HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE / 1. El ejemplo de Marina Keegan

MARINA KEEGAN

PODCAST 8: HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE / 1. El ejemplo de Marina Keegan

Comienzo una serie dedicada a este mes que invita a pensar, hacer un alto en el camino, mirar a nuestro alrededor y preguntarnos muchas cosas. Hacer algo diferente. Crecer en el conocimiento creativo y esperanzador también es posible en el verano, concretamente en este mes. Espero recoger testimonios de inteligencia creadora para aportar ilusión de vivir. Mejor, para vivir dignamente.

Cuando muere una persona joven, la mayor parte de esa tragedia radica en su promesa: lo que habría conseguido. Pero Marina dejó lo que ya había hecho: un trabajo literario mucho mayor de lo que pueden abrazar estas dos tapas

Extracto del Prólogo de Anne Fadiman, en el libro póstumo de Marina Keegan: The opposite of loneliness (Lo contrario de la soledad).

No conocía a esta joven escritora americana (1), que falleció en 2012, a los 22 años, en un accidente de automóvil en Massachusetts. Me ha sobrecogido su mensaje proactivo recogido en una publicación reciente, The Opposite of Loneliness, Lo contrario de la soledad (2), basada en un escrito sobre el inicio del Curso en 2012 que llevaba el citado título publicado por la Universidad de Yale, con mensajes que pueden ser muy beneficiosos en este periodo estival.

He recogido algunos párrafos esenciales de este escrito en los momentos que atravesamos de desencanto generalizado, porque suponen un revulsivo para los jóvenes que toman el relevo de nuestro país, así como para todos los que buscamos diariamente vivir en un mundo diferente, ya no tan jóvenes, aunque sea el microcosmos de todos los días. Como María pretendía transmitirnos, porque le preocupaba mucho qué iba a hacer cada día de su vida al finalizar su etapa en Yale.

«No tenemos una palabra para lo contrario a la soledad, pero si la tuviéramos, la usaría para decir que eso es lo que quiero en mi vida» […] «No es amor ni tampoco es una comunidad. Es la sensación de que hay gente, mucha gente, que está junta en esto. Que están en tu equipo. Se paga la cuenta y nadie se levanta de la mesa. Son las cuatro de la mañana y nadie se va a la cama. La noche aquélla de la guitarra. Esa noche que no recordamos. Esa vez que hicimos, que fuimos, que vimos, que nos reímos, que sentimos».

Hace una referencia explícita a ese concepto de que los mejores años de nuestra vida es el resultado del arrepentimiento. Del debería haber hecho…, del si hubiera hecho…, del ojalá hubiera hecho… Porque el arrepentimiento está ahí. «Somos nuestros peores críticos y siempre nos decepcionamos. Dormimos demasiado. Procrastinamos [dejamos de hacer cosas en el momento oportuno y las dejamos para después]. Vagueamos». «Pero lo que tenemos que recordar es que todavía podemos hacer cualquier cosa. Podemos cambiar de rumbo. Podemos empezar de nuevo. Hacer un máster o empezar a escribir. Nos estamos graduando. Somos tan jóvenes. No podemos, no debemos perder esta sensación de que todo es posible. Porque, al fin y al cabo, es todo lo que tenemos».

Su escrito finalizaba con estas palabras: «Estamos en esto juntos, en 2012. Vamos a hacer que pase algo en el mundo».

Y un accidente segó su discurso personal y, afortunadamente, transferible. Gracias, Marina, por haber descubierto tus palabras en un agosto que pretendo que sea diferente, recordando también aquellas palabras de Steve Jobs, pronunciadas en un famoso discurso de graduación: “seguid hambrientos, seguid alocados”, buscando la palabra contraria a soledad, individualismo y egoísmo.

Sevilla, 4/VIII/2014

(1) Pereda, Cristina F. (2014, 2 de agosto). El universo inacabado de Marina Keegan. El País (Babelia). Recomiendo su lectura íntegra.

(2) Keegan, Marina (2015). Lo contrario de la soledad. Barcelona: Alpha Decay.

Podemos hacer un agosto diferente

PRINCESA
Princesa, bebé rescatada en Tarifa en 2014 / M.MORENO/ATLAS

PODCAST 7: Podemos hacer un agosto diferente

[…] Y así granizaron sobre ella [sobre Preciosa] cuartos, que la vieja no se daba manos a cogerlos. Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas, y al tono corriente cantó este Romance […]

Miguel de Cervantes, en La Gitanilla

En estos días de estío, con sus cosas y su aquél, solemos vivir una experiencia especial que se llama “hacer las maletas” para viajar seguros hacia alguna parte, brindándonos la oportunidad de adentrarnos en el próximo mes de agosto de una forma diferente e intentar hacerlo (el mes) de una forma especial. Por ejemplo, yendo a nuestra biblioteca particular antes de este momento mágico de preparar el equipaje y elegir libros y lecturas que a lo largo de los últimos años o meses nos han dejado un poso difícil de olvidar. Probablemente, las necesitamos recordar en aquellas frases o palabras que nos obligaron a levantar la mirada y quedarnos en suspensión de juicio durante segundos o minutos, según la intensidad de lo vivido.

