con la frontera de Libia. Eran imágenes desgarradoras, de personas, unas tras otras, que llegaban exhaustas a la frontera supuestamente liberadora, una muralla más en un viaje por el desierto casi a ninguna parte, a los que la policía fronteriza tunecina les daba agua con una pequeña botella, apenas para enjuagarse la boca, desplomándose probablemente para morir allí mismo, en una imagen verdaderamente triste y acusadora de un mundo al revés. Una vez más, sentí que nada humano me es ajeno y tengo que reconocer que me deja sin palabras al acercarme hoy a esta página en blanco, recordando a Cremes, el protagonista de una obra del dramaturgo Terencio, El enemigo de sí mismo, cuando pronuncia una frase inolvidable, profunda, que no ha perdido su frescura a pesar de los siglos que han transcurrido desde que se escribió en un texto y contexto muy concretos: Hombre soy; nada humano me es ajeno.

En este reportaje ofrecido por el Telediario2 de la televisión pública (RTVE), apareció la imagen más triste y desgarradora (a partir del minuto 13), de un padre junto a su hijo, sobre la arena del desierto, en medio de la nada, “junto a los restos de una botella de plástico”, ya fallecidos por la tragedia de migrar hacia un mundo teóricamente más justo. Desde anoche no la he podido retirar de mi retina y miles de preguntas se agolpan en mi cerebro, alrededor siempre de las búsqueda de porqués de muy difícil respuesta. Quizás, la constatación de que vivimos en un mundo al revés, es la única que me permite tomar conciencia de la urgente lucha por devolver ese mundo al derecho, darle materialmente la vuelta, cada uno desde donde puede y debe hacerlo. Es lo que siento de fondo cuando me doy cuenta de que lo que ha sucedido en nuestro país el pasado domingo de elecciones generales, es decir, frenar con votos la lectura perversa y torticera que hacen los partidos de derechas extrema y ultra, de la realidad de la migración en nuestras costas y territorio español, blindando con un gobierno progresista la acogida en nuestro país de estas personas migrantes, que lo merecen todo desde la óptica del Estado de Bienestar Solidario, también para ellos. Anoche, comprendí mejor que nunca que todas las políticas migratorias no son iguales. Las de los gobiernos progresistas estarán siempre cerca de las personas más vulnerables, en este caso de las que salen de sus tierras y de su parentela en búsqueda de un mundo mejor y posible, ante un presente en sus países de origen que no les ofrecen nada para vivir dignamente.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Anita Garbín Alonso, era la miliciana retratada por Antoni Campañá en 1936

Barricada. Calle Hospital. Barcelona, 25 de julio de 1936, según figura en el Arxiu Campañá, en la que aparece Anita Garbín Alonso, identificada posteriormente por su propia familia en 2021.

Sevilla, 5/VII/2023

El 22 de marzo de 2021 publiqué un artículo en este cuaderno digital, Las cajas rojas de Campañá, en el que explicaba que el Museo Nacional de Arte de Cataluña ofrecía desde el 18 de marzo, “una exposición de la obra fotográfica de Antoni Campañá, bajo el título La guerra infinita. Antoni Campañá. Las tensiones de una mirada (1906-1989)”, que expresaba el símbolo de esta obra magna en la fotografía icónica de la miliciana que encabeza estas palabras y que durante muchos años se desconocía quién había sido su autor y hasta hace dos años, el nombre de la citada miliciana, que ha resultado ser una andaluza, almeriense por más señas, Ana Garbín Alonso, Anita, que había nacido en Almería en 1915, hija de emigrantes y con una trayectoria anarquista muy importante. En la instantánea Anita tenía 21 años. Siendo una niña se trasladaron sus padres a Barcelona, como tantos andaluces. Al finalizar la guerra formó parte del éxodo republicano, instalándose en Béziers. Ejerció como modista durante muchos años, muriendo en aquella tierra de acogida en 1977. Está enterrada en el cementario nuevo de la citada localidad.

