Vicios privados, públicas virtudes: un eterno retorno en política (III)

Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan / por hacer de un gran panal un panal honrado. / Querer gozar de los beneficios del mundo, / y ser famosos en la guerra, y vivir / con holgura, / sin grandes vicios, es vana / utopía en el cerebro asentada. / Fraude, lujo y orgullo deben vivir / mientras disfrutemos de sus beneficios.

Bernardo de Mandeville, La fábula de las abejas: o Vicios Privados, Beneficios Públicos, 1705.

Sevilla, 16/VI/2025 – 12:05 h (CET+2)

Escribo de nuevo una variación ética sobre el mismo tema, con idéntico título, en este cuaderno digital, que vuelvo a utilizar hoy en su quintaesencia cuando hemos conocido las últimas noticias sobre la corrupción que impregna la alta dirección de organización del Partido Socialista Obrero Español, que conlleva un maremoto político de desconocidas consecuencias para la supervivencia de la democracia digna en nuestro país. Esta situación nos lleva de nuevo a una reflexión sobre la no ejemplaridad política, que he tratado ya en este cuaderno digital en bastantes ocasiones y que ahora retomo por la situación creada. Vicios privados, públicas virtudes, en pocas palabras. Silencios cómplices, también.

Ante lo ocurrido, hay que responder, políticamente hablando, con ejemplaridad a marchas forzadas. Hace tanto daño público lo que pasa casi a diario, que acusamos cansancio ético, un hartazgo en caída libre, porque estamos rodeados y, lo peor, se extiende como mancha de aceite la desafección política, a veces irrecuperable.

Hace quince años escribí el post que sigue, con un título aparentemente cinematográfico, Vicios privados, públicas virtudes, aunque ya advierto, desgraciadamente, que en este caso cualquier parecido con la realidad de lo allí expuesto y hoy vivido y sentido, no es pura coincidencia. Cuando vivía en Roma, ciudad que siempre es un peligro para caminantes sensatos, vi durante muchos meses el cartel de la película con este título (Vizi privati, pubbliche virtù) y no lo he olvidado. Tal cual, sobre todo cuando esta dualidad impresentable se lleva a cabo como eterno retorno en política.

El hartazgo de determinadas actitudes políticas hace estragos y mucho daño en democracia, por lo que no me resisto a seguir defendiendo a capa y espada la honradez de miles de personas que ejercen la política dignamente, aunque la condición humana, que no me es ajena, se aproxima con demasiada frecuencia a estos precipicios de indignidad. Todas las personas que ejercen la política, no son iguales. No hace falta dar nombres, porque nos hemos quedado con la cara de los que ocupan el desgraciado ranking de la indignidad. Pero necesitamos protegernos de este maremoto político con olas de corrupción que nos sobrepasan en el acontecer diario.

Vuelvo a publicar aquellas palabras, a las que no quito punto o coma de la época en que se escribió, porque es también lo que sucede en la actual, salvando lo que haya que salvar. La última frase, mezcla de enigma y desasosiego social, sigue teniendo gran valor en el momento actual: «Es probable que el conocimiento nos permita comprender entonces que los vicios son públicos cuando personalmente ya no sabemos vivir con nosotros mismos, porque hemos perdido el espacio privado y necesario de la virtud en un panal social que nos desborda, aceptando desgraciadamente el principio del conformismo cómplice e impresentable del manual ético de Bernardo de Mandeville: Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado«.

Al fin y al cabo, muchas personas acaban mirando sin pestañear a la mujer del César.

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VICIOS PRIVADOS, PÚBLICAS VIRTUDES

Un gran panal, atiborrado de abejas
que vivían con lujo y comodidad,
mas que gozaba fama por sus leyes
y numerosos enjambres precoces,
estaba considerado el gran vivero
de las ciencias y la industria.

Bernardo de Mandeville (1670 (?)-1733), El panal rumoroso: o la redención de los bribones

Para los que pertenecemos a la generación en la que sabemos que todavía, en tiempo de crisis, nos queda la palabra, escribo este post como microacto solidario para romper silencios cómplices, conformistas, acerca de personas y situaciones que sufren en democracia: niños amenazados por la larga sombra de la pederastia en la Iglesia y fuera de ella, personas que ejercen la política y son honrados, porque no todos son iguales, jueces dignos como Garzón y otros muchos como él preocupados para que no pase sin pena ni gloria el dolor que perdura por los efectos de la Guerra Civil, y mujeres al borde de la muerte física, psíquica y social porque existen hombres e instituciones que no aceptan que desarrollen su inteligencia en libertad. 

Desde la ventanilla del autobús 881, en Roma, veía en 1976 el cartel de la película de Miklós Jancsó que llevaba este título, Vicios privados, públicas virtudes. El cine que la proyectaba estaba a solo unos metros de la Ciudad del Vaticano (¡qué paradoja!) y, una y otra vez, la he recuperado en mi memoria de hipocampo en estos últimos días de desasosiego ético nacional e internacional, con las noticias de la pederastia en la Iglesia, la trama de corrupción Gürtel, el proceso abierto contra el juez Garzón y el azote de la violencia de género, por poner ejemplos reales. La tentación inmediata es agregarnos inmediatamente al grupo de opinión mayoritaria de este país alejado de la teoría crítica constructiva y ver siempre en los otros lo que no somos capaces de integrar como una realidad de la condición humana que hay que saber enjuiciar con frialdad para no cometer errores dogmáticos e inquisidores, y para no caer, obviamente, en el determinismo cruel del mal y del bien necesarios, propugnado ya en el siglo XVIII por Bernardo de Mandeville, en un poema “anónimo” que publicó en 1714 (1), que formaba parte de un libro titulado The Fable of the Bees: or Private Vices, Public Benefits(La fábula de las abejas: Vicios Privados, Públicos Beneficios):

… empeñados por millones en satisfacerse
mutuamente la lujuria y vanidad.
… Los abogados, cuyo arte se basa
en crear litigios y discordar los casos,
… Deliberadamente demoraban las audiencias,
para echar mano a los honorarios;
… Los médicos valoraban la riqueza y la fama
más que la salud del paciente marchito
… Y la misma Justicia, célebre por su equidad,
aunque ciega, no carecía de tacto;
su mano izquierda, que debía sostener la balanza,
a menudo la dejaba caer, sobornada con oro
… El curioso resultado es que mientras
cada parte estaba llena de vicios,
sin embargo todo el conjunto era un Paraíso.

Este espectáculo, al que asistimos como testigos de cargo casi siempre, al grito de los tahúres de Mandeville, «¡Dios mío, si tuviéramos un poco de honradez»!, traduce la realidad cruel de una sociedad que está tocada en su alma. No nos engañemos. Mientras que la preocupación social más extendida del triunfo a toda costa y la exigencia de la felicidad como derecho constitucional siga campando en el terreno de la violencia reactiva, porque la llamada crisis de valores, de la que todo el mundo habla pero que casi nadie concreta, no acaba de analizarse con el rigor y urgencia que necesita, es muy difícil exigir de los demás la ejemplaridad, sin que empiece la auténtica conversión por uno mismo. 

Vicios privados y públicas virtudes, es una expresión que va más allá del título de una película, porque la trasciende y recoge una realidad notoria en la sociedad actual. En un Estado de derecho debemos confiar siempre en la Justicia para abordar los delitos privados y públicos. Pero la solución está también y, básicamente, en otro ámbito: en la generación de responsabilidades públicas y privadas, individuales y colectivas, basadas en dos grandes principios, el del conocimiento y el de la libertad. Conocimiento, para saber por qué ocurren las cosas, por qué debemos recurrir siempre a la inteligencia para resolver conflictos, con su gran carga de sentimientos y emociones a la que siempre está ligada. Y, por supuesto, la libertad para educarla en el sentido más pleno del término. Educación y saber ser y estar en clave de ciudadanía, son dos grandes principios que necesitan ser reforzados y blindados a marchas forzadas en nuestro país, en todos los niveles sociales posibles. De esta forma, sabremos analizar mejor, con humildad, por qué el ser humano es capaz de practicar la violencia con los niños, robar dinero público, quitar legitimidad a un juez o hacer daño a una mujer, de muchas formas, sin caer tampoco en el diseño de un mundo feliz que no existe de forma global, aunque sí individual para quien se lo propone, sin necesidad de dioses o de la fatal aceptación del mal como “semilla” necesaria del bien, volviendo a Mandeville, al intervenir esos dioses salvadores (de cualquier tipología) que citaba anteriormente, para poner orden en un mundo tan enloquecido:

Pero, ¡oh, dioses, qué consternación!
¡Cuán grande y súbito ha sido el cambio!
Los tribunales quedaron ya aquel día en silencio,
porque ya muy a gusto pagaban los deudores.
… Quienes no tenían razón enmudecieron,
… con lo cual nada podía medrar menos
que los abogados en un panal honrado.
… La Justicia, no siendo ya requerida su presencia,
con su séquito y pompa se marchó.
Abrían el séquito los herreros con cerrojos y rejas,
luego los carceleros, torneros y guardianes.
… Todos los ineptos, o quienes sabían
que sus servicios no eran indispensables se marcharon;
no había ya ocupación para tantos.
… ¡Contemplad ahora el glorioso panal, y ved
cómo concuerdan honradez y comercio!

Es probable que el conocimiento nos permita comprender entonces que los vicios son públicos cuando personalmente ya no sabemos vivir con nosotros mismos, porque hemos perdido el espacio privado y necesario de la virtud en un panal social que nos desborda, aceptando desgraciadamente el principio del conformismo cómplice e impresentable del manual ético de Mandeville:  Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado.

(1) García-Trevijano, Carmen (1994). El reverso de la utopía. Actualidad de «la fabula de las abejas» de Bernardo de MandevillePsicología Política9, 7-20.