Leo de nuevo a Cervantes y recuerdo que el Diccionario de Autoridades recogió por primera vez esta expresión en el siglo XVIII, hacer el agosto, poniendo el ejemplo de la gitanilla Preciosa y “haciéndolo” como persona digna que era. Guardo en el corazón lo que escribió sobre ella al presentarla en formato de novela ejemplar: “Salió la tal Preciosa la más única bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la más hermosa y discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles, ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien más que otras gentes están sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que es más, que la crianza tosca en que se criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de gitana, porque era en extremo cortés y bien razonada. Y, con todo esto, era algo desenvuelta, pero no de modo que descubriese algún género de deshonestidad; antes, con ser aguda, era tan honesta, que en su presencia no osaba alguna gitana, vieja ni moza, cantar cantares lascivos ni decir palabras no buenas. Y, finalmente, la abuela conoció el tesoro que en la nieta tenía; y así, determinó el águila vieja sacar a volar su aguilucho y enseñarle a vivir por sus uñas”.

Hacer el agosto… próximo, este año, se nos plantea como una oportunidad de buscar tiempo perdido y disfrutar de él. He ido a mi hemeroteca digital y he pensado compartir con la Noosfera (la malla de cerebros pensantes que transitan por esta red), a partir de mañana y cada dos días, los artículos publicados en 2014 sobre esta cuestión augusta en formato de serie, en este cuaderno digital que viaja siempre conmigo en la búsqueda apasionada de islas desconocidas. Un dato muy importante y a tener en cuenta es que me centré temporalmente en ellos con un hilo conductor: ensalzar la vida de personas imprescindibles en la vida de cada día, algunas anónimas, pero que hacen que todavía hoy la vida sea más amable para todos.

Podemos iniciar este viaje yendo muy ligeros de equipaje, porque este cuaderno no va a ocupar sitio en maleta alguna. Nos va a dejar solos ante el peligro de leer, cuestión que nos permitirá siempre ser más libres. Lo que si me gustaría es compartir un compromiso: la posibilidad de ampliar el número de personas que nos subimos diariamente a esta Isla Desconocida, sí, la de Saramago, para hacer que el próximo mes de agosto sea especialmente diferente. Solo una condición: los asientos de este barco imaginario que quedan libres están situados en la amura de babor, porque tampoco existen barcos inocentes por muy imaginarios que sean.

Hagamos un agosto diferente en viajes imaginarios y aprendiendo de capitanes de almas, como lo fue Saramago: ”todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque es la mujer del cuento de la isla desconocida, que limpiaba el palacio del rey, la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir el protagonista a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Aquella respuesta tan hermosa no la olvido haciendo cada día del año: es necesario conocer bien la isla que somos, saliendo de nosotros de vez en cuando para comprender las otras islas que forman el archipiélago humano de la vida, por inaccesibles y desconocidas que parezcan y aunque muchas veces estemos a muchos kilómetros de distancia unos de otros. O de nosotros mismos.

Sevilla, 26/VII/2018

(1) La imagen figura en el post siguiente de la serie citada: https://joseantoniocobena.com/2014/08/13/hagamos-un-agosto-diferente-iv-una-vida-ejemplar-princesa/

Cosas de estío / y 10. Invencibles del siglo XXI

NELSON MANDELA

PODCAST 6: Cosas de estío / y 10. Invencibles del siglo XXI

Se está recordando especialmente en estos días de estío al presidente Mandela, Madiba. En tal sentido, he leído con atención el discurso que el expresidente Obama pronunció el pasado 17 de julio en Johannesburgo, con motivo de la celebración de la Conferencia Anual sobre Nelson Mandela, con un título sugerente: Seguid alzando la voz. Hay que leerlo detenidamente porque aporta ideas muy interesantes en un mundo convulso donde es imprescindible que identifiquemos a los invencibles de este siglo, aquellos en los que pensaba Mandela en su celda de castigo de Robben Island, leyendo el poema Invencible de William Ernest Henley. Solo recojo un fragmento de su discurso porque me parece muy representativo del mismo: “Nelson Mandela dedicó su vida a este largo camino hacia la libertad, la justicia y la igualdad de oportunidades. Al principio luchó por este lugar, su país, para terminar con el Apartheid y garantizar la igualdad política, social y económica de los ciudadanos no blancos y sin derechos de Sudáfrica. Sin embargo, gracias a su sacrificio, su liderazgo infatigable y, sobre todo, a su ejemplo moral, Mandela y el movimiento que encabezaba cruzó fronteras. Su figura encarnó las aspiraciones universales de las personas más desfavorecidas. Les insufló esperanza y les hizo ver que era posible una transformación moral en la conducta de los seres humanos”.

