El cierre definitivo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), por parte de Trump, es una tragedia mundial

Sevilla, 17/II/2025 – 13:34 h (CET+1)

Elon Musk, la voz de su amo, el presidente Trump, lo dijo después del acto oficial de toma de posesión presidencial, en su calidad de Director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), formando parte del actual gobierno americano: “La USAID es un nido de víboras marxistas”, tachándola incluso de “organización criminal” o con perlas de este calado indigno: “Se hizo evidente que no es una manzana con un gusano dentro. Lo que tenemos es simplemente un balón de gusanos. Hay que deshacerse de todo. No tiene remedio. Vamos a cerrarla”. Dicho y hecho, por parte de Trump y su temido rotulador de tinta negra no inocente, al firmar la correspondiente orden ejecutiva de cierre de la USAID, con 10.000 trabajadores con posibilidad de ser despedidos definitivamente.

No sé si somos conscientes de lo que está pasando con la firma compulsiva de órdenes ejecutivas por parte del presidente Trump, entre las que se encuentra, desde el pasado 20 de enero, la citada del cierre definitivo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), llevada a cabo a partir del pasado 3 de febrero, que llevará a una tragedia mundial, sobretodo en países en desarrollo y grandes conflictos bélicos, así como a millones de refugiados.

Con esta decisión, se cierra un periodo de la ayuda americana a los países que menos tienen, nacido en 1961 como USAID, en la etapa presidencial de John Fitzgerald Kennedy, destacando la ayuda humanitaria y el soft power, simbolizadas en ayuda humanitaria global, tratamiento de enfermedades y respuesta urgente a desastres naturales, junto con iniciativas en defensa de la democracia y el comercio global.

Para comprender la magnitud de esta firma trágica de cierre, están los datos de esta agencia gubernamental correspondientes a 2023, aunque ahora no se puede acceder a los datos de ejercicios anteriores, tal y como lo detallaba la página web oficial de la USAID en la primera semana de este mes, “Para cumplir con los decretos del presidente, este sitio web está actualmente en mantenimiento mientras revisamos rápida y minuciosamente todo su contenido”., confirmado el cierre hoy a la hora de escribir estas líneas, porque la página web oficial aparece ya totalmente en blanco. Sin embargo y a través del CRS, sabemos que la USAID “distribuyó fondos en 2023 por un valor de US$ 43.400 millones en todo el mundo”. Tal y como informa la CNN a través de este Organismo estatal, “Gobernanza es el sector que más fondos recibió: US$ 16.800 millones. Le siguen la ayuda humanitaria, que recibió US$ 10.500 millones; salud, que obtuvo US$ 7.000 millones; administración, que recibió US$ 3.500 millones. Agricultura, Educación e infraestructura recibieron US$ 1.300 millones, US$ 1.100 millones y US$ 700 millones, respectivamente. De mayor a menor, los países que más fondos recibieron en 2023 fueron Ucrania, Etiopía, Jordania, República Democrática del Congo, Somalia, Yemen, Afganistán, Nigeria, Sudán del Sur y Siria. La ayuda para Ucrania, el principal beneficiario con US$ 16.000 millones (casi el 40% del total), se centró en “apoyo macroeconómico”, según el portal de asistencia externa del Gobierno de Estados Unidos.

Asimismo, se puede objetivar esta ayuda de la USAID en Europa, “la región que más dinero recibió, empujada por Ucrania: US$ 17.200 millones. Mientras que el África subsahariana recibió US$ 12.100 millones y el Medio Oriente y norte de África US$ 3.900 millones. América en su totalidad es, en cambio, una de las regiones que menos recibió en 2023: apenas, en comparación, US$ 1.800 millones”.

¡Hasta dónde vamos a llegar! Día tras otro asistimos a miles de firmas que están poniendo el mundo patas arriba, al revés, el que definió magistralmente Eduardo Galeano: Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies (En Patas arriba. La escuela del mundo al revés). Más bien, habría que actualizar la cita y decir que este mundo al revés ha cobrado especial fuerza desde la llegada a la presidencia de Donald Trump y la oligarquía digital que le rodea en un nuevo tecnofeudalismo que no tiene límites. Seguimos estando avisados y el mundo al derecho, desgraciadamente, se mueve muy poco, practicando sin sonrojo alguno lo peor de los silencios cómplices.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

‘Íntima armonía. Insular’, una obra maestra de Ramón Masats y Luis de Pablo

Fotograma de Íntima armonía. Insular (1971)

A César Manrique, pastor de vientos y volcanes

Vuelvo a encontrar mi azul, / mi azul y el viento, / mi resplandor, / la luz indestructible / que yo siempre soñé para mi vida.

Rafael Alberti, Lanzarote. Primera estrofa (31 de mayo de 1979) 

Sevilla, 16/II/2025

En mi carabela imaginaria, como navegante imaginario (recordando a Nicanor Parra y a Saramago), he fondeado hoy en una aventura musical y de imágenes, Íntima armonía. Insular, un documental de Televisión Española rodado en 1971, con guion y realización del excelente fotógrafo Ramón Masats y con banda sonora de Luis de Pablo, personas a las que he dedicado palabras de admiración en este cuaderno digital, cuya sinopsis oficial explicaba brevemente su contenido: «Documental sobre la isla canaria de Lanzarote, dirigido por Ramón Masats. Elaborado sobre la obra musical del compositor Luis de Pablo, interpretada por el conjunto instrumental Alea dirigido por José María Franco Gil, y la orquesta sinfónica de Radiotelevisión Española dirigida por Odón Alonso. Paisajes, pueblos, cultivos y turistas, con música sin comentarios, dividido en varias partes con los títulos de las obras de Luis de Pablo. Con la participación de César Manrique». ¡Qué obra cultural tan imprescindible, la de César Manrique en la isla, tantas veces visitada por mí!.

Lo verdaderamente sorprendente es conocer que cuando el director general de Televisión Española en aquella época, Adolfo Suárez, visionó el documental, dijo algo a los autores que ha pasado a la posteridad, pensando hoy que años más tarde sería el presidente de nuestro país: “Como volváis a hacer otra mariconada como esa, os echo”. Sobran comentarios, sobre todo por el tratamiento de la cultura por parte del Régimen.

En estos días se puede disfrutar de la exposición El fotógrafo silencioso, sobre Ramón Masats, en la Fundación Foto Colectania, de Barcelona, en la que se resalta una vez más su gran dimensión artística, retratando sobre todo una de las dos Españas que nos helaba el corazón: «La exposición recorre una extensa selección de imágenes icónicas, que combinamos con algunas fotografías inéditas, para recordar también que Masats fue cronista de una España que vivía en la dictadura: un documento excepcional que huye del estereotipo y el encasillamiento y nos muestra como la contundente mirada del fotógrafo siempre se reservaba la empatía para la gente común». Pero una crítica muy objetiva y sincera sobre esta exposición, que he leído atentamente en una tribuna libre de Babelia, me ha llevado a seguir conociendo con más profundidad el perfil personal y profesional de Ramón Masats, localizando una isla desconocida, de cuyo nombre quiero acordarme hoy, Insular, que refleja muy bien quién era este artista de la fotografía crítica y de forma asociada, el excelente músico Luis de Pablos.

