Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 6. Recordemos un excelente breviario para esta campaña electoral

“Cuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”

Quinto Tulio Cicerón, a su hermano Marco, en Breviario de campaña electoral.

Sevilla, 31/III/2026 – 08:13 h CET (UTC+2)

¡Ay de los indecisos a la hora de votar! En estos días preelectorales he vuelto a leer de nuevo una publicación que hice en 2019 en este cuaderno digital, bajo el título BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019, una recopilación de artículos escritos sobre la primera campaña de elecciones generales que hubo ese año, para un país tan necesitado de campañas útiles y clarificadoras para la ciudadanía. El Prólogo del mismo lo traigo a colación hoy de nuevo porque nos ayudará en la antesala de las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, el próximo 17 de mayo, para comprender en su fondo y forma la justificación de entrega a la Noosfera de estas palabras escritas con alma y porque, salvando lo que haya que salvar del texto y su contexto actual, tiene un objetivo muy claro: que el tejido crítico pre-electoral, tan dañado en la actualidad, crezca en razonamientos para participar activamente en esta campaña electoral y en su momento transcendental que es el depósito del voto responsable en la urna correspondiente.

El principio de confianza que otorga cada persona a través del voto es muy importante, como le decía Quinto Tulio Cicerón, a su hermano Marco, en Breviario de campaña electoralCuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”. 

Gracias anticipadas por comprender este mensaje y por navegar conmigo en la amura de babor (no inocente) de «La isla desconocida», el barco imaginario de Saramago que nos ayuda siempre a salir de nosotros mismos para compartir la vida con los demás, sabiendo que nada humano y político nos es ajeno. Necesitamos movilizar a centenares de miles de electores indecisos en un momento tan delicado para Andalucía, por el avance calculado de la derecha extrema y ultra, dispuestas a demoler sin compasión alguna el Estado de Bienestar.

BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019

Prólogo

Hace más de dos mil años, Quinto Tulio Cicerón escribió un breviario para la campaña electoral (Commentariolum Petitionis) (1), en la que su hermano Marco aspiraba al consulado de la república de Roma, en el año 63 antes de Cristo, que finalmente ganó compartiéndolo con Gayo Antonio. Su gobierno, colegiado, duraba solo un año, alternándolo cada mes y asumiendo la más alta magistratura civil y militar. Es un libro precioso que sigue vivo en su fondo y forma, salvando lo que hoy haya que salvar (mutatis mutandis) en el contexto actual de las elecciones generales de 2019. Las consideraciones que contiene son perfectamente aplicables en estos tiempos tan modernos, porque tiene un hilo conductor entretejido en tres grandes principios que debía atender el candidato Marco: era un hombre nuevo (no tenía antecedentes sociales relevantes y tenía que saber utilizar esta condición), aspiraba al consulado (cargo de la máxima excelencia para gobernar la República) y “ésta es Roma”, es decir, debía conocer bien cómo era en su esencia el Imperio Romano, la Ciudad que tendría que gobernar: “una ciudad constituida por el concurso de los pueblos, en la que abunda la traición, el engaño y todo tipo de vicios, en la que hay que soportar las arrogancias, la obstinación, la envidia, la insolencia, el odio y la impertinencia de muchos. Creo que tiene que ser muy prudente y muy hábil el que vive rodeado de tantos hombres con vicios tan diversos y tan graves, para poder evitar la hostilidad, las habladurías, la traición, y para que una misma persona pueda adaptarse a tal variedad de costumbres, de discursos y de intenciones”.

En este marco histórico, actualizado, he recopilado unas consideraciones (en el sentido etimológico de breviario, epítome o consideraciones breves) ya publicadas en mi blog, El mundo sólo tiene interés hacia adelante, bajo el epígrafe de “Elecciones generales 2019”, una serie de once artículos publicados entre febrero y marzo de 2019, en el que he tratado a modo de breviario de campaña electoral, asuntos muy relevantes a tener en cuenta por los partidos políticos en liza y por sus líderes, con un hilo conductor ideológico y de creencia situado en la izquierda, no inocente, en la amura de babor de la embarcación imaginaria de Saramago en su Cuento de la isla desconocida”. El breviario de campaña electoral que público recoge los siguientes principios: la construcción de grandes alamedas de libertad para que puedan pasear por ellas las personas libres, la dignidad de la izquierda por encima de todo y la elaboración de programas ajustados al principio de realidad; el aviso claro de que el Partido Abstencionista prepara ya su campaña, la defensa del sufragio de las personas discapacitadas y la imprescindible austeridad del gasto en las campañas electorales; la presencia en las mismas de los jóvenes como claro objeto de deseo electoral, la verdad política en los programas electorales y el aviso sobre un enemigo político que acecha siempre: la corrupción de la mente; la declaración prioritaria de políticas sociales y la ética del voto que, como la palabra, siempre nos queda”.

Como en aquella ocasión, animo a leer de nuevo estas reflexiones, a modo de breviario urgente para una campaña electoral transcendental para nuestra Comunidad, para que el partido o coalición que triunfe refuerce los valores esenciales de la socialdemocracia, que defienda los pilares básicos del Estado de Bienestar, dando sentido a la vida “política”, en el sentido más puro del término. Lo necesitamos como agua de mayo, nunca mejor dicho, para recuperar serenidad suficiente que nos permita vivir con la libertad a la que aspiran las personas dignas. Esta es la razón que puede llevar a muchas personas indecisas a votar, como acto supremo en democracia, confiando en candidaturas dignas, porque todas no son iguales. Así lo decía Quinto a su hermano mayor Marco Tulio Cicerón en el breviario de referencia, frase que debería ser el hilo conductor de toda campaña electoral digna: “Cuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”. Porque los ciudadanos responsables, es verdad, importamos mucho en esta campaña próxima. Igualmente, los indecisos. También, los más de dos millones de electores que se abstuvieron de votar. Para que no se olvide esta cifra tan preocupante.

[1] Cicerón, Quinto Tulio (1993). Breviario de campaña electoral. Barcelona: Quaderns Crema.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 5. Las alternativas a la pobreza y exclusión social, deberían ser prioritarias en los programas electorales progresistas

Rótulo de la calle Andalucía amarga, en el barrio de El Cerro del Águila, en Sevilla, al que tanto amó Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019)

No te creas si te dicen que ya no sufre mi pueblo, porque aunque los pobres [andaluces] reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro. 

Ricardo Cantalapiedra (los corchetes son míos)

Sevilla, 30/III/2026 – 07:34 h UTC (CET+2)

La abrumadora realidad social de cerca de dos millones de personas, en Andalucía, que viven en exclusión social y que supone el 23,1% de su población total, debería ocupar un lugar preferente en los programas electorales de las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, por parte de los partidos progresistas que defienden y desean dar soluciones urgentes a esta problemática tan preocupante, en beneficio del interés general de los que menos tienen, los nadies, en estos momentos de elecciones en Andalucía.

En este contexto electoral, hay que recordar que en enero de este año se presentó, en esta ciudad, el último Informe FOESSA 2025 sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, en el que se informaba que cerca de dos millones de andaluces, uno de cada cuatro, viven en exclusión social y 400.000 hogares, tras pagar vivienda y suministros, quedan por debajo del umbral de pobreza severa. En el citado encuentro, Daniel Rodríguez de Blas, coordinador del estudio, manifestó que “Estamos construyendo una sociedad desigual, vamos a encontrar hoy un informe en el que la exclusión social desgraciadamente se va consolidando como elemento de esta grave estructura”.

