‘Romería’, la nueva película de Carla Simón

Sevilla, 25/VIII/2025 – 07:45 h (CET+2)

Quien sigue de cerca las páginas de este cuaderno digital, conoce bien mi debilidad por el cine y si es social, mejor. Por esta razón, deseo escribir hoy una reflexión sobre la última película de la directora Carla Simón (Barcelona, 38 años), Romería, a la que tanto aprecio y sobre la que he escrito con especial cuidado en estas páginas, conociendo la deuda ética e histórica que siente esta excelente directora al contar -cinematográficamente hablando- la realidad de una generación olvidada y marcada por el sida y la heroína en nuestro país, algo que conoce bien y en primera persona. Con esta película y según palabras textuales de Carla Simón, se cierra su trilogía familiar: “Romería» nace de la frustración de no saber mucho sobre mis padres”.

Hablamos de trilogía porque Verano 1993 (2017), fue una sorpresa extraordinaria para el cine español de nueva generación, ganando el premio a la mejor ópera prima de la Berlinale y el Goya a mejor dirección novel. Con Alcarrás (2022) consiguió el Oso de la Berlinale, cerrándose ahora con Romería (2025), habiendo participado ya en la Competición del festival de Cannes antes de su estreno en salas de este país el próximo 5 de septiembre, con una acogida espectacular porque la presentación del pase oficial arrancó un aplauso que duró once minutos.

La sinopsis oficial de Romería, permite conocer el hilo conductor de la misma: «Marina, de 18 años, huérfana a temprana edad, debe viajar a la costa atlántica española para conseguir la firma de sus abuelos paternos, a quienes nunca conoció, para una solicitud de beca. Navega entre un mar de nuevas tías, tíos y primos, sin saber si la aceptarán o si encontrará resistencia. Despertando emociones reprimidas, reviviendo la ternura y desvelando heridas no expresadas del pasado, Marina reconstruye los recuerdos fragmentados y a menudo contradictorios de sus padres, a quienes apenas recuerda». Procuraré verla, porque sigo de cerca la vida y obra de Carla Simón. Sé de antemano que tiene el éxito garantizado.

He leído con la atención que merece una entrevista realizada durante la presentación en Cannes, en la que Carla Simón explica el por qué de la película: «Creo que Romería surgió de la frustración relacionada con mi historia familiar. Mis padres murieron cuando yo era muy joven, ambos de sida. Estaban arruinados, en una época —finales de los 80— en la que, por desgracia, era común en España. Mucha gente murió por sobredosis, sida o accidentes, durante una época muy liberal, pero también profundamente afectada por las drogas. Eso afectó mucho a las familias. Cuando intento reconstruir la historia de mis padres, siempre hay dolor. Me cuesta hablar de ello. Así que creo que la película surgió de esta frustración. Es una película sobre la importancia de la memoria familiar y sobre cómo forjar tu identidad. Cuando no puedes forjar tu identidad a través de otros, puedes inventarla mediante la creación. El cine está ahí para eso: para crear imágenes que no existen». Explica además por qué se ha rodado esta película en Galicia:, mientras que las dos anteriores de la trilogía se rodaron en Cataluña: «Soy catalana por parte materna, pero mi padre era gallego. Esta película me dio la oportunidad de filmar en su tierra: donde él creció y donde mis padres vivieron su historia de amor. Los lugares que visitaron siguen ahí. La gente va y viene, pero los espacios permanecen. Rodamos por primera vez en la costa de Vigo, una ciudad industrial con un centro histórico precioso. Cada semana, sentía que rodábamos una película diferente: Romería es casi como muchas películas en una. Hubo una semana en particular, que fue muy intensa, con muchos personajes. Ese fue nuestro mayor reto, pero también el más hermoso, porque ocurren cosas maravillosas cuando hay tanta gente que capturar. Y me encanta capturar estos momentos».

La belleza de la vida es revivir instantes mágicos que vivimos en momentos especiales. Con Romería sé que la historia que lleva dentro es bella. De ahí el éxito de Carla Simón. Lo merece.

oooooOOOooooo


🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

María y vosotros, May y Miguel Gallardo

Miguel Gallardo y María, su hija, en María y yo

Sevilla, 23/VIII/2025 – 11:22 h (CET+2)

Caminando del timbo al tambo, expresión que aprendí de Gabriel García Márquez en sus “Cuentos peregrinos”, he recibido hoy una propuesta cultural que me ha vuelto a conmover, al invitarme a volver a leer y ver una historia preciosa de un padre y su hija, autista por más señas, a los que he dedicado páginas en este cuaderno digital. Me refiero a Miguel Gallardo, dibujante de cómics, que dedicó su mejor obra a su hija María, que tengo guardada en mi memoria de hipocampo.

Vuelvo a publicar hoy el artículo que dediqué en 2022 a Miguel Gallardo, como homenaje “in memoriam” al conocer su fallecimiento y siendo consciente de lo que supone para niños y niñas diagnosticados de trastornos del espectro autista (TEA), la desaparición de esta figura de protección, en alta disponibilidad, a lo largo de sus vidas. También, a la madre de María, May y a todos los padres, madres, familiares, amigos, amigas y profesionales que los cuidan siempre con cariño y esmero.

oooOooo

María y tú

Sevilla, 23/II/2022

Ayer falleció en Barcelona el dibujante de cómics Miguel Gallardo, al que conocí mejor en 2011, a través de una experiencia inolvidable, su mejor obra gráfica, María y yo, dedicada a su hija María, autista, realizada con una delicadeza y ternura dignas de encomio. Estas palabras son un pequeño homenaje a él, porque para mí forma parte de los “imprescindibles” de Brecht, que tanto necesitamos hoy, fundamentalmente porque luchó para cuidar a su hija toda su vida. Lo mejor que puedo escribir hoy es reproducir las palabras que le dediqué en 2011, María y yo, un gran regalo de Reyes, al descubrir su gran obra gráfica vital y, sobre todo, humana.

Aquél encuentro me permitió comenzar un nuevo año con un mensaje de esperanza y de optimismo ante la adversidad, con el recurso tan cercano de utilizar las pequeñas cosas, los pequeños afectos, los sentimientos, las emociones, para agregar valor a nuestras vidas, las de todos. Por eso no he olvidado a Miguel Gallardo y a su hija, a quienes debo haber descubierto, una vez más, el secreto de amar a pesar de todo.

María y yo, un gran regalo de Reyes

He recibido, gracias a la vida, un regalo precioso: una historia entrañable para personas preocupadas, como yo, por la inteligencia y por su capacidad para resolver problemas. He leido el cómic que lleva por título María y yo (1) y también he visto la película del mismo título con un guión adaptado de la obra de Miguel Gallardo, padre de María, la gran protagonista de esta historia bellísima, y reconocido creador de Makoki, líder en la década de los años ochenta de los mundos underground y contraculturales de nuestro país. El libro es para leerlo con mucha atención, lo que nos permitirá comprender bien un desajuste de estructuras cerebrales que son la base del autismo y cómo se puede abordar con mucha ternura esta realidad que está ahí, en muchos niños y niñas de nuestro país. María es un símbolo real de autosuperación en su persona de secreto que, poco a poco, se va conociendo con más detalle por la neurociencia más activa. Quizá, hoy, por ti, que sigues este blog.

Recomiendo la lectura del libro y la película, por este orden, para comenzar este año con un mensaje de esperanza y de optimismo ante la adversidad, con el recurso tan cercano de utilizar las pequeñas cosas, los pequeños afectos, los sentimientos, las emociones, para agregar valor a nuestras vidas, las de todos. La inteligencia de cada una, de cada uno, seguro, pone el resto, porque es la que nos permite resolver problemas, en la clave que aprendí hace muchos años, de José Antonio Marina: la inteligencia es la que permite, mediante una poderosa conjunción de tenacidad, retórica interior, memoria, razonamiento, invención de fines, imaginación -en una palabra, gracias al juego libre de las facultades-, que veamos una salida cuando todos los indicios muestran que no la hay. Inteligencia es saber pensar, pero, también, tener ganas o valor para ponerse a ello. Consiste en dirigir nuestra actividad mental para ajustarse a la realidad y para desbordarla (2).