Vuelvo a publicar hoy el artículo citado, en el que figuraba esa imagen icónica pero ya con el nombre de su protagonista, Ana Garbín Alonso, como un pequeño homenaje a la memoria democrática de este país, gracias al trabajo desarrollado para preparar una exposición en la sala Pavillon Populaire de Montpellier, Icônes cachées. Les images méconnues de la guerre d’Espagne (1936-1939) (Iconos escondidos. Las imágenes desconocidas de la guerra de España), sobre la obra de Antoni Campañá, inaugurada el 29 de junio pasado, en la que se identifica a esta miliciana. Estremece conocer lo que ocurrió «hace dos años, cuando François Gómez Garbín, sobrino de Anita, y su esposa, Liliane Hoffman, visitaron la exposición de Campañà en el MNAC de Barcelona. De golpe, ven el cartel de la exposición en la fachada del MNAC. ¡La tía Anita! […] «Se nos puso la piel de gallina”, describe François. En casa sabían desde hacía tiempo que la miliciana de los pósteres anarquistas y los libros sobre la guerra era Anita, pero nadie más lo sabía. Daba la casualidad de que en aquel momento Toni Monné estaba en el museo. “Es mi tía”, le dijo el sobrino de la miliciana al nieto del fotógrafo. “No me lo podía creer”, confiesa Monné. “Fue un momento de emoción compartida: el reencuentro entre la familia del fotógrafo con la familia de la fotografiada”.

Las cajas rojas de Campañá

Sevilla, 22/III/2021

Dos cajas rojas olvidadas voluntariamente por la memoria de un fotógrafo excepcional, Antoni Campañá (1906-1989),  rotuladas como “copias”, descubiertas por su familia en 2018 al llevar a cabo unas obras en una casa de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), a punto de ser derribada, que contenían más de 5.000 fotografías que tomó durante los tres años de la Guerra Civil, son las protagonistas de una historia que no deberíamos hoy olvidar ni silenciar. La sinopsis de la publicación de un libro sobre este relato tan sugerente, explica de forma sucinta este maravilloso descubrimiento: “Un enorme friso de la vida en guerra de uno de los grandes fotógrafos pictorialistas del país se despliega ante nosotros. Republicano, catalanista y católico practicante, Campañà retrata una realidad trágica y contradictoria, rica en matices, con contrastes a menudo dolorosos. Desde arcos de iglesias víctimas de la iconoclastia revolucionaria hasta retratos de ácratas tan atractivos que los propios anarquistas acabaron usándolos para hacer postales. Desde protestas por la falta de alimentos delante de la Pedrera de Gaudí hasta soldados del Tercer Reich desfilando por la Diagonal. Acabada la tempestad, Campañà enterró sus fotografías. No quiso que nadie las viera, pero no las destruyó. Un fotógrafo no puede renunciar a lo que sus ojos han visto e interpretado. ¿Para quién era aquel testimonio? Hoy, afortunadamente, es para todos nosotros” (1).

Una de las claves que quizá nos da luz de una pregunta obligada, ¿por qué han estado tanto tiempo ocultas estas cajas?, se ofrece en la notas de prensa de la exposición: “¿Es equidistancia fotografiarlo todo? Es difícil imaginar cuál podía ser la actitud del fotógrafo cuando unos y otros reinterpretaban sus fotos interesadamente con fines propagandísticos. ¿Qué podía hacer? Encerrarlas en una caja roja de desmemoria convertida en la memoria misma. Porque, quizás contradictoriamente, no somos lo que recordamos, sino lo que, consciente o inconscientemente, olvidamos”. Espléndida reflexión en tiempos de tanta confrontación.

