La realidad de las listas de espera, que desesperan, en la sanidad pública andaluza

Sevilla, 13/XI/2024 – 19:05 (UTC+1)

El Ministerio de Sanidad ha publicado los indicadores resumen de la situación sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud en el corte del primer semestre de 2024, periodo al que corresponden los últimos datos enviados por las comunidades autónomas. Creo que para emitir juicios bien informados, necesitamos disponer de la información necesaria, objetiva y veraz, porque es la única forma de denunciar esta realidad tan preocupante en democracia. Esta es la razón de por qué utilizo sólo datos oficiales, transcribiéndolos a continuación tal y como han sido publicados.

LISTA DE ESPERA QUIRÚRGICA

En relación con la lista de espera quirúrgica, a 30 de junio de 2024, “848.340 pacientes se encontraban pendientes de una intervención quirúrgica no urgente en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. El tiempo medio de espera se situaba en 121 días y el 20,5 % de ellos llevaba incluido en lista de espera más de 6 meses. El volumen de pacientes incluidos en lista de espera para una cirugía electiva ha aumentado un 3,4 % respecto a junio de 2023. El tiempo medio de espera se sitúa en 9 días más respecto al mismo corte anterior y el porcentaje de pacientes con espera superior a 6 meses se incrementa en 3 puntos respecto a junio de 2023”.

Informan también que “las especialidades con menores tiempos medios de espera son Cirugía cardíaca, con 63 días y la Dermatología y la Oftalmología, con 65 y 84 días, respectivamente. La especialidad con mayor tiempo medio de espera sigue siendo Cirugía Plástica con 236 días, seguida de Neurocirugía con 189 días y Angiología y Cirugía Vascular, cuyos pacientes llevaban esperando un promedio de 148 días. Respecto a los 11 procesos frecuentes que se monitorizan específicamente en este sistema de información presentan un tiempo medio de espera de 96 días. En cuanto a los 5 procesos quirúrgicos sujetos a garantía de tiempo de espera en el SNS (180 días), la cirugía cardíaca coronaria (by-pass coronario) se sitúa en 43 días y ningún paciente espera más del plazo máximo establecido. La cirugía cardíaca valvular presenta 50 días de espera media y un 2,9% de los pacientes superan los 180 días. En la intervención más frecuente, la cirugía de cataratas, el tiempo medio de espera se sitúa en 73 días y un 6,6 % de los pacientes supera los 180 días. La prótesis de cadera (110 días) y la de rodilla, con 136 días, son los procedimientos con mayor demora y superación de tiempos máximos (15 y 23%). Los hospitales de la red del SNS realizan anualmente un total de más de 3,5 millones de intervenciones quirúrgicas, incluyendo tanto las urgentes/no programables como las programadas (estas últimas son las que conforman las Listas de Espera). En el año 2024 el incremento de entradas en la lista de espera para una intervención quirúrgica programable no urgente ha sido de un 3,2% respecto al año previo. El número de pacientes registrados en una lista de espera, objetivamente, muestra el volumen de indicaciones quirúrgicas programables que hay pendientes en un momento dado y lo que realmente califica la situación es que esos pacientes sean atendidos en unos tiempos adecuados”.

LISTA DE ESPERA PARA CONSULTAS EXTERNAS

“A 30 de junio de 2024, 84 de cada 1000 personas estaban registradas en una lista de espera para una primera consulta con un facultativo de Atención Especializada hospitalaria. Dicha tasa es superior en 5,2 puntos a la de junio 2023. El tiempo medio de espera de dichos pacientes es de 94 días, 7 días más que en el corte de junio de 2023. La proporción de pacientes que tenían una fecha de cita asignada para más de 60 días es del 54,6%, 3 puntos superior al del mismo periodo en 2023. Los menores tiempos se observan en Cirugía General con un promedio de espera de 48 días, Ginecología con 58 días y Cardiología con 68 días. Las especialidades con mayores tiempos de espera son: Neurología con 125 días, Dermatología con 118 días y Traumatología con 101 días.
El informe recoge, junto con los indicadores globales de las listas de espera del Sistema Nacional de Salud, la desagregación por comunidades autónomas”.

Transcritos los datos oficiales anteriores, detallo a continuación los datos referidos a Andalucía, muy preocupantes como siempre. Para comprobar la realidad sangrante de la listas de espera en nuestra Comunidad y valorar su posición respecto de las restantes Comunidades del país, reproduzco a continuación los datos oficiales que también ha publicado el Ministerio, a los que agrego un pequeño comentario en cada caso.

En relación con la lista de espera quirúrgica, a 30 de junio de 2024, Andalucía ocupa el primer lugar del Estado, con un total de 203.779 pacientes, lo que supone un 24,04% del total el país, con un tiempo medio de espera de 169 días, cuando la media nacional es de 121.

Los porcentajes también son abrumadores por especialidades, destacando Traumatología, Oftalmología y Cirugía General, por este orden.

Los tiempos medios de espera, contando con la media de 169 días, nos sitúan también a la cabeza del país, siendo los tres más importantes los correspondientes a Cirugía Plástica, Angiología/Cirugía Vascular y Neurología.

Respecto de la lista de espera de consultas, Andalucía ocupa el segundo lugar, 135 días, detrás de Canarias, cuando el tiempo medio en el país es de 94 días, a lo que se une la realidad de tener la tercera tasa del país por 1000 habitantes, concretamente 101,53, detrás de Madrid y Principado de Asturias, respectivamente.

Los datos son también muy preocupantes respecto de la lista global de espera por especialidades, patente cuando se aborda la totalidad de pacientes afectados, 848.747, seguida de Madrid, con 828.698 y Cataluña, con 537.839, siendo las tres especialidades en Andalucía con mayor lista de espera, Oftalmología, Traumatología y Otorrino, respectivamente.

Por último y en un esfuerzo de síntesis por el carácter divulgativo de este artículo, con datos que se pueden analizar con detalle en el documento referenciado del Ministerio de Sanidad, en relación con el tiempo medio de espera, en días, Andalucía ocupa el segundo lugar, detrás de Canarias, como ya se ha indicado anteriormente, siendo las tres primeras especialidades con días en lista de espera, Neurología, Dermatología y Traumatología, respectivamente.

Los datos expuestos son muy preocupantes, como conclusión final. La desigualdad territorial en relación con estos datos es muy significativa y traduce una vez más los desequilibrios injustos en este país en uno de los pilares básicos del estado de Bienestar, situación que están sufriendo millones de personas y con una perspectiva nada halagüeña por el ocaso de la democracia en el que avanza de forma soterrada este controvertido país. Hace un año analicé la situación de la lisas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía y, un año después, se constata que no hemos mejorado casi nada sobre la situación que describí entonces. En el artículo citado, escrito con dolor y rabia por la falta de transparencia de la Consejería de Salud en aquella ocasión, en relación con la publicación de las listas de espera quirúrgica y de especialidades del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que «que según el Ministerio, el total de pacientes en lista de espera quirúrgica en Andalucía, a 30 de junio de 2023, eran 192.561, mientras que en los datos facilitados ahora por el Servicio Andaluz de Salud figuran 203.375 pacientes, un desajuste de 10.851 pacientes más sin explicación alguna por parte de esta institución andaluza. Igualmente, la demora media pasa del dato del Ministerio, 139 días, a 144 en el informe del SAS. Curiosamente, en referencia a las lista de espera de consultas externas, en los dos informes figuran un total de 841.731 pacientes, sin que se produzca en estos indicadores desajuste alguno». Si valoramos los datos correspondientes a 30 de junio de este año, comprobamos que el número de pacientes en lista de espera quirúrgica es de 203.979, lo que se traduce en que la situación actual no ha mejorado nada, quedando prácticamente igual que el año anterior, a pesar de las actuaciones que se consideraron llevar a cabo por la autoridad competente en este sentido. Respecto de la lista de espera de consultas externas, el dato actual es de 848.747 pacientes, lo que supone un pequeño incremento sobre el dato del año pasado, 841.731 pacientes.

