Sí, me preocupa lo que puede llegar a este país

Fotograma del anuncio Prohibido bajar los brazos

Sevilla, 28/VII/2022

Llevo escuchando y viendo determinados mensajes publicitarios en las últimas semanas, no inocentes, junto a imágenes muy cuidadas desde la perspectiva subliminal, que deseo compartir en una reflexión sobre las fronteras actuales de la ética de la comunicación social. He elegido tres muestras de anuncios y una última de cierre. Leer estos guiones y visualizarlos junto a las imágenes que las acompañan, cuestión imprescindible para entender mi mensaje hoy, pueden ayudarnos a comprender que algo no funciona en este país de bares, que no de librerías.

Si vas a darle una vuelta a todo, decide tú la dirección.

Responde con total libertad, ¿dónde te ves en cinco años?, ¿crees en el amor para toda la vida? La pandemia te ha hecho más distante, ¿superhéroe favorito?, ¿cuáles son tus puntos fuertes?, ¿y los débiles?, ¿qué es para ti el éxito?, ¿qué es el arte?, ¿dónde irías si pudieras volar? Defínete en una frase, ¿cómo definirías el color dorado?, ¿estás pensando en dar un giro a tu vida? Si vas a darle a una vuelta a todo, decide tú la dirección. Si fueras un animal, ¿cuál serías? (todo ello acompañado por la canción “Territory“, interpretada por The Blaze).

Aquí, ahora y así.

Mensaje a…: Necesito que me escuches, necesito unas vacaciones, no necesito irme muy lejos de aquí, lo que necesito es irme muy lejos de ti, no necesito tu pesimismo, ni tus dudas, ni tus miedos. Han sido dos años muy duros y ahora necesito tu lado bueno. Ahora necesito estar con la gente que quiero, que me ayude a creer en mí; ahora necesito y comer cosas buenas que me hagan feliz. Inspírame a probar cosas nuevas, necesito un cambio, deja de decirme que vendrán tiempos mejores (suena de fondo una canción, Aquí, ahora y así…, escrita por Rigoberta Bendini e interpretada por Santi Balmes). El tiempo que nos ha tocado vivir es mi vida y ahora sé cómo quiero vivirla (cierra este guion una frase en off: enviar este mensaje a mí mismo).

Prohibido bajar los brazos.

Hoy ha sido un día duro y he estado trabajando como un perro. Hoy ha sido un día duro, debería estar durmiendo como un tronco. Pero cuando llego a casa veo que las cosas que haces harán que me sienta bien. Sabes que trabajo todo el día para ganar dinero con el que comprarte cosas. Y merece la pena sólo por oírte decir que vas a dármelo todo. Es por eso que me encanta llegar a casa, porque cuando te pillo a solas sabes que me siento bien. Cuando estoy en casa todo parece estar bien, cuando estoy en casa sintiendo que me abrazas fuerte. Hoy ha sido un día duro y he estado trabajando como un perro. Hoy ha sido un día duro, debería estar durmiendo como un tronco. Pero cuando llego a casa junto a ti veo que las cosas que haces harán que me sienta bien.

Tengo que declarar ya que estos mensajes los he escogido de tres campañas de compañías cerveceras en este verano: El Águila, Estrella Damm y Estrella Galicia, aunque hay más donde escoger en un despliegue mediático sin precedentes, donde beber es algo bueno, que nos ayuda a alcanzar metas. Inquietantes campañas, inquietantes textos, inquietantes imágenes, que resumen bien lo que la última empresa quiso explicar previamente a sus clientes, según afirmó antes de la campaña Santiago Miguélez, director de Marketing Iberia de Hijos de Rivera, con motivo del lanzamiento de la acción Que hable la cerveza: “Hemos querido que nuestro mensaje llegue primero a nuestros consumidores habituales, a quienes piden una Estrella Galicia en su bar de siempre. Es nuestra forma de mostrarles todo lo que hemos aprendido de ellos: que por muy difíciles que se pongan las cosas, nunca hay que bajar los brazos”. Sobran palabras: ha hablado la cerveza.

Decía al principio que había elegido cuatro muestras. La cuarta es para cerrar esta reflexión de verano, porque ante lo expuesto con técnicas subliminales y directas en muchos casos, no olvidando especialmente el mensaje “que hable la cerveza”, me quedo muy pre-ocupado (con guion) con tanto consumo de alcohol y con el señuelo de los protagonistas de los anuncios que he desarrollado al comienzo de estas líneas: Si vas a darle una vuelta a todo, decide tú la dirección, Aquí, ahora y así y Prohibido bajar los brazos. Me refiero a la campaña de Vodafone, Non ti preoccupare, “no te preocupes” en italiano, que viene a decir que no hay que preocuparse por nada, porque con ellos todo es más fácil y todo está resuelto no sólo en el mundo de la comunicación. La canción de fondo, Arriva, arrriva, de Filipo María Armeni (Z100), un auténtico éxito de los 90, hilo conductor del anuncio, lo deja bien claro: Llega, llega, lo que tiene que llegar,  no te preocupes, no te preocupes // Lo que se supone que tiene que llegar, no llega. Preocúpate entonces, preocúpate.

Obviando la cerveza, que personalmente no quiero que me hable, quiero seguir pre-ocupado (con guion), es decir, ocupado con carácter preferente en seguir luchando por un mundo diferente, transformando día a día aquello que no me gusta, las pequeñas cosas, sabiendo que lo que tiene que llegar, que siempre deseo que sea lo mejor para todos, debe ser un motivo de pre-ocupación a la hora de tomar decisiones bien informadas, en el aquí y ahora de cada uno y sin bajar los brazos ni siquiera un momento. Lo mismo que dicen los anuncios, pero sin gota alguna de alcohol, en un ejemplo claro de ética 0/0. Eso sí, pre-ocupado con el ocaso de la democracia en este país, sumido en una borrachera de ideologías y creencias cada día más evidente.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Paula Rego, una pintora rebelde, imprescindible

Sevilla, 27/VII/2022

Paula Rego (Lisboa, 1935 – Londres, 2022), una pintora portuguesa, rebelde con causa, que pintó de forma continua el mundo de la mujer en episodios de vida no amables para ellas, falleció el mes pasado en Londres, ciudad que la acogió durante muchos años de su azarosa vida, coincidiendo actualmente con la exposición temporal de parte de su obra en el Museo Picasso de Málaga, inaugurada el pasado mes de abril y que finalizará el próximo mes de agosto. Creo que el mejor homenaje que se le puede ofrecer ahora es reconocer su obra y amplificarla por todos los medios posibles, porque es fascinante su intramundo pictórico.

La sinopsis oficial de la citada muestra, sintetiza en pocas palabras la obra ingente de la artista: “La exposición de Paula Rego (Lisboa, 1935 – Londres, 2022) presenta la obra de una artista insobornable de extraordinaria imaginación que ha redefinido el arte figurativo y revolucionado la representación de las mujeres. La exposición refiere su notable trayectoria, poniendo de manifiesto el carácter autobiográfico de buena parte de su arte, el contexto sociopolítico donde hunde sus raíces y el amplio espectro de sus puntos de referencia, desde el cómic hasta la pintura de historia. A través de más de ochenta obras, entre collages, pinturas, pasteles de gran formato, dibujos y aguafuertes, el recorrido abarca desde sus trabajos en los años sesenta hasta las escenas ricamente estructuradas y estratificadas de las dos primeras décadas de este siglo. Sus pinturas, collages y dibujos de los años sesenta y setenta se oponen con pasión y fiereza a la dictadura portuguesa, utilizando una diversidad de fuentes de inspiración entre las que se cuentan el anuncio publicitario, la caricatura y la noticia de prensa. También se exploran los cuentos populares en cuanto representaciones de la psique y el comportamiento humanos, como en Blancaflor, El demonio y su mujer en la cama (1975). En 1980 Rego abandonó el collage y regresó a la pintura, combinando recuerdos de la infancia con sus experiencias de mujer, esposa y amante. La exposición ofrece obras importantes de esa época: ejemplos de la serie “Las niñas Vivian”, donde las niñas se rebelan contra una sociedad coercitiva, y las pinturas seminales que cimentaron la fama de la artista. A lo largo de toda su carrera Rego se ha mostrado fascinada por la narración de historias. En la exposición figuran grabados pertenecientes a su serie Nursery Rhymes (1989), donde se sumergió en la extrañeza y la crueldad de las canciones infantiles tradicionales de Gran Bretaña. En su condición de primera artista residente en la National Gallery, Rego también se ha inspirado en la historia del arte, tejiendo alusiones a maestros como Hogarth y Velázquez en pinturas donde las protagonistas son mujeres y el foco está puesto sobre su lucha hacia la emancipación, como La artista en su estudio (1993). Parte de la exposición son asimismo los pasteles grandes de figuras femeninas aisladas que Rego hizo durante las décadas de 1990 y 2000, en series como “Mujer perro” y “Aborto”, origen de algunas de sus imágenes más conocidas e impactantes. Las de la serie “Aborto”, que la artista se enorgulleció de ver integrada en la campaña por la legalización del aborto en Portugal, presentan a mujeres en el día después de un aborto ilegal. En Posesión (2004), otra gran serie de pasteles rara vez expuestos, la experiencia directa de Rego en materia de depresión y terapia se suma como fuente de inspiración a las fotografías preparadas de presuntas enfermas de “histeria” en el siglo XIX”.