Informe FOESSA 2025 sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía

El informe recoge los resultados de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales llevada a cabo en 2024, que se exponen sucintamente a través de su resumen ejecutivo, que transcribo a continuación en su análisis contextual y en las conclusiones que se derivan de su contenido. En el citado informe se presentan los resultados para Andalucía “desde una perspectiva evolutiva —a partir de los periodos 2018, 2021 y 2024— y comparada con la situación que se observa en el conjunto de España. La senda de recuperación de la economía que se inicia tras la crisis de la COVID-19 deja entrever en el conjunto del Estado efectos ambivalentes en lo que a los procesos de integración y exclusión social se refiere. Las mejoras registradas una vez superada la pandemia se difuminan en gran medida cuando se compara la situación actual con la que existía en 2018, al constatarse un importante retroceso del espacio de la integración plena y, en paralelo, un aumento de las situaciones de integración precaria, así como un ligero incremento en los niveles de exclusión social, un fenómeno que afecta en 2024 a casi el 20% de la población española. En Andalucía, que partía de una situación sumamente parecida a la del conjunto del Estado en 2018, los datos que aquí se presentan muestran un deterioro evidente: retrocede fuertemente el espacio de la integración plena, aumenta en contrapartida el alcance de la integración precaria y crece la exclusión social, tanto en su manifestación moderada como, especialmente, en su forma más severa. Además, y a diferencia de lo sucedido en el conjunto del Estado, no puede hablarse de una clara recuperación con respecto a 2021, salvo en las situaciones más severas de exclusión social, que sí experimentan una mejoría durante el periodo más reciente. En consecuencia, cabría hablar de un claro proceso de cronificación y profundización de la exclusión social en el contexto andaluz, donde un elevado porcentaje de la población —el 23,1%— no recibe beneficios de las mejoras macroeconómicas y cuya situación de exclusión social va más allá de la coyuntura socioeconómica, asentándose como una cuestión estructural. Se advierte, en paralelo, una tendencia hacia un modelo de integración precaria, con una población cada vez más susceptible de verse afectada por problemas en distintos ámbitos esenciales de la vida cotidiana como la vivienda, la salud, o el ejercicio efectivo de los derechos políticos, entre otros”.

Porcentaje de población de Andalucía, en situación de exclusión social y exclusión severaen los años 2018-2022-2024

Fuente: Informe FOESSA 2025 sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, p. 52.

A partir de este análisis de contexto, se presentan las siguientes conclusiones, recomendando por mi parte la lectura obligada del informe para conocimiento objetivo de los resultados del mismo, extractando lo que aprecio como datos de especial interés público que no se deberían olvidar en los programas electorales progresistas:

  1. Descienden fuertemente las situaciones de integración plena y aumenta la exclusión social severa: “De acuerdo con los datos de la EINSFOESSA en 2024 el 39,7% de la población andaluza disfruta de una situación de integración plena, el 37,2%, se encuentra en situación de integración precaria, un 12,9% está en exclusión modera da y el 10,2% de la población se halla en situación de exclusión social severa. Considerada en su conjunto, la exclusión social alcanza al 23,1% de la población andaluza, lo que significa que más de dos de cada diez personas residentes en este territorio —o, en términos absolutos, cerca de dos millones de personas— enfrentan procesos de exclusión social de diverso grado”.
  2. Las situaciones de exclusión en el eje político y de ciudadanía (participación política, educación, vivienda y salud) son las que más crecen, y afectan al 46,7% de la población andaluza: “Los datos […] ponen de relieve que el 28,4% de la población en Andalucía está afectada por algún problema de exclusión social en el eje económico, el 46,7% lo está en el eje político y de ciudadanía y un 13,7% presenta situaciones carenciales en el eje relacional. En términos comparativos, las problemáticas de exclusión relacionadas con el eje económico y el eje relacional se encuentran más extendidas en Andalucía que en España, con una brecha de 5,7 y 4,2 puntos porcentuales, respectivamente. En cambio, la afectación del eje político y de ciudadanía presentan un alcance similar en ambos territorios”.
  3. Se duplica el porcentaje de quienes acumulan problemáticas en cuatro o más dimensiones de la vida cotidiana y crece fuertemente la exclusión en la dimensión de la vivienda, que afecta a casi una de cada cuatro personas: “en 2024, casi cuatro de cada diez personas residentes en Andalucía no presentan problemas de exclusión social en ninguna de las ocho dimensiones analizadas [empleo, consumo, participación política, educación, vivienda, salud, conflicto y aislamiento social]; en el otro extremo encontramos que el 9,4% de la población acumula problemas en cuatro o más dimensiones. La proporción de personas que acumulan problemáticas en un mayor número de dimensiones prácticamente se ha duplicado desde 2018, cuando alcanzaba al 4,8% de la población andaluza. Atendiendo, por otro lado, al alcance de la exclusión social en cada una de estas dimensiones, los resultados de la encuesta muestran que la dimensión en la que una mayor proporción de la población andaluza presenta problemas de exclusión social es la de la vivienda (23,8%), seguida de la del empleo (20,1%), la educación (18,9%) y la salud (18,1%)”.
  4. Las dificultades económicas para acceder a medicamentos o tratamientos médicos, los gastos excesivos de vivienda y la inestabilidad laboral grave son los problemas más frecuentes y afectan a más del 10% de la población de Andalucía Además de las distinta: “las situaciones carenciales más frecuentes en Andalucía, con una prevalencia superior al 10%, son tres: las dificultades económicas para comprar medicamentos y seguir tratamientos médicos (afectan al 15,9% de la población andaluza), los gastos excesivos de vivienda (11,7%) y la inestabilidad laboral grave de la persona que encabeza el hogar (10,1%). En base a estos datos, puede afirmarse que la exclusión social en Andalucía se relaciona principalmente con las dificultades económicas para ejercer derechos sociales, como son el acceso a la salud y a una vivienda, y con las problemáticas para acceder a un empleo de calidad”.
  5. Los grupos sociales más afectados por la exclusión social: personas en hogares encabezados por alguien que busca empleo y en hogares en situación de pobreza severa: “los perfiles o grupos sociales más afectados por la exclusión en Andalucía son dos: las personas en hogares encabezados por alguien que busca empleo (el 85,4% de todas las personas en estos hogares se encuentran en situación de exclusión social) y las que pertenecen a un hogar en situación de pobreza severa (83%)”.
  6. La exclusión crece entre la población de nacionalidad extranjera y entre los hogares sin ingresos o con ingresos solo por protección social: “en los últimos seis años el alcance de la exclusión social se ha ampliado de manera muy significativa entre la población en hogares encabezados por alguien con nacionalidad extranjera (la exclusión pasa de afectar al 35% de estas personas en 2018, al 51,6% en 2024) y entre las personas en hogares que no cuentan con ningún tipo de ingresos o solo con ingresos procedentes de la protección social (del 29,1% al 44,5%). También aumenta durante este periodo, en más de 10 puntos porcentuales, la incidencia de la exclusión entre las personas en hogares encabezados por alguien con estudios primarios, en hogares en situación de pobreza, pero no severa, entre las personas que conforman un hogar unipersonal y entre las que viven en hogares en zonas rurales”.
  7. Crecen las dificultades para acceder a la vivienda y aumentan las situaciones de exclusión residencial: “en Andalucía en torno al 23% de la población (23,8%) y de los hogares (23,2%) se encuentran afectados por algún problema de exclusión social en la dimensión de la vivienda. Las tasas que resultan para el conjunto del Estado, con un 24,2% y 22,4% de la población y los hogares respectivamente en esa situación, sitúan a Andalucía dentro de unos niveles de exclusión en la dimensión de la vivienda muy similares a los del conjunto de España. No obstante, partiendo de una situación más favorable en 2018, el incremento en el porcentaje de población y hogares afectados por problemáticas en esta dimensión ha sido mayor en la comunidad autónoma (ha crecido en 7,5 puntos entre la población y en 5,4 puntos entre los hogares, que contrasta con el incremento de 4,2 puntos, para ambos casos, registrados en España)”.
  8. El mercado de trabajo se recupera, pero mantiene algunas sombras: “los datos ponen de manifiesto que, en 2024, las situaciones de exclusión social en el ámbito del empleo afectan al 21,6% de los hogares y al 20,1% de la población andaluza. Frente al conjunto del Estado, la tasa de exclusión social en la dimensión del empleo en Andalucía es 8,1 puntos porcentuales superior en el caso de la población y 6,1 puntos más elevada, en el caso de los hogares”.
  9. Se reduce el alcance de la pobreza y crece el acceso al IMV [Ingreso Mínimo Vital]: “Desde 2021, la tasa de riesgo de pobreza de la población andaluza se ha ido reduciendo de forma paulatina, pasando del 32,3% al 29,2% entre 2021 y 2024. Si se compara con lo que sucede en el conjunto de España, puede decirse que la proporción de población afectada es mucho más elevada en Andalucía que en el conjunto del Estado, donde la tasa de riesgo de pobreza es diez puntos menor y alcanza al 19,7% de la población. Además, desde 2021 la evolución a la baja es algo más constante en España y, de hecho, la tasa de riesgo de pobreza registrada en 2024 es la más reducida desde 2018. La tasa de pobreza severa ha seguido una línea similar y ha caído entre 2021 y 2024 del 15,9% al 12,8%. Desde la perspectiva comparada, cabe señalar que la proporción de personas afectadas por la pobreza severa es también más elevada en Andalucía que en España —casi un 50% más alta— y no puede decirse que en este periodo la brecha que separa a Andalucía del resto de España se haya reducido, puesto que la tendencia de evolución ha sido parecida en los dos territorios”.
  10. Aumentan los problemas de exclusión social en el eje relacional, si bien Andalucía presenta niveles comparativamente bajos de discriminación percibida: “en Andalucía el 16,2% de los hogares se encuentran afectados por problemas de exclusión en el eje relacional. Dentro de este eje, el 9,9% de los hogares presentan problemas ligadas a la dimensión del conflicto social y un 9,3%, dificultades relativas al aislamiento social. Andalucía presenta una situación más desfavorable que la que se observa a nivel estatal, ya que la incidencia dentro de este eje, así como en cada una de sus dimensiones, es superior. Desde una perspectiva evolutiva los datos de 2024 ponen de manifiesto que la incidencia de la exclusión en el eje relacional se sitúa por encima de la registrada en 2018, de tal manera que, en estos seis últimos años, los hogares afectados por estos problemas habrían pasado del 7,3% a un 16,2%”.
  11. Uno de cada cinco hogares andaluces tiene problemas de exclusión en la dimensión de la salud: “En Andalucía, el 18,1% de la población y el 19,9% de los hogares se encuentran en 2024 afectados por algún problema de exclusión social en la dimensión de la salud. Comparativamente, las cifras para el conjunto del Estado son más bajas: un 14,8% de la población y un 15,2% de los hogares. Esta diferencia sitúa a Andalucía en un nivel de exclusión de la salud significativamente superior a la media nacional, con una evolución también más desfavorable desde 2018”.

