En medio del precario alto el fuego en Gaza, he descubierto la voz de mujeres poetas palestinas, que invito a escuchar en este enlace de RNE audio, en el que Luz Gómez García, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y especialista en literatura de Oriente Medio y traductora, presenta una antología especial preparada por ella, Maneras de ser Palestina. Antología de nuevas poetas. En la sinopsisdelprograma se informa que “excepto con dos de ellas, la primera que abre el libro que está desaparecida y de Hiba Abu Nada asesinada con su familia en un bombardeo israelí, con las demás sigue teniendo relación directa a través de las redes, sobre todo de Facebook, plataforma en la que la memoria y los escritos de la cultura palestina se están recopilando. Hablamos con Luz y escuchamos también los poemas de Ghada Shafii “Momentos Aplazados” en la voz de Montse Soto, Hala Shrouf “Mi espíritu ya no come nada” en la voz de Consol Saenz, Neama Hassan “Apuntes de Gaza” en la voz de Marta Orquin y Hind Joudah “Una poeta en tiempos de guerra” en la voz de Rosa de Diego. Escuchamos la música de creadoras palestinas, libanesas y tunecinas: RACHA RIZK- Bia Wala Bik; RIMA KHCHEICH- El Shayyalin; TEREZ SLIMAN- Snoring Moon; MARCEL KHALIFE + OUMAIMA KHALIL- Asfour; TANIA SALEH- Matrah; EMEL- Merrouh; SOUAD MASSI- Hurt”.
Igualmente, es importante conocer lo que la poeta palestina Hind Joudah manifiestó en una obra publicada en 2024, Poems for Gaza, para tomar conciencia de lo que significa expresar con sentimiento poético la tragedia en su país arrasado por Israel: “escribir no detiene el tremendo dolor. Nada puede alejarnos de Gaza y del aliento de los que viven allí. Mientras el asesinato continúe, el miedo no se detiene, la ansiedad vive en tu sangre; mientras la gente esté muerta, sedienta, perdiendo la electricidad y las comunicaciones, huyendo, siendo asesinada, encarcelada y quemada viva en sus tiendas de campaña por la ocupación, mientras misiles y excavadoras demolen sus hogares, y los árboles son arrancados, y las calles desaparecen… Estos son golpes al alma antes que al cuerpo; todo lo que sucede en Gaza es una herida para el alma. Los sacrificados no pueden ser separados de su dolor mientras el cuchillo esté incrustado en ellos. No hay zonas seguras, ningún lugar que pueda hacernos sentir que nuestros seres queridos estarán bien. Uno se siente avergonzado de estar vivo, incluso si el hogar se pierde y nos desplazamos. El futuro parece más desconocido y aterrador que nunca; nuestras mentes son incapaces de captar la escala de una catástrofe que continúa consumiéndonos, que sin duda afectará a nuestro futuro, que no se puede predecir, ni sabemos cómo será alguna vez».
Para conocerlas bien en este contexto, recomiendo leer también una entrevista reciente en el diario El País a Hind Joudah, en torno al libro citado, Maneras de ser Palestina. Antología de nuevas poetas, donde se describe la realidad actual en Gaza a través de palabras llenas de sentimientos cargados de dolor y sufrimiento: “La poesía de Joudah y del resto de autoras sorprende, conmueve e interpela: “El futuro está preso, y cada vez que levanta la cabeza, una guerra lo mata”, escribe Neama Hassan, desde Gaza. “Para ser una madre palestina, tienes que aprender a contar cuentos de hadas en las noches eternas de los bombardeos”, relata desde Jerusalén Maya Abu Al Hayat. “Las balas no me dieron tiempo a abrazar el corazón de mi amado”, solloza en sus versos Mona Musaddar, palestina que vive en Doha”.
Creo que las poetas palestinas utilizan la poesía como un arma cargada de doloroso presente, pero también de futuro incierto. En este contexto recuerdo, una vez más, a Gabriel Celaya, cuando nos enseñó en La poesía es un arma cargada de futuro (1955), su clave poética para transformar este mundo al revés, tan manifiesta dolorosamente en Gaza, pero tan lejos de los silencios cómplices y de la equidistancia política actual:
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
El que tenga oídos que oiga. El que quiera entender que entienda. El que quiera leer…, que lea la obras de las poetas palestinas exponiendo en versos su trágica realidad. Estaremos más cerca de Palestina que nunca.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Lo dijo el diseñador Adolfo Domínguez en 1982, revolucionando también la moda asexuada cuando las dos Españas transitaban ya por la democracia de este país: “Para mí, la manera en que vestimos refleja lo que somos. Y en cada rostro está escrita la historia de cada ser humano. Quise que mi ropa fuera una segunda piel y de ahí mi eslogan de ‘la arruga es bella”. Aquella campaña tuvo una repercusión mundial asombrosa y consolidó una forma de entender la moda que ha llegado hasta nuestros días. Además, el eslogan se ha convertido en un aforismo de raíces profundas.
Lo he recordado hoy porque he leído un artículo “La muerte de la plancha es inminente: por qué tantas personas han dejado de planchar su ropa”, en el que se expone que la generación Z presume en las redes en haberse puesto de acuerdo para dejar de planchar, pero abriendo varios interrogantes alejados, en cierto modo, del eslogan de Adolfo Domínguez: ¿es la falta de tiempo, la sostenibilidad o la lucha contra la perfección la responsable? La arruga que se ve pasa a ocupar un lugar alejado de las tareas prioritarias de las nuevas generaciones. No es que sea bella para ellas, sino una denuncia de usos y costumbres pasadas de moda, sin más complicaciones. Más importante es pensar hoy el lugar que ocuparán en sus vidas las arrugas de cuerpo y alma, las imperfecciones humanas.
