“No puedo aguantarlo más…”

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http://www.telecinco.es/_87d79eea

La he escuchado en el informativo de las 21:00 horas y no logro borrar estas palabras de mi mente. ¡Qué paradoja, en la celebración hoy del día universal del niño! Reproduzco de forma íntegra la noticia que figura en Informativos Telecinco. Merece leerlas con atención, para que nos sirva en la lucha diaria por defender la vida digna de los demás, en cualquier sitio, porque es urgente recuperar credibilidad en la solidaridad humana todos los días del año, no solo hoy, tan trágicamente irreal:

“Zona este de Alepo. El periodista Amro Halabi, de Al Jazeera, graba un reportaje en este hospital infantil, uno de los pocos que quedan en pie a este lado, aun habiendo sufrido múltiples daños por la guerra. El reportero se centra en los problemas respiratorios de un padre y sus hijos, entre lágrimas, víctimas de un ataque reciente de la aviación del régimen sirio y el ejército ruso. Situación angustiosa, hasta que la oscuridad anuncia lo peor. El centro acaba de ser bombardeado, entre los gritos y el polvo, madres y padres buscan una salida con sus hijos en brazos. A unos metros está la unidad de neonatos. Dos enfermeras tratan de recoger a los bebés de las incubadoras. Rompen en llanto y se funden en un abrazo. Instantes después se improvisa una nueva sala de atención a los prematuros, en el suelo, entre mantas. Ha ocurrido este fin de semana. Lo mismo que este bombardeo este domingo en una escuela al oeste de la ciudad, bajo control de las tropas de Al-Assad. Aquí han muerto al menos siete niños. Entre los menores supervivientes, esta niña, que confiesa ante la cámara que ya no aguanta más porque le han matado a todo el mundo “No puedo aguantarlo más. ¿Cómo podría? Mataron a todo el mundo. Mataron a todo el mundo. ¿No basta con lo que han matado hasta ahora?” En el este, otro ataque con gases tóxicos en las últimas horas, ha matado a otros cuatro niños de una misma familia. Niños conscientes de la tragedia y otros que con dos meses de vida acaban rompiendo una de sus primeras sonrisas ante su padre antes del sobresalto por una bomba cercana. Menores en una guerra, a punto de cumplir seis años, que se ha cobrado ya la vida de casi medio millón de personas, unos 12.000 de ellos niños. Con casi 8 millones y medio de menores afectados por el conflicto, tanto dentro como fuera del país”.

La verdad es que no tengo palabras para comentar algo más. Solo quedarme en el rincón de pensar qué hacer en este sinsentido que necesita atención mundial sin dilación alguna.

Sevilla, 20/XI/2016

 

 

Recital lírico en Sevilla

 

patricia-cayuela-y-jorge-de-la-rosaPatricia Cayuela y Jorge de la Rosa / JA COBEÑA

Anoche asistí a un recital lírico, organizado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en Sevilla y la Escuela de Música Qanun, en el que se interpretaron obras de compositores españoles y, sobre todo, de Mozart, protagonista contemporáneo con la intrahistoria de esta organización, con un hilo conductor sobre diferentes aproximaciones a la comprensión de una forma de ser mujer en diferentes épocas, trenzado en la primera parte en torno a la cercanía del gran compositor austriaco con la realidad de ser, vivir y estar en la sociedad aristocrática de Sevilla, en fragmentos de las óperas Las bodas de Fígaro y Don Giovanni, con evidentes guiños bufos por la burla social que se canta y recita en sus arias y dúos. Fue un acto cultural de gran dignidad artística, en un local habilitado como salón de actos de la Sociedad y con un objetivo claro de relanzar su objetivo cultural de amplio espectro, cuestión que es vital para esta ciudad tan anclada en sus orígenes y con dificultad a veces para comprender que su existencia solo tiene interés cuando mira hacia adelante. Es lo que Tabucchi nos dejó como mensaje en su preciosa obra, Sostiene Pereira, tal y como recomendaba el Dr. Cardoso al Sr. Pereira: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”.

La ejecución fue impecable, por parte de Patricia Cayuela (soprano), Jorge de la Rosa (barítono) y Jaime Malma, al piano, contando la Real Sociedad con medios todavía austeros pero que estoy seguro que ganará calidad con el paso del tiempo. Tres artistas de tres países distintos, España, Cuba y Colombia, nos demostraron cómo la música es una expresión de alianza indestructible entre los seres humanos y me parece fantástico que se procure con estos actos no confundir nunca valor y precio, sino la quintaesencia de vivir la cultura dignamente y saber compartir nuestros dones con los demás. Es un ejemplo de cómo se puede empezar con escasos recursos para ir avanzando poco a poco en la medida que la propia sociedad, con minúscula, responda adecuadamente a estas actividades. Mi reconocimiento ya lo tienen como ciudadano anónimo interesado por la cultura participativa en esta ciudad, en la que Mozart, en la primera parte, se fijó también para componer compases que ayer fueron acompañados de la palabra cantada, con un gusto exquisito y muy bien representada e interpretada, en fragmentos de su obra enmarcada en esta ciudad con dúos memorables: La ci darem la mano (Don Giovanni) y de las Bodas de Fígaro, Dove sono (Condesa), Crudel! Perché finora (dúo Susana y el Conde) y Non più andrai, farfallone amoroso (Fígaro).