Sevilla, 8/I/2011

(1) Gallardo, Miguel (2010). María y yo. Bilbao: Astiberri.
(2) Marina, José Antonio (1993). Teoría de la inteligencia creadora. Barcelona: Anagrama.

oooooOOOooooo


🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El mar, la mar, fue una verdad descubierta por Rafael Alberti en un verano juvenil

Rafael Alberti Merello (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1902-1999)

Sevilla, 10/VIII/2025 – 09:00 h (CET+2)

Es indudable mi admiración por la poesía de Rafael Alberti, al que tanto aprecio, como se puede comprobar buscando en este cuaderno digital mis reflexiones acerca de él, de su vida y obra. Por esta razón, vuelvo a publicar un artículo escrito en agosto de 2023, El verano, según el joven Alberti, porque una vez más descubro la profundidad del poeta gaditano a pesar de la aparente levedad en sus palabras. 

Finalizo el reencuentro “poético” en este mes imperial, que honra al emperador Octavio Augustus, dedicado a “recuerdos de lo vivido lejano”, siguiendo también la obra homónima del poeta gaditano, convencido de que la palabra envuelta en poesía, puede ayudar a transformar la forma que tenemos de vivir día a día en este loco mundo al revés. Utilidad de lo aparentemente inútil, de interés general, que diría Nuccio Ordine. O comprender junto a Gabriel Celaya, que “la poesía es un arma cargada de futuro”.

Intentaré descubrir hoy, en un cine de verano imaginario, que la mar, ¡sólo la mar!, aunque no la vea aquí en Sevilla, es.

El verano, según el joven Alberti

Tenía tan solo 21 años cuando Rafael Alberti publicó, en 1924, Marinero en tierra, una de sus obras emblemáticas y por la que obtuvo el primer premio del Concurso Nacional de Literatura, en la modalidad de Poesía, en junio de 1925. En esta obra iniciática, excelente, figura un poema, Verano, que a pesar de su brevedad, dos veces buena, es de un calado especial, que hoy rescato del olvido para dar sentido a un verano complejo para la gobernabilidad del país:

—Del cinema al aire libre
vengo, madre, de mirar
una mar mentida y cierta,
que no es la mar y es la mar.

—Al cinema al aire libre,
hijo, nunca has de volver,
que la mar en el cinema
no es la mar y la mar es.

Es verdad que la aparente sencillez expresiva de Alberti en este poema no tiene nada que ver con su profundo mensaje, como bien se analiza en el Centro Virtual Cervantes cuando aborda la sinopsis de esta obra. “En lo que se refiere al lenguaje poético, la obra queda lejos de la espontaneidad irreflexiva. Muy al contrario, analizado en las sucesivas ediciones —y mudanzas— que Alberti revisó, Marinero en tierra es un conjunto ligado mediante un alto sentido de la madurez poética. Es Jesús Fernández Palacios quien destaca las virtudes del engranaje: «Desde “Sueño del marinero”, como prólogo en tercetos encadenados, pasando por los diez sonetos de la primera parte, las treinta y tres canciones de la segunda hasta los sesenta y cuatro poemas de la tercera —introducida esta última parte por una hermosa y alentadora carta de Juan Ramón Jiménez, fechada el 31 de mayo de 1925—, la obra entera se resume como un compendio de tradición y modernidad, donde se mezclan versos endecasílabos y alejandrinos con los de arte menor, las estrofas clásicas con las nuevas canciones, el lenguaje convencional con el experimental, los usos normales con los juegos de palabras, y las comparaciones más elementales con atrevidas, alógicas metáforas». («Marinero en tierra», Cuadernos Hispanoamericanos, n.º 485-486, nov.-dic. 1990, p. 288).

Verano, es la canción 22 en este poemario tan querido por mí y tantas veces leído y sentido. Creo que Juan Ramón Jiménez, cuando le escribió la carta entusiasta que se cita anteriormente, estaba convencido de la excelencia de las canciones a incorporar en la edición final de Marinero en tierra, tal y como lo expresaba con bellas y sentidas palabras, respetando la ortografía juanramoniana, dirigidas a su “querido amigo” Rafael Alberti: “[…] Las poesías de este libro -que yo había visto ya, el año pasado, en La verdad de nuestro fervoroso Juan Guerrero y en las copias que usted tuvo la bondad de enviarme para el primer – me sorprendieron de alegría; y sospechando que un brote así de una juventud poética no podía ser único, tenía grandes deseos de conocer el resto de sus canciones. No me había equivocado. Desde el arranque: … Y ya estarán los esteros rezumando azul de mar, hasta el final: Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar y dejadla en la ribera, la serie ésta del Puerto -que yo he elejido- es una orilla, igual que la de la bahía de Cádiz, de ininterrumpida oleada de hermosura, con una milagrosa variedad de olores, espumas, esencias y músicas. Ha trepado usted, para siempre, al trinquete del laúd de la belleza, mi querido y sonriente Alberti. La retama siempre verde de virtud es suya. Con ella, en grácil golpe, ha hecho usted saltar otra vez de la nada plena el chorro feliz y verdadero. Poesía «popular», pero sin acarreo fácil: personalísima; de tradición española, pero sin retorno innecesario: nueva; fresca y acabada a la vez; rendida, ájil, graciosa, parpadeante: andalucísima. ¡Bendita sea la Sierra de Rute, en donde la nostaljia de nuestro solo mar del sudoeste le ha hecho exhalar a usted, hiriéndole a diario con la espada de sal de su brisa, esa esquisita sangre evaporada! Le voy a decir a El Andaluz Universal que adelante un , paraque pueda lucir todavía en el aire lijero de esta goteante primavera, la tremolante cinta celeste y plata de su Marinerito”.

El poema Verano me ha recordado en este agosto presente el aviso clásico que figura a veces en los títulos de crédito de las películas, porque cualquier parecido de la mar en el cinema con la mar verdadera es sólo pura coincidencia: Al cinema al aire libre, / hijo, nunca has de volver, / que la mar en el cinema / no es la mar y la mar es. Al fin y al cabo como nos pasa en la vida diaria, cuando representamos determinados papeles en la película vital que, a veces, no es la verdadera vida, porque nuestra vida no es esa sino la que es. O lo que es lo mismo, cambiando lo que haya que cambiar en nuestra experiencia vital en cualquier forma que se exprese: los personajes y hechos retratados en esta película son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia. Es verdadera la reflexión de Alberti: en el cinema, la mar no es la mar, porque la mar es.

oooooOOOooooo

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Crece de forma alarmante el club de los cretinos vivos

Lo cretino, en ti, 
No excluye lo ruin. 

Lo ruin, en tu sino,
No excluye lo cretino. 

Así que eres en fin, 
Tan cretino como ruin.

Luis Cernuda, en La desolación de la quimera

Sevilla, 8/VIII/2025 – 08:00 h (CET+2)

En este largo y cálido verano, en el que ya he manifestado recientemente que busco refugio ideológico en la poesía útil para transformar este loco mundo al revés, no olvido al actor Robin Williams en su papel del profesor John Keating, en “El Club de los poetas muertos”, en una secuencia inolvidable a través de sus palabras y rodeado por sus queridos alumnos: “Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos”.

Las palabras que siguen las escribo a modo de pequeño homenaje dedicado a su memoria cinematográfica y a sus palabras sobre el “carpe diem” particular y, sobre todo, digno, que cada uno, cada una, vive a diario, rodeados de mediocridad creciente. El problema radica, en la actualidad, en que necesitamos localizar a poetas muertos y vivos que nos ayuden a interpretar la vida porque, desgraciadamente, nos sobran personas cretinas vivas que la malogran a diario y hacen mucho daño a la sociedad, como mediocres aventajados que nos rodean por tierra, mar y aire, formando parte un nuevo Club, el de los cretinos vivos. Es un hecho irrefutable, ya tratado en bastantes ocasiones en este cuaderno digital, que la mediocracia se instala día a día en nuestras vidas.

