Necesitamos grandes alamedas de libertad

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Salvador Allende y su esposa, Tencha Bussi, en 1971 junto a sus nietas Marcia Tambutti y Maya Fernández (1)

Se cumple hoy el 45 aniversario del inicio del golpe de estado en Chile. Creo que no he faltado un solo año a este recuerdo en mi persona de secreto. No lo olvido a pesar del tiempo transcurrido. He crecido con el desgarro de esta noticia en el momento que ocurrió, en mis años jóvenes; he grabado a fuego en mi cerebro las últimas palabras de Allende desde el Palacio de la Moneda, examinándolas todas y quedándome con todo lo bueno que hay en ellas; he seguido de cerca a los embajadores de la cultura chilena en el exilio, el grupo Quilapayún, aprendiendo con ellos que el pueblo unido jamás será vencido y que con el amor y el sufrimiento se aúnan las voluntades para construir un mundo mejor, como clamaban a su cielo particular en la cantata de Santa María de Iquique. También, sé que para pasear por las grandes alamedas como personas libres, tenemos que juntar las manos con las de otros para abrir murallas reales y virtuales.

Cuarenta y cinco años después…, no lo olvido.

Sevilla, 11 de septiembre de 2018

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Grandes alamedas para personas libres

Horas antes de finalizar este día, cargado de recuerdos amargos para la humanidad, por el terrible atentado de las Torres Gemelas en 2001, deseo recordar también que hoy se cumplen 43 años del golpe de estado en Chile. Las palabras de Allende desde el Palacio de la Moneda en la capital, horas antes de su fallecimiento, sigo leyéndolas e interiorizándolas en muchas ocasiones en su sentido más positivo, a pesar de la tragedia popular que supuso el sangriento golpe militar dirigido por el general Pinochet: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Marcia Tambutti, nieta del Presidente Allende, ha dirigido un documental, Allende, mi abuelo Allende, que ha supuesto una aportación fundamental para conocer de forma más cercana al presidente tristemente fallecido y que me permitirá conocer aspectos humanos de un líder carismático de mi persona de secreto: “En un relato conmovedor y honesto, es la primera investigación sobre Allende realizada desde el círculo íntimo del mandatario y está hecha sobre la base de 32 entrevistas a personas que lo conocieron de cerca. Son todos testimonios inéditos, como el de Tencha Bussi de Allende, la viuda del Presidente fallecida en junio de 2009, cuando el filme estaba en plena confección. La realizadora también logra hacer hablar a su tía Carmen Paz Allende Bussi, la primogénita del mandatario, que vive en Santiago y que por décadas ha cultivado un bajo perfil, alejado de la prensa. Sentada en el patio de la casa de calle Guardia Vieja de la capital chilena, la vivienda familiar desde 1953 decorada como si el tiempo no hubiese pasado, Tambutti explica que el hecho de que ella estuviera preparada para desempolvar recuerdos, no significaba que su familia también. “Me faltó abuelo, quería saber más de él. Lejos del exhibicionismo y desde el cariño más profundo, a través de este documental me propuse entender las razones de este silencio, que se explica en una inmensa parte por la existencia de episodios dolorosos” (2).

No he olvidado nunca las palabras de Allende y con esta breve reflexión quiero contribuir a no participar en los silencios cómplices de los olvidos, a respetar su memoria y las de miles de chilenos desaparecidos y torturados en la larga dictadura de Pinochet, sobre todo porque paseamos hoy en muchos lugares del mundo, también en España, por grandes alamedas de libertad en las que él soñó, aunque quede mucho por hacer y conseguir. Como decía en 2013, en un post que aprecio y que escribí con ocasión del 40 aniversario del golpe de estado chileno, Ardiente im-paciencia, estas palabras suyas las he seguido sabiendo y practicando, sin ninguna duda. Es mi pequeño homenaje a Salvador Allende y al pueblo chileno, hoy y siempre.

Sevilla, 11/IX/2016

(1) La imagen se ha recuperado hoy de: http://allendemiabueloallende.cl/

(2) Montes, Rocío (2015, 1 de marzo). El Tabú de Salvador Allende. El País.com.

El arte de volar hacia atrás en el tiempo

EL ANACRONOPETE1

Portada de El Anacronópete, de Enrique Gaspar y Rimbau, 1887

Los habitantes de la Noosfera que admiramos la curiosidad, siguiendo fielmente a Aristóteles, nos aficionamos a volar hacia atrás en el tiempo para investigar cosas de la vida, a modo y manera de los protagonistas de la zarzuela de Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902), autor teatral y diplomático español, que escribió en 1881 y que llevaba un título apasionante para la época: “Viaje hacia atrás verificado en el tiempo desde el último tercio del siglo XIX hasta el caos”, nunca publicada o representada, pero que seis años después, 1887, se convirtió en una novela, El anacronópete, que desarrollaba la idea de viajar por el tiempo con una máquina diseñada expresamente para este curioso menester.

Me ha parecido extraordinario descubrir esta obra, antecesora de la que sí ha marcado una época muy vinculada con las historias de viajes de Julio Verne, La máquina del tiempo, de Herbert George Wells, publicada en 1895, es decir, ocho años después de la obra de Gaspar. Efectivamente, me he puesto manos a la obra, mejor dicho, me he echado a volar hacia atrás en el tiempo y he tenido la paciencia de leerme la novela para aprender su técnica, algo así como si quisiera viajar hacia la búsqueda del tiempo perdido y descubrir lagunas en mi intrahistoria que jamás me han contado. Tengo que aclarar que acostumbro a viajar hacia adelante, como se puede leer en profundidad en este cuaderno de digital que busca islas desconocidas, siguiendo también la recomendación de Antonio Tabucchi, cuando un día ya lejano me ayudó a seguir navegando en la búsqueda incesante de la Isla Desconocida, leyendo una obra cumbre de su literatura de compromiso activo, Sostiene Pereira, porque aprendí, de nuevo, que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, es decir, frecuentando el futuro, tal y como recomendaba el Dr. Cardoso al Sr. Pereira: “[… ] deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”.

Sintetizando mucho la obra de Gaspar, el anacronópete es una caja enorme de hierro fundido, “que navega gracias a la electricidad, que mueve cuatro grandes cucharas mecánicas para desplazarse, además de otra maquinaria que incluye la producción del fluido García, que hace que los pasajeros no rejuvenezcan cuando viajan hacia atrás en el tiempo. La máquina también incluye toda clase de comodidades en su interior y, entre otras maravillas, escobas que barren solas. La máquina sirve de excusa para una historia en tres actos en los que uno de los protagonistas, don Sindulfo García, científico de Zaragoza e inventor del ingenio, su amigo y ayudante Benjamín, la sobrina y pupila Clarita, la sirvienta, el capitán Luis, el amor de Clarita, unos cuantos húsares y algunas mujeres francesas de vida alegre se desplazan en el tiempo. En el primer acto salen de París, de la Exposición Universal y viajan hasta la batalla de Tetuán en 1860. Acaban por regresar a París el día anterior de su salida, donde desembarcan unas señoritas francesas rejuvenecidas. En el segundo acto se vuelve de nuevo a viajar hacia el pasado, parándose en diversos momentos históricos como Granada en 1492 o Rávena en el 690 para avituallamiento. Acaban en la China del siglo III donde sufren algunas aventuras, consiguiendo escapar bajo el mando de Benjamín. Los personajes evolucionan, con Benjamín obsesionado por la vida eterna, don Sindulfo loco de celos por Clarita, y Clarita enamorada del capitán Luis. En el tercer acto, con una parada en la Pompeya del Vesubio en el año 79, llegan al siglo XXX a. C., los tiempos de Noé. Allí descubren el secreto de la vida eterna en Dios. Finalmente, don Sindulfo, enloquecido acelera el anacronópete, que estalla al llegar al día de la creación” (1).

