Algo se muere en el alma de España

INFORME CARITAS EUROPA

Ayer se difundió a escala europea y también mundial, el informe de Caritas Europa sobre la crisis y su impacto humano, donde España no sale bien parada, fundamentalmente por los datos en referencia a cómo están impactando en España las conocidas “medidas de austeridad” y la forma en que se han tomado las mismas.

El informe está centrado en el quinteto de la pobreza en Europa, compuesto por Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España, y es demoledor en el abordaje de la realidad actual, siendo todos conscientes de que la situación no ha mejorado sustancialmente, máxime cuando la pobreza se ha instalado para quedarse en algunas capas sociales, arrancando a la clase media su estatus tradicional para llevarla a situaciones insospechadas y amplificando la denominada “clase baja”.

Me he quedado con una frase del secretario general de Cáritas Europa, Jorge Nuño-Mayer, en la presentación del informe, porque traduce perfectamente el sentimiento popular de lo que ha pasado con la crisis: “la política de la Unión Europea es incoherente, porque se comprometió, con la firma de la Estrategia Europa 2020, a disminuir la pobreza, crear crecimiento y aumentar la escolarización (…), pero las prioridades económicas están por delante de las sociales, de las personas”, fundamentalmente porque muchas veces son consideradas como “ignorantes molestas”, en la clave que un día aprendí de Hans Magnus Enzesberger.

Lo que verdaderamente llama la atención en el informe, es la situación de la pobreza en nuestro país, al ser el segundo miembro de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil, con una tasa de pobreza media del 29,9% (Eurostat, 2013) y solamente superada por Rumania. Asimismo, recoge textualmente los datos siguientes: “la tasa de pobreza infantil en España ha sido alta en relación con la media europea, al menos desde 2005 (cuando comenzaron a estar disponibles en Eurostat los datos comparables). La tasa de 2011 es de 27,2% y ha ido en aumento desde 2009 (cuando era el 23,7%), mostrando un incremento de 3,5 puntos porcentuales en dos años (Eurostat, 2012e). La tasa media de la UE-27 fue del 20,5% en 2010 (Eurostat, 2012e), cuando la tasa de pobreza infantil en España era sólo superada por Bulgaria, Letonia y Rumania (2010 es el último año del que hay datos suficientes disponibles para hacer comparaciones)”.

Del informe destaco el análisis de las siguientes tendencias generales y algunas diferencias en los cinco países analizados:

“Los antecedentes de la crisis son diferentes en estos países, habiendo impactado y evolucionado de forma diferente en cada uno. Existen tanto similitudes como diferencias observables en el impacto sobre las personas vulnerables:

– Los altos niveles de desempleo, que en cuatro de los cinco países están muy por encima de la media europea.
– Los niveles muy altos de desempleo juvenil en los cinco países, y un aumento marcado en el último año en la mayoría de ellos.
– Existe una tasa muy alta de desempleo en todos los países y una muy alta proporción de los desempleados son a largo plazo, lo que indica que el problema se está convirtiendo en estructural.
– Los aumentos de la pobreza en la mayoría de los países, siendo la pobreza infantil un problema particular en todos y mostrando un aumento desde 2007.

Muchos de los países tienen deficiencias en sus sistemas de bienestar social, lo que provoca a menudo que los trabajadores ocasionales o atípicos o aquellos que llegan al final de los subsidios de desempleo estén en dificultad extrema. Las tradiciones fuertes de apoyo de las familias, en función de cada país, están siendo puestas a prueba en muchos casos”.

¿Qué hacer ante esta situación? El secretario general de Cáritas-Europa lo ha expresado de forma tajante: “Tenemos la esperanza de que la gente pueda estar en el centro de las decisiones políticas”.

Hace muchos años, aprendí con la letra de una canción, que la culpa de todo eso no la tengo yo, ni usted, ni el vecino, ni siquiera la tienen nuestros parientes: la culpa de todo eso, la tiene hoy esa gente que apuesta por las mercancías, frente a los derechos y deberes de los niños, de las personas en general:


“Quién tiene la culpa si la paloma sueña ser águila.
Quién tiene la culpa de que la flor se muera de espaldas.
Quién tiene la culpa de la indiferencia que cierra los ojos para la decencia y los abre grandes a las apariencias.

