El drama de las becas comedor en nuestro país

Sevilla, 17/IX/2023

Una noticia reciente sobre comedores escolares no me ha dejado indiferente: “Un millón de niños y niñas se quedan sin beca de comedor: “Si me tengo que gastar 120 euros no llego a final de mes”, con una entradilla importante en su mensaje explícito sobre derechos subjetivos: “Familias y ONG exigen que este servicio, el único que garantiza a las familias más vulnerables una comida caliente diaria para sus hijos, se considere un derecho subjetivo y que todas las comunidades fijen los mismos umbrales para acceder a él”. Como tantas veces he manifestado en este cuaderno digital, para analizar y enjuiciar esta noticia hay que estar bien informados sobre esta situación, que afecta a millones de familias de este país, donde se observan grandes desequilibrios territoriales al respecto.

En este sentido, he analizado un informe reciente de la ONG Educo, Recetas que educan. Los 10 ingredientes de una buena política de becas y ayudas al comedor escolar (2023), que recomiendo consultar para evitar falsas interpretaciones alejadas de los datos que ofrece, elemento imprescindible para emitir juicios bien informados. De este documento resalto fundamentalmente las citadas diez recetas para llevar a cabo una política equitativa en todo el país:

  1. Las becas y ayudas deben ser un derecho para todo niño o niña.
  2. Los sistemas de becas deben llegar a todos los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en riesgo de pobreza.
  3. Los sistemas de becas deben ofrecer gratuidad, una beca del 100 % a todos los niños y niñas en situación de pobreza.
  4. Los sistemas de becas deben contar con ayudas parciales para las familias cercanas a los umbrales de pobreza y exclusión social.
  5. Los sistemas de becas deben cubrir a todos los modelos de familia y hogares.
  6. Los sistemas de becas deben tener en cuenta las situaciones de dependencia o discapacidad en el hogar.
  7. Simplicidad. La tramitación debe ser simple y con los mínimos requisitos posibles.
  8. Transparencia. Las familias deben poder identificar fácilmente qué ayudas corresponden a sus hijos e hijas.
  9. Agilidad. Se debe facilitar la renovación año a año (automatización), generando mecanismos para las situaciones de cambio sobrevenidas.
  10. Los sistemas de becas deben contar con un calendario de tramitación y pago adecuado.

En su introducción resalta ideas que realzan la importancia de la consideración del comedor escolar como un derecho subjetivo en el marco constitucional del país: “El comedor escolar es la actividad educativa del compartir partiendo el pan. De allí vienen las palabras compañera y compañero. Allí se aprende algo muy humano: comer juntos y contarnos nuestras historias. Es un espacio y un tiempo para la alimentación saludable, para aprender a comer y a cuidarse, para compartir y aprender a respetar, para descubrir sabores y saberes, actividades y juegos. El comedor escolar es parte de la escuela. Un espacio que cobra vida durante el tiempo del mediodía y que suena a cucharas, platos, risas, gritos, charlas. Es un tiempo educativo de calidad nutritiva y humana, que impacta en quienes lo viven, en su desarrollo y en su bienestar. […] El comedor escolar es el espacio escolar propicio para la realización efectiva del derecho a la educación y a la alimentación, aunque no todos los niños, niñas y adolescentes tienen acceso a él. En muchos centros educativos faltan comedores o no hay plazas suficientes para todo el alumnado. Y donde hay comedor, para muchas familias el precio se transforma en una barrera” Lo expuesto anteriormente es la implementación por parte el Gobierno y de las Comunidades Autónomas de la Recomendación (UE) 2021/1004 del Consejo de 14 de junio de 2021, por la que se establece la Garantía Infantil Europea que tiene como objetivo romper el ciclo de la pobreza infantil garantizando el acceso de todos los niños, niñas y adolescentes en riesgo de pobreza o exclusión social a diferentes derechos o servicios básicos, entre ellos el derecho a “una alimentación saludable” y “al menos una comida saludable por día lectivo”.

En el apartado final de conclusiones y recomendaciones, se resaltan los diez enunciados citados anteriormente, a titulo de “recetas” imprescindibles para un abordaje efectivo, justo y equitativo ante la situación actual que deja bastante que desear, sobre todo por lo injusto que es el desequilibrio territorial actual en el país, donde en relación con asignación de becas a las familias que se encuentran justo en el umbral de pobreza, se observa el liderazgo absoluto en el País Vasco, Navarra y Galicia, con el cien por cien de su implementación y la realidad de Comunidades como Andalucía, por su población infantil tan alta, donde se da esta realidad de asignación en las situaciones de Familias monoparentales con hijos, hasta 3, pero no en las de 2 adultos/as + 1, 2 o 3 hijos/a, reduciéndose en estos casos la citada asignación de becas comedor tan sólo al 50%: “En las CC. AA. en las que el umbral autonómico es superior al umbral estatal, hemos tomado para construir la infografía [página 23 del informe] el valor más alto, o sea aquel que beneficia a más niños y niñas en situaciones precarias (Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Com. Madrid, Navarra y País Vasco). Desde Educo creemos que debe utilizarse el más alto, es decir aquel que beneficie a más niños y niñas en situaciones precarias. Siempre hay que construir políticas a favor de la infancia”.

