Gabriel Celaya y su poesía, un arma cargada de futuro en el presente agosto

Gabriel Celaya (1911-1991)

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Gabriel Celaya, en La poesía es un arma cargada de futuro

Sevilla, 8/VIII/2023

Agosto sigue muy presente en la memoria histórica y democrática de la cultura. Un ejemplo lo tenemos en Miguel Hernández, cuando impartió una conferencia en el Ateneo de Alicante, el 21 de agosto de 1937, con el título  “La poesía como un arma”, que suponía una elocuente declaración de principios: “La poesía es para mí una necesidad y escribo porque no encuentro remedio para no escribir. La sentí, como sentí mi condición de hombre, y como hombre la conllevo, procurando a cada paso dignificarme […]. En la guerra, la escribo como un arma, y en la paz será un arma también, aunque reposada” (1). Si traigo a colación esta cita es porque hoy quiero dedicar unas palabras especiales a la poesía social de Gabriel Celaya, simbolizada en el poema La poesía es un arma cargada de futuro, publicado en 1955 (2), que se considera prototipo de ella, denostado muchas veces por algunas voces críticas, pero alabado en numerosas ocasiones por quienes se han acercado y se acercan hoy a él salvando su texto y contexto personal y social:

Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
con un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades,
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo de prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse
.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía–herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

La verdad es que sobrecoge la lectura de este poema, en un género literario que muchos consideran inútil, porque para ellos es una mera contemplación burguesa de lo que está pasando, a través de bellas palabras, pero sin mezcla de compromiso personal y social alguno, aunque personalmente comprendo muy bien y comparto abiertamente la tesis mantenida en el tiempo, que expresó de forma magistral Nuccio Ordine, sobre la utilidad de lo aparentemente inútil, a lo largo de sus obras más significativas.

Es verdad, también, que la poesía no sólo es un arma de futuro, sino de presente, que puede y debe transformar la sociedad a través de la palabra, que en definitiva puede ser “útil” en el mundo actual frente al estereotipo que se le cuelga muchas veces de “inútil”. Luis García Montero, poeta y escritor al que aprecio y admiro, lo resumió perfectamente en un artículo que no olvido (3): “Por respeto a la poesía, debemos negarnos a que se convierta en una carta blanca para decir o escribir tonterías. Se puede estar en contra de la hostilidad de John Locke contra la poesía, sin caer en la trampa de despreciar lo útil. Me parece más interesante afirmar, contra los gobernadores y los buitres del negocio, que la poesía es tan útil como la ciencia o la técnica. El asunto no es superficial. Está en juego el espacio del saber democrático. El libro de Nuccio Ordine [La utilidad de lo inútil] da suficientes datos para abandonar la vieja polémica entre letras, ciencias y técnica. Es una inercia reaccionaria el desprecio de las ciencias y las letras. Conviene tenerlo claro para afirmar después que es también muy reaccionario despreciar el saber humanístico. Estamos hablando de cosas decisivas, como los programas de estudio, las universidades y la educación”. Queda claro en estos momentos tan delicados en el país, por el desprecio a la cultura y la censura galopante que ejercen las derechas, de teórico centro y ultras, autodenominadas “gentes de bien”, ante el resto, el populacho, que somos según ellos millones y, por supuesto, gente de mal: la poesía debe ser un arma para transformar el presente, que construye el mejor futuro de un país.

Entiendo así, mejor que nunca, las palabras de Celaya en el poema citado hoy como ejemplo: Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse, porque su poesía No es una poesía gota a gota pensada. / No es un bello producto. No es un fruto perfecto. / Es algo como el aire que todos respiramos / y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. / Son palabras que todos repetimos sintiendo / como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. / Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. / Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos. Así lo dejó escrito y así lo comparto, para el presente y para la posteridad, una sucesión de presentes útiles.

(1) cargada_bague_PASAVENTO_2017_V5_N2.pdf (uah.es)

(2) Celaya, Gabriel,  (1969), en Cantos íberos, Poesías completas, Madrid: Aguilar, 1969.

(3) La utilidad de lo inútil por Luis García Montero (infolibre.es)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Blas de Otero y la palabra que le quedaba en agosto de 1955

¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo.