Estribillo
Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente. (BIS)

Quién tiene la culpa de la fe perdida de los días sucios y de las mentiras.
Quién tiene la culpa que no cambie nada y tener las manos frías y gastadas.

Estribillo
Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente (BIS)

Quién tiene la culpa de este gran silencio.
Quién tiene la culpa de que yo esté muerto…

Estribillo
Ni yo, ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente (BIS).

Algo se muere en el alma de España, cuando sus niños son cada día más pobres, cuando sigue a todo esto, a estas noticias, a este informe, un gran silencio cómplice, mirando los responsables -muchas veces- a otro lado…

Sevilla, 28/III/2014

Escribir con el alma


Niño, mirada en Kabul (20/11/2008) Miradas. Un niño afgano a las afueras de su tienda de campaña en un campo de refugiados de Kabul, Afganistán, el 19 de noviembre. (S.Sabawwon / EFE)

Estoy viviendo momentos apasionantes en relación con la publicación de mis últimos libros en formato electrónico y he leído hoy en el diario “El País”, una frase de Nélida Piñón, la escritora brasileña y miembro del jurado que elegirá mañana la obra ganadora de la I Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, en Lima, que resume de forma espléndida este estado de ánimo, de alma: “La buena literatura tiene que estar escrita bajo “el desgobierno de la pasión”.

Creo que es una expresión muy acertada, es más, imprescindible en la literatura actual, porque podemos escribir la historia mejor y jamás contada pero, si le falta alma, no es nada: “Y eso el lector lo nota. Intuye que a esa perfección le falta algo”. Se llama corazón, alma, un texto en el cual se nota si el autor se ha enamorado de su libro más allá de las ideas que quiere contar”.

Esto me ha pasado a mí. Me he enamorado de mis libros y estoy viviendo esos momentos en los que mi alma está pendiente de todo, para que no falte nada a las personas que quieres y, a las desconocidas que van a captar esos sentimientos y emociones que adornan siempre la inteligencia conectiva que escribe, que se expresa desde dentro de cada autor, siendo Internet un medio poderoso y lleno de recursos para difundir este momento mágico, dando la razón a San Agustín cuando escribía en un perfecto latín un constructo que me ha acompañado siempre: bonum est diffusivum sui (el bien, se difunde a sí mismo). O lo que es lo mismo: la buena literatura, escrita con alma, se difunde a sí misma. Todavía más, con la ayuda de las tecnologías y sistemas de información, porque se construye y difunde con la inteligencia digital, cada día más al alcance de muchas personas que saben qué es escribir con el alma de la pasión. O contemplando los ojos de este niño afgano.

Sevilla, 26/III/2014

La concordia es posible

CONCORDIA

El epitafio de la tumba del Presidente Adolfo Suárez, “La concordia fue posible”, nos lleva a una reflexión del pasado político de nuestro país y he sentido nostalgia al conocerlo, porque me gustaría pensar que debería utilizarse en el momento político actual, como el mejor homenaje que se le puede tributar a una persona que fue clave en la llamada transición política de España, para no quedarnos en los penegíricos que se proclaman a los cuatro vientos en estos momentos.

Hay que hablar de concordia y pasar a la acción teórica y práctica de lo que significa en la realidad actual de España. En el diccionario de la RAE, cualquiera de las cuatro acepciones del lema podría ser una buena proyección de cómo se debe entender en la política cotidiana y por políticos actuales responsables de llevarla a cabo:

concordia.

(Del lat. concordĭa)

1. f. Conformidad, unión.
2. f. Ajuste o convenio entre personas que contienden o litigan.
3. f. Instrumento jurídico, autorizado en debida forma, en el cual se contiene lo tratado y convenido entre las partes.
4. f. unión (‖ sortija compuesta de dos anillos enlazados).
de ~.
1. loc. adv. De común acuerdo y consentimiento.
(Real Academia Española © Todos los derechos reservados)

Es importante rescatar el sentido primigenio de la concordia, porque el país no está para muchos trotes y la desafección política es clamorosa. Probablemente, el recuerdo en estos días de la concordia practicada por el Presidente Suárez, puede devolvernos la esperanza de que tenemos una necesidad urgente de recuperar actitudes imprescindibles y hacerla presente en nuestros días.