NOTA: La imagen utilizada en este post fue recuperada el 10 de abril de 2010 de: http://www.infoagro.com/noticias/2008/5/1458_agricultura_abre_plazo_solicitar_ayudas_al_fomento.asp

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IRÁN, UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Ante el desconcierto ideológico actual, necesitamos recuperar las esperanzas


¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, IV

Sevilla, 15/VI/2025 – 12:32 h (CET+2)

En un mundo plagado de desconciertos de todo tipo, ideológicos fundamentalmente, Pablo Neruda plantea en el capítulo IV del Libro de las preguntas un interrogante muy llamativo que puede tener respuesta dependiendo del color del cristal con el que se mire. Si me quedo hoy con esta pregunta es porque en tiempos de turbación ideológica hay que buscar apasionadamente las esperanzas, tantas como ilusiones y sueños tengamos en la actualidad, aplicando indefectiblemente el principio freudiano de realidad, el más terco de los principios, pero siendo conscientes de que necesitan “regarse con rocío” constantemente. Su ideología no era inocente, como militante del partido comunista chileno, según he manifestado en reiteradas ocasiones el adjetivo “inocente” en este cuaderno digital al citar al filósofo neomarxista Georg Lukács (1885-1971), en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y, por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

Hace 48 años escribí un artículo sobre un gran teórico de la esperanza, Ernst Bloch, porque siempre ha sido una virtud que he cuidado en mi azarosa vida, en una permanente búsqueda de islas desconocidas que aportaran esperanzas. Decía en aquella ocasión que cuando muere un filósofo, el ser humano [él decía “hombre”, en un contexto filosófico universal del ser humano] se resiente, porque es algo parecido a que la vida se roba sabiduría a sí misma. La obra de Ernst Bloch, me obligaba en mi juventud, de una forma u otra, a recordar algunas reflexiones suyas que todavía hoy aportan luz en el camino de búsqueda de la verdad a través de la esperanza. Bloch, por encima de teorías y prácticas, era filósofo. Su espíritu abierto y en camino le hizo adoptar una postura de sabio ante un mundo pluriforme. Era hijo de su época y debido a su experiencia frente al irracionalismo, su filosofía se hace más auténtica, más veraz. En definitiva, su marxismo era muy puro, bien estructurado, enormemente esperanzador. Aquí radica la quintaesencia de su doctrina: concebir la esperanza como principio humano para vivir la trascendencia, es decir, la posibilidad permanente de que el ser humano se realice plenamente en comunión con otros.

Para esto es necesario, por encima de todo, vivir una fe secular con la fuerza del mensaje “mesiánico” que aporta el marxismo. Para Bloch, el primer fallo del marxismo llamado oficial u ortodoxo radica en su negación de la religión como dínamis, como fuerza arrolladora que es capaz de saciar el hambre de realización personal que tiene todo ser humano. Es un planteamiento idealista, pero quizá el único camino. Bloch insiste en la profundización del marxismo como idealismo impregnado de realidad, que lleva a la revolución social dentro de unos parámetros humanos, no estrictamente materiales. Planteamos así una perspectiva de futuro donde el ser humano es el gran artífice del mundo, sirviéndose de la naturaleza, de los valores morales e incluso de la estética. Indicaba también, que no debemos olvidar su conexión con el pensamiento de Georg Lukács. La realidad analizada por Bloch no es un todo presente, ya hecho. Si existe la realidad es gracias a un proceso (ya, pero todavía no). Y si hay proceso, hay pasado, presente y futuro. Este futuro-presente es, para Bloch, la autoconciencia.

Esta realidad (futuro-presente) es dialéctica y asume sus limitaciones propias. La filosofía sería la encargada de transformar el mundo de la dialéctica sujeto-objeto, llevando al hombre al autoconvencimiento de la necesidad de desaparición del proletariado: “La filosofía no puede realizarse sin la supresión del proletariado y el proletariado no puede autosuprimirse sin que se realice la filosofía”. En un mundo dominado por la economía, Bloch se admira del poder intelectual y cultural como agentes transformadores de la sociedad, donde el ser humano, una vez más, es el centro por la asunción de su conciencia. Frente al principio materialista de Marx de que la realidad social determina la conciencia del hombre, Bloch presenta a la conciencia individual del hombre como determinante de la historia y de su historia, enfrentándose cotidianamente con la insatisfacción humana vivida en necesidad y negación. Por ello, el ser humano lucha por alcanzar su plenitud. El hecho es que todavía no la ha alcanzado. Esta “hambre cósmica” se experimenta en el deseo de alcanzar un sentido pleno de la vida: “La sustancia, la materia humana no está todavía ni determinada ni completa sino que se halla en un estado utópico abierto, un estado en el que todavía no ha aparecido su auto-identidad. Por consiguiente, no sólo el existente específico, sino toda la existencia dada y aún el mismo ser tiene márgenes utópicos que rodean la actualidad con posibilidades reales y positivas”.

La esperanza surge al experimentar el ser humano que si todavía no ha alcanzado el futuro, el presente no es el fin. Y el hecho de vivir éste no le motiva para lograr la plenitud de su ser. Esta hambre es impulso cósmico y la esperanza consiste en dejarse impregnar de este impulso. El ser humano no acaba su existencia con la muerte. Aquí Bloch se separaba una vez más del marxismo oficial. Argumentaba que una lucha por un no existencial, no tendría sentido. Es necesaria, por tanto, la inmortalidad personal. El proceso de unión de almas cantará un día la sociedad sin clases, siempre y cuando el hombre no abandone la lucha en el sentido de que todo cuanto vivimos y experimentamos todavía no es la realización plena o el futuro aparentemente “utópico”.

He querido compartir hoy un principio ético llamada “esperanza”, que he mantenido en mi vida y que he ido alimentando hasta hoy de lecturas ideológicas “no inocentes” (Lukács, dixit). El éxito filosófico de Bloch, con su teoría del principio “esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia sin un Trascendente alienador. Por ello, hay que rechazar de base la superstición y la mitología de la religión. Sólo así, el ser humano adquirirá su desarrollo pleno. En definitiva, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, aprendiendo a ser felices cada día, una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos de turbación, indignidad política, continuas mudanzas, hartazgo y deserciones ideológicas que, personalmente, tanto me duelen.

(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Identidad histórica del barrio “Santa Clara”, “por do vino el agua a Sevilla”

Por los caños de Carmona – por do va el agua a Sevilla,
por ahí iba Valdovinos – y con él su linda amiga.
Los pies lleva por el agua – y la mano en la loriga,
con el temor de los moros – no le tuviesen espía.

VALDOVINOS SUSPIRA, romance anónimo, 1605

Sevilla, 13/VI/2025 – 09:09 h (CET+2)

Ayer presenté en el Club Santa Clara de esta ciudad, un trabajo de investigación que he realizado sobre la identidad histórica del barrio “Santa Clara”, “por do vino el agua a Sevilla”, con un objetivo claro, demostrar con resultados científicos una hipótesis de partida muy importante: el barrio de Santa Clara tiene una intrahistoria multisecular a través del agua, concretamente la que fluía por los Caños de Carmona, en su tramo superficial, por la denominada Acequia Real o Atarjea Real, tanto monta, monta tanto, con la implicación que también tuvieron en ella los reyes Fernando III, el Santo, Alfonso X, el Sabio y los Reyes Católicos. Además, en esta Acequia se encontraba el Molino del Pico junto a los otros ocho molinos, que el rey Alfonso X, cedió a la ciudad de Sevilla, con dos fines, según se recoge en el llamado Privilegio de los Molinos, un Privilegio Rodado otorgado en Toledo el 22 de marzo de 1254, por el que se concedía a la ciudad la renta de los citados molinos, “los mios molinos”: para “hacer venir el agua de los Caños a sus palacios del Alcázar de Sevilla, a sus cocinas y a la huerta mayor de Aben Ahofar, tanta cuanta fuera menester de puertas adentro. Y que hagan venir también el agua como solía venir en tiempos de los moros a dos fuentes en Sevilla”, debiéndose tener “hombres, tablas y estopas”, así como todo lo que fuera menester para guardar las puertas de la villa, la ciudad también, de las avenidas del río [Guadalquivir].

También he analizado el trazado histórico de los Caños de Carmona, que demuestra con datos fehacientes la ubicación del Molino del Pico en su recorrido, fundamentalmente en la Acequia Real o canal superficial del mismo, habiéndose mantenido en pie durante casi ocho siglos, como se ha verificado en las investigaciones llevadas a cabo en el Archivo Municipal de Sevilla y otras fuentes documentales de gran valor histórico, con múltiples referencias a su existencia, desde el donadío de Alfonso X el Sabio a la ciudad de Sevilla, hasta su desaparición con motivo de la construcción de la Ciudad-Jardín Santa Clara.

Igualmente, he demostrado científicamente que el Molino del Pico ocupaba parte de la superficie actual del Parque Santa Clara, aunque no quede vestigio arqueológico alguno al haberse derribado por su estado ruinoso, en el que probablemente se encontraba a mediados del siglo pasado, durante las obras de la construcción de la “City Garden Santa Clara”. Lo que se ha pretendido también a lo largo de esta investigación es demostrar que el origen del barrio debe situarse históricamente teniendo en cuenta que formaba parte de la citada Acequia Real creada en etapa almohade e inaugurada en el siglo XII, integrada en los Caños de Carmona. De ahí el interés de recuperar una seña de identidad del barrio que siempre se debería tener en cuenta y explicarse con detalle a los vecinos y vecinas del actual barrio 94 de Sevilla, mucho más allá de seguir acuñando la teoría de que este barrio proviene exclusivamente de la construcción de la Garden-City Santa Clara, urbanización de marcado carácter militar, pero con un alcance muy delicado: cobertura a las fuerzas americanas durante la guerra fría de los años cincuenta del pasado siglo en nuestro país y con una temporalidad muy corta, tan sólo quince años.

Conocida ya a través de este trabajo la intrahistoria romana, almohade, medieval y moderna del barrio, recuerdo el lema del 3973 Escuadrón de Defensa en Combate (Combat Defense Squadron), de la USAF, cuyos oficiales integrantes y residentes en la Ciudad-Jardín militar, Santa Clara, exhibían con orgullo en las bases americanas de Morón y San Pablo: Nuestra profesión es la paz. A partir de los datos históricos aportados, creo que ha llegado la hora de declarar también que, junto al homenaje que se deberá hacer siempre a la cultura del agua, porque a través de los terrenos del barrio “vino el agua a Sevilla” desde el siglo XII, su responsabilidad ahora, como barrio 94 de Sevilla, es promover y mantener la convivencia pacífica de su vecindad, junto a la sostenibilidad integral, solidaridad y defensa de su identidad vecinal, a través de la conciencia de pertenencia al barrio, respetando su intrahistoria histórica, mucho más allá de los meros sentimientos que nos genere el día a día de su etapa militar, participando en las diferentes proyecciones de compromisos sociales, convivencia y asociacionismo que existen en la actualidad para recuperar sus auténticas señas de identidad.