A pesar de estos hallazgos excelentes para buscar la razón de ser del mundo, nada es comparable a la mejor máquina del tiempo que existe y que se llama cerebro humano. Me ha sorprendido siempre el viaje hacia atrás que emprende nuestra memoria ante situaciones inexplicables, gracias a una estructura cerebral maravillosa: el hipocampo. Lo escribí con detalle en homenaje a un maestro en mi vida, el profesor Oliver Sacks, cuando nos entregó en 2015 un mensaje sereno sobre su realidad vital, a los 81 años, cuando supo que un cáncer lo aproximaba a una realidad insoslayable, porque todo tiene su tiempo, en un artículo sobrecogedor publicado en el New York Times con un título premonitorio: Mi propia vida.

Recupero lo que escribí entonces al convertirme durante un corto periodo de tiempo en un anacronópete digital, que también existe, porque en esta fase vital de los que alcanzamos la mayoría de edad en el sentido más pleno de mayoría, él descubrió en senectud la memoria alojada en el cerebro de cada persona y sus manifestaciones a lo largo de la vida, que se enriquece con el paso de los años. Así lo ha dejado patente en un artículo extraordinario, Habla la memoria, que centra muy bien el poder real de la dialéctica permanente entre la memoria histórica y la narrativa. Más aún, si se deja hablar a la memoria, de su profundidad histórica, de lo que esconde (sin ser plenamente conscientes de ello) a través de la criptomnesia, que protege de forma sabia determinados olvidos: “Nosotros como seres humanos hemos desarrollado sistemas de memoria que tienen fallos, fragilidades e imperfecciones” […] “La indiferencia sobre las fuentes nos permite asimilar lo que leemos, lo que nos cuentan, lo que dicen otros y pensar, escribir y pintar, de una forma tan rica y tan intensa como si fuesen experiencias primarias. Nos permite ver y escuchar con los ojos y los oídos de otros, entrar en la mente de los demás, asimilar el arte y la ciencia y la religión de toda una cultura”. Cita a Holmes de forma muy gráfica para explicar el potencial de la memoria enriquecida con las experiencias de la vida, citando la cleptomanía literaria que sufría Coleridge: “sus autores alemanes le dieron apoyo y consuelo: en una metáfora que utiliza a menudo él mismo, [sus textos] se entrelazaron alrededor de ellos como la hiedra alrededor de un roble¨. Muchas veces, nos enredamos en personas y sucesos que encadenan historias que no nos pertenecen en realidad, pero que las llegamos a hacer nuestras.

La memoria supera a las máquinas del tiempo. Hay que dejar hablar a la memoria, que no es un ordenador al uso. Sus imperfecciones son nuestra seña de identidad humana, tal y como lo explicaba Oliver Sacks, porque la sana indiferencia a las fuentes “nos permite asimilar lo que leemos, lo que nos dicen, lo que otros dicen y piensan escribir y pintar, tan intensa y ricamente como si fueran experiencias primarias. Nos permite ver y escuchar con otros ojos y oídos, para entrar en otras mentes, para asimilar el arte, la ciencia y la religión de todas las culturas, para celebrar y contribuir a la mente común, la mancomunidad general del conocimiento. Este tipo de intercambio y participación, esta comunión, no sería posible si todos nuestros conocimientos, nuestros recuerdos, estuvieran perfectamente marcados e identificados como privados, exclusivamente nuestros. La memoria es dialógica y surge no sólo de la experiencia directa, sino de la relación de muchas mentes”.

Algo así como la experiencia actual de la Noosfera, al unirse en una gran malla humana los cerebros pensantes del mundo en el que vivimos, entrelazando las memorias históricas y las narrativas de los internautas como «la hiedra rodea a un roble». Es justo decir que gracias también a la memoria de Oliver Sacks, que tantas veces nos ha acompañado para comprender mejor la ceguera al color con el que solemos contemplar nuestras vidas cuando se instalan en un gris perpetuo y en viajes hacia ninguna parte. La vida es algo más que el blanco y negro, que los grises. Porque el cerebro está preparado para interpretar todos los matices cromáticos de la vida en libertad, sin dejar ninguno atrás, aunque a veces disfrutemos con experiencias tan aleccionadoras como las que diseñó Enrique Gaspar y Rimbau en su maravillosa máquina del tiempo para anacronópetes digitales, aunque volando hacia atrás en el tiempo no tuviera en 1881 conciencia de ello. O sí, porque solo sabemos que aquello…, ocurrió mañana.

Sevilla, 10/IX/2018

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Gaspar_y_Rimbau#El_anacron.C3.B3pete

¡La broma no ha terminado!


GROUCHO Y CHICO

En los próximos días se cumplen diez años del inicio de la Gran Recesión, en la que el Tesoro de Estados Unidos y la Reserva Federal dejaron caer a Lehman Brothers. Recuerdo como si fuera ayer la foto en la que se veía a un trabajador abandonando la sede principal del cuarto banco americano en ese momento, llevando en una caja de cartón todas sus pertenencias: había perdido su trabajo, todo un símbolo de lo que vendría después.

LEHMAN BROTHERS

En este infeliz aniversario, que ha arrastrado tanta pobreza y dolor humano, constatamos a diario que aquella broma no ha terminado. En este país, sin ir más lejos, seguimos con un paro vergonzante, las burbujas inmobiliarias intentan reproducirse como por esporas, el trabajo es de escasa calidad y temporalidad, la fuga de inteligencia joven bien formada es un fenómeno que comienza a pasarnos factura, tenemos un gobierno que hace malabarismos todos los días para dar credibilidad a algo que a mí me conmueve: la regeneración ética del Gobierno correspondiente para garantizar el bienestar social que solo se salvaguarda cuando se protege el interés general.

Groucho Marx, a quien tanto admiro, recoge su experiencia de la Gran Recesión de 1929 en su libro Groucho y yo. Con su gracejo característico, cuenta cómo se compraban acciones en el mercado americano de valores, de forma compulsiva, en algunas ocasiones de forma desternillante, como en el caso de su visita a su amigo Eddie Cantor, aunque con un mensaje subliminal lejos de cualquier sospecha y muy profundo:

Cantor era vecino mío en Great Neck. Como era viejo amigo suyo, cuando terminó la representación fui a verle a su camerino. Eddie es un conversador muy persuasivo, y antes de que yo pudiera decirle lo mucho que había disfrutado con su actuación, me hizo sentar, cerró rápidamente la puerta, miró a su alrededor para cerciorarse de que nadie le escuchaba y dijo:

– ¡Groucho, te adoro!

No había nada de peculiar en aquel saludo. Así es como la gente del teatro habla entre sí. En el teatro existe una ley no escrita respecto a que cuando dos personas se encuentran (actor y actriz, actriz y actriz, actor y actor, o cualquier otra de las variaciones y desviaciones del sexo) deben evitar cuidadosamente los saludos habituales de la gente normal. En cambio, deben abrumarse mutuamente con frases de cariño que, en otros sectores de la sociedad, suelen estar reservadas para el dormitorio.

– Encanto -prosiguió Cantor-, ¿qué te ha parecido mi espectáculo?

Miré hacia atrás, suponiendo que habría entrado alguna muchacha. Desdichadamente, no era así, y comprendí que se dirigía a mí.

– Eddie, cariño -contesté con entusiasmo verdadero-, ¡has estado soberbio!

Me disponía a lanzarle unos cuantos piropos más cuando me miró afectuosamente con aquellos ojos grandes y brillantes, apoyó las manos en mis hombros y dijo:

– Precioso, ¿tienes algunas Goldman-Sachs?

– Dulzura -respondí (a este juego pueden jugar dos)-, no sólo no tengo ninguna, sino que nunca he oído hablar de ellas. ¿Qué es Goldman-Sachs? ¿Una marca de harina?

Me cogió por ambas solapas y me atrajo hacia sí. Por un momento pensé que iba a besarme.

– ¡No me digas que nunca has oído hablar de las Goldman-Sachs! -exclamó incrédulamente-. Es la compañía de inversiones más sensacional de todo el mercado de valores.