Según Visionary Film, «Insular (1971) es un de los trabajos fílmicos españoles más significativos en relación a la conjunción entre nuevas músicas y experimentación visual. La búsqueda de asociaciones formales es una de las constantes en una película en color que documenta  los paisajes, las poblaciones y las gentes de Lanzarote a lo largo de veintiséis minutos. Rodado en 35 milímetros y producido por Radio Televisión Española, Insular es un filme documental, visualmente espectacular, auditivamente inquietante. Tras el título de los créditos iniciales aparece una indicación del todo ilustrativa de lo que vendrá a continuación: “Seis temas de Luis de Pablo visualizados por Ramón Masats”. […] Estamos ante una propuesta fílmica donde el sonido directo, los diálogos y las voces en off quedan completamente descartados. Son los temas musicales los que marcan la pauta de un filme vibrante, de factura impecable. Cesuras (1963), Ein Wort (1964), Módulos III – a (1967), Módulos V (1967), Polar (1961) y Imaginario II (1967-68) son los títulos de los seis temas incluidos a lo largo del trabajo. Cada uno de ellos concreta la representación de algunos de los aspectos más destacados de esta isla del archipiélago canario. El primer bloque visualiza un paisaje desértico hecho de arena, rocas, montañas y volcanes. Alternando planos de detalle con planos aéreos filmados desde un helicóptero, se promueve un ritmo acelerado determinado por continuas panorámicas laterales, bruscos travellings hacia adelante y frenéticos montajes que rivalizan con los cortes de notas aleatorias de percusiones, violines e instrumentos de viento. Ein Wort amplía la representación paisajística acercándose a poblaciones de las que emergen diferentes fachadas de habitáculos. Paredes, puertas y ventanales crean sinergias con sonidos disonantes improvisados. Las salinas de las zonas costaneras y los rituales de sus trabajadores acaparan el imaginario del tercer bloque, mientras los demás temas quedan ilustrados por elementos tan dispares como danzas tradicionales de gentes disfrazadas, entrenamientos de lucha libre en la playa o ridículos paseos de turistas sobre dromedarios». Por cierto, interviene también en este documental el organista alemán Gerd Zacher, de quien tuve referencia en 1975, al conocer a Juan Allende-Blin, compositor chileno, autor de una obra para órgano, Mi piano azul, de la que Zacher hizo una interpretación que he vuelto a escuchar hoy y que no olvido. Conservo en mi discoteca particular esta obra que me regaló personalmente.

Ante lo expuesto anteriormente surge una pregunta inquietante: ¿conocemos bien lo que significó la lucha por una cultura digna durante la dictadura franquista y quienes fueron sus valedores en un medio político tan hostil? Recuperar lo que sucedió verdaderamente, es un deber democrático. Lo afirmado por Adolfo Suárez al ver este documental es un exponente claro de lo que pensaba el Régimen al respecto: una «mariconada». He localizado el documental en los fondos de Televisión Española y les recomiendo verlo, previo registro en rtve play, sin coste alguno, al ser fondo público, no confundiendo nunca el gran aserto de Machado, todo necio / confunde valor y precio (Proverbios y cantares, LXVIII), por el inmenso valor que encierra la equidad social en el acceso a este visionado. Comprenderán de este modo las palabras que he escrito hoy sobre Ramón Masats y Luis de Pablos, como un acto de reconocimiento de la memoria histórica y democrática de nuestro país, de ellos al fin y al cabo.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

El discurso de Josep Borrell, como nuevo doctor ‘honoris causa’ por  la Universidad de Comillas, pasó por su alma

Josep Borrell, nuevo doctor ‘honoris causa’ por Comillas

Sevilla, 15/II/2025

El miércoles pasado, 12 de febrero de 2025, Josep Borrell fue investido como doctor honoris causa por  la Universidad Pontificia Comillas. He leído con atención esta noticia y he escuchado su discurso, una clase magistral sobre Guerras y elecciones, que recomiendo escuchar a toda persona inquieta por conocer qué está pasando en el mundo y qué papel juega Europa en este escenario tan explosivo.

Admiro a Borrell desde que conocí su activismo político. Creo que es maestro en la docencia y decencia política, del que aprendemos siempre, sobre todo por su coherencia ética en el quehacer político de cada día. Lo ha demostrado en su trayectoria militante a lo largo de los últimos treinta años, con compromisos relevantes hasta su última responsabilidad europea en un cargo relevante como el de alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

Discurso de Josep Borrell en el Solemne Acto de Investidura como doctor ‘honoris causa’ por  la Universidad Pontificia Comillas, el 12 de febrero de 2025.

En su discurso, que puede escucharse en la reprodución anterior, Josep Borrell “reconoció el honor que representa este reconocimiento y lo hizo extensivo a aquellos compañeros que, durante estos últimos cinco años, han trabajado por defender la aplicación del derecho humanitario desde Europa. […] Quiero reconocer el que los jesuitas han desarrollado en la educación, en general, y en la educación superior en particular. La orden está llena de gente que ha recorrido países recónditos y que han sido capaces de integrar la fe como instrumento de progreso y la educación como base del bienestar de los pueblos. Me siento muy agradecido por formar parte de una familia con miembros tan ilustres”. Ha sido en este momento cuando ha citado a Teilhard de Chardin, referencia que me ha emocionado especialmente, sobre todo cuando se ha referido a la Noosfera, palabra utilizada por Teilhard como expresión de la “malla pensante de la Humanidad”, lo que ha llegado a ser posteriormente Internet y que tantas veces he citado en este cuaderno digital.

Su discurso, siguiendo la sinopsis facilitada por la Universidad y refrendada por mi atenta escucha, que llevaba por título, Guerras y elecciones, ha continuado con un análisis de la situación política internacional y en el papel que Europa debe tener en el mundo. “Hace 500 años la historia avanzaba con las quillas de nuestros barcos, la punta de nuestras espadas y las cruces de nuestros misioneros. La historia ya no la hacemos los europeos, ahora es un producto de importación para nosotros”señaló. “Sin embargo —continuo—, este hecho nos ha unido. La guerra es algo inimaginable entre europeos actuales y dados nuestros antecedentes, ese no es un hecho menor. Nuestros hijos y nietos solo han conocido la paz y pueden viajar desde Gibraltar hasta Helsinki. Las fronteras existen, pero no se ven porque somos ciudadano de una unidad superior, un éxito histórico”, recordó.