Blas de Otero, en una carta dirigida a Vicente Aleixandre en 1955

Sevilla, 7/VIII/2023

Buscando islas desconocidas en este mes de agosto tan especial, he encontrado una carta del poeta Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Majadahonda, Madrid, 1979) dirigida a Vicente Aleixandre, el 18 de agosto de 1955, que me ha parecido una lección histórica de importancia capital para conocer a este poeta, con una trazabilidad familiar muy compleja y desde el punto de vista existencial también, con pérdida de fe incluida:

Querido Vicente: Te escribo esta carta aunque me da vueltas la cabeza, pero estoy tan solo que necesito hablar con alguien y creo que mejor que contigo… Por eso tu carta me hizo como siempre mucha compañía y además el regalo que me anuncias, yo sé que tú me has visto bien aunque yo me enseño tan poco y por eso lo que escribas estará bien y lo de menos es el estilo que es tan puro («buen sentido…») como he visto en el de Hidalgo. Pero pasa luego que la vida, no acabo de poder con ella, no me tengo a mí mismo, esta es la verdad y encima han sucedido tantas cosas, y las verdaderas son las que no sabe nadie no las que dicen. Pero tú ya sabes que yo no me desanimo y llegaré a la muerte deshecho pero no vencido. Yo no miento pero mi libro que quieren darlo en «Cantalapiedra» no sé qué hacer no me considero al nivel de mi palabra, ojalá fuese cierto lo que en este sentido dicen. Lo de menos es que los poemas sean regulares para mí, pero es lo que publiqué, no para otros, pero la conciencia es cada vez mayor, me está resultando ya monstruosa. ¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo. Yo no escogí mi sitio de nacimiento y luego toda esta España, la de los periódicos y la censura que no es broma en mi caso y el no tener ahora un medio de vida todavía, ni la mujer, pero así es más bonito, lo que hace falta es que tenga fuerzas que vencimiento jamás lo tendré. Perdona todo esto, Vicente. Es para ti, claro, por eso lo he hecho. No sé qué contarte de otras cosas, ahora no tengo ganas.

Un fuerte abrazo

Blas

Dámaso no me envió el libro, será el verano, ya lo recibiré.

En el contexto de su situación personal, en una revolución interior constante hacia la poesía social, cuando dice “Cantalapiedra” se refiere a su obra Pido la paz y la palabra, que se publicó ese año, 1955, en Ediciones Cantalapiedra, en Torrelavega (Santander), siendo la palabra lo único que de verdad le quedó siempre y que tan maravillosamente nos legó en un poema de este libro que no olvido, En el principio, que he citado en numerosas ocasiones en este cuaderno digital:

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Al leer varias veces la carta dirigida a su amigo del alma, Vicente Aleixandre, he comprendido mejor que nunca este poema tantas veces citado por mí y que permanece intacto en mi persona de secreto. Aún así, he querido compartirlo hoy de nuevo, comprendiendo la soledad sonora de Blas de Otero: ¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo. Para que no se olvide, en momentos de turbación política, ni siquiera un momento, siguiendo sus pasos cuando decía que “yo no me desanimo y llegaré a la muerte deshecho pero no vencido”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Los sentidos de las noches de agosto, según Vicente Aleixandre

Vicente Aleixandre

Sevilla, 6/VIII/2023

No es la primera vez que me aproximo a la obra de mi paisano Vicente Aleixandre en este cuaderno digital, al que dediqué en febrero un pequeño homenaje, Vicente Aleixandre vuelve a Ibiza desde Sevilla, en relación con su publicación emblemática, Historia del corazón, por una experiencia inolvidable durante mi estancia en la isla, al comprar un ejemplar “perdido y robado” en un mercadillo muy famoso en el mundo jipi, que devolví inmediatamente a su legítima dueña, la Biblioteca Pública Insular, de donde nunca debió salir, para que los niños y niñas, jóvenes y personas mayores, en Ibiza, puedan leer a este autor extraordinario a través de una obra simbólica y de una calidad excepcional, que vuelve a esa tierra preciosa desde la ciudad en que nació y para tener un sitio en sus estanterías de uso público.

En este recorrido que estoy haciendo, día a día, de los recuerdos y semblanzas sobre este mes, por parte de poetas que figuran en mi biblioteca mental, he elegido hoy uno escrito por Aleixandre, Agosto (1), dedicado a las noches de este mes tan romano y laico, donde destaco la belleza de sus palabras hilvanadas en torno a un hecho: la noche tiene sentidos, aunque no lo sepamos descubrir a tiempo porque el mundo entero es ciego. Recomiendo su lectura atenta y pausada, porque quizás, después de asimilar bien lo que expresa con maravillosas palabras, descubramos que las noches de este mes pueden proporcionarnos algo más que oscuridad, sobre todo para quienes tienen los ojos bien abiertos, sabiendo de su generosidad, porque desde el momento que la contemplamos fijamente, todo el espacio partido está para mí, para nosotros. Late su corazón porque su sangre está viva, erguida.

