Los sueños de Robert Langer

Robert Langer – Copyright Bachrach

Solo han pasado dos días desde la entrega a Robert Langer del Premio Príncipe de Asturias 2008, de Investigación Científica y Técnica, por sus trabajos sobre la “liberación inteligente de fármacos, por el desarrollo de novedosos materiales biomiméticos en forma de polímeros, nanopartículas o chips, que posibilitan la distribución controlada de fármacos por el cuerpo humano. Esto permite el transporte seguro y la administración de las dosis justas y controladas de medicamentos, incidiendo directamente en las células malignas y permitiendo una liberación prolongada en el tiempo, lo que aumenta notablemente su eficacia. Sus investigaciones han permitido tratar con éxito varios tipos de cáncer, como el de próstata y cerebro. También es uno de los pioneros en la ingeniería de tejidos, al lograr la reconstrucción y el crecimiento controlado de tejidos y órganos mediante novedosos materiales biodegradables que sirven de soporte” (1).

Para una persona que sigue de cerca los trabajos científicos en torno al cerebro, el 24 de octubre fue un gran día, personalizado en Robert Langer. Y busqué en la Noosfera últimas manifestaciones suyas, encontrando unas recientes, de junio de 2008, en un post de Pere Estupinyà, que recoge trazos de una entrevista que me ha parecido extraordinaria, para adentrarse en el conocimiento didáctico de este científico soñador: “Si tuviera que escoger dos cualidades para conseguir calidad (la cantidad se consigue de manera diferente) diría: ser soñador, y querer hacer algo que resulte positivo para el mundo”.

Y Langer, explica a Estupinyà las claves del sueño americano, la calidad de su equipo de trabajo: “… aquí hay varias personas con las posibilidades que describes [Tu laboratorio cuenta con más de 100 investigadores. Piensa en ese investigador/a que destaca sobre el resto, al que le ves unas características especiales. El que puede conseguir grandes hitos en el futuro y convertirse en un científico de primera línea mundial. ¿Cuáles son estas facultades que percibes? Y ¿qué le aconsejarías para que su carrera fuera exitosa?], y la verdad, son bastante diferentes entre ellas. Pero ciertamente tienen elementos en común. Son inteligentes, sin duda. Y trabajan durísimo. Sin trabajo duro es difícil destacar en ciencia. Pero además son soñadores, tienen mucha pasión por su trabajo, y asumen riesgos en las investigaciones. No se conforman con lo establecido. Intentan enfocar los problemas de forma diferente, y nunca abandonan. De hecho, este sería uno de los consejos principales. La investigación es difícil y a menudo muy sacrificada. Se necesita ser perseverante. También es necesario tener un pensamiento positivo. Tener en cuenta que casi todo es posible; hay pocas cosas que no están a nuestro alcance. Si luchas fuerte, le dedicas tiempo, y no abandonas, los retos se pueden conseguir”.

Vuelvo a mis asuntos, al laboratorio de la vida. Porque sé que soñando puedo contribuir a que mi pequeño mundo personal y profesional avance hacia logros insospechados en la revolución digital de la Administración Pública andaluza, que tanto aprecio en su inteligencia intrínseca, que nace en las personas que trabajan en ella.

Sevilla, 26/X/2008

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