Luego consultó su reloj y dijo:

– Hum. Hoy es demasiado tarde. La Bolsa está ya cerrada. Pero, mañana por la mañana, muchacho, lo primero que tienes que hacer es coger el sombrero y correr al despacho de tu agente para comprar doscientas acciones de Goldman-Sachs. Creo que hoy ha cerrado a ciento cincuenta y seis… ¡y a ciento cincuenta y seis es un robo!

Luego Eddie me palmoteó una mejilla, yo le palmoteé la suya y nos separamos.

¡Amigo! ¡Qué contento estaba de haber ido a ver a Cantor a su camerino! Figúrate, si no llego a ir aquella tarde al teatro Palace, no hubiese tenido aquella confidencia. A la mañana siguiente, antes del desayuno, corrí al despacho del agente en el momento que se abría la Bolsa. Aflojé el 25% de 38.000 dólares y me convertí en afortunado propietario de doscientas acciones de la Goldman-Sachs, la mejor compañía de inversiones de América.

Lo que ocurrió después con la Gran Recesión se conoce con detalle, confesando que perdió 240.000 dólares. Cuenta que el día del hundimiento final, “mi amigo, antaño asesor financiero y astuto comerciante, Max Gordon, me telefoneó desde Nueva York. En cinco palabras, lanzó una afirmación que, con el tiempo, creo que ha de compararse con las citas más memorables de la historia americana […]: ¡Marx, la broma ha terminado!”.

Se dice que cuando América coge un resfriado económico, Europa sufre una pulmonía y, me atrevería a decir, que España entra directamente en la Unidad de Cuidados Políticos Intensivos. El impacto de la crisis que se inició en 2008 es de tal magnitud hoy en día en este país, que podemos verlo reflejado en el documento que el 21 de junio de este año publicó el Instituto Nacional de Estadística, la Encuesta de condiciones de vida (ECV) 2018, un informe que no debería dejar tranquilo a nadie, con datos tratados en 2017 y que se realiza desde 2004. Según el organismo oficial, la encuesta está basada en criterios armonizados para todos los países de la Unión Europea y su objetivo fundamental es disponer de una fuente de referencia sobre estadísticas comparativas de la distribución de ingresos y la exclusión social en el ámbito europeo. Asimismo, la realización de la ECV permite poner a disposición de la Comisión Europea un instrumento estadístico de primer orden para el estudio de la pobreza y desigualdad, el seguimiento de la cohesión social en el territorio de su ámbito, el estudio de las necesidades de la población y del impacto de las políticas sociales y económicas sobre los hogares y las personas, así como para el diseño de nuevas políticas.

Los datos que contiene el informe siguen siendo muy preocupantes, con un hilo conductor muy revelador de la situación real que atravesamos en la actualidad: el porcentaje de población en riesgo de pobreza se situó en el 21,6% (con datos de ingresos de 2016), frente al 22,3% del año anterior (con datos de ingresos de 2015). Es muy alarmante el grado de afectación de este dato en la población menor de 16 años. Por otra parte, la situación económica de los hogares es otro dato relevante para considerar las condiciones reales de vida de la población española: “El 9,3% de los hogares españoles manifestó llegar a fin de mes con “mucha dificultad” en 2017. Este porcentaje fue 6,0 puntos inferior al registrado el año anterior. Por su parte, el 37,3% de los hogares no tuvo capacidad para afrontar gastos imprevistos, frente al 38,1% del año 2016. El 34,4% de los hogares no se pudo permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año. Este porcentaje fue 5,1 puntos inferior al registrado en 2016.

ECV2018-INE1Fuente: INE Encuesta de condiciones de vida 2018

Otro dato alarmante es el referido a la actividad, donde el 44,6% de los parados estaba en riesgo de pobreza, frente al 13,1% de los jubilados. Las condiciones de vida por Comunidades Autónomas es otro dato para tener en cuenta que muestra objetivamente el estado del arte en relación con los ingresos medios anuales, donde los más elevados (en 2016) se dieron en País Vasco (14.397 euros por persona), Comunidad Foral de Navarra (13.583) y Comunidad de Madrid (13.099). En sentido contrario, los ingresos medios anuales más bajos se registraron en Extremadura (8.250 euros por persona), Región de Murcia (8.702) y Canarias (8.863). Me duele especialmente la situación de Andalucía, que ocupa el 13º puesto de este ranking tan evidente de la situación que atraviesa la comunidad.

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Fuente: INE Encuesta de condiciones de vida 2018

Estos datos hay que correlacionarlos con los de tasas de riesgo de pobreza, donde las más elevadas se dieron en Extremadura (38,8%), Andalucía (31,0%) y Canarias (30,5%). Por su parte, Comunidad Foral de Navarra (8,3%), País Vasco (9,7%) y La Rioja (9,7%) presentaron las tasas de riesgo de pobreza más bajas. Vemos que Andalucía ocupa el segundo lugar de España, dato que deberíamos analizar en profundidad para que se plantearan políticas prioritarias en relación con el empleo, azote implacable en esta Comunidad.

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Fuente: INE Encuesta de condiciones de vida 2018

Por último, he entresacado también un gráfico por sí solo demostrativo de la situación de Andalucía en comparación con el resto del país, de sus condiciones de ¿vida? Está construido sobre datos de las llamadas dificultades económicas diarias, mensuales y anuales de los hogares en nuestra comunidad. Sobran comentarios y solo queda no seguir participando de silencios cómplices y divulgar estos datos a través de las redes sociales para que tome nota quien corresponda en este momento arbitrar las mejores soluciones posibles, porque todas las políticas no son iguales ni inocentes, ni los políticos tampoco.

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Fuente: INE Encuesta de condiciones de vida 2018

Han transcurrido diez años durísimos y creo sinceramente que la broma pesada de la crisis, efectivamente, no ha terminado. La factura que seguimos pagando es tan alta que hace imprescindible la tarea entregada, solidaria y responsable de un Gobierno fuerte que encauce el futuro de nuestro país con políticas fundadas en el interés general desde cualquier perspectiva que se quiera analizar y con el respaldo no inocente del Congreso y del Senado para encauzar estos tiempos modernos tan difíciles. Para que no lo olvidemos como pueblo en el que reside la soberanía decisoria del país y porque creo que alguna responsabilidad tenemos en ello.

Sevilla, 9/IX/2018

NOTA: la imagen la he recuperado hoy de https://blogs.elconfidencial.com/economia/tribuna/2016-10-03/lehman-brothers-quiebra-luis-de-guindos-reserva-federal-crisis-financiera_1268776/

El aplazamiento eterno del Gobierno Digital

MUNDO DIGITAL ADELANTE

He defendido con ardor guerrero y obstinación, en los últimos veinte años de mi vida profesional, la urgente definición e implantación de la estrategia digital del Gobierno correspondiente en este país, con visión de Estado. Decía Herman Hesse que hay una virtud, a la que admiraba mucho, una sola, que se llama “obstinación”, es decir, obediencia a una sola ley que lleva al “propio sentido”. Es lo que me ocurre cuando quiero seguir trabajando en el hilo conductor de mi visión digital del Gobierno correspondiente, como suele llamarlo el legislador: la transformación digital del Gobierno Atómico, de la Administración Pública Atómica, para que alcancen “su propio sentido”, el servicio al interés general de la ciudadanía a través de las tecnologías digitales actuales de amplio espectro.

Esta reflexión viene a colación por la publicación reciente, casi a hurtadillas, del Real Decreto-ley 11/2018, de 31 de agosto, de transposición de directivas en materia de protección de los compromisos por pensiones con los trabajadores, prevención del blanqueo de capitales y requisitos de entrada y residencia de nacionales de países terceros y por el que se modifica la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas (BOE núm. 214, de 4 de octubre de 2018, mediante el que “se procede a la modificación de la disposición final séptima de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas. Según ésta, el 2 de octubre de 2018, entrarán en vigor las previsiones de la citada Ley relativas al registro electrónico de apoderamientos, registro electrónico, registro de empleados públicos habilitados, punto de acceso general electrónico de la administración y archivo único electrónico”. Se considera, por tanto, la extraordinaria y urgente necesidad esta actuación, requeridas en el artículo 86 de la Constitución para salvaguardar la utilización de este rango de disposición por parte del Gobierno correspondiente.