Sus fotografías convierten una vida de testigo excepcional de la guerra civil en un legado para la historia de este país que debemos reconocer y agradecer, para que la memoria se mantenga viva a través de imágenes con un contenido real y conmovedor en muchas ocasiones, que nos ofrecen un testimonio de algo que ocurrió y un profesional de la fotografía inmortalizó para un tiempo posterior de silencio. El Museo Nacional de Arte de Cataluña ofrece desde el pasado 18 de marzo, una exposición de la obra fotográfica de Antoni Campañá, bajo el título La guerra infinita. Antoni Campañá. Las tensiones de una mirada (1906-1989), que expresa el símbolo de esta obra magna en la fotografía icónica de la miliciana que encabeza estas palabras y que durante muchos años se desconocía quién había sido su autor.

Junto a esta imagen icónica me he detenido a observar el dolor expreso en las miradas de madre e hija en una fotografía de la exposición, que es la cubierta del programa de mano, sin título, pero que figura con el siguiente detalle: “Refugiados de Málaga en el estadio de Montjuic, febrero de 1937”, porque he visto representado en Cataluña el dolor de Andalucía en aquella contienda tan absurda y triste, que luego se refrendaría con la emigración andaluza hacia aquella tierra. La obra de Campañá me ha recordado la del fotógrafo Robert Capa, a quien dediqué unas palabras en este cuaderno digital en 2018, con una frase sobre él de John Steinbeck que me conmovió al leerla: “Sus fotografías no son accidentes y la emoción que reside en ellas no es azarosa. Capa podía fotografiar el movimiento, la felicidad, el desengaño. Podía fotografiar el pensamiento”. Es verdad en la realidad de estos fotógrafos de la vida, que acabaron amando el color después de haber inundado sus ojos de blanco y negro, tal y como lo expresé en aquél momento: “se puede descubrir el mundo apasionado del color en un fotógrafo que conocíamos en este país como el maestro del blanco y negro en movimiento, por la célebre foto del soldado republicano, imagen tomada por pura casualidad porque estaba en una trinchera con la cámara alzada sin ver exactamente qué estaba fotografiando en ese momento. Le escuché ayer a él [el 13 de abril de 2018, en una exposición] contando cómo tuvo lugar esa secuencia mágica y trágica al mismo tiempo, que ha pasado a la posteridad como una imagen representativa del sinsentido de las guerras”.

Robert Capa conocía bien esta trastienda humana porque había estado en casi todas las guerras, pero siempre nos transmitió las secuencias de personas que siempre están detrás de cada acontecimiento vital en momentos penosos como los que nos entregó.

Robert Capa, Muerte de un miliciano leal, Frente de Córdoba, 1936 © Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

La vida es algo más que el blanco y negro, que los grises, de estos clásicos de la fotografía pictorialista, donde la belleza de las imágenes desean trascender siempre la propia realidad “porque el cerebro está preparado para interpretar todos los matices cromáticos de la vida en libertad, sin dejar ninguno atrás, como reflexionaba en un post que escribí en 2009, Nuevas sonrisas, nuevas lágrimas, dedicado al fotógrafo Erick Lessing: la vida de cada una, de cada uno, que es lo más parecido a una película en blanco y negro, con la acromatopsia ética que corresponda, permite descansos, para recuperar esos momentos que tanto nos reconfortan y que nos devuelven felicidad. Pero también sabemos que la dialéctica de las sonrisas y las lágrimas permite apartarnos junto a una pared de la vida personal e intransferible, sentir el abrazo de los que nos quieren, aunque inmediatamente nos llamen mediante megafonía para seguir rodando, viviendo, en definitiva, en la filmación en color jamás contada.