Agosto

Plantada, la noche existe.
Vientos de mar sin esfuerzo.
Cuajante, estrellas resulta
–signos de amor– y luceros.
Luceros, noche, centellas
se ven partirte del cuerpo.
La noche tiene sentidos.
¿Qué buscas? Se te ven bellos
desplantes a solas; alzas
tu forma, cristales negros,
que chocan de fe y de luces
contra las brisas, enteros.
Rotunda afirmas la vida
tuya, noche, aquí en secreto:
secreto que está callado
porque el mundo entero es ciego:
que tú lo gritas, la noche,
te vendes, ¡te das!, en sueltos
ademanes sin frontera
para los ojos abiertos.
Todo el espacio partido
está para mí. Te encuentro
feliz y cierta, carente
ya de flojos, torpes lienzos,
liberales los sentidos,
los pulsos altos, enteros,
cuajante la forma impura
sin compasión, bajo el cielo,
y en la abierta sombra mate
tu sangre, erguida, latiendo.

Para finalizar estas palabras, un nuevo deseo para Ibiza, como un ejemplo nada más,  acompañado por las noches de agosto de Aleixandre, acá y acullá. Espero que en las noches de este mes, tan especiales desde que comienzan a ser una realidad cósmica tras sus famosas puestas de sol, los lugareños y turistas sepan apreciar los sentidos descritos por Aleixandre y se conviertan en una historia inolvidable en el corazón de cada persona que deseen contemplarlas de forma diferente, porque ellas afirman, rotundas, su propia vida, aunque el mundo entero esté hoy ciego.  

(1) Aleixandre, Vicente, Ámbito, Madrid: Visor, 1976, pág. 61.

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Miguel Hernández nos dejó su palabra desde una cárcel de agosto

Josefina Manresa y Miguel Hernández, 1937

Recordar a Miguel Hernández es un deber de España, un deber de amor.

Pablo Neruda

Sevilla, 5/VIII/2023

En el mes de agosto de este año, en el que ha pasado a ser de dominio público la obra de Miguel Hernández, deseo recordar un poema suyo precioso, Después del amor, escrito entre 1938 y 1941 durante su estancia en la cárcel, aunque fue publicado póstumamente por primera vez en 1958, en Cancionero y romancero de ausencias. Hoy, comparto con la malla pensante de la humanidad, porque es el lugar donde debe estar, fuera del mercado, un poema que nos dejó para que siempre lo cuidáramos con esmero, lejos de mercancías, dictaduras y ultraderechas que no entienden de amor, pero sí de odio:

No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
El odio aguarda su instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.
El amor, pálido y solo.

Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.

Llueve tiempo, llueve tiempo.
Y un día triste entre todos,
triste por toda la tierra,
triste desde mí hasta el lobo,
dormimos y despertamos
con un tigre entre los ojos.

Piedras, hombres como piedras,
duros y plenos de encono,
chocan en el aire, donde
chocan las piedras de pronto.

Soledades que hoy rechazan
y ayer juntaban sus rostros.
Soledades que en el beso
guardan el rugido sordo.
Soledades para siempre.
Soledades sin apoyo.

Cuerpos como un mar voraz,
entrechocado, furioso.

Solitariamente atados
por el amor, por el odio,
por las venas surgen hombres,
cruzan las ciudades, torvos.

En el corazón arraiga
solitariamente todo.
Huellas sin compaña quedan
como en el agua, en el fondo.
Sólo una voz, a lo lejos,
siempre a lo lejos la oigo,
acompaña y hace ir
igual que el cuello a los hombros.

Sólo una voz me arrebata
este armazón espinoso
de vello retrocedido
y erizado que me pongo.

Los secos vientos no pueden
secar los mares jugosos.
Y el corazón permanece
fresco en su cárcel de agosto
porque esa voz es el arma
más tierna de los arroyos:

«Miguel: me acuerdo de ti
después del sol y del polvo,
antes de la misma luna,
tumba de un sueño amoroso».

Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.