Afortunadamente y en el contexto de estos actos conmemorativos, la televisión pública nos ofreció en la noche del domingo pasado una reposición de Invictus, una película que tuvo muy buena acogida de público en el año del estreno en España, 2010, cuyo hilo conductor era la figura de Nelson Mandela y su intervención visionaria en el equipo de rugby de Sudáfrica en la Copa Mundial de Rugby celebrada en 2005, en la ciudad de Johannesburgo. La película, al estilo Eastwood, fuerza en algunos momentos la obra escrita sobre la que se construyó el guion, una publicación de John Carlin, El factor humano, de la que se cambió un hecho fundamental. El papel que entrega el presidente Mandela al capitán del equipo sudafricano de rugby, François Piennaar, en un momento clave de la película, en la primera entrevista institucional con él, con el poema del poeta inglés citado anteriormente, William Ernest Henley titulado Invictus, no es el que utilizó el equipo realmente como mensaje conductor para fortalecer su inspiración triunfadora. La realidad es que Mandela le entregó un fragmento del discurso del presidente Theodore Roosevelt en su visita institucional a París el 23 de abril de 1910, conocido como El hombre en la Arena, que exactamente decía lo siguiente, tal y como figura en la página 7 del discurso real de 35 páginas:

No es el crítico quien cuenta,
ni el que señala con el dedo
al hombre fuerte cuando tropieza
o el que indica en qué cuestiones
quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor.
El mérito recae exclusivamente
en el hombre que se halla en la arena,
aquel cuyo rostro está manchado
de polvo, sudor y sangre,
el que lucha con valentía,
el que se equivoca
y falla el golpe una y otra vez,
porque no hay esfuerzo
sin error y sin limitaciones.
El que cuenta es el que de hecho lucha
por llevar a cabo las acciones,
el que conoce los grandes entusiasmos,
las grandes devociones,
el que agota sus fuerzas
en defensa de una causa noble,
el que, si tiene suerte,
saborea el triunfo de los grandes logros
y si no la tiene y falla,
fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo,
de modo que nunca ocupará el lugar reservado
a esas almas frías y tímidas
que ignoran tanto la victoria como la derrota.

Me ha recordado este hecho lo que aprendí hace muchos años de Bertolt Brecht: hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles. También, lo que Obama dijo en su discurso refiriéndose al presidente Mandela, Madiba: “Les voy a decir lo que creo yo. Creo en la visión de Nelson Mandela. Creo en una visión que era también la de Gandhi, Martin Luther King y Abraham Lincoln. Creo en una idea de igualdad, justicia, libertad y democracia multirracial, construida sobre la premisa de que todas las personas son iguales y nuestro creador dio a todas unos derechos inalienables (vítores y aplausos). Y creo que un mundo regido por esos principios es posible y puede lograr más paz y más cooperación en busca del bien común. Eso es lo que creo”.

Las personas que citó, incluido Mandela, fueron imprescindibles en su momento y lo siguen siendo todavía hoy. Invencibles, en definitiva, tal y como lo pensaba Mandela en su corazón y a los que necesitamos identificar hoy día más que nunca, alzando todos la voz para desterrar los silencios cómplices de cualquier tipo, leyendo en voz alta el poema Invictus que tanto ayudó a Madiba:

Más allá de la noche que me envuelve,
negra como el abismo insondable,
agradezco a los dioses que pudieran existir
por mi alma inquebrantable.
En las azarosas garras de la circunstancia
no me he lamentado ni he llorado.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza esta ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el Horror de la sombra,
y sin embargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuan cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

THE END

Sevilla, 24/VII/2018

NOTA: la imagen del presidente Mandela se ha recuperado hoy de: https://www.nelsonmandela.org/news/entry/wearing-mandelas-values

Cosas de estío / 9. Biomímica y biomímicos

BIOMIMICO

Biomímico. Proyecto del artista mural Eric Okdec, en Sevilla / JA Cobeña

PODCAST 5 / Cosas de estío / 9. Biomímica y biomímicos

Es lo que tiene ser alumno de la Facultad de la Calle, por estar matriculado en la Universidad de la Vida. Los albores de Sevilla ofrecen siempre regalos inesperados, como el de hoy, cuando en el paseo del amanecer claro y luminoso de esta ciudad he encontrado unas palabras inolvidables en una pintura mural del Polígono de San Pablo, una obra esplenderosa del artista Eric Okdec: biomímico no es cosechar los recursos de la naturaleza, pero el sentarse a sus pies como estudiantes. Así escrito, sin modificar palabra alguna. Junto a este lema tan sorprendente, otra acepción no menos aleccionadora: biomímica es la práctica de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza para crear más productos y procesos sostenibles. Maravilloso.