En definitiva, si vuelvo a exponer hoy el drama de las listas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía, es porque insisto en que se debería hacer un estudio urgente, riguroso y profundo para conocer las causas estructurales, no sólo económicas, que provocan estos graves desajustes de atención a los pacientes andaluces, algo que llama la atención por el silencio oficial de la Junta de Andalucía al respecto. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad podamos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan. Seguimos recibiendo avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria es facilitar estos datos, de boca en boca, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en el país y, obviamente, en Andalucía.

NOTA: la imagen de cabecera es una fotomontaje realizado por el autor, con la base de la imagen recuperada el 23/X//2023 de https://www.larepublica.net/noticia/defensoria-contabiliza-mas-de-siete-mil-recursos-de-amparo-por-listas-de-espera

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La inteligencia digital de las personas de edad avanzada

Imagen funcional del cerebro humano, donde se utilizan colores y forma para demostrar diferencias neurológicas entre dos personas. Cortesía de Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI), 2007.

Sevilla, 12/XI/2024 – 14:21 (CET+1)

La tercera acepción del adjetivo “mayor”, según la Real Academia de la Lengua, aplicada a las personas, se define como “entrada en años, persona mayor”. Hoy, quiero dedicar unas palabras en este cuaderno digital a la inteligencia digital de las personas mayores, entradas en años, de edad avanzada, como es mi caso, que asistimos en un momento de nuestras vidas a la aparición de un mundo digital nuevo, cuando todavía no éramos “mayores”, pero que nos cogió subidos en un tren analógico y atómico, del que nos tuvimos que bajar un día para prepararnos a sobrevivir en esta revolución marcada por un lenguaje que tuvimos que asimilar, cada uno, cada una, como pudo, escuchando por primera vez dos vocablos que tuvimos que incorporar a nuestro lenguaje ordinario: software y hardware.

El primero, software, se acabó incorporando a nuestro diccionario RAE con una definición algo problemática, como sustantivo, que necesitaba muchas palabras para poder explicarlo: “conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora”. Igualmente, otro vocablo inseparable, hardware, equipo, con una explicación breve agregada para entenderlo de forma adecuada: “conjunto de aparatos constituido por una computadora y sus periféricos”. Han pasado ya muchos años de proximidad y vivencia junto a estos dos vocablos y sabemos, también como personas mayores, lo que han significado en los últimos cincuenta años y significan en la actualidad, hasta llegar a nuestros días, en los que los teléfonos, tabletas, relojes, televisores, llaves de vehículos, tarjetas bancarias y casi todo lo que se mueve, tenemos asumido que son “inteligentes”. Pero ante este aluvión tecnológico, desarrollado de forma exponencial mediante las tecnologías de la información y comunicación, surge una gran pregunta para abordar el inframundo tecnológico, digital por supuesto, con el que se tuvo que enfrentar nuestra inteligencia, humana por supuesto también, cuando éramos jóvenes y, ahora, cuando ya somos personas mayores, entradas en años y de edad avanzada, sin eufemismo alguno.

Lo que cuento a continuación es un resumen de mi vivencia al respecto, porque mi mundo hace cincuenta años era analógico y atómico, sorprendido por la entrada en tromba de las tecnologías de la información y comunicación. Me ayudó mucho a entender lo que estaba pasando y viendo, la lectura de un libro didáctico escrito por Nicolás Negroponte, El mundo digital, que me ha acompañado a lo largo de mi trayectoria vital y profesional, fundamentalmente porque aprendí lo que se nos venía encima y que era imprescindible subirse al tren digital de la vida si queríamos progresar adecuadamente en un mundo al revés, diseñado a veces por el enemigo. También, me sirvió para poner los pies en el suelo atómico, cuando decía al finalizar su libro: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Han pasado muchos años desde aquél descubrimiento personal del mundo digital a través de Negroponte y ahora, como persona mayor preocupada por estas cuitas digitales y solidaria con millones de “personas de edad avanzada”, a las que se nos considera en muchas ocasiones “ciudadanos y ciudadanas molestos”, olvidados por los Gobiernos y Administraciones correspondientes, recuerdo algo que expuse en este cuaderno digital en 2001, en un momento especial en mi vida profesional: “No pertenezco a la legión de embajadores del tratamiento de la informática como los proclamadores de la buena nueva digital, del evangelio digital, en frase de Hans Magnus Enzesberger, aquellos que declaran a los ciudadanos como ignorantes molestos. No soy tampoco vendedor de cajas de trucos pragmáticas, en expresión del mismo autor. No me gustan las brechas digitales… Lo que he venido haciendo desde que tengo uso de razón es buscar sentido a la vida cualquiera que sea la posición que se ocupa en ese momento en el vivir diario”. Si cité a Enzesberger en aquella ocasión, fue porque aprendí mucho de él en un artículo entrañable suyo publicado en Revista de Occidente, El evangelio digital, que me conmocionó en momentos transcendentales de mi carrera pública digital, fundamentalmente porque hacía una defensa de la ciudadanía tildada presuntamente de “ignorante”, sobre todo por las precauciones que hay que tomar en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, así como por lo que fabrican algunos intelectuales a través de los departamentos de tonterías [sic], que incluso algunas pueden ser digitales por el uso y abuso desordenado de medios electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas, televisión, etc.), que reflejaba en una entrevista concedida a Juan Cruz, en el diario El País, en torno a  la publicación de un libro suyo excepcional, Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes, cuando ya había alcanzado 87 años de edad: “Sí, en ese sentido hay una parte reaccionaria del señor Z. Naturalmente estos aparatos no le gustan: no tiene móvil, lo rechaza, por tanto no tiene Twitter, ¡no, por favor, qué horror! En él hay todos los aspectos: el sabio, pero también el provocador, el gurú, el payaso… ¡Sí, está entre Sócrates y Jeff Koons! [risas]. Y sí, esta es una enciclopedia que alerta contra la estupidez humana. Pero tengo la cortesía de escribir libros breves; creo que es más amable que imponerle al público libros de mil páginas”.

En este contexto, lo que me ha preocupado siempre es su reflexión acerca de que a veces digitalizamos tantos procesos humanos que se llega a considerar a los ciudadanos, sobre todo, los mayores, como ignorantes molestos por el mundo analógico en el que creen los gurús tecnológicos que estamos instalados, pasando a formar parte del macromundo de torpes digitales, sin mención alguna de la intrahistoria de brecha digital que ha existido y existe en nuestro país. En todo se debe marcar siempre una delgada línea roja, sobre todo cuando la equidad digital sigue siendo una quimera en la sociedad actual donde se están tomando decisiones desde determinados centros de poder digital, por personas que caben en un taxi (digital, por supuesto) y que pueden llegar a afectar a la quintaesencia del ser humano (1). Recuerdo de nuevo a Enzesberger, en estado puro: “Yo también digo que en este momento todos los medios hablan de la digitalización y predicen que todo ha de ser digital. ¡Abajo con el papel, es demasiado analógico! No estoy de acuerdo: yo como analógicamente, duermo analógicamente… Este es un sistema analógico. La rodilla es analógica, la lengua no es un ordenador. ¡No hay que exagerar con lo digital, no es la solución de todo! Los industriales dicen que hay que digitalizar lo más posible, porque hay capacidad de reducir el tamaño de las máquinas… ¿No te parece que se muere también analógicamente, no digitalmente?”.

Estoy convencido que nosotros, personas mayores, entrados en años y de edad avanzada, disponemos también de una de las inteligencias múltiples que vienen de serie en nuestro cerebro: la inteligencia digital. A esta investigación he dedicado muchos años de mi vida, resumiendo hoy el constructo “inteligencia digital” en pocas palabras y como definición posible desde una perspectiva científica, como la “capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía”, es decir, cuando han superado la dialéctica infernal del doble uso” (2). Inteligencia digital, aplicada también a las personas mayores, con cinco acepciones:

1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que manejan y tratan las personas mayores, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaces de ella.

2. capacidad que tienen las personas mayores de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural en el que son y están, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada persona mayor en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

5. capacidad y habilidad de las personas mayores para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

NOTA: La imagen de cabecera fue una cortesía de Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI), y director del Centro para la biología computacional, que es apoyada por bioinformáticos adscritos a la hoja de ruta del NIH para la investigación médica (2007), autorizada para su publicación en mi libro citado, Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, 2007, p. 71.