Me ha emocionado leerlo de forma pausada, para intentar comprender la profundidad de su mensaje, dando rienda suelta a las emociones y sentimientos, sobre todo a estos últimos que son los que permanecen en el alma humana. Y me quedo con los versos finales, una premonición para los que hacemos camino al andar en un mundo al revés, en el que algunos se empeñan en recordarnos que el amor no es perpetuo / en nadie, ni en mí tampoco. / El odio aguarda su instante / dentro del carbón más hondo. / Rojo es el odio y nutrido. / El amor, pálido y solo. Esa es la razón de la búsqueda de razones para vivir en la vida, en la que el amor es lo único que le da especial sentido a la existencia, aunque a veces esté, como nos lo recordaba Miguel, pálido y solo:

Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.

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Agosto, en los inviernos chilenos de Pablo Neruda

Pablo Neruda

Sevilla, 4/VIII/2023

En un mundo al revés, lleno de contrapuntos diarios, he escogido hoy un soneto de Pablo Neruda como muestra de un derecho propio y maravilloso de la naturaleza, como es el invierno en estas fechas en Chile. Así lo interpretaba, cargado de sentimiento hacia la naturaleza de su país (soneto LXXIV, en Cien sonetos de amor):

El camino mojado por el agua de Agosto
brilla como si fuera cortado en plena luna,
en plena claridad de la manzana,
en mitad de la fruta del otoño.

Neblina, espacio o cielo, la vaga red del día
crece con fríos sueños, sonidos y pescados,
el vapor de las islas combate la comarca,
palpita el mar sobre la luz de Chile.

Todo se reconcentra como el metal, se esconden
las hojas, el invierno enmascara su estirpe
y sólo ciegos somos, sin cesar, solamente.

Solamente sujetos al cauce sigiloso
del movimiento, adiós, del viaje, del camino:
adiós, caen las lágrimas de la naturaleza.

Este maravilloso mundo al derecho, cuando se respeta la naturaleza, nos muestra una forma de aprehender la vida con sus contrapuntos. Ahora, en Chile, disfrutan de un tiempo ligado per se al invierno, como fenómeno natural en un país en el que ayer se alcanzaron 37ºC, un episodio de calor inédito que muestra a las claras qué está pasando con el cambio climático, ante el negacionismo que acompaña si piedad alguna al ocaso de la democracia, cubriendo de mentiras este mundo al revés. La noticia en prensa era así de inquietante: “Hubo un tiempo en Buenos Aires e incluso Santiago de Chile en que el frío podía ser algo más que una molestia. Eso ya es parte del pasado. Lo inédito y a la vez inquietanteviene de la mano de un calor en invierno, lo que es una contradicción a los que los especialistas comienzan a acostumbrarse. De hecho, el pasado martes se registraron 30ºc en la capital argentina, el valor más alto desde que el Servicio Meteorológico Nacional registra a diario las variaciones climáticas. Habría que remontarse a 1942 para encontrar un caso aproximado: 24,6 ºC. La localidad chilena de Vicuña, en la cordillera de la región de Coquimbo, a unos 450 kilómetros al norte de Santiago, anotó el mismo martes 37 ºC, la cifra más alta desde 1951. En varias ciudades uruguayas se registraron el miércoles temperaturas similares”.

Ante este fenómeno imparable del cambio climático, es probable que Neruda no hubiera podido realizar ahora estas afirmaciones tan bellas de su país, porque sus caminos no están ya mojados por el agua de agosto, por la pertinaz sequía que les invade, ya que no pueden brillar como si fueran cortados por la luna. Neblinas, espacios o cielos, no pueden ahora crecer con fríos sueños, sonidos y pescados. Tampoco el vapor de las islas combate ahora la comarca, ni palpita el mar sobre la luz de Chile. Es verdad que en el invierno chileno se esconden las hojas, porque la naturaleza es sabia en el florecer de la vida, atentos a lo que pase en esta realidad, que aquí en España o allá en Chile está avisando a un terco mundo que no quiere enterarse de lo que está pasando. Lleva razón el poeta cuando afirma que ciegos somos, sujetos al cauce sigiloso del movimiento, adiós, del viaje, del camino: / adiós, caen las lágrimas de la naturaleza. No porque lluevan ahora estas lágrimas, que no ocurre, sino porque la naturaleza tampoco lo puede expresar así por la pertinaz sequía que azota a este mundo al revés y porque está muy triste, empeñada en que la comprendamos y respetemos de una vez por todas, para que de verdad lo entendamos los humanos.

