Agenda Digital de Europa, en Andalucía (III): la capacitación digital de sus trabajadores

La era digital debe significar autonomización [sic] y emancipación de las personas que viven en Andalucía; los antecedentes o la capacitación no deben constituirse en barreras para acceder a este potencial.

EL FUTURO ESTA EN TUS MANOS

El futuro está en tus manos

Se maneja un dato en las decisiones estratégicas digitales que adquiere una relevancia especial en momentos de crisis: “Europa padece actualmente una creciente penuria de capacitación en TIC. Hay 150 millones de europeos –el 30 % aproximadamente- que no han usado nunca internet, y los sistemas de educación y formación de Europa no han seguido el hilo de las competencias en TIC necesarias en el mercado de trabajo digital de hoy en día”. La competencia digital, en el marco de referencia de la Unión Europea, figura entre las ocho oficialmente declaradas. El conjunto de estas competencias se define como una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto en el que viven los trabajadores, por ejemplo, en Andalucía. Las competencias clave son aquéllas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personales, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo (1).

El marco de referencia establece ocho competencias clave:

1. comunicación en la lengua materna
2. comunicación en lenguas extranjeras
3. competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
4. competencia digital
5. aprender a aprender
6. competencias sociales y cívicas
7. sentido de la iniciativa y espíritu de empresa, y
8. conciencia y expresión culturales

Entre estas competencias se encuentra la competencia digital, entendida como el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet. Unida a la que tan extensamente se ha desarrollado en este blog, la inteligencia digital (ver la etiqueta correspondiente en la columna izquierda de este post), se abre un futuro prometedor que sienta las bases como las que narra la protagonista del video con el que se abre hoy este artículo.

La competencia digital de los trabajadores en Andalucía exige una buena comprensión y amplios conocimientos sobre la naturaleza, la función y las oportunidades de las TIC en situaciones cotidianas de la profesional. Tal como se define oficialmente y como hilo conductor de esta competencia, “esto conlleva el conocimiento de las principales aplicaciones informáticas, como los sistemas de tratamiento de textos, hojas de cálculo, bases de datos, almacenamiento y gestión de la información, y la comprensión de las oportunidades y los riesgos potenciales que ofrecen Internet y la comunicación por medios electrónicos (correo electrónico o herramientas de red) para la vida profesional, […] la puesta en común de información y las redes de colaboración, el aprendizaje y la investigación. Asimismo, las personas deben comprender las posibilidades que las TIC ofrecen como herramienta de apoyo a la creatividad y la innovación, y estar al corriente de las cuestiones relacionadas con la validez y la fiabilidad de la información disponible y de los principios legales y éticos por los que debe regirse el uso interactivo de las TIC”.

La Agenda Digital de Europa, en Andalucía, debe proponerse incrementar y mejorar las competencias digitales de las personas que residen en la Comunidad, con independencia de su edad, lugar de residencia o situación económica, de manera que puedan participar plenamente en la sociedad digital y en el mercado laboral. Andalucía necesita personas capacitadas en este ámbito para asegurar la competencia y la productividad en la economía andaluza, nacional y europea. Y el sector tecnológico en Andalucía puede ser una cabeza de puente muy importante para animar el sector productivo TIC. El legislador europeo ha previsto que millones de jóvenes y los millones de mujeres de todas las edades que utilizan las TIC con regularidad en Europa, pudieran sentirse atraídos por un trabajo en el sector tecnológico o de las TIC. Por este motivo, la Agenda Digital tutelada por el Gobierno de Andalucía debe dirigirse a todos los ciudadanos en Andalucía, especialmente a los jóvenes, para que conozcan las posibilidades de las TIC para todo tipo de profesiones, con gran apoyo, indiscutiblemente, del Fondo Social Europeo (2).

