Cerrado por Mundial de Fútbol 2026

Eduardo Galeano, Cerrado por fútbol

El fútbol es la única religión que no tiene ateos

Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra

Sevilla, 9/VI/2026 – 17:03 h CET (UTC+2)

El mundo al revés, tratado tantas veces en este cuaderno digital, siguiendo la estela literaria de Eduardo Galeano, vibrará en los próximos días con motivo de la celebración de la Copa Mundial de Fútbol 2026.

Siempre me ha llamado la atención la pasión de Galeano por el fútbol, sentimiento que se muestra abiertamente en una obra, Cerrado por fútbol, una recopilación de todos los textos que publicó en torno a este deporte, de la que aporto la sinopsis oficial de la editora: “Este libro reúne todos los textos que Galeano escribió sobre fútbol, la mayoría dispersos en su obra publicada, pero también varios inéditos y verdaderos hallazgos, como la crónica en la que, con sólo 23 años, llama «traidor» al Che Guevara en persona por haber adquirido en Cuba la pasión por el béisbol. Las páginas proponen un recorrido por la historia del fútbol, desde la época en que un jugador recibía una vaca por cada gol hasta el tiempo de los jugadores multimillonarios agobiados por el éxito, pasando por el relato de los diez futbolistas que se pintaron la cara de negro en solidaridad con su compañero discriminado por la hinchada; también hablan de Maradona, «el hombre que no podía vivir sin la fama que no lo dejaba vivir», y de Zidane, que en su último partido embistió a un rival y se retiró expulsado de un mundial mediocre. Eduardo Galeano creía que el fútbol expresaba «emociones colectivas», esas que generan «fiesta compartida o compartido naufragio, y existen sin dar explicaciones ni pedir disculpas». De esas pasiones habla Cerrado por fútbol”.

Es Galeano quien justifica el título paradójico de “Cerrado por fútbol”: “Cuando el Mundial comenzó́, en la puerta de mi casa colgué́ un cartel que decía: Cerrado por futbol. Cuando lo descolgué́, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido. Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia”.

A modo de retrato personal de su curiosa “pasión” por el fútbol, nada mejor que leer sus palabras en el libro citado, bajo el título “Por qué escribo”: “Para empezar, una confesión: desde que era bebé, quise ser jugador de fútbol. Y fui el mejor de los mejores, el número uno, pero sólo en sueños, mientras dormía. Al despertar, no bien caminaba un par de pasos y pateaba alguna piedrita en la vereda, ya confirmaba que el fútbol no era lo mío. Estaba visto: yo no tenía más remedio que probar algún otro oficio. Intenté varios, sin suerte, hasta que por fin empecé a escribir, a ver si algo salía. Intenté, y sigo intentando, aprender a volar en la oscuridad, como los murciélagos, en estos tiempos sombríos. Intenté, y sigo intentando, asumir mi incapacidad de ser neutral y mi incapacidad de ser objetivo, quizás porque me niego a convertirme en objeto, indiferente a las pasiones humanas. Intenté, y sigo intentando, descubrir a las mujeres y a los hombres animados por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, más allá de las fronteras del tiempo y de los mapas, porque ellos son mis compatriotas y mis contemporáneos, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido. Intenté, intento, ser tan porfiado como para seguir creyendo, a pesar de todos los pesares, que nosotros, los humanitos, estamos bastante mal hechos, pero no estamos terminados. Y sigo creyendo, también, que el arcoíris humano tiene más colores y más fulgores que el arcoíris celeste, pero estamos ciegos, o más bien enceguecidos, por una larga tradición mutiladora. Y en definitiva, resumiendo, diría que escribo intentando que seamos más fuertes que el miedo al error o al castigo, a la hora de elegir en el eterno combate entre los indignos y los indignados”.

Galeano fue un mendigo del fútbol: “No tengo nada de original porque, como se sabe, en mi país las maternidades hacen un ruido infernal porque todos los bebés se asoman al mundo entre las piernas de la madre gritando gol. Yo también grité gol para no ser menos y como todos quise ser jugador de fútbol”. Junto a Benedetti, hicieron gala siempre de su pertenencia al equipo Nacional de Montevideo, mostrando Galeano esta pasión desbordada y desbordante en su obra Su majestad el fútbol, publicada en 1968.

Lo que nunca cegó su pasión por el fútbol, fue su crítica mordaz ante la deriva actual de este deporte, que se ha forjado ya para quedarse: “El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue».

La mente humana se cerrará estos días por el Mundial de Fútbol, porque sólo se hablará de su eco a diario, eclipsando el principio de realidad de lo que está pasando y estamos viendo a diario, muchos sufriendo la indignidad humana sin com-pasión (con guion) alguna.

Menos mal que Galeano sólo fue el mejor jugador del mundo en sus sueños: “Siempre jugué muy bien, la verdad maravillosamente bien. Era el mejor de todos, pero sólo de noche mientras dormía”. Haber optado por ser escritor es lo que hoy agradezco, para aprender de él, siempre muy despierto, porque cuando escribía “le dolía el dolor ajeno y gozaba del ajeno placer», intentando que fuéramos “más fuertes que el miedo al error o al castigo, a la hora de elegir en el eterno combate entre los indignos y los indignados”.

Palabras de Galeano, mendigo confeso del fútbol digno, aunque siempre reconoció que este deporte “no era lo suyo”. Tampoco… “lo mío”.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

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