No olvido a las 7291 personas mayores fallecidas durante la pandemia en Madrid, sin atención médica

Sevilla, 13/III/2025 – 13:40 h (CET+1)

En estos días, en los que se cumplen cinco años del comienzo de la pandemia por COVID-19, deseo estar cerca de las familias que sufrieron la pérdida de sus seres queridos, mayores, que como expresaban en sus pancartas reivindicativas en el mes de noviembre pasado, las diferentes mareas y colectivos concienciados de lo que ocurrió, “¡murieron en las Residencias sintiendo el horror de no ser auxiliados!, porque “7291 fueron abandonados”. Asimismo, nos pedían que no los abandonáramos nosotros también, en esta lucha por exigir responsabilidades públicas a la Comunidad de Madrid, ¡Por justicia, responsabilidades! ¡Por dignidadderechos humanos!

Hoy, vuelvo a reiterar lo que expresé en un artículo publicado en este cuaderno digital el pasado 24 de noviembre de 2024, porque personalmente no abandono esta denuncia de lo que ocurrió y no tenía que haber pasado en las Residencias de mayores en Madrid, desde este humilde altavoz que busca siempre defender la dignidad humana y la lucha incansable por olvidar el olvido. Por este motivo, he vuelto a leer el resumen ejecutivo del Informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid, publicado el 15 de marzo de 2024, elaborado por la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid, reteniendo hoy en mi persona de secreto y en la de todos, que decía Ortega y Gasset, las palabras finales, porque exponen de forma contundente el camino que se debe andar para abrir vías que propicien una actuación positiva, de una vez por todas, del Ministerio Público, que permita exigir “justicia, investigación y no repetición: «Para terminar, en lo general, lo aquí expuesto exige una revisión a fondo del modelo residencial y de cuidados de las personas mayores y de las personas con discapacidad e insta a impulsar un cambio cultural y social de fondo sobre la relación que la comunidad debe tener con las personas mayores, una relación que rechace de plano la discriminación edadista instalada invisiblemente entre nosotros. En lo particular —objeto preciso de este informe—, se urge al Gobierno de la Comunidad de Madrid y a las autoridades del ámbito judicial, especialmente al Ministerio Fiscal, a que cumplan escrupulosamente con su deber de transparencia y de protección activa de los derechos fundamentales de las personas, investigando lo sucedido, determinando los responsables si los hubiere y acordando los resarcimientos a que hubiera lugar. Realizando el derecho a la verdad, con todas sus consecuencias«.

Informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid

Como manifesté en mi artículo, Un informe, imprescindible, para conocer la verdad de lo ocurrido en las residencias de mayores, en Madrid, la muerte de personas mayores por el «abandono» a su suerte, durante la pandemia en todo el país, pero especialmente en Madrid, debería seguir removiendo nuestras conciencias -más allá de las cifras frías- de una vez por todas y exigir responsabilidades políticas de todo tipo. Sentí una emoción especial al ver el 23 de noviembre de 2024, a los manifestantes de la Marea de Residencias en Madrid, un grupo de personas, familiares fundamentalmente de personas mayores fallecidas durante la primera ola de la pandemia, manifestándose de nuevo para que no se olvide el olvido de los ocurrido durante la citada pandemia. Y así, una y otra vez, sin descanso alguno.

Como muestra de este recuerdo activo, está el documental «7291″, un documental dirigido por Juanjo Castro que habla sobre los fallecidos en las residencias de ancianos de la región durante la pandemia. Ha sobrevivido en su lucha para que entrara en los circuitos de distribución cinematográfica en las salas del país, tarea que no ha sido fácil, a pesar de que es una muestra imprescindible para conocer de forma objetiva lo ocurrido en aquellos días. Afortunadamente, esta noche tenemos la oportunidad de ver este documental en la 2 de RTVE, la televisión pública de nuestro país, a las 23:10 horas, que también se emitirá a través del Canal 24 horas y de la plataforma de streaming RTVE Play, como un deber democrático ante estos hechos tan luctuosos, que siguen sin reconocerse en el ámbito judicial ni por los responsables políticos de la Comunidad de Madrid.

Como informaba el 23 de noviembre de 2024 elDiario.es, «a mediados de octubre, ‘Marea de residencias’ y ‘7291: Verdad y justicia’, presentaron una nueva denuncia conjunta ante la Fiscalía Superior de Justicia de Madrid por la “discriminación sufrida” durante la pandemia. La denuncia fue presentada por 108 familiares de 115 residentes que vivían en 72 residencias distintas de la región y en ella se aportaba “documentación inédita” como “informes internos del Gobierno en los que se reflejaba la situación en la que estaban los geriátricos”, según explicaron las portavoces de las plataformas. Hasta el momento, la justicia ha cerrado todos los procedimientos iniciados al no acreditarse la comisión de delito alguno en relación a los protocolos de derivación de residentes».

Creo, a la luz del informe citado, que no hay que bajar la guardia en relación con este asunto de tanta transcendencia humana, personal, social y, también, de delimitación de responsabilidades políticas, caiga quien caiga, porque estos hechos no deberían quedar impunes. Es más, no deberían prescribir, ante la pasividad social de un país que está viviendo el ocaso de la democracia. Por esta razón de la razón y del corazón, público hoy, de nuevo, esta reflexión, con objeto de que quien la lea contribuya a su difusión máxima, en homenaje a las miles de personas mayores que murieron por la indignidad política de quienes tomaron decisiones que avergüenzan cualquier conciencia en personas dignas. Por extensión, a sus familiares y a los profesionales que les ayudaron, como pudieron, a morir en medio de esta injusticia manifiesta.

Lean el informe, por favor, porque nos permite emitir juicios bien informados, no opiniones. Es lo mínimo que podemos hacer para contribuir al esclarecimiento final y justo de estos hechos. Colabore, por favor, en su difusión, porque en este caso, entre otros muchos, debemos olvidar este olvido. Soy consciente de que si se callan…, las personas que cantan, que componen, que escriben, que sueñan, que son blogueros o blogueras, o personas que ejercen una política digna, los y las artistas, o la ciudadanía anónima, con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y… la palabra, que aún nos queda. Tengo muy claro que una vez más y en este caso especialmente, debemos olvidar el olvido.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL,

¡Paz y Libertad!