No sólo fue, sino que debe ser, porque no hay otra salida.

Sevilla, 25/III/2014

Contradicción

FAVELA
Despliegue policial en la zona oeste de Río el pasado 13 de marzo. / Antonio Lacerda (EFE)

Ayer se publicó esta fotografía en el diario El País, en referencia a la situación conflictiva en las favelas de Río de Janeiro, en plena operación de lavado de imagen de la ciudad, del país, por la proximidad del Mundial de fútbol, porque se impone esconder o limpiar las vergüenzas.

Contemplarla plantea la contradicción de la pobreza, mafias, narcotráfico y sensibilidad personal. La pintada no deja lugar a dudas, que traduzco en los siguientes términos:

Cuando se es madre,
nunca se está sola en los
pensamientos. Una madre
siempre debe pensar por dos… Una vez por
ella y otra por su Hijo.

Probablemente, lo que está haciendo la madre de este soldado y las madres de las personas a las que apunta.

Sevilla, 23/III/2014

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ÚLTIMOS LIBROS PUBLICADOS

CARTAS DE QUINCE LINEAS1
Cartas de quince líneas

LA TEGALA DE SARAMAGO2
La tegala de Saramago

PALABRAS DE HIPOCAMPO2
Palabras de hipocampo

ORIGEN Y FUTURO ETICA CEREBRAL2
Origen y futuro de la ética cerebral

Cartas de quince líneas

MEMORIA DE HIPOCAMPO

Entrego hoy a la Noosfera un nuevo libro, CARTAS DE QUINCE LINEAS, recopilando en este caso las cartas que a lo largo de los años he escrito en mi blog. Como siempre, agradezco su lectura, aunque el prólogo y el epílogo, centran bien mis aspiraciones al escribirlas.

Sevilla, 21/III/2014

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo

Decía Cicerón que en algún momento hay que decir las cosas tal y como son, a pesar de que se demuestre siempre que cuando las personas están ausentes se puede escribir mejor, porque las cartas no se ruborizan, las personas sí. Este es uno de los tres epígrafes de un libro extraordinario de Mario Benedetti, Buzón de tiempo. Es verdad que estamos viviendo una época en que los buzones de cartas ya figuran como piezas decorativas del mobiliario urbano, habiendo perdido el encanto que en su tiempo tuvieron, cuando, en mi caso, me dirigía a ellos para echar una carta, casi siempre desde mi persona de secreto, probablemente pensando también en ese momento que tenía que transcurrir un tiempo inquietante hasta que fuera leída, porque iniciaba un viaje hacia alguna persona, hacia alguna parte. No sabía, a veces, cómo iba a ser interpretada. Yo sí conocía cómo la había escrito y su calidad intrínseca.

El libro que tienes en tu pantalla, no tanto en tus manos, quizá sí en tu dedo índice (dedo maestro en la revolución digital, tal y como lo concibió en su momento Steve Jobs), recopila las cartas que he guardado en mi blog durante muchos años, siendo su fondo y forma el que tanto he defendido a lo largo de mi vida: el mundo sólo tiene interés hacia adelante. Y es curioso constatar que las cartas tienen su valor cuando miramos hacia atrás, porque se escribieron en un momento determinado y por una determinada razón, es decir, escribimos desde dentro, como acusaban a Juan Ramón Jiménez en su etapa de persona que no entendía casi nadie.

A la hora de escribir estas cartas, jugó un papel muy importante la memoria de hipocampo, tantas veces citadas en mi blog y que resumo en un post escrito en 2010: “Hace ya mucho tiempo, se descubrió en un país de nunca jamás, una palabra sorprendente, porque el rey del cerebro (así lo llamaban los habitantes del lugar) no sabía cómo explicarla: emocionentes. Solo se conocía una muy parecida: inteligentes, pero era cierto que tendría que salir a cabalgar en un curioso equino cerebral, el hipocampo (caballo encorvado, caballito del mar) [en la imagen de la portada], que juega un papel tan importante en la carrera de la vida humana, para susurrar a este pequeño corcel, en sus oídos, que hay que identificar bien el largo camino de la memoria. Cabalgando despacio, porque el rey entendió que era posible conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega en la vida de cada una, de cada uno”.