Borrell abordó también el frágil equilibrio sobre el que se sustenta la paz: “Hay que concretarla y construirla, y en esto la UE ha hecho una aportación muy valiosa que conviene recordar”. Por ello, se preguntó sobre si seremos capaces de seguir ayudando a Ucrania y sobre si somos conscientes de lo que supondría que perdiera esta guerra contra Rusia. “Putin no necesita ganar, le basta con no perder. Ucrania no puede ganar sola, necesita la ayuda de europeos y estadounidenses. Si con el nuevo gobierno Trump decide retirar su apoyo, ¿seríamos capaces de defender solos a Ucrania? Debemos estar preparados para dar una respuesta. Lo que se batalla no es solo la paz del país es la paz de todos”, incidió.

Finalizó su discurso haciendo hincapié en la necesidad de que Europa resista y evitar un nuevo binomio de poder. “Se necesitan elementos estabilizadores y podemos serlo si somos capaces de madurar políticamente y de reaccionar a las tendencias neoimperiales tanto de Rusia como de Estados Unidos. Si el mundo no se rige por normas, estará regido por la fuerza”, sentenció». Además, pronunció unas palabras finales cargadas de sentimiento, desgranando a través de su discurso qué puede ser Europa, más que describir qué ha sido Europa, resaltando que ha evitado la tercera guerra mundial, pero que no es seguro que pueda seguir evitándola, «si no somos capaces de unirnos más y comprometernos más con un mundo que no puede dejarse en manos de quien tenga más fuerza, […] no hay alternativa, una cosa o la otra», poniendo el ejemplo de una de las últimas amenazas de Trump en relación con la Corte Penal Internacional. Borrelll se despidió con unas palabras especiales: «Esto, Señor Rector, es lo que he querido transmitir con estas palabras dichas más con el corazón, que con el texto preparado que he tenido como siempre que dejar de lado, porque los mejores discursos son los que van del cerebro a la voz pasando por el alma».

Escucha este discurso, compañero o compañera de la singladura vital democrática que nos toca vivir cada día y divúlgalo, porque en estos tiempos ignacianos de turbación y mudanzas ideológicas, necesitamos ahora más que nunca palabras reforzadoras y positivas, con la altura de miras éticas y políticas como las pronunciadas por Josep Borrell en este acto de reconocimiento académico a su trayectoria personal, profesional y política. Gracias anticipadas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

El amor mutuo puede ser infinito (II)

Fotograma de La memoria infinita – En la imagen, Gustavo Góngora y Paulina Urrutia

Sevilla, 14/II/2025

La mercadotecnia hace su febrero en este Día de San Valentín o de los Enamorados/as, según se crea, se sienta o se mire. Todo gira comercialmente en torno a esta celebración, convirtiendo muchas veces el amor en pura mercancía, salvando lo que haya que salvar en personas bien intencionadas.

Por esta razón, vuelvo a rescatar hoy unas palabras dedicadas al amor mutuo, en el que creo y que puede llegar a ser infinito, publicadas en este cuaderno digital enero de 2024, porque me impactó y me conmovió el mensaje que me transmitió una película preciosa, La memoria infinita, contando una realidad del amor y al revés de como pasa a veces en las películas, no una pura coincidencia. Una intrahistoria democrática y chilena de amor mutuo que no olvido.

oooooOooooo

El amor mutuo puede ser infinito

Sevilla, 17/I/2024

Ayer vi en una sala comercial el documental La memoria infinita, unas horas después de haber publicado un artículo sobre ella, “La memoria infinita” permite olvidar el olvido, en el que a modo de premonición advertía que no era una película sólo para contarla y ya está, sino, sobre todo, para verla y sentirla. Así fue y por esta razón he elegido la mejor interpretación de este sentimiento que he encontrado hasta hoy, envolviendo emociones y a través de su directora Maite Alberdi, en un diario digital chileno, La Tercera, en una columna suya publicada el 8 de septiembre de 2023, El legado infinito, que reproduzco íntegro por el valor intrínseco de su contenido:

*No es sencillo aventurarse en la respuesta de por qué ´La memoria infinita´ ha batido récords históricos. Por qué llena salas y por qué se habla tanto de ella. Me encantaría decir que fue porque trabajamos años o podría hablar del camino que construí con las películas anteriores, o de su campaña, pero nada de eso justifica del todo el alcance que ha tenido. Pienso que la respuesta se acerca a algo mucho más simple.

El éxito de audiencias tiene que ver con la emoción, con lo que permanece en Augusto y en el espectador. Lo que queda es el amor, en un momento en el que ya no se habla de eso. Agradecemos ser testigos de un buen amor, de uno real, el de la Pauli y el Augusto, con todas sus dimensiones, no uno construido en Hollywood.

Augusto sabía lo que le pasaría y no tuvo miedo de que lo filmara. Nadie entendía por qué alguien que se preocupó de preservar la memoria, estaba dispuesto a registrar la forma en que la perdería. Tal vez para algunos, perder la memoria es perderlo todo. Pero muy por el contrario, Augusto se quedó con lo más importante. Sus memorias emotivas y sus emociones más profundas. Los datos se desdibujaron. Me he preguntado con esta película, de qué sirve tanta información. Augusto, un periodista que trabajaba con ella, que no olvidaría un hecho, los pierde. Pero jamás pierde su identidad, la encuentra en los libros, en sus amigos, en su casa, en sus emociones. El regalo de su testimonio habla de eso.

Él se encargó de dejarnos una lección aún más grande: lo único que queda marcado en el cuerpo a todo evento, son los dolores profundos, pero ante todo los amores más grandes. Esta es una película sobre la permanencia de lo que el cuerpo recuerda, no sobre el olvido. Vemos en Augusto una ternura a la que nos estábamos desacostumbrando. Nos enseñó las infinitas formas de preservar la memoria en todas las etapas de su vida, incluso cuando parecía perdida.

Finalmente, la película sienta un camino de cómo encontrar de nuevo la ternura que nos hacía tanta falta. De cómo abrazarnos. Y llega con una emoción que no sabemos dónde poner. Muchos me decían “no quiero verla, porque me da miedo ir a llorar”. Saliendo de una función, un supervisor que trabaja en el cine nos contaba entre risas que, en las salas, el equipo retira más pañuelitos de gente que ha llorado que pop corn [palomitas].

Lo que parece una anécdota divertida, tiene una pequeña pero importante verdad. Nos contaba que la gente llora -pero no de tristeza- y que se quedan quietos hasta al final de los créditos. Nos volvemos a conectar con nuestra memoria emocional. Y ese es el legado infinito de la historia de Augusto Góngora.

