Andalucía: una realidad positiva (V) Marcelo Palanco

MARCELO PALANCO

Sigo con el empeño de seguir hablando de Andalucía de forma positiva, tal y como me comprometí en el primer post de esta serie dedicada a esta tierra, cuna de grandes personas, de artistas de la vida, desde aceituneros altivos hasta poetas que nos han dejado un legado hasta nuestros días para que sepamos siempre hacer camino al andar, con sentimiento y pensamiento, venciendo siempre el primero, como le gustaba cantar a Rafael Alberti.

Anoche estuve en la presentación del primer disco del guitarrista Marcelo Palanco, un andaluz que será en su momento universal, nacido en Valverde del Camino (Huelva), que tuvo lugar en la sede de FNAC en Sevilla. Tenía mucha ilusión en escucharlo en directo porque venía avalado por críticas muy positivas. La verdad es que no defraudó a las personas que allí estábamos, en una radiografía exacta de lo que ocurre con estas presentaciones, donde no hay asistencia garantizada no ya de masas, ni siquiera de quienes aman la música por definición. Pero los que estábamos, manifestamos con nuestra presencia activa el respeto que merecía su intervención.

Interpretó varias composiciones recogidas en su disco, grabado en el Estudio Bola, bajo la dirección de Jesús Bola y con el sello discográfico AB Music Producciones, destacando las que supo presentar especialmente con alma: Valle de las Musas, que da título al disco, una bulería con partes de zapateado clásico, que sonó especialmente con la percusión que le acompañaba, en la que se funde especialmente los acordes clásicos y flamencos; Espejo, un conjunto de falsetas enlazadas en homenaje a sus maestros declarados, a los que nombró uno a uno: Vicente Amigo, Gerardo Núñez, Paco de Lucía, Tomatito y finalmente, Moraíto. Cerró su actuación con la Bulería del agua, que supimos escuchar mejor cuando dejó paso a sus notas después de haber declarado su amor… a la naturaleza que lleva en su alma.

Ya lo decía en un post escrito en 2013, Andalucía: una realidad positiva (II), cuando comentaba la grandeza de un paisano suyo, Lucas Macías, con quien me consta que ha tocado en común desde la perspectiva de música clásica, en la conjunción perfecta de oboe y guitarra: “Estoy empeñado en hablar de Andalucía desde una perspectiva positiva, en unos días difíciles para esta región. El domingo pasado [24 de marzo de 2013], un andaluz universal, Lucas Macías Navarro, de Valverde del Camino (Huelva) por más señas, llevaba a esta tierra en volandas, en olor de multitud, a través de su maestría con un instrumento complejo, antiguo, el oboe, por una intervención calificada de magistral, en un concierto dirigido en Madrid por Claudio Abbado. Lo decía el cronista del diario “El País”, en su edición de 26 de marzo de 2013: “No le gusta a Abbado que le llamen maestro. Prefiere que se dirijan a él como Claudio. Al oboísta Lucas Macías Navarro todos le conocen por Lucas. Claudio y Lucas demostraron ayer la importancia del diálogo intergeneracional en música. Realizaron juntos un Concierto para oboe y orquesta de Mozart verdaderamente antológico. El oboísta de Valverde del Camino nació en 1978 y es solista de su instrumento en la Concertgebouw de Ámsterdam y en la Orquesta del Festival de Lucerna. Es de los músicos más completos que han salido de nuestro país en mucho tiempo. Ayer demostró su musicalidad intachable, su técnica asombrosa, su instinto endiablado tanto cuando tocó como solista como cuando se integró en la orquesta. La comunicación musical entre Claudio y Lucas es absoluta”.

Y volví a ensalzar su obra en un post Gracias a Lucas Macías y… a Claudio Abbado, con ocasión de la muerte de Claudio Abbado este año, con la interpretación del concierto de homenaje de la ciudad de Lucerna a su director tan querido y respetado, “suyo”, sí, para siempre: “El cierre tenía que ser con Mahler, y al final de la Tercera sinfonía explotó colectivamente la emoción. Los músicos empezaron a abrazarse entre ellos, el público se puso en pie en una ovación interminable y nadie quería saludar en solitario, ni director ni instrumentistas. Fue una sinfonía de lágrimas, sin histéricas apoteosis, recordando a un director que siempre ha creído que la música por encima de todo es un ejercicio espiritual, un diálogo del alma”. Sin lugar a dudas, mucho más cuando entre lágrimas se podía leer también en el programa de mano del concierto, probablemente a duras penas, una frase de su oboísta preferido, Lucas Macías: “Gracias Claudio por haber sido el Ángel de la Guarda de los jóvenes músicos. Gracias por enseñarnos que en la música, como en la vida misma, lo fundamental es escucharnos los unos a los otros”.

Ayer vi en Marcelo Palanco todo lo que se ha citado anteriormente: su música como un ejercicio espiritual, un diálogo del alma, un respeto a las musas cuando inspiran música y el resultado de saber escuchar a la sabia naturaleza, al agua, por ejemplo, tal y como lo explicó al finalizar su presentación discográfica. Sabe escuchar y su éxito está garantizado. También, sus sueños.

He vuelto a recordar las palabras finales que dediqué también a su paisano Lucas Macías, que vuelvo a escribir [entre corchetes] reflejadas en Marcelo y dedicadas ahora especialmente a él y a su padre, consagrado a su hijo como un nuevo Ángel de la Guarda: “creo que esta noticia [de anoche], frente a las clásicas populares de la secesión de Cataluña, crisis, deflación, contaminación, corrupción, [ébola] y otras perlas de cada día, suponen un bálsamo que reconforta el alma y que nos permite dialogar con ella, a la que tanto aprecio y sobre la que escribo con frecuencia en los últimos días, porque me queda la palabra y… el alma. Gracias sinceras, [a Lucas y Marcelo, Marcelo y Lucas, tanto monta monta tanto desde la Andalucía positiva], porque lleváis a Andalucía a todas partes con [vuestra] música preciosa como solistas de oboe y guitarra. También al cronista de ayer, Juan Ángel Vela del Campo, por sus palabras impecables. Por supuesto a Claudio, como le gustaba que le llamaran en el día a día, porque dibujaba con su batuta música para que el alma pueda dialogar, que tanta falta nos hace para escucharnos todos los días [como anoche con Marcelo], en la clave de otro andaluz universal, Antonio Machado:

Tu verdad no; la verdad.
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.”

Sevilla, 9/X/2014

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