La vida no es un juego

He leído hoy un artículo, Hacer de todo un juego (1), que me ha sorprendido en su contenido, porque por deformación profesional se aproxima a una realidad cerebral que está presente en muchas vidas de personas que día a día ven en el juego una posibilidad para sentirse bien y para esperar un premio que le permita ser diferente, vivir en un estado de felicidad temporal, pero que puede llegar a justificar las miles de veces que se intenta ganar algo por sí mismo o a través de los otros, como puede ser el fútbol, tenis, baloncesto, ó a través de los videojuegos, ejecutando acciones, como matar virtualmente, de ética fronteriza.

Dice la autora del artículo que “nada nos gusta más que jugar. Al parecer, es la única forma de que nos pongamos en serio con ciertos asuntos. Así están las cosas en el mundo digital. Cuando alguna persona o institución asume tono de sermón y se dispone a dictar cátedra, solo se está asegurando el fracaso. A los dos minutos, aburridos, miramos a otro lado. Solo triunfa lo que se disfraza de ocio, lo que hace reír y, sobre todo, lo que no huele a obligación. Y tenemos buen olfato”.

Hoy es una realidad constatable que a semejanza del gran aserto de Pascal, vivimos en una dialéctica permanente entre compromiso y diversión. Pero hay que aceptar esa realidad, porque la experiencia infantil nos trae recuerdos alojados en la memoria de hipocampo, aquella que no se borra, dado que cuando éramos niños jugábamos sin descanso porque nos lo pasábamos muy bien. Y llega un momento en la vida en que cambiamos los cromos de la colección de cada uno, para encontrar nuevas posibilidades de juego, porque se ajusta a los siguientes patrones que están alojados en el cerebro de secreto: “acumulación de puntos, contrincantes difíciles, desafíos que una vez resueltos garanticen sensación de orgullo y vanidad”. El compromiso…, es otra cosa.

Lo que más me ha llamado la atención es la referencia a un nuevo paradigma en torno a esta realidad del juego permanente en la vida, denominado Gamificación (jueguización o juguetización) derivado de la palabra inglesa Gamification: “Críticos de la Gamification advierten que no es posible convertirlo todo en un juego y citan proyectos que buscaban reducir los costes sanitarios en Estados Unidos pagando a los pacientes por tomar un fármaco en lugar de otro, y que no funcionaron. Zicherman, convertido en el gurú de la Gamification y que ha acuñado el término funware para denominar el uso de estrategias de juego fuera de los juegos, predijo en el blog TechCrunch que en 10 años cada transacción comercial sería diseñada como un juego. “Conseguiremos puntos por completar a tiempo la declaración de la renta y pins virtuales por hacer un servicio público”.

Nace una realidad social que está cerca de nosotros en todos los ámbitos. Es un símbolo la proximidad de la Navidad, de la Lotería, donde millones de personas esperan alcanzar a través de un número mágico la solución a todos los problemas de la vida diaria, solo por haber crecido y abandonado los juegos de la infancia. Lo confirma la autora del artículo: “En palabras de Jene McGonigal, autora del libro Reality is broken: why games make us better and how they can change the world?, “jugar crea un sentimiento urgente de optimismo que protege de la depresión y crea la ilusión de haber conseguido algo”.

Necesitamos sentimientos y emociones urgentes de optimismo en un entorno muy complicado en el que estamos inmersos en estos días, pero solo creo en la realidad de la vida construida con patrones de sometimiento al principio de realidad, sabiendo que estamos en dialéctica permanente con el del placer. Y trabajando de forma muy activa como socio del Club de las Personas Dignas, donde la realidad diaria de la vida no se muestra precisamente como un juego, porque sin jugar nos está permitido ilusionarnos todos los días por haber conseguido progresos personales y sociales al comprometernos con aquello que, verdaderamente, nos hace felices en la ética cerebral que guía la inteligencia humana con los sentimientos y emociones personales e intransferibles. Que también existen como juego de necesidad, no de azar.

Sevilla, 13/XI/2011

(1) Vázquez, K. (2011, 13 de noviembre). Hacer de todo un juego, El País Semanal, 118s.

Los nuevos eruditos a la violeta

ERUDITOS A LA VIOLETA

El erudito, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia, es el “hombre que solo tiene una tintura superficial de ciencias y artes”. Y una pequeña confidencia a propósito del lema: el tema que utilizo para escribir en este blog, se denomina “El erudito”, nacido en el conocimiento creativo de la empresa somadesign. Y sobre esta palabra voy a escribir hoy unas reflexiones que deseo contextualizar en los tiempos que corren.

En España se dedicó mucho tiempo en el siglo XVIII, por parte de escritores de la época, a comentar de forma más o menos ingeniosa, un fenómeno que sacudía la sociedad española contemporánea, siendo un referente sempiterno la sátira Los eruditos a la violeta (1772), escrita por José Cadalso y Vázquez de Andrade, un escritor andaluz nacido en Cádiz en 1741, contra un tipo de educación entonces frecuente: la erudición meramente superficial, debiéndose emplear especial atención al subtítulo puesto por su propio autor: «Curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones, para los siete días de la semana, publicado en obsequio de los que pretenden saber mucho estudiando poco». ¿Por qué la referencia a la violeta? Porque era uno de los perfumes preferidos por los jóvenes a la moda.

La advertencia del autor sobre los eruditos, que aporto para su conocimiento completo en una experiencia del programa “Verbo sonoro” de RTVE.es, refleja un sentir popular de rechazo a los supuestos sabios de la época, de cualquier época, de hoy, al señalar que en todos los siglos y países del mundo han pretendido introducirse en la república literaria [por qué no, política] unas personas ineptas, “que fundan su pretensión en tener cierto aparato artificioso de literatura”, palabrería pura que llamamos hoy, plagados de personas que opinan de lo divino y de lo humano, sin compasión alguna, cuando apenas han saludado los principios de la auténtica sabiduría. Y cada uno, cada una, que lo aplique en su ámbito personal, profesional y familiar.