Vayan a verla. Es una lección maravillosa de amor mutuo y un homenaje implícito a las ideologías no inocentes, las que hacen que un mundo mejor sea posible, con una condición: olvidar el olvido, preservando siempre la memoria democrática de cada uno, cada una, de todos. Para comprender bien este mensaje, escucho de nuevo una canción inolvidable, ¿A dónde van?, que figura también en la banda sonora de la película. Me ayudan en esta ocasión sus primeras preguntas: ¿A dónde van las palabras que no se quedaron? / ¿A dónde van las miradas que un día partieron? / Acaso flotan eternas / Como prisioneras de un ventarrón / O se acurrucan entre las rendijas / Buscando calor // Acaso se van / ¿Y a dónde van? / ¿A dónde van?

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Gloria Fuertes, de guardia siempre en mi abuelidad

Grafiti de Gloria Fuertes en el muro exterior del Colegio Público “José María del Campo”, en el barrio de Triana (Sevilla)

A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo
–manantiales de versos encendidos y
cascadas de paz es lo que tengo–

Gloria Fuertes, Isla ignorada (1950)

Sevilla, 13/II/2025 – 13:25 h (CET+1)

Hace 26 años que falleció la poetisa Gloria Fuertes y para mí sigue viva en esta ciudad y en mi persona de secreto, de forma sencilla, tal y como lo describí en 2017 en este cuaderno digital, en una reflexión para la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad, que no olvido. Si la traigo hoy, de nuevo, a estas páginas, es porque estoy atento a los cuentos que puedo leer a mis nietos, en nuestra abuelidad plena, que vivo con ilusión casi a diario, sintiendo algo especial cuando los leo con ellos, contemplándolos en sus gestos y preguntas, experiencia inolvidable en la última lectura de una edición muy cuidada de Pedro y el lobo, respetando la gran composición de Sergéi Prokófiev, nombre que pronuncian con una vocalización perfecta, cantando y dirigiendo las notas melódicas que pulsan en diversas situaciones intrigantes de la lectura.

En esta ocasión, escribo sobre Gloria Fuertes porque me la ha recomendado el director de elDiario.es, en un cuento que lee estos días a su hijo de dos años y medio, El libro de Gloria Fuertes para niñas y niños, cuya sinopsis oficial ofrece información de sumo interés para seguir la huella didáctica de la autora: “La literatura infantil de Gloria Fuertes en una edición para toda la vida. Una defensa de la infancia y de los sueños por encima de todas las cosas. 400 páginas de poemas y cuentos , todos los grandes clásicos gloristas: «El hada acaramelada.» «La oca loca.» «El Dragón Tragón.» «La pata mete la pata.» «Donosito, el oso osado.» «Piopío Lope (el pollito miope).» «Cangura para todo.» «La tortuga presumida.» «Coleta la poeta.» Y muchos más… Esta edición única profusamente ilustrada por Marta Altés, nuestra ilustradora de mayor proyección internacional, incluye: – Un prologuillo escrito por Gloria Fuertes  a mediados de los 80 para una antología que jamás se publicó. – Cartas de las niñas y niños que Gloria recibió a lo largo de los años en su buzón. – Una carta abierta a todos los maestros firmada por la poeta. – Una selección de algunos de los poemas escritos por las niñas y niños que participaron en el Premio de Poesía Infantil Gloria Fuertes a lo largo de todas sus ediciones. – Fotografías personales  de la autora junto a sus fans más pequeños. – Historias y episodios de la vida de Gloria Fuertes narrados especialmente para los niños, y un consultorio, «Pregúntale a Gloria», para que conozcan la vida y la filosofía de la autora de su propia voz”.

Igualmente y para conocerla mejor, vuelvo a compartir hoy un artículo publicado en 2017 en este cuaderno digital, Gloria Fuertes, poetisa de guardia, como recuerdo imborrable de su buen hacer en el mundo, como persona imprescindible, ‘muy buena’, en el buen sentido de esa palabra, ‘buena’, que Antonio Machado ensalzó maravillosamente y para la posteridad.  Sé que sigue de guardia permanente entre las personas dignas. Siempre. En esta singladura de hoy, en La isla desconocida, la carabela imaginaria de Saramago, la encuentro de nuevo a través de sus versos, con la garantía de que llevan cascadas de paz dentro. Ella, al igual que la mujer zurcidora del cuento de la isla desconocida, sabe lo que significa la singladura vital diaria: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Gloria Fuertes, poetisa de guardia

Sevilla, 24/X/2017

Suelo volver, de vez en cuando, de mis asuntos a mi corazón. Hace tan solo unos días crucé mi mirada con la de Gloria Fuertes, en un dibujo troquelado en negro con fondo dorado y sobre una pared blanca, cubierta de cal, del Colegio Público “José María del Campo”, en el barrio de Triana, en Sevilla. Sentí una emoción especial, como si fuera una deuda moral hacia ella porque en el año del centenario de su nacimiento no la había recordado en este cuaderno digital en busca de islas desconocidas, quizá “ignoradas”, como ella las llamaba en su primera obra poética. Quien no la conozca bien puede recurrir a su propia autobiografía, en la que mediante sencillas palabras traza un hilo conductor vital, siempre buscando paz interior y exterior, incluso cuando quiso ir a la guerra civil para pararla, prestando un servicio especial a las niñas y niños de España y del Mundo, a las mujeres y hombres de España y del Mundo, porque ella era y sigue siendo nuestra poetisa de guardia:

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Es verdad, porque ella, en su isla ignorada, era gloria bendita…

NOTA: la fotografía se tomó por mí el 15 de octubre de 2017, en una pared pública de un Colegio Público de esta ciudad, donde ella estaba de guardia permanente…, sin descanso alguno para almas desconocidas e inquietas, niñas y niños en Triana pura.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Apple y Silicon Valley ya no ayudan a “pensar de forma diferente”

Sevilla, 12/II/2025

Como siempre, una imagen vale más que mil palabras. Se obtuvo el pasado 6 de noviembre de 2024, el día después de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en las que venció Donald Trump. Le faltó tiempo a Tim Cook, CEO de Apple para felicitarlo de forma efusiva:

Sus palabras no ofrecen duda alguna: ¡Felicitaciones, presidente Trump, por su victoria! Nos comprometemos a trabajar con usted y su administración para ayudar a garantizar que Estados Unidos siga impulsado su liderazgo con ingenio, innovación y creatividad. Este mensaje no inocente se ha respaldado dos meses después con la donación de un millón de dólares, a título personal y no desde la empresa que dirige, para contribuir con los gastos que han ocasionado las ceremonias de toma de posesión y otros festejos asociados, de todos conocidos, sumándole su presencia en el acto principal como CEO de Apple, junto a Satya Nadella (Microsoft), Mark Elliot Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Sergey Brin (Alphabet), Jen-Hsun Huang (Nvidia) y Elon Musk (Tesla), considerados los “siete magníficos” actuales, sobrecogiéndome constatar que entre todos y junto a otras tres grandes compañías tecnológicas han llegado en 2024, según Statista, a una “capitalización bursátil de 17,4 billones de dólares, cifra que supera la suma del PIB de Alemania, Japón, India y Francia juntas, y se aproxima a los 18,5 billones de dólares del PIB de China. Solo Apple tiene un valor de mercado de 3,4 billones de dólares, equivalente al PIB del Reino Unido”.

