Vanesa Cardui

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Quizá no es muy conocida esta “dama pintada” en el mundo del arte, pero desde hace millones de años viaja por el mundo desde que un día decidió abandonar África para asentarse en los cinco continentes posteriormente, aunque se caracteriza por algo especial: huye del frío constantemente y busca siempre calor, aunque tenga que hacer miles de kilómetros al año y pasar por una evolución continua de seis generaciones anuales. Se trata de una mariposa del género Vanessa, según la taxonomía de Linneo en 1758 y desde entonces se la conoce por este atractivo nombre, aunque su campo de asentamiento sea siempre algo no tan atractivo como los cardos, de ahí su denominación científica. En América se la conoce también con el sugerente nombre de “La dama pintada”.

Es solo una metáfora de la vida. Buscamos continuamente calor para vivir mejor, porque el frío nos enmudece, no digamos la tibieza y deberíamos copiar sin rubor alguno la experiencia de esta mariposa que como pasa en la vida, se asienta en los cardos cuando no hay nada mejor donde estar. En un país que nos hiela el corazón con tanta frecuencia últimamente, es interesante saber que científicos catalanes han descubierto que estas mariposas “son capaces de recorrer hasta 4.000 kilómetros hasta asentarse en la sabana tropical africana” y que gozan de unos recursos extraordinarios para llevar a cabo estas hazañas voladoras y de subsistencia, según manifiesta uno de sus principales investigadores de campo, Roger Vila: “Durante unos días migran hasta donde su instinto les dice […] detectan el norte magnético, perciben la temperatura y la presión atmosférica, son capaces de seleccionar los vientos adecuados y pueden guiarse por el sol” (1).

La mariposa Vanesa Cardui nos muestra hoy que científicos españoles dignifican este país desde Barcelona y Harvard, y nos dan el calor que nos falta para comprender lo que en 2013 decía el eminente cardiólogo Valentín Fuster: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…” o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en Andalucía, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…. Y comprobaremos que es verdad, que funcionan muchas cosas en esta maravillosa región. Lo que ocurre es que no nos ponemos a ello, como lo hace siempre Vanesa Cardui, porque lo único que sabemos que nos pasa es que no sabemos a veces lo que nos pasa. Ella, sorprendentemente, sí y esa es su gran lección.

Sevilla, 7/X/2016

(1) Quinteros, Micaela (2016, 7 de octubre). La mariposa que recorre 4.000 kilómetros en busca del calor. El País.com.

Un sueño llamado música

En las manos te traigo
viejas señales
son mis manos de ahora
no las de antes

doy lo que puedo
y no tengo vergüenza
del sentimiento

Mario Benedetti, Señales

En estos días de turbación voy con frecuencia de mi corazón a mis asuntos, entre los que se encuentra el de escribir como compromiso intelectual y social. Esta es la razón que me llevó a participar cuando comenzaba el verano en un concurso de relatos convocado por CaixaBank, dedicado a promover la vida activa cuando se alcanzan los sesenta años. Envié un relato, Un sueño llamado música, que ha sido aprobado y que adjunto a continuación, estando ahora en la fase de votación previa a la designación de los finalistas. Con independencia de que se vote, en el caso de que así se considere oportuno, lo más relevante es constatar que 299 personas han escrito sus experiencias vitales o las de otros, que merecen siempre atención y respeto por lo que encierran de ejemplarizante cada una de ellas.

Escribí unos días antes una variación sobre el mismo tema, Un piano llamado sueño, que sirvió de base para este nuevo relato y que publiqué en este cuaderno de inteligencia digital. El hilo conductor de la vida descrita estaba allí y ahora solo reinterpreto de forma más extensa la infancia rediviva y el principio de realidad actual para una persona que sueña con construir un mundo diferente.

Espero que disfruten con su lectura al menos tanto como lo sentí interiormente al escribirlo. Gracias de antemano, siempre, por leerlo.

Sevilla, 6/X/2016

¿QUIERES VOTAR?: http://www.premiovidaactiva.com/es/experiencia/38/jose-antonio-cobena-fernandez.html

Un sueño llamado música

ja-cobena-fernandez

El relato que figura a continuación no es un cuento. Es parte de mi intrahistoria real, cumpliendo un sueño a los 67 años e iniciando la jubilación. Cuando era pequeño no pude aprender a tocar el piano ni el violín porque en mi casa, inmersa en el discreto encanto de la burguesía, aprender música era cosa de «cómicos” y yo no había nacido para «eso”, para «no ser gente de bien ni para perder el tiempo”. Ahora, con una edad respetada y respetable cumplo un sueño, que les cuento a continuación.

Érase una vez un piano que no sonaba en los últimos trece años. Un día, pasado su silencio sonoro, alguien abrió la tapa del teclado, retiró el paño rojo que cubría las 88 notas y mis manos, que siempre traían viejas señales (las de Benedetti: En las manos te traigo / viejas señales / son mis manos de ahora / no las de antes / doy lo que puedo / y no tengo vergüenza / del sentimiento), comenzaron a pulsarlas de nuevo emitiendo sonidos de partituras especiales.

Aquella situación de silencio era una verdadera sinfonía para un sueño. Lo importante ahora era saber esperar a que un día esas manos den lo que puedan, porque no se avergüenzan del sentimiento, que se debe escuchar siempre mucho más fuerte que el viento. Schumann, Albinoni y Mozart dejaron sus partituras en ese atril de los sueños, con mensajes confidenciales: el amor sabe esperar siempre y la música sabe llevar entre algodones determinados caminos de inteligencia emocional. Escucharon con atención reverencial una forma diferente de interpretarlas. Aquellas manos tenían que tocar una y mil veces notas complejas, pero todo sería posible si esas manos tenían claro que eran dedos de ahora, preparados para acariciar notas que un día se escribieron como señales para tocar solo en un piano que se llamara sueño.

Y el sueño se abrió a nuevas experiencias. Erase ahora un clave para aprender a tocar ensueños. Desde Japón, atravesando mares de nubes, me echaron los Reyes de este año un clave, que también estoy aprendiendo a tocar, junto a dos láminas preciosas para intercambiarlas en su tapa, aunque una de ellas, la que denominan «Latín”, era la más deseada después de haberla contemplado en el cuadro de Vermeer, La lección de música. El texto recoge la quintaesencia del periodo barroco: Musica laetitiae comes, medicina dolorum (La música es compañera en la alegría y medicina en el dolor).

Es maravilloso conocer esta sencilla historia gracias al mundo digital que la rodea. El clave lo es, con registros maravillosos de época que puedo reproducir hasta llegar al fortepiano, pasando por el órgano y los diversos temperamentos de un instrumento de sonido celeste.