El trabajo de investigación llevado a cabo, lo pongo a partir de hoy a disposición de la Noosfera (del griego “nóos” inteligencia y “sfaíra” , esfera: conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, aceptada desde 1984, como tercer nivel o tercera capa envolvente (piel pensante) de las otras dos: la geosfera y la biosfera), la esfera de la inteligencia (según Teilhard de Chardin, genio y figura que preside mi blog), lo que se conoce también como la malla pensante de la humanidad, formando parte de las páginas de este cuaderno digital que comenzó su andadura en diciembre de 2005, en coherencia absoluta con los objetivos que expliqué en el momento de su apertura en relación con la inteligencia conectiva y digital. En un libro recopilatorio de artículos de Tom Wolfe, El periodismo canalla y otros artículos, encontré en 2001 una referencia a Teilhard de Chardin (a quien debo mi interés manifiesto por el cerebro desde 1964), que tiene una actualidad y frescura sorprendentes: “Con la evolución del hombre –escribió-, se ha impuesto una nueva ley de la naturaleza: la convergencia”. Gracias a la tecnología, la especie del Homo sapiens, “hasta ahora desperdigada”, empezaba a unirse en un único “sistema nervioso de la humanidad”, una “membrana viva”, una “estupenda máquina pensante”, una conciencia unificada capaz de cubrir la Tierra como una “piel pensante”, o una “noosfera”, por usar el neologismo favorito de Teilhard. Pero ¿cuál era exactamente la tecnología que daría origen a esa convergencia, esa noosfera? En sus últimos años, Teilhard respondió a esta pregunta en términos bastante explícitos: la radio, la televisión, el teléfono y “esos asombrosos ordenadores electrónicos, que emiten centenares de miles de señales por segundo”. La cita es lo suficientemente expresiva de lo que Teilhard intentó transmitir a la humanidad a pesar del maltrato que sufrió por la Autoridad competente del momento, tanto científica, como ética y, por supuesto religiosa.

Quien lo desee, puede disponer de esta investigación a través del siguiente enlace, ldentidad histórica del barrio “Santa Clara”, “por do vino el agua a Sevilla”, como muestra de inteligencia conectiva, distributiva, circular, que también existe, no confundiendo el valor y precio del trabajo de investigación realizado, en beneficio exclusivo del interés cultural, general y público, por supuesto. Este trabajo está dedicado a todos los vecinos y vecinas actuales del barrio, sin exclusión alguna, así como a las generaciones venideras, para que conozcan la intrahistoria romana, almohade, medieval y moderna del actual barrio 94 de Sevilla, Santa Clara, más allá de su inicio reconocido y real a través de la creación de la Ciudad-Jardín Santa Clara con una finalidad claramente militar, pero que sólo ha sido temporal y circunscrita a unos quince años. Once siglos después de descubrirse sus raíces romanas y almohades, se ha rescatado su verdadera intrahistoria, sobre la que personalmente sigo investigando en líneas de trabajo de extraordinario interés.

Gracias anticipadas por su lectura.

Sospirastes Valdovinos: Romance de Valdovinos: «Luys Milán» – Intérpretes: Hespèrion XXI/La Capella Reial de Catalunya – Jordi Savall

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Amabilidad, por cierto, la necesitamos como el comer

Amable: “La Persona que por su natural dócil, suave, apacible y cariñoso se concilia la común estimación, aprecio y amor […] Y también se entiende y dice de la cosa que es digna de atención y aprecio: como la virtud, la verdad es amable […] «Todos aman y quieren / Por la razón de bien lo que es amáble».

Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, lema «Amable», Tomo I, 1726

Sevilla, 11/VI/2025 – 13:09 h (CET+2)

Vuelvo casi a diario de mis asuntos a mi corazón, asediados como estamos por las noticias en cascada de un mundo que se nos hace cada día más inhóspito y grosero., con una proverbial falta de educación que se extiende como una mancha de aceite. Por esta razón, vuelvo a recuperar, en mi escritura económica circular, reflexiones mías en este cuaderno digital sobre esta maravillosa palabra, amabilidad, una palabra amable en sí misma, aunque suene a tautología. Creo que necesitamos reflexionar sobre algo que ya entendieron nuestros antepasados y así lo recogieron en sus discursos y en sus obras: la verdad, cuando es verdadera, es amable. Ahora, más que nunca, ante tanta mentira, verdades a medias y posverdades que lo inundan todo, máquinas de fango incluidas, porque desde la perspectiva de un ser humano singular y corriente, como es mi caso, que hace millones de años sorprendió al dios correspondiente como una creación “muy” buena, estoy convencido en este aquí y ahora de que merece la pena vivir amablemente, por cierto.

Esta palabra, amabilidad, junto a a amable y amablemente formaron una tríada que se divulgó, brilló, fijó y dio esplendor en el siglo XVIII en este país a través de mi admirado Diccionario de Autoridades (1726, 256, 2 y 257,1). Cada una de ellas aportó una forma de entender determinados comportamientos de las personas que hacían más fácil vivir con los demás. Amabilidad (sustantivo femenino) se definía como “suavidad en el trato, afabilidad, dulzura y atractivo”. Amable (adjetivo), como “La Persona que por su natural dócil, suave, apacible y cariñoso se concilia la común estimación, aprecio y amor […] Y también se entiende y dice de la cosa que es digna de atención y aprecio: como la virtud, la verdad es amable”. Por último, amablemente;(adverbio), “amorosamente, apaciblemente, con cariño y suavidad”.

En estos días difíciles en el país por su estado de ánimo estatal, sigo empeñado en una búsqueda constante de personas, cosas y noticias amables, que me enseñen a ser cada día más afable y de que se traten determinados asuntos que tanto nos preocupan en la actualidad “amorosamente, apaciblemente, con cariño y suavidad”, por muy cursi que suene. No es cuestión de vivir en una burbuja sino de encontrar contextos amables en casi todo lo que se mueve. Lo necesitamos. Lo necesito con ardiente impaciencia, porque el país necesita urgentemente liderazgo amable desde la perspectiva de sus gobernantes, cuestión no baladí desde la perspectiva ciudadana: «Muchos políticos pretenden cabalgar hasta lo más alto a lomos de la dureza del discurso, el lenguaje aguerrido contra el adversario y la retórica beligerante. Sin embargo, la cortesía, las palabras cálidas y el vapuleado talante quizá sean más provechosos en las urnas». Recuerdo que así se reflejó en un estudio científico llevado a cabo en el Congreso americano, en 2015, de rabiosa actualidad diez años después, salvando lo que haya que salvar, con un análisis de 124 millones de palabras expresadas por sus cargos electos durante las últimas dos décadas: «Los investigadores buscaron términos como «afecto», «cuidar», «cortesía», «derechos», «igualdad», «humano», «escuchar», «compartir», «solidario» hasta completar una lista de 127 palabras (o raíz) que tienden a transmitir contenidos en favor de los intereses colectivos y la armonía entre personas. Al comparar mes a mes la proporción de estas palabras en los discursos con las encuestas de valoración de los políticos que las usaban —o no— se observa una «impresionante coincidencia», según los investigadores que publican este estudio en PNAS. Las palabras que pronosticaron con más fuerza la aprobación del público por su uso fueron «amable», «involucrar», «educar», «contribuir», «preocupado», «dar», «tolerar», «confianza» y «cooperar» (1). Ser o no ser amables en política, esa es la cuestión que después se traduce o no en votos. ¿Qué ocurriría si hiciéramos este estudio hoy, sobre esta realidad de nuestros políticos «cabalgando hasta lo más alto a lomos de la dureza del discurso, el lenguaje aguerrido contra el adversario y la retórica beligerante», consultando los Diarios de Sesiones del Congreso y del Senado?.

Recuerdo sobre todo en este contexto un discurso que pronunció en 2013, en la Universidad de Syracusa, el escritor y profesor George Saunders, que se hizo viral a través de su publicación en el The New York Times. Tuvo tanta repercusión mundial -más de un millón de lectores-, que se publicó posteriormente en formato libro bajo el título Felicidades, por cierto (2), del que quiero entresacar algunas reflexiones en torno a su hilo conductor: la amabilidad.

En el discurso citado, la amabilidad y no tanto la bondad (desde mi punto de vista no son lo mismo), nace en una historia que cuenta Saunders que le sucedió en su vida y ante una pregunta directa ¿de qué te arrepientes? Es el relato sobre Ellen (nombre ficticio), una chica tímida que se incorporó a su clase de séptimo curso, con unas gafas azules de ojo de gato que en ese momento llevaban sobre todo las mujeres mayores. Tenía la costumbre de que cuando se ponía nerviosa se metía un mechón de pelo en la boca, con la apariencia de mordisquearlo. La realidad es que ella convivía con nosotros en el barrio y era ignorada por la mayoría de la clase, aguantando todo tipo de preguntas impertinentes y burlas. Saunders sabía que esta situación le hacía daño, que ella lo mostraba con los ojos caídos y tratando siempre de desaparecer. Siempre pensé que ella, en su casa, le contaría a su madre que todo estaba bien en la escuela y que tenía amigos. La realidad es que siempre estaba sola. Se fueron del barrio y la realidad es que fue una historia en la que no había nada más, sin otro tipo de vejaciones más allá de las narradas. Un caso perfecto de bullying. Un día venía a clase, otro no y así hasta que la familia se mudó definitivamente del barrio. Así acababa la historia contada a aquellos alumnos de graduación en Siracusa, al iniciar el discurso.

Saunders no olvidó nunca esa situación y no porque él fuera agresivo con Ellen sino todo lo contrario: fue muy amable con ella, incluso la defendió en alguna ocasión, sobre todo por lo que significaba en su vida los fracasos por la falta de amabilidad y bondad, en esos momentos en los que otro ser humano, que estaba cerca, frente a él, sufriendo, sin una respuesta por su parte, sólo con timidez también, de forma reservada, sin un compromiso de defensa y apoyo verdadero. Sobre todo porque visto desde otro ángulo de la vida pasada, los mejores recuerdos los tenemos de las personas que se portaron siempre de forma amable con nosotros.

A partir de esta reflexión última, centra su discurso en una defensa a ultranza de la amabilidad, de las personas amables y de lo que significa actuar amablemente en la vida de cada persona, haciéndose una pregunta crucial: ¿Cuál es nuestro problema?  ¿Por qué no somos más amables? Probablemente, por el egoísmo grabado a fuego durante nuestra existencia, dando prioridad a nuestras necesidades de forma prioritaria sobre las de los demás. Lo estamos viendo a diario con el comportamiento individual y social, en una actitud sorprendente y con una ausencia plena de amabilidad en relación con las familias y con las personas más vulnerables de la sociedad, por ejemplo migrantes en el mundo entero.