Si expongo lo anterior es porque resuenan en mi memoria de secreto las palabras que figuraban en el anuncio de Apple en una campaña promocional de 1997, liderada de forma incuestionable por Steve Jobs,  que llevaba por título “Piensa diferente”, porque he valorado siempre que es muy importante utilizar la inteligencia personal e intransferible, creadora, de la que disponemos todas las personas, aunque sea de forma diferente a los demás, con las consecuencias que suele acarrear este tipo de decisiones y aunque nos tilden de soñadores, utópicos o locos. Aquellas palabras las tengo grabadas a fuego para que nunca las olvide y las transcribo a continuación para no alterar su contenido primigenio:

Esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio. Los que ven las cosas de otra manera.

No siguen las reglas. Y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes alabarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes citarlos, puedes no creer en ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas.

Ellos inventan. Ellos imaginan. Ellos curan. Ellos exploran. Ellos crean. Ellos inspiran. Ellos impulsan la humanidad hacia delante.

Quizás tienen que estar locos. ¿Cómo si no puedes enfrentarte a un lienzo vacío y ver una obra de arte? ¿O sentarte en silencio y escuchar una canción que nunca ha sido escrita? ¿O contemplar un planeta rojo y ver un laboratorio sobre ruedas?

Mientras algunos los ven como los locos, nosotros vemos genios.

Porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo, son los que logran hacerlo.

 ¡Qué diferentes a las palabras actuales de los siete magníficos, desde su atalaya multimillonaria, sobre “su colaboración” con el mundo actual!, donde su poderoso caballero don dinero hace y hará estragos a través de determinadas tecnologías de la información y comunicación, utilizando algoritmos no inocentes con el objetivo de reforzar el pensamiento unidireccional. Me pregunto ahora, ¿qué piensa Tim Cook sobre estas palabras del anuncio anterior, teledirigidas por Steve Jobs? Lo manifiesto así porque cuando escuchamos a Elon Musk, los demócratas sentimos miedo, al igual que cuando se manifiestan los otros “magníficos”, Tim Cook entre ellos, que no le van a la zaga, controlando las redes sociales y la industria digital a su antojo, convirtiéndolas en máquinas de fango. En definitiva, lo que sí sabemos es que ahora están respaldados por el omnipresente y omnisciente Míster Trump,  constatando que tienen un inmenso poder para decidir los inescrutables caminos del imperio tecnológico, digital por supuesto, en manos de unos pocos aventureros digitales, con herramientas de doble uso, según les parezca utilizar, para la guerra o para la paz, el malestar o el bienestar social, las mentiras o las verdades en medios digitales y redes sociales, la riqueza o la pobreza, la inclusión, la exclusión o la migración eterna, la salud o la enfermedad, el hambre o la sobreabundancia alimentaria, la sed y el control férreo y privado del agua, la atención al cambio climático o la contemporización con los desastres naturales sin hacer nada, entre otras muchas dialécticas sociales, obedeciendo siempre a intereses del mercado y separándose conscientemente del interés general digital, que también existe, con repercusiones gravísimas para la sociedad.

De una forma u otra, desde la toma de posesión de Donal Trump el pasado 20 de enero, el mundo depende ya de esta oligarquía digital, de “los siete magníficos”, en una subordinación jamás pensada, sujetos a sus órdenes al ritmo que nos marcan sus obsolescencias tecnológicas programadas de forma no inocente y de sus progresos calculados a un ritmo en este caso frenético, sufriendo la población a diario el síndrome de la última versión, de no llegar muchas veces a ella. También, dependientes y subordinados a su mando imperial tecnológico, que marca muchas veces a los Gobiernos el camino digital por donde debe ir el mundo, sabiendo que poseen el dominio digital omnipresente y omnisciente. En definitiva, estamos abocados al tecnofeudalismo absoluto, ya analizado por mí en este cuaderno digital, cuando abordé esta realidad a través de Yanis Varoufakis, autor del libro Tecnofeudalismo, a quien conocimos bien en 2015 como ministro de Finanzas en el gobierno heleno, una época en que Grecia resurgió serena y democráticamente en un amanecer hacia nuevos horizontes políticos que, por desgracia, no tardaron mucho en desaparecer estrepitosamente. El planteamiento reflejado en esta obra nace de un hilo conductor claro y contundente, sobre la base de que “el capitalismo ha muerto y el sistema que lo reemplaza no es mejor”, teniendo al frente a los “Siete Magníficos”, según se plantea en la sinopsis oficial del mismo: “Las dinámicas tradicionales del capitalismo ya no gobiernan la economía. Lo que ha matado a este sistema es el propio capital y los cambios tecnológicos acelerados de las últimas dos décadas, que, como un virus, han acabado con su huésped. […] Los dos pilares en los que se asentaba el capitalismo han sido reemplazados: los mercados, por plataformas digitales que son auténticos feudos de las big tech; el beneficio, por la pura extracción de rentas. A partir de esta observación, confirmada por la crisis de 2008 y la provocada por la pandemia, Varoufakis ha desarrollado su teoría del «tecnofeudalismo», según la cual los nuevos señores feudales son los propietarios de lo que llama «capital de la nube», y los demás hemos vuelto a ser siervos, como en el medievo. Es este nuevo sistema de explotación lo que está detrás del aumento de la desigualdad. […] Comprender el mundo que nos rodea es el primer paso para poder tomar el control, quizá por primera vez, de nuestro destino colectivo”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Existe la inteligencia digital en las personas de edad avanzada

Imagen funcional del cerebro humano, donde se utilizan colores y forma para demostrar diferencias neurológicas entre dos personas.

Sevilla, 11/II/2025 – 07:45 h (CET+1)

Hoy se celebra en Sevilla la I Jornada SeniorTic, en la que se presentará la Asociación y sus proyectos inmediatos, con un hilo conductor claro: “Conjuguemos longevidad con tecnología: Los seniors queremos construir la era digital”. Con tal motivo, vuelvo a publicar hoy el artículo que escribí en este cuaderno digital el pasado mes de noviembre, a modo de resumen del leit motiv de este blog, que he procurado respetar a lo largo de veinte años de presencia en la Noosfera, la malla pensante de la humanidad en un mundo digital.

