Nos queda la Constitución

Guardo en mi caja de sueños el poema de Blas de Otero dedicado a la palabra. Hoy, lo recuerdo de forma especial en la celebración del Día de la Constitución, que es de las pocas cosas que nos quedan como articulación garantista de la democracia en este país, aunque se haya convertido desgraciadamente en una fiesta más de guardar, sin relevancia alguna para millones de personas. Han pasado treinta y ocho años desde su proclamación y gracias a ella vamos sorteando con más éxitos que fracasos los ataques continuados a su esencia, en un país tan cainita y dual como el nuestro.

A pesar de esta visión optimista, como pesimista bien informado que soy, creo que ha llegado el momento de tocarla, aunque hagamos lo contrario de lo que Juan Ramón Jiménez nos recomendaba hacer con la rosa, tan frágil como ella. Desde hace años, hemos constatado que se ha hecho mayor y que necesita una revisión en artículos esenciales para garantizar la convivencia en un país tan alterado históricamente y que, de vez en cuando, se convierte al menos en dos. Podrían ser más, si no se actúa ya, helándonos el corazón a los que la defendemos con uñas y dientes desde la ética aplicada en momentos tan transcendentales como los que estamos atravesando en la actualidad.

Conocemos de sobra las razones para afrontar este reto y un día como hoy debería ser una plataforma de lanzamiento institucional para abordar esta aventura que se cuenta en tantos foros y a la que tenemos un miedo casi reverencial. Recuerdo en tal sentido un comentario de Aristóteles sobre una experiencia del modelo constitucional, muy atrevido, propuesto por Hipódamo de Mileto (siglo V a.C.), el creador de las calles tal y como las conocemos hoy, algo tan democrático y que entusiasmaba de forma especial a Jane Jacobs: “[…] las recompensas que se conceden a los que hacen algunos descubrimientos útiles para la ciudad, es una ley seductora en la apariencia, pero peligrosa. Será origen de muchas intrigas y quizá causa de revoluciones. Hipódamo toca aquí una cuestión sobre un objeto bien diferente: ¿están o no interesados los Estados en cambiar sus instituciones antiguas en el caso de poderlas reemplazar con otras mejores? Si se decide que tienen interés en no cambiarlas, no podría admitirse sin un maduro examen el proyecto de Hipódamo, porque un ciudadano podría proponer el trastorno de las leyes y de la constitución como un beneficio público”. Es verdad, pero estamos asistiendo a un espectáculo de agotamiento político por las fórmulas encorsetadas en las que transcurren los debates y la forma de abordarlos en el Palacio de la verdad democrática, el Congreso, así como de la propia representación política con el sistema electoral actual, que urge introducir cambios territoriales y de derechos fundamentales, sobre todo y a marchas forzadas, maximis itineribus, volviendo a Aristóteles.

Cambiemos la Constitución entre todos, mediante un referéndum sosegado, sin preguntas trampa, con transparencia total, donde vuelva a tener todo su sentido democrático el interés general, que es su verdadera razón de ser, comparándola con la verdad de la palabra, aunque cada día se convierta ya en un conjunto de signos que cada vez simbolizan menos, algo residual que les queda a algunos si han perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiran, como un anillo, al agua (Blas de Otero). También, porque la Constitución, a través de sus palabras, es lo que les queda a algunos si han sufrido la sed, el hambre, todo lo que era propio y resultó ser nada, incluso si han segado las sombras en silencio; si abren los labios para ver el rostro puro y terrible de nuestra patria hoy, incluso hasta desgarrárselos.

Todo ello es verdad, porque nos queda…, la Constitución, esa gran palabra que nos recuerda hoy que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. El pueblo, solo el pueblo.

Sevilla, 6/XII/2016, Día de la Constitución

Nada hay más indigno que la posverdad

Los atenienses contemporáneos de Platón corrían todos los días hacia el areópago, ávidos siempre de la última noticia, aunque tenían un principio de confianza, envidiable hoy, que consistía en que sabían a ciencia cierta que todo lo que allí se anunciaba y comentaba era verdad (alétheia, en estado puro). Habían aprendido de Parménides, a distinguir la verdad de la simple opinión. Recuerdo esta lección histórica y de corte presocrático en los momentos actuales, en los que cualquier noticia se propaga de forma viral, aunque sea el mayor de los bulos o la mayor de las mentiras jamás contada. Basta que se programe en los robots de Facebook o Twitter el seguimiento jerárquico de determinadas tendencias en rabioso tiempo real, trending topics, para convertirlas en el mantra de credibilidad mundial para un mundo descreído, que se manifiesta incluso en solo 140 caracteres que pueden hundir el mundo si seguimos por estos derroteros.