Tal y como se detalla en la exposición de motivos de la citada disposición, “la vacatio legis plasmada en dicha disposición final séptima se ha revelado insuficiente en la práctica para contar de forma simultánea con las condiciones que son presupuesto necesario para el cumplimiento de los ambiciosos objetivos perseguidos por ambas leyes [39/2015, de 1 de octubre, y la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público]. Me he detenido en este párrafo expresamente porque una vez más se justifica un aplazamiento temporal de la implantación de lo dispuesto basado estrictamente en los problemas derivados fundamentalmente de la escasa interoperabilidad entre los múltiples sistemas, sistemitas, aplicaciones y aplicacioncitas que existen en el ecosistema digital español, sin mezcla de orden alguno, porque lo que se ha digitalizado es el desorden previo existente sin una revisión a fondo de los procedimientos alambicados tan característicos de la Administración en este país, con carácter general. Es lo que viene a decir la Sentencia del Tribunal Constitucional 55/2018, de 24 de mayo, en la que se basa el legislador en esta ampliación de plazos: “En particular, se requiere acordar entre las Administraciones públicas competentes las opciones que permitan una verdadera interoperabilidad respetuosa con sus respectivos ámbitos de competencias. Este acuerdo será el marco para el diseño de los sistemas tecnológicos que han de dar soporte a los aspectos funcionales interoperables, que en el plazo actual de entrada en vigor no estarán adaptados a estas exigencias”. Cuestión de interoperabilidad, pero la verdadera razón no es esa, va mucho más allá, tal y como explico a continuación.

Lo digo una vez más alto y claro: no es lo mismo Gobierno Digital que Administración Electrónica, porque se confunden muchas veces los términos en el equívoco peligroso de creer que la revolución digital se centra en la Administración Electrónica, que es importante, no en el Gobierno correspondiente, que muchas veces muere en el empeño de los plazos o en el debe frente al puede (como pasó en años anteriores desde 1992, con la excelente y ya derogada Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común), porque no ataca el problema de fondo en la citada Administración, la revolución pendiente en la trastienda de la misma para llevarla a una revolución digital que permeabilice todas y cada una de las acciones administrativas en todas y cada una de sus manifestaciones posibles. Lo repito: no hay que confundir Gobierno Digital con Administración Digital (mejor que Electrónica), porque el antecedente es el Gobierno no la Administración, que siempre es consecuencia de quien tiene la responsabilidad de administrarla: Gobierno Digital es la continua optimización en la prestación de servicios públicos, acceso a la información pública y participación ciudadana mediante la transformación interna y externa de las relaciones institucionales, personales y sociales, con base en el uso de las TIC, como actitud política sostenida en el tiempo y en programas políticos llevados a cabo por la Administración Pública Digital. La Administración Digital utiliza las Tecnologías de la Información y Comunicación como soporte del Gobierno Digital, como componentes del mismo. Es decir, no existe Administración Digital sin Gobierno Digital, no se deben alterar los términos, porque se da el caso de Administraciones que tienen magníficas infraestructuras digitales sin Gobierno Digital alguno o muy desdibujado.

Lo he manifestado muchas veces en este cuaderno digital y en intervenciones públicas en relación con el mundo digital desde la perspectiva de la Administración Pública. Estamos ya instalados en la cuarta revolución industrial donde el talento humano es el rey. Por tanto, el Gobierno Digital, más que instalarse en un continuo problema del calendario de plazos de implantación de la Administración Electrónica con visión muy corta y anticuada de miras de servicio público y atención al interés general digital de la ciudadanía, debería cuidar mucho y con carácter antecedente al Talento Público Digital de los funcionarios y servidores públicos en general, porque estamos ante la cuarta revolución administrativa (con bastantes reservas respecto de las anteriores si es que existieron, que lo dudo), que no acaba de adaptarse a la citada cuarta revolución industrial, debiéndose plantear y desarrollar una Estrategia Publica Digital acorde con estos principios. Estrategia que se define como el proceso organizativo mediante el cual el Gobierno Digital correspondiente, a través de la Política Digital, incorpora a sus funciones directivas y funcionales los sistemas y las tecnologías digitales de la información y comunicación, como escenario y motor de su progreso, y como modelo de integración tecnológica orientada a la ciudadanía. Formando a funcionarios, cientos de miles, en inteligencia (talento) digital aplicada, que se debe contemplar ya en el acceso a la función pública (gran debate pendiente en términos digitales), si se quieren prestar servicios digitales dignos a la ciudadanía formada ya en inteligencia digital aplicada a las necesidades de cada día, con medios tan accesibles como los teléfonos inteligentes, tabletas y el mando del televisor, que conoce a su dueño cada día más y casi sin darse cuenta a través de la memoria predictiva alojada en un chip que no es inocente y que no vemos por ningún sitio.

Señores y señoras del Gobierno del pasado, actual y futuro: con el Real Decreto-ley no se solucionará el problema de fondo en la Administración Pública de este país, porque el problema es de un gran calado digital de carácter público. Lo extraordinario, urgente y necesario es declarar de una vez por todas la transformación digital de este país a través de la transformación urgente del Gobierno actual al uso en Gobierno Digital, para que se puedan aplicar políticas digitales de amplio espectro, tal y como he ido desarrollando a lo largo de los últimos años en este blog. Sería extraordinario comenzar a tejer tejido crítico en este momento digital porque hay razones suficientes de urgencia política en un mundo que cada día se mueve más en torno a la transformación digital de todos los ecosistemas en los que vivimos, estamos y, sobre todo, somos. Creo que se puede comprender mi obstinación, en el más correcto sentido de la palabra y tal como la aprendí hace ya muchos años de Herman Hesse, como decía al comienzo de este artículo. Obstinación, en torno a esa excelente virtud, entendida como la obediencia a una sola ley, la que lleva al propio sentido (digital, por supuesto). Se entiende así que no hablamos de un problema de plazos para la implantación definitiva de la Administración Electrónica (constructo que debería revisarse en sus dos vocablos y sustituirse por Digital), sino de estrategia pública digital de amplio espectro que encuentra su marco de actuación en la legislación digital que aprueba el Gobierno (Digital, por supuesto) correspondiente.

Sevilla, 5/IX/2018

¡Bajemos el volumen, por favor!

BAJA EL VOLUMEN

En un viaje reciente al País Vasco, leí un aviso en una calle de Hondarribia que decía en euskera y español lo siguiente: baja el volumen, por favor. Necesitamos hablar, utilizar de forma profusa la palabra, que todavía nos queda tal y como no los recordó Blas de Otero, pero soy amigo de todos los silencios y similares, excepto de los cómplices, que tanto inundan nuestras calles, casas, lugares de trabajo, cámaras y camarillas políticas. No digamos cuando dialogamos olvidando el primer principio, necesario para callar, que preconizó el Abate Dinouart: solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio.

Pero una cosa es hablar y otra chillar, escuchar música que quedar aturdido por el volumen de la misma, hablar en sitios públicos o privados que chillar una vez más porque no hay forma de entenderse. Lo he comprobado en el transporte público vasco que he utilizado con profusión, porque se hablaba en voz queda, baja, sin molestar a nadie. Queda demostrado que es un problema de educación, pero en esta tierra de maría santísima es un objetivo casi imposible: donde vayas o como vayas, hay que aceptar como un principio categórico hablar, gritar y cuanto más alto lo hagas mejor, aunque al final se convierta aquel lugar en el que pensabas pasar un rato agradable en una torre de babel cualquiera.