Y como no hay dos sin tres, también tuve el año pasado otro sueño llamado violín. Erase ahora mi vinculación con un instrumento maravilloso que me ha enseñado cómo es su soportable levedad de ser. Aprender a tocar el piano, el clave y el violín, tres sueños ya muy lejanos en el tiempo de vivir, se han cruzado en un camino que he iniciado en una Escuela de Música siendo mayor, en una encrucijada que tanto admiro: la que aprendí un día de José Ferrater Mora, cuando me encontré en una muy especial y sólo sabía que no sabía lo importante que era cambiar lo superficial, lo profundo, el modo de pensar, aunque todo cambia en este mundo, cuando lo que verdaderamente tienes que escoger para cambiar se llama Persona, Naturaleza, Sociedad o algún Dios.

Mi violín también es un sueño, que suena con mis manos que siguen trayendo viejas señales, que son las de ahora, no las antes, aquellas manos de juventud. Es un sueño expresar lo que pueda de mí mismo con las de ahora, en el piano, el clave y el violín, porque… no me avergüenzan los sentimientos. Como me ocurre en estos días, sin volverme otro, a través de mis manos de ahora, de 69 años, no las de antes.

Pasando hojas del calendario al finalizar el curso escolar en mi Escuela, he comenzado a tocar minuetos que Mozart compuso con 6 años. El niño que llevo dentro quiere interpretarlos como él y mis dedos de 69 años acarician hoy teclas de un clave con alma, porque al despertar de mis sueños, Mozart está todavía aquí, en mi persona de secreto.

¿QUIERES VOTAR?: http://www.premiovidaactiva.com/es/experiencia/38/jose-antonio-cobena-fernandez.html

¡Perdonen de nuevo mi tristeza!

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Ya he escrito en este blog sobre situaciones que me entristecen por sus repercusiones en el alma humana. Sé que no vivimos en tiempos de lírica, pero creo que tenemos el derecho de reivindicar ética pública y política en este país tan hecho polvo en los últimos años y meses. Lo que hemos vivido en la semana que finaliza o comienza hoy (para aquellos que tienen alma judía, que de todo hay en la viña del Señor), es para llevarlo a la desolación del olvido o de la quimera. Para los que nos acusan de habernos equivocado de siglo y que por eso nos pasa lo que nos pasa, es decir, que nos entristecen las injusticias, cualquiera, aunque no con la misma intensidad, tanto las de Alepo como las de este país, diré que no es cierto, porque hemos tenido la suerte de vivir en dos siglos que son muy diferentes en su devenir histórico y muy importantes para la consolidación de la democracia en el terco día a día. Fundamentalmente, porque tuvimos la desgracia de vivir en una dictadura sin compasión alguna y ahora vivimos en libertad, pero lo que trasciende la temporalidad vivida que algunos tachan de equivocada es el derecho a vivir dignamente, aunque sepamos a través de los siglos que todo tiene su tiempo y cada tiempo su momento.

Sé que no nos sirve de nada intentar añadir un solo día a nuestra existencia o distinguir en qué se diferencia la persona humana del animal, si los dos se convierten un día en polvo y resolver la cuestión que más apesadumbra el alma humana: ¿quién me va a llevar de la mano a contemplar lo que hay después de esta vida? Ya lo dijo el Eclesiastés y mientras no se demuestre lo contrario no estaba equivocado de siglo…: no hay respuestas lógicas y lo único que sirve es caminar juntos defendiendo quizá ideales o utopías, porque la amistad es como la cuerda de tres hilos [sic], que jamás se puede romper.

Vanidad de vanidades todo es vanidad, pero la sociedad tiene derecho a alcanzar el bien-ser (del que apenas se habla) y el bien-estar personal y social al que solo se aspira si lo garantizan gobiernos preocupados por los que menos tienen y por defender los principios de igualdad y solidaridad social. Bien-ser, porque es la esencia de la felicidad que alcanzan aquellos que saben disfrutar de lo que son y tienen sin necesitar nada más, aunque para los demás sea poco y porque rompen todos los moldes y estereotipos sociales del tener porque, repito, los que pertenecen al Club del Tener, es decir, los que tienen muchas cosas superfluas y dinero por encima de todo, piensan que los que cultivan Ser están (estamos) equivocados de siglo.

Si, además, pensamos que el bien-ser no está puesto en venta en el mercado, tiemblan los cimientos de los proveedores de mercancías, porque la cuenta de resultados del mundo que no se equivoca, sino que siempre acierta, puede resultar afectada. Es lo que ha pasado estos días con Pedro Sánchez, salvando lo que haya que salvar y como símbolo a tener en cuenta, porque solo pensar el mercado instalado en la sociedad española que se podía abrir una nueva forma de bien-ser y bien-estar en este país con un frente de izquierda, que protegiera los intereses generales y, sobre todo, sociales, educativos y de salud, por encima de todo, era para no consentirlo, vamos.

Por eso las fuerzas telúricas del poderoso caballero don dinero se han empleado a fondo, El País incluido, sin miramientos, como lo expresaba en el editorial del pasado viernes, 1 de octubre, entre otros del mismo fuste: “Pedro Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso”, con objeto de acabar con cualquier posibilidad que no pase por facilitar el gobierno de Rajoy, para garantizar la “gobernabilidad” de España que llaman algunos del PSOE, los críticos para entendernos.

Creo que comprenden que les pida hoy perdón por mi tristeza y que me retire unas horas a leer haikus de Mario Benedetti para aprender con uno de ellos (199), que hace unos años me asustaba el otoño y que…, cosas de la vida, equivocado de siglo para algunos, ya soy invierno.

Sevilla, 2/X/2016

No debemos olvidar a Alepo

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Sé que es difícil comprender la situación que atraviesa esta ciudad siria que ha dejado de tener relevancia en los noticiarios habituales, porque nos hemos acostumbrado a conocer su tragedia tras tragedia en una ruleta rusa de muerte sin sentido. No alcanzo a comprender cómo no es posible finalizar esta guerra absurda, como todas, a no ser que solo sea una guerra cosmética donde lo que solo importa es mantener la imagen de la necesaria dialéctica buenos/malos sin saber nunca donde están unos u otros, para que acabemos enloqueciendo todos.

¿Qué interese ocultos hay detrás o delante? He leído explicaciones de todo tipo, interesadas casi siempre porque nada es inocente en Alepo, todavía menos en Siria como Estado estratégico que para unos es aliado, entiéndase Rusia e Irán y para otros, Estado necesario para contener al ISIS que está por todas partes, donde Estados Unidos se hace fuerte liderando otro frente liberador, mientras que la maquinaria mortífera de la guerra hace su agosto, su septiembre y todo el calendario anual para justificar sus cuentas de resultados incluso con bombas de fósforo. Pero sobre Alepo llueve muerte hasta diluviar fuego casi todos los días y no comprendo cómo los organismos internacionales de todo cuño no hacen un frente común para detener esta locura de responsabilidad mundial.