Hoy, como persona mayor, me uno a este esfuerzo encomiable de SeniorTic, con la palabras digitales, que aún me quedan, convencido de que “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”. Lo aprendí hace ya muchos años de Nicholas Negroponte y no lo he olvidado, a través de mi inteligencia digital, ni siquiera un momento.

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La inteligencia digital de las personas de edad avanzada

La tercera acepción del adjetivo “mayor”, según la Real Academia de la Lengua, aplicada a las personas, se define como “entrada en años, persona mayor”. Hoy, quiero dedicar unas palabras en este cuaderno digital a la inteligencia digital de las personas mayores, entradas en años, de edad avanzada, como es mi caso, que asistimos en un momento de nuestras vidas a la aparición de un mundo digital nuevo, cuando todavía no éramos “mayores”, pero que nos cogió subidos en un tren analógico y atómico, del que nos tuvimos que bajar un día para prepararnos a sobrevivir en esta revolución marcada por un lenguaje que tuvimos que asimilar, cada uno, cada una, como pudo, escuchando por primera vez dos vocablos que tuvimos que incorporar a nuestro lenguaje ordinario, software y hardware.

El primero, software, se acabó incorporando a nuestro diccionario RAE con una definición algo problemática, como sustantivo, que necesitaba muchas palabras para poder explicarlo: “conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora”. Igualmente, otro vocablo inseparable, hardware, equipo, con una explicación breve agregada para entenderlo de forma adecuada: “conjunto de aparatos constituido por una computadora y sus periféricos”. Han pasado ya muchos años de proximidad y vivencia junto a estos dos vocablos y sabemos, también como personas mayores, lo que han significado en los últimos cincuenta años y significan en la actualidad, hasta llegar a nuestros días, en los que los teléfonos, tabletas, relojes, televisores, llaves de vehículos, tarjetas bancarias y casi todo lo que se mueve, tenemos asumido que son “inteligentes”. Pero ante este aluvión tecnológico, desarrollado de forma exponencial mediante las tecnologías de la información y comunicación, surge una gran pregunta para abordar el inframundo tecnológico, digital por supuesto, con el que se tuvo que enfrentar nuestra inteligencia, humana por supuesto también, cuando éramos jóvenes y, ahora, cuando ya somos personas mayores, entradas en años y de edad avanzada, sin eufemismo alguno.

Lo que cuento a continuación es un resumen de mi vivencia al respecto, porque mi mundo hace cincuenta años era analógico y atómico, sorprendido por la entrada en tromba de las tecnologías de la información y comunicación. Me ayudó mucho a entender lo que estaba pasando y viendo, la lectura de un libro didáctico escrito por Nicolás Negroponte, El mundo digital, que me ha acompañado a lo largo de mi trayectoria vital y profesional, fundamentalmente porque aprendí lo que se nos venía encima y que era imprescindible subirse al tren digital de la vida si queríamos progresar adecuadamente en un mundo al revés, diseñado a veces por el enemigo. También, me sirvió para poner los pies en el suelo atómico, cuando decía al finalizar su libro: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Han pasado muchos años desde aquél descubrimiento personal del mundo digital a través de Negroponte y ahora, como persona mayor preocupada por estas cuitas digitales y solidaria con millones de “personas de edad avanzada”, a las que se nos considera en muchas ocasiones “ciudadanos y ciudadanas molestos”, olvidados por los Gobiernos y Administraciones correspondientes, recuerdo algo que expuseen este cuaderno digital en 2001, en un momento especial en mi vida profesional: “No pertenezco a la legión de embajadores del tratamiento de la informática como los proclamadores de la buena nueva digital, del evangelio digital, en frase de Hans Magnus Enzesberger, aquellos que declaran a los ciudadanos como ignorantes molestos. No soy tampoco vendedor de cajas de trucos pragmáticas, en expresión del mismo autor. No me gustan las brechas digitales… Lo que he venido haciendo desde que tengo uso de razón es buscar sentido a la vida cualquiera que sea la posición que se ocupa en ese momento en el vivir diario”. Si cité a Enzesberger en aquella ocasión, fue porque aprendí mucho de él en un artículo entrañable suyo publicado en Revista de Occidente, El evangelio digital, que me conmocionó en momentos transcendentales de mi carrera pública digital, fundamentalmente porque hacía una defensa de la ciudadanía tildada presuntamente de “ignorante”, sobre todo por las precauciones que hay que tomar en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, así como por lo que fabrican algunos intelectuales a través de los departamentos de tonterías [sic], que incluso algunas pueden ser digitales por el uso y abuso desordenado de medios electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas, televisión, etc.), que reflejaba en una entrevista concedida a Juan Cruz, en el diario El País, en torno a  la publicación de un libro suyo excepcional, Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes, cuando ya había alcanzado 87 años de edad: “Sí, en ese sentido hay una parte reaccionaria del señor Z. Naturalmente estos aparatos no le gustan: no tiene móvil, lo rechaza, por tanto no tiene Twitter, ¡no, por favor, qué horror! En él hay todos los aspectos: el sabio, pero también el provocador, el gurú, el payaso… ¡Sí, está entre Sócrates y Jeff Koons! [risas]. Y sí, esta es una enciclopedia que alerta contra la estupidez humana. Pero tengo la cortesía de escribir libros breves; creo que es más amable que imponerle al público libros de mil páginas”.

En este contexto, lo que me ha preocupado siempre es su reflexión acerca de que a veces digitalizamos tantos procesos humanos que se llega a considerar a los ciudadanos, sobre todo, los mayores, como ignorantes molestos por el mundo analógico en el que creen los gurús tecnológicos que estamos instalados, pasando a formar parte del macromundo de torpes digitales, sin mención alguna de la intrahistoria de brecha digital que ha existido y existe en nuestro país. En todo se debe marcar siempre una delgada línea roja, sobre todo cuando la equidad digital sigue siendo una quimera en la sociedad actual donde se están tomando decisiones desde determinados centros de poder digital, por personas que caben en un taxi (digital, por supuesto) y que pueden llegar a afectar a la quintaesencia del ser humano (1). Recuerdo de nuevo a Enzesberger, en estado puro: “Yo también digo que en este momento todos los medios hablan de la digitalización y predicen que todo ha de ser digital. ¡Abajo con el papel, es demasiado analógico! No estoy de acuerdo: yo como analógicamente, duermo analógicamente… Este es un sistema analógico. La rodilla es analógica, la lengua no es un ordenador. ¡No hay que exagerar con lo digital, no es la solución de todo! Los industriales dicen que hay que digitalizar lo más posible, porque hay capacidad de reducir el tamaño de las máquinas… ¿No te parece que se muere también analógicamente, no digitalmente?”.