Creo que es importante aprovechar esta oportunidad museística para contemplar la obra de Paula Rego e intentar asimilar sus mensajes explícitos en cada una de sus obras. Me ha llamado la atención una en particular, La artista en su estudio (1993), porque simboliza su forma de ser y estar en el mundo y en cada uno de los motivos que figuran en el lienzo: “La artista en su estudio se realizó recurriendo y combinando recursos clásicos de distintos géneros pictóricos. Los objetos que se incluyen hacen referencia a la vanitas clásica, es decir la pintura de naturalezas muertas que alude a la inevitabilidad del paso del tiempo. Rego se sirve también del retrato tomando ventaja del modo como este gran género en la historia del arte se sirve de la elección de los ropajes, los accesorios o la elección del ambiente para subrayar la clase social, la ocupación y el carácter de los personajes. La postura de la figura central está inspirada en George Sand, la novelista francesa del siglo XIX que firmaba con un pseudónimo masculino y que solía vestirse de manera considerada por entonces propia de hombres. Al igual que Sand, la figura de Rego juega con las convenciones de género, presentándose frente al espectador explícitamente abierta de piernas y fumando en pipa”.

A George Sand, seudónimo de su auténtico nombre y género, Amandine Aurore Lucile Dupin (baronesa Dudevant), pareja de Chopin,  dediqué también en un verano no lejano y en este cuaderno digital, unas palabras de reconocimiento expreso: Unos días de verano en Mallorca / 1. George Sand y Chopin. Hoy, junto a las de Paula Rego, simbolizan mi respeto por las mujeres rebeldes, imprescindibles, artistas en el arte de vivir despiertas, que luchan todos los días para entregar al mundo una forma diferente de aprehender la vida.

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Tina Modotti, una fotoperiodista social de belleza cansada

Sevilla, 26/VII/2022

El pasado 15 de julio se inauguró en Madrid una exposición sobre la fotoperiodista social Tina Modotti, organizada por el Museo Cerralbo y PHotoESPAÑA, que permanecerá abierta hasta el 2 de octubre de este año, en la que según la sinopsis oficial se hace “un recorrido, a través de 120 imágenes por la biografía y la obra de una de las grandes mujeres de la fotografía del siglo pasado. Con una brevísima carrera como fotógrafa, la italiana fue capaz de crear una estética de gran contundencia, convirtiéndose además en una de las principales reporteras de unos de los periodos más convulsos de la historia se México, país en el que residía y en el que murió. Tina Modotti nació en Italia (Udine, 1896) y falleció en México 46 años después. Esta mujer excepcional fue inmigrante en Estados Unidos, actriz de Hollywood, fotógrafa, revolucionaria, militante comunista, refugiada política y miembro del Socorro Rojo Internacional. Asumió desde muy joven un rol de mujer en oposición al imaginario social impuesto en la época. Y en el corto tiempo que duró su rica existencia buscó la belleza a través de la fotografía, y trabajó a favor de la justicia social desde la militancia política”.

Junto a estas palabras oficiales de presentación de Tina Modotti en la exposición citada, hoy reproduzco de nuevo el artículo que escribí sobre ella en enero de este año, Tina Modotti: el olvido de su belleza cansada, en el que desarrollo un retrato más íntimo de su vida y obra y, sobre todo, su presencia en España durante la Guerra Civil. Siempre que hay una oportunidad de rescatar en este cuaderno digital a estas personas imprescindibles de la vida, en el sentido más profundo de la palabra “imprescindible”, que aprendí hace ya muchos años de Bertolt Brecht, me sumo a tenerlas presentes en determinados momentos como éste, en el que vuelve Tina Modotti a Madrid, para que conozcamos su pasado estelar y su entrega a una determinada ideología que la marcó para siempre. Algo que necesitamos reforzar en estos momentos de desafección política en relación con ideologías que luchan siempre por salvaguardar el interés general de todos, sin olvidar jamás a los nadies de Galeano, tan cerca de nosotros y tan necesitados de atención personal y social para su presente actual. Como Modotti hizo a lo largo de su vida.

Tina Modotti: el olvido de su belleza cansada

Sevilla, 11/I/2022

Hoy, después de leer con suma atención un artículo excelente publicado en elDiario.es, me acerco a una historia fantástica que difícilmente se puede sintetizar en la brevedad de un post, aunque sí cumple el objetivo de este blog: descubrir una isla desconocida, en la que perdura la biografía de Tina Modotti (1896-1942), la actriz, fotógrafa y militante comunista italiana que nos presentó en sociedad la novelista, periodista y biógrafa Elena Poniatowska, Premio Miguel de Cervantes en 2013, en su obra Tinísima (1), a través de sus 663 páginas, publicada en México en 1992, donde “nos lleva por la fascinante historia de una de las mujeres más destacadas en el área artística y política de la primera parte del siglo XX […] Ella es retratada dentro del círculo en que se movió junto a personajes de renombre dentro del ámbito político cultural. Su amor por la justicia, el comunismo y la fotografía son las características que más se destacan dentro del relato y que bajo vivencias personales, y a pesar de sus no tan largos años de vida, la fortaleza de su carácter y visión de mundo son la fuerza de toda la narración. Los amores, amistades y relevancia de las ideas inmortalizan a una mujer carismática en épocas dadas entre guerras y revoluciones”.

En síntesis, la vida de Tina Modotti es un cúmulo de experiencias de revolución interior en un contexto social muy difícil en el primer cuarto del siglo XX, porque Tina Modotti, una mujer que nace en Udine en 1896, “[…] un pueblo italiano en el que había trabajado como obrera siendo casi una niña, viaja de adolescente a Estados Unidos en barco, testigo y parte de las migraciones masivas que tanto han tenido que ver con el norte, centro y sur de América. Luego se convierte en la joven fascinada con la posibilidad de un éxito veloz, propio del “american dream”, participa en películas mudas, descubre la vida de los artistas de vanguardia, recibe la adoración de los hombres, en particular la de su primer marido, Roubaix de L’Abrie Richey; y conoce a su segundo amor, amén de maestro de fotografía, Edward Weston. Posteriormente, huye de los rigores de la cultura anglosajona a México; se convierte en artista, en admiradora y modelo de Diego Rivera, y se adscribe a las utopías de progreso y revolución socialista mundial. Se une al pintor Xavier Guerrero y comienza a explorar las tradiciones y pasiones antimodernas del México posrevolucionario, lanzado hacia el futuro con toda su carga de atavismo. En este país se convierte en una diva, rodeada por una “pléyade” de artistas y personalidades públicas, y se hace famosa como fotógrafa. Conoce al revolucionario cubano Julio Antonio Mella, con el que vive una historia amorosa que está de algún modo presente en todo el texto [Tinísima], y que transcurre poco antes de que él fuese asesinado por sus enemigos políticos. Finalmente, es juzgada por conspiradora y expulsada de México por extranjera. Después de vagar una temporada en un barco que hace las veces de cárcel, comienza su periplo europeo, escenario de su relación con el revolucionario italiano Vittorio Vidali, y llega a transformarse en una suerte de Mata Hari, aunque bastante puritana, del espionaje soviético, y, tiempo después, en la militante sacrificada y humilde que sirve a los republicanos españoles como enfermera, cocinera y, alguna vez, traductora, olvidada de que fue en el pasado una fotógrafa talentosísima y original, tal como lo evidencian las frecuentes alusiones en la novela y las fotos que ilustran el texto. Prematuramente envejecida y aplastada por las decepciones y fracasos de su paso por la Alemania prenazi, La Unión Soviética y la Guerra Civil española, vuelve a México acompañada por Vidali y muere en este país a los cuarenta y cinco años” (2).

