Con la ayuda de maestros se escribe la historia

Sevilla, 12/IX/2023

He conocido la reciente presentación mundial de la película Maestro, una biografía cinematográfica especialmente delicada de uno de mis maestros musicales, Leonard Bernstein, fundamentalmente en mis años jóvenes por la composición de la banda sonora de West Side Story, al que vamos a poder conocer mejor en una faceta humana, familiar y bisexual, profunda, con el hilo conductor de su controvertido matrimonio con la actriz costarricense-chilena, Felicia Montealegre, en una biopic en sentido estricto, con un guion compartido con Josh Singer, dirigida e interpretada magistralmente en su papel estelar por Bradley Cooper, producida por Martin Scorsese, Steven Spielberg y Todd Phillips, además del mismo Cooper. Como carta de presentación, ya se espera de ella sólo su excelencia en su proyección mundial, tal y como se ha reconocido en su reciente participación en la 80ª Mostra de Venecia, junto a otras 22 películas, a pesar de no haber obtenido los preciados galardones de este preciado Festival de Cine.

Según Fotogramas, en una crítica que estimo como excelente, “El guion que Cooper coescribe junto a Josh Singer –coautor también de los libretos de ‘Spotlight’ y ‘Los archivos del pentágono’– presenta a Bernstein como una figura marcada por un claroscuro existencial: un hombre tocado por el encanto personal y el talento artístico, pero atormentado por un miedo feroz a la soledad. Y lo extraordinario es que el personaje sale del paso sin ser sometido al juicio moral del cineasta, quien contempla las taras de Bernstein –su narcisismo, sus adicciones, su permanente inconformismo, su dificultad para el compromiso sentimental– como cualidades inherentes a la naturaleza humana, algo que ya afloraba en la notable ‘Ha nacido una estrella’. De hecho, la propensión del Cooper-actor a ocupar el centro no solo de las escenas sino también de los encuadres demuestra que la modestia puede no ser la cualidad más determinante de la personalidad del Cooper-cineasta. […] Transitando desde el debut de Bernstein como director de la Orquesta Sinfónica de Nueva York, el 14 de noviembre de 1943, hasta la vejez del personaje, la película ofrece un deslumbrante viaje estético por el cine americano de la segunda mitad del siglo XX. En su tramo inicial, filmado en blanco y negro, Cooper –con la colaboración del director de fotografía Matthew Libatique– homenajea la heterodoxia del clasicismo de Hollywood que tomó forma con el estreno de ‘Ciudadano Kane’ de Orson Welles en 1941. Entre sus suntuosos travellings, sus majestuosos besos a contraluz y sus veloces diálogos, ‘Maestro’ logra capturar el romanticismo de una era, la de la inmediata posguerra, en la que Estados Unidos navegaba entre el ardiente deseo de celebrar la vida y la imposición de un régimen patriarcal conservador. Y, por si lo anterior no fuera suficiente, en su salto a la década de 1970, la película entabla un diálogo con los cineastas del Nuevo Hollywood para explorar, cámara en mano, el arduo camino hacia la plenitud artística y la libertad sexual del protagonista”.

Una vez más, nada humano me es ajeno, según Terencio, incluso si viene de mis maestros, en este caso Leonard Bernstein, al que siempre he profesado admiración artística. El cine tampoco es ajeno en mi vida y si tuviera que preguntar en ocasiones como esta de Maestro, ¿qué es el cine?, acudiría de forma veloz a lo que manifestó en una ocasión el afamado director John Ford, que conocía muy bien a Henry James Fonda, respondiendo a un periodista ante la pregunta clásica de ¿qué es el cine?: “Es ver caminar a Henry Fonda”. Lo mismo que hoy podría afirmarse por la interpretación tan alabada de Bradley Cooper en su papel de Bernstein, al contemplar como caminaba realmente por los senderos inescrutables de la vida, con una íntima banda sonora especial, dirigida por él, preguntando qué significa el número dos en su azarosa vida junto a su querida compañera sentimental, Felicia Montealegre, cuando ya todo sonaba a despedida por la muerte de ella. Por esta vez, cualquier parecido con la realidad de la vida no será pura coincidencia. Esa es la verdadera magia del cine y su historia. Y Maestro no se queda atrás, porque en esta ocasión el cine es admirar la interpretación magistral de Bradley Cooper en el papel de Leonard Bernstein.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Películas españolas hacen ya el camino del Oscar 2024

Sevilla, 10/IX/2023

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ha publicado la preselección de tres películas para la nominación definitiva de una de ellas, por parte de nuestro país, el próximo 21 de septiembre, al Oscar a la mejor película internacional 2024, de las cuales dos, 20.000 especies de abejas, de Estibaliz Urresola y Cerrar los ojos, de Víctor Erice, han sido tratadas de forma especial en este cuaderno digital, cuestión que me conmueve, atendiendo al mensaje extraordinario de ambas, de gran impacto emocional y social.

Por este motivo, vuelvo a publicar ambos artículos, esperando que, finalmente sea una de las dos la candidata definitiva al Óscar, sin desmerecer esta candidatura, en ningún caso, la tercera en liza, La sociedad de la nieve, de Juan Antonio Bayona.

Lucía o el encanto real de una niña singular

Sevilla, 21/IV/2023

Desde hace bastantes meses sigo de cerca una aventura apasionante, la de la película dirigida por Estibaliz Urresola Solaguren, autora también de su guion, 20.000 especies de abejas, multipremiada a pesar de su corta vida, que hoy se estrena en las salas de nuestro país, en la que se narra algo de especial interés por su trasfondo humano en un mundo en el que se vive de forma difícil la diversidad y la singularidad, tal y como la explica la sinopsis oficial de esta obra de arte: “Cocó [Sofía Otero], de ocho años, no encaja en las expectativas del resto y no entiende por qué. Todos a su alrededor insisten en llamarle Aitor pero no se reconoce en ese nombre ni en la mirada de los demás. Su madre Ane, (Patricia López Arnaiz), sumida en una crisis profesional y sentimental, aprovechará las vacaciones para viajar con sus tres hijos a la casa materna, donde reside su madre Lita (Itziar Lazkano) y su tía Lourdes (Ane Gabarain), estrechamente ligada a la cría de abejas y la producción de miel. Este verano que cambiará sus vidas obligará a estas mujeres de tres generaciones muy distintas a enfrentarse a sus dudas y temores. Y sobre todo, a Ane a ser por fin honesta consigo misma”.

He leído todo lo que podido sobre la génesis de la película y he encontrado algo de marcado interés ante la realidad pura y dura del mercado cinematográfico, porque esta película no es mercancía sino un producto que nace a través de una productora también singular, Gariza films, que tiene intereses muy diferentes a los que fomenta ese mercado y sus mercancías, de las que la industria del cine tampoco se libra: “es una productora feminista e independiente que crea y produce proyectos audiovisuales desde 2010. El cine es nuestra manera de vivir, nuestra pasión. Por eso, realizamos nuestros proyectos siempre desde la cercanía y la sinceridad”. Sus características principales son: el apoyo al talento joven“porque creemos en el talento de los jóvenes emergentes que como nosotras crean proyectos de gran calidad que tienen muchas, pero muchas cosas que contar al mundo”, ser una productora feminista, es decir, “un espacio libre para poder dar voz a las historias que tienen que ser contadas. Apostamos por nuevas directoras que proyectan diferentes perspectivas. Queremos un cine igualitario, en el que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de mostrar su creatividad e ingenio cinematográfico y trabajamos por conseguirlo. ¡Y lo conseguiremos!”, así como hacer un cine independiente y de autor: ”visibilizamos las películas que crecen al margen del epicentro de la industria. Cuidamos cada detalle de cada proyecto en el que participamos y garantizamos la diversidad”. Y, por último, defienden la escucha, la cercanía y la honestidad: “nos encanta escuchar nuevas historias, el vértigo que se siente al principio de un proyecto y formar parte de pequeños y grandes equipos de trabajo. Para nosotras cada proyecto tiene unas necesidades diferentes, y es nuestra labor reconocerlas y responder adecuadamente a cada una de ella, de forma individualizada y personalizada”.