Las cartas suelen respetar siempre su intrahistoria, el momento exacto en que fueron escritas: “Son cosas que ocurren cuando guardamos la vida, las pequeñas cosas que has apreciado y que después han sido el futuro, en cajas de cartón piedra, en un trastero, como un símbolo, pero que no deben detener el tiempo de existir, en su caso, el tiempo de escribir”. Me encanta escribirlas, aunque ya depende de un teclado como es el caso del momento en que estoy escribiendo este prólogo. Ya no se utiliza el cálamo en sus distintas versiones, pero lo importante no es centrarse en el medio con el que se escriben, dependiendo del túnel del tiempo, sino en su fondo, porque las palabras que dan forma de carta, responden a una determinada inteligencia, a una forma de entender la vida y sus cosas, traduciendo probablemente sentimientos y emociones.

Las que figuran a continuación, excepto algunos artículos de contexto, tenían una exigencia de la revista dominical en las que se publicaron o, al menos, enviaba para que fueran publicadas y, en su caso, elegidas como la carta de la semana: no debían sobrepasar quince líneas, muy lejos todavía de la maravillosa concreción que aprendí en su momento de Monterroso, aunque en este caso se refiriera al arte del relato.

Son muy variados los temas tratados, pero todos están salpicados del principio de realidad que motivó escribirlas, porque la lectura de cada número semanal, deparaba una fuente de inspiración maravillosa, sobre todo cuando se trataba de personas que decían o hacían algo especial en la vida, escribiendo de antemano páginas de sus personas de secreto y de todos. Aquello que decían era un motivo más que suficiente para escribir sobre ello, dando mi punto de vista. Nada más. Aunque pensé muchas veces que cuando se leyeran, sus palabras podían ruborizar al lector, situándome frente a Cicerón, como hoy puede ocurrir contigo, lector o lectora de las mismas.

Ahí radicaba el secreto de su escritura, porque no son inocentes. Como las ideologías, tal y como lo escribí en el artículo dedicado a Benedetti: […] El cerebro, en sí mismo, no se ruboriza. Solo pide auxilio a los sentimientos cuando la maquinaria perfecta cerebral atisba el sufrimiento humano. Y siempre queda el buzón de tiempo […]”.

Sevilla, 21 de marzo de 2014

Licencia de Creative Commons
Cartas de quince líneas by José Antonio Cobeña Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.joseantoniocobena.com.

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LA TEGALA DE SARAMAGO2
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La tegala de Saramago

jose-saramago

Hoy publico un nuevo libro, LA TEGALA DE SARAMAGO, en homenaje permanente al escritor José Saramago, en el que he recopilado todas las referencias al autor, a lo largo de los ocho años de vida de mi blog. La convivencia en este tiempo del título y subtítulo de este cuaderno de bitácora/derrota, en lenguaje del mar, es decir, El mundo sólo tiene interés hacia adelante/Cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, simboliza muy bien el hilo conductor que he intentado tejer en este libro. El Prólogo y el epílogo, descubren la quintaesencia que intento transmitir.

Gracias anticipadas por su lectura, aunque sería maravilloso que te quedaras navegando siempre en el sitio que tienes reservado en la amura de babor de “La isla desconocida”, como homenaje permanente a un hombre y a una mujer que un día se atrevieron a iniciar la mejor singladura de sus vidas.

Sevilla, 12/III/2014

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo

Necesitamos salir de nosotros mismos. Este aserto lo aprendí de José Saramago, cuando tuve la gran oportunidad de leer su cuento maravilloso, muy breve, El cuento de la isla desconocida, que me acompaña desde 1998 en mi vida de todos y en la de secreto. Si a esta realidad ética le uno el descubrimiento de Teilhard en 1962, dejándome una huella indeleble, en su declaración de que el mundo solo tiene interés hacia adelante, es fácil comprender la quintaesencia de este nuevo libro, que recopila determinados post que escribí en los últimos años a la sombra de la tegala de Saramago.