Cumplo hoy una misión: rescatar del olvido a una mujer extraordinaria que también colaboró en la lucha por la libertad de este país, formando parte de una memoria histórica que no deberíamos olvidar nunca, como narra con pulcro detalle Elena Poniatowska en el libro citado y que he leído con atención reverencial a pesar de la dureza de gran parte de las páginas dedicadas a Tina durante la guerra civil española en los años 1936 a 1939. Rafael Alberti, con quien compartió días muy tristes durante esa guerra tan descarnada, cainita y fratricida, junto a María Teresa León, hablaba así de ella: “Tina Modotti era una mujer extremadamente bella, pero a mí me pareció que era una belleza cansada, la de una mujer que había tenido una vida muy intensa, que había trabajado mucho…”, como atestiguan las veces que Elena Poniatowska la cita junto a él y su trabajo incansable en Madrid, a través de la organización denominada Socorro Rojo, en su trabajo diario como camarada Carmen, allí donde hacía falta, desde la enfermería hasta en la cocina del Hospital Obrero.

Su vida fue apasionante, una vida corta porque murió en México con tan sólo 45 años, mientras viajaba en un taxi, su país querido donde había crecido años antes como persona libre y comprometida con la política y la justicia social. La visión de Elena Poniatowska sobre Tina Modotti durante su estancia en España, comienza a detallarse en Tinísima a partir de la página 422, que he leído con atención para conocer su dura experiencia durante la guerra civil en Madrid y a partir de julio de 1936. Su periplo comienza como enfermera del Hospital Obrero y miembro del batallón femenino del Quinto Regimiento de Madrid, utilizando su nuevo nombre como camarada del Partido Comunista, María. Me ha llamado la atención la referencia al Batallón del Talento, en Madrid, que formaba parte del Quinto Regimiento, en el que figuraban Machado, Alberti, León Felipe, Miguel Hernández, Bergamín, entre otros, con misiones específicas con los milicianos y milicianas, sobre todo en el ámbito de la educación y la cultura, enseñándoles a leer y a escribir, junto a colaboraciones en el periódico Misión Popular.

Lo que me ha estremecido es conocer la cercanía de Tina con Antonio Machado en su exilio del país. Elena Poniatowska lo detalla a partir de la fecha en que Tina conoce las condiciones lamentables en la que Antonio Machado, su madre y su hermano José junto a su pareja, cruzaron la frontera francesa. En una reunión en París en febrero de 1939, en la que estaba presente Tina Modotti, el que fuera ministro de Exterior de Negrín, detalla cómo el doctor Puche llevó a Machado a la frontera y que sabía que estaba alojado en un hotel de Colliure desde el 29 de enero. Con anterioridad, Tina se había preocupado desde su estancia en Valencia como miembro del Socorro Rojo, de que había que ayudar a Machado a dirigirse a Francia. Tina viajó a Colliure y regresó llorando ante la situación de Machado y su madre, con 88 años. Gracias a su intervención, el Socorro Rojo dispuso que a todos los refugiados españoles se les ofreciera apoyo moral, material y orientación jurídica. De esta forma, el primer caso que se trata es el de Antonio Machado, su madre y su hermano José. A pesar de estas buenas intenciones nadie responde ante la situación lamentable de los Machado, falleciendo el insigne poeta el 22 de febrero de 1939, en una austeridad y olvido clamorosos, en soledad y con un féretro envuelto con el calor la bandera republicana. Como detalla Elena Poniatowska en su obra, Julián Zugazagoitia, que fue ministro de la Gobernación durante el gobierno de Negrín, presente en el fallecimiento de Machado como cónsul, pronunció ante el féretro del poeta, en francés, unas palabras teñidas de dolor y simbolismo: “Pobres españoles, han perdido la guerra porque todos son poetas”. En el fondo de su alma.

Los vídeos sobre Tina Modotti (primera y segunda parte), que se inician con el que figura en la cabecera de estas palabras, ilustran de forma suficiente la vida y obra de esta mujer de gran belleza interior, pero también de “belleza cansada” por su azarosa vida, tal y como lo pudo comprobar Rafael Alberti en la convivencia con ella durante los primeros años de la guerra civil española, de infeliz recuerdo, pero sí del necesario respeto que debemos profesar a este acontecimiento, al formar parte de la memoria histórica de este país. Les recomiendo que los vean con el respeto también de quienes nos acercamos a estos ejemplos revolucionarios, que no deberíamos olvidar en tiempos durmientes, de mediocracia y silencios cómplices.

(1) Poniatowska, Elena, Tinísima, 1992: México: Ediciones Era.

(2) Kozak.pmd (pitt.edu)

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¡Santiago, abre España a la libertad y al progreso!

Sevilla, 25/VII/2022, festividad del Apóstol Santiago

En 2017 visité Galicia y su ciudad emblemática, Santiago de Compostela,  contemplándola desde el primer momento como una representación obvia de una tierra conservadora de su tradición, de su cultura, de su amplio conocimiento del mundo, de sus viajeros hacia muchas partes. En aquella visita pensé en una frase que a lo largo de su historia ha sufrido interpretaciones contrapuestas dependiendo de dónde se situaban las comas y la ideología al interpretarla, porque nunca fue una frase inocente: ¡Santiago, cierra, España!, que casi siempre la hemos conocido tal y cómo lo escribieron e interpretaron Cervantes en Don Quijote de la Mancha o el mismo Valle-Inclán en Luces de Bohemia, aunque sin entrar nunca en su verdadero contenido histórico y muy lejos de unirlo a la tradición jacobea. La traducción correcta de la frase es la que justifica su origen, rememorando a Santiago Matamoros, en la Reconquista, como grito de guerra: Santiago (él ayuda a exterminar a los musulmanes), cierra (forma de interpretar que el ejército o las tropas están preparadas para atacar) y, por último, España, todas las palabras por separado, siendo la defensa e integridad de España la razón que justificaba la acción contra el mundo musulmán. Así, durante muchos siglos porque Santiago Apóstol es el patrón de este país, aunque mucho podemos decir los ciudadanos como marineros demócratas del mismo.

Sinceramente, no me gusta nada esta versión que muchos dan por auténtica, aunque es verdad que la he simplificado mucho para que se entienda bien lo que quiere decir. Me quedo hoy día con la que figura en Don Quijote de la Mancha y la que nos aportó Valle-Inclán en Luces de Bohemia. El primero porque el diálogo entre el bueno de Sancho Panza y el Quijote no tiene desperdicio:

—Yo así lo creo —respondió Sancho— y querría que vuestra merced me dijese qué es la causa porque dicen los españoles cuando quieren dar alguna batalla, invocando aquel San Diego Matamoros: «¡Santiago, y cierra España!». ¿Está por ventura España abierta y de modo que es menester cerrarla, o qué ceremonia es esta?