Dos siglos y medio después, los autores de este tema, El erudito, explican por qué han preparado este diseño, partiendo de la base de que es un diseño de código abierto, entregado a la comunidad de blogueros y blogueras que piensan que el diseño y el contenido de un blog no es algo trivial, algo superfluo que solo pretende distraer o impactar a los visitantes sin más argumentos de fondo y forma. Es un tema dedicado a las personas que nos leen, como Vd., bastante lejos de métricas, clics, o aparato tecnológico de este cuaderno. Es decir, está dedicado a los que frecuentemente estamos solos ante el peligro, con una desnudez extrema ante el mundo, que no queremos solo distraer a los que nos leen, sino que en la clave que aprendí hace bastantes años de Ítalo Calvino (El arte de empezar y al arte de acabar), comprometido con lo que escribo, se me ofrece mejor que nunca el fenómeno de la página en blanco, donde tengo todas las posibilidades de decir todo o nada, pero por encima de todo que diga algo de forma especial.

Y ante la falsa erudición me acompaña siempre la constancia en el estudio, representada aquí, en este cuaderno, por la tipografía que se utiliza en este tema, El erudito, con clara alusión a la tipografía que lleva ese nombre Constantia, diseñada por John Hudson en 2003 tratándose de una romana muy hermosa y elegante, con un cierto toque caligráfico.

Cadalso ha aportado una dura reflexión sobre aquellas personas aparentemente cultas, sabias, con escaso conocimiento de todo lo que comentan y hablan, tertulianos archiconocidos, que solo viven de apariencias, llamando la atención sobre un hecho constatable para él, en tono satírico: siete días de la semana bien aprovechados pueden prepararnos para ser unos auténticos eruditos a la violeta, pero olvidándonos que construir un conocimiento auténtico de la vida, de las cosas y de los hechos que nos rodean, necesitan el tiempo que vivimos a diario y dedicados a estar cerca del conocimiento de lo que ocurre, en una sociedad que brinda hoy más que nunca muchas posibilidades de adquirirlos a través de la inteligencia digital, entendida como la capacidad de adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y tomar decisiones, para enfrentarnos a los problemas de la vida, con la ayuda de las tecnologías de la información y comunicación. Con un fin muy concreto: ser más libres y vivir lejos de la falsa erudición que ni siquiera permite saludar de cerca a la sabiduría.

Sevilla, VI/XI/2011

El Club de las Personas Dignas (III): se debe pensar de forma diferente

El día que conocí la campaña de Apple, lanzada en 1997, que llevaba por título “Piensa diferente”, pensé que era muy importante utilizar la inteligencia personal e intransferible, creadora, de la que disponemos todas las personas, aunque fuera de forma diferente a los demás, con las consecuencias que suele acarrear este tipo de decisiones. Lo había aprendido ya de una cita muy fácil de recordar en el libro del Apocalipsis: 3, 14-16, el número pi que me había enseñado en Madrid mi maestra de toda la vida, Doña Antonia, que siempre está presente en mi persona de secreto:

3, 14. Al Ángel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.

3, 15. Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!

3, 16. Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.

Y la locución de la campaña de Apple, venía a decir lo mismo sobre la tibieza en la vida con unas palabras sobrecogedoras, que transcribo para no alterar su contenido primigenio:

Esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio. Los que ven las cosas de otra manera.

No siguen las reglas. Y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes alabarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes citarlos, puedes no creer en ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas.

Ellos inventan. Ellos imaginan. Ellos curan. Ellos exploran. Ellos crean. Ellos inspiran. Ellos impulsan la humanidad hacia delante.

Quizás tienen que estar locos. ¿Cómo si no puedes enfrentarte a un lienzo vacio y ver una obra de arte? ¿O sentarte en silencio y escuchar una canción que nunca ha sido escrita? ¿O contemplar un planeta rojo y ver un laboratorio sobre ruedas?

Mientras algunos les ven como los locos, nosotros vemos genios.

Porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo, son los que logran hacerlo.

En los momentos que estamos atravesando en el país, viene muy bien apostar por este tipo de acciones que podemos compartir muchas personas, a través de la inteligencia conectiva que conforma la Noosfera, la malla pensante que conformamos los miembros del Club de las Personas Dignas, que no tiene infraestructura al uso, pero que seguimos pensando que las cosas pueden cambiar, eso sí, porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo, la sociedad cercana, la política, la crisis actual, la Administración Pública, el Gobierno Electrónico, son los que logran hacerlo. Porque el mundo solo tiene interés hacia adelante, como vengo demostrando a través de las 376 entregas de este cuaderno de inteligencia digital, que tú aprecias…, probablemente siendo una de las 339.841 personas que hasta las 20 horas y 45 minutos de hoy, han entrado desde 2007 a pasar páginas para leerlo y quedarse en la profundidad de la inteligencia creadora, supuestamente loca en determinadas ocasiones.

Escribí el 21 de agosto de 2009, que debíamos frecuentar la locura, bien entendido que “[…] que no es una señora con un gorro de puntas de las que cuelgan cascabeles, en un nuevo acto machista por asignación de este rol pérfido a la mujer. La locura puede ser entendida en su sentido más noble como la capacidad de alternar la crudeza de la vida diaria con el bienestar personal, mediante “lecturas especiales/ideales” de lo que está ocurriendo (1), aunque si la naturaleza humana no responde a las necesidades diarias, la gracia nunca puede presuponer lo que naturaleza no da (gratia non datur, natura dispensatur)”.

Sevilla, 1/XI/2011

(1) El escritor Alberto Manguel define así a un lector ideal, junto a otras muchas definiciones: “Robinson Crusoe no era un lector ideal. Lee la Biblia para hallar respuestas. Un lector ideal [de lecturas especiales] lee para encontrar preguntas” (los corchetes son míos).

El espíritu de Steve Jobs

STEVE JOBS
Seguid hambrientos, seguid alocados” .