Me queda la palabra de Neruda en este verano/invierno dual, porque hasta que no se demuestra lo contrario, no detecto movimiento alguno en el cambio poético. Lo expresado por él, cuando lo escribió para el presente suyo y para la posteridad, nos sigue ayudando hoy a interpretar, lo que de verdad nos está pasando.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Federico García Lorca nos entregó sus cantos nuevos de agosto

Federico García Lorca

Si se calla el cantor calla la vida
Porque la vida, la vida misma es todo un canto.
Si se calla el cantor, muere de espanto
La esperanza, la luz y la alegría.

Horacio Guaraní, Si se calla el cantor, 1972

Sevilla, 1/VIII/2023

En Vega de Zujaira, pedanía de Pinos Puente (Granada), Federico García Lorca escribió un poema, Cantos nuevos, en agosto de 1920, con tan sólo veinte años, que vuelvo a leer hoy de nuevo para encontrar sentido a un presente complejo en el país:

Agosto de 1920

(Vega de Zujaira)

Dice la tarde:
¡tengo sed de sombra! .
Dice la luna: yo, sed de luceros .
La fuente cristalina pide labios
y suspiros el viento.

Yo tengo sed de aromas y de risas.
Sed de cantares nuevos
sin lunas y sin lirios,
y sin amores muertos.

Un cantar de mañana que estremezca
a los remansos quietos
del porvenir. Y llene de esperanza
sus ondas y sus cienos.

Un cantar luminoso y reposado,
pleno de pensamiento,
virginal de tristeza y de angustias
y virginal de ensueños.

Cantar sin carne lírica que llene
de risas el silencio.
(Una bandada de palomas ciegas
lanzadas al misterio).

Cantar que vaya al alma de las cosas
y al alma de los vientos
y que descanse al fin en la alegría
del corazón eterno.

De este poema, analizo lo que para mí es lo mejor para quedarme con ello, porque “tengo sed”, como le ocurría al poeta querido, de un cantar de mañana que estremezca / a los remansos quietos / del porvenir. Y llene de esperanza / sus ondas y sus cienos. / Un cantar luminoso y reposado, / pleno de pensamiento, / virginal de tristeza y de angustias / y virginal de ensueños. Lo manifiesto así porque estamos en un momento político de proyecto de gobierno para un país, muy especial, que necesita una respuesta convincente para todas las personas que conformamos el “pueblo español”, donde radica la soberanía según la Constitución, sin excepción alguna, pero sobre todo para quienes hemos votado por un progreso y entorno de libertades, en una búsqueda de blindaje político del Estado de Bienestar.

Me gustaría y sueño con ello, que en este mes que comienza hoy se dilucidara ese futuro gobierno de progreso, que nos permita como país seguir paseando por alamedas de libertad, que vaya al alma de las cosas y al alma de los vientos, para que podamos, más pronto que tarde, descansar al fin en la alegría del corazón eterno.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

El pueblo es quien más ordena

José Zeca Afonso, Grándola, Vila Morena

Sevilla, 26/VII/2023

Tres días después del resultado de las elecciones generales del pasado domingo en nuestro país, extraordinariamente positivo para los demócratas, que somos muchos, creo que tenemos merecido dedicar unos minutos a los sentimientos de clase, de alegría, porque la conciencia de ella se presupone. Aprendí de Rafael Alberti, hace ya tiempo, en su canción 8 del Paraná, la distinción entre pensamiento y sentimiento, en un poema precioso que rescato hoy porque necesitamos cuidar el alma que está presente en momentos cruciales del país, pendientes ahora de la gobernabilidad digna de la izquierda para todos, para el “pueblo español”, que dice la Constitución, porque es el que “ha ordenado” mediante los votos el futuro democrático de este país tan dual y cainita:

Sentimiento, pensamiento.
Que se escuche el corazón
Más fuertemente que el viento.
Libre y solo el corazón,
Más que el viento.
El verso sin él no es nada.
Sólo verso.

Por otra parte, no he olvidado que El pueblo es quien más ordena, que dice también la canción revolucionaria Grándola, Vila Morena, de tan feliz recuerdo, tal y como nos lo transmitió Jose Zeca Afonso en su pequeño rincón de Grándola, bastante avanzado el siglo XX, en la denominada Revolución de los claveles, en 1974. Es lo que pasó el domingo en nuestro país, cuando a través del voto se pararon los pies a los que querían llevar a nuestro país a un retroceso histórico, infame, de imprevisibles consecuencias. Y ese futuro aciago es lo que el pueblo español, que es quien ordena, ha frenado en seco. Por esa razón, no olvidamos en pleno siglo XXI lo sucedido en nuestro país en la guerra civil y durante la dictadura franquista, cuando la democracia actual sufre en varios frentes de convivencia por el odio que algunos se empeñan en instalar en nuestra forma de vida. De ahí la necesidad de recordar lo que nos puede mantener vivos y despiertos en democracia (de otra forma no es posible) después de tantos siglos.