—Simplicísimo eres, Sancho —respondió don Quijote—, y mira que este gran caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por patrón y amparo suyo, especialmente en los rigurosos trances que con los moros los españoles han tenido, y, así, le invocan y llaman como a defensor suyo en todas las batallas que acometen, y muchas veces le han visto visiblemente en ellas derribando, atropellando, destruyendo y matando los agarenos escuadrones; y desta verdad te pudiera traer muchos ejemplos que en las verdaderas historias españolas se cuentan (1).

La segunda versión, porque la ideología estaba detrás de lo que quería decir un protagonista de la obra citada de don Ramón, Dório de Gádex (andaluz, por más señas), defendiendo el modernismo ante el integrismo del país: “Voy a escribir el artículo de fondo, glosando el discurso de nuestro jefe: «¡Todas las fuerzas vivas del país están muertas!», exclamaba aun ayer en un magnífico arranque oratorio nuestro amigo el ilustre Marqués de Alhucemas. Y la Cámara, completamente subyugada, aplaudía la profundidad del concepto, no más profundo que aquel otro: «Ya se van alejando los escollos». Todos los cuales se resumen en el supremo apostrofe: “Santiago y abre España, a la libertad y al progreso”. Bastante disgusto costó a Valle-Inclán esta interpretación de la falta de libertad en este país.

En aquél viaje a Galicia en 2017 no vi a Santiago Apóstol por ninguna parte. A través de las calles del Hórreo, Vilar y Franco, fuimos a la plaza del Obradoiro, encontrándonos con un tremendo desencanto artístico: la policromía del Pórtico de la Gloria no se podía contemplar en su justo sentido porque todo estaba en obras de restauración y limpieza. Andamios por allá y por acullá. Sólo se podía acceder a la catedral por dos sitios, con colas interminables: una para abrazar al santo [sic] y otra para visitar la catedral. Indescriptibles eran las aglomeraciones, desconcierto y filas, que me recordaban (con el debido respeto a los peregrinos de corazón y razón) lo que llamaba Rafael Alberti, “anónimos tropeles de gente que en todo ven una lección de arte, pero a ti (Dios) no te ven por ningún sitio”. Desistimos de guardar las colas, porque nos gusta más bajar al río, que es lo que suplicaba San Pedro, sentado y en bronce inmovilizado, cuando preguntaba a Jesucristo por qué le besaban tanto sus pies gastados en la Basílica de su nombre (según Alberti), porque al fin y al cabo es lo nuestro (2):

Di, Jesucristo, ¿Por qué
me besan tanto los pies?

Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río;
volver a ser pescador,
que es lo mío.

Creo que a Santiago, su fiel amigo, después llamado apóstol por la Iglesia Católica de Roma, así como a su compañero Pedro, les diría Jesucristo lo que a nadie le diría, que escribía también Alberti en el poema citado anteriormente, Entro Señor en tus iglesias, en su obra Roma, peligro para caminantes, porque que no sé si a estas alturas de la vida, pasaría lo mismo al andar por las calles de Santiago de Compostela para poder abrazarlo y verlo de nuevo.

Me sigue agradando la interpretación de la frase de Valle Inclán, al recordarla hoy de nuevo, ¡Santiago, abre España a la libertad y al progreso!, porque en estos tiempos convulsos necesitamos creer que es posible abrirnos a un nuevo pacto de Estado, más que nunca, ante el flagrante ocaso de la democracia.

(1) Cervantes, Miguel de (2004), Don Quijote de la Mancha, 2004. Edición del IV Centenario. Madrid: Real Academia Española, 2ª Parte, Capítulo LVIII, pág. 988s.

(2) Alberti, Rafael, Basílica de San Pedro, en Roma, peligro para caminantes, 1968. México: Joaquín Mortiz.

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Colombina y su cancionero musical para el siglo XXI

Sevilla, 24/VII/2022

No todo es un mundo al revés. También existe una Academia del Placer, aquí en Sevilla, la ciudad en la que Stefan Zweig decía que «se podía ser feliz». Surcando mares en una búsqueda incesante de islas desconocidas, la misión clara de este cuaderno digital, he descubierto una de calidad excepcional. Me refiero a la publicación de un disco compacto, Colombina. Música para los Duques de Medina Sidonia, elaborado y configurado por el consort sevillano Accademia del Piacere, conjunto de cámara vinculado siempre al Renacimiento, que tiene al frente al violagambista Fahmi Alqhai, sevillano de cuna aunque de madre palestina y padre sirio, en una selección hermosa de obras del Cancionero Musical de la Colombina: “una de las colecciones de polifonía más relevantes del siglo XV. Sus 95 piezas conforman el corpus polifónico más antiguo del repertorio español, siendo la mayoría obras profanas (salvo doce piezas religiosas, dos en francés, cuatro sin texto y una instrumental). El compositor predominante es Juan de Triana, aunque también contiene composiciones de otros autores de renombre como Johannes Cornago, Johannes de Urrede y Johannes Ockeghem”.

De la selección ofrecida en esta publicación, hay un homenaje explícito al músico sevillano Juan de Triana y es una oportunidad de conocer bien la música que amenizaba la alta sociedad de esta ciudad en el siglo XV, capital comercial europea y, para muchos, la puerta de América. La Biblioteca Colombina conserva como oro en paño este Cancionero Musical, “preservado gracias al celo bibliófilo del hijo de Cristóbal Colón, Hernando, que lo adquirió en 1534, fue manuscrito muy probablemente en la opulenta capilla del Duque de Medina Sidonia, y es testimonio de la gran Sevilla de la era colombina”.

Me refugio ahora en mi clínica del alma para escuchar una de las obras qua aparecen en Colombina, Que bonito niño chiquito, estudiando también la historia del convento de San Pedro de Alcántara, un lugar muy desconocido en esta sacrosanta ciudad, que ha elegido Fahmi Alqhai como un lugar preferente para interpretar obras de música antigua con un valor añadido excelente del barroco, que fue fundado en el siglo XVII para uso de la Orden de Frailes Menores Descalzos de San Francisco. Lo visitaré pronto para intentar comprender lo que Fahmi Alqhai ha descubierto en la iglesia de este convento hasta llegar allí para grabar este precioso disco.

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Lo esencial sigue siendo invisible para los ojos

Sevilla, 23/VII/2022

Tengo que reconocer que estoy descubriendo reflexiones que tiempo atrás quedaron en la memoria de secreto hasta que un día pudiera rescatarlas para comprenderlas mejor, en un mundo que cosifica todo, cuando sobre lo que escribo hoy es algo más esencial de lo que aparece diariamente ante nuestros ojos y nuestra actividad digital ordinaria. Hace unos días, visitando una tienda de ropa, me encontré con un mensaje que pertenece a esas reflexiones que citaba antes y que permanecen en mi memoria de hipocampo. Fue en una camiseta, donde se podía leer una frase de El Principito, lo esencial es invisible para los ojos, pronunciada por el zorro que se convierte en amigo del principito, al finalizar su famoso capítulo XXI:

—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.

—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

—Es el tiempo que yo he perdido con ella… —repitió el principito para recordarlo.

—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…

—Yo soy responsable de mi rosa… —repitió el principito a fin de recordarlo.

Es un relato perfectamente válido en el contexto actual, digital por supuesto, donde los otros son siempre relativos. He finalizado la lecturade un libro, No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy, que me ha sorprendido por su fondo y forma, sobre el que ya he escrito unas palabras de su texto y contexto, sin adelantarme a interpretaciones críticas de su contenido para respetar la lectura del mismo por parte de quienes leen estas líneas. Me refiero en concreto a un capítulo dedicado a las “cosas queridas”, en el que entreteje una reflexión profunda desde la perspectiva de la amistad del principito con el zorro. Este capítulo, en sí mismo, es un tratado de la amistad que va más allá de las meras apariencias y se adentra en el conocimiento del otro, perfectamente detallado en un diálogo en torno a la falta de tiempo que tienen las personas para conocer nada, porque todo se compra en la tiendas:

—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.