Todo ha cambiado y lo “casual” se impone frente a patrones clásicos, en un siglo en el que triunfa el cuidado obsesivo del cuerpo, en el que las arrugas corporales, la primera piel, tienen todas las de perder: hay que “plancharla” como sea, estirarla…Paradójicamente, pienso en esa primera piel de las personas mayores, en sus caras y manos, donde respetar las arrugas es una tarea contracorriente de lo que la sociedad requiere y, a veces, exige. Cremas y tratamientos tópicos de todo tipo, obviamente antiarrugas, junto a operaciones estéticas de todo tipo, hacen hoy día su agosto, pero también existe una contracultura que exige cada día más el respeto a la autenticidad de nuestro cuerpo y de nuestra piel cuando comienza el declive de la vida.
Irene Vallejo, la autora de El infinito en un junco, dice en un capítulo dedicado a la piel de los libros que “Nuestra piel es una gran página en blanco; el cuerpo, un libro”. Yo agregaría que las manos son el marcapáginas de la vida, que contienen páginas escritas por el tiempo: “El tiempo va escribiendo poco a poco su historia en las caras, en los brazos, en los vientres, en los sexos, en las piernas”; también, en las manos: “Recién llegados al mundo, nos imprimen en la tripa una gran “O”, el ombligo. Después van apareciendo lentamente otras letras. Las líneas de la mano. Las pecas, como punto y aparte. Las tachaduras que dejan los médicos cuando abren la carne y luego la cosen. Con el paso de los años, las cicatrices, las arrugas, las manchas y las ramificaciones varicosas trazan las sílabas que marcan una vida (1).
Cuando observo mi mano, arrugada ya por el paso del tiempo, apoyada sobre las páginas de un libro a modo de marcapáginas transitorio, ordenando la lectura, traigo a mi memoria las primeras experiencias de ella en el arte de escribir. Mi maestra, Dª Antonia, me enseñó caligrafía con palillero azul y plumillas de diferentes calidades y formas. Aprendí a escribir en la pizarra con tiza y borrador, caligrafía inglesa por supuesto, llenando cuadernos de “Diario” con letras artísticas de redondilla y gótica -con tinta negra muy aguada que preparaba el Director de mi Colegio, D. Enrique, en botellas de litro que volcaba en tinteros de porcelana blanca alojados en mi banca- adornadas con grecas imposibles que hacía sobre aquél papel cuadriculado de los cuadernos Rubio. Aquellas maravillosas clases me enseñaron algo importante: escribir lo que copiaba o sentía, transmitiéndolo con el pulso de mi mano, a mantener una forma de expresarme con trazados bellos, que es lo que significaba la caligrafía, palabra que sólo comprendí años más tarde, cuando la cuidaba en las ocasiones especiales que me enseñó Dª Antonia.
Mi mano, cogida de la mano del tiempo, siempre prefirió los manuscritos desde aquellas preciosas aventuras con Doña Antonia. Es verdad que “El manuscrito tiene una característica evidente, comparado con la máquina de escribir o la pantalla: la individualidad. La letra de una persona es algo exclusivo, como sabe bien el amante que reconoce ya desde el sobre una carta de su amada…” (2). Es lo que probablemente intentó explicarnos García Márquez sobre el realismo mágico de sus palabras manuscritas, aunque él las escribiera con una máquina de escribir clásica que superaba con creces la letra creada por la bola de tungsteno de su bolígrafo BIC de turno. Pero éste probablemente estaba allí, muy pendiente de su mano creadora, aunque arrugada probablemente por el tiempo, con su belleza dentro. Como ocurrió con la carta comunicando la pensión al coronel Buendía, que tanto esperó, mucho menos importante que lo que nos sucede en el día a día, cuando vamos como él del timbo al tambo de nuestras vidas.
De acuerdo con el eslogan de Adolfo Domínguez, en cada rostro y en cada mano está escrita la historia de cada ser humano. Por esta razón, creo firmemente que las arrugas de la piel son bellas, muy bellas.
(1) Vallejo, Irene (2020). El infinito en un junco. Madrid: Siruela, p. 79s.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Hoy he escogido “Los hombres no son islas”, una obra magnífica de Nuccio Ordine, porque me recordaba una lectura de Antonio Gramsci, Odio a los indiferentes, tal y como lo expresó de forma rotunda el 11 de febrero de 1917: “Odio a los indiferentes. Creo, como decía Friedrich Hebbel, que “vivir quiere decir tomar partido”. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes”. Seguía Gramsci desarrollando su tesis: “La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?”.
En tiempos de mediocracia absoluta, donde la indiferencia se mezcla de forma explosiva con la mediocridad galopante de determinada clase política llamada “popular”, ultraderechista o de derecha extrema y asociados, junto a la ciudadanía que pregona a los cuatro vientos que “no es política”, por tanto, que “no los llamen para nada”, ni siquiera para votar, dándose de alta en lo que llamo “Partido Abstencionista de Andalucía”, como ocurrió en 2022, “obteniendo” 2.647.810 votos, es decir el 41,64% del total del censo electoral, conviene conocer bien la posición de Gramsci al respecto: “Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas”.
Obviamente, en estos tiempos difíciles hay que tomar partido si queremos que se transforme la sociedad: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.