“Aún estoy aquí”, Óscar al respeto de la memoria democrática de Brasil

Sevilla, 3/III/2025 – 08:00 h (CET+1) / Actualizado 14:30 h

Como persona que ama el cine social y que sabe que “el cine es ver caminar a Henry Fonda”, que decía el famoso John Ford, porque conocía muy bien al actor y respondiendo a un periodista ante la pregunta clásica de ¿qué es el cine?, he sentido una emoción especial al conocer que la película brasileña Aún estoy aquí recibió anoche el Óscar 2025 a Mejor Película Extranjera. Es un justo reconocimiento a una película excepcional, a la que dediqué el pasado 26 de febrero unas palabras especiales en este cuaderno digital que busca islas desconocidas, en este caso una película con un mensaje esencial de respeto a la memoria histórica y democrática de un país, Brasil, en una época de dictadura militar que se prolongó 21 años.

Como me queda la palabra para casi todo lo que ocurre en estos tiempos trumpianos tan revueltos, en el mundo en general y en nuestro país en particular, vuelvo a publicar el artículo citado, La memoria democrática en una sola frase: “aún estoy aquí”.

La película está basada en unas memorias escritas por Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1971. La sinopsis oficial del libro ayuda a comprender la quintaesencia de este Óscar: “Verano de 1971. Eunice Paiva, recientemente liberada de un período de prisión e interrogatorio de doce días en DOI-Codi, en Río de Janeiro, pasa una corta temporada con amigos en Búzios. Según Antonio Callado, ella respiraba aliviada; el propio ministro de Justicia le había asegurado que su marido, Rubens Beyrodt Paiva, «ya había sido interrogado, estaba bien y en unos dos días estaría de vuelta a su casa». Rubens Paiva, sin embargo, capturado por hombres de la Fuerza Aérea el 20 de enero de 1971, fue torturado, asesinado y su cuerpo nunca más fue encontrado. «La cara de Eunice», escribe Callado, «continuó mojada y salada durante mucho tiempo, al igual que en esa mañana de Búzios. El agua ya no era del mar». En este libro, Marcelo Rubens Paiva hace un retrato emocionante de Eunice, su madre, y por primera vez traza una historia dramática de lo que ocurrió – y de lo que pudo haber ocurrido – con Rubens Paiva. «Mi padre, uno de los hombres más simpáticos y risueños que Callado conoció, murió por decreto, gracias a la Ley de los Desaparecidos, veinticinco años después de haber muerto por tortura», dice él, en este libro magistral. Eunice “levantó el certificado de defunción para la prensa, como un trofeo. Fue en ese momento en el que descubrí que allí estaba la verdadera heroína de la familia; sobre ella era la que nosotros, los escritores, deberíamos escribir».

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La memoria democrática en una sola frase: “aún estoy aquí”

Sevilla, 26/II/2025 – 09:25 (CET+1)

El presidente Lula felicitó el pasado 7 de enero a la actriz y escritora brasileña Fernanda Torres, por haber sido premiada con el Globo de Oro a la Mejor Actriz, por su interpretación en la película Aún estoy aquí, dirigida por Walter Salles, expresándole la satisfacción nacional en nombre de su país por el abordaje cinematográfico de un pasaje en la historia del país que siempre se quiso borrar: “Brasil se merecía esto, te lo merecías…».

La sinopsis de la película, multipremiada ya, incluso con el Goya de este año en nuestro país, a la mejor producción iberoamericana y con tres candidaturas a los Óscar 2025, a Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Película Extranjera, nos ofrece el hilo conductor de la misma resaltando la importancia del respeto a la memoria histórica y democrática de cualquier país, en este caso de Brasil: “Está basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1971”. Conviene recordar que esta dictadura se mantuvo en el país desde 1964 hasta 1985.

He comprendido bien esta sinopsis escuchando atentamente a su director en una entrevista: “Son recuerdos de mi adolescencia. Mi novia era amiga de una de las hijas de Paiva, pasé mucho tiempo con ellos. Esa casa era otro país, donde la discusión política era libre, se hablaba de libros y discos censurados. Pero allí también descubrí una violencia que desconocía. La desaparición de Rubens marcó un antes y después para todos los que participamos en ese microcosmos. Si teníamos algo de inocencia, la perdimos ese día”.

Si rescato hoy esta película y su mensaje es porque su estreno en Brasil ha sido un revulsivo ante la extrema derecha y el bolsonarismo, fenómeno mundial de un neofascismo que da miedo. De ahí mi interés por rescatar hoy también en nuestro país el respeto a la memoria histórica y democrática tan necesaria para no volver a cometer los mismos errores ante el ocaso de la democracia. Aprovecho, por tanto, esta oportunidad que me ofrece aproximarme a esta excelente película, para manifestar mi incondicional apoyo a la vigente Ley de Memoria Democrática en España, como ciudadano político, que cuido la democracia de este país y su memoria, así como la de mi Comunidad Autónoma, mi ciudad y mi barrio, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital. Es una ley que ordena en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

Estamos avisados ante los nuevos vientos de la derecha, ultraderecha y su más allá en nuestro país y en el nuevo orden mundial que diseña de forma violenta Trump y su oligarquía tecnológica, aunque nos queda algo grandioso en democracia, la palabra, para poder denunciar lo que está pasando por todos los medios posibles, tal y como aprendí en un día ya lejano de Blas de Otero: Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.Para mí, lo importante es que la democraciatodavía está aquí. Así lo escribí recientemente en este cuaderno digital, El dinosaurio sí, la democracia también, recordando a Augusto Monterroso en su famoso cuento breve, que aplicado ahora a la democracia nunca he olvidado: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

La memoria democrática en una sola frase: “aún estoy aquí”

Sevilla, 26/II/2025 – 09:25 (CET+1)

El presidente Lula felicitó el pasado 7 de enero a la actriz y escritora brasileña Fernanda Torres, por haber sido premiada con el Globo de Oro a la Mejor Actriz, por su interpretación en la película Aún estoy aquí, dirigida por Walter Salles, expresándole la satisfacción nacional en nombre de su país por el abordaje cinematográfico de un pasaje en la historia del país que siempre se quiso borrar: “Brasil se merecía esto, te lo merecías…».

