El alma buena de Se-Chuan

Hoy he recibido un regalo entre otros muchos en lo que algunas personas llaman “rutina de cada día”: un artículo sobre unas palabras escritas por Bertolt Brecht, que se convirtieron en obra de teatro y que ahora se representa en Madrid, con escasez de medios, pero pletórica en mensajes. Me refiero a “La persona buena de Se-Chuan”, donde Clara Morales, en el diario El País, explica extraordinariamente bien el hilo conductor de esta obra que siempre persiguió el autor a través de una pregunta directa: ¿Es posible ser bueno en un mundo obligado a la mezquindad para sobrevivir?

Me ha emocionado recordar a este autor, ya mencionado en alguna ocasión en este blog, pero hoy especialmente, porque lo leí cuando tenía 23 años, en una España muy difícil, que helaba muchos corazones, y la utilicé en pleno franquismo, en las clases que impartía en la Universidad de Sevilla, para que mis alumnos y alumnas descubrieran que otro mundo era posible a través del mensaje explícito de Brecht.

No ha pasado de moda el contenido de esta obra, porque todavía seguimos empeñados en ser cada día mejores, más buenos, en el buen sentido de la palabra “buenos”, recordando también a Machado cuando hace setenta y cinco años que murió bastante solo en Coilloure y alejado de las personas y de la tierra que tanto amaba, probablemente haciéndose también la pregunta tan directa y contemporánea de Brecht.

Sevilla, 27/II/2014

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OFEC

Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

Sevilla, 18/II/2014

Licencia Creative Commons
Origen y futuro de la ética cerebral por José Antonio Cobeña Fernández se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

Basada en una obra de www.joseantoniocobena.com

Origen y futuro de la ética cerebral

OFEC

Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral, mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo
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Siempre hay razones de la razón, mucho más que del corazón, para reflexionar sobre el fundamento de las razones éticas que justifican las decisiones humanas, sobre todo en una época histórica en la que los llamados “valores” están en entredicho o simplemente arrinconados por la sociedad que nos ha tocado vivir. También, porque todas las religiones, sin excepción alguna, están pasando una factura a la historia en plena crisis de sus fundamentalismos, que intentaban e intentan justificar la razón última de todas las cosas, de todos los actos humanos. Y cuando se habla de valores hay que acudir irremediablemente a la razón de esos actos humanos, la que los justifica, en una búsqueda que tenga sentido. No hacemos nada porque nos da la gana o porque hemos nacido así, sino porque siempre hay una causa, consciente o inconsciente, que nos lleva a actuar de una determinada forma o de otra, desde la perspectiva ética de cada uno.

Tradicionalmente, se ha analizado esta situación como un auténtico problema ético y esa es la palabra, ética, la que intento desentrañar en los artículos que bajo el formato de post, se incluyen en este libro, previamente seleccionados de mi blog http://www.joseantoniocobena.com, que a lo largo de ocho años he escrito yendo del timbo al tambo, en una frase preferida y muy querida por Gabriel García Márquez.

No he querido escribir un tratado de ética, pero sí ensayar una reflexión compartida de la razón y del corazón, que siempre coexisten, para abordar una tesis que me acompaña en mi persona de secreto desde hace ya muchos años. Se trata, nada más y nada menos, de intentar descubrir que los actos humanos nacen siempre de la solería que hemos ido instalando a lo largo de la vida en nuestro cerebro, es decir, el suelo firme que hemos construido en la vida diaria, que justifica todos los actos humanos, en frase muy feliz del Profesor López-Aranguren, que aprendí hace también muchos años, pero que nunca logré comprender bien hasta que descubrí qué es el cerebro y qué papel juega en nuestras vidas y en su proyección ética.

Esta es la razón de ser de este libro, entregar a la Noosfera, a la malla pensante de la humanidad, es decir, a aquellas personas que lo quieran leer con pre-ocupación [sic] e interés social, unas reflexiones que demuestran que el cerebro es la base donde residen todos los actos humanos, el lugar donde se forja la historia de cada uno, su intrahistoria, en una estructura cerebral que se llama hipocampo, por ejemplo, y entre muchas otras como podrán comprobar, que trabajan incansablemente con independencia de lo que queramos hacer y entender cada día.

Espero que les sea útil. Cada capítulo engloba una serie de reflexiones, con formato de artículo y con base científica en su mayor parte, para que no se convierta en un libro de autoayuda al uso, sino de conocimiento de lo más preciado que tenemos como seres humanos: la inteligencia que se desarrolla a lo largo de la vida en nuestro cerebro, que es único e irrepetible y que nos juega siempre buenas y malas pasadas, a través de unas estructuras cerebrales que condicionan la amplitud de nuestro suelo firme en la vida, lo que llamaba anteriormente “solería” de nuestra vida, o lamas de parqué en términos más modernos, puestas una a una a lo largo de nuestra existencia, dependiendo de cada experiencia construida en el cerebro individual y conectivo, que es la razón que nos lleva a ser más o menos felices. Además, con proyección específica en el mundo real en el que vivimos, en la inteligencia digital. Al fin y al cabo, es lo que pretende el cerebro siempre: devolver en su trabajo incansable, porque nunca deja de funcionar, ni de noche ni de día, es más, durante la noche sobre todo, la razón lógica del funcionamiento de las neuronas, un trabajo maravilloso y que espero que este libro ayude a conocerlas bien, para justificar nuestro origen y futuro humano, el comportamiento de género, la influencia diaria y constante en la inteligencia y en el compromiso para que el mundo propio y el de los demás merezca la pena vivirlo, compartirlo y habitarlo.

