Educación para la ciudadanía, para ESO (y X): …para todas, para todos…

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Llego al final de este camino, hecho al estudiar -una forma diferente de andar al estilo de Machado- tres textos diferentes de Educación para la ciudadanía, como un compromiso con la ciudadanía, como parte muy interesada en recuperar segundos de credibilidad para la traída y llevada asignatura, que ya ha iniciado su andadura -afortunadamente- en miles de Centros educativos de parte del Estado. Y lo hago con la tercera y última “lectura” interesada que he comprometido con las lectoras y lectores entusiastas de este blog, no aséptica, no neutral, como nos pasa en la vida ordinaria, porque no existen asignaturas inocentes, ni profesorado inocente, ni familias inocentes. Ni cuadernos de bitácora inocentes, por añadidura.

Retomo el análisis del libro editado por Algaida, en su página 38, dedicada a la Unidad 3: Comportamientos democráticos y ciudadanía”, como un todo indisoluble, es decir, democracia y ciudadanía son dos elementos obligatoriamente obligados a entenderse, con resultados garantizados de carácter vitalicio si una enfermedad “social” no los mina. Me han presentado a la familia Gutiérrez, un ejemplo vivo de que otra vida personal y social es posible, con comportamientos ejemplares y que provocan una actividad obligada en el terreno de la pregunta: ¿resultan normales o sorprendentes las actitudes democráticas de la vida ordinaria, de familias normales y corrientes, de profesionales honestos, de empleadas y empleados públicos que respetan el tiempo público, el espacio público y el dinero público? Y las alumnas y alumnos comienzan a trabajar en sus clases este tipo de cuestiones de Estado, mientras el profesorado de turno, a través de esta asignatura comienza a explicarles la importancia del significado de las relaciones democráticas, la democracia en sí misma como concepto y como experiencia histórica y actual, sus raíces auténticas.

También se preparan las clases en torno a los grandes principios de participación y representación, por este orden, consolidando la experiencia de este último: “También suele ser el modelo que se sigue en todo tipo de asociación o colectivo, como ocurre en un sindicato o en un centro educativo”. Consejo Escolar, Claustro de profesores, órganos de coordinación docente, equipo directivo. ¡La comunidad escolar, en definitiva, que tan bien suena! ¡Que sus ojos lo vean, que su inteligencia lo asimile y así permita sentirlo!, reflexiono en voz baja como deseo deseante, en clave juanramoniana, acordándome de cuando estábamos cerca del movimiento asociativo reglado en el Instituto de nuestro hijo y veíamos la escasa participación y, por extensión, la débil representación de las madres y padres teóricamente pre-ocupadas y pre-ocupados (con guión incluido) con la educación de sus hijas e hijos. ¿O más bien des-ocupadas y des-ocupados?, también con guión, por supuesto. Al menos, ahora, las alumnas y alumnos de esta asignatura van a aprender que la democracia no es una responsabilidad exclusiva de los políticos, sino un camino que se hace siempre al andar y para el que es necesario educarse también en las instituciones de enseñanza reglada. Y van a poder plantear en casa, en el barrio, en la basca de turno, que la presencia activa en la sociedad pasa indefectiblemente por “participar en los problemas comunes, aprender para saber deliberar con los demás los asuntos que nos conciernen y afectan, tomar las decisiones apropiadas y llevarlas a cabo o exigir y reclamar que se realicen” (página 44 del texto).

Pero no vivimos en el mundo de nunca jamás, por mucho síndrome de Peter Pan que se nos adjudique. Los problemas existen y la democracia los acusa con demasiada celeridad porque exige trabajo diario y hay que conservarla bien todos los días, con trabajos de mantenimiento proactivo y reactivo, porque a diferencia de las mercancías es un derecho y un deber, tangibles, de uso diario pero que no se tira para comprar otra en la tienda de la esquina. En la clave de Groucho Marx, no se concibe poder decir todos los días; “esta es mi forma de vivir en democracia. Si no le gusta, tengo otras… formas de hacerlo (quizá, de comprarla…). Las personas que han dirigido la edición abordan los límites y deficiencias de la democracia: el riesgo de la tiranía de la mayoría, la atención a los intereses de los representantes políticos dejando de lado la atención a las demandas de quienes los eligen, la capacidad de determinados medios de comunicación de manipular y dirigir la opinión e las personas, la cultura consumista que se nos inculca. Me parece muy interesante un pequeño excursus que se hace al respecto en el que se trata la democracia como un modo de vida y un proceso inacabado que “hay que extenderlo por todos lo sitios donde se desarrollan las relaciones humanas”. Lo apoyan con una referencia a las Unidades 10 y 11, las dos últimas, en las que se trata de forma extensa la globalización, la pobreza y la ayuda al desarrollo, y los conflictos internacionales y el Derecho Internacional Humanitario.