Fuente: EDUCO – Recetas que educan. Los 10 ingredientes de una buena política de becas y ayudas al comedor escolar – 2023, p. 23.

Como conclusión por mi parte, insisto en la necesidad del reconocimiento del derecho subjetivo del acceso universal de los niños y niñas de este país a los comedores escolares, en sus variadas fórmulas, en igualdad de condiciones, recogido ya en la vigente legislación educativa y sin que tenga que verse afectado por los vaivenes políticos, no inocentes, que conocemos: “Un derecho no puede depender de presupuesto. Se debe conceder la beca de forma directa a todo niño, niña o adolescente que cumpla los requisitos fijados. En su artículo dedicado a becas y ayudas al estudio, la Ley de Educación establece que “Las convocatorias que se realicen del sistema general de becas respetarán el derecho subjetivo a recibirlas”, esto significa que quienes cumplan las condiciones que se determinen deberán recibir las ayudas sin que se puedan establecer otros límites (presupuesto, cantidad de becas). Si bien la ley no se refiere específicamente a las becas de comedor, este concepto de derecho subjetivo aparece también en las normativas de servicios sociales. Por lo que desde Educo entendemos que debemos aplicar el mismo principio puesto que el comedor escolar es parte de la educación y un instrumento para la equidad educativa. Concebir el sistema de becas fundado en el derecho subjetivo de niños y niñas tiene la dificultad de que el presupuesto necesario debe ser estimado ya que el sistema no sabe a priori el monto económico total de las becas por conceder. Aunque entendemos que esto supone una dificultad para la Administración pública, es posible realizar una estimación en base a datos estadísticos y dotar a los sistemas de partidas presupuestarias complementarias”.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

En tiempos de turbación necesitamos la autenticidad de la izquierda

Sevilla, 15/IX/2023

Frente al ideario ignaciano de la santa prudencia, siempre me ha gustado contradecirlo en este mundo al revés, defendiendo el principio de que todo cambia, siguiendo al pie de la letra la canción fantástica de Julio Numhauser (fundador de mi querido grupo Quilapayún), que la grabé en mi razón y en mi corazón, en etapas muy difíciles de este país arrasado por el virus del odio y de las dos Españas. Creo, por tanto, que se deben hacer mudanzas del alma cada vez que sea necesario, por ejemplo hoy, en nuestro actual presente: Cambia lo superficial / Cambia también lo profundo / Cambia el modo de pensar / Cambia todo en este mundo. En este marco ideológico he encontrado en este aquí y ahora clásico, hic et nunc, una sabia respuesta en esta película que se estrena hoy en España, El sol del futuro, dirigida por Nanni Moretti, director italiano que nos tiene acostumbrados a contemplar la vida desde una perspectiva irónica y atrevida cuando menos, con un sesgo ideológico no inocente, de izquierdas siempre.

Para salvar lo que hay que salvar de forma antecedente y no arruinar la película, acudo a la sinopsis oficial de la distribuidora en España: “Giovanni, un reconocido realizador italiano, está a punto de empezar a rodar una película política. Pero entre su matrimonio en crisis, la situación de su coproductor al borde de la bancarrota y una industria cinematográfica en pleno cambio, ¡todo parece estar en su contra! Giovanni, siempre al borde del precipicio, tendrá que volver a pensar su forma de hacer las cosas si quiere que su pequeño mundo tenga un futuro brillante”. Aquí es donde comienza la magia de este director con una larga trayectoria cinematográfica que nunca dejó indiferente a las personas que quisimos conocerlo a fondo. En esta ocasión, lo que me ha interesado es la lectura de su pasado desde la perspectiva de los setenta años, porque la historia no se hace con suposiciones…, sino con hechos, que son los verdaderos amores de nuestra vida y no solo las buenas razones, que también.

Moretti expresa en su película el dolor que siente por la pérdida de identidad de la izquierda y diferentes secuencias que he conocido de esta película así lo aseveran. Como bien se afirma en la crítica del elDiario.es, en un artículo interesante, “Moretti ha forjado una filmografía crítica con la izquierda. Suya es aquella frase mítica de “D’Alema, di algo de izquierdas” que suena en Abril mientras su protagonista ―de nuevo un álter ego de él mismo que se llama como él― ve un debate del líder de izquierda contra Berlusconi. En El sol del futuro firma una fábula que es casi una utopía comunista, llena de música italiana, donde suena Franco Battiato y donde se defiende el cine en salas ―hay bofetón a Netflix― y la responsabilidad del cineasta en cada plano que elige, en una hilarante escena donde Moretti detiene un rodaje de un joven director para debatir sobre cómo va a rodar una muerte. El cineasta presentó el filme en el pasado Festival de Cannes, y allí explicaba que creía que a la izquierda le venía bien repensar en sus principios. “Creo que algunos años en la oposición le harán bien a la izquierda en Italia, y creo que así logrará reencontrar parte de su identidad perdida. La derecha en el Gobierno se está comportando como se comporta un partido de derecha. Hace su trabajo. Lo importante es que el partido de izquierdas vuelva a ser de izquierdas”, dijo con claridad ante un reducido grupo de periodistas”.

Quien siga de cerca la lectura de las páginas de este diario digital sabe que amo a Italia sobre muchas cosas, admirando también su forma de hacer cine. Roma, como dijo Rafael Alberti admirablemente en un poema inolvidable, me entregó hace ya muchos años y mientras que viví allí, a cambio de mis penas, tanto como yo dejé para tenerla. No la olvido.