Han sido dos lecciones que por breves han sido dos veces buenas, aprendidas curiosamente muy cerca de la calle Baltasar Gracián, el escritor que decía que «lo bueno, si breve, dos veces bueno». La biomímica debería ser una asignatura de obligada inclusión en la carrera que estudiamos a lo largo de la vida y en la Facultad de la Calle, adscrita a la Universidad de la Vida, en los tres mundos que tantas veces he estudiado en la Academia y en los que estamos instalados a diario: el mundo propio, el de nuestro alrededor y del de los demás, que dicho de forma petulante en alemán suenan extraordinariamente bien (eigenwelt, umwelt y mitwelt). Las dos definiciones son fantásticas si las analizamos con detenimiento. La primera, porque la cosa radica en no explotar los recursos de la naturaleza sin compasión alguna, sino aprender continuamente de ella “como estudiantes sempiternos”. Es lo que nos recuerda a diario el problema recurrente del cambio climático y de la Suciedad Plástica instaurada en la superficie y fondos de los océanos y mares que nos rodean. La segunda acepción, es reveladora de lo que podemos aprender de los diseños de la propia naturaleza, porque si lo hiciéramos podríamos vivir mejor, creando nuevos productos con diseños naturales prestados sin interés comercial alguno y, por tanto, más sostenibles.

A lo largo de doce años he incorporado páginas en este blog con este esquema biomímico aleccionador. Entresaco solo dos experiencias maravillosas de la Universidad de la Naturaleza que da sus clases en la calle. Una de ellas, es lo que llamo la inteligencia emergente, que tenemos todos por definición en esencia y potencia, por mucho que al capital le duela. Indudablemente, porque todos los seres humanos, mujeres y hombres, niñas y niños, tenemos el recurso natural principal: la inteligencia emergente como estructura que siempre anda preocupada por organizarse espontáneamente, adaptándose permanentemente mediante retroalimentación positiva a determinadas situaciones propicias o adversas, pero con un fin común, vivir conforme a un plan que permite resolver problemas con un objetivo muy claro: ser felices. Y la ciudad es un patrón excelente para cooperar en esta búsqueda legítima de felicidad. O de infelicidad, por el urbanismo adverso, en la dialéctica vivienda/murienda (perdón por el neologismo). Corren tiempos, además, en los que los especuladores escondidos en fondos buitres de todo tipo, se suben de nuevo a los barcos de los que se tiraron cuando huían miserablemente en desbandada, cuando en los tiempos tan cercanos y actuales de crisis olieron la biomímica porque ya no les salían las cuentas. Y aquí y ahora, en el escolástico hic et nunc, podemos dar rienda suelta a las tesis de las aceras inteligentes y sociales en las ciudades, las que amaba Jane Jacobs, porque cuando el dinero no corre, la inteligencia vuela. Emergente, por supuesto.

Emergente, porque se demuestra que lo que ocurre en las ciudades nunca nos es ajeno. Existen patrones escritos desde hace millones de años y las ciudades se reinventan permanentemente: “¿por qué ha triunfado el superorganismo de la ciudad sobre otras formas sociales? Como en el caso de otros insectos sociales, hay varios factores, pero uno crucial es que las ciudades, como las colonias de hormigas, poseen una inteligencia emergente: una habilidad para almacenar y recabar información, para reconocer y responder a patrones de conducta humanos. Contribuimos a esa inteligencia emergente, pero para nosotros es casi imposible percibir nuestra contribución porque vivimos en la escala incorrecta” (1). Biomimica en estado puro.

La segunda experiencia es la que ha llevado a cabo el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, en su descubrimiento paulatino del escenario auténtico del Génesis, que conocí cuando se iniciaba el proyecto en 2005, bajo el título de Génesis, que él mismo explica en profundidad: “¿Para qué [lo hago]? Para emular el ojo de Dios, pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

Indudablemente, biomímica y biomímicos en estado puro, animándonos todos los días la naturaleza a sentarnos a sus pies, como estudiantes en las aceras de nuestras ciudades, de la Universidad de la Vida. Siempre nos valdrán sus diseños prestados para que podamos disfrutar de nuevos productos sin tener que recurrir de forma teledirigida a la economía de mercado, no inocente, por supuesto.