(1) Morozov, Evgeny (2015, 16 de mayo). Siervos y señores de Internet, El País.com. Artículo extraordinario que demuestra que Internet tampoco es inocente.      

(2) Cobeña Fernández, José Antonio, Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, 2007, p. 22.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Día de las librerías, día de las clínicas del alma

Sevilla, 11/XI/2024 – 23:49 (UTC+1)

Hoy se celebra el Día de las Librerías, para mí, de las clínicas del alma. Siempre me acerco a CEGAL, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, porque merece mi respeto por su esfuerzo diario por cuidar el mundo del libro y de las librerías como lugares que tienen un poder transformador, “dinamizando sus entornos, generando cultura y comunidad a través de los libros y la lectura, y fomentando la bibliodiversidad”.

El cartel de este año, ha sido realizado por la ilustradora Helena Pallarés, que cuenta personalmente lo que quiere expresar en su obra gráfica: “Una lectora se adentra en las primeras páginas de un libro, que al mismo tiempo es una librería, y sale de ella transformada y llena de color, llevando en una mano varios libros y, en la otra, un globo, como símbolo de dicha y libertad. Con esta ilustración he querido representar el poder transformador de las librerías en nuestra forma de apreciar el mundo, la capacidad de una historia de cambiar un poco o del todo nuestras vidas. El globo representa ese regalo, «salir» de una librería con la sensación de haber vivido una experiencia propia, el de una historia que te acompaña para siempre”.

En este contexto creo que tienen hoy un sentido especial las palabras que escribí en 2021, Las librerías son la atención primaria del alma, dedicadas al Día de las Librerías de ese año, que para mí es cada día que nos ofrecen la oportunidad de cuidar nuestra alma, como Boticas o Clínicas, cada uno o cada una según lo necesite: “Cuido el alma con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro. Las librerías son la antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”.

Hoy es el Día de las Librerías, también de las mías, a las que acudo con frecuencia, aunque creo que no sólo hoy, sino todos los días, son motivo de celebración anímica, porque son lugares que ofrecen su poder de transformación, sin tener que esperar esta hoja concreta de calendario. Personalmente las cuido mucho, porque ellas cuidan de mi alma. Siempre.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Nos debemos preparar para lo peor, esperar lo mejor y aceptar la realidad de lo que venga después

Hay un precepto bajo el cual he vivido: prepárate para lo peor, espera lo mejor y acepta lo que venga.

Hannah Arendt

Sevilla, 10/XI/2024 – 12:00 (UTC+1)

El año pasado abordé esta reflexión de Hanna Arendt, en momentos difíciles de este país. Ahora, los últimos acontecimientos nacionales e internacionales, entre los que destaco la DANA en Valencia, con el resultado trágico de pérdida de vidas humanas y daños materiales cuantiosos, por una gestión vergonzosa de las autoridades que tenían competencias para haber minorado lo que se veía venir por datos científicos ambientales y construcciones suicidas en suelos inundables. También, el triunfo de Trump y lo que significa para el mundo en términos políticos y de futuro, junto al olvido paulatino de lo que sucede en Ucrania, Gaza, Líbano y el Sahel en África. Todo ello me lleva a volver al pensamiento central de la afirmación citada de Arendt, agregándole la obligada aceptación del principio de realidad de lo que venga después, porque es el más terco de todos los principios, aunque sin renunciar a ser «inaccesibles al desaliento».

Por estos motivos enunciados y por otros muchos más en la misma línea, dado que al igual que Benedetti atravieso un pesimismo temporal, cono optimista bien informado (Haiku 123, en Rincón de Haikus, 2001), vuelvo a publicar el contenido de un artículo de 2023, en torno a esta cuestión tan inquietante, buscando salidas al túnel de noticias sobre sucesos preocupantes para la salud física, mental y social, en el que nos encontramos en la actualidad, Con un matiz importante: la búsqueda de la esperanza y el aliento de vivir dignamente no son tareas que las dirijan los mercados, porque no se pueden comprar, no son mercancías. Es la razón de por qué defiendo la teoría de ser «inaccesibles al desaliento», reforzando principios y valores. En el fondo, blindar en la medida de nuestras posibilidades propias y asociadas, la coherencia ética personal y colectiva, como explicaba entonces, preparándonos para lo peor, esperando siempre lo mejor y aceptando el principio de realidad de lo que venga después, que todavía es un gran desconocido.

Inaccesibles al desaliento

Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa?, lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos del Sur, donde vivo, que también existe, como me recuerda con frecuencia Benedetti en su Soneto del pensamiento: «[…] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos«. Un antídoto extraordinario, también, es asumir el principio de realidad de unas palabras de Hannah Arendt, que no olvido: Hay un precepto bajo el cual he vivido: prepárate para lo peor, espera lo mejor y acepta lo que venga.

A pesar de estos refuerzos éticos, es muy difícil en estos tiempos tan modernos, tan críticos en diferentes frentes de nuestras vivencias diarias, permanecer inaccesibles al desaliento, no inasequibles, porque somos personas, no mercancías, como aprendí hace años de las lecciones magistrales de don Fernando Lázaro Carreter, cuando abordaba el mal uso de este adjetivo en su extraordinaria obra, El dardo en la palabra: […] la confusión no es sólo vulgar; pero es confusión, y debe ser evitada. Se trata, simplemente, de que no se aplica con rigor el adjetivo debido, y se acude a otro que se le parece. Tampoco los precios son asequibles, sino baratos, razonables, ajustados, justos… Son las cosas a que corresponden tales precios las que pueden serlo. O no, en cuyo caso son inasequibles. Lo que no puedo comprar o entender es para mí inasequible. Ténganlo en cuenta quienes se precian de ser «inasequibles al desaliento». Merecen nuestra enhorabuena, pero digan, por favor, inaccesibles y hablarán con propiedad”. Esta aclaración encomiable, viene precedida de un contexto lingüístico que tampoco tiene desperdicio: “Asequibles son sólo las cosas que pueden adquirirse para poseerlas; cosas variadísimas, que van desde las ideas a los garbanzos; y si no, léanse estos dos fragmentos tan dispares: «La gracia abrillanta las ideas, las adorna, las hace amar, las adhiere a la memoria, vierte sobre ellas una luz que las vuelve más asequibles y claras» (W. Fernández-Flórez, 1945). «Entre los garbanzos, tan vulgares y tan asequibles entonces, la carne de morcillo era lo selecto» (A. Díaz Cañabate, 1936). Con tales pasajes a la vista, bien claro está que calificar de asequible a una persona, es prácticamente desacreditarla como venal. ¡Qué distinta cosa hubiera dicho de aquella condesita Bretón de los Herreros [«La condesita, / aunque bocado de prócer, / es humana y accesible» (1838)], llamándola así! Aunque el paso se ha dado: el canónigo Juan Francisco Muñoz y Pabón hace pensar de este modo a una dama, en una de sus espirituales novelas: «Era menester mucho aplomo y mucho dominio de sí misma para, sin preferencias por ninguno, ser con todos amable y asequible«. ¡Caramba con la dama! ¡Qué bien hubiese quedado el novelista escribiendo ahí accesible!”.

Aclarado este error histórico en el tratamiento no inocente de las palabras con las que nos relacionamos a diario, lo más importante de resaltar en esta locución es enfrentarse al significado de “desaliento”, lo que verdaderamente preocupa al mundo en este momento por su generalización, que el diccionario de la lengua española tiene claro desde el primer momento,  decaimiento del ánimodesfallecimiento de las fuerzas, llevándonos en directo a la palabra “desalentar” que, personalmente, es la que más me interesa en esta reflexión: quitar el ánimo a alguien. Con este circunloquio de palabras no inocentes, llegamos de nuevo a lo que pretendo analizar hoy: estamos viviendo una época en la que es difícil mantener una conducta inaccesible al desaliento. Si dejamos que las circunstancias actuales, en política por ejemplo, nos quiten el ánimo, es decir, la actitud, la disposición, el temple, el valor, la energía, el esfuerzo, la intención, la voluntad, el carácter, la índole, la condición psíquica de cada uno, de cada persona, es probable que perdamos la última acepción de este lema en nuestro vocabulario diario, porque al final nos quitan el fundamento principal del ánimo, el alma, el espíritu de cada uno como principio de la actividad humana.