Una vez más, acudiré esta tarde para vivir su película a una sala cinematográfica, a las que tanto defiende Moretti ante las plataformas que lo invaden todo, en un guiño mordaz en esta película refiriéndose, por ejemplo, a Netflix, por la forma de producir y lanzar al consumo voraz del cine, no el suyo precisamente, que no cae en saco roto ante quien siga de cerca el guion de esta interesante película. Es la razón de por qué quiero ver a danzar a Moretti bailando la canción de Franco Battiato homónima, Quiero verte danzar, cuando decía en sus deliciosas estrofas: Yo quiero verte danzar como los Derviche Tourners (Derviches giróvagos) / que giran sobre la espina dorsal al son de los cascabeles del Kathakali / Y gira todo en torno a la estancia mientras se danza, danza. / Y gira todo en torno a la estancia mientras se danza...

Después de este danzar en torno a lo que está ocurriendo en nuestro país, me quedo con la frase de Moretti citada anteriormente, pronunciada durante su estancia en Cannes con motivo de la presentación de su película y refiriéndose a la situación actual en su país con un gobierno de ultraderecha, que se comporta como tal: “Lo importante es que el partido de izquierdas vuelva a ser de izquierdas”, dijo con claridad ante un reducido grupo de periodistas”, algo que me suena muy bien en los momentos actuales de nuestro país, donde el futuro gobierno de coalición, amparado por más de doce millones de votantes, debería “volver “ a ser de izquierdas, aunque todo cambie en este país, sabiendo que en el alma de sus votantes hay un mensaje que no deben olvidar: no cambia mi amor / Por más lejos que me encuentre / Ni el recuerdo ni el dolor / De mi pueblo y de mi gente.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Frente al ademán impasible de la derecha, aún nos queda la Internacional

LA INTERNACIONAL, coro de Quilapayún con la Orquesta Sinfónica de Chile dirigida por Sergio Ortega

Sevilla, 13/IX/2023

Leyendo hoy un artículo de Íñigo Sáez de Ugarte en elDiario.es, Aznar, impasible el ademán, he recordado inmediatamente un artículo que publiqué en 2017, en momentos difíciles para este país, Impasible el “alemán”, cuando se estaban celebrando las primarias en el PSOE para la secretaría general del partido y en las que, finalmente, resultaría vencedor Pedro Sánchez, casualmente y no de forma inocente actual presidente “legítimo” en funciones en este país, frente a la inspiradora maestra del derrocamiento de su rival en octubre de 2016, Susana Díaz, de cuyo nombre preferiría no haberme acordado hoy, hecho sobre el que también escribí largo y tendido en este cuaderno digital en aquellos momentos de autos. Sí hay que señalar, por mucho que nos duela a los demócratas, que desde la perspectiva de unos próceres del socialismo en este país, se intenta volver hoy casi a la casilla de salida de aquellos meses en los que la izquierda socialista dio un giro copernicano hacia una supuesta moderación que, en el fondo y forma, fue algo impresentable desde una ideología digna de izquierdas, permitiendo con su abstención el gobierno de derechas, aunque la realidad de hoy es bien diferente, avalada por más de doce millones votos que han confiado en que el nuevo gobierno sea fundamentalmente “rojo”, junto a la escala cromática de la izquierda y del nacionalismo democrático  en general, y no de color azul y verde, atendiendo a los resultados de las elecciones generales del pasado mes de julio.

Además de lo anterior, la derecha hizo ayer, a través del expresidente Aznar, un anuncio apocalíptico para el que tenía un bálsamo de Fierabrás extraordinario y no menos impresentable, como podemos leer en el artículo citado: “Impasible el ademán, el expresidente pintó un panorama tétrico. Alertó sobre la defunción de España y, por tanto, exigió una respuesta en la calle a la altura de los riesgos. “Son tiempos dramáticos porque existe un riesgo cierto existencial para la continuidad de España como nación”, dijo. La ruptura de España y de sus instituciones, que la derecha lleva anunciando de forma reiterada desde hace una década, vuelve a cernirse sobre todos. ¿Hasta qué punto reclamó Aznar una especie de insurrección general contra el enemigo? Afirmó que “nadie puede quedarse al margen” en esta misión. Es lógico que pida refuerzos. Si la cosa es tan grave, no se va a solucionar con ruedas de prensa de Cuca Gamarra. “Creo que España acumula energía cívica, institucionalidad y masa crítica nacional para impedir que este proyecto de disolución nacional se consume”, continuó. Es difícil saber qué quiere decir con eso de “masa crítica nacional” si antes había mencionado la energía. Hay que confiar en que no esté pensando en una reacción en cadena nuclear […] Hay que decir de nuevo ¡basta ya! (el grito contra ETA desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco). España no puede volver y no va a volver a un sistema basado en la exclusión, en el sectarismo ni en la destrucción programada de la nación”.