Todo lo anterior es lo que está detrás de una historia tan hermosa como la que narra esta bellísima película, porque es un hecho constatable que la producción de la misma no es inocente, hay una ideología detrás de cada producción y llevan a cabo algo muy importante: contar, de forma especial, una historia cercana, honesta y sincera, impregnada de valores humanos, que ayude en definitiva a transformar la sociedad actual. La película tiene ya un amplio reconocimiento cinematográfico mundial, como ganadora en la Berlinale del Oso de plata 2023 a la mejor interpretación de la jovencísima actriz con sólo nueve años, Sofía Otero y la Biznaga de oro en el Festival de Málaga de este año a la mejor película, en la que la directora lanzó un mensaje reivindicativo: «Creo que cada vez más hay una voluntad de poner en valor y visibilizar las infancias trans. Es muy importante que estos niños encuentren su sitio en el mundo. Con esta película he querido hablar de ello desde el enfoque de la familia y cómo se transforman todos sus miembros cuando tienen que acompañar a una persona que se está expresando de una forma distinta a la que todos habíamos concebido«. También obtuvo la Biznaga de Plata a Mejor Actriz de Reparto para Patricia López Arnáiz. 

Conocí hace dos meses la intrahistoria de esta película, que me conmovió: “Un proyecto que nació cuando Urresola conoció el caso de Ekai, un niño trans de 16 años que se suicidó tras luchar por un tratamiento hormonal que nunca logró. “Dejó una carta y me conmovió”, recuerda la directora. “Era una carta de despedida, pero al mismo tiempo me conmovió la esperanza que proyectaba él en esa carta hacia la generación de las niñas y los niños que vinieran detrás de él, que vivieran un escenario de más aceptación y donde lo tuvieran más fácil que él. Recuerdo que, a raíz del caso de Ekai, hubo un despertar, por lo menos en la sociedad vasca, sobre esta temática, que yo creo que no formaba parte de la agenda social ni del imaginario. No pensábamos que lo trans pudiera estar ya presente desde las infancias más tiernas”, […] Un despertar que luego se multiplicó por toda España y que también provocó movimientos reaccionarios como “ese autobús naranja que intentaba preservar los pensamientos más rígidos de la idea del género y de las identidades”. “Creo que justamente lo que logró ese autobús fue dar mucha más repercusión y altavoz a esta realidad”, dice la autora sobre la campaña que impulsó HazteOír. 20.000 especies de abejas nació en 2018, cuando Urresola comienza el proceso de investigación y las entrevistas a las familias de niñas y niños trans. Su proceso de creación ha ido en paralelo con la evolución de la sociedad española que ha concluido en la aprobación de la ley trans que coincide en el tiempo con la presentación del filme en la Berlinale”.

Leí ayer una reseña en RTVE sobre esta película en la que se hacía una comparación con otra obra maestra de este país, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, por la mirada tan cautivadora de Ana Torrent, como ahora es la de Sofía Otero: “El simbolismo del universo de las abejas vuelve a llevarnos a la cinta de Víctor Erice. De la colmena a las abejas. Aunque la de Erice no representaba con ellas la diversidad, en ambos casos sí entraña la complejidad en los enlaces familiares y busca mostrarse la sorpresa que encierra la infancia, el descubrimiento del mundo adulto a temprana edad, de la conciencia de uno mismo. Una distancia de 50 años entre ambos títulos, que se enlazan también a través de la hechizante mirada de sus protagonistas, porque, al igual que ocurrió con la de Ana Torrent, la de Otero se quedará para siempre en la historia de nuestra retina cinematográfica”.

Amo el cine y deseo que esta película, 20.000 especies de abejas, haga un recorrido maravilloso de divulgación de la parte más ejemplar del mundo cinematográfico, como escuela de vida. Escribí en este cuaderno digital, tiempo atrás, que cuando era pequeño me emocionaban las dos palabras inglesas, The End, que aparecían siempre en los últimos planos de las películas de sesión continua, en los cines refrigerados del ferragostomadrileño. Fue especial el día de Candilejas, porque Chaplin era un ídolo de mi vida en el barrio Salamanca, en Madrid, para un niño del Sur que soñaba con su tierra de origen, viviendo el discreto encanto de la burguesía, tan lejana de la ternura triste de Charlot, de los cómicos, como el que representaba el payaso Calvero en aquella hermosa película. También, el de El chico, con un mensaje que debido a mi corta edad me situaba más cerca del niño John en su experiencia vital al vivir separado de su madre. Todas las películas tienen un final (es lo que tienen de malo…), 20.000 especies de abejas, también, pero la vida sigue dispuesta a ofrecernos siempre miles de oportunidades para creer que todavía es posible ser y estar en el mundo de otra forma, soñando despiertos para volver a verlas como en el caso de “El chico” o la protagonizada por la realidad de Lucía, porque deseamos cambiar aquello que no nos hace felices, que mina a diario la persona de todos o la de secreto que llevamos dentro.

El cine de mi infancia contemplaba siempre descansos pero, cuando soñamos, la vida no se detiene sino que solo esperamos, mientras caminamos, que se cumplan los deseos irrefrenables de alcanzar resultados pretendidos en cuestiones de tanto calado como las que se tratan en esta película. Descansar es, a veces, despertar a nuevas experiencias de lo que está por venir, donde cualquier parecido con la realidad, a diferencia de lo que ocurre con las películas, no es pura coincidencia, sino el fruto de un sueño realizado, porque es legítimo que así sea. Es lo que esperaba siempre en su mundo tan singular, Lucía, la protagonista de 20.000 especies de abejas, una bella película para el siglo XXI, en un país tan controvertido como el nuestro que, afortunadamente, ya dispone de un marco legal propicio para salvaguardar la diversidad de género, a través de la recientemente promulgada Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, que deberíamos conocer todos para respetarla y llevarla a la práctica en nuestra azarosa vida diaria. Fundamentalmente, porque en 20.000 especies de abejas, cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

Víctor Erice, treinta años después, que no son nada para su cine

El regreso de Víctor Erice con ‘Cerrar los ojos’ (rtve.es)

Sevilla, 9/XII/2022

Casi sin darme cuenta voy formando poco a poco una coalición de determinadas personas mayores y me detengo a leer sus obras, contemplar sus cuadros o ver sus películas. Sobre todo, los escucho. Me pasó anoche al volver a reencontrarme con el director de cine Víctor Erice, cos sus 82 años, transmitiéndonos con sus palabras parte de su vida, que ahora se va a ver reflejada posiblemente con su nueva película, Cerrar los ojos, una historia sobre la memoria y la identidad, actualmente en rodaje, trabajando de forma incansable en lo que él llama “el arte popular del siglo XX”, el cine y su proyección en salas dedicadas exclusivamente a ello, tan vacías hoy por la competencia de las plataformas digitales. Aquellos antiguos espacios servían para contemplar “museos de la vida”, de muchas vidas sobre personas que sobre el escenario de su acontecer diario sólo hacen algo importante: sobrevivir. Nunca nos sentíamos solos.

Carlos del Amor nos deleitó en el Telediario2 (RTVE) con una semblanza muy cuidada, llena de afecto a Erice, porque en un minuto y cincuenta y siete segundos logró transmitirnos algo importante: su mirada, “una mirada inquieta, la mirada de alguien tímido que disfruta poco con las entrevistas”, sabiendo que “para Erice el cine bebe más de la pintura que de cualquier otro arte”. En el tiempo veloz de la entrevista televisiva citada, Víctor Erice tenía prisa para continuar con el rodaje. Carlos del Amor la finaliza con unas palabras bellísimas: “no se puede llegar tarde al lugar en el que durante tanto tiempo se le ha estado esperando”.

Treinta años después de su maravillosa película “El sol del membrillo”, he vuelto a reencontrarme con él, leyendo las palabras de homenaje que le dediqué en 2016 en este cuaderno digital, El color de la vida, bajo la sombra de un gran pintor, Antonio López, a quien tanto aprecio. Les dejo con ellos.

El color de la vida

Todo depende del color del cristal con el que se mire cada momento de la vida. Recuerdo siempre la puerta de acceso al patio interior de la Casa-Museo de Juan Ramón Jiménez, en Moguer (Huelva), que inspiró un libro precioso y bastante desconocido en nuestro país, Por el cristal amarillo y que tanto me ayudaba en la preparación de mis clases en Huelva. O la insignificancia de ese cristal en la isla de los ciegos al color, que magistralmente describió Oliver Sacks en un libro que leo con frecuencia y que lleva ese nombre descriptivo.