—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…

Este diálogo es el que inspira a Byung-Chul-Han para decir lo siguiente en su libro, algo que tenemos muy cerca de nuestras manos, cada día, en nuestros teléfonos inteligentes: “Hoy, Saint-Exupéry podría haber afirmado que ahora hay también comerciantes de amigos con nombres como Facebook o Tinder”. A partir de aquí el capítulo es una lección para este autor de lo que significa escuchar al otro, simbolizado en la atención que el principito ha prestado a la rosa que le acompaña siempre. En un mundo apresurado, affrettato, que decía mi profesor romano en la Universidad, el factor tiempo es esencial y el cuidado de la rosa, el cuidado del otro, que siempre necesita tiempo y atención, es lo que entusiasma al zorro al destacar esta entrega a una rosa concreta entre miles de ellas en el campo:

—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto. El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Es verdad el mensaje de la camiseta en un comercio al uso, en el que para muchas personas habrá pasado desapercibido en su mensaje intrínseco. Vuelvo a leer el final del capítulo, porque es una lección preciosa en tiempos revueltos, donde debemos tomar conciencia de que debemos “perder tiempo” con las personas que queremos, algo que nos roba la llamada “inteligencia” del teléfono móvil. Será, en este mundo al revés, algo que nos llenará de placer interno porque habremos domesticado, en el sentido más puro del término, lo que queremos en quien queremos, aunque en principio sea algo invisible para los ojos, algo que se parecerá mucho a la rosa del principito, como ejemplo precioso en nuestras vidas:

—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.

—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

—Es el tiempo que yo he perdido con ella… —repitió el principito para recordarlo.

—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…

—Yo soy responsable de mi rosa… —repitió el principito a fin de recordarlo.

El secreto del zorro está desvelado y me siento muy feliz al compartirlo. Yo también sigo teniendo rosas a las que cuidar cada día, porque sé que son una vida, la esencia misma de la vida, en un mundo al revés en el que lo esencial sigue siendo muchas veces invisible a los ojos.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Cuando solo nos cuentan penas, podemos ser también escuchaores de la alegría

Pepe y su nieta, María José Llergo

A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Federico García Lorca, extracto de la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

Sevilla, 22/VII/2022

Ya he hablado recientemente en este cuaderno digital de algo que nos caracteriza en Andalucía: somos escuchaores del dolor, algo que significa una seña de identidad importante de esta tierra tan bella, que también existe. Cuando estamos recibiendo minuto a minuto noticias alarmantes sobre todo lo que se mueve y que nos complican la vida por segundos, como escuchaor de esta tierra he recordado unas estrofas de unas sevillanas que sabe cantar cualquier andaluz que se precie de serlo, porque también podemos ser escuchaores de la alegría, No me cuentes penas, de Los amigos de Gines, porque pertenecen al patrimonio cultural de Andalucía, aunque como lo definía bien Cernuda los andaluces seamos a veces “enigmas al trasluz”, palabras que recogí este año en un artículo en homenaje a la cantora cordobesa María José Llergo, como escuchaora de su abuelo: De penitas y alegrías, están llenos los caminos / Están llenos los caminos / De la gente que al pasar / Va marcando su destino / No me cuentes penas / Cuéntame alegrías / Que yo a nadie le cuento / Las penitas mías // Yo me quiero divertir, hasta el día en que me muera / Porque la vida es mentira / Un engaño, una quimera / No me cuentes penas / Cuéntame alegrías”.

Amigos de Gines, No me cuentes penas

He sintetizado diversas estrofas de la primera parte que he escuchao, por enésima vez, de unas sevillanas realistas y muy acordes con la realidad actual, salvando lo que haya que salvar, que decían los clásicos (mutatis mutandis). Reinterpretando esta letra y llevándola a la realidad actual de este país, de esta Comunidad, tomo conciencia de que no sé lo que nos debemos unos a otros o a la sociedad en general, con sentimiento de clase o al menos tomando conciencia de que nada que sea humano me es ajeno, siguiendo al pie de la letra la máxima de Terencio, aunque es verdad que por el mero hecho de vivir estamos cumplíos, volcados en un mundo diseñado a veces por el enemigo: “barquitos veleros / Que se cruzan por el río / No me cuentes penas / Cuéntame alegrías / Que yo a nadie le cuento / Las penitas mías / Caminante del camino, aunque mires hacia atrás / El caminito perdío / Ya no lo vuelves a andar”. Vuelvo a afirmar una vez más, que suelo viajar en patera, con una fragilidad extrema, en una cáscara de nuez golpeada permanentemente por la vida.

Es verdad, porque a veces es muy difícil volver a encontrar el camino que hemos perdido con tanta tragedia a nuestro alrededor, el que queríamos recorrer con alguien o algunos muy queridos, por mucho que la mercadotecnia nos lleve a olvidarlo o que los sucesos de los últimos años nos hayan llevado a un túnel de difícil salida. Como escuchaor privilegiado en esta tierra, sé cómo termina la sevillana expuesta y, hoy la canto bajito: No me cuentes penas / Cuéntame alegrías / Que yo a nadie le cuento / Las penitas mías.

Sé también que mi deber como andaluz es convertirme en “escuchaor” de lo que Andalucía canta a través de su dolor, de su quejío. También, de su alegría en sus “alegrías”, un palo precioso lleno de encanto y felicidad a raudales, sabiendo que incluso detrás de unas sevillanas se esconde el dolor de un pueblo. Cuando Federico García Lorca hizo la presentación oficial en 1922, hace ya cien años, del l Concurso de Cante Jondo del que haya constancia escrita, organizado por Falla y por él en Granada, en nombre del Centro Artístico de Granada, al que la prensa conocía también como la “Simpática Sociedad”, en el que figuraban también otros escritores y poetas contemporáneos, pronunció una Conferencia que llevaba por título “Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado cante jondo”, cuyas palabras finales no olvido: “A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía y que mediten bajo la noche de Granada la trascendencia patriótica del proyecto que unos artistas españoles presentamos”.

La palabra “escuchador” [escuchaor] ya figuraba en el Diccionario de Autoridades (RAE A, 1732), en el siglo XVIII, tan querido por mí en el trabajo diario de escribir con alma, para encontrar sentido a las palabras que utilizamos en nuestra forma de escribir y hablar a diario, con la siguiente definición: “El que oye con atención y escucha lo que otros hablan y dicen”. Ya se hace la observación no inocente de que “tiene poco o raro uso”, porque escuchar, lo que se dice escuchar, es una práctica poco común desde el principio de los siglos. En la actualidad, la Real Academia de la Lengua (Edición del Tricentenario, actualización de 2021) recoge este lema con la siguiente descripción, muy escueta por cierto, como si no tuviera la mayor importancia: “Que escucha”. Lo más curioso es que en Andalucía sí ha tenido siempre un sentido muy especial, vinculada al flamenco, porque una cosa es cantar y tocar la guitarra, cantaores y cantaoras, así como guitarristas y, otra, escuchar, por parte de los escuchaores o escuchaoras, como le gustaba decir a Antonio Mairena: ¨[…]  la actitud experimental , la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor -que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1).

Quizás, hoy, tenga que escuchar también a Antonio Machado para comprender que se hace camino al andar cuando dejamos huellas, porque al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. El problema radica en que, verdaderamente, no hay camino, sino estelas en la mar, viajando en barquitos veleros o pateras que se cruzan por el río de la vida. A veces, por caminitos o mares procelosos, perdíos, por los que no podemos volver a pisar o navegar. Algo se podría arreglar si los informadores mayores del Reino nos contaran no solo penas sino también, y de vez en cuando, alguna alegría, porque yo a nadie le cuento / Las penitas mías, aunque sé, tal y como lo aprendí con Federico García Lorca, que el cante de esta tierra es un inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía y porque también me he emocionado hoy con una sevillana lejana que ha venido a mi mente por un camino perdío.