El pasado 26 de agosto de 2011, escribí un pequeño homenaje a Steve Jobs cuando ya estaba en la cuenta atrás de la vida real. Hoy, cuando he conocido la realidad de su muerte, he vuelto a recordar sus palabras, que traigo de nuevo a este cuaderno de «derrota», en argot de personas cercanas al mar de la vida, como homenaje a una persona que me ha ayudado a estar muy activo en un mundo de las tecnologías diseñado a veces por el enemigo. Aprendí hace muchos años que ante el fenómeno de la muerte no es fácil buscar respuestas y solo cabe saber reconocer las palabras y las experiencias que nos ayudan a seguir viviendo. Por ejemplo, la amistad, que es como la cuerda de tres hilos que difícilmente se puede romper… Con esta calidad quiero vivir el valor de la proximidad humana y ejemplar, como en el caso de Steve, en momentos en los que es mejor caminar juntos que uno solo, porque si uno pierde un líder, un familiar, la dirección prevista, o cae, o duda ante muchas cosas, siempre estará cerca alguien para ayudarte.

EL ADN DE STEVE JOBS

Lo dijo ayer el sustituto de Steve, Timothy Cook: «Hizo una empresa con una cultura diferente, distinta de cualquier otra del mundo y vamos a seguir siendo así, está en nuestro ADN». Desde los primeros días de Agosto, he dedicado parte de mi tiempo libre, como una premonición, a conocer a fondo a Steve Jobs, a través de un libro de sumo interés para los directivos que trabajamos en el mundo digital de Negroponte: El camino de Steve Jobs (1). Y como no me gustan los panegíricos sobre personas que como él deciden marcharse a tiempo, con decisión personal e intransferible, como hizo el miércoles pasado a través de unas breves palabras, he recogido del libro citado las palabras que subrayé mentalmente sobre el estilo Steve, como le gusta que le llamen a secas.

El libro es una lección extraordinaria sobre principios de liderazgo, para aprender y hacer cosas diferentes, pero que lleven a alguna parte, preguntándose el autor qué es lo que ha hecho Steve para que sus productos y servicios “ofrezca[n] conveniencia, ahorro de tiempo y placer a tanta gente alrededor del mundo”. Y la respuesta es contundente: “No es solamente cómo cambias tu paradigma, sino cómo haces para que tu organización cambie contigo. Los principios del Liderazgo que se presentan aquí muestran los elementos esenciales implicados en el producto o servicio que ofreces, la gente y los equipos, la organización en sí y el mecanismo de innovación, para que conectes lo que haces y lo que produces para el consumidor que tratas de alcanzar”. Si cambio consumidor por ciudadano y los productos y servicios los llevo a derechos y deberes de interés público, frente a la clásica mercancía, tengo las bases de un nuevo modelo de gestión en la Administración Pública, en el marco del Paradigma 29 que tantas veces he presentado en este cuaderno de inteligencia digital.

Elliot aborda en las últimas páginas del libro una síntesis del ADN de Steve verdaderamente ilusionante, cuando lanzó un proyecto muy querido para él, Migo, un USB drive diferente, al haber generado en él una gran pasión por un gran producto: “Otros principios [de liderazgo] de él, que también me sirvieron en Migo fueron los siguientes:

– Ten pasión por cada proyecto en el que trabajas
– Encuentra motivación en la oportunidad y crea un producto para ella
– Mantente siempre abierto al talento que te pueda ayudar
– Haz lo mejor para que tu producto y /o servicios sean intuitivos y un manual de usuario que no sea necesario
– Sé honesto contigo mismo acerca de tus productos y servicios
– Asegúrate de que los productos y servicios te representen a ti y a tus características
– Trabaja a través de tu gente y celebra, como unidad, cada éxito
– Continua innovando para estar más cerca de tu ideal y tu visión de perfección; va más allá de la realidad del momento
– No escuches a las personas que te dicen que no se puede hacer”.

Steve se ha despedido con un texto lacónico y cargado de sentimiento y humildad, en una nueva lección de liderazgo:

“Siempre he dicho que si llegaba el día en el que no podía hacer frente a mis obligaciones al frente de Apple como consejero delegado, sería el primero en hacéroslo saber. Desgraciadamente, ese día ha llegado.

Por la presente renuncio como consejero delegado de Apple. Me gustaría servir, si la compañía lo ve conveniente, como presidente del Consejo, director y empleado de Apple.

En cuanto a mi sucesor, recomiendo con insistencia que ejecutemos nuestro plan de sucesión y Tim Cook sea nombrado consejero delegado de Apple.

Creo que los días más brillantes e innovadores de Apple están aún por llegar. Y espero seguir viéndolo y contribuir a ese éxito desde una nueva posición.

He hecho algunos de los mejores amigos de mi vida en Apple, y os agradezco todos los años que he trabajado a vuestro lado.”

Gracias Steve, porque nos sigues transmitiendo pasión, un compromiso permanente con la excelencia, una marca espectacular y la apertura para aprender de los errores propios. Llevado a la Administración Pública, creo que todo es transferible en lo que tú llamas “polinización cruzada”, es decir, el intercambio permanente de ideas y compromisos personales llenos de pasión, trabajo permanente en clave de excelencia frente a la chapuza, defensa de la marca ”Administración Pública” y la humildad suficiente para reconocer que también cometemos errores de los que aprender en el difícil día a día.

Sevilla, 6/X/2011

(1) Elliot, J. y Simon, W.L. (2011). El camino de Steve Jobs. Madrid: Santillana.

