Los diccionarios no son inocentes

PAZ Y PALABRA

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero (1916-1979), En el principio

Mañana se publicará el nuevo Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), en su 23ª edición, que se presentará oficialmente el día siguiente, en un acto solemne presidido por los reyes don Felipe y doña Letizia en la sede académica. Es una noticia que pasará desapercibida para muchas personas, porque existen pre-ocupaciones [sic] más importantes, pero no debería ser así, porque las palabras escritas y habladas correctamente, con vida propia en el DRAE, reflejan un conocimiento real de la vida diaria, aprehendiendo la raíz de nuestro conocimiento y protegiendo la dignidad de ser personas, sencillamente porque hablamos. Mañana se debería explicar a las niñas y a los niños de este país, en las escuelas e institutos, la importancia de la palabra, porque es la principal característica de los seres humanos, los únicos seres que hablamos gracias a la maravilla de un medio tan maravilloso como la palabra, que siempre nos queda como algo personal e intransferible mientras no se convierte en mercancía.

Probablemente sea el conocimiento de la lengua una forma de ser más conscientes de lo que está pasando, porque creemos saber de qué se está hablando, pero a veces no comprendemos bien determinados significados actuales de palabras que utilizamos o escuchamos a diario, sin sentido alguno. Y las palabras, como las ideologías, no son inocentes.

DICCION
Dom RJ (1853), Pág: 603,3

Tal y como se ha anunciado oficialmente: “El Diccionario, cuya versión en papel ocupa 2.376 páginas, ha sido sometido a una profunda revisión durante los trece años transcurridos desde su anterior edición en 2001. El número de artículos de la 23ª edición ascenderá a 93.111, frente a los 88.431 incluidos en la anterior y más del doble de los aparecidos en el primer diccionario de uso de la RAE, publicado en 1780. En total, el Diccionario recogerá 195.439 acepciones, entre ellas cerca de 19.000 americanismos. Las enmiendas introducidas en esta vigesimotercera edición suman unas 140.000, que afectan a un total de 49.000 artículos. Las supresiones de artículos serán aproximadamente 1350. La aparición, entre 2009 y 2011, de un importante grupo de obras académicas (la Nueva gramática de la lengua española, la Ortografía de la lengua española y el Diccionario de americanismos) ha hecho necesario el desarrollo de trabajos de armonización entre los contenidos de estas obras y el Diccionario. Con ello, se consolida la doctrina lingüística común que subyace a toda la producción académica. En esta línea, cabe destacar la regularización en el DRAE del tratamiento de las marcas geográficas americanas, así como la revisión de los extranjerismos”.

Los datos citados anteriormente reflejan un esfuerzo encomiable por unir cada día más el habla de los hispanoparlantes, porque es una realidad digna de encomio histórico el alcance actual de nuestro idioma, que se ve reflejado en estas cifras facilitadas por Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina: “El negocio económico de la lengua empuja a ello (las traducciones, las películas, las telenovelas). El criterio de optar por la voz que usa el mayor número de hablantes es muy lícito. Hoy estamos, en la mayoría de las naciones que hablan la lengua común, en un 95% de español general y un 5% de local. La versión en línea de los diarios ayuda. La radio, la vía más penetrativa, sigue demasiado atada a lo regional, por su impronta coloquial. Lo probamos cada día que las variantes locales se allanan sin mucho esfuerzo entre los hablantes”.

Creo que enriquecerá el tesoro lexicográfico español, una consulta que recomiendo por su interés extraordinario para conocer bien la intrahistoria de la dicción de la lengua española, base del Diccionario que mañana se publica: “El Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (NTLLE) reúne una amplia selección de las obras que durante los últimos quinientos años han recogido, definido y consolidado el patrimonio léxico de nuestro idioma. Contiene, dentro de un entorno informático de consulta, los facsímiles digitales de las obras lexicográficas de Antonio de Nebrija, fray Pedro de Alcalá, Sebastián de Covarrubias, Francisco del Rosal, César Oudin, Esteban Terreros, Ramón Joaquín Domínguez, Vicente Salvá, Elías Zerolo, Aniceto de Pagés, etc., además de toda la lexicografía académica, desde el Diccionario de autoridades hasta la 21.ª edición del Diccionario de la Real Academia Española, pasando por las diversas ediciones del Diccionario manual e ilustrado y lo publicado del Diccionario histórico de 1933-1936”.

DICCION2
RAE U (1884) Pág: 383,1

Ante esta presentación oficial, quiero rescatar el contenido expresado por primera vez sobre la quintaesencia del diccionario de la lengua española, la “dicción”, tal y como lo recogió el Diccionario nacional o gran diccionario clásico de Ramón Joaquín Domínguez, publicado simultáneamente en Madrid y París en 1853, en sus siete acepciones, de las que escojo la cuarta: “Arte de bien decir, de espresarse [sic] con elegancia y concisión, de castigar y limar la lengua nativa, ú otra, en sus términos impropios, desapacibles, ásperos, superfluos, etc.”. También, la que figuró por primera vez como primera acepción, en la edición de la Real Academia de 1884, palabra, en negrita, que no era habitual en las diferentes dicciones del mismo, así como la segunda acepción junto a la de “palabra”, incluida por primera vez en la edición anterior de 1869, que se ha mantenido hasta nuestros días: “Manera de hablar ó escribir, considerada como buena o mala únicamente por el acertado ó desacertado empleo de las palabras y construcciones”.

En definitiva, las palabras no son inocentes, nunca lo han sido. La publicación del nuevo Diccionario es una ocasión para seguir conociendo nuestra lengua, sus significantes y significados. Uno de los problemas ordinarios que generan muchos desencuentros es cuando se produce la famosa situación de discrepancia entre dos o más personas, aunque en el diálogo se suele reconocer al final que en el fondo queríamos decir lo mismo. Pero no es así. En los tiempos que corren, no todos vamos en el mismo barco ni somos iguales y el diccionario sabe distinguir muy bien qué es un transatlántico y qué es una patera, tan frágil ella. Afortunadamente, nos queda la palabra, la primera acepción de dicción desde el siglo XIX, tan bien tratada por Blas de Otero, “por su acertado empleo de la misma”, como se ha comprendido en España desde 1869.

Sevilla, 15/X/2014

NOTA: la imagen que encabeza este post se ha recuperado el 15 de octubre de 2014, de la siguiente dirección: http://www.fundacionblasdeotero.org/es/festival-internacional-de-poesia/convocatoria

Andalucía: una realidad positiva (V) Marcelo Palanco

MARCELO PALANCO

Sigo con el empeño de seguir hablando de Andalucía de forma positiva, tal y como me comprometí en el primer post de esta serie dedicada a esta tierra, cuna de grandes personas, de artistas de la vida, desde aceituneros altivos hasta poetas que nos han dejado un legado hasta nuestros días para que sepamos siempre hacer camino al andar, con sentimiento y pensamiento, venciendo siempre el primero, como le gustaba cantar a Rafael Alberti.

Anoche estuve en la presentación del primer disco del guitarrista Marcelo Palanco, un andaluz que será en su momento universal, nacido en Valverde del Camino (Huelva), que tuvo lugar en la sede de FNAC en Sevilla. Tenía mucha ilusión en escucharlo en directo porque venía avalado por críticas muy positivas. La verdad es que no defraudó a las personas que allí estábamos, en una radiografía exacta de lo que ocurre con estas presentaciones, donde no hay asistencia garantizada no ya de masas, ni siquiera de quienes aman la música por definición. Pero los que estábamos, manifestamos con nuestra presencia activa el respeto que merecía su intervención.