Es lo que se conoce actualmente como la posverdad, palabra que ya figura en el Diccionario de Oxford bajo el lema Post-truth y que ya ha anunciado el pasado 16 de noviembre como la palabra del año: relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales. Es verdad, aunque nos cueste trabajo reconocerlo. Basta que cualquier persona lance a la red social correspondiente una afirmación exenta de todo rigor objetivo para que millones de personas comiencen a divulgarla y a elevarla a los altares, aunque haya víctimas detrás que pueden ser personas, instituciones, gobiernos, políticos o cualquier cosa que se mueva y que ya no saldrán más en la foto fija de la verdad.

posttruth

Atravesamos momentos de desconcierto mundial, verdaderamente lamentables, porque quienes propagan estas noticias, a diferencia de los atenienses que comentaba al principio, están convencidos de antemano que poseen la verdad absoluta desde su móvil inteligente y les importa un bledo el gran aserto de Machado sobre la búsqueda ávida de la misma en el areópago de la vida: ¿Tú verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela. No digamos el de Parménides: Es justo que lo aprendas todo, tanto el corazón imperturbable de la persuasiva verdad como las opiniones de los mortales, en las cuales no hay creencia verdadera (Sobre la Naturaleza).

Sevilla, 29/XI/2016

Alma de colibrí

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Dirige tu camino a través de las ruinas del altar y el centro comercial, dirige tu camino a través de las fábulas de la Creación y la Caída, dirige tu camino más allá de los Palacios y elévate por encima de la podredumbre, año tras año, mes a mes, día a día, pensamiento a pensamiento.

Leonard Cohen, Steer Your Way

Mucho se ha escrito sobre el viaje final de Leonard Cohen, buscando la mano tendida de la mujer a la que quiso tanto, Marianne: “Bueno, Marianne, somos realmente viejos y nuestros cuerpos se están deshaciendo. Creo que te seguiré pronto. Has de saber que estoy tan cerca de ti que, si estiras la mano, podrás coger la mía. Sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría, pero no hace falta que añada nada porque tú de sobras lo sabes. Ahora solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Te envío mi amor infinito. Nos veremos pronto en el camino”.

Leonard Cohen amaba este país. Lo contó de forma magistral en el discurso que pronunció en el acto de entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 2011. Unas palabras sobrecogedoras, porque seis acordes de guitarra, aprendidos en años de juventud de un joven español anónimo, han servido para que Cohen siga entusiasmando al mundo con sus canciones, volando con alma de colibrí.

La lectura de un artículo precioso en el suplemento Babelia, del diario El País (1), me ha recordado la belleza del colibrí, un pájaro muy pequeño que se localiza en Sudamérica (ha sabido elegir una sabia cuna…), con una especial presencia en Colombia, como nos lo demuestra un lugar asombroso, El jardín encantado, aunque viajan sin cesar porque saben que su vida es muy corta: “El lunes 7 de noviembre, el alma de Leonard ascendió hacia los brazos de Marianne. En el disco, vemos un colibrí que sale volando desde una luminosa ventana hacia la oscuridad: “Escucha al colibrí / Cuyas alas no ves / Escucha al colibrí / No a mí”.

El colibrí es el ave más pequeña del mundo. ¡Qué maravilla de la naturaleza! Mueve sus alas entre 60 y 90 veces por segundo y su gran corazón late entre 500 y 1.200 veces por minuto, aunque por la noche sus latidos son mucho más lentos. En proporción a su tamaño, posee el cerebro y el corazón más grande del mundo. No puede caminar, solo posarse. De su alma sabemos poco, pero nos da señales de ella todos los días, volando siempre, que para él es su caminar diario.

Leonard Cohen ha acompañado durante muchos años a los que valoramos la belleza de las palabras cantadas, incluso cundo suenan a testamento vital que se declara a los cuatro vientos, llevadas en las alas del pequeño colibrí para quien lo quiera leer o contar, porque lo importante es saber disfrutar de los viajes cortos como a veces son los momentos bellos de la vida, en los que disfrutamos tanto. Seguirlo…, volando por encima de la podredumbre, es otra cosa, porque nos falta su alma, su preciosa vida. La del colibrí, la de Cohen.

Sevilla, 28/XI/2016

NOTA: la imagen ha sido recuperada hoy de: http://www.jardinencantado.net/#fotos

(1) Manzano, Alberto (2016, 22 de noviembre). Escucha al colibrí. Babelia (El País.com).