Como a estas alturas de mi vida sólo me queda la palabra, sé el inmenso valor que tiene y lo importante que es su adecuado uso, no inocente casi siempre. Sobre todo porque temo un correlato fácil, el conformismo, si permito que cualquier acontecimiento o adversidad acceda a mi aliento, a mi ánimo, a mi alma humana. El conformismo por desánimo hace estragos allí donde nace, se desarrolla y muere, porque se instala en el confort de los tibios y tristes, mediocres en definitiva, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que me dan pánico, pero crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa está fatal. Pero ¿qué es la cosa? ¿su cosa?, que decíamos al principio. Ahí es donde hay que poner las barreras éticas de la vida digna para sí mismo y para todos. Es probable que aquí sí tenga sentido el uso ordinario de la frase en cuestión, permanecer inaccesibles al desaliento, como primer paso, porque el mercado actual puede comprarlo con facilidad. Basta tomar decisiones desde una torre de Manhattan, con una tableta digital o un teléfono inteligente, para hacer sufrir al mundo, quitándole el ánimo para seguir viviendo. Por tanto, hay que luchar para que esta realidad económica mundial, entre otras muchas, que a veces se convierten en guerras incomprensibles, no acceda a mi alma de secreto y a la de todos, porque deberíamos aprender a ser inaccesibles al desánimo colectivoal desaliento.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Yassine Chouati alcanzó la otra orilla de la Universidad de Sevilla

Yassine Chouati (Tánger, 1988), Yo soy el pueblo, Welcome, 2016 / JA COBEÑA

Sevilla, 8/XI/2024

No es la primera vez que me acerco en estas páginas digitales a la realidad personal y profesional de Yassine Chouati, artista plástico marroquí (Tánger, 1988), doctor en la actualidad en Arte y Patrimonio de la Universidad de Sevilla. He hablado con él recientemente y me ha regalado un ejemplar de su tesis doctoral, defendida con ardor árabe, con un título complejo que refleja su identidad como persona y profesional del arte, Reinterpretando la alteridad: hacia una comprensión decolonial del arte árabe contemporáneo emancipada de prejuicios y expectativas exotizantes. Me lo ha explicado con su rigor científico habitual y, sobre todo, con conciencia de clase, algo que hoy brilla por su ausencia en la humanidad. No es lo mismo abordar cuestiones tan complejas desde el sentimiento de clase que desde la conciencia de pertenecer a una clase golpeada por la deshumanización de la vida.

Su punto de partida es ya un programa académico y ético en toda su extensión: “Esta tesis se basa en la premisa de que la Globalización, a pesar de su aparente objetivo de promover la diversidad cultural, trae consigo una serie de prejuicios heredados de la época colonial, que se proyectan sobre los artistas no occidentales y sus prácticas. Así, en lugar de enriquecer la diversidad de códigos estéticos, transforma las obras de los y las artistas no occidentales en un instrumento de estudio antropológico centrado en la diferencia”. Me ha llamado poderosamente la atención “la importancia de la construcción de una conciencia colectiva decolonial que permita lograr una comprensión más profunda y significativa de la alteridad. En esta línea también sopesamos que es crucial insistir en la necesidad de superar la lógica de la subalternidad, esa forma de violencia conceptual que concibe al Otro como un ente pasivo que hay que describir unilateralmente. De hecho, nuestra propuesta de innovación a este respecto consiste en las corrientes habituales de conocimiento que se desarrollan sobre las practicas artísticas no occidentales destacando la voz de algunos artistas árabes, especialmente de la diáspora”.

La tesis, en su conjunto, cumple los objetivos expuestos anteriormente, aunque su mejor resultado pretendido es reflejar en un voluminoso texto de 410 páginas, su proyección artística postdoctoral basada en los resultados de la investigación expuesta en la tesis, explorando la intersección sobre la teoría y la práctica en el arte. Yassine abandona el “nosotros” recurrente de la tesis, como un heterónimo plural, para pasar al Yo, presentando una producción inédita artística desarrollada en paralelo con la investigación teórica. En resumen, Yassine pretende con su obra artística práctica, lejos del hermetismo de los academicismos canónicos al uso, exponer abiertamente “su melancolía asociada al exilio”.

Me ha resultado sorprendente su confesión íntima de la búsqueda de resultados prácticos que se desprenden de su teoría artística, porque considera que “lo personal es análogo a lo político, la comunicación en mi práctica se logra mediante el acto de sugerir más que de informar. Así pues, no pretendo convertir la estética en una forma de activismo, sino que, a través del arte busco plantear preguntas abiertas, interrogar al espectador y hacer que se cuestione a sí mismo”.

Leyendo de forma pausada su tesis doctoral, he sentido lo mismo que cuando acudí a su exposición aquí en Sevilla en 2016, “Yo soy el pueblo”, comprobando que mantiene su coherencia. En aquella ocasión, asistí a la presentación de los tres espacios que recogían su obra preparada para una muestra de arte y compromiso social, proponiendo una vez más el hilo conductor de su conciencia de clase, una reflexión sobre el otro y la distancia, algo que él conoce desde las orillas de Tánger, donde siendo un niño preguntaba a su padre por qué había allí tantos zapatos, sandalias y objetos abandonados, de la misma forma que los representaba en el primer espacio de su obra dedicado a un saludo libertario “Welcome”. En una pared blanca de ese espacio, desnuda, se encuentra un pequeño cuadro de la composición que de forma aislada, como lo que intenta representar, encierra la imagen de un pasaporte que un día perteneció a alguien que buscaba un mundo diferente donde poder realizarse como persona digna, cruzando a la otra orilla del mal llamado primer mundo. Este espacio situaba al espectador en el estrecho de Gibraltar, donde las imágenes que se contemplan en los cuadros recogen el sentimiento de pérdida de identidad del fenómeno migratorio, porque en esa dura travesía en busca de la dignidad, se pierde casi todo, incluso lo más preciado del ser humano, la vida. Pretendía en aquella exposición demostrar que necesitamos darnos de bruces con esa realidad, tan cerca de Andalucía, como aviso para navegantes de la dignidad, para que interpretemos qué significa partir a pesar de todo, dejando atrás lo que nos pertenece, casa, tierra y parentela en un éxodo redivivo. A través del segundo espacio, “Crónica”, nos situó en la realidad revolucionaria del necesario cambio social a favor del pueblo, a través de nueve dibujos litográficos del político activista marroquí Ben Barka, secuestrado y fallecido bajo extrañas circunstancias en París, en 1965, donde se pretendían representar nueve formas diferentes de cómo se puede llegar a manipular la auténtica razón de ser, vivir y morir del que asume el rol de libertador de la gente, del pueblo, a pesar del mundo acomodado en el confort humano que no le importa participar todos los días en silencios cómplices: “La manipulación del rostro del político es, en este sentido, una metáfora del bombardeo de imágenes e informaciones sesgadas a que estamos sometidos”, tal y como ocurrió en el denominado “asunto Ben Barka”. Nuevo aviso para navegantes de la libertad, de la revolución, por parte del autor.

La exposición finalizaba con un tercer espacio, “Revolutio”, en la que sobre su querido “suelo” figuraban trece litografías con las banderas de trece países árabes que se completarían hasta llegar a las 22 de los que conformaban ese año la Liga de Estados Árabes, tal y como lo explicaba in situ Yassine como hilo conductor de su obra: “El proyecto parte de un juego semiótico basado en el origen del término “revolución”, que expresa la idea de dar la vuelta a las cosas, de poner arriba lo que está abajo y abajo lo que está arriba. De esta forma, las banderas, que supuestamente debieran ondear, se disponen consecutivamente sobre el suelo, creando una línea que recuerda a las alfombras rojas con las que se honra el paso de los jefes de estado en sus visitas oficiales”.