En este contexto, vuelvo a publicar hoy un artículo escrito en 2018, El club de los cretinos vivosque no necesita más actualización que la de Trump y sus sempiternos aranceles, en estos momentos delicados para el bien común, para la democracia, como representante de la ultraderecha mundial, aunque sigue haciendo de las suyas, salvando lo que haya que salvar si identificamos a sus alumnos aventajados distribuidos por este loco mundo al revésincluyendo nuestro país, por supuesto. También, porque ya sabemos qué rumbo han tomado las derechas en nuestro «territorio patrio«, que les gusta decir a ellas de forma taimada, que se autoproclaman como “gente de bien”, sin rubor alguno, frente a la gente de mal, que somos para ellos el resto de la población. Han preferido la opción de un permanente «cretinismo enojado», como advirtió Manuel Rivas en la columna del artículo citado a continuación, La ola de cretinismo, que nos invade por tierra, mar y aire.

Pasen y lean aquellas palabras. Suenan de forma atronadora hoy, por la cretinez que nos invade. Estamos avisados. Además, deberíamos tomar conciencia de que la cita “carpe diem”, a secas, es incompleta. Le falta la segunda parte, esencial en sí misma, tal y como lo expresó el poeta romano Horacio (Venosa, Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C. – Roma, 27 de noviembre de 8 a. C), en su Oda (Carminum) I, 11, dedicada a Leucónoe: “Carpe diem, quam minimum credula postero” o lo que es lo mismo, Vive el día de hoy [Carpe diem]. Captúralo. No te fíes del incierto mañana. 

oooOooo

El club de los cretinos vivos

Lo cretino, en ti, 
No excluye lo ruin. 

Lo ruin, en tu sino,
No excluye lo cretino. 

Así que eres en fin, 
Tan cretino como ruin.

Luis Cernuda, en La desolación de la quimera

La primera vez que el lema “cretino” dio el salto mortal del vocabulario médico al social en este país, en el que abunda esta especie irredenta, la he localizado en el Diccionario general y técnico hispanoamericano, elaborado por Manuel Rodríguez Navas y Carrasco (publicado en Madrid en 1918 por la editorial Cultura Hispanoamericana), como adjetivo y con dos significados: que padece cretinismo y como traducción del alemán kraftlos, imbécil. Desde ese año no se vuelve a mencionar esta segunda acepción en la lexicografía española y hay que esperar a la edición 18ª del Diccionario de la RAE, publicado en 1956, cuando se acepta también una segunda acepción como sentido figurado del citado adjetivo: estúpidonecio (que se puede usar también como sustantivo). Es un término independiente ya de su pasado como enfermedad, aunque es en la edición de 1983, del Diccionario manual e ilustrado de la RAE cuando se desarrolla por primera vez una segunda acepción en el lema “cretinismo”, entendiéndose (en sentido figurado y familiar) como estupidezidiotez y falto de talento

Sorprende constatar cuánto tiempo ha necesitado este vocablo para imponerse en la cultura española como voz de derecho en el uso del mismo y en su comprensión, cuando creo que tiene una vida muy dilatada en el tiempo, porque desde época inmemorial la existencia de cretinismo y sus correspondientes cretinos y cretinas han abundado por doquier. Es lo que me ha pasado al leer un artículo reciente de Manuel Rivas, La ola de cretinismo, que en su entradilla lo justifica de forma espléndida: “Es la piel del mundo la que está tumefacta, no por el humorismo amoratado, sino por la estupidez circundante”.  Es verdad que estamos rodeados de cretinismo galopante, de personas que pertenecen al Club de estúpidos, idiotas, imbéciles y faltos de talento (respetando las acepciones literales de la RAE nada más).

Dice Manuel Rivas en su artículo que “Existe un humorismo amoratado, viñetas que son puñetazos de luz, y ahí está El Roto, la mirada indómita, descerrajando lo que no se puede ver, desvelando lo que no está “bien visto”. Está El Roto y los rotos, los que se pelean contra las mordazas, legales o ilegales. Pero el cretinismo, y no hablo de la enfermedad, sino del talante estúpido, va ocupando espacio como pensamiento grosero, vociferante, pelotudo. Es la piel del mundo la que está tumefacta, no por el humorismo amoratado, sino por ese cretinismo circundante”. Da pánico contemplar lo que le pasa al mundo cada vez que Trump se pasea por él haciendo turismo cretino. O los aprendices de ellos que tenemos en nuestro país, que imitaron e intentan imitar a ciertos presidentes americanos (no me refiero a Obama), que poniendo los pies encima de la mesa y remedando su acento yanqui, se han vanagloriado de invadir y seguir invadiendo el mundo a cualquier precio, actitudes de las que el Sur paga siempre un precio muy alto.

Ante las noticias cretinas que recorren el mundo, solemos quedarnos muchas veces con el ojo amoratado y con el alma de color y dolor violeta, en un pantone moral como el que cita Rivas refiriéndose a lo que nos pasa cuando vemos las viñetas de El Roto. Estoy muy de acuerdo con los matices de cretinismo que analiza en su columna: “Ahora mismo no sabemos el rumbo que va a tomar la derecha, la vieja y la nueva, en España. Si va a recaer en un cretinismo enojado o abrirse a una inteligencia democrática y dialogante. En una época histórica muy amoratada, la descrita en La desintoxicación de Europa, Stefan Zweig se quejaba de una atmósfera en la que “tanto los individuos como los Estados parecen más bien dispuestos a odiarse mutuamente; la desconfianza mutua se revela infinitamente más fuerte que la confianza”.

En la confianza de luchar para ser más libres frente a los cretinos (serlo o no serlo, esa es la cuestión…), hay que identificarlos urgentemente para librarnos de ellos a la mayor brevedad posible. Estamos avisados, porque son legión. Ya los definió de forma magistral Luis Cernuda, un poeta vivo en mi corazón: Lo cretino, en ti, / No excluye lo ruin. / Lo ruin, en tu sino, / No excluye lo cretino. / Así que eres en fin, Tan cretino como ruin (en La desolación de la quimera).

oooooOOOooooo

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¡Bienvenido a Sevilla, Maestro Berlanga!

La vida no es como en las películas pero las películas de Berlanga sí son como la vida

En La mirada de Berlanga, cortometraje dirigido por José Luis García-Berlanga, en homenaje a su padre.

Sevilla, 4/VIII/2025 – 07:12 h (CET+2)

He cumplido un compromiso ideológico con mi asistencia a un encuentro, en Caixaforum Sevilla, con el director de cine Luis García-Berlanga Martí (1921-2010), utilizando como plató una cuidada exposición temporal, “Interior Berlanga”, identificada con una cualidad berlanguiana por excelencia, su intimidad, lo más íntimo de su propio mundo interior, que tanto ensalzó San Agustín: intimior intimo meo. Contiene, además, un matiz público que deseo destacar en tiempos de desafección hacia el interés general de la ciudadanía, según explica la organización oficial de este evento: «Esta exposición, realizada con la colaboración de la Filmoteca Española, ofrece una mirada íntima y nunca explicada sobre Luis García-Berlanga (1921-2010), un enfoque inédito gracias a los trabajos de catalogación y digitalización del archivo particular de Berlanga que, tras su adquisición para las colecciones públicas estatales por parte del Ministerio de Cultura, se ponen por primera vez al alcance del público». Seis ámbitos de la exposición, en una cuidada escenografía, ayudan a conocer aspectos íntimos del director: Introducción, La habitación de Berlanga, El magisterio de Berlanga, Mal preparado para este mundo del cine, La vida de las películas, Eros y miedos. Fetiches, Inventario y cremá. La falla, para finalizar con un ámbito especial: Lo berlanguiano. Sesión académica.