En la segunda parte, nos llevaron a un viaje imaginario por Rusia y de vuelta a España, con interpretaciones de pasajes de obras de Francisco Asenjo Barbieri, Una mujer que quiere ver a un barbero (El barberillo de Lavapiés) y de Pablo Sorozábal, Calor de nido, paz del hogar (Katiuska) y Hace tiempo que vengo al taller (La del manojo de rosas).

Al final, nos regalaron la interpretación a dúo de O sole mio, una canción napolitana que nos dejó mensajes esperanzadores sobre lo que allí había pasado en una tarde de Sevilla y lo que queda por venir y sentir, recordando algunos fragmentos de esta bella canción napolitana, como puerto final en el que atracamos finalmente anoche en una nave que de acuerdo con Fellini siempre va a alguna parte: Cuando anochece y el sol se pone, / me viene casi una melancolía. / bajo tu ventana me quedaría, / cuando anochece y el sol se pone. / Pero otro sol / que es aún más bello, / Mi Sol, ¡está en tu rostro! / El Sol, mi sol… / está en tu rostro, / está en tu rostro…

Nos quedamos con las voces e imágenes subliminales de Patricia Cayuela y Jorge de la Rosa, por lo que cantaron y representaron, por su expresión siempre alegre y festiva. También, con la del pianista,  Jaime Malma, que acompañó de forma excelente el recital, porque el sol austriaco, español e italiano de una determinada cultura musical quiso ponerse anoche allí, para siempre.

Sevilla, 20/XI/2016

Doble cara, doble todo

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Es una realidad que se puede contemplar en alta disponibilidad, es decir, las veinticuatro horas del día y todos los días del año, en personas y organizaciones de todo tipo, próximas y lejanas. Me lo recordó recientemente la pintura mural que acompaña a estas palabras, que se puede ver a cualquier hora del día y de la noche en el museo al aire libre de pinturas murales que existe en el Polígono de San Pablo, en Sevilla, un barrio humilde que acogió en 2010 una iniciativa maravillosa, Arte para todos. La traigo a colación por las últimas experiencias políticas que hemos vivido tanto a nivel nacional como internacional. Escuchas a Trump en campaña y una vez conseguido el trofeo americano por excelencia, la presidencia de los Estados Unidos de América, como si fuese un Oscar al mejor político americano, al día siguiente ya no es lo mismo y donde dijo digo ahora dice Diego. Aunque nadie crea su doble cara, pero le da igual. ¡Es la economía, idiotas!, como decía el asesor de Bill Clinton.

Igualmente, en la política nacional, donde hemos asistido a un espectáculo vergonzante del Partido Socialista Obrero Español porque, emulando a Groucho Marx, donde decía “no” de forma machacona a la continuidad del Partido Popular, ahora dice que lo que quería decir era abstención “para salvar la gobernabilidad de España”, desoyendo el mensaje explícito de millones de votantes que queríamos diálogo entre diversas fuerzas políticas para gobernar bien este país, no tacticismos de hoy para mañana, siguiendo el método “kleenex”, de usar y tirar. Y el día siguiente, este partido intenta recuperar sus señas de identidad, diciendo en el Congreso no a casi todo, en actitud vergonzante, en busca del tiempo y de la ética política perdida, que también existe. ¡Es la gobernabilidad, idiotas!

Doble cara, doble todo. Doble rasero, doble política, doble gobierno, doble economía, doble educación, doble moral, doble… Lo peor de todo es que de este mundo doble, tu y yo sabemos poco, pero «estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo» (Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo).

Sevilla, 18/XI/2016

Sevilla “atiende” a Cernuda

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Casa natal de Luis Cernuda, en calle Acetres, 6 (Sevilla) / JA COBEÑA

… Mas el trabajo,
Con amor hecho, merece la atención de los otros

Luis Cernuda, A sus paisanos

Hoy se ha conocido la noticia: la casa natal del poeta Luis Cernuda, en Sevilla, actualmente en venta, ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucía, atendiendo a la petición formulada por el Ayuntamiento de Sevilla y la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA), ésta última con el respaldo popular conseguido a través de la plataforma Change.org, en la que tuve la oportunidad de participar.

Es una noticia extraordinaria para el mundo de la cultura, porque el procedimiento para declarar la casa natal de Luis Cernuda como BIC, con la tipología de Sitio Histórico, según figura en el expediente incoado a tal efecto por la Consejería de Cultura, considera que “el valor patrimonial de su casa va más allá de la mera circunstancia del nacimiento en ella del poeta […]”, dado que Cernuda es “la figura que más influencia ha ejercido sobre las generaciones posteriores dentro del grupo de poetas que conformaron la Generación del 27 y supone una referencia indiscutible para la poesía andaluza y española actual”.

Recupero, a continuación, el artículo que en tal sentido escribí hace apenas un mes y medio, en el que me hacía eco de nuevo de este sentir ciudadano para no perder una referencia tan excelsa de la cultura andaluza y universal.