¡Qué podemos hacer desde Sevilla o desde otros puntos de la geografía mundial! Todo lo que no nos gusta casi siempre está lejos, Alepo también, pero la realidad es que podemos denunciar por todos los medios posibles que la situación no puede continuar así ni un día más. Mientras, hay que ayudar desde organizaciones que todavía tienen el valor de estar allí prestando ayuda imprescindible, vital, tales como Médicos sin Fronteras, ACNUR, Cruz Roja y otras muchas organizaciones que con una generosidad sin límite arriesgan todos los días sus propias vidas, que también nos deberían conmover. También denunciando la situación desde las redes sociales para inundar el mundo de culpa para quienes tienen  la posibilidad real de solucionarlo y, también, de solidaridad hacia las que ya no tienen nada, ni siquiera esperanza para seguir viviendo, porque saben que en el Mediterráneo, por ejemplo, ya nadie canta sus excelencias para llegar al primer mundo.

Comprendí la semana pasada por qué Juan Manuel Serrat decía que ya no le apetecía cantar “Mediterráneo” porque se ha convertido en la sepultura de miles y miles de refugiados que escapan también de Alepo en un auténtico sinsentido. Además, porque los que mueren a cientos en ese mar ya no serán desgraciadamente caminos para nadie, tampoco le darán verde a los pinos ni amarillo a la genista. Quizá solo nos queden unas palabras, que nos permitan recordar una estrofa de la canción que todavía me estremece pensando en Alepo, dejándonos solos con nosotros mismos y como asumiendo en el “yo” mayestático una cierta responsabilidad sobre lo que está pasando en esta guerra tan absurda: “Yo, que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno / que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul / para que pintes de azul sus largas noches de invierno. / A fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura”. Como la de los niños de Alepo que nos miran en este artículo y que tanto me ha impactado.

Sevilla, 25/IX/2016

NOTA: la imagen ha sido recuperada hoy de: https://es.wikipedia.org/wiki/Alepo

Yo no me callo

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Fotograma de La lengua de las mariposas (1999)

En un Estado de Derecho, como el nuestro, hay que mostrar respeto reverencial a la justicia y sus actos. Sin lugar a dudas, pero en ese mismo Estado de Derecho, también es justo y necesario hablar claramente en voz alta sobre valoraciones de lo que está ocurriendo, para que las escuchen personas dignas que las quieran escuchar, no solo opinar sobre el desconocimiento objetivo de la realidad, porque no quiero otorgar con silencios cómplices supuestas veracidades en tiempos revueltos en los que se encausan personas, cargos políticos sin excepción alguna y con los que en algún momento he compartido tiempo, espacio y responsabilidades públicas, como es mi caso, sin avergonzarme por ello. Parto de un principio básico: todos no son ni somos iguales ante la maledicencia y la tergiversación de determinados hechos como comento a continuación.

Me refiero concretamente al escrito de acusación del fiscal perteneciente a la Delegación de Sevilla de la Fiscalía especial contra la corrupción y la criminalidad organizada, hecho público el pasado 15 de septiembre, en relación con la pieza separada de las DP 174/11 del Juzgado de Instrucción nº 6 de Sevilla (Procedimiento Abreviado nº 133/2016, Diligencias Previas: 6645/2015), comúnmente conocido como “caso de los ERE”. He leído con atención las cuarenta páginas del escrito, de las que 36 páginas se dedican a detallar los hechos acaecidos, en las que se acusa a 26 altos cargos de la Junta de Andalucía, incluidos dos expresidentes, hasta llegar a la calificación de los mismos como “constitutivos de un delito continuado de prevaricación de los artículos 404 y 74 en relación de concurso medial con un delito continuado de malversación del artículo 432,1º y 2º y del art. 74, todos del Código Penal en su redacción vigente al tiempo de cometerse todos los hechos”. Asimismo, responden criminalmente conforme al art. 28 del Código Penal, del delito continuado de prevaricación como autores, los 26 altos cargos que se citan y del delito continuado de malversación, solo 18. Recae sobre los primeros una pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de 10 años y, sobre los 18 citados en relación el delito de malversación, pena de prisión de 8 y 6 años, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena e inhabilitación absoluta por tiempo de 20 años. Por último, en el escrito se recoge que los autores del delito de malversación responderán solidariamente de la devolución a la Hacienda Pública andaluza del total de los créditos destinados a la concesión de las ayudas sociolaborales por parte de la Dirección General de Trabajo y Seguridad Social de la Consejería de Empleo en el periodo 2000 a 2010 del programa 31L y 22E, elevándose la citada cantidad total a 741.596.545 euros.

Esta es la síntesis fría del escrito citado, al que debemos respeto constitucional en su formulación jurídica, aunque no quiero quedarme callado en aspectos de fondo que creo conocer bien por haber trabajado en la Junta de Andalucía como funcionario de a pie y alto cargo en tres etapas, en las que he compartido con los altos cargos encausados otras responsabilidades públicas en parte del tiempo político que se contempla en el escrito. Por esta razón, me resisto a admitir que los 26 son iguales en relación con las duras acusaciones vertidas en el escrito, porque no es así, ni por razón de cargo ni por las diferentes formas de haber desempeñado sus responsabilidades. Creo que las personas dignas comprenden bien quién ha tenido responsabilidades políticas directas en este caso, diferenciándose de las meramente competenciales que les han afectado y creo que sé de lo que estoy hablando, así como de los que de forma flagrante y sin escrúpulos han llevado a cabo actuaciones nada ejemplares, impresentables y punibles sin duda alguna. Pero meter en el saco a todo el mundo por igual es manifiestamente injusto, porque conozco bien a la mayoría de los encausados y mantengo hoy por hoy que son personas dignas, que han trabajado de forma muy solvente y con gran dedicación a la función pública, con altura de miras y gran generosidad personal y familiar.

Los Presidentes encausados han sido mis Presidentes y les debo respeto y consideración. Reconozco que he podido criticar de forma constructiva en algún momento determinadas actuaciones suyas de pasividad en torno a este caso, como corresponde admitir cuando se trabaja en la cresta de la ola casi todos los días y porque la acción política no es uniforme ni lineal cuando se vive hasta las últimas consecuencias. No pertenezco a partido alguno y eso me ha dado en mis cargos “políticos” un margen de maniobra de libertad en la palabra, decisión y acción que tengo que reconocer que nunca se alteró ni sufrió merma alguna por indicaciones superiores y que todo el mundo entiende a lo que me refiero. Es decir, no había en la Junta un mantra de corrupción generalizada que nos llevara a todos a prevaricar y malversar por definición, como algunos podrán deducir de lo expuesto en el escrito del fiscal, haciéndolo extensivo a toda la Junta de Andalucía. Si esto es así, igual ocurrió en las Consejerías directamente afectadas por el caso de los ERE, entre las que se encontraba la de Economía y Hacienda en una primera etapa y de Hacienda y Administración Pública después, a las que pertenecí desde 2004 a 2013 y donde se trabajaba con dignidad y respeto al interés general.