En el mes de diciembre de 2025 publiqué también un artículo en este cuaderno digital sobre el IX Informe FOESSA, 2025, sobre exclusión y desarrollo social en España, recogiendo un dato sobrecogedor: 2,5 millones de los jóvenes viven en situación de exclusión social, de los cuales 1,2 millones en exclusión severa, que «en comparación con el periodo anterior a la pandemia, indica que el número de jóvenes en situación de exclusión ha aumentado en la actualidad en 309.000 personas, mientras que quienes se encuentran en exclusión severa han crecido en 169 mil», junto a otras realidades sociales avaladas con datos que se deberían tener en cuenta con carácter de urgencia para garantizar las políticas correspondientes que solventen el drama de las desigualdades sociales en nuestro país. Escribí que el Informe «advierte sobre un proceso inédito de fragmentación social en España en el que se contrae la clase media. Estamos ante una encrucijada. Podemos seguir por el camino actual, el del individualismo, la desigualdad y la insostenibilidad. O elegir un cambio de rumbo valiente para una sociedad fundamentada en el cuidado mutuo, la justicia y la responsabilidad compartida”. Ahora, nos enfrentamos a estos resultados contextuales, circunscritos a nuestra Comunidad, en los que visto y leído lo expuesto se deduce claramente que los datos son alarmantes.

Es muy importante como deber ciudadano y partidos políticos progresistas, leer este Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía 2025, sobre todo aquellas páginas que llaman la atención por los datos que ofrecen. No deseo abrumar con gráficos y datos prolijos, sino inducir a su consulta directa en el informe, en función de los intereses de cada persona o institución concernidas. Lo expuesto anteriormente sólo es a modo de introducción breve para facilitar la comprensión global del informe. Lo que es indudable es que es imprescindible conocer los datos expuestos para poder emitir juicios bien informados sobre la exclusión social y desarrollo en nuestra Comunidad, a través de una fuente solvente y ética, demostrada a lo largo de los años. Lo digo una vez más: ahí están los datos anteriormente señalados, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país, en mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir estos datos para poder emitir juicios bien informados, como afirmaba anteriormente, porque sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, se  pueden aprobar leyes y disposiciones con urgencia para solucionar esta situación, transformando la sociedad española para avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas también, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies

Ya están convocadas las elecciones al Parlamento de Andalucía. Será la ocasión de emitir nuestro voto, a través de análisis y juicios bien informados, que permitan transformar Andalucía y salir de estos continuos números rojos que tanto daño hacen a los que menos tienen. Los datos expuestos llevan a denunciar una conclusión muy preocupante: Andalucía experimenta un “claro proceso de cronificación y profundización de la exclusión social en el contexto andaluz, donde un elevado porcentaje de la población —el 23,1%— no recibe beneficios de las mejoras macroeconómicas y cuya situación de exclusión social va más allá de la coyuntura socioeconómica, asentándose como una cuestión estructural”.

Lo expuesto anteriormente son botones de muestra nada más, que se pueden conocer con detalle en el Informe FOESSA citado, pero que en el contexto actual electoral deberían contemplarse en los diferentes programas de los partidos progresistas en liza, porque no son inocentes ni iguales. Es una oportunidad extraordinaria para saber quién está cerca de esta realidad y presenta la mejor forma de abordarla con carácter de urgencia y con prioridad absoluta. Son cifras que sonrojan a cualquiera que considere la dignidad humana como la representación más importante en vida, porque los nadieslos hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida, a los que siempre defendió Eduardo Galeano, están presentes en estos informes, que a muy pocos les preocupan y que pocos partidos los representan, porque todos no son ni somos iguales. Tampoco lo olvidaré a la hora de votar el próximo 17 de mayo, navegando en mi patera ética por la memoria histórica de Sevilla, con sus barrios muy pobres, de Andalucía, con tantas localidades presas de rentas muy bajas, paro galopante y barrios vergonzantes, protagonistas de unas listas de pobreza y exclusión social que conmueven mi alma política y solidaria.

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Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 3. La corrupción de la mente puede dañar la campaña electoral

Emilio Lledó

Me preocupa la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

Emilio Lledó

Sevilla, 28/III/2026 – 08:00 h CET (UTC+1)

Sigo muy pre-ocupado (así, con guion) con las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía. En este contexto, recurro habitualmente a mi clínica del alma, es decir, a mi biblioteca, para intentar reabsorber lo que detesto, cada día más, como corrupción de la mente y su impacto en la democracia actual. De esta forma, doy la razón a José Manuel Blecua, exdirector de la Real Academia Española (RAE), cuando dijo en cierta ocasión que al escribir copiamos siempre de los autores que hemos leído a lo largo de nuestra vida y nos han marcado. Es verdad y entre mis libros más queridos en la actualidad está uno del filósofo y paisano Emilio Lledó, Sobre la educación, en el que figura un artículo precioso, Juan de Mairena, una educación para la democracia, en el que hace una advertencia sobrecogedora sobre la corrupción de la mente: “Sorprende que con el enorme y tal vez desmesurado retumbar de las noticias sobre corrupción, no se haya entrevisto la peor de las corrupciones, mucho más grave aún que la de la supuesta apropiación de bienes ajenos o la utilización de la venta de los bienes públicos para engordar los privados. Me refiero a la corrupción de la mente, a la continua putrefacción de la conciencia debida, entre otras monstruosidades de degeneración mental, a la manipulación informativa. Estas corrupciones no son instantáneos desenfoques de la visión. Al cabo del tiempo esos manejos en nuestras inermes neuronas acaban por distorsionarlas, desorientarlas y dislocarlas. Difícilmente podrán hacer ya una sinapsis, una conexión pertinente y correcta” (1).

El daño al denominado principio de confianza debida en democracia representativa, es un ejemplo muy clarificador de la corrupción mental por la manipulación informativa que se pueda recoger en letra impresa en los programas políticos y en las intervenciones públicas de sus líderes en mítines, tertulias, comparecencias en ruedas de prensa y en mensajes explícitos en redes sociales, como podemos constatar ya en la etapa preelectoral en la que estamos inmersos. La manipulación permanente mediante compromisos falsos acaba “distorsionando, desorientando y dislocando” las creencias de los votantes. Es por lo que en pleno retiro voluntario pido a los partidos políticos que se presenten a estas elecciones, con profundo respeto ciudadano, que se ponga una especial atención a no corromper la mente de las personas que pertenecemos al club ciudadano de las personas dignas, que somos millones en este país y, por implicación actual, en esta Comunidad. Estamos acostumbrados a votar sin conocer con detalle el contenido de los programas políticos y luego vienen los escándalos farisaicos cuando denunciamos que no se cumplen determinados aspectos de los mismos, porque lo que allí se prometía no era verdad, se falseaba su auténtica razón de ser y estar en el programa político correspondiente. Es imprescindible conocerlos al detalle con anterioridad al voto, para conocer la posibilidad real de cumplimiento de su verdad o mentira intrínseca, pero también es verdad que acusan un desgaste en su formulación, porque la participación real e identitaria en la redacción de los mismos, casi siempre es delegada en las siglas y en representantes que desconocemos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales pueden y, sobre todo, deben tener ahora un papel fundamental en estas formulaciones, es decir, en la participación real y efectiva de los militantes y de los llamados “simpatizantes” o personas en general con creencias en la redacción de los programas políticos correspondientes.