La sinopsis de la película, multipremiada ya, incluso con el Goya de este año en nuestro país, a la mejor producción iberoamericana y con tres candidaturas a los Óscar 2025, a Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Película Extranjera, nos ofrece el hilo conductor de la misma resaltando la importancia del respeto a la memoria histórica y democrática de cualquier país, en este caso de Brasil: “Está basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1971”. Conviene recordar que esta dictadura se mantuvo en el país desde 1964 hasta 1985.

He comprendido bien esta sinopsis escuchando atentamente a su director en una entrevista: “Son recuerdos de mi adolescencia. Mi novia era amiga de una de las hijas de Paiva, pasé mucho tiempo con ellos. Esa casa era otro país, donde la discusión política era libre, se hablaba de libros y discos censurados. Pero allí también descubrí una violencia que desconocía. La desaparición de Rubens marcó un antes y después para todos los que participamos en ese microcosmos. Si teníamos algo de inocencia, la perdimos ese día”.

Si rescato hoy esta película y su mensaje es porque su estreno en Brasil ha sido un revulsivo ante la extrema derecha y el bolsonarismo, fenómeno mundial de un neofascismo que da miedo. De ahí mi interés por rescatar hoy también en nuestro país el respeto a la memoria histórica y democrática tan necesaria para no volver a cometer los mismos errores ante el ocaso de la democracia. Aprovecho, por tanto, esta oportunidad que me ofrece aproximarme a esta excelente película, para manifestar mi incondicional apoyo a la vigente Ley de Memoria Democrática en España, como ciudadano político, que cuido la democracia de este país y su memoria, así como la de mi Comunidad Autónoma, mi ciudad y mi barrio, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital. Es una ley que ordena en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

Estamos avisados ante los nuevos vientos de la derecha, ultraderecha y su más allá en nuestro país y en el nuevo orden mundial que diseña de forma violenta Trump y su oligarquía tecnológica, aunque nos queda algo grandioso en democracia, la palabra, para poder denunciar lo que está pasando por todos los medios posibles, tal y como aprendí en un día ya lejano de Blas de Otero: Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra. Para mí, lo importante es que la democracia todavía está aquí. Así lo escribí recientemente en este cuaderno digital, El dinosaurio sí, la democracia también, recordando a Augusto Monterroso en su famoso cuento breve, que aplicado ahora a la democracia nunca he olvidado: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

‘Íntima armonía. Insular’, una obra maestra de Ramón Masats y Luis de Pablo

Fotograma de Íntima armonía. Insular (1971)

A César Manrique, pastor de vientos y volcanes

Vuelvo a encontrar mi azul, / mi azul y el viento, / mi resplandor, / la luz indestructible / que yo siempre soñé para mi vida.

Rafael Alberti, Lanzarote. Primera estrofa (31 de mayo de 1979) 

Sevilla, 16/II/2025

En mi carabela imaginaria, como navegante imaginario (recordando a Nicanor Parra y a Saramago), he fondeado hoy en una aventura musical y de imágenes, Íntima armonía. Insular, un documental de Televisión Española rodado en 1971, con guion y realización del excelente fotógrafo Ramón Masats y con banda sonora de Luis de Pablo, personas a las que he dedicado palabras de admiración en este cuaderno digital, cuya sinopsis oficial explicaba brevemente su contenido: «Documental sobre la isla canaria de Lanzarote, dirigido por Ramón Masats. Elaborado sobre la obra musical del compositor Luis de Pablo, interpretada por el conjunto instrumental Alea dirigido por José María Franco Gil, y la orquesta sinfónica de Radiotelevisión Española dirigida por Odón Alonso. Paisajes, pueblos, cultivos y turistas, con música sin comentarios, dividido en varias partes con los títulos de las obras de Luis de Pablo. Con la participación de César Manrique». ¡Qué obra cultural tan imprescindible, la de César Manrique en la isla, tantas veces visitada por mí!.

Lo verdaderamente sorprendente es conocer que cuando el director general de Televisión Española en aquella época, Adolfo Suárez, visionó el documental, dijo algo a los autores que ha pasado a la posteridad, pensando hoy que años más tarde sería el presidente de nuestro país: “Como volváis a hacer otra mariconada como esa, os echo”. Sobran comentarios, sobre todo por el tratamiento de la cultura por parte del Régimen.

En estos días se puede disfrutar de la exposición El fotógrafo silencioso, sobre Ramón Masats, en la Fundación Foto Colectania, de Barcelona, en la que se resalta una vez más su gran dimensión artística, retratando sobre todo una de las dos Españas que nos helaba el corazón: «La exposición recorre una extensa selección de imágenes icónicas, que combinamos con algunas fotografías inéditas, para recordar también que Masats fue cronista de una España que vivía en la dictadura: un documento excepcional que huye del estereotipo y el encasillamiento y nos muestra como la contundente mirada del fotógrafo siempre se reservaba la empatía para la gente común». Pero una crítica muy objetiva y sincera sobre esta exposición, que he leído atentamente en una tribuna libre de Babelia, me ha llevado a seguir conociendo con más profundidad el perfil personal y profesional de Ramón Masats, localizando una isla desconocida, de cuyo nombre quiero acordarme hoy, Insular, que refleja muy bien quién era este artista de la fotografía crítica y de forma asociada, el excelente músico Luis de Pablos.