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

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La policía de la memoria y la inspección de los recuerdos

Sevilla, 21/VII/2022

Leyendo a un filósofo surcoreano, pero arraigado en Alemania desde su juventud, Byung-Chul Han, que no deja indiferente a nadie y sobre el que he escrito recientemente un artículo en este cuaderno digital, he conocido en el prólogo de su última publicación, No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy, una obra inquietante de Yoko Ogawa, La policía de la memoria, que me ha llevado a preparar avíos en tierra suficientes para el cuerpo y el espíritu, en mi deseo de visitar en una singladura especial la isla desconocida en la que se desenvuelve la acción, según muestra su sinopsis oficial, una isla sin nombre: “En una pequeña isla se produce un misterioso fenómeno. Un día desaparecen los pájaros, al siguiente podría desaparecer cualquier cosa: los peces, los árboles… Peor aún, también se desvanecerá la memoria de ellos, al igual que las emociones y sensaciones que llevaban asociadas. Nadie sabrá ni recordará entonces qué eran. Hay incluso una policía dedicada a perseguir a los que conservan la capacidad de recordar lo que ya no existe. En esa isla vive una joven escritora que, tras la muerte de su madre, intenta escribir una novela mientras trata de proteger a su editor, que está en peligro porque forma parte de los pocos que recuerdan. La ayudará un anciano al que empiezan a fallarle las fuerzas. Mientras, lentamente, nuestra protagonista va dando forma a su novela: es el relato de una mecanógrafa cuyo jefe acaba reteniéndola contra su voluntad en un altillo. Una obra sobre el poder de la memoria y sobre la pérdida”. Cumplo de esta forma con el objetivo principal de este blog: aplicar la inteligencia digital a la búsqueda de islas desconocidas.

Quien siga de cerca lo escrito en este cuaderno digital a lo largo de sus casi diecisiete años de vida, sabe que la memoria ocupa un lugar muy destacado, porque se aloja en una estructura cerebral maravillosa, el hipocampo, de la que ya se sabe mucho científicamente hablando y, sobre todo, porque juega un papel especial a lo largo de la vida de cada persona. Desde 2005 figura una referencia a la memoria en todas y cada una de sus acepciones, en 530 artículos. Una muestra de ellos es que en 2014 publiqué un libro recopilatorio de artículos de este blog en los que el hipocampo jugaba un papel especial, Palabras de hipocampo, que es una muestra de lo que significa en mi vida y por qué hoy me asombro ante obras como la de Yoko Ogawa. Decía en aquella ocasión, en su prólogo, que “Nos queda la palabra. Nos queda porque tenemos una estructura en el cerebro, el hipocampo, que permite alojarlas para después representarlas de muchas formas. Las palabras de este libro, que las he buscado apasionadamente en mi hipocampo, son bocetos y pinturas de relatos cortos, largos o simplemente letras dibujadas a modo de palabras que pertenecen a mi persona de secreto. Deseo compartirlas mediante este libro. He dedicado un tiempo a mi memoria para ordenar experiencias y vivencias de lo vivido lejano o a corto plazo, pero siempre cumpliendo con la coherencia de un archivo ordenado por el suelo firme que he procurado cuidar al máximo, la ética personal e intransferible que hay que seguir memorizando y guardando todos los días porque en cualquier momento hay que aplicarla. Hay una intención no inocente, porque los relatos, cartas y artículos que figuran a continuación, publicados en mi blog, son un homenaje continuo a la palabra, porque hace muchos años se nos dotó de una capacidad evolutiva que nos permitió pronunciarlas y guardarlas. Hoy abro esta caja de secretos, de palabras ordenadas y entrelazadas entre sí. Parcialmente, desde luego, pero con la ilusión de que quien quiera leerlas sepa interpretarlas con la profundidad que en su momento se vivieron antes de escribirlas. Esa es la maravilla de cada hipocampo, personal e intransferible, como el tuyo, lector o lectora, porque “cabalgando despacio es posible que podamos conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega en la vida de cada una, de cada uno”.

Personalmente, he vuelto a leer con detalle mi artículo de 2007, El caballo encorvado, dedicado al hipocampo, el caballo encorvado, el caballito del mar, por su morfología, la estructura cerebral que aloja la memoria humana en interconexión íntima con otras estructuras cerebrales. Sigo estudiándola cada día porque me sigue sorprendiendo su complejidad interna, tal y como explico en el artículo citado. Esa es la razón de por qué muestro siempre una sensibilidad especial ante la memoria en todas y cada una de sus manifestaciones y acepciones, personales y sociales. Muestra de ello es el respeto que profeso a la memoria democrática de este país, sobre la que he escrito tantas veces en estas hojas de mi memoria personal. Un país que no la respeta está condenado a vivir siempre con heridas abiertas.

Me ha estremecido leer los primeros capítulos de La policía de la memoria, porque rápidamente los he asociado con lo que se hace desde la transición en este país, por parte de determinados partidos, asociaciones y líderes sociales, para borrar huellas de lo que pasó durante la guerra civil. Para muchos no hay que recordar ni remover nada, porque así lo deciden los nuevos policías de la memoria de este país, incluso con incursiones esporádicas de inspecciones de los recuerdos, para intentar que todo se silencie y desaparezca de la faz de esta tierra como si no hubiera ocurrido nada. Al final, para escribir una nueva historia como una distopía inaceptable, que ya no se cree nadie. Esa es la razón de por qué hay que olvidar el olvido y recordarlo todo. Lo repito de forma incansable, porque “esa es la maravilla de cada hipocampo, personal e intransferible, como el tuyo, lector o lectora, porque cabalgando despacio es posible que podamos conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega la memoria en la vida de cada una, de cada uno”.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

El calor abrasa, sobre todo, a los más pobres

Palabras que dedico especialmente hoy a José Antonio González, a su familia, el barrendero que murió en Madrid el pasado viernes 15 de junio, por un golpe de calor, en un trabajo abrasador y precario de un mes, a pesar de las advertencias oficiales sobre este tipo de situaciones que se deberían evitar y como ejemplo de que el calor abrasa sobre todo a los más pobres, en su severidad y exclusión, todavía más injustas si cabe. También, a los que como él, entregan la vida a diario en servicios públicos y para apagar el fuego y el sin sentido del cambio climático en todas sus expresiones posibles.

Sevilla, 20/VII/2022

Las olas de calor están haciendo estragos en la sociedad de este país, afectando de forma considerable y una vez más a las clases sociales más desfavorecidas. Clama al cielo, yo diría que al sol abrasador en una clave más laica, la situación que sigue atravesando la implantación del ingreso mínimo vital en nuestro país, algo que suelo tratar de forma continua en este cuaderno digital, fundamentalmente porque me pre-ocupa, (con guion) mucho. Siendo un proyecto de importancia vital para los destinatarios del mismo, que se saben cuántos son, millones de personas en este país, cada una con su cadaunada pobre, se constata de nuevo que la dignidad de las personas en situación de pobreza severa solo se salva con medidas sociales eficaces como es la del Ingreso Mínimo Vital, porque es lo que verdaderamente ayuda a paliar esa pobreza y los daños colaterales de las olas pandémicas y la presente de calor, que en unos meses será de frío, en los que el gasto en energía se presenta ya ante la sociedad como el enemigo público número uno.

Lo anterior lo planteo en referencia a la primera opinión que hizo pública ayer la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) sobre el Ingreso Mínimo Vital (IMV), señalando que ha desplegado solo una parte de su potencial, pero que tiene recorrido para convertirse en un instrumento más potente en la lucha contra la pobreza, que ha llegado a 284.000 hogares con el 56% de su presupuesto, pero que podría cubrir a 700.000 hogares si estuviera plenamente implementado, con un coste anual de 2.800 millones. Asimismo, “constata que hay 400.000 hogares que podrían percibir el IMV y no lo han solicitado, fenómeno conocido como non take-up”. Asimismo, destaca que “el número de solicitudes registradas hasta el 31 de diciembre ha superado los 1,5 millones, pero el 73% de las resueltas se denegaron por criterios de renta, patrimonio o unidad de convivencia. Junto con estos datos, bastante explicativos por sí mismos, la AIReF propone “concretar objetivos cuantificables y medibles para poder evaluar su cumplimiento y realizar un análisis detallado de los expedientes rechazados”. Presenta también “una serie propuestas para mejorar la eficacia y la eficiencia de la prestación, como simplificar el proceso de solicitud, profundizar en el análisis de las causas del non take up, fomentar la publicidad institucional de la prestación y seguir trabajando en el encaje entre el IMV y las Rentas Mínimas de las CCAA”, cuestión que está suscitando una gran controversia y desajustes flagrantes entre Comunidades Autónomas”. Algo que considero de sumo interés es la propuesta de que se consiga una “mayor integración del IMV con el resto de prestaciones e impuestos y avanzar hacia prestaciones que se inicien de oficio”.