Sevilla, 17/XI/2016

Donde Luis Cernuda nació

… Mas el trabajo,
Con amor hecho, merece la atención de los otros

Luis Cernuda, A sus paisanos

Acabo de firmar en la plataforma digital Change.org una petición promovida por la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA), para que la Junta de Andalucía declare la casa natal de Luis Cernuda como Bien de Interés Cultural. El año pasado escribí en este sentido un post, que adjunto a continuación, en el que mostraba mi asombro por haber descubierto una realidad dolorosa en mis paseos matutinos de entonces, por la ciudad de sus sueños: “porque donde hoy habita el olvido de Sevilla es en la casa donde nació Luis Cernuda, que está en venta al mejor postor, sin que se atisbe el rescate digno por parte de organizaciones públicas de su ciudad natal. Soy consciente de que la cultura es la pariente pobre de la situación económica actual y la que está sobrellevando como puede la crisis económica y, sobre todo, de ideas, en la ciudad de sus paisanos”. Por ello, me alegra saber que se ha iniciado un camino para que con la declaración de su casa natal como BIC, la cultura triunfe en un mundo de mercancías.

El pasado 21 de septiembre lo leía en la edición digital de El País: “Es una casa poetizada. En ella se ha trasvasado poéticamente la infancia y la adolescencia del autor con más proyección de la generación del 27. Ahí descubrió la poesía, la música, la aparición del tiempo y el desconocido mundo de la homosexualidad”, apunta Rogelio Reyes, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla y miembro de la asociación. “Lo interesante sería que las administraciones la adquirieran y rehabilitaran de forma respetuosa, sin desnaturalizar la casa, desde la que también se plasma en su obra una geografía sentimental del entorno”, señala Reyes, que fue presidente de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras”.

Tal y como él lo pidió a sus paisanos, hoy, siguiendo la estela de sus palabras, la casa donde nació Luis Cernuda, con amor tratada por sus paisanos, merece ahora la atención de Sevilla. Firma, si quieres estar cerca de Cernuda y su estela, en la plataforma citada y el poeta será conocido todavía más si algún día las personas que lo admiran pudieran atravesar el zaguán de Acetres, 6 para ver una vela echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtre tamizada la luz del mediodía y donde una estrella destaque sus seis puntas de paño rojo. También, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, que se agrupen las matas floridas de adelfas y azaleas. Y el sonido del agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá, en el fondo del agua, unos peces escarlata que pueden nadar otra vez con inquieto movimiento. Como a él le gustaría volver a la casa que le vio nacer y crecer para entregarnos palabras y libertad envuelta en ellas.

Sevilla, 24/IX/2016

PALABRAS DEL AMANECER / 4. Donde Luis Cernuda nació…

Mas no todos igual trato me dais,
Que amigos tengo aún entre vosotros,
Doblemente queridos por esa desusada
Simpatía y atención entre la indiferencia.

Luis Cernuda, A sus paisanos

No me hubiera gustado descubrir esta situación en paseos matutinos por la ciudad de sus sueños, porque donde hoy habita el olvido de Sevilla es en la casa donde nació Luis Cernuda, que está en venta al mejor postor, sin que se atisbe el rescate digno por parte de organizaciones públicas de su ciudad natal. Soy consciente de que la cultura es la pariente pobre de la situación económica actual y la que está sobrellevando como puede la crisis económica y, sobre todo, de ideas, en la ciudad de sus paisanos.

He recordado una y mil veces las palabras que nos dedicó hace muchos años, transidas de dolor por el trato recibido por parte de los sevillanos de pro y que las tengo grabadas a fuego en mi persona de secreto:

Mas el trabajo humano
Con amor hecho, merece la atención de los otros.

He visitado recientemente la cristalería “Valeriano Díaz”, que finaliza su estancia desde 1917 en la casa de Cernuda, llena de cachivaches arriba y abajo, pero que conserva en sus muros, en su patio, en su galería interior, un sabor de realidades y deseos de supervivencia en lo más profundo del ser humano sensible con la cultura y con el patrimonio literario de uno de sus hijos que nunca pudo ser pródigo en su tierra. Al entrar, cerré los ojos y vi la vela echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo. También, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, que estaban agrupadas las matas floridas de adelfas y azaleas. Y el sonido del agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá, en el fondo del agua unos peces escarlata nadaban con inquieto movimiento.

Aunque me consta que hablar de estas realidades no es políticamente correcto en tiempos de turbación, tan revueltos, me gustaría hacer llegar a cuantas personas quieren a este poeta universal un llamamiento para unirnos en un frente cultural, como le gustaría a él nombrarlo, para intentar buscar una solución de mercado, pero sin tratamiento de mercancía pura y dura, a esta venta de un lugar que debería habilitarse como sede permanente, sobre todo sencilla y digna, de su obra y vida.

Porque siguiendo la estela de sus palabras, la casa donde nació Luis Cernuda, con amor tratada por sus paisanos, merece ahora la atención de Sevilla.