Este cuaderno digital tiene páginas dedicadas a este entrañable director, a través de películas que aprecio de forma especial, entre las cuales destaco dos: Bienvenido Míster Marshall (1953) y Plácido  (Siente un pobre en su mesa, su título original, censurado), estrenada en 1961, porque en mi ideario de juventud supusieron una bocanada de aire fresco en plena dictadura, a pesar de la férrea censura franquista, una situación que para el interior íntimo de Berlanga tenía un significado profundo.

Poema visual de Berlanga, en un cuaderno de poesía (década de 1970)

Pasen y lean lo que he escrito sobre Plácido, por ejemplo, porque refleja un sentir personal que ayer reforcé visitando la cuidada exposición de Caixaforum, tal y como refleja su sinopsis oficial: “Interior Berlanga” propone un recorrido de descubrimiento por la vida del cineasta, su obra y su proyección internacional. Ofrece una visión de la historia de España a través de sus películas, muestra los problemas con la censura y examina aspectos tan personales como son sus miedos. Miedo a la muerte, al futuro o a las mujeres, que se convierten en temas recurrentes en su obra. Berlanga creó un universo propio berlanguiano que combina el imprevisto, la sátira, el costumbrismo y la caricatura. Como no podía ser de otro modo, la puesta en escena juega a favor de y acompaña a este imaginario, hasta llegar a un espacio tan valenciano como es una gran hoguera donde arden simbólicamente películas, temas y personajes”.

Escenas finales de Plácido (1961), dirigida por Luis García-Berlanga

Sentado en una butaca que recrea el Cine Atlántico de su juventud, visualicé un cortometraje dirigido por su hijo José Luis, La mirada de Berlanga (2024), que según sus palabras «está hecho con trozos de sus películas. Intento un poco contar quién es Berlanga a través de sus actores, sus técnicas, su lenguaje, sus planos o sus secuencias. También era un gran técnico, un montador estupendo hasta que se empieza a habituar al plano secuencia. La ternura que hay en ciertas películas, que todo es con humor. La muerte la trata siempre con humor. Aunque él renegaba de morirse, se tuvo que morir el pobre». Sentí algo especial al visualizar los planos finales porque escuché y leí un mensaje en off que siempre había visto y leído en mis mejores películas, pero al revés: “La vida no es como en las películas pero las películas de Berlanga sí son como la vida”. Precioso final (The End) para un director inolvidable, íntimo y sublime.

oooooOOOooooo

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El cine pintará al óleo el alma de Goya

Sevilla, 31/VII/2025 – 11:32 h (CET+2)

Anoche descubrí una isla desconocida en la producción cinematográfica actual: los primeros pasos para llevar al cine de animación la vida y obra de Francisco de Goya (1746-1808), con un título sorprendente, Cave of dreams (La cueva de los sueños), utilizando más de 65.000 reproducciones del artista, pintadas al óleo y basadas en su dilatada producción, teniendo previsto su estreno en 2028, con motivo del segundo centenario de su fallecimiento.

Así lo presentaba anoche el informativo de RTVE, según su sinopsis oficial: “Los creadores de la película Loving Vincent, la cinta de animación pintada al óleo basada en la vida de Vincent van Gogh, están preparando un nuevo proyecto. Se trata de una película, también pintada al óleo, pero ahora sobre el universo de Francisco de Goya: «Estaba pensando en Munch, Caravaggio, El Bosco… Pero una vez que descubres las pinturas de Goya, no puedes dejar de verlas. Son tan potentes que se quedan contigo», confiesa el director Hugh Welchman. El equipo está haciendo las pruebas de selección de los artistas en Barcelona”, que también se completará con artistas en Polonia y Canarias.

Si lo traigo hoy a estas páginas es porque en el minuto escaso de la noticia, se recogían algunos planos de la extraordinaria película dedicada a van Gogh, Loving Vincent, cuyas referencias técnicas supusieron una revolución espectacular en el cine animado, que se tradujo a una obra ciclópea, en la que intervinieron más de ciento veinte artistas, bajo la dirección de la pintora polaca Dorota Kobiela y su pareja, el cineasta Hugh Wlchman, pintando al óleo durante cinco años de preparación de la película, más de ciento veinte obras de Van Gogh, reflejadas en 62.450 fotogramas y 12 pinturas al óleo cada segundo, que daban vida a la trama argumental de la película, extraída de la lectura de más de ochocientas cartas del pintor. Algo similar es lo que se está preparando por los mismos autores sobre la vida y obra de Goya.

RTVE, NOTICIAS 2, La cosecha de la Crau, de Vincent van Gogh, en El cine al óleo, 30 de julio de 2025

Fue en ese fugaz recuerdo de esta asombrosa película cuando apareció en pantalla una obra de van Gogh, La cosecha (en La Crau, 1888), de la que realicé una copia en 2005, como primer trabajo del taller en el que estaba inscrito ese año, pintado a propuesta mía por el recuerdo vivo de un libro precioso que tenía en mi biblioteca sobre el autor y publicado en 1990, año en el que se cumplía el centenario de su muerte y porque creí que era importante copiarlo en trazos que consideré siempre fáciles para un principiante. Craso error. Aquella sobrecubierta del libro, en la que figuraba también el cuadro, había sido clave para comprender mejor a este complejo artista, al que conocí a través del trigo cosechado en Arlés, el pajar, las escaleras, el carro central que tanto cuidé, un hombre con una horca y el fondo de montañas de colores púrpura y azul, el Montmajour, con un fondo turquesa de cielo bastante sobrecogedor. Van Gogh escribió sobre él la siguiente reflexión al contemplarlo como obra inacabada, de una sola sesión, el 12 de junio de 1888: “El […] lienzo hace que desmerezca absolutamente todo el resto”, porque sabía que era de una complejidad técnica asombrosa y porque el verano, a diferencia de la primavera, no es fácil de representar. Es la primera vez que incorpora también a personas en esta serie y pretendió representar casi todas las fases de la cosecha. En la llanura de la Crau, en Arlés, donde está situada su pintura, decía que “no hay nada más que… infinitud y… eternidad”.

LA COSECHA-JA COBENA

La cosecha. Copia del original de Van Gogh, 1888 / JA COBEÑA, 2005

Aguardo el estreno de la película con idéntica ilusión, cuando era niño, con la que esperaba las películas anunciadas como “próximamente en este salón”, en los tráileres del cine Tívoli en Madrid. En esta ocasión, muy especial, por la extraordinaria producción sobre Francisco de Goya, porque hace años me recordó este pintor que nunca es tarde para seguir aprendiendo, ancora imparo, a pesar de mi matusalénica edad, que diría Benedetti, y que Irene Vallejo lo tradujo con su habitual maestría en una columna periodística, Aún aprendo, recogida en su obra El futuro recordado (1): “Somos seres hambrientos. Hambrientos de justicia, de amor, de conocimiento. Ninguna de estas ansias tiene edad. Desde muy pequeños, los niños quieren averiguar las causas y los motivos de las cosas”, sus famosos y continuos “por qué?  “[…] La educación nace de un anhelo más profundo que el mero entrenamiento para trabajar… […] aprender es un placer inagotable y un vivero de salud. El griego Solón, uno de los Siete Sabios, fue tal vez el único poeta antiguo que se reveló contra la erosión de los años. Poseía el don del asombro y la curiosidad. Escribió: “Envejezco aprendiendo”. Siglos después, otro gran maestro lanzó el mismo mensaje. En uno de sus últimos dibujos, Goya retrató a un anciano encorvado -quizá el mismo- con barba blanca y dos bastones; sobre la imagen se lee: “Aun aprendo”. Solón y Goya sabían que la búsqueda jamás termina, ni aunque seas un genio en el umbral de la muerte”.

Espero que a lo largo de la laboriosa producción de esta joya cinematográfica de animación sobre Goya, no se olvide este dibujo con su precioso mensaje dentro: Aún aprendo.