Esta primera opinión, que tiene su importancia al estar respaldada por un Organismo Público de importancia extrema en este país, se puede consultar con detalle en su página web oficial, en la que destacan tres objetivos en su planteamiento sobre la prestación del IMV: su diseño, sus resultados y su implementación. Sobre el diseño, algo no está haciendo bien cuando “la prestación, a 31 de diciembre de 2021, ha desplegado solo una parte de su capacidad potencial, puesto que ha llegado a 284.000 hogares, el 40% de sus beneficiarios potenciales y ha ejecutado un 56% de su presupuesto”. Es relevante este dato porque si estuviera “plenamente implementado, cubriría a 700.000 hogares y supondría un coste anual de 2.800 millones de euros si consiguiese llegar a todos ellos”. Señalan un dato de interés para ser objetivos con la información aportada que “Estas cifras y las del resto de la evaluación no incorporan a País Vasco y Navarra al disponer únicamente de información administrativa de renta y patrimonio de territorio común. Además, la AIReF “constata que 400.000 hogares que podrían recibir el IMV aún no lo han solicitado, el 57% de los posibles beneficiarios, fenómeno conocido como non take-up. Este fenómeno, común en la práctica internacional por la compleja gestión de este tipo de prestaciones, está presente en hogares que poseen algún tipo de renta y, en particular, se concentra entre aquellos que obtendrían un incremento de renta más limitado en el caso de ser beneficiarios del IMV”. También es importante resaltar que “el número de solicitudes ha sido elevado, sobre todo en los primeros meses, y ha superado los 1,5 millones, pero un porcentaje muy alto resultaron rechazadas. En concreto, la AIReF señala que el 73% de las solicitudes resueltas se han denegado o inadmitido, aunque este porcentaje ha disminuido con el tiempo hasta el 60%. La principal causa de denegación o inadmisión es el incumplimiento del criterio de renta, seguido de los requisitos de unidad de convivencia-empadronamiento. Si estuviera plenamente implementado, el IMV ampliaría la cobertura de los programas de rentas mínimas de las comunidades autónomas en cerca de 250.000 hogares. Además, mejoraría la situación de más de la mitad de los hogares que ya tenían derecho a los programas autonómicos de rentas, incrementando la renta que podrían recibir. En este sentido, hay que señalar que su diseño se configura como una prestación suelo, es decir, cubre a parte de los hogares que anteriormente ya podían recibir las rentas mínimas y amplía la cobertura fundamentalmente en aquellas comunidades autónomas en las que sus programas de garantías de rentas para la lucha contra la pobreza eran más limitados”.

Lo que deseo resaltar hoy por encima de otras cuestiones más técnicas de la implantación del IMV es que ante la situación actual de falta de peticiones y, de las que se han llevado a cabo, las ingentes cantidades de denegaciones, se sabe que todavía “quedarían en España 540.000 hogares en riesgo de pobreza sin cubrir, lo que supone un 40% del total de hogares en pobreza, que no tienen derecho ni al IMV ni a los programas autonómicos. Este porcentaje del 40% sin cubrir podría variar en los próximos años si las CCAA modificasen sus rentas mínimas como consecuencia de la liberación de recursos de sus programas de rentas derivada de la implementación el IMV”. Por tanto, habría que concretar muy bien los objetivos iniciales del IMV, revisándolos de forma exhaustiva, para aplicar en ellos el principio de realidad de la pobreza severa y exclusión social en nuestro país. Todo ello, en una revisión gradual, que llevaría a algo que es lo más importante en este tipo de prestaciones, invertir la carga de la prueba, en el sentido de que debería ser la Administración quien, de oficio, llevara a cabo la tramitación administrativa del IMV, para lo que sería necesaria la interoperabilidad plena delos sistemas de información de las instituciones que intervienen en los diferentes procedimientos administrativos de esta prestación: “sería necesario incrementar la interoperabilidad y el intercambio de información entre administraciones en torno a un repositorio común que contenga la información necesaria para su tramitación y que contemple en su diseño las necesidades para su posterior evaluación”

En este sentido, la AIReF aporta ya una herramienta muy interesante “de microsimulación que permite comparar los efectos sobre un conjunto de indicadores de pobreza de un escenario en el que todos los posibles beneficiarios del IMV y de los programas de rentas mínimas reciben la prestación con el escenario real a fecha 31 de diciembre de 2021. Este microsimulador reporta además un conjunto amplio de indicadores relativos a la gestión, los tiempos de resolución, los motivos de rechazo y el non take-up. Para su elaboración se ha contado con el universo de microdatos de renta y patrimonio de la Agencia Tributaria que se utilizan para tramitar el IMV (excepto los datos relativos a País Vasco y Navarra) y se ha fusionado con el universo de los expedientes del IMV tramitados entre junio de 2020 y diciembre de 2021 por el INSS. De forma complementaria a la aproximación cuantitativa, también se han llevado a cabo entrevistas con gestores del IMV, agentes sociales y entidades del tercer sector”.

Los datos están a mano siempre que seamos cuidadosos con su tratamiento, sabiendo en esta ocasión que provienen de una institución pública solvente. Hablar hoy de ellos creo que era necesario para demostrar que con actuaciones estratégicas y urgentes de Estado, con esta prestación de Ingreso Mínimo Vital, millones de personas podrían salir de las colas del hambre, pagar dignamente la alimentación básica de cada familia y sus necesidades básicas de supervivencia, así como la energía necesaria para alimentarse y aliviar el frío y el calor a lo largo del año. Todo lo demás, sería exclusivamente caridad mal entendida, porque existen en la actualidad recursos públicos que, por miles de trabas burocráticas, no se traducen en prestaciones inmediatas para salvaguardar la dignidad de la personas que menos tienen, los nadies que presentaba en sociedad Eduardo Galeano y que tantas veces he citado en este cuaderno digital: Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida. Ahora, en este infierno de calor que estamos atravesando y que los abrasa especialmente, merecen ser atendidos de la forma más digna posible por el Estado de Bienestar Social que seguimos defendiendo, nunca mejor dicho, con ardor guerrero y con ardiente impaciencia, los que deseamos para todos un mundo mejor, más justo y sin olvidarlos jamás.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.   

La maleta de Agustín Penón guarda el tránsito de la vida de García Lorca

La maleta de Penón / RTVE – DOCUMENTOS TV

Sevilla, 19/VII/2022

No he olvidado todavía la visita que hice en 2017 al Museo de la Ciudad de Antequera, donde contemplé la colección de cuadros de Cristóbal Toral (Torre Alháquime (Cádiz), 1940), que sobrecogen por su realismo trágico, siendo las maletas su hilo conductor: “La vida es tránsito. El hombre nace en un punto y desaparece en otro: el tránsito que hay en medio es lo que importa. Hay una mudanza constante en lo que hago, figuras que no se sabe si van, si vienen, si esperan» (1). Hoy la he recordado especialmente al leer atentamente el artículo de mi admirado Jesús Ruíz Mantilla, El dandi que se la jugó por Lorca en los años cincuenta, una bella historia que se debería conocer por todas las personas que aman la democracia y la memoria histórica de este país acerca de la vida, obra y muerte de Federico García Lorca. Fundamentalmente, porque ese “dandi”, de cuyo nombre quiero acordarme hoy, Agustín Penón Ferrer, luchó por algo que conmueve al conocerlo ahora con todo lujo de detalles, en un viaje realizado a Granada desde Nueva York, concretamente al Ayuntamiento de Fuente Vaqueros, en 1955, con un objetivo muy claro: que se abriera allí una casa museo para Federico García Lorca, donde nació en 1898 y que se le hiciera una estatua, con algo muy definitorio de su sentir democrático: que se llevara a cabo esta petición por suscripción popular exclusivamente. Agustín Penón estaba relacionado con la alta sociedad de Costa Rica, dado que su primo José Figueres Ferrer, era entonces presidente de Costa Rica, donde su familia había llegado al comienzo de la guerra civil en España.