Sevilla, 18/V/2015

No olvido a Antonio López

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Antonio López / JA COBEÑA

Ayer comencé a estudiar la partitura de la Sinfonía inacabada de Schubert. Recordé inmediatamente al pintor maestro del realismo, Antonio López, al que profeso un profundo respeto desde hace muchos años. No debo dejar pasar más tiempo para escribir sobre la oportunidad que tuve el pasado mes de octubre de verlo en el patio de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde asistí a un acto académico, entrañable y mágico, de defensa del trabajo de fin de grado, que hizo una persona a la que también admiro, el artista plástico marroquí Yassine Chouati, al que he dedicado ya unas palabras en este cuaderno digital. Próximamente escribiré sobre el contenido de su trabajo expuesto, que tengo pendiente de leer y ver en profundidad, que me emocionó por su profundo significado de las dos orillas que separan España del mundo árabe, en el sentido que explicó él de forma extraordinaria. Lo haré pronto, pero no puedo dejar de citar un detalle hermoso que viví en el acto de defensa, porque contó con la presencia virtual de su madre, con traje de fiesta marroquí, mediante una fotografía artística expuesta en un caballete, cerca, muy cerca de él.

Estas coincidencias de la vida, me llevan siempre a reflexionar sobre lo inacabado que es todo lo que nos rodea. La realidad es terca cuando la situamos en el marco de la temporalidad, porque es verdad que todo fluye y nada permanece, porque cada cosa tiene su tiempo y cada tiempo su momento. En el caso de Antonio López, como su propio nombre anuncia, todo es sencillo en él, tal y como ya he hablado de él anteriormente: su pintura realista, la escultura viva hasta la muerte, inacabadas, los dibujos en blanco y negro, gracias a su tío maestro de Tomelloso. Su forma de ver la vida a través del color del membrillo, paciente hasta la extenuación para que no se escape nada de lo rutinario, de lo cotidiano que verdaderamente es porque está ahí, pendiente de que alguien lo capte. Un trabajador del arte, que se siente ahora más libre que cuando era joven, que le ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por él mismo, que el camino ha sido complicado y que ha sido doloroso hacerse a sí mismo. Una persona de alma grande, en un modo de vivir y ser muy sencillo. Como una pintura inacabada para mí, que inicié en 2005, una copia de sus lirios y hojas verdes en un patio muy particular, que no pretenden decir nada más que sus pinceles pintan la vida con un realismo mágico que no te permiten perder detalle alguno de lo que pasa, de lo que ocurre, de lo que las personas sienten. Sencillez y maestría en estado puro. En mi caso, en los lirios citados, inacabados hasta hoy, esperando que algún día, como Schubert, pueda expresar en trazos de color lo que llevo dentro de mi persona de secreto.

Recuerdo también una anécdota preciosa que contaba con asiduidad Miguel Delibes sobre estas experiencias vitales inacabadas, en este caso sobre su busto en bronce que realizó Antonio López y le entregó en octubre de 2011, que él contó con el gracejo que siempre le acompañaba en recuerdos íntimos. Como también tardaba, estaba ávido de la última noticia sobre su busto. Encontrándose con un amigo común de Valladolid, Antonio Piedra, le sonsacó información, para que le informara de alguna forma cómo estaba en las manos de Antonio López, cuándo podría ver “su cabeza”, si se parecía, si era un trabajo importante para Antonio López, etc. y cuándo la podría ver finalizada. Ante tanta insistencia y después de varios rodeos, “Antonio Piedra, que mantenía una actitud reverencial, de respeto hacia el pintor-escultor, emitió un levísimo cloqueo y se diría, por sus ademanes y la exageración de su rostro, por la manera de abrir la boca, un poco exagerada, que iba a pronunciar un largo discurso, pero dijo simplemente:

Estás hablando, la verdad”.

Si contemplan con detenimiento la fotografía, que hice desde el balcón de la primera planta de la Facultad, donde me encontraba ese día en el acto académico comentado anteriormente, porque no quise interrumpirle en el encuentro con sus alumnos (encuentro inacabado…), se puede apreciar su persona de todos, atento, sencillo, escuchando en el peripatos aristotélico, sentado en la vida (sitz in leben) que dicen los alemanes. Seguro que fue una clase magistral, aunque conociéndole bien, estoy seguro que la dejó inacabada para que cada uno la finalizara con su mejor forma de entender la vida. Es verdad, allí estaba Antonio López en estado puro:

Estaba enseñando, la verdad.

Sevilla, 17/XI/2016

DATOS PÚBLICOS MASIVOS / 4. Una mina inagotable

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Todavía estamos impactados por el último programa de Jordi Évole, eVictims, en el que se explicaba con detalle una cara no amable de la revolución digital: las minas de coltán, el mineral que tanto hace sufrir a los que lo extraen, en una explotación miserable, las llamadas minas rojas e incluso las verdes, que acaba incorporándose a los teléfonos móviles que utilizamos a diario, entre otros aparatos electrónicos que lo integran como componente esencial.