Sevilla, 23/VII/2018

NOTA: el mural, obra de Eric Okdeh, se encuentra en una zona de viviendas sociales del Polígono de San Pablo, en Sevilla. Su historia detallada y gráfica, que nace en 2010, se puede consultar en http://www.ericokdeh.com/biomimico/ . La fotografía es mía.

(1) Johnson, S. (2003). Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Madrid: Turner-Fondo de Cultura Económica, pág. 90.

Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero

[…]

con sus predicadores
sus gases que envenenan

su escuela de chicago

sus dueños de la tierra

con sus trapos de lujo

y su pobre osamenta

sus defensas gastadas

sus gastos de defensa

con su gesta invasora

el norte es el que ordena

[…]

Mario Benedetti, extracto de El Sur también existe

PODCAST 4: Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero

Nada de lo que ocurre en la Naturaleza es inocente. Está en boca de todos: este verano es diferente en el Sur de este país, la temperatura es muy agradable y vemos que en el Norte llueve y truena casi todos los días de una forma especial. Aquí, en el Sur, hemos visto el amanecer de muchas mañanas con Nubes Blancas. Algo está pasando y no es porque no nos lo hubieran avisado en términos puros y propios de Al Gore. Creo que veranos como este nos obligan a reflexionar qué está pasando con el calentamiento global, el cambio climático y el efecto invernadero, seis palabras que atemorizan al capital y a los mercados que no tienen compasión de la naturaleza en estado puro, nuestra Casa.

Basta ver lo sucedido recientemente en Innaarsuit, una localidad de Groenlandia que gracias al viento favorable vio pasar en una situación de peligro extremo, lamiendo su costa, un iceberg desprendido del glaciar Helheim, de 800 metros de profundidad y de 6 kilómetros de ancho por 1600 metros de longitud, con un peso estimado de 14 mil millones de toneladas. También, cómo un iceberg de nombre simple de autopista española, A-68, que se desprendió hace un año del continente de la Antártida, con un peso de un billón de toneladas y que mide 150 km. de largo por 55 km. de ancho, se mece en el mar a día de hoy sin saber dónde dirigirse, desconcertado, cerca de la plataforma de hielo Larsen C., bajo la atenta mirada de científicos que no saben qué ocurrirá con esta mole de hielo. El calentamiento global parece que es una de las causas del desprendimiento espectacular del A-68, junto con determinados procesos naturales. Algo está pasando realmente que no sabemos discernir bien.

También hemos conocido por los medios de comunicación que en Siberia se han alcanzado los 40 grados de temperatura en los últimos días, por la insólita ola de calor y tiempo anticiclónico que lleva meses instalada en el Ártico, donde Escandinavia está soportando también temperaturas por encima de los 30 grados. Ante estas evidencias, he consultado datos científicos facilitados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), creado en 1988, para conocer las evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. En este sentido he leído atentamente un documento breve y de libre acceso por las personas interesadas sobre esta dura realidad, CAMBIO CLIMÁTICO 2013. Base de ciencia física, en la que se destacan cuatro puntos a considerar por los correspondientes responsables públicos de los Estados:

  1. El calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.
  2. El forzamiento radiativo total (cualquier cambio en la radiación (calor) entrante o saliente de un sistema climático) es positivo y ha dado lugar a la absorción de energía por el sistema climático. La principal contribución al forzamiento radiativo total proviene del aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera que se viene produciendo desde 1750.
  3. La influencia humana en el sistema climático es clara. Es evidente a tenor de las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el forzamiento radiativo positivo y el calentamiento observado, y gracias a la comprensión del sistema climático.
  4. Las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático. Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este estío está siendo especial con sus cosas de calentamiento global, como efecto fundamental del cambio climático, aunque ahora estemos apreciando una situación ambigua de ralentización del calor en un hemisferio tan propicio como es el Sur. Todos podemos contribuir con actitudes diferentes ante esta realidad tan desconcertante pero tan real como la vida misma. Mientras, me informo con datos científicos, con las Nubes Blancas de Ludovico Einaudi de fondo, para tranquilizar, más que la conciencia, el alma. Lo recomiendo.

Sevilla, 22/VII/2018

Cosas de estío / 7. Podemos compartir lo que es nuestro empeño

Propongo compartir lo que es mi empeño
Y el empeño de muchos que se afanan
Propongo, en fin, tu entrega apasionada
Cual si fuera a cumplir mi último sueño

Pablo Milanés, Proposiciones

PODCAST 3: Cosas de estío / 7. Podemos compartir lo que es nuestro empeño

Decía Mario Benedetti que “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Ocurre casi a diario porque nacemos sin una guía de cómo ser curiosos y saber hacer proposiciones que nos llenen el alma para vivir dignamente, fuera de toda duda, para ser felices, instalados en la utilidad de lo que muchos llaman vida inútil: soñar despiertos, amar con locura y ser dignos con la disponibilidad de los bienes naturales y públicos.