Está muy claro. Ante las próximas elecciones generales en Andalucía de 2026, si no se anticipan por causas sobrevenidas, hay que prepararse, ser consecuentes con la defensa de la sanidad pública y del Estado de Bienestar en general, tomar partido y no hacerlo de forma vergonzante, recordando lo que está sufriendo Andalucía por el desastre de su Sistema Sanitario Público. Esta Comunidad lo necesita. El que quiera entender, que entienda, porque nada de cuanto pueda suceder en la España y Andalucía futuras, sucederá “por acaso, ni será producto de la fatalidad”, sino por la “obra inteligente de los ciudadanos” de este país, tomando partido y votando en beneficio de todos, no olvidando jamás a los nadies de Galeano, las nadies olvidadas en la detección del cáncer de mama, como está sucediendo ahora. Y ya sabemos que todos los partidos no son iguales, ni sus representantes tampoco. Ahí está el secreto de la elección, no inocente por cierto, indiferente tampoco, para transformar la política sanitaria actual en beneficio del interés general de todos los ciudadanos y ciudadanas de Andalucía.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
El pasado 10 de octubre el comité noruego del Nobel otorgó el Nobel de la Paz a la opositora venezolana María Corina Machado (Caracas, 58 años), «por su incansable trabajo promoviendo los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”, respetando uno de los objetivos de Alfred Nobel cuando decidió crear este premio, que se otorgaría a «la persona que más o mejor haya contribuido a fomentar la hermandad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes, y el establecimiento y la promoción de congresos de paz”. Gran frustración para Donald Trump, el trumpismo en general y los seguidores fieles a la ideología del momento, llamada MAGA (Make America Great Again). La Casa Blanca se apresuró a publicar en «X» un mensaje no subliminal, sino directo, de la victoria moral en ese premio, como claro vencedor en la sombra, a través del mensaje que la ganadora real le envió inmediatamente, porque cuenta con Trump para conquistar la libertad de Venezuela (la negrita es mía), entendiendo la Casa Blanca que el premio estaba dedicado a él, como Presidente de la Paz, no sin antes hacer una declaración explosiva de rabia el director de Comunicación de la sede presidencial, Steven Cheung: “Seguirá haciendo acuerdos de paz, poniendo fin a guerras y salvando vidas. Tiene un corazón humanitario y nunca habrá nadie como él que pueda mover montañas con la pura fuerza de voluntad. El Comité Nobel demostró que antepone la política a la paz”:
Es una muestra más del mundo al revés en el que estamos ya instalados. Indudablemente, tengo el corazón partido al escribir estas líneas, porque con independencia del debate sobre si Trump merecía o no ser el candidato premiado, al menos se ha declarado el alto en fuego en Gaza «gracias» a su Plan y ha comenzado a desarrollarse desde hoy, día de la firma del documento que recoge los famosos y ambiguos veinte puntos en liza, comenzando por la liberación de los rehenes israelíes en poder de Hamás y por parte de Israel. Quedan 19 por cumplir y con un denominador común, la nula participación en su elaboración de representantes del pueblo palestino, teledirigido por la Administración Trump y con el beneplácito de Israel.
Donald Trump, autoproclamado Presidente de la Paz desde la Casa Blanca, cree que el Nobel de la Paz es pura política y no un reconocimiento al artífice de la paz en el mundo actual, que es él y sólo él, incluso habiendo conseguido parar la guerra en Gaza, que personalmente reconozco y agradezco, pero sin saber bien a cambio de qué para el pueblo palestino, después de haber permitido y ayudado a Israel a alcanzar cifras nada «pacíficas» en la guerra desigual contra Hamás, con más de 67.000 personas fallecidas, asesinadas en su mayoría, entre las que hay que contabilizar alrededor de 20.000 niños y niñas, más de 11.000 mujeres, casi 15.000 cadáveres que, según estimaciones gazatíes, se encuentran bajo los escombros de los edificios a los que vuelve un pueblo destrozado por lo ocurrido a lo largo de dos años, cerca de 170.000 personas heridas, algunas de ellas con lesiones muy graves, con secuelas tan lacerantes como son amputaciones de todo tipo, junto a casi 1.900.000 de desplazados una y otra vez que hoy, que siguen sin saber dónde ir, porque sus últimos años ha sido un caminar continuo hacia ninguna parte segura, con una destrucción total del 90% de su superficie construida.
Este mes de raíces defendidas por los emperadores romanos, otubre (válido para la RAE) o el octavo mes en su cronología laica, está sumido en una situación compleja para el mundo y para nuestro país, inmerso en un desconcertante rumbo político, encabezado por el emperador Trump, con su traje desnudo del cuento de Andersen, buscando desesperadamente el Nobel de la Paz con ayuda de sus corifeos, que sabemos quienes son, de su cuerda, junto a una desafección política galopante y mundial, como si viviéramos todos los días en mundos contrapuestos, el político y el real como la vida misma, que se constata en nuestro país, sin ir más lejos, en el espectáculo semanal en el Congreso de los Diputados, nada edificante para la paz social, que la necesitamos como el comer y que requiere templar los ánimos para sobrellevar cada día, como ciudadano, de la forma más digna y pacífica posible.
Para quien no lo recuerde, en el cuento de Andersen, El traje nuevo del emperador, en sus párrafos finales, se menciona un supuesto traje nuevo del emperador que nadie veía aunque nadie decía nada, excepto un niño, recurso que también utilizó Groucho Marx en Sopa de ganso, la sabiduría infantil sin filtro alguno, salvando lo que haya que salvar en política: “¡Hasta un niño de cuatro años sería capaz de entender esto!… Rápido, busque a un niño de cuatro años, a mí me parece chino“:
-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.
-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.
-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!
-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.
Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; más pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.
A diferencia de los títulos de crédito finales de las películas de mi infancia, cualquier parecido de esta palabras del cuento de Andersen con la realidad actual de la presidencia «pacífica» de Trump, no es pura coincidencia.
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Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – Ciudad de México, 2003 – Eduardo Galeano (Montevideo, 1940 -2015)
Sevilla, 12/X/2025 / 08:28 h (CET+2)
Cuando celebramos cada año la Fiesta Nacional de España, habiendo desaparecido en 1987 su unión con el Día de la Hispanidad, a pesar de que popularmente se sigue hablando de ella, nuestro país debería ser muy prudente a la hora de tratar la rémora del Descubrimiento de América en esta fiesta «nacional», rememorando épocas pasadas que no son precisamente encomiables. Sobre todo en aspectos triunfalistas y nacionalistas, que vuelven con la ultraderecha, que nada tienen que ver con las culturas arrasadas en territorios “conquistados”, que ya estaban allí cuando llegaron nuestros antepasados en el siglo XV. La Hispanidad que late de fondo en esta fiesta nacional y sus celebraciones, deberían revisarse a fondo con este espíritu. Un ejemplo claro nos lo ofrece Eduardo Galeano, a quien tanto admiro, que lo resumió bien en unas reflexiones suyas sobre el 12 de octubre, fecha que conmemoramos hoy con fastos de todo tipo, militares también, por supuesto, de las que entresaco tres, con un epígrafe común, Cinco siglos de prohibición del arco iris en el cielo americano, cuando él sentía en su alma de secreto que en cada cita anual del 12 de Octubre, no hay nada que celebrar:
El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.