Frente a ese cara al sol redivivo de la nostalgia golpista, impasible el ademán de Aznar y lo que representa en el actual Partido Popular, tiene sentido volver a citar por mi parte aquél artículo de 2017, escrito en el contexto de un giro copernicano del PSOE al recuperar Pedro Sánchez la Secretaría General del partido con todas las bendiciones democráticas que hoy se requiere para adquirir la legitimidad secuestrada, en su caso, en 2016, con apoyo explícito de las fuerzas vivas de este país, medios de comunicación incluidos como el diario “El País, conocedoras de aquella letra inconfundible del “Cara al sol” y con clamorosos y vergonzantes silencios cómplices.

Al leer el artículo citado, Impasible el “alemán”, el que quiere entender que entienda. Creo que lo dejé bastante claro en aquella ocasión y si algo debo destacar hoy es lo que señalé al finalizar aquél artículo: “Sé lo que dice la canción [la Internacional] y se puede ajustar como justicia, no ajustamiento, a la situación actual en el mundo [en nuestro país], que todavía es posible cambiarlo a pesar de los agoreros mayores del Reino de la Tibieza y de la Tristeza, [asentados en la derecha ultramontana], que existir…, existen. Hay dos estrofas que me sigue ilusionando cantarlas y vivirlas con especial ilusión, sobre todo con el coro de Quilapayún en la octava de 50 aniversario del golpe de estado en Chile, que tanto aprecio: El día que el triunfo alcancemos / ni esclavos ni dueños habrá / los odios que al mundo envenenan / al mundo se extinguirán // El hombre del hombre es hermano / derechos iguales tendrán / la tierra será el paraíso / patria de la humanidad. No me pasa con lo que he contado de mi canto a un “alemán” desconocido, impasible y que como la música militar nunca me supo levantar”. Tampoco hoy, por cierto, porque frente al ademán impasible de la derecha y su grito «¡basta ya!», del que se han apropiado de forma indebida y descontextualizada, no de forma inocente, para sacar a su gente a la calle, aún nos queda la palabra y el canto, en las casas y en la calle también, si hace falta, de la dignidad humana y democrática que nos ofrece la Internacional.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Con la ayuda de maestros se escribe la historia

Sevilla, 12/IX/2023

He conocido la reciente presentación mundial de la película Maestro, una biografía cinematográfica especialmente delicada de uno de mis maestros musicales, Leonard Bernstein, fundamentalmente en mis años jóvenes por la composición de la banda sonora de West Side Story, al que vamos a poder conocer mejor en una faceta humana, familiar y bisexual, profunda, con el hilo conductor de su controvertido matrimonio con la actriz costarricense-chilena, Felicia Montealegre, en una biopic en sentido estricto, con un guion compartido con Josh Singer, dirigida e interpretada magistralmente en su papel estelar por Bradley Cooper, producida por Martin Scorsese, Steven Spielberg y Todd Phillips, además del mismo Cooper. Como carta de presentación, ya se espera de ella sólo su excelencia en su proyección mundial, tal y como se ha reconocido en su reciente participación en la 80ª Mostra de Venecia, junto a otras 22 películas, a pesar de no haber obtenido los preciados galardones de este preciado Festival de Cine.

Según Fotogramas, en una crítica que estimo como excelente, “El guion que Cooper coescribe junto a Josh Singer –coautor también de los libretos de ‘Spotlight’ y ‘Los archivos del pentágono’– presenta a Bernstein como una figura marcada por un claroscuro existencial: un hombre tocado por el encanto personal y el talento artístico, pero atormentado por un miedo feroz a la soledad. Y lo extraordinario es que el personaje sale del paso sin ser sometido al juicio moral del cineasta, quien contempla las taras de Bernstein –su narcisismo, sus adicciones, su permanente inconformismo, su dificultad para el compromiso sentimental– como cualidades inherentes a la naturaleza humana, algo que ya afloraba en la notable ‘Ha nacido una estrella’. De hecho, la propensión del Cooper-actor a ocupar el centro no solo de las escenas sino también de los encuadres demuestra que la modestia puede no ser la cualidad más determinante de la personalidad del Cooper-cineasta. […] Transitando desde el debut de Bernstein como director de la Orquesta Sinfónica de Nueva York, el 14 de noviembre de 1943, hasta la vejez del personaje, la película ofrece un deslumbrante viaje estético por el cine americano de la segunda mitad del siglo XX. En su tramo inicial, filmado en blanco y negro, Cooper –con la colaboración del director de fotografía Matthew Libatique– homenajea la heterodoxia del clasicismo de Hollywood que tomó forma con el estreno de ‘Ciudadano Kane’ de Orson Welles en 1941. Entre sus suntuosos travellings, sus majestuosos besos a contraluz y sus veloces diálogos, ‘Maestro’ logra capturar el romanticismo de una era, la de la inmediata posguerra, en la que Estados Unidos navegaba entre el ardiente deseo de celebrar la vida y la imposición de un régimen patriarcal conservador. Y, por si lo anterior no fuera suficiente, en su salto a la década de 1970, la película entabla un diálogo con los cineastas del Nuevo Hollywood para explorar, cámara en mano, el arduo camino hacia la plenitud artística y la libertad sexual del protagonista”.