Comento estas vivencias porque anoche contemplé, como aprendí de mi maestro Antonio López, la película que dirigió Víctor Erice, El sol del membrillo, sobre el desarrollo contemplativo e inacabado siempre de una obra del pintor manchego, respetuosa con el devenir real del color del membrillo. Es una película de culto y respeto al devenir de la vida, sobre todo hoy cuando estamos inmersos en la dialéctica vida atómica-vida digital.

La cámara de Javier Aguirresarobe, excepcional, nos ayuda a contemplar segundo a segundo el devenir de la vida que necesita su tiempo, tal y como nos lo describió hace ya muchos años el Eclesiastés. Tiempo atómico y tiempo digital. Es verdad, vanidad de vanidades, todo vanidad…

En homenaje a Antonio López, al que vuelvo siempre cuando voy de mi corazón a mis asuntos o del timbo al tambo, en expresión excelente de García Márquez, adjunto a continuación uno de los artículos que escribí en 2014, con ocasión de la obra permanentemente inacabada de este pintor de la realidad y el deseo, porque nunca nos podemos bañar dos veces en el mismo río, ni contemplar la vida con un cristal de color perpetuo.

Sevilla, 21/V/2016

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Blas de Otero y la palabra que le quedaba en agosto de 1955

¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo.

Blas de Otero, en una carta dirigida a Vicente Aleixandre en 1955

Sevilla, 7/VIII/2023

Buscando islas desconocidas en este mes de agosto tan especial, he encontrado una carta del poeta Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Majadahonda, Madrid, 1979) dirigida a Vicente Aleixandre, el 18 de agosto de 1955, que me ha parecido una lección histórica de importancia capital para conocer a este poeta, con una trazabilidad familiar muy compleja y desde el punto de vista existencial también, con pérdida de fe incluida:

Querido Vicente: Te escribo esta carta aunque me da vueltas la cabeza, pero estoy tan solo que necesito hablar con alguien y creo que mejor que contigo… Por eso tu carta me hizo como siempre mucha compañía y además el regalo que me anuncias, yo sé que tú me has visto bien aunque yo me enseño tan poco y por eso lo que escribas estará bien y lo de menos es el estilo que es tan puro («buen sentido…») como he visto en el de Hidalgo. Pero pasa luego que la vida, no acabo de poder con ella, no me tengo a mí mismo, esta es la verdad y encima han sucedido tantas cosas, y las verdaderas son las que no sabe nadie no las que dicen. Pero tú ya sabes que yo no me desanimo y llegaré a la muerte deshecho pero no vencido. Yo no miento pero mi libro que quieren darlo en «Cantalapiedra» no sé qué hacer no me considero al nivel de mi palabra, ojalá fuese cierto lo que en este sentido dicen. Lo de menos es que los poemas sean regulares para mí, pero es lo que publiqué, no para otros, pero la conciencia es cada vez mayor, me está resultando ya monstruosa. ¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo. Yo no escogí mi sitio de nacimiento y luego toda esta España, la de los periódicos y la censura que no es broma en mi caso y el no tener ahora un medio de vida todavía, ni la mujer, pero así es más bonito, lo que hace falta es que tenga fuerzas que vencimiento jamás lo tendré. Perdona todo esto, Vicente. Es para ti, claro, por eso lo he hecho. No sé qué contarte de otras cosas, ahora no tengo ganas.

Un fuerte abrazo

Blas

Dámaso no me envió el libro, será el verano, ya lo recibiré.

En el contexto de su situación personal, en una revolución interior constante hacia la poesía social, cuando dice “Cantalapiedra” se refiere a su obra Pido la paz y la palabra, que se publicó ese año, 1955, en Ediciones Cantalapiedra, en Torrelavega (Santander), siendo la palabra lo único que de verdad le quedó siempre y que tan maravillosamente nos legó en un poema de este libro que no olvido, En el principio, que he citado en numerosas ocasiones en este cuaderno digital:

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Al leer varias veces la carta dirigida a su amigo del alma, Vicente Aleixandre, he comprendido mejor que nunca este poema tantas veces citado por mí y que permanece intacto en mi persona de secreto. Aún así, he querido compartirlo hoy de nuevo, comprendiendo la soledad sonora de Blas de Otero: ¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo. Para que no se olvide, en momentos de turbación política, ni siquiera un momento, siguiendo sus pasos cuando decía que “yo no me desanimo y llegaré a la muerte deshecho pero no vencido”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuaderno de campaña / 13. Manifiesto necesario para un 18 de julio, que no hay que olvidar en estas elecciones

Sevilla, 18 de julio de 2023

En el día en el que se cumple el 87 aniversario del golpe de Estado franquista en 1936 y ante lo que estamos viviendo en los pactos poselectorales de las elecciones locales de 28 de mayo y los programas y proclamas de la derecha extrema y ultraderecha de este país, en la recta final de la campaña para las elecciones del 23 de julio, la Comisión Coordinadora de Colectivos de Memoria Histórica y de Víctimas del Franquismo, ha publicado un Manifiesto, al que me adhiero y comparto en este cuaderno digital, para su divulgación y difusión en la malla pensante digital de este país, la Noosfera, tal y como la definió Pierre Teilhard de Chardin.

Estoy convencido de que si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano y ante la posibilidad que se abre el próximo 23 de julio de que no gane una ideología que permita seguir transformando el país para garantizar derechos y libertades democráticas, se calla la vida y la palabra. Lo reitero: hoy es un día muy especial para nuestro país, para su memoria democrática, que no olvido: el 87 aniversario del golpe de Estado de Franco, el dictador de este país que heló el corazón, durante muchos años, de una de las dos Españas.

Navegando por la memoria, entre lo que somos, tenemos y hemos perdido, he recordado al pintor Joe Brainard porque encontró una fórmula maravillosa para navegar por ella, los Me acuerdo… Así es y hoy me he acordado de la persona que colgó en Youtube en 2016 el vídeo de la cabecera de este post, con la música de Salvador Bacarisse, a quien tanto aprecio, en concreto la Romanza del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana, cuando decía que “Con este vídeo, hago un pequeño y humilde homenaje a Bacarisse y a los que fueron víctimas de sus propios días, sobre todo, a los que tras perder la guerra, por si fuera poco, tuvieron que marcharse. Murieron, perdieron y se marcharon, la gran mayoría lo hizo para siempre, y nunca han tenido el reconocimiento que también ellos merecen. Jamás olvidemos la historia, y aprendamos siempre de ella. Es por eso que, sin demonizar ni buscar culpables, sólo emito un reflejo más de esa época que, espero, al menos nos haya servido para aprender y no volver a cometer los mismos errores nunca más. Sé que este es un tema no superado en España y tenemos que buscar todos los medios para que así sea. Han pasado más de ochenta años y no veo que haya habido un perdón de verdad. Sólo tratando esta época sin rencores podremos avanzar como sociedad, y este país podrá ser algo mucho mejor. Hay que encontrar algún nexo de unión, porque, aunque siempre existan divergencias políticas, la herida de la Guerra Civil española nunca se cierra porque nunca nadie parece querer curarla, sobre todo los que tan malamente nos gobiernan hoy día”.

MANIFIESTO ¡EN DEFENSA DE TODOS LOS DERECHOS Y LIBERTADES DEMOCRÁTICAS!

23 de Julio: #EnElPuntoDeMira #NiUnPasoAtras

¡EN DEFENSA DE TODOS LOS DERECHOS Y LIBERTADES DEMOCRÁTICAS!

El próximo 23 de Julio se celebran elecciones generales en el Estado español. No es que en ellas nos jugamos mucho, es que nos jugamos todo.