Siempre he tenido muy presente a este autor en mi quehacer diario. Las personas que me aprecian, saben bien que ha sido un regalo constante en sus vidas, porque las páginas de aquél pequeño cuento, todavía me siguen ofreciendo oportunidades de reinterpretarlas todos los días desde la tegala de Saramago como “lugar de referencia para la población canaria, un lugar en altura suficiente para que los guanches pudieran comunicarse con señales de humo. Señales que desde Tías, desde la calle donde habitó y habitará por muchos años, La Tegala, Saramago hizo y hace al mundo entero para que nos comprometamos con la esencia de la vida, dejándonos llevar por el niño o la niña, ¿inocentes?, que todos llevamos dentro…

Escribiendo y leyendo de nuevo las páginas que siguen, que ya fueron escritas en su momento, que también puede ser en el hoy mío y en el de cada lector o lectora de esta nueva entrega a la Noosfera, doy un paso más en conocer ese niño que cada uno lleva dentro, el mío, el tuyo, el de todos y todas, desde el compromiso adquirido un día para navegar en “La Isla desconocida”, aunque Groucho Marx, con su especial gracejo, interpretó esta necesidad suplicando que lo buscaran inmediatamente [al niño], cuando el comentario general es que la torpeza de estar y ser en la vida, su razón de ser, se conoce y se sufre a veces desde que somos pequeños:

“- ¡Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!… Rápido, busque a un niño de cinco años, a mí me parece chino“

Estoy muy agradecido a Saramago, por su testimonio permanente, que resalto especialmente en la última entrega de la serie que le dediqué en torno a su tegala particular, cuando probablemente observa desde no se sabe qué sitio del Cielo, cómo desde Roma se reinterpreta su vida y su obra, sin com-pasión [sic] alguna.

Prefiero quedarme con un mensaje del cuento tanta veces citado, donde pone en boca de una persona muy humilde, la limpiadora del palacio del rey, un gran secreto para ser más felices cada día, todos los días: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual”.

Sevilla, 10 de marzo de 2014

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La tegala de Saramago by Jose Antonio Cobena Fernandez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.joseantoniocobena.com.

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PALABRAS DE HIPOCAMPO

El buzón del tiempo me permite ahora cumplir con objetivos que debo a la Noosfera. En esta ocasión, publico un nuevo libro, PALABRAS DE HIPOCAMPO, que tiene alma, tal como la he entendido siempre y como la he ido compartiendo durante toda mi vida, en unas palabras que pinté en 2008: “cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. ¡Qué paradoja!, porque ya no hace falta eso: tiempo. Y me vuelvo a mi hombre de secreto, a reflexionar la frase que regaló Lobo Antunes en el acto de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…”.

El libro, que puede/s bajártelo también desde aquí, se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo
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Nos queda la palabra. Nos queda porque tenemos una estructura en el cerebro, el hipocampo, que permite alojarlas para después representarlas de muchas formas. Las palabras de este libro, que las he buscado apasionadamente en mi hipocampo, son bocetos y pinturas de relatos cortos, largos o simplemente letras dibujadas a modo de palabras que pertenecen a mi persona de secreto.

Deseo compartirlas mediante este libro. He dedicado un tiempo a mi memoria para ordenar experiencias y vivencias de lo vivido lejano o a corto plazo, pero siempre cumpliendo con la coherencia de un archivo ordenado por el suelo firme que he procurado cuidar al máximo, la ética personal e intransferible que hay que seguir memorizando y guardando todos los días porque en cualquier momento hay que aplicarla.

Hay una intención no inocente, porque los relatos, cartas y artículos que figuran a continuación, publicados ya en mi blog, son un homenaje continuo a la palabra, porque hace muchos años se nos dotó de una capacidad evolutiva que nos permitió pronunciarlas y guardarlas.