Interpretó varias composiciones recogidas en su disco, grabado en el Estudio Bola, bajo la dirección de Jesús Bola y con el sello discográfico AB Music Producciones, destacando las que supo presentar especialmente con alma: Valle de las Musas, que da título al disco, una bulería con partes de zapateado clásico, que sonó especialmente con la percusión que le acompañaba, en la que se funde especialmente los acordes clásicos y flamencos; Espejo, un conjunto de falsetas enlazadas en homenaje a sus maestros declarados, a los que nombró uno a uno: Vicente Amigo, Gerardo Núñez, Paco de Lucía, Tomatito y finalmente, Moraíto. Cerró su actuación con la Bulería del agua, que supimos escuchar mejor cuando dejó paso a sus notas después de haber declarado su amor… a la naturaleza que lleva en su alma.

Ya lo decía en un post escrito en 2013, Andalucía: una realidad positiva (II), cuando comentaba la grandeza de un paisano suyo, Lucas Macías, con quien me consta que ha tocado en común desde la perspectiva de música clásica, en la conjunción perfecta de oboe y guitarra: “Estoy empeñado en hablar de Andalucía desde una perspectiva positiva, en unos días difíciles para esta región. El domingo pasado [24 de marzo de 2013], un andaluz universal, Lucas Macías Navarro, de Valverde del Camino (Huelva) por más señas, llevaba a esta tierra en volandas, en olor de multitud, a través de su maestría con un instrumento complejo, antiguo, el oboe, por una intervención calificada de magistral, en un concierto dirigido en Madrid por Claudio Abbado. Lo decía el cronista del diario “El País”, en su edición de 26 de marzo de 2013: “No le gusta a Abbado que le llamen maestro. Prefiere que se dirijan a él como Claudio. Al oboísta Lucas Macías Navarro todos le conocen por Lucas. Claudio y Lucas demostraron ayer la importancia del diálogo intergeneracional en música. Realizaron juntos un Concierto para oboe y orquesta de Mozart verdaderamente antológico. El oboísta de Valverde del Camino nació en 1978 y es solista de su instrumento en la Concertgebouw de Ámsterdam y en la Orquesta del Festival de Lucerna. Es de los músicos más completos que han salido de nuestro país en mucho tiempo. Ayer demostró su musicalidad intachable, su técnica asombrosa, su instinto endiablado tanto cuando tocó como solista como cuando se integró en la orquesta. La comunicación musical entre Claudio y Lucas es absoluta”.

Y volví a ensalzar su obra en un post Gracias a Lucas Macías y… a Claudio Abbado, con ocasión de la muerte de Claudio Abbado este año, con la interpretación del concierto de homenaje de la ciudad de Lucerna a su director tan querido y respetado, “suyo”, sí, para siempre: “El cierre tenía que ser con Mahler, y al final de la Tercera sinfonía explotó colectivamente la emoción. Los músicos empezaron a abrazarse entre ellos, el público se puso en pie en una ovación interminable y nadie quería saludar en solitario, ni director ni instrumentistas. Fue una sinfonía de lágrimas, sin histéricas apoteosis, recordando a un director que siempre ha creído que la música por encima de todo es un ejercicio espiritual, un diálogo del alma”. Sin lugar a dudas, mucho más cuando entre lágrimas se podía leer también en el programa de mano del concierto, probablemente a duras penas, una frase de su oboísta preferido, Lucas Macías: “Gracias Claudio por haber sido el Ángel de la Guarda de los jóvenes músicos. Gracias por enseñarnos que en la música, como en la vida misma, lo fundamental es escucharnos los unos a los otros”.

Ayer vi en Marcelo Palanco todo lo que se ha citado anteriormente: su música como un ejercicio espiritual, un diálogo del alma, un respeto a las musas cuando inspiran música y el resultado de saber escuchar a la sabia naturaleza, al agua, por ejemplo, tal y como lo explicó al finalizar su presentación discográfica. Sabe escuchar y su éxito está garantizado. También, sus sueños.

He vuelto a recordar las palabras finales que dediqué también a su paisano Lucas Macías, que vuelvo a escribir [entre corchetes] reflejadas en Marcelo y dedicadas ahora especialmente a él y a su padre, consagrado a su hijo como un nuevo Ángel de la Guarda: “creo que esta noticia [de anoche], frente a las clásicas populares de la secesión de Cataluña, crisis, deflación, contaminación, corrupción, [ébola] y otras perlas de cada día, suponen un bálsamo que reconforta el alma y que nos permite dialogar con ella, a la que tanto aprecio y sobre la que escribo con frecuencia en los últimos días, porque me queda la palabra y… el alma. Gracias sinceras, [a Lucas y Marcelo, Marcelo y Lucas, tanto monta monta tanto desde la Andalucía positiva], porque lleváis a Andalucía a todas partes con [vuestra] música preciosa como solistas de oboe y guitarra. También al cronista de ayer, Juan Ángel Vela del Campo, por sus palabras impecables. Por supuesto a Claudio, como le gustaba que le llamaran en el día a día, porque dibujaba con su batuta música para que el alma pueda dialogar, que tanta falta nos hace para escucharnos todos los días [como anoche con Marcelo], en la clave de otro andaluz universal, Antonio Machado:

Tu verdad no; la verdad.
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.”

Sevilla, 9/X/2014

El GPS del cerebro

NOBEL MEDICINA 2014

El pasado 6 de octubre los investigadores John O’Keefe y el matrimonio May-Britt y Edvard Moser recibieron el Premio Nobel de Medicina por descubrir las células que componen el sistema de posicionamiento en el cerebro humano, es decir, las neuronas de lugar y de red. Muchas veces he explicado en este blog que el siglo XXI iba a ser el siglo del cerebro y a las pruebas me remito. Estos descubrimientos complementarios aportan hoy una estela de investigación extraordinaria para conocer por qué el cerebro sabe dónde estamos y dónde queremos ir, es decir, pone en marcha cada vez que lo necesita un GPS o navegador interno a través de una complejísima actividad cognitiva.

Considero que ha sido un acierto esta entrega del Nobel de forma conjunta, porque si importante es conocer muy bien la representación espacial de dónde estamos, no es menos importante saber a ciencia cierta dónde queremos ir y además guardarlo en el disco duro del cerebro, por seguir utilizando símiles que ayuden a la comprensión de estos hallazgos. Un proceso donde se dan la mano dos estructuras cerebrales que llevan todo el protagonismo en este descubrimiento. Por un lado, el hipocampo, sede de las neuronas de posicionamiento descubiertas por John O’Keefe, a la que también he dedicado un post específico en este cuaderno de inteligencia digital para descubrir islas desconocidas del cerebro, base científica que justifica toda actividad humana, modelada siempre por la amígdala, otra estructura espectacular en funcionamiento diario del cerebro de cada persona en particular, de forma personal -valga la redundancia- e intransferible.