***
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar («que deprendan fablar»). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental («mentally retarded») porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.
***
Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:
– Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
Un ejemplo más de esta desafección sobre la celebración silenciosa o ruidosa, según se mire, de la Hispanidad, nos lo ofrece un gran escritor, Augusto Monterroso, maestro por excelencia en expresar la síntesis de la vida a través de sus palabras, a través de un relato que no olvido, El eclipse, que recojo hoy como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece la Hispanidad:
Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.
Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.
Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.
Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.
Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.
Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.
Los mayas, por ejemplo, sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación nacionalista, española por supuesto, es lo que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.
Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. Nada que celebrar hoy, por tanto, como pedía Galeano en sus bellas palabras de denuncia pública de una Hispanidad muy mal entendida. No olvido tampoco a Francisco, cuando dio en 2021 una gran lección al mundo sobre lo que ocurrió, en México concretamente, casi un guion a seguir para reyes y gobernantes de este mundo al revés, purificando la memoria histórica de lo que allí pasó, cuando dirigió una carta a Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con motivo del Bicentenario de la declaración de la Independencia del Pueblo Mexicano, en la que manifestaba que lo que hay que hacer con urgencia es fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México [cualquier territorio del “Descubrimiento”]como nación (los corchetes son míos), sin menospreciar nada ni a nadie. Así, con todos y cada uno de los países que forman parte de la celebración encubierta del Día de la Hispanidad, sin dejar a ningún país “conquistado” atrás.
Me quedo hoy con la denominación oficial de este día, Fiesta Nacional de España, dejando atrás su simbiosis histórica con la de Día de la Hispanidad, de acuerdo con lo dispuesto en la ley 28/1987, donde en la exposición de motivos se justifica este cambio: “La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos».
(1) Galeano, Eduardo, Ser como ellos y otros artículos, 1992. México: Siglo XXI Editores.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
A tenor de lo sucedido la semana pasada en relación con el cribado de cáncer de mama en nuestra Comunidad, con resultados alarmantes que afectan a cerca de 2.000 mujeres, “por un fallo de información a estas mujeres que deben hacerse una segunda prueba”, vuelvo a publicar el artículo que escribí el pasado 27 de mayo, para contextualizar la situación en que se encuentra en la actualidad la sanidad pública andaluza, que ha estallado de forma dramática en el cribado de cáncer de mama, como representación de que el Sistema Sanitario Público de Andalucía está en fase de desmantelamiento progresivo por una falta de estrategia política adecuada, que aborde de una vez por todas sus graves problemas financieros, estructurales y organizativos.
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Último informe sobre la dramática situación de la sanidad pública en Andalucía
27/V/2025 – 14:36 h (CET+2)
Ayer se presentó en Sevilla, en la sede de UGT, un Informe sobre la situación de la sanidad pública andaluza, elaborado conjuntamente por los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y Satse, además de Marea Blanca, en el que se “diagnostica como «crítica» la situación en los hospitales y centros de salud autonómicos, y explica que los andaluces fueron los residentes que peor nota dieron a la sanidad pública de su comunidad en 2024 (5.72 puntos), un punto por debajo de las mejor puntuadas, y más de medio punto menos que la media. El dato confirma la tendencia bajista de esta percepción, que comenzó a acusarse en 2022. Además, los andaluces valoran el funcionamiento de su sanidad peor que el conjunto de los españoles, con una diferencia que está en máximos desde 2002”.
El informe aborda también la financiación del Sistema Sanitario Público de Andalucía, “donde Andalucía aparece entre las cinco comunidades autónomas con peor financiación de la sanidad pública (1747,98 euros por habitante), por debajo del promedio del presupuesto sanitario de cada comunidad autónoma (1937,22 euros por habitante) y muy lejos de Asturias, la mejor con 686,369 euros más por habitante, o de la vecina Extremadura, que destina 473,18 euros más por habitante”. Se critica, igualmente, que “casi la mitad del incremento presupuestario de 2024, un total de 489 millones de euros, ha ido a parar a empresas privadas”. También se analiza el gasto farmacéutico, porque Andalucía, después de haber eliminado los procedimientos de subasta de genéricos, es la segunda Comunidad Autónoma que más gasto destina a este fin, un 16,93% del presupuesto asignado a Sanidad, “lo que detrae recursos que podrían destinarse a la inversión en infraestructuras, equipamiento o tecnología y a mejorar las condiciones laborales de los profesionales”.
He escogido dos gráficos del citado informe, demora en Atención Primaria y Lista de espera quirúrgica, porque son representativos de la situación crítica y dramática del Sistema Sanitario Público de Andalucía en estos momentos:
Sé que lo expuesto anteriormente se rebate a diestro y siniestro por el Gobierno actual en la Comunidad, y concretamente por la Consejera de Salud, porque califican que todo el revuelo sobre la reivindicaciones y protestas en plazas y calles públicas sobre la situación actual de la Sanidad Pública, es fruto de los “bulos” y mentiras de la izquierda, de la oposición. En definitiva, para el Gobierno en Andalucía, todo son mentiras. La realidad es que lo que ocurre y sufrimos miles de andaluces no es problema exclusivo de “gastar”, más que “invertir”, mucho dinero en sanidad en los presupuestos generales de la Comunidad, como repite a modo de mantra el Gobierno en ciernes, porque según mi forma de analizar lo que está sucediendo, lo que está ocurriendo y doliendo tanto a miles de andaluces, es que la situación no se arregla exclusivamente con el todopoderoso caballero don dinero, sino que es un problema ideológico, de estrategias y organización estructural de la sanidad pública y de principios, no inocentes, donde no se debe confundir valor y precio, como suelen hacer los necios y mediocres, que nos rodean por tierra, mar y aire, confundiendo permanentemente el valor de lo público con el precio público que hay que pagar por ello. Y no es lo mismo. De ahí la importancia de cuidar cada día, hoy mismo, lo que está ocurriendo con el desmantelamiento de los servicios públicos en general y el de sanidad en particular, de extrema importancia social, que hay que atender ya mismo como si en él nos fuera la vida, como si en cada día nos fuera lo más esencial de la dignidad humana. Lo expresaba muy bien Juan Ramón Jiménez, andaluz de Moguer, cuando afirmaba “¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura. El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día! Este es nuestro reto actual para seguir luchando por la transformación de la situación actual en Andalucía, no sólo su cambio. El informe nos ilumina con datos la dramática situación actual de la sanidad pública andaluza y de ahí la necesidad de conocerlo hoy y divulgarlo.