(1) Vallejo, Irene, El futuro recordado, Zaragoza: Contraseña, 2020.

oooooOOOooooo

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hoy me acuerdo de un maestro que prometió a sus alumnos ver el mar, antes del 18 de julio de 1936

El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo: ¡la gente va allí a bañarse! Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos. Yo digo que no voy a ir porque tengo miedo de que me voy a ahogar.

Lucía Carranza, enero de 1936

Sevilla, 18 de julio de 2025, en el 89 aniversario del comienzo de la guerra civil en nuestro país

El texto que figura en la cabecera de este artículo lo escribió Lucía Carranza, una alumna de la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba (Burgos), en el cuaderno El MarVisión de unos niños que no lo han visto nunca, editado artesanalmente en enero de 1936. Si hoy lo rescato es para simbolizar, con las palabras que aún nos quedan, un pequeño homenaje a las personas que sufrieron en nuestro país el escarnio de la guerra civil durante casi tres años y, posteriormente, durante casi cuarenta años de dictadura franquista, víctimas del mal llamado “glorioso alzamiento nacional”, que comenzó el 18 de julio de 1936 y que tristemente recordamos hoy, con un profundo respeto a la memoria histórica y democrática de este país.

Con este motivo, vuelvo a publicar hoy el artículo que figura en este cuaderno digital desde el 8 de noviembre de 2023, con un título, En memoria de Antoni Benaiges Nogués, un maestro imprescindible, que encierra en sus palabras un relato que sobrecoge y da a conocer razones de fondo para amar, 89 años después y con todas nuestras fuerzas, la democracia y no las guerras propiciadas por el fascismo y las ultraderechas de todo tipo.

En memoria de Antoni Benaiges Nogués, un maestro imprescindible

En mi singladura diaria por el mar abierto de mi vida, he llegado a una isla desconocida por mí, la vida y obra de Antoni Benaiges Nogués, un maestro olvidado por la España que, todavía hoy, siempre hiela el corazón, que decía Antonio Machado, una persona de las imprescindibles de Bertolt Brecht, de cuyo nombre quiero acordarme especialmente mediante este pequeño homenaje que deseo tributarle con palabras, que nos quedan, en este cuaderno digital, pero no sólo a él, sino a miles de maestros y maestras que fueron maltratados de mil formas indeseables, incluso con la muerte, durante la guerra civil y años posteriores de dictadura.

Esta localización extraordinaria la he podido llevar a cabo gracias al cine, ¡bendito cine!, a una película,  El maestro que prometió el mar, que se presentó en la Semana Internacional del Cine (SEMINCI), de Valladolid, en octubre pasado, dirigida por Patricia Font y cuya sinopsis ya es atractiva, de por sí, para almas inquietas: “Ariadna, descubre que su abuelo busca desde hace tiempo los restos de su padre, desaparecido en la Guerra Civil. Decidida a ayudarlo, viaja a Burgos, donde están exhumando una fosa común en la que podría estar enterrado. Durante su estancia allí, conocerá la historia de Antoni Benaiges, un joven maestro de Tarragona que antes de la guerra fue profesor de su abuelo. Mediante un innovador método pedagógico Antoni inspiró a sus alumnos y les hizo una promesa: llevarlos a ver el mar”, poniendo en valor la lucha de tantas familias que todavía buscan a sus familiares enterrados anónimamente en fosas comunes a lo ancho y largo de este país. He procurado buscar antecedentes históricos de esta historia verdadera, porque en esta ocasión cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, al estar basado el guion en la vida y obra de un maestro, nacido en un pueblo de Tarragona, Mont-roig del Camp, en 1903, que ejerció su preciosa tarea en un destino rural desde 1934, concretamente en la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de Burgos, de infeliz memoria por su trágico fusilamiento, llevado a cabo el 25 de julio de 1936, recién iniciada la guerra civil, siendo enterrado en una fosa común que todavía no se ha podido localizar, para mayor escarnio de sus familiares y allegados más directos, así como para la memoria histórica y democrática de este país.

Gracias a la búsqueda citada, he localizado también una obra imprescindible para conocer detalles necesarios para comprender el alcance de la vida y obra de Antonio Benaiges, El maestro que prometió el mar, una publicación coordinada por Francesc Escribano, junto a textos de Francisco Ferrándiz y Queralt Solé, con trabajo de documentación y fotografías de Sergi Bernal, en una coedición llevada a cabo por las editoriales Blume y Ventall, que ha servido de base para el guion de la película, cuya sinopsis amplia la intrahistoria de esta vida ejemplar llevada al cine: “Antoni Benaiges, un maestro de Mont-roig del Camp, Tarragona, fue destinado a la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, en 1934. Gracias a una metodología de enseñanza pionera y revolucionaria para la época, basada en la participación activa de los niños y el uso de la imprenta, comenzó a transformar la vida de sus alumnos y la del pueblo. A finales de julio de 1936, el maestro desapareció. Durante más de 75 años, su trabajo y personalidad permanecieron en la intimidad del recuerdo de sus antiguos alumnos y su familia, hasta que, en agosto de 2010, a pie de fosa, un vecino de Bañuelos haría emerger la figura del maestro asesinado en 1936 y la conmovedora historia de una promesa que no se pudo cumplir. «El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo. La gente va allí a bañarse. Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos».

Me ha sobrecogido conocer algo que deseo compartir con quienes me acompañan a menudo en esta singladuras hacia islas desconocidas. Se trata del pequeño homenaje que el 18 de julio de 2021 se celebró en el cementerio de Bañuelos de Bureba, al levantarse un cenotafio, un pequeño monumento funerario dedicado a este maestro inolvidable, imprescindible, sin su cadáver, porque no se sabe dónde está, en un nicho en el que depositaron objetos y recuerdos actuales sobre su vida y obra, el guion de la película citada, por ejemplo y en el que sobre una lápida roja se colocó una inscripción que todavía, al escribirla, me emociona y conturba: “ANTONI BENAIGES NOGUÉS, MAESTRO DE NUESTRA ESCUELA.  Nos dejó ser niños, antes de ser hombres, nos enseñó el valor de la palabra, nos prometió el mar”.

Como una premonición de la censura que viene y que ya está presente en las ciudades y pueblos gobernados por la derecha y su más allá en este país, la ultraderecha intolerante por principio, esta historia real llevada a una producción teatral dirigida por Xavier Bobés y Alberto Conejero, El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca, fue vetada durante el verano pasado por el alcalde de Briviesca (Burgos) del Partido Popular, recién formado el nuevo gobierno de la localidad, aludiendo a razones “económicas y técnicas”, cuando con el consistorio anterior todo habían sido facilidades para su representación. 

Para que no se olvide la maravillosa obra didáctica de Antoni Benaiges Nogués, ni siquiera un momento, hay que decirlo alto, claro y fuerte: estamos avisados. Como ejemplo a secundar, podemos aprender y reforzar la historia democrática de este país, viendo esta película a partir del próximo viernes 10 de noviembre en cines de este país, difundiéndola a los cuatro vientos para reforzar nuestra democracia, en momentos cruciales como los que estamos viviendo en la actualidad ante la próxima investidura progresista y de futuro alentador, cargado también de legítimas esperanzas. Como las que transmitió el maestro Benaiges a tantos niños y niñas de un pueblo burgalés, Bañuelos de Bureba, recordados hoy gracias a la magia del cine y de la memoria democrática. 

oooooOOOooooo

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

En tiempos de turbación ideológica progresista, debemos ser inaccesibles al desaliento

Hannah Arendt

Hay un precepto bajo el cual he vivido: prepárate para lo peor, espera lo mejor y acepta lo que venga.

Hannah Arendt

Sevilla, 29/VI/2025 – 13:34 h (CET+2)

Estamos rodeados de desánimo, desafección política y desaliento. No basta ya el recuerdo de la solución cinematográfica a nuestros males: “el mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”, aunque, siguiendo el famoso canon, lo que representan ciertas películas no es ya pura coincidencia con lo que está pasando y estamos viendo y sufriendo a diario. Recuerdo ahora que en 2023 ya escribí sobre esta realidad existencial, que hoy rescato al ser testigo directo de cómo se desarrollan los acontecimientos políticos de alcance mundial a la sombra del traje nuevo del emperador Trump. Vean por qué.

Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa?, lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos del Sur, por ejemplo, donde vivo, que también existe, como me recuerda con frecuencia Benedetti en su Soneto del pensamiento: «[…] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos«. Un antídoto extraordinario, también, es asumir el principio de realidad de unas palabras de Hannah Arendt, que no olvido: Hay un precepto bajo el cual he vivido: prepárate para lo peor, espera lo mejor y acepta lo que venga

A pesar de estos refuerzos éticos, es muy difícil en estos tiempos tan modernos, tan críticos en diferentes frentes de nuestras vivencias diarias, permanecer inaccesibles al desaliento, no inasequibles, porque somos personas, no mercancías, como aprendí hace años de las lecciones magistrales de don Fernando Lázaro Carreter, cuando abordaba el mal uso de este adjetivo en su extraordinaria obra, El dardo en la palabra: […] la confusión no es sólo vulgar; pero es confusión, y debe ser evitada. Se trata, simplemente, de que no se aplica con rigor el adjetivo debido, y se acude a otro que se le parece. Tampoco los precios son asequibles, sino baratos, razonables, ajustados, justos… Son las cosas a que corresponden tales precios las que pueden serlo. O no, en cuyo caso son inasequibles. Lo que no puedo comprar o entender es para mí inasequible. Ténganlo en cuenta quienes se precian de ser «inasequibles al desaliento». Merecen nuestra enhorabuena, pero digan, por favor, inaccesibles y hablarán con propiedad”. Esta aclaración encomiable, viene precedida de un contexto lingüístico que tampoco tiene desperdicio: “Asequibles son sólo las cosas que pueden adquirirse para poseerlas; cosas variadísimas, que van desde las ideas a los garbanzos; y si no, léanse estos dos fragmentos tan dispares: «La gracia abrillanta las ideas, las adorna, las hace amar, las adhiere a la memoria, vierte sobre ellas una luz que las vuelve más asequibles y claras» (W. Fernández-Flórez, 1945). «Entre los garbanzos, tan vulgares y tan asequiblesentonces, la carne de morcillo era lo selecto» (A. Díaz Cañabate, 1936). Con tales pasajes a la vista, bien claro está que calificar de asequible a una persona, es prácticamente desacreditarla como venal. ¡Qué distinta cosa hubiera dicho de aquella condesita Bretón de los Herreros [«La condesita, / aunque bocado de prócer, / es humana y accesible» (1838)], llamándola así! Aunque el paso se ha dado: el canónigo Juan Francisco Muñoz y Pabón hace pensar de este modo a una dama, en una de sus espirituales novelas: «Era menester mucho aplomo y mucho dominio de sí misma para, sin preferencias por ninguno, ser con todos amable y asequible«. ¡Caramba con la dama! ¡Qué bien hubiese quedado el novelista escribiendo ahí accesible!”.

Aclarado este error histórico en el tratamiento no inocente de las palabras con las que nos relacionamos a diario, lo más importante de resaltar en esta locución es enfrentarse al significado de “desaliento”, lo que verdaderamente preocupa al mundo en este momento por su generalización, que el diccionario de la lengua española tiene claro desde el primer momento,  decaimiento del ánimodesfallecimiento de las fuerzas, llevándonos en directo a la palabra “desalentar” que, personalmente, es la que más me interesa en esta reflexión: quitar el ánimo a alguien. Con este circunloquio de palabras no inocentes, llegamos de nuevo a lo que pretendo analizar hoy: estamos viviendo una época en la que es difícil mantener una conducta inaccesible al desaliento. Si dejamos que las circunstancias actuales, los polémicos escándalos de corrupción en la política de nuestro país, por ejemplo, nos quiten el ánimo, es decir, la actitud, la disposición, el temple, el valor, la energía, el esfuerzo, la intención, la voluntad, el carácter, la índole, la condición psíquica de cada uno, de cada persona, es probable que perdamos la última acepción de este lema en nuestro vocabulario diario, porque al final nos quitan el fundamento principal del ánimo, el alma, el espíritu de cada uno como principio de la actividad humana.

Como a estas alturas de mi vida sólo me queda la palabra, sé el inmenso valor que tiene y lo importante que es su adecuado uso, no inocente casi siempre. Sobre todo porque temo un correlato fácil, el conformismo, si permito que cualquier acontecimiento o adversidad acceda a mi aliento, a mi ánimo, a mi alma humana. El conformismo por desánimo hace estragos allí donde nace, se desarrolla y muere, porque se instala en el confort de los tibios y tristes, mediocres en definitiva, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que me dan pánico, pero crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa está fatal. Pero ¿qué es la cosa? ¿su cosa?, que decíamos al principio. Ahí es donde hay que poner las barreras éticas de la vida digna para sí mismo y para todos. Es probable que aquí sí tenga sentido el uso ordinario de la frase en cuestión, permanecer inaccesibles al desaliento, como primer paso, porque el mercado actual puede comprarlo con facilidad. Basta tomar decisiones desde el despacho oval de la Casa Blanca o desde una torre de Manhattan, con una tableta digital o un teléfono inteligente, para hacer sufrir al mundo, quitándole el ánimo para seguir viviendo. Por tanto, hay que luchar para que esta realidad económica mundial, entre otras muchas, que a veces se convierten en guerras incomprensibles, no acceda a mi alma de secreto y a la de todos, porque deberíamos aprender a ser inaccesibles al desánimo colectivoal desaliento.

oooooOooooo

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hoy, con el bombardeo de Trump en Irán, sigo recordando a los músicos del Titanic


Fotograma de “Titanic” (1997), con músicos de la Wallace Hartley Band, tocando en momentos trágicos del hundimiento

Sevilla, 22/VI/2025 – 12:46 h (CET+2)

Esta mañana he conocido la decisión alocada de Trump al bombardear Irán, siguiendo la estela de Israel y llevando al mundo a un precipicio bélico de daños incalculables, sin encomendarse a su Congreso y saltándose compromisos internacionales con la ONU. Se veía venir, conociendo su arrogancia política de cuño imperialista.

Salvando las distancias y todo lo que haya que salvar, he recordado inmediatamente el hundimiento del Titanic, hace ya ciento trece años y a su afamada orquesta, la Wallace Hartley Band, para ofrecer divertimento al pasaje y cómo siguió tocando impertérrita hasta el hundimiento total del buque, hecho luctuoso en el que murieron 1.517 personas que iban a bordo, como tripulación y pasajeros. Soy consciente de que el bombardeo de Irán por parte de la aviación de los Estados Unidos, con sus fortalezas aéreas que da miedo describirlas por su poder mortífero, nos deja al borde del precipicio de un conflicto mundial de incalculables daños humanos y materiales. Creo que no hemos tomado conciencia todavía de que este tipo de escaramuzas guerreras las contemplamos como lejanas, a modo de música interpretada por los nuevos músicos de un Titanic imaginario, intentando seguir viviendo como si no pasara nada, a pesar de los avisos continuos de que el mundo se derrumba y nos coge distraídos en intereses mezquinos. Y lo que tengo claro, mirando de frente a los nuevos músicos de ese nuevo Titanic imaginario es que todos no vamos en el mismo barco y que no nos da igual lo que está pasando en Irán, Gaza o Ucrania, por señalar algo muy concreto. Bastaría una locura de Putin o una respuesta de Israel alocada, con su gran aliado, Donald Trump, para que la gran nave mundial se hunda con música de fondo siguiendo la estela del Titanic.