Las cajas rojas de Campañá nos ofrecen ahora una nueva oportunidad de repasar nuestra historia con imágenes muy duras, pero reales como la vida misma, sabiendo que siempre llevaban dentro la belleza de la vida a pesar del dolor que también estaba allí presente. El silencio oculto de Campañá me ha recordado algo que escribí también en este cuaderno digital, en 2014, sobre una gran fotógrafa, Kati Horna, como “obrera del arte”, que fotografió nuestra guerra civil de forma mágica, por petición expresa del gobierno republicano entre 1937 y 1939, en una mezcla muy interesante de surrealismo y fotorreportaje. Estas fotografías de la guerra civil, tanto tiempo ocultas, merecen la pena verlas y agradecer que se mantenga viva la realidad de la España que nos heló el corazón y que ellos retrataron magistralmente, porque gracias a los trabajos de Campañá, Capa y Horna, entre otros muchos fotógrafos y fotógrafas en aquella contienda, podemos seguir valorando mediante imágenes el sinsentido de una guerra civil que solo aportó dolor y sufrimiento.

Ellos conocieron las dos Españas y sobre todo una, terrible, la de la dictadura, que heló el corazón a los españolitos que vinimos al mundo en aquella época y posterior a la guerra, estando seguro hoy al conocer sus obras, que les hubiera gustado hacer un retrato a Antonio Machado, para la posteridad democrática, en un blanco y negro muy especial, utilizando solo gelatino-bromuro de plata en placa seca. Personalmente, lo incluiría en una caja roja imaginaria, en mi memoria de secreto, que llevara una identificación clara, Caja de Sueños, porque la vida es en el fondo un frenesí, una ilusión, una sombra, una ficción, fotografiadas a diario, sabiendo que el mayor bien es pequeño y teniendo hoy muy claro que toda la vida es sueño, y los sueños, que no se fotografían, sueños son.

 (1) Campañá Bandranas, Antoni (2020). La caja roja. La guerra civil fotografiada por Antoni Campañà. Barcelona: Editorial Comanegra.

NOTA: la imagen de la caja roja de Antoni Campañá se ha recuperado hoy de Antoni Campañà, fotògraf total | Cultura | EL PAÍS Catalunya (elpais.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La jornada de reflexión hermosea la democracia y el voto

Sevilla, 27/V/2023

Mañana, como quien espera el alba de la democracia, se votará en las elecciones municipales y autonómicas, donde corresponda. En tal sentido, hoy está declarada esta jornada antecedente como de reflexión. Por ello, recupero lo que he escrito sobre el fondo y forma de esta jornada, en varias ocasiones, en este cuaderno de bitácora, que guardo en el cuarto de derrota personal, utilizando el lenguaje del mar, salvando lo que haya que salvar. Sobre todo, para comprender este día tan importante en democracia, viviendo en un mundo y en un país al revés. Todo tiene su tiempo y su momento, respetando el fondo y la forma de una reflexión del Eclesiastés (Qohélet), en su extraordinario capítulo 3º, al decirnos alto y claro que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar de un regalo llamado tiempo a lo largo de la vida: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz.

Ahora agrego dos más, el tiempo de reflexionar y el de votar en las elecciones que se celebrarán mañana. Vuelvo a leer con detalle las diferentes modalidades del lema “reflexión” y sus derivados en el Diccionario de Autoridades (RAE) que tanto aprecio y en su contexto vuelvo a valorar una palabra vinculada con el adverbio de modo “reflexivamente”, que recupero de nuevo para festejar esta jornada tan democrática. Se trata del verbo “hermosear” que vinculo hoy a la democracia porque ésta se hermosea con la reflexión que podemos llevar a cabo antes de acudir al acto de votar. Votar enriquece la democracia, la hermosea que decían los clásicos, porque mediante el voto responsable se considera y se da una segunda oportunidad a nuestro acto de decidir porque, en definitiva, se piensa más cuidadosamente todo.