Salvando lo que haya que salvar y siguiendo con el símil, los datos públicos masivos que posee la Administración, alojados en Centros de Procesos de Datos y de Tratamiento de la Información (las nuevas “minas digitales”), están como yacimiento por explotar en unas minas, también rojas o verdes, dependiendo de la forma de conservarlos y ponerlos a disposición de la ciudadanía. Sin política digital que tutele de forma efectiva y garantista la legislación vigente, en referencia a la transparencia y accesibilidad real y objetiva de los mismos, más allá de los portales de transparencia, se convierten en una mina de un color u otro por los beneficios o daños colaterales que pueden llegar a producir cuando se tratan o no como derecho de la ciudadanía a conocerlos, bajarlos y explotarlos de la forma más accesible y libre posible.

Los datos públicos masivos son una mina roja cuando no tienen orden ni concierto y se entregan a cuentagotas en una ceremonia de confusión para quien los quiera conocer. Además, al no existir muchas veces política digital en la generación y conservación de los mismos, en un marco legal de interoperabilidad con visión de Estado, producen casi siempre una fragmentación de límites inalcanzables. Por no citar los múltiples formatos en los que se conservan y publican, donde la disponibilidad en bruto es un desiderátum en el mejor de los casos, porque tratados para una intelección de los mismos rápida y sencilla es una flor que no suele adornarlos.

Un ejemplo muy clarificador lo encontramos en el campo de la salud. Al no estar interconectados los diferentes Sistemas de Salud, en tiempo real, la ciudadanía no puede beneficiarse de la interoperabilidad en la alta disponibilidad de los diagnósticos que se pudieran utilizar en el citado tiempo real, contrastando la información que hubiera en la mina de salud correspondiente y que se pudiera poner a disposición de los médicos de todo el país de forma antecedente y no solo consecuente. Además, muchas veces se utiliza la legislación de protección de datos de carácter personal como arma arrojadiza para no avanzar en este campo de alta disponibilidad de la información objetiva de carácter clínico para todo el país, convirtiéndose estos datos masivos públicos de salud en una mina roja en la que es muy difícil entrar para extraer la información que pertenece a la propia ciudadanía, porque gracias a ella se genera. Bastaría con una disociación de datos tutelada. Nada más.

Tengo experiencia en otros campos de datos públicos masivos, como puede ser los económicos y presupuestarios. Siempre he defendido que la caracterización del tratamiento de la información de estos datos debería llevarse a cabo desde una óptica que se llama, en terrenos de mercado, inteligencia del negocio (Business Intelligence) y que en la Administración de debería llamar inteligencia pública digital (Digital Public Intelligence), como tantas veces he defendido en mi acción pública y, ahora, en este blog, que aplicada a los datos públicos masivos se debería comprender a través de las cinco acepciones siguientes:

1. La ciudadanía es capaz de adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de la información que existe en los datos públicos masivos que se manejan y tratan en la relación con la Administración digital, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida [la habilidad] de haberse hecho muy capaz de ella [por la voluntad del Gobierno correspondiente], en el marco de lo propugnado por el Artículo 103 de la Constitución al referirse de forma muy breve a la Administración.

2. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba mediante disposiciones, el desarrollo de la capacidad que tienen las personas de recibir la información que figura en los datos públicos masivos de los que dispone, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de la equidad en la accesibilidad a los mismos, mediante los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba que la inteligencia pública digital permita a la ciudadanía, a la que sirve, adquirir conocimiento por empoderamiento, como capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que viva, mediante la equidad en la accesibilidad y obtención de los datos públicos masivos que pueda tratar adecuadamente a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

4. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, debe saber discernir que la inteligencia digital es un factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, mediante la obtención de los datos públicos masivos que pueda tratar adecuadamente a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

5. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, debe desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica del doble uso, rojo (nula disponibilidad en tiempo real) o verde (alta disponibilidad en tiempo real), con una vigilancia adecuada por parte de la Administración Pública.

No solo es un problema de dinero, porque fácilmente se confunde en la Administración, como hace todo necio, valor y precio, sino de eterna confusión entre inversión y gasto, como también he explicado en este cuaderno digital, en otra serie dedicada a la política digital con visión de Estado. Si existiera esta política estatal y, por extensión, en las Comunidades Autónomas, otro gallo cantaría en este ámbito. No es la economía solo, es la política digital adecuada de la planificación estratégica en la creación, consolidación, interoperabilidad nacional y autonómica, accesibilidad y alta disponibilidad de los datos públicos masivos que tienen su origen en la relación de los ciudadanos con la Administración a través de actos públicos y viceversa. Mientras esto ocurre, estaremos permitiendo que haya minas rojas en la accesibilidad a los datos públicos masivos, con las consecuencias tan perniciosas que origina una pésima planificación en este campo tan necesario para desarrollar la inteligencia humana que sabe y debe acceder a minas verdes de los citados datos.