Según Visionary Film, «Insular (1971) es un de los trabajos fílmicos españoles más significativos en relación a la conjunción entre nuevas músicas y experimentación visual. La búsqueda de asociaciones formales es una de las constantes en una película en color que documenta  los paisajes, las poblaciones y las gentes de Lanzarote a lo largo de veintiséis minutos. Rodado en 35 milímetros y producido por Radio Televisión Española, Insular es un filme documental, visualmente espectacular, auditivamente inquietante. Tras el título de los créditos iniciales aparece una indicación del todo ilustrativa de lo que vendrá a continuación: “Seis temas de Luis de Pablo visualizados por Ramón Masats”. […] Estamos ante una propuesta fílmica donde el sonido directo, los diálogos y las voces en off quedan completamente descartados. Son los temas musicales los que marcan la pauta de un filme vibrante, de factura impecable. Cesuras (1963), Ein Wort (1964), Módulos III – a (1967), Módulos V (1967), Polar (1961) y Imaginario II (1967-68) son los títulos de los seis temas incluidos a lo largo del trabajo. Cada uno de ellos concreta la representación de algunos de los aspectos más destacados de esta isla del archipiélago canario. El primer bloque visualiza un paisaje desértico hecho de arena, rocas, montañas y volcanes. Alternando planos de detalle con planos aéreos filmados desde un helicóptero, se promueve un ritmo acelerado determinado por continuas panorámicas laterales, bruscos travellings hacia adelante y frenéticos montajes que rivalizan con los cortes de notas aleatorias de percusiones, violines e instrumentos de viento. Ein Wort amplía la representación paisajística acercándose a poblaciones de las que emergen diferentes fachadas de habitáculos. Paredes, puertas y ventanales crean sinergias con sonidos disonantes improvisados. Las salinas de las zonas costaneras y los rituales de sus trabajadores acaparan el imaginario del tercer bloque, mientras los demás temas quedan ilustrados por elementos tan dispares como danzas tradicionales de gentes disfrazadas, entrenamientos de lucha libre en la playa o ridículos paseos de turistas sobre dromedarios». Por cierto, interviene también en este documental el organista alemán Gerd Zacher, de quien tuve referencia en 1975, al conocer a Juan Allende-Blin, compositor chileno, autor de una obra para órgano, Mi piano azul, de la que Zacher hizo una interpretación que he vuelto a escuchar hoy y que no olvido. Conservo en mi discoteca particular esta obra que me regaló personalmente.

Ante lo expuesto anteriormente surge una pregunta inquietante: ¿conocemos bien lo que significó la lucha por una cultura digna durante la dictadura franquista y quienes fueron sus valedores en un medio político tan hostil? Recuperar lo que sucedió verdaderamente, es un deber democrático. Lo afirmado por Adolfo Suárez al ver este documental es un exponente claro de lo que pensaba el Régimen al respecto: una «mariconada». He localizado el documental en los fondos de Televisión Española y les recomiendo verlo, previo registro en rtve play, sin coste alguno, al ser fondo público, no confundiendo nunca el gran aserto de Machado, todo necio / confunde valor y precio (Proverbios y cantares, LXVIII), por el inmenso valor que encierra la equidad social en el acceso a este visionado. Comprenderán de este modo las palabras que he escrito hoy sobre Ramón Masats y Luis de Pablos, como un acto de reconocimiento de la memoria histórica y democrática de nuestro país, de ellos al fin y al cabo.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Triunfaron ‘El 47’ y ‘La infiltrada’ en los Goya. También, la memoria democrática de nuestro país

Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.

Valeria Castro, en El borde del mundo

Sevilla, 9/II/2025

En la gala de los 39º Premios Goya, celebrada anoche en Granada, triunfaron dos películas que compartieron el premio a mejor película, en un empate histórico: ‘El 47’, dirigida por Marcel Barrena, la más premiada con cinco reconocimientos, y ‘La infiltrada’, de Arantxa Echevarría. ‘El 47’ obtuvo cinco Goyas, a mejor película, mejor actriz secundaria (Clara Segura), mejor actor secundario (Salva Reina), dirección de producción y efectos especiales.

Por este motivo, vuelvo a publicar el artículo que dediqué a ‘El 47’ el pasado 16 de enero, en este cuaderno digital, porque merece ser recordada de nuevo por algo esencial a la hora de olvidar el olvido de la memoria democrática de este país, en este caso junto a ‘La infiltrada’, en dos vertientes, la migración interior por la pobreza extrema de determinadas regiones en plena dictadura y la lucha contra el terrorismo, ambas en el pasado siglo.

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El ‘47’, un ejemplo de reivindicación vecinal que no olvida el recuerdo y el daño

Sevilla, 16/I/2025

Ayer puse en marcha la moviola particular de los movimientos asociativos, fundamentalmente reivindicativos, de los años setenta en nuestro país. Ocurrió viendo la película El 47, una historia sencilla, de profundas raíces sociales, en la que se hace un recorrido de lo que significaba en las postrimerías de la dictadura y los años de la transición, la migración en las grandes ciudades, en este caso en Barcelona, con suburbios que crecían gracias a la mano de obra migrante del Sur y, como en la película, de Extremadura.

La película, escrita y dirigida por Marcel Barrena, cuenta la historia real de un barrio pobre, Torre Baró, en Barcelona, un líder vecinal también real, Manolo Vital, “un conductor de autobús que se adueñaba del bus de la línea 47 para desmontar una mentira que el Ayuntamiento se empeñaba en repetir: los autobuses no podían subir las cuestas del distrito de Torre Baró. Un acto de rebeldía que demostró ser un catalizador para el cambio, de que las personas se enorgullecen de sus raíces, de una lucha del vecindario, de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna de los años 70”.

La película es conmovedora, con una interpretación magistral de Eduard Fernández, junto a otros actores y actrices que bordan sus papeles, Clara Segura, Salva Reina, David Verdaguer, Zoe Bonafonte y Aimar Vega, acompañados de una banda sonora impecable, compuesta por Arnau Bataller.

El tema principal de ‘El 47’ es la canción El borde del mundo, compuesta e interpretada por la artista canaria Valeria Castro, a la que dediqué en 2023 unas palabras en este cuaderno digital, Valeria Castro, “chiquita” y muy grande al mismo tiempo, resaltando la letra de su canción La raíz, nominada ese año al premio Grammy, porque refleja el respeto que debemos sentir siempre por nuestras raíces humanas, con sus sentimientos y emociones, llevándonos a escucharla siempre con el corazón, más fuerte que el viento, adaptando personalmente su letra a través de su vida, porque hay que tener cuidado con lo que estaba cerca pero no en su mano / porque ella es consciente del alma que tiene su garganta / porque solo así se aprende a ver el mar en calma // Pasará lo que tenga que pasar / Sé que ella no piensa hacer nada más / más que quedarse cuidando… su raíz.