Las razones de la razón y del corazón

LAS RAZONES DEL CORAZON
Fotograma de “Las razones del corazón”

Pascal planteó hace muchos años una dialéctica permanente en el ser humano: las razones del corazón y las de la razón que, a veces, no se entienden entre sí, produciendo desasosiego en las personas que como tú o yo tenemos que tomar decisiones todos los días. Hemos avanzado tanto en el conocimiento del cerebro, tal y como he ido exponiendo a lo largo de cinco años en este cuaderno de inteligencia digital, que el corazón cuenta ya muy poco en este planteamiento pascaliano, porque la razón y los sentimientos, atribuidos éstos tradicionalmente al corazón, no se alojan allí, sino solo en el cerebro. Por eso, el dilema está servido, pudiéndose afirmar con cierto respeto científico, que estas actuaciones humanas son siempre “cosas del cerebro” y no del corazón, por mucho que les pese a las multinacionales del amor, porque este aserto les arruina, probablemente, el negocio.

He recordado estos aprendizajes tempranos en mi vida universitaria, al aproximarme en los últimos días al contenido de una película estrella en el Festival de San Sebastián: Las razones del corazón, del director mexicano Arturo Ripstein (Ciudad de México, 1943). No he visto la película todavía, pero unas reflexiones que he leído recientemente sobre ella, me han recordado la importancia de los alojamientos de pasajes de nuestra vida íntima, de secreto, en el cerebro. Y las razones se enfrentan a diario por sobrevivir y justificar lo que hacemos, vivimos y sentimos todos los días, alejados del corazón…

Ripstein adora el blanco y negro para expresar sus razones, porque también las tiene y las manifiesta tejiendo películas sobre tramas que le prepara su compañera en la vida real, aunque la revolución de la informática no acierta a comprenderla, tan revolucionario él: “Ya no existen los valores que a mí me hacían entender las cosas, y entre ellos una de las emociones más profundas que era la expectativa, la paciencia. Esto desapareció porque todo debe de ser inmediato y provocar una satisfacción instantánea o no vale. Intento que no me afecte, pero… Esa mirada ripsteiniana, con sus tiempos, sus respiros y su propia profundidad, está, según su propietario, «completamente alejada de los modos actuales, con ruidos y montajes vertiginosos, que no dejan ver pero hacen sentir… Aunque qué sentimientos: como si te montases en una noria, una especie de peligro inocuo. A mí eso no me sirve». ¿De verdad se siente expulsado de la actualidad? «Desde luego, somos ruinas del pasado, somos más antiguos que los antiguos» (1).

Y reflexiona Ripstein sobre el drama del color, sobre todo tan acostumbrados como estamos a que nos hablen de la vida de color de rosa, sobre todo a él, un hombre al que le gusta trabajar en blanco y negro, con grises, habiendo aprendido a la perfección un consejo de Picasso ante el Guernica y sus aguafuertes: “el color debilita” [… ] «Claro, porque el melodrama y el blanco y negro pertenecen a la vida imposible, y esa, en el cine, es la única posible”.

Ya lo expresé en su momento en este cuaderno, al referirme a las Nuevas sonrisas y nuevas lágrimas, como si la película se tradujera a un sentimiento trágico o feliz de nuestras vidas, es decir, como si echáramos a pelear a la razón de la razón y a la razón del corazón: la vida de cada una, de cada uno, que es lo más parecido a una película en blanco y negro, con la acromatopsia [ceguera del color, enfermedad que no permite agregar a la óptica de la vida el color] ética que corresponda, permite descansos, para recuperar esos momentos que tanto nos reconfortan y que nos devuelven felicidad. Pero también sabemos que la dialéctica de las sonrisas y las lágrimas, permite apartarnos junto a una pared de la vida personal e intransferible, sentir el abrazo de los que nos quieren, aunque inmediatamente nos llamen mediante megafonía para seguir rodando, viviendo en definitiva, en la filmación jamás contada”.

Ripstein tiene razón en su cerebro artístico al interpretar la sordidez y el dolor, tan presentes en nuestras vidas de la razón y del corazón, para mí, del cerebro: «Así me los quito de mi vida. Yo nunca invitaría a comer a ninguno de mis personajes. No me haría muy amigo de ellos. Los veo con todo tipo de emociones, pero de lejos. Yo termino filmando por miedo o por venganza. Así me salen las películas». Más o menos lo que dije en un post reciente, El Club de la dignidad, en el que trataba de mis razones de la razón y del corazón, separándome de un grande del cine en blanco y negro, Groucho Marx: nunca pertenecería a un club que no admitiera socios como yo (por miedo, nunca por venganza…).

Sevilla, 25/IX/2011

(1) Belinchón, Santiago, «Filmo por miedo o por venganza». Recuperado de una entrevista en el diario “El País” (24 de septiembre de 2011,

¿Por qué existe el mal?

Imagen Samoilova
Imagen de la fotógrafa Samoilova, el 11 de septiembre de 2011.- GULNARA SAMOILOVA (AP)

Hoy hemos recordado el atentado de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. Han pasado diez años de aquél acontecimiento que desordenó todavía más el mundo y sigue vigente esta pregunta, ¿por qué existe el mal?, a la que el cerebro humano lleva miles de años intentando buscar respuestas de todo tipo.

Durante muchos siglos, la respuesta solo la sabía Dios y cuando tuvimos la oportunidad de haberla conocido, eso sí, cuando Dios hubiera querido, a Adán y Eva no se les ocurrió mejor idea que mudarse de sitio, recordando unas palabras que escribí en este cuaderno de derrota (en argot marinero) en 2007: “Adán y Eva… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primeras fases de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta al mundo. Vamos, mudarse de sitio. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo. Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vió Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso”.

