El cerebro disfruta con los libros

Cartel de la Feria del Libro (Bogotá), s/d

El cerebro percibe o goza de los contenidos y formato de un buen libro. Así lo hemos aprendido de la tradición de las palabras vividas en determinados contextos, porque así se ha transmitido. En el siglo XIX se fijó por primera vez la palabra disfrutar en el ámbito de la lengua castellana, para dar brillo y esplendor a su contenido: coger, lograr, percibir los productos y utilidades de alguna cosa (RAE U, 1822). Es decir, cojo un libro, logro hacerme con él y percibo su contenido adaptándolo a mis expectativas, a mi conocimiento, a mis sentimientos y emociones. Lo abrazo. Me abraza. Todo eso produce un libro ó una revista de historia, por ejemplo.

Este juego de palabras lo he experimentado con un descubrimiento en días pasados de una revista publicada en Andalucía, por el Centro de Estudios Andaluces, Andalucía en la historia, que me ha llenado de orgullo al percibir en su contenido, al que he tenido acceso por primera vez en el número 23, que la historia es una fuente de conocimiento que despierta interés social por conocer claves de aproximación a la verdad de lo ocurrido durante siglos en este territorio tan creativo. Me interesó su contenido, centrado en un dosier sobre la prensa andaluza, por haber formado parte de esta intrahistoria andaluza, al haber sido Presidente de un Consejo de Administración de la sociedad editora de un periódico en la provincia de Huelva (1983-1984), La Noticia, que marcó un desafío a una forma de manifestarse la sociedad, en clave periodística de integración de opiniones y creencias. Con anterioridad, en 1976, por colaboraciones periódicas en un diario que rompía moldes en clave de apertura y compromiso social, El Correo de Andalucía, en el que me ilusionaba entregar mis originales muy cerca de la rotativa, en el edificio del Polígono de la Carretera Amarilla, para la célebre página 3 de opinión, en noches apresuradas de la nueva Andalucía que soñábamos, que queríamos.

Me han regalado dos libros con la suscripción: La Andalucía del exilio y Magia y vida cotidiana. Andalucía, siglos XVI-XVIII, que ya están en lista de espera para coger, lograr, percibir y gozar su contenido, su utilidad. Gracias a las posibilidades del cerebro, aunque tengo que reconocer que el sistema límbico va a jugar un papel primordial: me va a permitir disfrutar de ellos. Una vez más, procurando no confundir valor y precio.

Sevilla, 22/III/2009

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