La conformación de los gobiernos municipales tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo ha mostrado que las derechas se disponen a llevar a cabo políticas de agresión contra los derechos a la Verdad, la Justicia, la Reparación y garantías de no repetición de las víctimas del franquismo y la transición, y de toda la sociedad, cuya plasmación viene siendo reiteradamente demandada por los organismos internacionales de Derechos Humanos. Recordemos que en el Estado español no se han aceptado la inmensa mayoría de las querellas por crímenes del franquismo presentadas hasta el momento por diferentes organizaciones memorialistas (salvo recientemente una en Madrid y otra pendiente en Barcelona)

Los pactos de gobierno que las derechas han alcanzado tienen como objetivo explícito el recorte de derechos de las mujeres, de colectivos como el LGTBIQ+, de las personas migrantes; el negacionismo de la emergencia climática y de la violencia machista; la multiplicación de la censura y las agresiones al mundo de la Cultura, así como a las lenguas y culturas propias de las nacionalidades y pueblos del Estado español represaliadas durante el franquismo y también ahora por los gobiernos de la extrema derecha. También han acordado, como una de sus prioridades, la derogación de la legislación autonómica y el fin de medidas favorables a la Memoria Histórica, y han anunciado que pretenden hacer lo mismo con la recientemente aprobada Ley de Memoria Democrática, que apenas ha comenzado a aplicarse. Sus planteamientos evidencian que las derechas españolas están muy alejadas de los principios democráticos.

El ataque a la Memoria Histórica no es una cuestión de mera nostalgia para la derecha española, sino que son muy conscientes de cómo el pasado actúa en el presente y en el futuro. De ahí su insistencia en que se desconozca la verdad del pasado y los intentos por conseguir que su falso relato sea socialmente hegemónico, con la intención de legitimar sus proyectos políticos presentes y futuros. Para las derechas perpetuar el manto de silencio y olvido, cuando no la mera falsificación histórica, sobre las personas que defendieron la legalidad republicana o participaron en la resistencia y oposición al franquismo, es una apuesta estratégica prioritaria.

Las derechas defienden fundamentalmente los intereses de las élites económicas: la impunidad del franquismo, que sigue vigente y que la democracia no ha sido capaz de eliminar en casi 50 años, no consiste sólo en la impunidad penal de los golpistas y represores, sino que también se trata de que familias, instituciones y empresas beneficiarias del franquismo, siguen a día de hoy disfrutando de status social, económico y poder político obtenido gracias a su victoria en la guerra, y a la represión y terror subsiguientes hasta bien entrada la Transición democrática, Si los beneficios obtenidos, de los que varias generaciones disfrutaron y aún lo siguen haciendo, fueron tan grandes y jamás han sido cuestionados, si nunca se les ha pedido responsabilidades de ningún tipo… ¿por qué no lo iban a intentar de nuevo? ¿Por qué no van a replantearse la agresión a la democracia si se dan las circunstancias y la oportunidad?

Si para las derechas españolas la oposición a las políticas memorialistas es un asunto central, la izquierda política y social debería apostar por el cuestionamiento de la impunidad del franquismo y la actuación contra la falsificación de la verdad como un tema esencial en la resistencia y oposición al discurso y a las políticas de la derecha negacionista. La Memoria Histórica juega un papel estratégico en la lucha contra el nuevo fascismo y sus políticas y puede dar ejemplos y lecciones aplicables a las actuales circunstancias: en febrero de 1936 las personas republicanas, socialistas, comunistas, poumistas, constituyeron el Frente Popular, incluso con el apoyo implícito del anarcosindicalismo, porque tuvieron claro que en aquel momento la prioridad era hacer frente al peligro fascista.

Exhortamos a todas las personas, colectivos y movimientos sociales #EnElPuntoDeMira del fascismo a que se manifiesten públicamente y participen de forma activa en la próxima campaña electoral, respaldando a las candidaturas opuestas a las políticas y discursos reaccionarios.

Asimismo, hacemos un llamamiento para que el próximo 23 de Julio todas y cada una de las personas comprometidas con los Derechos Humanos, con las libertades civiles y los derechos sociales, voten en legítima defensa a favor de las fuerzas políticas democráticas, es decir, antifascistas.

¡EN DEFENSA DE TODOS LOS DERECHOS Y LIBERTADES DEMOCRÁTICAS!

¡NI UN PASO ATRÁS!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuaderno de campaña / 7. Necesitamos la democracia como una gota de agua

Sevilla, 13/VII/2023

En tiempos de sequía ética e ideológica, necesitamos cuidar la democracia al igual que a una gota de agua. De la misma forma, votar el próximo 23 de julio, es imprescindible para garantizar el progreso de este país y, sobre todo, la convivencia pacífica en un momento de polarización, abstención electoral y desafección política muy preocupante. Esta es la razón de por qué publico de nuevo, a continuación, un artículo que escribí en 2017, La importancia de una gota de agua, dándole hoy un sentido de parábola política, si sustituimos la palabra “agua” por “democracia”, en su sentido primigenio, como ciudadanos y ciudadanas del mundo que hacemos “pueblo”, una palabra que contempla la Constitución de este país al proclamar su soberanía, porque podemos y debemos vivirla y ejercitarla con el voto, siempre que tenga el suelo firme de la citada Carta Magna, que desarrolla los derechos fundamentales de esa democracia, a la que necesitamos como una gota de agua.

Al igual que ocurrió en el discurso que David Foster Wallace dirigió a la promoción de graduados del Kenyon College en 2005, cuando utilizó una pequeña parábola muy ilustrativa para la ceremonia de clausura de curso, hablar ahora de democracia auténtica es cosa a veces de “peces más viejos”, ante los “peces más jóvenes” que a la pregunta de “¿cómo está el agua?”, responden con un silencio seguido de una pregunta inquietante: “¿qué demonios es el agua?”, que llevándola al momento actual sería “¿qué demonios es la democracia?”, cuando estamos viviendo ahora en ella, sin echarle demasiada cuenta. Al buen entendedor, con pocas palabras basta.

La importancia de una gota de agua

He conocido la experiencia que se está llevando a cabo en India a través de una ONG Drop Dead Foundation, liderada por Aabid Surti, un pintor, escritor e ilustrador octogenario, que cada domingo, junto a una voluntaria y un fontanero, atiende un promedio de cincuenta viviendas para ofrecer servicios de fontanería gratuitos con un objetivo claro: que no se pierda una sola gota de agua (1). Me ha parecido una acción solidaria de importancia extrema en India, donde 330 millones de habitantes no disponen de agua para los servicios más elementales, destacando obviamente disponer de ella para beberla. O lo que es lo mismo, para entendernos, un volumen de población siete veces la actual de España que no tiene agua para beber y atender servicios saludables de primera necesidad. Sobrecogedor.

No es la primera vez que escribo en este cuaderno digital sobre la importancia del agua en la vida de los seres humanos. Escribí en octubre de 2014 una serie de respuestas a una pregunta transcendental para la experiencia que comento más arriba: ¿de quién es el agua?: “Deberíamos prestar más atención al agua y a sus dueños actuales. Quizá nos puede servir ahora una reflexión muy curiosa que utilizó David Foster Wallace al comenzar el discurso que dirigió a la promoción de graduados del Kenyon College en 2005, con una pequeña parábola: «Van dos peces nadando por el mar y se encuentran con un pez más viejo que viene nadando en dirección contraria. El pez mayor los saluda y les dice, «Buenos días, chicos. ¿Qué tal está el agua?». Los dos peces jóvenes siguen nadando y al cabo de un rato uno de ellos mira al otro y le pregunta, «¿Qué demonios es el agua?».