La segunda pregunta del millón de dólares sería ¿qué hacer? A partir de aquí y en tan sólo tres minutos plantea varias respuestas. En primer lugar, hay que saber distinguir entre lo que reconocemos como Alta Amabilidad y Baja Amabilidad en nuestras vidas. Es algo parecido a la elaboración de un listado de acciones amables y no amables que identificamos en el acontecer diario. Es probable que en la medida que avanzamos en el camino de la vida podamos un día llegar a ser más amables por las propias enseñanzas que nos ofrece la experiencia de vivir, de la vida. Saunders lo reconoce: la mayoría de las personas, a medida que envejecen, se vuelven menos egoístas y más amorosas. La experiencia de tener hijos es una de las oportunidades para valorar no tanto lo que nos suceda a nosotros sino lo que les suceda a ellos. Es el momento que da el título a su libro, Felicidades, por cierto, en frase textual del autor, porque las personas que en ese momento se gradúan han alcanzado un éxito muy querido por los padres o tutores.

La vida continúa después de la graduación y se llega a ese momento después de un largo caminar sobre ilusiones y sueños: hay que intentar ser más amables. Tener éxito en la vida no lo es todo: es como una montaña que sigue creciendo por delante de nosotros a medida que se camina y existe el peligro real de que «tener éxito» ocupe toda la vida, mientras que se desatienden las grandes preguntas. A partir de aquí, ofrece unos consejos: hay que empezar ya a cambiar de actitud, sobre todo desterrar el egoísmo, tomando conciencia de que existe el remedio para curar esta enfermedad individual y social, buscando desesperadamente los mejores remedios para vencerla.

En la vida hay tiempo para hacer muchas cosas y él las enumera a título indicativo, no exhaustivo, pero haciéndolo siempre en la dirección correcta, es decir, en la de la amabilidad. Finaliza con un mensaje aleccionador: “Y algún día, dentro de 80 años, cuando tengáis cien y yo ciento treinta y cuatro, y todos seamos tan afectuosos y amables que casi no se nos pueda aguantar, escribidme unas líneas para contarme cómo os ha ido la vida. Y confío en que me digáis que ha sido maravillosa”.

Cuando lo que nos rodea nos inquieta en estos momentos de desconcierto mundial por la política imperialista que todo lo impregna, estamos obligatoriamente obligados a descubrir que debemos ser más amables cada día, llenar de amabilidad nuestras vidas y pensar amablemente en que otro mundo es posible. Todavía atesoramos tiempo, convirtiéndose paradójicamente en un regalo muy preciado en estos momentos en los que acusamos su falta proverbial. Recuerdo que el Eclesiastés (Qohélet) no pensaba así, porque nos dice que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar de él a lo largo de la vida, eso sí siendo amables en un mundo que necesita amabilidad para poder vivir amablemente todos los días: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Al final, lo que necesitamos es decirnos, como los alumnos de la graduación de Saunders, que la vida amable es maravillosa y que la verdad es lo más amable que podemos experimentar en tiempos difíciles. En España, desde el siglo XVIII, así lo entendieron también nuestros mayores.

(1) https://elpais.com/elpais/2015/05/20/ciencia/1432116127_854469.html

(2) Saunders, George, Felicidades, por cierto, 2020. Barcelona: Planeta / Seix Barral.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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Porvenir, porque no vienes nunca

Ángel González (1925-2008)

Sevilla, 10/VI/2025 – 08:30 h (CET+2)

En el año en el que se cumple el centenario del nacimiento del poeta Ángel González, deseo estar cerca de él de nuevo. Lo hice ya el pasado enero, porque ya estaba pre-ocupado (con guion) del porvenir, el futuro y el día después personal y el de nuestro país.

La razón principal para buscar refugio de nuevo en su poesía, en este mundo de turbación y mudanzas, es la espera impaciente de un porvenir justo y benéfico, visto lo visto, para personas de alma inquieta, como es mi caso.

En este contexto, entro hoy en mi biblioteca, mi clínica del alma (tal y como aprendí a llamarla así gracias al historiador siciliano Diodoro de Sículo, en el siglo I a.C.) y leo su precioso poema Porvenir, que me conmueve en este aquí y ahora (hic et nunc), como si fuera la primera vez que llegara a él:

Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.
… Mañana!
Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre
.

Mi maestra especial, Dª Antonia, me enseñó la primera versión del carpe diem infantil, lejos del porvenir imaginario, casi en un alma adulta, que siempre recuerdo de forma entrañable. Cuidó mucho mis sueños en paraísos perdidos, apreciando que mi vida pequeña no daba para más, porque para ella era muy importante cada momento mío, en definitiva mi tiempo y para que no olvidara nunca que a veces es envidioso, como lo susurraba Horacio a Leucónoe, una mujer con mente blanca, limpia, que podía adaptar al breve espacio de la vida, o de cada momento particular, una esperanza larga. Ahí estaba el secreto, porque cada día lleva siempre el tiempo dentro, su carpe diem, su necesaria captura, porque no vuelve, mucho menos hoy día ante el incierto mañana, ante el incierto porvenir. Por cierto, es lo que dijo y nos legó el poeta Quinto Horacio Flaco, hace tan solo veintidós siglos: Vive el día de hoy [Carpe diem]. /Captúralo. / No te fíes del incierto mañana. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.

Mañana, será miércoles de nuevo, como pensaba Ángel González, uno más, pero desconociendo lo que está por venir en cada segundo de mi vida, porque esa es la quintaesencia del porvenir, que no viene nunca. A pesar de todo, me consuela pensar junto a él, que mi corazón mañana volverá a latir casi cien veces por minuto, un lujo para mi porvenir inmediato y del que sé que depende casi exclusivamente, en mi matusalénica edad, mi espera y esperanza día a día.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¿Qué hace la izquierda ante el acoso y derribo que sufre el Gobierno de este país, legítimo y constitucional?

Patera y yate de lujo – Fotomontaje y fotografía (izqda.) / JA COBEÑA

A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco…
A veces, falta barco para recoger a todos los que se tiran a ese mar…

Aforismos, José Antonio Cobeña

Sevilla, 8/VI/2025 – 13:22 h (CET+2)

El año pasado leí un artículo magnífico de Neus Tomàs, directora adjunta de elDiario.es, con un titular ¿Qué era y qué es la izquierda?, que me interesó y preocupó a la vez en este mundo al revés que describió de forma rotunda Eduardo Galeano y en el que estamos instalados, una frase que no he olvidado en estos días en el que ha emergido la corrupción política como clásico popular de este país, en esta ocasión en territorios de la izquierda: “Los huecos que deja la izquierda los ocupa la derecha incluso disfrazada de un rojipardismo que va ganando espacio en columnas, redes y asociaciones de activistas. Para hacer frente a este fenómeno, la izquierda necesita pensadores honestos y valientes que digan lo que los ciudadanos que se identifican en este espectro ideológico no quieren escuchar. Lo honesto y valiente es eso y no buscar siempre el aplauso fácil y a menudo estéril”.

Si hoy lo traigo a colación es porque me sigue soliviantando la falta de respuestas de la izquierda ante situaciones actuales de acoso y derribo permanente de un Gobierno legítimo y constitucional en nuestro país, recurriendo fácilmente con el clásico “y tú más” ante ataques e insultos por su supuesta “corrupción” gubernamental de carácter permanente, a modo de bálsamo de Fierabrás para curar heridas de desafección política cada vez más alarmantes, con un mar revuelto lleno de supuestos militantes de carnet o virtuales, de la izquierda me refiero, que se tiran de barcos a la deriva por falta de dirección política, creo que de ideología de base, de creencia política, sin mezcla alguna de cuadernos de “derrota”, en argot marino, reproduciendo aquella sorprendente noticia que nos contaba cómo el capitán Francesco Schettino abandonaba de forma vergonzante el crucero Costa Concordia, que chocó el 12 de enero de 2012 por una maniobra indebida con una roca junto a la isla del Giglio (Italia), en un ejemplo patético de irresponsabilidad y cobardía. Todavía resuena en mis oídos la grabación en italiano de los gritos del jefe de guardacostas cuando le conminaba a que volviera al barco del que se había tirado de forma tan lamentable e indigna: “Suba a bordo. Es una orden. No ponga más excusas. Ha abandonado el barco, ahora estoy yo al mando. ¡Suba a bordo!”. Schettino decía que se había “caído” por la popa cuando lo que constataron es que cuando llegó a la costa su ropa no estaba mojada. Nadó y guardó la ropa de la indignidad personal y profesional, nunca mejor dicho.

Doy ahora un paso más porque interpreto que el problema no es sólo de la izquierda sino de su más allá o acá, según se mire, sino de algo más profundo, de la democracia, de su ocaso, porque la responsabilidad principal de la izquierda es ser la gran defensora de sus grandes principios, porque no hay otros: ideología transformadora basada en los grandes principios de la democracia auténtica: igualdad, solidaridad, libertad y justicia social, debiendo aceptar con autocrítica rigurosa de lo que no hace bien, sus aciertos y errores, siempre en beneficio de todos, fundamentalmente de la verdad compartida. Lo digo porque, ahora más que nunca, la izquierda necesita armarse ideológicamente ante el fascismo que nos rodea en el ocaso de la democracia, cuestión a la que he dedicado muchas páginas en este cuaderno digital. En este contexto, he recordado que con motivo de la celebración en 2022 del centenario del nacimiento del poeta, escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini, al que profeso admiración desde hace ya muchos años, se publicaron nuevas ediciones de su obra y ensayos de gran valor para no olvidar su contribución en la lucha por un mundo mejor, a través de una ideología de izquierda contra el fascismo que nunca ocultó, denunciando algo muy grave cuando se instala “como normalidad, como codificación del trasfondo brutalmente egoísta de una sociedad”. Pasolini sigue muy presente en mi pensamiento crítico y acudo frecuentemente a él. Además, como símbolo de su actualidad política, recuerdo la publicación de una obra de Miguel Dalmau Soler, Pasolini. El último profeta, ganadora del XXXIV Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2022.