Una vez más, nada humano me es ajeno, según Terencio, incluso si viene de mis maestros, en este caso Leonard Bernstein, al que siempre he profesado admiración artística. El cine tampoco es ajeno en mi vida y si tuviera que preguntar en ocasiones como esta de Maestro, ¿qué es el cine?, acudiría de forma veloz a lo que manifestó en una ocasión el afamado director John Ford, que conocía muy bien a Henry James Fonda, respondiendo a un periodista ante la pregunta clásica de ¿qué es el cine?: “Es ver caminar a Henry Fonda”. Lo mismo que hoy podría afirmarse por la interpretación tan alabada de Bradley Cooper en su papel de Bernstein, al contemplar como caminaba realmente por los senderos inescrutables de la vida, con una íntima banda sonora especial, dirigida por él, preguntando qué significa el número dos en su azarosa vida junto a su querida compañera sentimental, Felicia Montealegre, cuando ya todo sonaba a despedida por la muerte de ella. Por esta vez, cualquier parecido con la realidad de la vida no será pura coincidencia. Esa es la verdadera magia del cine y su historia. Y Maestro no se queda atrás, porque en esta ocasión el cine es admirar la interpretación magistral de Bradley Cooper en el papel de Leonard Bernstein.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Salvador Allende, presidente, siempre presente en democracia, siempre

Cuidemos la memoria, porque es el ancla del futuro democrático que demandan nuestros pueblos

Compromiso final de la carta «Compromiso: Por la democracia, siempre»

Sevilla, 11/IX/2023

Cuando se cumple hoy el 50 aniversario del golpe de estado militar en Chile, en el que se produjo la muerte de Salvador Allende, excelente presidente democrático en ese país, sigue muy presente su vida y su obra política en este cuaderno digital, así como sus inolvidables palabras de despedida del pueblo chileno, pronunciadas en la sede del Palacio de la Moneda y transmitidas al pueblo chileno por la Radio Magallanes, a las 9:10 a.m., aquel fatídico 11 de septiembre de 1973, que no olvido, algo que se puede constatar hasta en veinticinco artículos, en los que lo cito con respeto reverencial, porque ha significado mucho en mi vida y a pesar de mi matusalénica edad, que diría Benedetti: “¡Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor!

Cincuenta años después de aquellos tristes acontecimientos que sumieron a Chile en un derrotero de falta de libertades y venganzas sin límite por parte de los golpistas, esas grandes alamedas siguen sorteando inmensas dificultades en el devenir político del país. Lo resaltaba en este cuaderno digital el pasado 21 de mayo, en un artículo que sigue todavía muy presente en mi memoria de secreto, ¿Qué nos queda a los que no veremos las anchas alamedas, de las que nos habló Salvador Allende?, cuando redacto estas palabras en homenaje permanente a un país democrático y a su presidente, Salvador Allende, porque me conmocionó la lectura de un artículo que publicó el día anterior el diario El País, El avance de la extrema derecha en Chile: ¿qué nos queda a los que no veremos las anchas alamedas?, escrito porRaúl Zurita, poeta chileno, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2020, que mostraba a través de sus palabras el dolor de una parte del pueblo chileno, con palabras que llegan a lo más profundo de las almas libres. En la medida que me ha sido posible , he estado siempre muy cerca del pueblo chileno, víctima de un golpe de estado cruento, injusto, infame y despiadado, que cada año recuerdo con inmenso dolor cuando llega el día fatídico en el calendario, cada 11 de septiembre, como si fuese el real de 1973. La entradilla del artículo resumía a la perfección el hilo conductor del artículo, transido de dolor por la realidad que presidía aquellos días en Chile, simbolizado por el triunfo de la derecha pura y dura de Pinochet el 7 de mayo de este año, en la elección del Consejo Constitucional, con un 56,5% de los votos, mientras que la izquierda solo obtuvo el 37.5%, en la que se eligieron las 51 personas encargadas de redactar la propuesta de nueva Constitución que deberá ser aprobada el próximo 17 de diciembre, debiéndose señalar que el voto fue obligatorio y que la participación alcanzó el 84%: “No pudimos hacer más y los jóvenes que fuimos nos dan vuelta la cara, alzan por última vez sus banderas hechas jirones y se van perdiendo en el humo blanco de la noche incancelable”. Es un aviso para navegantes en la desesperación de la izquierda chilena, cuando contempla el avance de la ultraderecha que tanto hizo sufrir al país durante la dictadura y, al cabo de los años, vuelve con una fuerza inaudita. Creo que es una razón también para preocuparnos en este país, por los avances de la ultraderecha, políticos y grupos afines. Igualmente, no olvido en este día de conmemoración sus palabras en las que mostraba el dolor de una parte del pueblo chileno, con palabras que llegan a lo más profundo de las almas libres: “No se nos dio la aurora, solo defender todo lo vivo y todo lo muerto que nació cuando nacimos, cuando abrazados unos a otros cruzamos como otra noche la noche, porque sabíamos que solo así podríamos guarecernos, guardarnos un poco de las jaurías que nos aullaban. No miraremos las estrellas deslumbradas de las nuevas mañanas, no conquistaremos las espléndidas ciudades, no fue para nosotros esa ardiente paciencia y las briznas incendiadas del futuro se nos clavan en los ojos chirriando. No vimos abrirse las anchas alamedas, no se nos dio esa vida en esta vida. Pero estuvimos allí y es nuestro el pasado, ese pasado insobornable en que se nos rompieron las piernas y los brazos y la boca y nos quedamos postrados, caídos, incrédulos mirando las ruinas de los sueños y de los sueños de los sueños”.

