El síndrome Greta

GRETA THUNBERG

Sevilla, 8/XII/2019

Greta es un nombre que resuena en la filmoteca de mi vida. Cuando era pequeño y soñaba como pequeño, siempre se recordaba en casa a una excelente actriz sueca, Greta Garbo, de la que se contaban maravillas: que si era enigmática, que nunca reía, que interpretaba la mujer misteriosa tal y como se podrá contemplar próximamente en la Fundación Juan March por la reposición de una película interpretada por Greta Garbo (La Divina), Bajo la máscara del placer, estrenada en 1925, en una de sus primeras apariciones cinematográficas en plena euforia del cine mudo de contenido reivindicativo: “Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Viena se ha convertido en una ciudad que esconde, tras una fachada de lujo y elegancia, una realidad de barrios enteros sumidos en la miseria. Es en uno de estos barrios donde las jóvenes Greta y Maria tratan, cada una a su manera, de escapar del hambre y la pobreza”. Todo un símbolo de una joven de nombre Greta, nacida en Suecia.

Hoy está presente en nuestras vidas una nueva Greta, de apellido Thunberg, que también sale de su familia y de su parentela para transmitir al mundo que tenemos que buscar una nueva vida luchando contra el cambio climático, en una actitud ejemplar para todas las personas de buena voluntad que quieran comprenderla. Todo el mundo habla de ella y la mercadotecnia sobre el cambio climático no pierde el tren de la popularidad en esa mezcla de todo vale con tal de vender productos a cualquier precio. Siempre confundiendo valor y precio.

Intento comprender el mensaje alto y claro de Greta Thunberg, sin disimular nunca su síndrome de Asperger. El pasado viernes participó con otros jóvenes activistas en una rueda de prensa en Madrid con motivo de la celebración de la COP25, en la que resaltó la importancia en que todo el mundo se ponga a trabajar ya en luchar contra el cambio climático porque es una realidad inexorable: “Creo y espero de todo corazón que la COP25 lidere y llegue a algo concreto y que produzca más concienciación de la población en general, y que los responsables políticos se den cuenta de la crisis climática, porque actualmente creo que no son conscientes de la magnitud que tiene”.

Admiro a Greta por su valentía y arrojo, transmitiendo también un mensaje sobre su propio síndrome de Asperger, que científicamente está encuadrado dentro del trastorno del espectro autista, de acuerdo con la última clasificación internacional de enfermedades (DSM-V). En este sentido, hay un pronunciamiento científico y diferenciador entre Autismo y Asperger, en el sentido de que teniendo ambos síndromes denominadores comunes de alteración social y de lenguaje (que deben ser examinados siempre de forma individual), en el síndrome de Asperger existe en relación con la alteración social un interés social (que no existe en el autismo) pero con falta de habilidades sociales y con limitaciones en el lenguaje porque es directamente pragmático, no estructurales como ocurre con el Autismo. Greta ha desarrollado un lenguaje de comunicación en relación con el cambio climático excelente que se va enriqueciendo día a día y que defiende con el ardor guerrero que refleja en su expresión facial tan criticada por sus detractores que no entienden casi nada de lo que está pasando. Una gran lección que tampoco deberíamos olvidar.

Nos está permitido soñar, como tantas veces he manifestado en este blog. Hoy lo hago con Greta Garbo, Greta Thunberg, ambas suecas, ambas “divinas”, ambas soñadoras, ambas portadoras de un síndrome de mujeres valientes, enigmáticas, cargadas de palabras que denuncian el amargo silencio de ser diferentes a la hora de enfrentarse a la vida y para comprender un mundo diseñado a veces por el enemigo, aunque todavía su cambio (no climático), es posible.

NOTA: La imagen se ha recuperado hoy de https://www.teenvogue.com/story/attacks-greta-thunberg-climate-deniers

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.