Así reflexionaban nuestros antepasados del siglo XVIII en este país y así lo recogió el Diccionario de Autoridades (1734) para la posteridad, enriqueciendo ese acto tan sencillo, aparentemente, de reflexionar. La calidad intrínseca que contiene el verbo «hermosear» también lo recoge el citado diccionario con una acepción preciosa: “Hacer vistosa, perfecta y hermosa una cosa”. Quizá está ahí su encanto, porque si reflexionamos hoy sobre lo que va a ocurrir mañana a través de nuestro voto responsable, con sus consecuencias obvias, hacemos vistosa, perfecta y hermosa la democracia.

Para que no se olvide hoy a los millones de electores en el país, en Andalucía, en mi ciudad, Sevilla, ni siquiera un momento, en esta jornada tan vistosa de reflexión. Mañana…, tampoco. Como me está permitido reflexionar en mi alma de secreto, por ahora, he pensado por un momento que la política elige al que la ama, cuando la decencia es ideología estructural de la persona en su vertiente aristotélica en estado puro. Si la vida elige al que la ama, la muerte no existe, es decir, si la política elige al que la ama, el fracaso político en sí mismo no existe. ¿Acaso borra lo que un hombre político puede hacer en vida, durante una legislatura? ¿Borra sus méritos, su legado, su trabajo bien hecho, que siempre merece la atención de los otros, como nos recordaba admirablemente Luis Cernuda cuando se dirigía con estas palabras a sus paisanos sevillanos? No. Así que… Fracaso político, ¿qué eres? No eres nada. Te gustaría ser tan importante como la Política o Vida de conciencia de clase. Pero la auténtica Política dura una Vida, amiga mía. Y tú, Muerte/Fracaso Político, solo duras un instante, el instante en el que llegas.

En estos días, los líderes políticos de este país, que tienen la responsabilidad (conocimiento de la situación más libertad de decidir) de ponerse al frente de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas (las que corresponda), deberían pensar que la verdadera política solo elige al que la ama y no se aprovecha de ella. Eso es lo que esperamos cariacontecidos las personas de buena fe política que hemos crecido con conciencia de clase más que con sentimiento de ella, porque no es lo mismo. La conciencia permanece, pero el sentimiento suele morir porque es pasajero. Es lo que, mañana, llevará mi voto dentro.

NOTA: la imagen se recuperó el 1 de diciembre de 2018 de http://blog.cristianismeijusticia.net/2015/04/10/inmigracion-y-nuevas-encrucijadas-como-ser-profeta-en-un-mundo-diverso

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Las imágenes de Walter Reuter refuerzan la memoria democrática

Miguel Hernández, a la salida del Ayuntamiento de Valencia, al finalizar la sesión de apertura del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Domingo 4 de julio de 1937. ©Walter Reuter. FGFZ.

Sevilla, 31/III/2023

En la singladuras continuas que llevo a cabo para descubrir islas desconocidas, saliendo de mí mismo, como me aconsejó hace ya muchos años una mujer de la limpieza de la carabela “La isla desconocida”, protagonista sin par del cuento homónimo de José Saramago, he localizado hoy una muy importante para reforzar la memoria democrática de nuestro país. Me refiero al hallazgo y posterior tratamiento científico de las fotografías encontradas en 2016, en lo que se conoce como “la lata de Walter Reuter”, una lata de película que guardaba celosamente el biólogo Guillermo Fernández Zúñiga “en lo alto de un armario”, creador del llamado “cine científico”, que compartió con el fotógrafo alemán misiones importantes durante la Guerra Civil, en el Comisionado de Propaganda de la República. En ella se encontraron más de cuatro mil negativos que, en un principio, se atribuyeron a Fernández Zúñiga, pero que después de un laborioso trabajo de investigación se sabe que unos dos mil doscientos eran obra indiscutible de Reuter.