El estío es un tiempo propicio para las proposiciones dignas y honestas, ante un mundo que pregunta tanto y sin cesar, en un síndrome de los porqué de un Peter Pan siempre redivivo. Creo que la disponibilidad de un tiempo para pensar nos permite recurrir a algo que olvidamos a diario y que puede ser un incentivo para ser más felices: olvidarnos de las respuestas que no nos gustan en la forma de ser y estar en el mundo, proponiendo ideas y cosas útiles para todos e instalarnos por una vez en el terreno de las proposiciones. Según la Real Academia Española, proponer es “manifestar con razones algo para conocimiento de alguien, o para inducirle a adoptarlo”, aunque el Diccionario de Autoridades da un sentido al lema «proponer» de especial relevancia: «representar o hacer presente con razones a uno alguna cosa, para que llegue a su noticia, o para inducirle a hacer lo que desea». Impecable propuesta cuando deseamos que el bien se haga difusivo de sí mismo para todos.

Recuerdo que Pablo Milanés lo sintetizó muy bien en una canción muy corta, Proposiciones, porque lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pensando en la letra de aquella canción, no hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos que la felicidad es tener y no ser. Es más fácil estar atentos a disfrutar esta jornada, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo es posible, porque el verano llega siempre, de forma puntual y con sus cosas, haciendo nuestro el crisol de esta morada.

Lo he manifestado varias veces en hojas sueltas de este cuaderno digital: necesitamos declarar las proposiciones decentes para avanzar en una sociedad más justa para todos. Ese es mi empeño. Escuchamos todos los días noticias que reflejan un mundo hecho polvo en búsqueda permanente de paz política e interior. Faltan proposiciones compartidas para aunar esfuerzos y voluntades a través del amor y el sufrimiento, como aquellos habitantes ejemplares de Santa María de Iquique, de los que aprendí tanto al escuchar atentamente su proposición a unos mensajeros de nombre araucano, Quilapayún, que no olvido.

Cosas de estío, de las proposiciones dignas. Como si fuéramos a cumplir el último sueño, a pesar de las preguntas cambiadas.

Sevilla, 21/VII/2018

Cosas de estío / 6. Noticias que hieren nuestra sensibilidad

OPEN ARMS 17072018

Rescate de Josefa en alta mar

PODCAST 2: Cosas de estío / 6. Noticias que hieren nuestra sensibilidad

Desde que las contemplé ayer no puedo olvidar las imágenes facilitadas por la ONG Proactiva Open Arms, acerca de un rescate doloroso en el Mediterráneo, en el que se refleja el espanto en el rostro de una mujer salvada en alta mar, junto a los cadáveres de otra mujer y un niño, dejados a su suerte, presuntamente, por un guardacostas libio. Sobran las palabras, incluso las de advertencia de que visualizar estas imágenes pueden herir la sensibilidad del espectador. Deben hacerlo, aunque no afecte a la del ministro Salvini, que vocifera contra estas ONG y les recuerda que los llamados “puertos seguros” de Italia solo los podrán ver en las tarjetas postales que los recojan. Impresentable.

Sé que se ha abierto un debate en Europa sobre esta realidad lacerante, pero en tanto se encuentran las mejores soluciones posibles en los países de origen, no podemos permanecer callados, con silencios cómplices, ante esta verdad verdadera. La doble realidad de estas personas que naufragan en alta mar, en su doble condición a veces de migrantes y refugiados, con bases legales de atención diferentes, confluyen en la capacidad que reclamo como ciudadano de este país para atender situaciones inhumanas que claman al cielo. Creo que no somos conscientes del sufrimiento que generan estos viajes desesperados hacia una realidad humana y social diferente, donde se puedan compartir segundos de vida digna.

Para tranquilizar nuestras almas y que esta realidad no hiera nuestra sensibilidad como espectadores de lo que ocurre y vemos por televisión, solemos cambiar de canal o cerrar los ojos para olvidarla a velocidad de vértigo, supuestamente “heridos” y muy ajenos a estas situaciones reales y muy próximas, que utilizan un mar que cantamos desde hace muchos años en este país casi como un himno, históricamente como hermoso y tranquilo. Estamos viviendo una contradicción memorable, que ha llevado a Joan Manel Serrat a cantar “Mediterráneo”, desde la tragedia de Alepo en Siria, con sumo cuidado y respeto reverencial a los migrantes y refugiados que pierden con frecuencia su vida en él, porque ese mar maravilloso se ha convertido en la sepultura de miles y miles de refugiados que escapan también de sus países de origen, en un auténtico sinsentido. Además, porque para los que mueren a cientos en ese mar ya no será desgraciadamente camino para nadie y tampoco le darán verde a los pinos ni amarillo a la genista. Quizá, solo una noticia en este estío que nos hiere la sensibilidad como espectadores del sinsentido de la vida.