En el mismo barco

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El pasado 18 de noviembre se estrenó en cines el documental In the same boat (En el mismo barco), que resume en su título una idea muy brillante del sociólogo Zygmunt Bauman: “ya estamos todos en el mismo barco, pero lo que nos falta son los remos y los motores que puedan llevar este barco en la dirección correcta”. Se refiere al ecosistema social de escala mundial en el que navegamos en estos momentos casi hacia ninguna parte, con un desconcierto mayúsculo y con decisiones de corte democrático, como las elecciones últimas en Estados Unidos, donde tiembla el mundo al conocerse los resultados.

No he visto todavía la película y es difícil emitir juicios bien informados sobre su hilo conductor, pero me resulta muy atractiva la información que dispongo sobre ella hasta este momento, aunque hay incursiones en el análisis de las aportaciones revolucionarias de la tecnología del último siglo y éste que parecen inquietantes. En tiempo de crisis siempre se ha dicho que no es conveniente hacer mudanzas, pero no estoy de acuerdo con este aserto ignaciano en situaciones tan dramáticas como las que se están experimentando a nivel mundial, con un impacto importante en este país, aunque se quiera ocultar casi a diario. Estamos viviendo en un mundo con una clamorosa ausencia de valores y, sobre todo, de ética, tal y como lo aprendí de un maestro en el pleno sentido de la palabra, el profesor López Aranguren, cuando la definía como el «suelo firme de la existencia o la razón que justifica todos los actos humanos», que tantas veces he abordado en este blog.

Estas razones nos obligan a dejar los supuestos puertos seguros y comenzar a navegar para intentar descubrir islas desconocidas que nos permitan nuevas formas de ser y estar en el mundo, que he vislumbrado como hilo conductor del documental que trato hoy de forma especial. Lo contrario es obvio y se ve venir porque navegamos en mares procelosos de corrupción y desencanto, en los que cunde el mal ejemplo de abandonar el barco metafórico de la dignidad, con la tentación de que el mundo se pare para bajarnos o arrojarnos directamente al otro mar de la presunta tranquilidad y seguridad existencial. Se constata a veces, en esa situación, que falta ya mar para acoger a todos los que se tiran a él. Lo expresaba en 2012 en este blog, en un post dedicado a los aforismos, porque en ese momento apreciaba que eran numerosas las deserciones en el barco político de aquella legislatura, siendo testigo directo del abandono apresurado de los que tenían la obligación de mantenerse en el puente de mando de la responsabilidad política que se le había encomendado, arrojándose a un mar repleto de desertores de la dignidad.

Lo que verdaderamente me enerva es contemplar cómo se suelen liquidar estas situaciones tan transcendentales con la consabida frase de que “todos vamos en el mismo barco” y eso no es así ni lo admito con carácter general, porque todos no somos iguales: un os van en magníficos yates y otros, la mayoría, en pateras. Por esta situación de fondo y forma estoy interesado en ver este documental, para lograr identificar quien está enrolado en el barco que citan y explican, quizá con la debilidad personal que siento por escuchar las palabras del expresidente José Mujica, a quien tanto admiro.

Es probable que a este barco ético y esperanzador no suban nunca quienes no están interesados en que el mundo mejore, porque los poderes fácticos que dirigen y protegen la maquinaria de la guerra en cualquier lugar del mundo, el terrorismo de cualquier cuño, así como los vestidos de negro, deciden desde hace ya mucho tiempo el funcionamiento y los altibajos del ecosistema económico y financiero mundial, desde una torre en Manhattan, a través de portátiles y teléfonos inteligentes. Ellos viajan en barcos privados, en cruceros del mal, que no surcan nunca estos mares, para ellos procelosos. Lo que detesto también es el abandono de la lucha en situaciones difíciles, como las que estamos atravesando ahora, en las que aquellos que estaban a veces con los que deseamos estos cambios urgentes en las políticas mundiales, europeas y nacionales, se arrojan a un mar en el que cada vez hay menos sitio, porque dicen que esto no tiene remedio. Lo paradójico es que cuando se avance en la búsqueda de soluciones surcando mares diferentes que posibiliten otro mundo mejor, falte ya sitio o barco, según se mire, para recoger a los que en tiempos revueltos se tiraron al mar porque nunca quisieron buscar otras alternativas a este mundo que no nos gusta.

Una muestra de lo que expongo anteriormente, lo he encontrado en los párrafos finales del artículo publicado en El Diario.es al respecto (1): “La intervención de los expertos en el documental se completa con testimonios de gente en mitad de las calles de Rusia, España, Nigeria o Argentina, que teorizan sobre cómo sería el mundo sin trabajar, o trabajando menos. «Seríamos gordos», dicen en el continente africano. «Con dos días de fiesta a la semana, yo estaría contenta», apunta una ciudadana rusa. «Yo estoy ahora mismo en el paro y si te soy sincero, estoy como Dios», sentencia un español”. Sin comentarios.