Mis Consejeros en esta última etapa están encausados y, además, José Antonio Griñán fue también mi Presidente y el de todos, como Manuel Chaves, con lo que simbolizan para esta Comunidad Autónoma y en su proyección al Estado. Siento gran tristeza por ello, por lo que representan y por su etapa final humana y política, con un silencio sepulcral y de frío marmóreo por parte de su propio partido y no digamos nada hacia los que se pueden considerar políticos militantes de segunda fila o afines del mismo. También, por otros muchos silencios cómplices, soledad institucional y por los enfrentamientos finales entre sí de varios encausados que, hasta el momento de autos, mantenían una relación excelente. Nunca he tenido la percepción ni noticia alguna de que en su gestión hubiera atisbos de prevaricación y, mucho menos, de malversación, al igual que respecto de la Consejería de Economía y Hacienda, después de Hacienda y Administración Pública, en la que, como decía anteriormente, compartí responsabilidades directamente durante parte del tiempo público de los hechos narrados, hasta que decidí renunciar a mi alto cargo en septiembre de 2013 por razones de ardiente im-paciencia [sic] ante tanto desmán y que publiqué en aquellas fechas para conocimiento general de la ciudadanía, a quien me he debido siempre.

Por todos los motivos expuestos, no quiero callarme en estos tiempos difíciles, de tanta desazón, como los lugareños de las últimas escenas de una película extraordinaria, La lengua de las mariposas, presa del terror de la indecencia, con silencio cómplice, ante la cordada de personas dignas, que han actuado en su mayoría respetando el interés público. Perdonen, de verdad, mi tristeza y comprendo que muchas personas pensarán que todo son palabras, pero creo que es lo único que nos queda en un mundo diseñado a veces por el enemigo que se agazapa en la maleza de las mercancías, de la indecencia y no en el vergel de los derechos y deberes públicos. Pienso que los 250.000 empleados públicos de la Junta de Andalucía y los altos cargos que la dirigen, merecen el reconocimiento diario de su trabajo leal y sincero, al servicio del interés general. Deseo otorgar a todos, siempre, el principio de confianza. Es indudable que se han cometido errores de importancia extrema en el caso de los ERE, pero quiero resaltar que no se debe generalizar ni extender esta mancha concreta y acotada de corrupción política y administrativa como si afectara a toda la Junta de Andalucía. Tampoco, a la mayor parte de los altos cargos encausados. Pero la justicia, como la nave de Fellini, va… y ya falta mar para los que se quieren arrojar, cada día más, del barco de la indecencia, acompañados por Verdi con su fuerza del destino hacia alguna parte de la verdad. Porque la verdad existe, por mucho que a veces nos cueste encontrarla.

Sevilla, 22/IX/2016

José Antonio Cobeña Fernández

Exsecretario general del Servicio Andaluz de Salud (2000-2004), exdirector general de Tecnologías para Hacienda y la Administración Electrónica (2010-2012) y exdirector general de Política Digital (2012-2013), en la Junta de Andalucía.

Estrategia digital de la Administración Pública en los Centros de Atención y Servicios a la Ciudadanía

cauce

La revista digital Andalucía Educativa, de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, ha publicado en su último número un artículo que he escrito en relación con la estrategia digital que debería contemplar la Administración Pública, con visión de Estado, en los Centros de Atención y Servicios a la Ciudadanía, que figura a continuación. Está integrado en un número monográfico sobre la experiencia del Centro de Atención a Usuarios de la Comunidad Educativa en Andalucía (CAUCE), de sumo interés para conocer a fondo la experiencia actual en este tipo de servicios de carácter público.

Agradezco mucho la invitación que me hicieron en el comienzo del verano para colaborar en este número. Tengo un respeto reverencial a la Administración Pública. En este caso, al tratarse de experiencias de servicios públicos que se desarrollan con financiación pública y que, hoy más que nunca, necesitan un revulsivo estratégico político digital de amplio espectro. 

Sevilla, 19/IX/2016

Estrategia digital de la Administración Pública en los Centros de Atención y Servicios a la Ciudadanía

1. Introducción

La Administración Pública, en España, necesita un revulsivo importante en relación con la atención y prestación de servicios a la ciudadanía. Esto es posible solo a través de las estrategias digitales de Gobiernos abiertos, transparentes, donde el empoderamiento de la ciudadanía sea una realidad incontestable que permita su colaboración y participación real y efectiva. Sin estrategia digital de carácter público es muy difícil acometer transformaciones profundas en la Administración, una organización muy afrancesada en nuestro país, hiperregulada, sin atisbos de cambiar en el corto plazo y con escasa, por no decir casi nula participación de la ciudadanía en este proceso urgente de transformación social. Por ello, es imprescindible comenzar a plantear cambios estratégicos en el Gobierno del país, desde la perspectiva digital, para que se pueda regular la transformación señalada anteriormente que permeabilice los Gobiernos de las Comunidades Autónomas y que pasa por ordenar administrativamente estos cambios en aras del alumbramiento de una nueva organización abierta, transparente, de carácter público, como es la Administración. En este orden, ordenación más organización, pero no al revés, porque lo que se puede conseguir a veces es digitalizar el desorden al no tener claros los objetivos institucionales que se deben  plantear en la ordenación administrativa de las estrategias digitales reguladas de carácter público.

En la Administración existen múltiples tipologías de Centros de Atención y Servicios a la Ciudadanía, en una maraña de siglas y títulos que muestran la diversidad organizativa que hay detrás con escasa dimensión estratégica de carácter público, que es por donde hay que empezar con objeto de garantizar atención y servicios institucionales cohesionados, integrados y con economía de valores públicos y de escala a todos los niveles posibles, económicos y organizacionales. Es decir, la dimensión estratégica es el pilar fundamental del diseño e implantación, que no instalación, de este tipo de Centros. La Administración tiene que elaborar y desarrollar una estrategia digital de amplio espectro, siendo una de sus manifestaciones, entre otras, la implantación de este tipo de servicios a través de un Centro especializado que tenga un núcleo común para preservar la identidad corporativa de la Administración que lo gestiona y donde se sectorice posteriormente la tipología de los servicios a los que tenga que responder ante la ciudadanía y, sin lugar a dudas, a los empleados públicos afectados por estas prestaciones. Me estoy refiriendo a que no deben implantarse Centros diferenciados por servicios públicos, bien sea en rango ministerial o de consejerías, sino uno común, superespecializado y de alta resolución para atender todo tipo de demandas ciudadanas, que responda a las necesidades reales de las personas presuntamente implicadas (incluidos los empleados públicos) y que obedezca a trabajos de campo previos para conocer con detalle los llamados “hechos de vida” que preocupan de verdad a los que tienen que recibir los citados servicios y, por qué no decirlo también, de quienes los prestan. Hoy no existe problema tecnológico para resolver esta superespecialización, existe tecnología suficiente, porque se puede organizar perfectamente la captación y respuesta de la demanda ciudadana y pública, con economías de escala más que evidentes, aunque nunca debería ser la tecnología la principal razón estratégica en la implantación de los mismos.