Con inmenso dolor, en Sevilla, a 19 de julio de 2018

Cosas de estío / 5. Tener tiempo, sin atrapar vientos (Podcast)

Sentimiento, pensamiento.
Que se escuche el corazón
Más fuertemente que el viento.

Libre y solo el corazón,
Más que el viento.

El verso sin él no es nada.
Sólo verso.

Rafael Alberti, Canción 8, en Baladas y canciones del Paraná

Inauguro hoy una nueva forma de relacionarme con la Noosfera, lo que llamo la malla pensante que utiliza Internet. Se llama podcast, que viene a ser algo así como la difusión de contenidos utilizando voz, imagen y sonido, conjuntamente o por separado, primando en este caso la voz como forma de expresarme directamente para quien me quiera escuchar.

Voy a compartirlo con el texto que acostumbro a publicar habitualmente, pero también es una oportunidad para que, como decía Alberti al hablar de pensamiento y sentimiento, se pueda escuchar mi corazón y voz más fuertes que el viento, porque un post, un articulo o un podcast, si no tienen corazón y voz, son solo eso…

Me pueden escuchar directamente leyendo el último post que he escrito, Cosas de estío 5 /. Tener tiempo, sin atrapar vientos. Son oportunidades de este verano tan sugerente por los cambios en el país y por su propio tempo, caminando juntos, con el corazón y la voz de todos más fuertes que el viento.

Sevilla, 15/VII/2018

PODCAST 1: Cosas de estío / 5. Tener tiempo, sin atrapar vientos

PODCAST

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.inboundcycle.com/diccionario-marketing-online/podcast

Cosas de estío / 5. Tener tiempo, sin atrapar vientos

CAMINANDO JUNTOS

El estío atesora aparentemente tiempo, un regalo muy preciado en estos tiempos tan modernos, en los que acusamos su falta proverbial. Recuerdo que el Eclesiastés (Qohélet) no pensaba así, porque nos dice que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar de él a lo largo de la vida: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Casi nada, pero administrar esta carga vital, en su tiempo específico, es harina de otro costal.

Excepto dos muy concretas, nacer y morir, que compartimos todos los seres vivos en el ciclo vital natural y evolutivo, las demás oportunidades compartidas por la experiencia de Qohélet (persona educada en la Asamblea), dependen de nuestra forma de vivir el tiempo en el que nos ha tocado desarrollarnos como seres humanos. Cada uno, cada una, con sus cadaunadas, puede repasar en su particular estío esta lista tan sabia, para comprobar qué experiencia de las citadas hemos vivido o nos gustaría experimentar mediante esta oportunidad que nos ofrece el estío. Es la ocasión para tachar algunas ya vividas y pasadas o resaltar con fosforescencia las que se pueden jerarquizar como más atractivas. Podemos probar para ver qué nos queda por vivir según el guion del Eclesiastés (Qohélet).

Si señalo las positivas, plantar, edificar, reír, danzar, abrazarse, buscar, guardar, coser, callar, hablar, amar y vivir en paz, comprobamos que la historia de las experiencias vitales humanas obedece a la búsqueda de un sano equilibrio con los tiempos difíciles de las restantes experiencias que podríamos calificar como negativas (con matices). Quizá sea la ocasión en este estío, con sus cosas, de primar esta búsqueda de razones positivas para vivir, porque hay que sacar tiempo para disfrutar lo que dice Qohélet que es la experiencia de sus antepasados a lo largo de los siglos, aunque para que no se nos suban los humos a la cabeza (todos podemos ser histéricos, según la palabra griega -hísteris- que explica que los humos se nos suben a la cabeza y así nos va…), él nos dice que seamos prudentes a la hora de valorar las 27 experiencias y entender qué significado tiene vivir, aunque sea apasionadamente.

Al final, tengo que repasar la lista de las 27 oportunidades para aprovechar el tiempo en vida, siendo una tarea muy compleja cuando olvidamos el momento presente, el carpe diem de cada uno, de cada una, y se piensa en el futuro que trasciende este estío, por ejemplo, porque hay tres preguntas del Eclesiastés (Qohélet), que no dejan indiferente a nadie: ¿qué gana el que trabaja con fatiga, si se demuestra antes o después que todo es vanidad de vanidades, solo vanidad, algo así como intentar atrapar el viento?, ¿qué diferencia hay entre el hombre y el animal si ambos vuelven siempre al polvo? Y, por último, ¿quién guiará al hombre a contemplar lo que hay después de él?