El informe, a pesar de estar plagado de datos, es comprensible y de fácil lectura de sus 29 páginas. Por esta razón y para no alterar la objetividad del mismo, con interpretaciones que podrían entorpecer o contaminar su análisis, reproduzco a continuación las conclusiones que recoge:
La valoración de los andaluces con el funcionamiento de su sanidad pública es la más baja de entre todas las comunidades autónomas y, además, esta diferencia se está acrecentando año tras año.
El presupuesto sanitario en 2025 sitúa a Andalucía, con 1747.98€ como la quinta comunidad autónoma con menor inversión por habitante, por debajo de la media nacional y a 686€ de diferencia con respecto a la comunidad mejor financiada. Estas cifras muestran que la sanidad pública andaluza está infrafinanciada.
El 48.4% del incremento presupuestario de 2025 va a parar a empresas privadas, fundamentalmente en conciertos sanitarios para intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas y gasto farmacéutico. Por tanto, en realidad se trata de una salida de recursos del sistema público, no un refuerzo del mismo.
Las ratios de profesionales en el SSPA son de las más bajas de España. En profesionales de la medicina y de la enfermería somos la comunidad con las ratios más bajas (3.1 y 4, respectivamente, por cada 1000 habitantes). En otros profesionales, con una ratio de 7.2 por cada 1000 habitantes, somos la tercera comunidad por la cola.
Andalucía necesitaría 18.000 profesionales más para igualar, simplemente, la actual media estatal. De estos, 5400 serían de medicina, 5900 de enfermería y 6500 de otras categorías. Sin embargo, el SAS despidió a la mayoría de los trabajadores contratados por la pandemia y, además, se une el éxodo de profesionales a otras comunidades autónomas.
Un indicador de la difícil situación de los profesionales en el SSPA es el incremento de las agresiones año tras año. En 2024 se alcanzó el récord de 5 agresiones diarias.
Nuestra comunidad sufre severas deficiencias en el acceso al sistema, como se demuestra en las alarmantes cifras de personas en listas de espera quirúrgica o de consultas externas. Estamos entre las comunidades con peores datos tanto en número de pacientes pendientes, como en porcentaje de pacientes con esperas por encima del plazo garantizado o con esperas excesivas o en tiempo medio para ser intervenido o tener una cita con el especialista hospitalario o ser intervenido. También somos la comunidad autónoma con mayor demora para obtener una cita en Atención Primaria, con una media de más de 10 días.
La infrafinanciación que conlleva un déficit de recursos humanos y materiales, la mala gestión y el abandono del sistema sanitario por parte de los responsables se traducen en cifras elevadas y claramente mayores con respecto al resto de comunidades autónomas de morbilidad, mortalidad y esperanza de vida.
Andalucía es la segunda comunidad autónoma con menor esperanza de vida con más de tres años de media de diferencia con respecto a la mejor.
Nuestra comunidad es, de entre todas, la de mayor tasa de mortalidad. En los principales indicadores de mortalidad (enfermedades y cerebrovasculares, cáncer o suicidio) estamos por encima de la media española.
En cinco de los seis indicadores de patologías crónicas que recoge el Ministerio de Sanidad Andalucía se encuentra por encima de la media estatal: en EPOC somos la comunidad con mayor prevalencia; en diabetes y artrosis, la segunda y, en hipertensión arterial, la quinta. En cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular tenemos cifras mayores que la media nacional.
Finaliza el informe con cinco propuestasque también reproduzco a continuación:
La gravedad de la situación, como este informe ha demostrado, no puede ser descalificada por parte de la Administración andaluza. Por eso, desde las organizaciones CCOO, UGT, SATSE, CSIF y COORDINADORA ANDALUZA DE MAREAS BLANCAS exigimos a la Junta de Andalucía un auténtico plan de choque que revierta el deterioro de la sanidad pública andaluza y que permita mejorar los niveles de salud y bienestar y reducir la alta prevalencia de enfermedades y la alta mortalidad que los andaluces y andaluzas sufrimos como consecuencia del abandono, por parte de la Junta de Andalucía, del sistema sanitario.
Este plan de choque pasa, indefectiblemente, por un incremento considerable del presupuesto destinado a la sanidad pública, que repercuta en el propio sistema y no se destine a la externalización de servicios que deben ser provistos por el propio sistema público o al crecimiento del gasto farmacéutico. Para alcanzar el promedio del presupuesto por habitante destinado a sanidad por cada comunidad autónoma, serían necesarios 1634 millones de euros, una cifra que es posible alcanzar en un solo ejercicio presupuestario. Para llegar al presupuesto sanitario de Extremadura, la comunidad más comparable con Andalucía, serían necesarios 4084 millones de euros, cantidad asumible en una legislatura.
La mejora presupuestaria debe incluir, no sólo lo ya acordado con la mayoría sindical en materia de Atención Primaria y carrera profesional, sino mejoras retributivas, de condiciones laborales y de incremento de plantillas para todas las categorías. La principal forma de sacar a Andalucía de los últimos puestos en la mayoría de los indicadores de calidad de un sistema sanitario es la inversión en recursos humanos para así superar el colapso del sistema y que sus distintos elementos puedan desarrollar plenamente sus funciones y capacidades.