Hoy abro esta caja de secretos, de palabras ordenadas y entrelazadas entre sí. Parcialmente, desde luego, pero con la ilusión de que quien quiera leerlas sepa interpretarlas con la profundidad que en su momento se vivieron antes de escribirlas. Esa es la maravilla de cada hipocampo, personal e intransferible, como el tuyo, lector o lectora, porque “cabalgando despacio es posible que podamos conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega en la vida de cada una, de cada uno”.

Sevilla, en el mes de marzo de 2014.

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Palabras de hipocampo by Jose Antonio Cobena Fernandez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

Sevilla, 18/II/2014

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Un pequeño homenaje a Leopoldo María Panero

He conocido la noticia de la muerte en el área de salud mental del hospital Juan Carlos I (Las Palmas), de una persona a la que he seguido en momentos importantes de mi vida, el poeta Leopoldo María Panero, que afirmaba rotundamente que “España es la que está loca, yo no…” y quiero recordarlo mediante un artículo que escribí en 2009, dedicado a la frecuentación de la locura, como nos animaba también Steve Jobs en un discurso memorable (¡Seguid hambrientos, seguid alocados!), donde personalmente me pronunciaba de la siguiente forma: “La locura no es una señora con un gorro de puntas de las que cuelgan cascabeles, en un nuevo acto machista por asignación de este rol pérfido a la mujer. La locura puede ser entendida en su sentido más noble como la capacidad de alternar la crudeza de la vida diaria con el bienestar personal, mediante “lecturas especiales/ideales” de lo que está ocurriendo, aunque si la naturaleza humana no responde a las necesidades diarias, la gracia nunca puede presuponer lo que naturaleza no da (gratia non datur, natura dispensatur)”

Sevilla, 6/III/2014

Frecuentando la locura

Alicia, la del País de las Maravillas, no quería andar entre locos. Pero el Gato, de forma socarrona, le advierte: Me parece difícil que puedas evitarlo; aquí todo el mundo está loco. Traigo a colación esta reflexión después de haber leído un libro precioso, El nuevo elogio de la locura (1), de Alberto Manguel, autor al que sigo desde hace muchos años. Mejor dicho, sigo su locura por el desarrollo del conocimiento a través de la lectura.

Estamos rodeados de locura. Nos envuelve. Si estamos atentos a los medios de comunicación social, creo que es fácil detectar que algo pasa en el mundo actual que no nos gusta, porque no es que pasen más cosas a diario, es que las conocemos al momento: está pasando, lo estamos viendo, como reza un eslogan de una cadena de televisión. E integramos las locuras como si no pasara nada: crisis, paro, gripe A, guerras, atentados, violencia de género, pateras, jóvenes subsaharianos vendiendo pañuelos fabricados por el primer mundo, regulaciones de empleo, fichajes de Ronaldos, morosidad, sálvame, sálvanos, etc.

Y quizá sea un gran remedio saber leer entre líneas todo lo que está ocurriendo. Pasan más cosas que antes: NO. Lo que ocurre es que ahora las conocemos inmediatamente y con profusión de detalles, hasta una desvergüenza fuera de toda ética privada y pública. Cuando yo era pequeño, por ejemplo, mucha gente tenía que esperar hasta la semana siguiente para leer en El Caso los detalles de la locura organizada. Eran días y horas de desconocimiento y de elucubración solo contenida por las emisoras de radio. Por cierto, entre serial y serial, que no sé lo que era peor, sí escuchar o leer. Por cierto, en medio de una censura atroz, para no alterar la charanga y la pandereta. Pero solo se conocía lo que otros querían que se supiera. No se podía conocer como ahora la locura de lo que estaba pasando realmente en la sociedad más próxima, ni por supuesto en la lejana.

La locura actual está teñida de un principio de Sófocles, entre otros: la existencia más placentera consiste en no reflexionar. Dice Manguel que “la locura, degradada a mera torpeza, a una estupidez voluntaria que se hace evidente en casi todos nuestros actos cotidianos, ha adquirido prestigio universal y se ha convertido en motivo de jactancia. La locura sublime no inspira gran respeto, mucho menos se la alienta. Lo que importa es el poder, y las ganancias adquiridas a través del poder. En nuestra época, la meta reconocida es ser percibido como un necio poderoso”.