No hay muchas respuestas, mejor dicho, ninguna en ese capítulo premonitorio. En el capítulo siguiente, Qohélet, tras su maravillosa descripción de los 27 tiempos y una vanidad imposible, nos orienta en tiempos difíciles después de su tremendo aviso para navegantes: lo mejor que te puede pasar en este estío es que tengas un amigo, ya que, si te caes, siempre estará ahí para levantarte, porque la experiencia de siglos dice que la amistad es como la cuerda de tres hilos que jamás se puede romper. Él si sabía qué hacer con el tiempo de estío que a cada uno, cada una, le toca vivir, caminando juntos, casi siempre atrapando vientos.

Sevilla, 12/VII/2018

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://www.elbotedelosdeseos.es/tag/hermano-mayor/

Cosas de estío / 4. Días largos, sol quieto

El estío tiene estas cosas: disponemos de más luz porque el sol se queda quieto a mediodía (solsticio, sol quieto) y nos entrega más luminosidad para contemplar la vida de otras formas. El pasado 3 de julio, fue el día en el que la Tierra estuvo este año más lejos del Sol, como una contradicción astrológica que impresiona, cuando tanto tenemos que agradecerle por su quietud. Es el día del afelio, que nos recuerda la recurrencia de otro fenómeno, el perihelio, que nos acerca con sigilo al Sol, en momentos del invierno en los que tanto necesitamos disponer de luz.

Más o menos es lo que nos ocurre en la vida ordinaria, cuando hay días que lo vemos todo más claro y, otros, solo vemos la oscuridad del túnel, con un problema añadido: todo es aleatorio y no responde a la sincronización orbital y científica del fenómeno astrológico. Ésta es la razón principal para valorar en términos de oportunidad vital disponer de días más largos por el regalo de un astro quieto.

Decía Neruda que “A plena luz de sol sucede el día, / el día sol, el silencioso sello / extendido en los campos del camino. / Yo soy un hombre luz, con tanta rosa, / con tanta claridad destinada / que llegaré a morirme de fulgor”.  Este precioso poema, El Sol, me recuerda en este estío tan especial para el país que hay que agregar luz a la patria en tiempos revueltos, como ciudadano de a pie que solo camina a veces en la más profunda oscuridad: “Otra vez, ya se sabe, y para siempre / sumo y agrego luz al patriotismo: / mis deberes son duramente diurnos: / debo entregar y abrir nuevas ventanas, / establecer la claridad invicta / y aunque no me comprendan, continuar / mi propaganda de cristalería”.

¡Qué tarea política tan hermosa para un ciudadano que ama su ciudad, cumplir con sus deberes diurnos, a plena luz del día, aprovechando el estío, tiempo de luz porque el sol se queda quieto durante mucho tiempo, abriendo ventanas para la libertad, muy comprometido con la propaganda de cristalería por donde pasan rayos de luz teñidos de colores! Es verdad que a veces nos encarga la vida tareas casi imposibles, a personas que aparecemos en el mundo como “enlutados de origen”, sin luz, según Neruda: “A veces pienso imitar la humildad / y pedir que perdonen mi alegría / pero no tengo tiempo: es necesario / llegar temprano y correr a otra parte / sin más motivo que la luz de hoy, / mi propia luz o la luz de la noche: / y cuando ya extendí la claridad / en ese punto o en otro cualquiera / me dicen que está oscuro en el Perú, / que no salió la luz en Patagonia”.

Comprendo a Neruda, mucho más cuando sé que le gustaba contemplar los ojos de María Celeste, su mascarón de proa preferido, que lloraba cada vez que el calor del fuego que ardía en la chimenea de su casa, en la Isla Negra, condensaba el vapor en sus ojos de cristal. Que sonreía siempre cuando llegaba el sol. Hoy, en un día largo y con un sol quieto, no quiero que los tristes y tibios de siempre perdonen mis sueños y mi utopía, porque no tengo tiempo. La luz de este solsticio, con el sol quieto pero generoso, me ofrece la posibilidad de llegar temprano y correr a otra parte sin más motivo que aprovechar la claridad del día, sabiendo que se rumorea que está oscuro en este país, que no sale la luz en Andalucía.

Le pido a Neruda que me acompañe con sus versos, porque “Hoy, este abierto mediodía vuela / con todas las abejas de la luz: / es una sola copa la distancia, / al territorio claro de mi vida”.  Es verdad: son las cosas del estío, en días largos gracias a un sol que se queda quieto para que podamos disfrutar de los territorios claros de nuestra vida.

Sevilla, 11/VII/2018