Desde la Unidad 4 a la 9, se hace un recorrido impregnado del hilo conductor de este texto: el conocimiento profundo de los derechos humanos, como elemento diferenciador del enfoque de este libro y, por tanto, de la asignatura en sí, que personalmente aplaudo en el fondo aunque en la forma detecte algo que ya señalaba en el primer post, su marcado carácter académico y donde el reto está de forma clara para el profesorado que imparte esta asignatura con el apoyo didáctico de este texto, para hacer llegar los mensajes educativos, nunca mejor dicho, a las alumnas y alumnos que serán el público objetivo de estos contenidos. También se opta por acometer análisis de realidades muy actuales: el respeto a las diferencias, la xenofobia y la discriminación de inmigrantes en España, donde probablemente tendrán actores de esta realidad tangible y tan próxima en muchos entornos urbanos y rurales, y la interculturalidad. Asimismo, se dedica una Unidad monográfica a la situación de la mujer y los problemas de género, al sistema constitucional y democrático español y, por su guiño a Andalucía, la referencia obligada al Estatuto de Autonomía de Andalucía, incluida la aceptación de su nueva redacción mediante el referéndum de 18 de febrero de 2007. Introduce un contenido relacionado con la ayuda a terceros, el consumo responsable y la publicidad y medios de comunicación. Demuestran una gran sensibilidad con problemas cruciales que afectan a la juventud española en torno a la seguridad vial y la responsabilidad ciudadana: los accidentes de tráfico existen, mueren muchos jóvenes en las carreteras y se ha convertido en un problema estrella. Se enlaza esta realidad con el nuevo fenómeno de atención social: la protección civil y la prevención ordenada de los desastres.

Y por primera vez, al finalizar la Unidad 9, se dice: “Esto no es una anécdota”. Se tratan las estadísticas de los accidentes de circulación, de lo que puede ocurrir si no se utiliza el cinturón de seguridad. Hoy leía en el diario El País lo siguiente en un editorial: “Pero se da la circunstancia de que en dos terribles siniestros ocurridos el sábado en la localidad lucense de Sarria y en la onubense de Valverde del Camino murieron cuatro jóvenes de entre 15 y 17 años. Ninguno llevaba el cinturón de seguridad puesto, y el conductor del vehículo estrellado en Sarria presentaba una tasa de alcohol en sangre muy superior a la permitida. Las muertes del pasado sábado dibujan el perfil cada vez más claro de accidentes que se producen los fines de semana, en los que se ven involucrados jóvenes que practican el botellón y se desplazan en trayectos relativamente cortos entre zonas de copas. Los ingredientes letales son la euforia del fin de semana, inexperiencia al volante, alcohol y exceso de velocidad. Por razones que la Dirección General de Tráfico debería analizar, entre estos grupos de jóvenes no han calado los mensajes contundentes de que el cinturón de seguridad es obligatorio porque salva vidas y que el consumo de bebidas alcohólicas dispara la probabilidad de sufrir un accidente mortal. La capacidad persuasiva y concienciadora de las campañas institucionales parece que ha tocado techo. Es momento de reclamar actuaciones específicas para combatir el dantesco goteo de muertes durante los fines de semana”.

Me ha dejado muy intranquilo esta lectura última, sembrada de muertes inútiles. He cerrado el libro y he salido reforzado en mi convencimiento de la necesidad de esta asignatura, de todos los contenidos que contempla, de esta Unidad dedicada a la seguridad vial, la que metafóricamente intenta proteger la forma de caminar de forma ciudadana en nuestras vidas.

Escribí hace muchos años, en febrero de 1981 concretamente, unos días después del golpe de Estado, un poema que comenzaba así:

Las palomas de Riotinto, son palomas de libertad

Con este símbolo, la paloma picassiana de la paz, finaliza, la Unidad 11 y el libro en su página 168. También, estas reflexiones, sabiendo hoy día que a las palomas se las persigue porque hacen “daño” a los edificios públicos. Espero que no se haga también ahora esta persecución lebrijana a los símbolos de la libertad, de la democracia, de la convivencia, de las nuevas formas de aprehenderlas, justificando la acción como mero “ajustamiento”, porque pueden hacer daño como símbolo a la inteligencia humana, porque no acabamos de comprender que lo que necesitan siempre es volar, eso sí de forma educada y que se las aprecie mucho… por la ciudadanía civilizada a la que no gusta asustarlas y hacerlas desaparecer del mapa.

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La paloma de la paz. Pablo Picasso, 1949

Gracias por haber llegado hasta aquí conmigo. Recuerda: la amistad, la compañía, la ciudadanía responsable, la inteligencia compartida por medios digitales, son como la cuerda de tres hilos, porque difícilmente se pueden romper.

Pásalo(s), si crees que merecen la pena. ¡Perdón!, si merecen la felicidad propia y asociada…, porque te recuerdo también que a través de esta “asignatura” podemos aprender, todas y todos, a ser felices.

Sevilla, 2/X/2007

3 comentarios en “Educación para la ciudadanía, para ESO (y X): …para todas, para todos…

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