Asimismo, es necesario un incremento de la inversión en infraestructuras y en tecnologías sanitarias.
Maximizar el aprovechamiento de los recursos actuales y futuros para mejorar la accesibilidad al sistema, mediante la provisión por medios públicos de la asistencia sanitaria completa y así reducir las listas de espera y la demora en Atención Primaria.
Agradezco a los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y Satse, además de Marea Blanca, el esfuerzo y compromiso social y reivindicativo por la elaboración de este informe. Estos datos pueden matar los falsos relatos de los responsables políticos actuales del Sistema Sanitario Público de Andalucía, a pesar de que continuamente nieguen la mayor sobre la realidad del desmantelamiento progresivo del Sistema. El pasado 3 de abril escribí en este cuaderno digital, con motivo de la manifestación convocada el día 5 de ese mes, que el Sistema Sanitario Público de Andalucía acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan. Seguimos recibiendo a diario avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria es denunciar lo que está pasando, de boca en boca, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en Andalucía.
José Antonio Cobeña Fernández
Ex secretario general del Servicio Andaluz de Salud (2000-2004).
¡Divulga este Informe sobre la situación de la sanidad pública andaluza, por favor. Es otra forma de tomar las autopistas virtuales de Internet y redes sociales dignas, para denunciar la situación actual en el Sistema Sanitario Público de Andalucía!
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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Cuando vuelve octubre, tan puntual y certero, sé que es una oportunidad para iluminar el mar de mi memoria con unos versos del poeta cordobés Leopoldo de Luis (Córdoba, 1918 – Madrid, 2005), Poema para octubre, que llevan dentro la sabiduría de vivir, porque acompaña inevitablemente a septiembre al despertar en cada curso vital, como metáfora del “académico” que ha alumbrado desde antiguo nuestras vidas. Vuelvo a leerlo porque octubre siempre vuelve. Este mes de raíces romanas, otubre (válido para la RAE) o el octavo mes en su cronología laica, está sumido en una situación compleja para el mundo y para nuestro país, inmerso en un desconcertante rumbo político, encabezado por el emperador Trump, con su traje desnudo del cuento de Andersen, junto a una desafección política galopante, como si viviéramos todos los días en mundos contrapuestos, el político y el real como la vida misma, que se constata en el espectáculo semanal en el Congreso de los Diputados, nada edificante, que requiere templar los ánimos para sobrellevar cada día, como ciudadano, de la forma más digna posible. Sobre todo, porque asistimos a un acoso y derribo permanente del Estado del Bienestar y al ocaso de la democracia de la forma más sutil que podamos imaginar. A trancas y barrancas hay que demostrar cada día qué significa la dignidad política, de los que la practican como oficio y la de los que luchamos por defenderla a diario, porque también debe ser nuestra tarea democrática todos los días, aunque constatemos también que a millones de personas les da absolutamente igual y así nos va. Por eso suelo buscar refugio en la poesía, porque me gusta interpretar la belleza oculta de la vida a través de las palabras mágicas de las personas capaces de hacer de un conjunto de palabras un verso libre y liberador como el viento.
Leopoldo de Luis (Leopoldo Urrutia, su verdadero nombre), con una obra poética bastante desconocida y de alma republicana, fue coautor junto a Miguel Hernández y Gabriel Baldrich de un libro de poesía social, Versos en la guerra (1938), donde figura el poema citado, Poema para octubre, que reproduzco a continuación, con la idea de que sirva para quien lo quiera interpretar en su vida, en este octubre, quedándose con su mensaje de reencuentro en todo lo lejano, por ejemplo, siendo conscientes de que vivir es ser corteza de este roble / que en hielo y sol el tiempo va quemando. Me emociona saber que Miguel Hernández fue un excelente compañero de «su» viaje. Quizá nos sirva en esta canción triste de otoño, para comprender mejor el mensaje implícito de este mes de octubre tan extraño y complejo, deseando que llegue la próxima primavera y el nuevo octubre para sentir nuestro corazón dorado: El mar de la memoria / se enciende, se ilumina, y a su amparo / el corazón revive, / remoza primaveras, sollozando:
Poema para octubre
La tarde es una rosa vagamente en la rama desnuda del ocaso. Una rosa ceniza, como un frío beso crecido en unos muertos labios.
Leve sombra desliza su palidez de hielo entre mis manos. Las pupilas alargan sus miradas como cautivos pájaros.
Octubre otra vez fruto de este paisaje, este árbol donde día tras día oscuramente mi pobre corazón se va quedando.
Vivir es reencontrarse en todo lo lejano, ser otra vez aliento en el paisaje que fue otra vez soñado.
Vivir es ser corteza de este roble que en hielo y sol el tiempo va quemando.
El mar de la memoria se enciende, se ilumina, y a su amparo el corazón revive, remoza primaveras, sollozando. La tarde es una rosa vagamente en la rama desnuda del ocaso.
A la piadosa luz de octubre vuelvo y entre la tibia cuenca de mis manos
como un niño dormido mi corazón levanto.
Vivir es retornar a cada Octubre para sentirse el corazón dorado.
La tarde es una rosa vagamente ceniza. Octubre es fruto otra vez en el árbol.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
¿Y qué importancia tengo yo en el tribunal del olvido? ¿Cuál es la representación del resultado venidero? […]
Pablo Neruda, Libro de las preguntas, LX
Sevilla, 30/IX/2025 – 13:10 h (CET+2)
Ayer se inauguró en Barcelona la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible – MONDIACULT 2025, auspiciada por la UNESCO y acogida por el Gobierno de España, que hasta el 1 de octubre “reúne a miles de participantes para establecer la agenda global de la cultura en los próximos años”. Los debates que se contemplan en su agenda de trabajo “girarán en torno a 6 temas y 2 áreas de interés, representando retos y oportunidades clave para el futuro de la cultura” […] También es “una importante plataforma de promoción. Con la conclusión de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible a la vista, la Conferencia de la UNESCO de 2025 es un momento decisivo para construir un consenso y un impulso para establecer la cultura como un objetivo «independiente» dentro de la próxima estrategia de desarrollo de las Naciones Unidas. Los derechos culturales deben estar garantizados para todas y todos – y ser defendidos por todas y todos. Por este motivo, la UNESCO garantizará la presencia en MONDIACULT 2025 de un amplio abanico de participantes, desde responsables políticos a la sociedad civil, artistas y jóvenes”.
