Cesión de derechos y ética digital


Puertas al campo. Isla de Skye. Escocia. Mauro A. Fuentes (2006). Detalle de imagen recuperada el 27 de septiembre de 2008, de http://www.fotomaf.com/displayimage.php?album=68&pos=51

Al acercarme a los tres años de presencia en la Noosfera, es la primera vez que escribo sobre la protección de derechos de autor en Internet. La verdad es que a través de la escritura, paradójica en sí misma ¿digitura?, en este cuaderno de derrota, que guardo celosamente en mi bitácora digital, nadie se puede bañar dos veces en el mismo río y eso me llena de satisfacción por el factor irrepetible de la lectura y posible comprensión y aprehensión de lo que escribo. Post fugit, que dirían los relojes, barómetros y autores clásicos del tiempo. Pero creo que desde la perspectiva de ética digital es acertado declarar las reglas del juego de escribir y publicar en Internet. Panta rei: Todo fluye, nada permanece. Los libros, post, relatos, las imágenes propias y asociadas, etc, etc, decantan una conducta ética digital que debemos declarar en relación con la protección de derechos en relación con la inteligencia digital cuando está latente y menifiesta.

Todo se puede utilizar, cortar, copiar, bajar y subir en la Noosfera. El campus de Internet, no tiene barreras. Recuerdo en este sentido a un payaso de mi niñez, muy querido, el menos listo de los tres, uno de los augustos, que en una de sus actuaciones, siempre llevaba en su mano derecha una valla de juguete y la ponía delante de sus pies cada vez que hablaba con el payaso listo, el clown, con traje de lentejuelas, cara maquillada de blanco y cejas circunflejas (una muy pronunciada…). Abría la puerta de la valla y la cerraba a su antojo, una y otra vez, para acceder al otro. La hilaridad estaba servida, porque demostraba que todo el campo, el circo de la vida, era suyo. Pero la ética digital obliga a declarar lo que no es tuyo, porque no todo nos pertenece, no todo se puede sobrepasar con la valla portátil de mi querido payaso, aunque desde una perspectiva de inteligencia digital, tal como la concibo y construyo día a día, ponga a disposición de los demás todo el conocimiento para que se pueda reconocer siempre al autor en homenaje a su inteligencia creadora (Reconocimiento), que pueda ser distribuido, copiado y exhibido sin más límite que no crear un trabajo derivado del original (Sin obra derivada), y que el blog, en todos y cada uno de sus contenidos se pueda distribuir, copiar y exhibir por terceros si se muestra en los créditos de lo que se copia pertenece a otra persona, porque le pertenece, porque fue quien lo creó (No comercial). Es decir, no quiero entrar en el mercado puro y duro de la inteligencia, ni quiero que se obtenga de mi inteligencia ningún beneficio comercial.

A pie de obra (nunca mejor dicho), puede/puedes verificar esta declaración de derechos y deberes digitales, que se detallan en el siguiente gráfico:

Todas las características anteriores me las ofrece hoy día una organización llamada Creative Commons, sobre la que aconsejo la lectura atenta de sus contenidos, de sus reglas de juego que también son suyas/tuyas. No quiero que los productos derivados de este blog sean mercancía, sino un derecho digital compartido en la Noosfera, mediante la inteligencia conectiva, que solo respete -por ética digital- a la persona que lo creó. Sobre todo y en los tiempos que corren de recesión dialéctica, para no dar pábulo al necio, que suele confundir valor y precio.

Sevilla, 28/IX/2008

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