Si lo recuerdo hoy en esta reflexión crítica sobre el ocaso de las izquierdas en momentos cruciales de este país, es porque hay una obra que resume muy bien su concepción del antifascismo, El fascismo de los antifascistas, al tratar de forma sorprendente y de plena actualidad, cómo se amplía cada vez más el círculo del fascismo, haciendo una llamada de atención sobre algo que está ocurriendo en la actualidad en nuestro país, porque también podemos encontrar fascismo en diferentes círculos de la sociedad, incluso en las capas liberales, algunas de falsa izquierda, de la ultraderecha y capitalistas “apolíticos” que tanto atosigan al mundo. Hay que tener en cuenta que en esta obra se recogen artículos y entrevistas que van de 1962 a 1975, año en el que Pasolini murió asesinado en la playa de Ostia, muy cerca de Roma. De ahí su sorprendente actualidad. La sinopsis oficial del libro deja claro estos planeamientos anteriores: “La reflexión sobre el fascismo y su evolución histórica recorre toda la obra de Pasolini: este volumen recoge algunos de sus textos más significativos escritos sobre el tema entre septiembre de 1962 y febrero de 1975. En ellos Pasolini advierte contra una nueva forma de fascismo, más sutil e insidiosa, entendida “como normalidad, como codificación del trasfondo brutalmente egoísta de una sociedad”. Es el sistema de consumo, que desde los años sesenta se encarga de la homologación cultural de todos los países: un poder sin rostro, sin camisa negra y sin fez, pero capaz de moldear vidas y conciencias. Más de cuarenta años después, estas intervenciones mantienen intacta su fuerza crítica, lo que nos permite captar algunos de los rasgos más profundos del mundo actual”.

Existe una frase muy extendida en los coloquios de este país, cuando se afirma con una rotundidad que da miedo, que todos los partidos políticos y quienes los representan, son iguales, sin excepción alguna, cortando por el mismo rasero a la izquierda y a la derecha. Por no hablar del célebre discurso de “yo no soy político o política”. No estoy de acuerdo, ni acepto estas expresiones a modo de mantra, aunque es comprensible que exista un descrédito generalizado de la política y de los políticos que la llevan a cabo, pero los árboles impiden ver a veces el bosque y no es justo generalizar sin compasión sobre la llamada “clase” política. El hartazgo es evidente, pero es imprescindible separar la paja del heno como nos enseñaron hace ya muchos años, unos en el lenguaje del campo puro y duro, otros en la doctrina oficial de la Iglesia, ahora aplicado a la política en general. Siendo una verdad incuestionable, ¿por qué es necesario acabar con análisis totalitarios y absolutistas de los casos de corrupción, en los que no se salva nada ni nadie, porque se dice que “la política es así, al final todos son iguales”?.

Creo que por higiene mental es imprescindible diagnosticar bien la situación y colaborar en la reconstrucción de la democracia día a día, en la que la izquierda tiene mucho que decir y hacer, mucho más en un país tan cartesiano y dual para todo lo que se hace visible “políticamente hablando” en el día a día. Vivimos unos momentos que exigen mucho rigor en la toma de decisiones que facilitan la democracia y no todos los programas políticos son iguales, ni los políticos que los ejecutan tampoco. Ser de derechas, centro o izquierda, de sus extremos, también del arriba o abajo actual, en este país, parece que imprime carácter hasta que la muerte te separe y está mal visto socialmente que haya alternancia en la pertenencia a un determinado partido o a otro. Es verdad que aparentemente parece una gran contradicción estar defendiendo un día los valores de la socialdemocracia más exigente y al otro los del liberalismo más feroz. Normalmente pasa porque las ideologías son un flanco muy débil en nuestro país dado que los partidos no han estado muy finos a la hora de aceptar militantes en sus filas y la formación en la «creencia» en sus idearios brilla muchas veces por su ausencia. Esta es una realidad que hay que aceptar pero lo que no es normal es que haya unos desplazamientos de pertenencia a partidos o de votos, tan agresivos, como a los que estamos asistiendo en la actualidad, por no hablar del principal partido de este país: el abstencionista. El llamado voto de castigo existe, pero deja detrás una gran incógnita: ¿se conocían bien las ideologías y los programas de los partidos a los que se han votado con anterioridad?, ¿se puede cambiar tan fácilmente de chaqueta por los errores de determinados miembros de un partido?, ¿se conocía bien el ideario de un programa, más allá de acciones concretas de algunos representantes eximios del mismo?

Indiscutiblemente, todos los partidos no son iguales, ni tampoco las personas que los representan. Tampoco somos iguales los electores, sean de derechas o de izquierdas. Basta conocer la trayectoria histórica de los partidos que han existido en los cuarenta y seis años de democracia en este país, para no dejar duda alguna de que no es lo mismo la historia de la derecha o del centro que la de la izquierda, por mucho que se quiera generalizar sin compasión alguna en análisis que no resisten el más mínimo juicio de valor crítico. Todos no han sido iguales, luego todos no son iguales ahora si se respeta la historia y este aserto se debería defender por la militancia más activa de cada partido. Se ha tenido que hacer un camino político al andar que es de bien nacido reconocerlo y pregonarlo para que no haya duda alguna sobre su legitimidad. El tratamiento de la memoria histórica y democrática de este país es una cuestión recurrente que no sólo hay que aplicar al tiempo de la guerra civil y sus daños colaterales, sino también en cada momento actual, porque la memoria histórica integra también el ayer del país y su proyección en este aquí y ahora en la vida de cada persona que lo integra. Por ejemplo, todos los partidos no han tratado igual a Andalucía a lo largo de su reciente historia política, cuestión que no se debería olvidar nunca.

Andalucía ha sido una experiencia especial a lo largo de esta etapa democrática. Se critica duramente que la izquierda haya estado gobernando durante treinta y siete años en esta Comunidad hasta que pasó a la oposición en las elecciones de 2018,  pero fue la decisión de los andaluces, sin más paliativos. Vino la alternancia, que había que acatarla sin más porque ese es el gran secreto de la democracia, el respeto casi reverencial al voto de cada elector. En democracia éstas son las reglas del juego, aunque a determinadas personas nos duela vivir determinados triunfos políticos porque las políticas que se llevan a cabo no respetan el interés general de todos los andaluces, sin dejar a nadie atrás, con un ejemplo claro dada la situación actual y dramática de la sanidad pública. Siempre recuerdo lo que he vivido en diversas convocatorias electorales, época propicia para las deserciones casi colectivas del electorado de izquierdas, propiciando la división y, por extensión, lo que se llama técnicamente “abstención”, cambiando lo que haya que cambiar, que me llevó a crear hace años un aforismo personal y transferible:

Falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco…

Este aforismo aprovecha el texto dentro del contexto que se aconseja en estos planteamientos de aproximación a la cruda realidad y que lo definen en sí mismos: “Era objetivo, porque he asistido a deserciones de todo tipo de la izquierda en diversas convocatorias. Era inteligible, porque muchas personas que se mantenían en el puente de mando personal, político y profesional, sabían que era cierto solo con mirar a su alrededor. Y la dialéctica era obvia: o barco o mar, porque en determinados momentos se controlan por la tensión económica, política o social, correspondiente. Era verdad, desgraciadamente, que cada uno estaba al final en su sitio, porque lo que defiendo desde hace años es que no todos decimos lo mismo, ni vamos en el mismo barco. Ni hacemos la misma singladura. Ni navegamos con la misma empresa armadora, llamémosla hoy, partido. Unos en cruceros o yates de precios insultantes, otros, en pateras, sin quilla, pero navegando siempre hacia alguna parte, buscando islas desconocidas, que se encuentran. Y pasadas esas fechas críticas, nació un nuevo aforismo, como corolario del anterior e indisolublemente unido a él:

Falta barco para recoger a todos los que se tiraron a ese mar…

Todos los partidos no son iguales, ni las personas que los representan tampoco. Es probable que tomando conciencia de que tenemos que trabajar unidos para defender esa acción política diaria del partido al que voto, empecemos a ver las cosas de diferente forma, porque el empoderamiento, es decir, la capacidad para conocer lo que está sucediendo y participar posteriormente en las decisiones informadas para alcanzar los objetivos trazados, ya no es algo que corresponde solo a los demás sino a nosotros mismos, a cada persona en particular. Es obvio que todos no somos iguales ni vamos en el mismo barco a la hora de votar. Me asombra para bien, ver todos los días a muchas personas que viajamos en la vida en patera, mientras otros nos saludan desde su “crucero o yate de lujo”, reales o imaginarios, saludándonos desde la popa y diciéndonos incluso adiós. La verdad es que no es lo mismo, porque todos no son ni somos iguales. Los nadieslos hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida, a los que siempre defendió Eduardo Galeano, están siempre en su sitio y pocos partidos los representan, porque todos no son ni somos iguales. No los olvido, navegando en mi patera ética por la memoria histórica de Andalucía, de mi ciudad, mi polis, donde desarrollo mi vida “política” como ciudadano. Llegado a puerto, la amarro todos los días al noray ético de mi vida, que también existe. Hasta el próximo viaje “político” hacia alguna parte, a pesar de su fragilidad extrema.

El final del artículo de Neus Tomás, citado al principio, daba una clave muy importante para entender el hilo conductor de estas palabras: «El problema, sin duda, es que la izquierda ha abandonado a la gente común; pero el problema mayor es que la ha abandonado en mano de la derecha, que desprecia el amor a los desconocidos como ‘buenista’ y la fidelidad a los principios como ‘cosmopolita’. Pero el amor a los desconocidos es civilización; y la fidelidad a los principios es derecho”, escribió Santiago Alba Rico en un artículo en el que argumentaba que lo que está en disputa entre izquierda y derecha es algo tan elemental como el sentido común. El mismo que defiende Clara Serra cuando desmonta apriorismos sobre el feminismo y conceptos como el consentimiento. Cuando la izquierda recurre al Código Penal para resolver conflictos sociales o políticos se equivoca. Y si lo hace para abrazar el punitivismo yerra doblemente». Con ella me quedo. Ahora bien, la autocrítica de la izquierda desunida por sus silencios y la falta de respuestas ante acusaciones gravísimas de la derecha y ultraderecha de este país, jaleando supuestos escándalos sin tregua alguna, con insultos sin límites vinculados con la mafia, centrados ahora en el “váyase y ríndase a la democracia, señor Sánchez” (Alberto Núñez Feijóo, en la concentración de hoy en Madrid), cuestionando de base el actual Gobierno legitimo y constitucional, ¿hasta cuándo hay que esperarlas y sufrirlas?, ¿para cuándo las respuestas democráticas? Ya no basta el tristemente famoso «y tu más». La verdad es que la dignidad política en democracia, ante la situación actual descrita, la esperamos los electores con ardiente impaciencia, porque nuestro voto sigue vivo, en un clamor popular desde las izquierdas de que se den respuestas institucionales desde el Gobierno, urgentes y sin demora alguna.