Estoy convencido que nosotros, personas mayores, entrados en años y de edad avanzada, disponemos también de una de las inteligencias múltiples que vienen de serie en nuestro cerebro: la inteligencia digital. A esta investigación he dedicado muchos años de mi vida, resumiendo hoy el constructo “inteligencia digital” en pocas palabras y como definición posible desde una perspectiva científica, como la “capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía”, es decir, cuando han superado la dialéctica infernal del doble uso” (2). Inteligencia digital, aplicada también a las personas mayores, con cinco acepciones:

1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que manejan y tratan las personas mayores, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaces de ella.

2. capacidad que tienen las personas mayores de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural en el que son y están, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada persona mayor en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

5. capacidad y habilidad de las personas mayores para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

NOTA: La imagen de cabecera fue una cortesía de Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI), y director del Centro para la biología computacional, que es apoyada por bioinformáticos adscritos a la hoja de ruta del NIH para la investigación médica (2007), autorizada para su publicación en mi libro citado, Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, 2007, p. 71.

(1) Morozov, Evgeny (2015, 16 de mayo). Siervos y señores de InternetEl País.com. Artículo extraordinario que demuestra que Internet tampoco es inocente.      

(2) Cobeña Fernández, José Antonio, Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, 2007, p. 22.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El significado de MAGA (¡Que América vuelva a ser grande!), recuerda el lema ¡Arriba España!

Elon Musk, en el Capitol One Arena (Washington, DC, 20 de enero de 2025)

Sevilla, 10/II/2025 – 07:45 h (CET+1)

Es difícil, a veces, traducir de forma concisa y precisa frases del inglés, mucho más cuando se popularizan hasta extremos insospechados, que no escapan de todo tipo de intereses no inocentes en su reproducción española, como la utilizada históricamente en la política americana, el acrónimo del eslogan Make America Great Again!, MAGA, que personalmente traduzco como ¡Que América vuelva a ser grande!, siguiendo la recomendación que ya hizo Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz, en 2016, como miembro de la Real Academia Española (RAE), así como traductor oficial en las Naciones Unidas y de autores en inglés de la talla de Bertolt Brecht, William Faulkner o Salman Rushdie. Si la comento hoy es porque Donald Trump, junto a su vicepresidente James David Vance, la han utilizado hasta la saciedad en su última campaña presidencial, con la obtención de resultados aciagos, que todos conocemos, para los defensores de la democracia.

En este sentido, no he olvidado lo que leí durante la campaña de Trump en 2016, que ya utilizaba este lema en una operación rescate del taimado eslogan auspiciado por Reagan, de origen similar, pero mucho más light: Let’s Make America Great Again!, “¡Hagamos América grande de nuevo!”. Cuando en el diario El País, se analizó en 2016 las múltiples traducciones que se podrían hacer de MAGA, comprendí perfectamente su significado cuando abordó la propuesta “del traductor inglés radicado en Madrid James Womack, doctorado en Oxford con el ensayo Traducción e ideología en W. H. Auden y traductor del ruso de Vladímir Maiakovski, considera que la mayoría de las traducciones del lema “suenan algo perifrásticas” y carentes de la “concisión” de su lengua natal. “Creo que hace falta una traducción interpretativa, que resuma los deseos de Trump y del trumpismo pero en otras palabras. Una versión modernizada del lema franquista –¡Arriba América! en lugar de ¡Arriba España!– se correspondería bastante bien”.

Quizás haya sido Elon Musk el que mejor ha interpretado este nuevo ¡Arriba América! en la cultura MAGA, con ese gesto que ha dado la vuelta al mundo, cuando lanzó su brazo derecho al aire desde su corazón, con la mano extendida, recordando al fascismo más puro, durante un acto oficial celebrado en el Capitol One Arena (Washington, DC), el pasado 20 de enero de 2025. Nunca mejor dicho, esta imagen de MAGA vale más que mil palabras reales del lema esencialmente Trumpista: Make America Great Again!, MAGA o lo que es lo mismo en roman paladino (de Berceo dixit), ¡Que América vuelva a ser grande! o, quizás “mejor” para él, ¡Arriba América!

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.bbc.com/mundo/articles/cz0l1jvykp4o

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

 

Triunfaron ‘El 47’ y ‘La infiltrada’ en los Goya. También, la memoria democrática de nuestro país

Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.

Valeria Castro, en El borde del mundo

Sevilla, 9/II/2025

En la gala de los 39º Premios Goya, celebrada anoche en Granada, triunfaron dos películas que compartieron el premio a mejor película, en un empate histórico: ‘El 47’, dirigida por Marcel Barrena, la más premiada con cinco reconocimientos, y ‘La infiltrada’, de Arantxa Echevarría. ‘El 47’ obtuvo cinco Goyas, a mejor película, mejor actriz secundaria (Clara Segura), mejor actor secundario (Salva Reina), dirección de producción y efectos especiales.

Por este motivo, vuelvo a publicar el artículo que dediqué a ‘El 47’ el pasado 16 de enero, en este cuaderno digital, porque merece ser recordada de nuevo por algo esencial a la hora de olvidar el olvido de la memoria democrática de este país, en este caso junto a ‘La infiltrada’, en dos vertientes, la migración interior por la pobreza extrema de determinadas regiones en plena dictadura y la lucha contra el terrorismo, ambas en el pasado siglo.

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El ‘47’, un ejemplo de reivindicación vecinal que no olvida el recuerdo y el daño

Sevilla, 16/I/2025

Ayer puse en marcha la moviola particular de los movimientos asociativos, fundamentalmente reivindicativos, de los años setenta en nuestro país. Ocurrió viendo la película El 47, una historia sencilla, de profundas raíces sociales, en la que se hace un recorrido de lo que significaba en las postrimerías de la dictadura y los años de la transición, la migración en las grandes ciudades, en este caso en Barcelona, con suburbios que crecían gracias a la mano de obra migrante del Sur y, como en la película, de Extremadura.

La película, escrita y dirigida por Marcel Barrena, cuenta la historia real de un barrio pobre, Torre Baró, en Barcelona, un líder vecinal también real, Manolo Vital, “un conductor de autobús que se adueñaba del bus de la línea 47 para desmontar una mentira que el Ayuntamiento se empeñaba en repetir: los autobuses no podían subir las cuestas del distrito de Torre Baró. Un acto de rebeldía que demostró ser un catalizador para el cambio, de que las personas se enorgullecen de sus raíces, de una lucha del vecindario, de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna de los años 70”.

La película es conmovedora, con una interpretación magistral de Eduard Fernández, junto a otros actores y actrices que bordan sus papeles, Clara Segura, Salva Reina, David Verdaguer, Zoe Bonafonte y Aimar Vega, acompañados de una banda sonora impecable, compuesta por Arnau Bataller.