El pasado mes de mayo, se celebró la primera «Semana europea de la capacitación digital» (1 a 5 de marzo de 2010), de la que señalo la página web donde se puede consultar en español las intervenciones y el desarrollo de todas las actividades contempladas en este marco de actuación. La conclusión principal obliga a que la Comisión respalde en 2010 y años sucesivos las actividades nacionales y europeas de sensibilización con vistas a promover ante los jóvenes la educación, las carreras y los puestos de trabajo en las TIC, así como fomentar la alfabetización digital entre los ciudadanos, la formación en las TIC para los trabajadores y la adopción de las mejores prácticas. Prueba de ello es que en las conclusiones del Informe eEspaña 2010, publicado por la Fundación Orange, se afirma con rotundidad que “España se sitúa en el puesto 17 de los 28 países europeos analizados en las variables relacionadas con la disponibilidad de capital humano o la capacidad de innovación y la productividad del sector TIC (Índice Entorno [ver más adelante]). Ya son varios los gobiernos que han tratado de legislar a favor del fomento de la innovación en España. La reciente Ley de Economía Sostenible (LES) es el último intento con este objetivo. Asimismo, la falta de capacitación TIC en la masa laboral española y la caída en las matriculaciones en algunas titulaciones técnicas hacen reflexionar sobre la necesidad de un plan de choque en esta dirección que pudiera recogerse en un hipotético acuerdo de estado sobre educación. Estas carencias se traducen en la debilidad de la iniciativa emprendedora en el sector TIC. Además de un marco regulador favorable y una mano de obra cualificada, los emprendedores TIC necesitan financiación”. Interesante reto para Andalucía.

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Estoy muy interesado en trabajar muy cerca de la Universidad en Andalucía, porque estoy convencido de que será una oportunidad llena de fortalezas para crecer en autonomización [sic] y emancipación de las personas jóvenes y adultas que viven en Andalucía, si somos capaces de interactuar salvando las responsabilidades de todas las instituciones que intervienen en estos procesos, pero firmando un nuevo contrato social de gran alcance, con repercusión inmediata en los aprendizajes prácticos en el sector público que abran posibilidades a las competencias digitales de muchos jóvenes en sectores públicos y privados. Porque un Gobierno electrónico responsable, en Andalucía, tiene que pensar en ello, para salvar las rotaciones e incrementos de valor añadido por nuevos proyectos digitales en la Administración Pública de la Junta de Andalucía, que necesitan estos jóvenes, competentes digitales, a corto plazo. Ya estamos dando pasos en este sentido.

Sevilla, 27/IX/2010

(1) RECOMENDACIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (2006/962/CE) DOUE, L 394/10, de 30/12/2006

(2) http://eskills-week.ec.europa.eu/web/guest/news/-/journal_content/56_INSTANCE_m7wX/10512/26429/NEWS_MAIN_DISPLAY

Agenda Digital de Europa, en Andalucía (II): los consumidores digitales

tu seguridad en internet

Comienzo con la pregunta del millón de euros: los andaluces, las andaluzas, ¿son consumidores de derechos o de mercancías, digitales, por supuesto? Desde la responsabilidad del Gobierno electrónico de Andalucía, es una pregunta muy inquietante. En el abordaje de esta serie, empiezo mediante este post a tratar la proyección práctica de la Agenda desde una perspectiva pública digital, es decir, intentar despejar una incógnita no inocente para conocer qué aporta a la ciudadanía: ¿derechos o mercancías?. Siendo fiel al texto base que se ha publicado, el Gobierno electrónico de Andalucía y los consumidores andaluces pueden hacerla suya, la Agenda Digital, desde diversas perspectivas, siempre y cuando se ofrezca una Administración de la Junta de Andalucía y sus entidades instrumentales, y un mercado único digital, conectados a cualquier punto de Andalucía, España y Europa, pudiéndose utilizar el acceso a Internet de alta velocidad.

Si es verdad que con esta acción pública se desea lanzar a la ciudadanía andaluza el proyecto de que todos debemos ser digitales (mejor que “podemos”), hay que ponerse manos a la obra pública para garantizar esta necesidad en términos de protección de derechos de equidad en la accesibilidad digital, para que Andalucía no se sitúe en el carril de ciudadanos lentos en el que se encuentran muchas personas en Europa por tres razones fundamentales: el mercado único está infradesarrollado, no tienen la confianza necesaria para ponerse en línea o incluso carecen de acceso a una conexión a internet de alta velocidad.