Finalizo con el apartado dedicado a los agradecimientos en la construcción de mi solería ética tan particular, que cuando llueve se moja como todas las demás, cuestión que me lo facilita siempre Violeta Parra en su maravillosa interpretación del agradecimiento a la vida:

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Empiezo por las personas más próximas: María José, esposa, compañera y amiga, porque después de treinta años de convivencia me ha demostrado que Benedetti llevaba razón: hemos cumplido años de perlas que hemos sabido cultivar juntos y guardar en el buzón del tiempo. A Marcos, mi hijo, a quien tanto debo siempre porque tiene una virtud que destaca sobre las demás: sabe esperar en todos los órdenes de la vida, sin buscar nada a cambio, no confundiendo nunca valor y precio. A mi escasa familia, a quien tanto comprendo por la dureza del contexto en que hemos vivido. A mis profesores y maestros, con especial mención a Dª Antonia, aquella maestra en mi colegio del Madrid burgués de los años cincuenta, que me llenaba siempre los bolsillos de caramelos de colores para que fuera feliz en mis tiempos revueltos. A la Iglesia de Roma, porque creí en ella hasta que conocí el pie gastado de San Pedro y de acuerdo con el poeta Alberti, descubrí que había que ser pescador y bajar al río de la vida, porque era lo mío.

A mis amigos y amigas, en la clave de un pájaro perdido de Rabindranath Tagore que aprecio tanto, porque les entrego las cosas pequeñas que van implícitas en este libro. A la Universidad y a la Administración Pública de la Junta de Andalucía, porque me han permitido prestar servicios públicos (casi cuarenta años) persiguiendo exclusivamente el interés general. Y a todos aquellos nombres de los que aprendí tanto, sin dejar a nadie atrás. Por último, a Manuel Rivas, un escritor al que sigo de cerca siempre por su compromiso ético, personal y social tan activo y porque en la frase introductoria y de resumen de este libro, expresa en trece palabras y en voz baja, lo que yo he necesitado decir en más de 171.000. Por eso y por muchas cosas más, gracias maestro Rivas y, sobre todo, gracias a la vida que me ha dado tanto para comprender la ética de mi cerebro, la de todos los días, para poder justificar mis actos y compartirlos con todos.

Sevilla, febrero de 2014

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Origen y futuro de la ética cerebral por José Antonio Cobeña Fernández se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

Basada en una obra de www.joseantoniocobena.com

Islas conocidas, desconocidas y remotas

Se ha publicado recientemente un libro precioso, Atlas de islas remotas, conocidas, hasta donde he podido investigar, que necesito leer para reforzar la idea de que las islas desconocidas necesitan una edición especial, que sería maravilloso compartir en la Noosfera de miles de millones de personas que ahora vivimos en el planeta tierra. Aunque hace una reflexión sorprendente: “El paraíso es una isla. Y el infierno también”.

Ya me comprometí con esta aventura al iniciar la publicación de este blog, aunque he descubierto hasta ahora que sí es posible publicarlo a través de medios digitales, respetando el hilo conductor que me enseñó Saramago, en su Cuento de la isla desconocida: saber a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás.

Así lo escribí un día, no tan lejano, cuando describía la forma de acceder a esas islas tan necesarias para vivir con dignidad humana: “Sigo entretejiendo una telaraña digital en torno a la divulgación científica de las estructuras del cerebro humano, de la inteligencia digital, porque estoy convencido que la Noosfera es la gran aventura por descubrir en toda su potencialidad”, porque […] “El viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato su autor, José Saramago, no se me olvidará nunca. Gracias, a él. Fueron 43 pequeñas páginas que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente –intercaladas- en este cuaderno de derrota, en términos marinos. Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. Su compromiso”. Porque el paraíso y el infierno existen, sin lugar a dudas, en el viaje hacia alguna parte, hacia islas desconocidas, que hacemos cada día.

Sevilla, 12/II/2014

Andalucía: una realidad positiva (III)

Inicié el año pasado una serie dedicada a resaltar las realidades positivas de Andalucía. Hoy aporto una experiencia que me ha sobrecogido, la jubilación de un profesor de francés en un Instituto de Sevilla, Salvador García Narváez, aparentemente anónimo, pero que ha dado la vuelta al mundo, por el homenaje que le ofrecieron sus alumnos. Ayer lo presencié en un informativo de una cadena de televisión de ámbito nacional.

Como servidor público, tiene ya mi reconocimiento expreso. Son personas necesarias, algunas veces imprescindibles.

Divúlgalo, si puedes, porque es una maravilla contemplar estas realidades en los tiempo que corren. En la Noosfera deben comunicarse de forma viral estas noticias.

Gracias.

Sevilla, 6/II/2014