Entre sus asistentes figura María Fernanda García, directora del Museo de Memoria y Derechos Humanos de Chile, que me ha interesado mucho conocer de cerca, porque pienso que España necesita abrir un Museo de la Memoria Democrática, de titularidad estatal de acuerdo con la legislación vigente y al amparo de lo dispuesto en la Ley de Memoria Democrática, a la que día a día muestro mi apoyo incondicional como ciudadanopolítico (zoon politikón, recordando a Aristóteles), que cuido la democracia de este país y su memoria, así como la de mi Comunidad Autónoma, mi ciudad y mi barrio, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital. Considero imprescindible volver a leer esta Ley, porque son páginas que ordenan en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales.
A la luz de lo enunciado en la citada Ley, la enmarco como garante cultural de la creación del citado Museo, para respetar y resaltar valores democráticos inalienables en nuestro país: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.
En una entrevista publicada ayer por elDiario.es, la directora del Museo de Memoria y Derechos Humanos de Chile, “anima a que España cuente con su propio Museo de la Memoria. Preguntada por si este podría ayudar a una posible “reconciliación social”, reconoce que esta es “difícil cuando hay un sector que se niega a que tengas a los cuerpos de tu familia contigo”. La directora insiste en que hay que seguir igualmente abogando por ello, “para que al menos haya una verdad histórica con algunos mínimos comunes que se respeten como pensábamos que teníamos ya resueltos”. La gestora cultural incide en que la importancia de los espacios de memoria reside no solo porque aludan a los derechos humanos, sino porque son “lugares de conciencia para unirnos como sociedad en paz. Pero una paz como agentes activos en la construcción de sociedades más inclusivas, más empáticas, más solidarias y en contra de conflictos como las guerras y genocidios”. “Sociedad pacífica no significa inerte, sino todo lo contrario, implica mantenernos todo el tiempo alerta y muchos más comprometidos por lo que queremos construir”, reivindica”. Asimismo, cree que en este tipo de Museos no tienen cabida ni las dictaduras ni los genocidios: “Uno de los interrogantes que se plantean al idear un Museo de la Memoria es dónde debe quedar la ideología. La responsable explica que el límite está en una base consensuada tanto por la ONU o la UNESCO que establecen que “los genocidios y las dictaduras no son la vía por la que solucionar políticamente las sociedades. Por mucho que haya un conflicto político, ninguna de las dos serán la resolución frente a estos”. No obstante, asegura que no quieren la “intervención de otros países, el boicot, y menos aún que los propios conciudadanos persigan, desaparezcan, asesinen y torturen a otras personas que estuvieron en el poder o que piensen distinto a ti”.
He visitado virtualmente el Museo chileno y he soñado en que llegará el día en el que este país pueda abrir el suyo, el nuestro, el de todos. Salvando lo que haya que salvar, suscribo la presentación del Museo que podría servir de guía para el nuestro: “El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos es un espacio destinado a dar visibilidad a las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado de Chile entre 1973 y 1990; a dignificar a las víctimas y a sus familias; y a estimular la reflexión y el debate sobre la importancia del respeto y la tolerancia, para que estos hechos nunca más se repitan.Impulsando la educación y la cultura. Es un proyecto Bicentenario, inaugurado en enero del 2010 por la entonces Presidenta Michelle Bachelet. Con su creación se busca impulsar iniciativas educativas, que inviten al conocimiento y la reflexión.[…] A través de objetos, documentos y archivos en diferentes soportes y formatos, y una innovadora propuesta visual y sonora, es posible conocer parte de esta historia: el golpe de Estado, la represión de los años posteriores, la resistencia, el exilio, la solidaridad internacional y la defensa de los derechos humanos. El patrimonio de sus archivos contempla testimonios orales y escritos, documentos jurídicos, cartas, relatos, producción literaria, material de prensa escrita, audiovisual y radial, largometrajes, material histórico, fotografías documentales. Para el acceso público a su colección, el museo cuenta con un Centro de Documentación, CEDOC, y un Centro de Documentación Audiovisual, CEDAV. Los investigadores, estudiantes y público en general pueden acceder a toda la documentación a través de distintas plataformas digitales: Centro de Documentación y su Archivo en línea. La exposición permanente ocupa dos tercios del edificio de 5.000 metros cuadrados. Cuenta con diferentes espacios para exposiciones temporales como la Sala del tercer piso y la Galería de la Memoria, una explanada de 8.000 metros cuadrados, un Auditorio y obras de arte abiertas al público, que forman parte de su arquitectura. El museo es una institución cultural de memoria y derechos humanos de primera importancia en la ciudad de Santiago. El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos es un espacio dinámico e interactivo que rescata la historia reciente de Chile y se reencuentra con la verdad, que crece y se proyecta en la promoción de una cultura de respeto de la dignidad de las personas”.
Hoy, al enfrentarme a la página en blanco, ensalzando la memoria democrática de este país y su proyección en un necesario Museo, he recordado una pregunta de Pablo Neruda, dedicada al olvido, ¿Y qué importancia tengo yo en el tribunal del olvido?, sobre todo porque vivo en un país muy dado a propagar con silencios cómplices el delicado pasado que ha llenado páginas tristes de su historia; que no reconoce en vida a los grandes protagonistas del progreso de este país y que no tolera en muchas ocasiones los éxitos de los demás, sea quien sea, condenando al ostracismo a todos los que hablan de cambio y transformación de nuestra sociedad caduca. Siendo esto así, no digamos el triste papel que para estos silenciadores juegan los anónimos en este país, cuando miles de ellos son los que sacan a diario a flote a esta sociedad maltrecha.