Sevilla, 16/XI/2016

NOTA: la imagen se ha obtenido hoy de http://www.jcmagazine.com/wp-content/uploads/2012/06/data-center.jpg

Alalá de Sevilla

El próximo jueves, 24 de noviembre, se proyecta en los Cines Nervión de Sevilla, en la Sala 14 y a las 20:15 horas, la película Alalá (alegría, en caló), un largometraje documental, excelente, sobre la realidad de transformación social y cultural de un barrio complejo en Sevilla, las Tres Mil Viviendas, gracias a una modesta escuela de flamenco, en la que los auténticos protagonistas, como estrellas invitadas de esta película, son los niños y niñas que allí viven y comparten muchos momentos de cada día con el flamenco y con personas que se acercan a esta realidad para enseñarles y transmitirles su arte.

Con motivo de esta proyección, he recordado la experiencia del cine transformador en Giancaldo, el pueblo en el que vivía Salvatore, el niño protagonista de Cinema Paradiso, sobre todo por una frase de Alfredo, el proyeccionista, que me emociona siempre cada vez que veo esta película maravillosa y que dirige a Totó, Salvatore cuando decide descubrir un nuevo mundo de ciudad: “hagas lo que hagas, ámalo”. Es lo que diría a estos niños y niñas de las Tres Mil Viviendas. También al equipo técnico de la película y a su directora, Remedios Malvárez, que ve las cosas que pasan de forma muy diferente a los demás, no inocente: hagáis lo que hagáis, amadlo. Con alalá.

Este día puede ser una oportunidad excelente para ir a los Cines Nervión como acto solidario con estos protagonistas excelentes y con los creadores de este largometraje documental. También, porque “os van a encandilar los niños artistas de nuestro barrio”, como decía recientemente la Comisionada del Polígono Sur (@poligono­­_sur) en un tuit lleno de sentimiento y dignidad. Allí nos podemos unir para construir un espacio de tejido crítico en esta ciudad que necesita aproximarse cada día más a la realidad social de este barrio, que nos enseña tantas cosas buenas y tanta alalá (alegría) para el tedioso día a día en el que a veces estamos instalados casi sin darnos cuenta. Para que aprendamos también, que otra Sevilla, en las Tres Mil Viviendas, es posible.

Sevilla, 15/XI/2016

 

Hijo de la Superluna

Dedicado, en el día que nos visita la Superluna, a Neil Armstrong, aquél americano que pisó por primera vez, de verdad, una luna de verano muy grande y que hizo posible creer en la innovación y en el progreso de la humanidad, en un año en que España tenía -en una gran parte de sus habitantes- helado el corazón. También, a todas las personas que cuidan al niño que llevamos dentro y que siempre fue, que sigue presente en nuestras vidas y en la de los demás, que observa la luna de cada día en cualquiera de sus estados, al niño o niña que nunca debemos olvidar para no dejar de respetarnos y ser personas dignas sin tener que esperar días y acontecimientos especiales.

Érase una vez una Superluna que quiso un día visitarnos después de muchos años (sesenta y ocho, exactamente) y hablar con todo el mundo, tan grande y poderosa ella… Siempre recuerdo una experiencia vital que tuve con ella en mi juventud, eso sí, en un momento muy especial, como si fuera un relato de realismo mágico inspirado en García Márquez. Verán por qué. El niño que siempre fui pertenece a la generación que escuchó a Jesús Hermida la narración de la llegada de Neil Armstrong a la luna. Era de noche y mi abuela desconfiaba de todo lo que estaba viendo: ¡Hermida es así de fantástico!, decía tan tranquila y más ancha que larga: ¡Peor para vosotros, que os lo creéis todo! Y todos nos deshacíamos en esfuerzos para entender aquello que nos superaba más que a mi abuela, a decir verdad, todavía en una película de blanco y negro que se conserva en mi hipocampo de todos y en el de secreto. España vivía un mes de julio muy caluroso desde el compromiso político. A lo más que aspirábamos a mi edad era a no estar en la luna y, sobre todo, a no pedirla, como se decía en mi casa si algo era desproporcionado.

Yo no estaba en la luna, porque al día siguiente me iba a atender a los familiares de enfermos muy pobres del Hospital de las Cinco Llagas, en Sevilla, para invitarlos a dormir y asearse, en una habitación limpia, de un piso que había alquilado la asociación a la que pertenecía, para entregarles dignidad como personas, a pesar de que fueran pobres de solemnidad, como se decía en aquella época. Estaba de vacaciones, y cogía un autobús desde Valencina de la Concepción a Sevilla, ida y vuelta, con una misión posible, muy terrenal por cierto.

Aquella noche de 20 de julio de 1969, la voz trémula y engolada de Hermida, muy americano él, nos hizo muy cercana la llegada del primer hombre a la Luna, algo que se nos escapaba a los que estábamos muy cerca de la Tierra, en su difícil día a día, luchando por cambiar un país, diseñado en aquel momento por el enemigo, que vivía aquello como el mundo del nunca jamás que solo pertenecía a Míster Marshall.

Y al cabo de los años, recordaba siempre aquella luna con una canción que Ana Torroja, del grupo Mecano, nos dejó para la posteridad, haciéndonos comprender que la Luna, a pesar de la visita de Amstrong, estaba sola, “quería ser madre”, y no respondía, muy celosa ella, cuando se le preguntaba, de forma más desafiante que el astronauta lo pudo hacer, aquello de:

Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel.