Por otro, la corteza entorrinal, sede de las células de red, descubiertas por el matrimonio Moser (también presentado en el post citado anteriormente sobre el hipocampo, facilitadora de la conexión de las células con el hipocampo a través de un complejísimo entramado neuronal en red. La complementariedad inmediata de esta investigación con las que se realizan en la actualidad sobre la terrible enfermedad de Alzheimer, demuestra la importancia de estos hallazgos, porque esas dos áreas del encéfalo sufren daños y por eso los pacientes tienen problemas para orientarse y llegan a perderse.

El conocimiento sobre el sistema de posicionamiento del cerebro, dice el Comité del Nobel 2014 de Fisiología o Medicina, “ayudará a comprender el mecanismo que sustenta la devastadora pérdida de la memoria espacial que afecta a las personas con esta enfermedad. El descubrimiento del sistema de posicionamiento del cerebro representa un cambio de paradigma en nuestra comprensión de cómo los conjuntos de células especializadas trabajan juntos para ejecutar las más altas funciones cognitivas. Se han abierto nuevas vías para la comprensión de otros procesos cognitivos, tales como la memoria, el pensamiento y la planificación”.

Ya explicaba en 2007 la importancia de estas estructuras cerebrales cuando presentaba el hipocampo y también la corteza entorrinal. Vuelvo a reafirmarme en aquellos contenidos dibujados como un caballo encorvado, su imagen más representativa, premiados indirectamente con un Premio Nobel muy particular a través de los investigadores John O’Keefe y el matrimonio May-Britt y Edvard Moser: “Hoy, determinados investigadores sabemos cosas que nos hace muy atractiva la aproximación al cerebro desnudo. Espero que estas palabras ayuden a conocernos mejor en la parte más profunda del ser humano, aquella que no se ve, aunque sea difícil asemejarnos a Robert Redford (Tom Broker), cuando de forma magistral para los sentimientos y emociones de los espectadores “susurraba a los caballos” como metáfora de la aprehensión de la vida. Para quien quiera comprender el hipocampo así (nuestro pequeño caballo particular pilgrim, personal e intransferible), a partir de hoy no podemos decir ya –afortunadamente- que es un desconocido. Te lo he susurrado. Nada más”.

Y una gran noticia final: el GPS del cerebro viene de serie cuando nos conciben y nacemos, es decir, no es una opción que tengamos que «comprar». Afortunadamente, no es una mercancía, sino algo que todavía nos queda por descubrir (como se ha demostrado en este Premio Nobel), algo consustancial en nuestra vida personal e intransferible, pero que no entra en las leyes del mercado. En frase de Teilhard, ya estaba y está ahí…, gracias a la vida, que a pesar de las noticias desagradables de todos los días, nos da a veces tanto.

Sevilla, 8/X/2014

NOTA: La imagen que encabeza este post ha sido montada utilizando el comunicado de prensa del Comité del Nobel de Fisiología o Medicina. Igualmente, las siguientes referencias científicas son las citadas en el citado comunicado, por considerarlas de gran interés de consulta básica:

1. O’Keefe, J., and Dostrovsky, J. (1971). The hippocampus as a spatial map. Preliminary evidence from unit activity in the freely‐moving rat. Brain Research 34, 171‐175.
2. O´Keefe, J. (1976). Place units in the hippocampus of the freely moving rat. Experimental Neurology 51, 78‐109.
3. Fyhn, M., Molden, S., Witter, M.P., Moser, E.I., Moser, M.B. (2004) Spatial representation in the entorhinal cortex. Science 305, 1258‐1264.
4. Hafting, T., Fyhn, M., Molden, S., Moser, M.B., and Moser, E.I. (2005). Microstructure of spatial map in the entorhinal cortex. Nature 436, 801‐806.
5. Sargolini, F., Fyhn, M., Hafting, T., McNaughton, B.L., Witter, M.P., Moser, M.B., and Moser, E.I. (2006). Conjunctive representation of position, direction, and velocity in the entorhinal cortex. Science 312, 758‐762.

¿De quién es el agua?

Yo era la que más corría
y a todas partes llegaba
y de verde se vestía
lo que a mi paso quedaba;
todos me quieren tener
pero muy pocos me cuidan
y eso que soy el secreto,
el secreto de la vida.

Jorge Velosa, Las adivinanzas del jajajajay

Deberíamos prestar más atención al agua y a sus dueños actuales. Quizá nos puede servir ahora una reflexión muy curiosa que utilizó David Foster Wallace al comenzar el discurso que dirigió a la promoción de graduados del Kenyon College en 2005, con una pequeña parábola: «Buenos días, chicos. ¿Qué tal está el agua?». Los dos peces jóvenes siguen nadando y al cabo de un rato uno de ellos mira al otro y le pregunta, «¿Qué demonios es el agua?».

Álvaro Marcos, que reflexiona en un artículo reciente publicado en El estado mental, sobre atención y dignidad en un mundo complejo, sobre “peces”, me ha llevado de la mano a prestar atención hoy al agua, porque “aprender a pensar y a vivir una vida compasiva (y, por extensión, “digna”) conlleva preservar “el grado de (auto)consciencia suficiente para elegir a qué prestamos atención y decidir cómo construimos significado a partir de la experiencia”, instando a no perder nunca de vista todo aquello que, si bien esencial, de puro ubicuo se torna transparente hasta hacerse invisible, de modo que hace falta recordarse, una y otra vez: “esto es agua, esto es agua”. Porque “la verdadera libertad requiere atención, y consciencia, y disciplina, y ser capaz de preocuparse por otras personas, y de cuidarlas y sacrificarse por ellas de mil maneras casi imperceptibles y muy poco atractivas, cada día”. ¿La alternativa a este esfuerzo?: “la inconsciencia, la configuración por defecto, la ‘carrera de ratas’, la sensación continua y punzante de haber tenido y haber perdido algo infinito”.

Poniendo especial atención en relación con las cosas públicas de estos días, he conocido recientemente la situación que se ha creado en la provincia de Huelva con la gestión del agua. La noticia no podía ser más explícita: “Se acabó la tregua. Los más de 50 alcaldes integrados en Giahsa, la entidad de agua de la mancomunidad de municipios onubense Mas, han apercibido a Aqualia, la empresa adjudicataria de la mayoría de servicios privatizados en Huelva, de que han observado indicios “de conductas desleales que pudieran ser sancionables en vía administrativa o penal”. Es el paso previo a convertir el expediente en denuncia por incumplimiento de la Ley de Defensa de la Competencia y posibles “prácticas corruptas”.

Creo que estamos ante un modelo de privatización de la gestión del agua que sobrepasa muchas líneas rojas en relación con derechos de la ciudadanía en relación con recursos naturales de imprescindible uso por parte de las personas en su vida diaria. La jurisprudencia nacional e internacional defiende a todas luces el agua como derecho humano esencial: “La Asamblea General de Naciones Unidas, aprobó el 28 de julio de 2010, en su sexagésimo cuarto período de sesiones, una resolución que reconoce al agua potable y al saneamiento básico como derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”. Al ser un recurso público que nos lo ofrece la naturaleza, su auténtica dueña, se debe garantizar su gestión pública, sin ninguna duda, debiéndose alejar de toda privatización pura y dura como está ocurriendo en la actualidad, trocándose un derecho vital en pura mercancía. Se debería abrir un debate al respecto en el marco de lo que denomino segunda transición para declarar de forma contundente y nítida el derecho constitucional de acceso al agua potable con garantías públicas de acuerdo con los protocolos aprobados por organismos internacionales en los que participa nuestro país.