La Administración no es sensible a veces a este tipo de planteamientos estratégicos. Piensa que es necesario implantar un Centro de Atención a la Ciudadanía y lo lleva a cabo sin tener en cuenta estos principios expuestos anteriormente, creciendo los centros como por esporas y de forma desordenada la extensión de estos servicios, con escasa identidad corporativa en la prestación de los mismos y con nula economía de valores públicos y de escala, sirviendo como ejemplo sencillo las diferentes funcionales nucleares de cualquier servicio público, los diferentes argumentarios y locuciones en la recepción de llamadas y en el seguimiento de las mismas, por no decir la casi nula proactividad en la gestión de los mismos, de lo que hablaremos posteriormente. Es muy corriente estar siempre a la espera, como las llamadas, más que identificar la necesidad para resolverla con carácter proactivo y no reactivo a través de campañas relacionadas siempre con los hechos de vida que afectan a la ciudadanía. Esta situación es real en la actualidad y crea desconcierto en la ciudadanía porque no hay un espacio común de atención, sino múltiples centros y cada uno con una forma de actuar y presentarse en sociedad.

Por estas razones expongo a continuación los principios estratégicos que se deberían contemplar en un giro copernicano de la Administración al incorporar a su estrategia digital de amplio espectro la especialización de la atención a la ciudadanía y la prestación derivada de los servicios públicos que correspondan a esta actividad de vital importancia para salvaguardar el interés general que debe perseguir siempre.

2. Principios estratégicos en la implantación de Centros de Atención y Servicios a la Ciudadanía.

2.1. MARCO ESTRATÉGICO. El Centro debe ser siempre una proyección de la estrategia digital corporativa de la Administración Pública que corresponda, comentada anteriormente, atendiendo a tres grandes pilares básicos:

  • ESTRATEGIA DIGITAL EN LA RELACIÓN CON LA CIUDADANÍA, entendida como el  proceso organizativo mediante el cual la Administración incorpora a sus funciones corporativas los sistemas y las tecnologías digitales de la información y comunicación, como escenario y motor de su cambio y como modelo de integración tecnológica orientada a la ciudadanía.
  • CALIDAD DE LA ATENCIÓN DIGITAL, mediante la provisión de servicios accesibles y equitativos, con un nivel profesional óptimo, que tiene en cuenta el estado del conocimiento actual de su objetivo estratégico y los recursos digitales disponibles, logrando la adhesión y satisfacción de la ciudadanía.
  • ÉTICA PÚBLICA DIGITAL, como acción pública mediante la cual se hace operativa la estrategia digital de la Administración correspondiente, su paradigma y objetivos, sobre la base de que la ciudadanía es el centro de la misma, su suelo firme constitucional, en términos de equidad y empoderamiento compartido.

2.2. MODELO FUNCIONAL. Debe responder siempre al respeto reverencial a los denominados hechos de vida de la ciudadanía, que se deben utilizar siempre como patrones para determinar y desarrollar las líneas funcionales nucleares en este tipo de centros, tal y como se explica a continuación. Una vez clarificado este patrón común donde la ciudadanía juega un papel estelar, hay que establecer cuatro líneas funcionales que interactúan entre sí, pero que siempre tienen que tener absoluta correspondencia. Estas son las siguientes:

  • Línea Funcional de Información: en esta línea funcional se engloban aquellos servicios que tienen un carácter meramente informativo de cara a la ciudadanía y a los profesionales que deben prestarla, de forma que ante una consulta general de los mismos, se les proporcione de la forma más eficiente posible la información que solicitan o que puede ayudarles a resolver el problema que presentan. En este caso, son la ciudadanía o los profesionales los que ante una duda o consulta que se le plantee, toman la iniciativa, siendo el Centro un ente proactivo o reactivo, dependiendo de la atención que tenga que prestar en cada momento.
  • Línea Funcional de Participación: en esta línea funcional se engloban aquellos servicios en los que se produce una transferencia de poder consultivo, interactivo y decisorio al propio ciudadano sobre elementos cruciales en su vida ordinaria. El ciudadano o profesional pasa a tener un papel más activo en su relación con la Administración, a la vez que adquiere una mayor capacidad y posibilidad de decisión. En los servicios enmarcados en esta línea, el Centro deja de tener un papel meramente reactivo y pasa a prestar servicios más personalizados que ya no se centran sólo en la información general, sino en la particular asociada a cada ciudadano en concreto.
  • Línea Funcional de Interactividad: en esta línea funcional se engloban aquellos servicios en los que existe una alta interactividad o comunicación bidireccional entre la ciudadanía y la Administración. Se enmarcan aquí, tanto servicios en los que la propia ciudadanía da el primer paso de la interacción, como otros en los que será el Centro el que establezca el primer contacto con la ciudadanía y los profesionales. En todos los casos estos servicios estarán orientados a un ciudadano en concreto, no teniendo carácter generalista.
  • Línea Funcional de Proactividad y Personalización: en esta línea funcional se enmarcan aquellos servicios en los que existe un alto grado de personalización o bien es el propio Centro el que toma la iniciativa en todos los casos en el establecimiento de contacto con la ciudadanía. El Centro deja de ser un ente reactivo y pasa a prestar servicios proactivos, antes de que estos sean demandados por la ciudadanía y profesionales, siendo éste un identificador estratégico y esencial del Centro.

2.3. HECHOS DE VIDA. Se reconoce la importancia de considerar en la implantación de este tipo de Centros,  una idea-fuerza: el “hecho de vida”, con trazabilidad cognitiva muy bien definida, entendido como acontecimiento vital de una persona ó profesional que desencadena una necesidad de atención o servicio por parte de la Administración  y que se convierte en una actividad prioritaria en su vida ordinaria. El hecho de vida será el “patrón” determinante del Centro en relación con los procesos definidos para ser atendidos, debiéndose actualizar con una periodicidad planificada de claro matiz proactivo, no reactivo, en relación con las situaciones vitales más sentidas y percibidas por la ciudadanía, que generarán marcadores (indicadores) de gestión en el Centro.