Creo que ha llegado el momento de reafirmarse en la elección del barco en el que va cada uno por la vida, porque si algo tengo claro es que todos no vamos en el mismo. En el mío, una patera, no cabe músico alguno para entretenerme hasta su hundimiento por la desazón de la vida, fundamentalmente porque su gobierno depende de mi cuaderno de derrota, en lenguaje marino, de mi responsabilidad ética en el cada día de la vida.

En 2016 escribí un artículo bajo el título En el mismo barco, en el que explicaba que en noviembre de ese año se había estrenado un documental, In the same boat (En el mismo barco), que resumía en su título una idea muy brillante del sociólogo Zygmunt Bauman: “ya estamos todos en el mismo barco, pero lo que nos falta son los remos y los motores que puedan llevar este barco en la dirección correcta”. Se refería al ecosistema social de escala mundial en el que navegamos en estos momentos casi hacia ninguna parte: “En tiempo de crisis siempre se ha dicho que no es conveniente hacer mudanzas, pero no estoy de acuerdo con este aserto ignaciano en situaciones tan dramáticas como las que se están experimentando a nivel mundial, con un impacto importante en este país, aunque se quiera ocultar casi a diario. Estamos viviendo en un mundo con una clamorosa ausencia de valores y, sobre todo, de ética, tal y como lo aprendí de un maestro en el pleno sentido de la palabra, el profesor López Aranguren, cuando la definía como el «suelo firme de la existencia o la razón que justifica todos los actos humanos», que tantas veces he abordado en este blog”.

Dije también que ante el contexto actual mundial, con la crisis de la pandemia que sobrevolaba sobre nuestras vidas y que tan rápidamente hemos olvidado, “estas razones nos obligan a dejar los supuestos puertos seguros y comenzar a navegar para intentar descubrir islas desconocidas que nos permitan nuevas formas de ser y estar en el mundo. Lo contrario es obvio y se ve venir porque navegamos en mares procelosos de corrupción y desencanto, en los que cunde el mal ejemplo de abandonar el barco metafórico de la dignidad, con la tentación de que el mundo se pare para bajarnos o arrojarnos directamente al otro mar de la presunta tranquilidad y seguridad existencial. Se constata a veces, en esa situación, que falta ya mar para acoger a todos los que se tiran a él. Lo que verdaderamente me enerva es contemplar cómo se suelen liquidar estas situaciones tan transcendentales con la consabida frase de que “todos vamos en el mismo barco” y eso no es así ni lo admito con carácter general, porque todos no somos iguales: unos van en magníficos yates y otros, la mayoría, en pateras”.

Me reitero en algo de lo que estoy muy convencido: es probable que a este barco ético y esperanzador no suban nunca quienes no están interesados en que el mundo mejore, porque los poderes fácticos que dirigen y protegen la maquinaria de la guerra en cualquier lugar del mundo, el terrorismo de cualquier cuño, así como los vestidos de negro, deciden desde hace ya mucho tiempo el funcionamiento y los altibajos del ecosistema económico y financiero mundial, desde una torre en Manhattan, a través de portátiles y teléfonos inteligentes. Ellos viajan en barcos privados, en cruceros del mal, que no surcan nunca estos mares, para ellos procelosos, contratando incluso a orquestas que los entretienen hasta el final de sus días. Lo que detesto también es el abandono de la lucha en situaciones difíciles, como las que estamos atravesando ahora, en las que aquellos que estaban a veces con los que deseamos estos cambios urgentes en las políticas mundiales, europeas y nacionales, se arrojan a un mar en el que cada vez hay menos sitio, porque dicen que esto no tiene remedio. Lo paradójico es que cuando se avance en la búsqueda de soluciones surcando mares diferentes que posibiliten otro mundo mejor, falte ya sitio o barco, según se mire, para recoger a los que en tiempos revueltos se tiraron al mar porque nunca quisieron buscar otras alternativas a este mundo que no nos gusta. El resultado es este aforismo personal:

1. A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco…
2. A veces, falta barco para recoger a todos los que se tiran a ese mar…

Mientras, los músicos del nuevo Titanic imaginario, dirigidos por el “maestro” Trump, seguirán tocando para este mundo al revés como si no pasara nada.

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

IRÁN, UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

“Futuro imperfecto” no es sólo un programa más de Andreu Buenafuente

Charles Chaplin, en El gran dictador (1940)

El problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era. El futuro es preparar al hombre para lo que no ha sido nunca.

Paul Valéry

Sevilla, 16/V/2025 – 14:02 h (CET+2)

La semana pasada se estrenó en la 1 de RTVE un programa dirigido y protagonizado por Andreu Buenafuente bajo un título, Futuro imperfecto, a quien le deseo lo mejor en su trayectoria profesional, que me ha recordado el título homónimo de una serie de diez artículos que publiqué en 2021 cuando iniciábamos la famosa “desescalada” del coronavirus y dábamos los primeros pasos para iniciar el mejor camino en la Reconstrucción colectiva del país.  Han pasado casi cuatro años y puede ser un buen momento para analizar su contenido e intentar juzgar si el futuro que se avecinaba en las postrimerías de la pandemia ha sido al final imperfecto o no. La imagen de Chaplin en El gran dictador (¿les suena?), simboliza muy bien el estado del arte político y democrático actual, su presente imperfecto, más que su futuro predictivo implícito, donde cualquier parecido con la realidad actual ya no es pura coincidencia. Juzguen ustedes.

La sinopsis oficial del programa de Buenafuente nos puede situar en el hilo conductor del proyecto televisivo: «Buenafuente, con su reconocida marca de sarcasmo y agudeza, reflexiona sobre las preocupaciones sociales, políticas y culturales que atraviesan nuestra vida cotidiana, acompañado de invitados y colaboradores que aportan miradas diversas y provocadoras. El programa alterna monólogos, entrevistas y piezas audiovisuales, creando un formato dinámico y participativo que hace reír al espectador sin renunciar a la crítica ni a la reflexión. Con un tono cercano y sin ofrecer respuestas fáciles, ‘Futuro Imperfecto’ invita a cuestionar el rumbo del mundo contemporáneo y ofrece una nueva propuesta televisiva donde el humor se convierte en herramienta para el pensamiento crítico». En este contexto, creo que la lectura renovada de mi serie, con nuevos ojos y nueva mente en este tiempo que ha transcurrido, puede ser un buen ejercicio de crítica sobre algo que intuí en su planteamiento: el futuro nunca volverá a ser lo que era, sin que necesariamente tengamos que juzgarlo como peor de lo anteriormente conocido.

Pasen hojas o pantallas y vean o lean. No voy a competir con los sabios monólogos y mensajes sarcásticos de Buenafuente, pero de lo que estoy convencido es que parte de los “derechos de autor” de la imperfección humana en el devenir de cada día, a lo que llamamos futuro, me “corresponde” desde una perspectiva ética, nada más, porque aprendí en su día de Antonio Machado que no hay que confundir nunca el valor y el precio, bien sean de objetos o productos humanos. Eso sólo lo hacen los necios.

En este contexto, vuelvo a señalar las referencias de los diez artículos escritos bajo el epígrafe citado: Futuro imperfecto. Lo que significan hoy, en el presente actual, corresponde discernirlo a las personas que los lean y analicen su contenido. Nada más.

Futuro imperfecto / 1. ¿Será el amor el mejor camino?

Futuro imperfecto / 2. Todo dependerá de las Kas con que se contemple la vida

Futuro imperfecto / 3. Vendrán tiempos mejores

Futuro imperfecto / 4. Iremos juntos, con el futuro detrás y el presente delante

Futuro imperfecto / 5. Superaremos el miedo

Futuro imperfecto / 6. Lo moderno será clásico

Futuro imperfecto / 7. Todo será un paréntesis

Futuro imperfecto / 8. Todavía nos quedarán los puentes de Madison

Futuro imperfecto / 9. ¿Qué será, será…?

Futuro imperfecto / y 10. ¡Venceremos!