La luna lo tenía muy claro. Un día no muy lejano, ese niño estaría muy cerca de ella porque nadie entendió el conjuro de una gitana, desafiante ella, ya estuviera en fase menguante o llena, o detectara unas atrevidas huellas humanas de un tal Armstrong en su suelo o de un tal Trump, precisamente hoy, merodeando la Casa Blanca:

Y en las noches
que haya luna llena
será porque el niño
esté de buenas.
Y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.

Hoy he vuelto a leer este cuento escrito hace ya unos años para mi persona de secreto y esta noche voy a buscar la luna grande, la Superluna, para decirle a solas que el niño que siempre fui, de piel, no se cree lo que está viendo y pasando en este mundo al revés. Aprendí de Saramago eso, que había que dejarse llevar siempre por el niño que fuimos y le leeré este cuento en voz baja, porque estoy de buenas como el niño de Mecano. También, porque ante tanto desconcierto vital sé que es capaz de menguar para hacer una cuna al niño que todos llevamos dentro y porque no vuelve a visitarnos hasta el 25 de noviembre de 2034. La verdad es que no podemos esperar tanto para volver a hablar con ella, para consolarnos mutuamente, porque también sufre y no encuentra querer que la haga mujer, a pesar de estar hoy… tan bella.

Así fue y así lo he contado.

Sevilla, 14/XI/2016

NOTA: el vídeo se ha recuperado hoy de http://svs.gsfc.nasa.gov/4404

He buscado la Luna Grande, la Superluna

 

superluna

Superluna / JA COBEÑA

Y en las noches
que haya luna llena
será porque el niño
esté de buenas.
Y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.

Mecano, Hijo de la luna

He cumplido el compromiso contraído esta mañana cuando publiqué el post Hijo de la Superluna y la he buscado, llegada la noche, para decirle que el niño que siempre fui, de piel, no se cree lo que estoy viendo y lo que está pasando en el mundo en el que vivo, que no me gusta. Y le he contado el cuento que escribí un día y que leí esta mañana, esperando todavía su respuesta, que ya la conozco y me reconforta: «Hoy he vuelto a leer este cuento escrito hace ya unos años para mi persona de secreto y esta noche voy a buscar la luna grande, la Superluna, para decirle a solas que el niño que siempre fui, de piel, no se cree lo que está viendo y pasando en este mundo al revés. Aprendí de Saramago eso, que había que dejarse llevar siempre por el niño que fuimos y le leeré este cuento en voz baja, porque estoy «de buenas» como el niño de Mecano. También, porque ante tanto desconcierto vital sé «que es capaz de menguar» para hacer una cuna al niño que todos llevamos dentro y porque no vuelve a visitarnos hasta el 25 de noviembre de 2034. La verdad es que no podemos esperar tanto para volver a hablar con ella, para consolarnos mutuamente, porque también sufre y no encuentra «querer que la haga mujer», a pesar de estar hoy… tan bella».

Así la he visto y así lo cuento, con el regalo de su imagen tal y como era a las 20:56 horas.

Sevilla, 14/XI/2016

DATOS PÚBLICOS MASIVOS / 3. Transparencia, ese claro objeto de deseo

La política digital transparente es aquella que transmite las acciones de gobierno de forma “clara, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”, tal y como define la Real Academia Española la cualidad de transparente, es decir, la transparencia. Es verdad, porque el marco en el que se tiene que desenvolver la política digital de los Gobiernos progresistas que la desarrollen, es el de la transparencia que se comprende en sí misma, que algunos viven (sin hacer esta política) como un castigo divino, cuando debía ser la quintaesencia de esta acción política que ahora nos ocupa en esta serie. No solo es el resultado final de un camino legal, que también lo es, sino una actitud política de gobernanza que ampara los datos públicos masivos que posee en sus servidores gracias a la interrelación con la ciudadanía, a quien sirve y de la que se retroalimenta. La transparencia no es solo el objeto de una ley o un portal específico, sino una actitud pública mantenida en el tiempo, para que la accesibilidad a los datos digitales sea una constante en alta disponibilidad, gracias a una clara y rotunda política digital de carácter sustantivo, con visión de Estado y con una proyección hacia el Estado de las Autonomías, cruzada permanentemente por una transversalidad digital de amplio espectro que solo se consigue con políticas y estrategias digitales progresistas, avanzadas, que trabajan siempre en clave de interoperabilidad integral, sin fronteras atómicas que lo impidan.