Aquel artículo sigue totalmente vigente. Les invito a leerlo porque creo que nos ayudará a ser solidarios como Aabid Suri, cuidando hasta la última gota de agua de nuestros grifos de última generación, porque a diferencia de los peces jóvenes él sí sabe qué es el agua. Hay un fragmento del mismo que todavía me sobrecoge por el impacto que tuvo en Colombia: “He escrito en bastantes ocasiones sobre el agua en este blog, decantándome siempre por su declaración como derecho fundamental en el acceso a la misma: Agua y cerebroArqueología subacuática… del cerebro y El aquí y ahora del agua, como textos fundamentales. Destaco sobre todo el pronunciamiento de su vinculación con el cerebro y con las decisiones que puede tomar gracias al agua, que lo hace inteligente entre otras funciones. Fue una experiencia maravillosa el que incluyeran en 2008 una referencia mía al respecto en la exposición de motivos que sustentaba el articulado reformatorio de la constitución nacional de Colombia a fin de consagrar el derecho al agua potable como fundamental y otras normas concordantes con tal declaración para ser sometido a la consideración del pueblo colombiano mediante referendo constitucional: “Esta mágica sustancia es vida, simboliza vida. Sin ella no existiríamos y no podríamos estar en comunicación. Podemos afirmar que somos la inteligencia del agua. Como lo expresa el profesor español, José Antonio Cobeña, autor del libro La Inteligencia Digital: “Existe una realidad irrefutable en el ser humano: su cuerpo está compuesto en un 60 por ciento de agua, el cerebro de un 70 por ciento, la sangre en un 80 por ciento y los pulmones en un 90 por ciento. Si se provocara un descenso de tan sólo un 2% de agua en el cuerpo se comenzaría a perder momentáneamente la memoria y de forma general se descompensaría el mecanismo de relojería corporal. Todo lleva a una reflexión muy importante: el agua nos permite ser inteligentes. Y la disponibilidad del líquido elemento en el planeta que habitamos es la siguiente: hay 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua, de los cuales el 97 por ciento es agua salada. Del 3 por ciento restante de agua dulce, tres cuartas partes corresponden a agua congelada en los Polos o a recursos inaccesibles que, por lo tanto, tampoco se pueden beber. Eso nos deja a los humanos cerca de un uno por ciento del total de agua en la Tierra para usar. Es decir, existe una descompensación en la situación y disponibilidad del uno por ciento mágico que permite desarrollar la inteligencia, todos los días”.

El texto para la reforma de la Constitución de Colombia fue avalado por 2.039.812 firmas, reconocidas oficialmente por la Registraduría Nacional del Estado Civil, aunque finalmente no prosperó, después de un debate parlamentario de 2010. Deberíamos aprender de todas formas de lo que otros países han reivindicado de forma excelente, porque el agua es un patrimonio público que no debería entregarse nunca al mercado. La necesaria revisión de la Constitución actual en España puede ser un momento crucial para incluir este derecho al acceso al agua, de forma explícita mediante un artículo concreto, como derecho humano esencial de los españoles y así se debería declarar para defender también su gestión pública en el denominado ciclo completo del agua.

Hay que prestar atención, sobre todo, a las cosas que tienen importancia. En este caso la atención sobre el agua, que además se convierte ahora en un asunto relevante, nadando -como estamos- en la mediocridad de los continuos olvidos. Porque hay que recordar que el agua es el secreto de la vida. Porque la Verdad, según Foster Wallace, “Tiene que ver con el verdadero valor de la verdadera educación, que no va de notas ni de obtener títulos y sí simplemente de estar atento, atento a lo que de verdad es muy real y fundamental, a lo que está tan escondido, incluso a la vista de todos, que tenemos que seguir recordándonos una y otra vez:

«Esto es el agua»
«Esto es el agua»

Sevilla, 18/IV/2017

(1) http://elpais.com/elpais/2017/04/17/planeta_futuro/1492419039_491868.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Pasolini nos avisó sobre el neofascismo que nos rodea

Sevilla, 27/VI/2023

Creo, ahora más que nunca, que este país está viviendo el momento más crítico de su etapa democrática actual, situándola desde la denominada Transición hasta nuestros días. Lo que estamos viendo y escuchando desde las ultimas elecciones locales del pasado 28 de mayo, la entrada de la ultraderecha y la derecha extrema, como caballo en cacharrería, en Comunidades, Parlamentos, Diputaciones, Ayuntamientos y Concejalías varias, es un auténtico aviso para navegantes demócratas. Y van a por el Gobierno de la Nación, su Patria por bandera, para echar al Gobierno actual, ilegítimo por más señas, según ellos, para así recuperar el Estado solamente para la Gente de Bien, porque ya está bien de tanta ignominia de la Gente de Mal.

Como no deseo participar de silencios cómplices, hago lo que puedo con este cuaderno digital, porque me queda la palabra, la que alzó Blas de Otero y no he olvidado a lo largo de mi vida. Precisamente, a través de esa palabra vuelvo a publicar el artículo que dediqué el año pasado a la conceptualización del neofascismo, Pasolini y su aviso sobre el neofascismo que nos rodea, atendiendo a su aviso para demócratas con conciencia de clase, en el contexto en el que lo describió, de rabiosa actualidad por cierto.

Estoy muy preocupado y no voy a parar hasta el día de las elecciones del 23 de julio, escribiendo sobre este contexto político, en su sentido más puro, por el ocaso de la democracia en nuestro país. Nos jugamos mucho y mi palabra y mi voto llevarán dentro la defensa de la democracia auténtica, en beneficio del interés general.

Pasolini y su aviso sobre el neofascismo que nos rodea

Sevilla, 28/VIII/2022

Creo, ahora más que nunca, que hay que armarse ideológicamente ante el fascismo que nos rodea en el ocaso de la democracia, cuestión a la que he dedicado muchas páginas en este cuaderno digital. Con motivo de la celebración del centenario del nacimiento del poeta, escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini, al que profeso admiración desde hace ya muchos años, se están publicando nuevas ediciones de su obra y ensayos de gran valor para no olvidar su contribución en la lucha por un mundo mejor, a través de una ideología de izquierda que nunca ocultó. Pasolini sigue muy presente en mi pensamiento crítico y acudo frecuentemente a él. Además, una obra de Miguel Dalmau Soler, Pasolini. El último profeta, ganadora del XXXIV Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2022, en un año en el que se ha cumplido ya el centenario del nacimiento del director italiano, como decía anteriormente, se ha convertido en una edición especialmente interesante para conocerlo en profundidad, algo que es de agradecer en estos tiempos tan especiales y revueltos por el ocaso de la democracia.

Entre las obras publicadas en torno a este centenario, he elegido hoy una que resume muy bien su concepción del antifascismo, El fascismo de los antifascistas, porque trata de forma sorprendente y de plena actualidad, cómo se amplia cada vez más el círculo del fascismo, haciendo una llamada de atención sobre algo que está ocurriendo en la actualidad en nuestro país, porque también podemos encontrar fascismo en diferentes círculos de la sociedad, incluso en las capas liberales, algunas de falsa izquierda, ultraderecha y capitalistas “apolíticos” que tanto atosigan al mundo. Hay que tener en cuenta que en esta obra se recogen artículos y entrevistas que van de 1962 a 1975, año en el que Pasolini murió asesinado en la playa de Ostia, muy cerca de Roma. De ahí su sorprendente actualidad. La sinopsis oficial del libro deja claro estos planeamientos anteriores: “La reflexión sobre el fascismo y su evolución histórica recorre toda la obra de Pasolini: este volumen recoge algunos de sus textos más significativos escritos sobre el tema entre septiembre de 1962 y febrero de 1975. En ellos Pasolini advierte contra una nueva forma de fascismo, más sutil e insidiosa, entendida “como normalidad, como codificación del trasfondo brutalmente egoísta de una sociedad”. Es el sistema de consumo, que desde los años sesenta se encarga de la homologación cultural de todos los países: un poder sin rostro, sin camisa negra y sin fez, pero capaz de moldear vidas y conciencias. Más de cuarenta años después, estas intervenciones mantienen intacta su fuerza crítica, lo que nos permite captar algunos de los rasgos más profundos del mundo actual”.

Recomiendo, sobre todo, la lectura del artículo que da nombre a esta recopilación, El fascismo de los antifascistas, porque las personas que siguen de cerca a Pasolini lo recordarán publicado en Escritos corsarios, como rúbrica del artículo que apareció el 16 de julio de 1974 en Il Corriere della Sera bajo el título de “Abramos un debate sobre el caso Pannella”, un líder del Partido Radical que mantuvo una huelga de hambre, entre otras muchas, para defender determinadas exigencias políticas y ante la que la reacción del espectro político fue de un conformismo y frialdad marmórea que todavía hoy sobrecoge al leerlo. Fascismo puro, incluso de la presunta izquierda y de la trasnochada democracia cristiana, amparada por el Vaticano, obviamente, por hablar de extremos, de acuerdo con su planteamiento: “[…] hace tiempo que los católicos se olvidaron de que son cristianos”, dice exactamente Pasolini. Hay que señalar que Marco Pannella fue un activista político de renombre en los años setenta y cuando se publicó el artículo era presidente del Partido Radical, iniciando una de sus huelgas de hambre por convicción ideológica, que pedía en concreto cuatro cosas que vistas hoy eran de una “normalidad democrática” digna de encomio, aunque todo el mundo le diera la espalda aquél año. La primera, que la televisión pública italiana diera un cuarto hora a la Liga Italiana del Divorcio (LID) para exponer su proyecto y otro tiempo idéntico a un líder, un teólogo benedictino, para que los católicos votasen libremente a favor del divorcio: en segundo lugar, que el presidente de la República recibiera a representantes de su partido y de la Liga citada anteriormente; la tercera, que el parlamento italiano tomase en consideración la proposición de ley socialista sobre el derecho al aborto y, por último, que los propietarios el periódico Il Messaggero, aseguraran una información laica y el derecho a la información de las minorías laicas. Ante estas “peticiones” la respuesta global fue el silencio cómplice tanto de la derecha como de la izquierda. De ahí la lección de Pasolini pidiendo intervenir, sobre todo a la izquierda, porque el fascismo también existe en el antifascismo, constituyendo un neofascismo que da miedo. Estamos avisados en nuestro país, por ejemplo.

