La fábula del camaleón

CAMALEON

Sevilla, 10/I/2020

En los tiempos políticos que vivimos en la actualidad, he recordado la fábula del camaleón que finalmente no sabía de qué color ponerse, que nos dejó como metáfora escrita Augusto Monterroso (1), aunque cada uno, cada una, tiene que saber identificar y atribuirse el papel y el color que le corresponde en la actualidad, según lo narrado en la misma:

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en el que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdiazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.

Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema.

Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de la noche.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos de que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.

Sólo el León que por entonces era el Presidente de la Selva se reía de unos y de otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco a lo suyo, por divertirse.

De esa época viene el dicho de que

todo Camaleón es según el color
del cristal con que se mira.

Vivimos en un caleidoscopio político muy complicado. Lo importante ahora es identificar a los camaleones que se tiraron del barco de la dignidad al mar en tiempos difíciles, porque ya va faltando mar para recoger a tanto camaleón tibio y mediocre que nos rodea sin piedad. Lo verdaderamente complicado es constatar que a partir de ahora va a faltar barco digno para recoger a todos los que se tiraron al mar en tiempos revueltos. Sobre todo, porque habrá que identificar su color auténtico de origen, que lo tienen, para que las personas que creemos que otro mundo es posible no nos equivoquemos al elegir compañeros de viaje cuando se inicia una singladura política nueva e ilusionante en este país.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.bioenciclopedia.com/camaleon/

(1) Monterroso, Augusto. La oveja negra y demás fábulas, 2002 (4ª ed.), Madrid: Santillana, p. 37-39.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.