Entiéndase esta última expresión como la infraestructura digital instalada en la actualidad a lo largo y ancho del país, que no implantada, por las diferentes Administraciones, con idénticas finalidades, pero que forman una torre de babel digital de imposible interrelación y acceso. No solo es un claro derroche de dinero público, sino algo mucho peor. Se dilapida cada segundo la interrelación e interoperabilidad de datos masivos compartidos y transparentes que podrían suponer una información y servicios a la ciudadanía de un valor incalculable y solo porque no se toman medidas de política digital compartida, sustantiva, desde la perspectiva legal. Es lo que permitiría llevar a cabo la evaluación de las políticas públicas por parte de la ciudadanía, entendida como la capacidad que tiene y se le transfiere mediante empoderamiento digital para emitir juicios bien informados. Así aprendí de Carol Weiss (1) la importancia y transcendencia de la evaluación de los programas y las políticas públicas cuando tienen un marco de transparencia esencial que se encuentra en los datos públicos masivos que obran en su poder, llamado «servidores oficiales».

fundacion-civio

Fundación Civio

La transparencia está íntimamente unida al empoderamiento digital, entendido como “capacidad que tienen los Gobiernos y las Administraciones Públicas para transferir conocimiento y poder digital a la ciudadanía, a sus empleados públicos y a las empresas del sector TIC” a través del tratamiento adecuado y transparente de los datos públicos masivos. Lo comentaba recientemente en este cuaderno digital: sueño con el día en que se declare una estrategia digital de Estado y se nombre un alto cargo del rango que decidió el gobierno de Obama en 2008, tanto a nivel de Estado como en su proyección de las Comunidades Autónomas, que permita conformar un Consejo Interterritorial Digital que ejecute la estrategia digital, con visión política y respaldo necesario para la toma de decisiones en este ámbito de urgencia vital en nuestro país, como ya he expuesto en otras ocasiones. Es lo que posibilita realmente la transparencia, que no es un asunto estrictamente digital, pero que está indisolublemente unido a ella porque la necesita en su excelente estado del arte actual, a través de las TIC y sus instrumentos estrella como la telefonía inteligente y medios de comunicación integral como las actuales redes sociales, sin ir más lejos.

La política digital en relación con la transparencia es un asunto de Estado, no una cuestión baladí protagonizada solo por los amantes de las tecnologías de la información y comunicación. Tampoco, por los que se ajustan, porque no queda más remedio, a cumplir con la Ley 19/2013, de transparencia, acceso a la información pública y del buen gobierno, o las ya publicadas al respecto en diferentes Comunidades Autónomas, sin disponer de las infraestructuras digitales necesarias para garantizarla hasta sus últimas consecuencias. Además, cuando sustenta las políticas sociales por excelencia, educación, salud, dependencia, entre otras, se troca en un asunto que nos pertenece a todos, sin excepción y sin fronteras atómicas. Por ello, el marco de la política digital de transparencia no es un asunto tecnológico sino constitucional, como declarativo de derechos y deberes fundamentales que se digitalizan y se deben dar a conocer y tratar como información básica y especializada, a desarrollar y publicar por la Administración en formatos adecuados, interoperables y abiertos, que siempre depende del Gobierno correspondiente. En cualquier caso, nunca es inocente en su planteamiento tecnológico, que debe ser dirigido siempre por la política digital definida por el citado Gobierno.  Esa es su gran fortaleza en el argumentario que mantengo en este blog: elevar la política digital a asunto de Estado, máxime cuando tiene que atender a realidades tan inexorables como la salud y la enfermedad o los servicios sociales, para que se puedan compartir hasta la saciedad los datos públicos masivos que generan. O el emprendimiento en la reutilización de los datos públicos masivos que pone a disposición de la ciudadanía el Gobierno digital correspondiente, empoderando a la ciudadanía para que los conozca y trate, aunque hoy todavía lo sigamos viviendo, desgraciadamente, como un horizonte lejano, a pesar de las leyes existentes.

Un ejemplo de transparencia que tiene el sustento de los datos públicos masivos, vale más que mil palabras. Sé que el Presupuesto del Estado y de las Comunidades Autónomas maneja términos diseñados a veces por el enemigo, pero conozco casos muy emblemáticos y didácticos para comprenderlo. Pongo el ejemplo del trabajo que realiza actualmente en España la Fundación Civio con algunas Comunidades Autónomas que se están situando cada vez más en clave de Gobiernos abiertos y transparentes, a través de la herramienta basada en la aplicación de los Presupuestos Abiertos de Aragón que Aragón Open Data ha abierto al uso público y que recomiendo analizar con detalle respecto de Andalucía, por ejemplo, donde se muestra y demuestra con creces que cuando hay voluntad política de difundir un Presupuesto es posible hacerlo. Se analiza la distribución del presupuesto regional en España durante los años 2006 al 2015, pudiéndose observar tanto el gasto presupuestado total, como el presupuesto por habitante. Se pueden ver las cantidades por área funcional, como por ejemplo Sanidad, referidas a cada región o a todo el territorio nacional. Conozco a David Cabo, trabajador incansable a favor del conocimiento accesible y libre, Patrono Fundador y Director de la Fundación, porque en su momento trabajé con mucha ilusión por incorporar esta herramienta en Andalucía, solución que finalmente no se llevó a cabo, con gran decepción por mi parte.

Creo que se comprende bien por qué la transparencia basada en los datos públicos masivos correctamente utilizados, se convierte en un claro objeto de deseo que se puede alcanzar si se implantara en este país una política digital con visión de Estado y con una proyección democrática y de coparticipación en el ecosistema público digital de las Comunidades Autónomas.

Sevilla, 11/XI/2016

(1) Weiss, C.H. (1998). Evaluation. Methods for studying programs and policies. New Jersey: Prentice Hall.