En el marco de lo expuesto anteriormente sobre corrupción de la mente, hago de nuevo una llamada de atención a los partidos de izquierda, pero también a todos los que participen en los próximos comicios, que lo harán gracias a la democracia, porque hasta que cambien las leyes actuales hay que blindar la defensa constitucional actual de la democracia representativa, que la participación de la ciudadanía debe cuidar hasta extremos insospechados. Para ello, es necesaria la educación en valores ciudadanos, que no se improvisan sino que son el resultado de una educación personal, familiar y social, constantes en el tiempo. Por extensión, educación política. La participación ciudadana, organizada, es la respuesta, pero dejando abierta la posibilidad de generar liderazgos que arrastren conciencias humanas bien informadas, a veces en minorías o mayorías silenciosas o ruidosas, que después se llamarán votos. La educación política es la única fuerza capaz de contener la corrupción política de la mente.

Comprendo muy bien por qué Emilio Lledó adjunta una referencia de Juan de Mairena, el heterónimo de Antonio Machado, al texto recogido al comienzo de estas palabras: “Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una capa más honda de nuestro espíritu. Hay personas [hombres, en el original] tan profundamente divididas consigo mismo, que creen lo contrario de lo que piensan. Y casi —me atrevería a decir— es ello lo más frecuente. Esto debieran tener en cuenta los políticos. Porque lo que ellos llaman opinión es más complejo y más incierto de lo que parece. En los momentos de los grandes choques que conmueven fuertemente la conciencia de los pueblos se producen fenómenos extraños de difícil y equívoca interpretación: súbitas conversiones, que se atribuyen a interés personal, cambios inopinados de pareceres, que se reputan insinceros, posiciones inexplicables, etc. Y es que la opinión muestra en su superficie muchas prendas que estaban en el baúl de las conciencias”.

En los momentos que vivimos de tanta corrupción mental, nos hacen falta personas como Emilio Lledó, que nos recuerden que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2). También sé que me queda la palabra (Blas de Otero, dixit), en momentos difíciles para la democracia en nuestro país, ahora en mi Comunidad.

El contrato social de cada ciudadano con la política que impera nos recuerda la conveniencia de estar vacunados contra la epidemia de intromisión en nuestra inteligencia social, que también existe. Comprendo mejor que nunca la reflexión de Emilio Lledó que abre estas palabras y que tampoco olvido: Me preocupa la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente. Sencillamente, porque no somos idiotas, ni nos conformamos con que nos entreguen una flor en plena discordia. Creo que ha llegado el momento de entrar con un buldócer ético en la sociedad y remover los grandes planteamientos sociales en los que estamos instalados. Es necesario, por tanto, comenzar a hablar de legalizar nuevos contratos sociales donde la responsabilidad política del Gobierno correspondiente y de la ciudadanía tengan un papel protagonista en los cambios copernicanos y prioritarios que se tienen que abordar con urgencia ética y social. Todo lo demás es seguir normalizando lo indeseable e imposible que no beneficia a nadie. Ya lo dijo el torero El Guerra, andaluz de Córdoba por más señas: lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.

Todo lo expuesto anteriormente es válido cuando estamos convencidos de que lo más importante en la sociedad es perseguir el interés general frente al individual y que la corrupción política es el enemigo público número uno a combatir, porque cuando entra en la sociedad no deja títere con cabeza, todo se corrompe y nos lleva a un conformismo terrible, unido a la terrible desafección política. La tentación es huir hacia adelante, hacia ninguna parte, pero hay que vencerla, porque queramos o no, necesitamos defender la democracia como la mejor forma de compartir la vida. Ante la decepción por lo que ocurre con la situación política actual en el país en determinados partidos políticos de ultraderecha o liberales extremos, con sus representantes incluidos obviamente, es posible que caigamos en la tentación de acudir a Góngora para que nos explique hoy esta situación a través de su famosa letrilla rediviva, «Ándeme yo caliente, ríase la gente»: Cuando cubra las montañas / De blanca nieve el enero, / Tenga yo lleno el brasero / De bellotas y castañas, / Y quien las dulces patrañas / Del Rey que rabió me cuente, / Y ríase la gente. […] Busque muy en hora buena / El mercader nuevos soles; / Yo conchas y caracoles / Entre la menuda arena, / Escuchando a Filomena (3) / Sobre el chopo de la fuente, / Y ríase la gente. Porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, por mucho que ante la falta de ética personal y colectiva, con su poso político correspondiente, determinados partidos políticos quieran normalizar lo indeseable en términos individuales y sociales, para convertirlo todo en un barrizal y en un auténtico mundo al revés sin contrato social alguno, que lleva irremisiblemente al ocaso de la democracia, sin mezcla de bien común o interés general alguno.

(1) Lledó, Emilio (2018). Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127.

(2) Aristóteles (2000). Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a.

(3) “Filomena” era la denominación de “la hembra del ruiseñor” en tiempos de Góngora (ver el Diccionario de Francisco Sobrino, 1705), en el Diccionario nuevo de las lenguas española y francesa. Bruselas: Francisco Foppens, p. 182,3).

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 1. Hay que votar de forma diferente, para transformar la Comunidad

Sevilla, 25/III/2026 – 07:51 CET (UTC+1)

Comienzo hoy una nueva serie en este cuaderno digital, como en ocasiones electorales anteriores, al haberse anunciado por el presidente andaluz, el pasado lunes 23 de marzo, la convocatoria de las elecciones al Parlamento de esta Comunidad, a celebrarse el domingo 17 de mayo, que a priori no le inquietan como candidato, porque según manifestó ayer en una entrevista radiofónica, lo que le da más miedo de estas elecciones es “el exceso de confianza porque no tengo adversario político”. Con esta autosuficiencia, creo que mal empieza, con un gesto de ninguneo político ante lo que la ciudadanía andaluza tiene que decir ante las urnas.

Poco a poco, nos iremos acercando a una fecha transcendental para el futuro de la democracia en Andalucía y, probablemente, para el país. Sé que se propaga con facilidad pasmosa el pan y circo político para todos, modernizado, incluso utilizando de forma retorcida los medios digitales a nuestro alcance, por tierra, mar y aire, en un jiji, jajá permanente y eurovisivo, para quedarnos instalados -en la dialéctica de Blas Pascal- con el divertimento electoral más que con el compromiso, que en francés suena muy bien: divertissement frente a engagement. Lo que no olvido, es que el próximo 17 de mayo se votará a los representantes políticos de diferentes partidos, que nos representarán durante la próxima legislatura en el Parlamento de Andalucía. En este sentido, deseo tomar partido ya, nunca mejor dicho, participando activamente en este periodo preelectoral mediante el compromiso intelectual y de vida, que también existen, utilizando un medio tan maravilloso como es la palabra, que todavía nos queda (Blas de Otero, dixit), así como el análisis de los verdaderos hechos democráticos cuando son amores y no solo buenas razones.

Sobre una idea forjada en un anuncio inolvidable de Apple publicado en 1997, ante unas elecciones transcendentales en Andalucía, escribo hoy en un acto responsable como ciudadano al que preocupa la deriva política de este país tan dual y cainita, la de mi Comunidad, con visos evidentes de ocaso de la democracia y recuperación manifiesta de la derecha extrema y ultraderecha pura y dura, rememorando tiempos muy tristes para este país.