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Gratitud en mi cumpledías, siempre

Oliver Sacks (1933-2015)

Sevilla, 7/VI/2025 – 12:31 h (CET+2)

Hoy celebro mi cumpledías, matusalénica edad por cierto, simbolizando con estas palabras, que aún me quedan y que rescato de nuevo, la gratitud plena a la posibilidad que me ha ofrecido la vida para recorrer el mundo, un peregrinaje virtual de continuas singladuras, yendo del timbo al tambo, que decía Gabriel García Márquez, porque el siglo pasado me “acogió” pocos años después de la finalización de la guerra civil en este país y con sus consecuencias familiares.

En este contexto tan especial, recuerdo hoy un comentario que hice en 2016, en este blog, sobre un libro que no olvido, Gratitud (1), una recopilación breve de las últimas publicaciones de Oliver Sacks antes de su fallecimiento en 2015, autor al que he dedicado ya palabras de gratitud también en este cuaderno de inteligencia digital, en la búsqueda incesante de islas desconocidas y no ciegas al color.

Gratitud, según la última versión del Diccionario de la lengua española (RAE), es un sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra se lo ha hecho o lo ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera. Oliver Sacks, a través de cuatro ensayos breves que recoge en Gratitud, deseó expresar su agradecimiento a lo que le había ofrecido su vida apasionante y llena de contrapuntos existenciales, fruto de una ruptura con la tradición judía y la inmersión en la neurología clínica que tanto ha aportado a la humanidad a través de sus libros llenos del encanto didáctico de la locura existencial.

Mercurio, De mi propia vida, Mi tabla periódica y Sabbat, son cuatro reflexiones llenas de sentimientos y emociones, aunque tengo que reconocer que me quedo con la dedicada a su propia vida, en un ejercicio humilde de la memoria que habla, tal y como lo había expresado él mismo en un artículo excelente sobre la dialéctica de la memoria histórica y relativa, cuando seleccionamos, incluso de forma involuntaria, lo que queremos recordar: “Nosotros como seres humanos hemos desarrollado sistemas de memoria que tienen fallos, fragilidades e imperfecciones” […] “La indiferencia sobre las fuentes nos permite asimilar lo que leemos, lo que nos cuentan, lo que dicen otros y pensar, escribir y pintar, de una forma tan rica y tan intensa como si fuesen experiencias primarias. Nos permite ver y escuchar con los ojos y los oídos de otros, entrar en la mente de los demás, asimilar el arte y la ciencia y la religión de toda una cultura”.

Muchas veces, cuando me enfrento a la lectura de la vida ordinaria, en días sin celebración especial, porque hoy es una excepción, estoy tentado de soñar con la acromatopsia (2), la enfermedad maravillosamente descrita por Oliver Sacks en su obra “La isla de los ciegos al color”, aunque tuviera que pasar fragmentos de la película de mi vida en blanco y negro, donde las tonalidades de gris me permitieran soñar que el color es una versión amable de la vida que los seres humanos podemos captar en toda su gama, sin limitaciones. Surge entonces la pregunta del doctor Sacks en su fascinante libro, cuando se refiere a la persona ciega al color: “¿nos consideraría acaso seres singulares, engañados por aspectos irrelevantes o triviales del mundo visual, o insuficientemente sensibles a su verdadera esencia visual?” (3).

Y vuelvo a leer la última frase de su gratitud a la vida, para aprender de él cómo se puede alcanzar la paz con uno mismo cuando se reconoce el auténtico color de la vida en el carpe diem que, a veces, tanto nos abruma: “Me descubro pensando en el Sabbat, el día de descanso, el séptimo día de la semana, y quizá también el séptimo día de la propia vida, cuando tienes la sensación de que tu obra está terminada y de que, con la conciencia tranquila, puedes descansar”.

Hoy, en mi cumpledías, agradezco también a Mario Benedetti que me regalara esa palabra amable, que tampoco olvido, porque a pesar de mi matusalénica edad creo que no se me nota (la edad,,,) “cuando en el instante en que vencen los crueles entro a diario a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores. He alcanzado una buena edad para cambiar estatutos y horóscopos, dejando que mi manantial mane amor sin miseria”. Gratitud especial en este día, siempre, en en el pleno sentido de la palabra gratitud. ¡Qué palabra tan necesaria, tan hermosa! Igualmente, gracias a la vida, en definitiva, que me ha dado tanto, porque me ha dado la memoria que habla, el sonido y el abecedario, con él las palabras que pienso y declaro, madre, amigo, hermano, y luz alumbrando la ruta del alma de lo que estoy amando (Violeta Parra).

Gratitud hoy, especialmente, a las personas que como tú, abrís este cuaderno digital casi a diario, para acompañarme con la lectura de estas palabras, sólo para buscar islas desconocidas de dignidad humana en tiempos difíciles para la democracia.

Gratitud, siempre. Hoy, por ejemplo, leer estas palabras es para mí el mejor regalo. Gracias.

(1) Sacks, Oliver, Gratitud. Barcelona: Anagrama, 2016.
(2) Acromatopsia: ceguera del color, enfermedad que no permite agregar a la óptica de la vida el color. Todo se ve siempre de color gris. Para comprender bien los efectos de esta enfermedad, recomiendo la lectura de un libro de Oliver Sacks, excelente, que tengo entre mis preferidos: La isla de los ciegos al color, editado por Anagrama en 1999. Ante una realidad tan sugerente, recuperaré la lectura que en su momento me sobrecogió tanto y la proyectaré en este cuaderno que registra ya tantas islas desconocidas: “experimentos de la naturaleza, lugares benditos y malditos por su singularidad geográfica, que albergan formas de vida únicas”, en frase del propio Sacks.
(3) Sacks, Oliver, La isla de los ciegos al color. Barcelona: Anagrama, p. 22, 1999.

NOTA: la imagen de Oliver Sacks la he recuperado hoy de la editorial Anagrama.


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2,8 millones de niños y adolescentes de España viven en riesgo de pobreza o exclusión social

EAPN – El estado de la pobreza 2024

Sevilla, 6/VI/2025 – 09:07 h (CET+2)

La situación general ha mejorado en nuestro país en siete décimas respecto del año anterior, con el mejor porcentaje de pobreza en la última década, que sigue siendo preocupante, 12,5 millones de españoles siguen estando en situación de pobreza y exclusión, pero la tasa de pobreza infantil AROPE sigue siendo la más alta de toda la Unión Europea: 2,3 millones de niños y adolescentes son pobres, y 2,8 millones viven en riesgo de pobreza o exclusión social, pasando del 34,5% al 34,6%, siendo 2024 el año con el peor valor de la última década. Estos datos se recogen en el avance de resultados del informe final anual, El estado de la pobreza 2024, que se presentó el pasado miércoles en Madrid, por la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), a la que manifiesto un profundo respeto y recojo siempre sus resultados en páginas de este cuaderno digital. La última vez, en octubre de 2024, al abordar un preocupante informe sobre pobreza y exclusión social en Andalucía, en 2023, presentado en ese caso por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social.

Esto significa, según el informe, que tres de cada 10 personas en hogares con menores se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, cifra muy preocupante en el llamado Estado de Bienestar. Para contextualizar estos datos y los que siguen, es importante resaltar los datos generales del país que, atendiendo la literalidad objetiva del informe, son los siguientes:

En primer lugar, “la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE (At Risk Of Poverty or Exclusion) se ha incrementado ligeramente en el último año y alcanza al 26,5 % de la población residente en España, es decir, en términos absolutos, unos 12,7 millones de personas están en situación de AROPE. Con respecto al año anterior, en el que alcanzaba al 26 %, la tasa se ha incrementado en 0,5 puntos porcentuales, lo que combinado con el aumento de población supone que unas 400.000 nuevas personas están en riesgo de pobreza y/o exclusión social en el último año. Por otra parte, debe destacarse que el incremento de la tasa AROPE se sustenta exclusivamente en el notable aumento de la privación material y social severa. En este sentido, 4 puntos porcentuales de los 9 que registra actualmente el indicador de PMSS [carencia material y social severa] corresponden a personas que no son pobres ni están en BITH [hogares con baja intensidad en el empleo]. Es decir, unos 1,9 millones de personas que no son pobres ni viven en hogares con baja intensidad de empleo sufren, sin embargo, carencia material y social severa. La tasa de riesgo de pobreza se mantiene prácticamente estable respecto a 2022: apenas desciende desde el 20,4 % de año anterior al 20,2 % del actual. Esta ligera reducción sitúa la tasa de pobreza en niveles algo inferiores a los registrados en 2009, es decir, con valores cercanos a los previos a las dos crisis anteriores. Así, alrededor de 9,7 millones de personas viven en pobreza, con ingresos inferiores a 10.989 € anuales por unidad de consumo (916 € al mes)”.

En segundo lugar, “la carencia material y social severa se incrementa notablemente hasta el 9 % de la población, esto es a 4,3 millones de personas. El crecimiento en este último año es de 1,3 puntos porcentuales, gran parte de los cuales (1 punto porcentual, es decir, el 77% del incremento) corresponde a personas que no son pobres ni viven en hogares con baja intensidad de empleo. Por otra parte, debe destacarse el importante ascenso de algunos de los ítems correspondientes a carencia material. En este sentido, por cuarto año consecutivo sube el número de personas que no han podido mantener una temperatura adecuada en su hogar, que llega al 20,7 % en 2023, frente al 17,1 % del año anterior. Además, también se incrementa por segundo año consecutivo al 6,4 % (1 punto más que el año pasado) el número de personas que no pudieron permitirse una comida con carne, pollo o pescado cada dos días. Por otra parte, también se incrementa la proporción de personas que llegan con dificultad a fin de mes, que asciende al 48,5 %, lo que supone llegar, casi, a la mitad de la población española”.

En tercer lugar, “se reduce muy ligeramente la proporción de personas de 0 a 64 años que viven en hogares con baja intensidad en el empleo, cifra que apenas baja dos décimas hasta el 8,4 %. Además, debe destacarse que este es el único indicador que mantiene -sobradamente- la evolución necesaria para cumplir con los criterios especificados en la Agenda 2030”.

Por último, el informe señala que “debe destacarse el importante crecimiento de la renta media, que es el más intenso de todo el período estudiado, y la ligera reducción en los principales indicadores de desigualdad, que la sitúa en valores anteriores a las recientes crisis”. En este sentido, se indica que el 20 % de la población más rica ingresa 5,5 veces más que lo que recibe el 20 % de la población más pobre.

Como vengo haciendo en los últimos años, me he detenido en analizar los datos en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, en rojo, porque sigue ofreciendo porcentajes muy negativos en relación con la media del país, tal y como lo reflejan los siguientes gráficos que he elegido entre otros del informe, representativos de estas altas tasas de pobreza y exclusión social, con especial incidencia en la infancia y adolescencia que vive en Andalucía:

Las rentas medias más bajas ―en torno al 20 % inferiores a la media nacional― se registran en la Región de Murcia, Extremadura y Andalucía, con 11.314 €, 11.363,11 € y 11.719 €, respectivamente.