Aquella clase práctica de Yassine, la vivo hoy de nuevo enmarcada con las palabras finales de su tesis doctoral. Tengo que seguir leyendo atentamente sus páginas, capítulo a capítulo, porque cada uno de ellos está colmado de mensajes para deconstruir conceptos mundiales sobre el arte árabe, mediatizados siempre por el color con el que los pinta Occidente. Hablé la semana pasada con Yassine, una vez más, sobre asuntos de su persona de todos y la de secreto, junto a Dámaris, su esposa, mi profesora de violín, a quien tanto aprecio. Recordé de nuevo su infancia en Tánger, de cómo siendo niño proletario ofrecía a turistas lo que el mercado aconsejaba como mercancía de turno y que me conmovía como fenómeno social cada vez que yo viajaba a esa ciudad en años importantes para las encrucijadas de mi vida, tiempo de silencio en el que conocí a Brahim Jebari, un pintor afincado en Asilah (Tánger), a quien también he dedicado palabras de respeto y admiración en este cuaderno digital, porque aprendí aspectos maravillosos de la cultura árabe y conciencia de clase.

Yassine, doctor hoy en Arte y Patrimonio en la Universidad de Sevilla, fue un niño marroquí que dejó un día ya lejano sus zapatos en la orilla de Tánger y quiso navegar hacia la libertad sin olvidar nunca su pasado, su tierra y su parentela, con un mensaje claro de revolución activa, dándole una vuelta a la forma de ser y estar muchas personas en el mundo propio y de los demás. Para que él y su pueblo, también el arte árabe en general, puedan estar arriba después de años de estar abajo, dejando de ser alfombra roja de los poderosos. Y me ha emocionado saber que gracias a personas como él podemos confiar, tal día como hoy, en que otro mundo aún es posible, respetando la inmigración continua en nuestro país, en Andalucía, mi Comunidad, su Comunidad también. Todo un ejemplo a seguir. Su tesis doctoral es una exposición extraordinaria de lo que significa ser coherentes en la vida y de cómo la sociedad debe respetar siempre la alteridad, la realidad del Otro, sin “prejuicios ni expectativas exotizantes”. He tomado conciencia, al leerla, de que su arte plantea preguntas abiertas, me interroga como espectador y hace que me cuestione a mí mismo mis juicios previos a la hora de interpretar su obra artística.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La familia Machado regresa a Sevilla

En la imagen, la familia de Antonio Machado (d), en la balaustrada de Villa Amparo (Rocafort, Valencia), refugiados durante la guerra civil en España / Joaquín Sanchís Serrano, 19 de diciembre de 1936

Qué difícil la suerte / de los pueblos que viven protegidos / por la misericordia de un poema. / Qué difícil la última / soledad de Machado. / La luna llega al mar / el mar llega a Sevilla, / nosotros a un recuerdo / y a esta pálida / desarmada emoción / de compartir una derrota.

Luis García Montero, fragmento del poema Colliure

Sevilla, 7/XI/2024

He visitado hoy, por segunda vez, a la familia Machado, mis paisanos, a los que siempre he manifestado mi aprecio, reconocimiento y respeto. Ha sido en la exposición, Los Machado. Retrato de familia, con ocasión del 150 aniversario del nacimiento de Manuel Machado en Sevilla, localizada en el Centro Magallanes de Industrias Culturales y Creativas de Sevilla (antigua Fábrica de Artillería), que se inauguró el pasado 22 de octubre en esta ciudad, machadiana por excelencia, su ciudad, también la mía como lugar de nacimiento y retrato íntimo. Han sido horas de descubrimiento de personas, personajes, objetos personales, fotografías, así como de lectura de cartelas y banderolas con textos machadianos bellísimos de Antonio y Manuel, de Manuel y Antonio, tanto monta, monta tanto, para ayudarme a descubrir este retrato maravilloso de familia, en el que sale reforzado el lazo de unión inseparable entre ambos hermanos, por mucho que gobiernos y personajes interesados disfrutaran malévolamente, durante tantos años, al divulgar de forma no inocente su “separación ideológica“.

La exposición ha sido organizada por la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, con el patrocinio de la Fundación Unicaja, la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes, la Real Academia Española de la Lengua y el Ayuntamiento de Sevilla, con el comisariado de Alfonso Guerra, expresidente del Gobierno y de Eva Díaz Pérez, periodista y escritora. Mi interés en visitarla estribaba en intentar despejar con datos la supuesta separación ideológica entre Manuel y Antonio Machado, cuestión que con ocasión de esta exposición ha desmentido categóricamente Alfonso Guerra, a través de típicos tópicos que han existido al respecto en la memoria no democrática de nuestro país: «El primero de ellos, su alejamiento por razones políticas, que nunca se produjo, ya que «siempre estuvieron muy unidos y se quisieron muchísimo y no tuvieron ningún tipo de enfrentamiento, en absoluto, y fueron acordes en pensamiento, en sentimiento, en todo. Otro estereotipo al que se refiere es a la supuesta desigual calidad literaria de uno y otro hermano, ya que los dos son «grandes poetas», según Guerra, quien ha señalado que «son muy diferentes; uno tiene una facilidad para escribir extraordinario y, por lo tanto, es un poeta, digamos, más ligero, pero estamos ante dos grandes poetas y así hay que celebrarlo».

La exposición muestra cuatro ámbitos en la trayectoria de la familia Machado, desde la infancia y los jardines, la juventud y el viaje, la madurez y el teatro, finalizando con el dedicado al punto crítico de la muestra: la relación de los poetas con la guerra y la separación de sus destinos, trágico en el caso de Antonio por su exilio y fallecimiento desolador en Colliure, junto a la madre de ambos. Confieso que he vivido momentos de sentimientos cruzados en el último ámbito, en la línea del tiempo establecida en la trayectoria de los dos hermanos durante la guerra civil, en el periodo 1936-1939, Madrid-Burgos, espacio temporal que ha dado lugar a tantos interrogantes ideológicos de Manuel y Antonio.

Cuando finalizaba mi visita junto a las tristes imágenes de Colliure y el libro de registro de entradas del hotel donde falleció Antonio Machado, volví a leer una banderola blanca, próxima, en la que figuraban unas palabras dedicadas en 1937 a su hermano Manuel, en plena guerra civil, en una entrevista con él, realizada por Pascual Plá y Beltrán: «Es para mí una tremenda desgracia estar separado de Manuel. Él es un gran poeta. Él, además de mi hermano, ha sido mi colaborador fiel en una serie de obras teatrales; sin su ánimo, nunca esas obras hubieran sido escritas. La vida es cruel a veces; a veces es excesivamente dura. Pero este dolor nuestro, por profundo que sea, no es nada comparado con tanta catástrofe como va cayendo sobre el pecho de los hombres».

He vuelto a despejar bastantes dudas. A pesar de todo, he sentido escalofríos al recordar el viejo abrigo de Antonio Machado, que le daba calor en el frío febrero de 1939 en Colliure, que guardaba en uno de sus bolsillos un papel arrugado con tres anotaciones a lápiz, también presente en la exposición: «Ser o no ser…», una cuarteta a Guiomar (de Otras canciones a Guiomar, a la manera de Abel Martín y Juan de Mairena, corregida así: «Y te daré mi canción: / Se canta lo que se pierde / con un papagayo verde / que la diga en tu balcón») y un verso suelto: «Estos días azules y este sol de la infancia…». Lo descubrió su hermano José, unos días después del fallecimiento de su madre y de su hermano Antonio. Tres reflexiones rotas, inacabadas, por una vida compleja por razón de ideología y compromiso social, que simbolizan una forma de ser y estar en el mundo como persona digna.