Es de tanta importancia lo que va a ocurrir en Andalucía a partir del 17 de mayo próximo, con la que está cayendo en este mundo gobernado por un nuevo emperador desnudo, Donald Trump o lo que está sucediendo en nuestra Comunidad, con gravísimos problemas en los pilares del Estado de Bienestar, tan deteriorados socialmente en la actualidad y sobre los que debería sustentarse el devenir diario en Andalucía, que la situación me lleva a reflexionar que pensar y votar de forma responsable es a veces un asunto de locos, inadaptados, rebeldes y de problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio. Aquellos que ven las cosas de otra manera, utópicos por definición. No siguen las reglas. Y no tienen ningún respeto por seguir pensando y haciendo solo lo establecido. Es verdad que puedes citarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes glorificarlos o vilipendiarlos, pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Ellos impulsan la humanidad hacia adelante, porque el mundo solo tiene interés cuando va así, hacia adelante. Y mientras algunos los ven como locos, nosotros vemos genios. Porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que con su voto pueden cambiar el mundo, Andalucía, transformándola para alcanzar su bienestar común, distribuido, sin ir más lejos, es la que logra hacerlo. En beneficio del interés general, no el de unos pocos, sin dejar a nadie atrás, cuidando especialmente a los nadies, las nadies, en defensa del mejor Estado de Bienestar posible, protegiéndonos del poderoso caballero Don Mercado, porque las personas no deben ser mercancía para nadie. Es lo que me lleva a pensar… y votar de forma diferente.

Espero como agua de mayo, nunca mejor dicho, la publicación inmediata de los programas políticos de los partidos con posible presencia en el nuevo Parlamento de Andalucía que salga de las urnas, con objeto de conocer bien sus objetivos y la ideología implícita o explícita en ellos, porque partimos de la base de que ninguno es inocente, pero no todos transforman de la misma forma la sociedad, porque todos no son iguales. Es la única forma que conozco de emitir posteriormente un voto responsable, bien informado y que responda a mi ideología socialdemócrata, para no llamarme después a engaño.

Recuerdo en este contexto a un político canadiense, Michael Ignatieff, tantas veces citado en este cuaderno digital, que publicó un libro de lectura obligada para personas inquietas en política, Fuego y cenizas (1), cuando afirmaba algo que me parece transcendental en el acto de votar en unas elecciones: “El ideal democrático es la fe, continuamente puesta a prueba, en que los hombres y mujeres corrientes puedan elegir adecuadamente a aquellos que van a gobernar en su nombre, y en que aquellos que elijan puedan gobernar con justicia y compasión”. No he olvidado la experiencia política de Ignatieff en su país natal, Canadá, desde 2008 a 2011, liderando la oposición y con una clara opción a gobernar ese país como Primer ministro. Un profesor universitario en Harvard que fue captado para iniciar una carrera política implacable, tal y como nos la narra él en sus reflexiones cargadas sobre todo de sentimientos y emociones, éxitos y fracasos, fuego y cenizas. Sobre todo, porque expuso también una idea clave para los pesimistas en política, que siguiendo a Benedetti, suelen ser optimistas bien informados: “nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad.

Estamos avisados y sabemos que el acto de votar nunca es inocente. Andalucía merece una transformación social de las estructuras básicas del Estado de Bienestar, sanidad, educación, dependencia y vivienda, por la aplicación de políticas públicas en beneficio de los cerca de nueve millones de habitantes que conformamos esta Comunidad.

(1) Ignatieff, Michael (2014). Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política. Madrid: Taurus.

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¡Paz y Libertad!

Para que se olvide el olvido de la muerte del estudiante Javier Verdejo, en los albores de la Transición

Si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que han pasado y pasan en nuestro mundo cotidiano al revés, se calla la vida y la palabra.

Sevilla, 24/III/2026 – 08:00 h CET (UTC+1)

Estamos viviendo tiempos políticos en los que la derecha extrema y la ultraderecha (tanto monta, monta tanto), están ocupadas en la derogación por decreto de las diferentes leyes autonómicas de memoria histórica y democrática. Por esta razón, como ciudadano que profeso respeto reverencial a la vigente Ley de Memoria Democrática, considero una obligación ética inexcusable recordar a Javier Verdejo, un joven almeriense estudiante de Biología en la Universidad de Granada, militante de la Joven Guardia Roja de España (PTE), de tan solo 19 años, que murió el 14 de agosto de 1976, por un disparo de un guardia civil mientras escapaba al ser sorprendido en El Zapillo, un barrio de Almería capital, mientras realizaba una pintada con letras mayúsculas, en rojo, que sólo pudo llevar a cabo hasta la letra “T”, de una frase que comenzaba por la palabra “PAN T”… y que pretendía acabar con una frase reivindicativa y aleccionadora: PAN, TRABAJO Y LIBERTAD.

Pintada incompleta de Javier Verdejo, que le supondría la muerte por un disparo de un guardia civil, el 14 de agosto de 1976, en el barrio El Zapillo (Almería capital)

Este hecho tan luctuoso, calificado por muchos especialistas como asesinato puro y duro, se va a recordar especialmente por la Universidad de Granada, en el 50 aniversario de su muerte, con un acto de homenaje el próximo 8 de abril, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, junto a una Exposición sobre el significado de la lucha por la democracia llevada a cabo por Javier Verdejo y la Universidad de Granada en su lucha antifranquista, organizada por la Asociación por la Memoria Histórica del Partido del Trabajo de Andalucía y de la Joven Guardia Roja, con la colaboración del Decanato de la Facultad de Ciencias de la UGR, la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Almería y la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que permanecerá abierta desde el 18 de marzo al 16 de abril.

Cumplo hoy una misión democrática al escribir estas palabras en memoria de Javier Verdejo y de las personas que como él lucharon por la recuperación de la democracia en este país a costa de sus propias vidas, porque merecen nuestro respeto hoy y siempre, aunque hayan pasado 50 años desde el momento trágico en el que Javier perdió la vida con tan sólo 19 años.

Con estas palabras declaro mi incondicional apoyo a la vigente Ley de Memoria Democrática, como ciudadano político, que cuido la democracia de este país y su memoria, así como la de mi Comunidad Autónoma, mi ciudad y mi barrio, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital. Considero imprescindible volver a leer hoy esta Ley, porque son páginas imprescindibles que ordenan en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

Con este recuerdo activo de lo que supuso y supone todavía hoy la muerte de Javier Verdejo, para reforzar la memoria democrática de este país, recojo a continuación unas palabras de Eduardo Galeano (1940-2015), imprescindibles para comprender su profundo significado (1): “Olvidar el olvido: don Ramón Gómez de la Serna contó de alguien que tenía tan mala memoria que un día se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo. Recordar el pasado, para liberarnos de sus maldiciones: no para atar los pies del tiempo presente, sino para que el presente camine libre de trampas. Hasta hace algunos siglos, se decía recordar para decir despertar, y todavía la palabra se usa en este sentido en algunos campos de América latina. La memoria despierta es contradictoria, como nosotros; nunca está quieta, y con nosotros cambia. No nació para ancla. Tiene, más bien, vocación de catapulta. Quiere ser puerto de partida, no de llegada. Ella no reniega de la nostalgia: pero prefiere la esperanza, su peligro, su intemperie. Creyeron los griegos que la memoria es hermana del tiempo y de la mar, y no se equivocaron”. Excelente reflexión para que no la olvidemos ni siquiera un momento.

Por todo lo expuesto, declaro formalmente que si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que han pasado y pasan en nuestro mundo cotidiano al revés, se calla la vida y la palabra. En el afán de hoy, me basta. Personalmente, creo que hoy tenía que decir algo más valioso que el silencio… y el olvido.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, Madrid: Siglo XXI Editores de España, 1998.

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¡Paz y Libertad!

Sé que la primavera está abierta a mi espera, alta la fe y el corazón dispuesto

Cristóbal ToralLa nueva inquilina, 1982

Escribo porque solamente modificando la realidad puedo soportarla, […] escribo para ser feliz.

Orhan Pamuk, en el discurso del acto de entrega del Premio Nobel de Literatura 2006

Sevilla, 21/III/2026 – 07:11 h CET (UTC+1)

Somos inquilinos de la vida porque sé lo que es esperar, esperar, esperar… El inquietante óleo del pintor gaditano Cristóbal Toral, La nueva inquilina, me lo recuerda siempre. Admiro la vida en esta espera urgente, ligero de equipaje y apoyado en el buzón del tiempo, aunque en la memoria de hipocampo mantengo vivo el mensaje de su obra, que justifica hoy la realidad de las maletas imaginarias y reales que me han acompañado a lo largo de esperas diversas en mi vida. Porque todo es tránsito y porque siempre hay en ellas, tan presentes en las obras de Toral, un misterioso peso de la carga que se suele ocultar en su interior. La dialéctica maleta-espera está servida.