Estas razones expuestas anteriormente son las que me animan a ver este documental y escuchar atentamente a personas tan interesantes como Zygmunt Bauman, Jose Mujica, Erik Brynjolfsson, Serge Latouche, Mauro Gallegati y Tony Atkinson, que intervienen en él con aportaciones extraordinarias y cargadas de sentido, con la apreciación de que, queramos o no, estamos todos ya en el mismo barco de la dignidad humana, «La Isla Desconocida» de Saramago quizás, en un viaje esencial para vislumbrar el destino universal que pasa por salir alguna vez de nosotros mismos.

Sevilla, 25/XI/2016

(1) Sarabia, David (2016, 11 de noviembre). “In the same boat”: remar para evitar el abismo del sistema actual. El Diario.es.

“No puedo aguantarlo más…”

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http://www.telecinco.es/_87d79eea

La he escuchado en el informativo de las 21:00 horas y no logro borrar estas palabras de mi mente. ¡Qué paradoja, en la celebración hoy del día universal del niño! Reproduzco de forma íntegra la noticia que figura en Informativos Telecinco. Merece leerlas con atención, para que nos sirva en la lucha diaria por defender la vida digna de los demás, en cualquier sitio, porque es urgente recuperar credibilidad en la solidaridad humana todos los días del año, no solo hoy, tan trágicamente irreal:

“Zona este de Alepo. El periodista Amro Halabi, de Al Jazeera, graba un reportaje en este hospital infantil, uno de los pocos que quedan en pie a este lado, aun habiendo sufrido múltiples daños por la guerra. El reportero se centra en los problemas respiratorios de un padre y sus hijos, entre lágrimas, víctimas de un ataque reciente de la aviación del régimen sirio y el ejército ruso. Situación angustiosa, hasta que la oscuridad anuncia lo peor. El centro acaba de ser bombardeado, entre los gritos y el polvo, madres y padres buscan una salida con sus hijos en brazos. A unos metros está la unidad de neonatos. Dos enfermeras tratan de recoger a los bebés de las incubadoras. Rompen en llanto y se funden en un abrazo. Instantes después se improvisa una nueva sala de atención a los prematuros, en el suelo, entre mantas. Ha ocurrido este fin de semana. Lo mismo que este bombardeo este domingo en una escuela al oeste de la ciudad, bajo control de las tropas de Al-Assad. Aquí han muerto al menos siete niños. Entre los menores supervivientes, esta niña, que confiesa ante la cámara que ya no aguanta más porque le han matado a todo el mundo “No puedo aguantarlo más. ¿Cómo podría? Mataron a todo el mundo. Mataron a todo el mundo. ¿No basta con lo que han matado hasta ahora?” En el este, otro ataque con gases tóxicos en las últimas horas, ha matado a otros cuatro niños de una misma familia. Niños conscientes de la tragedia y otros que con dos meses de vida acaban rompiendo una de sus primeras sonrisas ante su padre antes del sobresalto por una bomba cercana. Menores en una guerra, a punto de cumplir seis años, que se ha cobrado ya la vida de casi medio millón de personas, unos 12.000 de ellos niños. Con casi 8 millones y medio de menores afectados por el conflicto, tanto dentro como fuera del país”.

La verdad es que no tengo palabras para comentar algo más. Solo quedarme en el rincón de pensar qué hacer en este sinsentido que necesita atención mundial sin dilación alguna.

Sevilla, 20/XI/2016

 

 

Recital lírico en Sevilla

 

patricia-cayuela-y-jorge-de-la-rosaPatricia Cayuela y Jorge de la Rosa / JA COBEÑA

Anoche asistí a un recital lírico, organizado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en Sevilla y la Escuela de Música Qanun, en el que se interpretaron obras de compositores españoles y, sobre todo, de Mozart, protagonista contemporáneo con la intrahistoria de esta organización, con un hilo conductor sobre diferentes aproximaciones a la comprensión de una forma de ser mujer en diferentes épocas, trenzado en la primera parte en torno a la cercanía del gran compositor austriaco con la realidad de ser, vivir y estar en la sociedad aristocrática de Sevilla, en fragmentos de las óperas Las bodas de Fígaro y Don Giovanni, con evidentes guiños bufos por la burla social que se canta y recita en sus arias y dúos. Fue un acto cultural de gran dignidad artística, en un local habilitado como salón de actos de la Sociedad y con un objetivo claro de relanzar su objetivo cultural de amplio espectro, cuestión que es vital para esta ciudad tan anclada en sus orígenes y con dificultad a veces para comprender que su existencia solo tiene interés cuando mira hacia adelante. Es lo que Tabucchi nos dejó como mensaje en su preciosa obra, Sostiene Pereira, tal y como recomendaba el Dr. Cardoso al Sr. Pereira: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”.