La Agenda Digital en Andalucía tiene que considerar que hay que estar muy vigilantes con una realidad incuestionable: si no se garantiza la cultura digital, es decir, que la brecha digital intergeneracional se minimice por imprescindibles acciones públicas como las que lleva a cabo el Gobierno andaluz en la aproximación de la cultura de Internet en los municipios andaluces y barrios de menores posibilidades digitales, a través del Proyecto Guadalinfo, por ejemplo), los consumidores andaluces seguirán sin poder beneficiarse plenamente de los precios competitivos y la amplia gama de opciones disponibles en un mercado único digital español y europeo. Lo he experimentado personalmente: he comprado bienes de consumo en Estados Unidos con mayor celeridad que en España o en Europa, con una entrega impecable ¡en 24 horas!

El problema de los riesgos digitales entra en tromba en esta realidad que estamos analizando. Es verdad que existe una paranoia digital que no se justifica con los hechos, pero es curioso que exigimos más a Internet, desde la perspectiva de seguridad, que la que exigimos a diario en nuestro tráfico mercantil ordinario, con una proliferación de tarjetas que van de la mesa al camarero, o de la cartera al vendedor de todo, por ejemplo, con idas y vueltas que consideramos normales y en las que la seguridad brilla por su ausencia.

Por tanto, se debe concluir en este primer análisis didáctico y divulgativo de la Agenda Digital en Andalucía, que el fin justifica los medios, es decir, si no se garantiza un acceso a Internet, rápido, capaz de ayudar a los ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, a comprar, crear, aprender, socializarse e interactuar en línea, es decir, conseguir un perfecto equilibrio entre derechos y deberes digitales a través de interacción social y adquisición de mercancía, no tendremos garantizada la permanencia en el carril medio de las autopistas digitales, en el que nos encontramos ahora, tal y como nos sitúan los últimos Informes al respecto, que nos ayuden a no volver a entrar en el lento y a salir, cuando lo necesitemos, al rápido. El propósito de la Agenda Digital europea de aquí a 2010 es que las conexiones a internet de todos los europeos sean de 30 Mbps o mejores, estando abonados la mitad de los hogares europeos a conexiones de 100 Mbps o más.

Para ello, hablando con claridad meridiana desde las responsabilidades públicas, hay que establecer una normativa clara para fomentar la inversión en redes de nueva generación abiertas y competitivas, debiéndose desplegar nuevas infraestructuras de banda ancha en los lugares en que la geografía o el número limitado de clientes potenciales hagan difícil que el mercado o la inversión privada ofrezcan por sí solos una internet de alta velocidad (p. ej., las zonas rurales). La Red Corporativa de Telecomunicaciones de la Junta de Andalucía es un claro exponente de esta voluntad, con el fin expreso de que no exista discriminación de derechos en la equidad de la accesibilidad digital de los ciudadanos a los servicios públicos. Igualmente, con la extensión derivada de este proyecto paradigmático en Europa, por los beneficios asociados mediante la dirección de políticas públicas en la implantación de infraestructuras digitales que ofrezcan a los ciudadanos andaluces estas posibilidades de incorporación masiva a la Sociedad del Conocimiento.

Convencido plenamente de que la Sociedad de la Inteligencia y del Conocimiento, basada en cimientos digitales, será el gran motor transformador de Andalucía en la senda de 2020, con ésta y otras Agendas digitales, hay que encontrar soluciones para el acceso paneuropeo, andaluz por supuesto, a los contenidos legales en línea, simplificando la autorización de derechos de autor, su gestión y la concesión de licencias transfronterizas. Esto se consigue con la digitalización a gran escala de las ricas colecciones de las bibliotecas, archivos y museos nacionales y promoverá el acceso a ellas a través de Europeana, portal de las bibliotecas digitales de Europa (véase MEMO/10/166).

La Agenda muestra su preocupación por la cara no amable de esta revolución digital, trazando mensajes claros y contundentes para que los europeos, los andaluces por tanto, se sientan más seguros en línea, debiéndose reforzar la normativa de la UE sobre protección de los datos personales, mejorando una gran desconocida, la guía eYou –guía digital sobre derechos en internet– para que resulte más práctica y fácil de usar-. Se incluye en este ámbito la medida de facilitar los pagos y la facturación electrónicos en cualquier lugar de Europa, para fomentar las compras transfronterizas en línea.