He escrito en bastantes ocasiones sobre el agua en este blog, decantándome siempre por su declaración como derecho fundamental en el acceso a la misma: Agua y cerebro, Arqueología subacuática… del cerebro y El aquí y ahora del agua, como textos fundamentales. Destaco sobre todo el pronunciamiento de su vinculación con el cerebro y con las decisiones que puede tomar gracias al agua, que lo hace inteligente entre otras funciones. Fue una experiencia maravillosa el que incluyeran una en 2008 una referencia mía al respecto en la exposición de motivos que sustentaba el articulado reformatorio de la constitución nacional de Colombia a fin de consagrar el derecho al agua potable como fundamental y otras normas concordantes con tal declaración para ser sometido a la consideración del pueblo colombiano mediante referendo constitucional: “Esta mágica sustancia es vida, simboliza vida. Sin ella no existiríamos y no podríamos estar en comunicación. Podemos afirmar que somos la inteligencia del agua. Como lo expresa el profesor español, José Antonio Cobeña, autor del libro La Inteligencia Digital: “Existe una realidad irrefutable en el ser humano: su cuerpo está compuesto en un 60 por ciento de agua, el cerebro de un 70 por ciento, la sangre en un 80 por ciento y los pulmones en un 90 por ciento. Si se provocara un descenso de tan sólo un 2% de agua en el cuerpo se comenzaría a perder momentáneamente la memoria y de forma general se descompensaría el mecanismo de relojería corporal. Todo lleva a una reflexión muy importante: el agua nos permite ser inteligentes. Y la disponibilidad del líquido elemento en el planeta que habitamos es la siguiente: hay 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua, de los cuales el 97 por ciento es agua salada. Del 3 por ciento restante de agua dulce, tres cuartas partes corresponden a agua congelada en los Polos o a recursos inaccesibles que, por lo tanto, tampoco se pueden beber. Eso nos deja a los humanos cerca de un uno por ciento del total de agua en la Tierra para usar. Es decir, existe una descompensación en la situación y disponibilidad del uno por ciento mágico que permite desarrollar la inteligencia, todos los días”.

El texto para la reforma de la Constitución de Colombia fue avalado por 2.039.812 firmas, reconocidas oficialmente por la Registraduría Nacional del Estado Civil, aunque finalmente no prosperó, después de un debate parlamentario de 2010. Deberíamos aprender de todas formas de lo que otros países han reivindicado de forma excelente, porque el agua es un patrimonio público que no debería entregarse nunca al mercado. La necesaria revisión de la Constitución actual en España puede ser un momento crucial para incluir este derecho al acceso al agua, de forma explícita mediante un artículo concreto, como derecho humano esencial de los españoles y así se debería declarar para defender también su gestión pública en el denominado ciclo completo del agua.

También lo afirma Álvaro Marcos en su artículo: “Y es que preguntarse por la importancia de la atención viene a ser como preguntarse por la importancia de la importancia: algo que parece una perogrullada y, por eso mismo –como sucede con todas las aparentes perogrulladas-, un ejercicio extremadamente sano y revelador”. En este caso la atención sobre el agua, que además se convierte ahora en un asunto relevante, nadando -como estamos- en la mediocridad de los olvidos. Porque hay que recordar que el agua es el secreto de la vida. Porque la Verdad, según Foster Wallace, “Tiene que ver con el verdadero valor de la verdadera educación, que no va de notas ni de obtener títulos y sí simplemente de estar atento, atento a lo que de verdad es muy real y fundamental, a lo que está tan escondido, incluso a la vista de todos, que tenemos que seguir recordándonos una y otra vez:

«Esto es el agua.»
«Esto es el agua.»

Sevilla, 2/X/2014

NOTA: el video que figura al comienzo de este post es un video promocional del Referendo por el Agua en Colombia. Comité en Defensa del Agua y de la Vida, recuperado el 2 de octubre de 2014 de Ecofondo: http://www.ecofondo.org.co/videos.php?id=91

No estamos locos, que (no) sabemos lo que queremos

IVAN ILLICH
Ivan Illich

El estribillo modificado de esta canción nos enseña de forma muy didáctica que no todo lo que nos ocurre comienza o termina en una enfermedad mental sino que la adversidad está muy presente en nuestras vidas y no sabemos en muchas ocasiones que hacer con ella, aunque acabemos etiquetando nuestro malestar social con una categoría de enfermedad mental recogida en el prestigioso DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Es la pura realidad social que nos rodea, porque hemos abandonando el entrenamiento ante la denominada “adversidad” que es tan consustancial con la existencia humana. Y la industria farmacéutica con su poderosa maquinaria mercantil, acaba generando la respuesta ante una necesidad que en muchas ocasiones puede ser ficticia ante la falta de entrenamiento en el abordaje de muchos malestares individuales y sociales que crean desajustes de “normalidad”.

En 1975 leí un libro, Némesis médica. La expropiación de la salud, que he recuperado hoy de mi biblioteca y que me marcó durante años por varias razones de índole ética. Lo conservo como oro en paño (con la sobrecubierta de plástico en muy buen estado), porque me enseñó grandes reflexiones sobre la realidad de la enfermedad en el siglo XX: “La medicina institucionalizada ha llegado a convertirse en una grave amenaza para la salud. La dependencia respecto a los profesionales que atienden la salud influye en todas las relaciones sociales. En los países ricos ha alcanzado proporciones morbosas; en los países pobres está ocurriendo rápidamente lo mismo. Hay que reconocer el carácter político de este proceso al que denominaré medicalización de la vida”. Illich analiza este fenómeno al que denomina “Némesis médica” como el conjunto de tres acciones yatrogénicas, clínica, social y estructural, que culminan en una indefensión del ser humano a atenderse por sí mismo, sin tener que recurrir a una determinada medicina. Es lo que ocurre en la actualidad con determinados desajustes sociales que son tildados de enfermedades mentales.

ALLEN FRANCES
Allen Frances

El pasado domingo lo comprendí perfectamente, leyendo en la edición digital del diario El País, una entrevista a Allen Frances, Catedrático emérito de la Universidad de Duke, con motivo de la publicación reciente de un libro suyo, ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014), que leeré con la atención que merece. Ante la pregunta siguiente, “En el libro entona un mea culpa, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué?”, Frances responde extraordinariamente también con sus palabras al hilo conductor de este post: “Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación”.

Pero lo que verdaderamente me ha causado conmoción es la siguiente reflexión: “Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales”, con la colaboración de la industria farmacéutica, en una nueva yatrogénesis estructural, del corte ya anunciado hace casi cuarenta años por Ivan Illich.

Aún así, creo que el problema es más de fondo ético y conductual. Me refiero a lo que también analiza Allen Frances, cuando aborda la realidad actual del llamado “malestar” de la vida ordinaria: “Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar”. Los llamados “problemas cotidianos”, son los que han tomado una dimensión muy preocupante porque ante la ausencia de referentes sociales que nos escuchen, como ocurría con nuestros padres al recurrir a la familia o la Iglesia, se acude ahora a la única puerta abierta que se anuncia por doquier en el estado del bienestar, ¡qué paradoja!: la consulta médica o psicológica.