En esta película pone su voz a las escenas finales y títulos de crédito, sellando una obra cinematográfica maestra, que ella explica en la quintaesencia de su canción: “El borde del mundo” es ese sentimiento de quien vive en los sitios olvidados, de quien carga una historia, el peso de ese olvido y lo que lo rodea. Como compositora, sumarse como una pieza más al engranaje del cine es un soplo de aire fresco precioso, pero hacerlo en una película como ‘El 47’, lejana en espacio, pero con un punto en común tan importante como el sentirse en esas partes del mundo a las que nadie mira. Ha sido un verdadero lujo”.

No se la pierdan porque, en los tiempos que corren, es un lujo verla y sentirla para cuidar la ideología de compromiso con los que menos tienen, los nadies, tan cerca de nosotros a pesar de que les negamos su visibilidad en nuestra ciudades y barrios. Lo denuncia Valeria Castro con su encanto personal en el estribillo de El borde del mundoY aunque me quede en el borde del mundo / Y aunque no entiendan que por qué pregunto / Y aunque me traten siempre de extraño / Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El cine social de nuestro país bien merece los premios Goya

Sandra Romero, Por donde pasa el silencio

Sevilla, 5/II/2025

Se aproxima una fecha importante para la historia del mejor cine en nuestro país, el próximo sábado 8 de febrero, con motivo de la entrega de los Premios Goya 2025 en su 39ª edición, donde hay una presunta vencedora viva voce, El 47, con varias candidaturas, película a la que dediqué una reflexión profunda el pasado 16 de enero en este cuaderno digital, El ‘47’, un ejemplo de reivindicación vecinal que no olvida el recuerdo y el daño. Personalmente la recomendaba porque, en los tiempos que corren, es un lujo verla y sentirla para cuidar la ideología de compromiso con los que menos tienen, los nadies, tan cerca de nosotros a pesar de que les negamos su visibilidad en nuestra ciudades y barrios, es decir, es una película que representa perfectamente ese claro objeto de deseo para los que amamos el cine social. Lo denuncia la cantora Valeria Castro con su encanto personal en el estribillo de El borde del mundo, durante la proyección de los títulos de crédito: Y aunque me quede en el borde del mundo / Y aunque no entiendan que por qué pregunto / Y aunque me traten siempre de extraño / Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.

Quien sigue de cerca estas páginas conoce mi aprecio por el llamado “cine social”, necesario, útil, de compromiso indiscutible con la sociedad actual para reflejarla de la mejor forma, contando historias que conmuevan al espectador. Junto al 47 es imprescindible acordarme hoy de otra película de corte social, Por donde pasa el silencio, candidata también a un premio Goya en la categoría a la mejor dirección novel, la de Sandra Romero (Écija, 1993), guionista también de la película, que representa con dignidad excelsa al cine andaluz. La sinopsis de la película ayuda a comprender su hilo conductor: “Antonio tiene que volver a Écija, una ciudad en el interior de Andalucía, después de mucho tiempo. Es Semana Santa. Allí se reencuentra con su familia y con su hermano mellizo Javier que tiene una discapacidad física y necesita su ayuda. Antonio tendrá que manejar esta situación y enfrentase a una difícil decisión: quedarse y ayudar a los suyos o volver a la vida que ha construido fuera”. Lo más interesante de esta película es saber que el guion responde a hechos reales como la vida misma y aunque suene a tópico cinematográfico, cualquier parecido con la realidad, en este caso, no es pura coincidencia.

También quiero traer a colación otra película candidata a los Goya 2025, Los destellos, a la que también dediqué palabras de elogio en este cuaderno digital, dirigida por Pilar Palomero, de título enigmático, una adaptación de un relato de Un corazón demasiado grande, de Eider Rodríguez, que me conmovió y conturbó al verla, fundamentalmente porque ideológicamente defiendo algo importante, para mí la utilidad de lo aparentemente inútil: la vida está hecha de detalles. Al menos es lo que ha intentado reflejar Pilar Palomero en esta preciosa película: “En este caso, sentía que el guion me pedía un lenguaje diferente, que se relacionaba con estar presente, con ver, con escuchar con los sentidos. Por eso los detalles o las pequeñas cosas son tan importantes aquí, porque te conectan con la vida. Son cuestiones que a menudo no percibimos y quería ponerlas de manifiesto a través de las imágenes, sin verbalizarlas. Era un gran reto, porque me exigía un tempo diferente para los planos, para su duración”.

Las tres películas merecen los Goyas en sus correspondientes candidaturas. Las voto así, en conciencia, porque transmiten realidades vitales que no debemos olvidar, compromisos para garantizar la mejor transformación posible de la sociedad. Las tres son la pura verdad que tanto necesitamos, pequeños detalles que nos hacen la vida más amable, día a día, porque la solidaridad contemplada y narrada en El 47 con la reivindicación social y vecinal que lleva dentro, la dureza del mundo rural y de las dependencias varias que se hacen todavía más duras cuando menos se tiene, tal y como lo trata Por donde pasa el silencio, así como el encanto de cuidar con detalle a quienes amamos por encima de todo, hasta el final de sus días, en Los destellos, todo ello en una mezcla posible de sentimiento y conciencia social de clase, hace que creamos en la magia transformadora del cine social porque, al igual que las ideologías, nunca es inocente. Lo transmitía y cantaba con sentimiento pleno Valeria Castro con su encanto personal en el estribillo de El borde del mundo, durante la proyección de los títulos de crédito en El 47: Y aunque me quede en el borde del mundo / Y aunque no entiendan que por qué pregunto / Y aunque me traten siempre de extraño / Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La respiración dirige una orquesta sinfónica llamada “cerebro”

