El cerebro digital es digno

En estos días han saltado a la palestra las personas indignadas, a través de la revolución digital, en la que me encuentro ya instalado al pertenecer al club de las personas dignas, no así al de las indiferentes, conformistas y tibias. Las tecnologías de la información y de la comunicación están haciendo su mayo muy particular, como instrumentos de relación, colaboración, cooperación y, sobre todo, de participación activa. Es decir, inteligencia digital en estado puro. Esta es la nueva realidad social, digital por cierto, que tenemos que aceptar de una vez por todas.

Y es incuestionable la posición que juega el cerebro en esta acción, propiciando inteligencia para actuar contra el conformismo establecido, con la ayuda de las tecnologías de la información y comunicación, sabiendo que hay varias proyecciones inteligentes para acudir a plazas públicas y comunicar al mundo mundial que algo se mueve en una sociedad que acusa signos de tristeza, indiferencia, conformismo y tibieza.

¿Qué es un cerebro digital digno, que posibilita la inteligencia digna? Hay muchas formas de abordar esta pregunta, pero ofrezco tres respuestas:

1. Una estructura muy compleja que aporta alma a la sociedad indigna, con su acción celular (noosférica), alternativa y creadora, haciéndose visible mediante teoría y acción crítica, con utilización plena de la inteligencia digital, entendida como la capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

2. Una estructura de sentimiento y emociones que permite despertar a las preguntas de la vida, las de la ciencia de la vida, a través de la indignidad que subleva, revisando el porqué de todas las cosas, con utilización plena de la inteligencia digital, entendida como la capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que vive cada persona, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. Una estructura que permite la imaginación para dar respuestas eficaces a los problemas diarios de las personas, con utilización plena de la inteligencia digital compartida/conectiva, entendida como factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, cuando están al servicio de la ciudadanía.

Porque cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. Y el cerebro digital digno no se conforma con ello, integrándose a partir de ese momento en el Club de la Personas Dignas.

Sevilla, 21/V/2011

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