Sigo leyendo de forma esporádica un gran libro sobre el que ya he reflexionado en alguna ocasión en esta páginas, La mente moral (1), en el que se intenta desentrañar el dilema de cómo la naturaleza ha desarrollado nuestro sentido del bien y del mal, porque al igual que damos valor a la plata, dado que en sí misma no vale nada, el mal nos hace daño porque así lo identifica el cerebro humano: “Creo que una obligación humana por excelencia es llegar al conocimiento de por qué tenemos que encontrarnos siempre con el gran dilema dialéctico del bien y del mal, así como de las consecuencias de las decisiones que tomamos a diario en las que siempre está presente y del que difícilmente aprendemos por acción o por omisión. Si alguna vez llegáramos a explicar la causa de la decisión u omisión ética de nuestro cerebro, por qué se producen algunas respuestas que no nos agradan o que incluso nos hacen fracasar en un momento o para toda la vida, viviendo un desposorio casi místico con la culpa, haríamos mucho más fácil la vida diaria porque al menos sabríamos a qué atenernos. Hoy, nos agarramos como a un clavo ardiendo, a Dios, a la naturaleza, a la sociedad ó a las personas, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, para justificar nuestras acciones, olvidando que nuestra gran máquina de la verdad, nuestro cerebro, guarda el secreto ancestral de por qué existe el bien o el mal y de por qué actuamos de una forma u otra. Maravillosa aventura para dejar de lado, definitivamente, el drama (¡con perdón!) de la serpiente malvada, tal como se recogió en las famosas diez líneas del libro del Génesis, en la tríada serpiente/Adán/Eva, que son “la quintaesencia de una religión que ha dado vueltas al mundo y ha construido patrones de conducta personal y social. Y cuando crecemos en inteligencia y creencias, descubrimos que las serpientes no hablan, pero que su cerebro permanece en el ser humano como primer cerebro, “restos” de un ser anterior que conformó el cerebro actual. Convendría profundizar por qué nuestros antepasados utilizaron este relato “comprometiendo” al más astuto de los animales del campo [en un enfoque básicamente machista de la ética del cerebro humano]. Sabemos que el contexto en el que se escriben estos relatos era cananeo y que en esta cultura la serpiente reunía tres cualidades extraordinarias: “primero, la serpiente tenía fama de otorgar la inmortalidad, ya que el hecho de cambiar constantemente de piel parecía garantizarle el perpetuo rejuvenecimiento. Segundo, garantizaba la fecundidad, ya que vive arrastrándose sobre la tierra, que para los orientales representaba a la diosa Madre, fecunda y dadora de vida. Y tercero, transmitía sabiduría, pues la falta de párpados en sus ojos y su vista penetrante hacía de ella el prototipo de la sabiduría y las ciencias ocultas. (…) (2).

He repasado mis notas y sigo creyendo en ellas, haciéndote participe de las mismas a ti lector o lectora, porque el 11S ya no deja tranquilo a nadie, aunque en clave de Bob Dylan, separándome unos momentos de él, sé que la respuesta está… en el cerebro (no en el viento).

Sevilla, 11/09/2011

(1) Hauser, Marc (2008). La mente moral. Barcelona: Paidós Ibérica, pág. 17.
(2) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Estereotipo machista 4: “¡mujer tenías que ser!”

Chips cerebrales

El pasado 16 de junio de 2011, cumplió cien años la empresa IBM y para festejarlo mostraron ante el mundo un resultado sorprendente en innovación tecnológica a través del proyecto SYNAPSE (Systems of Neuromorphic Adaptive Plastic Scalable Electronics): dos chips fabricados a partir de modelos de funcionamiento del cerebro humano, uno de ellos como el que figura en la figura 1 de este post. Desde esa fecha he investigado el estado del arte de estos avances científicos, que traigo hoy a este cuaderno de inteligencia digital, cumpliendo el objetivo de divulgar resultados obtenidos en el laboratorio que nos puedan enriquecer y hacernos más libres porque conocemos mejor cómo funcionamos, y por qué pensamos y somos inteligentes reproduciendo determinadas estructuras cerebrales.

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Fig. 1: Chip cognitivo (IBM, 2011)

Debemos partir de una base didáctica que resume muy bien la realidad del cerebro humano: es el “ordenador” más sofisticado del mundo, con seis mil novecientos millones de versiones y actualizaciones diarias del “software” que se expresa en inteligencia, que son las pertenecientes a las personas/los cerebros que hoy pueblan el planeta tierra (6.933.529.781 personas/cerebros, a las 19:41:58, del día de hoy), que gasta la misma energía que una bombilla de 20 vatios de luz, no con la misma intensidad durante las veinticuatro horas del día, y que ocupa un espacio equivalente a una botella de dos litros de agua, pesando de promedio un kilo y setecientos gramos. En mi libro Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, publicado en 2007, ya presenté determinados avances científicos propiciados también por IBM en relación con un proyecto de extraordinario interés: Blue Brain (1). Cuatro años después, como marca de la casa, se refuerza este proceso extraordinario de innovación, con la presentación de dos prototipos de chips en funcionamiento que ya pueden considerarse cognitivos, «cerebrales» (ver Figura 1). Ha sido el resultado de tres años de trabajo en las fases 0 y 1 del proyecto SYNAPSE -y 21 millones de dólares- para que IBM, junto a la Universidad de Columbia, la Universidad de Cornell, la Universidad de California, Merced, y la Universidad de Wisconsin-Madison, con el apoyo de DARPA (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa) -que suman otros 21 millones-, puedan combinar de nuevo en la fase 2 del proyecto las bases científicas relacionadas con el funcionamiento ordinario del cerebro, de la nanociencia, neurociencia y supercomputación.

El Director del Proyecto en IBM, Dharmendra Modha, ha manifestado que el éxito del proyecto radica en las bases científicas de su concepción, en el marco de la computación cognitiva, es decir, no se pretende diseñar sistemas de cómputo artificiales sino desarrollar estructuras de procesamiento informático que permitan reaccionar y pensar en clave humana, mezclando arquitecturas informáticas con procesos biológicos del cerebro, desarrollando la investigación sobre ingeniería de la inteligencia humana mediante ingeniería inversa al cerebro.