La tasa AROPE se mueve en una amplia horquilla que va desde el 15,5
% del País Vasco hasta el 37,5 % ―más del doble― que se mide en Andalucía. Además de esta última, Canarias, Extremadura y Castilla-La Mancha registran valores por encima del 30 % (33,8 %, 32,8 % y 31,7 %, respectivamente).

Con respecto a la tasa de riesgo de pobreza, a pesar de la ligera reducción de su valor nacional, debe destacarse el aumento de la brecha territorial. Así, la cifra más elevada, que corresponde a Andalucía con el 30,5 %, triplica a la más baja, medida en el País Vasco y que es del 10,2 %.

Las cifras más altas de la carencia material y social severa (PMSS) corresponden a Andalucía, con el 12,6 %, y a Canarias, con el 11 %. Además, se registran fuertes incrementos en La Rioja (2,8 pp, que equivale al 71,8 %), Región de Murcia (3,2 pp; 60,4 %) y País Vasco (1,9 pp, 51,4 %).

Recomiendo la lectura de este informe de resultados que son sólo un primer avance del estudio final. Lo que comprobamos hoy con la lectura atenta de los datos expuestos, es que es que se ha incrementado la población con riesgo de pobreza social y exclusión severa en Andalucía y me duele escribirlo así. Lo digo una vez más: ahí están los datos anteriormente señalados, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país, en mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir estos datos para poder emitir juicios bien informados, porque sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, se  pueden aprobar leyes y disposiciones con urgencia para solucionar esta situación, transformando la sociedad española para avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas también, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Para Héctor Abad Faciolince, la escritora ucraniana Victoria Amelina nunca ha sido un olvido

Sergio Jaramillo, Victoria Amelina y Héctor Abad Faciolince / AGUANTA UCRANIA

Sevilla, 31/V/2025 – 12:47 h (CET+2)

El escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, a quien tanto admiro, estará muy presente en la Feria del Libro en Madrid, a través de su última obra, Ahora y en la hora, en la que su sinopsis oficial sintetiza muy bien su objetivo principal al escribirla: “En esta narración intensa, donde se contrastan vertiginosamente la vida, la vejez y la muerte, el autor hace una crónica de lo sucedido [en un viaje de compromiso social a Ucrania] y regresa con una franqueza conmovedora a los temas que han generado lo mejor de su literatura: los efectos devastadores de la violencia y la guerra; la indignación por la muerte de los inocentes; la culpa y el estupor de quien no ha caído, y su inapelable impulso de contar lo presenciado y reflexionar sobre la extraña y azarosa experiencia de sobrevivir una vez más”.

Si le dedico hoy unas palabras en este cuaderno digital, es en reconocimiento de un compromiso que adquirió con la escritora ucraniana Victoria Amelina, en 2023, al ser testigo directo junto a ella de un bombardeo ruso en la ciudad de Kramatorsk, durante una visita a la trágica realidad del Donbás, en el que ella falleció días después, junto a otras personas que compartían un almuerzo en un restaurante italiano de la ciudad y que murieron en el acto, resultando también con heridas leves Héctor Abad y otras personas que los acompañaban.

Con tal motivo dediqué un artículo a este acontecimiento tan doloroso, el 6 de julio de 2023, La escritora ucraniana Victoria Amelina no será un olvido, que vuelvo a publicar hoy a continuación, por su premonición, porque allí expresé algo que Héctor Abad Faciolince ha cumplido: Victoria Amelina nunca será un olvido para él, recordando en estos momentos tan especiales el poema atribuido desde el primer momento a Borges, que lo tiene grabado el autor del artículo en su alma de secreto, palabras encontradas en una nota que estaba en el bolsillo de la chaqueta de su padre, el doctor y activista de derechos humanos Héctor Abad Gómez, el día que lo asesinaron (probablemente a manos de paramilitares), el 25 de agosto de 1987, en la calle Argentina de Medellín (Colombia), donde figuraba un poema de Borges, tal y como lo describió meses después en el Magazín Dominical de El Espectador.

Gracias, Héctor, por no olvidar el olvido.

oooooOOOooooo

La escritora ucraniana Victoria Amelina no será un olvido

Sevilla, 6/VII/2023

El pasado martes 27 de junio ocurrió una tragedia más, de amplia repercusión mundial, por el ataque con misiles a un restaurante italiano en la ciudad de Kramatorsk, en Ucrania, donde fallecieron en el acto una decena de personas y más de sesenta resultaron heridas de consideración. El alcance de la noticia ha tenido una relevancia especial al haber sido testigo directo del mismo el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, autor de una obra extraordinaria, El olvido que seremos, a la que he dedicado varios artículos en este cuaderno digital, eligiendo hoy uno por su especial sentido en relación con lo acontecido: Cuando guardamos el alma en un bolsillo. El escritor celebraba un encuentro amistoso y de trabajo, propiciado por el movimiento ¡Aguanta Ucrania!, junto a Sergio Jaramillo, excomisionado de Paz durante el gobierno del expresidente colombiano Juan Manuel Santos, la periodista y reportera de guerra Catalina Gómez, que sólo sufrieron heridas leves, participando también en el citado encuentro la escritora ucraniana Victoria Amelina, que resultó herida de extrema gravedad, según narran en un comunicado conjunto: “En la noche de hoy {27 de junio], mientras cenábamos en el restaurante RAI pizzería de Kramatorsk con Victoria Amelina, una extraordinaria escritora ucraniana, y la gran periodista Catalina Gómez, fuimos objeto de un ataque de Rusia con un misil crucero lanzado contra el restaurante». El restaurante era “el lugar de reunión habitual de los corresponsales internacionales y de la sociedad en Kramatorsk”.

Se encontraban allí para recoger material para el movimiento “¡Aguanta Ucrania!”, en solidaridad de América Latina con el pueblo de Ucrania. Finalmente, Victoria Amelina falleció el sábado 1 de julio en un hospital de la ciudad de Dnipro, donde había sido evacuada por sus gravísimas lesiones en el cerebro: “Victoria nos acompañó en la presentación del movimiento latinoamericano ¡Aguanta Ucrania! ante un numeroso público en la feria del libro de Kyiv [Kiev] el sábado 24 de junio. Y cuando esa noche en un restaurante georgiano supo que al día siguiente viajaríamos al Donbas, tomó la decisión de unirse para mostrarnos ella misma el sufrimiento de su pueblo ante la bárbara invasión rusa, y su extraordinaria capacidad de resistencia”, contaba también el comunicado citado.

Fue precisamente Sergio Jaramillo quien lanzó la iniciativa de este movimiento en el mes de febrero pasado, durante el Hay Festival en Cartagena (Colombia). Un comunicado último de este movimiento en las redes sociales se hacía eco del fatal desenlace: “Amigas y Amigos de ¡Aguanta Ucrania!, el PEN Club de Ucrania [organización ucraniana para la defensa de los derechos humanos], que nos ha apoyado en todo momento, acaba de informar que desafortunadamente perdimos a Victoria, como consecuencia de las heridas que le causó el misil ruso. Pasamos dos días mágicos y tristes en el Donbas, con Victoria como guía. Tenía solo 37 años y era una escritora con un futuro brillante, que entregó todo por su país. Que descanse en paz. Honor a una patriota ucraniana. ¡Aguanta Ucrania!”. 

En un video de adhesión al movimiento ¡Aguanta Ucrania!, Héctor Abad Faciolince manifestó que “Putin invadió a Ucrania; Ucrania nunca agredió a Rusia. Esta es una invasión imperial en pleno Siglo XXI que es inaceptable. Ucrania tiene todo el derecho a defenderse; por eso digo ‘Aguanta Ucrania’». La sensibilidad del escritor colombiano la conozco bien a través de su obra, cuando descubrí una historia que merece ser leída con detalle a través de un extenso artículo suyo, protagonizada por una nota encontrada en el bolsillo de la chaqueta de su padre, el doctor y activista de derechos humanos Héctor Abad Gómez, el día que lo asesinaron (probablemente a manos de paramilitares), el 25 de agosto de 1987, en la calle Argentina de Medellín (Colombia), donde figuraba un poema de Borges, tal y como lo describió meses después en el Magazín Dominical de El Espectador. Fue el momento en el que dijo que el poema era de Borges. Lo que sucedió después, a lo largo de los años, es una historia muy larga de contar que propició la publicación de un libro, El olvido que seremos (1), citado anteriormente, que a su vez fue la base del guion de una película dirigida por Fernando Trueba de título homónimo, El olvido que seremos, por el que recibió un premio Goya en 2021 como reconocimiento a un trabajo del cine iberoamericano, en este caso con la fusión de Colombia y España. Era una prueba más del llamado realismo mágico y trágico que tan bien trató siempre Gabriel García Márquez, aunque en esta ocasión con visión plena y triste de una gran realidad vivida y sentida en primera persona por Héctor Abad Faciolince.

Creo que lo sucedido en el restaurante de Kramatorsk, por la muerte de la escritora Victoria Amelina, cobra todo su sentido ahora en la mente de Héctor Abad Faciolince, su compañero en aquella cena terrible, porque nunca será un olvido, recordando en estos momentos tan especiales el poema atribuido desde el primer momento a Borges, que lo tiene grabado el autor del artículo en su alma de secreto. Muestra de su creencia en la auténtica autoría, tan controvertida después, es que sirvió como epitafio en la tumba de su padre, recogiendo las iniciales JLB que recordaba haber visto en aquella nota que encontró en el bolsillo de su padre: “[…]el poema ahora también está impreso en mi memoria y espero recordarlo hasta que mis neuronas se desconfiguren con la vejez o con la muerte”:

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso, con esperanza, en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo
esta meditación es un consuelo.