La ejecución fue impecable, por parte de Patricia Cayuela (soprano), Jorge de la Rosa (barítono) y Jaime Malma, al piano, contando la Real Sociedad con medios todavía austeros pero que estoy seguro que ganará calidad con el paso del tiempo. Tres artistas de tres países distintos, España, Cuba y Colombia, nos demostraron cómo la música es una expresión de alianza indestructible entre los seres humanos y me parece fantástico que se procure con estos actos no confundir nunca valor y precio, sino la quintaesencia de vivir la cultura dignamente y saber compartir nuestros dones con los demás. Es un ejemplo de cómo se puede empezar con escasos recursos para ir avanzando poco a poco en la medida que la propia sociedad, con minúscula, responda adecuadamente a estas actividades. Mi reconocimiento ya lo tienen como ciudadano anónimo interesado por la cultura participativa en esta ciudad, en la que Mozart, en la primera parte, se fijó también para componer compases que ayer fueron acompañados de la palabra cantada, con un gusto exquisito y muy bien representada e interpretada, en fragmentos de su obra enmarcada en esta ciudad con dúos memorables: La ci darem la mano (Don Giovanni) y de las Bodas de Fígaro, Dove sono (Condesa), Crudel! Perché finora (dúo Susana y el Conde) y Non più andrai, farfallone amoroso (Fígaro).

En la segunda parte, nos llevaron a un viaje imaginario por Rusia y de vuelta a España, con interpretaciones de pasajes de obras de Francisco Asenjo Barbieri, Una mujer que quiere ver a un barbero (El barberillo de Lavapiés) y de Pablo Sorozábal, Calor de nido, paz del hogar (Katiuska) y Hace tiempo que vengo al taller (La del manojo de rosas).

Al final, nos regalaron la interpretación a dúo de O sole mio, una canción napolitana que nos dejó mensajes esperanzadores sobre lo que allí había pasado en una tarde de Sevilla y lo que queda por venir y sentir, recordando algunos fragmentos de esta bella canción napolitana, como puerto final en el que atracamos finalmente anoche en una nave que de acuerdo con Fellini siempre va a alguna parte: Cuando anochece y el sol se pone, / me viene casi una melancolía. / bajo tu ventana me quedaría, / cuando anochece y el sol se pone. / Pero otro sol / que es aún más bello, / Mi Sol, ¡está en tu rostro! / El Sol, mi sol… / está en tu rostro, / está en tu rostro…

Nos quedamos con las voces e imágenes subliminales de Patricia Cayuela y Jorge de la Rosa, por lo que cantaron y representaron, por su expresión siempre alegre y festiva. También, con la del pianista,  Jaime Malma, que acompañó de forma excelente el recital, porque el sol austriaco, español e italiano de una determinada cultura musical quiso ponerse anoche allí, para siempre.

Sevilla, 20/XI/2016

Doble cara, doble todo

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Es una realidad que se puede contemplar en alta disponibilidad, es decir, las veinticuatro horas del día y todos los días del año, en personas y organizaciones de todo tipo, próximas y lejanas. Me lo recordó recientemente la pintura mural que acompaña a estas palabras, que se puede ver a cualquier hora del día y de la noche en el museo al aire libre de pinturas murales que existe en el Polígono de San Pablo, en Sevilla, un barrio humilde que acogió en 2010 una iniciativa maravillosa, Arte para todos. La traigo a colación por las últimas experiencias políticas que hemos vivido tanto a nivel nacional como internacional. Escuchas a Trump en campaña y una vez conseguido el trofeo americano por excelencia, la presidencia de los Estados Unidos de América, como si fuese un Oscar al mejor político americano, al día siguiente ya no es lo mismo y donde dijo digo ahora dice Diego. Aunque nadie crea su doble cara, pero le da igual. ¡Es la economía, idiotas!, como decía el asesor de Bill Clinton.