El tema principal de ‘El 47’ es la canción El borde del mundo, compuesta e interpretada por la artista canaria Valeria Castro, a la que dediqué en 2023 unas palabras en este cuaderno digital, Valeria Castro, “chiquita” y muy grande al mismo tiempo, resaltando la letra de su canción La raíz, nominada ese año al premio Grammy, porque refleja el respeto que debemos sentir siempre por nuestras raíces humanas, con sus sentimientos y emociones, llevándonos a escucharla siempre con el corazón, más fuerte que el viento, adaptando personalmente su letra a través de su vida, porque hay que tener cuidado con lo que estaba cerca pero no en su mano / porque ella es consciente del alma que tiene su garganta / porque solo así se aprende a ver el mar en calma // Pasará lo que tenga que pasar / Sé que ella no piensa hacer nada más / más que quedarse cuidando… su raíz.

En esta película pone su voz a las escenas finales y títulos de crédito, sellando una obra cinematográfica maestra, que ella explica en la quintaesencia de su canción: “El borde del mundo” es ese sentimiento de quien vive en los sitios olvidados, de quien carga una historia, el peso de ese olvido y lo que lo rodea. Como compositora, sumarse como una pieza más al engranaje del cine es un soplo de aire fresco precioso, pero hacerlo en una película como ‘El 47’, lejana en espacio, pero con un punto en común tan importante como el sentirse en esas partes del mundo a las que nadie mira. Ha sido un verdadero lujo”.

No se la pierdan porque, en los tiempos que corren, es un lujo verla y sentirla para cuidar la ideología de compromiso con los que menos tienen, los nadies, tan cerca de nosotros a pesar de que les negamos su visibilidad en nuestra ciudades y barrios. Lo denuncia Valeria Castro con su encanto personal en el estribillo de El borde del mundoY aunque me quede en el borde del mundo / Y aunque no entiendan que por qué pregunto / Y aunque me traten siempre de extraño / Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.


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¡Paz y Libertad!

América, camisa blanca (para que no se olvide)

Sevilla, 8/II/2025

No olvido en estos días los desmanes de Trump cuando accedió al poder en 2017. Probablemente, pasó desapercibida la noticia, pero las 78 mujeres demócratas que estuvieron presentes en el discurso de Trump de 28 de febrero de 2017 (en su primer reinado feudal), miembros de la Cámara de Representantes y del Senado, quisieron expresar con su atuendo teñido de blanco un hecho muy importante en su historia frente a los desmanes de corte y confección del Presidente Trump, muy preocupado por el atuendo que debían llevar las mujeres de su equipo de desgobierno y que imagino seguirá igual en esta segunda etapa presidencial. ¿Por qué de blanco? Sencillamente porque el color blanco representaba el movimiento sufragista de principios del siglo XX en EEUU, cuando alcanzó su momento histórico inolvidable en 1919, al aprobar el Congreso la 19ª Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que determinaba que “ni los Estados Unidos ni ningún otro Estado deberá negar o limitar el derecho de los ciudadanos a votar por motivo de sexo”. Ratificada el 18 de agosto de 1920, la 19 enmienda se convirtió en ley nacional.

Siempre recuerdo a tal efecto, una anécdota no inocente que nos ha legado la memoria histórica de los que se preocupan más de las apariencias que de las quintaesencias. Diógenes de Sínope, aquel filósofo que buscaba hombres por todas partes, prototipo de la escuela cínica y que aspiraba a ser todo un hombre, estaba un día en los baños al mismo tiempo que Aristipos de Cirene, el cirenaico. Éste, al salir, cambió su vestidura purpúrea por la túnica desgarrada de Diógenes. Y cuando Diógenes se dio cuenta, se puso rabioso y de ninguna manera quiso ponerse el vestido purpúreo. ¿Por qué? En definitiva, se podría observar la vanidad de Diógenes a través de los agujeros de su túnica, dejaba de ser él al vestirse de púrpura y esto constituía un grave problema de representación, cara a los espectadores. Llevado a la telerrealidad que tanto gusta a Trump, le pasa lo mismo que a Diógenes de Sínope, que dado su nivel cultural dudo que sepa quién es en la historia de la humanidad, a veces tan mal contada. Trump, al igual que Diógenes o que el emperador del cuento de Andersen, no quiere que descubran a través de su soberbia extrema que va desnudo de ética por la vida.

Vuelvo a escuchar una canción preciosa de Víctor Manuel y cantada por Ana Belén, España camisa blanca…, que habla de la simbología del color blanco como esperanza para un país que nacía en esos momentos de autoría a la auténtica democracia. Me gustaría dedicársela a Trump de nuevo, que sé que no me estará escuchando, para que atienda otras voces de cómo hay que gobernar con un traje que no esté agujereado como la túnica de Diógenes o el “nuevo” del emperador en el cuento de Andersen:

España camisa blanca de mi esperanza
reseca historia que nos abraza
con acercarse solo a mirarla,
paloma buscando cielos más estrellados
donde entendernos sin destrozarnos
donde sentarnos y conversar.

España camisa blanca de mi esperanza
la negra pena nos atenaza
la pena deja plomo en las alas
quisiera poner el hombro y pongo palabras
que casi siempre acaban en nada
cuando se enfrentan al ancho mar.

España camisa blanca de mi esperanza
a veces madre y siempre madrastra
navaja, barro, clavel, espada;
la muerte siempre presente nos acompaña
en nuestras cosas más cotidianas
y al fin nos hace a todos igual.

En mi mundo imaginario, el que propugnó Nicanor Parra, interpreté cuando escribí un artículo referenciando este suceso reivindicativo, en este cuaderno digital el día después, (¡Ay el día después de Benedetti!), que la letra se podría haber convertido en un himno cantado por las 78 representes demócratas que, de paso, sustituyendo España por América, sería también un homenaje al mundo hispano en EEUU, que entienden muy bien estas palabras tan molestas para Trump. Porque es su lengua y las palabras que les quedan. También lo podrían cantar hoy las mujeres tan maltratadas por Trump y su coro de oligarcas y tecnócratas multimillonarios que son pura casta tecnofeudal, sin sonrojo alguno, que piensan que Silicon Valley se ha «afeminado» de forma alarmante. Mujeres y madres de familia emigrantes que buscan refugio digno en ese país, tan maltratadas en la actualidad con las órdenes ejecutivas de expulsión.

Sin más comentarios, escribiendo hoy con la camisa blanca «de mi esperanza» en la transformación del mundo para mejor, a modo de paloma buscando cielos más estrellados / donde entendernos sin destrozarnos / donde sentarnos y conversar.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!