En este sueño de pasear un día, de verdad, por las grandes alamedas de libertad en cualquier lugar del mundo, las palabras de Salvador Allende cobran una importancia especial y así creo que lo han manifestado el presidente actual Gabriel Boric, cuando junto a cuatro expresidentes chilenos, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos Escobar, Michelle Bachelet Jeria y Sebastián Piñera Echenique, han firmado una carta bajo un título esclarecedor y muy necesario en el tiempo actual: “Compromiso: Por la Democracia, siempre”, en la que hacen una reflexión profunda y breve sobre los 50 años del golpe de Estado que puso fin al Gobierno de Salvador Allende y que dio inicio a la triste, injusta y malévola dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Po este motivo, me adhiero hoy al contenido de esa carta, como un chileno de corazón más, desde España, en ese compromiso de estado concreto, que también lo hago mío y que puedo aplicar perfectamente, salvando lo que haya que salvar en mi país, España, resaltando cuatro puntos que el Presidente Gabriel Boric y sus antecesores se comprometen a cuidar y defender la democracia: enfrentar los desafíos con más democracia, condenando la violencia, hacer un valor compartido la defensa y promoción de los derechos humanos y fortalecer los espacios de colaboración entre Estados, con un compromiso final: Cuidemos la memoria, porque es el ancla del futuro democrático que demandan nuestros pueblos.

Las grandes alamedas resaltadas con fuerza democrática por Salvador Allende en sus últimas palabras al pueblo chileno, donde podrían pasear personas libres, mucho más temprano que tarde, resuenan hoy de forma especial las palabras del vídeo que encabeza estas palabras, sentidas por el pueblo chileno democrático desde los balcones que sirven hoy para mirarse entre ellos, desde donde les saluda su historia, aunque hoy recordamos a escala mundial que un balcón del Palacio de la Moneda fue bombardeado el 11 de septiembre de 1973, que miles de compatriotas chilenos fueron víctimas de detención, tortura, exilio, asesinato y desaparición. Ha costado muchos años reconstruir Chile, reconstruir sus balcones, su democracia. No la olvidemos, cuidando sobre todo la memoria democrática, algo que nuestro país debe hacerlo día a día, en democracia, siempre.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Películas españolas hacen ya el camino del Oscar 2024

Sevilla, 10/IX/2023

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ha publicado la preselección de tres películas para la nominación definitiva de una de ellas, por parte de nuestro país, el próximo 21 de septiembre, al Oscar a la mejor película internacional 2024, de las cuales dos, 20.000 especies de abejas, de Estibaliz Urresola y Cerrar los ojos, de Víctor Erice, han sido tratadas de forma especial en este cuaderno digital, cuestión que me conmueve, atendiendo al mensaje extraordinario de ambas, de gran impacto emocional y social.

Por este motivo, vuelvo a publicar ambos artículos, esperando que, finalmente sea una de las dos la candidata definitiva al Óscar, sin desmerecer esta candidatura, en ningún caso, la tercera en liza, La sociedad de la nieve, de Juan Antonio Bayona.

Lucía o el encanto real de una niña singular

Sevilla, 21/IV/2023

Desde hace bastantes meses sigo de cerca una aventura apasionante, la de la película dirigida por Estibaliz Urresola Solaguren, autora también de su guion, 20.000 especies de abejas, multipremiada a pesar de su corta vida, que hoy se estrena en las salas de nuestro país, en la que se narra algo de especial interés por su trasfondo humano en un mundo en el que se vive de forma difícil la diversidad y la singularidad, tal y como la explica la sinopsis oficial de esta obra de arte: “Cocó [Sofía Otero], de ocho años, no encaja en las expectativas del resto y no entiende por qué. Todos a su alrededor insisten en llamarle Aitor pero no se reconoce en ese nombre ni en la mirada de los demás. Su madre Ane, (Patricia López Arnaiz), sumida en una crisis profesional y sentimental, aprovechará las vacaciones para viajar con sus tres hijos a la casa materna, donde reside su madre Lita (Itziar Lazkano) y su tía Lourdes (Ane Gabarain), estrechamente ligada a la cría de abejas y la producción de miel. Este verano que cambiará sus vidas obligará a estas mujeres de tres generaciones muy distintas a enfrentarse a sus dudas y temores. Y sobre todo, a Ane a ser por fin honesta consigo misma”.

He leído todo lo que podido sobre la génesis de la película y he encontrado algo de marcado interés ante la realidad pura y dura del mercado cinematográfico, porque esta película no es mercancía sino un producto que nace a través de una productora también singular, Gariza films, que tiene intereses muy diferentes a los que fomenta ese mercado y sus mercancías, de las que la industria del cine tampoco se libra: “es una productora feminista e independiente que crea y produce proyectos audiovisuales desde 2010. El cine es nuestra manera de vivir, nuestra pasión. Por eso, realizamos nuestros proyectos siempre desde la cercanía y la sinceridad”. Sus características principales son: el apoyo al talento joven“porque creemos en el talento de los jóvenes emergentes que como nosotras crean proyectos de gran calidad que tienen muchas, pero muchas cosas que contar al mundo”, ser una productora feminista, es decir, “un espacio libre para poder dar voz a las historias que tienen que ser contadas. Apostamos por nuevas directoras que proyectan diferentes perspectivas. Queremos un cine igualitario, en el que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de mostrar su creatividad e ingenio cinematográfico y trabajamos por conseguirlo. ¡Y lo conseguiremos!”, así como hacer un cine independiente y de autor: ”visibilizamos las películas que crecen al margen del epicentro de la industria. Cuidamos cada detalle de cada proyecto en el que participamos y garantizamos la diversidad”. Y, por último, defienden la escucha, la cercanía y la honestidad: “nos encanta escuchar nuevas historias, el vértigo que se siente al principio de un proyecto y formar parte de pequeños y grandes equipos de trabajo. Para nosotras cada proyecto tiene unas necesidades diferentes, y es nuestra labor reconocerlas y responder adecuadamente a cada una de ella, de forma individualizada y personalizada”.