Igualmente, en la política nacional, donde hemos asistido a un espectáculo vergonzante del Partido Socialista Obrero Español porque, emulando a Groucho Marx, donde decía “no” de forma machacona a la continuidad del Partido Popular, ahora dice que lo que quería decir era abstención “para salvar la gobernabilidad de España”, desoyendo el mensaje explícito de millones de votantes que queríamos diálogo entre diversas fuerzas políticas para gobernar bien este país, no tacticismos de hoy para mañana, siguiendo el método “kleenex”, de usar y tirar. Y el día siguiente, este partido intenta recuperar sus señas de identidad, diciendo en el Congreso no a casi todo, en actitud vergonzante, en busca del tiempo y de la ética política perdida, que también existe. ¡Es la gobernabilidad, idiotas!

Doble cara, doble todo. Doble rasero, doble política, doble gobierno, doble economía, doble educación, doble moral, doble… Lo peor de todo es que de este mundo doble, tu y yo sabemos poco, pero «estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo» (Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo).

Sevilla, 18/XI/2016

Sevilla “atiende” a Cernuda

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Casa natal de Luis Cernuda, en calle Acetres, 6 (Sevilla) / JA COBEÑA

… Mas el trabajo,
Con amor hecho, merece la atención de los otros

Luis Cernuda, A sus paisanos

Hoy se ha conocido la noticia: la casa natal del poeta Luis Cernuda, en Sevilla, actualmente en venta, ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucía, atendiendo a la petición formulada por el Ayuntamiento de Sevilla y la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA), ésta última con el respaldo popular conseguido a través de la plataforma Change.org, en la que tuve la oportunidad de participar.

Es una noticia extraordinaria para el mundo de la cultura, porque el procedimiento para declarar la casa natal de Luis Cernuda como BIC, con la tipología de Sitio Histórico, según figura en el expediente incoado a tal efecto por la Consejería de Cultura, considera que “el valor patrimonial de su casa va más allá de la mera circunstancia del nacimiento en ella del poeta […]”, dado que Cernuda es “la figura que más influencia ha ejercido sobre las generaciones posteriores dentro del grupo de poetas que conformaron la Generación del 27 y supone una referencia indiscutible para la poesía andaluza y española actual”.

Recupero, a continuación, el artículo que en tal sentido escribí hace apenas un mes y medio, en el que me hacía eco de nuevo de este sentir ciudadano para no perder una referencia tan excelsa de la cultura andaluza y universal.

Sevilla, 17/XI/2016

Donde Luis Cernuda nació

… Mas el trabajo,
Con amor hecho, merece la atención de los otros

Luis Cernuda, A sus paisanos

Acabo de firmar en la plataforma digital Change.org una petición promovida por la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA), para que la Junta de Andalucía declare la casa natal de Luis Cernuda como Bien de Interés Cultural. El año pasado escribí en este sentido un post, que adjunto a continuación, en el que mostraba mi asombro por haber descubierto una realidad dolorosa en mis paseos matutinos de entonces, por la ciudad de sus sueños: “porque donde hoy habita el olvido de Sevilla es en la casa donde nació Luis Cernuda, que está en venta al mejor postor, sin que se atisbe el rescate digno por parte de organizaciones públicas de su ciudad natal. Soy consciente de que la cultura es la pariente pobre de la situación económica actual y la que está sobrellevando como puede la crisis económica y, sobre todo, de ideas, en la ciudad de sus paisanos”. Por ello, me alegra saber que se ha iniciado un camino para que con la declaración de su casa natal como BIC, la cultura triunfe en un mundo de mercancías.

El pasado 21 de septiembre lo leía en la edición digital de El País: “Es una casa poetizada. En ella se ha trasvasado poéticamente la infancia y la adolescencia del autor con más proyección de la generación del 27. Ahí descubrió la poesía, la música, la aparición del tiempo y el desconocido mundo de la homosexualidad”, apunta Rogelio Reyes, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla y miembro de la asociación. “Lo interesante sería que las administraciones la adquirieran y rehabilitaran de forma respetuosa, sin desnaturalizar la casa, desde la que también se plasma en su obra una geografía sentimental del entorno”, señala Reyes, que fue presidente de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras”.

Tal y como él lo pidió a sus paisanos, hoy, siguiendo la estela de sus palabras, la casa donde nació Luis Cernuda, con amor tratada por sus paisanos, merece ahora la atención de Sevilla. Firma, si quieres estar cerca de Cernuda y su estela, en la plataforma citada y el poeta será conocido todavía más si algún día las personas que lo admiran pudieran atravesar el zaguán de Acetres, 6 para ver una vela echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtre tamizada la luz del mediodía y donde una estrella destaque sus seis puntas de paño rojo. También, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, que se agrupen las matas floridas de adelfas y azaleas. Y el sonido del agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá, en el fondo del agua, unos peces escarlata que pueden nadar otra vez con inquieto movimiento. Como a él le gustaría volver a la casa que le vio nacer y crecer para entregarnos palabras y libertad envuelta en ellas.