  • Por su especial dificultad de implantación e intelección, se quiere resaltar que afectará desde la perspectiva horizontal y como tal hecho de vida, en el área directiva de los empleados públicos, en términos de calidad percibida y sentida por ellos, en un proceso de retroalimentación permanente con los profesionales que atienden el Centro de forma directa, nunca “agentes”, es decir, los hechos de vida de la ciudadanía y declarados como tal en el ámbito de actuación de los profesionales citados serán patrones de conducta a observar y prestar especial atención como “marcadores de gestión” y “procesos” que se proyectan a los hechos de vida profesional que afectan a los mismos. Asimismo, un Proceso es una secuencia ordenada y repetitiva de actuaciones orientadas a generar un valor añadido sobre una entrada para obtener una salida determinada, interpretando el hecho de vida como un todo para centrar bien todo el “proceso” en el que está inmerso el “acontecimiento vital que desencadena una consecuencia ó resultado de información o servicio”.

2.4. CARTERA DE SERVICIOS. La Cartera de Servicios de un Centro de Información y Servicios de la Administración es el conjunto de procedimientos, procesos, técnicas y tecnologías, definidos en un catálogo general aprobado y priorizado por la Dirección estratégica correspondiente, que responden a necesidades y demandas de la ciudadanía, como hechos de vida, mediante los que se hacen efectivos la información y servicios del Centro y basada tecnológicamente en el modelo adaptado de gestión de relación con la ciudadanía (CiRM), sin que en este artículo se entre en detalles tecnológicos que ahora no corresponde abordar directamente. Esta cartera tiene que respetar siempre la interrelación y ponderación de las cuatro líneas funcionales explicadas anteriormente, con objeto de que no se produzcan desequilibrios en las mismas. Es frecuente observar cómo la línea de información suele ser preponderante sacrificando de forma no razonable la de participación e interrelación, obviamente indispensables para una buena obtención de estándares de calidad sentida y percibida en la evaluación formativa correspondiente. No digamos nada de la afectación a la línea de personalización, tan demandada por la ciudadanía.

Al abordarse en este artículo la existencia de un único Centro estratégico de Información y Servicios de la Administración, es fácil colegir que la cartera de servicios será común en servicios horizontales de trazabilidad compartida, abordándose posteriormente los sectoriales, tales como salud, educación, servicios sociales, vivienda, turismo y deporte, etc., pero con un hilo conductor común.

2.5. EVALUACIÓN. Evaluar es emitir juicios bien informados. Así lo definía Carol Weiss destacando la importancia y transcendencia de la evaluación de los programas y las políticas públicas. No existe esta cultura en España y a nivel de ciudadanía somos muy tolerantes con este tipo de actividad que es fundamental para ponderar qué y cómo se desarrollan los compromisos adquiridos en relación con proyectos estratégicos que se implanten, tales como este tipo de Centros. La metodología es clara: transparencia al poder en las políticas y programas políticos a examen en relación con este tipo de proyectos, tanto en la evaluación formativa (día a día), como sumativa (final), por ejemplo, al concluir cada ciclo evaluativo del Centro.

3. Conclusiones

Si hubiera que extraer una idea fuerza de los planteamientos anteriores se podría concretar en una sola: es imprescindible la participación estratégica tanto de los empleados públicos como de la ciudadanía, como presuntos usuarios, en el diseño, desarrollo e implantación de un Centro de Atención y Servicios a la Ciudadanía, en los términos estratégicos expuestos anteriormente, porque será la verdadera gestión diaria del conocimiento en el mismo la que revierta en calidad integral pretendida, percibida y sentida. Está demostrado en cualquier proceso de gestión de cambio y comunicación, colaterales al de implantación, que no se debe despreciar ningún segmento interviniente en los procesos a digitalizar. Todos son necesarios, básicamente, porque hay personas detrás (empleados públicos) y delante (ciudadanos). Ese es el riesgo también a digitalizar y asumir de forma corporativa con la Gestión del Cambio e implantación del Centro que siempre se deben incorporar como proyectos específicos del gran proyecto estratégico de creación de un Centro Corporativo de estas características en la Administración.

Posiblemente, en una presentación progresiva, cuidada y participativa, se puedan despejar muchas incógnitas y atender muchas inquietudes basadas casi siempre en el rumor acerca de la implantación en la Administración Pública de un Centro con estas bases estratégicas digitales. Es siempre un proceso clave en la comunicación bidireccional: ascendente y descendente, jerarquizada y compartida, clara y concisa, responsable e ilusionante, motivadora y proactiva, percibida y sentida, creíble y presentable, con la dignidad que imprime a todos los actos institucionales la ética pública, en este caso, administrativa y digital, como factor crítico de éxito en su implantación estratégica.

En definitiva, se espera que los empleados públicos, artífices reales del éxito de este tipo de Centros estén preparados en su entrada en funcionamiento con visión estratégica para ser capaces de adquirir los conocimientos básicos de la tecnología de gestión de la relación con los ciudadanos en su aplicación a los procedimientos y procesos administrativos que corresponda; iniciar el aprendizaje como profesionales activos en la prestación de los servicios derivados de este tipo de Centros; desarrollar el conocimiento de las habilidades específicas de información proactiva más que reactiva, interactividad, proactividad y participación en la gestión del Centro; adoptar nuevas actitudes profesionales de gestión del cambio respecto a su modo de desarrollar el trabajo en la actualidad y en el futuro inmediato y, por último, en relación con las Unidades directivas implicadas, comunicar a los empleados públicos adscritos a cada unidad afectada en la implantación del mismo su finalidad estratégica y su respectiva proyección especializada a tenor de las competencias a atender con un patrón corporativo común y con la tecnología adecuada. Es más, son los propios empleados públicos los que se pueden beneficiar de este tipo de información y servicios, de amplio espectro, en cualquier puesto que ocupen en la Administración, porque también deben ser objetivo de estos Centros.

Una última reflexión sobre la transferencia de la operación de este tipo de Centros al sector privado, tan habitual en la Administración Pública española. Desde una responsabilidad de estrategia digital de carácter público, la gestión de este tipo de Centros puede llevarse a cabo desde una perspectiva híbrida, es decir, la planificación, implantación, dirección y evaluación del Centro nunca se deberían delegar a empresas especializadas en este tipo de Centros en el sector privado, no así la operación técnica y tecnológica del mismo que necesita siempre fuertes inversiones para su actualización, gestión y formación que la Administración no debería asumir nunca de forma directa, diferenciando perfectamente inversión y gasto en el análisis del coste/beneficio de estas implantaciones, así como en la tutela directiva irrenunciable en la evaluación continua, formativa y sumativa, de este tipo de Centros.