Todo es problema de la mala educación que nos invade, porque la buena está bastante ausente. Me pareció un esfuerzo público de un pueblo vasco por intentar poner el volumen de nuestras voces en su sitio, pasear y divertirnos sin molestar a los demás. No suele ser problema de mala insonorización de los locales o del transporte público que no está preparado para amortiguar nuestras voces… o de la propiedad de las calles y sus aceras (con permiso de Jane Jacobs) que pasan a ser de todos. Es un problema de educación de la mala, porque la buena se desprecia por determinados poderes públicos y privados, aquellos que detestan la educación para la ciudadanía educada, porque se entiende como una manipulación de creencias y religiones, en un mar de confusión que se pierde en océanos de mentiras.

Deberíamos alzar el volumen de las reivindicaciones necesarias para que la educación para hablar bajo y de forma educada fuera un hilo conductor para enseñar a dialogar en nuestras azarosas vidas, en la de secreto y en la de todos, sin tener que gritar nuestro vacío en cualquier sitio. Es verdad, ¡bajemos el volumen, por favor! Antonio Machado, que era muy sabio, lo decía de forma muy sencilla: para dialogar, preguntad primero; después… escuchad. Impecable pauta para la voz baja, por qué no, para los grandes silencios.

Sevilla, 2/IX/2018

A Guernica, por un vado de arena / y 7. ¡Agur!

Ha sido una palabra que hemos escuchado todos los días y dondequiera que estuviéramos en el País Vasco. Aunque habláramos español, la despedida en euskera estaba asegurada siempre. Agur, siempre agur. He leído en tal sentido unas palabras dedicadas a este lema y he comprendido su justo sentido como palabra sublime: “En el euskera no existe ni de lejos otra palabra tan grandiosa como nuestro AGUR. Se mire por donde se mire es sublime: en lo referente a su extensión geográfica ocupa todo el territorio del euskera, no tiene variantes dialectales de ningún tipo (inaudito en nuestro idioma) y, por otra parte, es el vocablo con mayor aceptación y uso social, incluso entre los que no saben euskera. Es la palabra-llave de la que primero se valen los extraños que desean integrarse en Euskal Herria, la que les abre la puerta a las mil y una maravillas de nuestra cultura, idioma y país. Es también la palabra de nuestra lengua que primero ofrecemos para que todos la compartan con nosotros. AGUR es, al fin y al cabo, el vocablo con el que los vascos abrazamos y besamos el universo que nos rodea…” (1).

AGUR JAUNAK

Primera composición del Agur, Jaunak

Escuchando el himno vasco Agur Jaunak, melodía popular como saludo oficial, que se estrenó por primera vez como tal himno con motivo del I Congreso de Estudios Vascos que se iba a celebrar en Oñate en 1918, en una primera versión para clarines y chistus, se comprende bien el doble sentido que hoy impera al pronunciarse la palabra agur, porque es tanto un saludo como una despedida. La traducción de este himno nos ayuda a comprenderlo mejor:

¡Salud, señores! ¡señores, salud!
¡Salud y media!
Todos somos hijos de Dios,
Lo mismo yo que vosotros.
¡Salud, señores! ¡señores, salud!
¡Salud y media!
¡Aquí estamos!

He hecho un esfuerzo por entender la utilización de agur y su aparición como lema en el tesoro lexicográfico de nuestro país, figurando por primera vez la palabra agur en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) publicado en 1817 y con el siguiente sentido: lo mismo que A Dios por expresión para despedirse. Sorprendentemente, en el llamado Diccionario Nacional de Ramón Joaquín Domínguez, publicado en 1853, aparece un significado de la palabra agur verdaderamente sorprendente y muy próximo a la realidad actual como interjección familiar: “Significativo de saludo o despedida. A Dios: si es entrando equivale a: hola!, buen día, bien hallado, etc. Si es saliendo, equivale a páselo V. bien, con Dios, hasta más ver, etc. En ambos sentidos es voz anticuada y en su lugar decimos abur”. Nunca más volvieron a publicarse estas acepciones. Como curiosidad hay que añadir que en el Diccionario de la RAE publicado en 1888, recoge que la palabra agur proviene del turco agur, como interjección para despedirse, interpretación que se mantiene hasta 1899. En la última edición de 2014 (revisada en 2017) se ha perdido el sentido actual cuando se recoge en los siguientes términos, aun cuando se reconoce su origen vasco, manteniendo su grafía sin más traducción: “Del vasco agur, y este del lat. augurium ‘agüero’. 1. interj. U. para despedirse”.

Cuando he conocido el contenido de Agur en la actualidad, que explora contenidos muy anteriores en la historia interna de Euskadi, cono expresión de saludo, recepción y despedida, he comprendido mejor que nunca la riqueza insondable del idioma, más allá de lo que ha fijado, limpiado y dado esplendor, como principal objetivo, la Real Academia Española. Quizá es todavía una asignatura pendiente en nuestra convivencia diaria, porque hemos conocido directamente la riqueza del euskera, idioma tan aparentemente lejano y difícil, pero lleno de matices, sobre el que nos han enseñado a respetar las tradiciones que al final son las que forman las palabras para expresarlas de la mejor forma posible, no al revé y acción no inocente por supuesto.

Cuando salíamos de Hondarribia hacia el Sur, despidiéndonos con una sola palabra, ¡Agur!, comprendimos cuánto nos queda por aprender y conocer otras culturas de este país maravilloso, un caleidoscopio de formas de ser y estar en este territorio tan diverso, tan complejo, tan enriquecedor, al que tanto debemos agradecer por haber nacido en él.

Con nuestro agradecimiento por la acogida que hemos sentido en el País Vasco, sentimos de una forma especial el contenido de agur desde el Sur, una acogida y despedida cargada de historia, que también existe.

¡Agur!

Sevilla, 2/IX/2018

(1) http://blogs.deia.eus/arca-de-no-se/2017/01/28/el-enigma-de-nuestra-palabra-agur/

A Guernica, por un vado de arena / 6. La casa de Víctor Hugo

Cuando dormitamos a la orilla del mar
Todo mece y acaricia el oído;
El ruido del viento sobre las olas,
El ruido de las olas sobre las rocas;
Oímos, a través de nuestros sueños,
Los lejanos cantos de los marinos.

Víctor Hugo, Pasaia, 1843

CASA VICTOR HUGO2

Museo Víctor Hugo, Pasai Donibane / JA COBEÑA

Pasajes de San Juan (Pasai Donibane, en euskera), siempre es un claro objeto de deseo por su belleza paisajística, pero había un objetivo claro en este viaje: conocer la casa en la que estuvo unos días Víctor Hugo en 1843, durante un viaje a los Pirineos. Tomó unas notas muy precisas sobre su estancia en este lugar romántico, junto con unos dibujos a pluma, que deseaba que formaran parte de un libro que nunca llegó a publicar al tener que regresar de forma urgente a París por el fallecimiento trágico de su hija Léopoldine de solo 19 años. Tras su muerte, se publicó el libro deseado bajo el título De viaje, Alpes y Pirineos.

PASAI DONIBANE3
Pasai Donibane / JA COBEÑA

Nunca he olvidado el discurso que pronunció en la Asamblea Legislativa unos años después, el 14 de enero de 1850, acerca de una proposición de ley mediante la cual y con el pretexto de organizar la libertad de enseñanza, se establecía, en realidad, el monopolio de la instrucción pública en favor del clero. Es un discurso impecable, pero me ha llamado siempre la atención las palabras pronunciadas sobre la realidad de España, que conocía bien por su estancia durante dos años en Madrid, en el contexto de un ataque demoledor contra el partido católico: «España, soberbiamente dotada, que había recibido de los romanos su primera civilización y de los árabes la segunda y de la Providencia y a pesar vuestro todo un mundo, AMÉRICA. España ha perdido todo gracias a vosotros, gracias a vuestro yugo embrutecedor, un yugo de degradación y de reblandecimiento. España ha perdido el secreto de la potencia que los romanos le habían enseñado, el genio de las artes que había bebido de los árabes, el mundo que Dios le había dado: En cambio de todo esto que vosotros le habéis hecho perder, ella ha recibido de vosotros mismos: la Inquisición, que ha quemado sobre las hogueras o sofocado en las prisiones cinco millones de hombres». “Leed la historia. La inquisición que exhumaba a los muertos para quemarlos como heréticos. La inquisición declaraba a los hijos de heréticos hasta la segunda generación, infames e indignos de cualquier honor público, exceptuando solamente a aquellas que habían denunciado al padre, la inquisición que, mientras yo hablo, tiene todavía en la biblioteca vaticana los manuscritos de galileo encerrados y sellados con el sello del índice». Finalizó su intervención con una frase categórica, que ennoblece su vida y su obra: «Vosotros no queréis el progreso. Tendréis la Revolución Social». Nos suena.