La democracia en este país corre un riesgo alarmante de perder el control de la convivencia pacífica, por determinados pensamientos en corazones de personas que están muy lejos de la democracia y su aplicación en la vida ordinaria. Creo que al buen entendedor digno, que debe proteger la libertad y la democracia, con pocas palabras basta. Este tercer día después del Día de la Democracia a través del voto, leo y escucho también, junto a Alberti y José Afonso, a Miguel Hernández, porque nos ayuda a entender que para la libertad, sangramos, luchamos y pervivimos por una razón fundamental: el pueblo es quien más ordena, porque aún tenemos la vida. Por esta razón escribo hoy con el corazón, para que formando parte del pueblo español, que ordena constitucionalmente la libertad y el progreso en este país, se le escuche con sentimiento, más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón, / Más que el viento.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¿Qué hacer con estos resultados electorales, sin esperar milagros?

MINISTERIO DEL INTERIOR – Resultados elecciones generales 23 julio 2023

De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo.

Rafael Ballesteros, en Ni yo tampoco entiendo (1975)

Sevilla, 24/VII/2023

En la política ocurre muchas veces lo que se traduce perfectamente en una locución española que se utiliza en el lenguaje coloquial: cada uno cuenta la feria como le va. Es lo que pudimos constatar anoche casi al final del recuento oficial de votos de la jornada de elecciones generales en este país, donde todos celebraban su “victoria” aunque la mayoría de los partidos en liza, como le ocurría al rey del cuento de Andersen, estaban desnudos de éxito. Es verdad que el oso de las derechas estaba perdido por los montes del olvido político de millones de votantes, lo que hizo que no se pudiera “cazar”, en sentido político, quedando la tienda de su piel cerrada por finalización del negocio, anoche, a pesar del amplio muestrario que habían utilizado para venderla los aparatos mediáticos de los partidos de las derechas, sus medios de comunicación afines y los eslóganes impresentables que habían calado como lluvia fina en bolsas de población errática. La realidad terca es que las derechas no pueden formar gobierno con los mimbres actuales, salvo conversiones paulinas, aunque es justo pensar que de todo hay en la viña del Señor y peores cosas hemos visto y sufrido ya en la política de este país.

Por otro lado, es justo señalar que el partido socialista ha obtenido un resultado positivo, a pesar de la pérdida de la mayoría obtenida en 2019, algo que me alegra y mucho, porque es cierto que no se ha hundido como esperaban las derechas cerriles y ultramontanas, a pesar del desgaste obvio de la legislatura que ahora finaliza con olvidos dolorosos de millones de personas beneficiadas del escudo social del gobierno de coalición, lo que alimenta las ilusiones de casi once millones de personas, según los datos oficiales de participación ayer, para reeditar un gobierno de coalición que, a priori, se antoja de difícil gestión, llevándonos, si finalmente se produjera un bloqueo numantino, a unas nuevas elecciones según los plazos oficiales que se aplican en estos casos. Tampoco olvido algo importante al escribir estas líneas, por su interpretación positiva desde la perspectiva electoral: el partido abstencionista ha «perdido» electores en esta convocatoria, más de dos millones de personas en relación con la convocatoria de 2019, aunque su número sigue siendo una pregunta clamorosa del por qué se sigue manteniendo una cifra tan alta, más de diez millones de electores, concretamente el 29,59% del censo total, lo que se traduce en 10.402.450 personas que siguen sin acudir a las urnas.