Todo lo anterior es lo que está detrás de una historia tan hermosa como la que narra esta bellísima película, porque es un hecho constatable que la producción de la misma no es inocente, hay una ideología detrás de cada producción y llevan a cabo algo muy importante: contar, de forma especial, una historia cercana, honesta y sincera, impregnada de valores humanos, que ayude en definitiva a transformar la sociedad actual. La película tiene ya un amplio reconocimiento cinematográfico mundial, como ganadora en la Berlinale del Oso de plata 2023 a la mejor interpretación de la jovencísima actriz con sólo nueve años, Sofía Otero y la Biznaga de oro en el Festival de Málaga de este año a la mejor película, en la que la directora lanzó un mensaje reivindicativo: «Creo que cada vez más hay una voluntad de poner en valor y visibilizar las infancias trans. Es muy importante que estos niños encuentren su sitio en el mundo. Con esta película he querido hablar de ello desde el enfoque de la familia y cómo se transforman todos sus miembros cuando tienen que acompañar a una persona que se está expresando de una forma distinta a la que todos habíamos concebido«. También obtuvo la Biznaga de Plata a Mejor Actriz de Reparto para Patricia López Arnáiz. 

Conocí hace dos meses la intrahistoria de esta película, que me conmovió: “Un proyecto que nació cuando Urresola conoció el caso de Ekai, un niño trans de 16 años que se suicidó tras luchar por un tratamiento hormonal que nunca logró. “Dejó una carta y me conmovió”, recuerda la directora. “Era una carta de despedida, pero al mismo tiempo me conmovió la esperanza que proyectaba él en esa carta hacia la generación de las niñas y los niños que vinieran detrás de él, que vivieran un escenario de más aceptación y donde lo tuvieran más fácil que él. Recuerdo que, a raíz del caso de Ekai, hubo un despertar, por lo menos en la sociedad vasca, sobre esta temática, que yo creo que no formaba parte de la agenda social ni del imaginario. No pensábamos que lo trans pudiera estar ya presente desde las infancias más tiernas”, […] Un despertar que luego se multiplicó por toda España y que también provocó movimientos reaccionarios como “ese autobús naranja que intentaba preservar los pensamientos más rígidos de la idea del género y de las identidades”. “Creo que justamente lo que logró ese autobús fue dar mucha más repercusión y altavoz a esta realidad”, dice la autora sobre la campaña que impulsó HazteOír. 20.000 especies de abejas nació en 2018, cuando Urresola comienza el proceso de investigación y las entrevistas a las familias de niñas y niños trans. Su proceso de creación ha ido en paralelo con la evolución de la sociedad española que ha concluido en la aprobación de la ley trans que coincide en el tiempo con la presentación del filme en la Berlinale”.

Leí ayer una reseña en RTVE sobre esta película en la que se hacía una comparación con otra obra maestra de este país, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, por la mirada tan cautivadora de Ana Torrent, como ahora es la de Sofía Otero: “El simbolismo del universo de las abejas vuelve a llevarnos a la cinta de Víctor Erice. De la colmena a las abejas. Aunque la de Erice no representaba con ellas la diversidad, en ambos casos sí entraña la complejidad en los enlaces familiares y busca mostrarse la sorpresa que encierra la infancia, el descubrimiento del mundo adulto a temprana edad, de la conciencia de uno mismo. Una distancia de 50 años entre ambos títulos, que se enlazan también a través de la hechizante mirada de sus protagonistas, porque, al igual que ocurrió con la de Ana Torrent, la de Otero se quedará para siempre en la historia de nuestra retina cinematográfica”.

Amo el cine y deseo que esta película, 20.000 especies de abejas, haga un recorrido maravilloso de divulgación de la parte más ejemplar del mundo cinematográfico, como escuela de vida. Escribí en este cuaderno digital, tiempo atrás, que cuando era pequeño me emocionaban las dos palabras inglesas, The End, que aparecían siempre en los últimos planos de las películas de sesión continua, en los cines refrigerados del ferragostomadrileño. Fue especial el día de Candilejas, porque Chaplin era un ídolo de mi vida en el barrio Salamanca, en Madrid, para un niño del Sur que soñaba con su tierra de origen, viviendo el discreto encanto de la burguesía, tan lejana de la ternura triste de Charlot, de los cómicos, como el que representaba el payaso Calvero en aquella hermosa película. También, el de El chico, con un mensaje que debido a mi corta edad me situaba más cerca del niño John en su experiencia vital al vivir separado de su madre. Todas las películas tienen un final (es lo que tienen de malo…), 20.000 especies de abejas, también, pero la vida sigue dispuesta a ofrecernos siempre miles de oportunidades para creer que todavía es posible ser y estar en el mundo de otra forma, soñando despiertos para volver a verlas como en el caso de “El chico” o la protagonizada por la realidad de Lucía, porque deseamos cambiar aquello que no nos hace felices, que mina a diario la persona de todos o la de secreto que llevamos dentro.