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Museo Víctor Hugo, Pasai Donibane / JA COBEÑA

Subimos a las habitaciones en las que vivió un tiempo Víctor Hugo y contemplé desde el balcón del comedor una panorámica inolvidable de las casas colindantes, Pasajes de San Pedro y la desembocadura al Cantábrico del río Oyarzun. Leí unas palabras suyas en una de las habitaciones: “El niño (…) va y viene todo el día, ríe, llena la casa…, por la noche le oigo murmurar suavemente mientras las cuatro mujeres lo duermen con una canción”. Todo ordenado y con posibilidades de sentirte próximo en su tiempo y en su alma de escritor.

Pasajes Donibane es un lugar encantador. Pasear por la calle Donibane, larga y estrecha, es una experiencia inolvidable, disfrutando de su zona más ancha y abierta al puerto, la plaza de Santiago, con un conjunto de casas marineras muy bien conservadas. Allí cerca me encontré con una fotografía mural preciosa de la que tomé la siguiente instantánea:

IMAGEN DONIBANE KALEA

Víctor Hugo resonaba en mi mente y recordé al abandonar aquel lugar mágico una intervención suya en la Asamblea, el 9 de julio de 1849, que tiene una actualidad inquietante para los que enarbolan los silencios cómplices en el momento actual del país: “[…] el pueblo, señores, tiene el instinto de la verdad, como tiene el instinto de lo justo, y en cuanto se serena es el buen sentido mismo, la luz penetra en su inteligencia; al mismo tiempo la fraternidad práctica, la fraternidad que no se decreta, la fraternidad que no se escribe sobre las tapias, la fraternidad que nace del fondo de las cosas y de la identidad real de los destinos humanos, empieza a germinar lo mismo en el alma del rico que en el alma del pobre; por todas partes, arriba y abajo, se inclinan los unos hacia los otros, con esa inexplicable sed de concordia que señala el fin de las disensiones civiles (Sí, sí)”. Fue un discurso excelente de Víctor Hugo sobre la miseria, en favor de la proposición de M. de Melun, para el nombramiento de una Comisión de 30 miembros de la Asamblea Legislativa para preparar y examinar las leyes relativas a los socorros populares. Fue aprobada por unanimidad.

VENTANA DONIBANE KALEA

Ventana, Donibane Kalea / JA COBEÑA

En aquella ocasión, Víctor Hugo dijo “Yo soy de aquellos que piensan y afirman que se puede destruir la miseria”. No lo olvido.

Sevilla, 1 /IX/2018

A Guernica, por un vado de arena / 5. El comedor de Begoña

El mantenimiento de la paz empieza con la autosatisfacción de cada individuo
Dalai Lama

Un niño nos indicó dónde estaba el Museo de la Paz en Guernica: “junto a… (silencio) donde se reza, al final de esta calle, junto a una iglesia…”. Fueron palabras que alumbraban simbólicamente una visita anunciada en mi alma, Guernica, un lugar que me ha acompañado siempre a través del cuadro de Picasso, dondequiera que haya ido en el timbo al tambo de la vida. Volvía de nuevo a caminar por sus calles en la paz actual de Euskadi, todo un símbolo, en Gernika-Lumo, por respeto a su identidad actual.

Accedimos a la sede de la Fundación Museo de la Paz de Gernika, iniciando la visita en la exposición permanente, que gira en torno a tres preguntas: ¿Qué es la Paz?, ¿Qué ocurrió en Gernika en un momento de ausencia de paz? y ¿Qué pasa actualmente con la Paz en el mundo? Todo se podía fotografiar o grabar, sin restricción alguna. A la primera pregunta, hay un hilo conductor de la misma: una amplia gama de ideas, conceptos, pensamientos y puntos de vista sobre la paz, y especialmente una idea contemporánea en la que la paz, con el objetivo de resolver conflictos, brota por sí­ misma de manera positiva en las relaciones entre las personas. La historia de la paz no debe ser la historia de la finalización de los conflictos. Esta primera pregunta se aborda en las siguientes salas: los caminos de la paz, con contenidos expresos sobre la paz acordada, la paz interior, el Planeta azul, planeta paz, la paz de cada dí­a, cómo organizarse por un deseo: la paz y una acción de paz: una actitud personal. La segunda sala está dedicada a la paz en el siglo XXI, o lo que es lo mismo, paz de vida, paz negativa y las herramientas por la paz.

La segunda pregunta, ¿qué ocurrió en Gernika en un momento de ausencia de paz?, pretende hacer una lectura de la historia de Gernika-Lumo y la Guerra Civil española, el episodio del bombardeo y la ejemplar lección de paz que nos ofrecen los supervivientes de aquel trágico hecho reconciliándose con sus agresores, así como otras reconciliaciones y mediaciones de paz en el mundo. Se aborda en una sala especial: 26 de abril de 1937: Todos fueron Begoña, con una escenografía y audiovisual sobrecogedores, que recrea el comedor de una casa de Gernika el 26 de abril de 1937. Sentados en un banco, en penumbra, escuchamos sobrecogidos la narración de Begoña en aquel fatídico día, incluido el ruido ensordecedor de las bombas.

Continúa la visita con un espacio dedicado a La ciudad nos habla, Gernika-Lumo, una historia anterior, detallando aspectos tales como los primeros pobladores, la fundación de la villa, fueros y revueltas, el boom industrial, los tiempos modernos, la España de preguerra, Gernika en los años 30, la segunda república, la autonomí­a de Euskadi, el inicio del conflicto: la Guerra Civil española; continúa con el bombardeo de Gernika, el ataque aéreo: aspectos militares del bombardeo, la destrucción de la ciudad, la ocupación de Gernika, la vivencia del bombardeo, la difusión del bombardeo, Gernika después de la guerra: el franquismo y la represión y por último, el camino hacia la reconciliación, con la presentación de un audiovisual, In Memoriam, presentación audiovisual creativa que invita a reflexionar sobre la tragedia, la destrucción, la esperanza y la vida.

A esta altura de la experiencia de pensamiento y sentimiento por la cercanía de lo ocurrido en el comedor de Begoña, abordamos las respuestas a la tercera pregunta, ¿qué pasa actualmente con la Paz en el mundo?, con una mirada a través del Guernica de Picasso y mediante una reflexión sobre los derechos humanos como prisma para observar el actual estado de la paz en el mundo. Pasamos a las tres salas que permiten plantear unas alternativas a la sinrazón actual, a través de tres miradas: a la vida, a la libertad y a la igualdad.

La verdad es que es difícil explicar con palabras los sentimientos que afloran en esta experiencia de los sentidos. El Museo de la paz de Gernika-Lumo no nos dejó indiferentes y salimos hacia el exterior en silencio, sumidos en un respeto a una forma de abordar lo ocurrido en su memoria histórica solamente a través de un camino: el trabajo diario y solidario por la implantación de paz en el mundo, que empieza en la autosatisfacción de uno mismo.

GERNIKA GERNIKARA
El Guernica a Gernika / JA COBEÑA

Fuimos a ver el mural del Guernica de Picasso con una leyenda en su base, El Guernica a Guernica, como una forma de reivindicación popular del cuadro para que se entregue un día no lejano al lugar que lo hizo tristemente famoso. Desde allí nos dirigimos al árbol que constituye la razón de ser democrática del pueblo vasco, situado junto a la Casa de Juntas, un roble centenario que simbolizaba la costumbre de reunirse las Juntas ante él para tomar las decisiones democráticas que se recogían posteriormente en las leyes vizcaínas hasta finales del siglo XIX. Es un símbolo que perdura hasta nuestros días y curiosamente está situado en la anteiglesia de Lumo tan íntimamente unida a Guernica.