La Nota al texto del libro no deja dudas sobre la concepción de fascismo y neofascismo por parte del autor de las entrevistas y artículos: “Pasolini utiliza el término “fascismo” para referirse al fascismo tradicional y “arqueológico” del ventenio mussoliniano, así como al fascismo “nominal y artificial” de ciertos sectores juveniles de los años setenta, hasta la identificación del nuevo fascismo con la “prepotencia del poder” propia de la civilización de consumo, capaz de modificar el país de manera aún más profunda que el régimen del Duce. A esto hay que sumarle un fascismo “como normalidad, como codificación […] del fondo brutalmente egoísta de una sociedad” que se presenta como antifascismo pero que, en el fondo, se muestra cómplice con la “manipulación artificial de las ideas con las que el neocapitalismo está modelando su nuevo poder”. A más de cuarenta años de distancia, estas reflexiones mantienen intacta toda su fuerza crítica y su capacidad descriptiva, y permiten vislumbrar, aunque sea todavía in nuce, muchas de las características más profundas de la Italia actual”.

El libro se lee con avidez en la búsqueda de respuestas actuales a lo que está pasando y estamos viendo ante nuestros ojos. Es una pequeña joya que cumple su misión en estos tiempos revueltos, porque nos avisa sobre la realidad flagrante del neofascismo de nuevo cuño, pero muy cerca de nosotros en determinado espectro político del país. Lo dicho: estamos avisados, estoy avisado, escribiendo hoy estas palabras y recordando muchas suyas, porque es lo que nos queda, tal y como lo aprendí también de Blas de Otero: Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

De nombre Juan o Juana (III)

Artemisia Gentileschi (Roma, 1593 – Nápoles, 1654), El nacimiento de San Juan Bautista (c.a. 1635) / Museo del Prado

Sevilla, 24/VI/2023

Muchas personas llevan en nuestro país el nombre de Juan o Juana, en sus diferentes versiones, vinculadas en la celebración de su “santo “ al Bautista (24 de junio) o al Apóstol (27 de diciembre) -quien lo celebre a estas alturas de la supuesta laicidad del Estado-, como símbolo de una tradición multisecular que se perdió hace ya muchos años, cuando se decidía en el seno de cada familia el nombre de los hijos e hijas porque era un programa o proyecto de vida, es decir, el nombre encerraba en sus letras y grafía una historia personal y colectiva, familiar, que siempre se debía contar. Llevaban con mucho orgullo su nombre, su Vida. Era un momento apasionante que daba pleno sentido a la vida propia y a la de los demás.

Me imagino a los abuelos y abuelas sentados hace miles de años en las orillas de los ríos Tigris y Éufrates, en la actual Irak, preparando el gran acontecimiento del nacimiento de los nuevos descendientes de sus familias, porque los nombres que debían llevar no eran inocentes sino un programa de vida para formar parte de la genealogía familiar. Me parece una aventura extraordinaria que se debería rescatar como lección de la historia para cada uno, para todos. Hace bastantes años, concretamente el 22 de octubre de 1984, publiqué un artículo, Poner el nombre, en un periódico muy querido, “La Noticia de Huelva”, que sigue teniendo un valor especial para mí en su contenido y contexto plenos, porque refleja lo que sigo pensando después de casi treinta y nueve años, en un día inolvidable: el nacimiento de nuestro hijo, al que pusimos un nombre especial, Marcos.

Hoy, el día del nombre Juan o Juana (recordando el nacimiento del Bautista), bastante más extendido de lo que parece y alejado en una corriente laica del “santo” Juan (Bautista o Apóstol), muy cerca del simbolismo del fuego, convive con otros miles de nombres a pesar de su significado histórico extraordinario por lo que supuso para quienes lo adoptaron en familia como identidad para toda la vida. El nombre Juan era el testimonio vivo de un niño o de una niña que “tenían el corazón cerca de los que menos tienen”, porque Dios era “miseri-cordioso” (así, con guion) con esa familia (así se escribía en hebreo, Yohanan) y siempre “estaría cerca de ellos” porque era su protector. Además, para los que conocieron a Juan el Evangelista, sabían que el ciudadano Jesús de Nazareth, lo identificó siempre muy bien y le puso un sobrenombre, Hijo del Trueno, por su ímpetu juvenil. Para los que difundieron la crónica del otro Juan, el Bautista, saben que el nombre significó mucho en su vida, porque fue grande ante el Señor, que lo protegió siempre (de ahí su nombre), no bebió vino ni licor, estaba lleno de un espíritu nuevo, con una misión de vida especial: hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos.

Impecables proyectos de vida, según la historia, de unos niños y niñas de nombre Juan o Juana, que todavía hoy siguen siendo necesarios e imprescindibles. La historia sigue siendo una gran maestra de vida. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Preguntas de Mayo en un mundo al revés/ y 10. ¿Dónde están el niño o la niña que fuimos?


Sevilla, 14/V/2023 (actualizado sobre el publicado en la serie original, Preguntas de Mayo, el 20/V/2021).

Finalizo hoy una serie de artículos dedicados al inmenso mar de las preguntas en un tiempo, como el actual, lleno de dudas para vivir dignamente. He vuelto a leer una obra póstuma de Neruda, Libro de las preguntas(1), muy querida y presente en mi biblioteca del alma, escogiendo a lo largo de esta serie y hasta hoy algunas que resultan inquietantes cuando te aproximas a las cosas de personas mayores, porque ya no vivimos las cosas de niño, recordando aquella hermosas palabras de un viajero incansable, Pablo de Tarso, en su primera alocución a los Corintios (13, 11): «Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño».

Acudo hoy de forma diligente a ese conjunto de preguntas de Neruda en su preciado libro, concretamente cinco, deteniéndome especialmente en el capítulo 44 (XLIV), en torno a su niñez:

¿Dónde está el niño que yo fui,
sigue adentro de mí o se fue?
¿Sabe que no lo quise nunca
y tampoco me quería?
¿Por qué anduvimos tanto tiempo
creciendo para separarnos?
¿Por qué no morimos los dos
cuando mi infancia se murió?
¿Y si el alma se me cayó
por qué me sigue el esqueleto?

Es importante recordar el niño o niña que fuimos, indagando en la memoria de hipocampo si continúa o no junto a nosotros, como hilo conductor de la primera de estas preguntas. Ya digo que desde la perspectiva de la ciencia del cerebro allí está, en el hipocampo, quizás en una espera tocada de ese caballito de mar inquieto por la ardiente impaciencia de ser recuperada a tiempo. La segunda es más desconcertante porque responde a la compleja niñez de Neruda, muchas veces citada en su obra. ¿Puede ser ahora un buen momento para recordarla? Cada uno, cada una sabe cómo fue y lo importante es no despreciarla o pasar por alto al buscarla en la estructura compleja de nuestro cerebro, porque también está allí.

La tercera pregunta es quizá la más desconcertante porque es la declaración del desgarro humano por el crecimiento en dos caminos que siempre se bifurcan, aunque siempre he creído que siguen caminando en paralelo sin que la niñez entre nunca en vía muerta. Los aprendizajes de la niñez rediviva lo demuestran en un sentido o en otro. La intensidad de las preguntas sube en el cuarto interrogante: ¿Por qué no morimos los dos / cuando mi infancia se murió? Aquí suele contar cada uno como le ha ido la vida o la feria (de la vida). ¡Cuántas veces añoramos la niñez por ello!, porque la niñez no muere en nosotros, se abandona.