He aprendido a conocer todavía más mi persona de todos que, según Ortega y Gasset, convive a diario con la de secreto. Es la razón por la que acudo en este incesante ir y venir del timbo al tambo de la vida, expresión que tanto gustaba a Gabriel García Márquez, a buscar refugio en un poema precioso de Ángel González, Sé lo que es esperar, situándome una vez más en el punto de partida de la dualidad espera y esperanza, ahora y mi caso, en tiempos de una enfermedad grave:

Sé lo que es esperar:
¡esperé tantos
días y tantas cosas en mi vida!
Los inviernos tediosos esperando,
los veranos, bajo el sol,
esperando,
el luminoso y amarillo otoño
—bella estación para esperar—
e incluso
la primavera abierta a toda espera
más próxima que nunca a realizarse,
me han visto inútilmente,
pero firme,
tenaz, ilusionado,
en el lugar y la hora de la cita,
alta la fe y el corazón en punto.

Alta la fe y el corazón
dispuesto,
igual que tantas veces, aquí sigo,
en la esquina del tiempo
—vendrá pronto—
tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire,
acodado en el claro mirador
de los vientos,
mientras pasan y pasan los meses y los días.

Hace 49 años publiqué en un periódico muy avanzado ideológicamente en tiempos de la transición en Andalucía, en mi ciudad concretamente, un artículo sobre un pensador, Ernst Bloch, con motivo de su fallecimiento y porque había trabajado profundamente sobre el principio esperanza como motor de la vida, análisis filosófico que siempre me interesó mucho. Personalmente, estaba situado en la espera cósmica de la transformación del mundo que comenzábamos a experimentar en este país. He leído de nuevo aquellas palabras, de las que entresaco las que hoy pueden dar sentido a la espera aunque hayan pasado y pasado tantos meses y días de mi vida, con un cambio obligado al cambiar el sustantivo filosófico “hombre” por “persona” (en cursiva): “Bloch, por encima de teorías y prácticas, es filósofo. Su espíritu abierto y en camino le hizo adoptar una postura de sabio ante el mundo pluriforme. Es hijo de su época y debido a su experiencia frente al irracionalismo, su filosofía se hace más auténtica, más veraz. En definitiva, su marxismo es muy puro, bien estructurado, enormemente esperanzador. Aquí radica la quintaesencia de su doctrina: concebir la esperanza como principio humano para vivir la trascendencia, es decir, la posibilidad permanente de que la persona se realice plenamente en comunión. […] En un mundo dominado por la economía, Bloch se admira del poder intelectual y cultural como agentes transformadores de la sociedad, donde la persona, una vez más, es el centro por la asunción de su conciencia. Frente al principio materialista de Marx de que la realidad social determina la conciencia de las personas, Bloch presenta a la conciencia individual de la persona como determinante de la historia y de su historia, enfrentándose cotidianamente con la insatisfacción humana vivida en necesidad y negación. Por ello, cada persona lucha por alcanzar su plenitud. El hecho es que todavía no la ha alcanzado. Esta «hambre cósmica» se experimenta en el deseo de alcanzar un sentido pleno de la vida. […] La esperanza surge al experimentar la persona que si todavía no ha alcanzado el futuro, el presente no es el fin. Y el hecho de vivir éste no motiva a la persona para lograr la plenitud de su ser. […] Esta hambre es impulso cósmico y la esperanza consiste en dejarse impregnar de este impulso”.

Aquellas lecturas me prepararon para la espera más próxima que nunca a realizarse. También, los que me rodean me han visto inútilmente, pero firme, tenaz, ilusionado, en el lugar y la hora de la cita, alta la fe y el corazón en punto. Ahora, cuando se atisba una salida pautada a mi proceso de zaratán (cáncer), que no es el fin (en la clave de Bloch), mantengo alta la fe y el corazón, dispuesto, igual que tantas veces, aquí sigo, en la esquina del tiempo —vendrá pronto— tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire, acodado en el claro mirador de los vientos, mientras pasan y pasan los meses y los días.

En este mundo de tránsito, he buscado con gran interés en mi biblioteca una obra que me marcó mucho la vida cuando la leí, La maleta de mi padre, de Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura en 2006, porque comprendí la metáfora de su discurso en el acto de recepción oficial del galardón, como homenaje a lo que su padre le entregó un día en una pequeña maleta que contenía su tránsito por la vida: “Recuerdo que, después de que mi padre se fuera, estuve unos días dando vueltas alrededor de la maleta sin tocarla. Conocía desde niño aquella maleta pequeña de cuero negro, sus cierres y sus esquinas redondeadas. Mi padre la usaba cuando salía a algún viaje breve o cuando quería llevar algún peso a su oficina. Me acordaba de que cuando era pequeño, después de que regresar de algún viaje, me gustaba abrir la maleta y revolver sus cosas y aspirar olores a colonia y a país extranjero que salían de su interior. Aquella maleta era un objeto conocido y atractivo que me traía muchos recuerdos del pasado y de mi infancia, pero ahora no podía ni tocarla. ¿Por qué? Por el misterioso peso de la carga que ocultaba en su interior, por supuesto”.

Lo manifesté anteriormente: en la vida todo es tránsito y espera, aunque sé que la primavera que comenzó ayer está abierta a mi particular espera, alta la fe y el corazón dispuesto.

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¡Paz y Libertad!

La primavera, según Cernuda, ilumina nuestra mente (que falta hace)

Luis Cernuda Bidón 
(Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963)

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente

Luis Cernuda, en La Primavera, (Ócnos, 1942)

Sevilla, 20/III/2026 – 07:50 h UTC (CET+1) – Actualizado a las 09:34 h

La primavera llega hoy a las 15:46 horas, según el Observatorio Astronómico Nacional, con un pronóstico existencial del poeta Luis Cernuda, que se hace patente cuando llega cada año esta estación a Sevilla. Esto es así porque me recuerda siempre cosas importantes con su prosa poética, que no olvido, porque lo único que sabemos en estos tiempos de guerra, no de paz, es que no sabemos en realidad lo que nos pasa y él nos ayuda a entenderlo, fundamentalmente porque es verdad que estamos atravesando una etapa histórica plagada de dificultades y sinsentidos en un mundo y un país al revés. Además, no pierdo ocasión para hacerle un reconocimiento personal de su trabajo, con amor hecho, como nos lo pidió a los sevillanos en una obra suya transcendental, Desolación de la quimera.

En este caso, me refiero hoy a una obra suya preciosa en la que canta a la primavera, Ócnos (1), recordando a su tierra natal desde la tragedia del exilio, añorando cómo la naturaleza, a pesar de todo, cuida la belleza de Sevilla:

Este año no conoces el despertar de la primavera por aquellos campos, cuando bajo el cielo gris, bien temprano a la mañana, oías los silbos impacientes de los pájaros, extrañando en las ramas aún secas la hojosa espesura húmeda de rocío que ya debía cobijarles. En lugar de praderas sembradas por las corolas del azafrán, tienes el asfalto sucio de estas calles; y no es el aire marceño de tibieza prematura, sino el frío retrasado quien te asalta en tu deambular, helándote a cada esquina.

Abstraído en este imaginar, marchas con nostalgia por la avenida del parque, donde revuela espectral a ras de tierra y te precede, fugitiva ala terrosa, una hoja del otoño último. Tan reseca es y oscura, que se diría muerta años atrás; imposible su verdor y frescura idos, como la juventud de aquel viejo, inmóvil allá, traspuesta la reja, hombros encogidos, manos en los bolsillos, aguardando no sabes qué.

Al acercarte luego, hallas que el viejo tiene a sus pies manojos de flores tempranas, asfodelos, jacintos, tulipanes, de vívidos colores increíbles en esta atmósfera aterida. Casi da pena verlas así, expuestas en mercado norteño, como si ellas también sintieran su hermosura indefensa ante la hostilidad sombría del ambiente.

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente; quienes a la invocación mágica, a pesar del frío, lo sórdido, la carencia de luz, no pueden contener el júbilo vernal que estas flores, como promesa suya, te han traído e infundido en tu miedo, tu desesperanza y tu apatía.

La primavera, con su luz y fragancia de azahar en Sevilla, llama a mis sentidos y se aloja en mi corazón, regalándome un júbilo de emociones y sentimientos, a modo de flores, que me ayudan a caminar en un mundo loco, al revés, que nos asola y nos da miedo, desesperanza y apatía, con una misión posible que necesitamos ahora más que nunca: iluminar la mente. También, para comprender qué significa la paz en tiempos de guerra, tan lejos, tan cerca.