Todos podemos ser escultores de nuestro propio cerebro si nos lo proponemos

Santiago Ramón y Cajal

Sevilla, 17/I/2025

Cuando me enfrentaba a primera hora de esta mañana a la página en blanco, para hilvanar palabras con sentido en mi cuaderno digital, mis ojos me han inspirado el asunto a tratar hoy, al leer algo impactante, porque sigo pre-ocupado [así, con guion] con el estudio del cerebro, confiado en que este siglo nos deparará grandes descubrimientos, para que se amplíe el abanico del conocimiento de por qué se producen tantas enfermedades mentales, invalidantes en muchos casos, llevando la esperanza de salud integral a millones de personas que las sufren en la actualidad. Desde hace ya miles de años, el cerebro ha sido considerado como la sede de la vida y qué contrasentido experimentamos a diario cuando conocemos tanto sufrimiento humano por las enfermedades mentales. No olvido las palabras de Hipócrates, (Cos, 460 a.C.- Larisa, 377 a.C.), en Sobre la enfermedad sagrada (Perì hierēs nousou), cuando escribió palabras bellas sobre el cerebro: «El hombre debería saber que del cerebro, y no de otro lugar vienen las alegrías, los placeres, la risa y la broma, y también las tristezas, la aflicción, el abatimiento, y los lamentos«.

El descubrimiento, hoy, de una “isla desconocida” cerebral, es la influencia de la respiración humana en el funcionamiento del cerebro individual, fenómeno que ha sido analizado por la neurocientífica Nazareth Castellanos, en una breve intervención de siete minutos, patrocinada por el BBVA dentro de su proyecto «Aprendemos juntos 2030», iniciándola con una metáfora muy didáctica: «si el cerebro es una orquesta, la respiración es su directora», utilizando una anécdota de Einstein, de una conferencia que pronunció en Madrid, donde al final de la misma dijo: «Bueno, no espero que nadie me haya comprendido, pero no importa, porque lo importante es que en el intento de comprenderme, he introducido orden en sus cerebros». Cuando hacemos ese esfuerzo de «voy a leer un libro», «voy a prestar atención a algo», estoy haciendo que mi cerebro funcione como una orquesta. Podemos tener la Filarmónica de Berlín o la orquestilla del pueblo. ¿De qué depende eso? De lo que yo haya entrenado, ¿verdad?, de las veces que yo haya ensayado. Nuestro cerebro aprende a aprender, aprende a ordenarse. Una de las formas es con la respiración». El problema radica en que nosotros respiramos de una forma desordenada. A partir de aquí centra su intervención, que recomiendo ver y escuchar atentamente, en sus trabajos científicos sobre cómo influye la respiración en el cerebro, en «cómo tendría que ser el patrón respiratorio». El resultado fue sorprendente porque lo que se descubrió es que respiramos muy mal, porque hemos desevolucionado, respiramos de forma muy errática. ¿Por qué ocurre esto? Lo que se ha descubierto es que en el cerebro hay unos núcleos predictores de la respiración que requieren orden,,no desorden, porque lo volvemos «loco», para entendernos. Ante esta situación, la doctora Castellanos propone una solución, sentarse a respirar durante diez minutos con un ritmo, es decir, que sepa el cerebro cuando una persona va a inspirar, a modo de un marcapasos, que «va guiando los ritmos de las neuronas». A partir de aquí explica con detalle el proceso de ordenación de “la orquesta”, sabiendo cómo se dirige, comenzando por una «inspiración» ordenada, yendo directamente al cerebro a través del bulbo olfativo, en trescientos milisegundos, llegando a los hipocampos, sede de la memoria (como ya he explicado en numerosa ocasiones en mi etapa divulgativa de las estructuras del cerebro en este cuaderno digital), donde están esperando determinadas neuronas a recibir estos impulsos eléctricos. A partir de aquí, hace la simulación del proceso como si fuera una orquesta. En esta situación de los hipocampos (2), las neuronas se mueven como los diversos instrumentos de la misma, comenzando por la afinación. En un momento determinado, tasado en la investigación, que se produce trecientos milisegundos después de iniciar la inspiración, aparece de pronto «un director de orquesta» con un movimiento de batuta imaginaria al que todos responden al unísono, que se llama científicamente la «alienación neuronal en alfa inducida por la respiración», latidos eléctricos que es alfa, ocho, diez o doce veces por segundo, es decir, «la respiración induce orden, coordinación, sincronización en nuestro cerebro».

En definitiva, para que el cerebro pueda ejecutar bien sus funciones necesita estar «orquestado», convirtiéndose así en el gran ordenador de la dinámica neuronal, no porque sean el órgano [los pulmones] que más influye en el cerebro, que es el corazón, sino porque a diferencia del sistema digestivo o del corazón, la respiración es aquello que yo puedo moldear a voluntad. Entre inspiración y exhalación anda una gran parte del juego de la vida cerebral. Es de tan vital importancia analizar científicamente este proceso que, para la doctora Castellanos, es considerado como una llave fundamental para acceder al cerebro, lo que se considera ya como un predictor esencial de salud mental globalmente considerada como tal, solidaria con el género humano, de fácil acceso, con independencia del poder adquisitivo de cada persona, porque la realidad es que todos respiramos. Hacerlo bien, es harina de otro costal.

Es importante conocer con detalle la persona que es y siente lo que dice en lenguaje accesible para la Humanidad, la autora de este descubrimiento, en la sinopsis personal trazada por la entidad organizadora de estas intervenciones profesionales tan didácticas: «Nazareth Castellanos es física teórica y doctora en neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid, autora de “El espejo del cerebro: Neurociencia y meditación” y “Neurociencia del cuerpo”, combina una intensa labor investigadora con la divulgación científica. Pionera en el estudio de la influencia que la meditación tiene sobre el cerebro, y apasionada de la comunicación entre cerebro y corazón, para ella, es imposible estudiar el cerebro como algo aislado, independiente del cuerpo que lo habita. Asegura que en los últimos años se está viviendo una auténtica revolución en la neurociencia que está reconciliando el cerebro con el cuerpo, y aceptando que no se puede entender el comportamiento humano sin comprender la influencia que el corazón, la respiración o el intestino – entre otros – tienen sobre el cerebro. «Pero no solo eso – afirma con entusiasmo – existe un hilo invisible que nos une a otras personas, ahora mismo lo que está sucediendo en mi cuerpo también depende de lo que está sucediendo en los cuerpos de las personas que yo tengo alrededor. Por ejemplo, el corazón, la respiración, la postura, y a mí esto es algo que me parece muy bello, impresionante, porque nos habla de una humanidad común y porque nos hace pensar en la comunidad, la idea que tenemos de cómo podemos impactar sobre los demás y la responsabilidad social que tenemos».