Y no estamos locos, lo que nos pasa es que no sabemos lo que queremos al haber perdido el norte de nuestras vidas, ante una sociedad de consumo que se asienta sobre el malestar de todos los días y sobre el que no estamos entrenados para afrontarlo como se debe. Cada vez está más de moda tener un psiquiatra o un psicólogo detrás de la puerta de nuestras vidas, pero la realidad es que no sabemos identificar bien qué significa la “normalidad” y rápidamente queremos soluciones a la carta, a nuestros problemas cotidianos: “Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar”.

Hay que abordar de una vez por todas esta realidad, en la trayectoria vital del ser humano, iniciándose este proceso de reconversión ética, en definitiva, desde la infancia, garantizándose la trazabilidad educativa integral ante la adversidad, de los niños y niñas, porque estamos capacitados para ello: “Los seres humanos somos criaturas muy resilientes. Hemos sobrevivido millones de años gracias a esta capacidad para afrontar la adversidad y sobreponernos a ella. Ahora mismo, en Irak o en Siria, la vida puede ser un infierno. Y sin embargo, la gente lucha por sobrevivir. Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad. Además, cuando tratamos un proceso banal como si fuera una enfermedad, disminuimos la dignidad de quienes verdaderamente la sufren”.

Es necesario leer la entrevista completa, porque no tiene desperdicio. A mí me ha servido para recordar tiempos en los que teníamos que afrontar una realidad muy difícil en este país, pero que con la lectura de libros como el de Illich aprendíamos que otro mundo era posible, sin necesidad de consultas médicas o fármacos a la carta. Nunca he olvidado unas palabras finales de esperanza, en este libro tan querido: “Obviamente, un mundo de salud óptima y generalizada es un mundo de intervención médica mínima y sólo excepcional. La gente sana es la que vive en hogares sanos a base de un régimen alimenticio sano; en un ambiente igualmente adecuado para nacer, crecer, trabajar, curarse y morir: sostenida por una cultura que aumenta la aceptación consciente de límites a la población, del envejecimiento, del restablecimiento incompleto y de la muerte siempre inminente. La gente sana no necesita intervenciones burocráticas para amarse, dar a luz, compartir la condición humana y morir” (1).

Ser o no ser conscientes ante la aceptación de las limitaciones humanas y disfrutar de cada segundo feliz que nos regale la vida: carpe diem, esa es la cuestión. Y lo explicaba hace tiempo en un post de este blog, Frecuentando la locura: “La locura no es una señora con un gorro de puntas de las que cuelgan cascabeles, en un nuevo acto machista por asignación de este rol pérfido a la mujer. La locura puede ser entendida en su sentido más noble como la capacidad de alternar la crudeza de la vida diaria con el bienestar personal, mediante “lecturas especiales/ideales” de lo que está ocurriendo (2), aunque si la naturaleza humana no responde a las necesidades diarias, la gracia nunca puede presuponer lo que naturaleza no da (gratia non datur, natura dispensatur). El famoso cuento del violín, escrito por Federico el Grande, lo resume muy bien: la vida me pide, a veces, que toque el violín solo con tres cuerdas, luego con dos, luego con una [cada una, cada uno que ponga otro nombre a las cuerdas de su locura…], pero los resultados son obvios, la locura crece:

Os pido, si os place, que este cuento
Os enseñe, queridos amigos,
Que por grande que sea el talento
El arte no se basta sin los medios

Sevilla, 30/IX/2014

(1) Illich, Ivan (1975). Némesis médica. La expropiación de la medicina. Barral Editores: Barcelona, p. 218.
(2) Manguel, Alberto (2006). Nuevo elogio de la locura. Barcelona: Lumen. Manguel define así a un lector ideal, junto a otras muchas definiciones: “Robinson Crusoe no era un lector ideal. Lee la Biblia para hallar respuestas. Un lector ideal [de lecturas especiales] lee para encontrar preguntas” (los corchetes son míos).

El símbolo de los niños y las niñas triquis


Nuestra hambre es nuestra pasión
Lema triqui

Las niñas y los niños de la tribu triqui, en Oaxaca (México), juegan al baloncesto con los pies descalzos. Los llaman Gigantes de la Montaña y responden a una historia preciosa de solidaridad con los más débiles protagonizada por un exjugador profesional de baloncesto mejicano, Sergio Ramírez Zúñiga, que un día pensó que estos niños indígenas podrían ser felices saliendo de su situación de miseria institucionalizada. Fundó la Academia de Baloncesto Indígena Mexicana, con una finalidad: que los niños de esta región de Oaxaca recobren la dignidad humana que les falta para vivir como personas teniendo sueños reales, porque “el amor por lo que hacemos nos hace grandes”:

“Cuando un niño sueña con ser un héroe, sueña con ser una estrella o un gran jugador muchos decimos que los niños siempre están soñando. Hoy estoy con niños indígenas de la región de Oaxaca. Ya no Nada más son indígenas triquis, ya tenemos niños chinantecos y zapotecos, y veo que es la misma hambre y pobreza que se vive en la región triqui, quien les ayudara. La semana pasada les pregunte por sus sueños a los niños chinantecos ellos me dijeron lo mismo que los niños triquis, yo quiero tener una oportunidad de estudiar en una escuela bien, yo quiero tener una casa y ayudar a mi mamá, quiero tener dinero para ayudar a mi mamá, quiero tres comidas al día, que mis hermanitos tengan que comer, cuando escucho eso me rompen el corazón y no falta una lágrima por ellos, pero no son 5 o 20, son 100 o 800 niños por el mismo anhelo, eso es solo en un municipio, imagínate en cada región donde Oaxaca tiene más municipios que cualquier ciudad con sus delegaciones. Hoy me comprometí como hace un año y medio en la región indígena triqui de Oaxaca, voy hacer de que cada sueño se transforme en realidad donde cada niño tenga sueños reales, y que si desde los 3 o 4 años ya trabajan para sobrevivir, hoy por medio del estudio y deporte lograran sus sueños porque hoy un INDIGENA TIENE DERECHO A SOÑAR, PORQUE HE ENTENDIDO QUE Crear es hacer que algo valioso que no existía, EXISTA”.

Felices coincidencias de la vida. Ayer leí un artículo de opinión, excepcional, La vida sin cuerpo, escrito por Jordi Soler, que no me dejó indiferente. Fundamentalmente, porque hace una reflexión acerca de las tecnologías de la información y comunicación, arrancando de la experiencia de estos niños triquis, como ejemplo a tener en cuenta: “estos niños paupérrimos, que estaban condenados a vivir en una de las zonas más pobres de Latinoamérica (con unos índices de pobreza que un europeo no puede, siquiera, imaginar) sin más armas que su esfuerzo y su deseo de salir adelante, han conseguido revertir el destino de generaciones y generaciones de niños, convirtiéndose en campeones internacionales de baloncesto. La decisión y la fortaleza de carácter de estos niños están representadas en sus pies descalzos; a pesar de que juegan todo el tiempo en canchas profesionales, no renuncian a su forma de ser, a su identidad, a su esencia y esto es, seguramente, uno de los fundamentos de su éxito”.