El cine de mi infancia contemplaba siempre descansos pero, cuando soñamos, la vida no se detiene sino que solo esperamos, mientras caminamos, que se cumplan los deseos irrefrenables de alcanzar resultados pretendidos en cuestiones de tanto calado como las que se tratan en esta película. Descansar es, a veces, despertar a nuevas experiencias de lo que está por venir, donde cualquier parecido con la realidad, a diferencia de lo que ocurre con las películas, no es pura coincidencia, sino el fruto de un sueño realizado, porque es legítimo que así sea. Es lo que esperaba siempre en su mundo tan singular, Lucía, la protagonista de 20.000 especies de abejas, una bella película para el siglo XXI, en un país tan controvertido como el nuestro que, afortunadamente, ya dispone de un marco legal propicio para salvaguardar la diversidad de género, a través de la recientemente promulgada Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, que deberíamos conocer todos para respetarla y llevarla a la práctica en nuestra azarosa vida diaria. Fundamentalmente, porque en 20.000 especies de abejas, cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

Víctor Erice, treinta años después, que no son nada para su cine

El regreso de Víctor Erice con ‘Cerrar los ojos’ (rtve.es)

Sevilla, 9/XII/2022

Casi sin darme cuenta voy formando poco a poco una coalición de determinadas personas mayores y me detengo a leer sus obras, contemplar sus cuadros o ver sus películas. Sobre todo, los escucho. Me pasó anoche al volver a reencontrarme con el director de cine Víctor Erice, cos sus 82 años, transmitiéndonos con sus palabras parte de su vida, que ahora se va a ver reflejada posiblemente con su nueva película, Cerrar los ojos, una historia sobre la memoria y la identidad, actualmente en rodaje, trabajando de forma incansable en lo que él llama “el arte popular del siglo XX”, el cine y su proyección en salas dedicadas exclusivamente a ello, tan vacías hoy por la competencia de las plataformas digitales. Aquellos antiguos espacios servían para contemplar “museos de la vida”, de muchas vidas sobre personas que sobre el escenario de su acontecer diario sólo hacen algo importante: sobrevivir. Nunca nos sentíamos solos.

Carlos del Amor nos deleitó en el Telediario2 (RTVE) con una semblanza muy cuidada, llena de afecto a Erice, porque en un minuto y cincuenta y siete segundos logró transmitirnos algo importante: su mirada, “una mirada inquieta, la mirada de alguien tímido que disfruta poco con las entrevistas”, sabiendo que “para Erice el cine bebe más de la pintura que de cualquier otro arte”. En el tiempo veloz de la entrevista televisiva citada, Víctor Erice tenía prisa para continuar con el rodaje. Carlos del Amor la finaliza con unas palabras bellísimas: “no se puede llegar tarde al lugar en el que durante tanto tiempo se le ha estado esperando”.

Treinta años después de su maravillosa película “El sol del membrillo”, he vuelto a reencontrarme con él, leyendo las palabras de homenaje que le dediqué en 2016 en este cuaderno digital, El color de la vida, bajo la sombra de un gran pintor, Antonio López, a quien tanto aprecio. Les dejo con ellos.

El color de la vida

Todo depende del color del cristal con el que se mire cada momento de la vida. Recuerdo siempre la puerta de acceso al patio interior de la Casa-Museo de Juan Ramón Jiménez, en Moguer (Huelva), que inspiró un libro precioso y bastante desconocido en nuestro país, Por el cristal amarillo y que tanto me ayudaba en la preparación de mis clases en Huelva. O la insignificancia de ese cristal en la isla de los ciegos al color, que magistralmente describió Oliver Sacks en un libro que leo con frecuencia y que lleva ese nombre descriptivo.

Comento estas vivencias porque anoche contemplé, como aprendí de mi maestro Antonio López, la película que dirigió Víctor Erice, El sol del membrillo, sobre el desarrollo contemplativo e inacabado siempre de una obra del pintor manchego, respetuosa con el devenir real del color del membrillo. Es una película de culto y respeto al devenir de la vida, sobre todo hoy cuando estamos inmersos en la dialéctica vida atómica-vida digital.

La cámara de Javier Aguirresarobe, excepcional, nos ayuda a contemplar segundo a segundo el devenir de la vida que necesita su tiempo, tal y como nos lo describió hace ya muchos años el Eclesiastés. Tiempo atómico y tiempo digital. Es verdad, vanidad de vanidades, todo vanidad…

En homenaje a Antonio López, al que vuelvo siempre cuando voy de mi corazón a mis asuntos o del timbo al tambo, en expresión excelente de García Márquez, adjunto a continuación uno de los artículos que escribí en 2014, con ocasión de la obra permanentemente inacabada de este pintor de la realidad y el deseo, porque nunca nos podemos bañar dos veces en el mismo río, ni contemplar la vida con un cristal de color perpetuo.

Sevilla, 21/V/2016

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!