Animo a ver su intervención, escucharla o leer sus palabras, porque no dejan indiferente a nadie. Si importante es lo narrado anteriormente, aprovechen la oportunidad de aproximación Nazareth Castellanos para profundizar en otra vertiente muy atractiva del cerebro: Los secretos de la comunicación entre el cerebro y el corazón. La transcripción literal de su intervención, de mayor duración, les ayudará a seguir muy de cerca sus palabras. Nos les defraudará. Emulando a don Santiago Ramón y Cajal podríamos decir hoy que todos podemos ser directores o directoras de nuestro propio cerebro, a modo de orquesta sinfónica, si nos lo proponemos. Afortunadamente, no necesitamos más capital que el propio, el humano.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El ‘47’, un ejemplo de reivindicación vecinal que no olvida el recuerdo y el daño

Sevilla, 16/I/2025

Ayer puse en marcha la moviola particular de los movimientos asociativos, fundamentalmente reivindicativos, de los años setenta en nuestro país. Ocurrió viendo la película El 47, una historia sencilla, de profundas raíces sociales, en la que se hace un recorrido de lo que significaba en las postrimerías de la dictadura y los años de la transición, la migración en las grandes ciudades, en este caso en Barcelona, con suburbios que crecían gracias a la mano de obra migrante del Sur y, como en la película, de Extremadura.

La película, escrita y dirigida por Marcel Barrena, cuenta la historia real de un barrio pobre, Torre Baró, en Barcelona, un líder vecinal también real, Manolo Vital, “un conductor de autobús que se adueñaba del bus de la línea 47 para desmontar una mentira que el Ayuntamiento se empeñaba en repetir: los autobuses no podían subir las cuestas del distrito de Torre Baró. Un acto de rebeldía que demostró ser un catalizador para el cambio, de que las personas se enorgullecen de sus raíces, de una lucha del vecindario, de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna de los años 70”.

La película es conmovedora, con una interpretación magistral de Eduard Fernández, junto a otros actores y actrices que bordan sus papeles, Clara Segura, Salva Reina, David Verdaguer, Zoe Bonafonte y Aimar Vega, acompañados de una banda sonora impecable, compuesta por Arnau Bataller.

El tema principal de ‘El 47’ es la canción El borde del mundo, compuesta e interpretada por la artista canaria Valeria Castro, a la que dediqué en 2023 unas palabras en este cuaderno digital, Valeria Castro, “chiquita” y muy grande al mismo tiempo, resaltando la letra de su canción La raíz, nominada ese año al premio Grammy, porque refleja el respeto que debemos sentir siempre por nuestras raíces humanas, con sus sentimientos y emociones, llevándonos a escucharla siempre con el corazón, más fuerte que el viento, adaptando personalmente su letra a través de su vida, porque hay que tener cuidado con lo que estaba cerca pero no en su mano / porque ella es consciente del alma que tiene su garganta / porque solo así se aprende a ver el mar en calma // Pasará lo que tenga que pasar / Sé que ella no piensa hacer nada más / más que quedarse cuidando… su raíz.

En esta película pone su voz a las escenas finales y títulos de crédito, sellando una obra cinematográfica maestra, que ella explica en la quintaesencia de su canción: “El borde del mundo” es ese sentimiento de quien vive en los sitios olvidados, de quien carga una historia, el peso de ese olvido y lo que lo rodea. Como compositora, sumarse como una pieza más al engranaje del cine es un soplo de aire fresco precioso, pero hacerlo en una película como ‘El 47’, lejana en espacio, pero con un punto en común tan importante como el sentirse en esas partes del mundo a las que nadie mira. Ha sido un verdadero lujo”.

No se la pierdan porque, en los tiempos que corren, es un lujo verla y sentirla para cuidar la ideología de compromiso con los que menos tienen, los nadies, tan cerca de nosotros a pesar de que les negamos su visibilidad en nuestra ciudades y barrios. Lo denuncia Valeria Castro con su encanto personal en el estribillo de El borde del mundo: Y aunque me quede en el borde del mundo / Y aunque no entiendan que por qué pregunto / Y aunque me traten siempre de extraño / Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Cuando el agotamiento existencial es el que produce la tristeza

Sevilla, 12/I/2025

He leído unas palabras deslumbrantes en un artículo de Gabriel García Márquez, Los 166 días de Feliza, siguiendo los pasos de un escritor también colombiano, Juan Gabriel Vasquez, a través de su última novela, Los nombres de Feliza, una interesante incursión en un fenómeno existencial y a la vez clínico, la tristeza, al que Gabo llamó “agotamiento general”, en el caso de la escultora colombiana Feliza Bursztyn.

Cuenta Juan Gabriel Vasquez que esta obra nació al leer el artículo citado de García Márquez, publicado en el diario El País, el 20 de enero de 1982, según figura en la sinopsis oficial de esta publicación: “Me di cuenta de que entender a Feliza era una empresa difícil. Nada era sencillo cuando se trataba de ella”. El 8 de enero de 1982, la escultora colombiana Feliza Bursztyn murió en un restaurante de París. Tenía cuarenta y ocho años. En el momento de su muerte repentina la acompañaban su marido y cuatro amigos. Uno de ellos, el escritor Gabriel García Márquez, publicó días después un artículo que incluía tres palabras en apariencia simples, pero misteriosas en el fondo: «Murió de tristeza». Juan Gabriel Vásquez parte de esas palabras para investigar en la vida secreta o desconocida de una mujer extraordinaria. Feliza Bursztyn se enfrentó siempre a la sociedad en la que le tocó vivir. Hija de una pareja de judíos expatriados en Colombia, artista revolucionaria en un tiempo de revoluciones políticas, mujer de espíritu libre en un mundo que desconfiaba de la libertad de las mujeres, llevó una existencia que puso en escena las grandes tensiones del siglo XX y, sobre todo, el deseo de ser dueña de sí misma. En Los nombres de Feliza el autor funde con maestría la autobiografía, la realidad y la imaginación para entregar al lector una ficción asombrosa y desgarradora sobre cómo la vida íntima de un ser humano se ve inevitablemente arrollada por las fuerzas de la historia y la política”.