La Agenda Digital tiene un objetivo de cultura digital muy claro: reforzar la confianza de las personas en el uso de internet garantizando, entre otras cosas, una respuesta europea mejor coordinada ante los ciberataques, el robo de la identidad y el correo no solicitado. La definición de las políticas y la gestión de los riesgos digitales, como compromiso firme del Gobierno electrónico en Andalucía, en dos campos diferenciados de forma rotunda, es decir, no puede haber gestión de riesgos digitales en Andalucía sin definición de políticas en el sentido estricto del término, tiene que concretarse a corto plazo en el marco que hay que poner en práctica del Esquema Nacional de Seguridad, auspiciado por la Ley 11/2007, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, en clave de lo que llamo habitualmente, en diferentes acciones, “prisa pública”. Estoy muy interesado en trabajar en este ámbito porque pertenezco a la escuela pública de gestión del riesgo antecedente antes que del consecuente, y las declaraciones públicas en tal sentido tienen que ser reforzadores claros para recuperar la citada confianza de las personas en la utilización de los servicios públicos, en clave de fidelización digital de la ciudadanía andaluza que consume productos digitales públicos, objetivo a alcanzar en el más breve plazo de tiempo posible, basado exclusivamente en principios de transparencia, participación y colaboración. Y en esta mesa digital no hay que excluir a nadie, desde la perspectiva pública y privada.

Lo aprendí del Profesor Sánchez Vázquez, hace muchos años: el oro tiene valor porque las personas consumidoras se lo hemos dado a lo largo de los siglos. Sin ese valor humano hoy no tendría precio, se des-preciaría [sic]. Como los bits, como Internet. Sin embargo, se ha dado un paso más en la historia: no todos los bienes se han declarado como derechos inalienables a la persona. El oro no lo es, por mucho que se promocione en campañas de usura. Pero Internet va camino de ser reconocido como un derecho y no mercancía pura y dura para ser y estar en el mundo, porque toca a la inteligencia de las personas. Una gran obra humana, a apuntar en cualquier agenda. Digital, por supuesto.

Sevilla, 19/IX/2010

Agenda Digital de Europa, en Andalucía (I): el Sur Digital también existe

AGENDA DIGITAL DE EUROPA

… pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.

Mario Benedetti, El Sur también existe

Ya se habla en España de la Sociedad de la Información en el Sur y de su fractura regional con el Norte. El fenómeno de las dos Españas planea siempre en momentos de crisis y la digital no puede ser menos. Pero recordando a Benedetti, el Sur también existe en su revolución digital propia y con vocación integradora con España y Europa, y tiene mucho que mostrar en el escaparate de la Internet de los servicios (públicos) y de las cosas (públicas) para estar siempre muy cerca de la ciudadanía. Esta reflexión es la que me mueve a escribir de nuevo sobre la posición de Andalucía en la estrategia digital europea, porque la conclusión final del informe eEspaña 2010, elaborado por la Fundación Orange, no dejó indiferentes, así me gusta pensarlo, a los que ejercemos responsabilidades públicas en el Gobierno digital: “Como conclusión de este Informe se puede afirmar que gracias a la fuerte inversión pública de los últimos años España ha alcanzado, incluso a pesar de la crisis, un nivel de desarrollo de la Sociedad de la Información acorde al grado de desarrollo social y económico del país. Sin embargo, España afronta el futuro con una serie de retos relacionados con la fractura regional entre Sociedad de la Información en el Norte de España y en el Sur [sic], con la preparación del país a los servicios de Internet del futuro a través del despliegue de la fibra digital y la reasignación de frecuencias de la televisión analógica, con la efectiva incorporación de las TIC en el ADN y modelo de negocio de todos los sectores económicos, incluyendo el primario, con el fomento de un uso más transaccional de Internet y una mayor interacción con los usuarios de la Red”.