Hoy, se ha publicado un artículo muy interesante en relación con este hallazgo, que permite consolidar las primeras atribuciones al fotógrafo alemán, Salen a la luz las fotos del congreso de escritores antifascistas, 80 años perdidas, donde se detalla que la Generalitat Valenciana ha montado una exposición con 60 de las 450 imágenes que realizó Reuter en 1937 durante el evento citado, “que se habían conservado dentro de una lata, escondida en un armario”: “Cuando la viuda de Zúñiga falleció, los herederos entregaron la lata a rebosar a la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos (ASECIC), que su padre había creado en 1966. Esa asociación se puso en contacto con la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, que por su lado había comprado por 12.000 euros a un coleccionista cerca de 300 fotografías de un autor del que no se tenían noticias. El fondo había aparecido en los archivos del Partido Comunista de España (PCE) y tenían que investigarlo”.

Lograr definir exactamente la identidad de esas fotografías de la lata, distribuidas entre Fernández Zúñiga y Reuter fue un trabajo llevado a cabo por “Aku Estebaranz, conocedor de la obra de un fotógrafo alemán llamado Walter Reuter (1906-2005), todavía más desconocido que Zúñiga. Había visto reproducido en la prensa un retrato de un soldado con un arma y una cámara colgando del cuello. Sabía que esa foto la había hecho Reuter a un amigo suyo de las Brigadas Internacionales. Así empezó el rastreo que llevó, muchos años después, a identificar a Reuter con el contenido de la lata. Había nacido un fotógrafo, pero no era Guillermo Zúñiga, sino Walter Reuter. Al parecer, ambos fueron amigos y por algún motivo uno conservó el archivo del otro. El estudio definitivo ha descubierto 1.500 fotos de Zúñiga y 2.100 de Reuter en la lata aparecida. Reuter marcha al exilio y pasa por el campo de concentración de refugiados de Argelès-sur-Mer, después llega a París y otro amigo le permite usar su laboratorio: Robert Capa. Pero es arrestado por los nazis, que lo mandan a hacer trabajos forzados a Argelia, para construir el ferrocarril. Su mujer consigue pasaportes y billetes para ellos y su hijo y logra escapar a tiempo para subir al barco que lo llevará a México, desde Casablanca”.

Es importante señalar que Reuter vivió en España durante toda la guerra civil, hecho que da un valor incalculable a su trabajo y porque desde 1933 ya trabajó para la República, aunque desde el comienzo del golpe de estado, trabajó también en dos proyectos sociales muy importantes: “[…] las colonias escolares, instituciones educativas que refugiaron a niños afectados por la guerra, y la cartilla escolar, método de alfabetización para soldados de ese bando. «Son la imagen que la República quería dar en el extranjero sobre su lucha y posicionamiento democrático”, relata Aku Estebaranz, experto en fotos históricas. «Cuando el gobierno tenía un gran proyecto y quería difundirlo, al que llamaban era a Reuter. Fue una persona de su absoluta confianza”. Junto a este hallazgo se sabe que rehízo su vida en México con una segunda pareja a partir de 1942 después de enviudar y continuar cerca de su hijo Jasmín, nacido curiosamente en Málaga, siendo México un lugar que lo respetó siempre profundamente, habiendo instituido el Premio Walter Reuter que se entrega desde 2006, porque como se demuestra en la obra que se presenta estos días en Valencia, toda su obra presenta “una cuestión emocional que le impedía a Reuter retratar la pornomiseria y su lástima”.

El fondo fotográfico de Reuter es inmenso, tal y como se expone en el artículo publicado por DW en 2021, Walter Reuter: “El fotógrafo más comprometido con la República y la guerra civil española: «La última fotografía conocida de Reuter es del 16 de enero del 39. Es de un soldado que hace un acto heroico… Más o menos el día 26 de enero cae Barcelona e inicia el exilio. Estuvo trabajando comprometido con el gobierno republicano hasta el último momento: el que el apagó la luz fue Reuter”. Después de eso su obra se perdió. La dejó encargada en una oficina de prensa con la encomienda de mandársela a suelo galo, lo cual no sucedió. El mayor archivo del fotógrafo alemán está en México, donde vivió desde 1942 y murió a los 99 años. Consta de más de 96 mil imágenes y negativos resguardados por su hija menor, Hely Reuter, fruto de su segundo matrimonio con la mexicana Ana María Araujo. Con el hallazgo en España -analizado gracias a una subvención del Ministerio de Presidencia ibérico-, «se podrían alcanzar las 100 mil piezas. Reuter nunca contabilizó ni rastreó sus fotos, las tomaba porque le gustaba”, narra a DW Gilberto Chen, supervisor de la colección mexicana. «También destruyó mucho al final de su vida, decía que no servía. En realidad, había mucho más”.