MINISTERIO DEL INTERIOR – Resultados elecciones generales 23 julio 2023

Ante este panorama, creo que las fuerzas progresistas de este país, ante la pregunta no inocente desde la perspectiva política de la ideología de izquierdas, ¿qué hacer?, están obligatoriamente obligadas a entenderse, porque lo que es indudable es que millones de personas le han dicho al partido popular que “así no se llega al poder”, abrazándose a una ultraderecha reaccionaria y caduca. Igualmente, se ha vuelto a dar un voto de confianza a la unión de las izquierdas para que continúe la senda de progreso en el blindaje del Estado de Bienestar, que tiene esta lectura de fondo por lo ocurrido en muchas comunidades autónomas con el equilibrio de resultados electorales en ellas, que se pueden verificar con los datos oficiales en la mano, al igual que algo simbólico, políticamente hablando, en la trayectoria independentista radical en los últimos años, por los resultados finales en Cataluña, al haber obtenido un resultado arrollador el partido socialista en las cuatro provincias que componen esta Comunidad, frente a las ínfulas independentistas, que deberían observar con lupa qué ha ocurrido con los resultados reales obtenidos en estas elecciones generales y sus futuras exigencias para apoyar el futuro gobierno de coalición.

En el día después de la emisión de mi voto, sigo recordando una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo (1975), con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días por su mensaje final: todos, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque los votos son de los ciudadanos que votan. Pretendemos, con nuestro voto, ser dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros, a pesar de todo: […] El tema 83, la democracia, / el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, / las hambres, el casamiento / orgánico. / De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo. Al vivir en un país en el que funciona la democracia representativa, ahora toca a los políticos tomar la responsabilidad de entenderse entre ellos. Están obligatoriamente obligados a hacerlo. La izquierda sabe que hay una palabra mágica que no hay que traicionar: unidad. Eso sí, sin esperar milagros, porque es suficiente con que la política no haga daño a nadie que es el principal milagro, terrenal y cercano, como decía mi admirado escritor Manuel Rivas en su columna del domingo electoral de 26 de mayo de 2019, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuaderno de campaña / 5. Espero ir a votar, alta la fe y con el corazón dispuesto

Cristóbal Toral, La nueva inquilina, 1982

Sevilla, 11/VII/2023

He aprendido a conocer todavía más mi persona política de todos que, según Ortega y Gasset, convive a diario con la de secreto. Es la razón por la que acudo en este incesante ir y venir del timbo al tambo de la vida, que tanto gustaba a Gabriel García Márquez, a buscar refugio político en esta campaña electoral, en un poema precioso de Ángel González, Sé lo que es esperar, situándome una vez más en el punto de partida de la dualidad espera y esperanza en tiempos electorales.

Sé lo que es esperar:
¡esperé tantos
días y tantas cosas en mi vida!
Los inviernos tediosos esperando,
los veranos, bajo el sol,
esperando,
el luminoso y amarillo otoño
—bella estación para esperar—
e incluso
la primavera abierta a toda espera
más próxima que nunca a realizarse,
me han visto inútilmente,
pero firme,
tenaz, ilusionado,
en el lugar y la hora de la cita,
alta la fe y el corazón en punto.

Alta la fe y el corazón
dispuesto,
igual que tantas veces, aquí sigo,
en la esquina del tiempo
—vendrá pronto—
tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire,
acodado en el claro mirador
de los vientos,
mientras pasan y pasan los meses y los días.

Hace 46 años, en los albores de la Transición, publiqué en la prensa libre un artículo sobre un pensador magistral, Ernst Bloch, con motivo de su fallecimiento y porque había trabajado profundamente sobre el principio esperanza como motor de la vida, análisis filosófico y existencial que siempre me interesó mucho. Personalmente, estaba situado en la espera cósmica de la transformación del mundo democrático que comenzábamos a experimentar en este país. He leído de nuevo aquellas palabras, de las que entresaco las que hoy pueden dar sentido a la espera aunque hayan pasado y pasado tantos meses y días de mi vida, con un cambio obligado al cambiar el sustantivo filosófico “hombre” por “persona” (en cursiva): “Bloch, por encima de teorías y prácticas, es filósofo. Su espíritu abierto y en camino le hizo adoptar una postura de sabio ante el mundo pluriforme. Es hijo de su época y debido a su experiencia frente al irracionalismo, su filosofía se hace más auténtica, más veraz. En definitiva, su marxismo es muy puro, bien estructurado, enormemente esperanzador. Aquí radica la quintaesencia de su doctrina: concebir la esperanza como principio humano para vivir la trascendencia, es decir, la posibilidad permanente de que la persona se realice plenamente en comunión. […] En un mundo dominado por la economía, Bloch se admira del poder intelectual y cultural como agentes transformadores de la sociedad, donde la persona, una vez más, es el centro por la asunción de su conciencia. Frente al principio materialista de Marx de que la realidad social determina la conciencia de las personas, Bloch presenta a la conciencia individual de la persona como determinante de la historia y de su historia, enfrentándose cotidianamente con la insatisfacción humana vivida en necesidad y negación. Por ello, cada persona lucha por alcanzar su plenitud. El hecho es que todavía no la ha alcanzado. Esta «hambre cósmica» se experimenta en el deseo de alcanzar un sentido pleno de la vida. […] La esperanza surge al experimentar la persona que si todavía no ha alcanzado el futuro, el presente no es el fin. Y el hecho de vivir este no motiva a la persona para lograr la plenitud de su ser. […] Esta hambre es impulso cósmico y la esperanza consiste en dejarse impregnar de este impulso”.