Jordi Soler equipara esta experiencia de los niños triquis con la realidad actual a la hora de escribir, donde hemos olvidado la mano, aunque no los dedos, determinados dedos, que reflejaba siempre una forma de estar en el mundo, situación de la que han dado cumplida cuenta la grafología: “Cuando se escribe a mano se dejan en la hoja de papel un montón de elementos muy valiosos como, por ejemplo, la calidad del trazo, las dudas que ha tenido quién escribe, los pasos atrás, las correcciones, la forma en que va avanzando por la página el flujo de palabras y el dibujo final de la hoja completamente escrita; todos estos elementos nos hablan de la persona que escribe, son un relato paralelo de lo que el escritor nos va contando, y todo esto se pierde cuando se escribe directamente en el ordenador, que de inmediato establece un orden aparente en la pantalla, un texto cuya limpieza visual no siempre se corresponde con la calidad de lo que está escrito, y en cambio, cuando se escribe a mano, se tiene el efecto contrario: el desorden visual de la escritura en la hoja de papel, nos obliga a redoblar la atención sobre lo que se está diciendo”.

Me está pasando hoy. Estoy escribiendo en mi ordenador, pero la uniformidad del texto no deja ver mi letra, que por cierto aprendí de mi maestra querida, Dª Antonia. De todas formas, la dialéctica pensamiento/sentimiento sigue igual de viva, porque a través del procesador de texto dejo entrever también un estado de ánimo, aunque no tuerza la línea hacia abajo, de izquierda a derecha, situación que preocupaba mucho a los grafólogos que citaba antes. O hacia arriba, saliéndome del margen derecho… No está el cuerpo presente, pero sí el cerebro donde radica la raíz de la inteligencia, encargada de procesar los sentimientos a través de determinadas estructuras cerebrales. A pesar de que Jordi Soler es contundente al respecto: “nuestro teclado equivale a las Adidas que los niños de Oaxaca no se han querido poner, y si pensamos que la enorme mayoría de las comunicaciones interpersonales se hacen hoy desde un teclado (mail, SMS, whatsapp, hangouts, twitter y un largo etcétera), podremos hacernos una idea de todo lo que del otro nos perdemos, todo un flanco de la expresión escrita, ha sido amputado de la sociedad en favor de la expansión de las nuevas tecnologías”.

Es verdad que casi siempre a través de índices y pulgares, como manos amputadas virtualmente, escribimos ahora las mejores y peores páginas de nuestras vidas. Es necesario también expresar pensamientos y sentimientos con el cuerpo y quizá es donde está el auténtico problema actual, porque pretendemos sustituir nuestra presencia personal en encuentros y diálogos por mensajes cada vez más crípticos. Lleva razón el autor cuando afirma finalmente: “¿Prescindimos de ordenadores y teléfonos y nos quitamos los zapatos? Por supuesto que no, el teléfono inteligente y las tabletas son un milagro del cual sería insensato prescindir, pero deberíamos evitar que estos aparatos borren la evolución objetual que los precede, que el teclado no sepulte al lápiz ni el zapato al pie descalzo, hay que dejar un rastro que no se borre con un apagón tecnológico, hay que despojarse de los aditamentos y coleccionar cicatrices, hay que matizar el nuevo platonismo, la vida sin cuerpo que nos impone la tecnología, y convertirnos en ese libro que proponen, al principio de estas líneas, los versos del poeta [Gil de Biedma]: el cuerpo en donde el otro pueda leer nuestros misterios”.

Es lo que pretende en definitiva cada niño y cada niña triqui, jugando en su equipo de baloncesto y a través del símbolo de sus pies descalzos, con un mensaje corporal a los cuatro vientos: que cada uno sea feliz (Niaj’Raja, feliz en triqui) con lo que significa su cuerpo, tal y como es, mandando continuamente señales al cerebro, que es quien puede ordenar la vida digna cuando tienes todas las oportunidades que la historia pasada y presente te quita, a veces, a diario: “el cuerpo es el libro en que se leen, no solo los misterios del amor, sino cualquier capítulo de la historia personal de cada uno”. Los pies descalzos, también.

Sevilla, 28/IX/2014

La coherencia final de Saramago

ALABARDAS
«Que quien se calla cuanto me callé no se podrá morir sin decir todo.»
José Saramago, Poema a boca cerrada

El próximo 1 de octubre se van a publicar las últimas páginas escritas por Saramago en su casa de Tías (Lanzarote), cuando ya sentía que le faltaba tiempo para cerrar el testamento vital de su coherencia traducida en palabras no inocentes para los demás. El libro llevará por título Alabardas (Alabardas, albardas, Espingardas, espingardas, en homenaje a un poema extraído de la tragicomedia Exortação da Guerra, del dramaturgo Gil Vicente). El formato es novedoso porque se publica un texto suyo ¿inacabado?, que se completa con textos del periodista y escritor comprometido hasta la muerte por su lucha activa contra la mafia, Roberto Saviano, otros del poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera y una aportación extraordinaria de Günter Grass, a través de sus grabados y reflexiones.

Saviano ha comprendido muy bien la dialéctica perpetua del escritor cuando afirma: “Estas nuevas páginas de Saramago son un criptograma del murmullo continuo de las misteriosas revelaciones que recibimos. Como un manual de traducción de sonidos, percepciones e indignaciones. La historia de Artur Paz Semedo supone una revelación para el lector más distraído, para la lectora más atenta, para el erudito más riguroso, para el filólogo más cínico. Es una orquesta de revelaciones. En Artur las revelaciones que he visto son las de todos los hombres y mujeres que se han defendido de la idiotez al darse cuenta de haber comprendido los dos caminos que existen: quedarse aquí, soportando la vida, charlando con ironía, tratando de acumular algo de dinero y familia y poco más, o bien otra cosa. ¿Otra cosa? Sí, otra cosa precisamente. Otro camino. Estar dentro de las cosas. Dentro de Artur Paz Semedo está el meollo dorado ya expresado en Ensayo sobre la ceguera: «Siempre llega un momento en que no hay más remedio que arriesgarse»”.

Lo leeré con la atención que siempre me ha merecido José, como le gustaba que le llamaran y así lo pude comprobar cuando visité en 2010 su biblioteca de Tías. Es un estímulo para leerlo desde la óptica del compromiso activo, que no tiene vuelta atrás estés donde estés y ocupes el puesto que ocupes en la vida, una vez que tomas esa decisión frente al divertimento reinante, en la más estricta dialéctica pascaliana. Él supo defenderse de la idiotez de muchas vidas superficiales que sobrevuelan todos los días la propia existencia, sin aportar nada a su propia vida y mucho menos a la de los demás. Porque José siempre defendió la coherencia, que tanto estimo: “Y hablaré, con más frecuencia que antes, con la persona de secreto que siempre va conmigo. Y caminaré con los zapatos coherentes que tanto aprecio”.

Sevilla, 26/IX/2014

Jugando… con la joven de la perla

LA JOVEN DE LA PERLA4

Es verdad, parece un juego pero no lo es. Se está celebrando en Londres la exposición Art of Brick, con 80 esculturas creadas con fichas de este juego por el artista Nathan Sawaya: “Me gusta usar estos ladrillos [bloques, piezas rectangulares] de LEGO porque me gusta ver la reacción de la gente a la obra de arte creada a partir de algo con la que están familiarizados. Mi meta es elevar este juguete sencillo a un lugar que nunca ha estado antes. También agradezco la limpieza del ladrillo LEGO. Los ángulos rectos. Las distintas líneas. Pero, desde la distancia, los ángulos rectos y distintas líneas ofrecen nuevas perspectivas, cambiando a curvas».