La locura no es una señora con un gorro de puntas de las que cuelgan cascabeles, en un nuevo acto machista por asignación de este rol pérfido a la mujer. La locura puede ser entendida en su sentido más noble como la capacidad de alternar la crudeza de la vida diaria con el bienestar personal, mediante “lecturas especiales/ideales” de lo que está ocurriendo (2), aunque si la naturaleza humana no responde a las necesidades diarias, la gracia nunca puede presuponer lo que naturaleza no da (gratia non datur, natura dispensatur).

El famoso cuento del violín, escrito por Federico el Grande, lo resume muy bien: la vida me pide, a veces, que toque el violín solo con tres cuerdas, luego con dos, luego con una [cada una, cada uno que ponga otro nombre a las cuerdas de su locura…], pero los resultados son obvios, la locura crece:

Os pido, si os place, que este cuento
Os enseñe, queridos amigos,
Que por grande que sea el talento
El arte no se basta sin los medios

Sevilla, 21/VIII/2009

(1) Manguel, Alberto (2006). Nuevo elogio de la locura. Barcelona: Lumen.
(2) Manguel define así a un lector ideal, junto a otras muchas definiciones: “Robinson Crusoe no era un lector ideal. Lee la Biblia para hallar respuestas. Un lector ideal [de lecturas especiales] lee para encontrar preguntas” (los corchetes son míos).

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PALABRAS DE HIPOCAMPO

El buzón del tiempo me permite ahora cumplir con objetivos que debo a la Noosfera. En esta ocasión, publico un nuevo libro, Palabras de hipocampo, que tiene alma, tal como la he entendido siempre y como la he ido compartiendo durante toda mi vida, en unas palabras que pinté en 2008: “cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. ¡Qué paradoja!, porque ya no hace falta eso: tiempo. Y me vuelvo a mi hombre de secreto, a reflexionar la frase que regaló Lobo Antunes en el acto de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…”.

Sevilla, 3/III/2014

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Sevilla, 18/II/2014

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Nuevo Oscar Paradiso

Quien ha visto una y mil veces la película “Cinema Paradiso”, tiene ya un compromiso con el cine de por vida. Probablemente, con la misma vida. Recibió en su momento todo tipo de galardones y alabanzas, incluso un Oscar, y todavía hoy sigue reconociéndose como una de las películas que han contribuido más al conocimiento de la historia del cine. Cuando asistimos hace unos días a la gala de entrega de los Oscar 2014, nos quedó el consuelo de que el grito de Martin Luther King: I have a dream (Tengo un sueño), se ha hecho realidad por la magia del cine, habiéndose cumplido en 2013 el 50º aniversario del discurso que pronunció el 28 de agosto de 1963 en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C, que incluía esas palabras.

El domingo pasado, la película 12 años de esclavitud, dirigida por Steve McQueen, basada en un relato de un esclavo en Estados Unidos, consiguió tres premios (Oscar): mejor película, actriz de reparto (Lupita Nyong’o) y guión adaptado.

Es una auténtica paradoja. La meca del cine en América reconoce por primera vez en la historia de los Oscar una película dirigida por un negro, resumiendo de forma excelente este reconocimiento en su turno de intervenciones: “Les diría a los chavales que quieren ser directores que lo hagan, que lo sean, porque los sueños se pueden hacer realidad”.

En el post que escribí en 2013 sobre el cumplimiento de los sueños, basándome en el maravilloso legado citado anteriormente de Martin Luther King, explicaba estas razones de la razón y del corazón: “[…] estamos instalados en una profunda crisis política y, aún peor, en una profunda crisis democrática. Nos falta emoción, para convertir los sueños en realidades confortables, muy sencillas, por otra parte, sin depender de entornos meramente materiales. Pero lo peor es que nos falta la palabra, aquella que conmueve y promueve los cambios personales y colectivos, revoloteando en nuestros alrededores una palabra terrible: la desafección. A la persona política, al cambio democrático con representación en Partidos, a casi todo”.