En este contexto local y mundial, expreso a Luis Cernuda, mi paisano, el más sincero agradecimiento a su obra, porque siempre reconozco el trabajo que hizo con amor desde su alma exiliada, tan lejos de sus primaveras en Sevilla, cuando escribía estas palabras desde la sordidez de Escocia, que le llevaban a recordar entrañablemente su niñez y juventud en esta ciudad, en la que Stefan Zweig siempre pensó que se podía ser feliz (2): “La vida parece tener aquí un ritmo más veloz, y las personas la sangre más viva; en ningún lugar hay más estómagos hambrientos que en Andalucía y, aun así, Sevilla brilla con su portentoso colorido, resplandece de alegría y nos saluda con miles de banderas. Aquí se puede ser feliz”, agregando matices especiales para ensalzarla con bellas palabras: “Hay ciudades en las que nunca se está por primera vez. Deambulas por sus calles desconocidas y sientes como si de todos los rincones te acudieran los recuerdos, te llamaran voces amigas. Su rostro -porque las ciudades puedes ser como las personas: tristes y viejas, risueñas y jóvenes, amenazadoras y gráciles, dulces y afligidas- te suena de una ciudad hermana, o de una imagen, de un libro, de una canción. Y Sevilla es así”. 

También, como dije anteriormente, aprendí de Luis Cernuda algo muy importante que pidió a sus paisanos en esta sacrosanta ciudad: el reconocimiento a su trabajo bien hecho y envuelto en bellas palabras, que siempre lo merece ahora y en cualquier estación del año: «más el trabajo humano, con amor hecho, merece el reconocimiento de los otros». No lo olvido en este tiempo tan difícil y complejo, porque hoy día me duele todavía que su país y sus paisanos olvidemos algo simbólico que nos enseñó él a comprenderlo: el valor intrínseco de la poesía, de la prosa poética, porque la primavera, por ejemplo, llama a nuestros sentidos, y a través de ellos a nuestro corazón, adonde entra templando nuestra sangre e iluminando nuestra mente. ¿Existe algo más bello?

Finalizo esta reflexión especial con un ejemplo del trabajo bien hecho de Mozart al ensalzar también la primavera, en una obra dedicada a Haydn en 1785, en un cuarteto recogido en su catálogo como No. 14 K. 387 in Sol mayor, fruto de un largo y laborioso trabajo, según sus palabras, del que he elegido el tercer movimiento (Andante cantabile), De la primavera, como homenaje al compositor salzburgués, interpretados por un cuarteto nacido en aquella ciudad, Hagen Quartet, que lo expresa de forma especial. Una delicia, en un día en el que la entrada de la nueva estación se celebra con una espera y esperanza sentidas. Para seguir viviendo y construyendo un mundo diferente, más amable, más cercano, más humano.

(1) Cernuda, Luis, La Primavera, en Ócnos (Poesía completa, vol. I), Madrid: Siruela, 1993.

(2) Zweig, Stefan, De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia. Madrid: Sequitur, 2015.

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¡Paz y Libertad!

Diario de mi zaratán / y 7. Venceremos

Sevilla, 18/III/2026 – 09:41 h UTC (CET+1)

Este diario no es inocente, porque tiene una ideología dentro que no lo es, como afirmaba Lukács en El asalto a la razón y a quien profeso un gran respeto desde mis años jóvenes: “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

Por esta razón, la palabra ¡Venceremos! resuena siempre en mis oídos como un himno a la resistencia ante acontecimientos no deseados, que podemos modular en cada tiempo presente y futuro, con una misión posible y no inocente: vencer al enemigo que acecha en cada momento y lugar, representado por injusticias, miedos, pobreza, paro, represión de todo tipo y, ahora, un zaratán en mi vida como aviso para navegante confiado en la búsqueda de islas desconocidas, el hilo conductor de este blog.

He puesto mi banda sonora a funcionar y cincuenta y seis años después de conocerse la primera versión de ¡Venceremos!, en 1970, compuesta por Sergio Ortega, que fue interpretada por la Orquesta Sinfónica Popular de Chile, dirigida por Eduardo Moubarak, junto a Quilapayún en la formación en la que figuraban en ese momento Eduardo Carrasco, Carlos Quezada, Willy Oddó, Hernán Gómez, Rodolfo Parada y Rubén Escudero, deseo rescatarla hoy para reinterpretarla en un momento delicado personal.

He consultado la carátula de aquél disco prohibido en una España que tenía una parte con el corazón helado, que me ha vuelto a emocionar, fundamentalmente por su significado en los años siguientes y porque en el rostro del niño que figura como reclamo del contenido revolucionario que había en la música y letra anunciada en esta grabación de estudio, se notaba un rictus de futuro imperfecto aunque acompañado de verde esperanza, que desembocaría sólo unos años después en el golpe de estado que sumió a Chile en un destino muy triste y desolador. 

Además, he elegido hoy en este pequeño homenaje a una palabra que me conmueve siempre que la recuerdo, la versión 2ª con letra de Víctor Jara, a quien tampoco olvido, porque frente a la primera versión de Claudio Iturra, incorpora matices inolvidables que envuelven palabras que la engrandecen todavía más cuando lo recordamos cincuenta y seis años después, con un respeto intacto a su trayectoria vital: campesinos, estudiantes, obreros, compañeros, mujeres que se unen a la causa o cómo “el pueblo” se sabrá levantar. En mi caso actual, yo personalmente, junto a los profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía, del que me siento orgulloso pertenecer a él, ¡venceremos a mi zaratán!

Canto ahora, como persona nueva, al estilo de Alberti (creemos el hombre nuevo cantando, el hombre nuevo de España cantando, el hombre nuevo del mundo cantando), el estribillo que nos unirá a todos los que sufren como yo, grabado en nuestra mente y en nuestros corazones, porque estamos convencidos de que venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper, venceremos, venceremos, la miseria sabremos vencer. Cada uno sabrá qué nombre poner a su actual miseria y a la de todos, zaratán por ejemplo, sin olvidar otros sufrimientos a los que hay que seguir siendo sensibles: pobreza severa, miedo, paro, desencanto total, desafección política, fracaso social, violencias gratuitas de género y de convivencia diaria, gobierno de mediocres, política impresentable y el terrible olvido de los nadies de Galeano, los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida.

Me retiro ahora a mi clínica del alma, mi biblioteca, donde guardo también las bandas sonoras de mi vida, con una elección para este momento muy clara, la versión de Quilapayún de ¡Venceremos! en su verdadero sentido de cuerpo y alma, la que siempre recuerdo como si fuera ayer en mi actual futuro imperfecto.

Hasta aquí las páginas de este diario. Gracias, lector, lectora, por acompañarme con su lectura. Queda mucho camino por delante, lo sé, pero si he compartido ahora esta realidad con la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, es porque hay que normalizar el lenguaje y contenidos existenciales de esta enfermedad, el cáncer, mi zaratán actual, creyendo cada día que pasa en los avances científicos actuales para vencerla, con la garantía, como es mi caso, de poder confiar en el excelente trabajo que realizan los profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía y en la creencia acompañada de esperanza, que cada uno profese: Dios o dioses, la Naturaleza, las Personas o la Sociedad, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de un gran filósofo en el exilio, José Ferrater Mora, volviendo hoy a leer su libro, El hombre en la encrucijada. Es la mía…, en la actualidad.

Gratitud plena hacia todos, gratitud.

(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

NOTA: la imagen de cabecera se ha obtenido de la página oficial de Quilapayún, a quienes profeso respeto y agradecimiento por su trayectoria histórica y compromiso político a lo largo de los años: Quilapayún – Sitio oficial (quilapayun.com). El gráfico con las dos versiones de la letra de ¡Venceremos!, se ha realizado con las letras publicadas en el sitio web anterior. Reitero mi agradecimiento por esta disponibilidad pública.

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¡Paz y Libertad!

Diario de mi zaratán / 6. Gratitud

Mural en la entrada al acelerador lineal – Oncología Radioterápica (Área de Tratamientos, Sala E) – Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) / JA COBEÑA

Sevilla, 17/III/2026 – 13:30 h UTC (CET+1)

Gratitud, según la última versión del Diccionario de la lengua española (RAE), es un sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra se lo ha hecho o lo ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera. Aprendí del neurólogo Oliver Sacks su significado, a través de cuatro ensayos breves que recoge en su obra Gratitud (1), en el que expresó su agradecimiento a lo que le había ofrecido su vida apasionante y llena de contrapuntos existenciales, fruto de una ruptura con la tradición judía y la inmersión en la neurología clínica que tanto ha aportado a la humanidad a través de sus libros llenos del encanto didáctico de la locura existencial.