Aquellas lecturas me prepararon para la espera más próxima que nunca a realizarse. También, los que me rodean me han visto inútilmente, pero firme, tenaz, ilusionado, en el lugar y la hora de la cita, alta la fe y el corazón en punto. Ahora, cuando se atisba un momento electoral delicado para el país, al estar en juego la democracia auténtica, que no es el fin (en la clave de Bloch), mantengo alta la fe y el corazón, dispuesto, igual que tantas veces, aquí sigo, en la esquina del tiempo —vendrá pronto—tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire, acodado en el claro mirador de los vientos, mientras pasan y pasan los meses y los días.

Somos también inquilinos de la vida política porque sé lo que es esperar. El inquietante óleo del pintor gaditano Cristóbal Toral, La nueva inquilina, que tanto me impactó cuando lo contemplé por primera vez en el museo de Antequera, me lo recuerda siempre. Admiro la vida, ligero de equipaje, en esta espera urgente de un resultado electoral satisfactorio para la democracia, las libertades, el Estado de Bienestar y el bien común, en beneficio prioritario de los nadies, de los que siempre esperan el respeto y las mejores respuestas públicas a su injusta manera de ser y estar en el mundo, apoyado discretamente en el buzón del tiempo, como un inquilino privilegiado de la fugaz y compleja habitación que me ofrece precisamente ella, la vida.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Ahora, necesitamos juntarnos con la gente que nos gusta

Juan Genovés, El abrazo (1976)

Sevilla, 27/VI/2023

1. A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran ahora del barco político…
2. A veces, después, faltará barco para recoger a todos los que se tiraron a ese mar…

Aforismos

En estos tiempos de tanta desazón política y a pesar de que sabemos, como ciudadanos responsables, que la política y sólo ella es la que va a ofrecer las formas de ser y estar en la mejor democracia posible en este país, a partir del 23 de julio próximo, un día clave para la democracia bien entendida, recurro a leer pausadamente unas palabras preciosas que pertenecen al acervo popular, aunque se han atribuido falsamente a Mario Benedetti, como en tantas otras ocasiones. Llevan por título, La gente que me gusta, porque es verdad que las personas creyentes en democracia necesitamos rearmarnos anímicamente y juntarnos con la gente que dignifica la vida a diario, salvando siempre el interés general, que también afecta al propio. No voy a comentar o reinterpretar nada, sólo a leer estas palabras, compartirlas e intentar caminar con esa gente que tan maravillosamente se describe como que sabe lo que hay que hacer y lo hace. Aún mejor, gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera […] gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

La gente que me gusta

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.

La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.

La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Sabiendo de esta forma popular cómo es posible identificar con urgencia la gente que nos gusta, sé también la que le gustaba a Benedetti, a través de su recomendación de que no actuemos solos, que vayamos juntos con la gente digna, como nos lo explicó en su precioso poema, No te salves (este sí es auténtico), del que elijo sólo los versos finales, por el contexto de desazón política que estamos viviendo en estos días: «[…] pero si / pese a todo / no puedes evitarlo / y congelas el júbilo / y quieres con / desgana / y te salvas ahora / y te llenas de calma / y reservas del mundo / sólo un rincón tranquilo / y dejas caer los párpados / pesados como juicios / y te secas sin labios / y te duermes sin sueño / y te piensas sin sangre / y te juzgas sin tiempo / y te quedas inmóvil / al borde del camino / y te salvas / entonces / no te quedes conmigo». O lo que es lo mismo, ahora, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco político; en el día después, estoy seguro de que faltará barco para recoger a todos los que antes del 23 de julio se tiraron a ese mar. Esos, no se deben quedar con nosotros, porque con el debido respeto que merecen como personas, es gente que no nos gusta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!