La exposición me ha reafirmado la importancia de la dignidad de Antonio Machado en su trayectoria vital, forjada junto a su familia. La cuestión de dignidad en Machado era muy clara en clave shakesperiana: había que serlo hasta la muerte. El canto al amor permanente a Guiomar, en ese momento vital tan delicado, era una premonición también digna: se canta lo que se pierde. Y…, un recuerdo constante de Sevilla, con el color azul como el de esta mañana de reencuentro con él en la exposición, tal y como él lo recordaba junto al sol de su infancia, porque siempre fue el niño que llevaba dentro, con sus recuerdos de un patio de Sevilla y de un huerto claro donde maduraba el limonero. Muriendo en soledad sonora, pero sin abandonar el precioso retrato de su dignidad: Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar.

Al salir de esta profunda experiencia machadiana, fuera de la sala principal de la exposición, me sorprendió una “máquina de trovar”rediviva, que ya nos presentó Antonio Machado en su Cancionero apócrifo (1928), en el que el poeta, a través de un heterónimo, Menese, pensaba que la máquina “debía sustituir al sujeto como productor de arte”. Pasando por el túnel del tiempo, me he acercado con respeto reverencial al poeta a través de ella, como proveedora de inteligencia poética artificial, pidiéndole que a través de tres palabras a modo de solicitud poética, me entregara un soneto impreso, “autogenerado por la inteligencia artificial, al estilo del poeta andaluz Antonio Machado, a partir de los parámetros” que le he solicitado. Dicho y hecho. Todavía sigo descifrando el texto con mi inteligencia humana, cuartetos y tercetos a los que sé, sin temor a equivocarme, que les falta el alma insustituible del poeta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.


UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

De nuevo, ante Trump, estamos obligatoriamente obligados a defender la democracia

The Washington Post / 6 de noviembre de 2024

El tema 83, la democracia,
el ácido sulfúrico, los ceros,
el tacón, las hambres, el casamiento
orgánico. De este mundo los dos
sabemos poco. Y sin embargo, estamos
aquí obligatoriamente obligados
a entenderlo.

Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo

Sevilla, 6/XI/2024 / 12:33 h ‎(UTC+1)‎

El principio de realidad política mundial, el más terco de los principios freudianos, nos muestra hoy un nuevo triunfo de Donal Trump como 47º presidente de los Estados Unidos de América, con una hoja de ruta política para su país y para el mundo en general, muy preocupante en el fondo y forma de su ideología, de sus palabras, de su hilo conductor en la vida personal, profesional y política. Vuelvo a pensar que «es verdad que de este mundo sabemos poco y, sin embargo, estamos obligatoriamente obligados a entenderlo», vivirlo, sufrirlo, pasearlo y «morirlo», si se pudiera expresar así.

Mientras, por si nos sirve para seguir creyendo que otro mundo es posible, vuelvo al Club de las Personas Dignas, un espacio real al que pertenezco junto a millones de personas sensatas, para compartir estos sentimientos y para buscar apoyo moral para seguir luchando en defensa de valores que nos permitan no confundir, nunca, el valor y el precio de la libertad, de la democracia auténtica. Aunque sé que para Trump son, desgraciadamente, pura mercancía, en el ocaso de la democracia a nivel mundial.

Me consta que a Trump le gusta escuchar y bailar la mítica canción My way, una versión adaptada de la canción Comme d´habitude, de Claude François, con letra de Paul Anka (no la original francesa) e interpretada por Frank Sinatra, como así hizo en el primer baile de gala como broche final de la ceremonia oficial de su juramento como 45º presidente de los Estados Unidos de América en 2017. Es siempre una premonición de lo que será de nuevo su estilo presidencial, su manera de gobernar, a tenor de la estela que ha dejado en la campaña electoral de este año, de infeliz recuerdo por su falta de respeto a las mujeres, las minorías, los nadies, los inmigrantes y los derechos civiles de cualquier tipo. He repasado mentalmente dos estrofas de la canción citada, por si podía entrever algún significado para su nueva etapa presidencial. La primera, porque también es premonitoria, a su manera, en relación con la democracia: El final, se acerca ya, / lo esperaré, serenamente, / ya ves, que yo he sido así, / te lo diré, sinceramente, / viví, la inmensidad, / sin conocer, jamás fronteras / y bien, sin descansar, y a mi manera. La segunda, porque sé que la llevará a rajatabla, también con sus maneras: Porque sabrás, que un hombre al fin, / lo conocerás por su vivir, / no hay por qué hablar, ni que decir, / ni que llorar ni que fingir, / puedo seguir, hasta el final, / a mi manera.

He recordado de nuevo la canción original que inspiró la versión actual de Sinatra en la banda sonora de mi vida, recuperando la letra que me ha sonado siempre en un francés parisino, con la traducción que a duras penas hice en mis años de Bachillerato, porque Claude François me susurraba el comportamiento ante la persona que amaba en la adolescencia castellana, como amor no correspondido o como sueños no alcanzados: Como siempre, / todo el día / trataré de disimular. / Como siempre, / sonreiré. / Como siempre, / incluso me reiré, / como siempre. / En fin, viviré el día, / como siempre. Sinceramente, me sigue pareciendo mucho más interesante esta vivencia llena de contrapuntos humanos y democráticos que escuchar una canción que deja bien claras, metafóricamente hablando, las maneras de Trump. A pesar de Sinatra o de Claude François.

De lo que estoy seguro, de acuerdo con el poema de Ballesteros, es que de este mundo al revés sé poco, y sin embargo, estoy aquí obligatoriamente obligado a entenderlo.

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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Para salir del túnel de la DANA en Valencia y Letur, necesitamos respuestas urgentes de la Autoridad Competente

¿No será nuestra vida un túnel
entre dos vagas claridades?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, XXXV

Sevilla, 5/XI/2024, 13:30 h / Actualizado a las 15:36 h

Hoy, respetando el núcleo de la pregunta de Neruda, ¿No será nuestra vida un túnel?, tal como lo aprendí del poeta chileno hace ya muchos años, creo que ahora encierra varias a su vez, en una situación dramática muy actual, porque vivimos momentos trágicos en torno a la DANA que ha hecho estragos en Valencia, en poblaciones como Aldaia, Cheste, Picanya, Catarroja, Sedaví, Utiel, Ribarroja, Chiva y Paiporta, como más representativas, pero que alcanza a un total de 75, que suponen ya un total cercano a un millón de habitantes afectados, así como en Letur (Albacete), llegando también el daño colateral de este fenómeno atmosférico a otros territorios del país. Las «claridades» que cita, no las sabemos identificar bien en estos momentos tan especiales, en un marasmo propiciado por el Estado de Confusión instalado en aquella Comunidad Valenciana, salpicada de triángulos de poder oscuros, con una Naturaleza desbordada en busca de su camino que nunca se debió torcer por procesos inmobiliarios auspiciados por el poderoso caballero «don dinero», en una proyección alarmante del mundo al revés. Es por estas razones y otras más por la que creo firmemente que para salir del túnel de la DANA en Valencia y Letur, necesitamos respuestas urgentes de la Autoridad Competente:

¿No será nuestra vida un túnel?

No será nuestra vida un túnel
entre dos vagas claridades?

O no será una claridad
entre dos triángulos oscuros?

O no será la vida un pez
preparado para ser pájaro?

La muerte será de no ser
o de sustancias peligrosas?

El problema radica en comprender qué quiso decir Neruda al escribir estas palabras llenas de misterio. ¿Qué son las «claridades»? Pienso que se puede referir a nuestros objetivos vitales, personales y sociales, en comunidad, dos, tres, muchos, truncados a veces por el llamado principio de realidad cuando asistimos al ocaso de la democracia, convirtiéndose en triángulos oscuros en nuestras vidas. Entre peces y pájaros anda también el juego de preguntas de Neruda, aunque sabemos que somos peces o pájaros dependiendo del agua o cielo que probemos, suframos o sobrevolemos, si sabemos qué son, de acuerdo con la famosa parábola de David Foster Wallace que recogió en un discurso que pronunció en 2005 en la ceremonia de graduación de los alumnos del Kenyon College (Ohio): “Van dos peces nadando por el mar y se encuentran con un pez más viejo que viene nadando en dirección contraria. El pez mayor los saluda y les dice, “Buenos días, chicos. ¿Qué tal está el agua?”. Los dos peces jóvenes siguen nadando y al cabo de un rato uno de ellos mira al otro y le pregunta, «¿Qué demonios es el agua?» Yo diría también ¿Qué demonios es el cielo? Al final del túnel, lo peor es no saber quiénes somos o si una DANA desbordada «por la mano del hombre» puede impedir que nos hagamos estas preguntas sobre las causas que propician las aguas enloquecidas o los cielos tenebrosos.