Mi generación creció también con una obra de Françoise Sagan (1935-2004), Bonjour Tristesse (Buenos días, tristeza, 1954), que inspiró la película homónima estrenada en 1958, ambas con un éxito social sin precedentes y con una fuente común, un poema de Paul Eluard, Desfigurada apenas, en La vida inmediata (1932), donde expone su concepción personal de la corriente existencialista y surrealista que afectaba a Europa, a París también, en años difíciles en su intrahistoria bélica y geopolítica:

Adiós tristeza

Buenos días tristeza

Inscrita estás en las rayas del techo

Inscrita estás en los ojos amados

No eres la miseria exactamente

Pues los labios más tristes te anuncian

Con una sonrisa

Buenos días tristeza

Amor de los cuerpos amables

Poder del amor

Cuya amabilidad surge

Como un monstruo sin cuerpo

Cabeza decepcionada

Tristeza con rostro bello.

Vuelvo al artículo de García Márquez, a sus palabras finales, para comprender la tristeza profunda de Felisa Bursztyn, su agotamiento general, tan común, tan extendido en determinados acontecimientos vitales por la ausencia de libertades, compartiendo la última cena con ella en París: “Feliza, sentada a mi izquierda, no había acabado de leer la carta para ordenar la cena, cuando inclinó la cabeza sobre la mesa, muy despacio, sin un suspiro, sin una palabra ni una expresión de dolor, y murió en el instante. Se murió sin saber siquiera por qué, ni qué era lo que había hecho para morirse así, ni cuáles eran las dos palabras sencillas que hubiera podido decir para no haberse muerto tan lejos de su casa”.

Todo lo anterior es lo que llevó a Juan Gabriel Vasquez a escribir Los nombres de Feliza, excelentemente explicado por Berna González Harbour en Babelia (El País), Juan Gabriel Vásquez encuentra a la Madame Bovary del siglo XX: “Quise saber por qué murió de tristeza”, con su habitual buen hacer periodístico, objetivo y veraz. A mí, hoy, la azarosa vida de una mujer, escultora por más señas, triste hasta la muerte por el exilio, por la pérdida de la vida ordinaria en democracia. Un ejemplo aleccionador. Para que no se olvide, ni siquiera un momento. Al buen entendedor o buena entendedora, demócratas, con estas pocas palabras basta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Los estela de los santos inocentes, los de Delibes, los de hoy y siempre

Sevilla, 29/XII/2024

La memoria democrática de este país se puede explicar de muchas formas. Algunas personas recordamos la película Los santos inocentes, dirigida por Mario Camus, basada en una obra homónima de Miguel Delibes (1920-2010), a través de una frase icónica, ¡Milana bonita!, pronunciada de forma repetida con la voz profunda e inconfundible de Paco Rabal en su papel de Azarías. Camus, fallecido en 2021, nos entregó un día ya lejano este regalo cinematográfico, en el que él sabía lo que nos daba pero no lo que en verdad recibíamos, un fragmento de nuestra memoria histórica y democrática, con el tiempo dentro. Aprendí también a conocer nuestro triste pasado como país, gracias a la novela homónima de Miguel Delibes y a su versión llevada al cine de la mano magistral de Mario Camus.

Lo que no recordará casi nadie es que en la banda sonora de la película está presente una persona anónima para la cinematografía de este país, Pedro Madrid, un rabelista de Cantabria, un músico inocente de extracción rural, que nunca vio la película porque estaba dedicado en cuerpo y alma a su tierra, Polaciones (Cantabria) y a su parentela, nada más, muy lejos del bullicio mundano.

El rabel es un instrumento de cuerda frotada, tres cuerdas concretamente, que Pedro tocaba con destreza: “Éste -y muestra el que tiene en esos momentos en sus manos- está hecho de madera de tejo. Es un árbol milenario cargado de leyendas, pero es muy difícil encontrarlo. También los hago de serval, que es un árbol sagrado de los antiguos celtas” (1). Tiene raíces árabes, el rabáb, según el diccionario de la RAE: instrumento musical pastoril, pequeño, de hechura como la del laúd y compuesto de tres cuerdas solas, que se tocan con arco y tienen un sonido muy agudo. Desde 1505 tenemos registrada la existencia de este instrumento en el diccionario de Fray Pedro de Alcalá, matizada posteriormente en el de Autoridades, en 1737: “instrumento músico pastoril, de hechura como la del laúd”.

La aportación de Pedro Madrid a la película es un símbolo del argumento de la misma, porque desprende sabiduría rural a manos llenas, es decir, la exposición desnuda de las relaciones amo-sirviente durante la posguerra en España, donde el desprecio al que menos tiene y, además, te sirve, era una seña de identidad de la burguesía cortijera de la época. Delibes escribió una denuncia social descarnada, continua, en formato de novela, con una trama en la que los santos inocentes son aquellas personas que viven con dignidad el hecho de ser diferentes, singulares, casi sin darse cuenta, casi siempre ignorados por la sociedad.

Ayer, día de los santos inocentes, volví a recordar la película y un instrumento humilde, el rabel, tocado con destreza por Pedro Madrid, un gran desconocido para la historia de la música en este país. Lo escucho en los títulos de crédito de la película, llevándome en volandas como la grajilla de Azarías. Es solo un homenaje a su colaboración en la historia de la literatura y el cine en este país, en un día del calendario navideño muy especial.

(1) https://elpais.com/diario/1985/09/06/ultima/494805604_850215.html

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¡Paz y Libertad!