Vuelvo a publicar el tercer artículo de la serie, porque creo sinceramente que no ha perdido actualidad en nuestro futuro imperfecto actual. Juzguen ustedes.

oooooOOOooooo

Futuro imperfecto / 3. Vendrán tiempos mejores

Sevilla, 3/VII/2021

Todo futuro imperfecto que se precie expresa siempre un deseo. Hoy elijo uno en estos tiempos modernos de coronavirus, vendrán tiempos mejores, porque necesitamos poner letras de oro a aquellas situaciones que deseamos que ocurran más pronto que tarde. Los pesimistas, que se precian de ser optimistas bien informados, suelen ver el horizonte negro casi siempre, aunque el haiku 123 de Benedetti, Un pesimista / Es sólo un optimista / Bien informado, escrito en 1999 (1),  tiene una carga de profundidad ética que siempre recuerdo amablemente. Esto nos lleva indefectiblemente a recordar una pintada en un muro de la ciudad de Bogotá, ¡Dejemos el pesimismo para tiempos mejores!, que escribió alguien, quién sabe quién, tal y como lo cuenta Eduardo Galeano en su obra Patas arriba. La escuela del mundo al revés, a la que acudo con frecuencia en este ir del timbo al tambo de la vida.

Vamos despejando incógnitas en esta serie, dos en concreto, el amor es el mejor camino para vivir en el futuro y todo va a depender del color con el que miremos ese futuro simple o imperfecto, porque así lo podemos llamar con profundo respeto a la gramática española, aunque la verdad radica en que tomamos conciencia, cada día que pasa, de que el futuro, por simple o imperfecto que sea, ya no es lo que era, sin que esta reflexión sea negativa en principio, porque sabemos que hay una toma de conciencia popular de que vendrán, efectivamente, tiempos mejores, porque el mundo sólo tiene interés hacia adelante. Así lo comprobamos en el contador mundial de población, que nos facilita la información en tiempo real sobre cada persona que nace o muere en cualquier parte del mundo, siendo conscientes de que a esta hora, constituimos una población mundial de casi siete mil novecientos millones de personas, tantas como deseos tenemos o tendrán, atendiendo a la edad, los que formamos parte del presente y futuro de este loco mundo al derecho y al revés.

En este contexto de recordado una experiencia que conocí en 2013, sobre un constructor de globos terráqueos, Peter Bellerby, que me sugirió en su momento reflexionar sobre un oficio de trasfondo ético muy actual: ¿quién no ha pensado en momentos de intimidad bajarse del mundo presente, en clave marxiana, para crear y construir uno nuevo, un nuevo futuro en definitiva, un tiempo mejor, más acorde con el respeto a los derechos humanos esenciales y con las expectativas para ser y estar en el mundo de la forma más digna, solidaria y humana posible? También, para dibujarlo y pintarlo de forma diferente, como Bellerby y diseñarlo de forma más acorde con la realidad soñada de cada uno, porque pertenezco al Club de los que pensamos que otro mundo es posible, trabajando día a día para pintar otra realidad y otro futuro más amable con todo y todos, en el micromundo donde vivimos, estamos y somos.

Recuerdo siempre aquella imagen de Chaplin, en El gran dictador, con un mundo en sus manos. También, sus palabras finales dirigidas a Hannah en el personaje del entrañable barbero judío/Hynkel: “Hannah, ¿puedes oírme? Donde quiera que estés, mira a lo alto, Hannah! ¡Las nubes se alejan, el sol está apareciendo, vamos saliendo de la tinieblas hacia la luz, caminamos hacia un mundo nuevo, un mundo de bondad, en el que los hombres se elevarán por encima del odio, de la ambición, de la brutalidad! ¡Mira a lo alto, Hannah, al alma del hombre le han sido dadas alas y al fin está empezando a volar, está volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza, hacia el futuro, un glorioso futuro, que te pertenece a ti, a mí, a todos! ¡Mira a lo alto, Hannah, mira a lo alto!”.

En 2018, con motivo de la celebración de la exposición ARCO en Madrid, se divulgó el lema de la misma, “El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”, como declaración programática de lo que tenemos que hacer a diario sobre el futuro imperfecto de todos y cada uno, no inocente, porque es verdad, el futuro, que ya es parte del presente inmediato, depende de lo que queramos hacer en los tres mundos en los que tenemos que hacer deberes todos los días: el mundo de alrededor o ecosistema en el que vivimos, el mundo con los demás y el mundo personal e intransferible con en el que caminamos a diario haciendo camino al andar. Pero, ¿qué es lo que hay que hacer en cada uno de esos mundos de cara al futuro?, o de forma más abreviada (para no andarnos con rodeos): ¿qué hacer? (de trasfondo cultural leninista). Es verdad que cuando solemos acometer respuestas tomamos conciencia de que nos cambian constantemente las preguntas, pero la diferencia planteada por la pregunta citada de la exposición estriba en que cuando esperamos sólo lo que va a pasar, estamos quietos, paralizados en cualquier tipo de respuesta a los interrogantes de la vida, mientras que si pasamos al terreno de la acción escribimos páginas extraordinarias en el libro vital de cada uno. Si lo compartimos así, mejor, porque comprenderemos mejor que nunca que el amor y el sufrimiento es la única fuerza que no se equivoca al construir el futuro propio y el de los demás que lo buscan apasionadamente, porque aúna voluntades, como cantaba Quilapayún en su preciosa “Cantata de Santa María de Iquique”, tantas veces citada en este cuaderno digital y que no olvido. Sin tener que esperar a que el futuro imperfecto nos lo diseñen otros.

Cuando dicen esos otros que estamos saliendo de cualquier crisis, ahora de la pandemia, uno de los eufemismos más duros que hemos conocido en su efecto halo negativo, nos encontramos con la frialdad o bienestar de nuestro suelo firme, el ético, sobre el que se asientan todas nuestras verdades, nuestras respuestas a la vida personal e intransferible, al que le cambian el guion continuamente, porque cambian constantemente las preguntas de la vida: quiénes somos, por qué estamos, por qué vivimos a veces desesperadamente, por otras muy duras: qué somos, qué tenemos, por qué perdemos el norte del futuro que nos corresponde vivir y por qué morimos en vida cuando sufrimos cualquier revés no esperado.

Seguimos buscando las mejores respuestas para preparar a diario el futuro con lo que hacemos todos los días. Las que nos proporciona la inteligencia personal e intransferible, aquella que nos reconduce permanentemente a la búsqueda de la felicidad, porque intentamos solucionar los problemas que nos invaden. Aquella que supone aceptar que la infelicidad también existe, aunque traduce algo muy claro en la dialéctica derivada del uso de la razón y del corazón, porque debería figurar en el catálogo humano de las mejores respuestas al genérico qué hacer: la respuestabilidad (perdón por el neologismo) en estado puro, entendida como la capacidad para responder a las preguntas de la vida, presentes y futuras, con inteligencia y libertad, sabiendo que el mal y los hijos e hijas de las tinieblas también existen. Aunque nos las cambien constantemente.

Es curioso, pero es verdad: el futuro sigue siendo muchas veces lo que era porque no nos empeñamos en comprender que todo depende de lo que queramos hacer y en pensar que debemos salir del encierro cultural en una frase popular que nos deja inmóviles: cualquier tiempo pasado fue mejor. No es eso, no es eso. Está demostrado que el mundo sólo tiene interés cuando va hacia adelante, compartiendo entre todos tiempos mejores y posibles. Futuro imperfecto y simple, como deseos legítimos y necesarios en estado puro. Ante las sofisticadas dictaduras que todavía existen y se propagan en la política, en la mala y aviesa educación, en determinados trabajos, en las guerras, en el mercado y sus mercancías, en el poderoso caballero de negro «don dinero», Chaplin nos ofreció la mejor visión del futuro imperfecto: «¡al alma del hombre le han sido dadas alas y al fin está empezando a volar, está volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza, hacia el futuro, un glorioso futuro, que te pertenece a ti, a mí, a todos!

(1) Benedetti, Mario (2001). Haiku 123 en Rincón de haikus. Madrid: Visor Libros.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!