Hoy, el mejor epitafio para recordar a Victoria Amelina, podría ser también las iniciales de Jorge Luis Borges de nuevo, porque insisto en que ella no será ya el olvido que seremos, sino el recuerdo vivo de un alma especial y porque estas palabras, hoy, son también un consuelo para las personas dignas, muy lejos de la barbarie humana y del sinsentido de las guerras.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de Con sentido mensaje, Aguanta Ucrania despidió a Victoria Amelina: “fue víctima de un crimen de guerra, no puede quedar impune” (elcolombiano.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Último informe sobre la dramática situación de la sanidad pública en Andalucía

Sevilla, 27/V/2025 – 14:36 h (CET+2)

Ayer se presentó en Sevilla, en la sede de UGT, un Informe sobre la situación de la sanidad pública andaluza,  elaborado conjuntamente por los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y Satse, además de Marea Blanca, en el que se “diagnostica como «crítica» la situación en los hospitales y centros de salud autonómicos, y explica que los andaluces fueron los residentes que peor nota dieron a la sanidad pública de su comunidad en 2024 (5.72 puntos), un punto por debajo de las mejor puntuadas, y más de medio punto menos que la media. El dato confirma la tendencia bajista de esta percepción, que comenzó a acusarse en 2022. Además, los andaluces valoran el funcionamiento de su sanidad peor que el conjunto de los españoles, con una diferencia que está en máximos desde 2002”.

El informe aborda también la financiación del Sistema Sanitario Público de Andalucía, “donde Andalucía aparece entre las cinco comunidades autónomas con peor financiación de la sanidad pública (1747,98 euros por habitante), por debajo del promedio del presupuesto sanitario de cada comunidad autónoma (1937,22 euros por habitante) y muy lejos de Asturias, la mejor con 686,369 euros más por habitante, o de la vecina Extremadura, que destina 473,18 euros más por habitante”. Se critica, igualmente, que “casi la mitad del incremento presupuestario de 2024, un total de 489 millones de euros, ha ido a parar a empresas privadas”. También se analiza el gasto farmacéutico, porque Andalucía, después de haber eliminado los procedimientos de subasta de genéricos, es la segunda Comunidad Autónoma que más gasto destina a este fin, un 16,93% del presupuesto asignado a Sanidad, “lo que detrae recursos que podrían destinarse a la inversión en infraestructuras, equipamiento o tecnología y a mejorar las condiciones laborales de los profesionales”.

He escogido dos gráficos del citado informe, demora en Atención Primaria y Lista de espera quirúrgica, porque son representativos de la situación crítica y dramática del Sistema Sanitario Público de Andalucía en estos momentos:

Fuente: Informe sobre la situación de la sanidad pública andaluza – Demora en Atención Primaria – Diciembre 2024.

Fuente: Informe sobre la situación de la sanidad pública andaluza

El informe, a pesar de estar plagado de datos, es comprensible y de fácil lectura de sus 29 páginas. Por esta razón y para no alterar la objetividad del mismo, con interpretaciones que podrían entorpecer o contaminar su análisis, reproduzco a continuación las conclusiones que recoge:

  1. La valoración de los andaluces con el funcionamiento de su sanidad pública es la más baja de entre todas las comunidades autónomas y, además, esta diferencia se está acrecentando año tras año.
  2. El presupuesto sanitario en 2025 sitúa a Andalucía, con 1747.98€ como la quinta comunidad autónoma con menor inversión por habitante, por debajo de la media nacional y a 686€ de diferencia con respecto a la comunidad mejor financiada. Estas cifras muestran que la sanidad pública andaluza está infrafinanciada.
  3. El 48.4% del incremento presupuestario de 2025 va a parar a empresas privadas, fundamentalmente en conciertos sanitarios para intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas y gasto farmacéutico. Por tanto, en realidad se trata de una salida de recursos del sistema público, no un refuerzo del mismo.
  4. Las ratios de profesionales en el SSPA son de las más bajas de España. En profesionales de la medicina y de la enfermería somos la comunidad con las ratios más bajas (3.1 y 4, respectivamente, por cada 1000 habitantes). En otros profesionales, con una ratio de 7.2 por cada 1000 habitantes, somos la tercera comunidad por la cola.
  5. Andalucía necesitaría 18.000 profesionales más para igualar, simplemente, la actual media estatal. De estos, 5400 serían de medicina, 5900 de enfermería y 6500 de otras categorías. Sin embargo, el SAS despidió a la mayoría de los trabajadores contratados por la pandemia y, además, se une el éxodo de profesionales a otras comunidades autónomas.
  6. Un indicador de la difícil situación de los profesionales en el SSPA es el incremento de las agresiones año tras año. En 2024 se alcanzó el récord de 5 agresiones diarias.
  7. Nuestra comunidad sufre severas deficiencias en el acceso al sistema, como se demuestra en las alarmantes cifras de personas en listas de espera quirúrgica o de consultas externas. Estamos entre las comunidades con peores datos tanto en número de pacientes pendientes, como en porcentaje de pacientes con esperas por encima del plazo garantizado o con esperas excesivas o en tiempo medio para ser intervenido o tener una cita con el especialista hospitalario o ser intervenido. También somos la comunidad autónoma con mayor demora para obtener una cita en Atención Primaria, con una media de más de 10 días.
  8. La infrafinanciación que conlleva un déficit de recursos humanos y materiales, la mala gestión y el abandono del sistema sanitario por parte de los responsables se traducen en cifras elevadas y claramente mayores con respecto al resto de comunidades autónomas de morbilidad, mortalidad y esperanza de vida.
  9. Andalucía es la segunda comunidad autónoma con menor esperanza de vida con más de tres años de media de diferencia con respecto a la mejor.
  10. Nuestra comunidad es, de entre todas, la de mayor tasa de mortalidad. En los principales indicadores de mortalidad (enfermedades y cerebrovasculares, cáncer o suicidio) estamos por encima de la media española.
  11. En cinco de los seis indicadores de patologías crónicas que recoge el Ministerio de Sanidad Andalucía se encuentra por encima de la media estatal: en EPOC somos la comunidad con mayor prevalencia; en diabetes y artrosis, la segunda y, en hipertensión arterial, la quinta. En cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular tenemos cifras mayores que la media nacional.

Finaliza el informe con cinco propuestas que también reproduzco a continuación:

  1. La gravedad de la situación, como este informe ha demostrado, no puede ser descalificada por parte de la Administración andaluza. Por eso, desde las organizaciones CCOO, UGT, SATSE, CSIF y COORDINADORA ANDALUZA DE MAREAS BLANCAS exigimos a la Junta de Andalucía un auténtico plan de choque que revierta el deterioro de la sanidad pública andaluza y que permita mejorar los niveles de salud y bienestar y reducir la alta prevalencia de enfermedades y la alta mortalidad que los andaluces y andaluzas sufrimos como consecuencia del abandono, por parte de la Junta de Andalucía, del sistema sanitario.
  2. Este plan de choque pasa, indefectiblemente, por un incremento considerable del presupuesto destinado a la sanidad pública, que repercuta en el propio sistema y no se destine a la externalización de servicios que deben ser provistos por el propio sistema público o al crecimiento del gasto farmacéutico. Para alcanzar el promedio del presupuesto por habitante destinado a sanidad por cada comunidad autónoma serían necesarios 1634 millones de euros, una cifra que es posible alcanzar en un solo ejercicio presupuestario. Para llegar al presupuesto sanitario de Extremadura, la comunidad más comparable con Andalucía, serían necesarios 4084 millones de euros, cantidad asumible en una legislatura.
  3. La mejora presupuestaria debe incluir, no sólo lo ya acordado con la mayoría sindical en materia de Atención Primaria y carrera profesional, sino mejoras retributivas, de condiciones laborales y de incremento de plantillas para todas las categorías. La principal forma de sacar a Andalucía de los últimos puestos en la mayoría de los indicadores de calidad de un sistema sanitario es la inversión en recursos humanos para así superar el colapso del sistema y que sus distintos elementos puedan desarrollar plenamente sus funciones y capacidades.
  4. Asimismo, es necesario un incremento de la inversión en infraestructuras y en tecnologías sanitarias.
  5. Maximizar el aprovechamiento de los recursos actuales y futuros para mejorar la accesibilidad al sistema, mediante la provisión por medios públicos de la asistencia sanitaria completa y así reducir las listas de espera y la demora en Atención Primaria.

Agradezco a los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y Satse, además de Marea Blanca, el esfuerzo y compromiso social y reivindicativo por la elaboración de este informe. Estos datos pueden matar los falsos relatos de los responsables políticos actuales del Sistema Sanitario Público de Andalucía, a pesar de que continuamente nieguen la mayor sobre la realidad del desmantelamiento progresivo del Sistema. El pasado 3 de abril escribí en este cuaderno digital, con motivo de la manifestación convocada el día 5 de ese mes, que el Sistema Sanitario Público de Andalucía acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan. Seguimos recibiendo a diario avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria es denunciar lo que está pasando, de boca en boca, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en Andalucía.

Sé que lo expuesto anteriormente se rebate a diestro y siniestro por el Gobierno actual en la Comunidad, y concretamente por la Consejera de Salud, porque califican que todo el revuelo sobre la reivindicaciones y protestas en plazas y calles públicas sobre la situación actual de la Sanidad Pública, es fruto de los “bulos” y mentiras de la izquierda, de la oposición. En definitiva, para el Gobierno en Andalucía, todo son mentiras. La realidad es que lo que ocurre y sufrimos miles de andaluces no es problema exclusivo de “gastar”, más que “invertir”, mucho dinero en sanidad en los presupuestos generales de la Comunidad, como repite a modo de mantra el Gobierno en ciernes, porque según mi forma de analizar lo que está sucediendo, lo que está ocurriendo y doliendo tanto a miles de andaluces, es que la situación no se arregla exclusivamente con el  todopoderoso caballero don dinero, sino que es un problema ideológico, de estrategias y organización estructural de la sanidad pública y de principios, no inocentes, donde no se debe confundir valor y precio, como suelen hacer los necios y mediocres, que nos rodean por tierra, mar y aire, confundiendo permanentemente el valor de lo público con el precio público que hay que pagar por ello. Y no es lo mismo. De ahí la importancia de cuidar cada día, hoy mismo, lo que está ocurriendo con el desmantelamiento de los servicios públicos en general y el de sanidad en particular, de extrema importancia social, que hay que atender ya mismo como si en él nos fuera la vida, como si en cada día nos fuera lo más esencial de la dignidad humana. Lo expresaba muy bien Juan Ramón Jiménez, andaluz de Moguer, cuando afirmaba “¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura. El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día! Este es nuestro reto actual para seguir luchando por la transformación de la situación actual en Andalucía, no sólo su cambio. El informe nos ilumina con datos la dramática situación actual de la sanidad pública andaluza y de ahí la necesidad de conocerlo hoy y divulgarlo.

José Antonio Cobeña Fernández

Ex secretario general del Servicio Andaluz de Salud (2000-2004).

¡Divulga este Informe sobre la situación de la sanidad pública andaluza, por favor. Es otra forma de tomar las autopistas virtuales de Internet y redes sociales dignas, para denunciar la situación actual en el Sistema Sanitario Público de Andalucía!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!