Cuando preparaba los artículos que he dedicado frecuentemente de mi viaje a Ibiza, “guiado” por el que hicieron Rafael Alberti y María Teresa León en 1936, en los días previos al comienzo de la guerra civil, tuve la oportunidad de leer atentamente la participación de ellos en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Valencia, Madrid y Barcelona entre el 4 y el 17 de julio de 1937, del que se han escogido 60 imágenes representativas del mismo para la exposición Letras por la libertad, que se inaugura hoy en el Palacio de las Comunicaciones de Valencia, organizada y patrocinada por el gabinete de Presidencia de la Generalitat Valenciana. Me ha emocionado recordarlos y ver en alguna de ellas a poetas españoles como Miguel Hernández o Manuel Altolaguirre, junto al chileno Pablo Neruda, entre otros y por primera vez, como testimonio gráfico inolvidable que hace justicia a la memoria histórica y cultural de este país durante la Guerra Civil. Memoria Democrática, en definitiva, instantes mágicos para reforzarla anímicamente y para que no se olvide ni siquiera un momento. Mi agradecimiento expreso por esta exposición, por mostrarnos una isla cultural desconocida.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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Ernesto Che Guevara: una mirada implacable para la historia

Alberto  Diaz Gutierrez, Korda, Guerrillero Heroico – Che Guevara en el funeral de las víctimas de la explosión de La Coubre, 5 de marzo de 1960.

Sevilla, 30/III/2023

En la tarde del 5 de marzo de 1960, durante el acto de homenaje que el pueblo cubano ofreció a las personas que habían fallecido el día anterior en el puerto de La Habana, en la explosión de un barco francés, Le Coubre, que llevaba armas para el ejército cubano, un fotógrafo que trabajaba para el diario Revolución, Alberto Díaz Gutiérrez, conocido como Korda, tomó veintisiete instantáneas, entre las que se encontraba la más famosa que nunca había podido imaginar y por la que tampoco quiso cobrar derechos de autor, aunque cayera posteriormente en manos del mercado hasta unos límites insoportables y muy alejados del espíritu del Che y del fotógrafo que lo inmortalizó. Aparecía, a sus treinta y un años con un rostro serio y la mirada casi perdida, mostrando «absoluta implacabilidad», según Korda, con una boina negra y una estrella bien centrada, con bigote, barba y una cazadora con cremallera cerrada hasta el cuello.

Unos años después y a través de un editor italiano muy cercano a la revolución cubana, Giangiacomo Feltrinelli, en sus avatares ideológicos muy próximos a lo que estaba ocurriendo en Cuba, consiguió la posibilidad de publicar el Diario del Che en Bolivia, tras la entrega de los documentos originales por parte de Fidel Castro, traduciéndolos de forma urgente para devolver el original al mandatario cubano, obteniendo la fotografía citada del Che, entre otras que podrían figurar en el libro, a través de Korda que, de nuevo, le expresó que podía disponer de ellas sin contraprestación alguna. Para Feltrinelli, el pensamiento del Che era “necesario” para la sociedad y su editora ya había iniciado ese camino con otras publicaciones de la revolución cubana.