He visto algunas y me han sobrecogido, porque es admirable conseguir estas maravillas del ingenio humano. He escogido una de ellas, porque siempre he admirado este cuadro de Vermeer. Y lo he comparado con la obra maestra de Lego. No hacen falta muchos comentarios. Solo me he atrevido a reflexionar que era necesario divulgarlo porque las restantes noticias de hoy sólo nos inquietan el alma. Y la perla es la protagonista hoy según Sawaya, tal y como se lo hubiera susurrado Vermeer al oído.

Sevilla, 25/IX/2014

La mejor interpretación de la actriz Emma Watson

Emma Watson

Hace dos días recibimos en casa una buena noticia. La Fundación Vicente Ferrer nos ofrecía la de nuevo la oportunidad de apadrinar a una niña india de siete años, de nombre Swetha. Una vez más hemos dicho que sí, comprendiendo que esta acción es una gota en un océano, pero la experiencia de esta Fundación en la India, en la región de Anantapur, permite que las niñas y mujeres de la casta dálit, tan denostadas y maltratadas en la actualidad, recuperen la dignidad perdida. Y esta niña puede ser un ejemplo para hoy y mañana, porque estará protegida ante tanta calamidad inhumana y, probablemente, le permitirá ser feliz en un medio tan hostil junto a otros niños y niñas de su entorno. Recibirán formación, uniforme escolar, asistencia médica, tendrán acceso a una cartilla de ahorros y una atención especial en el caso de que tengan alguna discapacidad. Asimismo, su familia participará en las actividades de desarrollo social y económico que organiza la Fundación. Su pueblo se dotará de infraestructuras y se beneficiará de los recursos comunitarios en materia de educación, sanidad, integración social y desarrollo comunitario.

Hoy, he leído dos veces el discurso que la actriz Emma Watson pronunció el pasado domingo en la ONU, como embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres, lanzando la campaña HeForShe (Ellos por Ellas), acerca de la imperiosa necesidad de creer que otro mundo es posible cuando los hombres y mujeres deciden trabajar en común con el respeto a la igualdad íntegra en la vida diaria. Lo reproduzco íntegro, según lo ha publicado el diario El País, porque no merece más comentario que reflexionar sobre todas y cada una de sus frases y pasar a la acción, cada uno, cada una, donde crea que puede aportar más a este cambio de aplicación concreta de la inteligencia personal e intransferible a una forma diferente de ser hoy niña o niño, mujer u hombre en el mundo:

“Hoy lanzamos la campaña HeForShe. Me dirijo a vosotros porque necesito vuestra ayuda. Debemos intentar movilizar al mayor número posible de hombres y jóvenes para que sean defensores del cambio. No sólo queremos hablar de ello. Queremos intentarlo y asegurarnos de que es tangible.

Me nombraron Embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres hace seis meses. Cuanto más hablaba de feminismo, más me daba cuenta de que luchar por los derechos de las mujeres se ha convertido demasiado a menudo en un sinónimo de odio contra los hombres. Si hay algo que sé con certeza es que esto tiene que finalizar. Para que conste, el feminismo por definición es la creencia de que los hombres y las mujeres deberían tener igualdad de derechos y oportunidades. Esta es la teoría política, económica y social de la igualdad de sexos.

Cuando tenía ocho años, me llamaron mandona porque quería dirigir una obra de teatro que habíamos organizado para nuestros padres. Cuando tenía 14 años, empecé a ser sexualizada por ciertos elementos de los medios de comunicación. A los 15, mis amigas empezaron a dejar los equipos de deporte porque no querían parecer masculinas. A los 18, mis amigos varones no podían expresar sus sentimientos.

Decidí que era feminista. A mí no me resultó complicado, pero mis recientes investigaciones me han mostrado que el feminismo se ha convertido en una palabra poco popular. Las mujeres están eligiendo no ser identificadas como feministas. Aparentemente, esa expresión es percibida como demasiado fuerte, demasiado agresiva, aisladora, anti-hombre, e incluso inatractiva.

¿Por qué esta palabra se ha hecho tan incómoda? Creo que es un derecho que me paguen lo mismo que a mis compañeros hombres. Creo que es un derecho que pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo. Creo que es un derecho que las mujeres estén involucradas por mí en las políticas y decisiones que afectarán mi vida. Creo que es un derecho que socialmente, se me ofrezca el mismo respeto que a los hombres.

Pero tristemente, puedo decir que no hay ni un solo país en el mundo en el que las mujeres puedan esperar estos derechos. Ningún país del mundo puede decir todavía haber conseguido la igualdad de géneros. Estos derechos están considerados como derechos humanos pero soy una de las afortunadas.
Mi vida es un privilegio porque mis padres no me quisieron menos porque naciera niña. Mi colegio no me limitó porque fuera niña. Mis profesores no asumieron que llegaría menos lejos porque daría a luz a un hijo algún día. Estas influencias son las embajadoras de igualdad de género que me han hecho lo que soy ahora. Pueden no saberlo pero son las feministas involuntarias que necesita el mundo hoy. Necesitamos más de ellas.

Si seguís odiando la palabra, no es la palabra lo que es importante. Es la idea y la ambición que hay detrás de ello, porque no todas las mujeres han recibido los mismos derechos que yo. De hecho, estadísticamente, muy pocas lo han conseguido.

En 1997, Hillary Clinton hizo un famoso discurso en Pekín sobre los derechos de las mujeres. Desafortunadamente, muchas de las cosas que ella quería cambiar siguen existiendo hoy en día. Lo que me llamó la atención es que menos del 30% de la audiencia eran hombres. ¿Cómo podemos lograr el cambio en el mundo cuando sólo la mitad está invitada o se le recibe para participar en la conversación?

Hombres, me gustaría aprovechar esta oportunidad para extenderos una invitación formal. La igualdad de géneros es vuestra cuestión también. Porque hasta la fecha, he visto el papel de mi padre poco valorado por la sociedad. He visto a hombres jóvenes sufrir enfermedades mentales, siendo incapaces de pedir ayuda por miedo a que ello les haga menos hombres. De hecho, en el Reino Unido el suicidio es la mayor causa de muerte de los hombres entre 20 y 49 años, eclipsando los accidentes de tráfico, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. He visto a hombres sentirse frágiles e inseguros por lo que se considera éxito masculino. Los hombres tampoco tienen los beneficios de la igualdad.

No hablamos muy a menudo de los hombres siendo presos de estereotipos de géneros pero puedo ver que existen. Cuando sean libres, las cosas cambiarán para las mujeres como consecuencia natural. Si los hombres no necesitan ser agresivos para ser aceptados, las mujeres no se verán obligadas a ser sumisas. Si los hombres no necesitan controlar, las mujeres no tendrán que ser controladas.

Tanto los hombres como las mujeres deberían sentirse libres para ser sensibles. Tanto los hombres como las mujeres deberían sentirse libres para ser fuertes. Es hora de que veamos los géneros como un espectro en lugar de dos ideales opuestos. Deberíamos dejar de definirnos por lo que no somos y empezar a definirnos por lo que somos. Podemos ser más libres y esto es de lo que trata HeForShe. Es sobre la libertad. Quiero que los hombres acepten la tarea para que sus hijas, sus hermanas y sus madres puedan ser libres de prejuicios pero también que sus hijos tengan el permiso de ser vulnerables y humanos también que reclamen partes de ellos que habían abandonado, y con ello, sean una versión más verdadera y completa de ellos mismos.

