El GPS del cerebro

NOBEL MEDICINA 2014

El pasado 6 de octubre los investigadores John O’Keefe y el matrimonio May-Britt y Edvard Moser recibieron el Premio Nobel de Medicina por descubrir las células que componen el sistema de posicionamiento en el cerebro humano, es decir, las neuronas de lugar y de red. Muchas veces he explicado en este blog que el siglo XXI iba a ser el siglo del cerebro y a las pruebas me remito. Estos descubrimientos complementarios aportan hoy una estela de investigación extraordinaria para conocer por qué el cerebro sabe dónde estamos y dónde queremos ir, es decir, pone en marcha cada vez que lo necesita un GPS o navegador interno a través de una complejísima actividad cognitiva.

Considero que ha sido un acierto esta entrega del Nobel de forma conjunta, porque si importante es conocer muy bien la representación espacial de dónde estamos, no es menos importante saber a ciencia cierta dónde queremos ir y además guardarlo en el disco duro del cerebro, por seguir utilizando símiles que ayuden a la comprensión de estos hallazgos. Un proceso donde se dan la mano dos estructuras cerebrales que llevan todo el protagonismo en este descubrimiento. Por un lado, el hipocampo, sede de las neuronas de posicionamiento descubiertas por John O’Keefe, a la que también he dedicado un post específico en este cuaderno de inteligencia digital para descubrir islas desconocidas del cerebro, base científica que justifica toda actividad humana, modelada siempre por la amígdala, otra estructura espectacular en funcionamiento diario del cerebro de cada persona en particular, de forma personal -valga la redundancia- e intransferible.

Por otro, la corteza entorrinal, sede de las células de red, descubiertas por el matrimonio Moser (también presentado en el post citado anteriormente sobre el hipocampo, facilitadora de la conexión de las células con el hipocampo a través de un complejísimo entramado neuronal en red. La complementariedad inmediata de esta investigación con las que se realizan en la actualidad sobre la terrible enfermedad de Alzheimer, demuestra la importancia de estos hallazgos, porque esas dos áreas del encéfalo sufren daños y por eso los pacientes tienen problemas para orientarse y llegan a perderse.

El conocimiento sobre el sistema de posicionamiento del cerebro, dice el Comité del Nobel 2014 de Fisiología o Medicina, “ayudará a comprender el mecanismo que sustenta la devastadora pérdida de la memoria espacial que afecta a las personas con esta enfermedad. El descubrimiento del sistema de posicionamiento del cerebro representa un cambio de paradigma en nuestra comprensión de cómo los conjuntos de células especializadas trabajan juntos para ejecutar las más altas funciones cognitivas. Se han abierto nuevas vías para la comprensión de otros procesos cognitivos, tales como la memoria, el pensamiento y la planificación”.

Ya explicaba en 2007 la importancia de estas estructuras cerebrales cuando presentaba el hipocampo y también la corteza entorrinal. Vuelvo a reafirmarme en aquellos contenidos dibujados como un caballo encorvado, su imagen más representativa, premiados indirectamente con un Premio Nobel muy particular a través de los investigadores John O’Keefe y el matrimonio May-Britt y Edvard Moser: “Hoy, determinados investigadores sabemos cosas que nos hace muy atractiva la aproximación al cerebro desnudo. Espero que estas palabras ayuden a conocernos mejor en la parte más profunda del ser humano, aquella que no se ve, aunque sea difícil asemejarnos a Robert Redford (Tom Broker), cuando de forma magistral para los sentimientos y emociones de los espectadores “susurraba a los caballos” como metáfora de la aprehensión de la vida. Para quien quiera comprender el hipocampo así (nuestro pequeño caballo particular pilgrim, personal e intransferible), a partir de hoy no podemos decir ya –afortunadamente- que es un desconocido. Te lo he susurrado. Nada más”.

Y una gran noticia final: el GPS del cerebro viene de serie cuando nos conciben y nacemos, es decir, no es una opción que tengamos que “comprar”. Afortunadamente, no es una mercancía, sino algo que todavía nos queda por descubrir (como se ha demostrado en este Premio Nobel), algo consustancial en nuestra vida personal e intransferible, pero que no entra en las leyes del mercado. En frase de Teilhard, ya estaba y está ahí…, gracias a la vida, que a pesar de las noticias desagradables de todos los días, nos da a veces tanto.

Sevilla, 8/X/2014

NOTA: La imagen que encabeza este post ha sido montada utilizando el comunicado de prensa del Comité del Nobel de Fisiología o Medicina. Igualmente, las siguientes referencias científicas son las citadas en el citado comunicado, por considerarlas de gran interés de consulta básica:

1. O’Keefe, J., and Dostrovsky, J. (1971). The hippocampus as a spatial map. Preliminary evidence from unit activity in the freely‐moving rat. Brain Research 34, 171‐175.
2. O´Keefe, J. (1976). Place units in the hippocampus of the freely moving rat. Experimental Neurology 51, 78‐109.
3. Fyhn, M., Molden, S., Witter, M.P., Moser, E.I., Moser, M.B. (2004) Spatial representation in the entorhinal cortex. Science 305, 1258‐1264.
4. Hafting, T., Fyhn, M., Molden, S., Moser, M.B., and Moser, E.I. (2005). Microstructure of spatial map in the entorhinal cortex. Nature 436, 801‐806.
5. Sargolini, F., Fyhn, M., Hafting, T., McNaughton, B.L., Witter, M.P., Moser, M.B., and Moser, E.I. (2006). Conjunctive representation of position, direction, and velocity in the entorhinal cortex. Science 312, 758‐762.