ARBOL DE GUERNICA
El árbol de Guernica / JA COBEÑA

Salimos de Guernica en silencio, con la mirada puesta en el cuadro de Picasso, guardado en nuestra memoria de secreto, que interpretamos mejor que nunca al compartir con Begoña el drama de su terrible bombardeo, el 26 de abril de 1937. Picasso nos legó una pintura plagada de preguntas a través de mujeres, niños y animales que sufren. Hay pocos hombres, solo el mensaje explícito de que esos hombres son solo lobos para el hombre, en una reinterpretación de la mítica frase de Hobbes: homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre). En este cuadro se representa la verdad expresa de la guerra y el sufrimiento que siempre conlleva, sobre todo para los más débiles, mujeres, niños y ancianos. Nos debería servir hoy para convertirnos en militantes de la paz, de cualquier paz que se deba defender en los círculos donde somos y estamos, sobre todo cuando se lucha con dignidad por otro mundo mejor y posible.

Niños y niñas de Guernica jugaban aquella tarde en sus aceras, hablando en euskera, con aires de libertad, en paz.

Sevilla, 31/VIII/2018

A Guernica, por un vado de arena / 4. Guggenheim y los hermanos marxistas

CAMAROTE HERMANOS MARXISTAS
Eduardo Arroyo, El camarote de los hermanos marxistas o Retrato del artista adolescente, 1991

Siempre me hace sonreír la escena del camarote de los Hermanos Marx en Una noche en la ópera. Indescriptible la sucesión de ocurrencias de los protagonistas de la misma, con un momento especial en el que aparece una manicura para cortar las uñas con la pretensión de hacer sitio en aquel atiborrado espacio. Nada hacía presagiar que el viaje con destino a Bilbao me iba a mostrar una nueva escena del camarote, mediante una obra de Eduardo Arroyo, El camarote de los hermanos marxistas o Retrato del artista adolescente, expuesta en el Museo de Bellas Artes, perteneciente a la colección de 110 obras que forman su interesante fondo. Me pareció un reencuentro sorprendente porque siempre he admirado a la familia Marx, tal y como se puede apreciar leyendo páginas dedicadas a ellos en este cuaderno digital, sobre todo porque quise profundizar en su mensaje, estudiando la composición del cuadro.

Los hermanos marxistas están representados por hombres y mujeres que llevan impresas en sus caras, en algún caso, las letras MAX, porque la R es otra cosa que tratar. Es verdad que podemos ser algo marxistas/marxianos (con perdón) en la vida, dependiendo del humor que tengamos para abordarla a diario. Preocupante es la imagen de los trajes de las mujeres con dibujos de bombas y la de los trajes de mil rayas en varios hombres, uno de ellos trabajando mientras otros están di-virtiéndose (así, como lo diría Pascal frente al compromiso) y un hilo conductor en la composición escénica: sálvese el que pueda de sus creencias e ideología, porque de Marx ya no queda casi nada, pero es que esto ocurre a miles de personas que abarrotamos el camarote perpetuo en nuestras vidas. O algo así. Basta comparar la escena fija de la película para establecer las mejores comparaciones posibles con su texto y contexto.

camarote

También nos reencontramos con paisanos andaluces, tres para ser más concretos: Murillo (San Pedro en lágrimas), Romero de Torres (Venus de la poesía) y Vázquez Díaz (La fábrica bajo la niebla, pintado en Errentería). Sentí muy presente la cultura andaluza en esta muestra restringida a 110 obras 110, una efeméride especial que recoge una obra en representación de cada año de su historia como Museo, pero que supone una muestra interesantísima en su fondo y forma.

Salimos del Museo con otras dos imágenes grabadas en nuestra memoria de hipocampo, que ahora guardamos a buen recaudo: La aldeanita del clavel rojo, de Adolfo Guiard, llena de realismo mágico por su escuela de formación parisina y Romería Vasca, de José Arrúe, con trazos finos, elegantes, estilizados, ordenados casi con modos naíf. Son dos obras en representación de la belleza implícita de esta exposición especial.

Nos dirigimos a un claro objeto de deseo: visitar el Guggenheim Bilbao, con un saludo previo a Puppy, el guardián adoptado por los residentes en la ciudad que acoge este magno museo. Primero rodamos el edificio para admirar el conjunto arquitectónico diseñado por Frank Gehry. Los tornasoles de las planchas de titanio mostraban un colorido especial cambiante dependiendo del ángulo en que las observábamos con interés reverencial. El edificio es un conjunto apoteósico que personalmente intercambiaba con la zona fabril sobre el que está emplazado en la actualidad y que conocí hace más de cuarenta años. Accedimos al edificio en su planta baja, con una exposición de la diseñadora vanguardista Joana Vasconcelos, bajo el epígrafe Soy tu espejo, con obras grandiosas por su simbología tratada con objetos cercanos a la vida ordinaria actual: cubiertos de plástico, cacerolas, urinarios, teléfonos, piezas de coches o centenares de planchas con formas posibles. Era asombrosa la muestra dedicada a la Aspirina y al Valium, centenares de blíster intactos que formaban composiciones artísticas que hacían reflexionar sobre el ritmo de vida actual. Pero lo que fijaba nuestro interés por encima de todo era la exposición itinerante con un título de amplio espectro cultural y político, Arte y China después de 1989. El teatro del mundo, a la que dedicamos bastante tiempo porque no te dejaba indiferente en cualquiera de las ocho salas que la acogen.

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Esta exposición sobre la realidad de China en un espacio y tiempo muy concretos, desconocidos para mí en su fondo y forma, me sobrecogió desde la primera sala, porque me interesaba conocer con detalle qué ha ocurrido en China en el último cuarto del siglo pasado y su globalización como potencia económica y productiva en el mundo actual. La muestra gira sobre cuatro realidades que los diferentes artistas han abordado de forma continuada: identidad, igualdad, ideología y control. Son más de 65 artistas y grupos artísticos que han consolidado una proyección mundial de China como nueva potencia mundial. No fue inocente la dura represión estudiantil en la plaza Tiananmén, el 4 de junio de 1989, que tantas veces hemos visto en la soledad de un estudiante ante la invasión de los tanques que avanzaban sin compasión alguna para reprimir cualquier intento de liberalización. Fue especialmente doloroso que ocurriera de esta forma tan brutal porque culminaba con esta acción represiva el movimiento de una década de experimentación política, intelectual y artística realmente abierta. Pero la realidad es que aquello sirvió para que se iniciara un movimiento de apertura con ribetes de acero, consolidándose veinte años de desarrollo acelerado, relaciones internacionales y apertura a nuevas posibilidades individuales. Muchos artistas se implicaron directamente en este movimiento revolucionario y en esta exposición se ofrecen muestras patentes de ello.