Los tribunales del olvido en este país abundan por doquier y creo que habría que organizar una operación para descubrirlos y desenmascararlos con urgencia porque hacen mucho daño a todo y a todos. Es una ocasión para reivindicarnos como personas dignas ante esos tribunales del olvido. Un Museo de Memoria Democrática acogería muy bien, como hilo conductor de sus actividades museísticas, el respeto continuo a los derechos humanos al mirar a su pasado sin odio, para que no lo olvidemos ni siquiera un momento. Olvidar el olvido, esa es la cuestión.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Luis Cernuda Bidón (Sevilla, 1902-Ciudad de México, 1963)
Sevilla, 28/IX/2025 – 08:08 h (CET+2)
Confieso que suelo refugiarme en la poesía en este equinoccio de otoño, tan equitativo entre el día y la noche. Lo vuelvo a afirmar sin duda alguna: para Cernuda, el otoño era un sentimiento que se debe escuchar siempre mucho más fuerte que el viento porque, siguiendo a Alberti, si el otoño no tiene sentimiento es sólo eso, una palabra de cinco letras: Sentimiento, pensamiento. / Que se escuche el corazón más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón más que el viento. / El verso sin él no es nada. / Sólo verso. Además, había nacido en esta estación.
Recuerdo ahora que en 2021, por estas fechas, se difundió una noticia paradójica sobre el descubrimiento de tres proyectiles de la guerra civil en su casa natal, aquí en Sevilla, en la calle Acetres (anteriormente calle Conde Tójar, 6), en las tareas de limpieza que se estaban llevando a cabo después de muchos años de abandono desde que, finalmente, fue adquirida por el Ayuntamiento de Sevilla, salvándola de la especulación inmobiliaria y del olvido, entregándola a la ciudad para un fin estrictamente cultural y vinculado con el autor. Todo un símbolo. Una casa que siempre la pensó y sintió Cernuda para la paz, nunca para la guerra y que después de diez años de ardiente impaciencia, se abrirá finalmente como Casa de las Letras en 2026, que acogerá, entre otros fines, un museo permanente sobre el poeta. En ella vivió hasta 1914, año en que se trasladó la familia a una casa en el barrio del Porvenir tras el fallecimiento de su padre y, posteriormente, a la de la calle Aire, última residencia del poeta.
Si vuelvo de nuevo a encontrarme con Luis Cernuda en esta estación, es para conocer mejor qué pensaba de ella y a través de ella. En Ocnos, título que encontró en Goethe, como “un personaje mítico que trenza los juncos que han de servir como alimento a su asno”, como símbolo del tiempo que todo lo consume, o del público igualmente inconsciente y destructor, dedica una reflexión intimista, la tercera, al otoño en su tierra, que la vuelvo a leer de forma pausada con la ilusión y expectativa de la primera vez, porque me aporta otra forma de vivir con encanto esta estación tan mágica y controvertida:
Encanto de tus otoños infantiles, seducción de una época del año que es la tuya, porque en ella has nacido.
La atmósfera del verano, densa hasta entonces, se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. Caían las primeras lluvias a mediados de septiembre, anunciándolas el trueno y el súbito nublarse del cielo, con un chocar acerado de aguas libres contra prisiones de cristal. La voz de la madre decía: “Que descorran la vela”, y tras aquel quejido agudo (semejante al de las golondrinas cuando revolaban por el cielo azul sobre el patio), que levantaba el toldo al plegarse en los alambres de donde colgaba, la lluvia entraba dentro de casa, moviendo ligera sus pies de plata con rumor rítmico sobre las losas de mármol.
De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma, siendo tal la sustancia de donde aquél emanaba, oscuro y penetrante, como el de un pétalo ajado de magnolia. Te parecía volver a una dulce costumbre desde lo extraño y distante. Y por la noche, ya en la cama, encogías tu cuerpo, sintiéndolo joven, ligero y puro, en torno de tu alma, fundido con ella, hecho alma también él mismo.
Al igual que el año pasado y el otro y el otro, cuando finalizo su lectura, recupero el sentimiento de otoño que tenía Cernuda, expresado también en otro poema con palabras bellas: Llueve el otoño aún verde como entonces / Sobre los viejos mármoles, / Con aroma vacío, abriendo sueños. / Y el cuerpo se abandona. Me consuela saber que puedo abrir sueños, abandonando todo lo que hoy nos sobra para comprenderlos este otoño, porque el tiempo consume todo lo que ocurre y hay que saber alimentarlo, como sabía hacer Ocnos, el personaje mítico De Goethe que hace muchos años entusiasmó a Cernuda.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Pertenezco a la generación que oía diariamente a Jorge Cafrune, solo o acompañado por la tutela del Régimen, sobre todo una canción, No soy de aquí ni soy de allá:
No soy de aquí ni soy de allá No tengo edad ni porvenir Y ser feliz es mi color de identidad
Cantábamos con coros llenos de alegría por alcanzar la libertad en un país imposible. Hoy, cuando finalizo esta serie dedicada a Ángel González, abro el libro de sus poemas dedicados a los Otoños y leo el último dedicado a la identidad libertaria, Aquí o allí, como un testamento vital al formar parte de su último libro:
Quién es el que está aquí, y dónde: ¿dentro o fuera?
¿Soy yo el que siente y el que da sentido al mundo? ¿O es el secreto corazón del mundo -remoto, inaccesible- el que me da sentido a mí?
Qué lejos siempre entonces ya de todo, incluso de mí mismo; qué solo y qué perdido yo, aquí o allí.
No la toco ni la interpreto más, porque así es la poesía de Ángel González, su vida. Un ejemplo para no olvidarlo. Vuelvo a escuchar a Cafrune porque me sirve para seguir luchando por la libertad compartida no siendo de aquí o de allá, solo y perdido en un mundo diseñado por el enemigo, siguiendo la palabra sabia de Juan Cobos Wilkins, un poeta entrañable que conoce bien el corazón de la tierra.
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