Podréis pensar: ¿Quién es esta chica de Harry Potter? ¿Qué hace en la ONU? Yo también me lo he estado preguntando a mí misma. Todo lo que sé es que me preocupa este problema y que quiero mejorarlo. Y habiendo visto lo que he visto, y teniendo esta oportunidad, siento que es mi responsabilidad decir algo. El estadista Edmund Burke dijo que todo lo que necesita para que triunfen las fuerzas del mal es que los hombres buenos y las mujeres buenas no hagan nada.

Mientras me ponía nerviosa por este discurso y pasaba mis momentos de duda, me decía a mi misma firmemente: Si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Si os asaltan dudas cuando una oportunidad se os presenta a vosotros, espero que estas palabras os ayuden. Porque la realidad es que si no hacemos nada, nos llevará 75 ó 100 años antes de que las mujeres puedan esperar ser pagadas lo mismo que los hombres por el mismo trabajo. 15,5 millones de niñas se casarán siendo niñas durante los próximos 16 años. Y al paso que vamos, no será hasta 2086 cuando todas las niñas africanas de zonas rurales puedan tener educación secundaria.

Si creéis en la igualdad, podéis ser una de las feministas involuntarias de las que hablaba anteriormente y por eso os aplaudo. Debemos luchar por un mundo unido, y la buena noticia es que tenemos una plataforma. Se llama HeForShe. Os invito a dar el paso, ser vistos y preguntaros: si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Gracias.”

Sevilla, 24/IX/2014

Los curiosos insaciables

RICHARD DAWKINS

Cuando solo tenía diez años iba al campo de La Campana con mis amigos, en Madrid, justo donde ha crecido el famoso Pirulí y el barrio de La Elipa. La razón era maravillosa: lanzar un cohete “habitado o tripulado” utilizando una funda de aluminio de puro habano, en la que introducíamos una mosca viva en la zona redondeada final, dentro de una cápsula de plástico. En la parte de la tapa enroscable abríamos un agujero central para colocar una mecha en contacto con pólvora mezclada artesanalmente en nuestras casas con los componentes que comprábamos en la droguería de nuestro barrio “Salamanca”, sede del discreto encanto de la burguesía: carbón vegetal, azufre y clorato potásico. Montábamos un trípode de lanzamiento con piezas metálicas del Mecano de casa y encendíamos la mecha en un momento mágico para probar a qué altura éramos capaces de hacer volar aquel artefacto y, cuando caía a tierra, comprobar si la mosca seguía viva. Fueron muchos intentos fallidos, alguno con escaso éxito, otros un auténtico fracaso, pero lo que constato hoy al recordar esta breve historia es que teníamos una curiosidad insaciable, porque si la perra “Laika” (ladradora en ruso) lo había hecho viajando en el Sputnik 2, por qué nuestra mosca querida no podía alcanzar una altura considerable. En cualquier caso, queda acreditado que nos interesaba más aquello que la perra Marilín, de Herta Frankel, famosa en aquellos tiempos. O la mula Francis.

He recordado la historia anterior al leer recientemente la noticia de la última publicación de Richard Dawkins, Una curiosidad insaciable. Los años de formación de un científico en África y Oxford. El autor ha marcado también mi vida por publicaciones extraordinarias desde la perspectiva evolucionista, habiendo sido un auténtico azote de los creacionistas. Crecí en esta última escuela, sin posibilidad de redención temporal alguna por el contexto del régimen en que me tocó vivir, pero tengo que reconocer que Dawkins ha aportado datos científicos que hacen pensar que otro origen del mundo es posible. Su primer libro, El gen egoísta, que empezó a escribir en 1973, fue un revulsivo mundial en defensa de las tesis alojadas en la teoría crítica de Darwin.

Javier Sampedro, a quien respeto y sigo de cerca desde hace ya muchos años y así lo demuestra este blog, ha manifestado recientemente sobre esta publicación que el autor es un “zoólogo anacrónico en la era de la biología molecular, látigo de herejes en materia evolutiva, divulgador afamado y ateo militante que no ha hecho aportaciones primarias a la ciencia, sino solo a su popularización. ¿Qué ha llevado entonces a Dawkins a contar su vida? Seguramente la mejor de las razones: que es un gran escritor, y lo sabe. Esto es justo lo que le ha convertido en uno de los divulgadores científicos más leídos del mundo, y también lo que convierte ahora su vida en una obra literaria” (1). No hay lugar a dudas: tenemos que leerlo, sobre todo los que seguimos luchando día a día por reforzar las tesis evolucionistas en clave de Teilhard, como tantas veces he escrito en este blog, con preguntas sin respuesta que es lo que las hace todavía más atractivas y con un hilo conductor: el mundo sólo tiene interés hacia adelante.

Pero lo que me ha llamado poderosamente la atención ahora ha sido una manifestación suya en una entrevista publicada en el diario El País (Babelia), el pasado 22 de septiembre. A la pregunta realizada por Ricardo de Querol, Redactor Jefe del periódico, en los siguientes términos: “Usted no es un agnóstico, sino un ateo militante. ¿Por qué es necesario movilizarse contra la religión?, Dawkins responde después de haber explicado su proceso de “conversión darwiniana”: “Eso depende de su definición. Agnóstico significa “no sé”. Una definición que yo apoyo dice que es quien no tiene creencias positivas en un dios. El ateo siente una creencia positiva de que no hay Dios. Yo no tengo esa creencia. Lo que tengo es una ausencia de cualquier razón para creer en Dios, como tampoco en las hadas. Como científico, me conmueve la belleza del mundo y del universo. Como educador, veo perverso que a los niños se les eduque en falsedades cuando la verdad es tan hermosa”.

Me ha hecho reflexionar sobre varios pasajes de mi vida en el discreto encanto que dibujó Buñuel en mi infancia y comprendo muy bien que educar de forma monolítica en Dios o las hadas, es limitar las grandes preguntas de nuestro origen, a las que a algunas ya ha dado respuesta la ciencia. Creo que así se comprende mejor por qué en 2009 contrató publicidad en los autobuses de Londres con el lema: “Probablemente no hay Dios. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Probablemente, buscando justificaciones posibles para ser felices, que es tan legítimo.

Los locos bajitos de Serrat también éramos curiosos incorregibles. Esa es la razón de por qué hoy pensamos muchas veces que otro mundo es posible, porque el que aprendimos a vivir con justificaciones creacionistas se agota por horas. Y eso que nos encantaba Peter Pan, aquél defensor acérrimo del mundo de nunca jamás. O Jesús de Nazaret, cuando se dormía en el cabezal del barco por lo cansado que estaba…, no por sus milagros, tal y como nos lo comentaba en directo el joven periodista Marcos. O Rafael Alberti, que me recordaba que cuando se abre el debate de pensamiento y sentimiento, hay que escuchar siempre el corazón, sencillamente porque es más fuerte que el viento.

Sevilla, 23/IX/2014

(1) Sampedro, Javier (2014, 18 de septiembre). Vida de un buen escritor. El País.com. Babelia.