 

Optimistas bien informados

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Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento. Matsuo Bashō (1644-1694)

Hablo de los pesimistas, tal y como lo aprendí del haiku 123, precioso, escrito por Benedetti (1) en 1999: Un pesimista / Es sólo un optimista / Bien informado. Efectivamente, ante la situación actual del país desde la perspectiva política, estamos obligatoriamente obligados a informarnos bien de lo que sucede, caminando por las grandes alamedas de la transparencia que todos los días hay que buscar, no vaya a ser que nos ocurra lo mismo que a Diógenes de Sinope, prototipo de la escuela cínica, cuando “buscaba a un hombre”. Un día estaba en los baños al mismo tiempo que Aristipos de Cirene, el cirenaico. Éste, al salir, cambió su vestidura purpúrea por la túnica desgarrada de Diógenes. Y cuando Diógenes se dio cuenta, se puso rabioso y de ninguna manera quiso ponerse el vestido purpúreo. ¿Por qué? En definitiva, se podría observar la vanidad de Diógenes a través de los agujeros de su túnica, dejaba de ser él al vestirse de púrpura y esto constituía un grave problema de representación, cara a los espectadores. Pesimismo en estado puro.

Otra cosa es que, en plan pesimista total, sepamos detectar algo importante en política: localizar los elementos de verdad en todo lo que se mueve en este ámbito, informarnos bien como optimistas natos que somos, porque en ese mundillo político corre la voz de que si algunos dijeran alguna vez la verdad…, mentirían.

Sevilla, 14/IX/2016

(1) Benedetti, Mario (2001). Rincón de haikus. Madrid: Visor Libros.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: https://cronopiolandia.wordpress.com/category/mario-benedetti/

 

Los alumnos cantan siempre a sus Maestros de vida

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http://elpais.com/elpais/2016/09/12/videos/1473674285_976962.html

Ha comenzado el curso escolar 2016-2017, avanzando paulatinamente en todos los niveles educativos que contempla la discutida legislación vigente, piedra angular en el presente y futuro de España. Enseñar en cualquier nivel de educación, en un país tan necesitado de ella como el nuestro, debería ser siempre un momento mágico en la vida profesional de un profesor o profesora, mejor de un maestro o maestra, si es posible con “M” mayúscula. Es un momento crucial, como cuando nos enfrentamos al fenómeno de la página en blanco, en este caso una persona, desde los locos bajitos a los universitarios consolidados como tales, incluso los profesionales discentes, donde tienen la oportunidad de decir todo o nada, enseñando, pero que en cualquier caso se espera siempre que digan algo especial.

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https://www.facebook.com/TimMcGraw

Es lo que han debido reconocer y sentir en su vida escolar los alumnos de enseñanza secundaria del profesor Ben Ellis, más de 400 y varios profesores colegas del Instituto Christ Presbyterian Academy de Nashville (Tennessee, EE UU), cuando han ido a su casa a cantarle una bella canción, Holy spirit, como muestra evidente del respeto, agradecimiento y afecto a quien les enseña a ser personas dignas cada día (carpe diem). Lo sabemos gracias a las redes sociales, porque un amigo, el cantante country Tim McGrow, subió el video el sábado pasado, alcanzando ya más de 23 millones de reproducciones en unos días. Me emocionan estas manifestaciones de respeto al trabajo bien hecho de un maestro de la enseñanza, en cualquier nivel, tal y como nos lo han transmitido películas preciosas durante los últimos diez años, entre las que destaco, Ser y Tener, Hoy comienza todo, El club de los poetas muertos, Maestro Lazhar, Los chicos del coro (¡qué hermosa canción de despedida a su querido profesor!) y la última que he visto, El profesor de violín.

Este país necesita aprender de estos alumnos de Nashville, porque más allá de visionar el vídeo en un momento puntual que pasa, llenándose nuestros ojos de lágrimas, tiene un trasfondo ejemplarizante. La educación es la piedra angular de un país, como he dicho anteriormente y más allá de las disputas políticas de cómo llevar a cabo la ciclópea tarea de educar uniendo voluntades de siglas políticas, por cierto nada inocentes, está la quintaesencia de educar para la vida, uniendo siempre, conocimiento, aptitudes y actitudes para ser personas dignas en el mundo actual. Cuando se desequilibra este trío de ases educativos, se producen resultados no pretendidos, que al fin y al cabo son los objetivos docentes no alcanzados. Suspenden los profesores y suspende el país, no solo los alumnos.

El profesor Ellis está viviendo su carpe diem particular que seguro que les habrá enseñando a sus alumnos cantores: “Era lo que John Keating/Robin Williams intentaba transmitir a sus alumnos desde la primera clase: que amaran el tiempo real de cada uno, cada momento, porque nada se repite, porque nadie se baña dos veces en el mismo río. A través de la poesía, porque siempre que se crea y piensa en algo, se puede dar el énfasis que cada persona necesita en su momento personal e intransferible y así se rompen esquemas. […] Además, la libertad debe estar presente en esta acción poética. Él se lo enseñó a los cuatro alumnos que copiaron su experiencia vital: crear un nuevo club de los poetas muertos, amando la transgresión de la vida cuando sus pilares se tambalean, tal y como está sucediendo en la actualidad. Ellos decidieron apostar por la libertad personal y colectiva frente a los cuatro pilares de su colegio: tradición, honor, disciplina y excelencia”.

Comprendo mejor que nunca que estos alumnos de Nashville hayan ido hasta la ventana de su profesor para cantarle su agradecimiento por ser como es, en un momento crucial de su existencia, así como que alguno le haya gritado “Capitán” en su pequeña persona de secreto, dándole las gracias, cantando, por haber aprendido la importancia del carpe diem que cada uno tiene que experimentar en su propia vida.

Sevilla, 13/IX/2016

NOTA: Vídeo y enlace recuperados hoy del diario El País: http://elpais.com/elpais/2016/09/12/videos/1473674285_976962.html

Grandes alamedas para personas libres

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Salvador Allende y su esposa, Tencha Bussi, en 1971 junto a sus nietas Marcia Tambutti y Maya Fernández (1)

Horas antes de finalizar este día, cargado de recuerdos amargos para la humanidad, por el terrible atentado de las Torres Gemelas en 2001, deseo recordar también que hoy se cumplen 43 años del golpe de estado en Chile. Las palabras de Allende desde el Palacio de la Moneda en la capital, horas antes de su fallecimiento, sigo leyéndolas e interiorizándolas en muchas ocasiones en su sentido más positivo, a pesar de la tragedia popular que supuso el sangriento golpe militar dirigido por el general Pinochet: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Marcia Tambutti, nieta del Presidente Allende, ha dirigido un documental, Allende, mi abuelo Allende, que ha supuesto una aportación fundamental para conocer de forma más cercana al presidente tristemente fallecido y que me permitirá conocer aspectos humanos de un líder carismático de mi persona de secreto: “En un relato conmovedor y honesto, es la primera investigación sobre Allende realizada desde el círculo íntimo del mandatario y está hecha sobre la base de 32 entrevistas a personas que lo conocieron de cerca. Son todos testimonios inéditos, como el de Tencha Bussi de Allende, la viuda del Presidente fallecida en junio de 2009, cuando el filme estaba en plena confección. La realizadora también logra hacer hablar a su tía Carmen Paz Allende Bussi, la primogénita del mandatario, que vive en Santiago y que por décadas ha cultivado un bajo perfil, alejado de la prensa. Sentada en el patio de la casa de calle Guardia Vieja de la capital chilena, la vivienda familiar desde 1953 decorada como si el tiempo no hubiese pasado, Tambutti explica que el hecho de que ella estuviera preparada para desempolvar recuerdos, no significaba que su familia también. “Me faltó abuelo, quería saber más de él. Lejos del exhibicionismo y desde el cariño más profundo, a través de este documental me propuse entender las razones de este silencio, que se explica en una inmensa parte por la existencia de episodios dolorosos” (2).