RED LARGA DISTANCIA CEREBRO MACACO
Fig. 2: Red de larga distancia del cerebro del macaco

En una entrevista reciente, Modha, director del proyecto SYNAPSE y autor de un artículo que ha constituido la base de su investigación para el desarrollo del chip cognitivo (2), ha manifestado que estos procesadores cognitivos “combinan computación en forma de neuronas, memoria en forma de sinapsis y comunicaciones en forma de axones… trabajando en silicio, no en PowerPoint”. Según anunció IBM el pasado 18 de agosto de 2011, no se intenta en ningún caso construir un cerebro, sino inspirarse en él y que entre las principales características de estos chips neurosinápticos fabricados en 45 nm -45 mil millonésimas partes de un metro- SOI-CMOS, hay que destacar su bajísimo consumo de energía, la configuración de 256 nodos tipo neurona, así como la disponibilidad de 262.144 módulos de memoria tipo sináptica programable para un chip y 65.536 de sinapsis de aprendizaje, para el otro. Han demostrado con la utilización de estos chips que se pueden desarrollar aplicaciones como la navegación, la visión artificial, reconocimiento de patrones, así como memoria asociativa y clasificación. Y una curiosidad de la llamada tecnología de doble uso: estos chips son los que se utilizarán también por Nintendo en la nueva consola Wii U que lanzará al mercado mundial en 2012.

Se abre un mundo lleno de expectativas para conocer mejor qué ocurre dentro del cerebro y llevarlo a aplicaciones de la vida diaria. La computación cognitiva puede prevenir tsunamis, terremotos, fechas de caducidad de productos en un hipermercado o prevención de riesgos en tráfico conectando todos los equipos móviles que lleve un ciudadano para avisarle que en el próximo cruce puede tener un accidente dadas las características del tráfico que tiene en ese momento.

Se habla de realidades. No hay nada más terco que saber que los chips como los que se muestra en la figura 1 se están fabricando ya en IBM Microelectronics, East Fishkill, Nueva York y actualmente se están probando en sus laboratorios de investigación en Yorktown Heights, Nueva York y San José, California. Próximamente, nuestra inteligencia digital los integrará en la vida diaria y serán muy útiles para construir un mundo mejor. Sin ninguna duda.

Sevilla, 28/VIII/2011

(1) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital (Ed. electrónica), 50-64
(2) Modha, D. and Singh, R. (2010). Network architecture of the long-distance pathways in the macaque brain. PNAS, 107 (30), 13485–13490.

El ADN de Steve Jobs

STEVE JOBS
Seguid hambrientos, seguid alocados” .

Lo dijo ayer el sustituto de Steve, Timothy Cook: «Hizo una empresa con una cultura diferente, distinta de cualquier otra del mundo y vamos a seguir siendo así, está en nuestro ADN». Desde los primeros días de Agosto, he dedicado parte de mi tiempo libre, como una premonición, a conocer a fondo a Steve Jobs, a través de un libro de sumo interés para los directivos que trabajamos en el mundo digital de Negroponte: El camino de Steve Jobs (1). Y como no me gustan los panegíricos sobre personas que como él deciden marcharse a tiempo, con decisión personal e intransferible, como hizo el miércoles pasado a través de unas breves palabras, he recogido del libro citado las palabras que subrayé mentalmente sobre el estilo Steve, como le gusta que le llamen a secas.

El libro es una lección extraordinaria sobre principios de liderazgo, para aprender y hacer cosas diferentes, pero que lleven a alguna parte, preguntándose el autor qué es lo que ha hecho Steve para que sus productos y servicios “ofrezca[n] conveniencia, ahorro de tiempo y placer a tanta gente alrededor del mundo”. Y la respuesta es contundente: “No es solamente cómo cambias tu paradigma, sino cómo haces para que tu organización cambie contigo. Los principios del Liderazgo que se presentan aquí muestran los elementos esenciales implicados en el producto o servicio que ofreces, la gente y los equipos, la organización en sí y el mecanismo de innovación, para que conectes lo que haces y lo que produces para el consumidor que tratas de alcanzar”. Si cambio consumidor por ciudadano y los productos y servicios los llevo a derechos y deberes de interés público, frente a la clásica mercancía, tengo las bases de un nuevo modelo de gestión en la Administración Pública, en el marco del Paradigma 29 que tantas veces he presentado en este cuaderno de inteligencia digital.

Elliot aborda en las últimas páginas del libro una síntesis del ADN de Steve verdaderamente ilusionante, cuando lanzó un proyecto muy querido para él, Migo, un USB drive diferente, al haber generado en él una gran pasión por un gran producto: “Otros principios [de liderazgo] de él, que también me sirvieron en Migo fueron los siguientes:

– Ten pasión por cada proyecto en el que trabajas
– Encuentra motivación en la oportunidad y crea un producto para ella
– Mantente siempre abierto al talento que te pueda ayudar
– Haz lo mejor para que tu producto y /o servicios sean intuitivos y un manual de usuario que no sea necesario
– Sé honesto contigo mismo acerca de tus productos y servicios
– Asegúrate de que los productos y servicios te representen a ti y a tus características
– Trabaja a través de tu gente y celebra, como unidad, cada éxito
– Continua innovando para estar más cerca de tu ideal y tu visión de perfección; va más allá de la realidad del momento
– No escuches a las personas que te dicen que no se puede hacer”.

Steve se ha despedido con un texto lacónico y cargado de sentimiento y humildad, en una nueva lección de liderazgo:

“Siempre he dicho que si llegaba el día en el que no podía hacer frente a mis obligaciones al frente de Apple como consejero delegado, sería el primero en hacéroslo saber. Desgraciadamente, ese día ha llegado.

Por la presente renuncio como consejero delegado de Apple. Me gustaría servir, si la compañía lo ve conveniente, como presidente del Consejo, director y empleado de Apple.

En cuanto a mi sucesor, recomiendo con insistencia que ejecutemos nuestro plan de sucesión y Tim Cook sea nombrado consejero delegado de Apple.

Creo que los días más brillantes e innovadores de Apple están aún por llegar. Y espero seguir viéndolo y contribuir a ese éxito desde una nueva posición.

He hecho algunos de los mejores amigos de mi vida en Apple, y os agradezco todos los años que he trabajado a vuestro lado.”