Esa noche, la de los Oscar, volvimos a ver en casa Cinema Paradiso. Alfredo y Salvatore (Totó) ya lo dialogaban en sus encuentros a lo largo de la vida en un pequeño pueblo siciliano: Giancaldo. Y pensé que los Oscar podrían llevar el año próximo este apellido, Paradiso, porque es la auténtica historia de sueños para vivirlos en paraísos de que se hacen realidad, alejados de oropeles, pasarelas, alfombras rojas y pizzas por doquier, que en algún momento se podrían llevar al cine. Esa es su magia maravillosa.

Alfredo lo resumía muy bien, en una de las escenas más bellas de la película: “hagas lo que hagas, ámalo”. Incluyendo los sueños, como el de Steve McQueen. El mío, el tuyo, el suyo, el nuestro, el vuestro, el de ellos…

Sevilla, 5/III/2014

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PALABRAS DE HIPOCAMPO

El buzón del tiempo me permite ahora cumplir con objetivos que debo a la Noosfera. En esta ocasión, publico un nuevo libro, Palabras de hipocampo, que tiene alma, tal como la he entendido siempre y como la he ido compartiendo durante toda mi vida, en unas palabras que pinté en 2008: “cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. ¡Qué paradoja!, porque ya no hace falta eso: tiempo. Y me vuelvo a mi hombre de secreto, a reflexionar la frase que regaló Lobo Antunes en el acto de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…”.

Sevilla, 3/III/2014

Licencia de Creative Commons
Palabras de hipocampo by Jose Antonio Cobena Fernandez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.joseantoniocobena.com.
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OFEC
Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

Sevilla, 18/II/2014

Licencia Creative Commons
Origen y futuro de la ética cerebral por José Antonio Cobeña Fernández se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

Basada en una obra de www.joseantoniocobena.com

Palabras de hipocampo

PALABRAS DE HIPOCAMPO

El buzón del tiempo me permite ahora cumplir con objetivos que debo a la Noosfera. En esta ocasión, publico un nuevo libro, PALABRAS DE HIPOCAMPO, que tiene alma, tal como la he entendido siempre y como la he ido compartiendo durante toda mi vida, en unas palabras que pinté en 2008: “cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. ¡Qué paradoja!, porque ya no hace falta eso: tiempo. Y me vuelvo a mi hombre de secreto, a reflexionar la frase que regaló Lobo Antunes en el acto de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…”.

El libro, que puede/s bajártelo también desde aquí, se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo
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Nos queda la palabra. Nos queda porque tenemos una estructura en el cerebro, el hipocampo, que permite alojarlas para después representarlas de muchas formas. Las palabras de este libro, que las he buscado apasionadamente en mi hipocampo, son bocetos y pinturas de relatos cortos, largos o simplemente letras dibujadas a modo de palabras que pertenecen a mi persona de secreto.

Deseo compartirlas mediante este libro. He dedicado un tiempo a mi memoria para ordenar experiencias y vivencias de lo vivido lejano o a corto plazo, pero siempre cumpliendo con la coherencia de un archivo ordenado por el suelo firme que he procurado cuidar al máximo, la ética personal e intransferible que hay que seguir memorizando y guardando todos los días porque en cualquier momento hay que aplicarla.

Hay una intención no inocente, porque los relatos, cartas y artículos que figuran a continuación, publicados ya en mi blog, son un homenaje continuo a la palabra, porque hace muchos años se nos dotó de una capacidad evolutiva que nos permitió pronunciarlas y guardarlas.

Hoy abro esta caja de secretos, de palabras ordenadas y entrelazadas entre sí. Parcialmente, desde luego, pero con la ilusión de que quien quiera leerlas sepa interpretarlas con la profundidad que en su momento se vivieron antes de escribirlas. Esa es la maravilla de cada hipocampo, personal e intransferible, como el tuyo, lector o lectora, porque “cabalgando despacio es posible que podamos conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega en la vida de cada una, de cada uno”.

Sevilla, en el mes de marzo de 2014.

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Palabras de hipocampo by Jose Antonio Cobena Fernandez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.joseantoniocobena.com.

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Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

Sevilla, 18/II/2014

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Origen y futuro de la ética cerebral por José Antonio Cobeña Fernández se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

Basada en una obra de www.joseantoniocobena.com