No he olvidado nunca las palabras de Allende y con esta breve reflexión quiero contribuir a no participar en los silencios cómplices de los olvidos, a respetar su memoria y las de miles de chilenos desaparecidos y torturados en la larga dictadura de Pinochet, sobre todo porque paseamos hoy en muchos lugares del mundo, también en España, por grandes alamedas de libertad en las que él soñó, aunque quede mucho por hacer y conseguir. Como decía en 2013, en un post que aprecio y que escribí con ocasión del 40 aniversario del golpe de estado chileno, Ardiente im-paciencia, estas palabras suyas las he seguido sabiendo y practicando, sin ninguna duda. Es mi pequeño homenaje a Salvador Allende y al pueblo chileno, hoy y siempre.

Sevilla, 11/IX/2016

(1) La imagen se ha recuperado hoy de: http://allendemiabueloallende.cl/

(2) Montes, Rocío (2015, 1 de marzo). El Tabú de Salvador Allende. El País.com.

El síndrome de la última versión

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La Keynote de Apple celebrada ayer en San Francisco, me recuerda siempre el síndrome de la última versión, como rasgo patológico que preocupa cada día más a la sociedad científica. No está catalogado como tal todavía en la Clasificación Internacional de Enfermedades, pero estaría muy cerca de un cuadro de frustración que podríamos definirlo como “sentimiento displacentero de incompletud que surge como consecuencia de un conflicto psicológico no resuelto en relación con la no posesión de la última tecnología de la información y comunicación, el último gadget tecnológico en sus múltiples manifestaciones”.

¿Quién duda del éxito de Apple en el mundo actual? Las cifras que maneja son abrumadoras: como empresa líder en el mercado de la telefonía inteligente, tabletas, ordenadores, equipos reproductores de música, etc. Igualmente podríamos hablar del éxito irrefutable de su gran adversario Samsung. Más de lo mismo, con Google, Android, Amazon, etc. El problema estriba en que sus mercancías nunca son inocentes y junto al indudable beneficio social que han supuesto y suponen para la humanidad, nos llevan inexorablemente a integrarnos en el mercado puro y duro si queremos estar a la última en todo lo que producen y presentan con periodicidad cada vez más corta y que la sociedad actual, tan lastrada por la situación económica y ética, no es capaz de digerir .

El problema radica en el enfoque ético de lo que realmente se necesita consumir, no en la bondad de los servicios que nos prestan, es decir, el denominado sentido de la medida. Pero el mercado no es inocente y cada vez se excita más la intrusión en nuestras vidas para plantearnos que ahí están las novedades y que sin ellas la vida no es tan completa y feliz. Con ocasión de la navidad de 2010, época en la que siempre se excitan las necesidades de tener lo último de lo último, escribí por primera vez sobre este síndrome de la última versión, aunque ya lo había citado en múltiples intervenciones profesionales: “Mañana es Nochebuena y pasado mañana, Navidad. Pero con la presión del mercado no sé si tengo la última versión de la Navidad perpetua, porque creo que la del iPad ya me la he bajado, del iTunes, también; igual la del móvil, de mi Notebook, no sé, si lo sé de mi Smartphone, la del procesador de texto no lo sé bien porque no depende de mí, mi televisor no sé si es Full o Ready (siempre HD), ¿Ultra Slim?, y si el TDT es HD; del teléfono fijo no sé cómo anda, mi coche ya va por dos versiones más, y mi microondas, lavadora, plancha y horno, ya van también por no sé qué versión. ¿Y mis trajes y corbatas, cinturones, abrigo, gabardina, gafas, etc. etc…? Y la última versión del menú de la cena de Navidad, ¿por dónde va? Esto es un no parar”.

Ayer vi a Tim Cook sin el encanto ensoñador de Steve Jobs, anunciando últimas versiones de todo lo que se mueve en la empresa de la manzana mordida. Pensé en el impacto sobre el síndrome que presento en estas palabras de desasosiego, digital por supuesto, acordándome también de lo que escribí aquella Navidad 1.0, que en este momento es de rabiosa actualidad: “Lo más grave es que la versión de la inteligencia no sé tampoco por cual versión va. La del alma, ni te cuento. La del corazón, creo que ya va por una versión inalcanzable. Y mientras salgo a comprar lo último de lo último que indican los gurús de la mercadotecnia, en la tarde previa a la Nochebuena, porque la versión última de la Navidad, la del año pasado y anteriores, ya no sirve, me encuentro que para muchas personas la ultimísima ya está agotada. Y la frustración es enorme, porque “el sentimiento displacentero de incompletud” de las personas que se frustran porque no tienen la última versión de todo lo que está quieto o se mueve a nuestro alrededor, es una realidad que no está versionada. Por eso me acuerdo de Rafael Alberti tantas veces en la Navidad, cuando siendo un adolescente leí aquél poema precioso recogido en El Alba del alhelí, “El Platero”:

– A la Virgen, un collar
y al niño Dios, un anillo,
– Platerillo no te los podré pagar,
– ¡Si yo no quiero dinero!
– ¿Y entonces qué? di.
– Besar al niño es lo que yo quiero.
– Besa, sí

Y una cosa más, que diría Steve Jobs en sus Keynotes para recordar: hoy día me doy cuenta que no necesito versiones de casi nada porque tengo cerca unas personas que esperan como el platerillo de veinte siglos atrás que no confunda nunca, como todo necio, valor y precio.

Low Todo, para entendernos… es la etiqueta que busco hoy, la que deseamos encontrar, en definitiva, los que deseamos vivir ligeros de equipaje, lejos de las últimas versiones de todo, para no frustrarnos, porque hoy, afortunadamente, me basta con lo tengo y necesito si soy capaz de actualizar todos los días el sentido de la medida y de los sueños que me permiten ser feliz cada día.

Sevilla, 8/IX/2016

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: http://www.zonamovilidad.es/fotos/2/tim-cook-apple_1_thumb_1280.jpg