Gracias Steve, porque nos sigues transmitiendo pasión, un compromiso permanente con la excelencia, una marca espectacular y la apertura para aprender de los errores propios. Llevado a la Administración Pública, creo que todo es transferible en lo que tú llamas “polinización cruzada”, es decir, el intercambio permanente de ideas y compromisos personales llenos de pasión, trabajo permanente en clave de excelencia frente a la chapuza, defensa de la marca ”Administración Pública” y la humildad suficiente para reconocer que también cometemos errores de los que aprender en el difícil día a día.

Sevilla, 26/VIII/2011

(1) Elliot, J. y Simon, W.L. (2011). El camino de Steve Jobs. Madrid: Santillana.

El giro de Júpiter

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Dicen los expertos que “Júpiter tarda 10 horas en dar un giro sobre sí mismo. Es 11 veces más grande que la Tierra pero gira más rápido, de ahí el pronunciado achatamiento en sus polos y la anchura en su ecuador. Eso quiere decir que cada día nuestro, Júpiter gira 2’4 veces”. Es decir, gira a más velocidad que la Tierra y es una enseñanza que me interesa mucho rescatar como símbolo de un proyecto que comienza su andadura el próximo mes de septiembre, denominado GIRO, en la Consejería de Hacienda y Administración Pública, de la Junta de Andalucía.

El acrónimo GIRO se deduce del constructo siguiente: Gestión Integrada de Recursos Organizativos, es decir, entrada en funcionamiento de una nueva plataforma tecnológica que soportará la gestión económico-financiera y de recursos humanos de la Junta de Andalucía y sus entidades instrumentales, trasladando al nuevo Sistema GIRO toda la información acumulada por la Administración autonómica en esta materia, actualmente ubicada en el sistema Júpiter. La plataforma, que estará operativa una vez concluya en 2014 la migración de los datos, integrará de forma totalmente telematizada el conjunto de procesos de gestión y planificación sobre servicios económicos, financieros y de ingresos y gastos, contratación administrativa y recursos humanos, a través de un sistema diseñado para organizaciones complejas y adaptado a las necesidades específicas de la Administración autonómica.

Júpiter, como Sistema informático en su concepción actual de Sistema Integrado de Gestión Presupuestaria, Contable y de Tesorería de la Junta de Andalucía, puede ayudar a girar organizativamente a la Administración de la Junta de Andalucía y a sus entidades instrumentales, de forma más rápida de lo que se piensa en un primer momento. El proyecto GIRO tiene un plazo de ejecución de treinta y seis meses, ni uno más, pero sí es posible que se implante en un plazo menor del tiempo estipulado en contrato. En este plazo fijado se puede extraer una buena enseñanza analógica: sería deseable que importáramos el extraordinario conocimiento actual inserto en el citado Sistema Júpiter, a la velocidad en que vence al planeta Tierra, es decir, cada día podemos avanzar un día y medio más de lo previsto, comprendiendo entonces una capacidad de resolución extraordinaria porque girar rápido es una de sus características principales que debemos transferir desde Júpiter al nuevo Proyecto.

Y como entre analogías y metáforas anda el juego, he recordado también una obra extraordinaria de Mozart, su última sinfonía, JÚPITER, compuesta a los treinta años, maravillosa composición en cuatro movimientos, que invito a escuchar con la atención que merece, por lo que aporta como enseñanza de que toda obra acaba en su tiempo, pero permanece en su calidad en lo que sea conveniente, superándose por otras composiciones, en nuestro ámbito Sistemas, que dan respuesta en el tiempo a aquello que verdaderamente se necesita en reconocimiento al interés público:

1. Allegro vivace
2. Andante cantabile
3. Minueto allegretto
4. Molto allegro

Se sabe que “Sisman, la musicóloga que ha realizado la primera y, hasta la fecha, única monografía sobre esta sinfonía, recoge uno de los aspectos más novedosos en el estudio de esta obra, los testimonios acerca de la recepción que tuvo en la época y más adelante. Los análisis más recientes elogian la pieza considerada como realizada por un compositor “moderno”, no sólo por la forma externa que presenta, sino por los nuevos elementos que técnica y estilísticamente pone en funcionamiento […] Pero la investigación más reciente ha dado lugar a un análisis de la obra en el que se pone en juego el estudio de otros elementos nuevos, como el sustrato temático común para toda la pieza. Este sustrato estaría formado por un cantus firmus de diez notas a partir del cual se generan todos los temas. Haytt King publicó una lista de obras en las que aparece ese mismo sustrato. Otros estudios tratan temas como la procedencia del sujeto, de la construcción de la pieza en forma de movimiento de sonata a pequeña escala dentro de cada sección, de la relación con los ideales masónicos de igualdad, o de la idea pitagórica de fusión de opuestos tan admirada por la masonería. Más recientemente, investigaciones como las realizadas por Zaslaw, han permitido contemplar otras interpretaciones, por ejemplo, desde un punto de vista político”.

También, me ha interesado saber qué obra compuso Mozart cuando finalizó JÚPITER, en el verano de 1788, en pleno mes de agosto, avanzando sobre su maravillosa obra refrendada por la majestuosidad y mensaje implícito de su ópera magna, La Flauta Mágica. La obra de continuidad está catalogada como KV 552, y es una canción compuesta para cumplir como funcionario de la Corte del Emperador José II, ensalzándolo y recogiendo el espíritu guerrero de todos los soldados al servicio de la Corte, que lleva por título: Beim auszug in das Feld: Dem hohen Kaiser-Worte treu (La salida hacia el frente: Fiel a su noble palabra imperial):

La salida hacia el frente

Fiel a su noble palabra imperial,
José convocó a sus soldados:
acudieron veloces como una centella,
sedientos de victorias y de honores.

De buen grado se sigue a un padre
que quiere y cuida a sus hijos,
un padre a quien ninguna adversidad
ni ningún peligro lo hace desfallecer.

Allá donde acuden, encuentran
comida y bebida en abundancia;
su reconocimiento y la buena voluntad,
¿ya no compensan de forma suficiente los esfuerzos del héroe?