Labores de limpieza en una calle de La Torre (Valencia), ayer / Óscar Corral / EL PAÍS

Quizás encuentro la mejor respuesta a este ramillete de preguntas en la inmediatamente anterior del libro citado, la XXXIV: Con las virtudes que olvidé, ¿me puedo hacer un traje nuevo? La vida demuestra que muchas veces las Autoridades Competentes van desnudas, como el emperador del cuento de Andersen. En Valencia, también. Lo malo no es sólo eso, sino que los sastres espabilados que están cerca de quienes deciden sobre el bien o el mal de los demás, se empeñan en manifestar a los cuatro vientos las maravillas del falso traje nuevo del emperador o del presidente de turno. Sin darse cuenta de que el problema radica en que hace tiempo se olvidaron de las virtudes necesarias para ser dignos de sus cargos y, sobre todo, de ser decentes a la hora de tomar decisiones. Por ejemplo, sobre lo que se venía encima en la DANA de Valencia, de infeliz memoria..

NOTA: la imagen de cabecera se ha recuperado hoy de ValenciaExtra. La segunda, hoy también, del diario El País.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.


UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Gracias a la vida, según Miguel Delibes de Castro

Miguel Delibes de Castro, Gracias a la vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano;
Cuando miro el bueno tan lejos del malo,
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Violeta Parra, Gracias a la vida

Sevilla, 3/XI/2024

Tenía este año la ilusión de acudir a la Feria del Libro en mi ciudad, respetando el lema oficial del evento, La ciudad entre los libros, en mi caso, un ciudadano andando entre casetas, sobre todo buscando una, en la que firmaba hoy su último libro, Gracias a la vida, una persona excepcional, Miguel Delibes de Castro (Valladolid, 1947), biólogo, hijo del escritor Miguel Delibes, al que he dedicado también páginas de este cuaderno digital en los últimos años, por su vida y obras de obligado reconocimiento y recuerdo.

Lo he seguido de cerca a lo largo de muchos años, por su encomiable labor en la Estación Biológica de Doñana y, en los últimos años, por su presidencia del Patronato de ese entorno privilegiado en nuestro país, en mi Comunidad Autónoma, en una actitud permanente de defensa de la vida y de la naturaleza que nos ha dado tanto en ese paraje. Era casi obligado que él dedicara unas palabras, en formato libro, a la quintaesencia de la ofrenda diaria y silente que la Naturaleza hace a la especie humana.

La sinopsis oficial de la publicación, que me ha firmado hoy con palabras cargadas de afecto, no deja duda alguna para invitarnos a su lectura atenta: “¿Por qué y cómo dependemos de la naturaleza para vivir? Gracias a los microbios por nutrirnos y defendernos, y a los hongos que han inventado remedios para matarlos; gracias a los insectos por alimentar a los pájaros, controlar la vegetación y polinizar las flores, y a los murciélagos que se los comen. ¿En qué quedamos? ¿Acaso existen microbios e insectos, biodiversidad, en definitiva, buena y mala, y deberíamos cuidar la una y erradicar la otra? Aunque no lo advirtamos, las personas comemos, bebemos, respiramos y disfrutamos de una temperatura adecuada porque otros seres vivos lo hacen posible. Un enorme conjunto de pesos y contrapesos interactuando, perfectamente integrado tras muchos millones de años de evolución, mantiene la biosfera en un equilibrio dinámico idóneo para las especies que la habitan, incluida la nuestra. Un canto a la asombrosa diversidad de vida que nos rodea y a la imprescindible naturaleza de la mano de uno de los biólogos españoles más destacados.

Gracias a la vida, lleva un subtítulo dentro que no le va a la zaga: La naturaleza indispensable, por ejemplo en el extraordinario avance de fármacos para curar enfermedades crónicas. Así lo explica en el capítulo dedicado a “las malas hierbas (que nos curan…)”: ¿Quién iba a decirnos que el meliloto y sus hongos escondían el secreto de los anticoagulantes, o que los ñames iban a posibilitar el descubrimiento de la píldora anticonceptiva? ¿Quién podía imaginar, y no hemos hablado de ello, la cantidad de hallazgos relevantes para la humanidad obtenidos gracias al uso de ratones, moscas del vinagre o planarias como animales de experimentación en los laboratorios? ¿Quién puede predecir los tesoros para nuestro bienestar que aún permanecen ocultos en la biodiversidad, a veces en seres aparentemente nimios, como las arqueas de las salinas de Santa Pola en las que Francis Martínez Mojica descubrió los mecanismos que han propiciado la edición de genomas? Los seres vivos han aportado mucho a nuestra salud, pero les queda mucho por ofrecer. Solo por orientar, el profesor Jeffrey McNeely, un clásico en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), estimó que a finales de los ochenta del siglo pasado el valor comercial en los países desarrollados de las medicinas obtenidas de la naturaleza alcanzaba los 40.000 millones de dólares al año (aproximadamente 95.000 millones de hoy, a los que habría que sumar el dolor evitado y las vidas salvadas)». Maravillosas aportaciones de la Naturaleza a la vida, expuestas de forma didáctica por el biólogo Delibes.

Conocía la letra de la canción homónima al título del libro, Gracias a la vida, que Violeta Parra interpretaba como nadie y que también las recoge Miguel Delibes en el capítulo introductorio, A modo de justificación, porque el homenaje a través de sus investigaciones se lo debía a su padre, «el novelista Miguel Delibes» como lo cita en este libro, para demostrar la importancia de la biodiversidad, más allá de lo que Violeta Parra cantaba de forma sobrecogedora o lo que su padre relativizaba a la hora de compartir experiencias biológicas y literarias. En estas páginas de mi cuaderno digital, tienen un sitio especial las de la cantora chilena, que cantaba siempre porque debía cantar como compromiso social activo, que siempre recuerdo en una canción grabada en mi persona de secreto, desde que era niño, pensaba como niño y actuaba como niño, porque daba gracias a la vida por sus dos luceros, por el oído, el sonido, el abecedario, sus pies cansados, el corazón, la risa y el llanto.

Hoy, cuando contemplaba a Miguel Delibes firmando su libro, Gracias a la vida, ya «mi libro», he comprendido lo que quiere transmitir a quien lo quiera leer a través de diez capítulos, dedicados a las malas hierbas, las lombrices, los hongos, buitres, microbios, escarabajos, el fitoplancton, los murciélagos, los ostiones y las ostras, finalizando con la importancia de la existencia de los zorros. Me sobrecoge leer en sus palabras introductorias algo verdaderamente esperanzador, cuando afirma que le gustaría que «este libro pudiera entenderse como un himno a la vida, igual que la canción de Violeta Parra, aunque en este caso dirigido a la naturaleza, a la inmensidad de la vida no humana».

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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Gilgamesh, el que veía lo profundo, no comprendió el secreto del Diluvio Universal

AGENCIA ESTATAL DE METEOROLOGÍA (AEMET) / Imagen de la Península Ibérica cubierta por las nubes de la DANA – Octubre 2024

Sevilla, 2/XI/2024

La historia se repite. Hace cuarenta y dos siglos que la historia humana mostraba ya su preocupación por el agua descontrolada que caía de los cielos, concretamente por el diluvio, destrozando todo lo que encuentra a su paso, intentando interpretarlo a su manera. Esta situación se muestra en la lectura atenta de la tablilla XI del llamado Poema del legendario héroe-rey Gilgamesh, en lenguaje sumero-acádico, que se utilizó como fuente de la narración del Diluvio en el libro del Génesis, porque Gilgamesh era sabio y todopoderoso, que buscaba la inmortalidad, hasta tal punto que su carta de presentación en las tablillas es esplendorosa: el que veía lo profundo. Este documento, en su versión estándar, porque su tradición oral es de bastantes siglos antes, fue hallado junto a las once tablillas restantes en la biblioteca de Asurbanipal (siglo VII a.C.), creada anteriormente por Sargón II en Nínive, la actual Mosul en Irak, en el siglo VIII a.C., aunque se acepta por los científicos actuales que siguen estudiando los textos encontrados, que en la tradición oral pesaba mucho la historia del Poema de Athanasis, la primera vez que se aborda el cansancio de los dioses en su trabajo diario para atender el mundo, transfiriendo a los humanos parte de sus poderes, hasta tal punto que los hombres, creados de arcilla y sangre, quieren ser como dioses, apareciendo separados ya como hombres y mujeres. Pero lo peor, es que no aprenden a convivir y ser mejores.