En este contexto he conocido hoy a través de una entrevista publicada en la edición argentina de elDiario.es, bajo el título El Che fotógrafo, su faceta menos conocida, que sí me ha interesado a mí conocer, al recordarme inmediatamente la fotografía icónica comentada anteriormente, aunque sí conocía su “afición” como faceta artística en su azarosa vida. La entradilla de la entrevista me ha llevado a una lectura atenta de esta aproximación, de nuevo, a la vida y obra de Ernesto Che Guevara: “Casi no hay rincones que no se hayan explorado en la vida del líder guerrillero. Sin embargo, la fotógrafa e investigadora Cora Gamarnik encontró que además de todo lo conocido, Ernesto Guevara tenía también pasión por las fotografías. Esas imágenes son también un acercamiento a la manera en que él miró el mundo”. Ella misma manifiesta que antes que entrar de nuevo en la figura fotografiada de Guevara era importante “[…] saber primero cómo miró el mundo cuando era un joven desconocido y luego, ya como el Che”.

Su trabajo se está centrando en la actualidad en conocer a fondo todo el material en torno a este nuevo hilo conductor y para ello se centró en un primer momento en localizar todas las fuentes posibles, hecho que pudo alcanzar “en el Centro de Estudios Che Guevara de la capital cubana, que funciona en la misma casa donde vivió, luego de la revolución, con Aleida, su esposa, y sus hijos e hijas. Su familia es la que cuida y conserva el material”. La lectura de la entrevista, que recomiendo en cualquier caso, es de gran interés para conocer esta faceta del líder revolucionario. Me ha interesado, sobre todo, conocer “los rasgos de sus imágenes”, que Cora Gamarnik describe con precisión absoluta: “Hay rasgos diferenciados, pero también hay constantes.El Che demuestra con sus fotografías haber sido un gran observador, sensible al esfuerzo humano, a los paisajes bellos. La fotografía le permitió acercarse y conocer lugares y gente. Se ve que disfrutaba de la soledad. La cámara fue un vehículo para comprender la realidad de los países que recorría y en la forma visual de expresar las ideas de un hombre curioso, íntimo, sensible. Las fotos muestran una búsqueda artística, estética. Ensaya planos, ángulos, técnicas diferentes. Saca fotos en color y en blanco y negro. Cuando puede,  revela él mismo en un laboratorio improvisado”. 

La investigadora ha ido descubriendo a Ernesto Che Guevara observando todo su trabajo: “La verdad es que me interesó todo lo que fui viendo a medida que leía sus diarios y sus muchas biografías. Mirar sus fotos es como ver a través de sus ojos, observar lo que él mismo miró. Es apasionante. También merecen un análisis aparte sus autorretratos, tomados en momentos clave. Conocemos su transformación, su paso a la clandestinidad cuando decide salir de Cuba, como cambió su rostro para esquivar a los servicios de inteligencia. El Che dejó para la historia el registro de su vida. De hecho, existen fotos suyas de bebé fotografiado por su padre, junto a su madre y sus hermanos y hermanas, hasta los rollos de fotos sin revelar que le encuentran en su mochila y le sacan sus captores en Bolivia antes de asesinarlo”.

Cuando he finalizado la lectura de la entrevista, he pensado algo de forma instantánea, como lo que ocurre cuando se obtiene una foto, ese instante mágico que queda grabado para la posteridad. La fotografía icónica de Ernesto Che Guevara, titulada oficialmente como “Guerrillero Heroico”, no se tomó por Korda para “decorar apartamentos”, como metáfora clara de su verdadera sentido, no inocente, en aras de defender una revolución, al igual que Picasso dijo de su famoso Guernica que “no estaba hecha para decorar apartamentos…Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo”. El que quiera entender, que entienda. Efectivamente y salvando lo que haya que salvar, la imagen del Che tomada por Korda, su mirada implacable, no se hizo para decorar apartamentos, ni para beneficio del mercado en todas sus manifestaciones posibles, sino como un instrumento de la revolución cubana al servicio del pueblo. Nada más.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!