Sevilla, 24/IX/2016

PALABRAS DEL AMANECER / 4. Donde Luis Cernuda nació…

Mas no todos igual trato me dais,
Que amigos tengo aún entre vosotros,
Doblemente queridos por esa desusada
Simpatía y atención entre la indiferencia.

Luis Cernuda, A sus paisanos

No me hubiera gustado descubrir esta situación en paseos matutinos por la ciudad de sus sueños, porque donde hoy habita el olvido de Sevilla es en la casa donde nació Luis Cernuda, que está en venta al mejor postor, sin que se atisbe el rescate digno por parte de organizaciones públicas de su ciudad natal. Soy consciente de que la cultura es la pariente pobre de la situación económica actual y la que está sobrellevando como puede la crisis económica y, sobre todo, de ideas, en la ciudad de sus paisanos.

He recordado una y mil veces las palabras que nos dedicó hace muchos años, transidas de dolor por el trato recibido por parte de los sevillanos de pro y que las tengo grabadas a fuego en mi persona de secreto:

Mas el trabajo humano
Con amor hecho, merece la atención de los otros.

He visitado recientemente la cristalería “Valeriano Díaz”, que finaliza su estancia desde 1917 en la casa de Cernuda, llena de cachivaches arriba y abajo, pero que conserva en sus muros, en su patio, en su galería interior, un sabor de realidades y deseos de supervivencia en lo más profundo del ser humano sensible con la cultura y con el patrimonio literario de uno de sus hijos que nunca pudo ser pródigo en su tierra. Al entrar, cerré los ojos y vi la vela echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo. También, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, que estaban agrupadas las matas floridas de adelfas y azaleas. Y el sonido del agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá, en el fondo del agua unos peces escarlata nadaban con inquieto movimiento.

Aunque me consta que hablar de estas realidades no es políticamente correcto en tiempos de turbación, tan revueltos, me gustaría hacer llegar a cuantas personas quieren a este poeta universal un llamamiento para unirnos en un frente cultural, como le gustaría a él nombrarlo, para intentar buscar una solución de mercado, pero sin tratamiento de mercancía pura y dura, a esta venta de un lugar que debería habilitarse como sede permanente, sobre todo sencilla y digna, de su obra y vida.

Porque siguiendo la estela de sus palabras, la casa donde nació Luis Cernuda, con amor tratada por sus paisanos, merece ahora la atención de Sevilla.

Sevilla, 18/V/2015

No olvido a Antonio López

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Antonio López / JA COBEÑA

Ayer comencé a estudiar la partitura de la Sinfonía inacabada de Schubert. Recordé inmediatamente al pintor maestro del realismo, Antonio López, al que profeso un profundo respeto desde hace muchos años. No debo dejar pasar más tiempo para escribir sobre la oportunidad que tuve el pasado mes de octubre de verlo en el patio de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde asistí a un acto académico, entrañable y mágico, de defensa del trabajo de fin de grado, que hizo una persona a la que también admiro, el artista plástico marroquí Yassine Chouati, al que he dedicado ya unas palabras en este cuaderno digital. Próximamente escribiré sobre el contenido de su trabajo expuesto, que tengo pendiente de leer y ver en profundidad, que me emocionó por su profundo significado de las dos orillas que separan España del mundo árabe, en el sentido que explicó él de forma extraordinaria. Lo haré pronto, pero no puedo dejar de citar un detalle hermoso que viví en el acto de defensa, porque contó con la presencia virtual de su madre, con traje de fiesta marroquí, mediante una fotografía artística expuesta en un caballete, cerca, muy cerca de él.

Estas coincidencias de la vida, me llevan siempre a reflexionar sobre lo inacabado que es todo lo que nos rodea. La realidad es terca cuando la situamos en el marco de la temporalidad, porque es verdad que todo fluye y nada permanece, porque cada cosa tiene su tiempo y cada tiempo su momento. En el caso de Antonio López, como su propio nombre anuncia, todo es sencillo en él, tal y como ya he hablado de él anteriormente: su pintura realista, la escultura viva hasta la muerte, inacabadas, los dibujos en blanco y negro, gracias a su tío maestro de Tomelloso. Su forma de ver la vida a través del color del membrillo, paciente hasta la extenuación para que no se escape nada de lo rutinario, de lo cotidiano que verdaderamente es porque está ahí, pendiente de que alguien lo capte. Un trabajador del arte, que se siente ahora más libre que cuando era joven, que le ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por él mismo, que el camino ha sido complicado y que ha sido doloroso hacerse a sí mismo. Una persona de alma grande, en un modo de vivir y ser muy sencillo. Como una pintura inacabada para mí, que inicié en 2005, una copia de sus lirios y hojas verdes en un patio muy particular, que no pretenden decir nada más que sus pinceles pintan la vida con un realismo mágico que no te permiten perder detalle alguno de lo que pasa, de lo que ocurre, de lo que las personas sienten. Sencillez y maestría en estado puro. En mi caso, en los lirios citados, inacabados hasta hoy, esperando que algún día, como Schubert, pueda expresar en trazos de color lo que llevo dentro de mi persona de secreto.