La quinta y última pregunta es para mí la más profunda porque simboliza la pérdida del alma vestida de inocencia, porque es la verdadera seña de identidad de la infancia, que él explicaba muy bien a través del juego y los juguetes, como fueron siempre sus mascarones de proa y popa en su casa de Isla Negra: “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche”.

He vuelto a Pablo de Tarso para ver si encontraba algo para ilusionar a los que hace tiempo hemos dejado de hacer las cosas de niño y la verdad es que me ha dejado lleno de dudas: «Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido». ¿Se refiere a las creencias expuestas por José Ferrater Mora en su obra El hombre en la encrucijada, como respuestas en diferido al enigma de vivir? (2). Él decía que necesitamos tener creencias, que no podemos vivir sin ellas, y a lo largo de las páginas de su tesis existencial demuestra que el mundo ha evolucionado hacia adelante gracias a que nuestros antepasados y muchas personas contemporáneas han tenido y tienen creencias en cuatro ámbitos, juntas o por separado, de una forma u otra, da igual, pero siempre relacionadas con las Personas, la Naturaleza, Dios/dioses o la Sociedad. Así durante muchos siglos. Nos necesitamos y juntos podemos hacer camino al andar. Puede ser una buena forma de encontrarnos cara a cara con el niño o niña que fuimos y que nunca debimos abandonar para resolver el enigma de vivir dignamente.

Hasta aquí hoy, con esta serie, qué quizás nos ayude a interpretar mejor este mundo al revés, como nos lo recordaba en mis años jóvenes el poeta malagueño Rafael Ballesteros, en una composición, Ni yo tampoco entiendo, que la hizo popular el grupo Aguaviva y que lo sintetizaba en una frase que tengo grabada en mi persona de secreto: De este mundo los dos sabemos poco. Y sin embargo, estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo.

(1) Neruda, Pablo (2018). Libro de las preguntas. Barcelona: Seix Barral – Planeta.

(2) Ferrater Mora, José (1965). El hombre en la encrucijada. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Preguntas de Mayo en un mundo al revés / 9. ¿Cómo se llama el mes que está entre mayo y junio?

Pablo Neruda

Sevilla, 13/V/2023 (publicado en la serie original, Preguntas de Mayo, el 22/V/2021).

La vida está sujeta a un calendario inexorable: días, meses y años, uno tras otro, sin parar y sin caminos intermedios. Horas, minutos y segundos, uno tras otro también, perfectamente organizados y sincronizados. El refranero español, tan sabio, lo expresa de una forma especial: mayo y junio hacen un mes que el mejor del año es. Me ha sorprendido en esta ocasión la primera pregunta del capítulo 46 (XLVI) de la obra de Neruda objeto de esta serie, Libro de las preguntas, porque plantea una cuestión íntimamente relacionada con el tiempo y sus circunstancias: ¿Y cómo se llama ese mes / que está entre Diciembre y Enero? Quizás fue un día ya lejano, leyendo a Benedetti, cuando descubrí que él hablaba de cumpledías al referirse al consabido cumpleaños, como siempre, a modo de combate cuerpo a cuerpo con la vida ordinaria, con lo consuetudinario, porque ese cumpledías tiene lugar en un tiempo y en un momento particular de cada uno, “cuando en el instante en que vencen los crueles se entra a averiguar la alegría del mundo y mucho menos todavía se nota cuando volamos gaviotamente sobre las fobias o desarbolamos los nudosos rencores”.

Neruda hace una pregunta inquietante, hilvanada con otras a cual de ellas más interesante, cuando descubrimos que el calendario de nuestra vida es lo más íntimo de nuestra propia intimidad, sin casi nada que ver con el almanaque gregoriano que nos invade a través del Mercado, tan medido, tan tirano, aunque todo se presente a veces como las doce uvas de un racimo para simbolizar un año:

¿Y cómo se llama ese mes
que está entre Diciembre y Enero?
¿Con qué derecho numeraron
las doce uvas del racimo?
¿Por qué no nos dieron extensos
meses que duren todo el año?
¿No te engañó la primavera
con besos que no florecieron?

Todo es tiempo y ya lo he analizado en varias ocasiones en este cuaderno digital. Casi siempre he enmarcado mis reflexiones en torno a un tratado existencialista, Qohélet, donde se detallan veintisiete momentos cruciales del ciclo vital de cualquier persona y su entorno desarrollado con un denominador común llamado “tiempo”, en una dialéctica permanente de contrarios: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Es muy importante destacar que en las diferentes formas de vivir expuestas anteriormente, existen muchas realidades positivas, catorce concretamente: nacer, plantar, sanar, edificar, reír, danzar, abrazarse, buscar, guardar, coser, callar, hablar, amar y vivir en paz. Comprobamos de esta forma que la historia de las experiencias vitales humanas obedece a la búsqueda de un sano equilibrio con los tiempos difíciles de las restantes experiencias que podríamos calificar como negativas (con matices).

Quizás ha llegado el momento de interpretar el tiempo fuera de su encorsetado cronograma y primar esta búsqueda de razones positivas para vivir cada segundo de cada día, de cada mes, para que parezca que el tiempo se detiene en un ciclo que sólo tiene un nombre: felicidad, porque hay que sacar tiempo para disfrutar lo que dice Qohélet (una persona que le gusta vivir en comunidad, compartir), porque era la experiencia de sus antepasados a lo largo de los siglos, aunque para que no se nos suban los humos a la cabeza (todos podemos ser histéricos, palabra derivada de la griega “ústéra”, útero, que explica que los humos se nos suben a la cabeza y así nos va…), él nos dice que seamos prudentes a la hora de valorar las 27 experiencias de los tiempos de cada uno, de cada una, en su totalidad y entender qué significado tiene vivir, aunque sea de forma temporal propia, apasionadamente.

Con esta perspectiva, lo de menos es cuantificar el tiempo en horas y días, por ejemplo, cuando parece que se detiene “como si no pasara o se nos fuera casi sin darnos cuenta” en nuestra realidad más próxima. Comprenderemos mejor las preguntas restantes de Neruda, porque cuando somos felices, durante un tiempo, creemos que los meses duran a veces años y que la primavera de besos y abrazos necesarios puede aparecer en cualquier estación del año. O no. De ahí sus inquietantes preguntas para este mes de Mayo y la más sugerente que hago en este aquí y ahora: ¿cómo se llama el mes que está entre mayo y junio? La respuesta no está en el viento, que diría Bob Dylan, sino en la forma que tiene cada persona de interpretar el tiempo que nos pertenece y atrapa casi sin darnos cuenta.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Preguntas de Mayo en un mundo al revés / 7. ¿Qué nos enseñan hoy las mariposas, abejas y hormigas?

El alfabeto alado

¿Cuándo lee la mariposa lo que vuela escrito en sus alas?
¿Qué letras conoce la abeja para saber su itinerario?
¿Y con qué cifras va restando la hormiga sus soldados muertos?
¿Cómo se llaman los ciclones cuando no tienen movimiento?

Sevilla, 11/V/2023 (publicado en la serie original, Preguntas de Mayo, el 24/V/2021).

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, LXVIII

Hoy quiero compartir algunas reflexiones sobre las preguntas de Neruda en su capítulo 48 (LXVIII), donde se acerca a la naturaleza para sorprendernos sobre la misión didáctica de mariposas, abejas y hormigas. Leyendo sus preguntas he recordado lo que puedo aportar en este aquí y ahora de la extraña nueva normalidad como respuestas, no las únicas por supuesto, a sus interrogantes existenciales, que pueden tener ahora todo su sentido. Comenzando por las mariposas, sé que lo que vuela escrito en sus alas son letras que componen el abecedario actual de la lengua española, curiosamente el español sustentado en sus raíces latinas. Como escribí hace años, “No, no me he confundido, no me refiero a lo más conocido, su lengua o a sus trajes multicolores, sino a las letras del alfabeto que ha descubierto en sus alas el fotógrafo noruego Kjell Sandved, a lo largo de su vida profesional. Resulta que poco a poco fue descubriendo que en las alas de las mariposas que vuelan sobre el globo terráqueo, figuran todas las letras del abecedario latino y los diez números arábigos. Sí, sí, sorprendente pero real como la vida misma.