En este contexto y al iniciarse el nuevo Curso digital en la Administración de la Junta de Andalucía y sus entidades instrumentales, voy a presentar en la sociedad del conocimiento, unas reflexiones bien informadas sobre la implantación de la Agenda Digital de Europa, en Andalucía (algunos países de la Unión Europea interpretan “Agenda”como “Estrategia”). La utilización de la proposición “en” sustituyendo “de” no es inocente, porque es muy importante que cualquier acción digital que se aborde en la Comunidad mire más allá de Despeñaperros y tenga la visión Norte-Sur-Este-Oeste, de interoperabilidad e interrelación que exige hoy la aldea global digital en la que vivimos, estamos y, lo que es mejor, somos. Fuera de chovinismos que no conducen a ninguna parte, como por ejemplo la primera diapositiva del diaporama oficial de la Unión Europea preparado a tal efecto, aunque por desgracia no en español: Todos los europeos digitales (dae_v6_it) ó Todos los andaluces digitales. Demasiado pretencioso, por otra parte, cuando hay que ser muy cuidadosos con la realidad de brecha digital que vivimos en cualquier sociedad. En todo caso, Todos los Gobiernos digitales, para facilitar el acceso de los ciudadanos a los servicios públicos.

Abordo la primera aclaración conceptual (véase los documentos IP/10/581 y MEMO/10/200 de la Unión Europea): la Agenda digital para Europa es la estrategia europea para una economía digital próspera en el horizonte de 2020, presentada en mayo de2010. Define las acciones y políticas necesarias para maximizar los beneficios de la revoilución digital para todos. Desde esta perspectiva, la Comisión Europea trabajará estrechamente con los estados miembros, las asociaciones concernidas y las empresas. Una asamblea digital anual evaluará los avances que se produzcan en tal sentido [sic].

En esta Agenda se definen siete campos de actuación prioritarios que no altero en su presentación oficial y conceptual, de aplicación obvia de todos y cada uno a la Comunidad Autónoma de Andalucía: creación de un mercado único digital, mayor interoperabilidad, potenciación de la confianza y la seguridad en internet, acceso a internet mucho más rápido, mejores inversiones en investigación y desarrollo, fomento de las competencias digitales y la inclusión, y aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones para hacer frente a los retos que tiene planteados la sociedad, tales como el cambio climático y el envejecimiento de la población. En estos siete campos, la Agenda Digital prevé alrededor del centenar de acciones de seguimiento, de las cuales 31 serán de carácter legislativo. La Agenda Digital es la primera de las iniciativas emblemáticas de la Estrategia Europa 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e incluyente (véase IP/10/225). En términos generales, la Agenda Digital se centra en las tecnologías y servicios en línea del siglo XXI que permitirán a Europa impulsar la creación de empleo, promover la prosperidad económica y mejorar de diversas maneras la vida cotidiana de los ciudadanos y las empresas de la UE.

Europa, España, Andalucía son los escenarios a implantar esta estrategia que, sobre el papel, es muy interesante, creo que fundamental. Es bueno, como clara manifestación de la necesaria higiene mental de todos y todas las personas que aspiramos a vivir en el seno de la revolución digital, mediante el uso racional de las tecnologías de doble uso, que construyamos entre todos teoría crítica al respecto. Es posible que de esta forma cerremos brechas de Norte y Sur, porque hay que demostrar a este país en general, y a la sociedad andaluza en particular, que necesitamos ser digitales, como bien lo aprendí hace muchos años de Nicholas Negroponte, con sus limitaciones existenciales obvias: “Los bits no se comen; en ese sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital. Posee cuatro cualidades muy poderosas que la harán triunfar: es descentralizadora, globalizadora, armonizadora y permisiva” (1).

Seguiremos reflexionando en alta voz, próximamente, en este salón virtual, desmuriéndonos, desviviéndonos en el terco día a día, en batallas celulares del cada aquí y ahora de cada una, de cada uno, emulando el espíritu y la letra de Benedetti. Ésto, la serie, no ha hecho nada más que empezar y hay que echar más madera. ¿Te animas a participar?

Sevilla, 12/IX/2010

(1) Negroponte, N. (1995). El mundo digital. Barcelona: Ediciones B, p. 270.