Si hablo de gratitud es porque al finalizar hoy el periodo de sesiones de radioterapia para vencer a mi zaratán, he agradecido la atención recibida por parte de los profesionales adscritos a la Unidad de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Virgen del Rocío de esta ciudad, manifestándoselo con palabras y entregándoles un libro dedicado por mí, El zaratán, una elejía de Juan Ramón Jiménez, premio Nobel de Literatura de 1956, andaluz de Moguer (Huelva), que es el hilo conductor de este diario.

Mi gratitud es plena, como reconocimiento a un grupo de profesionales excelentes que representan para mí la quintaesencia del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA), tan maltratado en esta legislatura por el gobierno autonómico actual, como tantas veces he denunciado en este cuaderno digital. Ellos son los que sostienen cada día, cada segundo, el SSPA, ante la pasividad consciente de un gobierno con ansias de privatización, ante una organización sanitaria que se desmorona por problemas estructurales de fondo, tanto organizativos por dotación insuficiente de profesionales, falta de financiación objetiva, desvío de dinero público a la concertación y contratación con entidades privadas, como por la dejación ante las insufribles demoras en las consultas de atención primaria y listas de espera en atención especializada y quirúrgica que tanto hacen sufrir a millones de andaluces cada día. Ahí están los datos oficiales y que se pueden consultar en este blog, si quien entra en él utiliza el buscador para localizarlos y poder emitir así juicios bien informados sobre lo que está pasando en Andalucía con el maltrato oficial a la sanidad pública. Lo sucedido, por ejemplo, con el programa de cribado del cáncer de mama, por el que siguen sufriendo miles de mujeres la falta de atención con resultados y daños colaterales e irreversibles que avergonzarían a cualquier gobierno digno, es una manifestación más del desastre actual. De ahí mi agradecimiento por la atención recibida, porque es indigno que la culpa de todo lo que se hace mal y a destiempo en en el SSPA se cargue en las espaldas de los profesionales sanitarios, matando una vez más a los “pianistas” dignos del Sistema.

Campana de los sueños / Oncología Radioterápica – Área de Tratamientos- Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) / JA COBEÑA

Cuando hace tan sólo unas horas me despedía de ellos, me invitaron a tocar la campana de los sueños que está colocada en el pasillo de entrada del Área de Tratamientos, un ritual al que accedí porque conocía bien su significado, una intrahistoria que la Asociación Española Contra el Cáncer narra con detalle, que nació como un sueño de Miriam Segura, paciente de 31 años que fue diagnosticada de cáncer en el “Hospital Princess Margaret” de Toronto, lugar donde escuchó por primera vez la “Campana de la Valentía” y despertó en ella sensaciones muy agradables. Cada vez que alguien hacía tocar esa campana contagiaba de esperanza, alegría y fuerza a todos los que estaban cerca. Miriam regresó a España para continuar su tratamiento cerca de su familia y se trajo la ilusión de que existiera una campana en cada uno de los centros hospitalarios de todos los países. Su madre, tras su fallecimiento, cumplió su sueño, que se hizo realidad por primera vez en el Hospital Costa del Sol (Málaga) el 19 de Diciembre de 2018. Hoy, la puede tocar cada paciente cuando finaliza su tratamiento o tiene una buena noticia que desea compartir con el resto de pacientes, familiares y personal sanitario: “Campanada que expresará la alegría, la energía y el bienestar del paciente como símbolo del triunfo por alcanzar el final de una etapa dura y difícil gracias a su constancia, coraje y esfuerzo”.

He vivido de forma especial la gratitud en este día, aunque es verdad que la siento siempre. ¡Qué palabra tan necesaria en los tiempos que corren, tan hermosa! Igualmente, en este momento, deseo expresar gratitud a la vida, en definitiva, que me ha dado tanto, porque me ha dado la memoria que habla, el sonido y el abecedario, con él las palabras que pienso y declaro, madre, amigo, hermano, y luz alumbrando la ruta del alma de lo que estoy amando (Violeta Parra).

Salí del Área de Tratamientos con una mirada cómplice a los niños del mural situado en el pasillo de entrada al búnker del acelerador lineal Halcyon, que durante 23 días me han saludado, con su equipamiento rojo de fútbol, para contagiarme su felicidad y alegría, que yo sentía como si al entrar allí fuera a jugar el partido más importante de mi vida, una gran final inolvidable.

(1) Sacks, Oliver, Gratitud. Barcelona: Anagrama, 2016.

NOTA: las imágenes que figuran en este artículo se han tomado con autorización del Área de Tratamientos en Oncología Radioterápica – Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).

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¡Paz y Libertad!

Diario de mi zaratán / 5. Pausa

Sonia Lafuente, patinadora olímpica

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Constantino Cavafis, Ítaca 

Sevilla, 15/III/2026 – 07:21 UTC (CET+1)

Estoy haciendo un camino muy largo para vencer a mi zaratán, una singladura ciclópea en su fondo y forma. Durante los fines de semana descanso de los ciclos semanales de radioterapia y hoy lo vivo de forma especial porque finalizo esta difícil etapa terapéutica la semana próxima.

Es verdad que siguiendo al pie de la letra a Cavafis, cada uno de nosotros nos podemos convertir en un Ulises redivivo y pensar que esta dura etapa que vivo en la actualidad es sólo eso, una etapa, un alto en un puerto hasta ahora desconocido, porque el viaje es muy largo: Ten siempre a Ítaca en tu mente. / Llegar allí es tu destino. / Mas no apresures nunca el viaje. / Mejor que dure muchos años / y atracar, viejo ya, en la isla, / enriquecido de cuanto ganaste en el camino / sin esperar a que Ítaca te enriquezca.

También acudo a Benedetti, tan presente en este diario, cuando hago esta pausa para escribir en este largo viaje ético a mi Ítaca particular, porque él siempre supo poner hermosura a la vertiente más triste de la vida, porque nos ofreció una forma de entender las necesarias pausas en el caminar diario personal, familiar, profesional y social con altura de miras éticas hacia la Ítaca de cada uno: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades.

Me acuerdo ahora de un conjunto madrileño de música indie, Izal, ya desaparecido, que lo cantaba extraordinariamente, acompañando una danza visible para quienes tienen los ojos abiertos para otear con dignidad el largo viaje ético hacia la Ítaca de cada uno, de cada una: Yo sólo pido pausa y tú me das ojos de huracán. / Yo sólo pido calma y tú haces espuma el agua del mar. / Sólo pido silencio y gritas que no digo la verdad. / ¿Tú qué sabrás? Si despiertas lejos de esta casa. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. / Yo sólo quiero pausa, tú rebobinar. / Yo sólo busco un ritmo lento, tú velocidad. / Yo sólo pido una dulce mentira, tú toda la verdad. / ¿Tú qué sabrás? Si despiertas lejos de esta casa. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. / ¿Tú qué sabrás? Si nunca nadaste en mis entrañas. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. Sonia Lafuente, patinadora olímpica, bailaba maravillosamente esta pausa necesaria, porque quizá, viéndola, la comprendemos mejor.

Es verdad que solo necesitamos hacer pausas de vez en cuando y no tanto rebobinar, porque no queremos perder el sentido de la vida. Es lo que Herman Hesse llamaba obstinación, una virtud, a la que admiraba mucho, una sola, porque es obediencia a una sola ley que lleva al “propio sentido” de la vida. Fundamentalmente, algo que necesitamos con urgencia: cantarnos las verdades sobre lo que nos pasa, pisando las baldosas que vamos poniendo en nuestra vida a modo de solería, que es lo único que justifica nuestros actos éticos para no tener que llorar las mentiras. Sin prisa, con pausa, buscando con ética personal y de situación la Ítaca que todos tenemos derecho a soñar y alcanzar algún día. Aunque ahora tenga que luchar contra un zaratán, un cíclope con ojos de huracán, al que venceré si mi pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca mi espíritu y mi cuerpo. Porque ahora no olvido hacer una pausa ética cuando navego a diario hacia Ítaca, a la que tengo la legítima ilusión de llegar, aunque ahora viva encerrado en una jaula llamada zaratán.

Benedetti hace el resto, cuando leo y releo su mensaje: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades.

No lo olvido.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!