La exposición se centra en seis contenidos esenciales como hilo conductor de sus prodigiosos avances: Prohibido cambiar de sentido: 1989, Nueva medición: análisis de la situación, 5 horas: capitalismo, urbanismo realismo, Placer incierto: actos de sensación, En otro lugar: viajes por el territorio intermedio y La utopía ¿de quién?: activismo y alternativas circa 2008. Una experiencia de estas seis sirve como botón de muestra de este movimiento de apertura apasionante en un mundo autoritario. Me refiero a la obra del artista Son Dong de la que solo se muestra el sello de madera con el ideograma “agua” y diversas fotografías de una de sus performances, bajo el título Poniendo sellos al agua, tomadas en el río Lhasa, en el Tíbet, en los días 18 y 19 de agosto de 1996. El artista estuvo durante una hora sentado en las heladoras aguas del río Lhasa, sellando de forma repetida la superficie de la corriente, representando el hecho simbólico del sello como garante de posesión, estatus y eternidad, aunque lo que quiso significar es que en realidad cada acto de sellado dejaba entrever una unión entre el hombre y la naturaleza. Es una expresión de la cultura zen: sustancia y vacío, permanencia y cambio. Es una reinterpretación del panta rei de Heráclito, todo fluye, nada permanece, pero con un sentido más profundo y con la idea de que artistas chinos salen al mundo para transmitir sus mensajes liberadores. En la performance original de Son Dong había un respeto ancestral del pensamiento tradicional chino según Lao Tse: “El bien supremo es el agua. El agua beneficia a diez mil cosas y, sin embargo, no compite con ellas”. Salimos despidiéndonos de las fotografías de los trabajadores de una fábrica de lámparas, uno a uno, que se retrataron como personas al lado de las máquinas, donde se leía el nombre de su producto: OSRAM, que probablemente ilumina nuestras casas europeas. Junto a ellos, sus deseos y aspiraciones como personas. Algunos artistas chinos se preocuparon de poner caras y ojos a los trabajadores anónimos de productos denostados por su calidad en muchas ocasiones por otras culturas del mundo. Todo un ejemplo para el respeto a las personas y ese era el mensaje.

6song-dong-stamping-the-water-1996

Reconocí en un momento determinado al artista y activista Ai Weiwei, del que escribí en 2017 sobre una experiencia solidaria a través del taller que había montado en Lesbos para ayudar a los migrantes, llevando a cabo una experiencia especial, personal y real, subiéndose a una lancha a la deriva, para intentar comprender qué sienten los refugiados o migrantes que realizan estos viajes hacia alguna parte. La premonición de su valentía estaba en la portada de la guía que entregan al entrar en el museo, simbolizando la ruptura con la tradición: deja caer al suelo un jarrón de la dinastía Han. Todo fluye, nada permanece.

Subimos al cielo del Gugennheim para contemplar una breve, pero muy buena, exposición de Marc Chagall, bajo el título de Los años decisivos 1911-1919. Una vez más comprendí la influencia francesa en la pintura de finales de comienzos del siglo XX. París bien vale una exposición. Una experiencia traumática al volver a su país, Rusia, en 1914, lo confinó en una zona tenebrosa personal y existencial, de la que tardó tiempo en recuperarse. Nos sorprendió una obra en concreto: Amantes en azul. Para no olvidarla. La vie en bleu.

AMANTES EN AZUL MARC CHAGALL

No se puede decir adiós, agur, al salir del museo. Uno tiene la sensación de que hay que volver a descubrir la quintaesencia del arte en sus múltiples manifestaciones. Lo haremos, porque como ocurrió con el agua sellada de Son Dong, sabemos que el alma china está mucho más cerca de la nuestra de lo que parece. Lucha todos los días por ser libre, aunque tomemos conciencia de que lo que pasó aquella mañana en el Guggenheim no volverá a repetirse nunca. Porque todo fluye, nada permanece y nadie se baña dos veces en el mismo río.

Sevilla, 30/VIII/2018

A Guernica, por un vado de arena / 3. Regreso a Donostia / San Sebastián

Efectivamente, he regresado finalmente a Donostia en un viaje de placer y no profesional. No es lo mismo. Llegué en autobús público desde Hondarribia, con una parada final en la Plaza de Guipúzcoa, el centro de la parte vieja de esta preciosa ciudad. Solo disponía de unas horas y había que administrar bien el tiempo. Me detuve en el Hotel María Cristina tantas veces visualizado por el mundo cultural que ama el cine por su extraordinario Festival anual, así como en el Teatro Victoria Eugenia. Seguí por el puente de la Zurriola hasta el Kursaal, obra de Rafael Moneo, sede también de grandes manifestaciones culturales y congresuales, dos naves arquitectónicas ancladas cerca de la playa de la Zurriola, desde donde se puede contemplar la desembocadura del Urumea en el Cantábrico. La gracia de esta ciudad preciosa radica en pasearla y saborearla en todas sus manifestaciones artísticas y humanas. Sentí una emoción especial pasear por la Avenida de la Zurriola porque en una de mis últimas estancias profesionales en San Sebastián, pude oír desde mi hotel la explosión de una bomba puesta por ETA en un cajero de esta zona. Es maravilloso constatar en directo el alto el fuego definitivo y el abandono de las armas, con calles que hacían palpable la alegre vida de la ciudad. No era así antes.

ÁRMONÍA DEL SONIDO
Maximilian Peizmann, Armonía del sonido, 2014 / JA COBEÑA

Paseamos por las calles antiguas que te llevaban como en volandas hacia la Plaza de la Constitución, con una parada obligada en la basílica de Santa María del Coro, llena de contrastes desde la visualización de una obra sorprendente alojada en sus muros, Armonía del Sonido, una obra de Maximilian Peizmann, instalada allí en 2014, antesala de lo que contemplaríamos después en sus naves barrocas. Un detalle que no me pasó desapercibido es la participación ciudadana en la construcción de esta iglesia, simbolizada por ejemplo en el escudo que figura en el retablo del altar mayor, en agradecimiento a la contribución económica para su construcción por parte de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. Nos detuvimos especialmente en la obra realizada por Chillida en 1975, Elogio del silencio, en diferentes texturas de alabastro, obra que expresa cómo la Cruz es para él el encuentro con la Humanidad, el Perdón, en definitiva. Asimismo, son muy interesantes las obras contemporáneas de artistas vascos que figuran en la Basílica: Piedad, de Jorge Oteiza, que me sobrecogió; Sebastián (2007), de Gotzon Etxeberría; San Sebastián Mártir (1997), de Mikel Cristti y Refugio viviente (2014), de Javier Machinbarrena.

ELOGIO DEL SILENCIO
Eduardo Chillida, Elogio del silencio, 1975 / JA COBEÑA

Es deslumbrante la salida de la parte vieja y encontrarte con la Bahía de La Concha, tantas veces retratada a través de su barandilla blanca de hierro forjado. Contemplamos la sede del Ayuntamiento y comprendimos bien las palabras del escudo de la ciudad grabadas en su piedra caliza: Fidelidad, Nobleza y Lealtad, ganadas a pulso a través de su historia. La panorámica hacia el Peine del Viento, de Chillida, hace que la vista se llene de imágenes preciosas en un recorrido visual lento pero lleno de pensamiento y sentimiento, elevándonos al Cielo a través del Monte Igueldo.

BARANDILLA DE LA CONCHA
Barandilla de La Concha, creada por Mariano Arrieta / JA COBEÑA

Es difícil describir con detalle el encanto de esta hermosa ciudad, pero basta pasearla en silencio para llenarte de riqueza interior. La Plaza de Cervantes, con el pequeño monumento dedicado a Don Quijote y Sancho Panza, que te hace volver a la infancia con la presencia de un tiovivo encantador. El Alderdi-Eder (lugar o paraje hermoso), rodeado de tamarices (que no tamarindos), es un parque que permite la contemplación de la ciudad y sus paseantes. Desde allí nos dirigimos a la Catedral del Buen Pastor, de planta neogótica, con los setenta y cinco metros de torre que hace de guía visual de la parte vieja de la ciudad, abriéndonos el camino romántico por donde disfrutar de sus edificios afrancesados, señoriales, respondiendo a patrones del Modernismo, Art-Nouveau y con motivos decorativos preciosos. Después de un baño de santidad laica, con ambas iglesias que se miran de frente, a pesar de la distancia, regresamos a la Plaza de Guipúzcoa para cruzar su cuidado trazado con un respeto reverencial al tiempo, con su monumental reloj floral, su pequeño estanque y el centro meteorológico de corte modernista.

Volvimos a Hondarribia, siendo conscientes de que teníamos que volver algún día a Donostia para convertirnos en los niños del tiovivo, recordando la zarzuela La Bella Easo, donde se cantaba una estrofa alegórica al tamaño pequeño de los tamarices: “Aunque somos chiquititos…” o a la paciente espera en su crecimiento y cuidado: «Buena sombra daremos el siglo que viene». Damos fe de ello.

Sevilla, 29/VIII/2018