Todavía más que todo esto,
aquello que templa el corazón de los hombres en la batalla
es la confianza en que Dios
los acompaña en el frente.

Con nosotros estarán todos los hermanos
que valoran la justicia y la humanidad,
puesto que ¡nuestra espada está afilada
para mejorar su prosperidad!

Por esto, valientes guerreros, ¡luchad con
coraje para coronaros de gloria!
Dios recompensará ante su trono
vuestra heroica sangre.

He intentado mostrar analogías y metáforas con ocasión del comienzo de andadura del proyecto: los movimientos, que pueden asemejarse al ritmo a respetar en la planificación del mismo: allegro vivace, andante cantabile, minueto-allegretto y molto allegro, el rastro de modernidad que dejará por los nuevos elementos que facilitarán el trabajo en la función pública de Andalucía, el sustrato común del proyecto, su cantus firmus: ausencia de períodos iniciales de inestabilidad, cobertura integral a las necesidades funcionales y tecnológicas, alto nivel de precisión en la explotación de la información, garantías plenas de interoperabilidad, al tratarse de una solución integral que garantiza la integración en origen y destino entre los diferentes Sistemas económico-financiero y de gestión de contratación administrativa en el sector público, que intervengan en los ciclos de gestión pública que lo necesiten, facilidad en la gestión ordinaria y reducción muy significativa del gasto estructural que soporta en la actualidad al Sistema Júpiter. Por último, la fusión de opuestos para alcanzar el mayor consenso en el desarrollo del mismo y la salida hacia el frente. Y la dirección de orquesta, del equipo de trabajo que llevará a cabo el proyecto, al menos de tanta calidad como la que he mostrado anteriormente de Karl Böhm, con la Filarmónica de Viena.

Conviene, por tanto, recordar también a Antonio Machado, al abordarse este giro copernicano para una nueva andadura en la Administración Pública de la Junta de Andalucía, porque andando se hace el camino trazado para el nuevo Proyecto GIRO y para que si más de una vez se vuelve la vista atrás, siguiendo las palabras del maestro, se vea sólo la senda que nunca más se ha de volver a pisar.

Sevilla, 23/VIII/2011

La inteligencia digital: más información, más conocimiento


Foto cortesía del Prof. Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI), y director del Centro para la biología computacional. Esta imagen del cerebro humano utiliza colores y forma para demostrar diferencias neurológicas entre dos personas.

He leído hoy un artículo de Mario Vargas Llosa, Más información, menos conocimiento, con una entradilla muy preocupante: PIEDRA DE TOQUE. La imparable robotización humana por Internet cambiará la vida cultural y hasta cómo opera nuestro cerebro. Cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos nosotros. La situación que describe el Nobel de Literatura ya la he analizado muchas veces y algo es incontestable: la inteligencia digital tiene riesgos inherentes a su desarrollo y consolidación en el cerebro humano, pero es una realidad que no tiene vuelta atrás: el mundo digital solo tiene interés hacia adelante, grabándose en el hipocampo, una maravillosa estructura cerebral que convive muy bien con la información y su retención en zona de memoria a corto, medio y largo plazo, que sabe convertirla en conocimiento cuando se cruza permanentemente con otra estructura próxima, muy amable para la vida de las personas, la amígdala, donde se forjan nuestros sentimientos y emociones.

Dice Vargas Llosa que “la robotización de una humanidad organizada en función de la “inteligencia artificial” es imparable. A menos, claro, que un cataclismo nuclear, por obra de un accidente o una acción terrorista, nos regrese a las cavernas. Habría que empezar de nuevo, entonces, y a ver si esta segunda vez lo hacemos mejor”. Y me he acordado de una palabras de Hipócrates (Cos, 460 a.C.-Larisa, 377 a.C.), Sobre la enfermedad sagrada (Perì hierēs nousou), que cobran actualidad al reforzar la estructura maravillosa del cerebro, como sede hoy, muchos siglos después, de la información y del conocimiento: “El hombre debería saber que del cerebro, y no de otro lugar vienen las alegrías, los placeres, la risa y la broma, y también las tristezas, la aflicción, el abatimiento, y los lamentos. Y con el mismo órgano, de una manera especial, adquirimos el juicio y el saber, la vista y el oído y sabemos lo que está bien y lo que está mal, lo que es trampa y lo que es justo, lo que es dulce y lo que es insípido, algunas de estas cosas las percibimos por costumbre, y otras por su utilidad…Y a través del mismo órgano nos volvemos locos y deliramos, y el miedo y los terrores nos asaltan, algunos de noche y otros de día, así como los sueños y los delirios indeseables, las preocupaciones que no tienen razón de ser, la ignorancia de las circunstancias presentes, el desasosiego y la torpeza. Todas estas cosas las sufrimos desde el cerebro”.

En el libro que publiqué en 2007, Inteligencia Digital. Introducción a la Noosfera digital, ya alertaba de esta oportunidad histórica en la vida de las personas que pueblan la Noosfera. En esa ocasión, definí la inteligencia digital a través de cinco acepciones: 1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaz de ella. 2. capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. 3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. 4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. 5. capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

Y lo más apasionante, mirando hacia atrás, es que todo ha sido posible porque hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado (1). Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (2).

Y los ordenadores, el software y el hardware inventados por el cerebro humano, permiten hoy creer que llegará un día en que sabremos cómo funciona el cerebro cada segundo, y descubriremos que somos más listos que los propios programas informáticos que nos lo han facilitado, porque la inteligencia digital desarrolla la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso: la utilización de los descubrimientos electrónicos para tiempos de guerra y no de paz.

Sevilla, 31/VII/2011

(1) Shreeve, J. (2006). El viaje más largo. National Geographic, Marzo, 2-15.
(2) Pollard, K.S., Salama, S.L. (2006). An RNA gene expressed during cortical development evolved rapidly in humans. Nature advance online. Recuperado el 16 de Agosto de 2006, de http://www.nature.com.