La aventura democrática de Penón en plena dictadura franquista adquiere hoy especial importancia gracias a la investigación llevada a cabo por Juan Carlos García de Polavieja, según refiere Jesús Ruíz Mantilla: “He decidido dedicar parte de mi vida a que Penón sea más conocido”, asegura el investigador. En ello anda: recabando datos e impulsando a la vez un congreso sobre su figura que quedó suspendido en la pandemia y se celebrará este año en noviembre”, sobre el que estaré muy atento para descubrir nuevas islas desconocidas en el Universo Lorca. Hay que reconocer que la aventura de Penón ya fue tratada en su momento por Ian Gibson en su Diario de una búsqueda lorquiana (1955-1956) y, posteriormente, revisada y ampliada por Marta Osorio, en una publicación del año 2000 bajo el título Miedo, olvido y fantasía. Crónica de la investigación de Agustín Penón sobre Federico García Lorca (1955-1956), de lectura obligada para conocer en profundidad todo lo ocurrido en las gestiones realizadas por Penón en favor del reconocimiento de este país a la figura internacional de Federico García Lorca. Esta obra se completó a su vez por otra publicación posterior de la autora en 2015, El enigma de una muerte, donde se resaltan nuevos datos y la correspondencia comentada entre Emilia Llanos y Agustín Penón durante los años 1955-58, que se conserva en el archivo, que demuestran la importancia del trabajo que realizó este investigador a lo largo de su vida.

Aquél intento de Penón en 1955 quedó finalmente en nada y cada día que pase se sabrá más de lo que verdaderamente ocurrió con sus gestiones. Si lo traigo a colación hoy, recordando a Cristóbal Toral, es porque “La obra y la figura de Agustín Penón Ferrer es aún poco conocida, a pesar de lo que ha supuesto el resultado de la documentación que guardó en su famosa maleta”, cuenta Polavieja. La custodió William Layton y se convirtió en una especie de enigma casi de Grial para seguir el rastro lorquiano: “En ella había entrevistas, fotos, cartas, certificados oficiales e incluso algunos originales lorquianos que hemos podido conocer gracias a él”, asegura Polavieja, que lo contó en el documental La maleta de Penón. Otra vez el mundo sugerente de las maletas, tan respetadas por Toral, porque en ellas ve reflejado siempre el tránsito de la vida. En este caso, una que guarda el alma de Federico García Lorca.

Cristóbal Toral en su estudio de Toledo

Contemplo ahora una imagen de Toral en su estudio de Toledo, presidido por amplios ventanales discretos que aportan luz a su obra, caminando entre bocetos y sus sempiternas maletas, llevando una como para dar ejemplo de su eterno viaje hacia alguna parte. Figuran siempre en sus cuadros y esculturas recordándonos también la realidad de la soledad sonora que sienten muchas personas, básicamente mujeres y emigrantes, en sus diferentes viajes de vida. Principalmente, en el citado Museo, obras dedicadas a la mujer, siempre sola: “Trato mucho también el tema de la mujer. Mujeres en interiores de hoteles de no mucho tronío, frágiles, expuestas, con una sensualidad que las humaniza, solitarias… Interpreto esa soledad que existe, la sensación de tránsito. Me gustan las habitaciones de los hoteles, espacios de tránsito donde aparecen las maletas, las camas, las sábanas”.

Cristóbal Toral, Interior en penumbra, 1979-1980

Pienso ahora en las mujeres solas o mal acompañadas por la violencia en sus hogares que debe ser algo insoportable, mujeres a las que García Lorca cuidó tanto en su obra. Recuerdo que en la sinopsis de la obra de Cristóbal Toral, que figura en el museo, se dice textualmente y referido al periodo abierto sobre la mujer como hilo conductor de su obra en 1977, que aparece “siempre solitaria, despojada de toda algarabía, sola en su infinito silencio, como proclamando una identidad de origen y destino frente al cosmos. Distanciada, plena de pureza y sobriedad, rodeada de objetos banales, se funde y trasciende la soledad infinita del hombre”.

En mi tránsito particular, también hay una pequeña maleta que finalmente deshice en ese mismo año, 2017, después de haber viajado siempre conmigo, acompañándome como testigo muda en todas las mudanzas que he hecho incluso en tiempo de turbación. Hoy he vuelto a contemplarla a la luz de una ventana discreta, ahora decorada con sellos de hoteles ficticios en este viaje tan particular. En ella había recuerdos de mi infancia, cuadernos, lápices, dibujos, chapas con fotografías de ciclistas que me acompañaron a dar una imaginaria Vuelta a España en las aceras de Madrid, en el Retiro, construcciones modeladas a mano, notas del Cuadro de Honor, cartas, fotografías familiares, postales y recuerdos varios que guardo ahora en el corazón y en mis cajas de sueños 1 y 2.

Mi maleta de sueños

Me acuerdo… también, ahora, siguiendo la dinámica que aprendí en su día de Joe Brainard, de un discurso que me marcó mucho la vida cuando lo leí, con un título sugerente, La maleta de mi padre, de Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura en 2006, porque comprendí la metáfora de su discurso en el acto de recepción oficial del galardón, como homenaje a lo que su padre le entregó un día en una pequeña maleta que contenía su tránsito por la vida: “Recuerdo que, después de que mi padre se fuera, estuve unos días dando vueltas alrededor de la maleta sin tocarla. Conocía desde niño aquella maleta pequeña de cuero negro, sus cierres y sus esquinas redondeadas. Mi padre la usaba cuando salía a algún viaje breve o cuando quería llevar algún peso a su oficina. Me acordaba de que cuando era pequeño, después de que regresar de algún viaje, me gustaba abrir la maleta y revolver sus cosas y aspirar olores a colonia y a país extranjero que salían de su interior. Aquella maleta era un objeto conocido y atractivo que me traía muchos recuerdos del pasado y de mi infancia, pero ahora no podía ni tocarla. ¿Por qué? Por el misterioso peso de la carga que ocultaba en su interior, por supuesto” (2). Sin desvelar su contenido, les aseguro que tiene mucho que ver con el efecto balsámico de la literatura.

Una cosa más y muy importante para la memoria democrática de este país: la maleta de Penón está en Granada y allí se quedará por decisión de la familia de Marta Osorio que falleció en 2016, respetando la voluntad de la escritora granadina. El archivo que ella conservaba en su casa, incluida la famosa maleta, contiene toda la documentación que Penón pudo recopilar en su visita a Granada en 1955, que se prolongaría a lo largo de casi dos años. En el tránsito actual hacia el nuevo orden mundial, que más que orden es desorden, como ejemplo del auténtico mundo al revés explicado tantas veces en este cuaderno digital, puede ser aleccionador acercarse a estas maletas simbólicas de Penón, Toral y Pamuk. Si las contemplamos y abrimos, podemos encontrar allí respuestas al gran viaje de la vida, una oportunidad para intentar llenarlas ahora de aquello que nos puede acompañar todavía, aun yendo, como Antonio Machado, ligeros de equipaje, conversando con la persona de secreto que siempre va con nosotros. Les aseguro que quien escribe esto, solo espera hablar a Dios un día, dado que “mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía”. Yendo, viniendo y esperando, como las figuras de Toral, en este difícil tránsito de la vida, especialmente trágico para Federico García Lorca, a quien con estas palabras demuestro que no olvido.

NOTA: la imagen de cabecera se ha recuperado hoy de El dandi que se la jugó por Lorca en los años cincuenta | Cultura | EL PAÍS (elpais.com)

(1) http://www.elcultural.com/revista/letras/Cristobal-Toral/6606

(2) Pamuk, O., La maleta de mi padre, 2007. Barcelona: Mondadori, p. 11-44.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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