Quien me alumbró este descubrimiento fue mi admirado escritor Manuel Rivas, en una columna sorprendente por su fondo y forma: El día de las mariposas, haciéndonos partícipes de sus sentimientos y emociones al leer el libro El alfabeto alado, de Mario Satz (1): “Mirando el microscopio, Kjell Sandved, naturalista y fotógrafo, descubrió la letra F en una de las alas de una mariposa nocturna tropical. Después de visitar muchos países y fotografiar miles de mariposas, consiguió completar el resto del alfabeto. En una Papilio de Nueva Guinea, de colores negro y amarillo, encontró la letra A. También en África, en la que llaman cola de golondrina, le apareció la C. Cómo no, la letra X la descubrió en México, estampada en verde iridiscente, en cada una de las cuatro alas de una mariposa nocturna”.

Libertad alada

Todo lo anterior me inspiró unas palabras trenzadas como libertad alada, porque si uno las imágenes, no las alas disecadas, de las mariposas de la especie Metálica, de la Selva peruana y de las Guayanas, la Satúrnida de Ghana, la Noctuida negra de Venezuela, la Tigre nocturna de Boston, la Marrón de Guatemala, la Papilio de Nueva Guinea y la Apolo de Suiza, conformo con ellas la palabra LIBERTAD, porque ordenadas como acrónimo, todas ellas, enumeradas por el orden que he expuesto, nos brindan la oportunidad de leer en sus alas esta palabra mágica, libertad, a la que aspiramos alcanzar cuidando con esmero las quimeras de la dignidad. He unido las dos Metálicas, con la L y la I en sus alas; la Satúrnida, mostrándome una B hermosa; la Noctuida, son la E bien trazada; la Tigre, con una R resplandeciente; la Marrón, dibujando una T de Tierra; la Papilio, mostrando una A de asombro y, finalmente, la Apolo, con una D de decisión para volar siempre en sueños posibles. Me he paseado en ellas por el mundo, volando de norte a sur y de este a oeste, en mi mapamundi imaginario de libertad, mostrándome siempre que es urgente no faltar al respeto de la madre naturaleza, en todas y cada una de sus manifestaciones.

Este planteamiento de la libertad alada, creo que puede ser una interesante respuesta a la pregunta de Neruda: ¿Cuándo lee la mariposa lo que vuela escrito en sus alas?, porque en un acto de generosidad extrema nos ofrece la gran oportunidad de que seamos nosotros los que leemos en sus alas la palabra libertad, una palabra maravillosa que ya sabemos que vuela en sus alas uniendo especies y países en una alianza perfecta. ¡Qué gran lección! Algo así como con tu quiero y me puedo, ¡vamos juntos compañeros!, porque entre todas forman millones de libertades en el mundo alado. Libertad alada, libertad. Naturaleza libre y alada, naturaleza. Alma alada y libre, solo alma.

La pregunta sobre la hormiga también puede tener hoy una respuesta acorde con su auténtica forma de estar en el mundo: ¿Y con qué cifras va restando la hormiga sus soldados muertos? Me ha sorprendido siempre el mundo de las hormigas desde la visión de la neurología y la sociología, por el interés que ha despertado siempre la investigación sobre su forma de ser y estar en el mundo, una especie animal que destaca sobre todo por su vida social y por su longevidad, realidades científicas sobre las que he escrito anteriormente en este cuaderno digital: “Precisamente, la longevidad es el resultado de que siendo tantas se organicen perfectamente, “viven como un grupo, trabajan para el grupo, colaboran, se protegen, se ayudan, hasta pueden fabricar medicamentos para evitar que ciertas bacterias se propaguen en el interior de una colonia. Es lo mismo que ha ocurrido con el ser humano”. Fascinante. Así, siglos y siglos, desde que unos africanos salieron a dar una vuelta por el mundo hace millones de años, al igual que las hormigas, que también viajaron y mucho. Hasta que la división del trabajo llegó a la sociedad humana, extrapolada de lo que ya venían haciendo hace millones de años las hormigas, tan pequeñas y laboriosas ellas. Y este descubrimiento trajo soluciones y problemas sociales, porque la unión hace la fuerza, en palabras de Keller: “Todo ello mejora enormemente la productividad, surgen las ciudades modernas y todo esto, unido a las mejoras en la sanidad y la higiene, dispara en muy poco tiempo la población mundial. En 1930 ya había unos 2.000 millones de personas en el mundo, y eso no es nada: hoy hay más de 7.000 millones, y ciudades con más de diez y veinte millones de personas. Como se suele decir, la unión hace la fuerza”. 

La respuesta a la pregunta de Neruda no se hace esperar en esta incursión científica: Y surgen los conflictos, que ya tienen una base genética en las hormigas: “Existen rebeliones internas en las colonias y guerras entre hormigas, cuando combaten por un mismo espacio. Por ejemplo, esto se está dando con las especies invasoras que están llegando a Europa sobre todo de América Latina, y estas especies son muy agresivas y luchan contra las hormigas europeas. Y también hay una base genética para el conflicto”. Están preparadas para morir y saben que es un comportamiento asociado a su especie. Saben restar las bajas de sus soldados muertos.

Les hago una confesión final: tenemos hormigas para rato, porque a pesar de que intentemos imitarlas hasta la saciedad, cosa que no nos iría mal en principio, tenemos que asumir como la cigarra altiva que saben más que nosotros, porque saben hacer las cosas muy bien, porque cunde el ejemplo entre ellas del trabajo bien hecho. Además, parecen inmortales “como especie prácticamente sí que lo son, han sido capaces de sobrevivir a todo y lo seguirán haciendo”, según Lauren Keller, Presidente de la Sociedad Europea de Biología Evolutiva y el mejor amigo de las hormigas, conocido como monsieur fourmis (señor hormiga). Y sobrevivirán al ser humano, tan altivo él, porque siguiendo a Plauto el ser humano suele desconocer a los demás con frecuencia, cosa que no hacen las hormigas. Debería cundir su ejemplo hasta hacerse real esta nueva experiencia, es decir, poder gritar a los cuatro vientos: homo homini formica o lo que es lo mismo, las personas son como las hormigas para las mismas personas, porque trabajan, viven, se ilusionan y comparten todo con los demás, a diferencia de lo que aprendimos de Tomás Hobbes en su aserto “el hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus). A pesar de las castas, por mera necesidad política, en el sentido más puro del término.

No me he olvidado tampoco de la pregunta sobre las abejas, las terceras en discordia o concordia, tanto monta monta tanto, ¿Qué letras conoce la abeja para saber su itinerario?, porque su inteligencia nos ha demostrado que conocen cuál es el mejor camino en su laboriosa vida. Lo conocí también a través de un excelente artículo de Manuel Rivas, La guerra de las abejas: “Maurice Maeterlinck oteó el peligro de un destino apocalíptico para el ser humano. Pero hoy tendría que escribir el envés catastrófico de esa civilización autora de una arquitectura natural más que admirable: “Ningún ser vivo, ni siquiera el hombre, ha realizado en su esfera lo que la abeja en la suya; y si una inteligencia ajena a nuestro globo viniese a pedir a la Tierra el objeto más perfecto de la lógica de la vida, habría que presentarle el humilde panal de miel”. Maeterlinck lo dijo en 1901, en su curiosa obra dedicada al mundo de las abejas [La vida de las abejas]. Mientras que digiero esta situación tan alarmante y silente, busco el símbolo del panal de miel para entender la lógica de la vida. Y leo a Machado, que sabía bastante de estos diminutos seres inteligentes, de los que hoy sabemos que saben qué es la nada: Anoche cuando dormía / soñé ¡bendita ilusión! / que una colmena tenía / dentro de mi corazón; / y las doradas abejas / iban fabricando en él, / con las amarguras viejas, / blanca cera y dulce miel. Letras maravillosas para responder la pregunta de Neruda.

NOTA: la imagen de la palabra “LIBERTAD” es un montaje fotográfico de elaboración propia, sobre el alfabeto alado descubierto por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved.

(1) Satz, Mario (2019). El alfabeto alado.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!