Recuerdo también una anécdota preciosa que contaba con asiduidad Miguel Delibes sobre estas experiencias vitales inacabadas, en este caso sobre su busto en bronce que realizó Antonio López y le entregó en octubre de 2011, que él contó con el gracejo que siempre le acompañaba en recuerdos íntimos. Como también tardaba, estaba ávido de la última noticia sobre su busto. Encontrándose con un amigo común de Valladolid, Antonio Piedra, le sonsacó información, para que le informara de alguna forma cómo estaba en las manos de Antonio López, cuándo podría ver “su cabeza”, si se parecía, si era un trabajo importante para Antonio López, etc. y cuándo la podría ver finalizada. Ante tanta insistencia y después de varios rodeos, “Antonio Piedra, que mantenía una actitud reverencial, de respeto hacia el pintor-escultor, emitió un levísimo cloqueo y se diría, por sus ademanes y la exageración de su rostro, por la manera de abrir la boca, un poco exagerada, que iba a pronunciar un largo discurso, pero dijo simplemente:

Estás hablando, la verdad”.

Si contemplan con detenimiento la fotografía, que hice desde el balcón de la primera planta de la Facultad, donde me encontraba ese día en el acto académico comentado anteriormente, porque no quise interrumpirle en el encuentro con sus alumnos (encuentro inacabado…), se puede apreciar su persona de todos, atento, sencillo, escuchando en el peripatos aristotélico, sentado en la vida (sitz in leben) que dicen los alemanes. Seguro que fue una clase magistral, aunque conociéndole bien, estoy seguro que la dejó inacabada para que cada uno la finalizara con su mejor forma de entender la vida. Es verdad, allí estaba Antonio López en estado puro:

Estaba enseñando, la verdad.

Sevilla, 17/XI/2016

Alalá de Sevilla

El próximo jueves, 24 de noviembre, se proyecta en los Cines Nervión de Sevilla, en la Sala 14 y a las 20:15 horas, la película Alalá (alegría, en caló), un largometraje documental, excelente, sobre la realidad de transformación social y cultural de un barrio complejo en Sevilla, las Tres Mil Viviendas, gracias a una modesta escuela de flamenco, en la que los auténticos protagonistas, como estrellas invitadas de esta película, son los niños y niñas que allí viven y comparten muchos momentos de cada día con el flamenco y con personas que se acercan a esta realidad para enseñarles y transmitirles su arte.

Con motivo de esta proyección, he recordado la experiencia del cine transformador en Giancaldo, el pueblo en el que vivía Salvatore, el niño protagonista de Cinema Paradiso, sobre todo por una frase de Alfredo, el proyeccionista, que me emociona siempre cada vez que veo esta película maravillosa y que dirige a Totó, Salvatore cuando decide descubrir un nuevo mundo de ciudad: “hagas lo que hagas, ámalo”. Es lo que diría a estos niños y niñas de las Tres Mil Viviendas. También al equipo técnico de la película y a su directora, Remedios Malvárez, que ve las cosas que pasan de forma muy diferente a los demás, no inocente: hagáis lo que hagáis, amadlo. Con alalá.

Este día puede ser una oportunidad excelente para ir a los Cines Nervión como acto solidario con estos protagonistas excelentes y con los creadores de este largometraje documental. También, porque “os van a encandilar los niños artistas de nuestro barrio”, como decía recientemente la Comisionada del Polígono Sur (@poligono­­_sur) en un tuit lleno de sentimiento y dignidad. Allí nos podemos unir para construir un espacio de tejido crítico en esta ciudad que necesita aproximarse cada día más a la realidad social de este barrio, que nos enseña tantas cosas buenas y tanta alalá (alegría) para el tedioso día a día en el que a veces estamos instalados casi sin darnos cuenta. Para que aprendamos también, que otra Sevilla, en las Tres Mil Viviendas, es posible.

Sevilla, 15/XI/2016