De ahí vienen las grandes inundaciones narradas por Gilgamesh, el Diluvio Universal, la construcción de un barco salvador para unos elegidos y la posterior redención calamitosa del ser humano. A partir de aquí, se narran en la interpretación citada de la tablilla XI, sucesos que propiciaron un plan secreto de algún dios, se filtra el plan y se produce una traición “divina”, se construye un barco “salvador”, de 120 codos, con seis cubiertas, se acopia toda la comida posible, se cargan “todos los seres vivos que tenía” el sabio Utnapishtim, todos sus familiares y artesanos y, finalmente, «todas las bestias y animales del campo» suben al barco, sellándose la puerta de entrada según lo indicado por el dios Shamash. A partir de aquí se produce una terrible tormenta, durando el diluvio seis días y seis noches, calmándose la tempestad el séptimo día y liberando Utnapishtim una paloma y una golondrina, volviendo ambas, pero no así un cuervo que nunca regresó. Abrieron la puerta del barco y comenzaron a salir los animales. Todos los humanos se habían convertido en barro puro, excepto Utnapishtim y su esposa. Finalmente, al héroe de esta tragedia, los dioses le otorgan la inmortalidad a él, junto a su mujer. Lo que verdaderamente enturbia el poema es que en el camino de vuelta de su búsqueda de la inmortalidad,  descubierta en la narración anterior, encuentra, siguiendo instrucciones de Utnapishtim, una planta que devuelve la juventud a quien la toma, pero una serpiente se la roba y Gilgamesh vuelve a Uruk con las manos vacías, convencido de que la inmortalidad es patrimonio exclusivo de los dioses.

Leído lo anterior en un esfuerzo de síntesis plena para hacer más accesible el conocimiento del poema de Gilgamesh, la historia anteriormente narrada tiene un parecido asombroso a la de Noé en el libro del Génesis, ante el cansancio de Dios al contemplar la corrupción y maldad humana, “el puro mal de continuo”, así como en la parte del relato que corresponde a la creación de Adán y Eva, con su “equivocación” al escuchar a la serpiente y querer ser como el dios que los creó. Visto lo anterior, sólo he pretendido utilizar la metáfora del Diluvio Universal, para intentar comprender que la naturaleza es inviolable y que el ser humano, desde siempre, ha cuidado poco la Naturaleza. Hace tan sólo cuarenta y dos siglos, la tradición oral intentó comprender por qué se producían fenómenos atmosféricos que el hombre nunca podía controlar, achacando a la responsabilidad de los dioses, a su furia desatada, la causa de todos los males de la humanidad. Pero lo cierto es que no era así, porque en el caso del poema de Gilgamesh, un dios traicionero fue el desencadenante de esos males, unido todo a un deseo irrefrenable del ser humano de alcanzar la inmortalidad, una mezcla verdaderamente explosiva.

Si volvemos al terco principio de la realidad vivida estos días con la DANA (acrónimo, Depresión Aislada en Niveles Altos) en la Comunidad valenciana, vamos conociendo este fenómeno atmosférico, en el que una masa de aire polar muy frío queda aislada y empieza a circular a altitudes muy elevadas (entre 5.000 y 9.000 metros), lejos de la influencia de la circulación de la atmósfera. Luego, al chocar con el aire más cálido y húmedo que suele haber en el mar Mediterráneo, en este caso, genera fuertes tormentas, sobre todo a finales del verano boreal y principios del otoño, cuando las temperaturas marítimas son más elevadas (1). Esta fuente informativa afirma sobre la correlación de estas DANAs frecuentes con el cambio climático que “La creciente frecuencia de las DANAs y la intensificación de las lluvias asociadas a ellas están estrechamente ligadas al cambio climático, según los expertos. El progresivo aumento de la temperatura del mar Mediterráneo facilita que se den las condiciones para que haya más energía y humedad necesarias para que se dé una DANA más potente. «Estamos viendo más fenómenos de este tipo a medida que nuestro clima se calienta», explicó el meteorólogo de la BBC Matt Taylor. «Aunque tales eventos han sucedido en el pasado, se están volviendo más habituales», señaló Taylor. El año pasado, un estudio de la Sociedad Meteorológica Estadounidense detectó un incremento de las DANAs desde la década de 1960 a escala global”.

Ante lo anterior llega ya la hora de despejar muchas preguntas: “Si las DANAs van a ser cada vez más frecuentes, ¿por qué no se preparan planes específicos de gestión de riesgos sobre este fenómeno atmosférico?, ¿por qué no se revisan los planes urbanísticos que permitieron construir viviendas y polígonos industriales sobre zonas inundables, en los años del boom del ladrillo?, ¿por qué se avisó tan tarde a la población por parte de las Autoridades de las Comunidades afectadas, aunque sí lo hizo con tiempo suficiente la Agencia Estatal de Meteorología, lo que originó que no pudieran protegerse ante tanta agua destructiva? y ¿por qué no se ha declarado ya un Plan de Emergencia Nacional ante lo sucedido? Miles de personas claman, no ante los dioses, sino ante la Autoridades que correspondan, que las atiendan inmediatamente porque hay mucho dolor acumulado ante esta tragedia, desgraciadamente con precedentes, donde ha hecho estragos, por supuesto,  el poderoso caballero “don dinero”. Sabemos ahora que ya los dioses no se enfadan ni enredan en relación con diluvios más o menos universales, pero la prepotencia del ser humano es la misma, creer en la sabiduría infinita del que todo lo sabe, todo lo puede, todo lo niega, para contemplar después horrorizados las imágenes de lo sucedido estos días en Valencia, Albacete y otras localidades del País.

Hace cuarenta y dos siglos también, se sentaron las bases de otro relato unido al del Diluvio, antecedente histórico por más señas, el de la creación, con sesgos también sumero-acádicos, que he citado en bastantes ocasiones en este cuaderno digital. Si lo recupero hoy es para expresar mi confianza en el ser humano, en momentos de zozobra ética como en los de esta DANA, por la solidaridad humana demostrada ante una tragedia terrible en coste de vidas humanas y sufrimiento agregado en las personas que lo han vivido, porque nuestros antepasados creyeron siempre que la creación del ser humano fue lo mejor que le pasó a la humanidad. Lo digo desde una perspectiva evolucionista, pura y dura, pero que hoy, al citarla, no quiero quitar importancia a lo que nuestros antepasados, abuelos por más señas, contaban a sus nietos y nietas sentados en sus rodillas y así durante siglos, en las orillas de los ríos Tigris y Éufrates, en la actual Irak.  La interpretación de esa tradición oral de la creación, de la vida, introdujo por primera vez un adverbio, “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno (Genesis, 1, 31). Mientras que en el citado relato, las sucesivas “creaciones” eran “solo” buenas, los cielos, la tierra, las aguas, los animales, las semillas, cuando se creó al hombre y a la mujer el texto hebreo recoge literalmente: “y vio Dios que muy bueno”, dejando a las aguas algo atrás. Por algo sería. Si escribo lo anterior es para creer, en el desconcierto actual, que el ser humano es lo mejor que le ha podido ocurrir al mundo en siete días mágicos: algo muy bueno. Basta ver los miles de personas que han corrido a prestar su ayuda a los damnificados de esta DANA.

(1) Valencia: qué es una DANA, el fenómeno meteorológico que provocó las lluvias torrenciales que han dejado decenas de muertos en el sureste de España – BBC News Mundo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.


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